domingo, 25 de septiembre de 2022

Las consecuencias de la guerra repercuten en nuestros pueblos. [Bueno, hombre, bueno. Pues que aquí mi señor amito amo, el señor de Facebook, loado y enlodado sea su nombre, no ha permitido que esta entrada se haya podido compartir ni en la cuenta de Mineros del Bierzo ni en la de Amigos a los que les gusta el Partido de los Trabajadores (PTE-ORT) porque no cumple con sus normas de jemjibre de livertá de no sé qué on. Cosas de este amito amo mío, el Señor de Facebook. A lo mejor es que no quiere que se espanten las musarañas pardas y le pueda hacer pupita]

 

Las consecuencias de la guerra repercuten en nuestros pueblos

 

 Juan Viera Benítez 

Rebelion / España

24/09/2022 | 


Fuentes: Rebelión


Desde el gobierno y la derecha fomentan mecanismos para que el capital mantenga beneficios.

1.- Los conflictos geopolíticos, la inflación internacional y las crisis alimentarias en otras partes del mundo repercuten con fuerza en nuestras poblaciones locales. Lo cierto es que nos adentramos nuevamente en un período de ajustes, y políticas regresivas una vez que hemos visto como todas las promesas realizadas por el gobierno de coalición de Pedro Sánchez han sido arrojadas a la papelera. Este gobierno nos está brindado reformas que no avanzan en el plano social y ni mucho menos en el de la convivencia que para nada eliminan las leyes regresivas ya existentes: la reforma laboral y la ley mordaza se manosean para no cambiarlas, las pensiones se van recortando, y las ayudas sociales siguen siendo raquíticas. Unas y otras se transforman en meros objetos de propaganda para engañar a la población.

No hay día que las ruedas de prensa del presidente del gobierno de España traten de justificar los graves problemas de la sociedad española con referencias a la maldad de Putin y de los rusos, culpabilizándolos de la guerra de Ucrania sin tener en cuenta que la causa de lo que nos está pasando nace de las sanciones injustas que sobre Rusia impone la OTAN. Lo que no nos dice este gobierno de coalición al servicio del gran capital es que las sanciones impuestas a Rusia por el imperialismo yanqui, y la OTAN se vuelven contra las poblaciones europeas, castigando duramente a las más débiles, entre ellas la española, beneficiando los intereses norteamericanos.

La reunión de la OTAN celebrada en MADRID enfatizó la antigua idea de que los países tienen que destinar más dinero a la militarización para aumentar el poderío de matanzas humanas de la OTAN y de los yanquis. Este incremento de los presupuestos para la guerra en el caso de nuestro país supondrá una reducción de dinero para gastos sociales como la sanidad, la educación la dependencia, las residencias de ancianos, recortes que se trasladarán a las comunidades autónomas como la extremeña. En el caso de la sanidad, nuestra comunidad sufrirá un incremento en las listas de espera de intervenciones quirúrgicas, pruebas de diagnóstico y consultas previas por los déficits en los centros de salud y en los centros hospitalarios, sobre todo de especialistas, lo que se traduce en unas listas de espera que en algunos casos superan los 3, 4 y 5 meses, sobre todo en algunas intervenciones quirúrgicas.

La agudización del empobrecimiento de las clases oprimidas va a continuar no se sabe cuánto tiempo como resultado de la inflación, de una subida de precios que no ofrece expectativas de controlarse y que se acelera en la medida en que los países alineados con la OTAN aceleran la guerra armamentística. Todo esto se recrudece con las medidas de los organismos financieros internacionales que han comenzado una carrera difícil de detener, subiendo los tipos de intereses para frenar la inflación y desacelerar la economía. Estas acciones influirán sobre el consumo, acrecentarán los endeudamientos de los consumidores, las hipotecas variables y el desempleo. Pero no todos sufren del mismo modo, otros se están enriqueciendo y se enriquecerán exageradamente como las grandes empresas productores de petróleo, gas y alimento, y los grandes bancos americanos con la especulación, con la miseria y el hambre de los explotados del mundo.

Con nuestra actividad militante estamos intentando explicar las políticas con las que nuestros gobiernos tratan de domesticar y alienar a la mayoría de la población que es la clase trabajadora. No resulta fácil extender la toma de conciencia y los valores e ideas que contrarresten la ideología oficial; una ideología ampliamente refrendada por las dinámicas de un amplio periodismo oficial, de tertulianos y comunicadores al servicio del dinero, con presencia casi permanente en los medios de comunicación y con una amplia influencia y muy conectados con las organizaciones políticas y sociales denominadas progresistas y alternativas.

Lo que si está muy claro es que para cambiar este estado de cosas necesitamos unidad y movilización en torno a criterios muy sencillos como reparto de la riqueza y del trabajo, mejora de los servicios públicos, la socialización y estatalización de los medios de producción, transporte, comercialización y mantenimiento de la energía necesaria para una calidad de vida mínima para todas las personas, no hay ni solución ni futuro

2.- Los mecanismos de la derecha para reducir los salarios e incrementar la explotación salarial.

2.1.- Los puestos que no se ocupan; la propaganda generalizada para señalar a los desempleados y el cobro de los subsidios. Estamos sufriendo una enorme campaña de propaganda desde el gobierno, y la patronal en las que se insiste en que hay muchos puestos de trabajo desocupados y que la gente no quiere trabajar; se repite hasta la saciedad que quienes cobran ayudas sociales por desempleo o subsidios no quieren trabajar, prefieren cobrar esas cantidades antes que ocupar un puesto de trabajo. Esta campaña mediática impulsada por los poderes políticos y económicos trata de crear las condiciones para arremeter posteriormente con la legislación contra las prestaciones sociales a la vez que justifican la llegada de inmigrantes que incrementen el ejército de parados para alentar las divisiones en el movimiento obrero y conseguir la disminución de los salarios. Esta estratagema del capital cala en la opinión pública y genera una división ideológica y material en la clase obrera, que facilita a los gobiernos medidas contra los desempleados.

2.2.- La inmigración como mecanismo de la patronal para combatir los salarios reales y de impulsar en política a la derecha más nacionalista, rancia y fascista.

En unos momentos de crisis del imperialismo su sostenimiento lo aseguran la opresión sobre los pueblos, las altas tasas de explotación salarial y las duras condiciones laborales. Los capitalistas tratan por todos los medios de anular las luchas de los trabajadores para recuperar su capacidad adquisitiva. Uno de los mecanismos que favorece a los explotadores es la abundante mano de obra inmigrante.

La derecha muestra dos caras ante las personas que llegan a nuestro territorio, en la inmensa mayoría de los casos huyendo de las guerras y/o dictaduras que asolan sus países, y de la agresividad del saqueo imperialista. La derecha política y económica española tiene una lengua bífida como las serpientes, no es complicado descubrir sus dos caras; con una, potencia a la extrema derecha y sus políticas racistas contra los inmigrantes; su objetivo es crear falsos enemigos y dividir a la clase obrera para debilitar su capacidad de lucha. La extrema derecha difunde bulos dirigiéndose a los sectores más deprimidos y asfixiados por el capitalismo recurriendo a mentiras sobre los inmigrantes como que el gobierno les da pisos y buenas ayudas y pagas, a la vez que se las niega a los españoles; con otra cara más oculta, se muestra favorable a la llegada de inmigrantes para que haya un mercado laboral con abundante mano de obra al objeto de que bajen los salarios. Los medios de comunicación contribuyen a esta farsa que da buenos resultados políticos y económicos a los defensores del capital con la que nos crean falsos enemigos y amigos que no tienen nada que ver con nosotros, sólo para engañarnos y manipularnos.

2.3.- El pacto de rentas. 

Cada vez se avivan con más fuerza las voces que surgen de los conclaves patronales y gubernamentales que aconsejan y reclaman acuerdos entre patrones, sindicatos y gobierno. El horizonte ofrece una caída importante del consumo que obliga a mover ficha a las grandes patronales recurriendo a procedimientos que les permitan mantener los exultantes beneficios, sobre todo, acallar las movilizaciones de los trabajadores. El acuerdo consiste en negociar un pacto de rentas para evitar subida de los salarios y simultáneamente recordar a la población el importante papel de las empresas, la banca, etc. Muchas dudas tenemos de que el gobierno no avance en este camino y se comporte como el consejo de administración de las grandes empresas, bancos y multinacionales.

3.- Sobre los impuestos. Por la nacionalización y estatalización de los grandes medios de producción en manos de una minoría dañina para la sociedad.

Nuevamente nos encontramos con que los gobiernos más a la derecha eliminan impuestos para beneficiar a las clases explotadoras, a los más ricos, como el gobierno andaluz y el madrileño. En Extremadura, los representantes de la derecha, tanto del PP como Ciudadanos y Vox mantienen la misma cantinela. El mensaje que nos envían sigue un argumento rutinario y sostenido independientemente del tiempo y lugar: hay que eliminar impuestos porque el estado administra mal el dinero que procede de los bolsillos de los ciudadanos; la administración es una derrochadora empedernida que los emplea sin un sentido lógico y beneficioso para la sociedad.

El mensaje es falso pues lo que realmente les importa es la protección del bolsillo de los ricos, los bancos y las grandes empresas.

Sin embargo, este rechazo y este odio visceral al Estado, desaparece y se transforma en un abrazo de hermandad cuando se presentan las crisis que la propia maquinaria del capital genera en su movimiento irracional y descontrolado en busca del incremento de beneficios. Como el genio que salva a Aladino en el cuento de la lámpara el capital encuentra la salida de la crisis recurriendo a la magia del Estado que le proporciona fondos públicos, ayudas, subvenciones en modo de ERES, ERTES, etc. El capital recupera su lustre sin importarle que se incremente exageradamente la deuda pública que después pagarán las clases explotadas con la reducción de los salarios y de los servicios públicos.

Cuando a los ricos les va mal, cuando les afecta la crisis económica recurren con fuerza al dinero público sin la menor intención de devolverlo, caso de lo ocurrido con la banca o con las enormes subvenciones y ayudas a fondo perdido a las grandes empresas. Lo que queda claro es que los capitalistas son los responsables de las enormes destrucciones de capital, de trabajo acumulado que se producen en las crisis; lo que resulta manifiestamente claro es la irracionalidad del sistema social capitalista. Por eso, urge la nacionalización y estatalización de los grandes medios de producción en manos de una minoría dañina para la sociedad.

6.- El electoralismo y la lucha por los cargos.

Desde el ámbito revolucionario tenemos que superar la apuesta por el electoralismo y el hechizo por ocupar puestos institucionales que ha sido y volverá a ser próximamente el objetivo de quienes se denominaron las fuerzas del cambio. Estas organizaciones políticas no han cuestionado en absoluto el poder del Estado al servicio de las burguesías sino que se han movido en un plano meramente formal en las instituciones dejando la actividad movilizadora y el apoyo a las luchas en las calles y las fábricas, olvidando reivindicaciones programáticas como la negativa del pago de la deuda, devolución del dinero dado a los bancos, presupuestos sociales, la derogación de la ley mordaza, impulso de la memoria histórica, derogación de leyes laborales, etc.

La línea de demarcación que tenemos que tener clara es la que separa a los intereses de un conjunto de multinacionales y grandes empresas que saquean nuestro trabajo y nuestros recursos, y los del conjunto de trabajadores y trabajadoras explotadas y sectores sociales con salarios, pensiones y ayudas sociales mínimas que apenas dan para vivir. No se puede seguir ocultando esa línea de separación de la clase explotadora y la clase explotada con tal de quedar bien con todo el mundo. Las contradicciones en las que se mueven la óptica explotadora y la explotada tienen su fundamento en la explotación salarial, los derechos de la mujer, la no discriminación sexual, el aprovechamiento de los recursos naturales y la destrucción de la naturaleza, etc. De todos modos, las diversas visiones sobre estos asuntos no nos pueden dividir ante el objetivo de conseguir la unidad de las fuerzas contra la oligarquía y el aniquilamiento de las clases explotadas.

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Cerrar las heridas de la erupción de La Palma y seguir investigando

 

Cerrar las heridas de la erupción de La Palma y seguir investigando

 

Tercerainformacion / 22.09.2022

Tras un año del inicio de la erupción del volcán de Cumbre Vieja queda mucho trabajo científico por hacer y soluciones básicas por dar a la población. Aquel día, Inés Galindo Jiménez, jefa de la Unidad Territorial del IGME en Canarias estaba en La Palma y pudo observar en primera persona cómo se abría la tierra a menos de un kilómetro y medio de donde se encontraba.

Vista del volcán de La Palma cuando se cumple un año desde el comienzo de la erupción. / EFE / Luis G. Morera

 

Ha pasado un año de la erupción que comenzó el 19 de septiembre de 2021 en la dorsal de Cumbre Vieja en La Palma y en los oídos de todos los que lo vivimos todavía retumba el sonido del volcán. La primera nube que se elevó al cielo está grabada en mi retina como muchas otras de la erupción. Desde ese momento la dedicación de toda la comunidad científica y de los intervinientes fue plena a la emergencia.

Los científicos dejamos a un lado nuestros proyectos de investigación para ofrecer a los gestores nuestro conocimiento y apoyo. Fueron días muy duros, tanto por el intenso trabajo, como por la presión a la que nos vimos sometidos, pero nos empleamos a fondo, tanto en la recopilación de datos y el asesoramiento a los gestores de la emergencia, como divulgando la información y explicando a la sociedad los procesos que estaban ocurriendo. Me alegra decir que este trabajo dio sus frutos, porque ahora es increíble la cantidad de términos técnicos que actualmente manejan los medios de comunicación y que todo el mundo entiende.

 Por suerte no empezábamos de cero. El Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico en la Comunidad Autónoma de Canarias (PEVOLCA) había sido revisado tras la erupción de El Hierro en 2011 y el Comité Científico se reunía periódicamente con lo que ya teníamos un rodaje. Además, en 2019, la Unidad Militar de Emergencias (UME) había comenzado a preparar un simulacro de terremoto y erupción volcánica que se iba a celebrar en 2021, pero que fue cancelado debido a la pandemia del Covid-19. Sin embargo, los preparativos de este ejercicio nos ayudaron a conocer el funcionamiento de una emergencia, sirviendo de entrenamiento, aunque no se pudiera llevar a la práctica.

Analizar la infinidad de datos producidos

Durante los casi tres meses que duró la actividad eruptiva, más de 1.000 personas participaron en la emergencia. Fueron días muy difíciles, tanto por el intenso trabajo, como por el impacto social que la erupción estaba teniendo. Sin embargo, el objetivo era claro, reducir al máximo el riesgo volcánico y evitar que hubiese pérdida de vidas humanas. Este fin común hizo que la colaboración interinstitucional entre las distintas administraciones públicas, científicas y todos los intervinientes fuera excelente.

Fueron 85 días en los que los científicos pudimos estudiar el comportamiento del volcán y de todo el sistema magmático que lo alimentaba en profundidad, así como de sus efectos en las infraestructuras, el medio ambiente, etc. Hemos aprendido muchísimo sobre este tipo de erupciones y el análisis de la infinidad de datos recabados permitirá un gran avance en la investigación volcanológica en Canarias y a escala internacional.

La emergencia continúa

Son muchas las publicaciones científicas que se han realizado ya sobre la erupción, pero sigue siendo necesario el apoyo científico para la gestión de la emergencia, ya que aunque la erupción finalizó el 13 de diciembre de 2021, la emergencia se mantiene debido principalmente a tres procesos: la emisión de gases, las inestabilidades del terreno y las altas temperaturas que todavía se registran en el cono volcánico y las coladas.

 El principal reto en este momento para los científicos es comprender e intentar dar una solución para los gases que afectan a La Bombilla y Puerto Naos, dos localidades costeras, a las que la población no ha podido regresar después de todo este tiempo a causa de las altas concentraciones de dióxido de carbono y la escasez de oxígeno.

A corto plazo, se investigan otros procesos como el enfriamiento de las lavas o la existencia de tubos lávicos para dar a poyo a la apertura de nuevas carreteras o para la planificación territorial del nuevo espacio generado. Además, se están analizando los elementos volcanológicos de mayor valor con el fin de protegerlos para el uso y disfrute de las futuras generaciones; especialmente para su uso geoturístico como motor económico para la recuperación ofreciendo un novedoso producto turístico.

 El daño causado por el volcán hace difícil visualizarlo como un nuevo recurso geológico, pero el beneficio económico de las nuevas rutas turísticas, que ya están en funcionamiento, o su posible explotación como recurso energético a través de la geotermia son algunos de los aprovechamientos que podría tener la sociedad palmera. Aunque esta visión será difícil hasta que no se solucionen las necesidades básicas de todos los afectados y vayan cerrando las heridas que ha dejado esta erupción.

Los análisis de peligrosidad volcánica a medio plazo para la planificación territorial deberían considerarse básicos, así como la necesidad de implementar simulacros o educar a la población en el riesgo volcánico. Los proyectos de ciencia ciudadana pueden contribuir a concienciar a la población del riesgo volcánico, a hacerles partícipes de la investigación y a mejorar su capacidad de recuperación tras una catástrofe de este tipo.

Nuevas hipótesis, nuevas tecnologías

La erupción de La Palma en 2021, la erupción de El Hierro en 2011, así como el resto de erupciones históricas ocurridas en el archipiélago canario nos deben recordar y hacer tomar conciencia de que Canarias es un territorio volcánico activo, y que la elevada densidad poblacional se traduce en un riesgo mayor.

 Se hace prioritario para los científicos analizar la ingente cantidad de información obtenida durante el proceso volcánico, elaborar nuevas hipótesis y desarrollar nuevas tecnologías que permitan asesorar mejor durante una futura erupción. Si a esto sumamos una mejor preparación de las autoridades que deben gestionar la emergencia, del resto de intervinientes y de la sociedad en general habremos ganado parte de la batalla frente al riesgo volcánico.

Inés Galindo Jiménez, jefa de la Unidad Territorial del Instituto Geológico y Minero de España en Canarias

Fuente: SINC

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sábado, 24 de septiembre de 2022

Las olas de calor ni son más frecuentes ni más largas que antes en todo el mundo

 

Las olas de calor ni son más frecuentes ni más largas que antes en todo el mundo

 

 

 

 

La tesis de que las olas de calor son ahora más frecuentes y más largas que en el pasado es incierta, ya sea porque los datos anteriores a 1950 son escasos o se ignoran por completo.



Uno de los principales registros de olas de calor y temperaturas mundiales procede de un grupo internacional de científicos del clima y meteorólogos cuyos datos se actualizaron por última vez en 2020. Dichos datos proceden de la base de datos de temperaturas diarias del Centro Hadley de la Oficina Meteorológica de Reino Unido.

 

Los datos del Centro Hadley parecen apoyar la afirmación de que las olas de calor han aumentado a escala mundial desde aproximadamente 1990. Los datos también indican que las olas de calor actuales son mucho más frecuentes que durante la década de los treinta, una conclusión que contradice los datos sobre la frecuencia de las olas de calor en Estados Unidos, que cuenta con datos detallados sobre las olas de calor que se remontan a 1900.

En Estados Unidos las olas de calor eran mucho más frecuentes y más largas y calurosas en la década de 1930 que en la actualidad. La duración total anual de las olas de calor ha descendido de 11 días en la década de los treinta a unos 6,5 días en la década de 2000. El índice máximo de ola de calor en 1936 fue tres veces mayor que en 2012 y hasta nueve veces mayor que en muchos otros años.

Aunque los registros de Estados Unidos y del resto del mundo muestran un aumento de la duración total anual de las olas de calor desde 1970, el aumento en Estados Unidos es mucho menor que el nivel de los años treinta, que era de 11 días, en comparación con el nivel actual, que es de sólo unos 7 días.

La discrepancia entre los dos conjuntos de datos refleja probablemente la diferencia en el número de estaciones de temperatura utilizadas para calcular la temperatura máxima media. Los datos del Centro Hadley proceden de 942 estaciones, frente a las 11.000 de los datos estadounidenses. Para que la compilación general del Centro Hadley se considere fiable, debería probarse con el conjunto de datos de Estados Unidos, mucho más amplio.

Una característica notable de los datos de la tendencia mundial a partir de 1950 es la pronunciada variación de las olas de calor de un país a otro, que va desde un aumento de más de 4 días por década en países como Brasil, a menos de 0,5 días por década en la mayor parte de Estados Unidos y Sudáfrica, hasta una disminución de 0,5 días por década en el norte de Argentina.

Un calentamiento generalizado en todo el planeta contradice unas variaciones regionales tan acusadas en las olas de calor. Es más probable que las disparidades se deban a la insuficiencia de datos. Además, la tendencia está exagerada artificialmente porque la fecha de inicio de 1950 se encuentra en medio de un período de 30 años de enfriamiento mundial, de 1940 a 1970.

Las olas de calor de la década de los treinta en Estados Unidos se vieron agravadas por la sequía del Dust Bowl, que agotó la humedad del suelo y redujo los efectos moderadores de la evaporación. Pero no sólo el Dust Bowl experimentó temperaturas abrasadoras en la década de los treinta.

En el verano de 1930 dos olas de calor consecutivas que batieron el récord, cada una de las cuales duró ocho días, afectaron a Washington DC; mientras que en 1936, la provincia de Ontario (muy alejada de las Grandes Llanuras, donde se concentraba el Dust Bowl) vio cómo el mercurio se elevaba hasta los 43 grados centígrados en la ola de calor canadiense más larga y mortífera de la que se tiene constancia.

Ralph B. Alexander https://www.scienceunderattack.com/blog/2022/8/8/evidence-for-more-frequent-and-longer-heat-waves-is-questionable-109


El “dust bowl” en Estados Unidos, durante los años treinta

(*) El “Dust Bowl” (tazón de polvo) fue un período de fuertes tormentas de polvo que dañaron la agricultura de las llanuras y praderas que se extienden por norteamérica, desde el golfo de México hasta Canadá, impactando principalmente en Estados Unidos. Se prolongó al menos entre 1932 y 1939, y fue precedida por un largo periodo de precipitaciones por encima de la media.

FUENTE: mpr21.info

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Sin cultura no hay libertad posible

 


Sin cultura no hay libertad posible

 

Publicado el 24 de septiembre de 2022 / Por 

KAOSENLARED

 

Por Vijay Prashad

En 2002, el presidente de Cuba Fidel Castro Ruz visitó la Escuela Nacional de Ballet para inaugurar el 18º Festival Internacional de Ballet de La Habana. Fundada en 1948 por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso (1920-2019), la escuela atravesó dificultades económicas hasta que la Revolución Cubana decidió que el ballet —al igual que otras formas de arte— debía estar al alcance de todas las personas y, por tanto, ser financiado públicamente. En la escuela, en 2002, Castro recordó que el primer festival, celebrado en 1960, “afirmó la vocación cultural, la identidad y la nacionalidad cubanas aun en las circunstancias más adversas, cuando grandes peligros y amenazas acechaban al país”.

El ballet, como tantas otras formas culturales, había sido alejado de la participación y el disfrute popular. La Revolución Cubana quiso devolver esta práctica artística al pueblo, como parte de su determinación por fomentar la dignidad humana. Para construir una revolución en un país asaltado por la barbarie colonial, el nuevo proceso revolucionario debía tanto establecer la soberanía del país como construir la dignidad de cada uno de sus habitantes. Esta doble tarea es la obra de la liberación nacional. “Sin cultura no hay libertad posible”, dijo Castro.

En muchos idiomas, la palabra «cultura» tiene al menos dos significados. En la sociedad burguesa, la cultura ha llegado a significar tanto el refinamiento como las bellas artes. Propiedad de las clases dominantes, esta cultura se hereda a través de la transmisión de los modales y la educación de alto nivel. El segundo significado de cultura es el de modo de vida, incluidas las creencias y prácticas, de un pueblo que forma parte de una comunidad (desde una tribu hasta una nación). La democratización del ballet y la música clásica por parte de la Revolución Cubana, por ejemplo, formaba parte de su intento de socializar todas las formas de vida humana, desde la económica hasta la cultural. Además, los procesos revolucionarios intentaron proteger el patrimonio cultural del pueblo cubano de la perniciosa influencia de la cultura del colonialismo. Para ser precisos, «proteger» no significa rechazar la totalidad de la cultura del colonizador, ya que eso impondría una vida parroquial a un pueblo que debe tener acceso a todas las formas de cultura. La Revolución adoptó el béisbol, por ejemplo, a pesar de sus raíces en Estados Unidos, el mismo país que ha tratado de asfixiar a Cuba durante seis décadas.

Por lo tanto, un enfoque socialista de la cultura requiere cuatro aspectos: la democratización de las formas de la alta cultura, la protección del patrimonio cultural de los pueblos previamente colonizados, el desarrollo de elementos básicos de alfabetización cultural y la domesticación de las formas culturales procedentes de la potencia colonizadora.

En julio de 2022, ofrecí una conferencia en la Casa de las Américas de Cuba —una de las principales instituciones de la vida cultural de La Habana y un punto neurálgico de los procesos culturales desde Chile hasta México— que se centró en diez tesis sobre el marxismo y la descolonización. Pocos días después, el director de la Casa, Abel Prieto, también ex ministro de Cultura, convocó allí un seminario para debatir algunos de estos temas, principalmente cómo la sociedad cubana tenía que defenderse tanto de la irrupción de las formas culturales imperialistas como de la perniciosa herencia del racismo y el patriarcado. Este debate provocó una serie de reflexiones sobre el proceso del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial anunciado por el presidente Miguel Díaz-Canel en noviembre de 2019 y sobre el proceso que condujo al referéndum del Código de Familia 2022 (que llegará a votación popular el 25 de septiembre), dos dinámicas que tienen la capacidad de transformar la sociedad cubana en una dirección anticolonial.

El Dossier no. 56 (septiembre de 2022) del Instituto Tricontinental de Investigación Social y Casa de las Américas, Diez tesis sobre marxismo y descolonización, contiene una versión ampliada de esa conferencia con un prólogo de Abel Prieto. Para que se hagan una idea, aquí está la tesis nueve sobre “la batalla de las emociones”:

Tesis nueve: La batalla de emociones. Fidel Castro provocó un debate en la década de 1990 alrededor del concepto de la Batalla de ideas, la lucha de clases en el pensamiento contra las banalidades de las concepciones neoliberales de la vida humana. En los discursos de Fidel de este periodo no solo era clave lo que decía, sino cómo lo decía, con cada palabra impregnada de la gran compasión de un hombre comprometido con la liberación de la humanidad de los tentáculos de la propiedad, el privilegio y el poder. De hecho, la Batalla de ideas no se refería únicamente a las ideas en sí, sino también a una “batalla de emociones”, un intento de cambiar la gama de emociones de una fijación en la codicia a consideraciones de empatía y esperanza.

Uno de los verdaderos retos de nuestro tiempo es el uso burgués de las industrias culturales y de las instituciones educativas y religiosas para distraer la atención de cualquier debate sustancial sobre los problemas reales —y sobre la búsqueda de soluciones en común a los dilemas sociales— hacia la obsesión por problemas fantasiosos. En 1935, el filósofo marxista Ernst Bloch llamó a esto la “estafa del cumplimiento”, plantar una serie de fantasías para enmascarar lo imposible de su realización. El beneficio de la producción social, escribió Bloch, “es apropiado por el estrato superior de los grandes capitalistas, que utiliza sueños góticos contra las realidades proletarias” (1991: 103). La industria del entretenimiento erosiona la cultura proletaria con el ácido de las aspiraciones que no pueden realizarse bajo el sistema capitalista. Pero estas aspiraciones son suficientes para debilitar cualquier proyecto de la clase trabajadora.

Una sociedad degradada por el capitalismo produce una vida social impregnada de atomización y alienación, desolación y miedo, rabia y odio, resentimiento y fracaso. Se trata de emociones desagradables que son moldeadas y promovidas por las industrias culturales (“tú también puedes tenerlo”), los establecimientos educativos (“la codicia es el motor principal”) y los neofascistas (“odia a los inmigrantes, a las minorías sexuales y también a cualquiera que te niegue tus sueños”). El dominio de estas emociones en la sociedad es casi absoluto y el ascenso de los neofascistas se basa en este hecho. El significado se vacía, tal vez como resultado de una sociedad de espectáculos que ya se ha agotado.

Desde una perspectiva marxista, la cultura no se considera un aspecto aislado y atemporal de la realidad humana, ni las emociones se consideran como un mundo en sí mismo o ajenas a los acontecimientos de la historia. Dado que las experiencias humanas se definen por las condiciones de la vida material, las ideas de destino perdurarán mientras la pobreza sea una característica de la vida humana. Si la pobreza se supera, entonces el fatalismo tendrá un fundamento ideológico menos seguro, pero no se verá automáticamente desplazado. Las culturas son contradictorias y juntan una serie de elementos de formas desiguales, del tejido social de una sociedad desigual que oscila entre la reproducción de las jerarquías de clase y la resistencia a elementos de la jerarquía social. Las ideologías dominantes impregnan la cultura a través de los tentáculos de aparatos ideológicos como un maremoto, arrollando las experiencias reales de la clase trabajadora y el campesinado. Al fin y al cabo, es a través de la lucha de clases y a través de las nuevas formaciones sociales creadas por los proyectos socialistas que se crearán nuevas culturas, y no por meras ilusiones.

Es importante recordar que, en los primeros años de cada uno de los procesos revolucionarios —desde Rusia en 1917 hasta Cuba en 1959—, la efervescencia cultural estaba saturada de emociones de alegría y posibilidad, de intensa creatividad y experimentación. Es esta sensibilidad la que ofrece una ventana a algo distinto de las macabras emociones de la avaricia y el odio.

En los primeros años después de 1959, Cuba se convulsionó con estos brotes de creatividad y experimentación. Nicolás Guillén (1902-1969), un gran poeta revolucionario que había sido encarcelado durante la dictadura de Fulgencio Batista, captó la dureza de la vida y el gran deseo de que el proceso revolucionario emancipara al pueblo cubano de la miseria del hambre y las jerarquías sociales. Su poema “Tengo”, de 1964, nos dice que la nueva cultura de la revolución era elemental: la sensación de no tener que inclinar los hombros ante un superior, de decir a las y los trabajadores en las oficinas que ellos también son compañeros y no “señor” y “señora”, de entrar como negro en un hotel sin que te digan que te detengas en la puerta. Su gran poema anticolonial nos alerta sobre los fundamentos materiales de la cultura:

Tengo, vamos a ver,
que ya aprendí a leer,
a contar,
tengo que ya aprendí a escribir
y a pensar
y a reír.
Tengo que ya tengo
donde trabajar
y ganar
lo que me tengo que comer.
Tengo, vamos a ver,
tengo lo que tenía que tener.

Al final de su prólogo al dossier, Abel Prieto escribe: “El sentido anticolonial tenemos que convertirlo en un instinto”. Reflexionemos sobre esto por un momento: el anticolonialismo no es solo la lucha contra la dominación colonial formal, sino un proceso más profundo, que debe arraigarse a nivel instintivo para que podamos construir la capacidad de resolver nuestras necesidades básicas (como superar el hambre y el analfabetismo, por ejemplo) y construir nuestra conciencia sobre la necesidad de culturas que nos emancipen y no nos aten a un mundo vistoso de mercancías inasequibles.

Instituto Tricontinental de Investigación Social

*  Image: Ballet Nacional de Cuba – BNC oficial

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El viejo Lukács como teórico político

 

Rescatamos aquí un viejo texto de uno de nuestros maestros, siempre presente, siempre añorado, nunca olvidado. Una reflexión sobre otro sabio relativamente poco leído en nuestros días: György Lukács


El viejo Lukács como teórico político


Francisco Fernández Buey

El Viejo Topo

24 septiembre, 2022 

 

En ocasión del setenta aniversario de Georg Lukács[1], en 1955, Wolfgang Harich, uno de los más agudos filósofos alemanes de las últimas décadas[2], escribió: “Sus observaciones sobre temas introducidos con la expresión “no es este el lugar para hablar de ello”, dejan entrever en todo momento que su obra histórico-filosófica e histórico-literaria se asemeja a un iceberg del que solo asoma una pequeña parte a la superficie del mar”. Eso es, precisamente, lo que ocurre con las sugerencias teórico-políticas del viejo Lukács. Y, en efecto, el lector académico o el universitario que está acostumbrado a exposiciones sistemáticas de teoría política puede sufrir cierto despiste cuando se encuentra con las habituales fórmulas lukácsianas en las que se niega con modestia o con prudencia que el autor, no siendo un político, tenga algo que aportar acerca de problemas vitales para la actuación política en nuestras sociedades.

Por desgracia, cuando en 1969 apareció en España[3] la traducción de las Conversaciones mantenidas con Lukács por Hans Heinz Holz, Leo Kofler y Wolfgang Abendroth, la repercusión del librito fue más bien escasa. Parte de los lectores aceptaron sin más la adecuación de expresiones y fórmulas como las aludidas por Harich y no se preocuparon en reflexionar sobre lo que había debajo de la superficie visible. El clima político tampoco era apropiado para un texto así. Se salía por entonces de un estado de excepción durante el cual la tiranía franquista golpeó duramente, sobre todo en Cataluña, a trabajadores, estudiantes y profesionales militantes en las organizaciones comunistas; las pocas editoriales que en los años inmediatamente anteriores habían logrado implantarse publicando libros marxistas, fueron clausuradas o se vieron obligadas a cerrar. Además, en los círculos intelectuales de oposición al franquismo había empezado a extenderse un cierto desprecio hacia la obra del filósofo húngaro, en parte por lo que se consideraba rigidez excesiva de su teoría del reflejo en las manifestaciones artísticas, pero también por discrepancias varias respecto de los gustos literarios de Lukács o en relación con su crítica del proceso de destrucción de la razón por obra de los irracionalismos contemporáneos.

Las ideologías que hicieron su agosto en el mayo del sesentayocho francés no eran especialmente favorables al clasicismo del viejo Lukács. Y menos en España. De manera que al acabar la década se produjo aquí una curiosa confluencia entre antiguos realsocialistas desencantados, a la búsqueda de novísimos, y jóvenes universitarios tan dispuestos a saltar de clase social como a autoafirmarse con la convicción eufórica de que los hijos de la burguesía por fin han dicho basta (título de una célebre proclama barcelonesa de entonces) o postulando la abolición inmediata de la universidad. Así se quería ser. Pero, en realidad, como viene ocurriendo desde hace tiempo en momentos en que las cosas parecen ponerse difíciles para la clase social hegemónica, las ideologías que entonces competían, complementándose, eran variantes más o menos novedosas del positivismo y del romanticismo, solo que en este caso traducidas a lenguaje marxista: estructuralismo althusseriano y marcusianismo.

En el plano de las ideas políticas ni una cosa ni otra conectaba con la empresa intelectual y moral en la que andaba embarcado Lukács. Pues el estructuralismo althusseriano era más renovador de formas y lenguajes que de actitudes políticas; y el marcusianismo, aunque más atento que la otra ideología a la sensibilidad de la época, oscilaba en lo político entre la añoranza de los años veinte y la idealización del tercermundismo.

Aún así, por lo que se suponía de enlace ideal entre dos décadas revolucionarias, la añoranza de los años veinte propició el reencuentro con Lukács. Con el joven Lukács de Historia y consciencia de clase[4]. La invitación a este reencuentro nos llegó sobre todo a través de la influencia de estudiantes e intelectuales alemanes e italianos poco dados a aceptar la visión estructuralista de una historia sin sujeto[5]. Pero en aquella invitación predominada un punto de vista según el cual la obra de Lukács había de juzgarse política y moralmente invirtiendo por completo el rasero de lo que pasaba por ser la “ortodoxia: el buen Lukács, el que todavía resultaba interesante, el recuperable, era el “heterodoxo” de 1923; el otro Lukács, el que se sometió a la crítica a los dirigentes de la III Internacional para retirarse luego al estudio de temas literarios y culturales, el que escribió El asalto a la razón e inició la redacción de una monumental Estética, precisamente por su “ortodoxia”, nada tendría que decir ya a las jóvenes generaciones marxistas.

Tal inversión era sin duda muy grosera y el cuadro resultante demasiado crudo para cualquier persona que conozca con un poco de detalle la trayectoria de Lukács desde 1924. Hubo, por lo demás, entre nosotros quien lo advirtió ya entonces. Si alguien se toma la molestia de echar un vistazo a los papeles clandestinos o semiclandestinos de la oposición comunista barcelonesa de finales de los años sesenta, encontrará con facilidad una refutación de aquella grosería en los ensayos de Manuel Sacristán. Es más: hallará una explicación razonada de la continuidad de fondo existente entre el Lukács idealista y subjetivista de Historia y consciencia de clase y el equilibrado llamamiento a poner de nuevo en primer plano los temas de la subjetividad y de la consciencia revolucionaria que hay en la última parte de las Conversaciones. La razón por la cual se impuso en aquellos años el desprecio hacia la obra del Lukács maduro o la exaltación de Historia y consciencia de clase en contraposición a las páginas políticas de las Conversaciones, es algo que se me escapa, aunque sospecho que ese algo tiene que ver con los motivos por los que los teólogos no acaban de ponerse de acuerdo acerca de si la sabiduría del diablo es consecuencia de su “heterodoxia” o de la experiencia que da la vejez.

Pues, en efecto, en la parte de las Conversaciones titulada “Ideas básicas para una política científicamente fundamentada” hay atisbos y sugerencias de viejo sabio, tanto más simpáticos unos y otros, incluso en la forma, cuando que en ellos Lukács no pontifica (o pontifica mucho menos que al tratar de temas filosóficos generales, históricos o estéticos).

Vale la pena recordar que la entrevista a tres bandas que dio origen al librito titulado Conversaciones se hizo en septiembre de 1966, es decir, año y medio antes de la tantas veces mencionada rebelión estudiantil europea. No era previsible en aquella fecha un estallido como el que acabaría produciéndose. Pero, sobre todo, el punto de vista de Lukács nada tenía que ver con la euforia ni con la añoranza melancólica; su análisis, su diagnóstico de las sociedades capitalistas y no-capitalistas, y sus propuestas alternativas parecen más bien inspiradas en la máxima brechtiana según la cual no hay que proponerse enlazar con el buen tiempo pasado sino con el mal tiempo presente. Precisamente ese “mal tiempo presente” es explorado por el viejo Lukács sobre la base de dos datos esenciales. Primero: el reconocimiento de que se ha producido un retroceso en la consciencia de las masas trabajadoras en los países capitalistas. Segundo: la observación de que el desmantelamiento del estalinismo iniciado después del XX Congreso del PCUS se estaba realizando con métodos igualmente estalinistas. Por eso, al avanzar la propuesta de una renovación del factor subjetivo en decadencia, Lukács insiste en que la tarea de despertar la subjetividad en nuestra época exige un nuevo comienzo[6], y no meramente recuperar el marxismo de los “felices veinte”.

Curiosamente, en el plano de la teoría política, el último Lukács resulta ser menos ideologista que en otros ámbitos. Así, por ejemplo, en las Conversaciones mantiene que el fundamento de todo movimiento económico y social es siempre un aspecto teleológico concebido como ideal, pero, lejos ya de la imputación al conjunto de los trabajadores de una conciencia revolucionaria, afirma que “sería muy desesperante partir de bases puramente ideológicas mientras la multitud se siente a sus anchas dentro de esa manipulación”. Ninguna ilusión, por tanto, respecto de los hipotéticos efectos positivos de la contracultura anticonsumista que se estaba esbozando por entonces. Al contrario: Lukács ve aquellas primeras manifestaciones de protesta contra la técnica, la manipulación de los consumos y el despilfarro característico de la difusión del imperialismo como un síntoma de la naturaleza primitiva, aunque moralmente acertada, de los movimientos sociales que están naciendo. Esto le lleva a una comparación que en aquel momento podía parecer unilateral y que fue muy criticada en la izquierda revolucionaria, a saber: que nos encontramos, por lo que hace al nivel de la consciencia y la subjetividad, en una situación parecida a la que tuvieron que vivir gentes como Fourier y Sismondi, en una situación, esto es, que se asemeja a la de los comienzos del siglo XIX, cuando empezaba a formarse lentamente el movimiento obrero.

Una afirmación así puede parecer hoy una trivialidad e incluso habrá quien la considere exageración optimista. Pero para juzgar la agudeza de la misma se pueden hacer dos pruebas. Una: comparar eso con la euforia de la mayor parte de los análisis marxistas de aquellos años. Otra: estimar las hipótesis prospectivas que el propio Lukács hacía seguir de aquella analogía. Prescindiré aquí de las comparaciones odiosas. Por lo que hace, en cambio, al segundo punto tiene interés resaltar uno de los frutos de la experiencia teórico-política.

El viejo Lukács, que ha abandonado por completo su espontaneísmo juvenil y que en 1966 concede un valor extraordinariamente grande al trabajo minoritario que se ha de hacer desde fuera para introducir la consciencia en el seno de clase obrera; este hombre que sugiere la creación de un brain trust para el análisis científico de un mundo económico y social cada vez más complejo, que propone recuperar la conservadora institución de los veteranos para dar continuidad a las protestas juveniles, piensa sin embargo que la forma de organización adecuada para propiciar la resistencia antimanipulatoria no es un nuevo partido, sino un movimiento amplio, abierto y antisectario; un movimiento en el que lo primero sería ponerse en claro acerca de lo que el marxismo puede dar de sí en el presente, establecer con precisión lo que se sabe y lo que se ignora sobre la evolución del capitalismo imperialista y su repercusión en las actitudes de los trabajadores.

Cierto es que Lukács tenía la vista puesta en ese momento en la particular situación de la República Federal Alemana; pero no es menos cierto que su apreciación de lo que podía ser el futuro ha resultado adecuada, empezando precisamente por la RFA: “Ponerme a soñar que en Alemania se pueda fundar inmediatamente un cuarto partido sería, desde luego, una necedad, una ilusión. Pero el cabo de cierto tiempo podría ocurrir que el movimiento antimanipulatorio llegara a determinar qué diputados enviarían los habitantes de tales o cuales circunscripciones al Parlamento. Esto ya no es ilusorio. Tal movimiento tendría un futuro, pero no un futuro coronado por el éxito en el plazo de tres meses, sino con perspectivas de éxito para dentro de algunos decenios.”

Junto a esta hay otras observaciones y sugerencias del viejo Lukács que siguen conservando todavía su interés para aquellas personas preocupadas por la extensión de las manipulaciones y las nuevas formas de la alienación contemporánea. Ejemplos: la denuncia de la pérdida de toda idea seria de democracia en las socialdemocracias europeas; la propuesta de un análisis del sentimiento religioso en las sociedades industrialmente desarrolladas y en las sociedades llamadas socialistas que corrigiera una de las hipótesis más pesadas del marxismo tradicional, por lo general oscilante entre el desprecio dogmático de las religiones y la condescendencia ideológica; la insistencia en que el movimiento antimanipulatorio del futuro habría de poner el acento en el desarrollo pleno de la fuerza productiva “hombre” para hacer frente simultáneamente al fatalismo tecnológico y a la crítica irracionalista de la técnica, etc.

Todo eso, escrito en 1966 por un hombre que no se consideraba un político y que en las últimas décadas había repetido varias veces (es de suponer que con cierta ironía) que su incapacidad para convencer a otros compañeros, pese a tener razón, le obligaba a retirarse de la política activa, no está nada mal, como solía decir Juan de Mairena en ocasiones así.

Notas:

[1] NE. Véase “Historia (personal) y conciencia de clase: György Lukács”. En Poliética, Madrid: Losada, 2003, pp. 85-122.

[2] NE. Véase FFB, “Wolfgang Harich: ¿retorno a Babeuf o a Diógenes de Sínope?”  https://espai-marx.net/?p=12290

[3] NE. En Alianza Editorial. A esas conversaciones dedicó Manuel Sacristán, amigo y maestro del autor, la penúltima de sus conferencias: “Sobre Lukács”. Véase M. Sacristán, Seis conferencias, Barcelona: El Viejo Topo, 2005, libro prologado por el autor.

[4] NE. Traducido para Grijalbo por Manuel Sacristán. Reeditado por Siglo XXI en 2021.

[5] NE. La historia es un proceso sin sujeto ni fines. Véase L. Althusser, Para una crítica de la práctica teórica. Respuesta a John Lewis, Madrid: Siglo XXI, 1973.

[6] NE. Véase “Volver a empezar” (1990). En FFB, 1917. Variaciones sobre la Revolución de Octubre, su historia y sus consecuencias, Barcelona: El Viejo Topo, 2017, pp. 161-166.

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viernes, 23 de septiembre de 2022

Rusia anuncia que movilizará a 300.000 reservistas

 



Rusia anuncia que movilizará a 300.000 reservistas

 

Publicado el 22 de septiembre de 2022 / Por Redacción Kaosenlared

 

El ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigú, afirma que 300.000 reservistas serán convocados como parte de una movilización parcial para reforzar los efectivos del ejército ruso.

El ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigú, afirmó que 300.000 reservistas serán convocados como parte de la movilización parcial anunciada por el presidente Vladímir Putin “en defensa de la soberanía y la integridad territorial del país“.

Trescientos mil reservistas serán convocados“, adelantó el ministro en una entrevista con el canal de televisión Rossiya-24 (Compañía de Radio y Televisión Estatal de Rusia) añadiendo que “solo se llamará a quienes tengan una experiencia relevante en combate y servicio”. “En todo el país, hay unos 25 millones de personas cumplen estos criterios, pero solo se convocará a alrededor del 1%” que  “se someterán a formación, reentrenamiento, las tripulaciones y los equipos serán coordinados. Solo después de eso irán a realizar las tareas que se les prescriban“.

Descartó asi mismo que la movilización de reservistas afectara a los estudiantes universitarios ni a las personas que actualmente prestan el servicio militar obligatorio.

 

El presidente de la Federación Rusa, Vladímir Putin, confirmó en un mensaje televisado que había firmado un decreto de movilización parcial, que entraría en vigor el el 21 de septiembre. El decreto fue firmado al día siguiente de que de que los territorios de Donetsk y de Lugansk anunciaran la celebración en los próximos días de un referéndum con el propósito de adherirse a Rusia.

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Contra la resignación

 

Vivimos tiempos de confusión. Tiempos oscuros. Perplejos, intuimos el retroceso de unas izquierdas divididas y desnortadas que se hostigan entre sí. La situación exige a gritos un plan de emergencia, y aquí Manolo Monereo sugiere cómo empezar a construirlo.


Contra la resignación


Manolo Monereo

El Viejo Topo

23 septiembre, 2022 

 


El dato más relevante es la profunda distancia entre el momento histórico -sus dramáticos dilemas y problemas- y los análisis, propuestas y estrategias de las izquierdas realmente existentes en nuestro país. No se asume la gravedad y la novedad radical de los desafíos. Se dan viejas respuestas (en realidad formas renovadas de liberalismo social, trufadas de keynesianismo para andar por casa) a situaciones que definen una ruptura, una discontinuidad radical y que exigen cambios sustanciales en lo que se hace, cómo se hace y, sobre todo, a dónde se va y con quién. Estamos en un periodo de excepción, de crisis de toda una época histórica y, es la gran novedad, civilizatoria. Mientras, Yolanda Díaz nos dice que no llega a las elecciones municipales y autonómicas y que la operación Sumar se concretará en las elecciones generales. De UP se reciben noticias inquietantes sobre conflictos y rupturas, en lo que parece ser una segunda edición ampliada de la triste experiencia andaluza. Esta desconexión de los grandes problemas se da, no es casualidad, formando parte de un gobierno que es elemento decisivo del problema y que difícilmente lo será de las soluciones.

Mientras, los afiliados de base y los activistas sociales ven con enorme preocupación los escenarios que se dibujan en este comienzo del curso; toman nota de cómo las derechas extremas son las que van progresivamente llegando a los gobiernos en media Europa y cómo en España se va instalando el marco de que el PP más Vox ganarán las próximas elecciones. Sumar parece que se va a ir construyendo en paralelo a la elaboración de las listas municipales y autonómicas y a las previsibles movilizaciones sociales contra las consecuencias de una crisis energética/económica que está a las puertas. Todo ello, insisto, con Unidas Podemos en el Gobierno intentando paliar los efectos de un conjunto de políticas decididas por la OTAN y ejecutadas por la Unión Europea. Hay una contradicción difícil de superar: las movilizaciones sociales mayores o menores se harán contra las decisiones económicas, energéticas, sociales y político-militares impulsadas, consensuadas y legitimadas por el gobierno de España.

Lo mínimo que se puede decir es que hay una evidente escisión entre el proceso de formación de Sumar y el ciclo político-social y electoral. Centrarse en escuchar y debatir en medio del conflicto social y al margen de unas elecciones municipales y autonómicas, significa renunciar a una intervención política efectiva, esperar que la realidad se acerque y converja con los planes y cálculos de un aparato político-electoral. Pensar que sobre el posible fracaso de unas elecciones municipales y autonómicas se pueda construir una nueva formación política con voluntad de mayoría es apostar en el vacío y jugársela en la dura lotería de la historia.

¿Qué hacemos los que tenemos que llegar -sí o sí- a las elecciones autonómicas y municipales? Un duro tránsito de 8 meses que, en tiempos de excepción, es un mundo. El viejo Santiago Carrillo citaba mucho una frase de Lenin que venía a decir, más o menos, que interpretar y actuar bien en las coyunturas históricas era una de las claves de la política revolucionaria: se puede perder en poco tiempo todo lo construido durante años o bien dar un salto de calidad y avanzar política y orgánicamente. La experiencia posterior del que fuera Secretario General del PCE le vino a dar, duramente, la razón. El escenario es, como mínimo, dramático: Yolanda escuchando y los que harán posible su proyecto, compitiendo por las listas o recluyéndose en sus casas a la espera de otro fracaso. La paradoja es que se favorecerá en voto útil al PSOE, pero no será suficiente para impedir el triunfo de las derechas.

De este bucle negativo hay que salir y pronto. No soy ingenuo. Si la izquierda organizada no se une, no habrá proyecto alternativo y puede desaparecer. Miremos a Italia. Muy pronto habrá elecciones en el país transalpino. Aparecen dos grandes bloques: las derechas unificadas en torno a un partido de origen neofascista que se enfrenta a otro, mal articulado, liderado por el Partido Democrático que hay que calificar claramente de neoliberal y atlantista. La izquierda intenta, después de muchos años, tener representación parlamentaria; hay una contradicción entre una izquierda social y cultural todavía muy viva que no acierta a traducirse en fuerza política alternativa. Las encuestas dicen que ganará el bloque que dirige Giorgia Meloni. Miremos a Francia: un viejo político, mil veces desahuciado, Mélenchon, que sale a la palestra defendiendo los valores de la izquierda republicana y socialista y que no tiene miedo a oponerse a las políticas dominantes, a la Europa del euro y a la OTAN. En Francia, por primera vez en años, ya no hay que elegir entre lo malo y lo peor sino entre los poderes oligárquicos y el pueblo organizado.

La izquierda española necesita un plan de emergencia que yo llamaría existencial. Lo que está en juego es si en nuestro país habrá o no una izquierda capaz de oponerse resueltamente a las derechas unificadas y cuestionar la hegemonía a un PSOE claramente neoliberal y férreamente atlantista. Ya no tenemos el 15M impulsando nuestros votos; ahora la realidad hay que cambiarla organizando la subjetividad social, creando imaginarios, convirtiendo la rabia y la protesta en programa. Hay que disputar en la calle el predominio a unas derechas extremas que ven el momento y la ocasión para una deriva autoritaria del actual régimen político. La democracia se defiende ejerciendo los derechos y libertades, impulsando la movilización social y denunciando a los que mandan y no se presentan a las elecciones; es decir, a la oligarquía financiera y corporativa que nos controla y nos dirige. Atacamos al bipartidismo porque es el modo que tienen los poderes económicos para mandar sobre una clase política sin proyecto de país.

Lo que hace falta no es demasiado complejo. En primer lugar, voluntad unitaria; yendo cada fuerza en solitario, ganarán las derechas y triunfará el bipartidismo. En segundo lugar, construir coordinadoras de unidad democrática y popular, empezando por las fuerzas que están en Unidas Podemos. Estas coordinadoras establecerían un reglamento y unas bases para un programa alternativo. En tercer lugar, se convocaría una conferencia en la que se aprobaría un programa y una política de alianzas determinada. En cuarto lugar, se crearían comités unitarios en cada una de las nacionalidades, comunidades, regiones y provincias. Quinto, construir un (contra)poder en los barrios, en los pueblos, en las comarcas con un objetivo central, aprovechar las elecciones municipales y autonómicas para crear organización, motivar el compromiso y dar la cara frente a unas derechas revanchistas y caciquiles.

Fuente: Público.

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