lunes, 18 de abril de 2022

El lado equivocado de la historia

 

El lado equivocado de la historia

 

Por Alejandro Marcó del Pont

Rebelion

 | 18/04/2022 | 


Fuentes: El tábano economista


Los occidentales están pagando la guerra con la caída del nivel de vida en lugar de con sus vidas (Paul Roberts)

Erick Hobsbawm cuenta en su libro “La historia mundial del siglo XX” que el 28 de junio de 1992 el presidente francés François Mitterrand se desplazó súbitamente y sin previo aviso a Sarajevo, escenario central de la guerra de los Balcanes, que a la postre se cobraría unas 200.000 vidas por los bombardeos humanitarios de la OTAN. Su objetivo era hacer patente ante la opinión pública mundial la crisis de Bosnia. La fecha elegida por el presidente francés no se dejó al azar. El 28 de junio de 1914 era el aniversario del asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando de Austria-Hungría que desencadenó semanas más tarde el estallido de la Primera Guerra Mundial. Por cierto, la visita de Mitterrand pasó inadvertida para la OTAN, Europa y para el mundo. 

Quizás lo más interesante de este pasaje del libro es que a Hobsbawm le llama la atención cómo la destrucción y el olvido del pasado se ha constituido en unos de los fenómenos más característicos de finales siglo XX, y según nuestro entender, recrudece en el siglo XXI. En su mayoría jóvenes, hombres y mujeres creen en una especie de presente permanente sin relación alguna con el pasado del tiempo en el que viven, agravado en los inicios del siglo XXI con las posverdades.

Occidente ha tenido particulares e innovadoras ideas a lo largo de su historia, a dios gracias pocas veces repetidas, que deberían darle un poco de vergüenza y eximirlo de calificar moralmente a terceros. La generación de riqueza del siglo XVI al XIX, con la esclavitud –trata de personas– propició que Inglaterra, EE.UU., Francia o los Países Bajos se erigieran como primeras potencias mundiales. Hoy, más de 40 millones de personas en todo el mundo son víctimas de la esclavitud moderna, incluidas unas 24,9 millones en trabajo forzoso y 15,4 millones en matrimonio forzado. Hay 5,4 víctimas de la esclavitud moderna por cada 1000 personas en el globo, y una de cada 4 víctimas de la esclavitud moderna son niños, pero esto no llama la atención de nadie.

A 60 años de la independencia de Argelia, Francia no se ha disculpado por sus crímenes. El colonialismo francés, entre 1830 y 1962, se vio envuelto en atrocidades como genocidio, tortura, asesinatos selectivos, pruebas nucleares y saqueo de archivos históricos en el país africano.

La Liga Argelina para la Defensa de los Derechos Humanos sitúa la cifra en 10 millones de argelinos muertos en manos de los colonialistas franceses en un informe publicado en 2017. La masacre del 8 de mayo de 1945 fue la atrocidad más grande cometida por Francia en un solo día a los habitantes del país africano. Esa fecha, cientos de miles de argelinos celebraron el final de la Segunda Guerra Mundial y exigieron que Francia cumpliera su promesa de otorgarles la independencia. Las fuerzas coloniales se apresuraron a utilizar munición real contra manifestantes desarmados, matando a al menos 45.000 civiles.

El 17 de octubre de 1957, unos 60.000 argelinos se manifestaron en Francia contra el colonialismo de su país. Los manifestantes se enfrentaron contra municiones reales en un incidente que llegó a conocerse como el “Crimen del río Sena” en el que murieron 1.500 personas, 800 desaparecieron y miles fueron detenidos. Hasta el día de hoy, Francia conserva 18.000 cráneos en el Museo Homme de París. De estos, solo se han identificado 500. En julio de 2020, Argelia recuperó 24 cráneos pertenecientes a líderes de la resistencia argelina, antes del estallido de la revolución de noviembre de 1954, que habían sido asesinados y luego decapitados por las fuerzas coloniales francesas a mediados del siglo XIX.

Los crímenes de guerra japoneses se refieren a aquellos ocurridos durante el período de expansionismo japonés, principalmente durante la Segunda Guerra, para lo que también se utiliza la frase holocausto asiático. De una larga lista de asesinatos carente de disculpa, la masacre de Nankín quizás se lleve las palmas de los crímenes cometidos por el Ejército Imperial Japonés, en la entonces capital de la República de China, durante la segunda guerra chino-japonesa el 13 de diciembre de 1937. En diciembre de 2007, algunos documentos del Gobierno de los Estados Unidos, que eran secreto de Estado, pero fueron desclasificados, consideraron el número total de muertos en 500.000.

Dentro de las imaginativas ideas occidentales, la Segunda Guerra contó con el ingenio  europeo de crear fábricas de muertes. Primero se crearon los ghettos, y como esto no alcanzó, se diseñó el exterminio. No conozco en la historia de la humanidad que se concibieran galpones para guiar personas a su muerte y hacerlo en masa, aumentando así la productividad de la aniquilación. Pero ese ejército que encabezó el holocausto tuvo divisiones militares externas, como la que realizó la llamada “operación Barbarroja”, de invasión a Rusia de italianos, búlgaros y rumanos, quienes colaboraron, y no fueron los únicos.

Dentro de varios regímenes establecidos con el avance alemán, el Ustacha de Croacia fue uno de los más brutales, creado bajo el amparo de los nazis. Ustacha fue el principal aliado de Hitler en Yugoslavia. Por su parte, los ucranianos no se quedaron afuera y vivieron algunos de los episodios más sangrientos de la Segunda Guerra Mundial. En el actual oeste de Ucrania, los nacionalistas fascistas ucranianos colaboraron con los nazis en su lucha contra los soviéticos y crearon la Policía Auxiliar de Ucrania. Esta fue la principal autora del Holocausto en los territorios soviéticos, basándose en los orígenes nativos, y esas unidades policiales participaron en el exterminio de 150.000 judíos solo en el área de la Volhynia ucrania.

El estado húngaro colaboró con la represión provocando miles de deportaciones y asesinatos de judíos húngaros. Austria, que tenía 7 millones de habitantes durante la guerra, contaba con la afiliación al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán de 700 mil personas. En un estándar muy particular de mirada de la Unión Europea, el gobierno griego demandó a Alemania para que pague € 279.000 millones en concepto de reparaciones de guerra como compensación por la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. La compensación era por los crímenes de guerra infligidos por Alemania e Italia durante su ocupación del país heleno entre 1941 y 1944. Durante ese tiempo, pueblos enteros fueron arrasados, decenas de miles murieron de hambre y más de 70.000 judíos griegos fueron deportados para no volver nunca más.

Difícilmente alguien hubiera tenido la osadía de decirle al presidente americano Harry S. Truman «Este hombre no puede permanecer en el poder», como lo afirmó el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Joe Biden, sobre el líder ruso Vladimir Putin el 26 de marzo de 2022 durante un discurso que pronunció en Polonia. Pero en este caso, después de borrar del planeta a 264.000 personas, aunque Japón estima en 500.000 los muertos, de los cuales el 80% eran civiles, en Hiroshima y Nagasaki. 

Algunos de los sancionadores de Rusia hacen negocios vendiendo personas, parte de los europeos atacan a Rusia y crean fábricas de muerte durante la guerra con la colaboración de la mitad de su territorio, Japón mató chinos sin la menor preocupación y Canadá prepara a las tropas nazis de Ucrania, pero sin saber que son nazis, algo típicamente canadiense. Veamos qué hacen los Estados Unidos más allá de las bombas atómicas.

Durante los últimos 240, años después de que declarara su independencia el 4 de julio de 1776, los EE.UU. no estuvieron involucrados en ninguna guerra durante menos de 20 años, según un informe publicado por la Sociedad China de Estudios de Derechos Humanos en mayo de 2021. Los datos muestran que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta 2001, de los 248 conflictos armados que ocurrieron en 153 regiones del mundo, 201 fueron iniciados por los EE.UU., lo que representa el 81% del total.

Estas guerras han devastado los países invadidos, matado a millones de civiles y desplazado a decenas de millones de personas. El péndulo se mueve desde provocar guerras en todo el mundo hasta liderar la expansión hacia el este de la OTAN, desde imponer sanciones a los «países desobedientes», matando de hambre a sus habitantes y  destrozando su economía, hasta obligar a otras naciones a tomar partido.

La suposición que, de manera abrumadora, Occidente es la voz del el mundo, oponiéndose a las acciones militares de Rusia en Ucrania, suena extraña. Occidente  parece tener un solo relato y una sola voz en su condena. Pero en todo el mundo el panorama es bastante más complicado. En la Asamblea General de la ONU el 3 de marzo, mientras 141 países condenaron la invasión de Rusia y pidieron una retirada inmediata, 35 países se abstuvieron y cinco votaron en contra. En la reciente votación para excluir a Rusia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, 93 países votaron a favor, y 82 o se abstuvieron (58) o votaron en contra (24). 

Si bien muchas naciones expresan claras dudas sobre las acciones de Rusia, también existe una preocupación generalizada sobre la postura de los EE.UU. El mundo en desarrollo, hogar de la gran mayoría de la población mundial, tiene una visión marcadamente diferente a la de Europa. Está tan preocupado, si no más, por la respuesta de Estados Unidos que por las acciones de Rusia. La militarización de las sanciones, como una nueva forma de guerra, es vista ampliamente como negativa. Estados Unidos ha asumido el derecho, basándose en la redacción más vaga, de actuar de manera arbitraria contra cualquier país que considere que ha continuado comerciando con Rusia. Sin embargo, la prioridad primordial de los países en desarrollo es el derecho a comerciar y recibir inversiones de donde sea que vengan.

Si hay alguien a quien no se lo puede acusar de anti americano es a Paul Craig Roberts, el hombre del epígrafe de este artículo. Fue subsecretario del Tesoro de EE.UU. durante la presidencia de Ronald Reagan, elogiado por esta administración como la «conciencia económica» del presidente, ex editor asociado de The Wall Street Journal, entre otros cargos. Y nos deja una visón muy interesante al ser entrevistado por Asia Times sobre la guerra de Ucrania.

Según Roberts, Rusia cometió varios errores estratégicos en los últimos veinte años. Quizás el primero fue su regreso, como una restricción al unilateralismo estadounidense que enfureció a los neoconservadores. Fuera de broma, el primer error estratégico fue no haber incorporado a Georgia después de expulsar a las fuerzas georgianas de Osetia del Sur. El segundo error fue prestar más atención a los Juegos Olímpicos de Sochi que a la revolución de colores que Washington preparaba en Ucrania. Rusia permitió ocho años de bombardeos por parte de las milicias ucranianas y neonazis de Azov contra los rusos de Donbas, mientras intentaba que Ucrania y Occidente apoyaran el Acuerdo de Minsk que Ucrania había firmado.

Las armas son el método de Occidente para librar una guerra de poder con Rusia “hasta el último ucraniano”. Las armas no tendrán ningún impacto en el resultado de Donbass. Por su parte, el efecto de las sanciones recaerá principalmente sobre los europeos, pero esto no preocupa a los EE.UU. y sus estados títeres. El objetivo de las sanciones es separar a Europa de Rusia. Para Rusia, las sanciones son un regalo del cielo. Las empresas occidentales retiradas crean oportunidades de sustitución de importaciones para que sus empresas ocupen su lugar. El objetivo de Washington es desconectar a Europa de Rusia, pero Washington no tiene capacidad para desconectar a Rusia del mundo, y eso es un gran error.

Ante la pregunta de si se había llegado al punto de no retorno, o todavía hay alguna posibilidad de que nuestras relaciones con Rusia vuelvan del abismo Paul Craig Roberts contestó: ¿Quién es “nosotros”? Occidente arruinó intencionalmente sus relaciones con Rusia. Ese es el plan. Excluir a Rusia de Europa. Rodear a Rusia con misiles que puedan llegar a Moscú en cuatro minutos para impedir que Rusia restrinja la hegemonía estadounidense. El grave peligro en la política de Occidente es que las provocaciones cada vez más imprudentes de Rusia den como resultado una guerra nuclear.

Que Occidente haya creado las mayores aberraciones de la historia no significa que Rusia se encuentre exenta de las críticas por su invasión. Jamás una guerra será buena para la humanidad a pesar de los desvaríos de los líderes de cada lado de la historia. Como bien dijo la vicepresidenta argentina, con la excepción de China todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU con poder de veto han incumplido con la paz. La OTAN tiene una base en las Islas Malvinas, a 14.000 kilómetros del territorio del Reino Unido, diciendo que esas Islas no son argentinas. Si Rusia no es confiable, la OTAN y el oeste tampoco lo son. Ahora, creer que Occidente es el que atesora a los piases del área del bien, los dueño de la verdad, la libertad y la democracia, es sumamente absurdo.

Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2022/04/17/el-lado-equivocado-de-la-historia/

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La crisis y la recesión que se viene en la U.E. castigará sobremanera a los trabajadores. [Esto significa empeorar todavía más las condiciones de vida de los trabajadores, aunque Putin sea calvo, medio calvo o calvo entero]

 

La crisis y la recesión que se viene en la U.E.  castigará sobremanera a los trabajadores

 

INSURGENTE.ORG / 16 abril 2022



La crisis en los países de la UE no ha hecho más que continuar tras la intervención en Ucrania, pero de un modo más acentuado y rápido. Mientras, la inflación se dispara con un aumento de precios exponencial y se come la ridiculez del aumento salarial pactada por los dos sindicatos del Régimen. Y lo peor es que todo indica que la cosa va para largo, lo que está sucediendo con la energía (tema básico no solo para el consumo doméstico sino para mover la industria, el campo, etc, etc) prevé una situación imprevisible en los países capitalistas. La idea de comprar gas a EE.UU no parece la mejor, los costes son mucho mayores y la distancia, junto a la limitación de cantidades por el traslado en barcos, hace muy compleja la sustitución del gas ruso. Los países europeos se quejan de que le están dando a Rusia más de 800 millones de euros al día en compra de energía, pero Alemania y Hungría dicen que dejar de comprarles sería un suicidio. En el caso de Alemania la dependencia para con el gas ruso es del 40%, y encima tienen el gaseoducto Nord Strem II para recibir gas desde Rusia terminado y a la espera (con permiso de EE.UU) de ponerlo en funcionamiento. Las propias empresas occidentales que participaron en la obra son las que presionan al gobierno alemán para que dé el visto bueno al grifo y poder ellas cobrar lo adeudado.

En este contexto, el Presidente de Rusia, Vladimir Putin afirmó que Europa no tiene posibilidad «por ahora» de sustituir el gas ruso y acusó a la Unión Europea (UE) de desestabilizar el mercado y provocar subas de precios con su debate sobre el embargo al petróleo y gas ruso. El mandatario ruso dijo que «todo el mundo sabe que en estos momentos simplemente no hay volúmenes libres» disponibles que Europa pudiera adquirir como alternativa. «Los países europeos hablan continuamente de prescindir de los suministros rusos, y al hacerlo desestabilizan el mercado y hacen subir los precios», acusó el presidente ruso, horas después que el gabinete económico del gobierno alemán admitiera que el país entraría en recesión de un modo inmediato si se dejara  de comprar gas a Rusia.

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domingo, 17 de abril de 2022

Situación en Ucrania y Donbass a esta hora

 

Situación en Ucrania y Donbass a esta hora

DIARIO OCTUBRE / abril 17, 2022

 


https://diario-octubre.com/wp-content/plugins/wp-emoji-one/icons/1F539.pngEl Ministerio de Defensa ruso ha ofrecido a los nazi-otanistas y mercenarios de Azovstal, en Mariupol, deponer las armas.

https://diario-octubre.com/wp-content/plugins/wp-emoji-one/icons/1F539.pngLa jefa de la Comisión Europea ha pedido a los países de la UE que entreguen rápidamente armas a Ucrania.

https://diario-octubre.com/wp-content/plugins/wp-emoji-one/icons/1F539.pngEl SBU ha dejado un grupo en Kherson para sabotear la retaguardia de las tropas rusas.

https://diario-octubre.com/wp-content/plugins/wp-emoji-one/icons/1F539.pngLos militantes de Azov han instalado un depósito de municiones en el territorio de un sanatorio en Urzuf.

https://diario-octubre.com/wp-content/plugins/wp-emoji-one/icons/1F539.pngPor la mañana, los militares rusos llevaron otras 50 toneladas de ayuda humanitaria a la región de Kharkov.

https://diario-octubre.com/wp-content/plugins/wp-emoji-one/icons/1F539.pngLa OMS aún no ha reaccionado ante el uso que las fuerzas armadas ucranianas hacen de las instalaciones médicas como puntos de disparo.

FUENTE: t.me/riafan_everywhere/8620

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Las extorsiones contra Rusia golpean a Latinoamérica

 

Las extorsiones contra Rusia golpean a Latinoamérica

 

Por Hedelberto López Blanch

Rebelion

 | 16/04/2022 | 

 

Fuentes: Rebelión


La situación de guerra entre Rusia y Ucrania, unida a las numerosas extorsiones que Estados Unidos y sus aliados han impuesto contra Moscú, no solo golpean económicamente a esta nación sino también a los países latinoamericanos.

Uno de los más afectados es Ecuador pues si en 2021, el 20 % de los plátanos que exportaba se destinaban a Rusia (unas 85 millones de cajas) ahora no tiene dónde ubicarlas y se echarán a perder con la consecuente merma monetaria.

El año pasado Ecuador obtuvo 706 millones de dólares por la exportación de plátanos al gigante euroasiático; 142 millones de dólares por camarones; 99 millones en flores; 28 millones por pescado y 17 millones por café.

Paraguay tenía a Rusia como su segundo comprador de carne bovina y en 2021 envió 79 213 toneladas que le representó una entrada de 314 millones de dólares y ahora con la desconexión de Moscú del sistema bancario internacional (swift) no sabe cómo cobrar ni enviar el producto. .

Con Brasil ocurre algo parecido. Este país vendió a Rusia en el período anterior, soja por 343 millones de dólares; 167 millones por carne de ave; 133 millones por café y 117 millones por carne bovina.

En cuanto a México, enviaba a esa nación autos, ordenadores, cerveza, tequila entre otros productos y compraba fertilizantes. Si le falta este suministro,  la agricultura tendrá pérdidas y se encarecerán los alimentos.

Esta situación provocará el acrecentamiento de la crisis económica en esas naciones con los consecuentes recortes salariales, despido de trabajadores, alza de los precios.

Las enormes presiones que ejerce Estados Unidos para que las naciones latinoamericanas se unan a la política de rusofobia que ha impuesto en el planeta al controlar los principales medios de comunicación, pueden agrandar esos problemas.

Por ejemplo, se detendría un acuerdo Intergubernamental de cooperación entre Rusia y Argentina para el uso de la energía nuclear con fines pacíficos, en particular en áreas de la investigación básica y aplicada, la construcción y la explotación de centrales y reactores nucleares.

Además, Moscú ha expresado su interés en participar en una licitación para la construcción de una instalación de almacenamiento en seco para combustible nuclear gastado en la central nuclear Atucha II en la nación sudamericana.

Washington instrumenta todo tipo de extorsiones con ese fin: influencia política, promesas económicas y el chantaje, como ocurrió durante la reciente votación en la Asamblea General de Naciones Unidas para lograr la suspensión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Tras el sufragio, varios delegados expresaron que por diversos motivos se les había obligado a votar de esa manera.

Por el impacto de la guerra de “sanciones” de Occidente, el suministro de fertilizantes se ha visto afectado lo cual representa una amenaza para los agricultores  latinoamericanos, pero contrariamente resulta ventajoso para Estados Unidos que fabrica grandes cantidades de abono. Ya los productores norteamericanos están en busca de aumentar exportaciones a países de la región.

Actualmente los precios de los fertilizantes se encuentran en su máximo histórico y en el primer trimestre de 2022 crecieron en un 30 % lo que supera los alcanzados en 2008 durante la crisis financiera mundial.

Con motivo de las “sanciones” los envíos desde Rusia se han interrumpido y este país es uno de los principales productores y exportadores a nivel global.

Moscú es el mayor exportador de fertilizantes nitrogenados y el segundo de fertilizantes potásicos y fosforados.

En 2021 el gigante euroasiático despachó abonos por valor de 12 500 millones de dólares. Entre sus principales compradores estuvieron Brasil y la Unión Europea con 25 % respectivamente, y Estados Unidos con 14 %.

Como es de esperar, si no llegan los fertilizantes, la producción agrícola en esos países se afectará en grado sumo.

Este complejo panorama aparece en momentos en que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (ONUAA) informó que el índice de precios de alimentos alcanzó en marzo, 159,3 puntos, el máximo histórico, mientras que en febrero ya había batido el récord desde la creación del índice de costos en 1990.

El organismo agregó que entre las cinco categorías que componen el índice, cuatro nunca han registrado unos precios tan altos: aceites vegetales (248,6 puntos), cereales (170,1), productos lácteos (145,2) y carne (120,0).

Dos de las categorías incrementaron en febrero los precios motivado por el conflicto ruso-ucraniano: los cereales en 17 % y los aceites vegetales en 23 %. Estos países en conjunto, exportan el 30 % del trigo y el 20 % del maíz que se consume en el mundo.

Las perspectivas presentes y futuras para las economías latinoamericanas se consideran difíciles pues tendrán que enfrentar los altos costos de los productos alimenticios, sin aun reponerse de las enormes pérdidas provocadas por la pandemia de covid-19.

Como corolario se puede afirmar que la sarta de extorsiones impuestas por Estados Unidos, no solo a Rusia sino a más de 30 países en el orbe, están llevando a un abismo a varias naciones de América Latina.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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El arte de vivir

 

El arte de vivir corre el riesgo de verse en peligro a causa de las medidas impuestas para protegerse de la pandemia. ¿Es necesario cesar de vivir para seguir en vida?, preguntan algunos con ironía. ¿Vale la pena enfermarse en nombre de la salud?


El arte de vivir

 

Vilma Fuentes

El Viejo Topo

17 abril, 2022 

 


En Francia, la pandemia provocada por el coronavirus ha desarrollado una inquietud angustiante que deriva en polémicas donde los puntos de vista más opuestos se confrontan.

La salud se ha convertido en principio y bandera de muy diversos militantes. Desde luego, ya no se trata de la salud eterna y el ingreso a los cielos. Se trata de mantenerse en perfecta salud y evitar virus, enfermedades y otros contagios. La aparición del coronavirus no ha hecho sino acentuar temores y fobias en nombre de la guerra contra los peligros sanitarios. Sin embargo, los métodos para conservar la salud son variables y, en ocasiones, opuestos. Ante las mutaciones del Covid-19, por ejemplo, hay quienes toman la vacuna como un talismán y quienes consideran la vacunación como un veneno a largo plazo. Confinamiento para protegerse del contagio, aislamiento que conduce a la depresión, los atisbos de locura, los intentos suicidas.

Para mantenerse sano hay quienes corren a diario durante una buena hora, aunque tengo amigos que se han infartado en plena carrera, cuando no se hacen atropellar por un chafirete. Hay también los militantes contra el cigarro, el alcohol y otras drogas. Quienes, para cumplir con las horas de sueño necesario a la estabilidad mental y física, abusan de somníferos y narcóticos. Asimismo, existen quienes creen en el optimismo y mantienen el rictus de su sonrisa incluso en los entierros. Así, es difícil escapar a las discusiones infinitas sobre los métodos para seguir sanos y salvos en esta lucha mortal y, sobre todo, cuando se habla de alimentación.

Antes se vivía para comer, hoy se come para vivir, es una afirmación que se ha vuelto refrán… aunque nadie pueda afirmar que todo mundo podía vivir para comer. Sin embargo, la segunda parte de esta afirmación podría afinarse diciendo que se come para sobrevivir. Y no me refiero a la gente que sufre el hambre a causa de la miseria, sino a todas las víctimas de las prohibiciones culinarias dictadas por las promesas de salud y vida eterna aquí y ahora en este bajo mundo.

En efecto, desde hace algunos años, aumentan los consejos de la debida alimentación. Indicaciones que no sólo provienen de nutricionistas y otros expertos en dietas y proteínas. Se suman a estos consejeros los militantes vegetarianos y veganos. En la ciudad de Lyon, en Francia, las autoridades han decidido retirar la carne de la comida que se da a los alumnos en los restaurantes de las escuelas. En otra ciudad francesa, se pretende prohibir comer foie gras a causa de los malos tratos a gansos y a patos para causar la inflamación del hígado necesaria a este producto que durante siglos hizo la delicia de gastrónomos y golosos. La esbeltez parece ser una prueba de buena salud y un naciente raquitismo sería una esperanza de larga vida, mientras cualquier asomo de gordura, para no hablar de obesidad, es una señal fatídica. Muchas personas pasan ahora parte de su tiempo analizando la composición de los alimentos que compran.

¡Qué lejos estamos de las deliciosas comilonas descritas por Balzac o por Dumas! La gente podía comer sin miedos ni culpabilidades. Hoy, quien ingiere un huevo siente el deber de sufrir pensando en la vida del ser asesinado antes de nacer. Nuestros modernos contemporáneos, practicantes del fast food, comen de prisa, sin sentarse a una mesa, pues prefieren aprovechar esos momentos para dar una digestiva caminata. Nuestros ancestros, o al menos los privilegiados, disfrutaban de las horas de la comida para practicar otras artes indispensables a la salud mental: rencuentros, convivencia, amistad, conversación. Este arte de vivir corre, quizás, el riesgo de verse en peligro a causa de las severas medidas impuestas en algunos países para protegerse de la pandemia. ¿Es necesario cesar de vivir para seguir en vida?, preguntan con ironía quienes no temen pensar a contracorriente de la política conforme. ¿Vale la pena enfermarse en nombre de la salud?

Artículo publicado originalmente en La Jornada.

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Gasto militar. Los intereses detrás del aumento del gasto militar en España. [Y es que queridos míos y patriotas macizos de cuerpo entero, los gastos militares no son ni más ni menos que el dinero que el gobierno le quita a los trabajadores empeorando sus condiciones de vida para metérselo en los bolsillos a los criminales que organizan las guerras para su beneficio particular. Y, líbreme Dios de criticar a héroe en alguno, que mayores héroes que un peón de albañil, un tractorista, un cerrajero, un agricultor o un buen maestro no los hay., ¡y sin ir a la guerra a matar a nadie ni tirarle la casa a nadie ni echar abajo ningún puente y sin matar a ningún niño que es lo más gracioso!]

 

Gasto militar. Los intereses detrás del aumento del gasto militar en España.


La lucha por aflorar el gasto militar oculto se convierte en prioritarios por la exigencia de EEUU de llegar al 2% del PIB. El gobierno español solo reconoce una pequeña parte militar  real, según los colectivos antimilitaristas  y pacifistas.  ¿Quién se beneficia de que más de la mitad del gasto militar se mantenga oculto?

 

(Una gracia atómica de USA en Japón al final de la II Guerra Mundial que habían organizado los principales grupos capitalistas del mundo y cuando la guerra ya tocaba a su fin. El mismo USA, pero con otros collares, que fomenta la Guerra actual en Ucrania a la que está intentando arrastrar a toda Europa)

 


Martín Cúneo

@MartinCuneo78

16 ABR 2022 06:00


“Hay que pararle los pies a Putin”, decía el presidente Pedro Sánchez a mediados de marzo, justo antes de anunciar que cumpliría con el compromiso adquirido con Estados Unidos y la OTAN de aumentar el gasto militar hasta el 2% del PIB, cuatro veces más de lo que dedican los Presupuestos Generales del Estado a Educación. 

Un renovado ardor guerrero que es compartido por parte de la población española. Según el último estudio del CIS, hasta un 47,3% se muestra partidario de aumentar el gasto en Defensa para “estar preparados para futuras amenazas”. No se trata, sin embargo, de una “inmensa mayoría”, como decía la ministra de Defensa, Margarita Robles: un 46,6% de la población, según el CIS, apostaba por no aumentar estos gastos o bajarlos.

Pero la pregunta no es solo si debe bajar o subir los gastos militares sino cuál es el punto de partida, es decir, cuál es el gasto militar actual. Si se tiene en cuenta la cifra de gasto militar con la que trabaja el Gobierno, este no llega al 1% del PIB, por lo que una escalada hasta el 2% supondría doblar la inversión en las Fuerzas Armadas.

Desde hace más de una década diversos colectivos pacifistas llevan denunciando que el gasto militar declarado solo representa entre la mitad y una tercera parte del gasto militar real, escondido y camuflado en partidas de otros Ministerios 

Sin embargo, desde hace más de una década diversos colectivos pacifistas llevan denunciando que el gasto militar declarado solo representa entre la mitad y una tercera parte del gasto militar real, escondido y camuflado en partidas de otros Ministerios. Uno de estos grupos es el Centre Delàs d'Estudis per la Pau, que lleva desde 1996 realizando análisis de los costes reales del gasto militar español. 

Según su último informe, El gasto militar real del Estado español para 2022, este año los diversos Ministerios habrán dedicado al gasto militar 22.796 millones de euros, el 1,8% del PIB, muy cerca de la exigencia de la OTAN. Pero no existe voluntad de reconocer este gasto oculto, dice a El Salto uno de los principales analistas del Centre Delàs, Pere Ortega. Más bien al contrario, la guerra de Ucrania se ha convertido en una “excusa” para aumentar el gasto militar, explica este experto. Una demanda que contenta, además de a Estados Unidos, la primera industria militar del mundo, al complejo militar empresarial español y europeo. 

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Otro colectivo que lleva años estudiando los presupuestos para rastrear partidas militares es el Grupo Antimilitarista Tortuga. Según sus cálculos, que incluyen más partidas que el Centre Delás, el gasto militar real en 2022 asciende a 37.563 millones de euros. De ellos, solo 10.155 millones fueron reconocidos por el Gobierno como tal. Desde esa perspectiva, el Estado español no solo no tendría que aumentar su gasto militar sino que podría bajarlo en más de 15.000 millones y seguiría estando dentro de los estándares exigidos por la OTAN. ¿Dónde se esconden esos 29.136 millones de euros de gasto militar oculto? ¿Qué intereses están en juego?

Gastos camuflados

Si algo caracteriza al gasto militar en el Estado español, cuenta a El Salto Juan Carlos Rois, del Grupo Antimilitarista Tortuga, es la “falta de transparencia” y la “opacidad”. El gasto militar reconocido por los sucesivos gobiernos, ya sean del PP o del PSOE, se limita al gasto del Ministerio de Defensa, apenas un 0,9% del PBI. No constan como gasto militar, asegura Rois, los gigantescos programas de armamento, el dinero destinado a los organismos autónomos militares, la protección social de los soldados, los gastos asociados al instituto militar de vivienda o las pensiones militares escondidas en los presupuestos del Ministerio de Hacienda. Tampoco se consideran gasto militar las misiones en el extranjero, que corren por cuenta del Ministerio de Exteriores, o el sobrecoste de un 35% que, año tras año, aumentan el déficit de la enorme infraestructura que rodea las Fuerzas Armadas españolas. Un déficit que se transforma en deuda e intereses que el Estado debe pagar año tras año, nada menos que 8.123 millones de euros en 2022, y que tampoco figura como gasto militar, detalla el informe anual que realiza este colectivo pacifista. 

Según el último informe del Centre Delás, este año los diversos ministerios habrán dedicado al gasto militar 22.796 millones de euros, el 1,8% del PIB, muy cerca de la exigencia de la OTAN

“Ningún ministerio lleva 30 años presupuestando por debajo de lo que gasta en las proporciones que lo hace Defensa y la razón es muy simple: conocer la desmesura del gasto militar puede deslegitimarlo y por eso necesitan disfrazar un gasto al que no están dispuestos a renunciar”, se puede leer en este informe. Para Rois, las razones de que el gasto real sea tres veces mayor que el admitido hay que buscarlas en los intentos de camuflar la realidad de un “ejército desproporcionado” de más de 135.000 efectivos —15.000 en la reserva—, “ineficaz” —con 1,7 oficiales por cada soldado—, e “insostenible”, ya que todo el aparato del Estado se moviliza y se endeuda para promover un negocio: el de la industria militar. 

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Para Rois, resulta imposible entender por qué el gasto en Defensa no ha dejado de aumentar si no se tiene en cuenta las presiones y el trabajo soterrado de los lobbies de la industria armamentista. Una industria de la que el propio Estado es socio con participaciones en Navantia —que ha suministrado recientemente buques de guerra a Arabia Saudí para su guerra con Yemen—, en Airbus —uno de los principales responsables de la fabricación de aviones militares— o en Indra —uno de los líderes mundiales en tecnología militar— donde el Estado tiene el 28%. 

Las puertas giratorias entre el ejército y el Ministerio de Defensa son el aceite que necesita esta relación entre el Estado y las empresas de armamento: dos decenas de altos cargos de las Fuerzas Armadas y de este ministerio pasaron de firmar los acuerdos para armar al Ejército español a formar parte de los consejos de administración de las principales empresas del sector. Fernando Alejandre Martínez, jefe del Estado Mayor de la Defensa hasta finales de 2020, pasó a ser asesor de Sener Aeroespacial, una de las contratistas del Ministerio. Salvador María Delgado Moreno, exjefe de Apoyo Logístico de la Armada, pasó a formar parte de la empresa Proyectos de Interés para la Defensa Argos. Pedro Morenés, ex ministro de Defensa con el PP, ha ocupado altos cargos en la industria armamentista, como Expal, Instalaza o MBDA, una compañía con operaciones en Reino Unido, Francia, Alemania e Italia que diseña y fabrica misiles. Expal, una empresa vasca dedicada a la fabricación de municiones y explosivos, tiene como presidente del Consejo de Administración a José Luis Urcelay, quien fue unos años antes Segundo Jefe del Estado Mayor de la Armada. La misma historia recorre la trayectoria profesional de Eduardo Serra, ex ministro de Defensa con el PP, y una interminable lista de altos cargos políticos que se pasaron a la empresa privada.

Según el Grupo Antimilitarista Tortuga, el gasto militar real en 2022 asciende a 37.563 millones de euros. De ellos, solo 10.155 millones fueron reconocidos por el Gobierno. Desde esa perspectiva, para llegar al 2% del PIB España tendría que reducir su gasto militar en casi 15.000 millones

Dentro de esta estrategia conjunta, las intervenciones del ejército español en el exterior, para Juan Carlos Rois, no son otra cosa que un “escaparate para la venta de armas”, una “exposición” del catálogo de buques de guerra, aviones, armas y explosivos que el complejo industrial español ofrece al mundo, todo a costa del erario público, ya que el Estado subvenciona esta venta con dinero público, siempre en aumento. “España ahora está en 17 intervenciones en el exterior. Lo que estamos haciendo principalmente ahí es exhibir material militar”, dice Rois. No es casualidad que España sea el séptimo exportador de armas del mundo, solo superado por las seis principales potencias del mundo, todas ellas con veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

¿Qué tiene que ver todo esto con el 2%? “Todo”, explica a El Salto este experto en gasto militar. El Gobierno, por primera vez, se ha mostrado abierto a aceptar algunos de los gastos militares ocultos que los informes del Grupo Antimilitarista Tortuga y el Centre Delás llevan años señalando, pero existen “enormes presiones” del lobby de la industria militar para que la mayoría de esos gastos sigan distribuidos y “escondidos” en otros ministerios, todo para que la subida del gasto militar sea mayor y, con ella, las ventas de las empresas de armamento. A través de la compra de material militar para el ejército, de los créditos para la fabricación de armamento, a través de las misiones en el exterior, a través de las participaciones del Estado en las principales empresas de armamento, cualquier aumento en gasto total dedicado a la guerra incide directamente en el gigantesco entramado militar español, subraya Rois. 

Si se mantiene la fórmula actual, habría que duplicar la inversión en dos años para contentar a Washington y al lobby de las armas, una “barbaridad imposible de hacer en dos años si no es con recortes importantes en otros ministerios”, dice Pere Ortega, del Centre Delás

Hay muchos intereses en juego, señala Pere Ortega, en la forma de calcular el punto de partida del gasto militar. Si se mantiene la fórmula actual, habría que duplicar la inversión en dos años para contentar a Washington, una “barbaridad imposible de hacer en dos años si no es con recortes importantes en otros ministerios”. Algo bastante improbable, añade, por las actuales alianzas del Gobierno. La propia crisis derivada de la guerra hace menos posible este incremento de 13.000 millones en el gasto militar y deja abierta una paradoja: la única forma de aumentar en estas dimensiones el gasto militar es que acabe pronto el conflicto, explica Ortega, una situación que haría completamente innecesario el coste político derivado de esta apuesta por aumentar el gasto militar. 

Todo vuelve a la forma de calcular el gasto dedicado a las Fuerzas Armadas y todo lo que le rodea, incide este analista. Si sumamos el gasto militar reconocido por el Gobierno al gasto social militar —pensiones, seguridad social, etc.— el gasto llegaría al 1,4% del PIB, cerca de la media europea. Y si se sumaran todos los gastos repartidos en los otros ministerios casi no haría falta aumentar el gasto militar para estar al día con las exigencias de la OTAN.

“Dudoso orden de prioridades”

La crisis de 2008 supuso un freno para el aumento del gasto militar en todo el mundo y una “demostración”, dice Pere Ortega, de que “se puede bajar el gasto militar” si es necesario. Casi todos los países redujeron sus inversiones, incluido EE UU que recortó el presupuesto de Defensa en casi 100.000 millones. Pero este ciclo terminó en 2014, cuando los años de bonanza económica y la anexión de Crimea por parte de Rusia convencieron a los gobiernos de volver a la senda del rearme. Desde entonces, en Europa el gasto militar no ha dejado de aumentar, incluso en años de pandemia cuando el resto de la economía se hundía.  

Medio año después de la anexión de Crimea, en la cumbre de la OTAN de Gales, Estados Unidos exigió a los países europeos un aumento del gasto militar, que debería llegar al 2%. En 2018, Pedro Sánchez asumió ese objetivo y volvió a reivindicarlo semanas después del inicio de la guerra de Ucrania. El compromiso de aumento del gasto militar no ha contado con el visto bueno de Unidas Podemos, EH Bildu, ERC y otros partidos de la izquierda parlamentaria, por lo que unos presupuestos que cuenten con un gran aumento del gasto militar, en principio, solo podrán salir adelante con apoyos de los partidos de derecha del Congreso. 

Sin embargo, el aumento del gasto militar venía de mucho antes de la guerra de Ucrania. En los Presupuestos de 2022, el Gobierno de coalición ya había aprobado una partida de 22.796 millones de euros de gasto militar, un 124% más de lo asignado al Ministerio de Defensa, un nuevo récord histórico, según las cifras que maneja el informe del Centre Delás. Este aumento del 5,75% con respecto al año anterior se sustentó en un incremento del 16,2% en los gastos en armamento y del 8,76% de la I+D militar. Según este instituto de investigación para la paz, el gasto militar diario en España subió hasta los 62 millones, unos 479 euros por habitante. Los 34 Programas Especiales de Armamento por valor de 51.644 millones de euros son los principales responsables de estos aumentos. De esta cantidad, 17.390 millones de euros fueron aprobados por los dos gobiernos de Sánchez. Entre estos planes se incluye la inversión de 2.500 millones para la segunda fase de desarrollo del programa del futuro avión de combate, cuyo coste final puede superar los 50.000 millones y que incluye a empresas como Airbus, Tecnobit, Indra, Sener, ITP Aero o GMV.

En los últimos 25 años, el gasto militar creció un 129%; las inversiones militares, un 199%; la facturación en material militar por parte de la industria, un 821%, y la exportación de armas, un 3.012%

“En un momento de crisis sanitaria, social y climática como el que vivimos, que los presupuestos preparados por el Ejecutivo de Pedro Sánchez presenten un gasto militar tan elevado pone en evidencia un muy dudoso orden de prioridades, así como los privilegios con los que cuenta el complejo militar-industrial español”, dice el informe.

Un vistazo a lo que ha ocurrido en los últimos 25 años, apuntan desde el Centre Delás, permite escrutar cómo ha evolucionado el complejo militar en España: el gasto militar creció un 129%; las inversiones militares, un 199%; la facturación en material militar por parte de la industria, un 821%, y la exportación de armas, un 3.012%.

Archivado en: Guerra en Ucrania ‧ Ejército ‧ Industria aeroespacial ‧ Industria armamentística ‧ Gasto militar

 

sábado, 16 de abril de 2022

Las reivindicaciones feministas

 

Tal día como hoy de 1930 moría en Lima José Carlos Mariátegui. Pensador y político marxista peruano, fue uno de los intelectuales más influyentes en la reflexión sobre la cultura y sociedad latinoamericana. Lo recordamos con este texto de 1924.

 

Las reivindicaciones feministas


Laten en el Perú las primeras inquietudes feministas. Existen algunas células, algunos núcleos de feminismo. Los propugnadores del nacionalismo a ultranza pensarían probablemente: he ahí otra idea exotica, otra idea forastera que se injerta en la metalidad peruana.

Tranquilicemos un poco a esta gente aprensiva. No hay que ver en el feminismo una idea exotica, una idea extranjera. Hay que ver, simplemente, una idea humana. Una idea característica de una civilización, peculiar a una época. Y, por ende, una idea con derecho de ciudadanía en el Perú, como en cualquier otro segmento del mundo civilizado.

El feminismo no ha aparecido en el Perú artificial ni arbitrariamente. Ha aparecido como una consecuencia de las nuevas formas del trabajo intellectual y manual de la mujer. Las mujeres de real filiación feminista son las mujeres que trabajan, las mujeres que estudian. La idea feminista prospera entre las mujeres de oficio intelectual o de oficio manual: profesoras universitarias, obreras. Encuentra un ambiente propicio a su desarrollo en las aulas universitarias, que atraen cada vez más a las mujeres peruanas, y en los sindicatos obreros, en los cuales las mujeres de las fábricas se enrolan y organizan con los mismos derechos y los mismos deberes que los hombres. Aparte de este feminismo espontáneo y orgánico, que recluta sus adherents entre las diversas categorías del trabajo femenino, existe aquí, como en otras partes, un feminismo de diletantes un poco pedante y otro poco mundane. Las feministas de este rango convierten el feminismo en un simple ejercicio literario, en un mero deporte de moda.

Nadie debe sorprenderse de que todas las mujeres no se reunan en un movimiento feminista único. El feminismo tiene, necesariamente, varios colores, diversas tendencias. Se puede distinguir en el feminismo tres tendencies fundamentals, tres colores sustantivos: feminismo burgués, femininismo pequeño-burgués y feminismo proletario. Cada uno de estos feminismos formula sus reivindicaciones de una manera distinta. La mujer burguesa solidariza su feminismo con el interés de la clase conservadora. La mujer proletaria consustancia su feminismo con la fe de las multitudes revolucionarias en la sociedad futura. La lucha de clases –hecho histórico y no aserción teórica- se refleja en el plano feminista. Las mujeres, como los hombres, son reaccionarias, centristas o revolucionarias. No pueden, por consiguiente, combatir juntas la misma batalla. En el actual panorama humano, la clase diferencia a los individuos más que el sexo.

Pero esta pluralidad del feminismo no depende de la teoría en sí mismo. Depende. Más bien, de sus deformaciones practices. El feminismo, como idea pura, es esencialmente revolucionario. El pensamiento y la actitud de las mujeres que se sientan al mismo tiempo feministas y conservadoras carecen, por tanto, de íntima coherencia. El conservatismo trabaja por mantener la organización tradicional de la sociedad. Esa organización niega a la mujer los derechos que la mujer quiere adquirir. Las feministas de la burguesía aceptan todas las consecuencias del orden vigente, menos las que se oponen a las reividicaciones de la mujer. Sostienen tácitamente la tesis absurda de que la sola reforma que la sociedad necesita es la reforma feminista. La protesta de estas feministas contra el orden Viejo es demasiado exclusiva para ser válida.

Cierto que las raíces históricas del feminismo están en el espíritu liberal. La revolución francesa contuvo los primeros germens del movimiento feminista. Por primera vez se planteó entonces, en terminus precisos, la cuestión de la emancipación de la mujer. Babeuf, el leader de la conjuración de los iguales, fue un assertor de las reivindicaciones feministas. Babeuf arengaba así a sus amigos: “no impongáis silencio a este sexo que no merece que se le desdeñe. Realzad más bien la más bella porción de vosotros mismos. Si no contáis para nada a las mujeres en vuestra república, haréis de ellas pequeñas amantes de la monarquía. Su influencia sera tal que ellas la restaurarán. Si, por el contrario, las contáis para algo, haréis de ellas Cornelias y Lucrecias. Ellas os darán Brutos, Gracos y Scevolas.” Polemizando con los anti-feministas, Babeuf hablaba de “este sexo que la tiranía de los hombres ha querido siempre anonadar, de este sexo que no ha sido inútil jamás en las revoluciones”. Mas la revolución francesa no quiso acordar a las mujeres la igualdad y la libertad propugnadas por estas voces jacobinas o igualitarias. Los Derechos del Hombre, como una vez he escrito, podían haberse llamado, más bien Derechos del Varón. La democracia burguesa ha sido una democracia exclusivamente masculina.

Nacido de la matriz liberal, el feminismo no ha podido ser actuado durante el proceso capitalista. Es ahora, cuando la trayectoria histórica de la democracia llega a su fin, que la mujer adquiere los derechos politicos y jurídicos del varón. Y es la revolución rusa la que ha concedido explícita y categóricamente a la mujer la igualdad y la libertad que hace más de un siglo reclamaban en vano de la revolución francesa Babeuf y los igualitarios.

Mas si la democracia burguesa no ha realizado el feminismo, ha creado involuntariamente las condiciones y las premises morales y materials de su realización. La ha valorizado como elemento productor, como factor económico, al hacer de su trabajo un uso cada día más extenso y más intenso. El trabajo muda radicalmente la metalidad y el espíritu femeninos. La mujer adquiere, en virtud del trabajo, una nueva noción de sí misma. Antiguamente, la sociedad destinaba a la mujer al matrimonio o a la barraganía. Presentemente, la destina, ante todo, al trabajo. Este hecho ha cambiado y ha elevado la posición de la mujer en la vida. Los que impugnan el feminismo y sus progresos con argumentos sentimentales o tradicionalistas pretenden que la mujer debe ser educada sólo para el hogar. Pero, prácticamente, esto quiere decir que la mujer debe ser educada sólo para funciones de hembra y de madre. La defensa de la poesía del hogar es, en realidad, una defensa de la servidumbre de la mujer. En vez de ennoblecer y dignificar el rol de la mujer, lo disminuye y lo rebaja. La mujer es algo más que una madre y que una hembra, así como el hombre es algo más que un macho.

El tipo de mujer que produzca una civilización nueva tiene que ser sustancialmente distinto del que ha formado la civilización que ahora declina. En un artículo sobre la mujer y la política, he examinado así algunos aspectos de este tema: “a los trovadores y a los enamorados de la frivolidad femenina no les falta razón para inquietarse. El tipo de mujer creado por un siglo de refinamiento capitalista está condenado a la decadencia y al tramonto. Un literato italiano, Pitigrillo, clasifica a este tipo de mujer contemporánea como un tipo de mamífero de lujo.

“Y bien, este mamífero de lujo se irá agotando poco a poco. A medida que el sistema colectivista reemplace al sistema individualista, decaerán el lujo y la elegancia femininas. La humanidad perderá algunos mamíferos de lujo; pero ganará muchas mujeres. Los trajes de la mujer del futuro serán menos caros y suntuosos; pero la condición de esa mujer sera más digna. Y el eje de la vida femenina se desplazará de lo individual a lo social. La moda no consistirá ya en la imitación de una moderna Mme. Pompadour ataviada por Paquín. Consistirá, acaso, en la imitación de una Mme. Kollontay. Una mujer, en suma, costará menos, pero valdrá más.

El tema es muy vasto. Este breve artículo intenta únicamente constatar el carácter de las primeras manifestaciones del feminismo en el Perú y ensayar una interpretación muy sumaria y rápida de fisonomía y del espíritu del movimiento feminista mundial. A este movimiento no deben ni pueden sentirse extraños ni indiferentes los hombres sensibles a las grandes emociones de la época. La cuestión femenina es una parte de la cuestión humana. El feminismo me parece, además, un tema más interesante e histórico que la peluca. Mientras el feminismo es la categoría, la peluca es la anécdota.

Fuente: Archivos digitales de marxists.org.

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