domingo, 17 de octubre de 2021

Alemania después de Merkel: el destino de un hegemón demediado

 

El final de la era Merkel coincide con el agotamiento de una etapa de la historia de Alemania. ¿Seguirá siendo un hegemón demediado de una península de Eurasia condenada a ser aliada subalterna de los EEUU. ?


Alemania después de Merkel: el destino de un hegemón demediado


Manolo Monereo

El Viejo Topo

17 octubre, 2021 


“La tecnología rusa y el capital alemán, junto a los recursos naturales rusos y la mano de
obra rusa, representan la única combinación que durante siglos asusta a los Estados Unidos de Norteamérica”.
George Friedman. Mayo de 2018.

Los balances parecen seguir un estilo preestablecido. Así está ocurriendo con la señora Merkel. Es como un juego de pesas: a un lado, lo bueno; al otro lado, lo malo; errores y aciertos. Se habla de dos Merkel, la campeona de la austeridad y la heroica europeísta de los fondos de recuperación y de su apuesta por los refugiados sirios. La fiel aliada de EEUU y la que hace concesiones excesivas a Putin. La canciller de las crisis y de las alianzas más o menos opacas. En definitiva, una gran dirigente que se va y que abre un vacío en la potencia-guía, en el hegemón de la Unión Europea. Lugares comunes convertidos en opinión dominante.

Alemania, es bueno tomar tierra, no es un Estado soberano, sigue ocupada militarmente y nuclearizada por los EEUU. No es este el lugar para hacer un análisis pormenorizado de esta presencia; baste indicar que se trata de algo más 200 instalaciones militares y de un conjunto de bases entre las que sobresale la de Ramstein, Cuartel General de las Fuerzas Aéreas de los EEUU en Europa. Ahora que se habla tanto de la “autonomía estratégica” de la UE, habría que decir que esta determínate ocupación territorial no solo no disminuye, sino que se incrementa, con o sin el paraguas de la OTAN. En la “división del trabajo estratégico” definida por los EEUU a la OTAN le cabe la honrosa tarea de contener al viejo y nuevo enemigo ruso. Como ha demostrado el reciente acuerdo de los EEUU con Australia y el Reino Unido, el teatro de operaciones decisivo está en el Indo-Pacifico, Europa es ya secundaria y los aliados seguros son los anglosajones. Francia (y su industria militar) ya lo saben.

Se suele discutir mucho sobre las relaciones de la UE con EEUU y, casi siempre, al margen de algo tan decisivo como la OTAN. Conviene insistir, la Organización del Tratado del Atlántico Norte es una alianza político-estratégica organizada militarmente. La política exterior y de seguridad de cada uno de los Estados está determinada por la pertenencia a la Alianza, así como gran parte de la estructura, composición y cultura estratégica de sus fuerzas armadas. La UE ha hecho del llamado vínculo atlántico el centro de su política exterior que, como es natural, determina su posición como actor internacional más allá de las grandes declaraciones. Tampoco en esto hay que engañarse: las clases dirigentes de los Estados, el núcleo del poder que se referencia en la UE considera que esta Alianza es algo vital para su futuro y nadie -insisto, nadie- la cuestiona en tanto que tal, especialmente la República Federal Alemana.  La UE y la OTAN son -hoy tanto como ayer- dos caras de un mismo proyecto.

El país que deja Merkel es el Estado hegemónico en la UE; es decir, ha conseguido convertir sus reglas e intereses socio políticos en los ejes vertebradores de los Tratados de la Unión. Maastricht y el euro fueron la parte más visible de la estrategia de un conjunto de Estados encabezados por Francia con el objetivo de controlar a una Alemania unificada. La respuesta de esta fue clara: Unión Europea sí, pero bajo las reglas socio-económicas alemanas. El núcleo de estas normas es el ordoliberalismo y eso que tanto le gustaba a la socialdemocracia española de la “economía social de mercado”.

¿Qué es el ordoliberalismo? Una variante del liberalismo caracterizada por la necesidad de una eficaz y coherente intervención del Estado en defensa libre mercado, la competencia y unas relaciones labores funcionales al crecimiento económico. Los ordoliberales no creen en un orden espontaneo del mercado que no esté garantizado por el poder político. Como buenos (neo) liberales saben que el problema no es el intervencionismo del Estado, sino su orientación y objetivos. Por mucho que le pese al señor Hayek, el orden del mercado es constructo social y pura ingeniería institucional, garantizado siempre por el Leviatán-Estado. Los Tratados europeos consagran esta filosofía político-económica y la constitucionalizan convirtiéndola en normas de obligado cumplimiento para los Estados. Ahora que se debate tanto sobre los fondos europeos y su financiación a través -se diga cómo se diga- de deuda garantizada por el presupuesto de la UE, conviene entender que el ordoliberalismo constituye el consenso básico de los grandes partidos alemanes que definirá al futuro gobierno sea este semáforo (rojo, verde, amarillo) o Jamaica (negro, verde, amarillo).

Que Alemania haya conseguido constitucionalizar sus normas básicas para el conjunto de la UE le da un enorme poder (estructural) y beneficia ampliamente su economía. Le permite, sobre todo, implementar políticas neo-mercantilistas que, por definición, son no cooperativas y producen ganadores y perdedores; mejor dicho, producen una ganadora permanente, Alemania. La que en otro tiempo fue la economía “enferma” de Europa, fue construyendo un patrón de acumulación basado en la exportación, en bajos salarios y en la descentralización productiva. Esto tiene un nombre: la Agenda 2010 del socialdemócrata Schröder en alianza, es bueno recordarlo, con los Verdes. El “sistema euro” significaba, entre otras cosas, que las relaciones económicas entre Estados se realizaban en las condiciones que más benefician el potencial competitivo alemán, a lo que este añadió precariedad laboral, devaluación salarial y recortes sustanciales en el Estado Social. Las consecuencias son superávits comerciales recurrentes, tendencias deflacionarias permanentes y acentuación de la deriva centro-periferia en el interior de UE.

El final de la era Merkel coincide con el agotamiento de una etapa de la historia de Alemania. Esto se puso claramente de manifiesto en el último período de su mandato. Se acumularon todo tipo de contradicciones, resueltas la mayoría de las veces por síntesis extremadamente forzadas que no terminaban por romper lógicas anteriores ni creaban otras nuevas. La canciller resolvía problemas coyunturales desplazándolos al futuro. Al final, no había proyecto, no había programa ni estrategia. En un momento, es necesario subrayarlo, en que se estaba produciendo una fractura, una bifurcación radical en una economía-mundo que cambiaba aceleradamente. La clase política alemana no es capaz de definir interese de su país, sus objetivos y, lo que es más grave, bloquea a una Unión Europea que está respondiendo a los nuevos problemas desde una lógica de poder basada en una hegemonía y en un mundo que ya no existe ni volverá.

Ahora que tanto se habla sobre el tipo de gobierno que se va a configurar, sus políticas futuras y su influencia sobre la Unión Europea, aparece con mucha fuerza el abismo antes esbozado entre los graves problemas a los que se enfrenta Alemania y las pobres respuestas que ha ofrecido la clase política en la campaña electoral. La palabra clave es continuidad. Se apunta que vamos a un gobierno semáforo entre Socialdemócratas, Verdes y Liberales. Las negociaciones no serán fáciles, pero habrá acuerdo. El debate está en el marco del sistema y sus conocidas estructuras de poder. Hay que compaginar asuntos complejos. El déficit estará al final de este año en el 75% del PIB, se ha incrementado en más 470 mil millones de euros en los últimos tres años, existe, así está ya planteado, la obligación constitucional de frenarlo y reducirlo, se hará con prudencia, pero se hará. Scholz, el previsible nuevo canciller del SPD, tiene un programa social débil y su experiencia como ministro de finanzas dice bien a las claras que no cuestionará las estrictas reglas presupuestarias. Los Verdes han defendido un programa comprometido con la transición energética, la descarbonización y una importante inversión para digitalizar el conjunto de la economía. Lindner, jefe del Partido Liberal, no se ha cansado de repetir que quiere ser ministro de finanzas, con un programa también diáfano, nada de subir impuestos, respeto a unas finanzas equilibradas y lucha contra la burocracia. Como se verá, programas no fáciles de casar. Una cosa segura: habrá acuerdo. Será complicado, las negociaciones estarán a punto de romperse más de una vez, pero al final la continuidad será alcanzada. Son las “otras reglas”, las más duras, que imponen los que mandan y no se presentan a las elecciones.

No habrá cambios en la política europea de Alemania. Los sueños de una modificación de las reglas las de Maastricht no se harán realidad. Se tiende a olvidar, como nos enseñó Michel Husson, que “el euro es un sistema” que implica un determinado presupuesto comunitario, un especifico Banco Central Europeo, reglas fiscales y comerciales; es decir, insisto, un conjunto de normas que han sido constitucionalizadas y que requieren la unanimidad de los 27 miembros para cambiarlas. Ahora vivimos en un Estado de excepción donde parte de dichas normas están suspendidas temporalmente. Cuando el país germano lo considere oportuno se volverá, con una cierta flexibilidad, a los viejos postulados reconocidos en los Tratados. Para la UE, la Next Generation, los Fondos de Recuperación europeos, son algo excepcional y único. Tienen fecha de caducidad.

En las relaciones internacionales y en la política de defensa sí creo que habrá cambios significativos. La tendencia es al alineamiento con la política norteamericana y una mayor implicación de la Bundeswehr en las políticas de crisis de la OTAN. Hasta ahora Alemania -Merkel era una maestra en estos equilibrios con red- había conseguido combinar sin grandes contradicciones sus intereses geopolíticos con las difusas demandas de la Unión Europea, mediadas siempre con las pretensiones francesas. La salida del Reino Unido hace las cosas más difíciles y, paradoja, acorta el margen de maniobra del país germánico. Es un viejo asunto: Alemania y Rusia tienen economías complementarias y se necesitan mutuamente. El Nord Stream-2 (el recién terminado gaseoducto entre Rusia y Alemania bajo el Mar Báltico) es un ejemplo paradigmático; sin embargo, su zona directa de influencia (la vieja y nueva Mitteleuropa) se ha ido definiendo con mucha fuerza contra Rusia y como aliado fiel de los EEUU, a lo que hay que añadir que el nuevo concepto estratégico de la OTAN dejará muy claro que su tarea fundamental será colaborar en la construcción de un frente amplio “tricontinental” contra China y, específicamente, aislar, contener y debilitar al país de Putin. Ahora los equilibristas trabajan sin red.

El gobierno en gestación tendrá muchas dificultades para definir el rumbo de un Estado que progresivamente avanza hacia su conversión, de nuevo, en objeto de la historia. Alemania deviene en hegemón demediado de una península de Eurasia que se creía un continente, condenado a ser aliado subalterno de la otra cara de sí mismo, de un mundo que lo niega y lo desprecia, los EEUU. El viejo Hegel debe de estar protestando con fuerza viendo como la historia lleva a su cultura a la decadencia, donde la insignificancia reina sin alternativa.  Alemania sigue ahí, en su dorada jaula, sometida a los tirones de la historia, sin reconocerse y sin capacidad de definirse. La Unión Europea sueña con ser alemana a cambio de que ésta deje de serlo. En el fondo, la “cuestión alemana” sigue presente como miedo a la soberanía, palabra maldita, de un pueblo que siempre ha sido algo más que un Estado.

Artículo publicado originalmente en Nortes.

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PCPC: ¡Menos gastos militares, más ayudas por el volcán!

 

PCPC: ¡Menos gastos militares, más ayudas por el volcán!

DIARIO OCTUBRE / octubre 16, 2021

La Palma está sufriendo cuantiosos daños por la acción imparable del volcán de Tajogaite. La lava no cesa, y las construcciones destruidas y los cultivos arrasados se incrementan cada día más. Miles de personas lo están perdiendo todo, y otras están sometidas a la impotencia ante la acción imparable del volcán, que hasta ahora no cesa en su actividad, y amenaza a sus propiedades.

En estas fechas resultan indignantes las visitas propagandísticas de miembros del gobierno, también de la oposición y el mismo Felipe VI. Todos ellos tratan de instrumentalizar el sufrimiento de nuestro pueblo para su beneficio propio. Felipe VI desde que se sienta en el avión continúa su buena vida, tranquilamente.

La Ministra de Defensa, Margarita Robles, vino a la isla a realizar un acto de propaganda en favor de la UME. Según ella todo el mérito es de los militares, y no del valiente pueblo palmero que lucha contra la desgracia. Por cierto que no hemos visto ni un camión militar ayudando a evacuar enseres a las familias afectadas, siempre son los medios propios y los de los vecinos los que cargan con enseres y atarecos.

El Gobierno central ha establecido una ayuda “máxima” de 30.000 para cada vivienda destruida. Añadiendo que esa cantidad se podrá sumar a otras que puedan conseguir sus propietarios. Pero nadie garantiza que eso vaya a ocurrir. Ni tampoco nadie –Gobierno de Canarias o Gobierno de Madrid- se compromete a aportar la cantidad necesaria para la reposición de las viviendas en la totalidad.de lo perdido. Y lo mismo ocurre con los cultivos arrasados.

El gobierno de POSE-UP tiene otras prioridades. Y ello es una política que también comparte los Partidos de la oposición.

El Gobierno de Pedro Sánchez está gastando un cuantioso presupuesto en armamento para el ejército, en el que no hay recortes. Por ejemplo, se están comprando 386 blindados 8×8, a un precio de 6.000.000,00 € cada uno de ellos. Lo que hace un total de casi 2.100.000.000,00 de euros. Para la isla de La Palma el Gobierno ha destinado tan solo algo más de doscientos millones de euros.

Esas son las prioridades reales del Gobierno, más allá de las cínicas buenas palabras para los medios de comunicación.

Nuestra posición no puede ser otra que exigir la reposición al cien por cien de todo lo perdido en esta catástrofe natural. Es la obligación de un Gobierno, que ha de comprometerse con el pueblo, pues se trata de una situación excepcional que ha de ser asumida desde el Estado en su condición de instancia superior de todo el país.

Pero ni este Gobierno, ni otro que pueda existir ahora, van a adoptar tal compromiso.

Solo con la lucha organizada del pueblo canario se podrá conseguir la reposición total. Una vivienda ha de ser indemnizada con otra vivienda de condiciones similares, y un cultivo arrasado ha de ser indemnizado con otro cultivo de condiciones similares.

La unidad popular, la organización y la movilización social son las herramientas que tenemos en nuestras manos para conseguir que el pueblo palmero no se quede abandonado y en condiciones míseras de existencia. Esa organización y esa movilización se convierten en una urgencia, pues pasado el actual foco mediático un manto de silencio se extenderá sobre esta situación, y entonces las condiciones de la lucha serán más difíciles.

Unidad ahora, movilización ahora. Todo el pueblo canario con la misma lucha.

Una casa por una casa. Un cultivo por un cultivo.

REDUCCIÓN DEL GASTO MILITAR

INDEMNIZACIÓN DE TODOS LOS DAÑOS CAUSADOS POR EL VOLCÁN DE TAJOGAITE

Comité Nacional del PCPC

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sábado, 16 de octubre de 2021

El mejor homenage al soldado desconocido y para que no haya más soldados desconocidos

 


tercerainformación

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Desmontando el oligopolio eléctrico

 


Desmontando el oligopolio eléctrico

 


FERNANDO PRIETO

Observatorio de Sostenibilidad

JUAN A. AVELLANER

Observatorio de Sostenibilidad

Sociología Crítica

23.09.2021

 

1.      Autoconsumo y medidas energéticas

Llama la atención que las recientes medidas del Gobierno para abaratar el precio de la electricidad no se haya traducido en un fuerte empuje al autoabastecimiento y las comunidades energéticas, sin duda parece que habrá apoyos a partir de los fondos Next Generation, pero también sin duda se han perdido y se están perdiendo años y años sin que se tome como una política de Estado la necesidad de cubrir todos y cada uno de los tejados de este país con placas solares.


Empezamos por este tema concreto porque es una de las cuestiones claves para aumentar niveles de competencia para escapar del oligopolio energético. La idea de aplicar políticas y medidas económicas adecuadas para un futuro descentralizado de la energía, es muy potente, recordemos que todavía tenemos una tasa de dependencia energética (energía que importamos de otros países ) del orden del 73%, una de las mayores de toda la UE; y a este respecto, el autoconsumo y las comunidades energéticas vendrían a reducir nuestras demandas de electricidad de las redes en un 20-25% si podemos acceder a tejados o fachadas solares, piensen también en la España rural, naves industriales, etc.; además, estas instalaciones no tendrían impactos significativos sobre ecosistemas y paisajes como otras instalaciones masivas de fotovoltaicas o eólicas


Alemania acaba de conseguir alcanzar dos millones de tejados solares con una insolación algo mayor que la mitad de España[1]. El primer millón de tejados solares se podría alcanzar en 2025 o incluso antes, implicaría 17.603 hectáreas, supondría una potencia instalable de 10.400 MW y una energía producible de 15.500 GWh/año con periodos de recuperación de la inversión de 5 a 7 años (que con los precios actuales de la energía serían mucho más cortos) y se llegaría a 7,45 millones de personas abastecidas por energía solar y generarían empleo del orden de 15.532 personas. Otros informes como el de idealista y CIEMAT llegan a resultados similares, pensando en los 25 millones de tejados que existen en España. Otros artículos científicos de la academia arrojan resultados también muy prometedores para España y para ciudades también, como el caso de Madrid o Valencia. Hoy en el país del sol tenemos tan solo unas 90.000 instalaciones y todavía se anota con la incredulidad de políticos autonómicos e incluso estatales que siguen sin creerse estos números y asumir que la suma de muchas instalaciones pequeñas, de muchos inversores pequeños es substancial[2]. Y, todo ello, a pesar de las 2.500 a 2.800 horas de sol anuales; equivalentes a unos 300 días de sol; y con valores de  irradiación solar anual entre 1.800 y 2.000 kWh/m2. En concreto, los 623 MWp correspondieron a instalaciones de autoconsumo, algo superiores a los 596 MWp del año 2019 son claramente insignificantes para el potencial disponible[3]. En esta lentitud y barreras, influye decisivamente la burocracia de las distribuidoras y de la Administración haciendo que los procedimientos para instalar placas solares en nuestros tejados sean absolutamente penosos y requieran hasta 17 pasos[4], en el mejor de los casos según el IDAE, y en comunidades energéticas es todavía peor la burocracia y los permisos hacen que el procedimiento pueda llegar a superar el año. Y, además el kWh vertido a red se paga hasta 2 veces menos que el que se compra a la red, en muchos casos. En suma, la legislación y su aplicación son las primeras barreras a vencer, el precio viene después.


Mientras tanto, el resto del mundo empieza a tomárselo muy, muy en serio. El mercado potencial de la energía solar en azoteas puede llegar a superar los 2.000 GW y los 1.000 GWh de almacenamiento para 2050. Un ejemplo de esto es Australia, los tejados solares  ya han despegado, con más de 2,5 gigavatios de energía solar residencial puesta en marcha solo en 2020. En California, la energía solar residencial en las casas existentes presenta una rentabilidad alta, cercana al 20% de TIR, pero el nuevo informe estima que esta cifra se puede duplicar cuando se integre la energía solar en el momento de construcción. En Francia, donde los incentivos existentes significan que la energía solar residencial puede alcanzar TIR alrededor del 18,5% (una recuperación de la inversión de cinco años), y las instalaciones comerciales pueden lograr una TIR del 10,4% (o una recuperación de la inversión de nueve años), ha estimulado un crecimiento acumulativo del mercado, logrando los 500 MW en 2020; e igualmente la TIR se puede casi duplicar cuando la instalación se implanta durante la fase constructiva de la vivienda.


Otras medidas tienen que ver con el cambio de distribuidora. Ahora mismo existe una fuerte concentración vertical en las actividades eléctricas pues  los mismos agente son los que producen,  los que comercializan y distribuyen, romper esta cadena ha sido uno de los objetivos que ha pretendido la UE; provocando cambios empresariales y de titularidad importantes, hoy en día, al menos en España, descontados. El objetivo era alcanzar la competencia del mercado a través de la privatización y una concentración equilibrada de los agentes. En el caso extremo está España, experiencia única y en cierto modo “laboratorio de pruebas” al convertirse en el país de la OCDE con mayor nivel de privatización, con tan solo el 5% de capital público; el resultado es una que el kWh es el más caro de todos los países, convirtiéndolo en una losa para empresas, industrias y consumidores domésticos;  y con graves efectos sobre la pobreza energética y sobre toda la clase media del país.


Por ello, la solución de acudir a diferentes cooperativas que aunque el origen de la energía sea igual que el resto, en la mayoría de las ocasiones, sí animan la competencia y los beneficios no irán a las mismas manos. Así, recomendar cooperativas como Som energiaHola Luz, etc.. o las centradas en pequeños entornos como las centradas en territorios concretos que en principio van a dejar más beneficios sobre el territorio, como Energías de Panticosa,  Eléctrica de Cádiz,  etc.. y que permiten a su vez poder huir de las comercializadoras más contaminantes. La OCU suele sacar un barómetro de satisfacción de usuarios que permite orientar sobre la decisión del cambio hacia estas nuevas cooperativas.


2.     Hacia un mercado eléctrico en competencia efectiva

Pero seamos realistas con estos comportamientos individuales, aunque ahorremos mucho o seamos muy eficientes en nuestro uso de la energía, no son suficientes para desestructurar la pirámide que representa el oligopolio eléctrico; así como con el reciclaje individual no vamos a solucionar el problema de los residuos, ni dejando de emitir por conciencia personal se va a solucionar el problema del cambio climático; aunque la opción personal siempre sea positiva. Los problemas son conocidos por todos, los españoles pagamos desde hace décadas una de las energías más caras del continente, especialmente la eléctrica, y estas empresas duplican en beneficios a sus homólogas europeas desde hace años y también actualmente, marcan precios muy elevados a la energía, incluso con tecnologías con costes fijos muy bajos, como la gran hidráulica y con instalaciones amortizadas.


Estas organizaciones muy estructuradas, creadas y fortalecidas durante décadas al amparo de una legislación favorable y basada en el monopolio natural o cercano al oligopolio de facto; han alcanzado una delirante factura de la luz en un mercado eléctrico ineficiente y caro. La ausencia de competencia pueda ser la característica más destacable de este oligopolio funcional, donde al no haber competencia efectiva no mejorarán significativamente el precio del producto; por ello, la primera recomendación sería abrir el mercado para que puedan entrar de forma substancial nuevos operadores de peso significativo para contrapesar el mercado.


La segunda recomendación tiene que ver con la inexistencia de empresas públicas participantes en el sector que impriman tensión al mercado. En este sentido habría que recordar que Francia, Estados Unidos, Holanda, Suecia, Australia, Italia, Suiza o Japón, entre los países que cuentan con compañías eléctricas importantes con participación pública. La presencia del Estado en el sector eléctrico no es una rareza, por tanto, sino una tendencia generalizada en el mundo desde hace décadas a pesar de los mandatos de la OCDE sobre liberalización de mercados, pues ambas estrategias no son incompatibles. Además, en cierta forma seria volver parcialmente al status de los años 80; esto es, ajustando el ciclo de la privatización total a introducir una parte pública que aportase una misión tampón[5], amortiguadora, en el mercado. Es destacable el caso de la corporación TVA (Tennessee Valley Authority), un proyecto de 1933 en el marco del New Deal (F.D. Roosevelt) y cuya privatización ha llegado a proponer Donald Trump; es decir, ¿se podría proponer algo así en el marco del Green New Deal europeo? Otro ejemplo es la BPA (Bonneville Power Administration), una agencia federal que gestiona 31 proyectos hidroeléctricos en el Noroeste del país y una central nuclear. En hidráulica en España,  hay al menos 115 centrales que ya han caducado sus concesiones y que el Estado no ha reclamado su reversión en, al menos, 100 de ellas por lo que éste grupo podría ser el núcleo de arranque de una acción pública evidente. Por otra parte, es obligado revisar las ya caducadas y que actualmente siguen en manos de antiguos propietarios, unas 15, vigentes en razón a acuerdos que no han sido suficientemente publicitados evitando la entrada de nuevos agentes, como es el caso de Ricobayo[6], de Iberdrola desde 1935, que ya lleva 85 años; o la central de Os Peares de 1953 que también parece que se ha ampliado su periodo concesional. Además, igual que las concesiones de la autopista u otras concesiones del Estado o las de AALL se pueden recuperar mediante acuerdo o si ha habido incumplimientos graves. La energía hidroeléctrica supone entre un 16% y un 20% del total de energía producida, pueden ser un inicio para tomar una adecuada participación pública en el sector eléctrico que imprima la necesaria presión estabilizadora.


Un tercer tema seria considerar los denominados windfall profits o beneficios derivados de las tecnologías de inversiones ya amortizadas como son la nuclear o la hidráulica y que podrían ascender hasta el 10% de la actividad sectorial para introducir compensación retroactiva. Afortunadamente este asunto está en la agenda de soluciones por lo menos para los benéficos a partir de ahora y no los anteriores. En el mismo contexto, cuarto tema, cabría hablar de la devolución de ingresos que deberían hacer estas mismas centrales hidroeléctricas, en el contexto de la denomina energía reservada y que proviene de una disposición regulatoria cuando el INI necesitaba energía para la electrificación del país y la naciente industria electro-intensiva (aluminio, acero, química, etc.), por lo que el 25% de toda a la energía producida en los saltos debía aportarse al Estado; y los diferentes titulares de los ministerios de industria o de medio ambiente nunca han aplicado esas cláusulas, dejando pasar los plazos, a pesar de las sentencias positivas. Otro tema clave en este contexto de aplicar el derecho basados en protocolos, se refiere a los Costes de Transición a la Competencia que según la LSE de 1997, basada en una previsión de mercado de  36 €/MWh, para que las centrales percibiesen una compensación de 8.664 M€, que, en caso de superar esos precios de mercado se ajustaría y que no se han aplicado, principalmente al cancelarse prematuramente en 2006; y que en caso de litigarse a pesar del tiempo pasado, el Estado ganaría en los tribunales.


Por último, un cuarto y último aspecto que combina: volatilidad de precios del mercado eléctrico; nuevo ciclo de inversiones para la Transición energética hacia la descarbonización; y la introducción de presión pública en el mismo; se señala la necesidad de disponer de altos niveles de almacenamiento eléctrico para aportar estabilidad técnica a la red, para la gestión económica de la misma, entre otras razones, por la entrada masiva de renovables variables, solares y eólicas. En este sentido, el OS está analizando la creación de una empresa pública o bajo control público (REE, Enagás, etc.) que tome los activos actuales de bombeo hidroeléctrico, principalmente, y asuma los nuevos ligados al desarrollo del hidrógeno que van a demandar grandes inversiones en los próximos años. Debe señalarse que el ciclo de inversión para lanzar la Transición va a requerir ingentes capitales en la dirección de nueva potencia renovable y simultáneamente unas inversiones en almacenamientos para lograr una operación segura y optimizada. La empresa pública de almacenamiento que se analiza asumiría la misión de gestionar el óptimo funcionamiento, técnico-económico-medioambiental, del sistema eléctrico y en parte del gas natural, aportando seguridad y robustez al nuevo mix.


En suma, éstas y otras cuestiones mejorarían sensiblemente el modelo actual del sector eléctrico y asegurarían avanzar hacia al descarbonización de manera eficaz basados en esos dos vectores energéticos: la electricidad y el hidrogeno; ambos ligados a las renovables. El precio de la unidad energética de estos dos vectores que constituye la columna vertebral de la Transición, deben ser optimizados y ajustados a los costes de los factores, al coste real, alcanzados en un verdadero mercado en competencia efectiva en beneficio de los usuarios de esta energía, en suma de la sociedad.


[1] La potencia fotovoltaica inyectada a la red por parte de Alemania durante este mes de septiembre ha rozado los 19 GW; frente a los 9 GW en España; moderado el precio de la primera punta dairia.

[2] Si de los 22 millones de usuarios residenciales, solamente el 5% de ellos autoconsumiesen electricidad, se alcanzaría el objetivo del 10% de autoconsumo a 2030.

[3] Según anuario UNEF 2020 durante 2019 se implantaron 459 MW, totalizando hasta ese mismo año una potencia acumulada de 943 MW. La potencia instalada en suelo alcanzó los 4.201 MW, es decir el factor  es de 10, factor que se mantienen aproximadamente en los últimos años y que debiera disminuir claramente hacia factores de 5-7 en el futuro.

[4] En la década de los 90 el número de pasos del procedimiento administrativo para la legalización de una instalación fotovoltaica conectada a red llegaba a 75, según ASIF.

[5]  https://es.wikipedia.org/wiki/Tamp%C3%B3n_qu%C3%ADmico. Un tampóndisolución amortiguadora o disolución reguladora es una mezcla en concentraciones relativamente elevadas de un ácido y su base conjugada, y tienen la propiedad de mantener estable el pH de una disolución frente a la adición de cantidades relativamente pequeñas de ácidos o bases fuertes..

[6] El embalse durante el estiaje de 2021 ha sido agotado hasta el 10%, provocando denuncias diversas, conociendo que no está gestionado por la CHD.

 

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Flores de amor. Oscar Wilde

 

Tal día como hoy, en 1854, nacía en Dublín Oscar Wilde. Esteta, dramaturgo, presidiario en la intolerante y vengativa sociedad victoriana, dejó obras notables y un agudo ensayo con una singular y muy creativa argumentación en defensa del socialismo.

Flores de amor


Oscar Wilde

El Viejo Topo

16 octubre, 2021 

 

Flores de amor

Amor, no te culpo; la culpa fue mía,
no hubiera yo sido de arcilla común
habría escalado alturas más altas aún no alcanzadas,
visto aire más lleno, y día más pleno.

Desde mi locura de pasión gastada
habría tañido más clara canción,
encendido luz más luminosa, libertad más libre,
luchado con malas cabezas de hidra.

Hubieran mis labios sido doblegados hasta hacerse música
por besos que sólo hicieran sangrar,
habrías caminado con Bice y los ángeles
en el prado verde y esmaltado.

Si hubiera seguido el camino en que Dante viera
los siete círculos brillantes,
¡Ay!, tal vez observara los cielos abrirse, como
se abrieran para el florentino.

Y las poderosas naciones me habrían coronado,
a mí que no tengo nombre ni corona;
y un alba oriental me hallaría postrado
al umbral de la Casa de la Fama.

Me habría sentado en el círculo de mármol donde
el más viejo bardo es como el más joven,
y la flauta siempre produce su miel, y cuerdas
de lira están siempre prestas.

Hubiera Keats sacado sus rizos himeneos
del vino con adormidera,
habría besado mi frente con boca de ambrosía,
tomado la mano del noble amor en la mía.

Y en primavera, cuando flor de manzano
acaricia un pecho bruñido de paloma,
dos jóvenes amantes yaciendo en la huerta
habrían leído nuestra historia de amor.

Habrían leído la leyenda de mi pasión, conocido
el amargo secreto de mi corazón,
habrían besado igual que nosotros, sin estar
destinados por siempre a separarse.

Pues la roja flor de nuestra vida es roída
por el gusano de la verdad
y ninguna mano puede recoger los restos caídos:
pétalos de rosa juventud.

Sin embargo, no lamento haberte amado -¡ah, qué más
podía hacer un muchacho,
cuando el diente del tiempo devora y los silenciosos
años persiguen!

Sin timón, vamos a la deriva en la tempestad
y cuando la tormenta de juventud ha pasado,
sin lira, sin laúd ni coro, la Muerte,
el piloto silencioso, arriba al fin.

Y en la tumba no hay placer, pues el ciego
gusano se ceba en la raíz,
y el Deseo tiembla hasta tornarse ceniza,
y el árbol de la pasión ya no tiene fruto.

¡Ah!, qué más debía hacer sino amarte; aún
la madre de Dios me era menos querida,
y menos querida la elevación citérea desde el mar
como un lirio argénteo.

He elegido, he vivido mis poemas y, aunque
la juventud se fuera en días perdidos,
hallé mejor la corona de mirto del amante
que la de laurel del poeta.

Fuente: Blog Ciudad Seva

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viernes, 15 de octubre de 2021

Resolver la crisis climática requiere el fin del capitalismo. (Nota del Ojo Atípico: La libertad de expresión está tan asentada y tan bien protegida en España (en este caso) que, de cuando en cuando boicotean la aparición del diario KAOS EN LA RED sin que se sepa nada (Y no será porque el Estado Español esté huérfano de cuerpos policiales) acerca de los criminales autores de ese atentado contra la libertada de expresión).

 

Resolver la crisis climática requiere el fin del capitalismo


 Por Jeremy Lent / KAOSENLARED

Es hora de enfrentar el hecho de que resolver la crisis climática requerirá un cambio fundamental de nuestro sistema global dominado por las empresas y basado en el crecimiento.

La conversación global sobre el cambio climático, en su mayor parte, ha ignorado al elefante en la habitación. Eso es extraño, porque este elefante en particular es tan grande, obvio y omnipresente que los políticos y ejecutivos deben contorsionarse para evitar nombrarlo públicamente. Ese elefante se llama capitalismo, y ya es hora de enfrentar el hecho de que, mientras el capitalismo siga siendo el sistema económico dominante de nuestro mundo globalizado, la crisis climática no se resolverá.

A medida que se acercan las cruciales conversaciones sobre el clima de la ONU conocidas como COP26 a principios de noviembre, el público se está volviendo cada vez más consciente de que lo que está en juego nunca ha sido tan grande. Lo que alguna vez fueron advertencias ominosas de futuros choques climáticos provocados por incendios forestales, inundaciones y sequías, ahora se han convertido en un elemento básico de las noticias diarias. Sin embargo, los gobiernos no están  cumpliendo con sus propias promesas de emisiones  del acuerdo de París de hace seis años, que a su vez fueron reconocidas como inadecuadas. Cada vez más, los científicos respetados de la Tierra  advierten, no solo sobre los  efectos devastadores del colapso climático  en nuestra vida diaria, sino sobre el  colapso potencial de la civilización misma a  menos que cambiemos drásticamente de dirección.

El elefante en el cuarto

Y, sin embargo, incluso cuando la humanidad enfrenta quizás la mayor crisis existencial en la historia de su especie, el debate público sobre el clima apenas menciona el sistema económico subyacente que nos trajo a este punto y que continúa empujándonos hacia el precipicio. Desde su aparición en el siglo XVII, con la creación de las primeras corporaciones de responsabilidad limitada propiedad de los accionistas, el capitalismo se ha basado en la premisa de ver el planeta como un recurso para explotar: su objetivo primordial es maximizar las ganancias de esa explotación tan rápida y extensamente como sea posible. posible. Las estrategias convencionales actuales para resolver nuestras crisis gemelas de colapso climático y sobreimpulso ecológico sin cambiar el sistema subyacente del capitalismo global basado en el crecimiento son estructuralmente inadecuadas.

La idea de “crecimiento verde” es promulgada por muchos consultores de desarrollo, e incluso está incorporada en el plan oficial de la ONU para el “desarrollo sostenible”, pero se ha demostrado que es una ilusión . Los ecomodernistas, y otros que esperan beneficiarse del crecimiento a corto plazo, con frecuencia  argumentan  que, a través de la innovación tecnológica, la producción económica global agregada puede “desacoplarse absolutamente” del uso de recursos y las emisiones de carbono, lo que permite un crecimiento ilimitado en un planeta finito. . Sin embargo, un análisis cuidadoso y riguroso muestra que esto no ha sucedido hasta ahora, e incluso las suposiciones más agresivas para una mayor eficiencia aún conducirían a un consumo insostenible de recursos globales.

La razón principal de esto se deriva en última instancia de la naturaleza del propio sistema capitalista. Bajo el capitalismo, que ahora se ha convertido en el contexto económico global predeterminado para prácticamente todas las empresas humanas, las mejoras de eficiencia destinadas a reducir el uso de recursos se convierten inevitablemente en plataformas de lanzamiento para una mayor explotación, lo que paradójicamente conduce a un aumento, en lugar de una disminución, en el consumo.

Esta dinámica, conocida como la paradoja de Jevons, fue reconocida por primera vez en el siglo XIX por el economista William Stanley Jevons, quien demostró cómo la máquina de vapor de James Watts, que mejoró enormemente la eficiencia de las máquinas de carbón, provocó paradójicamente un aumento dramático en la producción de carbón. Desde entonces se ha demostrado que la paradoja de Jevons es cierta en una variedad infinita de dominios, desde la invención en el siglo XIX de la desmotadora de algodón que  condujo a un aumento en  lugar de disminuir en la práctica de la esclavitud en el sur de Estados Unidos, hasta la mejora del combustible para automóviles, eficiencia que  anima a las personas a conducir distancias más largas .

Cuando la paradoja de Jevons se generaliza en el mercado global, comenzamos a ver que no es realmente una paradoja, sino más bien una característica definitoria incorporada del capitalismo. Las corporaciones -propiedad de los accionistas-, como agentes principales del capitalismo global, están estructuradas legalmente por el imperativo general de maximizar los rendimientos de los accionistas por encima de todo. Aunque se les otorgan los derechos legales de la “personalidad” en muchas jurisdicciones, si fueran realmente humanos, serían  diagnosticados como psicópatas , persiguiendo implacablemente su objetivo sin tener en cuenta los daños colaterales que pudieran causar. De las cien economías más grandes de la actualidad,  sesenta y nueve son corporaciones transnacionales , que colectivamente representan una fuerza implacable con  un objetivo primordial.: convertir a la humanidad y al resto de la vida en forraje para aumentar infinitamente las ganancias al ritmo más rápido posible.

Bajo el capitalismo global, esta dinámica es cierta incluso sin la participación de corporaciones transnacionales. Tomemos el bitcoin como ejemplo. Originalmente diseñado después del colapso financiero global de 2008 para arrebatar el poder monetario a la dominación de los bancos centrales, se basa en generar confianza a través de la “mining”, un proceso que permite a cualquier persona verificar una transacción resolviendo ecuaciones matemáticas cada vez más complejas y ganar nuevos bitcoins como compensación. Una gran idea, en teoría. En la práctica, el mercado sin restricciones para el mining de bitcoins ha llevado a una competencia frenética para resolver ecuaciones cada vez más complejas, con grandes almacenes que contienen “plataformas” de computadoras avanzadas que consumen cantidades masivas de electricidad, con el resultado de que las emisiones de carbono del procesamiento de bitcoins  ahora son equivalentes. a la de un país de tamaño medio como Suecia o Argentina.

Una economía basada en el crecimiento perpetuo

La búsqueda incesante del crecimiento de las ganancias por encima de todas las demás consideraciones se refleja en los mercados de valores del mundo, donde las empresas no se valoran por su beneficio para la sociedad, sino por las expectativas de los inversores sobre su crecimiento en las ganancias futuras. De manera similar, cuando se agrega a las cuentas nacionales, el principal proxy utilizado para medir el desempeño de los políticos es el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Aunque comúnmente se asume que el PIB se correlaciona con el bienestar social,  este no es el caso. una vez que se hayan cumplido los requisitos de material básico. El PIB simplemente mide la velocidad a la que la sociedad transforma la naturaleza y la actividad humana en la economía monetaria, independientemente de la calidad de vida resultante. Cualquier cosa que provoque actividad económica de cualquier tipo, ya sea buena o mala, se suma al PIB. Cuando los investigadores desarrollaron un punto de referencia llamado Genuine Progress Indicator (GPI), que incorpora componentes cualitativos del bienestar,  descubrieron una divergencia dramática  entre las dos medidas. El IPG alcanzó su punto máximo en 1978 y ha estado cayendo constantemente desde entonces, incluso mientras el PIB continúa acelerándose.

Desde 1978, Genuine Progress ha caído incluso mientras el PIB sigue aumentando. Crédito: Kubiszewski et al., Más allá del PIB: medir y lograr un progreso genuino global

A pesar de esto, la posibilidad de desviar nuestra economía del crecimiento perpetuo apenas se considera en el discurso dominante. En preparación para la COP26, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU  modeló cinco escenarios que  exploran posibles vías que conducirían a diferentes resultados de calentamiento global este siglo, que van desde una vía optimista de 1,5 ° C hasta una probable trayectoria catastrófica de 4,5 ° C. Una de sus variables más críticas es la cantidad de reducción de carbono lograda a través de emisiones negativas, dependiendo de la implementación masiva de tecnologías no probadas. Según el IPCC, mantenerse por debajo de los 2 ° C de calentamiento global, consistente con el objetivo mínimo establecido por el acuerdo de París de 2015, implica una suposición heroica de que  succionaremos 730 mil millones de toneladas métricas de carbono. fuera de la atmósfera este siglo. Esta estupenda cantidad es equivalente a aproximadamente veinte veces el  total de emisiones anuales actuales  de todo el uso de combustibles fósiles. Tal suposición está más cerca de la ciencia ficción que de cualquier análisis riguroso digno de un modelo en el que nuestra civilización basa todo su futuro. Sin embargo, incluso cuando el IPCC parece dispuesto a modelar el destino de la humanidad en una quimera,  ninguno de sus escenarios  explora lo que es posible a partir de una reducción anual gradual del PIB mundial. La comunidad del IPCC consideró que tal escenario era  demasiado inverosímil para considerarlo .

Esto representa un grave error por parte del IPCC. Los científicos del clima  que han modelado  las reducciones planificadas del PIB muestran que mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 ° C este siglo está potencialmente al alcance en este escenario, con una dependencia muy reducida de las tecnologías especulativas de reducción de carbono. Destacados economistas  han demostrado que  un plan de “post crecimiento” cuidadosamente administrado podría conducir a una mejor calidad de vida, una reducción de la desigualdad y un medio ambiente más saludable. Sin embargo, socavaría la actividad fundamental del capitalismo: la búsqueda de un crecimiento sin fin que ha llevado a nuestro estado actual de desigualdad obscena, colapso ecológico inminente y colapso climático.

El camino hacia la catástrofe basado en las ganancias

Mientras este elefante en la habitación permanezca tácito, nuestro mundo continuará precipitándose hacia la catástrofe, incluso cuando los políticos y tecnócratas cambien de una narrativa salvadora a otra. Junto con el mito del “crecimiento verde”, se nos dice que una solución consiste en  asignar valoraciones monetarias a los “servicios de los ecosistemas”  e incorporarlos en las decisiones comerciales, aunque se ha demostrado  que este enfoque  es profundamente defectuoso, con frecuencia inadecuado y, en última instancia, contraproducente. Un humedal, por ejemplo, podría tener valor para proteger una ciudad de las inundaciones. Sin embargo, si se drenase y se construyera un nuevo y elegante resort en la tierra recuperada, esto podría ser más lucrativo. Caso cerrado.

El nuevo apodo que surge de los titanes corporativos en el Foro Económico Mundial es “capitalismo de las partes interesadas”: un término atractivo que parece implicar que las distintas partes interesadas  de los inversores desempeñarán un papel en el establecimiento de las prioridades corporativas, pero en realidad se refiere a  un proceso profundamente antidemocrático,  por el cual las corporaciones asumen roles cada vez más importantes en la gobernanza global. Este mes, la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU fue  asumida esencialmente  por las mismas corporaciones gigantes, incluidas Nestlé y Bayer, que son en gran parte responsables de los mismos problemas con los que se pretendía lidiar la cumbre, lo que  llevó a un boicot generalizado  por parte de cientos de la sociedad civil. y grupos indígenas.

La Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU estuvo esencialmente controlada por intereses corporativos. Fuente:  Food Systems 4 People

Dado que en la COP26 se anuncian formalmente los objetivos netos cero a décadas de distancia, construidos implícitamente sobre una combinación de procrastinación corporativa y tecnologías especulativas, solo podemos esperar que la crisis climática continúe empeorando. En última instancia, a medida que las tecnologías de emisiones negativas no cumplan con sus grandiosas expectativas, las mismas voces que actualmente promueven la dependencia de ellas  prestarán apoyo  a la idea tecno-distópica de la geoingeniería: proyectos de ingeniería vastos que alteran el planeta diseñados para manipular temporalmente el clima para aplazar un cambio. apocalipsis climático. Un  candidato líder en geoingeniería , financiado por Bill Gates, consiste en rociar partículas en la estratosfera para enfriar la Tierra al reflejar los rayos del Sol de regreso al espacio. Los  riesgos son enormes, incluida la probabilidad de provocar cambios extremos en las precipitaciones en todo el mundo. Además, una vez comenzado, nunca podría detenerse sin un calentamiento de rebote catastrófico inmediato; no evitaría que los océanos se acidificaran aún más; y puede convertir el cielo azul en una perpetua bruma opaca. A pesar de estas preocupaciones, la geoingeniería está comenzando a ser discutida en las reuniones de la ONU, con publicaciones como  The Economist  que predicen que , dado que no interrumpiría el crecimiento económico continuo, es más probable que se implemente que los recortes drásticos y vinculantes en las emisiones que evitaría el desastre climático.

Hay una alternativa

¿Por qué el elefante en la habitación rara vez se menciona en el discurso de la corriente principal? Una razón es que, desde el colapso del comunismo y el surgimiento paralelo  del neoliberalismo a  partir de la década de 1980, se asume que “no hay alternativa”, como declaró Margaret Thatcher. Incluso los defensores ecológicos comprometidos, como el grupo Business Green, se  apresuran a descartar las críticas  a nuestro sistema económico basado en el crecimiento como “instigador agitador anticapitalista instintivo”. Pero la dicotomía convencional entre capitalismo y socialismo, a la que inevitablemente derivan tales conversaciones, ya no es útil. El socialismo anticuado estaba tan dispuesto a consumir la Tierra como el capitalismo, y se diferenciaba principalmente en cómo debía dividirse el pastel.

Sin embargo, existe una alternativa. Una amplia gama de pensadores progresistas están explorando las posibilidades de reemplazar nuestro destructivo sistema económico global por uno que ofrezca potencial para la sustentabilidad, mayor equidad y florecimiento humano. Los defensores del decrecimiento  muestran que es posible  implementar una reducción planificada del uso de energía y recursos al tiempo que se reduce la desigualdad y se mejora el bienestar humano. Los modelos económicos, como la “ economía de la dona ” de Kate Raworth, ofrecen sustitutos coherentes del marco clásico obsoleto que ignora los principios fundamentales de la naturaleza humana y el papel de la humanidad dentro del sistema terrestre. Mientras tanto, las cooperativas a gran escala,  como Mondragón en España, demostrar que es posible que las empresas satisfagan eficazmente las necesidades humanas sin utilizar un modelo de beneficio basado en el accionista.

Otra razón que da la gente para ignorar al elefante en la habitación, incluso cuando saben que está allí, es que no tenemos  tiempo  para cambios estructurales. La emergencia climática ya está sobre nosotros y debemos centrarnos en las acciones que pueden ocurrir ahora mismo. Esto es cierto, y nada en este artículo debe tomarse como una razón para evitar los cambios drásticos e inmediatos que se requieren en las prácticas comerciales y de los consumidores. De hecho, son necesarios, pero insuficientes. En última instancia, nuestra civilización global debe comenzar una transformación hacia una que no se base en la creación de riqueza a través de la extracción, sino en principios fundamentales que podrían crear las condiciones para el florecimiento a largo plazo en una Tierra regenerada:  una civilización ecológica .

Incluso a corto plazo, hay innumerables pasos que se pueden tomar para dirigir nuestra civilización hacia una trayectoria de afirmación de la vida. En todo el mundo, los pueblos indígenas que se encuentran en la primera línea de la emergencia climática necesitan desesperadamente apoyo para defender los ecosistemas biodiversos  en los que están incrustados contra los ataques de las empresas extractivas. Se está llevando a cabo una creciente campaña para convertir la destrucción total de los sistemas vivos naturales en un acto criminal mediante el  establecimiento de una ley de ecocidio, que se puede enjuiciar como el genocidio bajo la Corte Penal Internacional. Es necesario abordar los poderes de las propias empresas transnacionales, exigiendo en última instancia  sus estatutos. para convertirse en un triple resultado de personas, planeta y ganancias, y estar sujeto a rigurosos poderes de ejecución.

La transformación que necesitamos puede llevar décadas, pero el proceso debe comenzar ahora con el reconocimiento claro y explícito de que el capitalismo mismo necesita ser suplantado por un sistema basado en valores que afirmen la vida. No espere ver ningún debate sobre estos temas en los procedimientos formales de la COP26. Pero, dirija su atención fuera de los salones sagrados y escuchará  las voces de aquellos que están defendiendo  el continuo florecimiento de la vida en la Tierra. Solo cuando sus ideas se discutan seriamente en las cámaras principales de una futura COP, podremos comenzar a albergar una auténtica esperanza de que nuestra civilización finalmente se esté alejando del precipicio hacia el que se acelera actualmente.

Crédito de la foto del teaser: Por Hanabusa Itchō: esta imagen está disponible en la División de Impresiones y Fotografías de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos con la identificación digital cph.3g08725. Esta etiqueta no indica el estado de los derechos de autor del trabajo adjunto. Es necesario una etiqueta normal de copyright. Consulte Commons: Licensing para obtener más información., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2265247

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