lunes, 6 de mayo de 2019

LOS CAPITALES USA NI DAN NI DIERON COSA ALGUNA QUE POR ACTIVA Y POR PASIVA NO COBRARAN 145 VECES



¿De verdad las tropas norteamericanas liberaron Mauthausen?

Por Ángeles Maestro. Red Roja
Kaosenlared / 06.05.2019

A nosotros y a nosotras nos corresponde restablecer el hilo rojo de la continuidad histórica de la lucha

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(Tanque USA entre la multitud del campo nazi de exterminio. La pancarta de vienvenida estaría puesta antes de que llegaran los americanos, no? A no ser que para joderle la exclusiva a los comunistas se adelantaran a ponerla Eduardo Inda y Paco Marhuenda, pero aun con todo, estaria puesta antes de que llegaran los americanos, no?)

En numerosos países de Europa se celebra la victoria de las tropas aliadas sobre la Alemania nazi en la II Guerra Mundial, hecho especialmente trascendente cuando asistimos a un fortalecimiento generalizado de las organizaciones fascistas, y los grandes mitos se reproducen. Una vez más se repetirá como hecho trascendental el desembarco de las tropas aliadas en Normandía y se minusvalorará el hecho trascendental la liberación de la mayor parte de Europa por la URSS que pagó para ello el durísimo precio de veintisiete millones de muertos. Casi nadie hablará de cómo los gobiernos aliados hicieron oídos sordos a las reiteradas peticiones de Moscú de abrir un frente en el oeste y que sólo llevaron a cabo la “Operación Overlord”, en junio de 1944, con el tiempo justo para impedir la entrada del Ejército Rojo en Berlín[1], cosa que no lograron.

El objetivo de situar la intervención de EE.UU como decisiva para la victoria, clave para imponer la reconstrucción europea bajo su hegemonía, en particular a través de la OTAN, tiene también otro episodio, de especial trascendencia para nosotros: el de la supuesta liberación del Campo de Mauthausen por tropas norteamericanas.

El mito se repite pese a la existencia de un documento gráfico bien conocido: la foto de la llegada al al Campo de vehículos blindados USA en el que se ve a centenares de prisioneros bajo una enorme pancarta que preside la puerta de entrada en la que se lee “Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras”. La pregunta es obvia: ¿Quiénes habían liberado Mauthausen cuando llegaron los estadounidenses?

La historia de la organización de la resistencia en el interior del Campo protagonizada por los comunistas españoles está documentada y tiene un valor inmenso. En Mauthausen, a diferencia de lo ocurrido en otros Campos nazis en los que el exterminio se produjo prácticamente sin oposición, se forjó durante cuatro años una importante organización clandestina internacional que salvó centenares de vidas y liberó el Campo antes de la llegada de las tropas aliadas.

La hazaña, desconocida por la inmensa mayoría y realizada en las más duras condiciones imaginables, está cuajada de apellidos españoles.

Existen algunos documentos, pero sin duda es el comunista español Mariano Constante[2] quien la ha relatado con tanto rigor histórico que es conocido como el “notario de Mauthausen”. En su relato me baso.

Comienza la organización.

La organización empezó a gestarse el 22 de junio de 1941. Las tropas nazis ocupaban un país tras otro, comenzaba la invasión de la URSS y todo parecía hundirse. Esa noche la dirección decidió desinfectar el Campo y concentró a todos los prisioneros, desnudos, bajo un frío intenso, en los garajes. Allí los miembros del Partido Comunista de España decidieron organizarse, elegir a ocho de ellos para la dirección y tratar de extender la organización a otros compatriotas. Se había constituido el germen del Comité Internacional de Mauthausen. El objetivo principal era mantener la moral y los principios en medio de la barbarie. Constante lo explica así: “Se trataba de hacer comprender a unos y a otros que, para luchar en el interior del campo, era necesario tener una voluntad inquebrantable de combate y esperanza, sin la cual nada era posible; tener confianza en la victoria final; luchar contra la depravación y la corrupción, evitando hacer el juego de los SS, para perjudicar a otros presos políticos; solidaridad total en cualquier momento y circunstancia; hacer lo posible para impedir que los de “delito común” nos robasen nuestra escasa comida; intentar introducir españoles de confianza en los lugares de trabajo donde hubiera posibilidades de ayudar a los demás y, en lo posible, también en las barracas; conseguir informaciones y vigilar la conducta de los SS, con el fin de hacer frente y prever sus reacciones; establecer contacto con los deportados políticos de otras nacionalidades”.

Las actividades contemplaban aportar algunos gramos de comida suplementaria los mas débiles e intentar evitarles las tareas más duras, lograr puestos que permitieran la movilidad dentro del Campo, ocultar a los enfermos para que no fueran exterminados o realizar sabotajes mínimos como la rotura de alguna herramienta para “entorpecer su producción destruyendo parte – una ínfima parte, es cierto – del potencial de guerra del III Reich”.

Poco a poco la organización se extiende con la llegada, a partir de principios de 1942, de prisioneros políticos de todos los países europeos, algunos de ellos excombatientes de las Brigadas Internacionales. La organización va logrando introducir a compañeros de confianza en la cocina, la limpieza, la enfermería o las oficinas de la administración. La tela de araña se iba tejiendo. En la segunda mitad de 1942, en medio de las matanzas y de las torturas, las noticias de la resistencia soviética y la posterior derrota de los nazis en Stalingrado, fortalecen la confianza en la victoria de quienes habían creído en ella cuando no había ni un rayo de esperanza.

La llegada de un importante contingente de deportados franceses entre 1943 y 1944, comunistas, socialistas, católicos, y sobre todo, dirigentes militares de la Resistencia, permite el fortalecimiento del Comité Internacional y, sobre todo, la constitución del Aparato Militar Internacional (AMI). El aragonés Miguel Malle fue el responsable máximo del Estado Mayor (EM) del AMI, integrado por cuatro miembros, entre los que estaba el dirigente checo de las Brigadas Internacionales, Arthur London, y Mariano Constante. A este Aparato se incorporó también el coronel soviético Pirogoff.

La red se fortalece, a pesar de las continuas bajas, y se consigue acceder a un aparato de radio que tenían escondido miembros de las SS y que les permite obtener informaciones emitidas por Londres o Moscú. Meses después, además del continuo robo de armas a los SS, la organización obtiene un nuevo recurso: un aparato de radio propio que se consigue introducir oculto en un cubo de basura.

En abril de 1945, mientras se sucedían las derrotas alemanas – los norteamericanos bombardeaban la cercana ciudad de Linz y los soviéticos habían ocupado Viena – llegó la noticia de que el comandante del Campo, Ziereis, había recibido la orden de Himmler de liquidar a todos los prisioneros. Se debía ejecutar aprovechando una alarma antiaérea, verdadera o falsa, y se les eliminaría mediante una gigantesca explosión provocada en las naves que ya estaban siendo acondicionadas por los propios prisioneros, los cuales serían previamente gaseados dentro.

La organización clandestina se acelera, intensificando la obtención de información mediante documentos conseguidos por quienes limpiaban las oficinas, haciendo guardias nocturnas, sacando del Campo documentos y fotografías obtenidas clandestinamente por el fotógrafo Paco Boix que acreditaban la barbarie del exterminio y las visitas de los jefes nazis y, sobre todo, asegurando la disciplina y la coordinación para evitar bulos.

La liberación.

A finales de abril, el comandante Ziereis dio la orden de movilizar a los españoles para combatir a las tropas soviéticas que se acercaban a Mauthausen. Formados frente a las ametralladoras que les apuntaban desde las torretas nadie dio un paso al frente. “Fue un momento en el que todo podía ocurrir y, totalmente conscientes de ello, estábamos dispuestos a jugárnoslo todo: las pistolas y las botellas de bencina estaban a punto. Viendo que no doblegaría nuestra actitud, Ziereis ordenó romper filas. Estoy seguro de que tuvo miedo”.

Pocos días después, por la noche, los guardias de las SS fueron sustituidos por la guardia urbana de Viena. “Algunos SS capturados después de la liberación nos confirmaron que Ziereis temía una sublevación general y había preferido retirarse al pueblo de Mauthausen con sus SS”. Una delegación del Comité Internacional conminó a la guardia urbana para que entregasen todas sus armas.

El 5 de mayo de 1945, poco antes de las dos de la tarde dos vehículos blindados y un jeep del ejército norteamericano entraron en el campo. Los guardias huyeron abandonando todas sus armas.
La gran pancarta preparada por los republicanos españoles se colocó y se hizo la famosa foto.

Cuando el Comité Interrnacional (CI) se dirigió a los norteamericanos para conocer sus intenciones y explicarles la situación, el oficial al mando les explicó que aquella era una patrulla de exploradores que se había extraviado y que, en realidad las tropas norteamericanas estaban a 40 kilómetros de allí. Cuando el CI les informó de que los SS estaban cerca “los norteamericanos se marcharon sin entrar en el interior del recinto, prometiéndonos un regreso rápido con medios bélicos suficientes para defendernos. Así que quedábamos solos para hacer frente a lo que surgiera…”

“En el campo la confusión era total. Algunos prisioneros habían asaltado la armería y otros desvalijaban los almacenes de las SS donde estaban almacenados los pocos víveres que quedaban. Afortunadamente teníamos una organización a punto y un aparato militar disciplinado. Los miembros del AMI habían permanecido en sus puestos, esperando recibir órdenes de nuestro EM. Los jefes militares fueron convocados para recibir órdenes y en pocos minutos todas las disposiciones necesarias fueron tomadas y ejecutadas”. El orden interno fue restablecido y donde antes estaban los SS dando órdenes de exterminio ahora estaba el Estado Mayor Internacional.

La lucha no había terminado. Combatientes españoles y soviéticos del Mauthausen se enfrentaron a los SS replegados desde Checoslovaquia haciéndoles huir tras duros combates. Las tropas de los jefes del Campo, Ziereis y Bachmayer estaban al otro lado del Danubio y se preparaban para atacar el Campo. Para evitarlo había que tomarles la delantera y evitar que atravesaran el río por el único puente intacto, el del ferrocarril. Los combates dirigidos por el EM de Mauthausen, en los que participaron sobre todo soviéticos, españoles y checos, impidieron que los primeros tanques alemanes Tigers pasaran por el puente.

El 6 de mayo, los SS hicieron varios intentos de atravesar el Danubio que fracasaron a pesar de que tenían tanques, cañones y ametralladoras. La resistencia del Campo sólo tenía ametralladoras y Panzerfaust (tubos antitanques) robados al enemigo que usaban por primera vez. La situación, era crítica y la resistencia no podía durar mucho, por lo que valoraron volar el puente del ferrocarril con los propios explosivos que los nazis habían colocado.

El ataque de los soviéticos de la llanura de Ens obligó a las SS a trasladar allí parte de sus efectivos y la presión sobre la resistencia se redujo, pero la lucha continuaba. “Aquello era una Torre de Babel, donde teníamos que traducir todas las órdenes dadas (…) Por todos los lados las órdenes de rendirse habían sido dadas a las tropas alemanas y Berlín ya había caído en manos del ejército soviético. Con todo, para nosotros la lucha continuaba… Era nuestro destino. Habíamos sido los primeros en combatir contra las hordas hitlerianas y estaba escrito que seríamos los últimos en soltar las armas”.
Por fin, una columna de tanques americanos hizo su aparición y la batalla terminó.

Un largo periplo les esperaba a los republicanos españoles hasta llegar a ser acogido por Francia, pero eso ya es otra historia.

Nada tiene que ver este relato con la historia oficial. Es sin embargo, una epopeya dirigida por comunistas españoles, realizada por quienes decidieron resistir y organizarse contra la desesperación y la muerte. Es la constatación histórica de la continuidad de la lucha emprendida en la guerra española y que se prolongó en suelo europeo contra la Alemania nazi; del empleo de la experiencia organizativa y del combate internacionalista. Del convencimiento de que la derrota del enemigo más poderoso, es posible siempre que exista la voluntad inquebrantable – como ellos decían – de resistir, y de la capacidad de la organización para vencer.

Probablemente sea por eso, por lo que el relato oficial tiene tanto interés en ocultar hazañas como esta. Nos quieren derrotados, impotentes e ignorantes. A nosotros y a nosotras nos corresponde restablecer el hilo rojo de la continuidad histórica de la lucha, no sólo para rendirles el merecido homenaje, sino para saber de dónde venimos y quiénes somos.

Nota: Una parte de esta información la obtuve a partir de los testimonios de Tomás Martín, hermano de mi madre y representante del Partido Comunista de España en el Comité Internacional de Mauthausen. Mariano Constante y Miguel Malle, le consideraban su hermano.

Escribí un relato biográfico sobre la dimensión política de su vida que lleva por título “La voz a ti debida”[3]. Es una historia particular, pero que lleva impreso el mismo sello de heroismo, de dolor, de firmeza ideológica y de solidaridad que nos legaron miles demujeres y de hombres de la mejor generación de nuestra historia.
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[1] Pauwels, Jacques, R (2000).El mito de la guerra buena. Editorial Hiru
[2] Constante, Mariano (1974). Los años rojos. Editorial Círculo de Lectores.


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¿Cuántas personas murieron en la Segunda Guerra Mundial?

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Jeff Kubina
Imagen: Stars The World War II Memorial 

La historia del siglo XX es la historia de las guerras. Nunca antes se habían librado dos guerras de la magnitud y duración de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Nunca, además, con tan poco tiempo entre el desarrollo de una y otra. Lo más impresionante de estas guerras es, sin dudas, la cantidad de personas que fallecieron en ellas. Millones, entre militares y civiles, fundamentalmente en Europa, pero también en otras partes del mundo. 

Hoy es el turno de hablar de la Segunda Guerra Mundial, ¿sabes cuántas personas murieron en ella? Las cifras son realmente impresionantes. El siguiente vídeo es una animación de la cantidad de soldados y civiles que murieron en los diferentes momentos de la guerra, diferenciados, además, entre países.

El vídeo está en inglés, pero puedes agregar subtítulos haciendo clic en el «CC», debajo a la derecha. Disfruta esta impresionante infografía sobre la cantidad de muertes en la Segunda Guerra Mundial.

Murieron 400 mil soldados norteamericanos, 200 mil polacos, 292 mil franceses y 500 mil yugoslavos. El ejército nazi perdió pocos soldados al inicio de la guerra, tan solo 16 mil. Luego, los nazis perdieron 500 mil militares luchando contra Estados Unidos y el Reino Unido en el Frente Oeste, pero la cifra más alarmante la encontramos en el Frente Oeste, donde Alemania se enfrentó, sin éxito, a la Unión Soviética. Solo en Europa, el ejército Alemán perdió 2,8 milllones de soldados durante la Segunda Guerra Mundial. A esta cifra hay que agregarle los soldados alemanes que murieron en el norte de África, además de los militares nazis de los países aliados a la Alemania Nazi

Los Aliados ganaron la guerra gracias a la Unión Soviética, y ésta sufrió el mayor número de muertes miltares: 8.7 millones de soldados soviéticos murieron en la Segunda Guerra Mundial. Aunque es un número muy disputado y algunos dicen que la cifra alcanzó los 40 millones. 

¿Acabaste de verlo? ¿Qué me dices de las muertes de civiles? ¿Conocías estas cifras? Más allá del famoso dato de los 6 millones de judíos, muchos millones más murieron por otras causas, principalmente militares y civiles durante la ocupación. Aún hoy, más de 70 años después, estas cifras nos siguen sorprendiendo y espantando. ¿Qué opinión te merece a tí?

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LOS "CHALECOS" AMARILLOS EN FRANCIA HACEN LO QUE EN ESPAÑA Y EN OTROS SITIOS HAY QUE HACER PARA NO PERDER LAS CONDICIONES DE VIDA ACTUALES QUE SE TIENEN (HOY, PEOR QUE AYER, PERO MENOS "PEOR" QUE MAÑANA, Y LO QUE TE TENGO QUE RONDAR MORENA - que no se entere de esto vox- SI NO NOS ORGANIZAMOS) Y ADIVINA ADIVINANZA, SABÍA USTED QUE SIN TRABAJO NO HAY CREACIÓN DE RIQUEZA? (Santiago Abascal, que esto del trabajo no va por ti, que como lo tuyo es la presidencia del gobierno de España y no has trabajado nunca, yo no soy nadie para meterme en tu vida privada. O sea, que cuando me veas por la callle no me hagas nada, machote)



Francia, una crisis muy honda y peligrosa
Rojos y amarillos

06.05.2019


Poco a poco va instalándose en Francia una “dictablanda”, con fuertes aspectos regresivos. La estrategia del presidente Macron, (ex-“banquero en jefe” en el imperio Rotschild), un presidente “luciferiano”, arrogante y despreciativo, cuestiona las libertades fundamentales: libertad de manifestarse, de expresarse, de opinar libremente... Un nuevo escándalo, una mentira de Estado, propagada inmediata y dramáticamente por el ministro de “Interior” y la casi totalidad de los medios, (“los manifestantes parisinos han atacado el famoso Hospital de la Salpétriêre”), y era en realidad una “fake news”, un bulo. Como la cacareada campaña sobre el tema: “la CGT ha perdido su primero de mayo, desplazada por otras fuerzas y la policía”. De fuente sindical, la manifestación parisina del uno de mayo juntó a 80.000 personas, pese al desmesurado despliegue represivo, a varias provocaciones, y a un clima anxiógeno creado por el gobierno y los medios... Los “CRS” (fuerzas represivas especiales) agredieron incluso al grupo que encabezaba la manifestación. El secretario nacional de la CGT, Philippe Martínez, fue el blanco de esas fuerzas llamadas “del orden”, supeditadas jerárquica y ciegamente al poder. Su propio “cordón de protección” tuvo que sacarlo un tiempo de la manifestación para ampararle. 

Ningún gobierno francés como el de Macron fue tan consanguíneo con el dinero. Y los dirigentes asumen “la necesidad de que las clases dominantes se enriquezcan más, para beneficio del ‘interés general’ ”... Nos explican a bombo y platillo, que para que haya algunas migajas para los 9 millones de pobres, es necesario hartar de plata a los ricos con el fin de que vomiten (es la teoría del ruissellement, “del chorreo”) parte de los restos sobre los millones de explotados. Cada vez más estigmatizados e “indeseables”, humillados, insultados por el poder, los “sin pan”, “sin techo”, los parias de hoy (en un país repleto de riquezas), han logrado situar a la “cuestión social” en el centro de la agenda política, y los “especialistas” calculan que, según las cifras infladas del gobierno, los “chalecos amarillos” han obligado al gobierno a soltar algunas migajas y hubieran conseguido hasta 17 mil millones de euros. El “presidente de los ricos” ha tenido que tragarse la gorra... tras tratarles de holgazanes, parásitos, insurrectos... Macron se queda intransigente frente a las grandes reformas estructurales y a las necesidades fundamentales que plantean todos los que están en pie de lucha. A pesar de la guerra ideológica del sistema (holgazanería, desobediencia, violencia...), la mayoría de la opinión pública sigue respaldando a los movimientos sociales. 

Desde hace 25 semanas, un movimiento social inédito, los “chalecos amarillos”, patentiza nuevas formas de organización. Este “ha surgido sin que nadie lo esperase” expresando fundamentalmente el rechazo a la marginación, el empobrecimiento, la enajenación, la falta de medios para vivir decentemente. Miles de familias, “invisibles hasta hoy” (hasta sectores de las capas medias), “no alcanzan” en un país que se precia de modernidad. Las desigualdades sociales alcanzan y hasta superan la altura del “Mont Blanc”. Ese movimiento muy horizontal, heterogéneo, autogestionado, expresa también el rechazo a los partidos y sindicatos “tradicionales” considerados como “flojos”, “del sistema”, etc. El movimiento, se ha “radicalizado” e izquierdizado bastante. La “Asamblea general de las Asambleas” ha llamado a “acabar con el capitalismo”. Frente a la violencia de la sociedad ha surgido un a modo de violencia alternativa, en negativo, pero que es imprescindible tomar en cuenta. Cada sábado, desde hace cinco meses, los medios se centran en esos “violentos” (los Black Blocs), un grupito instrumentalizado, para intentar dividir y desprestigiar a los manifestantes. 

Poco a poco también, el movimiento “chalecos amarillos” y sindicatos de clase, principalmente la CGT, rompen hielo... Las primeras reacciones fueron de descalificación, de agresividad, de incomprensión... Hoy en día muchos sindicalistas y “chalecos amarillos” valoran como parte de la lucha de clases los avances y las dificultades de una unidad popular; insisten en la necesidad de “la convergencia” de los diferentes movimientos sociales y políticos. Mientras el gran sindicato “reformista” (CFDT) se ha echado p’atrás y ha claudicado una vez más, los sindicatos más combativos sufren especialmente cada sábado... Una represión que no se vio ni en mayo de 1968, y que arroja un balance preocupante. 

Centenares de detenidos, procesados, mutilados, heridos (incluso policías y “fuerzas especiales”). En adelante, una ley reciente somete a tantas condiciones la libertad de manifestarse que está amenazada. So pretexto de “combatir” a los “chalecos amarillos”, la represión apunta también contra los militantes de izquierda. En la manifestación parisina del primero de mayo, crecieron bastante las “manchas” amarillas. Van reduciéndose los prejuicios... 

Este uno de mayo, pese a los impedimentos de toda índole, el pueblo pudo con la violencia. Finalmente, salió victorioso. Pero que mucho por andar...

Jean Ortiz, profesor en la Universidad de Pau (Francia).

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domingo, 5 de mayo de 2019

PARA VERGUENZA DE MUCHOS PERIODISTAS, SI LA TUVIERAN, SI NO NADA, MUCHOS PAGAN CON SU VIDA LA HONRADEZ PERSONAL



147 periodistas han sido asesinados en México desde el año 2000

Además, 21 comunicadores están desaparecidos desde 2005 y se han perpetrado 52 atentados contra medios de comunicación. 


Diario Octubre / mayo 4, 2019

Participantes en una manifestación muestran fotografías de periodistas asesinados en México en el monumento del Ángel de la Independencia en Ciudad de México, el 30 de mayo de 2017. Henry Romero / Reuters
Desde el año 2000 se han cometido 147 homicidios de comunicadores, 15 eran mujeres; 21 periodistas están desaparecidos desde 2005 y se han perpetrado 52 atentados contra instalaciones de medios informativos desde 2006, quedando el 90% de estos delitos en la impunidad, advirtió este día la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en México.
Asimismo, observó que los estados con mayor número de homicidios de periodistas son Veracruz (22 casos), Tamaulipas (16), Guerrero (16), Oaxaca (16) y Chihuahua (14).

En el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se conmemora este 3 de mayo, el organismo urgió a prevenir e investigar diligentemente la violencia contra periodistas y medios de comunicación, como uno de los temas más apremiantes en México.

Asimismo, la CNDH expresó su indignación por el homicidio de Telésforo Santiago Enríquez, fundador de la radio comunitaria indígena ‘El Cafetal de San Agustín’, registrado la víspera, y solicitó al Gobierno de Oaxaca, entidad donde se perpetró el asesinato, y a la Fiscalía del estado realizar una investigación exhaustiva y salvaguardar la vida y seguridad de sus familiares y de sus compañeros de la emisión radiofónica.

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SOBRE LAS ELECCIONES GENERALES DEL 28-A



Los resultados electorales, el voto útil


 Por Voz Obrera
KAOSENLARED 04.05.2019
 
El resultado de las elecciones ha reflejado una opinión contundente de la mayoría de las clases trabajadoras y populares: no quieren un retroceso social, no quieren la extrema derecha y la reacción neofranquista, no quieren a la derecha.

La movilización masiva de la izquierda y de las clases populares en las elecciones del domingo ha dado un vuelco a las mayorías parlamentaria. El voto útil al PSOE lo ha catapultado a 122 diputados, con 7,6 millones de votos, ganando más de 2 millones respecto a las últimas elecciones. Unidas Podemos, la coalición de Pablo Iglesias con IU y otras formaciones, ha perdido 1,3 millones de votos respecto a 2016.

El PP se ha hundido. El resultado de las elecciones autonómicas andaluzas ha sido determinante. El miedo a una coalición de la derecha, con Vox como fuerza decisiva, ha sido el acicate de millones de personas que han expresado con su voto el rechazo a la derecha.

En este sentido hay que destacar el record de participación. Mas del 75% del electorado, un 6% más que en 2016, han ido a las urnas. En Madrid y Barcelona la participación ha rozado el 80%. Ahora Pedro Sánchez tiene una mayoría que le permitirá gobernar en solitario. En la noche electoral los militantes y simpatizantes socialistas le han gritado insistentemente “con Rivera, no”.

Pero el voto útil al PSOE, incluso la mayoría de las izquierdas, no va a resolver los graves problemas sociales y económicos que desde la crisis de 2008 han hecho mella en las clases trabajadoras. En primer lugar porque tener el gobierno no significa tener el poder. El poder está en manos de los grandes capitalistas que dominan la economía y todos los medios de producción. En segundo lugar porque Pedro Sánchez no se ha atrevido a imponer medidas urgentes de justicia social que significarían expropiar a los grandes capitalistas y banqueros sus beneficios, que han sido logrados con el robo social al mundo del trabajo. Sánchez no se ha atrevido ni siquiera a derogar la Reforma Laboral del PP y sólo ha hecho unas cuantas medidas que maquillan la desigualdad social. En tercer lugar, hay que decir la verdad. Las desigualdades sociales son provocadas por un sistema económico en crisis, el capitalismo, que vive del beneficio, de las ganancias, a costa de los trabajadores y de los más pobres. La clase trabajadora ha expresado su opinión a través del voto del domingo.

Pero esta opinión hay que mostrarla realmente en las calles, en las empresas, con la solidaridad obrera y las luchas. Todo lo que se ha conseguido en derechos obreros y sociales, desde las 8 horas hasta el seguro de paro, ha costado luchas y movilizaciones colectivas de los y las trabajadoras. El único voto útil para los trabajadores es la lucha y la solidaridad obrera. Falta un partido de los trabajadores que represente nuestros intereses, y hay que construirlo. Por ello sólo podemos confiar en nuestras fuerzas y no en partidos que ya no se reclaman siquiera de la clase trabajadora.

Editorial de mayo del periódico

Unión Comunista Internacionalista (Trotskista)

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CONTRA EL GOLPISMO CRIMINAL, PORQUE LO QUE ESTÁ INTENTANDO GUAIDÓ EN VENEZUELA ES QUE UNOS TRABAJADORES VENEZOLANOS MATEN A OTROS, PARA QUE GUAIDÓ Y EL PRIMO DE ZUMO SOL QUE LO AMPARA SE HAGAN MÁS RICOS.

 

Miles de personas marchan por Bilbao en contra de la injerencia de Estados Unidos en Venezuela

La convocatoria, realizada por 36 colectivos, partidos, sindicatos y organizaciones sociales, agrupó a los manifestantes bajo el lema “¡Venezuela aurrerá! ¡No al golpe!”


Imagen de la movilización en Bilbao / @rsanturtzi

Una multitudinaria manifestación ha recorrido las calles de Bilbao en solidaridad con Venezuela y contra la injerencia externa de los Estados Unidos. La convocatoria, realizada por 36 organizaciones, ha protestado contra las amenazas de intervención de Washington y el sostenimiento del intento de alzamiento militar del pasado 1 de mayo.

Convocada por organizaciones tan diversas como los sindicatos LAB, CCOO, ELA, ESK, Steilas; los partidos políticos EH Bildu, Podemos, Ezker Anitza-IU, Anticapitalista, y colectivos como la Coordinadora de ONGDs de Euskadi o Ekologistak Martxan, la movilización ha reunido a más de un millar de personas bajo el lema “¡Venezuela aurrerá! ¡No al golpe!”

“El gobierno de Estados Unidos, en alianza con la oposición venezolana, gobiernos satélites de América Latina y los grandes medios de comunicación, y con la complicidad de actores políticos de la Unión Europea -como los gobiernos vasco y español-, somete al pueblo venezolano a un asedio total”, reza el comunicado de la convocatoria.

"La injerencia externa ha llevado a Venezuela a una situación límite y hemos presenciado una escalada que parece llevarnos a una peligrosa situación bélica. Llamamos al respeto de la soberanía de Venezuela, al respeto de su Gobierno y sus instituciones, así como al respeto de la voluntad popular expresada en múltiples ocasiones", señala.

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LO PRIMERO PRIMERITO QUE TIENE QUE APRENDER LA IZQUIERDA ACTUAL ES QUE LAS CLASES SOCIALES, EXCEPTO LAS RELACIONES DE EXPLOTACIÓN CAPITALISTAS NO LAS CREA NADIE. LA PERTENENCIA A UNA CLASE SOCIAL LA DETERMINA EL LUGAR QUE SE OCUPA DENTRO DEL PROCESO DE PRODUCCIÓN, NO DEPENDE DEL PUNTO DE VISTA DEL NEOMARXISTA, CUCHICHIMARXISTA O VINATEROMARXISTA CON DOS VASITOS DE MÁS QUE LAS MIRE. Y DA IGUAL QUE A MARX SE LE PINTE DE GOLFO, VAGO O SINVERGÜENZA, COMO PRETENDE HACER EL SINVERGÜENZA DE JACOBO MUÑOZ EN UNA PANFLETA EN FORMA DE LIBRO. Y JUNTO A LA CLASE SOCIAL ESTÁ LA CONCIENCIA DE CLASE QUE PUEDE HACER QUE PERTENECIENDO OBJETIVAMENTE A UNA CLASE SOCIAL UNO SE SIENTA COMO PERTENECIENTE A OTRA. UNA CLASE SOCIAL: LA CAPITALISTA; OTRA CLASE SOCIAL: EL ASALARIADO, QUE SON LAS DOS CLASES SOCIALES FUNDAMENTALES, Y ENTRE ESTAS DOS CLASES, HOY EXISTEN MUCHAS FRACCIONES DE CLASES Y GRUPOS DE CLASES QUE HAY QUE DETERMINAR SIN QUE ELLO VARIE LA NATURALEZA DE LAS CLASES SOCIALES.



¿Vuelve la lucha de clases?

Rebelión
TopoExpress
04.05.2019

Nota de edición: Para prestigiosos autores de orientación marxista y posmarxista, la lucha de clases remite exclusivamente al conflicto entre proletariado y burguesía. ¿Pero era esta la visión de Marx y Engels? ¿Cuáles son hoy en día las múltiples luchas de clases?


Mientras la crisis económica acentúa la polarización social y, actualizando la memoria histórica de la Gran Depresión que estalló en 1929, condena a muchos millones de personas al desempleo, a la precariedad, a la angustia diaria por la subsistencia e incluso al hambre, menudean los artículos y ensayos que hablan de una «vuelta de la lucha de clases». 
 
Entonces, ¿había cesado? A mediados del siglo XX, al criticar duramente el «dogma» de la teoría marxiana de la lucha de clases, Ralf Dahrendorf (1963, pp. 112 ss. y 120-121) resumía así las metas alcanzadas por el sistema capitalista: «La posición social del individuo [depende ya] de las metas educativas que ha conseguido alcanzar». Y eso no era todo; también había «un parecido cada vez mayor de las posiciones sociales de los individuos», y era innegable la tendencia a una «nivelación de las diferencias sociales». Pese a todo, el autor de este panorama color de rosa se veía en la obligación de polemizar con otros sociólogos, según los cuales nos encaminábamos espontáneamente hacia «una situación en la que ya no existirían ni clases ni conflictos de clase por la sencilla razón de que ya no habría motivos de enfrentamiento». 
 
Eran años en que desde el Sur del mundo y desde los campos una masa interminable de hombres, mujeres y niños empezaban a abandonar su lugar de origen para buscar fortuna en otro sitio. Era un fenómeno que también se producía masivamente en un país como Italia: llegados por lo general del Mezzogiorno, los emigrantes cruzaban los Alpes o se quedaban a este lado. Las condiciones de trabajo en las fábricas del Norte de la península pueden ilustrarse con un detalle: en 1955, para reprimir huelgas y agitaciones obreras, se despedía a cientos o miles de activistas de la CGIL, el sindicato acusado de un radicalismo inadmisible (Turone 1973, p. 259). No era, ni mucho menos, una práctica propia de un país poco desarrollado. Al contrario, el modelo era Estados Unidos, donde desde hacía tiempo existían los yellow-dog contracts, merced a los cuales, al ser contratados, los obreros y empleados se comprometían (eran obligados a comprometerse) a no afiliarse a ningún sindicato. ¿Realmente había cesado la lucha de clases, o lo que había cesado en gran medida era la libertad sindical, como confirmación de la lucha de clases? Los años siguientes fueron los del «milagro económico». Pero veamos lo que sucedía en 1969 en el país-guía de Occidente, dando la palabra a una revista estadounidense de difusión internacional (Selecciones del Reader’s Digest), dedicada a la propaganda del American Way of Life. «Hambre en América» era el título, de por sí elocuente, de un artículo que proseguía así:

• En Washington, capital federal, el 70 % de los niños ingresados en el hospital pediátrico padecen desnutrición […]. En Estados Unidos los planes de asistencia alimentaria alcanzan a solo 6 de los 27 millones de indigentes […]. Un grupo de médicos, después de un viaje de pesquisa por los campos del Misisipí, declaró ante la subcomisión del Senado: «Los niños que hemos visto están perdiendo salud, energía y vivacidad de un modo evidente. Pasan hambre y están enfermos, y estas son las razones directas e indirectas que les llevan a la muerte».

Según Dahrendorf, lo que decidía la posición social de los individuos era solo, o sobre todo, el mérito escolar; pero la revista estadounidense llamaba la atención sobre una obviedad que no se puede omitir: «Los médicos están convencidos de que la desnutrición incide en el crecimiento y el desarrollo del cerebro» (Rowan, Mazie 1969, pp. 100-102). Y una vez más se impone la pregunta: ¿esta terrible miseria en el país de la opulencia capitalista tenía algo que ver con la lucha de clases?

En los años siguientes, dejando atrás sus fantásticas afirmaciones-previsiones de mediados del siglo XX, Dahrendorf (1988, p. 122) tomaba nota de que en Estados Unidos se producía «un aumento del porcentaje de pobres (a menudo en activo)». La observación más interesante e inquietante se encerraba en un paréntesis de apariencia trivial: ¡ni siquiera el puesto de trabajo evitaba el riesgo de pobreza! La figura del working poor, tan olvidada, volvía a ser de actualidad, y con esta figura asomaba el fantasma de una lucha de clases, que parecía exorcizado de una vez por todas. Sin embargo, en este mismo periodo de tiempo, un ilustre filósofo, Jürgen Habermas (1986, p. 1012), volvía a defender las posiciones abandonadas por el ilustre sociólogo. Sí, para confutar a Marx y su teoría del conflicto y la lucha de clases no había más que mirar alrededor y ver «la pacificación del conflicto de clases, obra del estado social» que «en los países occidentales» se había desarrollado «a partir de 1945» gracias al «reformismo basado en el instrumental de la política económica keynesiana». Salta de inmediato a la vista una primera inexactitud: este planteamiento, si acaso, podía ser válido para Europa Occidental, pero no para Estados Unidos, donde el estado social nunca tuvo mucho arraigo, como confirma el panorama angustioso que acabamos de ver.

Pero no es este el aspecto esencial. La tesis de Habermas se caracteriza sobre todo por la falta de una pregunta que, sin embargo, tendría que haber sido obvia: ¿el estado del bienestar fue el colofón inevitable de una tendencia intrínseca del capitalismo o, por el contrario, el fruto de una movilización social y política de las clases subalternas, y en última instancia de una lucha de clases? Si el filósofo alemán se hubiera hecho esta pregunta quizá habría evitado dar por descontada la permanencia del estado social, cuya precariedad y cuyo progresivo desmantelamiento están hoy a la vista de todos. Quién sabe si mientras tanto Habermas, que hoy está considerado el heredero de la Escuela de Fráncfort, ha abrigado alguna duda. En Occidente, el estado social no tomó forma en EEUU sino en Europa, donde el movimiento indical y obrero estaba tradicionalmente más arraigado, y tomó forma durante los años en que este movimiento era más fuerte que nunca, a causa del descrédito que las dos guerras mundiales, la Gran Depresión y el fascismo habían proyectado sobre el capitalismo. Pues bien, ¿todo esto es la confutación o la confirmación de la teoría marxiana de la lucha de clases?

El filósofo alemán señaló el año 1945 como punto de partida de la construcción del estado social en Occidente y el debilitamiento y la desaparición de la lucha de clases. El año anterior, durante una visita a Estados Unidos, el sociólogo sueco Gunnar Myrdal (1944, p. 1) había llegado a una rotunda conclusión: «La segregación se está volviendo tan completa que un blanco del Sur solo ve a un negro como sirviente y en situaciones parecidas, formalizadas y normalizadas, propias de las relaciones entre castas». Dos décadas después, la relación siervo-amo entre negros y blancos todavía distaba mucho de haber desaparecido: «En los años sesenta el gobierno usó como conejillos de Indias a más de 400 hombres de color de Alabama. Estaban enfermos de sífilis y no los curaron porque las autoridades querían estudiar los efectos de la enfermedad sobre “una muestra de la población”» (R. E. 1997). Las décadas que van desde el fin de la segunda guerra mundial hasta la «pacificación del conflicto de clase» son al mismo tiempo el periodo histórico en que estalló la revolución anticolonial. Los pueblos de Asia, África y América Latina se sacudieron el yugo colonial o semicolonial, mientras en Estados Unidos arreciaba la lucha de los afroamericanos por poner fin al régimen de segregación y discriminación racial que seguía oprimiéndoles, humillándoles y relegándoles a los segmentos inferiores del mercado del trabajo e incluso tratándoles como conejillos de Indias. Esta gigantesca ola revolucionaria, que modificó profundamente la división del trabajo a escala internacional y en el país-faro de Occidente, ¿tiene algo que ver con la lucha de clases? ¿O la lucha de clases solo es el conflicto que enfrenta en un país aislado a los proletarios con los capitalistas, al trabajo dependiente con la gran burguesía?

Esta última es claramente la opinión de un historiador inglés famoso en nuestros días, Niall Ferguson: en la gran crisis histórica de la primera mitad del siglo XX la «lucha de clases», o mejor dicho «las presuntas hostilidades entre proletariado y burguesía», tuvieron un papel muy modesto; en cambio fue decisiva la que Hermann Göring, volviendo la mirada sobre todo al choque entre el Tercer Reich y la Unión Soviética, llamó la «gran guerra racial» (infra, cap. VI, § 8). El intento de la Alemania nazi de reducir a los eslavos a la condición de esclavos negros al servicio de la raza de los señores, y la resistencia épica de pueblos enteros a esta guerra de sometimiento colonial y esclavización sustancial, en suma, la «gran guerra racial» fomentada por el Tercer Reich, ¿no tiene nada que ver con la lucha de clases?

No cabe duda: para Dahrendorf, Habermas y Ferguson (pero también, como veremos, para prestigiosos autores de orientación marxista y posmarxista), la lucha de clases remite exclusivamente al conflicto entre proletariado y burguesía, es más, al conflicto entre proletariado y burguesía cuando se agudiza y las dos partes son conscientes de él. Pero ¿era esta la visión de Marx y Engels? Como es sabido, después de evocar el «fantasma del comunismo» que «recorre Europa» y aún antes de analizar la «lucha de clases (Klassenkampf) en desarrollo» entre proletariado y burguesía, el Manifiesto del partido comunista empieza enunciando una tesis que se haría famosísima y estaría muy presente en los movimientos revolucionarios de los siglos XIX y XX: «Hasta nuestros días, la historia de la Humanidad ha sido una historia de luchas de clases» (Klassenkämpfe) (MEW, 4; 462 y 475). El paso del singular al plural da a entender claramente que la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía es solo una de ellas, y que las luchas de clases, puesto que recorren en profundidad la historia universal, no son una característica exclusiva de la sociedad burguesa e industrial. Por si hubiera dudas, varias páginas después el Manifiesto insiste: «Hasta hoy en día la historia de todas las sociedades existentes ha sido una constante sucesión de antagonismos de clases, que revisten diversas modalidades según las épocas» (MEW, 4; 480). De modo que no solo se declinan en plural las «luchas de clases», sino también las «modalidades» que revisten en las distintas épocas históricas, en las distintas sociedades, en las distintas situaciones concretas que se presentan. Pero ¿cuáles son las múltiples luchas de clases o las múltiples configuraciones de la lucha de clases?

Para responder a esta pregunta es preciso reconstruir en el plano filológico y lógico el significado de una teoría y los cambios y las oscilaciones que ha experimentado. Pero no basta con la historia del texto, hay que repasar también la historia real. Se impone una relectura doble, de carácter histórico-teórico: por un lado es preciso arrojar luz sobre la teoría de la lucha de clases enunciada por Marx y Engels, encuadrándola en la historia de la evolución de los dos filósofos y militantes revolucionarios y de su participación activa en las luchas políticas de su tiempo; por otro es preciso verificar si dicha historia es capaz de explicar la historia mundial, intensa y atormentada, que arranca del Manifiesto del partido comunista.

La primera relectura, por lo tanto, aborda el tema de la lucha de clases en «Marx y Engels». Pero ¿es legítimo establecer una conexión tan estrecha entre los dos? Aclaro rápidamente los motivos de mi planteamiento. En el ámbito de una división del trabajo y un reparto de tareas pensado y acordado entre ambos, los dos autores del Manifiesto del partido comunista y de otras obras no menos importantes mantienen una relación de constante colaboración y asimilación recíproca de su pensamiento. Por lo menos en lo referente al plano más estrechamente relacionado con la política y la lucha de clases, se consideran miembros o dirigentes de un solo «partido». En una carta a Engels del 8 de octubre de 1858, después de plantear un importante problema teórico y político (¿puede producirse en Europa una revolución anticapitalista mientras el capitalismo sigue en fase ascendente en la mayor parte del mundo?), Marx exclama: «¡He aquí un asunto difícil para nosotros!» (MEW, 29; 360). Quien debe responder no es un intelectual individual, aunque sea genial, sino el grupo dirigente de un partido político en formación. En efecto, los adeptos de este «partido» hablan de «Marx y Engels» como una fraternidad intelectual y política indisoluble, como un grupo dirigente de partido que piensa y actúa al unísono. De la misma opinión son también sus adversarios, empezando por Mijaíl A. Bakunin, que también junta repetidamente en su crítica a «Marx y Engels» o a «los señores Marx y Engels», o fustiga al «señor Engels» como alter ego de Marx (en Enzensberger 1977, pp. 401, 356 y 354). Otros adversarios ponen en guardia contra «la camarilla de Marx y Engels» o ironizan sobre el «señor Engels, primer ministro de Marx» o sobre «Marx y su primer ministro» (en Enzensberger 1977, pp. 167, 296 y 312). Tan estrecho es el vínculo entre los dos grandes intelectuales y militantes revolucionarios que a veces se habla de «Marx y Engels» en singular, como si se tratase de un solo autor y una sola persona: el primero lo señala en una carta al segundo del 1 de agosto de 1856 (MEW, 29; 68).

Es evidente que se trata de dos individualidades, y las diferencias que subsisten inevitablemente entre dos personalidades distintas deben tenerse en cuenta y, llegado el caso, destacarse; pero sin crear por ello una especie de escisión póstuma en un «partido» o en un grupo dirigente de partido, que supo afrontar unido los innumerables desafíos de su tiempo. Así pues, ¿qué entienden Marx y Engels por lucha de clases?

 
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