miércoles, 29 de julio de 2015

CLASES SOCIALES


Lucha sin clases: ¿por qué el proletariado no resurge en el proceso de crisis capitalista?

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Autor(es): Trenkle, Norbert 
Herramienta.com.ar
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Trenkle, Norbert . Miembro de la redacción de la revista alemana krisis, publicación de teoría crítica que existe desde 1986. Tuvo una activa participación en las jornadas del Tercer Coloquio Internacional Teoría Crítica y Marxismo Occidental “La crisis del trabajo abstracto”, realizado en Buenos Aires los días 5 a 7 de noviembre de 2007, organizado por Herramienta en colaboración con la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y el IADE. 
De la lucha de clases al desclasamiento 
I. Mientras avanza la precarización de la vida junto con las condiciones de trabajo y son perjudicados sectores cada vez mayores de la población, retorna con fuerza el discurso sobre la lucha de clases, el que en las últimas dos décadas casi había desaparecido. En un primer momento esto puede parecer plausible, dada la creciente polarización social. Sin embargo, como suele suceder cuando se recurre a modelos interpretativos y explicativos del pasado, éstos no sirven para esclarecer el presente. Al contrario de lo que parecería a primera vista, las categorías del antagonismo de clase no explican adecuadamente la creciente desigualdad social. Tampoco los conflictos de intereses resultantes de esa desigualdad coinciden con lo que, históricamente, se designó como lucha de clases.

II. El gran conflicto social que moldeó la sociedad capitalista de manera decisiva durante todo el período histórico de su conformación y establecimiento fue, como se sabe, el conflicto entre capital y trabajo. En este conflicto se expresa la oposición de intereses entre dos categorías inmanentes a la sociedad productora de mercancías: < entre los representantes del capital que comandan y organizan el proceso de producción con el objeto de lograr la valorización del capital y los asalariados que con su trabajo “generan” el plusvalor necesario para eso. Como tal se trata de un conflicto interno al sistema capitalista en torno a las condiciones de cómo el valor es producido (condiciones de trabajo, horas de trabajo, etc.) y el modo de su distribución (salarios, ganancias, prestaciones sociales, etc.). Este conflicto de intereses se expresó históricamente como lucha de clases debido a que, en base a determinadas condiciones históricas, los asalariados se constituyeron como un sujeto colectivo. En la defensa de sus intereses desarrollaron una identidad y subjetividad colectiva de “clase obrera” y, como tal, lograron ser reconocidos como ciudadanos y sujetos de mercado, a saber: como propietarios y vendedores de una mercancía muy específica, la mercancía fuerza de trabajo.

III. Ahora bien, si en la segunda mitad del siglo XX la lucha de clases fue perdiendo cada vez más su dinámica, esto no fue, obviamente, porque la sociedad capitalista prescindiera de la producción de plusvalor. La contradicción objetiva entre las categorías funcionales de capital y  trabajo sigue vigente, aún cuando haya cambiado su fisonomía concreta en el curso del desarrollo capitalista. Sin embargo los asalariados perdieron su carácter de clase, en la medida en que fueron integrados al universo de la sociedad capitalista como ciudadanos y sujetos de mercado. Es decir: a medida que la existencia social basada en el trabajo abstracto se generalizaba y prácticamente todos los miembros de la sociedad se convirtieron en propietarios y vendedores de  fuerza de trabajo, se diluyó la idea de que los asalariados representaran un sujeto revolucionario.

IV.Esta transformación del conflicto entre capital y trabajo, que alguna vez pareciera ser un antagonismo irreductible, se refleja en el hecho, de que hoy en día los conflictos laborales mayormente ya no se llevan a cabo bajo la premisa de una confrontación fundamental, de una incompatibilidad objetiva entre los intereses del vendedor de la fuerza de trabajo con los del capital. Más bien se enfatiza, en general, la base común de intereses opuestos tales como el reforzar la demanda interna en el mercado nacional o elevar la productividad empresarial por medio de mejores condiciones de trabajo. No se critica el lucro como tal, sino más bien las “ganancias exorbitantes”, la “innecesaria relocalización fabril” o lo que se designa como “los buitres del capital financiero”. Esto no es de sorprender, porque los sujetos modernos saben que su bienestar en la sociedad productora de mercancías, aunque sea precario, depende de que sigan en marcha los procesos de valorizar el capital, incrementar la productividad y crecimiento forzado.

V. Esta percepción se debe por cierto al hecho de que la sociedad productora de mercancías se ha impuesto de una forma casi total, ganando la apariencia de una ley natural irrevocable. A la vez, las modificaciones en la relación capital-trabajo introducidas en la época post-fordista contribuyeron a establecer una extrema polarización social, que sin embargo no forma la base para una nueva constitución de clases sino más bien para un proceso general de “desclasamiento” que se expresa por lo menos en cuatro tendencias.

VI. En primer lugar, ya en la fase final del fordismo, el trabajo directo sobre el producto cedió lugar a las funciones de supervisión y control así como a las tareas de la pre y la postproducción. En. Esto implicó no sólo que la mano de obra industrial productora de valor, que siempre se había considerado como el núcleo de la clase obrera, perdiera en importancia frente a las otras categorías de asalariados, como los trabajadores ocupados en la circulación, en el aparato estatal y en los diversos “sectores de servicios”. A la vez, una parte significativa de las funciones directivas y de control a bajo y mediano nivel fueron integradas en las actividades laborales; de este modo la contradicción entre trabajo y capital fue transferida directamente al interior de los individuos (que eufemísticamente se designó como “responsabilidad personal”, “enriquecimiento del trabajo”, “horizontalidad jerárquica”, etc.). Esta tendencia se vio agravada por la presión creciente de la competencia y por la precarización generalizada de las condiciones de trabajo. El caso más obvio es el de los “cuentapropistas”, que están obligados a realizar el mismo trabajo que un empleado a cuenta y riesgo propio. Pero incluso dentro de las empresas mismas se agudiza la tendencia de organizar las tareas de tal manera que los empleados sean “gestores” de sí mismos y de su área de trabajo (por ejemplo con la instalación de los llamados “centros de utilidades”). Y por último, la administración estatal del desempleo elogia a la “autogestión” y a la “responsabilidad personal” tanto más que queda en evidencia la incapacidad del mercado de trabajo para reabsorber a todos los expulsados.

VII. En segundo lugar, se suma la flexibilización forzada  en el mercado de trabajo. Como es bien sabido, hoy día el peor pecado contra la ley capitalista es seguir adherido a una determinada función o actividad laboral. Para  sobrevivir uno debe estar dispuesto a alterar constantemente entre diferentes actividades y categorías de trabajo asalariado y autónomo (e incluso formas de trabajo no remuneradas como las pasantías o el “trabajo a prueba”) sin identificarse con ninguna de ellas, según el vaivén de oferta y demanda. Esto claramente fomenta una competitividad generalizada y socava las bases para una solidaridad laboral.

VIII. Tercero, las nuevas jerarquías y divisiones sociales no son marcadas por las delimitaciones entre las categorías capital y trabajo, sino que se superponen con ellas. Dicho más específicamente: entre los mismos asalariados las diferencias sociales son tan abismales como en el conjunto de la sociedad. Esto ya se puede observar al interior de las propias empresas, donde el personal de planta estable (en disminución) incluso asegurado por convenio colectivo de trabajo, realiza las mismas tareas junto a un creciente número de trabajadores contratados, temporales y cuentapropistas en condiciones laborales precarizadas. Aun mayores son las diferencias entre los distintos rubros industriales, segmentos de producción y sedes regionales. Y por último las discrepancias en términos de ingresos y condiciones de trabajo entre los  diferentes países  y regiones que compiten en el mercado global, son enormes.

IX. En cuarto y último lugar, el desclasamiento significa que a nivel mundial un número creciente de personas son excluidas en el sentido de que no hay más lugar para ellas en el sistema productor de mercancías que cada vez tiene menos capacidad para integrar fuerza de trabajo productiva. Deben confrontarse con la situación de ser no sólo sustituibles en cualquier momento, sino también “superfluos” en grado creciente en el capitalismo. Los “privilegiados” hoy en día son aquellos que aún son requeridos para cumplir alguna función sistémica. Pero desde que estas mismas funciones se han tornado precarias, mantenerse incluido es un equilibro sobre la cuerda floja y cada vez más difícil. A medida que las estructuras funcionales se desintegran, también se incrementa el número de individuos excluidos. La cantidad de ellos difiere según el lugar que ocupa un país o una región en la escala de la competencia global pero, sobre todos cierne la amenaza de caer en la nada social.  La tendencia es clara e inequívoca: a nivel mundial se ha ido conformando un segmento creciente de nuevas clases bajas sin tener algo en común con el viejo proletariado, porque ni objetivamente (por su función o posición en el proceso de producción) ni en lo subjetivo (por su conciencia) forman un nuevo sujeto social. En relación a la valorización del capital este segmento social es netamente negativo, porque como fuerza de trabajo es superflua. Esto impone reformular la cuestión de un posible movimiento emancipatorio de manera totalmente nueva.

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martes, 28 de julio de 2015

ESTADO ISLÁMICO Y ECOLOGÍA



¿Tiene algo que ver el cambio climático con el surgimiento del Estado Islámico?

Rebelión
The Nation
28.07.2015

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.


El aspirante presidencial demócrata Martin O’Malley desató la polémica esta semana al decir que fue el impacto del cambio climático en Siria el que facilitó las condiciones para la aparición del Estado Islámico para Iraq y el Levante –EIIL- (Estado Islámico para Iraq y Siria –EIIS-, Daesh o Estado Islámico –EI-), provocando que los agricultores abandonaran sus tierras y se trasladaran a los barrios marginales de alrededor de las ciudades, teniendo que soportar situaciones de extrema pobreza. La afirmación de O’Malley fue ridiculizada de inmediato por el canal Fox News y por el candidato presidencial republicano Rick Santorum, quien aseguró que tal afirmación estaba “desconectada de la realidad”. ¿Quién tiene razón en este debate?

No debería sorprendernos que la afirmación de O’Malley sea en efecto correcta, sobre todo porque fue muy cuidadoso al elegir sus palabras. Dijo: “Una de las cosas que precedieron al fracaso del Estado-nación de Siria y a la aparición del EIIL fueron los efectos del cambio climático y la inmensa sequía que afectó a esa región”, que “devastó la vida de los campesinos, expulsándolos hacia las ciudades y creando una crisis humanitaria… Engendró los síntomas, es decir, las condiciones de extrema pobreza que llevaron a la aparición del EIIL y a esa excesiva violencia”. O’Malley no atribuyó sólo al cambio climático y a la sequía el extremismo radical que campa por sus fueros en el norte de Siria, subrayando que eran sólo una de las causas del debilitamiento del Estado sirio y del empobrecimiento de la población, que llegó a sentirse tan desesperada que incluso se volvió hacia Abu Bakr al-Baghdadi y sus odiosos decapitadores en búsqueda de salvación.

El profesor Hannu Juusola, de Helsinki, ha mostrado en un artículo muy documentado que en el noroeste del país –la sede del poder del EIIL en Siria-, entre 2006 y 2010, murió el 70% del ganado debido a la gravedad de la sequía. La producción de trigo descendió un 18% en un solo año, y tres millones de personas en esa zona estaban sufriendo ya inseguridad alimentaria hace cinco años. Siria cuenta con pocos acuíferos subterráneos y esos pocos están agotados o contaminados. Siria es parte de una inmensa zona árida del Oriente Medio y, por supuesto, ha estado sometida a sequías cíclicas a lo largo de la historia. Pero la sequía se vio agravada por la subida de las temperaturas; sabemos que el mundo es ahora un grado Farenheit más cálido que en 1850 porque desde entonces hemos estado arrojando cada año a la atmósfera miles de millones de toneladas de potentes gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono y el metano. De ahí que esta sequía sea peor que las anteriores. (Otros científicos han confirmado los hallazgos del profesor Juusola.)

Todo esto no sería tan importante si Siria fuera una sociedad mayoritariamente urbana, pero el 45% de sus habitantes –unos 9 millones de personas- pertenecían al mundo rural antes de que se desatara la tormenta en 2011. Sociedades en gran parte urbanas, como los Emiratos Árabes Unidos (un rico Estado petrolífero que tiene plantas de desalinización para potabilizar el agua del mar), no se han visto tan terriblemente afectadas por la grave sequía, ya que la mayoría de sus habitantes sólo necesitan agua potable para beber. Pero el 90% del agua siria se utiliza para regadío y un déficit de lluvia es un desastre social. Es posible que también hayan tenido mucho que ver las presiones ejercidas en la década de 1990 y años posteriores, para que Siria se uniera a la marcha por el neoliberalismo, cuando el régimen sirio privatizó muchas actividades económicas y sus funcionarios demostraron estar más interesados en llenarse los bolsillos que en utilizar los recursos estatales para atajar la crisis de recursos hídricos.

Como O’Malley observó correctamente, los agricultores que carecen de agua abandonan sus granjas y se van a la ciudad en búsqueda de trabajo como obreros de la construcción. Ciudades sunníes del centro de Siria, como Hama y Homs, se vieron rodeadas de barrios de chabolas levantadas por esos refugiados económicos de las zonas rurales, y fue en esas zonas donde principalmente tuvieron lugar las protestas sociales en 2011. Del mismo modo, algunas protestas iniciales en la ciudad sureña de Daraa en 2011 fueron manifestaciones de campesinos y distribuidores de alimentos por la escasez de agua en el campo. Cuando el ejército sirio disparó contra los manifestantes, cogieron las armas y fueron gradualmente radicalizando su lucha contra un Estado sirio laico, socialista y de dominio chií. Por claridad ideológica, resultaba ventajoso para los nuevos rebeldes ser todo lo que el Estado no era, i.e. fundamentalistas, sunníes, salafíes de línea dura. De ahí el atractivo del EIIL y de Yabhat al-Nusra, vinculado con al-Qaida. Recurrir al EIIL no era algo inevitable y había otras posibles respuestas a la sequía (los kurdos del norte, que también padecieron escasez de agua, han roto con el régimen pero en cambio se han sentido atraídos hacia una especie de socialismo anárquico, posmarxista y feminista). No obstante, parece indiscutible que eso exacerbó las tensiones sociales entre el régimen y las poblaciones árabes sunníes rurales del centro y del este áridos del país.

La afirmación de O’Malley provocó alaridos de indignación en la derecha estadounidense porque desafiaba dos fantasías profundamente arraigadas. La primera es que la tierra no está calentándose rápidamente como consecuencia del consumo humano de carbón, gas y petróleo. La segunda es que los musulmanes son intrínsecamente dados al fundamentalismo violento. Las pruebas científicas del calentamiento global son incontrovertibles. En cuanto a los musulmanes, han adoptado todo tipo de políticas en la era moderna. Los uzbecos fueron comunistas durante mucho tiempo, la inmensa mayoría de los tunecinos prefiere la democracia y la mayoría de los egipcios han sido alérgicos al fundamentalismo religioso, incluso los religiosos más conservadores en Egipto han rechazado la violencia. Además, la idea de que grupos heterodoxos como los libaneses y los drusos israelíes, los alevíes turcos o los alauíes sirios tienen algo que ver con el sunnismo radical resulta risible. Es innegable que en el mundo musulmán existe una tendencia violenta, pero no es algo intrínseco de los musulmanes, al igual que el separatismo violento, que produce la mayoría del terrorismo en Europa, no es algo intrínseco de los cristianos.

La mala noticia es que la observación de O’Malley sobre el EIIL y Siria es sólo el principio. El Oriente Medio está en la encrucijada del cambio climático más que cualquier otro lugar del mundo. El aumento del nivel del mar inundará las zonas bajas del Delta egipcio, donde vive la mayoría de la población egipcia y donde se cultiva la mayor parte de los alimentos autóctonos del país. También llevará al Nilo el agua salada del Mediterráneo, desertificando el suelo a su alrededor. En las próximas décadas podrían incluso producirse tormentas devastadoras que afectarían a ciudades como Alejandría y Damietta.

Yemen, como país, tendría sencillamente que mudarse de casa. El acuífero que se halla bajo la capital, Sanaa, se está agotando rápidamente y puede que la ciudad no disponga ya de agua en cinco años. La grave sequía y la escasez de agua en el resto del país han dañado a la agricultura y han contribuido a la mortandad de la ganadería en las afueras de ciudades como Taiz. Parte de la violencia y radicalización vista en Yemen, que ha llevado a la toma parcial del país por los rebeldes huthíes y al intenso bombardeo aéreo saudí de los últimos meses, tiene mucho que ver con las dislocaciones sociales a las que ha contribuido el cambio climático.

Además, una parte importante del conflicto árabe-israelí está impulsado por la lucha por el agua, que se exacerbará cuando el precioso fluido se agote.

El cambio climático en Oriente Medio es un problema de seguridad para los países de esa región y para Estados Unidos. La ceguera del Partido Republicano ante la cuestión y su insistencia en continuar arrojando a la atmósfera 5.000 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono están contribuyendo a una serie de desastres tanto para EEUU como para el resto del mundo. Deberíamos alabar a O’Malley por decir esto de forma tan clara, aunque suponga un triste comentario respecto a la política estadounidense que su afirmación de un hecho sea materia de felicitación o de que sea recibida con escarnio por los ignorantes. 

Juan Cole es profesor titular de Historia en la cátedra Richard P. Mitchell y director del Centro de Estudios del Sur de Asia en la Universidad de Michigan. Su libro más reciente es “The New Arabs: How the Millennial Generation is Changing the Middle East”.


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TURISMO. A LA PRIMERA INDUSTRIA NACIONAL NO LE HAN SALIDO LOS LECHUGONES VERDES RECUPERATIVOS DE LA EOCONOMÍA RAJONIANA




LAS CIFRAS OCULTAS DEL SECTOR TURÍSTICO ESPAÑOL

El Captor
Sociología crítica
27.07.2015 


Cada cierto tiempo los medios de comunicación nos informan de los magníficos resultados alcanzados por el sector turístico de España, al tiempo que también hacen omisión de cualquier otro aspecto, detalle o información que pueda resultar crítico con Su Majestad, el denominado “principal motor de la economía española”. Es ésta la razón por la que a continuación os ofrecemos un elenco de ocho informaciones económicas totalmente objetivas y contrastables que parten de un nivel crítico inexistente, para desembocar gradualmente en la cara oculta de las cifras del turismo en España.

1- “España recibe un récord de 29,2 millones de turistas en seis meses”

Efectivamente, en los seis primeros meses de 2015, España fue visitada por 29,2 millones de turistas. Se trata del mejor registro desde que se elabora la serie estadística (año 2000), lo que augura una nueva cima global de visitantes extranjeros al término del ejercicio nunca antes vista.

2- “El sector turístico constituye uno de los principales motores de creación de empleo en la economía de España”

Según datos relativos al sector recopilados a través de la Encuesta de Población Activa, el empleo turístico aumentó un 5,7% en 2014 en comparación con los registros correspondientes al año 2013.

3- “Los ingresos por turismo internacional refuerzan y reequilibran la Balanza de Pagos española”

El saldo de la balanza de pagos de los servicios vinculados al turismo es positivo año tras año, situándose el volumen de los ingresos en una evolución completamente ascendente desde el ejercicio 2010 que lo sitúa en cifras de récord históricas.

4- “Los ocupados del sector turístico en 2014 se caracterizaron por una temporalidad similar a la de 2005”

En la actualidad, alrededor de 1 de cada 4 trabajadores del sector del turismo de la economía de España tiene la consideración de temporal, si bien en 2005 éstos se cuantificaban en términos absolutos en 643.000, mientras que en 2014 su cifra descendía ligeramente por debajo de los 600.000.

5- “El peso de los ingresos por turismo en el total de las exportaciones españolas cada vez es menor”

La importancia del turismo en el sector exterior es cada vez más reducida, ya que de alcanzar una representación superior al 18% a comienzos de la primera década del año 2000, su peso ha venido reduciéndose paulatinamente hasta situarse en la horquilla del 14%-15% en los últimos años.

6- “El ascendente flujo de turistas recibido año tras año no viene acompañado de un gasto per cápita creciente”

Al contrario, se ha ido reduciendo sustancialmente en los tres últimos años, hasta el punto de marcar un nivel de 755 euros per cápita, por debajo del techo alcanzado en 2011 (796 euros) o incluso de los registros de 2008 (762), cuando ya se habían hecho sentir los primeros envites de la crisis financiera internacional.

7- “La evolución de la temporalidad en el sector está aumentando gradual y significativamente desde 2010”

No solo porque ésta era del 23,7% entonces y ahora es del 27,1%, sino porque mientras en este último periodo el total del empleo en el sector ha aumentado tan solo un 2,4%, el de los trabajadores estrictamente temporales lo ha hecho un explosivo 17,1%.

8- “Tras comparar los registros de los años 2014 y 2005 resulta que en la actualidad el número de turistas internacionales recepcionado es un 16,2% más alto, el flujo de los ingresos aportados por los turistas extranjeros es un 22,7% más elevado y la cifra de los trabajadores ocupados en el sector es, al mismo tiempo, un 6,1% inferior”

Lo que en términos absolutos significa una nueva fotografía del sector con cerca de 10 millones de turistas más (55,9 millones en 2005 por 65 millones en 2014), una cifra de ingresos turísticos de casi 10.000 millones de euros más (40 millones en 2005 por 49,1 millones en 2014), pero con 150.000 personas menos empleadas en el sector (2,35 millones en 2005 por 2,2 millones en 2014). De récord, ¿no?



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lunes, 27 de julio de 2015

GRECIA: ROBO A MANO LEGAL. SITUACIÓN A LA QUE NOS PUEDEN LLEVAR EL PP - PSOE -NARANJOS. ¿UNIDAD POPULAR O NOS TOCAMOS LA MANDOLINA?


Aeropuertos, puertos, complejos turísticos, recursos energéticos y servicios públicos

Los buitres multinacionales se apiñan alrededor de Grecia

Rebelion
Political Concern / Global Research News
25.07.2015

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


La sentencia de privatización, que ha mostrado su ineficiencia y coste en Gran Bretaña en la mayor parte de los casos se aplica en Grecia.

El l2 de julio, la cumbre de dirigentes de la Eurozona dictó condiciones al primer ministro griego Alexis Tsipras, quien las aceptó integralmente, incluyendo la venta de los activos públicos que quedan en Grecia.

Business Insider informa de que los dirigentes de la Eurozona exigieron que los activos públicos griegos se transfieran a un fondo independiente rebautizado Fondo de Desarrollo de la República Helénica (HRADF) para ayudar a hacer el reembolso programado de los nuevos préstamos y recapitalización de bancos y otros recursos. El fondo se estableció en julio de 2011 después de la crisis de la deuda soberana griega, al que Syriza se opuso y suspendió la mayor parte de las privatizaciones planificadas cuando llegó al poder.

Ben Chu (The Independent) informa de que Alemania propuso originalmente que el HRADF fuese manejado desde Luxemburgo por un banco estatal alemán, provocando acusaciones en los medios sociales de un “golpe” alemán.

“Bienes costosos” enumerados en la web de HRDAF para compradores interesados:

Lotería estatal.

Apuestas hípicas.

Instalaciones olímpicas.

Aeropuerto Internacional de Atenas.

37 aeropuertos regionales.

Puerto de Pireus y 100 % de las acciones de 11 otros puertos.

Muchas dársenas para yates.

Complejos turísticos.

Bienes raíces estatales, especialmente en islas de ensueño.

Baños termales en el continente.

Hoteles con alto valor histórico y cultural en lugares privilegiados.

Propiedades de bienes griegos en Nueva York, Washington y Belgrado.

Y la Public Power Corporation S.A., que suministra energía a cuatro quintos de la población del país.

Otras compañías que podrían venderse incluyen un importador y distribuidor de gas natural, tres refinerías, la compañía de aguas de Atenas, el proveedor postal, ELTA, y más de 645 kilómetros de carreteras, TRAINOSE (transporte ferroviario y de autobuses), ROSCO que mantiene los trenes griegos.

Ben Chu agrega que el FMI calcula que los recursos estatales en venta de Grecia tienen un valor de cerca de la mitad de la suma necesaria y que los ingresos de futuras privatizaciones probablemente serán de solo 500 millones de euros por año: “A esa tasa, los 50.000 millones de euros necesarios no se alcanzarán en 100 años”.

¿Una cortina de humo?

Su conclusión: “El fondo es más bien una medida para preservar el prestigio de Alemania, elaborada para dar la impresión a los votantes alemanes de que los griegos pagarán por su propio rescate”.

¿Pero dónde dejará esto al primer ministro Alexis Tsipras, elegido en gran parte gracias a una promesa de detener y revertir la privatización de valiosos activos de propiedad estatal?
¿Y qué piensa el pueblo griego de estas medidas?

Copyright Political Concern 2015
Copyright © 2015 Global Research


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domingo, 26 de julio de 2015

EL PAPA SE METE A FONTANERO, MIENTRAS PERIODISTAS DE 13 TV Y LA COPE SIEMBRAN EL ODIO ENTRE LOS ESPAÑOLES


"El papa Francisco insta a una rebelión contra el capitalismo”

23 jul 2015 07:51 GMT

REUTERS/ALESANDRO BIANCHI

El papa Francisco está fomentando la desobediencia social, llevando a una rebelión de las masas contra los superricos capitalistas, asegura el periodista Paul Farrel.


·         En su artículo para MarketWatch el columnista analiza el discurso del Sumo Pontífice en Bolivia del pasado 9 de julio.
"El reciente viaje de Francisco a América del Sur reveló un obvio mensaje socialista y anticapitalista  que insta a un cambio estructural de la economía global que atenta contra el proyecto de Jesús", escribe Farrel. 
Dicha conclusión del periodista se basa en los argumentos del papa presentados a continuación. 
Tierra, techo y trabajo son "derechos sagrados"
Todas las personas tienen el derecho otorgado por Dios a un trabajo, a la posesión de tierra y a una vivienda, según la probablemente más audaz declaración del papa Francisco.
Por supuesto, no son promesas ni objetivos de los sistemas económicos actuales de EE.UU. y otras partes del mundo.
Tampoco están dentro de la enseñanza tradicional de la Iglesia católica, que aunque aboga por un trabajo digno, no lo declara un derecho otorgado por Dios, señala el periodista.
La gente, y no el beneficio, debe ser el foco de la economía global
Tildando el capitalismo no controlado como "dictadura sutil" y "estiércol del diablo", Francisco sostiene que cuando gobierna "la ambición desenfrenada de dinero", el "servicio para el bien común queda relegado".
"Digamos '¡No!' a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye a la Madre Tierra", insta el papa Francisco
Miles de millones ya no pueden esperar más los cambios
Refiriéndose a las injusticias económicas el papa dijo que "el tiempo parece que se estuviera agotando; no alcanzó el pelearnos entre nosotros, sino que hasta nos ensañamos con nuestra casa".
El papa moviliza a la gente: "digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras". 
El cambio empieza desde abajo
El papa subraya que los cambios estructurales no llegan "porque se impuso tal o cual opción política".
Los cambios desde abajo funcionan, dijo, porque vivir "cada día, empapados, en el nudo de la tormenta humana" conmueve y mueve.
Obligación moral, un mandamiento
"La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral. Para los cristianos, la carga es aún más fuerte: es un mandamiento. Se trata de devolverles a los pobres y a los pueblos lo que les pertenece", recuerda Francisco.
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PRÓXIMAS ELECCIONES GENERALES. O HACEMOS O NOS HACEN


 NO ES TIEMPO DE COBARDES

Lidia Falcón
Sociología Crítica
25.07.2015

Los convulsos momentos que estamos viviendo exigen que los pueblos y los dirigentes revolucionarios se hallen a la altura de las circunstancias. El triunfo del capital tras la derrota de la Unión Soviética significó, como no podía ser menos, la derrota de los trabajadores y de las mujeres. Alzándose con la victoria sobre las luchas sociales, el capitalismo ha impuesto durante este último cuarto de siglo las condiciones más onerosas para la clase obrera, para los intelectuales, para las pequeñas empresas y los llamados autónomos, que son esclavos de las grandes corporaciones. Las mujeres hemos mantenido la mayoría de nuestras conquistas legales, pero desde el punto vista laboral y social estamos aún más explotadas que los hombres.

Ese era el plan previsto por el capital financiero, industrial y militar para acabar con las rebeliones, huelgas y organizaciones laborales que habían alcanzado algunos éxitos en el siglo XX, como describí y analicé en mi libro Trabajadores del Mundo, ¡rendíos!, que publiqué en 1994; es decir, mucho antes de que otros sociólogos y politólogas hicieran sus denuncias. Pero como siempre sucede a los y las precursoras, nadie me hizo caso. Hoy es un clamor multitudinario en las clases trabajadoras. Y hoy parecen haber superado el conformismo y el sueño de la abundancia con que les doparon y en el que sestearon durante un cuarto de siglo, ante los efectos devastadores de la derrota en la sempiterna guerra entre el capital y el trabajo.

Varios sectores ciudadanos se han organizado para intentar ganar la batalla a los partidos de derecha que gobiernan como un eficaz Consejo de Administración del capital, según expresaba tan clara y sucintamente Marx. Así se han tomado algunas trincheras, como ya comentaba en mi anterior artículo (La ciudadanía ha ganado, pero pueden perder), pero que nadie se engañe, no se han conquistado las grandes plazas. Dentro de cuatro meses se dirime el Gobierno central, y únicamente agrupándonos todos en la lucha final tendremos alguna posibilidad de que gobierne la izquierda.

Y digo conscientemente la izquierda, porque todos los programas progresistas son de izquierdas aunque haya formaciones políticas que le tengan pánico a la palabra. Pánico que están inoculando a la propia gente a la que quieren conquistar, y que solo ahora, en esta extraña etapa de nuestra historia, parece –eso por otra parte está por demostrar– que le tiene miedo a la “izquierda”. Ni en nuestra experiencia histórica, con la proclamación de la II República, consecuencia de la victoria de los partidos republicanos en los comicios municipales, ni cuando el Frente Popular ganó las elecciones de 1936, el pueblo español se atemorizó ante el calificativo de izquierda que se contraponía al poder caciquil, reaccionario y explotador de la derecha. Como hoy, aunque dispongamos de televisión e Internet. Y en realidad el electorado español ha votado a la izquierda mayoritariamente durante décadas porque identificaba al PSOE con la izquierda, cuestión esta de la que presumía el propio partido. Es famosa la frase de Alfonso Guerra de que “a la izquierda del PSOE no hay nada”, para desprestigiar y hundir a Izquierda Unida.

Las fuerzas y organizaciones progresistas no deben repudiar el término izquierda atacadas por el miedo de perder las elecciones, miedo que sienten más los dirigentes que las bases y que están contagiando a los sectores populares más pusilánimes. Veamos como Syriza se denomina frente de izquierda, como tanto el Partido Socialista francés, el portugués y el español se reivindican de izquierda.

Ese ridículo temor que muestran repetidamente los líderes de Podemos a ser identificados como de izquierdas, que no sé si encubre en realidad únicamente la obsesión de ser diferentes a IU para que no compita con ellos, y que parece estar contagiándose a la propia IU con esa participación en un magma que llaman Ahora en Común, y que pretenden que sea la Unión Popular que tantas reclamamos, no dará buenos rendimientos.

Primero porque ni Iglesias ni los de Ahora en Común engañarán a la burguesía ni a los sectores reaccionarios encubriéndose bajo mantras tales como que “no somos ni de izquierda ni de derechas” ni tampoco hablando de las Mareas Ciudadanas para no mencionar el maldito nombre de Frente Popular. No hay más que oír a los comentaristas televisivos y leer los editoriales de la prensa del régimen para saber que la campaña de la derecha está basada en asustar a la ciudadanía con la venida del coco de la izquierda representada en Podemos, IU y las coaliciones ciudadanas. Como le pasó a Santiago Carrillo cuando invirtió todo su caudal político, su tiempo y sus esfuerzos en convencer a la burguesía de que los comunistas eran buenos, sin conseguirlo.

Pero además, los dirigentes de Podemos y de los otros partidos coaligados no conocen a sus electores. A estos no les importa que sean de izquierda, por el contrario, son fervorosos seguidores de ella y se lo reclaman. El PSOE perdió las elecciones cuando dejó de serlo. En su casa, sin manifestarse, hay miles de comunistas, republicanos y socialistas que han dejado de votar decepcionados y frustrados porque sus partidos se han portado como los de derechas. Y también miles de mujeres se abstienen en las elecciones porque nadie les presenta un programa feminista. No hay más que seguir los comentarios, denuncias y quejas que se vierten diariamente en las redes sociales.

Que no se crean esos Maquiavelos de vía estrecha que con sus astucias, ocultaciones y mistificaciones están ganando votantes. No les pido firmezas ideológicas ni sensibilidades sociales y feministas ni que sean compasivos. Solo les requiero para que hagan un ejercicio de oportunismo electoral, que es lo que en realidad persiguen, enterándose de los verdaderos sentimientos y anhelos de las mujeres y de los trabajadores que pretenden que les voten. No reivindicar la República, ni la anulación de los acuerdos con la Iglesia para instaurar un Estado laico, ni denunciar el expolio de la OTAN no les atraerá más votos de los católicos integristas que quieren que el aborto se prohíba en todo caso ni de los que creen que Syriza y las Mareas y los dirigentes de Podemos o Queremos o Comemos –han puesto esos nombres porque creen que no están comprometidos– van a traer a España el caos de la Venezuela bolivariana. Esas estrategias que se creen tan inteligentes no le han proporcionado a Podemos más que el 14% de los votos, y les quitará, a ellos y a los que los imiten, los de tantos que exigimos una verdadera política de izquierda.

Pero es cierto que estamos en el momento adecuado para que las fuerzas de varias izquierdas ganen a la derecha, siempre que vayamos unidas, siempre que las electoras y los electores tengan una sola papeleta que oponer a la de los PSOEs y PPs y Ciudadanos, organizadores y administradores del sistema en el que estamos hundidos. Si Podemos y otros no lo entienden así, en diciembre veremos una vez más perdidas nuestras esperanzas. La gente está ávida de oír declaraciones sinceras y directas, de que les prometan proyectos de transformación del país, sin matizaciones, vacilaciones, mistificaciones ni eufemismos. No quieren reformas ni cambios ni recambios, quieren la ruptura que no se ha hecho en España por miedo, que es la línea roja que atraviesa la historia nuestra desde hace tres cuartos de siglo.

Estoy segura de que un discurso republicano, laico, antimilitarista y feminista tendría mucho más éxito que esos balbuceos sinuosos y populacheros con los que nos obsequian cada día los candidatos y bastantes candidatas de mareas y olas y playas y paseos. Porque en realidad al pueblo le gustan los dirigentes valientes. Tenemos que salir con fuerza, con seguridad, con convicción a defender nuestros principios y nuestros programas, porque este no es tiempo de cobardes.

Bustarviejo, 13 de julio 2015.

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sábado, 25 de julio de 2015

MORON DE LA FRONTERA, ¿DESTRUIRÁN LOS RUSOS MORÓN DE LA FRONTERA, ANDALUCÍA, PARTE DE ESPAÑA O ESPAÑA ENTERA?

La noticia que sigue más abajo bien podría ser falsa y haberse dado a conocer para meternos el miedo en el cuerpo. A mi personalmente me da igual leche que caldo de teta. Tan  cínicos, ladrones, embusteros, bestias salvajes insensibles y criminales, me parecen los dirigentes rusos, como los americanos, como los europeos,  los servidores de la Merkel en la Moncloa, el moro Juanito que ha comprado el 10% del Corte Inglés o su prima Juana que lleva la piedra en la chilaba.
Sólo el hecho de que aparezca esta noticia, verdadera o falsa, debería ser motivo para que mañana mismo el Cabo Comandante Jefe del Cuartelillo de la Guardia Civil del pueblo más cercano a la Moncola, debería detener a Rajoy y a todos los parlamentarios que han votado en el Congreso a favor de que el ejército americano se quede de forma permanente en Morón de la Frontera, Como Obama por España, porque eso, tarde o temprano son muertos seguros, y hasta es probable que los pudiera haber de también entre los que han votado al PP o al PSOE y entre los parados que no hayan trabajado en la Base Aérea Española (con permiso de los americanos y sin quererles ofender en absoluto no sea que se vayan a ofender).
Y una vez detenidos y con todas las garantías jurídicas, pero atados con una cuerda por el tobillo a la reja del juzgado para que nadie se pueda escapar, que expliquen que interés mío están defendiendo cuando ya a los rusos (ni a las rusas), sin que yo les haya dicho ni mús, están amenazándome (verdad o mentira) con dejarme más seco que un bacalao.
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Desclasificado: Principales blancos de ataque nuclear de respuesta rusa en Europa
21 jul 2015


AFP/JANEK SKARZYNSKI
El excomandante de la Tropa de Misiles Estratégicos de Rusia, Viktor Yesin, desclasificó blancos prioritarios de misiles rusos en caso de un ataque estadounidense contra el país.

Por ejemplo, lo primero que se reducirá a cenizas será la base de defensa antimisiles estadounidense en la costa de Rumania, señaló coronel-general Viktor Yesin, excomandante de 'misiles del Juicio Final' rusos y consejero del comandante actual.
"Este año se pondrá en servicio la instalación del sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos en la base rumana de Deveselu, al oeste de Bucarest" que naturalmente engrosará la lista de "objetivos de primera prioridad en caso de una agresión contra Rusia," señaló.
"Cualquier instalación militar del sistema de defensa antimisiles global será objetivo principal de respuesta por parte de la Federación de Rusia en el curso de una agresión en contra del país," dijo el militar teniendo en cuenta el hecho de que Estados Unidos se niega a dar garantías de que la defensa antimisiles europea no está apuntado contra Rusia y tiene posibilidad de interceptar misiles balísticos intercontinentales rusos, informaRIA Novosti.

Cualquier instalación militar del sistema de defensa antimisiles global será objetivo principal de respuesta por parte de la Federación de Rusia
El tema del despliegue del sistema de defensa antimisiles en Europa bajo el pretexto de ser una medida de protección contra el peligro generado por misiles iraníes se ha convertido en los últimos años en uno de los problemas más graves en las relaciones entre EE.UU. y Rusia. Estados Unidos alega que el escudo antimisiles no estará dirigido contra Rusia, pero se niega a dar garantías de ello.

Como consecuencia de esto el mayor temor entre los países europeos de la OTAN se convirtió en realidad: Rusia declaró oficialmente que desplegará misiles Iskander-M en el corazón de Europa, en el enclave ruso de Kaliningrado. Según los expertos militares, además de que estos misiles son imposibles de ser interceptados, pueden portar ojivas nucleares con gran precisión. En otras palabras, representan una amenaza mortal para las bases militares que albergan los sistemas antimisiles estadounidenses.

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GRECIA. LO QUE NOS PASARÁ A LOS ESPAÑOLES SI ESPERAMOS A QUE LOS LIDERES ALUMBREN LAS IDEAS


Grecia

Acuerdo neocolonial y punto de bifurcación en Siryza
2/2

24.07.2015

Por el otro, que la clave pasaba por imprimir a la Europa del pacto social, un programa de reformas progresivas, democráticas, basada en instituciones representativas posnacionales, democracias ampliadas, control ciudadano y transparencia, fundada en los valores de la solidaridad. Frente a una derecha soberanista, reluctante de los valores universales, nostálgica del Estado schmidtiano, chovinista, xenófoba, que consideraba al Estado nación como la única entidad colectiva con capacidad de ejercer soberanía e identidad colectiva, la izquierda europea, en su gran mayoría, se embarcó casi por instinto en este camino, aceptando la convergencia europea y su Constitución. 

Pero la deliberación democrática igualitaria estaba plagada, como lo acabamos de presenciar, de deficiencias estructurales. Ni la deliberación estuvo libre de coacciones comunicativas, ni todos estuvieron en la misma posición para dar opinión libre ni tuvieron las mismas oportunidades de darse a entender. Pero esta visión procedimental, normativa, ocultaba las auténticas relaciones de poder y con ella despolitizaba, como lo denunció Chantal Mouffe, los antagonismos políticos que están en la raíz de la subjetividad democrática. Efectivamente, el consenso tecnoburocrático naturalizó las desigualdades de poder bajo el manto igualitario del libre mercado y las instituciones técnicas que debían regular la participación en él. Este consenso implicó el dominio antidemocrático de la tecnicatura de Bruselas y en la crisis griega se reveló, para una porción considerable de la población, la desconexión constitutiva entre consenso liberal y democracia, y reabrió el campo de la política nuevamente. 

Grecia reintrodujo el campo de las opciones democráticas convocando al referéndum, y al hacerlo rompió el consenso despolitizante de la burocracia, que institucionaliza la dictadura de los mercados. Vaciada de opciones alternativas, la democracia política se hizo cada vez más insustancial cuanto más se la invocó. El éxito del Frente Nacional o los nacionalistas británicos e italianos, radica en haber reintroducido opciones políticas frente al consenso liberal de la coalición liberal-socialdemócrata, un consenso de élites para asegurar la gobernanza europea del libre mercado. Syriza había arrebatado a la derecha demagógica las banderas democráticas de la soberanía popular, y por primera vez en décadas, quizá desde la revolución portuguesa del 74, la izquierda pudo constituirse en alternativa de poder, marcando un camino de confrontación a la persistente des-democratización operada durante décadas por el social-liberalismo. 

Pero el referéndum, que marcaba un punto de inflexión y abría la posibilidad de pensar otra Europa, de marcar alternativas a la dictadura neoliberal de las finanzas, esa posibilidad se derrumbó en menos de 48 hs, cuando el Primer Ministro Alexis Tsipras se desdijo y sostuvo que fuera del euro no había opciones. Así las cosas, el referéndum no sólo no constituyó un cambio de opción sino que remarcó la claudicación del ejecutivo. 

La gran pregunta que se hacen todos es ¿por qué? ¿Por qué con semejante apoyo popular el primer gobierno de izquierda, sostenido en un triunfo popular arrasador, decidió retroceder firmando un memorándum peor que el anterior? Dejando de lado las explicaciones psicologistas, dos parecen ser los factores que podrían dar pistas de semejante desbarranque. Por un lado, la presión interna en favor de permanecer dentro del euro. Tsipras convenció a buena parte de la población de votar No con la promesa de que servía para negociar mejor, no para retirarse. A pesar de las posiciones de la Plataforma de Izquierda, todo el programa de Siryza, empezando por el programa electoral de Tesalónica, se basó en la ilusión de que podía ser compatible con la zona euro, es decir, que se trataba de un programa y luego, una negociación al interior de un ámbito considerado natural e inexorable. Esta ambigüedad respecto a dejar de lado la austeridad pero no romper con la UE, podía entenderse como una concesión momentánea al consenso mayoritario, pero que debía ser superado en cuanto se demostrara, como se demostró en cinco meses de negociación, que eran incompatibles económica y políticamente. Este consenso puede explicarse por el recuerdo de los padecimientos de posguerra, la inflación y el mercado negro, el sentimiento de pertenecer a occidente en la frontera con el mundo eslavo y el mundo musulmán, una promesa de modernidad y progreso e incluso por la sensación de riqueza de los primeros años del euro, desde 2002 hasta 2008. Hasta la postura contemporizadora de Obama y el FMI ante la dureza alemana les había hecho creer que, finalmente, podía arribarse a un acuerdo. Pero la negativa final de Merkel, que ofreció una salida acordada el euro por cinco años, descalabró todas las hipótesis e hizo enmudecer a la parte griega.

El arte de una política transformadora no es sólo reflejar el estado de ánimo o montarse sobre la opinión pública sino también y sobre todo moldearla, construir nuevas relaciones de fuerza y nuevas percepciones. Naturalmente, Tsipras no quiso tampoco cargar con el severo ajuste sobre los ahorros en euros de la población, pues una moneda débil hubiera inevitablemente licuado activos y tenencias. La formación de una nueva moneda devaluada implicaba una parálisis de por lo menos dos años, que la oposición cargaría en los hombros de Siryza. Pero era la única forma de emprender la transición hacia otra experiencia radicalmente distinta al austericidio ofrecido por el Eurogrupo. Implicaba, una transformación severa del cuadro precedente, incluido su política exterior, el default y no pago de la deuda y probablemente la nacionalización del sistema bancario, además del control de capitales y la regulación industrial. Tsipras se negó a contemplan el “plan B” de emisión de derechos de pago para suplir la bancarrota del euro. 

Pero es en los momentos decisivos donde se requieren liderazgos claros y con sentido histórico. Es verdad que Grecia estuvo prácticamente sola ante los restantes 18 países del Eurogrupo, pero no lo estaba menos Hugo Chávez cuando denunció “olor a azufre” en las Naciones Unidas y se transformó, pocos años después, en la vanguardia de una política exterior independiente en América latina. También podemos mencionar a Ecuador cuando auditó su deuda y aplicó una quita del 70%, o la nacionalización de los hidrocarburos y la expulsión del embajador norteamericano en Bolivia y también el planteo firme de Argentina ante el chantaje de los fondos buitres. La firma del memorándum por el gobierno de Tsipras implica una enorme frustración adicional, porque implicó una reversión del referéndum que iba en el sentido esperado. 

La disputa no está concluida, pues habrá que ver la resistencia que genere la aplicación concreta de las medidas de ajuste, y qué fenómenos políticos se derivarán de esa dinámica de confrontación. Pero está claro que una experiencia y un ciclo han terminado, con la peor de las derrotas, que es la claudicación antes de que finalice la batalla y cuando esta podía ganarse. Los movimientos democráticos y la izquierda en Europa han sufrido una importante derrota. Habrá un proceso de reorganización y continuación de muchas batallas pendientes. En particular al interior de Siryza. Cuanto más abajo se va, más rechazo genera el acuerdo, demostrando el espíritu de lucha de la base militante. Mientras que sólo cuatro ministros o vice ministros han rechazado el acuerdo y han sido reemplazados, 32 parlamentarios de Siryza, la Plataforma de Izquierda en su conjunto, han dicho no, mientras que en Comité Central 109 miembros, más del 50%, han rechazado el memorándum. Si se hiciese un Congreso partidario, algo que el gabinete rechazará por todos los medios, esta cifra ascendería incluso más. Gremios como el de los funcionarios públicos, dirigidos por miembros sindicales de Siryza, se han lanzado a conflictos contra el acuerdo. La Plataforma de Izquierda se ha transformado en el eje articulador de la oposición al entendimiento. Esto es así pues el Partido Comunista de Grecia, que llamó a impugnar el voto en el referéndum y le ha dado la espalda al proceso más rico de recomposición de la izquierda desde los años 70, es incapaz de capitalizar la crisis al interior del partido de gobierno.

Sin embargo, la claudicación de Tsipras ha dado aire a diversas corrientes sectarias, tan fuertes en Grecia como en Argentina, que se jactan de no haber “caído en las ilusiones” de Siryza o que ya “habían anticipado” el desenlace, encontrando el fundamento de la derrota en la estrategia equivocada de construir “formaciones anticapitalistas amplias” en vez de “partidos revolucionarios”. La “anticipación”, en política, es una contradicción en los términos. No había ninguna fatalidad, no estaba escrito en ningún lado que Tsipras daría marcha atrás del referéndum en 48 hs y con el 62% de apoyo. No estaba ni en la naturaleza social de Siryza ni en ningún otro fundamento ontológico. Los escépticos, lo eran mucho antes y no tenían entre sus hipótesis la posibilidad misma del referéndum.

Como lo dijimos más arriba, hubo formaciones y líderes valientes, como Chávez, que no provenían de un partido revolucionario. Se trata, una vez más, de dinámicas políticas, de luchas abiertas, de una historia por hacer y no ya trazada en el ADN “de clase” de ninguna formación. Ideas de este tipo han repetido esta letanía ante cualquier proceso popular no conducido por ellos mismos. Estaba sí, dentro de las posibilidades, puesto que Alexis Tsipras siempre rechazó la acusación de querer salirse del euro. Se trataba de una apuesta y una lucha política al interior de la única formación de izquierda que logró transformarse en vehículo de aspiraciones y expectativas de millones de griegos, aunque no fuese un partido revolucionario puro y conviviesen en él sectores heterogéneos. Hablando en términos de probabilidades, eran mucho mayores que surgieran fenómenos progresivos, luchas vivas, en el seno de Siryza que de los grupos sectarios o del PKK, perdido como está hace ya tiempo en su propio mundo. Lo confirma la Plataforma de Izquierda, hoy en el corazón de la lucha contra la austeridad en el nervio central del proceso político.

Como dijo Marx, el movimiento real vale más que mil programas. Este proverbio hoy, luego de la crisis del socialismo real, en un continente donde no hay ninguna situación revolucionaria ni mucho menos, al revés, donde la derecha levanta cabeza y la clase trabajadora no da muchas muestras de resistencia, en fin, hoy, ese proverbio tiene más actualidad que nunca. ¿Quiere decir que no valen los programas? No, al revés, sólo desde el movimiento real pueden surgir los auténticos programas revolucionarios, es decir, populares, y no las recetas repetidas de memoria que valen para todo momento y lugar. Como lo revela la complejidad de la situación europea, el desafío de pensar estratégicamente la relación entre internacionalismo práctico, soberanía nacional e intereses populares, no es apta para formulismos que se cortan y pegan. En definitiva, tal como lo han formulado las corrientes críticas al interior de Siryza, sólo desde el corazón del proceso político que cristalizó en Siryza se podía y se debía intervenir, aprender, aportar e instalar una agenda anti-capitalista en una Europa que se está revelando más conservadora de lo que se creía. Sólo desde allí podía intentar resolverse la contradicción entre eurofilia y austerofobia. Un dilema que sigue abierto y que tendrá nuevos capítulos, en Grecia y fuera de ella. El plan es inviable. En las puertas de su fracaso se reabrirán los interrogantes sobre los beneficios de la Europa hiper capitalista. Mientras tanto, los trabajadores resistirán ajustes, cierres y privatizaciones. Habrá nuevos temblores políticos y batallas parlamentarias. Nuevos capítulos de una trama abierta y en disputa. No apta para los festejadores de fracasos y devoradores de migajas. 

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