jueves, 27 de marzo de 2014

ANALISIS POLÍTICO DE URGENCIA DEL 22 M

Diario de Octubre
 23/03/2014 


El éxito masivo de las Marchas de la Dignidad abre un espacio de reflexión interesante en el nuevo mapa político de España. Desde la aparición súbita del movimiento 15M, las aguas sociales e ideológicas de la izquierda en su conjunto bajaban agitadas y nerviosas, observándose una pugna, no siempre manifiesta, entre la vieja escuela institucionalizada y una amalgama heterogénea de impulsos críticos y sensibilidades rebeldes contrarios a las prácticas parlamentarias y sindicales de los actores principales surgidos en la transición posfranquista y consolidados en el proceso constituyente alrededor del bipartidismo PP-PSOE mediante el consenso social a ultranza inaugurado con los Pactos de la Moncloa en 1977.

Algo se está moviendo políticamente aunque todavía es pronto para extraer consecuencias concluyentes de los acontecimientos sociales de los últimos años. Desde el PP a IU, pasando por el PSOE, todas las fuerzas políticas tradicionales están en la picota. También CC.OO. y UGT, avalistas de hecho del deterioro actual con sus tímidas reacciones de miras cortas.

El PP representa a la derecha clásica y es el símbolo máximo del régimen capitalista vigente. Sus dirigentes son los hijos y los nietos de los padres y abuelos que sostuvieron y colaboraron activamente con la dictadura de Franco. El consenso de la transición permitió enterrar las secuelas de la guerra civil y que los autores del golpe militar fascista salieran indemnes de sus responsabilidades políticas y penales. La memoria histórica se empezó a desvanecer desde la transición con la anuencia expresa del PSOE y el sí a regañadientes y con reticencias entre sus bases del PCE.

Actualmente, el mito de la transición modélica es objeto de múltiples andanadas, al igual que la monarquía impuesta sin referéndum y el parlamentarismo de toma y daca escénico de PP y PSOE.

El 22M no perjudica o daña en exceso las expectativas electorales de la derecha. En todo momento presentarán la iniciativa plural como cosa de extremistas irredentos portadores genéticos de suma violencia, en resumen, comunistas y anarquistas viajando a lomos de antiguas proclamas revolucionarias. Es en la izquierda donde las consecuencias pueden ser de mayor incidencia.

El PSOE sabe que en el bipartidismo imperante precisa de esos votos izquierdistas para conquistar una mayoría suficiente con la que acceder a la alternancia con las huestes del PP. Como es obvio, tiene que cuidar su lenguaje público con palabras ambivalentes que no comprometan su imagen ni su programa moderado de apoyo al orden capitalista. Su discurso debe mantenerse en una apariencia de izquierdas sin asustar a los poderes fácticos que dan y quitan financiación y espacio publicitario en los mass media. Radicalizará a buen seguro sus declaraciones cuando convenga con un ojo avizor permanente en las clases medias vilipendiadas por la crisis. Nada novedoso en su proceder.

Por lo que se refiere a IU, su posición es más delicada. En la coalición conviven como pueden el PCE, la nueva izquierda y algunos brotes ecosocialistas o rojiverdes alimentados al calor del 15M, tres alientos en discordia más o menos amistosa de orígenes muy dispares. El PCE pone el trabajo diario; la nueva izquierda las viejas palabras posmodernas y la amenaza constante de desembarcar en el PSOE, y las nuevas tendencias de estética quincemayista aportan y ofrecen un colorido actual, joven y díscolo de difícil integración en el proceder cotidiano de IU. Tres almas y un solo destino: comunista, socialdemócrata y altermundista en pos de desbancar al PSOE como referente principal de toda la izquierda. Da la sensación de ser una empresa casi imposible, máxime con los numerosos grupos, postulantes y candidaturas que pululan en sus cercanías y que restan posibilidades reales a sus expectativas electorales. Estamos hablando de Podemos, el Partido X, Equo y otras fuerzas de factura similar que pretenden representar una radicalidad en las formas sin raíces históricas en el movimiento obrero. Son iniciativas todas ellas basadas en gurús mediáticos o profesionales bien asentados en sus empleos, con iniciativas radicales de dimensión conceptual impecable pero muy ancladas en discursos intelectualistas y burgueses alejados del sentir popular.

Las Marchas de la Dignidad también obligan a CC.OO., UGT y la Cumbre Social a mover ficha táctica con inusitada rapidez. Están siendo sobrepasadas por la izquierda social más pujante, activa y comprometida con la realidad de las personas de carne y hueso. El sindicalismo de clase pactista y a verlas venir no es comprendido por amplias capas de trabajadores y trabajadoras de España. Las sucesivas reformas laborales, huelgas timoratas convocadas a la defensiva y la contumacia en una negociación imposible han ocasionado heridas muy profundas en los sindicatos mencionados. De alguna manera, CC.OO. y UGT han perdido el norte de sus aspiraciones clásicas, apostándolo todo a la economía social de mercado simbolizada por el Estado del bienestar, dejando en el olvido su ideología de clase hacia una sociedad nueva denominada socialista. El tacticismo ha podido con la estrategia y la praxis acomodaticia y puntual ha derrotado a los ideales históricos de la clase trabajadora.

El 22M rescató mensajes que una vez fueron santo y seña de la izquierda transformadora más beligerante contra el franquismo: república, pan, trabajo y techo, defensa acérrima de lo público, igualdad y libertad, y derecho fundamental a la autodeterminación de los pueblos. Poner hoy con valentía esos preceptos inalienables sobre el tapete político es una iniciativa coherente y de coraje incuestionable. Dos millones de manifestantes se sumaron a la iniciativa en la calle, la mayor convocatoria en Madrid en lo que va de siglo XXI.

Es complicado, sin duda, traducir ese impulso complejo en proyecto político, pero es lo más audaz que ha sucedido en España en los últimos años. Se trata de una andadura anticapitalista, de colores y matices diversos, que ha crecido sin apoyos en los medios de comunicación y sin líderes o iconos carismáticos que arrastraran a las masas. El hastío a las soluciones fáciles adaptadas al orden establecido ha sufrido un duro y clamoroso revés.

Resultaría muy atrevido hacer vaticinios sobre lo que aún solo son tentativas de que germine algo verdaderamente original en el panorama político español. Ahora mismo, la izquierda social está movilizada, en tensión creativa y fuera del fantasma de la abstención pasiva. El PSOE intentará por todos los medios a su alcance que los daños o rasguños  electorales sean los mínimos posibles. IU tendrá que reformular su táctica y estrategia de modo profundo y participativo. La vida le va en ello. Las voces que llegan de la calle son toques de atención que debieran percutir directamente en los debates internos de la coalición. En lo que atañe a CC.OO., la situación es si cabe de mayor enjundia: sus tendencias críticas tienen una oportunidad de oro para sacar al sindicato del marasmo quietista, pasota, técnico y blandengue en que vive instalado desde hace tiempo.

En definitiva, después del 22M nada será igual. El debate en la izquierda está servido: una mayoría social nutrida, luchadora y significativa ha dicho que la crisis capitalista exige medidas que vayan más allá del retorno a la ortopedia capitalista del Estado del bienestar, que el horizonte debería ser republicano, comunista, socialista y libertario. Para los esclavos, conquistar su libertad también era una utopía. Pero lo consiguieron. Los nuevos esclavos de la globalidad y de la precariedad laboral, al parecer, han dicho basta de modo rotundo y convincente. ¿Oirán sus voces los líderes de la izquierda nominal, social y política, que viven en la molicie de la brillante moqueta del consenso pactista? La unidad auténtica se forja en la calle y no en las estrategias por arriba alejadas del sentir popular. Permanezcamos atentos a las brisas, vientos y mareas que se sucederán de inmediato.

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PP: A LECHUGAZOS EN MADRID POR SEGUIR AL CHUPE DE LA BORREGA

En la jaula restringida del PP de Madrid, delegado merkeliano, la señora Cifuentes y Botella andan a lechugazos en tre sí, y más porque no pueden, por ver quien de ambas tiene más parte de la teta de la borrega aprovechando el peligro cierto que han corrido la vida de algunos policias como moneda al cambio de lechuga por lechuga. 
Más mejor sería, digo yo, que las echaramos a las dos de la política, porque la política no tiene que ser mame que te mame de la borrega.

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CIFUENTES Y ANA BOTELLA VUELVEN A LA GUERRA CON LA BATALLA ELECTORAL DE MADRID COMO FONDO

 La delegada del Gobierno en Madrid reprocha a la alcaldesa de la capital que no le consulte temas cruciales de seguridad 

Tanto una como otra suenan como las grandes candidatas para las próximas elecciones municipales

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, vuelven a la gresca. Hace meses fue por la batalla entre policías y bomberos municipales, que hizo que ambas se cruzaran duras acusaciones. Ahora Cifuentes estalla ante el hecho de que la esposa de Aznar y alcaldesa de la capital no le haya consultado que quiera instalar más cámaras de seguridad en el centro de Madrid y que esté negociando por su parte que Madrid no albergue tantas manifestaciones en su centro neurálgico. De fondo o causa real, la rivalidad entre ambas por ser la candidata del PP a la Alcaldía de la capital en las elecciones de 2015.

(A la derecha Cifuentes, y a la derecha de esta, Botella, y no va más. De donde no hay no se puede sacar)

Diariocrítico/Agencias
27/03/2014 

 La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha pedido a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que "sus propuestas mediáticas", como la instalación de más cámaras de videovigilancia en el centro de Madrid o la propuesta de limitación de manifestaciones en algunos puntos de la capital, le lleguen "por los cauces legales y no a través de los medios de comunicación".

 Cifuentes ha señalado que ha tenido conocimiento hoy, a través de los medios de comunicación, de la propuesta de la alcaldesa de Madrid "para limitar el ejercicio del derecho de reunión y prohibir que se celebren manifestaciones en distintas zonas de la ciudad".

 "Hay que tener en cuenta, en este sentido, que el derecho de reunión es un derecho fundamental que pueden ejercer todos los españoles que viven en todas las ciudades, y no sólo en Madrid", ha recordado la delegada. 

 Además, ha explicado que este ejercicio no puede realizarse de manera diferente en una ciudad que en otra, "y no puede haber criterios distintos en función del lugar de residencia, porque se vulnerarían abiertamente los principios constitucionales de igualdad y de no discriminación".

 Precisamente por ello, Cifuentes considera que la propuesta que hace Ana Botella podría requerir la modificación del artículo 21 de la Constitución, donde se establecen los criterios básicos para manifestarse, así como de la Ley Orgánica 9/1983, reguladora del derecho de reunión, "lo que requiere, en ambos casos, de mayorías cualificadas y de un amplio consenso a nivel estatal".

 "Así pues, por tratarse de un derecho fundamental de todos los españoles, por estar regulado en normas de ámbito nacional, y por exceder de las competencias de la Delegación del Gobierno en Madrid, la reunión que, al parecer, quiere celebrar Ana Botella para tratar su propuesta, debe realizarla, no con esta Delegación, sino, al menos, con los ministerios de Justicia, Hacienda y Administraciones Públicas, y Educación y Cultura, así como con la Federación Española de Municipios", le ha transmitido a la alcaldesa.

 En todo caso, la representante del Gobierno central en Madrid ha criticado que haya tenido conocimiento de ambas propuestas a través de los medios de comunicación, "ya que todavía oficialmente no ha recibido esta Delegación ningún documento ni llamada".

En el trasfondo de esta pugna está la rivalidad de ambas por ser las candidatas electorales del PP en las próximas municipales de Madrid. Cifuentes y Botella parten como favoritas, la primera como la candidata oficial de Rajoy, y la segunda, como la de consenso entre Gallardón, Aznar y otros sectores del partido. Eso sí, el nombre de Esperanza Aguirre no termina de desaparecer como tercera opción, aunque es más difícil. 
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22 - M: UN ANÁLISIS SERIO



Para la valoración socio-política del 22-M, y no solo ideológica desde el punto de vista político de partido para asuntos propios, sobran los medios de comunicación que intencionadamente han ocultado información a la opinión pública. Sobran periodistas como Alfonso Merlos y Carlos Cuesta y otros chinchetillas del periodismo, que con el pretexto de “informar” y su “alta” capacidad deductiva,  pueden llegar sin ningún problema intelectual que se le interponga, de que como el pajarito Pinzón, que tiene más de Pinzón que de pajarito, todo hay que decirlo, es más cuco que el hambre, todas las máquinas de tren son unas pinzonas, y en consecuencia, puede deducirse y se deduce, que todos los barcos, sean terrestres o aéreos, son animales de compañía.
Faltan, por el contrario, artículos como el que más abajo se reproduce de Juan Torres López, y sobre todo, falta un nuevo 22-M por duplicado, triplicado o cuadruplicado para exigir que cuanto antes salgan del gobierno y de la política la bandada de bandoleros en diferido que nos está robando la existencia y que, como muy bien señala Juan Torres López, son los primeros responsables del robo que nos están haciendo.

Final del formulario

Dignidad en marcha contra la ignominia

Juan Torres López.com
26 de marzo de 2014 

Publicado en Público.es el 25 de marzo de 2014 con Carlos Martínez, presidente de ATTAC Andalucía

Las Marchas de la dignidad que ha congregado a más de un millón de personas en Madrid el pasado fin de semana suponen un antes y un después que a nadie puede dejar indiferente.

Por mucho que quiera disimularlo el gobierno del PP, que una vez más recurre a la mentira como arma política al vincular la marcha a los incidentes violentos que su propia torpeza policial ha causado, la movilización ha sido una expresión plural y democrática del rechazo que concitan las políticas que se están aplicando en los últimos años.

Los hechos son indiscutibles: de la mano de las reformas puestas en marcha por Zapatero desde que se rindió ante la Troika y más tarde por Rajoy, España es el país europeo donde más crecido la desigualdad y donde más se ha concentrado la renta en los grupos ya de por sí más ricos. Las reformas financieras, la laboral y los recortes sucesivos en gasto social, lejos de mejorar la situación económica han provocado más paro, más deuda, más cierre de empresas y más pobreza y sufrimiento en millones de personas. Han permitido recuperar el beneficio de las grandes empresas y el de los bancos pero desde cualquier otro punto de vista son un completo desastre, no solo económico sino político y social, porque también están significando un desmantelamiento de la ya de por sí limitada democracia y un incremento de las brechas sociales de todo tipo.

Es así porque, como muchos venimos denunciando ya desde 2007 que podría pasar, la crisis se ha convertido en una simple excusa para llevar a cabo las políticas de concentración de poder y riqueza que hasta entonces no se habían atrevido o no habían podido aplicar las élites.

Pero una respuesta tan gigantesca como la del sábado pasado en Madrid indica que cientos de miles de personas se han puesto ya definitivamente en pie para acabar con todo esto y para evitar que se siga produciendo la ignominia. Porque no puede ser que se sigan dando privilegios a los banqueros que han provocado la crisis en lugar de hacerles pagar por sus responsabilidades. Porque no hay derecho a que paguemos miles de millones en intereses de una deuda ilegítima y que no haya después lo suficiente para hacer frente a los gastos que requiere la economía y las estructuras esenciales de bienestar social. Porque no hay derecho a que las grandes fortunas y empresas sigan defraudando y apenas paguen impuestos mientras que se saquea a las rentas más bajas. Porque no hay derecho a que la justicia ampare a los corruptos ni a que se indulte por doquier a los pocos que no tiene más remedio que condenar. Porque no hay derecho a que se nos impongan desde fuera, sin que podamos decidir por nosotros mismos, políticas que está a la vista que solo crean más paro, más deuda y menos capacidad de generar riqueza sostenible y respetuosa con nuestro planeta con el único beneficio de enriquecer a unos pocos. Porque no hay derecho que hayan desahuciado de sus viviendas a docenas de miles de personas por deberle unos cientos de euros a los bancos que nos han robado miles de millones y que ahora se pongan a la venta a precios de saldo para que se forren los fondos buitre y especulativos.

Por eso, la Marcha que el sábado ocupó Madrid ni es el final ni es la respuesta de unas cuantas fuerzas o corrientes políticas.

La Dignidad que la ha impulsado es el comienzo de nuevas marchas que van a culminar sin remedio en la única solución que tiene España: paralizarlo todo para paralizar estas políticas tramposas, antidemocráticas, injustas y fracasadas. Y, por supuesto, esto no lo va a conseguir ni un partido ni unos cuantos, ni algunos sindicatos y ni siquiera personas, por muchos millones que sean, de una única sensibilidad social o corriente política. Detrás de la Dignidad que mueve estas marchas hay y deben estar personas decentes de todas las corrientes e ideologías (y también, claro está, las organizaciones de todo tipo que anteponen esos sentimientos a cualquier otro interés propio) que simplemente quieren cosas tan elementales como que no se impongan medidas injustas sin debate social, que se encierre a los ladrones y que los jueces corruptos se vayan con ellos, que los gobiernos den cuentas de lo que hacen y que el dinero de todos no vaya solo a los de arriba, como viene pasando siempre, sino que se facilite con él, de la forma más transparente posible y previa la contribución de todas las personas, la creación de riqueza, el empleo y el cuidado de los seres humanos y de la naturaleza.

Aunque una parte importante de quienes fueron en Marcha a Madrid ya han vuelto a sus lugares de origen, sabemos que la inmensa mayoría seguirá trabajando y difundiendo la denuncia de lo que está pasando y la convicción de que no se podrá acabar con ello sin la movilización de la gente en las calles, en sus centros de trabajo, en las manifestaciones y más tarde, cuanto toque, en las elecciones, para echar cuanto antes de las instituciones a quienes han aplicado y aplican las políticas que denunciamos.

Hoy día ya no se disimula que la Troika y los grandes poderes financieros y empresariales desean y están buscando por todos los medios que el próximo gobierno sea de consenso entre el PP y el PSOE. Otra componenda para tratar de vencer las resistencias que saben que irán a más frente a las medidas que quedan por aplicar y ante los efectos cada día más graves y evidentes de las que se han tomado hasta ahora.

Es fácil aventurar el efecto que tendrían un gobierno de ese tipo, a la vista de lo que han sido capaces de hacer cada uno por separado desde mayo de 2010 hasta la fecha, y por eso es imprescindible que el espíritu y la forma de hacer de las Marchas se extienda por toda la sociedad, haciendo lo imposible para se acerquen a ellas todas las personas que con independencia de su origen, su ideología o su sensibilidad política sienten vergüenza por lo que viene ocurriendo en España y no están dispuestas a consentir más injusticia, más corrupción, más privilegios para los de arriba y más mano dura para los de abajo.

El sábado, un clamor de dignidad protagonizado por miles y miles de personas inundó Madrid, un clamor que se debería extender a partir de ahora por toda nuestra geografía, pacífica, democrática y alegremente hasta paralizarlo todo para que todo el mundo exprese su rechazo a tanto engaño y tanta injusticia e incluso incompetencia. Paralizarlo todo para paralizar la ignominia: no hay otro camino posible para abrir una necesaria brecha en el bloque gobernante que es el auténtico responsable de lo que está ocurriendo en España.

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ELECCIONES EUROPEAS: ¿EUROPA LA FORMAN LOS EUROPEOS O SOLAMENTE EL FMI, BANCO CENTRAL EUROPEO Y LA COMISION EUROPEA QUE ELIGEN LOS CORRESPONDIENTES GOBIERNOS EUROPEOS?



El Euro, un nuevo "juggernaut"

Rebelión
21-03-2014

En la lengua inglesa se denomina ‘juggernaut’ a una fuerza grande y destructiva que es objeto de devoción y de sacrificios humanos. De acuerdo con la Wikipedia, ‘juggernaut’ es una palabra que procede de la anglificación del término sánscrito Yaganatha, que es uno de los nombres por los que se conoce al dios Krisná (avatar del dios Visnú) en la religión hinduista.

Según los relatos de los ingleses en el período en que dominaron la India, los adoradores del dios Yaganatha se lanzaban bajo las ruedas del enorme carro de dieciséis ruedas sobre el cual el ídolo de Krisná era transportado (durante la procesión anual en el festival Ragha Iatra en Puri, una ciudad en el este de la India a orillas del golfo de Bengala), en la creencia de que así alcanzarían la felicidad eterna.

De igual modo, sólo un acto de fe incondicional puede explicar cómo aún haya personas honradas que defiendan la permanencia de nuestro país en el Euro. En efecto, la Unión Monetaria Europea es hoy un obstáculo para la recuperación económica, un elemento de agravación de la recesión y un mecanismo de desposesión y explotación de clase. Y como ha señalad el Premio Nobel Joseph Stiglitz, incluso es un obstáculo para el mismo proceso de construcción europea.

Examinemos la cuestión por partes. Hace pocos días (17/02/2014) el ministro Luis de Guindos cargó contra la política macroeconómica de la Unión Europea, echando en falta políticas fiscales y monetarias de estímulo (que se han mostrado muy útiles en el Reino Unido y en Estados Unidos), viniendo a confirmar el análisis que hice en el Debate sobre el Euro promovido por Público.es. ¡Y cuán amplio ha sido el eco que estas palabras de Guindos han tenido entre comentaristas como Estefanía, Ekaizer y Ontiveros! Aunque lo chusco ha sido que la crítica la dirigiera un político conservador contra el BCE y a la Comisión Europea, formando parte de esta última... el socialista Joaquín Almunia.

Pero esta crítica no resulta sorprendente. Muchos expertos en el tema previeron años atrás que el Euro sería cuestionado ante el surgimiento de crisis asimétricas, pues en ese caso los Estados no podrían hacer uso de las políticas macroeconómicas para estabilizar la economía -no sólo de la política cambiaria, sino también de la monetaria y fiscal. Lo cual resulta aún más dramático en el escenario de la crisis actual, la más grave que ha sacudido al mundo capitalista desde la Gran Depresión de 1929.

Asimismo, el Euro ha empeorado la recesión actual al impedir una financiación de la deuda pública mediante el recurso al Banco Central, obligando a los Estados a reducir el gasto público con la consecuente presión bajista sobre de la demanda agregada. Por no hablar de los efectos negativos sobre la redistribución de ingresos y la provisión de servicios públicos.

También el Euro se ha convertido en un instrumento confiscatorio del capital financiero sobre el capital público: gracias a la prima de riesgo sobre la deuda estatal, la banca europea se está recapitalizando y saliendo a flote de una situación que ella misma provocó.

Cualquiera que conozca la historia económica sabe que la Unión Monetaria Europea, sin un Tesoro público que lo respalde, es insostenible. Un sistema de tipos de cambio fijos –y el Euro lo es, de manera irrevocable- es imposible de conciliar con el enorme desarrollo desigual de las fuerzas productivas (en especial, la ciencia aplicada y la tecnología) entre los diferentes países capitalistas. El hecho de que un país tan potente como Estados Unidos decidiera abandonar el patrón-oro en 1973, temeroso por entonces del empuje de la industria alemana y japonesa, debería convencernos de ello.

Abandonar la Unión Monetaria Europea sería también la mejor muestra de amor al europeismo, entendido éste como un primer paso hacia un internacionalismo solidario y progresista. Pues como ha señalado un agudo periodista, el lema de la Unión Europea, ‘Unidos en la diversidad’, en realidad esconde este otro más cínico: Desunidos en la adversidad. Sería pues un grave error no atender la advertencia de Federico Engels, de que no hay que confundir ‘la confraternización de las naciones’ con ‘el cosmopolitismo hipócrita y egoísta del libre cambio’.

Frente a los que creemos que lo mejor que podemos hacer es abandonar la Eurozona, están quienes piensan que el reto es luchar por transformar la UME en algo distinto a como ha sido hasta ahora, a través de la unión de las fuerzas de la izquierda europea.

El problema de este último argumento, y que a mí particularmente me deja insatisfecho, es que no aporta ninguna prueba de que existan los medios políticos y jurídicos para cambiar los Tratados que rigen la UME. Es decir:

1. ¿Es la izquierda europea lo suficientemente fuerte para acometer este cambio?
2. ¿Permite la regla de la unanimidad alterar los Tratados sin el consentimiento de alguno de los 18 países que integran la UME?
3. Superados los problemas anteriores, ¿cuánto tiempo pasaría hasta que se lograra este resultado? Si es mucho tiempo, puede que para entonces no quede tejido productivo en nuestro país que defender. A largo plazo, como dijo Keynes, todos estaremos muertos.

Me gustaría que quienes apuestan por seguir en la UME contestaran a estas últimas preguntas de forma razonada y fundamentada, pues con ello conseguirían sin duda convencerme de sus propuestas. Mientras tanto, invocar el miedo a la salida de la UME no es en sí mismo una propuesta inteligente. Como dijo el presidente Franklin D. Roosevelt: "Lo único que debemos temer es el temor mismo."

Para mí el mayor problema al que nos enfrentamos en esta cuestión no es el de cómo remontar los inconvenientes de la salida del Euro –que los hay-, sino ese otro más inquietante de si nos dejarán abandonarlo. Como he dicho antes, gracias a la crisis de la deuda el capital financiero europeo ha encontrado un filón de Potosí con el que está salvando los muebles, y muy posiblemente opondrá una resistencia feroz a cualquier propuesta en ese sentido. Ello podría ser la antesala de una intensa lucha de clases, fenómeno que algunos daban por olvidado.
Fuente: http://www.espacio-publico.com/otra-europa#comment-887

miércoles, 26 de marzo de 2014

VENEZUELA: ¿CUANDO SERÁ DELITO DE CARCEL DE POR MEDIO, EL QUE LOS GRANDES MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESPAÑOLES FALSEEN INTENCIONADAMENTE LA INFORMACIÓN PARA PROMOVER LA VIOLENCIA?



La verdad sobre Venezuela
 
Una revuelta de ricos, no una "campaña de terror"

The Guardian / AVN
Rebelión
22-03-2014 
 
Las imágenes forjan la realidad, lo que da a la televisión, los videos y hasta a las fotografías un poder con el que pueden cavar profundo en la mente de las personas, incluso sin que ellas se den cuenta. Pensé que también yo era inmune a los repetitivos retratos de Venezuela como Estado fallido en medio de una rebelión popular. Pero no estaba preparado para lo que vi en Caracas este mes: qué poco de la vida cotidiana parecía estar afectado por las protestas, la normalidad que reina en la gran mayoría de la ciudad. También yo había sido engañado por la imaginería mediática.
 Grandes medios han reportado que los pobres en Venezuela no se han unido a las protestas de la oposición de derecha, pero esto es un eufemismo: no es solamente que los pobres se abstienen – en Caracas, son casi todos excepto pocas áreas como Altamira, donde pequeños grupos de manifestantes se meten en batallas nocturnas con las fuerzas de seguridad, lanzan piedras y bombas incendiarias y corren del gas lacrimógeno.
Caminando desde el barrio de clase trabajadora Sabana Grande hasta el centro de la ciudad, no hay señales de que Venezuela esté al borde de una "crisis" que requiera la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA), a pesar de lo que John Kerry diga. El Metro también trabajaba muy bien, aunque no pude bajarme en la estación Altamira, donde los rebeldes habían puesto su base de operaciones hasta que los sacaron esta semana.
Logré ver las barricadas por primera vez en Los Palos Grandes, área de clase alta donde los manifestantes sí tienen apoyo popular y los vecinos gritarán a cualquiera que trate de remover las barricadas – algo arriesgado de intentar (al menos cuatro personas aparentemente han sido asesinadas a tiros por hacerlo). Pero incluso aquí en las barricadas, la vida era bastante normal, excepto por algún tráfico fuerte. El fin de semana, Parque del Este estaba lleno de familias y corredores sudando en un calor de 32 grados – antes de Chávez, había que pagar para entrar y los habitantes, según me dijeron, estaban decepcionados porque a los menos acomodados se les permitía entrar de gratis. Los restaurantes siguen llenos en la noche.
Viajar ayuda a verificar la realidad un poco más, por supuesto, y yo visité Caracas principalmente para obtener información en el área económica. Pero vine escéptico respecto al cuento, reportado a diario en los medios, de que el desabastecimiento de productos básicos era la razón para las protestas. La gente a la que la escasez le crea más molestias es, por supuesto, los pobres y las clases trabajadoras. Pero los habitantes de Los Palos Grandes y Altamira, donde vi verdaderas protestas, tienen sirvientes que hacen cola para lo que necesitan y tienen el ingreso y el espacio para acumular algo de existencias.
Esta gente no está sufriendo – les está yendo muy bien. Sus ingresos han aumentado a buen paso desde que el gobierno de Chávez tomó control de la industria petrolera hace una década. Incluso tienen un gran apoyo del gobierno: cualquiera con una tarjeta de crédito (excepto pobres y millones de la clase trabajadora) tiene derecho a $3.000 por año, a una tasa de cambio subsidiada. Después, pueden vender los dólares seis veces más caros de lo que pagaron, en lo que suma un subsidio anual multimillonario en dólares para los privilegiados – y todavía estos son los que abastecen la base y a las tropas de la sedición.
La naturaleza de clase de esta lucha siempre ha sido cruda e irrefutable, ahora más que nunca. Caminando entre las masas que fueron a las ceremonias por el aniversario de la muerte de Chávez, el 5 de marzo, se veía un mar de venezolanos de la clase trabajadora, decenas de miles de ellos. No había ropas caras o zapatos de $ 300. Qué contraste con las masas descontentas de Los Palos Grandes, que tenían camionetas todoterreno Grand Cherokee de $ 40.000 portando el eslogan del momento: SOS VENEZUELA.
En lo que se refiere a Venezuela, John Kerry sabe de que lado de la guerra de clases está. La semana pasada, justo cuando me iba, el Secretario de Estado de Estados Unidos duplicó su descarga de retórica contra el gobierno, acusando al presidente Nicolás Maduro de fomentar una "campaña de terror contra su propio pueblo". Kerry también amenazó con invocar la Carta Democrática Interamericana de la OEA contra Venezuela, así como de aplicar sanciones.
Alardear sobre la Carta Democrática contra Venezuela es casi como amenazar a Vladimir Putin con un voto de la ONU sobre la secesión en Crimea. Quizás Kerry no se dio cuenta, pero apenas unos días antes de sus amenazas, la OEA votó una resolución que Washington introdujo contra Venezuela y le dio la vuelta, declarando la "solidaridad" del organismo regional con el gobierno de Maduro. Veintinueve países la aprobaron y sólo los gobiernos de derecha de Panamá y Canadá se aliaron con Estados Unidos contra ella.
El artículo 21 de la Carta Democrática de la OEA aplica ante la "interrupción inconstitucional del orden democrático de un Estado miembro" (como el golpe militar de 2009 en Honduras, al cual Washington ayudó a legitimar, o el golpe militar de 2002 en Venezuela, que tuvo aún más colaboración del gobierno estadounidense). Debido a este voto reciente, la OEA podría invocar la Carta Democrática más en contra del gobierno de Estados Unidos, por las muertes que causan sus drones a ciudadanos estadounidenses sin juicio, de lo que podría hacerlo contra Venezuela.
La retórica de "campaña de terror" de Kerry está igualmente divorciada de la realidad y como era de esperarse provocó una respuesta equivalente del canciller de Venezuela, que llamó "asesino" a Kerry. Esta es la verdad sobre las acusaciones de Kerry: desde que comenzaron las protestas en Venezuela, resulta que más personas han muerto de la mano de los manifestantes que de las fuerzas de seguridad. De acuerdo a las muertes reportadas por el CEPR (Centro de Investigación en Economía y Política) durante el último mes, además de los asesinados por tratar de remover las barricadas puestas por los manifestantes, por lo menos siete aparentemente han muerto debido a las obstrucciones creadas por los manifestantes – incluyendo un motorizado que se degolló con una guaya colocada en la carretera – y cinco oficiales de la Guardia Nacional han sido asesinados.
Respecto a la violencia por parte de cuerpos de seguridad, presuntamente tres personas podrían haber sido asesinadas por la Guardia Nacional u otras fuerzas de seguridad – incluyendo dos manifestantes y un activista que apoyaba al gobierno. Algunas personas acusan al gobierno de otras tres muertes por civiles armados; en un país con un promedio de más de 65 homicidios por día, es completamente posible que esta gente actuara por su cuenta.
Un total de 21 miembros de las fuerzas de seguridad están bajo arresto por supuestos abusos, incluyendo por algunos de los asesinatos. Esto no es una "campaña de terror".
Al mismo tiempo, es difícil encontrar una denuncia seria sobre la violencia opositora entre los más importantes líderes de la oposición. Según datos de encuestas, las protestas son rechazadas en gran medida en Venezuela, aunque se ven mejor afuera cuando son promovidas como "protestas pacíficas" por gente como Kerry. Las encuestas también sugieren que la mayoría de los venezolanos ven estos disturbios como lo que son: un intento de derrocar un gobierno elegido.
La política interna de la postura de Kerry es bastante simple. Por un lado, tienes el lobby cubano-americano de la derecha de la Florida y sus aliados neoconservadores gritando a favor del derrocamiento. A la izquierda de la extrema derecha, bueno, no hay nada. A esta Casa Blanca le importa muy poco América Latina y no hay consecuencias electorales por hacer que la mayoría de los gobiernos del hemisferio se molesten con Washington.

Quizás Kerry piensa que la economía de Venezuela colapsará y que eso llevará a algunos de los venezolanos no ricos a las calles contra el gobierno. Pero la situación económica en realidad se está estabilizando – la inflación mensual bajó en febrero y el dolar del mercado paralelo ha bajado drásticamente ante las noticias de que el gobierno está introduciendo una nueva tasa de cambio basada en el mercado. Los bonos soberanos de Venezuela tuvieron un rendimiento de 11,5% desde el 11 de febrero (el día que comenzaron las protestas) al 13 de marzo, el más alto rendimiento según el índice de bonos de mercados emergentes de Bloomberg. La escasez probablemente bajará en las próximas semanas y meses.

Por supuesto, esto es exactamente el principal problema de la oposición: la próxima elección será dentro de un año y medio y para esa fecha, la escasez económica y la inflación que han aumentado tanto en los últimos 15 meses se habrán aliviado. En este sentido, la oposición posiblemente perderá las elecciones legislativas, así como ha perdido cada elección en los últimos 15 años. Pero su actual estrategia insurreccional no está ayudando a su propia causa: parece que han dividido a la oposición y unido a los chavistas.

El único lugar donde la oposición parece estar ganando amplio apoyo es en Washington.
* Publicado en The Guardian, el jueves 20 de marzo de 2014.
* Traducido por AVN.

Fuente:
 http://www.avn.info.ve/contenido/verdad-sobre-venezuela-una-revuelta-ricos-no-una-quotcampa%C3%B1a-terrorquot

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