sábado, 27 de septiembre de 2025

RETIRADA MASIVA Y RENDICIÓN UCRANIANA AL NORTE DE DONETSK.LAS RUTAS LOGÍ...

El primer estudio científico en Gaza radiografía una masacre indiscriminada

 

«Vemos lesiones rara vez observadas en la historia reciente»

El primer estudio científico en Gaza radiografía una masacre indiscriminada

 

Antonio Martínez Ron 

Rebelion.org

27/09/2025 | Palestina y Oriente Próximo



Fuentes: El Diario

Un equipo de investigadores documenta por primera vez con detalle el patrón y la gravedad de las heridas infligidas a la población civil por el ejército israelí. Los datos “muestran un escenario inédito”.

El alcance de los ataques sobre la población civil perpetrados por Israel en Gaza tardará tiempo en conocerse con exactitud, pero, mientras tanto, la comunidad científica y sanitaria está tratando de documentarlo. Más allá de la cifra provisional de más 60.000 palestinos muertos y 143.000 heridos, un equipo de investigadores ha tratado de describir cuál es el panorama al que se enfrentan los sanitarios en los hospitales, bajo el acoso de las bombas y en medio de un genocidio

El resultado se publica este viernes en la revista The BMJ y se basa en el testimonio de 78 médicos y enfermeras internacionales que estuvieron en Gaza entre agosto de 2024 y febrero de 2025. Los científicos les pasaron una encuesta para que describieran la naturaleza y el patrón de las lesiones y condiciones médicas a las que se enfrentaron. El panorama que reflejan, dominado por las lesiones por explosivos y armas de fuego, no tiene precedentes en conflictos anteriores, según los autores.

En las respuestas de texto libre, los sanitarios describieron con frecuencia lesiones inusualmente graves, incluyendo traumatismos multiextremidades, fracturas craneales expuestas y lesiones extensas en órganos internos. También se hizo hincapié en las quemaduras graves, sobre todo en niños. Los encuestados con experiencia previa de despliegue en otras zonas de conflicto comentaron que la gravedad y el patrón de las lesiones encontradas en Gaza fueron mayores que las que habían manejado anteriormente.

Los números de la masacre 

El informe reporta 23.726 lesiones relacionadas con traumas y 6.960 lesiones relacionadas con armas. Los traumas más comunes fueron quemaduras (4.348, 18%), lesiones en piernas (4.258, 18%) y lesiones en brazos (3.534, 15%). Alrededor del 70% de los sanitarios dijeron haber atendido lesiones en dos o más regiones anatómicas y fueron generalizadas las experiencias de víctimas en masa: el 77% informó haber estado expuesto a entre 5 y 10 eventos y el 18% haber manejado más de 10 escenarios de ese tipo. 

Las lesiones por explosiones representaron la mayoría de los traumatismos relacionados con armas (4.635, 67%), que afectaron predominantemente a la cabeza (1.289, 28%), mientras que las lesiones por armas de fuego afectaron principalmente a las piernas (526, 23%).

Las afecciones médicas generales más comunes reportadas fueron desnutrición y deshidratación, seguidas de sepsis y gastroenteritis. También se reportaron 742 casos obstétricos, de los cuales más de un tercio (36%) implicaron la muerte del feto, la madre o ambos. El informe recoge 4.188 casos de personas con enfermedades crónicas que requerían tratamiento a largo plazo y traumas psicológicos, con la depresión, las reacciones de estrés agudo y la ideación suicida como los más comunes.

“Las fuerzas israelíes han utilizado repetidamente armas explosivas en zonas densamente pobladas, incluidos campos de refugiados, lo que suscita serias preocupaciones bajo el Convenio de Ginebra y el derecho internacional humanitario, incluido el principio de distinción y la obligación para proteger a los civiles”, escriben los autores. “Las imágenes desde el satélite indican que dos tercios de las estructuras de Gaza están dañadas o destruidas; en este contexto, la concentración de municiones pesadas explosivas e incendiarias en los estrechos corredores urbanos han impulsado patrones de lesiones rara vez observados en la historia reciente”.

Para los autores, estos resultados brindan información crítica para adaptar la respuesta humanitaria si en algún momento se levanta el bloqueo de Israel. “Estos hallazgos resaltan la necesidad urgente de contar con sistemas de vigilancia resilientes y específicos para cada contexto, diseñados para funcionar en medio de hostilidades sostenidas, escasez de recursos y telecomunicaciones intermitentes, para fundamentar intervenciones quirúrgicas, médicas, psicológicas y de rehabilitación personalizadas”, recalcan.

Munición letal contra civiles

Salvador Peiró, epidemiólogo e investigador de FISABIO, cree que el estudio tiene un valor excepcional, aunque le parece que el método de encuestas empleado probablemente infraestima el número de casos. Sin embargo, los datos “muestran un escenario inédito en el que se ha usado munición de alta energía y con efecto de área (bombas termobáricas, incendiarias, proyectiles de dispersión) en entornos urbanos densamente poblados”, declara al SMC. “Decenas de miles de personas con traumatismos y heridas, quemaduras que atraviesan hueso y músculo, niños con fracturas abiertas de cráneo o con las extremidades destrozadas, etc. No son los datos esperables de un conflicto ‘convencional’ y, ni siquiera, en conflictos recientes (Irak, Afganistán, Siria) que parecían especialmente crueles”, asegura. 

Rafael Castro-Delgado, profesor asociado de Medicina de Urgencias de la Universidad de Oviedo, subraya que el estudio describe patrones de lesión severos, con una comparación directa por parte de profesionales experimentados en otros conflictos. “Por ello, aporta evidencia para planificar la respuesta humanitaria y sanitaria, incluyendo cirugía, cuidados intensivos, salud mental y rehabilitación”, asegura. “Y es de destacar que documenta otros problemas de salud más allá de las heridas de guerra, como malnutrición, sepsis, enfermedades crónicas y trauma psicológico, ofreciendo una visión integral de la crisis sanitaria”.

Isabel Portillo, secretaria de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Epidemiología, recalca que es un estudio de calidad, hecho con mucho rigor científico y metodología. “Además, no es una guerra convencional ya que tanto las heridas como sus características afectan fundamentalmente a civiles, lo que es muy diferente a lo encontrado en otros conflictos”, explica al SMC. Por otro lado, cree que es importante señalar que el informe se refiere fundamentalmente a heridas de supervivientes. “Falta detallar las consecuencias de las infecciones, malnutrición, enfermos con enfermedades crónicas y vulnerables”, apunta. “Ya se calcula que pueden llegar a sumar más de 680.000 muertes, como ha anunciado la relatora de la ONU sobre los territorios palestinos, Francesca Albanese”.

Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad/primer-estudio-cientifico-gaza-radiografia-masacre-indiscriminada-vemos-lesiones-rara-vez-observadas-historia-reciente_1_12632679.html

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La extrema derecha en GB

 

La marcha «Unite the Kingdom» (Unir el Reino) ha sido la mayor concentración de extrema derecha de la historia británica. Patrocinada por Elon Musk, su objetivo no es solo colocar a Nigel Farage en el Gobierno, sino crear un movimiento popular de masas.


La extrema derecha en GB

 

Richard Seymour

El Viejo Topo

27 septiembre, 2025 



QUIEREN RECUPERAR SU PAÍS, PERO NUNCA FUE SUYO

Según los informes, 110 000 personas, y probablemente muchas más, se congregaron en el centro de Londres el sábado 13 de septiembre para la manifestación «Unite the Kingdom». Fue la mayor concentración de extrema derecha en la historia británica.

Durante años, el activista fascista Stephen Lennon –Tommy Robinson para sus seguidores– ha intentado crear una derecha combativa. Pero su apoteosis se anunció como un evento «apto para toda la familia», un «concierto» gratuito, un «festival» con seis pantallas gigantes a lo largo de Whitehall (junto a Downing Street). Contó con ponentes invitados como la comentarista Katie Hopkins, el actor Laurence Fox, Brian Tamaki, de la iglesia fundamentalista neozelandesa Destiny Church, Ezra Levant, de Rebel Media, el político francés de extrema derecha Éric Zemmour, la activista holandesa Eva Vlaardingerbroek, la candidata al Congreso de Texas Valentina Gómez y, a través de un enlace de vídeo, el multimillonario Elon Musk.

Cualquiera que no sea adicto al racismo apocalíptico normalmente elegiría las escaleras para evitar quedarse atrapado en un ascensor con gente así. Sin embargo, durante horas, la multitud vitoreó y suspiró, mientras los ponentes, uno tras otro, pedían la «remigración» y exhortaban a la multitud a «devolverlos». Tamaki pidió que se prohibieran las mezquitas, los santuarios y las religiones no cristianas. Gómez instó a los ingleses a «luchar por su nación» en lugar de «dejar que estos musulmanes violadores y políticos corruptos tomen el control». Zemmour invocó la teoría del «gran reemplazo» y advirtió que «estamos siendo colonizados por nuestras antiguas colonias». Vlaardingerbroek afirmó que Inglaterra era una tiranía porque quienes alzan la voz «corren el riesgo de ser encarcelados durante más tiempo que el inmigrante que ha violado a su hija». Musk, entrevistado por Robinson, dijo a la multitud que la izquierda venía a matarlos, que Keir Starmer había traicionado a su pueblo y que había que disolver el Parlamento.

Esto estaba muy a la derecha de todo lo que hemos visto recientemente en Gran Bretaña. Las alarmantes encuestas muestran que, si mañana se celebraran elecciones, el partido que probablemente gobernaría sería Reform UK, de Nigel Farage. Pero el partido de Farage se mantuvo al margen de esto, y muchos de los encuestados incluso lo condenaron por traidor. También fue una salida extrañamente extraña para la extrema derecha británica, en parte debido al ambiente sensiblero, al estilo Der Stürmer con pulseras.

Los discursos estridentes y angustiosos se intercalaban rítmicamente con entretenimiento sensiblero. Charlie Healy, de X Factor, cantó el himno antiapartheid «(Something Inside) So Strong». Una mujer con un vestido con la bandera británica interpretó un rap insoportable contra la inmigración masiva. El público, ansioso por el alivio de la unión comunitaria después de todo ese Blut und Boden, lo acogió con entusiasmo. Era como Disneylandia para los camisas pardas.

Cruzados

También tenía una extraña temática cristiana. A diferencia de Estados Unidos, la escena fascista británica rara vez blande el crucifijo. Sin embargo, la manifestación de Unite the Kingdom contó con manifestantes que portaban cruces de madera y grupos de jóvenes que coreaban el eslogan de Nick Fuentes «Christ is King» (Cristo es rey). El obispo anglicano conservador Ceirion Dewar también se encontraba entre los oradores, y entre los invitados se encontraban el reverendo Brett Murphy y el reverendo David Nicholls. A esta religiosidad manifiesta se sumó el cosplay de «cruzados», y los oradores afirmaron repetidamente que Europa era un continente cristiano e Inglaterra un país cristiano.

Esto refleja las coaliciones transnacionales contra la yihad que Robinson ha ido construyendo a lo largo de los años. Por ejemplo, formó parte de la primera alineación de miembros del grupo antiislámico Hearts of Oak, formado en 2020 por Alan Craig (antiguo líder de la Christian Peoples Alliance) y Peter McIlvenna (antiguo miembro de Christian Concern). Del mismo modo, la trayectoria en los últimos años del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), que en su día fue el partido de Farage y una de las principales fuerzas impulsoras del Brexit, lo ha abierto a una fusión entre las Robinsonadas antiislámicas y la política cristiana de derechas.

El actual líder, Nick Tenconi, es tanto un cristiano de extrema derecha como el director ejecutivo de Turning Point UK (una rama del grupo estadounidense de Charlie Kirk). Robinson había sido nombrado asesor del UKIP sobre «bandas de pederastas» por el entonces líder Gerard Batten en 2018, pero Batten fue expulsado al año siguiente y la facción pro-Robinson fue prohibida. Ahora, bajo el mandato de Tenconi, Robinson ha intervenido en mítines del UKIP junto a su portavoz principal, el clérigo Calvin Robinson, que ha sido expulsado del sacerdocio en repetidas ocasiones.

El énfasis en la identidad cristiana resulta profundamente extraño en un país en el que expresar públicamente las propias creencias resulta un tanto embarazoso. Esto apunta más a la americanización de la extrema derecha europea que a un despertar espiritual nacional: la reinvención de Robinson como «periodista ciudadano» se debe en gran medida al dinero estadounidense procedente de organizaciones como el Middle East Forum, fundado por Daniel Pipes. Sin embargo, esto también ayuda a la nueva extrema derecha a resolver un problema. El cristianismo, como punto de encuentro étnico, trasciende las antiguas líneas raciales y mantiene al mismo tiempo una Kulturkampf contra los musulmanes.

Los radicales de Musk

El evento también tuvo una fuerte influencia de Musk. Musk tiene una estrategia de apoyo a las formaciones de extrema derecha europeas, como la Alternativa para Alemania (AfD), que incluye a neonazis declarados y fascistas callejeros. Según se informa, a finales del año pasado ofreció un incentivo de 100 millones de dólares a Reform UK, el partido de Farage. Pero si esa oferta se hizo alguna vez, evidentemente fue retirada cuando Farage y Musk se pelearon, porque Farage se negó a admitir a personas como Robinson en su partido. Farage quiere una extrema derecha parlamentaria, no un movimiento callejero; un partido que rechace la «inmigración masiva», no un partido antiislámico. Tiene experiencia en tratar con figuras carismáticas y rebeldes a las que no puede controlar. Por eso, desde que dejó el UKIP, ha intentado crear un partido que funcione como un negocio bajo su propio control.

Musk exigió que Farage fuera sustituido como líder de Reform y, a continuación, apoyó una formación del empresario Ben Habib llamada Advance UK. Robinson se unió rápidamente. Habib afirma que el nuevo partido fue idea de Musk, e incluso puede que se haya beneficiado del dinero de Musk. Como tal, junto con un par de oscuras empresas de criptomonedas, Advance UK figuraba como uno de los principales patrocinadores de la manifestación Unite the Kingdom. El público y los oradores sabían quién era su mecenas. «Gracias, Elon», decían las pancartas; el eurodiputado polaco Dominik Tarczyński instó al público a dar las gracias a Musk por «liberar al pájaro».

Robinson no se detendrá en las manifestaciones públicas. Es un fascista y siempre lo ha sido, ya fuera miembro del Partido Nacional Británico, del Partido de la Libertad Británica de su primo, del For Britain de Anne Marie Waters o de Advance UK. Y su modus operandi son las peleas callejeras, desde sus días en una banda de hooligans del fútbol en Luton hasta su liderazgo en la Liga de Defensa Inglesa y, posteriormente, tras un breve fingido rechazo al «extremismo», en el movimiento antiislámico Pegida UK.

Su práctica actual, como «periodista ciudadano», es la incitación. Esto comenzó en 2017 con la filmación ilegal de los juicios de los sospechosos de bandas de grooming y el fomento de la justicia por mano propia, lo que le valió cargos por desacato al tribunal. Fue como becario Shillman en Rebel Media, de Levant, junto a Laura Loomer y Hopkins, cuando Robinson comenzó a profesionalizar su trabajo. Las becas son financiadas por Robert Shillman, un multimillonario tecnológico que forma parte de las juntas directivas de Friends of the Israel Defense Forces y David Horowitz Freedom Center. Sin duda, ayudó a Robinson el hecho de que sus atuendos siempre hubieran sido agresivamente proisraelíes, de una manera atípica en la extrema derecha británica hasta entonces.

Cuando Robinson dejó Rebel Media, creó su propio canal con su compañero de trabajo Caolan Robertson. Su contenido consistía en mentiras sistemáticas e instigación. Su antiguo colaborador Robertson lo reveló cuando abandonó la extrema derecha. Robinson había publicado un vídeo en el que aparecía siendo agredido por migrantes en Italia, pero había provocado el conflicto empujando a uno de ellos al tráfico y luego agrediéndolo. El año pasado fue encarcelado por otro caso de incitación, al desafiar a los tribunales y repetir afirmaciones falsas contra un refugiado sirio en su pseudodocumental Silenced.

Robinson ha sido defendido en todo momento por una red transnacional islamófoba. Para ayudarle con su situación legal en 2018 y convertirlo en un mártir de la libertad de expresión, el Middle East Forum donó dinero para sus gastos legales y organizó tres manifestaciones a favor de Robinson. El Gatestone Institute salió en su defensa, al igual que la Australian Liberty Alliance, que donó una suma no revelada.

Silenced —proyectada en Trafalgar Square en una manifestación a favor de Robinson en 2024, días antes de que el apuñalamiento de unos niños en Southport se utilizara para desencadenar una serie de disturbios racistas— fue dada a conocer por aliados extranjeros como el Partido Popular Danés de Morten Messerschmidt. Finalmente, se benefició de la adquisición de Twitter por parte de Musk. Musk restableció las cuentas de Robinson y sus aliados, como Hopkins. Permitió que Silenced se viera ampliamente en toda la plataforma: Robinson afirma que fue vista 167 millones de veces antes de ser retirada por motivos legales. Musk también promovió la desinformación que condujo a los disturbios racistas del año pasado, incluidas las mentiras de Robinson. Acudió en defensa de Robinson cuando fue encarcelado por desacato al tribunal, alegando que estaba siendo reprimido por «decir la verdad».

La manifestación Unite the Kingdom fue el resultado de años de trabajo en red y financiación internacional, respaldada por estadounidenses ricos y racistas. Pero el hecho de que tanta gente acudiera a la fiesta fascista de Robinson no puede achacarse a sus donantes, ni siquiera a las plataformas que se benefician de su propaganda. El Reino Unido lleva años en una senda de radicalización hacia la derecha. Como demuestran Aaron Winter y Aurelien Mondon en Reactionary Democracy, se trata de un giro que están dando las élites políticas y mediáticas, que elaboran con ahínco «preocupaciones legítimas» sobre la raza y la migración a las que luego afirman estar respondiendo.

Los últimos cinco años han sido testigos de una tormenta bipartidista sobre las «pequeñas embarcaciones» que llegan al Reino Unido. A medida que los conservadores se volvían más incendiarios en su denigración de los refugiados, los laboristas atacaban desde la derecha, acusándolos de aplicar un régimen de «fronteras abiertas». Cuando decenas de miles de solicitantes de asilo demonizados fueron hacinados en estrechos alojamientos hoteleros por los conservadores, se convirtieron en objetivo de ataques de extrema derecha, primero por parte de alborotadores en Knowsley, Merseyside, en 2023, y luego en los pogromos del año pasado, cuando los alborotadores intentaron incendiar un hotel a las afueras de Rotherham.

«Unite the Kingdom» se creó durante un verano de agitación racista frente a los hoteles de asilo, que el gobierno laborista ha hecho todo lo posible por validar. Se produce solo unos meses después del discurso de Starmer sobre la «isla de extraños», que se hacía eco del lenguaje del archirracista conservador Enoch Powell, en el que afirmaba que la elevada migración neta había causado un daño «incalculable» al tejido social británico. Probablemente, la única razón por la que las multitudes de Robinson no fueron más numerosas antes es que muchos racistas suburbanos no querían verse envueltos en peleas con la policía o los antirracistas.

Respuesta de la izquierda

Sería maravillosamente sencillo si esta pasión por la persecución pudiera disiparse con un poco de socialdemocracia. Es cierto que Gran Bretaña es una sociedad profundamente infeliz, un país pobre con algunos propietarios ricos, una crisis de vivienda, servicios públicos con fondos insuficientes y infraestructuras en ruinas, y que le vendría bien una reforma radical. Estos manifestantes quieren «recuperar su país», pero nunca ha sido suyo. Los verdaderos propietarios pueden verse en el informe «¿Quién es el dueño de Gran Bretaña?» del grupo de expertos Common Wealth: BlackRock, Macquarie, CK Hutchinson Group, Berkshire Hathaway, Invesco, Vanguard Asset Management, EP Group, Abu Dhabi Investment Authority, Drax y Goldman Sachs. Los gestores de activos y el capital privado son los dueños de Gran Bretaña. El Partido Laborista no va a cambiar eso, ni tampoco lo harán los pogromos o las banderas que brotan, como el acné, de las farolas.

También es cierto que el Gobierno laborista se ha encerrado en un marco fiscal austero y ha desperdiciado el último año en recortes sociales impopulares. Al desmoralizar a su base cada vez más reducida, el Partido Laborista cede la iniciativa a la derecha. Y como necesita miedo, pesimismo y sumisión para gobernar desde el centro duro y proempresarial en tiempos de declive, su último atisbo de autenticidad populista es mostrarse «duro» con los extranjeros y otros chivos expiatorios. Esto crea una simbiosis afectiva con la extrema derecha, al tiempo que valida su narrativa.

Pero los seguidores de Robinson no quieren especialmente un gobierno que aborde la desigualdad. No son votantes descontentos del Partido Laborista. Al igual que la base de Reform UK, serán en su mayoría conservadores radicalizados de circunscripciones muy blancas, con pocas comodidades y perspectivas, y una proporción estadísticamente superior a la media de propietarios de viviendas y automóviles. Se tragan el desinformación fascista no porque estén enfadados con los ricos, sino porque temen y detestan a los que tienen menos dinero y estatus.

Dicen exactamente lo que piensan, o lo que él dice. Creen que los inmigrantes y los musulmanes son una amenaza sexual y una carga antisocial. Creen que el islam está derrocando la civilización occidental. Creen que la mayoría de los refugiados están aquí «ilegalmente» y deben ser «devueltos». Creen que se está produciendo un «gran reemplazo» de los blancos en Europa. Creen que Starmer encabeza una tiranía totalitaria que encarcela a los héroes por decir la verdad. El hecho de que a menudo se trate de versiones radicalizadas de ideas que les presentan los principales medios de comunicación y los políticos no les impide culpar a estos de «traicionarlos». Sin duda, se están radicalizando a medida que el capitalismo se vuelve más desagradable y la vida se hace más difícil, pero su agitación no es más una lucha de clases desplazada que lo fue el frenesí de QAnon.

En estos últimos cinco años, en los que la extrema derecha ha monopolizado la atención, ha faltado cualquier organización política nacional de izquierdas. Aunque hemos estado activos en las calles, especialmente en lo que respecta a Gaza, hemos tardado mucho en organizarnos fuera del Partido Laborista desde la derrota de Jeremy Corbyn en 2019. No hemos establecido una agenda a la que otros deban responder.

Esto ha favorecido la estrategia de Starmer de marginar a la izquierda para provocar una batalla entre el centro y la derecha. Esto también ha garantizado que, cuando finalmente se planteó la creación de un nuevo partido de izquierda, este se viera inmediatamente empantanado en problemas de cultura y organización interna que deberían haberse abordado hace años, lo que casi provocó un imperdonable descarrilamiento de todo el proyecto por parte de los que están en la cima. Ahora nos enfrentamos a un problema aún peor que Reform UK, por urgente que siga siendo, ya que Farage propone deportaciones masivas. Además de la reacción parlamentaria, nos enfrentamos a un fascismo recién nacido en las calles.

Ahora necesitamos tanto el escudo como la espada. Un escudo para frustrar la organización fascista entre los más susceptibles a su mensaje. Y una espada para enfrentarnos a los oligarcas que dirigen nuestra economía y nuestra política y cambiar el país de una manera que Tommy Robinson y sus aliados harán todo lo posible por impedir.

Fuente: Jacobin

Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para la página Miscelánea de Salvador López Arnal.

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viernes, 26 de septiembre de 2025

DIRECTO. ISRAEL SE QUEDA SOLO.NETANYAHU ACORRALADO.RUSIA ADVIERTE A ZELE...

Trumpconomics

 

Las medidas económicas tomadas por Trump, especialmente en relación con el comercio exterior, están resultando muy contraproducentes para la economía estadounidense. El efecto boomerang ha sobrepasado las expectativas de Trump y su camarilla.


Trumpconomics

 

Michael Hudson

El Viejo Topo

26 septiembre, 2025 


La destrucción por Trump de la economía estadounidense

Trump ha creado una crisis para la agricultura estadounidense con su politización del comercio exterior con China y Rusia, como si se tratara de una guerra fría; para la industria manufacturera, como resultado de sus aranceles al acero y al aluminio; para la inflación de los precios al consumidor, principalmente por sus aranceles; y para la vivienda asequible, con sus recortes fiscales que han mantenido altas las tasas de interés a largo plazo para las hipotecas, la compra de automóviles y equipos, y la desregulación de los mercados, lo que ha dado vía libre a los precios monopolísticos.

1. El empobrecimiento de la agricultura estadounidense por parte de Trump

Trump ha creado una tormenta perfecta para la agricultura estadounidense, en primer lugar con su política de Guerra Fría que ha cerrado China como mercado de la soja, y Rusia, en segundo lugar, con su política arancelaria que bloquea las importaciones y, por lo tanto, eleva los precios de los equipos agrícolas y otros insumos, y en tercer lugar con sus déficits presupuestarios inflacionarios que mantienen altos los tipos de interés para los préstamos hipotecarios para viviendas y granjas y la financiación de equipos, al tiempo que mantienen bajos los precios de las tierras agrícolas.

El ejemplo más notorio es el de la soja, el principal producto agrícola que Estados Unidos exporta a China. La militarización del comercio exterior estadounidense por parte de Trump trata las exportaciones e importaciones como herramientas para privar a los países extranjeros que dependen del acceso a los mercados estadounidenses de sus exportaciones y de las exportaciones controladas por Estados Unidos de productos básicos esenciales como los alimentos y el petróleo (y, más recientemente, la alta tecnología para chips y equipos informáticos). Tras la revolución de Mao en 1945, Estados Unidos impuso sanciones a las exportaciones de cereales y otros alimentos estadounidenses a China, con la esperanza de matar de hambre al nuevo gobierno comunista. Canadá rompió este bloqueo alimentario, que ahora se ha convertido en un brazo de la política exterior de la OTAN estadounidense.

El uso del comercio exterior como arma por parte de Trump –manteniendo abierta la amenaza constante de Estados Unidos de cortar las exportaciones de las que otros países han llegado a depender– ha llevado a China a detener por completo sus compras anticipadas de la cosecha de soja estadounidense de este año. Es comprensible que China quiera evitar volver a verse amenazada por un bloqueo alimentario y haya impuesto aranceles del 34 % a las importaciones de soja estadounidense. El resultado ha sido un cambio en sus importaciones hacia Brasil, con cero compras en Estados Unidos en lo que va de 2025. Esto es traumático para los agricultores estadounidenses, porque cuatro décadas de exportaciones de soja a China han dado lugar a que la mitad de la producción de soja de Estados Unidos se exporte normalmente a China; en Dakota del Norte, la proporción es del 70 %.

El cambio de China en sus compras de soja a Brasil es irreversible, ya que los agricultores de ese país han ajustado sus decisiones de siembra en consecuencia. Como miembro del BRICS, especialmente bajo el liderazgo del presidente Lula, Brasil promete ser un proveedor mucho más fiable que Estados Unidos, cuya política exterior ha designado a China como un enemigo existencial. Hay pocas posibilidades de que China responda a la promesa de Estados Unidos de restablecer el comercio normal desviando sus importaciones de Brasil, ya que eso sería traumático para la agricultura brasileña y convertiría a China en un socio comercial poco fiable.

Así pues, la pregunta es: ¿qué va a pasar con la enorme cantidad de tierras agrícolas estadounidenses que se han dedicado a la producción de soja? Al no poder encontrar mercados extranjeros que sustituyan a China, los agricultores están sufriendo pérdidas en su producción de soja, que se está acumulando por encima de la capacidad de almacenamiento existente. El resultado es una amenaza de ejecuciones hipotecarias y quiebras agrícolas, lo que reduciría los precios de las tierras agrícolas. Y como los tipos de interés siguen siendo altos para los préstamos a largo plazo, como las hipotecas, esto disuade a los pequeños agricultores de adquirir propiedades en dificultades. El resultado es una aceleración de la concentración de tierras agrícolas en manos de grandes fondos financieros y de los ricos.

Este cambio es irreversible. A pesar de que el Tribunal Supremo ha dictaminado que los aranceles de Trump son inconstitucionales y, por lo tanto, ilegales, parece probable que Trump pueda simplemente hacer que el Congreso y el Senado, ambos bipartidistas y contrarios a China, impongan estos aranceles. En cualquier caso, la política de Trump representa un cambio radical, un salto cuántico hacia la agresión comercial coercitiva de Estados Unidos.

No hay ninguna posibilidad de que se reanude el comercio entre Estados Unidos y China en materia de soja u otras necesidades básicas chinas. Ni este país ni otros países amenazados por la agresión comercial estadounidense pueden correr el riesgo de depender del mercado estadounidense.

La reducción de los costes y los ingresos agrícolas de Estados Unidos va mucho más allá de las ventas de soja. Los costes de producción también están aumentando como consecuencia de los aranceles de Trump, especialmente en lo que respecta a la maquinaria agrícola, los fertilizantes y la restricción del crédito, ya que aumenta el riesgo de impagos de las deudas agrícolas.

2. Los aranceles de Trump están aumentando los costes industriales de producción de Estados Unidos

La anarquía arancelaria de Trump también está provocando pérdidas y el despido de dos mil empleados de John Deere and Company, con una caída de la demanda también para otros fabricantes de maquinaria agrícola. El problema más grave es que su maquinaria de cosecha, al igual que los automóviles y el resto de maquinaria, está fabricada con acero y aluminio. Trump ha roto la lógica básica de los aranceles, que es promover la competitividad de las industrias intensivas en capital y altamente rentables (especialmente los monopolios establecidos), en gran medida minimizando el coste de las materias primas. El acero y el aluminio son materias primas básicas.

Estos aranceles han afectado a John Deere de dos maneras. En cuanto a su producción nacional, las ventas son bajas debido a la depresión de los ingresos agrícolas mencionada anteriormente. Este año, los rendimientos del maíz y la soja se han disparado, lo que ha provocado una caída de sus precios y de los ingresos agrícolas. Esto limita la capacidad de los agricultores para comprar maquinaria nueva.

Deere importa alrededor del 25 % de los componentes de sus productos, cuyo coste ha aumentado como consecuencia de los aranceles de Trump. Las instalaciones de fabricación de Deere en Alemania se han visto especialmente afectadas. Trump sorprendió a Deere al decidir que, además de sus aranceles del 15 % sobre las importaciones procedentes de la UE, impondrá un impuesto del 50 % sobre el contenido de acero y aluminio de estas importaciones.

Esto también afecta a los productores extranjeros de maquinaria agrícola, lo que ha dado lugar a nuevas quejas de la UE sobre las constantes «sorpresas» de Trump, que se suman a su exigencia de «concesiones» a cambio de no aumentar aún más los aranceles sobre las importaciones procedentes de la UE.

3. La lucha de Trump para acelerar la dependencia extranjera del petróleo y, por lo tanto, el calentamiento global

Oponiéndose a cualquier medida para mitigar el calentamiento global, Trump se ha retirado del acuerdo de París y ha cancelado las subvenciones a la energía eólica y al transporte público. Este es el efecto del cabildeo de la industria petrolera. La política exterior de Estados Unidos no solo está dominada por la exigencia de controlar el petróleo como clave para convertir las sanciones comerciales en armas, sino también la política económica interna de Estados Unidos. Poco después de que terminara la Segunda Guerra Mundial, Los Ángeles desmanteló su red de tranvías, lo que obligó a sus habitantes a sumarse a la economía del automóvil. Dwight Eisenhower puso en marcha el programa de autopistas interestatales para favorecer el transporte en automóvil y, con ello, el consumo de petróleo.

La agricultura estadounidense también se ve afectada por la creciente escasez de agua para los cultivos y la destrucción causada por las inundaciones, las sequías y otros fenómenos meteorológicos extremos. Una de las causas es el clima extremo resultante del calentamiento global, que Trump niega como parte de su política de apoyo al petróleo y el carbón estadounidenses, al tiempo que lucha activamente contra la producción de energía eólica y solar. Ha retirado el apoyo de Estados Unidos al Acuerdo de París para descarbonizar la producción mundial.

Los costes de los seguros están aumentando hasta niveles inasequibles para muchas zonas más propensas a las tormentas y las inundaciones, al igual que se ha disparado el coste anual de la vivienda en Miami y otras ciudades de Florida y en los estados fronterizos del sur amenazados por los huracanes.

Una perturbación paralela es el aumento del precio de la electricidad, así como la escasez de agua causada por la creciente demanda para refrigerar los ordenadores necesarios para el apoyo de Trump a la inteligencia artificial y la computación cuántica. La creciente demanda de electricidad supera con creces los planes de inversión de las empresas eléctricas para aumentar su producción. Esa planificación lleva muchos años, y las empresas eléctricas se alegran de que la escasez impulse la demanda muy por encima de la oferta, lo que permite que los precios de la electricidad sean uno de los principales factores que contribuyen a inflar el coste de la producción.

Trump y su gabinete se han burlado de China por gastar tanto dinero en su servicio de trenes de alta velocidad. Los cálculos occidentales de eficiencia económica dejan de lado los efectos, muy importantes, de este desarrollo ferroviario en la balanza de pagos: evita obligar a los chinos a conducir coches que utilizan petróleo importado. China no tiene una industria petrolera nacional que domine su planificación económica o su política exterior. De hecho, sus objetivos de política exterior en relación con el comercio del petróleo son opuestos a los de Estados Unidos.

4. Las sanciones de Trump para convertir las exportaciones estadounidenses en un arma contra sus designados enemigos

La amenaza de Trump (y del Congreso) de sabotear las exportaciones de conmutadores informáticos con «interruptores de apagado» secretos para desactivarlos por decreto, ha llevado a China a cancelar sus compras previstas a Nvidia. La empresa ha advertido de que, sin los beneficios de las exportaciones a China, no podrá permitirse la I+D necesaria para seguir siendo competitiva y mantener su monopolio en la fabricación de chips.

Estas políticas comerciales que recortan los mercados de exportación y las importaciones de Estados Unidos son solo una de las razones por las que el dólar se está debilitando. Otras causas son la disminución del turismo como resultado del acoso de Estados Unidos, especialmente a los estudiantes extranjeros de China, de los que dependen las universidades estadounidenses como los estudiantes que más pagan.

Estas tendencias de la balanza de pagos no comercial explican por qué la política de aranceles elevados de Trump no ha llevado a un fortalecimiento del tipo de cambio del dólar, a pesar de su efecto disuasorio sobre las importaciones. Normalmente, eso aumentaría la balanza comercial. Pero la guerra de Trump contra todos los demás países (principalmente sus aliados europeos, Japón y Corea) ha provocado un cambio en su dependencia de las exportaciones estadounidenses (como la soja) y los productos contra los que están tomando represalias para proteger su propia balanza de pagos, por ejemplo, recortes en el turismo extranjero a Estados Unidos, los estudiantes extranjeros, la dependencia de las exportaciones de armas estadounidenses y, sobre todo, la fuga de capitales financieros, ya que la contracción del mercado interno estadounidense debe reducir los beneficios extranjeros y la caída del dólar reducirá su valoración en términos de divisas extranjeras.

Además, dado que los países BRICS y otros países realizan sus intercambios comerciales en sus propias monedas, esto reduce su necesidad de mantener reservas de divisas en dólares. Están pasando a utilizar las monedas de los demás y, por supuesto, el oro, cuyo precio acaba de dispararse por encima de los 3500 dólares la onza.

5. El fuerte aumento de la inflación provocado por Trump, desde la electricidad y la vivienda hasta los productos industriales fabricados con aluminio y acero, o sujetos a aranceles devastadores sobre el suministro de piezas y insumos necesarios.

La decisión de Trump de imponer aranceles a los insumos básicos, encabezados por el aluminio y el acero, está aumentando los precios de todos los productos industriales fabricados con estos metales.

Y, por supuesto, sus aranceles están provocando un aumento generalizado de los precios, ya que las empresas han esperado un mes antes de subir los precios, una vez agotadas sus existencias de productos fabricados en China, India y otros países.

La deportación de inmigrantes por parte de Trump ha aumentado el coste de la construcción, que dependía en gran medida de la mano de obra inmigrante, al igual que la agricultura en California y otros estados en época de cosecha. No está claro quién, si es que hay alguien, sustituirá a esta mano de obra.

En lugar de atraer la inversión extranjera que Trump ha exigido a Europa y otros «socios» comerciales, ha hecho que este mercado sea mucho menos atractivo. Lo que ha hecho es dar una lección práctica sobre lo que otros países deben evitar al crear regulaciones, normas fiscales y políticas comerciales para minimizar sus costes de producción y ser más competitivos.

6. La política monetaria de Trump está aumentando considerablemente los tipos de interés a largo plazo, incluso si los tipos a corto plazo bajan.

Los tipos de interés a largo plazo determinan el coste de las hipotecas y, por lo tanto, la asequibilidad de la vivienda. La política inflacionista de Trump también ha aumentado los tipos de interés de los bonos a largo plazo. El efecto es concentrar los préstamos en vencimientos a corto plazo, lo que concentra los problemas de refinanciación de la deuda en tiempos de crisis financiera. Esto perjudica la resiliencia de la economía.

Muchas importaciones de bienes de consumo son compradas por los ultra ricos, el 10 % de la población que, según se informa, representa el 50 % del gasto en consumo. Para ellos, los precios más altos simplemente aumentan el prestigio de esos artículos de consumo conspicuo (incluidas las delicias gastronómicas caras).

Fuente: Counterpunch

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Jornadas de lucha obrera en DIGI tras la nueva traición de CC.OO y UGT [España]

 

Jornadas de lucha obrera en DIGI tras la nueva traición de CC.OO y UGT

 

Insurgente.org / 26.09.2025


Trabajadores de Digi mantienen una huelga en prinicipo de tres días en protesta por las nuevas condiciones laborales tras la firma de un convenio colectivo por parte de los sindicatos CC OO y UGT con la dirección de la empresa. Los paros se están produciendo con sonoro éxito en Galicia, Cantabria y País Vasco convocados por los sindicatos nacionalistas Central Intersindical Galega (CIG), ELA, LAB y ESK.

En la movilización de A Coruña, la CIG acusa a la empresa de intentar boicotear la huelga con esquiroles desplazados desde Pontevedra y Asturias «para que hagan el trabajo de los compañeros en huelga que protestan contra el recorte de «las condiciones salariales y laborales».

«Esta actuación ilegal le fue comunicada a Inspección de Trabajo para que incorpore estos hechos y amplíe la denuncia presentada el martes por la CIG por una práctica similar, pero en aquel día con personal trasladado desde Madrid», abundan desde el sindicato, al tiempo que detallan que la compañía envió en días anteriores «correos amenazadores» al comité para tratar de frenar la huelga.

El Convenio firmado en Madrid se hizo «sin contar con la participación de todos los sindicatos con representaciones en los comités ni con la opinión del conjunto del personal solo tiene como objetivo precarizar las condiciones de trabajo, alejar las relaciones laborales de los centros de trabajo y debilitar cualquier respuesta colectiva».

CNT

Lo que está haciendo CCOO con el convenio de DIGI es el ejemplo claro de cómo funcionan los sindicatos del sistema. Primero se sientan en la mesa de negociación, firman un texto que rebaja derechos y se traduce en un retroceso brutal frente a los convenios provinciales del metal… y después, cuando la plantilla empieza a mostrar su enfado, se desmarcan y tratan de venderse como oposición al mismo convenio que ellos ayudaron a sacar adelante.

Esto no es un error de forma, ni una simple “falta de transparencia”. Es la consecuencia lógica de un modelo sindical basado en el pacto por arriba y en las prebendas de estar en la mesa. En esa mesa no se defendió a los trabajadores y trabajadoras, se defendió la foto y la firma. Ahora pretenden montar un “grupo de trabajo” y llamar a la “indignación” como si no fueran corresponsables directos de la situación actual.

Desde la CNT lo tenemos claro: ningún derecho se conquista confiando en esas cúpulas sindicales que negocian a espaldas de la plantilla. La única garantía de que no se nos recorten las condiciones laborales es la organización directa, horizontal y asamblearia en los centros de trabajo, sin intermediarios que luego juegan a dos bandos según sople el viento.

Que no nos engañen: lo de CCOO no es rectificación, es puro lavado de cara. La única salida pasa por que seamos las propias trabajadoras y trabajadores quienes decidamos, luchemos y plantemos cara a la empresa, sin delegar en quienes ya demostraron que su prioridad no es la defensa de nuestras condiciones, sino mantener su cuota de poder en la negociación.

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Jornaleras organizadas: entre el abuso sexual y la esclavitud laboral [España]

 

Jornaleras organizadas: entre el abuso sexual y la esclavitud laboral

 

Diario octubre / septiembre 25, 2025


Inés (Unidad y Lucha).— No es nueva ni desconocida la situación que viven en nuestros campos las jornaleras. Entre contratos que no se cumplen o que no llegan a existir, hacinamientos en los que deben dormir, que no cumplen con las mínimas condiciones de salubridad, pagos por debajo del salario establecido, malos tratos por parte de los patrones y abusos sexuales, que están a la orden del día.

 

Esa es la realidad de las mujeres que trabajan en los campos o en las envasadoras, mujeres en su mayoría racializadas, donde su vulnerabilidad social aumenta su miedo a levantar la voz por miedo a perder su sustento.

Las situaciones que se viven en el campo rozan el secuestro y la esclavitud. En páramos lejanos a las poblaciones, en medio de cultivos y casetas de hacinamiento, llevan a cabo sus ataques los patronos. Y aquella mujer que osa levantar la voz ante los insultos y vejaciones es, a menudo, despedida, sin cobrar lo ya trabajado, sin poder replicar y, muchas veces, sin poder expresarse, pues muchas de ellas desconocen el idioma en que su patrón les grita. Una vez despedidas se encuentran solas y sin haber cobrado su jornal a cientos de kilómetros de la población más cercana.

Las que agachan la cabeza y se quedan no viven una situación mejor. Jornadas de sol a sol en las que el cobro de la hora extra es un sueño inimaginable, sin medidas de seguridad laboral que las protejan, mientras les llueve el líquido de fumigación en sus cabezas. O en el peor de los escenarios, pero no menos habitual, en los múltiples casos de violaciones se aprovecha esta situación de aislamiento y de vulnerabilidad de este entorno laboral para llevar a cabo esos abusos.

La máxima expresión de la precariedad la hemos podido ver el pasado mes con la muerte de Nadia, vecina de Jumilla, que mientras trabajaba en una finca agrícola de Albacete fue atropellada por una carretilla. No se trata de un accidente laboral. No es un accidente cuando las empresas no velan por cumplir con las medidas de seguridad, cuando el empresario no ve vidas humanas, sino mano de obra barata que para él no tiene ningún valor.

Se trata de un entorno laboral hostil y cambiante, sin compañeras fijas de trabajo, trabajadoras que van cambiando cada mes o incluso cada semana de compañeras, de encargados, de patrones… La unión y lucha de estas mujeres se hace difícil, pues, entre los tiempos y gritos del patrón y el poco tiempo que compartes con esas compañeras, es difícil que se den las condiciones para poder organizarse.

En esto han sido ejemplo las Trabajadoras en Lucha de Huelva, que, apoyándose en las redes sociales, pero sin dejar de lado la calle, han tomado la gran iniciativa de organizarse para poner fin a los abusos que sufren.

Desde 2018 trabajan en la mediación sindical y apoyo jurídico, informando a las trabajadoras de sus derechos laborales y denunciando ante Inspección de Trabajo y los tribunales los abusos laborales, creando, además, una plataforma que facilite el acceso a la sanidad a las trabajadoras de este colectivo. Pero, sobre todo, creando un poso organizativo que levanta la voz y destapa las condiciones indignas de este gremio.

Uno de los colectivos más vulnerables y maltratados no puede seguir en esta situación. La organización es primordial y necesaria para luchar contra un sistema capitalista que necesita del mantenimiento de estas condiciones para seguir funcionando. El no cumplimiento de los contratos, la mano de obra con situación irregular o en situación de vulnerabilidad abarata costes y aumenta el beneficio.

El campo y las mujeres que lo trabajan no pueden seguir en silencio ante un sistema que las viola, las maltrata y las arrastra a la pobreza.

Fuente: unidadylucha.es

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800 SOLDADOS UCRANIANOS CERCADOS EN KLEBAN BYK! LAS TROPAS RUSAS ENTRAN ...