martes, 19 de agosto de 2025

DIRECTO. RUSIA GOLPEA A UCRANIA. INFIERNO EN POLTAVA. TRUMP JAQUE A ZELE...

«El fuego arrasa, la Junta fracasa»: León sale a las calles y culpabiliza a la camarilla del PP. [España]

 

«El fuego arrasa, la Junta fracasa»: León sale a las calles y culpabiliza a la camarilla del PP

Se cargaron la prevención y los equipos públicos de extinción de incendios en aras del negocio y la privatización.

 

 Insurgente.org / 19.08.2025


Al grito de «el fuego arrasa, la Junta fracasa» y «Quiñones, a los fogones», cerca de un millar de leoneses se han concentrado este lunes para pedir la dimisión del consejero de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, por su gestión forestal.

Pero también han pedido la retirada del presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, por la precarización del servicio de prevención y extinción de incendios, así como la destitución del director general de Patrimonio Natural y Política Forestal, José Ángel Arranz.

las protestas ciudadanas que se han sucedido a lo largo del fin de semana en Ponferrada y Astorga. Cientos de personas han salido a la calle para exigir una respuesta contundente y la declaración del Nivel 3 de emergencia, el máximo grado de alerta establecido en el sistema español.

 

En Ponferrada, una manifestación convocada a través de las redes sociales reunió a cerca de 300 personas frente a la sede consistorial. Con pancartas y un claro mensaje de desesperación, los manifestantes reclamaron una mayor protección y ayuda para los pueblos afectados por las llamas. “Los pueblos están en llamas. Pagamos impuestos para algo, para que nos protejan y ayuden. Necesitamos visibilidad”, expresaron los promotores de la concentración.

La movilización refleja la creciente frustración de los habitantes de El Bierzo y otras comarcas leonesas ante la magnitud de la catástrofe. El Nivel 3 de emergencia es un grado que debe ser decretado por el Gobierno central, ya sea por decisión propia o a petición de la comunidad autónoma. Su activación implica una grave amenaza para vidas humanas y bienes a gran escala, permitiendo movilizar todos los recursos estatales para combatir el fuego, lo que incluye la intervención directa de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Por su parte, en la tarde del domingo, a las 19:00 horas, cientos de personas se congregaron en la Plaza Mayor de Astorga para sumarse a la petición. En un ambiente marcado por la densa bruma de humo que ha cubierto la ciudad maragata, los ciudadanos expresaron su solidaridad con los afectados y su preocupación por la gestión de la crisis.

Foto: Sara Lombas

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Europa en venta

 

Con velocidad de crucero, la Unión Europea sigue desapareciendo del tablero mundial. Aferrada a la guerra de Ucrania, trata de mantener la apariencia de que cuenta todavía algo en el panorama internacional. Pero es un espejismo que ya no engaña a nadie.


Europa en venta

 

Eduardo Luque

El Viejo Topo

19 agosto, 2025 



Donald Trump lo ha dejado claro: para él, la Unión Europea no es un aliado, sino un parásito que se ha enriquecido a costa del mercado norteamericano. Dijo que la UE fue “creada para perjudicar a Estados Unidos”. Y, desde su campo de golf en Escocia, selló un nuevo pacto comercial que consagra el sometimiento económico, energético e industrial del continente europeo a los intereses de Washington. Trump lo calificó como “el mayor acuerdo jamás hecho”. Las cifras que conocemos lo evidencian.

Los aranceles que se aplicarán a la UE serán del 15 % para la mayoría de productos europeos, excepto el acero y el aluminio (estos bienes tendrán un arancel agravado). La UE se compromete, por otra parte, a comprar combustibles fósiles a EE. UU. por valor de 750.000 millones de euros en los próximos tres años (250.000 millones anuales). De esta forma, dejará de adquirir petróleo y gas ruso, como lo hacía hasta ahora, a través de intermediarios como India o Turquía.

En segundo lugar, hay un compromiso por parte de la UE de comprar material militar norteamericano por una cantidad inespecífica (se habla de 650.000 millones, aunque el monto real permanece en secreto). De esta forma, la UE vincula su seguridad al complejo militar-industrial estadounidense. Renuncia también a establecer normas propias en inteligencia artificial y chips avanzados, debiendo adaptarse a las normas que imponga Silicon Valley. El pacto impone un arancel de impacto global, lo que implica que la política comercial común de la UE está secuestrada. Este acuerdo consagra lo que muchos analistas ya temían: la UE ha dejado de ser una unión de Estados soberanos para convertirse en un protectorado transatlántico.

Trump, con su continuo vaivén sobre aranceles, pretende suprimir o reducir los principales impuestos que gravan a las grandes fortunas e incluso sueña, con los ingresos generados por los aranceles, eliminar el Impuesto sobre la Renta. Pero hay más, mucho más. Europa desmantela su base industrial para que Norteamérica la reconstruya en su propio territorio. La vieja promesa de autonomía estratégica europea ha sido enterrada. Los acuerdos sobre productos agrícolas, la industria farmacéutica y otros sectores han sido sepultados bajo el sello de la confidencialidad y el secretismo; a estas alturas, nadie en la UE conoce el alcance real de la sumisión que representa este “supuesto pacto”.

Lo especialmente paradójico es que Ursula von der Leyen no tiene potestad legal para negociar, por ejemplo, contratos de armamento, competencia que recae en los Estados miembros. Asistimos, pues, a un proceso de involución democrática. La UE profundiza sus rasgos autoritarios: se decide el futuro de 27 países y más de 485 millones de personas sin que haya existido ningún tipo de debate parlamentario en el seno del Euro parlamento, y mucho menos en los parlamentos nacionales; sin consulta entre los presidentes de los ejecutivos, ni con los sectores económicos implicados y, evidentemente, sin que existan cláusulas de protección a la industria continental.

La firma del acuerdo en el resort de Turnberry (propiedad de Trump) no es una anécdota. El escenario escogido es por sí mismo una humillación más. Hemos asistido en directo al segundo secuestro de Europa. El primero lo protagonizó, según el mito griego, el propio Zeus, cuando, transformado en toro blanco, secuestró a la princesa Europa. El segundo lo representan un puñado de burócratas alejados de los intereses de los países que dicen defender, pero que obedecen a quienes los han encumbrado: los grandes grupos financieros transnacionales.

LAVROV, MENDELÉIEV Y EL SUICIDIO EUROPEO

Desde Moscú, el canciller ruso Serguéi Lavrov ha calificado el pacto de “suicida” y “estratégicamente innecesario”, una decisión impuesta por el odio ideológico y la rusofobia que domina las élites europeas. Según Lavrov, Úrsula von der Leyen está al servicio de intereses espurios a los de la propia UE. Desde Rusia, incluso se la señala como responsable directa del colapso energético europeo. Dmitri Mendeléiev, vicepresidente del Consejo de Estado ruso, ha ido más allá: ha señalado que el acuerdo es “humillante, destructivo y unilateral”; ha calificado a la presidenta de la Comisión como una “vieja bruja loca”… Rusia se da cuenta de que, durante décadas, será imposible un acercamiento entre Moscú y la UE.

El peligro señalado por Zbigniew Brzezinski en su afamado libro El gran tablero geopolítico —la amenaza que supondría para el unilateralismo estadounidense una profundización de las relaciones entre Europa y Rusia— queda, de esta forma, superado.

UN SOLO MERCADO DIRIGIDO DESDE WASHINGTON

Este nuevo pacto impone, como hemos señalado, un único mercado energético y comercial transatlántico, diseñado para excluir a Rusia, condicionar a China y garantizar la hegemonía norteamericana. El gas natural licuado (GNL) estadounidense, que cuesta un 40 % más que el ruso, se convierte en el único recurso disponible para una Europa que ya no puede firmar acuerdos con países sancionados por EE. UU, ni explorar otras alternativas tecnológicas o energéticas. Todo ha sido negociado entre bastidores. Lo acordado en Escocia se pretende inmodificable, inimpugnable e innegociable.

EUROPA VENDIDA

La Unión Europea nació bajo una premisa tácita: Alemania dirigiría el Continente a través de una arquitectura institucional orientada al control económico y monetario. La moneda única, el Tratado de Maastricht y la expansión hacia el Este no fueron sino hitos fundamentales de ese diseño. Sin embargo, el tablero geopolítico ha cambiado radicalmente. Hoy ya no es Berlín quien marca el rumbo, sino Washington, con la anuencia activa de unas élites europeas que han abdicado de cualquier pretensión soberana. La claudicación europea se consumó con la centralización tecnocrática de Bruselas y el sometimiento financiero al BCE. La consecuencia: la pérdida de soberanía nacional en nombre del “mercado único”.

La guerra en Ucrania no es el origen, sino el escenario en el que se despliega esta nueva reconfiguración. Tras la retórica de apoyo a Kiev, se impone un objetivo más profundo: rediseñar la economía europea según criterios exógenos, reforzar la dependencia estructural del continente y consolidar su papel subordinado en el orden imperial occidental. La estrategia no es nueva. Como ya ocurrió en las dos guerras mundiales, se perfila un escenario en que Europa no actuará como actor: pondrá los muertos y se transformará en un campo de batalla. Y, si llegara el caso —como advirtió Trump con brutal franqueza— peleará “hasta el último europeo”.

La cumbre prevista para el 3 de septiembre en Pekín entre Trump, Putin y Xi Jinping podría sellar, de producirse, un nuevo orden mundial en el que Europa apenas será un actor marginal, dividido, empobrecido y sin capacidad de decisión. La UE se ha enfrentado a Rusia y se enfrenta a Pekín. La arrogancia de la delegación europea, cuando exigía a China en su reunión del 24 de julio que, poco menos, rompiese las relaciones económicas con Rusia, contrasta con la cobardía frente al supuesto aliado norteamericano.

LAS CONSECUENCIAS

La Unión Europea ha acordado (aunque aún no se sepa ni cuándo ni cómo se oficializará con Estados Unidos) un paquete de medidas que consagran una nueva estructura continental. Las consecuencias serán inmediatas: la primera, la pérdida total de soberanía regulatoria. Las normas que rigen sectores clave de la economía europea —desde la energía hasta la industria tecnológica, pasando por la fiscalidad digital— ya no se decidirán en Bruselas. El corazón normativo del continente ha sido externalizado a Washington. El Parlamento Europeo y la Comisión han quedado reducidos a meras oficinas de implementación, incapaces de disputar el diseño de reglas que afectan directamente a la vida de millones de ciudadanos.

El alza brutal del coste energético puede empujar a miles de pequeñas y medianas empresas a la quiebra y dejar a millones de familias ante la disyuntiva entre calentar sus hogares o llenar la nevera. El impacto económico no se mide únicamente en grandes cifras macroeconómicas. Cada ciudadano europeo está asumiendo ya un sobrecoste medio (algunos cálculos lo sitúan en unos 3.000 euros anuales). Es un tributo silencioso: una transferencia forzada desde los bolsillos de las clases trabajadoras —las más perjudicadas— hacia las grandes corporaciones energéticas y los productores de gas licuado estadounidense.

Mientras tanto, la tan publicitada “transición verde” europea ha colapsado. Lo que se presentó como un proyecto ambicioso de reconversión ecológica ha devenido en una operación estética, sin base económica ni respaldo estratégico. La escasez energética, la dependencia de terceros países y la falta de una industria propia de tecnologías limpias han vaciado de contenido toda política climática efectiva. Europa no lidera, como se nos vendió, la transición hacia una energía limpia: tiene que comprarla, y lo hace cada vez más cara.

¿POR QUÉ ESA SUMISIÓN?

Frente a esta situación de dependencia creciente, cabe preguntarse: ¿por qué?

A la asfixia económica futura se suma la humillación comercial actual. El pasado 10 de abril, en un gesto que rozaba la sumisión colonial, la Unión suspendió sus propios aranceles para evitar una guerra comercial con Washington, al tiempo que la administración estadounidense anunciaba su intención de elevar los suyos hasta un 30 %. Toda la parafernalia de una supuesta contrapropuesta “dura” por parte de la UE quedó, como hemos visto, en nada.

Úrsula von der Leyen y los “negociadores” europeos quedaron satisfechos porque “solo” se les aplicará un arancel del 15 %. Se presupone que se alcanzará una “nueva estabilidad” bajo la premisa, eso sí, de que Donald Trump no exija nuevos tributos saltándose unilateralmente los acuerdos, como lo hemos visto hacer en múltiples ocasiones.

Pero hay otras razones. La Comisión Europea, dominada por rusófobos, pretende, con esta cesión de soberanía, conseguir que Trump continúe ayudando en la guerra ucraniana. La derrota militar de Zelenski —o de su sustituto— pondría a la UE en una posición insostenible.

Otra razón, muchas veces silenciada, es que Alemania sigue siendo un país ocupado militarmente, con decenas de bases estadounidenses en su territorio y un aparato de inteligencia profundamente penetrado. Alemania nunca fue desnazificada y ahora los nietos de los líderes nazis ocupan puestos de poder clave y siguen siendo profundamente rusófobos. La guerra en Ucrania agota los recursos alemanes, además de imponer, tras la voladura del Nord Stream 1 y 2, sobrecostes energéticos inasumibles para este país. Por otra parte, la ocupación militar ha condicionado durante décadas la posición de Alemania y, por extensión, la de toda la Unión.

Lo más inquietante no es la sumisión de Europa a intereses ajenos, sino quién la gestiona y con qué fines. Las antiguas élites nacionales han sido reemplazadas, en gran medida, por una nueva clase dirigente que, como advierte William I. Robinson en Mano dura, se ha integrado en una “clase capitalista transnacional”. Esta nueva oligarquía ya no responde a proyectos nacionales ni representa intereses productivos vinculados a territorios concretos. Sus lealtades se han desplazado hacia los grandes circuitos globales de acumulación: operan a escala planetaria, invierten donde hay mayor rentabilidad y utilizan las estructuras estatales —incluida la propia UE— como instrumentos para blindar su poder y maximizar beneficios.

EPILOGO. EPÍLOGO: EUROPA EN VENTA

Úrsula von der Leyen, no representa a Europa. Lo que se ha firmado en Escocia no es un acuerdo comercial: es el acta de defunción de la soberanía europea. La historia lo recordará como el momento en que el continente dejó de ser sujeto de la historia para convertirse en un objeto más del tablero imperial. La energía es el arma. El mercado, el campo de batalla. Y Europa, hoy, no tiene ni ejército, ni estrategia, ni liderazgo.

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Carlos Puebla -- Conjugando Verbos

El Son de la Alfabetización

DIRECTO. RUSIA GANA. ZELENSKI ACORRALADO. EUROPA HUMILLADA. UCRANIA CAPI...

lunes, 18 de agosto de 2025

AHORA! LAS TROPAS RUSAS AVANZARON Y VAN A RODEAR VUHLEDAR.GRAN RETIRADA ...

WAPE 2025: geopolítica, modelos económicos y multipolaridad

 


WAPE 2025: geopolítica, modelos económicos y multipolaridad


Michael Roberts

Por Otros medios

kaosenlared

18 de agosto de 2025 /

 

El fin de semana pasado, tuvo lugar en Estambul, Turquía, el 18o Congreso de la Asociación Mundial de Economía Política (WAPE) . WAPE es una organización académica de economía dirigida por China, que se vincula con economistas marxistas a nivel mundial. «Aunque eso pueda parecer un sesgo, los foros y revistas de WAPE siguen ofreciendo un importante foro para discutir todos los desarrollos en la economía capitalista mundial desde una perspectiva marxista. Los economistas marxistas de todo el mundo son bienvenidos a unirse a WAPE y asistir a los foros de WAPE». (Declaración de misión de WAPE).

Como era de esperar, muchos de los discursos del pleno incluyeron a economistas de China, así como de «Occidente» y el «Sur Global». Me invitaron a asistir, pero no pude hacerlo, por lo que no puedo informar sobre los temas abordados en los diversos discursos plenarios. Sin embargo, hice una presentación en vídeo (ver mi canal de You Tube).

También hubo una serie de sesiones de ponencias que abarcaron temas como la economía geopolítica; la modelización macroeconómica; la ecología; la IA; el imperialismo y la multipolaridad; y, por supuesto, China. He logrado obtener algunas de las presentaciones de sus autores y, por lo tanto, puedo hacer algunos comentarios (más bien limitados).

Empecemos por la geopolítica. La primera sesión de ponencias sobre este tema fue sobre el 80 aniversario de las Naciones Unidas. Me temo que no puedo comentar sobre los documentos en esta sesión, ya que no los tengo. Pero puedo hacer un comentario general sobre la historia y la utilidad de la ONU. Fue una institución creada en 1945 junto con otras agencias diseñadas para establecer el orden mundial después de la Segunda Guerra Mundial. El FMI debía apoyar a las economías capitalistas avanzadas que tuvieran problemas financieros, utilizando fondos financiados principalmente por los Estados Unidos; el Banco Mundial debía apoyar y ayudar a los países pobres del mundo a crecer y acabar con su pobreza; y la ONU era el organismo internacional para garantizar la paz y ofrecer diplomacia de mantenimiento de la paz «neutral» y fuerzas armadas si fuera necesario para resolver o controlar conflictos.

Se afirmaba que estas organizaciones eran justas, equilibradas y constructivas. En realidad, eran agencias para garantizar el control imperialista liderado por Estados Unidos sobre el mundo. El FMI proporciona fondos de emergencia bajo estrictas condiciones; pero muchos países que tienen gobiernos que trabajan en interés del imperialismo estadounidense obtienen ayuda adicional con menos condiciones (Argentina, Ucrania), mientras que otros están hambrientos de fondos (Venezuela) o se enfrentan a la angustia de la deuda con el FMI. Con sede en Nueva York, la ONU no era un organismo de iguales; tiene un consejo de seguridad donde solo las principales potencias de la posguerra tienen voto y veto sobre cualquier medida de la ONU. Esto ha paralizado su función como pacificador. Además, a medida que Estados Unidos ha perdido parte de su dominio político, la ONU ha sido cada vez más ignorada por las grandes potencias. Los Estados Unidos acudieron a la ONU para obtener apoyo para su guerra en Corea en la década de 1950 o incluso para la invasión de Irak en la década de 2000 (sin éxito). Pero los Estados Unidos ahora buscan «coaliciones voluntarias» para eludir la ONU y, en cambio, utilizan y amplían la OTAN para sus propósitos. La ONU no ha desempeñado ningún papel real en la resolución de conflictos en Ucrania, Gaza, Irán o Afganistán. Es irrelevante.

Que la ONU es irrelevante lo confirman también los debates que tienen lugar en WAPE y otras conferencias de la izquierda. La discusión actual es sobre alternativas a la hegemonía e imperialismo estadounidenses y la esperanza de que la «multipolaridad», como se expresa en la formación de BRICS, pueda ser un nuevo desarrollo para derrotar el dominio de los Estados Unidos de los últimos 80 años.

Hubo varios papeles sobre este tema. Solo dispongo de uno sobre el que puedo comentar. El profesor Chandrasekhar Saratchand, de la Universidad de Delhi, presentó: El neoliberalismo y la transición del consenso de Washington a MAGA. En su artículo, el profesor Saratchand argumenta que el orden global posterior a la Segunda Guerra Mundial, como se describió anteriormente, dio paso al neoliberalismo, cuyo objetivo era extraer plusvalía adicional del Sur Global mediante el «capital metropolitano». El llamado Consenso de Washington (WC) fue el apoyo ideológico para esta explotación de los países pobres. El argumentó del WC es que solo los Estados Unidos y las «democracias libres» de Occidente pueden traer prosperidad a través de «mercados libres» y flujos de capital sin restricciones. Cualquier resistencia a este Consenso por parte de gobiernos que adopten proteccionismo o nacionalizaciones es perjudicial para el mundo.

Sin embargo, el ascenso de China socavó cada vez más el orden mundial (es decir, la hegemonía estadounidense). Así que Estados Unidos pasó del «compromiso» con China a su «contención». El Consenso de Washington también se enmendó después de la Gran Recesión y pasó de defender la globalización y el libre comercio a apoyar el «bloque democrático» contra el «bloque autocrático». Saratchand argumenta que Estados Unidos no puede dar marcha atrás y permanecer como líder mundial, a pesar de los objetivos de los partidarios de MAGA bajo Trump en los Estados Unidos. De hecho, el dólar está amenazado por bloques multipolares en el futuro.

Mi propio artículo (presentado en el vídeo de arriba) se centró en el fracaso de los países pobres del mundo para alcanzar a los países ricos tras 80 años de orden mundial de posguerra. Intenté medir la brecha entre los países ricos y pobres, es decir, el núcleo imperialista y la periferia dominada. Para ello, medí 1) el ingreso per cápita promedio de cada país (teniendo en cuenta, en la medida de lo posible, la desigualdad de ingresos dentro de los países); 2) el nivel de productividad laboral; y 3) el desarrollo humano, según la definición de la ONU. A continuación, extrapolé el crecimiento promedio actual de estas medidas para determinar cuándo podría alcanzar la periferia.

Defendí que los países del Sur Global (6 mil millones de personas) no están alcanzando al Norte Global (2 mil millones de personas) y nunca lo harán en el futuro previsible. Las principales razones son que la riqueza (valor) se transfiere persistentemente del Sur al Norte y que la rentabilidad en el Sur Global está cayendo más rápido que el crecimiento de la productividad laboral. Sin embargo, descubrí que China podría ser la excepción porque el crecimiento de su inversión está menos determinado por la rentabilidad que en cualquier otra economía importante del Sur Global. En efecto, el modelo marxista de desarrollo desigual y combinado explica mejor por qué la periferia no se está poniendo al día y no lo hará a menos que se cambie la estructura de la acumulación y el comercio globales; para decirlo sin rodeos, a menos que el capitalismo/imperialismo sea reemplazado por una economía global de propiedad común y planificación democrática.

Otro tema de las sesiones de la conferencia fue el macromodelado, en otras palabras, el análisis de los ciclos de acumulación y crecimiento bajo el capitalismo. Costas Passas, de la Escuela Griega de Ciencias Sociales, analizó el capitalismo griego en su presentación, La economía política de la crisis y la recuperación en la Grecia moderna. Se trata de un artículo conjunto con Thanasis Maniatis, ambos publicados en nuestro libro World in Crisis en 2018. Passas y Maniatis demuestran que, contrariamente a la opinión general optimista reciente, Grecia no se está recuperando realmente de los terribles años de deuda y austeridad de 2010.  La rentabilidad debe ser fundamental en cualquier modelo de capitalismo; y la modesta recuperación actual en Grecia se debe a un enorme aumento de la explotación y a una devaluación y destrucción de capital sin precedentes, dos fuerzas que pueden aumentar la rentabilidad. Sin embargo, el capital griego aún presenta un nivel de rentabilidad muy bajo, por lo que la inversión insuficiente frena el cambio tecnológico. Todos los viejos problemas de una economía capitalista débil se manifiestan en la reaparición de los problemas de balanza de pagos en Grecia. Para más información, consulte mi reciente folleto en línea sobre Grecia.

En otro artículo, Hiroshi Onishi y Chen Li, de la Universidad de Keio-Universidad de Kioto y St. La Universidad de Andrew, analizaron lo que llamaron un Modelo de Dependencia Externa del Sector Capitalista en la Oferta Laboral. Construyen un modelo de acumulación basado en dos supuestos: que (1) el nivel de salarios determina la oferta de mano de obra; y (2) la escasez de mano de obra es históricamente compensada por el sector no capitalista.

Esto parece seguir la idea de Rosa Luxemburg de que el progreso capitalista depende de la magnitud de la oferta o la demanda de mano de obra, no de la relación entre la productividad laboral y la rentabilidad. Onishi y Chen Li argumentan que cuanto mayor es la mano de obra proveniente del exterior —ya sea de países extranjeros o de sectores no capitalistas como las zonas rurales—, mayor ha sido la intensidad con la que los capitalistas han podido explotar la mano de obra dentro del sector capitalista. A medida que las sociedades occidentales se vuelven cada vez más incapaces de aceptar más inmigrantes debido al aumento de las tensiones culturales, y a medida que se agotan las reservas de mano de obra rural en Asia, la tasa de explotación disminuirá, provocando una crisis para el capitalismo. Esto se hace eco de la teoría del gran historiador económico J Arthur Lewis.

Es cierto que la inmigración y el aumento de la oferta laboral constituyen un poderoso factor que contrarresta la caída de la rentabilidad en las economías capitalistas, es decir, producen un aumento de la tasa absoluta de plusvalía. Sin embargo, los presentadores parecieron ignorar la principal vía de acumulación y expansión del capitalismo: la mecanización y, por consiguiente, el aumento de la plusvalía relativa . El fin de la inmigración no implica necesariamente una caída de la explotación y, por consiguiente, de la rentabilidad. Desafortunadamente, Rosa Luxemburg se equivocó al pensar que el capitalismo colapsaría si la demanda externa de la periferia disminuyera, y tampoco es correcto pensar que colapsaría si la oferta laboral global se agotara, aunque eso intensificaría el problema de impulsar la rentabilidad del capital.

Konstantinos Loizos del Centro de Planificación e Investigación Económica (KEPE) y Stavros Mavroudeas de la Universidad de Panteon, Atenas, presentaron el papel Teorías Marxistas Alternativas de la Competencia: Buscando una Nueva Hipótesis Integral. En él, argumentaban que cualquier teoría marxista de la competencia entre capitales debe considerar la lucha de clases como elemento clave. Se refieren a los «fundamentalistas» marxistas (de los cuales creo ser uno) que «tienen razón al señalar la importancia de la competencia para apoyar la innovación en el desarrollo capitalista». Sin embargo, la característica que define al capitalismo no es la competencia, sino la lucha de clases. Los autores argumentan que la lucha de clases adopta dos formas: entre capitales y entre capital y trabajo, y ambas determinan la tasa de plusvalía y la tasa de ganancia.

Sin duda, es la explotación del trabajo por parte del capital lo que determina la magnitud de la plusvalía y la rentabilidad, mientras que la competencia entre capitales determina la distribución de dicha plusvalía. Para mí, la lucha de clases se da entre el capital y el trabajo. ¿Acaso la competencia entre capitales no es una «lucha de clases»? Muchos capitales no son muchas clases. Por lo tanto, para mí, la acusación de que « los fundamentalistas parecen degradar una relación social con consecuencias políticas a una cuestión técnica que justifica la tendencia a la igualación de las tasas de ganancia» es una conclusión extraña. Si los autores quieren decir que los marxistas académicos solo «interpretan» el mundo cuando «de lo que se trata es de cambiarlo», puede que haya algo de cierto en ello, pero hablar de la ley de la rentabilidad de Marx como una «ley fatalista» que degrada el papel de la lucha de clases no puede ser correcto.

Quizás el artículo más interesante presentado en WAPE que he recibido es el de los economistas marxistas griegos Ozan Mutlu y Lefteris Tsoulfidis, sobre la acumulación de capital, el cambio tecnológico y la tasa de ganancias en las economías europea y estadounidense. Este documento hace una contribución significativa a la ley de rentabilidad de Marx y sus consecuencias para las principales economías en 2025.

En el artículo, los autores dividen las economías de Europa y Estados Unidos en sectores laborales productivos e improductivos y generan tasas de ganancia en consecuencia. La tasa general de ganancia corresponde a la economía en su conjunto, mientras que la tasa neta corresponde únicamente a los sectores productivos. Confirman una tendencia descendente a largo plazo en la rentabilidad del capital, impulsada por dos factores: una creciente composición orgánica del capital y una creciente proporción de plusvalía destinada a actividades improductivas. Esto conduce a una caída de la inversión a lo largo del tiempo hasta lo que podría denominarse el «momento de Marx» o el punto de inflexión de la «sobreacumulación absoluta de capital», como en 2008.

Sin embargo, un desarrollo reciente ha sido la reversión de la creciente proporción de plusvalía en los sectores improductivos, lo que “parece haber contribuido a estabilizar la tasa de ganancia” desde 2008. Los autores especulan que esta reversión podría deberse a que “las nuevas tecnologías ( ¿IA? – RM) se aplican cada vez más a actividades no productivas, donde el empleo ha disminuido drásticamente. Esto es evidente en sectores como las finanzas, el sector inmobiliario y el comercio mayorista y minorista. Es probable que estas tendencias se consoliden pronto y probablemente definan el nuevo sexto ciclo largo emergente”.   Los autores se refieren aquí a su opinión de que el capitalismo se encuentra en la fase descendente de un quinto ciclo largo y que pronto podría comenzar un nuevo sexto ciclo, impulsado por el aumento de la rentabilidad. No estoy tan seguro.

Un último punto. Los colaboradores de WAPE están interesados en debatir y analizar el posible declive de la hegemonía estadounidense y el auge de un mundo «multipolar», personificado principalmente en el grupo BRICS. Parece que muchos en la izquierda ven en los BRICS una fuerza antiimperialista alternativa que pueda resistir al imperialismo estadounidense en apoyo de los trabajadores de todo el mundo.

Creo que esta es una ilusión peligrosa. ¿Podemos realmente esperar que la Rusia de Putin, la China de Xi, la India de Modi, el Irán de Ayotolla, el Egipto de El-Sisi, la Indonesia de Subianto o MbS en Arabia Saudita lideren un movimiento internacionalista de trabajadores para derrocar al imperialismo? Estos gobiernos no trabajan por los intereses internacionales de los trabajadores, sino por los intereses nacionales de sus respectivas élites. La lucha de clases a nivel mundial se libra entre los trabajadores de todos estos países y sus élites gobernantes, no entre las élites del imperialismo y las élites de los países «resistentes». Para mí, el imperialismo solo será derrotado por los movimientos de la clase trabajadora en los países ricos, pero también en los BRICS.

Fuente: Blog de Michael Roberts

Traducción: G. Buster, Sin permiso

* Imagen: Pixabay

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ISRAEL. Huelga General contra el gobierno

 

ISRAEL. Huelga General contra el gobierno

 

Insurgente.org / 18.08.2025

 

Las familias de los rehenes retenidos en Gaza han convocado para este domingo una huelga general en Israel para mostrar su rechazo a la ofensiva del primer ministro Binyamin Netanyahu y para exigir el fin de la guerra en la Franja de Gaza.  El paro bautizado como ‘Israel en pausa’ cuenta con el apoyo de las principales universidades de Israel, decenas de organizaciones, sindicatos y unas 70 autoridades locales, entre ellos el alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai, o Shay Hajaj, presidente del Centro de Consejos Regionales y jefe del Consejo Regional de Merhavim, en la zona. A primera hora de este domingo, grupos de manifestantes bloquearon algunas vías de comunicación principales del país, como la autopista 1, que conecta Jerusalén y Tel-Aviv, con neumáticos quemando colocados en ambas direcciones, según puede verse en imágenes compartidas en grupos israelíes prodemocracia y en varios medios locales. Los bloqueos también han afectado a las autopistas 4 y 6. Está previsto que las marchas convocadas converjan en la sede principal del ejército de Israel en Tel Aviv. 

Reproductor de vídeo

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El nuevo pacto africano

 

Este es el Nuevo Pacto Africano de Traoré. Perdonaremos, pero nunca olvidaremos, dice. También que África renacerá. Y que ningún líder hable en nombre de África si se inclina ante amos extranjeros. Como dijo aquel poeta español, sopla el viento del pueblo.


El nuevo pacto africano


Ibrahim Traoré

El Viejo Topo

18 agosto, 2025 



EL NUEVO PACTO AFRICANO


¡Que ninguna bandera ondee en celebración cuando tu pueblo tenga hambre!

Que ningún líder hable en nombre de África si se inclina ante amos extranjeros.

Que no se firme ningún contrato que venda un futuro por un préstamo extranjero.

Declaramos un nuevo pacto entre la tierra y el pueblo.

entre el pasado y el futuro
entre lo visto y lo invisible

Honraremos a nuestros antepasados negándonos a repetir su cautiverio.
Bendeciremos a nuestros descendientes asegurándonos de que nazcan con dignidad y no con deudas.

Este es nuestro deber sagrado

Este momento, este ajuste de cuentas no se trata de mí.
No se trata de un solo gobierno,
un solo discurso
o una sola protesta.

Se trata de un despertar espiritual.
Un levantamiento ancestral.
Un fuego generacional que no puede ser extinguido por el miedo a manos extranjeras.

Que así quede escrito en los corazones de todos.

Africanos, nos levantaremos no como víctimas sino como visionarios.
Perdonaremos, pero nunca olvidaremos.
Extenderemos nuestras manos en paz, pero no nos inclinaremos en sumisión.

África recuerda quién eres
eres el ritmo del tambor de la tierra
eres el sol antes del tiempo
eres el vientre de la humanidad
eres el susurro de los ancestros
eres el señor del mañana

África, recuerda quién eres,
deja que los leones despierten, deja que el río cante,
deja que la tierra se regocije porque ya no estamos perdidos
y, ya no estamos dormidos.

Y así lo declaro como hijo de la tierra,
como siervo del pueblo,
como voz entre millones.

Declaro ante el Dios de la historia

África se levantará,
África sanará,
África reinará.

No en la conquista sino en la conciencia
No en la venganza sino en la restauración
no por la fuerza sino por el poder imparable de un pueblo que ha recordado su nombre

Que los antepasados miren con orgullo,
que los niños caminen con esperanza
y que el mundo sea testigo del renacimiento de un continente.

Así que ayúdanos Dios.

Fuente: Observatorio de la crisis

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