lunes, 3 de marzo de 2025

BRUTAL ATAQUE DE ISKANDER DESTRUYE CIENTOS DE TROPAS EN DNIPRO!BLOQUEADA...

Manual para destapar a un policía infiltrado

 


Manual para destapar a un policía infiltrado


Publicado el 3 de marzo de 2025 / Por Todo Por Hacer

KAOSENLARED

VV.AA. Editorial Dos Cuadros. Madrid, febrero 2025.

¿Cómo podemos saber si alguien es un policía infiltrado? ¿Cómo investigamos unas sospechas? ¿Cómo iniciamos un proceso de investigación y qué hay que tener en cuenta para hacerlo? ¿Qué resultados puede haber y cómo podemos actuar? ¿Qué patrones comunes tienen los infiltrados? ¿Qué podemos hacer si descubrimos a un policía infiltrado en nuestra organización? ¿Por qué hay que tener en cuenta el apoyo mutuo, el agotamiento y la paranoia? ¿Qué aprendizajes se han obtenido de los procesos que se han llevado a cabo hasta ahora? ¿Qué material se necesita? ¿Hay algún tipo de filtro útil para hacer algo más seguras las organizaciones? ¿Tienen el estado y la policía algún tipo de línea roja? ¿Conviene publicar todas estas informaciones? ¿Podemos saber dónde vive un infiltrado después de ser descubierto?

Este manual pretende dar una respuesta a todas estas preguntas en base a algunas de las experiencias adquiridas tras destaparse nueve casos de infiltraciones policiales en el Estado español entre 2022 y 2024. El documento incluye informaciones y datos que no se habían hecho públicos hasta ahora. No por morbo o sensacionalismo, sino porque han sido, y pueden ser, fundamentales para descubrir infiltrados y porque ayudan a entender gran parte del funcionamiento de estas prácticas policiales.

La publicación de este texto, basado en la guía ¿Mi amigo era un poli infiltrado? escrito por compañeras británicas hace unos años, está dirigida a toda la militancia (pasada, presente y futura) y tiene muchos objetivos, entre ellos el de transmitir las experiencias y conocimientos adquiridos para que ninguna militante ni organización más tenga que partir de cero a la hora de afrontar infiltraciones policiales y todo lo que éstas conllevan.

Está disponible de forma gratuita para descargar en PDF en la web de la editorial Dos Cuadrados. También se puede adquirir en formato físico a precio de coste, 2€, en la misma página web.

Este manual se presentó el 7 de febrero en el Ateneo La Maliciosa

Fuente: Todoporhacer

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El robo

 

Estas palabras de Zhok son de una sensatez absoluta. Lo asombroso es que no sean compartidas por todos (aunque quizás en su fuero interno todos saben que son ciertas). La cuestión es: ¿qué hacer ante la hipocresía de la casi totalidad de la clase política?


El robo


Andrea Zhok

El Viejo Topo

3 marzo, 2025 


Hoy los pueblos de Europa son rehenes, rehenes de una oligarquía financiera que manipula las conciencias, que miente constante y descaradamente a través de sus servidores en la prensa escrita, que de vez en cuando llama a votar con reglas distorsionadas y luego traiciona sistemáticamente la mayoría de las promesas electorales, hasta el punto de que la “promesa electoral” se ha convertido en sinónimo de “cuento de hadas publicitario”. Y todo esto se glorifica como “democracia liberal”. La impermeabilidad y sordera a las necesidades de la gente corresponde a la complacencia de felpudo ante diversos lobbys, que operan con transferencias directas o beneficios indirectos.

La situación de estos rehenes se ilustra más claramente en la actual carrera armamentista. Los números se suceden frenéticamente, en una constante competencia ascendente. Se habla de pagar 700.000 millones de euros en armas a la moribunda Ucrania. Se habla de aumentar el gasto militar al menos hasta el 3% del PIB (presentado como un descuento respecto al 5% exigido por Trump). En apoyo de estas perspectivas, en los medios de comunicación se promueve una vigorosa batería de mentiras (por ejemplo, que Rusia gasta más en armas que Europa o que una invasión militar rusa representa una amenaza real para Europa). No faltan los «soberanistas» que, después de haber sacrificado sus países durante medio siglo a las órdenes de Estados Unidos, ahora aprovechan la temida relajación de la presencia norteamericana en Europa para fantasear con una defensa nacional (o europea), defensa que se establecería mediante un gasto militar explosivo (por cierto, un gasto dirigido casi en su totalidad por las órdenes norteamericanas o israelíes).

El mecanismo político sobre el terreno es siempre el mismo, repetido hasta aburrir (y por otro lado, mientras nadie reaccione con malas noticias, mientras nos lo traguemos todo en lugar de engrasar la guillotina, realmente no hay razón para cambiar una táctica ganadora). El sistema es el siguiente: gritamos ante un peligro inminente, terrible, que se avecina, que no deja escapatoria ni alternativa, y que exige –con el corazón lleno de arrepentimiento– saquear el dinero que sobra del gasto social, de la educación, de la salud, de las pensiones, para remediar la EMERGENCIA. Después de haber pagado a las instituciones de crédito demasiado grandes para quebrar, después de haber comprado por adelantado diez dosis de vacunas Covid cada uno –incluidas las de los recién nacidos–, después de haber alimentado a pérdidas a los oligarcas ucranianos (cuyos hijos pueblan las costas mediterráneas) mientras sus plebeyos se convierten en carne de cañón, ahora es el momento de la carta de emergencia por excelencia: la amenaza de guerra.

Por muy humillante que resulte recordar estos hechos obvios, recordemos brevemente por qué el aumento planificado y aterrador del gasto militar es un mero robo legalizado, sin ninguna contribución a la defensa e independencia de las naciones europeas.

A) Si realmente se quisiera adquirir soberanía a través de la defensa militar, lo primero que habría que hacer sería iniciar una producción autónoma, o más bien autárquica, de todo lo necesario, cortando las dependencias de cadenas de suministro externas y remotas, sujetas a chantajes e interrupciones.

B) Si quisiéramos ponernos en condiciones de poder llevar a cabo una defensa militar seria contra un peligro similar al que se vio en la guerra ruso-ucraniana, esto no se puede hacer acumulando armas en depósitos: debemos asumir la carga de restablecer un servicio militar obligatorio generalizado y verdaderamente formativo. La idea de emprender una guerra como la que se vio en el Donbass con pequeños contingentes de profesionales es claramente una tontería.

C) Desde los albores de los tiempos, las guerras en curso han desarrollado técnicas de guerra, por lo tanto, salvo unidades de bajo coste como armas ligeras y balas, no tiene sentido llenar almacenes con armamentos tecnológicamente complejos, que quedarán obsoletos en pocos años. Las inversiones de guerra –si se hacen– se hacen en investigación y desarrollo, y se efectúan organizando la rápida convertibilidad de la producción industrial ordinaria en producción de guerra.

D) Finalmente, para prepararse para una guerra defensiva hay que tener una idea clara de qué hay que defenderse. Siendo realistas, ¿de quién tendría que defenderse un país europeo? Podrían surgir desafíos por parte de grupos terroristas comparables en tamaño a pequeños ejércitos nacionales (modelo sirio). Podrían surgir disputas fronterizas sobre áreas de interés común (yacimientos minerales, pasos marítimos forzados, etc.), lo que deja espacio para una zona bastante limitada de posibles hostilidades en el sureste de Europa. Si hablamos de grandes potencias remotas, como Rusia (o China, o EEUU), la necesidad de defendernos de una guerra de invasión y conquista por parte de estas entidades es risible: no existen ni los intereses, ni las condiciones logísticas, ni las demográficas para que algo así ocurra. Las guerras de expansión con fines de asentamiento suelen estar causadas por el excedente demográfico y ocurren en zonas próximas y contiguas. Desde esta perspectiva, la única amenaza realista para un país europeo podría ser planteada por otro país europeo. Ciertamente no de Rusia, que ya tiene serias dificultades para poblar el inmenso territorio bajo su control y que dispone de una sobreabundancia de materias primas, de las que Europa carece. En efecto, el prototipo de país que supone una amenaza militar para terceros lo representan los países europeos, con una alta densidad de población (aunque en descenso) y una extrema pobreza de recursos naturales. En cuanto a la idea de tener que armarnos para enfrentar una posible guerra de exterminio total –nuclear– contra una superpotencia, espero que quede claro que esta perspectiva es a la vez altamente inverosímil y técnicamente imposible: si superpotencias con enormes territorios y enormes armamentos nucleares decidieran bombardear Bélgica, o, en su defecto, Francia, la única inversión adecuada sería una inversión en rosarios.

Entonces, en esencia, ¿en qué consiste el actual monstruoso proyecto de financiación del gasto militar europeo?

No representa un crecimiento de la independencia de los pueblos europeos ni un crecimiento de la capacidad de defenderse de amenazas reales.

Se trata, en realidad, de una sola cosa: un robo colosal y legalizado de recursos públicos, un robo que empobrecerá aún más a los pueblos de Europa, que tendrá sobre su conciencia hospitales colapsados, pensionistas hambrientos y una gente común cada vez más ignorante y manipulable.

Mientras tanto, en nombre de la soberanía, la libertad y la democracia, un puñado de oligarcas instalará su propio buen retiro en alguna isla privada.

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DIRECTO ÚTIMA HORA | RUSIA VA A LA GUERRA TOTAL! UCRANIA Y ZELENSKI A LA...

La clase obrera y la guerra imperialista

 

La clase obrera y la guerra imperialista


DIARIO OCTUBRE / febrero 28, 2025

 


F.J. Ferrer (Unidad y Lucha).— En la actualidad existen en el estado español cuatrocientas empresas que se dedican a la fabricación de armas, contando con 36.000 empleos directos y que basan más del 80% de su negocio a la importación. Las cuatro principales han recibido subvenciones directas del gobierno por cuantía de más de 15 millones de euros, aparte de los multimillonarios contratos que estas empresas firman con la Administración. En estos momentos, estas empresas están viviendo periodo de abundancia que no se traduce necesariamente en una mejora de las condiciones laborales de trabajadoras y trabajadores, como ocurre, por ejemplo en Navantia, empresa pública que con su nefasta política de subcontratación, deteriora cada vez más las condiciones laborales de sus plantillas. Pero todo lo dicho hasta ahora, solo nos sirve para que centremos la atención sobre qué está haciendo la clase obrera respecto al escenario bélico que el imperialismo está implantando a lo largo y ancho del planeta.

No es ningún secreto que la mayor parte de las armas que se producen en estas empresas son exportadas ¿a dónde?, pues a alimentar las guerras que el imperialismo norteamericano y sus súbitos europeos están desarrollado en la propia Europa, en la guerra de la OTAN contra la Federación Rusa en territorio de Ucrania; del mismo modo, una parte importante de ese armamento va a parar al ente sionista para que continúe su genocidio contra el pueblo palestino, ya que el gobierno actual con su hipocresía natural, condena al ente sionista pero lo continua proveyendo de armas, armas que son utilizadas para incrementar la barbarie contra civiles, mujeres, niños, ancianos en Gaza, convertida en un enorme cementerio.

Con palabras como patria, libertades o democracia, la burguesía enmascara sus turbios manejos y negocios que, por cierto, nada tienen que ver con la patria, las libertades o la democracia, pues para esta gente solo supone un negocio del que esperan sacar cuantiosos beneficios que serán repartidos solo entre la pequeña élite que controla a lo que se conoce como “mundo libre” pero que, en realidad, es un mundo esclavo de multinacionales y grandes entidades financieras.

Pues bien, es en este punto donde la clase obrera y las masas trabajadoras han de tomar conciencia de triste papel que desempeñan bajo el imperio de la burguesía, fabricando armas que serán utilizadas para matar a hermanos y hermanas obreras, a niños, a civiles indefensos, ancianos… todo ello a cambio de percibir un salario que les permita vivir a ellos y sus familias en las precarias condiciones que el sistema les ofrece. Pero deben de tener una cosa clara, que los hijos e hijas de la clase obrera y de las masas trabajadoras, si no se pone remedio, están condenados a servir de “carne de cañón” en la guerra que se avecina.

Con estos aspectos situados, la clase obrera y las masas trabajadoras necesitan llevar a sus organizaciones sindicales, vecinales, etc, la exigencia de que “no nos arrastren a la guerra”, movilizándose ampliamente por todos los territorios del estado; obligando a sus sindicatos a que convoquen una huelga general que bajo la histórica consigna “PAZ, PAN y TRABAJO” paren la producción capitalista, única manera de obligar a la burguesía a ceder y la obligue a salir de la OTAN, del engendro en que se ha convertido la Unión Europea y del Euro.

La posición de la clase obrera ha de ser de rechazo absoluto a ser utilizada en las aventuras bélicas de la burguesía ¡que se maten entre ellos si quieren! El NO a la guerra del imperio ha de ir acompañado necesariamente del apoyo a la resistencia armada de los pueblos que luchan por su liberación, tal es nuestra responsabilidad como internacionalistas, pues solo librando la lucha más decidida y por todos los medios necesarios se puede conseguir vencer a la bestia imperialista, la Resistencia Palestina es el ejemplo.

Fuenteunidadylucha.es

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domingo, 2 de marzo de 2025

🚨 Trump Ataca a México y España: Pero Recibe Una Respuesta que No Espera...

PESADILLA EN UCRANIA. HISTERIA EN EUROPA. EEUU FUERA DE LA OTAN. PUTIN G...

ESTO SE ACABÓ! RUSIA ACABA DE GANAR y Occidente NO PUEDE HACER NADA | Th...

50 años de un disco legendario

 

2 de marzo de 1975. El Teatro Olympia de París será testigo de uno de los acontecimientos culturales más relevantes del tardofranquismo y la transición española. El recital de Pablo Guerrero fue un episodio mágico.


50 años de un disco legendario


EL VIEJO TOPO /  2 marzo, 2025



PABLO GUERRERO EN EL OLYMPIA

Por Miguel Ángel Gómez Naharro y Manuel Cañada                                          

 

2 de marzo de 1975. El Teatro Olympia de París será testigo de uno de los acontecimientos culturales más relevantes del tardofranquismo y la transición española. El recital de Pablo Guerrero constituye uno de esos episodios mágicos que condensan las emociones y esperanzas de una generación y de una coyuntura histórica, un concierto que resonará en la memoria colectiva hasta nuestros días.

El acontecimiento, señala el filósofo Alain Badiou, es un engendramiento de verdad. Es el momento en el que emergen verdades nuevas u omitidas, el tiempo en el que toman cuerpo los grandes sueños diurnos. En el Olympia, Pablo Guerrero, con la sencillez y sinceridad naturales en él, pone en pie un ramillete de verdades y sujetos sin nombre: la Extremadura olvidada de los conquistados, los nuevos paisajes doloridos de los emigrantes, la irrupción de la juventud antifranquista, la unión de los anhelos de amor y libertad o el estrecho vínculo de la cultura y la tradición popular. En sus canciones se funden Picasso y la trilla de los campesinos, las utopías de mayo del 68 y la nostalgia emigrante a orillas del Rhin. Pero, además, ese fogonazo de ideas y comunidades relegadas se presenta con formas nuevas, sin recurrir al folklorismo sentimental ni al panfleto, con un trenzado inédito que une poesía y rebeldía, humildad y conciencia.

La canción francesa de posguerra, con Jacques Brel, Georges Brassens o Leo Ferré a la cabeza, es una de las principales fuentes de inspiración para la corriente de cantautores españoles que ha surgido en los años sesenta. París es en ese tiempo, además del epicentro de las revueltas universitarias, la indiscutible capital cultural del mundo. Y el Teatro Olympia es uno de sus grandes emblemas, una sala mítica en la que han actuado leyendas como Édith Piaf, Bob Dylan o Georges Moustaki. Por otra parte, Francia es uno de los países que tras la guerra civil acogió a un mayor número de exiliados españoles y que constituye ahora el lugar de destino para decenas de miles de emigrantes. Ese es el contexto en el que se produce la maravilla. Pablo Guerrero lo recordará así en 2010: ”Era un ciclo de  canción muy grande, que duró como dos años, que hicieron los exiliados españoles, apoyados por intelectuales. Pasamos por allí José Menese, María del Mar Bonet, por supuesto Paco Ibáñez, Xabier Ribalta… Y me llamaron a mí, un poco por ser de Extremadura, que era una nacionalidad que allí se conocía poco, pero que había mucha emigración y muchas chicas sirviendo que en aquella época iban a París”. Lluís Llach, los hermanos Parra, Raimon, Pi de la Serra o Manuel Gerena serán otros de los músicos que actúen en el Olympia. Pero dos de esos recitales permanecerán de modo especial en la memoria colectiva, los de Paco Ibáñez y Pablo Guerrero. El doble aldabonazo, la voz de los poetas y una nueva España en marcha en las canciones de Paco Ibáñez; la artesanía, la búsqueda incansable y la gente de mañana irrumpiendo a cántaros en las de Pablo.

Parece que por entonces la España franquista está dando las boqueadas. Pero ese régimen criminal sólo está dispuesto a morir matando. Justo un año antes del concierto del Olympia, en la mañana del 2 de marzo de 1974, Salvador Puig Antich y Heinz Chez fueron ejecutados por medio del garrote vil. Matando y amordazando la Dictadura continúa afanada en que la libertad sea sólo “una palabra escrita en la pared”.  Y a veces ni tan siquiera eso. Una palabra escrita en la pared le costará la vida por ejemplo a Javier Verdejo, un joven estudiante granadino de 19 años, asesinado el 14 de agosto de 1976 cuando la Guardia Civil le sorprendió realizando una pintada que incluía tres humildes palabras: Pan, Trabajo y Libertad.

En febrero de 1975, unos días antes del recital, en la ciudad de Cáceres sucede un hecho que ilustra -en este caso de forma grotesca y descabellada- la naturaleza paranoica del régimen: el cabo Piris, el miembro más antiguo de la Policía Local, ordena retirar del escaparate de la Librería Figueroa un cuadro de Goya, La Maja desnuda. “¡Vengo a quitar esa inmoralidad de ahí!”, exclama el probo funcionario, que recibirá días más tarde la felicitación unánime del Ayuntamiento. En cuarenta años el franquismo ha echado hondas raíces de alienación y miedo. Los que mandan en las instituciones políticas, pero también en las fábricas, en los cuarteles o en las universidades maniobran para reproducir su dominio. “Que este tiempo sólo de nieblas nunca consiga paralizar tus pasos”, canta Pablo por entonces, que confiesa que vivió aquellos años “con una gran intensidad, con una gran energía y una gran ilusión. Era un tiempo donde sobre todo los jóvenes vibrábamos en una misma dirección, que acabara ya el franquismo, ya eran sus últimos años y aquello parecía eterno, parecía que no se iba a acabar nunca”.

Miguel Ángel Chastang, que toca el contrabajo, y Nacho Saénz de Tejada –uno de los grandes amigos de Pablo durante toda su vida–, que hace lo propio a la guitarra, serán los dos músicos que le acompañen en la aventura parisina. Los tres, junto a Charo –Rosario Gómez Vinarás, su novia, con la que se casará un año después– se plantan en París. “Recuerdo un lío muy grande porque Miguel Ángel no tenía el pasaporte y pasar en aquella época era complicadísimo. Pero lo que hicieron los organizadores fue mandarnos programas del Olympia. Fuimos en tren, en el Puerta de Sol-París. Y cuando llegamos a la frontera dijimos: “Vamos a cantar al Olympia”, y enseñamos el papel con el carné de identidad. ¡Y nos dejaron pasar!”

Pablo confiesa que antes de comenzar el recital “estaba aterrado”. “Íbamos a empezar a cantar y el regidor nos llamó y nos dijo, como muy sabiondo, en un perfecto castellano: “Venid aquí, españolitos. Este teatro ha hecho grandes a Jacques Brel, a Bob Dylan, a Joni Mitchell, por aquí han pasado los mejores… Así que a ver qué hacéis, porque como lo hagáis mal os hundiréis en la miseria para siempre”. Y nos dejó hechos polvo literalmente, con la moral por los suelos. Pero, de repente, cuando íbamos a salir, Miguel Ángel dijo: “Se van a enterar estos franceses de lo que sabemos hacer”. Y, salimos a darlo todo, muy motivados, dimos un recital muy imperfecto, pero que tiene verdad y tiene magia”. Así recuerda el cantautor extremeño aquel día tan decisivo en su trayectoria musical.

En el concierto interpretará once canciones. Son pocas –a continuación ha de actuar otro cantautor, Xavier Ribalta– pero han sido escogidas con esmero. Seis de las canciones ya han sido incluidas en el disco A cántaros. Y, dos de las cinco nuevas, Extremadura y Emigrante, han sido expresamente prohibidas por la censura. La selección resume muy bien las dos primeras etapas de Pablo Guerrero, la primera, “de carácter claramente rural”, en la que retrata la vida del campesinado y del pueblo de Extremadura, y la segunda, de “integración ciudadana y de reivindicación frente y contra la dictadura franquista”, por decirlo con las palabras de uno de los principales investigadores de la canción de autor en España, Fernando González Lucini.

El repertorio apunta a cuatro temáticas, estrechamente entrelazadas. Tres canciones nos hablan de la unión más hermosa e indestructible, la que anuda el amor y la libertad. El erotismo y la aspiración a un mundo nuevo se dan la mano poéticamente en Buscándonos.

 Qué de temblor de risa

hay en tus manos

cuando vienen a mí

—buscándome, buscándome—

para exigir al mundo

nuestra ración de dicha.

Qué temblor de peces, de manantiales, de risa y de vida en la poesía musicada de Pablo. Como señalará Moncho Alpuente la canción, “alejada del tópico, cuenta en palabras distintas, pero sentidas y muy gráficas el temblor de dos amantes que se buscan y se encuentran”.

Hoy que te amo y Para huir de la muerte se inscriben en esa misma concepción que fusiona el amor y el compromiso con la lucha colectiva, en la que “la libertad se presenta como una única extensión, sin discontinuidades entre lo personal y lo social” (Luis Tórrego Egido).

Hoy que te amo, mujer, amiga y compañera,

vamos a creer que nuestras manos crecen,

y que tenemos mil dedos o diez mil, y que todos

son como antorchas que a la noche amanecen.

Francesco Alberoni describía el enamoramiento como “estado naciente de un movimiento colectivo de dos”. Y Mario Benedetti abundaba en esa idea: “en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos”. Las canciones de amor de Pablo Guerrero en estos años comparten esa unión de lo individual y lo comunitario. Las metáforas eróticas -“las mejores fresas de tu huerto”, “el conjuro dormido de tus pechos”- caminan junto a las aspiraciones colectivas y a la denuncia irónica y sutil, a lo Chejov, como cuando nos retrata la atmósfera represiva en el país refiriendo el el modo en el que un diligente custodio apercibe a los amantes:

 Un hombre se acercaba, muy amable nos dijo:

«Está prohibido que estén aquí sentados».

En Para huir de la muerte aborda un tema clásico de la poesía. Es una canción que dedica a la memoria de Pablo Picasso y de Pablo Neruda. Cuando yo la hice aún vivían y ahora me gustaría que fuese un recuerdo. A Pablo Picasso porque hago referencia a sus palomas y a Pablo Neruda porque tengo el atrevimiento de robarle un verso de sus Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. En la letra parecen resonar también el conocido poema de Miguel Hernández, Llego con tres heridas. La vida consigue zafarse de la muerte a condición de vivirla intensamente; amar -parece decirnos el cantautor y poeta- es la mejor forma de huir de ella.

ESPAÑA Y YO SOMOS ASÍ, SEÑORES

Ecos de sociedad apunta a otro de los ejes temáticos del disco, el retrato de la España reaccionaria, de la sociedad hipócrita que ha construido el franquismo y de la alianza de clases en la que se sustenta. 

Él iba luciendo su viril elegancia

su bigotito gris, su educación en Francia

y la fábrica azul de su suegro en Manresa.

 

Él iba orgulloso de su aristocracia

que le ha permitido, y no es una desgracia,

amarrarse al duro banco de una galera burguesa.                     

En Ecos de sociedad, la descripción burlesca de la boda de dos vástagos de la clase dominante nos muestra la trabazón de intereses económicos que se enmascara tras el “aleteo de sonrisas, medallas, tules, lazos, satenes y condecoraciones”. Es la España que Berlanga caracterizará en La escopeta nacional, el pacto fundacional del franquismo entre la aristocracia terrateniente y la burguesía rampante, siempre al amparo, claro está, de la Iglesia oficial; la España tridentina que condena a las mujeres a un papel ornamental y subalterno.

En Pepe Rodríguez el de la barba en flor Pablo ironiza sobre el ligón de guiris, presentándonos el fardón del landismo pero, eso sí, con un ligero toque europeo. “Es una especie de romance que cuenta las hazañas de un personaje mitad Cid Campeador, mitad Don Juan”. El Plan de Estabilización ha llegado a las playas y a los mesones, pero sin olvidar nunca que, como dice Fraga, Spain is different.

Pepe Rodríguez, el de la barba en flor,

sabe inglés que aprendió de noche en un mesón.

Llega pues y sonríe, un vino y ya ligó

!Oh! mío Pepe, el de la barba en flor.

“Todos conocemos o envidiamos a ese Pepe celtibérico que liga a extranjeras, que tiene éxito, que es europeo. Con gran sentido del humor, Pablo ironiza sobre esos Pepes y hasta se ríe de sí mismo. Sólo por eso demuestra una gran inteligencia. No hay que tomar las cosas a la tremenda”, escribe  Moncho Alpuente. Con ironía nuestro cantautor está pintando las consecuencias del turismo masivo y el cambio en las mentalidades que está produciendo: “Vives como en Europa y salvas la tradición”.

EXTREMADURA, LEVÁNTATE Y ANDA

Extremadura será otro de los grandes argumentos del disco. Tres canciones nos hablan del pasado y del presente de la patria del autor. La primera de ellas se arraiga en el folklore, en la cultura popular. Se trata de los Cantares de Trilla. Pablo Guerrero recuerda que en su pueblo, Esparragosa, “era frecuente pasar en la época de la vendimia por un viñedo y oir cantar a la gente que recogía, y lo mismo en la trilla. Yo viví en una zona muy aislada, donde este tipo de tradiciones se conservó hasta muy entrados los sesenta”. Los cantares de trilla que él interpreta recogen chascarrillos del mundo campesino, burlones, pícaros, con mordiente. La galvana del que está harto de trabajar, la viuda que busca “un nuevo dueño para su viña”, el recelo paterno frente a las jóvenes demasiado ventaneras, el elogio del vino o el inveterado y socarrón anticlericalismo.

Por la sierra de Lares

vienen bajando

veinticuatro mil frailes

tras un pan blanco.

En los cantares de trilla que tanto le gusta interpretar al poeta se presienten los ecos del carnaval, las letras rijosas del Arcipreste de Hita o la rica tradición de los romances.

El segundo de los temas en el que está bien presente Extremadura es en Emigrante. La canción aborda el desarraigo y el sufrimiento que ha supuesto la emigración para centenares de miles de extremeños y para millones de españoles. Una brutal hemorragia que ha desangrado y aún desangra Extremadura.

                                            Un día cambió todo:

nuevos paisajes y los mismos dolores.

Las manos tienen callos, pero no de espigas,

y el corazón sin vino qué solo está y qué solo.

Pablo condensa de forma extraordinaria la rabia y la nostalgia, relatándonos el encuentro de dos emigrantes extremeños en Alemania, alternando y acoplando con maestría el aparente distanciamiento de unas estrofas con la calidez y ternura de otras. Es sin duda uno de los temas más hermosos que ha compuesto en su larga carrera, una canción con la que se han identificado miles de paisanos, “que salieron de nuestra tierra a Europa o a otras partes del país, a dejar allí su cultura y su trabajo”. Un acontecimiento es auténtico, señala Badiou, “en cuanto implica un encuentro traumático con un real no simbolizado”. Las criadas extremeñas, la clase obrera campesina que dejó el arado y la yunta y se deja ahora la piel en las obras y las fábricas de las ciudades, las vidas “de piedra despedida, de piedra golpeada, de piedra sola y dura” están retratadas en esta pequeña pero fabulosa historia. Unos meses después, en agosto de 1975, el diario Hoy recogía unas declaraciones de Tomás Pinto, un emigrante extremeño nacido en un pequeño pueblo de la Sierra de Gata que había asistido al recital del Olympia: “Aquello fue emocionante. Asistí con mis padres. Sin que esto parezca una novela rosa pero, de verdad, oyendo a Pablo cantar a Extremadura mucha gente Iloró”.

El cantautor conocía de cerca la emigración. Durante los meses de julio y agosto de 1970 había estado trabajando en una fábrica de envases en Heilbron (Alemania). “Sobre todo me pareció que la gente se encontraba sola, muy desarraigada de sus costumbres, de la luz, de su tierra y de su gente, aunque no había españoles, había muchos yugoeslavos”. Aquella experiencia contribuiría también a forjar su aguda conciencia social y política. Pablo recuerda que entonces interpretaba esta canción “con las tripas, y con la rabia que me daban los que tuvieron que dejar casa, familia, costumbres, idioma, por tener que emigrar a otros lugares, en busca de mejorar su suerte y la de sus hijos”.

Por último, dentro de este bloque temático, hay que destacar la canción Extremadura, que muchos consideramos el mejor y más auténtico himno que se ha hecho de la región, un canto a nuestra tierra y a sus gentes. En cinco breves y precisas estrofas, Pablo resume la identidad y las encrucijadas históricas de la comunidad extremeña.

 

Extremadura,

campo de toros heridos

que no braman.

¿Ocultarán el gemido

de su garganta?

 

Extremadura,

hombres que rezan a Dios

para que llueva.

Pero ¿quién les asegura

la cosecha?

 

Extremadura,

soledad llena de encinas

sobre campos con veredas,

¿por qué se fueron los hombres

de tu tierra?

 

Extremadura,

tierra de conquistadores

que apenas te dieron nada.

 

Ay, mi Extremadura

amarga.

Ay, mi Extremadura

levantáte y anda.

Extremadura, entonada a capella, suena “como una canción de pastoreo”. Es, en palabras de la periodista Merche Barrado “un poema casi gritado a golpes de guitarra, cuya interpretación choca mucho más cuando se escucha hablar a un Pablo Guerrero que se expresa en un tono de voz muy bajo, muy dulce, muy lento, que parece imposible de alterar”.

Pablo no manifiesta las ideas con abstracciones, sino con imágenes, con metáforas luminosas. La aparente resignación de los “toros heridos que no braman”, el sufrimiento contenido del pueblo, el dolor que no encuentra cauce. La identidad campesina de Extremadura y la incertidumbre que la acompaña, en la segunda estrofa. La herida que no cesa de la emigración, la paradoja insensata de que siendo tan grande y fértil sin embargo sus hombres y mujeres tengan que abandonarla. La historia manipulada que quema, la patraña mítica y autocomplaciente de los conquistadores. Y, por último, la necesidad de que ese lázaro cubierto de llagas se ponga en pie, luche y se libere de siglos de opresión. Imposible decir tanto y tan esencial de forma más sintética.

“Extremadura estuvo en el Olympia”. Días después del concierto así rezará el título de una de las noticias incluidas en Acordes, una sección musical del diario Hoy de la que se encargaban Jeremías Clemente y Manolo López. “La guitarra y la figura, entre tímida y segura, de Pablo Guerrero” rescataba aquella tierra olvidada y saqueada del suroeste español. La Extremadura rebelde del 25 de Marzo retornaba en su voz tras décadas de ostracismo.

ES TIEMPO DE VIVIR, DE SOÑAR Y DE CREER

El recital del Olympia consagrará a Pablo como uno de los grandes cantautores del país, que aparece con un perfil nítido, singular. Él es un poeta que canta, con un mundo propio, y con un discurso utópico muy elaborado que trasciende la coyuntura.

Pablo Guerrero aboga por una transformación profunda, social, política y cultural, en la economía y en los valores. “No solo cambiar la Historia, sino la vida”, afirmará en una entrevista para Triunfo en 1977. En sus canciones, según Haro Ibars, “hay una revalorización del deseo, del sueño y de su confrontación dialéctica con nuestra realidad cotidiana”. En la canción Planeó aparece con fuerza la crítica a las inercias que nos atan y nos hipotecan la vida.

Ahorcaría su corbata y dejaría clavado

su horario en la pared.

 

Y esa tela de araña que se metió en su frente

le dejaría, posiblemente, de doler.

 

Sentía ganas de luchar… yo que sé,

de hacerse una remuda en el alma cualquier sábado

y emprender una vida tan bella como cien

televisores apagados.

Una vida tan bella como cien televisores apagados. Ahí es nada. Nuestro poeta no arremete sólo contra el franquismo o contra la marginación de Extremadura, sino contra el sistema que hace posible esos y otros desmanes, contra la gris costumbre de la muerte en vida y  contra las quimeras del individualismo y del consumismo, en una línea que recuerda a lo que proponían por entonces intelectuales como Marcuse o Pasolini. Cantar en los setenta “era una militancia cultural”, le contesta a Victoria Prego, en una entrevista en 2003. La aspiración del movimiento popular construido en los últimos años, del que los cantautores constituían una pieza destacada, “era una revolución de costumbres, de forma de vida, de forma de ver el mundo, de enfrentarse a las cosas, de relacionarse con los demás y con uno mismo”.


Pero para lograr un cambio de esa envergadura se necesita un pueblo muy consciente, un sujeto social capaz de romper las amarras con el pasado. “Busca a la gente de mañana” representaba ese llamamiento a unir y unirse con todo lo realmente transformador, con la gente “que tiene en sus manos las olas de la vida”, en los centros de trabajo, en las universidades o en los barrios. “Buscó en tajos y talleres/ a los enteros/ y les habló/ de un mundo nuevo”, escribirá Gabriel Celaya por esas fechas refiriéndose a un militante antifascista infatigable, el panadero Simón Sánchez Montero. Reunir lo disperso, levantar la esperanza, organizar las soledades, de eso se trataba y se trata.

A cántaros, el tema con el que se cierra el recital, se convertirá en uno de los principales emblemas en la lucha contra la dictadura, “el parte meteorológico de las esperanzas democráticas que nos daba nuestro hombre del tiempo, Pablo Guerrero”, en palabras de Antonio Burgos. Un gran  himno de amor, solidaridad y aliento que expresa la necesidad, la promesa y la confianza en una explosión democrática, en una lluvia fuerte que acabara con el franquismo.

Pero tú y yo sabemos

que hay señales que anuncian

que la siesta se acaba

y que una lluvia fuerte,

sin bioenzimas, claro,

limpiará nuestra casa.

 

Hay que doler de la vida, hasta creer,

que tiene que llover

a cántaros.

«La canción nació de una forma un poco mágica, muy rápida. A la vez la música, la letra y la armonía, cosa que no me ha ocurrido nunca después. Hacía calor y no necesité repetirla para memorizarla. Llamé a mis mejores amigos y amigas de aquella época. Se la canté por teléfono. En el Festival de los Pueblos Ibéricos, celebrado en mayo de 1976, me estremecí, al ver que cincuenta mil personas la cantaban conmigo. Supe que permanecería en el tiempo”, recuerda Pablo. Es sin duda su pieza más popular. Ha sido llevada al jazz, a la salsa, al country y se ha convertido en un canto a la libertad y en una apelación contra la injusticia. En las plazas del 15M en 2011, y en los movimientos populares de la última década, ha vuelto a sonar con fuerza.

El recital en directo será editado como disco por Gong, un sello dependiente de Movieplay. Inicialmente Pablo y Nacho Sáenz de Tejada eran remisos a su publicación, porque les parecía que la grabación técnicamente estaba muy mal. Pero Gonzalo García Pelayo, el director de la empresa, les convencería de que “era un disco que estaba muy vivo, tocado con mucha veracidad y sentimiento”. La edición recibirá una acogida extraordinaria y convertirá aquel recital en un disco de culto.

Pablo Guerrero ha sido durante más de cinco décadas un referente ético y estético. El mejor letrista y el más avanzado de los cantautores españoles, como le gusta decir a Luis Mendo. Un buscador incansable de formas nuevas, un sorteador de lugares comunes. Y, al tiempo, un espejo de generosidad y coherencia donde mirarse.

“Sus canciones atravesaron el posmoderno purgatorio de la Transición. El seguía contando, reclamando lo común, el amor, el paisaje, las manos entrelazadas”, como explica Antonio Crespo Massieu. Mientras otros, mercaderes, traficantes al acecho de la presa negociaban en cada mesa maquillajes de ocasión, Pablo “seguía fiel a sí mismo, diciendo canciones que eran hermosos poemas, en voz baja, estremecida”.

Recordar, volver a pasar por el corazón la obra de Pablo, no es sólo un elemental deber de justicia y memoria, es también una forma de alimentar la esperanza, la dignidad y el coraje que necesitamos en el presente. Ahora más que nunca, cuando en el huevo de la serpiente se desperezan nuevos monstruos y tras el decorado de artificios se adivinan nuevos tsunamis y guerras, “es tiempo de vivir, de soñar y de creer”. Y que una lluvia fuerte, sin monóxidos ni neofascismo, claro, limpie el solar común que habitamos.

 Fotografías de Enrique Cidoncha

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Jefa de la Inteligencia de EE.UU. reacciona a la discusión entre Trump y Zelenski

 

Jefa de la Inteligencia de EE.UU. reacciona a la discusión entre Trump y Zelenski

 

DIARIO OCTUBRE / marzo 1, 2025

"Lo que has dicho [Trump] es absolutamente cierto: Zelenski lleva años intentando arrastrar a Estados Unidos a una guerra nuclear con Rusia", escribió Tulsi Gabbard en su cuenta de X.


Tulsi Gabbard habla en el Capitolio de EE.UU., Washington D. C., el 30 de enero de 2025. | John McDonnell / AP


La directora de la Inteligencia Nacional de EE.UU., Tulsi Gabbard, ha reaccionado a la discusión protagonizada el viernes por el presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, en la Casa Blanca.

 

«Gracias, Donald Trump, por tu inquebrantable liderazgo en defensa de los intereses del pueblo estadounidense y de la paz. Lo que has dicho es absolutamente cierto: Zelenski lleva años intentando arrastrar a Estados Unidos a una guerra nuclear con Rusia/ la Tercera Guerra Mundial», escribió en un mensaje en su cuenta de X.

En este sentido, la jefa de la Inteligencia del país norteamericano asegura que nadie le he llamado la atención al respecto. «Gracias, vicepresidente James David Vance, por hablar con tanta fuerza y claridad sobre la necesidad de la diplomacia», concluyó.

·         El altercado verbal comenzó tras un desencuentro entre Zelenski y el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance. En un momento dado, el líder del régimen de Kiev dijo que durante el conflicto armado todos tienen problemas, asegurando que, aunque ahora no lo noten en EE.UU., lo harán en el futuro.

·         «Eso no lo sabes», le interrumpió Trump. «Estamos tratando de resolver un problema. No nos digas lo que vamos a sentir, porque no estás en posición de dictar eso. Recuérdalo. No estás en posición de dictar lo que vamos a sentir. Nos sentiremos muy bien», añadió.

·         Cuando Zelenski le intentó replicar, el inquilino de la Casa Blanca afirmó que no tiene las cartas en este momento, reprochándole que esté jugando con las vidas de millones de personas y con la Tercera Guerra Mundial. «Lo que estás haciendo es muy irrespetuoso hacia este país», continuó.

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Fuente: actualidad.rt.com

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