sábado, 14 de diciembre de 2024

DOLOROSA DERROTA UCRANIANA AL SUR DE DONETSK. LA BANDERA RUSA ONDEA EN E...

 

Hasta hace poco, la hipótesis de trabajo consistía en que Asia Occidental y Ucrania eran dos vectores del modus operandi estándar de los hegemones, que consiste en incitar y desencadenar Guerras Perennes. Ahora ambas guerras están unidas en una Omni-Guerra.


Siria y la nueva omniguerra

 

Pepe Escobar

El Viejo Topo

14 diciembre, 2024 



Una coalición de neoconservadores straussianos en Estados Unidos, sionistas revisionistas acérrimos en Tel Aviv y neonazis ucranianos de tonos grises apuesta ahora por una Confrontación Final, con varios matices que van desde la expansión del lebensraum hasta la provocación del Apocalipsis.

Lo que se interpone en su camino son esencialmente dos de los principales BRICS: Rusia e Irán. China, autoprotegida por su elevado sueño colectivo de «comunidad de un futuro compartido para la humanidad», observa cautelosamente al margen, pues sabe que al final del camino, la verdadera guerra «existencial» del Hegemón será contra ella.

Mientras tanto, Rusia e Irán deben movilizarse para la Totalen Krieg. Porque eso es lo que está lanzando el enemigo.

 

SOCAVAR EL BRICS Y EL INSTC

La desestabilización total de Siria, con una fuerte contribución de la CIA y el MI6, es una táctica cuidadosamente diseñada para socavar los BRICS y más allá. Se lleva a cabo en paralelo a la retirada de Armenia de la OTSC por parte de Pashinyan 1, basada en

la promesa de EE.UU. de apoyar a Ereván en un posible nuevo enfrentamiento con Bakú; se anima a India a acelerar una carrera armamentística con Pakistán; y se intimida a Irán de forma generalizada.

Se trata también de una guerra para desestabilizar el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC)2, cuyos tres principales protagonistas son Rusia, Irán e India, miembros de los BRICS.

En su estado actual, el INSTC está totalmente exento de riesgos geopolíticos. Como uno de los principales corredores en ciernes de los BRICS, tiene el potencial de llegar a ser incluso más eficaz que varios de los corredores chinos a través del corazón de la Iniciativa del Cinturón y la Ruta (BRI).

El INSTC sería un salvavidas clave para una gran parte de la economía mundial en caso de una confrontación directa entre el combo EE.UU./Israel e Irán –con el posible cierre del Estrecho de Ormuz, que llevaría al colapso de un montón de multi-cuatrillones de derivados financieros, implosionando económicamente al Occidente colectivo.

Turquía bajo Erdogan, como de costumbre, está jugando un doble juego. Retóricamente, Ankara defiende una Palestina libre de genocidio y soberana. En la práctica, Turquía apoya y financia a un variopinto grupo de yihadistas del Gran Idlibistán –entrenados por neonazis ucranianos en la guerra de drones y con armas financiadas por Qatar– que acaban de marchar y conquistar Alepo, Hama y posiblemente más allá. Si este ejército de mercenarios3 fueran verdaderos seguidores del Islam, estarían marchando endefensa de Palestina.

Al mismo tiempo, el panorama real dentro de los pasillos del poder en Teherán es extremadamente turbio. Hay facciones partidarias de acercarse a Occidente, lo que evidentemente tendría ramificaciones en la capacidad del Eje de la Resistencia para luchar contra Tel Aviv.

En cuanto al Líbano, Siria nunca vaciló4. La historia explica por qué: desde el punto de vista de Damasco, el Líbano sigue siendo históricamente una gobernación, por lo que Damasco es responsable de la seguridad de Beirut.

Y ése es uno de los motivos clave de Tel Aviv para impulsar la actual ofensiva salafí

-yihadista sobre Siria, tras destrozar prácticamente todos los corredores de comunicación entre Siria y Líbano. Lo que Tel Aviv no pudo conseguir sobre el terreno –una victoria sobre Hezbolá en el sur del Líbano– ha sido sustituido por aislar a Hezbolá del Eje de la Resistencia.

 

EN CASO DE DUDA, RELEE A JENOFONTE

Las guerras en Asia Occidental son una compleja mezcla de vectores nacionales, sectarios, tribales y religiosos. En cierto sentido, son guerras interminables; controlables hasta cierto punto, pero que luego vuelven a las andadas.

La estrategia rusa en Siria parecía muy precisa. Como era imposible normalizar una nación completamente fragmentada, Moscú optó por liberar la Siria que realmente importa –la capital, las ciudades más importantes y la costa oriental del Mediterráneo– de las turbas salafistas yihadistas.

El problema es que congelar la guerra en 2020, con la implicación directa de Rusia, Irán y (a regañadientes) Turquía, no resolvió el problema de los «rebeldes moderados». Ahora están de vuelta, con toda su fuerza, apoyados por una vasta turba yihadista, con la inteligencia de la OTAN detrás de ellos.

 

HAY COSAS QUE NUNCA CAMBIAN.

  1. Jake Sullivan, entonces asesor de Hillary Clinton: «AQ [Al Qaeda*] está de nuestro lado en Siria».
  2. James Jeffrey, enviado especial a Siria bajo el mandato de Trump (2018-2020): «HTS [Hayat Tahrir al-Sham*] es un activo para la estrategia de EEUU en Idlib».

No podría haber mejor momento para la reactivación del «activo» HTS. El HTS está llenando un enorme vacío; cuidado cuando eso ocurra en Asia Occidental. Rusia está totalmente concentrada en Ucrania. Hezbolá sufrió mucho con los bombardeos y asesinatos en serie de Tel Aviv. Teherán está totalmente concentrado en cómo lidiar con Trump 2.0.

La historia siempre nos enseña. Siria es ahora una Anábasis de Asia Occidental. Jenofonte –soldado y Escritor– nos cuenta cómo, en el siglo IV a.C., una «expedición» («anábasis», en griego antiguo) desde Armenia hasta el Mar Negro de 10.000 mercenarios griegos fue contratada por Ciro el Joven contra su hermano Artajerjes II, rey de Persia. La expedición fracasó estrepitosamente, y el penoso viaje de vuelta se hizo interminable.

2.400 años después, vemos cómo gobiernos, ejércitos y mercenarios siguen sumergiéndose en las interminables guerras de Asia Occidental, y salirse ahora es aún más insoluble.

Siria ahora está cansada, agotada, con el SAA volviéndose complaciente con el largo congelamiento de la guerra desde 2020. Todo ello unido al feroz asedio por hambre desatado por la Ley César de EEUU, y la imposibilidad de empezar a reconstruir la nación con la ayuda de al menos 8 millones de ciudadanos que huyeron de la interminable guerra.

Durante estos últimos 4 años, los problemas se acumularon. Hubo un sinfín de incumplimientos del proceso de Astana e Israel bombardeó Siria casi a diario con impunidad.

China se mantuvo básicamente inmóvil. Pekín simplemente no invirtió en la reconstrucción de Siria.

La perspectiva no era aleccionadora. Incluso Rusia –que es un icono de la Resistencia de facto en sí misma, aunque no forme parte formalmente del Eje de Resistencia de Asia Occidental– lleva casi tres años de dura lucha con Ucrania.

Sólo un Eje de Resistencia cohesionado y consolidado –después de deshacerse de innumerables quintacolumnistas que trabajan en su interior– tendría una oportunidad contra ser eliminados uno a uno por el mismo enemigo consolidado, una y otra vez.

A veces da la sensación de que los BRICS –en particular China– no han aprendido nada de Bandung en 1955, y de cómo fue neutralizado el Movimiento de No Alineados (MNOAL).

No se puede vencer a una despiadada hidra hegemónica con flower power.

* organizaciones terroristas prohibidas en Rusia y muchos otros países.

 

Notas

  1. https://sputnikglobe.com/20240713/armenia-freezing-csto-payment-will-not-increase-contributions—russian-envoy-1119358777.html
  2. https://sputnikglobe.com/20241030/brics-boosts-trade-explore-new-routes–transport-corridors-shaping-future-1120727768.html
  3. https://sputnikglobe.com/20241129/syrian-army-eliminates-hundreds-of-terrorists-in-idlib-and-aleppo-including-foreign-mercenaries-

1121043453.html

  1. https://sputnikglobe.com/20241130/aleppo-crisis-whats-really-going-on-in-syria-1121050853.html

 

FuenteSputnik 

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viernes, 13 de diciembre de 2024

MASIVO ATAQUE DE MISILES RUSOS. EJÉRCITO RUSO EXPULSA A UCRANIA DE LA B...

Ante el debate de MUFACE: Por el fin del negocio de las aseguradoras privadas y su concertación

 


Ante el debate de MUFACE: Por el fin del negocio de las aseguradoras privadas y su concertación


Publicado el 13 de diciembre de 2024 / Por CGT

Kaosenlared

 

Desde la CGT tenemos claro que los recursos y los impuestos de todas han de destinarse, sin ningún tipo de duda, a los servicios públicos.

Es una gran incoherencia que haya sindicatos que representen a trabajadoras públicas, y estén defendiendo que se les dé asistencia sanitaria con aseguradoras privadas. Esto supone otra ranciedad y absurdidad más de la deriva neocapitalista. Este conjunto de sindicatos, con CCOO, UGT, CSIF y ANPE a la cabeza, defienden unos privilegios, ya obsoletos, que recortan los servicios de la sanidad pública con la finalidad de favorecer a empresas privadas e incrementar sus beneficios.

Se evidencia a menudo la mala praxis de las aseguradoras privadas para la obtención de beneficios económicos, como ejemplo: hacer pruebas innecesarias para posibles diagnósticos infundados; aumentar miedo ante posibles problemas de salud; derivar a la Seguridad Social cuando no pueden/quieren hacerse cargo de tratamiento a seguir; pagos mínimos a especialistas de la salud. Se daría la misma incoherencia que si sindicatos/trabajadoras de la sanidad pública (doctoras/es, enfermeros/as, auxiliares…) o de profesionales del tercer sector (educadoras/es sociales, técnicos/as en atención sociosanitaria…) jueces y abogacías, exigieran que se les pagase la educación privada, costes y juristas en juicios y/o las residencias privadas para familiares como privilegio por ser trabajadoras públicas. Incoherente y absurdo.

El gobierno ha de poner fin a las negociaciones con las aseguradoras privadas para que estas cesen de una vez en sus amenazas, chantajes y exigencias. Desde CGT exigimos que se transfieran de inmediato todos los recursos de nuestros impuestos destinados a MUFACE a la Seguridad Social (sanidad pública), y cese, de una vez por todas, la privatización del derecho a unos servicios públicos de calidad que cubren necesidades esenciales.

Desde MUFACE se atiende aproximadamente a un 5% del total de trabajadoras/es del Estado español (alrededor de 1 millón, de un total de 20 millones aproximadamente), con aseguradoras privadas está solamente el 3,3% del total de usuarios de MUFACE y en descenso, ya que cada vez más trabajadoras públicas escogen la sanidad pública. Este gobierno, que se autodenomina como el más progresista de la historia, ha de defender los servicios públicos. Es necesario que los más de 1.300 millones de euros que entrega cada año a las compañías privadas sean
destinados a la sanidad pública. Uno de los chantajes más utilizados por quienes defienden la privatización, es la pérdida de 13.000 puestos de trabajo si cesan los conciertos de MUFACE.

Desde CGT se valora como algo positivo, dado que serían 13.000 puestos de trabajo que se podrán recuperar en la sanidad pública.

¡Integración de lo concertado a los servicios públicos ya!
¡Basta de sostener privilegios y gastos de algunas con impuestos de todas!
¡Escogemos la pública, escogemos la seguridad social!
Como trabajadoras y como usuarias, es el momento de luchar y elegir lo público,
¡Solo así revertiremos la privatización de los servicios públicos!

 

Campaña recogida de firmas contra la financiación púbica de empresas de sanidad privadas


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¿Quién es Ahmed Hussein al-Shar’a?

 

He aquí un breve perfil del hombre que podría liderar una Siria "libre". La idea de una Siria democrática no es, hoy por hoy, más que una ensoñación. La guerra civil acecha.


¿Quién es Ahmed Hussein al-Shar’a?


Daniele Perra

El Viejo Topo

13 diciembre, 2024


Abu Muhammad al-Julani nació como Ahmed Hussein al-Shar’a en Riad, Arabia Saudita, en 1982, de padre sirio; un ingeniero empleado en la industria petrolera. Hay poca información sobre la vida de al-Julani antes de 2003, aparte de algunas breves referencias a una relación con una mujer alauita a la que sus respectivas familias se oponían. Desde 2003 lo encontramos en Irak luchando con la rama iraquí de Al Qaeda dirigida inicialmente por el terrorista jordano Abu Musa al-Zarqawi. Huelga decir que, antes de la agresión de la «coalición de los dispuestos» en Bagdad en 2003 (sobre la base de pruebas inventadas por la administración Bush hijo (el famoso fiasco de Colin Powell en la ONU), la presencia de Al Qaeda en Irak era irrelevante. Para ser justos, antes de jurar lealtad a la organización liderada por Osama bin Laden en 2004, AQI era conocida como Jama’at al-Tawhid. Wal-Jihad (congregación del monoteísmo y la yihad). A pesar de los intentos de asociar al grupo con el régimen de Saddam, un informe del Senado estadounidense sobre la situación en Irak antes de la agresión destacó cómo el propio Saddam intentó (sin suerte) localizar y capturar a al-Zarqawi. Los suyos, desde 2001, estaban ubicados permanentemente en el noreste de Irak (una zona de mayoría kurda)


AQI es protagonista de la guerra civil iraquí, donde destaca por la brutalidad de sus ataques contra la población chií. Al-Zarqawi murió en 2006, tras un bombardeo estadounidense. También en 2006, al-Julani fue arrestado por Estados Unidos y pasó cinco años en las conocidas prisiones iraquíes (incluida Abu Ghraib).

La experiencia carcelaria es fundamental, sobre todo porque la CIA obtiene de ellas considerables recursos. En este sentido, será útil recordar que el gobierno reformista iraní de Jatami había intentado reconstruir las relaciones entre la República Islámica y Estados Unidos sobre una base menos conflictiva, cooperando también en la lucha contra el terrorismo. En concreto, también se había propuesto un intercambio de prisioneros: hombres del MeK (organización terrorista iraní vinculada a Saddam) retenidos en cárceles estadounidenses en Irak a cambio de miembros de Al Qaeda retenidos en Irán. Estados Unidos se negó, planteando preocupaciones sobre la protección de los derechos humanos y las condiciones de las prisiones iraníes (lo que dicen los de Guantánamo y Abu Ghraib lo hacen particularmente ridículo). El hecho es que la verdadera razón fue que la CIA había descubierto que podía utilizar fácilmente a esos hombres para atacar a Irán desde dentro.

Ahora, después de cinco años de prisión, durante los cuales formó profundos vínculos con Abu Bakr al-Baghdadi (el pseudocalifa del autodenominado Estado Islámico), al-Julani reaparece en Siria para liderar la «rebelión» contra Bashar al- Assad con Jabhat al-Nusra (rama siria de Al Qaeda). En 2013, tras la división entre Al Qaeda e ISIS, la relación entre al-Baghdadi y al-Julani se deterioró. Después de haber ocupado más del 25% del territorio sirio, a partir de 2015, el Frente al-Nusra, se vio obligado a retirarse. Además, en 2017, el frente de oposición a Bashar al-Assad, muy heterogéneo y formado por milicias con diferentes intereses (que representaban a sus respectivos partidarios extranjeros), se desmoronó debido a la crisis entre Arabia Saudita y Qatar. El Frente al-Nusra primero se convirtió en Jabhat al-Fateh al-Sham y, posteriormente, junto con otras siglas, se creó Hayat Tahrir al-Sham que mantiene el control sobre la zona de Idlib.

A partir de 2015, al-Julani también intenta reconstruir su imagen y la de la milicia que dirigió (especialmente ante Occidente e Israel). Afirma no haber tenido nunca contacto con al-Zarqawi y niega su participación directa en el conflicto civil iraquí. Afirma repetidamente que sus enemigos son exclusivamente Hezbollah, Irán y el ejército árabe sirio, subrayando el carácter «nacional» de la lucha de su milicia (aunque está llena de mercenarios y extranjeros, caucásicos y asiáticos centrales en particular). Afirma que los derechos de las minorías serán respetados en la «Nueva Siria», para luego declarar herejes a los alauitas y pisotear los derechos de los cristianos en las zonas bajo su control directo.

Respecto a la herejía alauí, será útil recordar que, en su momento, tanto el Gran Mufti de Jerusalén Hajj Amin al-Husayni (sunita) como el Imam Musa al-Sadr (chiita), vía fatwa, los habían considerado parte integrante de la comunidad islámica, superando los prejuicios medievales del Hanbali Ibn Taymiyya.

Habría mucho que decir sobre el «gobierno de Idlib», dado que HTS ha utilizado a menudo el «puño de hierro» contra la población local, reprimiendo brutalmente (y en varias ocasiones) diversas protestas (con el silencio de los medios de comunicación occidentales).

El objetivo final, sin embargo, parece ser crear una «República Islámica» en Siria sobre la base de la particular interpretación que el movimiento hace de la Shari’a: una especie de hibridación entre las corrientes extremistas wahabíes y shafiíes. De hecho, el destino de Siria, parece ser el de convertirse en un «agujero negro» en el corazón del Levante en el que los servicios turcos, estadounidenses e israelíes puedan actuar como mejor les parezca. Después de todo, basta con mirar las líneas de partida de la ofensiva: la zona de Idlib con apoyo logístico turco; la zona de Dara’a, junto a los Altos del Golán ocupados por Israel.

FuenteAriannaeditrice.it

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Con el cierre de filas en torno al líder no se para a la derecha

 

El del PSOE ha sido un congreso apacible en medio de un mar embravecido. Una contradicción que solo lo es en apariencia: para Sánchez, se trata de aguantar. Nada más.


Con el cierre de filas en torno al líder no se para a la derecha


Jaime Pastor

El Viejo Topo

12 diciembre, 2024 

 

La celebración del reciente Congreso del PSOE se ha producido en un contexto internacional y geopolítico crecientemente inestable, por un lado, y de centralidad mediática y judicial de la nueva sombra de corrupción que afecta al denominado sanchismo, especialmente la que afecta a quien fue número 2 de ese partido, José Luis Ábalos, por otro.

A la vista de estos condicionantes, el desarrollo de este mitin congresual en Sevilla era previsible: máxima demostración de cierre de filas en torno al líder carismático y a su Manual de resistencia, así como reafirmación de la apuesta por seguir jugando a fondo la baza del chantaje (“que vienen la derecha y la extrema derecha”) para poder disciplinar a sus socios en el gobierno y en el parlamento. Por esas vías, Sánchez busca alcanzar su propósito de aguantar en Moncloa hasta 2027 y, pese a los malos augurios de las encuestas, ganar las próximas elecciones. Como era de esperar, tampoco ha habido ningún conato de autocrítica en relación a muchas de las políticas desarrolladas en estos años, ni siquiera por su corresponsabilidad en la inacción inicial ante la trágica catástrofe de la dana, pese a que los reproches han venido de muy distintos sectores, incluso de algunos de sus socios, como Compromís y Podemos.

 

Retórica social-liberal, asistencialismo en precario y euroatlantismo
Si prestamos atención a la Ponencia-Marco del Congreso, titulada “España 2030. Un socialismo que avanza, una España que lidera”, es justo reconocer algunos signos de una retórica más radical contra los “megarricos” en defensa de “la clase media y trabajadora”, pero pocas novedades programáticas. En efecto, el documento empieza anunciando cuatro grandes retos en el horizonte de 2030, lo que suena muy lejano en estos tiempos de aceleración reaccionaria: desarrollar un patrón de crecimiento distinto y hacer frente a la emergencia climática (tendrían que explicar cómo pueden ser compatibles lo primero y lo segundo…); enfrentarse a la transformación del orden global y, finalmente, responder al “auge de los valores autoritarios y de la internacional ultra”.

Sigue a continuación el intento de magnificar los “imposibles que logramos” en la última etapa (con la reforma laboral, pese a sus limitaciones, en primer lugar) y el anuncio de los “imposibles que lograremos” (con el proyecto –difícilmente viable con sus aliados PNV y Junts- de blindaje constitucional de las conquistas sociales), para luego pasar a definir un proyecto de país con diez metas: la primera de ellas (“Una economía más competitiva, justa y sostenible”) sitúa ya el marco de las que van exponiéndose luego: reducción de la jornada laboral, educación de calidad, viviendas para todos, combatir la desigualdad en todas sus formas, Estado autonómico reforzado, democracia plena que plante cara a la desinformación, vocación de liderazgo del proyecto europeo,  apoyo a la (falsa) “solución de los dos Estados en Israel y Palestina” y refuerzo de la “autonomía estratégica” de la UE en materia de defensa con la coartada de la guerra de Ucrania.

Junto a la medida más difundida de una reducción de jornada, cuyo contenido concreto está por ver, entre las novedades concretas que pueden llamar la atención cabría destacar la creación de un “escaño ciudadano” en el Congreso y en el Senado para que puedan intervenir representantes de la sociedad civil; el derecho a voto a partir de los 16 años y la convocatoria de Convenciones ciudadanas deliberativas; la prohibición de la conversión de viviendas residenciales en turísticas y de temporada, la creación de una empresa estatal para creación de vivienda pública y la exigencia de que las hipotecas y los alquileres no superen el 30% de los salarios; la reforma del sistema de financiación autonómica (con una formulación lo suficientemente ambigua para contentar a todas la baronías…); o, en fin, la derogación del Acuerdo de 1979 con la Iglesia católica en asuntos culturales y educativos…

Algunas de esas promesas suenan ya a mera repetición de las incluidas en anteriores Congresos, mientras que destaca la escasa atención que se presta a la (necro)política migratoria (solo se menciona la necesidad de “un modelo de inmigración que garantice un flujo constante”) o la ausencia de una política fiscal que vaya más allá de una genérica referencia a que se obligará (¿cómo?) a las grandes empresas a repartir una parte de los escandalosos beneficios alcanzados en estos últimos años1. Por no hablar de la siempre aplazada derogación de la ley mordaza y de la ley de secretos oficiales; o de la reforma democrática y urgente del poder judicial (¿dónde queda aquel anuncio de regeneración democrática?); o de la falta de concreción de lo que puede significar “ahondar en el proceso de federalización del Estado”; o, last but not least, el silencio total sobre el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, confirmando una vez más su complicidad con el régimen represor marroquí .

Sin embargo, del interés que haya podido tener esta ponencia-marco en el Congreso sólo ha trascendido el triunfo de las mal llamadas feministas clásicas con su enmienda destinada a impedir la inclusión de la Q+ junto a LGTBI. Algo que se consiguió gracias al lobby encabezado por la ex vicepresidenta Carmen Calvo, y que finalmente fue aprobado en el pleno con un muy bajo porcentaje de participación2. Una decisión que supone un grave paso atrás en el reconocimiento de la diversidad, contribuye a fomentar la transfobia, envalentona a las derechas en su guerra cultural y aleja al PSOE de una posición que cuenta con un amplio consenso en el grueso del movimiento feminista; sobre todo, entre sus nuevas generaciones.

En resumen, Sánchez ha aprovechado el Congreso para exigir fidelidad a la militancia frente al acoso judicial, político y mediático que está sufriendo, sobre todo, desde la aprobación de la ley de amnistía (queriendo dejar en el olvido que no protestó e incluso fue cómplice del que en el pasado afectó al soberanismo catalán y a Podemos). Al mismo tiempo, ofrece un proyecto de gobierno lo suficientemente ambiguo en las cuestiones fundamentales que le confrontan con el PP para intentar atraer a una parte de su electorado e incluso restablecer con ese partido un bipartidismo por sentido de Estado. Tarea esta difícilmente viable, incluso como estamos viendo ante la emergencia migratoria en Canarias, ya que el PP sigue bajo la presión no sólo de Vox (dispuesto a reivindicar sin complejo alguno el legado de la dictadura franquista cuando se acerca el 50 aniversario de la muerte de su fundador), sino también de la procedente de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ambos reforzados por la victoria electoral de Trump. Además, teniendo en cuenta la heterogeneidad de sus aliados en el parlamento, tampoco es previsible que algunas de las leyes y medidas progresistas prometidas, empezando por su inclusión en los presupuestos, lleguen a buen puerto.

Así pues, nos vamos a encontrar con un PSOE que va a seguir por la senda de un reformismo sin reformas estructurales que cuestionen los intereses del gran capital y las bases del régimen monárquico del que este mismo partido ha sido y es un pilar fundamental. No será por ese camino como va a poder frenar la amenaza real del bloque reaccionario ni tampoco, pese a los buenos datos macroeconómicos, atenuar la agravación de las desigualdades. Sólo cabe, en la mejor de las hipótesis, que trate de neutralizar la conflictividad social atendiendo a determinadas demandas, como en el caso de la lucha por una vivienda digna; pero difícilmente lo logrará si ni siquiera pudo salir adelante en el parlamento el impuesto sobre los alquileres de temporada.

Este impasse estratégico en el que ha entrado el PSOE no es ajeno a la evolución que caracteriza desde hace tiempo a un social-liberalismo atlantista que tiende a perder centralidad en muchos países, como estamos viendo ahora en Francia y muy probablemente en Alemania tras las elecciones generales de febrero. En ese contexto, en el caso español, la resiliencia en el gobierno aparece cada vez más como una anomalía gracias a que ha conseguido anular el potencial rupturista de los partidos que emergieron a su izquierda –Podemos y luego Sumar–, y, a la vez, mantener una política de pactos con fuerzas de ámbito no estatal, en Euskal Herria y Catalunya principalmente, a cambio de modestas concesiones prácticas.

Con todo, esta política del miedo frente al mal mayor no va a durar siempre en unos tiempos en los que el malestar social y la desafección política, acrecentados ahora por las consecuencias de la catástrofe de la dana, van a seguir aumentando. No serán las políticas de este gobierno las que vayan a evitar que el bloque reaccionario logre capitalizar la extensión de la antipolítica entre nuevos sectores del electorado.

 

Miedo a la democracia interna
En el plano organizativo, también ha quedado evidente la consolidación de un modelo de partido basado en un cesarismo cada vez más reforzado en torno al líder máximo, como ya ha criticado uno de los pocos delegados de Izquierda Socialista que asistieron al Congreso, Manuel de la Rocha Rubí3: según él mismo ha comprobado, ha habido una demostración clara de “miedo a la democracia”, manifestada incluso en la “negativa a debatir la gestión en el Congreso, vulnerando un principio democrático básico y un artículo clave de nuestros Estatutos”, y se ha instalado una total subordinación del partido al propio gobierno; algo que ha quedado más visible si cabe con el número de ministros y ministras que forman parte de la nueva Comisión Ejecutiva Federal; definitivamente, concluye, “la posición del Partido la fija el Gobierno y no al contrario, ni siquiera con posibilidad de que haya una influencia mutua”.

El caso de Madrid, con la dimisión forzada de Juan Lobato como secretario general del PSM, independientemente de la opinión que se tenga sobre su comportamiento ante el caso de la pareja de Díaz Ayuso, es otra muestra clara de esas prácticas, como justamente ha criticado Izquierda Socialista de Madrid (“¡Las formas importan!”) ante la prohibición de reuniones para poner en pie alguna candidatura frente a la oficialista, encabezada por el actual ministro Oscar López.

Así que, definitivamente, bajo la máxima hacer de la necesidad virtud, se ha consumado el triunfo de un modelo de liderazgo plebiscitario que sólo aspira a mantenerse en el gobierno haciendo algunas concesiones a sus aliados de investidura en áreas que no afecten al núcleo duro de la economía política que se dicta desde la UE, principalmente desde la Comisión Europea y el Banco Central Europeo.

Vacío a la izquierda
A estas perspectivas sombrías se añade la trágica ausencia de fuerzas políticas a la izquierda del PSOE capaces de construir una alternativa frente a las políticas divisoras de las clases populares que practican las derechas, pero también al social-liberalismo menguante de Sánchez. Ni Sumar –adaptado cada vez más a los límites que marcan la Moncloa y la UE–, ni Podemos –pese a sus esfuerzos por aparecer ahora hipercrítico de un PSOE con el que, sin embargo, sigue aspirando a gobernar– tienen ya credibilidad para ser referentes en la ardua tarea de recomponer una izquierda dispuesta a extraer las lecciones del ciclo abierto por el 15M y el procés catalán con el fin de ofrecer un camino de refundación que no esté subordinado a la política institucional.

Tampoco en el plano más social las direcciones de los grandes sindicatos, CCOO y UGT, subordinadas a su vez a lo que marque el gobierno, aparecen hoy como el marco de referencia para una recomposición de un movimiento obrero dispuesto a hacer frente a una patronal y a un gran capital cada vez más propensos a favorecer la llegada al gobierno del bloque reaccionario.

Con todo, las movilizaciones por una vivienda digna en prácticamente todo el territorio del Estado español –expresiones reales de una lucha de clases que atenta directamente contra el capitalismo rentista–, al igual que la admirable respuesta solidaria del pueblo valenciano y de otros lugares del Estado frente a la catástrofe ecosocial de la dana, así como las distintas formas de resistencia que se están dando en distintos sectores –como en la sanidad y la educación– o en la solidaridad con Palestina muestran síntomas esperanzadores de que se pueda ir reabriendo un nuevo ciclo de movilizaciones desde abajo y a la izquierda en el próximo periodo. Será de esas experiencias de las que habrá que ir aprendiendo para buscar nuevas formas de confluencia en las luchas y en los debates de actores colectivos renovados; y, con ellos, generar nuevas iniciativas que permitan construir un frente común político y social, capaz de hacer frente a la amenaza reaccionaria y de acumular un potencial contrahegemónico desde los barrios y los centros de trabajo. Sólo así podremos volver a poner en el centro la necesidad de una estrategia de transición ecosocial y de ruptura democrática con este régimen y con el bloque de poder que lo sustenta.

 

Notas

  • 1. Como critica Andreu Missé: “La reforma fiscal llevada a cabo por el Gobierno (PSOE y Sumar) y sus socios es de mínimos. Más bien, parece una sucesión de parches. El acuerdo alcanzado en el Congreso ha aprobado el impuesto a la banca, el aumento de las rentas de capital, a los hidrocarburos y al tabaco. Pero ha tenido que dejar para una nueva ley el impuesto a las energéticas. Y han sido descartados los impuestos a las inmobiliarias (Socimis), los seguros privados, bienes de lujo y diesel y el IVA a los pisos turísticos”, “Insolidaridad de bancos y energéticas”, Alternativas económicas, diciembre 2024, 130, p. 3).
  • 2. “La historia tras las enmiendas del PSOE sobre las siglas LGTBIQ+”, Ana Requena y José Enrique Monrosi, 3/12, 24
  • 3. “Congreso socialista y crítica a la gestión”, eldiario.es, 6/12/24

 

Fuenteviento sur

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jueves, 12 de diciembre de 2024

POKROVSK.COLAPSAN LAS ÚLTIMAS DEFENSAS ANTES DE LA CIUDAD.RUSIA AVANZA E...

Si fracasa un golpe, se intenta otro

 

Mientras la democracia se mantiene en el camino que los poderosos le marcan, todo va bien. Pero si se encienden algunas luces y se desvía un poco, se da un golpe, y se la reconduce el tiempo que haga falta.


Si fracasa un golpe, se intenta otro


Andrea Zhok

El Viejo Topo

11 diciembre, 2024 



Una vez que fracasa un golpe, se intenta otro. 


Después de la retirada de la ley marcial en Corea del Sur –el Presidente Yoon Suk-yeol no pudo superar el obstáculo de la dimisión del Ministro de Defensa, que le quitó el apoyo del ejército–,nos encontramos ante el golpe «legal» preparado por el Tribunal Constitucional rumano, que anuló los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales y las aplazó para una fecha posterior.

Como se sabe, en la primera vuelta el candidato Georgescu salió primero y las encuestas lo dieron por vencedor en la segunda vuelta (63% contra 37% de la otra candidata Elena Lasconi). Georgescu no está alineado con las posiciones de la OTAN y esto representa un problema.

Las motivaciones del Tribunal Constitucional rumano son dignas del mejor cabaret: el candidato Georgescu se habría beneficiado de una campaña de Tik-Tok que «se parecía» (sic) a las tácticas rusas.
En esencia, la sospecha de una posible influencia extranjera marginal sería suficiente para anular las elecciones.
(Para un país como Italia, que ha votado desde 1948 hasta hoy siempre bajo una colosal presión internacional, desde Washington hasta el BCE, con este criterio todas las elecciones podrían ser invalidadas, sin excepción.)

¿Qué tienen en común estas regurgitaciones autoritarias? 

Es muy sencillo. Se trata de un autoritarismo oficialmente puesto al servicio de los liberales. 

Naturalmente, el cortocircuito es sólo aparente. 

Desde que el liberalismo se convirtió en la columna vertebral de la política europea en el siglo XIX, siempre ha jugado la carta de la apelación a la libertad democrática cuando tenía que defenderse de la perspectiva del estatismo, y la carta de la represión paternalista cuando el demos no votaba. Una manera de agradar a los jefes del navío. 

Lo que estos temblores autoritarios indican es la condición de peligrosa fragilidad en la que se encuentra la narrativa democrática liberal, que a pesar de sus enormes esfuerzos por manipular la opinión pública ya no es capaz de persuadir –no siempre– a la mayoría de la población de que las generosas palizas propinadas son para su bien. El juego de gobernar la opinión pública en una democracia formal siempre es arriesgado. 

En el siglo XIX, durante mucho tiempo se creyó que sólo el sufragio universal sería capaz de establecer regímenes que funcionaran en interés del pueblo. Por lo tanto, desde la consecución del sufragio universal, todo el esfuerzo de las clases dominantes liberales siempre ha estado dirigido a convencer a la mayoría de que los constantes sacrificios de la mayoría, para mantener el privilegio de unos pocos, eran lo único correcto.

Qué estrategia narrativa se puede utilizar para lograr este resultado, lo único imprescindible, puede variar. Pero en general el resultado se logra persuadiendo a la mayoría de que acecha una amenaza mucho peor que el privilegio oligárquico, y que los únicos capaces de defender al país de esa amenaza son precisamente los miembros de la élite liberal. 

Cuanto menos se afianza esta narrativa, más clara se vuelve la naturaleza de las democracias liberales: el verdadero poder reside en la esfera «liberal», es decir, en la propiedad a gran escala, donde la «democracia» es sólo la variable dependiente, utilizable como cobertura ideológica hasta que pueda ser manipulada, pero libremente subordinada tan pronto como resulte refractaria a los deseos de las elites.

Fuente: L’AntiDiplomatico

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