martes, 1 de octubre de 2024

ÚLTIMA HORA: IRÁN ATACA A ISRAEL CON MÁS DE 400 MISILES | F-35 EN LLAMAS...

Reflexiones en torno al genocidio

 

Reflexiones en torno al genocidio

 

DIARIO OCTUBRE / octubre 1, 2024

 



“No es verdad la muerte cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”
— José Martí

Hiere si quieres herir
que el golpe aguardo sereno
pues yo en cambio te condeno
al tormento de vivir
¿A dónde podrás huir
que no te alcance el castigo?
Buscarás en vano abrigo
otros montes, otras playas
y a donde quiera que vayas
irá tu crimen contigo


Epígrafe
Jesús Orta Ruiz
El Indio Naborí

Sergio Rodríguez Gelfenstein.— Mataron a José Martí y la lucha del pueblo cubano no se detuvo, mataron al general Augusto C. Sandino y años después al comandante Carlos Fonseca y la lucha del pueblo nicaragüense no se detuvo, mataron a Yasser Arafat y la lucha del pueblo palestino no se detuvo, no está demostrado, pero existe la hipótesis de que mataron al comandante Hugo Chávez y la lucha del pueblo venezolano no se detuvo. ¿Creen que por haber matado a Hasán Nasralá la lucha de la resistencia anti sionista en el Asia Occidental se va a detener? Suponer eso es subestimar a los pueblos, creer que la lucha depende de una personalidad o incluso de un dirigente. Claro que la pérdida de un líder es dura y dolorosa, pero jamás la historia de la lucha por la independencia y la libertad se ha detenido por eso.

Está demostrado que Israel es un engendro imperialista y que el sionismo se sostiene por el aval que Estados Unidos y Europa le dan para cometer sus crímenes. Pero también es cierto que el mayor triunfo del imperialismo y el sionismo –y en eso radica la causa fundamental de su éxito- es haber logrado mantener dividido al mundo islámico y musulmán, impidiendo la unidad necesaria para combatir al enemigo sionista. Hasta el 7 de octubre del año pasado, algunos países árabes incluso habían firmado los acuerdos de Abraham e iniciado la “normalización” de las relaciones con Israel. Antes, en 1978 se firmaron los acuerdos de Camp David y en 1993 los de Oslo. Más recientemente, al desatar la mal llamada “primavera árabe”, al golpear al eje de la resistencia a fin de destruirlo, el imperialismo y el sionismo apuntaban a la desunión.

Son más de 45 años de esfuerzo de Estados Unidos por buscar acuerdos parciales que paralicen la lucha del pueblo palestino y de los países que resisten. Nunca un pueblo firme y tenaz y sus líderes, han firmado acuerdo alguno con la entidad sionista. Hoy, una vez más queda claro que la identidad religiosa y la nacional tienen un carácter subordinado cuando de defender los intereses de clase se trata. Por eso, algunos países y líderes árabes y musulmanes se quedan en la retórica de “volver a Al Quds” y “rechazar” las matanzas sionistas, mientras en realidad buscan aliarse -y hasta hacer negocios con ellos- a través de Estados que buscan unificarlos para detener el impulso liberador de la resistencia.

300 millones de árabes y 1500 millones de musulmanes no han sido capaces de unirse para enfrentar al sionismo que en Israel configuran una población de 6.9 millones de judíos (y no todos son sionistas). La división, los intereses de monarquías medievales corruptas y su deseo de subordinarse y servir a Estados Unidos y a Occidente permiten esta situación en la que Israel puede actuar a sus anchas violentando el derecho internacional y la Carta de la ONU. Llegará el día en que los pueblos de la región le reclamen a sus élites los titubeos y las dudas al enfrentar al sionismo. Y cuando ese día llegue, todo cambiará.


El enciso 1 del artículo 1 de la Carta de las Naciones Unidas instaura como primer propósito de la organización: “Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz”.

Antes, en el preámbulo de la Carta se establece que la ONU está resuelta “a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”.

A la luz de estos preceptos, es evidente que la ONU ha fracasado, debe desaparecer y dar paso a una instancia que si esté capacitada para cumplir estos objetivos. Para ello, es básico, fundamental y necesario que desaparezca el derecho a veto. El derecho a veto es un instrumento dictatorial que proporciona las herramientas que garantizan el genocidio sionista en Asia Occidental.

La ONU ya no es un instrumento para la paz, al punto que el líder sionista -desde New York- y sin importarle que el mundo no lo escuchaba, ordenó el ataque contra Líbano y el asesinato del líder de la resistencia Hasán Nasralá. Cuando se ha hecho evidente que la ONU ya no es una tribuna para promover la paz sino para estimular la guerra, debería ser natural su desaparición.

Todo esto se puede hacer porque Estados Unidos lo permite, lo avala, lo apoya, lo financia y arma al causante de la guerra incluso cuando es evidente que se ha configurado el delito de genocidio establecido en la “Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio” aprobada en 1948 y puesta en vigencia en 1951. La ONU es tan ineficaz que no ha sido capaz de hacer aplicar esta convención que se proponía evitar “un delito perpetrado con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.

20 de noviembre de 1945. Los Juicios de Nuremberg

 

Cuando finalizó la segunda guerra mundial, a fin de castigar a los culpables de tan abominable hecho que causó la muerte a 60 millones de personas (el 2,5% de la población del planeta en ese entonces) se realizó el juicio de Núremberg. Uno de sus objetivos principales fue llevar a cabo un juicio justo y tener un rol concreto en la prevención de genocidios en el futuro. A pesar de los esfuerzos de los fiscales soviéticos, sus colegas occidentales se preocuparon de “suavizar” las penas y salvaguardar a muchos criminales.

Gracias al apoyo de Estados Unidos, el Vaticano, la Cruz Roja Internacional, la España franquista y la Italia derrotada pero con una fuerte presencia de las huestes de Mussolini, el nazismo y el fascismo sobrevivieron y hoy toman cuerpo en Europa (las elecciones del pasado domingo en Austria son claro reflejo de esta situación) , en América Latina y en otras regiones del mundo. Ayer, en Austria, al igual que Hitler, los fascistas llegaron al poder por vía electoral.

La extirpación no concluida del nazismo hoy le está pasando cuenta al mundo. El sionismo como corriente nacionalista reaccionaria y expresión de la extrema derecha racista surgida a finales del siglo XIX en Europa, sustenta su ejecutoria en el mito de la superioridad racial y la exclusividad de los judíos. Al igual que Estados Unidos, el sionismo considera que el territorio ocupado es una tierra prometida por Dios. Se sustenta en un exacerbado chovinismo, anti comunismo y el nacionalismo extremo. Eso les permite justificar el exterminio de los palestinos y los árabes.

Me preguntó si habrá que esperar a que termine la guerra en Asia Occidental con la derrota de Israel para organizar un nuevo Núremberg, o si será necesario que Rusia, otro país o alianza de países, realicen una nueva Operación Militar Especial, para que al igual que en Ucrania se logre paralizar el desarrollo del genocidio en curso.

¿Y qué dirán los “civilizados” europeos, las social democracias y la izquierda cobarde cuando ello ocurra? ¿O es que caso debemos seguir mirando desde la tranquilidad de nuestros hogares y de nuestras vidas como el mundo no es capaz de organizarse ni siquiera para evitar la muerte en masa de decenas de miles de personas? En la conciencia de los habitantes de este planeta pesará la carga por la incapacidad y la complicidad con este genocidio.

Ya no bastan las declaraciones de rechazo y repudio, hay que pasar a la acción y hay múltiples formas de hacerlo en términos políticos, jurídicos, económicos y militares, pero lo repito una vez más, la iniciativa debe venir del mundo árabe y musulmán porque esperar que Occidente y en primer lugar Europa hagan algo, no es más que una quimera. Más que más, son ellos los ejecutores de los peores genocidios en la historia de la humanidad. Así se hicieron ricos y poderosos: a través de la muerte, la usurpación, el robo, la piratería, el latrocinio, la depredación, el saqueo y la rapiña. Esos son los instrumentos que le permitieron transformarse en “jardín”, recuerden… el resto solo somos “selva”.

www.sergioro07.blogspot.com

Fuente: sergioro07.blogspot.com

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RIDÍCULO EN UCRANIA: ZELENSKY CREARÁ LA "FUNERARIA ZELENSKYY". PARECE BR...

Fascistas somos todos. Incluso Mussolini

 

¿Qué fascismo es ese al que se le puede vencer por medio de los votos y no de los fusiles? El autor sostiene que el fascismo omnipresente se ha convertido en un enemigo de mentira para una izquierda de mentira. Este es el artículo en abierto de la revista El Viejo Topo de este mes, octubre 2024.


Fascistas somos todos. Incluso Mussolini

 

De Héctor Cuenca Soriano

El Viejo Topo

1 octubre, 2024

 


Artículo en abierto de la revista El Viejo Topo nº441, de octubre 2024. 

¿Qué fascismo es ese al que se le puede vencer por medio de los votos y no de los fusiles? El autor sostiene que el fascismo omnipresente se ha convertido en un enemigo de mentira para una izquierda de mentira.


«FORA FEIXISTES DE RUBÍ» («Fuera fascistas de Rubí») manifiesta un enorme grafiti en la ciudad donde crecí, pintado sobre los muros del Centro de Alternativas Culturales, un local que hace saber también, en su pared, su rebeldía ante el statu quo: «Algún día no podremos más, y juntas lo podremos todo».

¿A qué fascistas se refieren? –me pregunto. No hay en la ciudad sede alguna, oficial o clandestina, del Partido Nacional Fascista de Benito Mussolini, o de sus descendientes oficiales u oficiosos del Movimiento Social Italiano o de Casa Pound. Tampoco se conocen oficinas del NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán). Y hasta donde llega mi conocimiento tampoco la Falange, en sus múltiples variantes, dispone aquí de local, ni cuenta con ningún tipo de delegación o de presencia social. Estat Català, por buscar la variedad local y de proximidad, creo que sigue sin resucitar. Entonces, ¿quiénes son los fascistas de la ciudad?

Vuelvo a mirar el muro: se representa de forma estilizada una bandera morada y otra roja, y no puedo evitar pensar en las argumentaciones antiautoritaristas de Erich Fromm, y sus curiosas conexiones con lo que el Marqués de Sade escribió un siglo y medio antes; pienso en la “revolución sexual” y la lucha contra la “represión familiar”, y también en la “represión educativa” que se denunciaba durante el Mayo francés; en la “teoría del agente” que sostiene que el fascismo es un agente de la alta burguesía y que, por lo tanto, carece de agencia propia; y me viene a la mente la ya viejísima máxima de Horkheimer: “Quien no esté preparado para hablar del capitalismo, también debería guardar silencio sobre el fascismo”.

Si te gusta lo que lees, ¡échale un vistazo a la revista de este mes!

 

El caso es que, en los tiempos actuales, los fascistas ya no son Ernst Röhm o Giovanni Gentile. Ahora el fascista es el padre autoritario que impone horarios y normas en el seno del hogar. El profesor que, desde su púlpito académico de autoridad, dicta la verdad y establece reglas y deberes a la clase. La influencer que perpetúa cánones de belleza arbitrarios y opresivos. El o la coach o nutricionista que tú mismo/a contrataste y se atreve a darte órdenes cual sargento de instrucción. El rudo entrenador de baloncesto que, desconsiderado para con las singulares condiciones físicas de tus hijos, les dice que “no valen” para ello. También es fascista el policía cachas o no tan cachas, pero igualmente emblema de coerción, que detiene a un joven extranjero de origen no mencionado por los medios de comunicación. 

Así pues, ¿qué es hoy “fascismo”? 

No es, desde luego, el fenómeno histórico-político que nació en 1919 con las ideas de Benito Mussolini y murió en 1945, en Berlin, bajo las botas del Ejército Rojo. Si el fascismo realmente existente aún siguiera vivo, sería absolutamente necesario combatirlo hasta derrocarlo definitivamente. El “fascismo” actual es, más bien, un Mal absoluto siempre al acecho, como decía Semprún; un conjunto de “instintos oscuros y pulsiones insondables” muchas veces disfrazadas bajo traje de civil, como para Umberto Eco; un tipo de personalidad; un auténtico síndrome derivado de la vivencia, en la infancia, de una relación padre-hijo basada en la jerarquía y la autoridad (como establecieran Adorno y Horkheimer, solo necesitamos darles más cariño a nuestros niños/as y nunca volverá a haber más fascistas); una tendencia simultánea en el individuo a pulsiones sádicas y masoquistas que debía solucionarse a través del amor y la espontaneidad, como nos dijera ya hace 80 años Erich Fromm (y así lo resumían, en forma de rap, los Chicos del Maíz: “En Fromm está la clave: Follar se sale”). Debemos estar atentos, nos recuerdan autores como José Mª Chamorro: El fascismo psicológico puede estar presente en los camaradas más convencidos de ser antifascistas.

¡Por supuesto, así sí! Así, las constantes referencias al fascismo cobran sentido Si la Iglesia, la policía, la familia, la democracia burguesa, los ejércitos, hasta la Razón misma –como argumentaran Horkheimer y Adorno en Dialéctica de la Ilustración– son instituciones fascistas (o potencialmente fascistas) no es porque lo fueran o lo sean auténticamente, es decir, porque sean histórica o ideológicamente fascistas. No es de eso de lo que se les acusa, y habría que ser muy obtuso al hacerlo habida cuenta de la evidencia histórica reunida por autores como Bruno Groppo sobre el fascismo y el antifascismo que realmente tuvo lugar en Europa occidental, y muy en particular en Italia, cuna del fascismo original.

Ahora recuperamos ese concento hegeliano llamado Geist, y al que podemos traducir como espíritu, mente, genio, espectro, fantasma o sombra. Si asumimos que existe (siquiera como herramienta de análisis) un Geist o “espíritu” de las cosas que estaría en permanente descubrimiento y proceso de auto-perfeccionamiento hacia formas más definitivas de sí mismo, y si en el caso del fascismo ese Geist corresponde al «espíritu de la represión y el autoritarismo», debemos concluir lo que nos dijo Augusto del Noce ya en la década de los 70: Si “el fascismo no puede entenderse sino como identificación con el «espíritu represivo y autoritario»”, entonces “toda forma de represión y de autoridad se ha de interpretar como fascismo”.

Por consiguiente, poco importan los parecidos o las diferencias, sean doctrinales o prácticas, que respecto al fascismo pueda tener cada ideología o movimiento político, cada institución, cada individuo concreto. Aquello relevante es que el Geist del fascismo acecha a cualquier forma de autoridad, fuerza o disciplina, de Margaret Thatcher al gobierno de China o Corea del Norte, y más allá. De hecho, cualquier sistema político podría incurrir en el fascismo. Y si ese sistema político se ha construido sobre una violencia previa, como la República Francesa, no hay duda de que es fascista. 

Como sostienen Joan Antón y Marco Esteban, en el fondo no existiría diferencia entre todas las tendencias políticas de derechas del siglo XIX, desde los socialdarwinistas británicos del sufragio censitario (y partidarios de que la población se regule sola a través del humanísimo método de la inanición) hasta los Bismarcks del fuerte estado del bienestar semi-autoritario avant la lettre, e incluso entre ellos y los curas, nobles y reyes del Antiguo Régimen que apenas un siglo antes vinieran a sustituir. Todos ellos son la misma cosa, pues participan de un mismo Geist: una sola y larguísima cadena del “privilegio” (por supuesto un cuerpo homogéneo, eternamente opresivo y tiránico en esencia en cada una de sus manifestaciones) que “ante la decrepitud de la Iglesia y la monarquía, buscaría nuevos protectores en los engendros pseudocientíficos de la socioevolución y la genética social”, hasta desembocar, desesperado por el avance constante de “la Razón”, que traía “un mundo de igualdad, libertad y justicia”, en el engendro del nazismo. 

A día de hoy, académicos de primera y periodistas de trinchera como Dan Hassler-Forest o Elisa Strauss permanecen vigilantes en la primera línea de batalla, y han detectado que este esquivo Geist sigue presente y manifestándose de forma subrepticia una vez más, infectando las mentes de nuestros hijos a través de su presencia subliminal en películas infantiles como El Rey León y Patrulla Canina. Por fortuna, medios obreros concienciados como el Washington Post y la CNN se han hecho ya eco de sus descubrimientos a fin de darlos a conocer al público general: vigilen lo que les muestran a los niños, pues ahí podría encontrarse el espíritu del fascismo.

Es lógico pues el viraje hacia la lucha “superestructural” de los pensamientos, las ideas, la cultura… Porque, como estamos viendo, el Geist del fascismo también habita en los detalles.

Es cierto que el 1% es más rico que nunca, y que como señala Piketty estamos en niveles de desigualdad previos a la Revolución Francesa. Es cierto, como reflexionan Hobsbawm o Fontana, que el endeudamiento de todos los estados occidentales roza o supera la totalidad del PIB, tratando de mantener un estado del bienestar lastrado por el estancamiento económico y la escasa tasa impositiva efectiva sobre las élites económicas (hay quien dice “ingeniería fiscal”, hay quien lo llama “robo”, pero yo no quiero participar en linchamientos públicos a base de violencia verbal… pudiera ser fascismo). Y es cierto que el desempleo se ha vuelto estructural hace ya al menos treinta años. 

Pero no perdamos el foco. Estamos liberando la superestructura de la sociedad: los valores, las creencias… Ya casi nadie cree en esos arcaicos conceptos de “orden increado de valores”, “jerarquía del Ser” o “Tradición”. Hemos desenmascarado como mentiras, gracias a Lyotard y a Foucault, entre otros pioneros, no sólo todos los valores que existían, sino todos los que puedan existir: ¡Todos ellos no son sino herramientas del poder y la opresión! Sigamos luchando contra toda forma de autoridad y disciplina, no cejemos en nuestro empeño contra el Geist del fascismo. 

¡No desfallezcamos, que el fascismo tiene muchas caras! Y cada año, puntualmente para las elecciones, el fascismo vuelve encarnado bajo la máscara de algún partido liberal-conservador, sistémico, no especialmente rupturista con el marco político existente. Así que una vez más es necesario la lucha contra ese enemigo de naturaleza omnímoda, a veces de apariencia sutil, que es el fascismo.

Después de esto, ya no será posible recurrir al tipo de relato mítico-heroico de resistencia de la sagrada madre patria contra el invasor, el cual moviera, realmente, históricamente, a millones y millones de ciudadanos y ciudadanas soviéticos a tomar los fusiles y combatir a la Wehrmacht. Mientras que las democracias burguesas occidentales sucumbieron fácilmente al nazismo, la Unión Soviética sí pudo detenerlo y derrotarlo. Pero esta es una afirmación que puede ser considerada como excesivamente militarista, y eso puede ser fascista (quizá, como creyera Chamberlain, hay maneras de derrotar al fascismo sin usar las armas). Y también puede ser fascista apelar a la madre patria. Así que descartemos para siempre los patrióticos versos y discursos de un Pável Kogan, de un Evaristo San Miguel o… del propio Lenin, que en su día afirmó “nosotros, obreros rusos, impregnados de sentimiento de orgullo nacional…”. 

Estamos enfrentando al Mal absoluto, y aunque los soviéticos lo mirasen más de cerca y nosotros no seamos siquiera testigos oculares, deben aceptar nuestro criterio (sea este el último uso que se haga de la autoridad, pues la autoridad solo puede desembocar en el fascismo a largo plazo): Hemos estudiado mucho, casi 80 años, desde el horror desatado por el nazismo y su paroxismo en los campos de exterminio. Así que es comprensible si sobrerreaccionamos, aunque sea un poquito, ante el paso de la oca prusiana, aun si lo realiza, en la plaza Roja un 9 de mayo, el ejército que verdaderamente derrotó a los nazis. Hay que estar siempre alerta, pues en cualquier lugar habita el fascismo.

La organización y la disciplina, fascismo. Además, Lenin y la conquista del Estado están ya más que superados. Ahora lo que se lleva es cierta lectura de Gramsci, la hegemonía, el sentido común… Empecemos por ahí y el control sobre el Estado ya vendrá. Las revoluciones llevan tiempo, no se hacen así como así tomando un palacio al asalto como hicieran aquellos bolcheviques: una panda de tíos mal armados de un partido minoritario, muy cohesionado y motivado… Eso suena tan fascista, violento y antidemocrático…

No hagamos caso de lo que pueda decir al respecto un teórico como Roger Scrutton cuando nos dice lo siguiente: “Considerad un aspecto cualquiera de la herencia occidental del que nuestros antepasados se sentían orgullosos, y encontraréis un curso universitario consagrado a su deconstrucción. Considerad no importa qué aspecto positivo de nuestra herencia política y cultural, y encontraréis esfuerzos, concertados a la vez por los medios y la universidad, para ponerlo entre comillas y darle el aire de una impostura o superstición”. Aun cuando pase inadvertido, esas palabras pueden ser propagandistas del fascismo.

El acervo milenario de la cultura occidental, justo donde autores como Luis Racionero entienden que puede estar la respuesta a la barbarie capitalista de raigambre protestante (tan reciente, tan superficial), esa tradición milenaria que nos ha hecho ser quien somos, es en sí portadora de los mismos valores del fascismo. Y eso avalaría derrumbar las estatuas de Platón y de Aristóteles. ¡Menudos referentes que tuvimos! Un par de hombres blancos poseedores de esclavos que, con su actitud (pues “lo personal es político”) y en ocasiones hasta en sus escritos, perpetuaban la injusticia y asentaban las bases sobre las que posteriormente se produciría el Holocausto.

Ocurre que, como bien señala Mark Fisher, para la barbarie capitalista, la que sí vivimos de verdad, la actual izquierda no parece tener alternativa alguna. Todos los esfuerzos de esa izquierda están orientados a luchar contra el Mal absoluto del fascismo, y eso obliga a hacer concesiones al capitalismo. Así que podemos hacernos aliados de los hijos y nietos de los Chicago Boys que asesoraron a Pinochet, aunque trabajen en las Big Four o participen de explotar el coltán del Congo o vendan armas en Ucrania, si es que asumen una actitud antiautoritaria, defienden el sexo libre y llevan a cabo un desenfadado estilo de vida.

Si por algo debemos preocuparnos es por el mundo inundado de fascistas: Fascista es Putin, y fascistas son los partidarios de Zelenski en Ucrania, que dice el presidente ruso hay que desnazificar. Fascista fue el euromaidán, alzado contra el fascista Yanukóvich. Fascista es Al-Assad, y fascistas islámicos los muyahidines del ISIS que intentaban derrocarlo. Fascista es tanto Thatcher como la Junta Militar que le disputara las Malvinas. Fascistas teocráticos los talibanes, y fascistas los métodos de las fuerzas invasoras del imperio norteamericano. Fascista el baazismo de Saddam y “fascismo exterior” nuestra descarada injerencia en los asuntos de su país. La violencia económica de los banqueros es fascista, pero más fascista todavía sería expropiar sus assets por la fuerza y fascista debe ser quien lo proponga (rescatar sus deudas a cambio de nada está mal, especialmente si lo hace un gobierno supuestamente socialista, pero pedirles algo a cambio de ese rescate con dinero público es coacción, y no podemos tolerar esos medios propios de escuadristas). Fascista es Abascal, y fascista, claro, es también el Frente Obrero.

Y por supuesto que sí: Stalin, hoy, sería un fascista. Los desarrollos académicos de los últimos 80 años, sumados a nuestra singular sensibilidad y aguda –incluso “despierta” (woke para los anglos)– perspectiva, que no es patología como argumenta Roger Griffin sino la locura de los genios, nos ha permitido reconfigurar el espectro político entero.

“I was blind, but now I see”: Fascistas somos todos. Incluso Mussolini. Y ante el fascismo, de todo tipo y toda forma, en cualquier grado o dosificación, sea de lejano parentesco o semejanza, ni un solo paso atrás. Con el capitalismo, ya otro día si eso: cuando exorcicemos para siempre al Mal absoluto de este mundo. Hasta entonces, hay una cruzada que librar. Ya Marx reconocerá a los suyos.

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lunes, 30 de septiembre de 2024

Pobreza y desigualdad en España

 


Pobreza y desigualdad en España

 

Por Germán Gorraiz López

Kaosenlared

30 de septiembre de 2024 /

 

El índice de Gini del 2023 (indicador utilizado para medir si la distribución de ingresos o de gastos entre individuos u hogares de una economía se aleja o acerca a una distribución perfectamente equitativa), en España sería del 35%, lo que le convierte en el quinto país más desigual de la UE.

Por otra parte, el último informe de Intermon Oxfam sobre “Crisis, desigualdad y pobreza”,se advierte que de continuar los recortes sociales, la pobreza en España podría llegar a afectar al 40 % de la población en el horizonte de la próxima década, de lo que se deduce que España habría fracasado en su compromiso europeo de la “Estrategia 2020” que implicaba reducir su pobreza en 1,5 millones de personas.

Así, en la actualidad, según dicha ONG, la tasa de pobreza se situaría en el 20,2% de la población y afectaría ya a casi 10 millones de personas y según el INE , 4 millones de personas vivirían ya en situación de “pobreza severa” (menos de 307 euros al mes). Al mismo tiempo y según datos de Eurostat,  el número de millonarios en España habría aumentado un 13% en el último año con lo que se está agudizando de forma vertiginosa una fractura social de resultados impredecibles.

Nueva arquitectura  poblacional

La posible entrada en recesión de la locomotora alemana en el 2025 provocará una sensible reducción de las exportaciones, el consiguiente incremento de la tasa de paro y la reducción de la Renta Per Cápita.Ello, aunado con la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores debido a la dramática reducción de los sueldos y la ausencia de la cultura del ahorro doméstico, provocará una severa contracción del consumo interno que podría provocar en un futuro mediato una desertización productiva que fuera incapaz de satisfacer la demanda de productos básicos.

Asimismo, la severa contracción del consumo interno, provocará la desertización comercial de amplias zonas urbanas, con la progresiva desaparición del pequeño comercio (alimentación, ropa, calzado y concesionarios de automóviles) y de establecimientos de ocio y diversión (bares, cines, restaurantes, discotecas y centros comerciales) que llevará aunado la extinción de incontables medios de comunicación impresa y audiovisual ante la pérdida de ingresos por publicidad, quedando Internet como refugio para navegantes.

Igualmente, asistiremos a un severo estancamiento del mercado inmobiliario por lo que las entidades bancarias intentarán mediante subastas y la creación de sociedades de gestión de activos inmobiliarios dar salida a los pisos embargados que acumularán en sus carteras (considerados “bienes ilíquidos”), lo que originará drásticas caídas de los precios de los inmuebles, precios artificialmente revalorizados debido a la especulación inmobiliaria de los últimos años.

También es previsible una revitalización de los cascos antiguos y centros urbanos de las ciudades en detrimento de los barrios periféricos, motivado por la falta de liquidez de las arcas municipales al disminuir los ingresos por impuestos y que forzará al endeudamiento crónico de los ayuntamientos para seguir manteniendo los mínimos servicios públicos. Finalmente, se producirá el éxodo al medio rural de una población urbana afectada por la asfixia económica, embargo de viviendas e ingreso en las listas del paro, con la consiguiente revitalización de extensas zonas rurales, rejuvenecimiento de su población y regreso a escenarios ya olvidados de economía autárquica.

Germán Gorraiz Lopez- Analista

Imagen de portada: Pobreza – Licencia C. C.

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¿Es inevitable una represalia de Irán?

 

Estados Unidos desempeñó un papel importante en el asesinato de Nasrallah y de los líderes de Hezbolá. Varios aviones espías estadounidenses y un portaviones cercano brindaron apoyo a la masacre. Provocar la guerra con Irán podría ser el real objetivo.


¿Es inevitable una represalia de Irán?


Martin Jay

 El Viejo Topo

30 septiembre, 2024 

 


El asesinato de Nasrallah ha conmocionado y provocado un gran dolor a la mayoría de los libaneses, sobre todo a las comunidades chiítas que viven en los suburbios del sur, donde vivían los líderes de Hezbolá.

Las bombas antibúnkeres de 2.000 libras, fabricadas en Estados Unidos, por supuesto, fueron diseñadas para derribar bloques de apartamentos y el ataque fue diseñado para matar al líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, pero también para mostrar a los libaneses la verdadera fuerza que tiene Israel: su poder aéreo.

En las últimas semanas se ha especulado mucho en Internet sobre si Israel va a invadir el Líbano. En realidad, esto es poco probable por varias razones. Pero, sobre todo, porque Netanyahu sabe que de enfrentarse a un ejército o milicia, Israel estaría en desventaja con la infantería, ya que las FDI no son buenas en combates cuerpo a cuerpo; su especialidad es matar niños y golpear a mujeres.

Combatir a Hezbolá cuerpo a cuerpo sería un baño de sangre para los israelíes, lo que haría que el bombardeo de Beirut pareciera un «ejercicio militar».

Otra razón por la que Netanyahu no invadirá el Líbano es que los recursos que ello requieren llevarían a Israel mucho más allá de su capacidad y lo dejarían vulnerable en dos frentes: primero, el combate cuerpo a cuerpo que las FDI tendrían que librar con los combatientes de Hezbolá; y segundo; Irán no tendría otra opción que llevar a cabo ataques masivos con misiles balísticos contra ciudades de Israel.

Hasta el momento, Irán y Hezbolá no han sacado a la luz sus misiles de mayor alcance que puedan igualar los que Israel disparó contra los suburbios del sur de Beirut.

Esto plantea la pregunta: ¿cuál es el punto de inflexión para Irán? ¿Y cuándo considerará Hezbolá efectuar su propia invasión terrestre del norte de Israel?

En cuanto a la segunda pregunta, los líderes de Hezbolá probablemente esperan que Israel invada su territorio, ya que es allí donde sus combatientes pueden estar en su elemento. Por esta razón, es probable que Hezbolá no quiera estirar demasiado sus propios recursos.

Si Irán ahora juega con la idea de una represalia sería porque afectaría a Netanyahu y su efímera euforia política, aunque los persas saben que le estará dando al líder israelí lo que siempre ha soñado: una guerra con Irán en la que Estados Unidos no tendrá más opción que involucrarse directamente.

A pesar que Joe Biden afirma que no sabe nada del reciente bombardeo de Beirut contra Israel, la verdad es que Estados Unidos desempeñó un papel importante en él, con varios aviones estadounidenses en el cielo brindando apoyo, por no mencionar un portaaviones cercano.

Estados Unidos ya no puede fingir que no está en guerra con Irán, pero los periodistas que conforman el equipo de «corresponsales de guerra» de los periódicos occidentales harán todo lo posible para seguir engañando.

Por supuesto, Israel hace oídos sordos a las críticas internacionales del Sur Global, a pesar de la masiva retirada de la mayoría de los embajadores ante la ONU durante el reciente discurso de Netanyahu en la ONU.

Pero, al parecer a Netanyahu tampoco le molestan los países árabes, que están demostrado que ya les está horrorizando su propio nivel de depravación: la ausencoa de solidaridad con el pueblo palestino ha alcanzado un máximo histórico.

Los delegados de Arabia Saudí en la ONU también abandonaron la asamblea, junto con Kuwait e Irán, lo que da una indicación que, sin duda, el mundo árabe está dividido en cuanto a su apoyo a Israel y sus ambiciones regionales.

El Líbano bien puede resultar el punto de ruptura para los estados árabes que consideran que el pequeño país está protegido por esa lógica banal de; «sólo nosotros podemos patear a nuestro propio perro, y no el poderoso vecino».

Y la frágil alianza que Israel mantiene con un puñado de países árabes que firmaron los Acuerdos de Abraham también está al borde del colapso.

Hace poco, un soldado israelí, que estaba de «vacaciones» en Marruecos, fue arrestado por un tribunal de Rabat acusado de crímenes de guerra, una acción que no puede considerarse accidental, dado que en Marruecos no ocurre nada sin la aprobación del Rey.

Países como Marruecos, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Sudán se enfrentan cada día a un dilema imposible, ya que salir del acuerdo negociado por Trump es casi imposible, especialmente para Marruecos, que tiene enormes inversiones de proyectos israelíes a largo plazo.

Estos países ya se habían distanciado de Hezbolá y, en cierta medida, de Irán. Pero, a pesar de su alianza con Washington, están observando con mucha atención hasta dónde llegará ahora Israel.

Netanyahu cree que está en una muy buena posición, ante la ausencia de una respuesta de Irán y de una represalia de las organizaciones de la resistencia. Por el momento, la superioridad aérea es una mano fácil de jugar. A menos, por supuesto, que Irán decida cortarle la cabeza a esa serpiente.

Fuente: Observatorio de la crisis

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domingo, 29 de septiembre de 2024

ÚLTIMA HORA: RUSIA ATACÓ A MILITARES OTAN EN UCRANIA | ISRAEL Y LÍBANO

La Corona española entre gestos diplomáticos y rendición de cuentas

 

La Corona española entre gestos diplomáticos y rendición de cuentas

 

Por Roberto R. Aramayo

Rebelion / España

27/09/2024 

 


Fuentes: Nueva Tribuna


Por primera vez en su historia una mujer accede a la presidencia mexicana. La cosa no es baladí, dado el perfil machista de nuestra nación hermana, donde una inaudita violencia siega un escalofriante número de vidas femeninas todos los años, tal como reflejó Roberto Bolaños en una parte de su obra póstuma 2666. El perfil de la nueva presidenta, Claudia Sheinbaum, difícilmente podría ser más halagüeño. Tiene una sólida formación científico-académica y una consolidada experiencia como gestora política en cuanto alcaldesa de la capital mexicana.

Por eso resulta especialmente llamativo el conflicto diplomático creado con España. Hasta Putin parece haber podido recibir la invitación, aunque no acuda. Sin embargo, el titular de la Corona Española no puede asistir al no haberse disculpado por una colonización acaecida hace medio milenio. Felipe VI es el Jefe del Estado español, mal que nos pese a los republicanos. Su función está encuadrada en un sistema democrático que se regula como una monarquía parlamentaria, ejerciendo esa representación simbólica. Considerarlo heredero de los Austrias y pensar en términos de reconquista es algo que hacía más bien el franquismo, que ideó un Día de la Raza y conmemoraba la jornada del Descubrimiento.

En España todo eso se asocia con la dictadura y es una perspectiva que reivindican los nostálgicos del franquismo. Meter a toda la ciudadanía española en el mismo saco no parece algo propio de una ideología progresista, que tiende a juzgar las cosas con otras varas de medir. Sería como identificar al pueblo alemán actual el nazismo de los años treinta o a los judíos con su jefe de gobierno. Los gentilicios orientan el estudio de la historia, pero afortunadamente no determina el destino de las naciones, que pueden cambiar con el tiempo en uno otro sentido.

El presidente norteamericano ha decidido enviar a la primera dama, en vez de a su vicepresidenta por ejemplo. En el caso español una de nuestras vicepresidentas planeaba ir con Felipe VI, pero tiene que anular el viaje, pese a compartir ideología con la presidenta mexicana. Estamos ante un incidente diplomático bastante absurdo. No hay que despreciar el significado histórico-político de cualquier simbolismo, pero tampoco sirve de mucho malversarlo intempestivamente y a destiempo. Estrechar los lazos que obviamente nos unen es el mejor modo de revisar nuestra común Leyenda Negra y comprender cómo muy pocas huestes contaron con el auxilio de comunidades indígenas que lucharon q su lado contra quienes detectaban la hegemonía en ese momento.

Pese a los desmanes perpetrados en aras del fanatismo religioso y la codicia de los conquistadores, el intercambio cultural enriqueció a las generaciones venideras, aunque lo hiciera sobre las ruinas de culturas reprimidas y sojuzgadas. Descontar cualquiera de los dos factores arrojaría una imagen parcial del resultado. La realidad está plagada de luces y sombras, aunque siempre tiente recurrir a las visiones maniqueas. ¿O acaso no tuvo sus claroscuros el proceso de Independencia mexicano? El Papado de la época también jugó un papel protagonista y sin embargo se le reverencia con esa sumisión que solo da la fe.

México acogió como ningún otro país a los exilados republicanos que perdieron la Guerra Civil española, provocado por un alzamiento militar al que ayudaron los fascismos europeos, mientras las democracias jugaban a ser neutrales. De poco hubiera valido entonces invocar las hazañas bélicas y conquistadoras de la monarquía española. Conviene no confundir las cosas.

Ahora mismo la Corona española tiene otras rendiciones de cuentas pendientes. Juan Carlos I amasó un patrimonio ampuloso y sus conquistas amorosas costaban dinero al erario público. Una de sus amantes más estables, Barbara Rey, recibió una pingüe compensación económica por parte del Estado, tras negociar con el servicio secreto, que recurrió a los fondos de libre disposición, reservados para cosas tales como el contra terrorismo y el espionaje. No hace falta endosarle agravios de sus ancestros al padre del actual monarca. Su inmunidad es un escándalo mayúsculo. Cada cual debe responsabilizarse de sus actos.

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/corona-espanola-gestos-diplomaticos-rendicion-cuentas/20240926124436230942.html

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MANIFESTACIÓN PENSIONISTAS [España]

 

MANIFESTACIÓN PENSIONISTAS


Fecha/Hora
Fecha(s) - 30 de septiembre de 2024
10:00 - 12:00




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sábado, 28 de septiembre de 2024

El surrealismo como movimiento revolucionario

 

El surrealismo no es, ni ha sido nunca, una escuela literaria o una corriente artística "de vanguardia" (como el cubismo o el fauvismo), sino una visión del mundo, un modo de vida y un intento eminentemente subversivo de reencantar al mundo.


El surrealismo como movimiento revolucionario



Michael Löwy

El Viejo Topo

28 septiembre, 2024 

 


También es una aspiración utópica y revolucionaria a «transformar el mundo» (Marx) y «cambiar la vida» (Rimbaud): dos consignas idénticas, según André Breton. Se trata de una aventura poética y política al mismo tiempo. Comenzó en París hace cien años, en 1924. Hoy continúa.

El surrealismo es, desde su nacimiento, un movimiento internacional. No obstante, en las páginas siguientes nos ocuparemos sobre todo del grupo surrealista de París, inicialmente en torno a André Breton, pero que prosigue su actividad tras la muerte del autor de los Manifiestos del surrealismo.

La aspiración revolucionaria está en el origen mismo del surrealismo y adopta de entrada una forma libertaria en el Primer Manifiesto del surrealismo (1924) de André Breton: «Únicamente la palabra libertad tiene el poder de exaltarme.» En 1925, el deseo de romper con la civilización burguesa occidental lleva a Breton a acercarse a las ideas de la Revolución de Octubre, como atestigua su reseña del Lenin de León Trotsky. En 1927 se adhiere al Partido Comunista Francés, pero se reserva, como explica en el folleto Au grand jour, su «derecho de crítica».

Fue el Segundo Manifiesto del surrealismo (1930) el que extrae todas las consecuencias de este acto, al afirmar «totalmente, sin reservas, nuestra adhesión al principio del materialismo histórico». Al tiempo que subraya la distinción, o incluso la oposición, entre el «materialismo primario» y el «materialismo moderno» del que se reclama Friedrich Engels, André Breton insiste en el hecho de que «el surrrealismo se considera ligado indisolublemente, en virtud de las afinidades que he señalado, al enfoque del pensamiento marxista y exclusivamente a este enfoque».

Un marxismo encantado

Ni que decir tiene que su marxismo no coincide con la vulgata oficial del Kremlin. Quizá podríamos calificarlo de marxismo gótico, es decir, un materialismo histórico sensible a lo maravilloso, al momento negro de la revuelta, a la iluminación que desgarra, como un relámpago, el cielo de la acción revolucionaria. Forma parte, en todo caso, como el marxismo de José Carlos Mariátegui, de Walter Benjamin, de Ernst Bloch y de Herbert Marcuse, a una corriente subterránea que atraviesa el siglo XX: el marxismo romántico.

Se trata, pues, de una modalidad de pensamiento que está fascinado por determinadas formas culturales precapitalistas y que rechaza la racionalidad fría y abstracta de la civilización industrial moderna, pero que convierte esta nostalgia del pasado en una fuerza en el combate por la transformación revolucionaria del presente. Si bien todos los marxistas románticos se rebelan contra el desencanto capitalista del mundo –resultado lógico y necesario de la cuantificación, mercantilización y cosificación de las relaciones sociales–, es en André Breton y el surrealismo donde la tentativa romántica revolucionaria de reencantar al mundo por la imaginación alcanza su expresión más impactante.

El marxismo de Breton también se distingue de la tendencia racionalista/cientifista, cartesiana/positivista, fuertemente marcada por el materialismo francés del siglo XVIII –que impregnaba la doctrina oficial del comunismo francés– por su insistencia en el legado dialéctico hegeliano del marxismo. En su conferencia de Praga (marzo de 1935) sobre «la situación surrealista del objeto» insistió en el significado capital del filósofo alemán para el surrealismo: «Hegel, en su Estética, abordó todos los problemas que pueden considerarse, en la poesía y el arte, los más difíciles y los resolvió en su mayoría con una lucidez sin par […]. Digo que todavía hoy es a Hegel a quien hay que interrogar sobre la validez o no de la actividad surrealista en las artes1/

Algunos meses más tarde, en su célebre discurso en el Congreso de escritores en defensa de la cultura (junio de 1935), vuelve a la carga y no duda en proclamar, a contracorriente de cierto chovinismo antigermánico: «Es ante todo en la filosofía de lengua alemana donde hemos descubierto el único antídoto eficaz contra el racionalismo positivista que sigue causando aquí sus estragos. Este antídoto no es otro que el materialismo dialéctico como teoría general del conocimiento2/

Breton y Trotsky

Lo que vino después es conocido: cada vez más cercanos a las posiciones de Trotsky y de la Oposición de Izquierda, la mayoría de surrealistas (¡sin Louis Aragon!) romperán definitivamente con el estalinismo en 1935. No fue en absoluto una ruptura con el marxismo, que siguió inspirando sus análisis, sino con el oportunismo de Stalin y sus acólitos, que «desgraciadamente tiende a aniquilar los dos componentes esenciales del espíritu revolucionario», que son: el rechazo espontáneo de las condiciones de vida propuestas a los seres humanos y la necesidad imperiosa de cambiarlas3/.

En 1938, Breton visita à Trotsky en México. Juntos redactarán uno de los documentos más importantes de la cultura revolucionaria en el siglo XX: el «Manifiesto por un arte revolucionario independiente», que contiene el siguiente párrafo célebre: «para la creación cultural, [la revolución] debe establecer y asegurar desde el principio un régimen anarquista de libertad individual. ¡Ninguna autoridad, ninguna restricción, ni el menor atisbo de mando! […] Los marxistas pueden avanzar aquí codo a codo con los anarquistas.» Como es sabido, este pasaje lo escribió el propio Trotsky, pero cabe suponer también que fue el producto de sus largas conversaciones a orillas del lago Patzcuaro4/.

Fuen en la posguerra cuando se puso de manifiesto más claramente la simpatía de Breton por el anarquismo. En Arcane 17 (1947) recuerda la emoción que sintió cuando siendo todavía niño descubrió en un cementerio una tumba con este simple epitafio: «Ni dios ni amo». A este respecto expresa una reflexión general: «Por encima del arte, de la poesía, queramos o no, ondea también una bandera ora roja, ora negra», dos colores entre los que se niega a elegir.

De octubre de 1951 a enero de 1953, los surrealistas colaborarán regularmente, con artículos y notas, con el periódico Le Libertaire, órgano de la Federación Anarquista Francesa. Su principal corresponsal en la Federación era en aquel entonces el comunista libertario Georges Fontenis. Fue en aquella ocasión cuando André Breton escribió el brillante texto titulado La clara torre (1952), que recuerda los orígenes libertarios del surrealismo: «Fue en el negro espejo del anarquismo donde el surrealismo se reconoció por primera vez, mucho antes de definirse a sí mismo y cuando todavía no era sino una asociación libre entre individuos que rechazaban espontáneamente y en bloque las opresiones sociales y morales de su tiempo.» A pesar de la ruptura que se produjo en 1953, Breton no cortó los lazos con los libertarios y siguió colaborando con algunas de sus inicitativas5/.

Revolucionarios impenitentes

Este interés y esta simpatía activa por el socialismo libertario no llevan a los surrealistas a renegar de su adhesión a la revolución de Octubre y las ideas de León Trotsky. En una intervención que hizo el 19 de noviembre de 1957, André Breton persiste y firma: «Contra viento y marea, soy de aquellos que todavía encuentran, en el recuerdo de la revolución de Octubre, buena arte de ese ímpetu incondicional que me acercó a ella cuando era joven y que implicó la entrega total de uno mismo.»

Saludando la mirada de Trotsky, tal como aparece, en uniforme del ejército rojo, en una antigua fotografía de 1917, proclama: «Esta mirada y la luz que en ella se eleva, nadie logrará apagarla, como tampoco el Termidor pudo alterar los rasgos de Saint-Just.» Finalmente, en 1962, en un homenaje a Natalia Sedova, que acababa de morir, anhela el día en que por fin «no solo se hará justicia plenamente a Trotsky, sino que también serán llamadas a adquirir pleno vigor y amplitud las ideas por las que dio su vida»6/.

El surrealismo es tal vez ese punto de fuga ideal, ese lugar supremo del espíritu en que confluyen la trayectoria libertaria y la marxista revolucionaria. Pero no debemos olvidar que el surrealismo contiene lo que Ernst Bloch llamaba «un excedente utópico», un excedente de luz negra que va más allá de los límites de todo movimiento social o político, por revolucionario que sea. Esta luz emana del núcleo irrompible de la noche del espíritu surrealista, de su anhelo obstinado por el oro del tiempo, de su inmersión apasionada en las simas del sueño y de lo sobrenatural.

Después de Breton

En 1969, algunas figuras destacadas del surrealismo parisino, como Jean Schuster, Gérard Legrand y José Pierre, deciden que, habida cuenta de la muerte de André Breton en 1966, es preferible disolver el Grupo Surrealista. Sin embargo, otros muchos surrealistas deciden proseguir la aventura. Lamentablemente, la mayoría de escritos académicos o divulgados sobre el surrealismo dan por hecho que el grupo se disolvió en 1969. Para la mayoría de historiadores e historiadoras del arte, el surrealismo no era nada más que una de las numerosas vanguardias artísticas, como el cubismo o el futurismo, que tuvieron una vida muy corta.

Vincent Bounoure (1928-1996) fue quien impulsó el nuevo periodo de actividad surrealista y no dejó de ser una figura inspiradora hasta su último aliento. Poeta dotado y ensayista brillante, estaba, al igual que su compañera Micheline, fascinado por el arte oceánico de Nueva Guinea, sobre el que escribió varios ensayos.

La otra figura del grupo que destacó después de 1969 fue Michel Zimbacca (1924-2021), poeta, pintor, cineasta y personaje entrañable. Su documental sobre las «artes salvajes», L’invention du monde (1952), se considera uno de los raros cuadros verdaderamente surrealistas; Benjamin Péret escribió el texto mitopoético que comenta las imágenes. El grupo surrealista también se reunía a menudo en el apartamento que compartía con su compañera Anny Bonnin, cuyas paredes estaban decoradas con maravillosas pinturas suyas y de otros surrealistas, así como de una notable panoplia de plumas indígenas de la Amazonia. Bounoure y Zimbacca eran el lazo viviente entre el movimiento del post-1969 y el grupo fundado por André Breton en 1924.

El Bulletin de liaison surréaliste

En los años 1970 a 1976, los surrealistas parisinos que se negaban a bajar la persiana se reagruparon –en estrecha relación con sus amigos de Praga– alrededor de una revista modesta, el Bulletin de liaison surréaliste (Boletín de enlace surrealista, BLS). El Bulletin publicó un debate sobre «el surrealismo y la revolución», con la participación de Herbert Marcuse. Entre otras numerosas joyas, un artículo del antropólogo Renaud en apoyo a los indios de EE UU reunidos en Standing Rock en julio de 1974.

En el último número del BLS, de abril de 1976, se publicó una declaración colectiva a favor de un joven cineasta surrealista brasileño, Paulo Paranagua, y de su compañera, Maria Regina Pilla, detenidas en Argentina y acusadas de «propaganda subversiva». Impulsado por las y los surrealistas, el llamamiento apareció publicado por Maurice Nadeau en la Quinzaine littéraire, firmado también por intelectuales franceses de renombre, como Deleuze, Mandiargues, Foucault y Leiris.

El grupo surrealista parisino mantenía relaciones estrechas con el grupo de Praga, que se movía en la semiclandestinidad bajo el régimen estalinista impuesto en Checoslovaquia tras la invasión soviética de 1968. Podían reunirse de manera informal en viviendas particulares, pero su periódico Analogon estaba prohibido y no podían exponer sus obras ni sus películas. En 1976, por iniciativa de Vincent Bounoure, los grupos surrealistas de París y de Praga publicaron conjuntamente, en Francia en Éditions Payot, una recopilación de ensayos, la Civilisation surréaliste.

 

Continuar a pesar del reflujo

El grupo surrealista fue siempre muy político desde 1924. Después de 1969, esto siguió siendo cierto, pero ello no significa que se adhiriera a algunas de las organizaciones políticas existentes. Algunos miembros participaron en organizaciones trotskistas (Ligue communiste révolutionnaire, sección francesa de la Cuarta Internacional), otros a la Federación Anarquista o la CNT anarcosindicalista. Sin embargo, la mayoría de surrealistas parisinos no pertenecieron a ninguna organización; el espíritu común era antiautoritario y revolucionario, con una tendencia libertaria dominante.

Fue este espíritu el que inspiró sus actividades y las declaraciones comunes publicadas en el transcurso de los años. En 1987 se publicó una declaración común en apoyo a las comunidades indígenas Mohawk que luchaban por sus tierras contra el Estado canadiense. En los años subsiguientes se publicaron otras declaraciones más a favor de los movimientos indígenas. Esto, por supuesto, está relacionado con la tradición antiautoritaria y anticolonialista del movimiento y con su rechazo de la civilización occidental moderna.

Claro que esta empatía y el vivo interés por las «artes salvajes» expresan asimismo un estado de espíritu romántico/revolucionario anticapitalista: las y los surrealistas creían –al igual que el primer romántico, Jean-Jacques Rousseau, quien alababa la libertad de los pueblos caribeños– que se podían hallar, en las culturas salvajes –no les agradaba la palabra primitivas–, valores humanos y modos de visa que en muchos aspectos eran superiores a la civilización imperialista occidental.

En 1991 se publicó un Boletín Surrealista Internacional n.° 1, en Estocolmo, con las respuestas de los grupos de París, Praga, Estocolmo, Chicago, Madrid y Buenos Aires a un cuestionario sobre la tarea actual del surrealismo. El grupo de París insiste en su texto en el hecho de que «el surrealismo no es un conjunto de normas estéticas o lúdicas, sino un principio permanente de rechazo y de negatividad, que se alimenta de las fuentes mágicas del deseo, de la revuelta, de la poesía […]. Ni dios ni amo: más que nunca, esta antigua divisa revolucionaria nos parece pertinente. Está inscrita en letras de fuego sobre las puertas que llevan, por encima de la civilización industrial, a la acción surrealista, cuya finalidad es el reencanto (y la reerotización) del mundo.»

Sus celebraciones y las nuestras

Para protestar contra las pomposas celebraciones del quinto centenario del llamado «descubrimiento de América» (1992), los surrealistas publicaron en 1992 el Boletín Surrealista Internacional n.° 2, con una declaración común firmada por los grupos surrealistas de Australia, Buenos Aires, Dinamarca, Gran Bretaña, Madrid, París, Países Bajos, Praga, Sao Paulo, Estocolmo y EE UU. Inspirado en un ensayo de la poeta surrealista argentina Silvia Grenier, este documento celebra la afinidad del surrealismo con los pueblos indígenas, contra la civilización occidental que oprimió a los pueblos indígenas y trató de destruir sus culturas: «en la lucha contra este totalitarismo asfixiante, el surrealismo es –siempre lo ha sido– compañero y cómplice de los indígenas».

El Boletín se publicó en tres lenguas –inglés, francés y castellano– a cargo del grupo surrealista de Chicago, que reprodujo en portada un collage de Franklin y Penelope Rosemont que representa a Colón en guisa del Padre Ubú de Alfred Jarry. El Museo de Arte Moderno de París (Centro Pompidou) inauguró una gran exposición de arte surrealista en la primavera de 2002 con el título de «Revolución surrealista».

De hecho, la exposición no tenía ningún significado revolucionario y trataba de presentar el surrealismo como una experiencia puramente artística que utilizaba «nuevas técnicas». . A la entrada del museo se ofrecía un folleto gratuito de cuatro páginas, que explicaba que «el movimiento surrealista quería tomar parte activa en la organización de la sociedad» (?) y que había influido mucho en la sociedad, especialmente en «la publicidad y los videoclips»…

Molesto por este amasijo conformista, Guy Girard propuso al grupo surrealista preparar un folleto alternativo, también de cuatro páginas, con letras similares pero un contenido totalmente diferente: el surrealismo se califica allí de movimiento revolucionario cuya aspiración a la libertad y la imaginación subversiva pretendían «acabar con la dominación capitalista»; este folleto estaba ilustrado con imágenes de mujeres artistas como Toyen o Leonora Carrington, prácticamente ausentes de la exposición, así como con una foto histórica de 1927: «Nuestro colaborador Benjamin Péret insultando a un sacerdote»…

Acto seguido, los miembros del grupo depositaron con cuidado una pila del folleto surrealista encima del folleto oficialpara que la gente los cogiera. Lo más gracioso es que los comisarios de la exposición, interpelados por el folleto surrealista, retiraron su propia pieza frívola y la sustituyeron por otra que trataba de tener en cuenta el hecho de que el surrealismo era un movimiento subversivo antiautoritario que denunciaba «la Familia, la Iglesia, la Patria, el Ejército y el colonialismo»…

Los diferentes folletos y declaraciones del grupo se incluyeron finalmente en el librp Insoumission Poétique. Tracts, Affiches et déclarations du groupe de Paris du mouvement surréaliste 1970-2010 (Paris, Le Temps des Cerises, 2010). Guy Girard editó el libro, recopiló el material y las ilustraciones y redactó una breve presentación de cada documento.

El tiempo de los sueños

Entre 2019 y 2024 se publicaron cinco números de una nueva revista parisina: AlcheringaLe surréalisme aujourd’hui. Alcheringa es una palabra de una lengua aborigen de Australia y significa «el tiempo de los sueños», evocada por André Breton en su ensayo Main Première. Finalmente, en el verano de 2024 ha tenido lugar, en la Maison André Breton de Saint-Cirq-la-Popie, la exposición surrealista internacional «Merveilleuse Utopie», organizada por Joël Gayraud, Guy Girard y Sylwia Chrostowska.

Al margen de sus limitaciones y dificultades, el movimiento surrealista de París ha mantenido vivas, a lo largo de los últimos 50 años, la llama roja y negra de la rebelión, el sueño antiautoritario de una libertad radical, la insumisión poética frente a los poderes establecidos y el deseo obstinado de reencantar al mundo.

 

Notas

1/ A. Breton, Position politique du surréalisme, París, Denoël, 1972, pp. 128-129.

2/ En Maurice Nadeau, Documents surréalistes, París, Éditions du Seuil, p. 298.

3/  «Du temps que les surréalistes avaient raison», en M. Nadeau, Documents Surréalistes, p. 309.

4/ La documentación sobre este «encuentro entre el León y el Áquila» fue recopilada por Arturo Schwarz en su pequeño libro Breton/Trotsky, París, 10/18, 1977. También resulta útil leer los textos de Marguerite Bonnet y Gérard Roche en Cahiers Léon Trotsky n.° 25, marzo de 1986 (número dedicado a Trotsky y los escritores franceses).

5/ A. Breton, La claire tour, La clé des champs, París, 10/18, 1967, p. 424. Sobre este episodio, véanse los dos notables folletos publicados, con el título de «Surréalisme et Anarchisme», por el Atelier de Création Libertaire de Lyon, en 1992 y 1994.

6/ Estos dos textos se encuentran en A. Schwarz, Breton/Trotsky, pp. 194, 200.

 

Fuente: Inprecor n.º 724 y Viento Sur

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