martes, 1 de octubre de 2024
Reflexiones en torno al genocidio
Reflexiones en torno al
genocidio
DIARIO OCTUBRE / octubre 1, 2024
“No es verdad la muerte cuando se
ha cumplido bien la obra de la vida”
— José Martí
Hiere si quieres herir
que el golpe aguardo sereno
pues yo en cambio te condeno
al tormento de vivir
¿A dónde podrás huir
que no te alcance el castigo?
Buscarás en vano abrigo
otros montes, otras playas
y a donde quiera que vayas
irá tu crimen contigo
Epígrafe
Jesús Orta Ruiz
El Indio Naborí
Sergio
Rodríguez Gelfenstein.— Mataron a José Martí y la lucha
del pueblo cubano no se detuvo, mataron al general Augusto C. Sandino y años
después al comandante Carlos Fonseca y la lucha del pueblo nicaragüense no se
detuvo, mataron a Yasser Arafat y la lucha del pueblo palestino no se detuvo,
no está demostrado, pero existe la hipótesis de que mataron al comandante Hugo
Chávez y la lucha del pueblo venezolano no se detuvo. ¿Creen que por haber
matado a Hasán Nasralá la lucha de la resistencia anti sionista en el Asia
Occidental se va a detener? Suponer eso es subestimar a los pueblos, creer que
la lucha depende de una personalidad o incluso de un dirigente. Claro que la
pérdida de un líder es dura y dolorosa, pero jamás la historia de la lucha por
la independencia y la libertad se ha detenido por eso.
Está demostrado
que Israel es un engendro imperialista y que el sionismo se sostiene por el
aval que Estados Unidos y Europa le dan para cometer sus crímenes. Pero también
es cierto que el mayor triunfo del imperialismo y el sionismo –y en eso radica
la causa fundamental de su éxito- es haber logrado mantener dividido al mundo
islámico y musulmán, impidiendo la unidad necesaria para combatir al enemigo
sionista. Hasta el 7 de octubre del año pasado, algunos países árabes incluso
habían firmado los acuerdos de Abraham e iniciado la “normalización” de las
relaciones con Israel. Antes, en 1978 se firmaron los acuerdos de Camp David y
en 1993 los de Oslo. Más recientemente, al desatar la mal llamada “primavera
árabe”, al golpear al eje de la resistencia a fin de destruirlo, el
imperialismo y el sionismo apuntaban a la desunión.
Son más de 45
años de esfuerzo de Estados Unidos por buscar acuerdos parciales que paralicen
la lucha del pueblo palestino y de los países que resisten. Nunca un pueblo
firme y tenaz y sus líderes, han firmado acuerdo alguno con la entidad
sionista. Hoy, una vez más queda claro que la identidad religiosa y la nacional
tienen un carácter subordinado cuando de defender los intereses de clase se
trata. Por eso, algunos países y líderes árabes y musulmanes se quedan en la
retórica de “volver a Al Quds” y “rechazar” las matanzas sionistas, mientras en
realidad buscan aliarse -y hasta hacer negocios con ellos- a través de Estados
que buscan unificarlos para detener el impulso liberador de la resistencia.
300 millones de
árabes y 1500 millones de musulmanes no han sido capaces de unirse para
enfrentar al sionismo que en Israel configuran una población de 6.9 millones de
judíos (y no todos son sionistas). La división, los intereses de monarquías
medievales corruptas y su deseo de subordinarse y servir a Estados Unidos y a
Occidente permiten esta situación en la que Israel puede actuar a sus anchas
violentando el derecho internacional y la Carta de la ONU. Llegará el día en
que los pueblos de la región le reclamen a sus élites los titubeos y las dudas
al enfrentar al sionismo. Y cuando ese día llegue, todo cambiará.
El enciso 1 del
artículo 1 de la Carta de las Naciones Unidas instaura como primer propósito de
la organización: “Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal
fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la
paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y
lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia
y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones
internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz”.
Antes, en el
preámbulo de la Carta se establece que la ONU está resuelta “a preservar a las
generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra
vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los
derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona
humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones
grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la
justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras
fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y a elevar el
nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”.
A la luz de
estos preceptos, es evidente que la ONU ha fracasado, debe desaparecer y dar
paso a una instancia que si esté capacitada para cumplir estos objetivos. Para
ello, es básico, fundamental y necesario que desaparezca el derecho a veto. El
derecho a veto es un instrumento dictatorial que proporciona las herramientas
que garantizan el genocidio sionista en Asia Occidental.
La ONU ya no es
un instrumento para la paz, al punto que el líder sionista -desde New York- y
sin importarle que el mundo no lo escuchaba, ordenó el ataque contra Líbano y
el asesinato del líder de la resistencia Hasán Nasralá. Cuando se ha hecho
evidente que la ONU ya no es una tribuna para promover la paz sino para
estimular la guerra, debería ser natural su desaparición.
Todo esto se puede hacer porque Estados Unidos lo permite, lo avala, lo apoya, lo financia y arma al causante de la guerra incluso cuando es evidente que se ha configurado el delito de genocidio establecido en la “Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio” aprobada en 1948 y puesta en vigencia en 1951. La ONU es tan ineficaz que no ha sido capaz de hacer aplicar esta convención que se proponía evitar “un delito perpetrado con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.
20 de noviembre de 1945. Los Juicios de Nuremberg
Cuando finalizó
la segunda guerra mundial, a fin de castigar a los culpables de tan abominable
hecho que causó la muerte a 60 millones de personas (el 2,5% de la población
del planeta en ese entonces) se realizó el juicio de Núremberg. Uno de sus
objetivos principales fue llevar a cabo un juicio justo y tener un rol concreto
en la prevención de genocidios en el futuro. A pesar de los esfuerzos de los
fiscales soviéticos, sus colegas occidentales se preocuparon de “suavizar” las
penas y salvaguardar a muchos criminales.
Gracias al
apoyo de Estados Unidos, el Vaticano, la Cruz Roja Internacional, la España
franquista y la Italia derrotada pero con una fuerte presencia de las huestes
de Mussolini, el nazismo y el fascismo sobrevivieron y hoy toman cuerpo en
Europa (las elecciones del pasado domingo en Austria son claro reflejo de esta
situación) , en América Latina y en otras regiones del mundo. Ayer, en Austria,
al igual que Hitler, los fascistas llegaron al poder por vía electoral.
La extirpación
no concluida del nazismo hoy le está pasando cuenta al mundo. El sionismo como
corriente nacionalista reaccionaria y expresión de la extrema derecha racista
surgida a finales del siglo XIX en Europa, sustenta su ejecutoria en el mito de
la superioridad racial y la exclusividad de los judíos. Al igual que Estados
Unidos, el sionismo considera que el territorio ocupado es una tierra prometida
por Dios. Se sustenta en un exacerbado chovinismo, anti comunismo y el
nacionalismo extremo. Eso les permite justificar el exterminio de los
palestinos y los árabes.
Me preguntó si
habrá que esperar a que termine la guerra en Asia Occidental con la derrota de
Israel para organizar un nuevo Núremberg, o si será necesario que Rusia, otro
país o alianza de países, realicen una nueva Operación Militar Especial, para
que al igual que en Ucrania se logre paralizar el desarrollo del genocidio en
curso.
¿Y qué dirán
los “civilizados” europeos, las social democracias y la izquierda cobarde
cuando ello ocurra? ¿O es que caso debemos seguir mirando desde la tranquilidad
de nuestros hogares y de nuestras vidas como el mundo no es capaz de
organizarse ni siquiera para evitar la muerte en masa de decenas de miles de
personas? En la conciencia de los habitantes de este planeta pesará la carga
por la incapacidad y la complicidad con este genocidio.
Ya no bastan las
declaraciones de rechazo y repudio, hay que pasar a la acción y hay múltiples
formas de hacerlo en términos políticos, jurídicos, económicos y militares,
pero lo repito una vez más, la iniciativa debe venir del mundo árabe y musulmán
porque esperar que Occidente y en primer lugar Europa hagan algo, no es más que
una quimera. Más que más, son ellos los ejecutores de los peores genocidios en
la historia de la humanidad. Así se hicieron ricos y poderosos: a través de la
muerte, la usurpación, el robo, la piratería, el latrocinio, la depredación, el
saqueo y la rapiña. Esos son los instrumentos que le permitieron transformarse
en “jardín”, recuerden… el resto solo somos “selva”.
www.sergioro07.blogspot.com
Fuente: sergioro07.blogspot.com
Fascistas somos todos. Incluso Mussolini
¿Qué fascismo es
ese al que se le puede vencer por medio de los votos y no de los fusiles? El
autor sostiene que el fascismo omnipresente se ha convertido en un enemigo de
mentira para una izquierda de mentira. Este es el artículo en abierto de la
revista El Viejo Topo de este mes, octubre 2024.
Fascistas somos todos. Incluso Mussolini
De Héctor
Cuenca Soriano
El Viejo Topo
1 octubre, 2024
Artículo en abierto de la revista El Viejo Topo nº441, de octubre 2024.
¿Qué fascismo es ese al que se le puede vencer por medio de los votos y no
de los fusiles? El autor sostiene que el fascismo omnipresente se ha convertido
en un enemigo de mentira para una izquierda de mentira.
«FORA FEIXISTES DE RUBÍ» («Fuera fascistas de Rubí»)
manifiesta un enorme grafiti en la ciudad donde crecí, pintado sobre los muros
del Centro de Alternativas Culturales, un local que hace saber también, en su
pared, su rebeldía ante el statu quo: «Algún día no podremos más, y juntas
lo podremos todo».
¿A qué
fascistas se refieren? –me pregunto. No hay en la ciudad sede alguna, oficial o
clandestina, del Partido Nacional Fascista de Benito Mussolini, o de sus
descendientes oficiales u oficiosos del Movimiento Social Italiano o de Casa
Pound. Tampoco se conocen oficinas del NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero
Alemán). Y hasta donde llega mi conocimiento tampoco la Falange, en sus
múltiples variantes, dispone aquí de local, ni cuenta con ningún tipo de
delegación o de presencia social. Estat Català, por buscar la variedad local y
de proximidad, creo que sigue sin resucitar. Entonces, ¿quiénes son los
fascistas de la ciudad?
Vuelvo a mirar el muro: se representa de forma estilizada una bandera morada y otra roja, y no puedo evitar pensar en las argumentaciones antiautoritaristas de Erich Fromm, y sus curiosas conexiones con lo que el Marqués de Sade escribió un siglo y medio antes; pienso en la “revolución sexual” y la lucha contra la “represión familiar”, y también en la “represión educativa” que se denunciaba durante el Mayo francés; en la “teoría del agente” que sostiene que el fascismo es un agente de la alta burguesía y que, por lo tanto, carece de agencia propia; y me viene a la mente la ya viejísima máxima de Horkheimer: “Quien no esté preparado para hablar del capitalismo, también debería guardar silencio sobre el fascismo”.
Si te gusta lo que lees, ¡échale un vistazo a la revista de este mes!
El caso es que,
en los tiempos actuales, los fascistas ya no son Ernst Röhm o Giovanni Gentile.
Ahora el fascista es el padre autoritario que impone horarios y normas en el
seno del hogar. El profesor que, desde su púlpito académico de autoridad, dicta
la verdad y establece reglas y deberes a la clase. La influencer que
perpetúa cánones de belleza arbitrarios y opresivos. El o la coach o
nutricionista que tú mismo/a contrataste y se atreve a darte órdenes cual
sargento de instrucción. El rudo entrenador de baloncesto que, desconsiderado
para con las singulares condiciones físicas de tus hijos, les dice que “no
valen” para ello. También es fascista el policía cachas o no tan cachas, pero
igualmente emblema de coerción, que detiene a un joven extranjero de origen no
mencionado por los medios de comunicación.
Así pues, ¿qué
es hoy “fascismo”?
No es, desde
luego, el fenómeno histórico-político que nació en 1919 con las ideas de Benito
Mussolini y murió en 1945, en Berlin, bajo las botas del Ejército Rojo. Si el fascismo
realmente existente aún siguiera vivo, sería absolutamente necesario
combatirlo hasta derrocarlo definitivamente. El “fascismo” actual es, más bien,
un Mal absoluto siempre al acecho, como decía Semprún; un conjunto de
“instintos oscuros y pulsiones insondables” muchas veces disfrazadas bajo traje
de civil, como para Umberto Eco; un tipo de personalidad; un auténtico síndrome
derivado de la vivencia, en la infancia, de una relación padre-hijo basada en
la jerarquía y la autoridad (como establecieran Adorno y Horkheimer, solo
necesitamos darles más cariño a nuestros niños/as y nunca volverá a haber más
fascistas); una tendencia simultánea en el individuo a pulsiones sádicas y
masoquistas que debía solucionarse a través del amor y la espontaneidad, como
nos dijera ya hace 80 años Erich Fromm (y así lo resumían, en forma de rap, los
Chicos del Maíz: “En Fromm está la clave: Follar se sale”). Debemos
estar atentos, nos recuerdan autores como José Mª Chamorro: El fascismo
psicológico puede estar presente en los camaradas más convencidos de ser
antifascistas.
¡Por supuesto,
así sí! Así, las constantes referencias al fascismo cobran sentido Si la
Iglesia, la policía, la familia, la democracia burguesa, los ejércitos, hasta
la Razón misma –como argumentaran Horkheimer y Adorno en Dialéctica de
la Ilustración– son instituciones fascistas (o potencialmente fascistas) no
es porque lo fueran o lo sean auténticamente, es decir, porque sean
histórica o ideológicamente fascistas. No es de eso de lo que se les acusa, y
habría que ser muy obtuso al hacerlo habida cuenta de la evidencia histórica
reunida por autores como Bruno Groppo sobre el fascismo y el antifascismo que
realmente tuvo lugar en Europa occidental, y muy en particular en Italia, cuna
del fascismo original.
Ahora
recuperamos ese concento hegeliano llamado Geist, y al que podemos
traducir como espíritu, mente, genio, espectro, fantasma o sombra. Si asumimos
que existe (siquiera como herramienta de análisis) un Geist o
“espíritu” de las cosas que estaría en permanente descubrimiento y proceso de
auto-perfeccionamiento hacia formas más definitivas de sí mismo, y si en el
caso del fascismo ese Geist corresponde al «espíritu de la
represión y el autoritarismo», debemos concluir lo que nos dijo Augusto del
Noce ya en la década de los 70: Si “el fascismo no puede entenderse sino como
identificación con el «espíritu represivo y autoritario»”, entonces “toda forma
de represión y de autoridad se ha de interpretar como fascismo”.
Por
consiguiente, poco importan los parecidos o las diferencias, sean doctrinales o
prácticas, que respecto al fascismo pueda tener cada ideología o movimiento
político, cada institución, cada individuo concreto. Aquello relevante es que
el Geist del fascismo acecha a cualquier forma de autoridad,
fuerza o disciplina, de Margaret Thatcher al gobierno de China o Corea del
Norte, y más allá. De hecho, cualquier sistema político podría incurrir en el
fascismo. Y si ese sistema político se ha construido sobre una violencia
previa, como la República Francesa, no hay duda de que es fascista.
Como sostienen
Joan Antón y Marco Esteban, en el fondo no existiría diferencia entre todas las
tendencias políticas de derechas del siglo XIX, desde los socialdarwinistas
británicos del sufragio censitario (y partidarios de que la población se regule
sola a través del humanísimo método de la inanición) hasta los Bismarcks del
fuerte estado del bienestar semi-autoritario avant la lettre, e
incluso entre ellos y los curas, nobles y reyes del Antiguo Régimen que apenas
un siglo antes vinieran a sustituir. Todos ellos son la misma cosa, pues
participan de un mismo Geist: una sola y larguísima cadena del
“privilegio” (por supuesto un cuerpo homogéneo, eternamente opresivo y tiránico
en esencia en cada una de sus manifestaciones) que “ante la decrepitud de la
Iglesia y la monarquía, buscaría nuevos protectores en los engendros
pseudocientíficos de la socioevolución y la genética social”, hasta desembocar,
desesperado por el avance constante de “la Razón”, que traía “un mundo de
igualdad, libertad y justicia”, en el engendro del nazismo.
A día de hoy,
académicos de primera y periodistas de trinchera como Dan Hassler-Forest o
Elisa Strauss permanecen vigilantes en la primera línea de batalla, y han
detectado que este esquivo Geist sigue presente y
manifestándose de forma subrepticia una vez más, infectando las mentes de
nuestros hijos a través de su presencia subliminal en películas infantiles
como El Rey León y Patrulla Canina. Por fortuna,
medios obreros concienciados como el Washington Post y la CNN se han hecho ya
eco de sus descubrimientos a fin de darlos a conocer al público general:
vigilen lo que les muestran a los niños, pues ahí podría encontrarse el
espíritu del fascismo.
Es lógico pues
el viraje hacia la lucha “superestructural” de los pensamientos, las ideas, la
cultura… Porque, como estamos viendo, el Geist del fascismo
también habita en los detalles.
Es cierto que
el 1% es más rico que nunca, y que como señala Piketty estamos en niveles de
desigualdad previos a la Revolución Francesa. Es cierto, como reflexionan
Hobsbawm o Fontana, que el endeudamiento de todos los estados occidentales roza
o supera la totalidad del PIB, tratando de mantener un estado del bienestar lastrado
por el estancamiento económico y la escasa tasa impositiva efectiva sobre las
élites económicas (hay quien dice “ingeniería fiscal”, hay quien lo llama
“robo”, pero yo no quiero participar en linchamientos públicos a base de
violencia verbal… pudiera ser fascismo). Y es cierto que el desempleo se ha
vuelto estructural hace ya al menos treinta años.
Pero no
perdamos el foco. Estamos liberando la superestructura de la sociedad: los
valores, las creencias… Ya casi nadie cree en esos arcaicos conceptos de “orden
increado de valores”, “jerarquía del Ser” o “Tradición”. Hemos desenmascarado
como mentiras, gracias a Lyotard y a Foucault, entre otros pioneros, no sólo
todos los valores que existían, sino todos los que puedan existir: ¡Todos ellos
no son sino herramientas del poder y la opresión! Sigamos luchando contra toda
forma de autoridad y disciplina, no cejemos en nuestro empeño contra el Geist del
fascismo.
¡No
desfallezcamos, que el fascismo tiene muchas caras! Y cada año, puntualmente
para las elecciones, el fascismo vuelve encarnado bajo la máscara de algún
partido liberal-conservador, sistémico, no especialmente rupturista con el
marco político existente. Así que una vez más es necesario la lucha contra ese
enemigo de naturaleza omnímoda, a veces de apariencia sutil, que es el
fascismo.
Después de
esto, ya no será posible recurrir al tipo de relato mítico-heroico de
resistencia de la sagrada madre patria contra el invasor, el cual moviera,
realmente, históricamente, a millones y millones de ciudadanos y ciudadanas
soviéticos a tomar los fusiles y combatir a la Wehrmacht. Mientras que las
democracias burguesas occidentales sucumbieron fácilmente al nazismo, la Unión
Soviética sí pudo detenerlo y derrotarlo. Pero esta es una afirmación que puede
ser considerada como excesivamente militarista, y eso puede ser fascista
(quizá, como creyera Chamberlain, hay maneras de derrotar al fascismo sin usar
las armas). Y también puede ser fascista apelar a la madre patria. Así que
descartemos para siempre los patrióticos versos y discursos de un Pável Kogan,
de un Evaristo San Miguel o… del propio Lenin, que en su día afirmó “nosotros,
obreros rusos, impregnados de sentimiento de orgullo nacional…”.
Estamos
enfrentando al Mal absoluto, y aunque los soviéticos lo mirasen más de cerca y
nosotros no seamos siquiera testigos oculares, deben aceptar nuestro criterio
(sea este el último uso que se haga de la autoridad, pues la autoridad solo
puede desembocar en el fascismo a largo plazo): Hemos estudiado mucho, casi 80
años, desde el horror desatado por el nazismo y su paroxismo en los campos de
exterminio. Así que es comprensible si sobrerreaccionamos, aunque sea un
poquito, ante el paso de la oca prusiana, aun si lo realiza, en la plaza Roja
un 9 de mayo, el ejército que verdaderamente derrotó a los
nazis. Hay que estar siempre alerta, pues en cualquier lugar habita el
fascismo.
La organización
y la disciplina, fascismo. Además, Lenin y la conquista del Estado están ya más
que superados. Ahora lo que se lleva es cierta lectura de Gramsci, la
hegemonía, el sentido común… Empecemos por ahí y el control sobre el Estado ya
vendrá. Las revoluciones llevan tiempo, no se hacen así como así tomando un
palacio al asalto como hicieran aquellos bolcheviques: una panda de tíos mal
armados de un partido minoritario, muy cohesionado y motivado… Eso suena tan
fascista, violento y antidemocrático…
No hagamos caso
de lo que pueda decir al respecto un teórico como Roger Scrutton cuando nos
dice lo siguiente: “Considerad un aspecto cualquiera de la herencia
occidental del que nuestros antepasados se sentían orgullosos, y encontraréis
un curso universitario consagrado a su deconstrucción. Considerad no importa
qué aspecto positivo de nuestra herencia política y cultural, y encontraréis
esfuerzos, concertados a la vez por los medios y la universidad, para ponerlo
entre comillas y darle el aire de una impostura o superstición”. Aun cuando
pase inadvertido, esas palabras pueden ser propagandistas del fascismo.
El acervo
milenario de la cultura occidental, justo donde autores como Luis Racionero
entienden que puede estar la respuesta a la barbarie capitalista de raigambre
protestante (tan reciente, tan superficial), esa tradición milenaria que nos ha
hecho ser quien somos, es en sí portadora de los mismos valores del fascismo. Y
eso avalaría derrumbar las estatuas de Platón y de Aristóteles. ¡Menudos
referentes que tuvimos! Un par de hombres blancos poseedores de esclavos que,
con su actitud (pues “lo personal es político”) y en ocasiones hasta en sus escritos,
perpetuaban la injusticia y asentaban las bases sobre las que posteriormente se
produciría el Holocausto.
Ocurre que,
como bien señala Mark Fisher, para la barbarie capitalista, la que sí vivimos
de verdad, la actual izquierda no parece tener alternativa alguna. Todos los
esfuerzos de esa izquierda están orientados a luchar contra el Mal absoluto del
fascismo, y eso obliga a hacer concesiones al capitalismo. Así que podemos
hacernos aliados de los hijos y nietos de los Chicago Boys que
asesoraron a Pinochet, aunque trabajen en las Big Four o
participen de explotar el coltán del Congo o vendan armas en Ucrania, si es que
asumen una actitud antiautoritaria, defienden el sexo libre y llevan a cabo un
desenfadado estilo de vida.
Si por algo
debemos preocuparnos es por el mundo inundado de fascistas: Fascista es Putin,
y fascistas son los partidarios de Zelenski en Ucrania, que dice el presidente
ruso hay que desnazificar. Fascista fue el euromaidán,
alzado contra el fascista Yanukóvich. Fascista es Al-Assad, y fascistas
islámicos los muyahidines del ISIS que intentaban derrocarlo.
Fascista es tanto Thatcher como la Junta Militar que le disputara las Malvinas.
Fascistas teocráticos los talibanes, y fascistas los métodos de las fuerzas
invasoras del imperio norteamericano. Fascista el baazismo de Saddam y
“fascismo exterior” nuestra descarada injerencia en los asuntos de su país. La
violencia económica de los banqueros es fascista, pero más fascista todavía
sería expropiar sus assets por la fuerza y fascista debe ser
quien lo proponga (rescatar sus deudas a cambio de nada está mal, especialmente
si lo hace un gobierno supuestamente socialista, pero pedirles algo a cambio de
ese rescate con dinero público es coacción, y no podemos tolerar esos medios
propios de escuadristas). Fascista es Abascal, y fascista, claro, es también el
Frente Obrero.
Y por supuesto
que sí: Stalin, hoy, sería un fascista. Los desarrollos académicos de los
últimos 80 años, sumados a nuestra singular sensibilidad y aguda –incluso
“despierta” (woke para los anglos)– perspectiva, que no es
patología como argumenta Roger Griffin sino la locura de los genios, nos ha
permitido reconfigurar el espectro político entero.
“I was blind,
but now I see”: Fascistas somos todos. Incluso Mussolini. Y ante el fascismo,
de todo tipo y toda forma, en cualquier grado o dosificación, sea de lejano
parentesco o semejanza, ni un solo paso atrás. Con el capitalismo, ya otro día
si eso: cuando exorcicemos para siempre al Mal absoluto de este mundo. Hasta
entonces, hay una cruzada que librar. Ya Marx reconocerá a los suyos.
lunes, 30 de septiembre de 2024
Pobreza y desigualdad en España
Pobreza
y desigualdad en España
Kaosenlared
30 de septiembre de 2024 /
El índice
de Gini del 2023 (indicador utilizado para medir si la distribución de ingresos
o de gastos entre individuos u hogares de una economía se aleja o acerca a una
distribución perfectamente equitativa), en España sería del 35%, lo que le
convierte en el quinto país más desigual de la UE.
Por otra parte, el último
informe de Intermon Oxfam sobre “Crisis, desigualdad y pobreza”,se advierte que
de continuar los recortes sociales, la pobreza en España podría llegar a
afectar al 40 % de la población en el horizonte de la próxima década, de lo que
se deduce que España habría fracasado en su compromiso europeo de la
“Estrategia 2020” que implicaba reducir su pobreza en 1,5 millones de personas.
Así, en la actualidad,
según dicha ONG, la tasa de pobreza se situaría en el 20,2% de la población y
afectaría ya a casi 10 millones de personas y según el INE , 4 millones de
personas vivirían ya en situación de “pobreza severa” (menos de 307 euros al
mes). Al mismo tiempo y según datos de Eurostat, el número de millonarios
en España habría aumentado un 13% en el último año con lo que se está
agudizando de forma vertiginosa una fractura social de resultados
impredecibles.
Nueva
arquitectura poblacional
La posible entrada en
recesión de la locomotora alemana en el 2025 provocará una sensible reducción
de las exportaciones, el consiguiente incremento de la tasa de paro y la
reducción de la Renta Per Cápita.Ello, aunado con la pérdida del poder
adquisitivo de los trabajadores debido a la dramática reducción de los sueldos
y la ausencia de la cultura del ahorro doméstico, provocará una severa
contracción del consumo interno que podría provocar en un futuro mediato una
desertización productiva que fuera incapaz de satisfacer la demanda de
productos básicos.
Asimismo, la severa
contracción del consumo interno, provocará la desertización comercial de
amplias zonas urbanas, con la progresiva desaparición del pequeño comercio
(alimentación, ropa, calzado y concesionarios de automóviles) y de
establecimientos de ocio y diversión (bares, cines, restaurantes, discotecas y
centros comerciales) que llevará aunado la extinción de incontables medios de
comunicación impresa y audiovisual ante la pérdida de ingresos por publicidad,
quedando Internet como refugio para navegantes.
Igualmente, asistiremos a
un severo estancamiento del mercado inmobiliario por lo que las entidades
bancarias intentarán mediante subastas y la creación de sociedades de gestión
de activos inmobiliarios dar salida a los pisos embargados que acumularán en
sus carteras (considerados “bienes ilíquidos”), lo que originará drásticas
caídas de los precios de los inmuebles, precios artificialmente revalorizados
debido a la especulación inmobiliaria de los últimos años.
También es previsible una
revitalización de los cascos antiguos y centros urbanos de las ciudades en
detrimento de los barrios periféricos, motivado por la falta de liquidez de las
arcas municipales al disminuir los ingresos por impuestos y que forzará al
endeudamiento crónico de los ayuntamientos para seguir manteniendo los mínimos
servicios públicos. Finalmente, se producirá el éxodo al medio rural de una
población urbana afectada por la asfixia económica, embargo de viviendas e
ingreso en las listas del paro, con la consiguiente revitalización de extensas zonas
rurales, rejuvenecimiento de su población y regreso a escenarios ya olvidados
de economía autárquica.
Germán Gorraiz Lopez- Analista
Imagen de portada: Pobreza
– Licencia C. C.
¿Es inevitable una represalia de Irán?
Estados Unidos desempeñó
un papel importante en el asesinato de Nasrallah y de los líderes de Hezbolá.
Varios aviones espías estadounidenses y un portaviones cercano brindaron apoyo
a la masacre. Provocar la guerra con Irán podría ser el real objetivo.
¿Es inevitable una represalia de Irán?
30 septiembre, 2024
El asesinato de Nasrallah ha conmocionado y provocado un gran dolor a la mayoría de los libaneses, sobre todo a las comunidades chiítas que viven en los suburbios del sur, donde vivían los líderes de Hezbolá.
Las bombas
antibúnkeres de 2.000 libras, fabricadas en Estados Unidos, por supuesto,
fueron diseñadas para derribar bloques de apartamentos y el ataque fue diseñado
para matar al líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, pero también para mostrar a
los libaneses la verdadera fuerza que tiene Israel: su poder aéreo.
En las últimas
semanas se ha especulado mucho en Internet sobre si Israel va a invadir el
Líbano. En realidad, esto es poco probable por varias razones. Pero, sobre
todo, porque Netanyahu sabe que de enfrentarse a un ejército o milicia, Israel
estaría en desventaja con la infantería, ya que las FDI no son buenas en
combates cuerpo a cuerpo; su especialidad es matar niños y golpear a mujeres.
Combatir a
Hezbolá cuerpo a cuerpo sería un baño de sangre para los israelíes, lo que
haría que el bombardeo de Beirut pareciera un «ejercicio militar».
Otra razón por
la que Netanyahu no invadirá el Líbano es que los recursos que ello requieren
llevarían a Israel mucho más allá de su capacidad y lo dejarían vulnerable en
dos frentes: primero, el combate cuerpo a cuerpo que las FDI tendrían que
librar con los combatientes de Hezbolá; y segundo; Irán no tendría otra opción
que llevar a cabo ataques masivos con misiles balísticos contra ciudades de
Israel.
Hasta el
momento, Irán y Hezbolá no han sacado a la luz sus misiles de mayor alcance que
puedan igualar los que Israel disparó contra los suburbios del sur de Beirut.
Esto plantea la
pregunta: ¿cuál es el punto de inflexión para Irán? ¿Y cuándo considerará
Hezbolá efectuar su propia invasión terrestre del norte de Israel?
En cuanto a la
segunda pregunta, los líderes de Hezbolá probablemente esperan que Israel
invada su territorio, ya que es allí donde sus combatientes pueden estar en su
elemento. Por esta razón, es probable que Hezbolá no quiera estirar demasiado
sus propios recursos.
Si Irán ahora
juega con la idea de una represalia sería porque afectaría a Netanyahu y su
efímera euforia política, aunque los persas saben que le estará dando al líder
israelí lo que siempre ha soñado: una guerra con Irán en la que Estados Unidos
no tendrá más opción que involucrarse directamente.
A pesar que Joe
Biden afirma que no sabe nada del reciente bombardeo de Beirut contra Israel,
la verdad es que Estados Unidos desempeñó un papel importante en él, con varios
aviones estadounidenses en el cielo brindando apoyo, por no mencionar un
portaaviones cercano.
Estados Unidos
ya no puede fingir que no está en guerra con Irán, pero los periodistas que
conforman el equipo de «corresponsales de guerra» de los periódicos
occidentales harán todo lo posible para seguir engañando.
Por supuesto,
Israel hace oídos sordos a las críticas internacionales del Sur Global, a pesar
de la masiva retirada de la mayoría de los embajadores ante la ONU durante el
reciente discurso de Netanyahu en la ONU.
Pero, al
parecer a Netanyahu tampoco le molestan los países árabes, que están demostrado
que ya les está horrorizando su propio nivel de depravación: la ausencoa de
solidaridad con el pueblo palestino ha alcanzado un máximo histórico.
Los delegados
de Arabia Saudí en la ONU también abandonaron la asamblea, junto con Kuwait e
Irán, lo que da una indicación que, sin duda, el mundo árabe está dividido en
cuanto a su apoyo a Israel y sus ambiciones regionales.
El Líbano bien
puede resultar el punto de ruptura para los estados árabes que consideran que
el pequeño país está protegido por esa lógica banal de; «sólo nosotros podemos
patear a nuestro propio perro, y no el poderoso vecino».
Y la frágil
alianza que Israel mantiene con un puñado de países árabes que firmaron los
Acuerdos de Abraham también está al borde del colapso.
Hace poco, un
soldado israelí, que estaba de «vacaciones» en Marruecos, fue arrestado por un
tribunal de Rabat acusado de crímenes de guerra, una acción que no puede
considerarse accidental, dado que en Marruecos no ocurre nada sin la aprobación
del Rey.
Países como
Marruecos, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Sudán se enfrentan cada día a
un dilema imposible, ya que salir del acuerdo negociado por Trump es casi
imposible, especialmente para Marruecos, que tiene enormes inversiones de
proyectos israelíes a largo plazo.
Estos países ya
se habían distanciado de Hezbolá y, en cierta medida, de Irán. Pero, a pesar de
su alianza con Washington, están observando con mucha atención hasta dónde
llegará ahora Israel.
Netanyahu cree
que está en una muy buena posición, ante la ausencia de una respuesta de Irán y
de una represalia de las organizaciones de la resistencia. Por el momento, la
superioridad aérea es una mano fácil de jugar. A menos, por supuesto, que Irán
decida cortarle la cabeza a esa serpiente.
Fuente: Observatorio de la crisis
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domingo, 29 de septiembre de 2024
La Corona española entre gestos diplomáticos y rendición de cuentas
La Corona española entre gestos diplomáticos y rendición de cuentas
Rebelion / España
27/09/2024
Fuentes: Nueva Tribuna
Por primera vez en su historia una mujer accede a la presidencia mexicana.
La cosa no es baladí, dado el perfil machista de nuestra nación hermana, donde
una inaudita violencia siega un escalofriante número de vidas femeninas todos
los años, tal como reflejó Roberto Bolaños en una parte de su obra póstuma
2666. El perfil de la nueva presidenta, Claudia Sheinbaum,
difícilmente podría ser más halagüeño. Tiene una sólida formación
científico-académica y una consolidada experiencia como gestora política en
cuanto alcaldesa de la capital mexicana.
Por eso resulta
especialmente llamativo el conflicto diplomático creado con España. Hasta Putin
parece haber podido recibir la invitación, aunque no acuda. Sin embargo, el
titular de la Corona Española no puede asistir al no haberse disculpado por una
colonización acaecida hace medio milenio. Felipe VI es el Jefe del Estado
español, mal que nos pese a los republicanos. Su función está encuadrada en un
sistema democrático que se regula como una monarquía parlamentaria, ejerciendo
esa representación simbólica. Considerarlo heredero de los Austrias y pensar en
términos de reconquista es algo que hacía más bien el franquismo, que ideó
un Día de la Raza y conmemoraba la jornada del
Descubrimiento.
En España todo
eso se asocia con la dictadura y es una perspectiva que reivindican los
nostálgicos del franquismo. Meter a toda la ciudadanía española en el mismo
saco no parece algo propio de una ideología progresista, que tiende a juzgar
las cosas con otras varas de medir. Sería como identificar al pueblo
alemán actual el nazismo de los años treinta o a los judíos con su jefe de
gobierno. Los gentilicios orientan el estudio de la historia, pero
afortunadamente no determina el destino de las naciones, que pueden cambiar con
el tiempo en uno otro sentido.
El presidente
norteamericano ha decidido enviar a la primera dama, en vez de a su
vicepresidenta por ejemplo. En el caso español una de nuestras vicepresidentas
planeaba ir con Felipe VI, pero tiene que anular el viaje, pese a compartir
ideología con la presidenta mexicana. Estamos ante un incidente diplomático
bastante absurdo. No hay que despreciar el significado histórico-político de
cualquier simbolismo, pero tampoco sirve de mucho malversarlo intempestivamente
y a destiempo. Estrechar los lazos que obviamente nos unen es el mejor modo de
revisar nuestra común Leyenda Negra y comprender cómo muy pocas huestes
contaron con el auxilio de comunidades indígenas que lucharon q su lado contra
quienes detectaban la hegemonía en ese momento.
Pese a los
desmanes perpetrados en aras del fanatismo religioso y la codicia de los
conquistadores, el intercambio cultural enriqueció a las generaciones
venideras, aunque lo hiciera sobre las ruinas de culturas reprimidas y sojuzgadas.
Descontar cualquiera de los dos factores arrojaría una imagen parcial del
resultado. La realidad está plagada de luces y sombras, aunque siempre tiente
recurrir a las visiones maniqueas. ¿O acaso no tuvo sus claroscuros el proceso
de Independencia mexicano? El Papado de la época también jugó un papel
protagonista y sin embargo se le reverencia con esa sumisión que solo da la fe.
México acogió
como ningún otro país a los exilados republicanos que perdieron la Guerra Civil
española, provocado por un alzamiento militar al que ayudaron los fascismos
europeos, mientras las democracias jugaban a ser neutrales. De poco hubiera
valido entonces invocar las hazañas bélicas y conquistadoras de la monarquía
española. Conviene no confundir las cosas.
Ahora mismo la Corona
española tiene otras rendiciones de cuentas pendientes. Juan Carlos I amasó un
patrimonio ampuloso y sus conquistas amorosas costaban dinero al erario
público. Una de sus amantes más estables, Barbara Rey, recibió una pingüe
compensación económica por parte del Estado, tras negociar con el servicio
secreto, que recurrió a los fondos de libre disposición, reservados para cosas
tales como el contra terrorismo y el espionaje. No hace falta endosarle
agravios de sus ancestros al padre del actual monarca. Su inmunidad es un
escándalo mayúsculo. Cada cual debe responsabilizarse de sus actos.
sábado, 28 de septiembre de 2024
El surrealismo como movimiento revolucionario
El surrealismo no es, ni
ha sido nunca, una escuela literaria o una corriente artística "de
vanguardia" (como el cubismo o el fauvismo), sino una visión del mundo, un
modo de vida y un intento eminentemente subversivo de reencantar al mundo.
El surrealismo como movimiento revolucionario
El Viejo Topo
28 septiembre, 2024
También es una
aspiración utópica y revolucionaria a «transformar el mundo» (Marx) y «cambiar
la vida» (Rimbaud): dos consignas idénticas, según André Breton. Se trata de
una aventura poética y política al mismo tiempo. Comenzó en París hace cien
años, en 1924. Hoy continúa.
El surrealismo es, desde su nacimiento, un movimiento
internacional. No obstante, en las páginas siguientes nos ocuparemos sobre todo
del grupo surrealista de París, inicialmente en torno a André Breton, pero que
prosigue su actividad tras la muerte del autor de los Manifiestos del
surrealismo.
La aspiración revolucionaria está en el origen mismo
del surrealismo y adopta de entrada una forma libertaria en el Primer
Manifiesto del surrealismo (1924) de André Breton: «Únicamente la
palabra libertad tiene el poder de exaltarme.» En 1925, el deseo de romper con
la civilización burguesa occidental lleva a Breton a acercarse a las ideas de
la Revolución de Octubre, como atestigua su reseña del Lenin de
León Trotsky. En 1927 se adhiere al Partido Comunista Francés, pero se reserva,
como explica en el folleto Au grand jour, su «derecho de crítica».
Fue el Segundo Manifiesto del surrealismo (1930)
el que extrae todas las consecuencias de este acto, al afirmar «totalmente, sin
reservas, nuestra adhesión al principio del materialismo histórico». Al tiempo
que subraya la distinción, o incluso la oposición, entre el «materialismo
primario» y el «materialismo moderno» del que se reclama Friedrich Engels,
André Breton insiste en el hecho de que «el surrrealismo se considera ligado
indisolublemente, en virtud de las afinidades que he señalado, al enfoque del
pensamiento marxista y exclusivamente a este enfoque».
Un marxismo encantado
Ni que decir tiene que su marxismo no coincide con
la vulgata oficial del Kremlin. Quizá podríamos calificarlo
de marxismo gótico, es decir, un materialismo histórico sensible a
lo maravilloso, al momento negro de la revuelta, a la iluminación que desgarra,
como un relámpago, el cielo de la acción revolucionaria. Forma parte, en todo
caso, como el marxismo de José Carlos Mariátegui, de Walter Benjamin, de Ernst
Bloch y de Herbert Marcuse, a una corriente subterránea que atraviesa el siglo
XX: el marxismo romántico.
Se trata, pues,
de una modalidad de pensamiento que está fascinado por determinadas formas
culturales precapitalistas y que rechaza la racionalidad fría y abstracta de la
civilización industrial moderna, pero que convierte esta nostalgia del pasado
en una fuerza en el combate por la transformación revolucionaria del presente.
Si bien todos los marxistas románticos se rebelan contra el desencanto
capitalista del mundo –resultado lógico y necesario de la cuantificación,
mercantilización y cosificación de las relaciones sociales–, es en André Breton
y el surrealismo donde la tentativa romántica revolucionaria de reencantar al mundo
por la imaginación alcanza su expresión más impactante.
El marxismo de Breton también se distingue de la
tendencia racionalista/cientifista, cartesiana/positivista, fuertemente marcada
por el materialismo francés del siglo XVIII –que impregnaba la doctrina oficial
del comunismo francés– por su insistencia en el legado dialéctico hegeliano del
marxismo. En su conferencia de Praga (marzo de 1935) sobre «la situación
surrealista del objeto» insistió en el significado capital del filósofo alemán
para el surrealismo: «Hegel, en su Estética, abordó todos los
problemas que pueden considerarse, en la poesía y el arte, los más difíciles y
los resolvió en su mayoría con una lucidez sin par […]. Digo que todavía hoy es
a Hegel a quien hay que interrogar sobre la validez o no de la actividad
surrealista en las artes1/.»
Algunos meses más tarde, en su célebre discurso en el
Congreso de escritores en defensa de la cultura (junio de 1935), vuelve a la
carga y no duda en proclamar, a contracorriente de cierto chovinismo
antigermánico: «Es ante todo en la filosofía de lengua alemana donde hemos
descubierto el único antídoto eficaz contra el racionalismo positivista que
sigue causando aquí sus estragos. Este antídoto no es otro que el materialismo
dialéctico como teoría general del conocimiento2/.»
Breton y Trotsky
Lo que vino después es conocido: cada vez más cercanos
a las posiciones de Trotsky y de la Oposición de Izquierda, la mayoría de
surrealistas (¡sin Louis Aragon!) romperán definitivamente con el estalinismo
en 1935. No fue en absoluto una ruptura con el marxismo, que siguió inspirando
sus análisis, sino con el oportunismo de Stalin y sus acólitos, que
«desgraciadamente tiende a aniquilar los dos componentes esenciales del
espíritu revolucionario», que son: el rechazo espontáneo de las condiciones de
vida propuestas a los seres humanos y la necesidad imperiosa de cambiarlas3/.
En 1938, Breton visita à Trotsky en México. Juntos
redactarán uno de los documentos más importantes de la cultura revolucionaria
en el siglo XX: el «Manifiesto por un arte revolucionario independiente», que
contiene el siguiente párrafo célebre: «para la creación cultural, [la
revolución] debe establecer y asegurar desde el principio un régimen anarquista
de libertad individual. ¡Ninguna autoridad, ninguna restricción, ni el menor
atisbo de mando! […] Los marxistas pueden avanzar aquí codo a codo con los
anarquistas.» Como es sabido, este pasaje lo escribió el propio Trotsky, pero
cabe suponer también que fue el producto de sus largas conversaciones a orillas
del lago Patzcuaro4/.
Fuen en la posguerra cuando se puso de manifiesto más
claramente la simpatía de Breton por el anarquismo. En Arcane 17 (1947)
recuerda la emoción que sintió cuando siendo todavía niño descubrió en un
cementerio una tumba con este simple epitafio: «Ni dios ni amo». A este
respecto expresa una reflexión general: «Por encima del arte, de la poesía,
queramos o no, ondea también una bandera ora roja, ora negra», dos colores
entre los que se niega a elegir.
De octubre de 1951 a enero de 1953, los surrealistas
colaborarán regularmente, con artículos y notas, con el periódico Le
Libertaire, órgano de la Federación Anarquista Francesa. Su principal
corresponsal en la Federación era en aquel entonces el comunista libertario
Georges Fontenis. Fue en aquella ocasión cuando André Breton escribió el
brillante texto titulado La clara torre (1952), que recuerda
los orígenes libertarios del surrealismo: «Fue en el negro espejo del
anarquismo donde el surrealismo se reconoció por primera vez, mucho antes de
definirse a sí mismo y cuando todavía no era sino una asociación libre entre
individuos que rechazaban espontáneamente y en bloque las opresiones sociales y
morales de su tiempo.» A pesar de la ruptura que se produjo en 1953, Breton no
cortó los lazos con los libertarios y siguió colaborando con algunas de sus
inicitativas5/.
Revolucionarios impenitentes
Este interés y
esta simpatía activa por el socialismo libertario no llevan a los surrealistas
a renegar de su adhesión a la revolución de Octubre y las ideas de León
Trotsky. En una intervención que hizo el 19 de noviembre de 1957, André Breton
persiste y firma: «Contra viento y marea, soy de aquellos que todavía
encuentran, en el recuerdo de la revolución de Octubre, buena arte de ese
ímpetu incondicional que me acercó a ella cuando era joven y que implicó la
entrega total de uno mismo.»
Saludando la mirada de Trotsky, tal como aparece, en
uniforme del ejército rojo, en una antigua fotografía de 1917, proclama: «Esta
mirada y la luz que en ella se eleva, nadie logrará apagarla, como tampoco el
Termidor pudo alterar los rasgos de Saint-Just.» Finalmente, en 1962, en un
homenaje a Natalia Sedova, que acababa de morir, anhela el día en que por fin
«no solo se hará justicia plenamente a Trotsky, sino que también serán llamadas
a adquirir pleno vigor y amplitud las ideas por las que dio su vida»6/.
El surrealismo
es tal vez ese punto de fuga ideal, ese lugar supremo del espíritu en que
confluyen la trayectoria libertaria y la marxista revolucionaria. Pero no
debemos olvidar que el surrealismo contiene lo que Ernst Bloch llamaba «un
excedente utópico», un excedente de luz negra que va más allá de los límites de
todo movimiento social o político, por revolucionario que sea. Esta luz emana
del núcleo irrompible de la noche del espíritu surrealista, de su anhelo
obstinado por el oro del tiempo, de su inmersión apasionada en las simas del
sueño y de lo sobrenatural.
Después de Breton
En 1969, algunas figuras destacadas del surrealismo
parisino, como Jean Schuster, Gérard Legrand y José Pierre, deciden que, habida
cuenta de la muerte de André Breton en 1966, es preferible disolver el Grupo
Surrealista. Sin embargo, otros muchos surrealistas deciden proseguir la
aventura. Lamentablemente, la mayoría de escritos académicos o divulgados sobre
el surrealismo dan por hecho que el grupo se disolvió en 1969.
Para la mayoría de historiadores e historiadoras del arte, el surrealismo no
era nada más que una de las numerosas vanguardias artísticas, como
el cubismo o el futurismo, que tuvieron una vida muy corta.
Vincent
Bounoure (1928-1996) fue quien impulsó el nuevo periodo de actividad
surrealista y no dejó de ser una figura inspiradora hasta su último aliento.
Poeta dotado y ensayista brillante, estaba, al igual que su compañera
Micheline, fascinado por el arte oceánico de Nueva Guinea, sobre el que
escribió varios ensayos.
La otra figura del grupo que destacó después de 1969
fue Michel Zimbacca (1924-2021), poeta, pintor, cineasta y personaje
entrañable. Su documental sobre las «artes salvajes», L’invention du
monde (1952), se considera uno de los raros cuadros verdaderamente
surrealistas; Benjamin Péret escribió el texto mitopoético que comenta las
imágenes. El grupo surrealista también se reunía a menudo en el apartamento que
compartía con su compañera Anny Bonnin, cuyas paredes estaban decoradas con
maravillosas pinturas suyas y de otros surrealistas, así como de una notable
panoplia de plumas indígenas de la Amazonia. Bounoure y Zimbacca eran el lazo
viviente entre el movimiento del post-1969 y el grupo fundado por André Breton
en 1924.
El Bulletin de liaison surréaliste
En los años 1970 a 1976, los surrealistas parisinos
que se negaban a bajar la persiana se reagruparon –en estrecha relación con sus
amigos de Praga– alrededor de una revista modesta, el Bulletin de
liaison surréaliste (Boletín de enlace surrealista, BLS). El Bulletin publicó
un debate sobre «el surrealismo y la revolución», con la participación de
Herbert Marcuse. Entre otras numerosas joyas, un artículo del antropólogo
Renaud en apoyo a los indios de EE UU reunidos en Standing Rock en julio
de 1974.
En el último número del BLS, de abril de
1976, se publicó una declaración colectiva a favor de un joven cineasta
surrealista brasileño, Paulo Paranagua, y de su compañera, Maria Regina Pilla,
detenidas en Argentina y acusadas de «propaganda subversiva». Impulsado por las
y los surrealistas, el llamamiento apareció publicado por Maurice Nadeau
en la Quinzaine littéraire, firmado también por intelectuales
franceses de renombre, como Deleuze, Mandiargues, Foucault y Leiris.
El grupo surrealista parisino mantenía relaciones
estrechas con el grupo de Praga, que se movía en la semiclandestinidad bajo el
régimen estalinista impuesto en Checoslovaquia tras la invasión soviética de
1968. Podían reunirse de manera informal en viviendas particulares, pero su
periódico Analogon estaba prohibido y no podían exponer sus
obras ni sus películas. En 1976, por iniciativa de Vincent Bounoure, los grupos
surrealistas de París y de Praga publicaron conjuntamente, en Francia en
Éditions Payot, una recopilación de ensayos, la Civilisation
surréaliste.
Continuar a pesar del reflujo
El grupo
surrealista fue siempre muy político desde 1924. Después de 1969, esto siguió
siendo cierto, pero ello no significa que se adhiriera a algunas de las
organizaciones políticas existentes. Algunos miembros participaron en
organizaciones trotskistas (Ligue communiste révolutionnaire, sección francesa
de la Cuarta Internacional), otros a la Federación Anarquista o la CNT
anarcosindicalista. Sin embargo, la mayoría de surrealistas parisinos no
pertenecieron a ninguna organización; el espíritu común era antiautoritario y
revolucionario, con una tendencia libertaria dominante.
Fue este
espíritu el que inspiró sus actividades y las declaraciones comunes publicadas
en el transcurso de los años. En 1987 se publicó una declaración común en apoyo
a las comunidades indígenas Mohawk que luchaban por sus tierras contra el
Estado canadiense. En los años subsiguientes se publicaron otras declaraciones
más a favor de los movimientos indígenas. Esto, por supuesto, está relacionado
con la tradición antiautoritaria y anticolonialista del movimiento y con
su rechazo de la civilización occidental moderna.
Claro que esta empatía y el vivo interés por las
«artes salvajes» expresan asimismo un estado de espíritu
romántico/revolucionario anticapitalista: las y los surrealistas creían –al
igual que el primer romántico, Jean-Jacques Rousseau, quien alababa la libertad
de los pueblos caribeños– que se podían hallar, en las culturas salvajes –no
les agradaba la palabra primitivas–, valores humanos y modos de
visa que en muchos aspectos eran superiores a la civilización imperialista
occidental.
En 1991 se
publicó un Boletín Surrealista Internacional n.° 1, en Estocolmo, con las
respuestas de los grupos de París, Praga, Estocolmo, Chicago, Madrid y Buenos
Aires a un cuestionario sobre la tarea actual del surrealismo. El grupo
de París insiste en su texto en el hecho de que «el surrealismo no es un
conjunto de normas estéticas o lúdicas, sino un principio permanente de rechazo
y de negatividad, que se alimenta de las fuentes mágicas del deseo, de la
revuelta, de la poesía […]. Ni dios ni amo: más que nunca, esta antigua divisa
revolucionaria nos parece pertinente. Está inscrita en letras de fuego sobre
las puertas que llevan, por encima de la civilización industrial, a la acción
surrealista, cuya finalidad es el reencanto (y la reerotización) del mundo.»
Sus celebraciones y las nuestras
Para protestar
contra las pomposas celebraciones del quinto centenario del llamado
«descubrimiento de América» (1992), los surrealistas publicaron en 1992 el
Boletín Surrealista Internacional n.° 2, con una declaración común firmada por
los grupos surrealistas de Australia, Buenos Aires, Dinamarca, Gran Bretaña,
Madrid, París, Países Bajos, Praga, Sao Paulo, Estocolmo y EE UU.
Inspirado en un ensayo de la poeta surrealista argentina Silvia Grenier, este
documento celebra la afinidad del surrealismo con los pueblos indígenas, contra
la civilización occidental que oprimió a los pueblos indígenas y trató de
destruir sus culturas: «en la lucha contra este totalitarismo asfixiante, el
surrealismo es –siempre lo ha sido– compañero y cómplice de los indígenas».
El Boletín se
publicó en tres lenguas –inglés, francés y castellano– a cargo del grupo
surrealista de Chicago, que reprodujo en portada un collage de Franklin y
Penelope Rosemont que representa a Colón en guisa del Padre Ubú de Alfred
Jarry. El Museo de Arte Moderno de París (Centro Pompidou) inauguró una gran
exposición de arte surrealista en la primavera de 2002 con el título de
«Revolución surrealista».
De hecho, la
exposición no tenía ningún significado revolucionario y trataba de presentar el
surrealismo como una experiencia puramente artística que utilizaba «nuevas
técnicas». . A la entrada del museo se ofrecía un folleto gratuito de cuatro
páginas, que explicaba que «el movimiento surrealista quería tomar parte activa
en la organización de la sociedad» (?) y que había influido mucho en la
sociedad, especialmente en «la publicidad y los videoclips»…
Molesto por
este amasijo conformista, Guy Girard propuso al grupo surrealista preparar un
folleto alternativo, también de cuatro páginas, con letras similares pero un
contenido totalmente diferente: el surrealismo se califica allí de movimiento
revolucionario cuya aspiración a la libertad y la imaginación subversiva
pretendían «acabar con la dominación capitalista»; este folleto estaba
ilustrado con imágenes de mujeres artistas como Toyen o Leonora Carrington,
prácticamente ausentes de la exposición, así como con una foto histórica de
1927: «Nuestro colaborador Benjamin Péret insultando a un sacerdote»…
Acto seguido, los miembros del grupo depositaron con
cuidado una pila del folleto surrealista encima del folleto oficialpara
que la gente los cogiera. Lo más gracioso es que los comisarios de la
exposición, interpelados por el folleto surrealista, retiraron su propia pieza
frívola y la sustituyeron por otra que trataba de tener en cuenta el hecho de
que el surrealismo era un movimiento subversivo antiautoritario que denunciaba
«la Familia, la Iglesia, la Patria, el Ejército y el colonialismo»…
Los diferentes folletos y declaraciones del grupo se
incluyeron finalmente en el librp Insoumission Poétique. Tracts, Affiches et déclarations du groupe de
Paris du mouvement surréaliste 1970-2010 (Paris, Le Temps des Cerises, 2010). Guy Girard editó el libro, recopiló el material y las ilustraciones y
redactó una breve presentación de cada documento.
El tiempo de los sueños
Entre 2019 y 2024 se publicaron cinco números de una
nueva revista parisina: Alcheringa. Le surréalisme aujourd’hui.
Alcheringa es una palabra de una lengua aborigen de Australia y
significa «el tiempo de los sueños», evocada por André Breton en su
ensayo Main Première. Finalmente, en el verano de 2024 ha tenido
lugar, en la Maison André Breton de Saint-Cirq-la-Popie, la exposición
surrealista internacional «Merveilleuse Utopie», organizada por Joël Gayraud,
Guy Girard y Sylwia Chrostowska.
Al margen de
sus limitaciones y dificultades, el movimiento surrealista de París ha
mantenido vivas, a lo largo de los últimos 50 años, la llama roja y negra de la
rebelión, el sueño antiautoritario de una libertad radical, la insumisión
poética frente a los poderes establecidos y el deseo obstinado de reencantar al
mundo.
Notas
1/ A. Breton, Position
politique du surréalisme, París, Denoël, 1972, pp. 128-129.
2/ En Maurice Nadeau, Documents
surréalistes, París, Éditions du Seuil, p. 298.
3/ «Du temps que les surréalistes
avaient raison», en M. Nadeau, Documents Surréalistes, p. 309.
4/ La documentación sobre este
«encuentro entre el León y el Áquila» fue recopilada por Arturo Schwarz en su
pequeño libro Breton/Trotsky, París, 10/18, 1977. También resulta
útil leer los textos de Marguerite Bonnet y Gérard Roche en Cahiers
Léon Trotsky n.° 25, marzo de 1986 (número dedicado a Trotsky y los
escritores franceses).
5/ A. Breton, La claire tour,
La clé des champs, París, 10/18, 1967, p. 424. Sobre este episodio, véanse los
dos notables folletos publicados, con el título de «Surréalisme et Anarchisme»,
por el Atelier de Création Libertaire de Lyon, en 1992 y 1994.
6/ Estos dos textos se encuentran en
A. Schwarz, Breton/Trotsky, pp. 194, 200.
Fuente: Inprecor n.º 724 y Viento Sur









