jueves, 20 de junio de 2024
El Gobierno debe regular sin retraso el derecho a la información. [Los sueños, sueños son. Y sueño es esperar que el gobierno por sí mismo sea capaz de regular el derecho de información, esto es, garantizar que los medios de prensa, radio y televisión no engañen a la inmensa mayoría de la población que somos los trabajadores, cuando precisamente, los grandes capitales propiedad de esos medios de información, entre otros grupos de capitales dominantes, son quienes imponen al gobierno los tipos de políticas que deben aplicar. El gobierno debe garantizar el derecho de información, peor no lo hará si no tiene la presión de los trabajadores exigiendo el derecho de información. Soñemos.]
El
Gobierno debe regular sin retraso el derecho a la información
tercerainformacion / 20.06.2024
También debe trabajar para
aplicar el ‘Reglamento europeo sobre la libertad de los medios de
comunicación’, cumpliendo los plazos previstos en él.
La Federación de Sindicatos de
Periodistas (FeSP) recuerda al Gobierno que su obligación de
garantizar el derecho a la información de la ciudadanía emana del artículo 20
de la Constitución y no de polémicas puntuales que han surgido últimamente en
el panorama político español. España está a la cola de Europa en la regulación
de este derecho humano universal y debe regularlo sin más dilación, como ya ha
hecho con casi todos los derechos que corresponden a la ciudadanía en una
sociedad plenamente democrática.
Por ello, la FeSP emplaza al Gobierno y a los grupos parlamentarios
del Congreso de los Diputados a que aborden con urgencia esta cuestión, que
representa el verdadero termómetro de la calidad de la democracia de la
sociedad española. Esta Federación, junto con otras organizaciones de
periodistas, viene planteando esta petición desde su nacimiento hace más de dos
décadas, sin que ningún Gobierno hasta ahora haya querido llevarla a cabo.
La Junta Ejecutiva Federal de la FeSP,
reunida este fin de semana, también reclama al Gobierno que inicie los trabajos
para la aplicación puntual en España del Reglamento Europeo sobre la Libertad
de los Medios de Comunicación, cumpliendo con rigor los plazos de entrada en
vigor de esa norma de obligado cumplimiento en los países miembros de la Unión
Europea. Esta normativa comunitaria supone un notable avance en la garantía del
derecho a la información de la ciudadanía y, ante las carencias que hay en
España en este ámbito, representa un progreso importante con medidas concretas
para garantizar el pluralismo y la independencia de los medios.
Tras las elecciones al Parlamento Europeo
celebradas el domingo 9 de junio, la FeSP pide a los y las
eurodiputados/as elegidas que trabajen en las medidas que incluye este
Reglamento y promuevan nuevos avances para garantizar el derecho fundamental de
la ciudadanía a recibir una información plural y de calidad, reconocido en el
artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Entre los retos que tiene el nuevo Parlamento
Europeo se encuentra la normativa para acabar con las demandas estratégicas
contra la participación pública -denominadas SLAPP, siglas en inglés
de strategic lawsuit against public participation), que suponen un
grave peligro para la libertad de información porque pretenden silenciar a
periodistas, activistas y opositores políticos. La FeSP apoya el
trabajo que en este ámbito está haciendo la Federación Europea de Periodistas
(FEP) y reclama al nuevo Europarlamento que atienda sus propuestas.
La Junta Ejecutiva Federal de la FeSP,
finalmente, insiste en denunciar la situación de Julian Assange y Pablo
González –así como la de otros/as profesionales perseguidos por su trabajo
periodístico– que vulnera sus derechos fundamentales e incluso pone en grave
peligro su vida por las condiciones inhumanas de su reclusión en cárceles. Sus
casos demuestran una represión impropia de sociedades democráticas y suponen un
ataque sin precedentes a la libertad de información y a los Derechos Humanos.
Junta Ejecutiva Federal de
la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP).
Una guerra europea más amplia
¿Van de farol los
líderes occidentales cuando dan a entender que la guerra puede estar cerca? ¿Y
creen de verdad que Ucrania, con la ayuda de la OTAN, puede vencer a Rusia sin
participar directamente en la batalla? Esto cada vez pinta peor…
Una guerra europea más amplia
El Viejo Topo
20 junio, 2024
Una guerra europea más amplia está en el horizonte
El peligro de
que la guerra de Ucrania se extienda a Europa está aumentando. El riesgo de una
guerra europea nunca ha sido tan alto. El consenso general entre los
expertos militares es que Ucrania está perdiendo la guerra lenta pero
inexorablemente. Pero ¿qué significa eso?
A primera
vista, Ucrania no tiene suficientes soldados para seguir luchando por mucho más
tiempo. La tasa de bajas del ejército ucraniano es de varios cientos todos los
días… y hoy las batallas normalmente se describen como “picadoras de
carne” debido al gran número de víctimas.
Rusia tiene una
gran reserva de combatientes entrenados, se estima que son, por lo menos, un
millón y medio; Ucrania casi no tiene reservas que no hayan sido desplegadas
ya.
Aun así, los
objetivos estratégicos de Rusia son desconocidos. A veces los rusos dicen que
quieren crear una “zona de amortiguamiento” para proteger su territorio de
ataques. Sin embargo, la introducción de misiles balísticos y de crucero de
largo alcance por parte de EEUU/OTAN descarta una zona de amortiguamiento a
menos que esta llegue casi hasta el río Dniéper. Incluso entonces, esta zona de
amortiguamiento no protegería a Zaporizhya ni a Crimea.
Además la OTAN
está introduciendo los F-16 en Ucrania, que, según se informa, operarán desde
aeródromos rumanos. Estarán equipados con misiles de crucero JASSM de largo
alcance y misiles aire-aire AIM-120. ¿Necesitará Rusia destruir las bases
aéreas rumanas? La OTAN ha planificado utilizar estas bases para lanzar
incursiones de los F-16 que tendrán como objetivo atacar Crimea. Cómo se sabe,
el territorio de Crimea es ultrasensible para el pueblo ruso.
Continuando con
las provocaciones los ucranianos han lanzado fuertes andanadas de misiles de
largo alcance contra objetivos en Crimea, incluidos aeródromos y puertos,
especialmente en Sebastopol. Se cree que pronto intentará nuevamente destruir
el puente de Kerch. La mayoría de estos misiles han sido suministrados por la
OTAN (son principalmente de origen estadounidenses) y todos funcionan con
objetivos establecidos por las coordenadas proporcionadas por la Alianza
Atlántica.
La OTAN opera
aviones espías, radares de largo alcance y satélites para señalar las
coordenadas exactas de sus “clientes” ucranianos. Los rusos, que dependen de
defensas aéreas para protegerse, se han mantenido silenciosos ante estos ataques
de la Alianza occidental.
Los golpes a
Crimea no tienen ningún propósito militar real porque Ucrania carece de las
fuerzas terrestres necesarias para librar una batalla allí. La idea es humillar
a los rusos, pero el resultado probable puede ser el contrario.
A medida que
aumenta la presión, se puede esperar que Rusia responda con fuerza, ya sea
atacando Járkov, Odesa o Kiev, alguna o todas las regiones anteriores. Rusia
tiene más misiles de largo alcance de los que la OTAN puede suministrar a Kiev,
que ya no tiene suficientes defensas antiaéreas para proteger sus
ciudades. ¿Cuál es entonces la estrategia de la OTAN aparte de castigar a
Rusia mientras Ucrania pierde la guerra?
Parecería que
la OTAN está tratando de convencer a los rusos de que deberán pagar un precio
muy alto para derrotar a Ucrania. Algunos en la OTAN pueden pensar que crecerá
la presión dentro de Rusia obligando a sus líderes a dar marcha atrás y detener
sus últimas operaciones ofensivas, tal vez incluso buscar un alto el fuego. Sin
embargo, no hay motivos para creer que se pueda convencer a Rusia de que
detenga sus operaciones o considere un alto el fuego. Rusia está ganando la
guerra. Y un alto el fuego en este momento teóricamente favorecería a Ucrania,
no a Rusia.
El liderazgo
ruso decidió enviar un fuerte mensaje a Washington al enviar buques de guerra y
submarinos nucleares a Cuba. No está claro si Washington “lo entenderá”. De
hecho, todo apunta en la otra dirección: el resultado es que Rusia está cada
vez más enfadada con los ataques a su territorio y a Crimea. La presión
real dentro del liderazgo ruso es que se hace necesario aumentar
significativamente los ataques contra objetivos ucranianos. Estas opiniones se
conocieron en una serie de reuniones privadas en la reciente cumbre económica
de San Petersburgo. Putin no lo dijo, al menos no en voz alta, pero el
siguiente nivel ha expresado su ira. Al parecer estarían dispuestos a atacar
tanto a los ucranianos como a la OTAN.
Mientras tanto
algunos líderes europeos están perdiendo peligrosamente apoyo político en sus
países. En particular el presidente francés Emmanuel Macron, que es partidario
de una guerra mayor para tratar de inclinar la opinión pública a su favor.
Enviar tropas y
ofrecer aviones de combate y otras armas podría interpretarse como una decisión
de desarrollar una guerra europea a un nivel más amplio. El hecho de que
Estados Unidos esté detrás del uso de bases de los F-16 en Rumania puede ser la
manera en que Biden provoque una guerra en Europa con el “ilusorio”
objetivo de salvar su hundido prestigio político.(O tal vez Biden no se entera
de nada al respecto, pero sus manejadores han ideado esta “nueva” estrategia
para salvar el pellejo de su jefe).
Semejantes
ideas son intrínsecamente arriesgadas porque los sistemas de defensas de la
OTAN son vergonzosamente débiles. Arriesgar la alianza y el futuro de Europa
por permanecer en el poder es, en sí mismo, vergonzoso y probablemente
criminal.
Tampoco hay
ninguna prueba que la opinión pública apoye una guerra mayor. De hecho, es más
probable que en Europa haya un sentimiento pacifista reprimido que esté pronto
a estallar. Este sentimiento existe tanto en la derecha como en la izquierda y
también en el centro político.
La OTAN ya está
peligrosamente cerca de convertirse en una alianza agresora, lo que podría
significar su desintegración. El rechazo a la guerra de la OTAN aumenta cada
día.
Fuente: Observatorio de la crisis
La OTAN vuelve a atacar la ciudad que alberga la central nuclear de Zaporozhie
La OTAN vuelve a atacar la ciudad que alberga la central nuclear de
Zaporozhie
DIARIO OCTUBRE / junio 20, 2024
Las fuerzas nazis de la OTAN lanzaron un ataque contra una subestación eléctrica situada en la ciudad rusa de Energodar, que alberga la central nuclear de Zaporozhie, informó este miércoles Eduard Senovoz, alcalde de la localidad.
Se reporta que
la instalación fue impactada por drones y también por fuego de artillería en
varias ocasiones. No se registraron víctimas y se restableció el suministro de
energía en la ciudad, que había quedado interrumpido por el ataque, comunicó el
funcionario.
Este ataque se
produce pocos días después del aquelarre neo-nazi de Suiza denominado
‘cumbre de paz’, cuyo documento final contiene un punto sobre la seguridad de
las instalaciones nucleares, incluida la de Zaporozhie.
miércoles, 19 de junio de 2024
Los agentes de EEUU y la UE impulsan la revolución de colores en Georgia. [Los “colorines” empiezan en Ucrania en 2014 con sus correspondientes asesinatos, 14.000 asesinatos, 14.000, antes de la invasión a la que vio forzada Rusia por los capitales USA y compaña (OTAN y perritos falderos con afán de dinero). Desde 2022 se han producido decenas de miles de muertos en Ucrania y, los que todavía faltan. De modo que mi más sincera enhorabuena a todos los criminales coloreados que empiezan ahora sus crímenes en Georgia y a la espera que cumplan sus fines: el fin de un criminal es la cárcel. A ver si los podemos encarcelar a todos. Vamos a ver si a los trabajadores se nos van abriendo los ojos, vamos a ver.]
Los agentes de EEUU y la UE
impulsan la revolución de colores en Georgia
DIARIO OCTUBRE / junio 16, 2024
Un proyecto de ley destinado a controlar la intromisión occidental a través de las 25.000 ONG activas en Georgia ha provocado furiosas protestas antigubernamentales alentadas por Washington
La causa de
este tumulto es un proyecto de ley conocido como «ley de transparencia de la
influencia extranjera», que obligaría a las organizaciones a revelar
públicamente su financiación extranjera. Durante semanas, las calles de Tiflis
se han llenado de miles de manifestantes que exigen a las autoridades que
desechen la ley, que creen que comprometerá el camino de Georgia hacia la
adhesión a la UE. A pesar de la vehemente condena de funcionarios de la UE y
EEUU, la ley ha sido aprobada. Desde entonces, EEUU ha amenazado con imponer
restricciones de visado a los legisladores que apoyen la ley, y los
manifestantes empiezan a dar muestras de rendirse.
No se puede
dudar de la sinceridad de los ciudadanos que siguen ocupando los espacios
públicos de Tiflis por temor a que las medidas de su gobierno saboteen las
aspiraciones de muchos georgianos a la UE. Pero hay indicios claros de que a
esos muchos se les ha engañado gravemente sobre la naturaleza de la nueva ley,
y al parecer algunos están convencidos de que ordenará la vigilancia masiva y
obligará al público a denunciar a sus vecinos como «agentes extranjeros».
La campaña para
desinformar a los georgianos sobre el proyecto de ley está dirigida
principalmente por los medios de comunicación extranjeros y las propias ONG
financiadas desde el extranjero. En la actualidad, hay más de 25.000 ONG
activas en Georgia, y casi todas reciben financiación extranjera. Muchas están
financiadas por la UE, que lidera más de 130 «proyectos activos» distintos y
19.000 pequeñas y medianas empresas en el país. Los servicios de inteligencia
estadounidenses, USAID, la CIA y NED (The National Endowment for
Democracy) también son importantes patrocinadores del sector.
Juntos, estos
elementos respaldados desde el extranjero están movilizando a sus electores en
las calles para una nueva ronda de protestas que, en última instancia, tienen
como objetivo derrocar al gobierno y sustituirlo por otro que se adapte a los
intereses de Bruselas y Washington.
Complejo
industrial de ONG financiadas por Occidente
Muchas ONG
financiadas desde el extranjero se ocupan explícitamente de promover la
integración de Georgia en la UE, la OTAN y otras estructuras «euroatlánticas».
Entre ellas se encuentra el Movimiento de la Vergüenza, que ha
estado al frente de los recientes disturbios en Tiflis. Los registros de
subvenciones de la NED indican que recibió poco menos de 80.000 dólares en 2021
para «involucrar a activistas juveniles regionales», ayudando a los jóvenes
georgianos a abordar los «desafíos» políticos y abogar «por la responsabilidad
gubernamental».
Curiosamente,
se ha eliminado una entrada de la NED que indicaba que el Movimiento de
la Vergüenza también recibió más de 900.000 dólares ese año «para
promover la responsabilidad democrática y la supervisión efectiva del
parlamento georgiano». En ella se señalaba que la organización se encargaba de
rastrear «los votos y declaraciones de todos los parlamentarios y mantener
perfiles en línea detallando esta información». Desde la perspectiva de
Occidente, ¿se trataba en última instancia de crear una «lista negra» de
parlamentarios que votan en el sentido «equivocado»?
El Movimiento
de la Vergüenza estuvo implicado de forma similar en los disturbios de
2023, cuando el Sueño Georgiano intentó aplicar una legislación comparable a la
ley de «transparencia de la influencia extranjera», sólo para capitular después
de que vastas y violentas multitudes amenazaran con invadir el parlamento,
escenas igualmente sonorizadas por implacables ataques hostiles de funcionarios
occidentales.
Un informe
del Wall Street Journal dejaba entonces muy clara la aversión de la
organización hacia el gobierno, citando a un portavoz del Movimiento de la
Vergüenza que describía el Sueño Georgiano como un apoderado
del Kremlin «cuyo objetivo es acercar a la nación a Rusia y alejarla de la UE».
Afirmaron que el gobierno «no puede salir y decir que está a favor de Rusia y
en contra de la integración en la UE porque recibiría una enorme reacción de la
opinión pública, así que están intentando cocernos lentamente como a una rana.
Están haciendo todo lo posible para sabotear el proceso de integración de
Georgia en la UE».
Dentro y fuera
del país, la línea propagandística occidental de que el Sueño Georgiano sirve
a los intereses rusos, o es de algún modo un peón del Kremlin, se ha repetido
con creciente frecuencia desde que estallaron las manifestaciones contra la
«transparencia de la influencia extranjera». Las pruebas de lo contrario han
sido sumariamente ignoradas por los creadores de opinión occidentales, y el
influyente grupo de expertos en política exterior Carnegie Endowment,
con sede en Washington DC, llegó incluso a eliminar un detallado informe que
refutaba ampliamente la acusación
En realidad,
desde que asumió el poder en 2012, Sueño Georgiano ha logrado
un delicado equilibrio entre el fortalecimiento de los lazos con Occidente y el
mantenimiento de la coexistencia civil con el vecino gigante ruso. Para
ingresar en la UE, el Gobierno ha pasado por todos los trámites exigidos por
Bruselas, ha cumplido todas las condiciones establecidas para la adhesión y se
le concedió formalmente el estatus de candidato en diciembre de 2023. Sin embargo,
desde febrero de 2022 el proceso se ha convertido en una danza cada vez más
agitada, con una presión exterior cada vez mayor para imponer sanciones a Moscú
y enviar armas a Ucrania.
El estricto
cumplimiento de los regímenes de sanciones occidentales y las condenas públicas
de la invasión rusa son evidentemente insuficientes para Bruselas, Kiev,
Londres y Washington. En diciembre de 2022, Garibashvili afirmó que el gobierno
ucraniano había exigido repetidamente a Tiflis que abriera un «segundo frente»
en el conflicto por poderes contra Rusia. Su negativa fue recibida con una
firme reprimenda, lo que a su vez provocó que Sueño Georgiano fuera
tachado de apoderado del Kremlin y, por tanto, objetivo legítimo de operaciones
de cambio de régimen.
Al contrario que
en 2023, esta vez el gobierno se ha negado a dar marcha atrás en la aplicación
de la «transparencia de la influencia extranjera» ante la condena occidental y
las turbas violentas que inundaban las calles de la capital georgiana. El 3 de
mayo, el primer ministro Kobajidze emitió un encendido comunicado en el que
acusaba a EEUU de orquestar dos golpes de Estado fallidos en Tiflis desde 2020.
Estos intentos,
afirmó, fueron «llevados a cabo a través de ONG financiadas desde fuentes
externas» e inspirados por «declaraciones falsas» realizadas por Kelly C.
Degnan, embajador estadounidense en Tiflis hasta el año pasado. Kobajidze se
refería a que el diplomático acusó a Sueño Georgiano de ser marionetas del
Kremlin. Estas acusaciones «sirvieron para facilitar la violencia de actores
financiados desde el extranjero», afirmó. En referencia a las quejas de la Casa
Blanca sobre la respuesta de la policía local a las manifestaciones en curso,
señaló con ironía: «No he expresado mi preocupación… por la brutal represión» de
los estudiantes que protestaban en solidaridad con Palestina dos días antes en
Nueva York.
El teatro de la
revolución de colores
Eduard
Shevardnadze, antiguo dirigente georgiano y ex Ministro de Asuntos Exteriores
soviético, abrió las puertas a las ONG que querían introducirse en su país al
permitir que organizaciones de la sociedad civil financiadas desde el
extranjero operaran en el país sin apenas supervisión. En aquel momento era un
mimado de Occidente, pero con este acto firmó su propia sentencia de muerte
política. Como señalaba un artículo ya suprimido en el sitio web de USAID, las
ONG respaldadas por Occidente pasaron a «promover los valores democráticos y
liberales», lo que socavó gravemente su gobierno.
«Por ejemplo,
en 1999 la financiación estadounidense ayudó a los georgianos a elaborar y
conseguir apoyo para una Ley de Libertad de Información, que el gobierno
adoptó. Esa ley permitió a los medios de comunicación y a las ONG investigar
los presupuestos gubernamentales, forzar el despido de un ministro corrupto y
dar a la gente la sensación de que debían regular al gobierno», continúa el
informe. También se destinaron enormes sumas a formar a «abogados, jueces,
periodistas, parlamentarios, ONG y dirigentes de partidos políticos» en el arte
de la revolución de colores.
Esto condujo a
la Revolución de las Rosas de 2003, que derrocó a Shevardnadze e instaló a
Mikheil Saakashvili, un político preparado por EEUU y aprobado personalmente
por el multimillonario de la CIA George Soros. Un participante en la
insurrección citado en el artículo suprimido de USAID reconocía: «sin ayuda
extranjera no estoy seguro de que hubiéramos podido conseguir lo que hicimos…
USAID apoyó a la sociedad civil y creó una red de personas con mentalidad
cívica». En otro lugar, un colaborador de Saakashvili declaró que Washington
había «ayudado a gente buena a deshacerse de un gobierno malo y corrupto».
Las ONG
financiadas desde el extranjero ejercen una influencia desmesurada y tóxica en
Tiflis, ya que «han colonizado durante mucho tiempo la mayoría de los ámbitos
de la política y los servicios públicos», como señalaba un ensayo publicado el
2 de mayo por LeftEast. Estas organizaciones «reciben su mandato de
organismos internacionales que elaboran y pagan listas de tareas pendientes de
reformas políticas para Georgia», y «carecen de incentivos para considerar el
impacto en la sociedad de los proyectos que implementan porque no son
responsables ante los ciudadanos en cuyas vidas desempeñan un papel tan
intrusivo».
Aunque esto «ha
erosionado la entidad de los ciudadanos georgianos y la soberanía y democracia
del país», la ley de «transparencia de la influencia extranjera» no abordará de
hecho estas cuestiones, argumentan los autores. En cambio, la legislación se
ocupa de contrarrestar a «una pequeña pero poderosa camarilla» de ONG bien
financiadas y alineadas con Saakashvili y su Movimiento Nacional Unido (MNU),
que «hacen política abiertamente partidista y prooccidental» para socavar el
Sueño Georgiano. Como puede verse en la actual ronda de protestas, este séquito
apuntala a los partidos de la oposición mientras clama por la destitución del
gobierno.
Los criminales
de guerra de la Legión georgiana planean un golpe de Estado
Saakashvili
dirige ostensiblemente la MNU desde la prisión de Tiflis. Tras huir de Georgia
y fijar su residencia en Ucrania como gobernador de Odesa por invitación de
Petro Poroshenko tras el Maidan después de perder el poder en 2012, regresó en
octubre de 2021. A su llegada, fue encarcelado por ordenar ataques violentos
contra rivales políticos y por ayudar a uno de sus ministros a encubrir un
horrible asesinato que dirigió personalmente. La Presidenta Zurabichvili ha
prometido que «nunca» indultará al ex dirigente.
Los últimos
sondeos sitúan el apoyo público al partido en sólo el 9,6%, muy por debajo del
31,4% de Sueño Georgiano. A pesar de su menguante popularidad, los
partidarios de Saakashvili parecen decididos a sacarlo de la cárcel por las
buenas o por las malas. En septiembre de 2023, funcionarios de seguridad
georgianos advirtieron de que se estaba preparando «un golpe a la Euromaidán».
Entre los conspiradores figuraban georgianos étnicos que trabajaban para el
gobierno ucraniano: Giorgi Lortkipanidze, jefe adjunto de la inteligencia
militar de Kiev; Mikhail Baturin, antiguo guardaespaldas de Saakashvili; y
Mamuka Mamulashvili, comandante de la famosa Legión Georgiana.
Mamulashvili es
el principal implicado en la masacre de francotiradores de falsa bandera de los
manifestantes del Maidan en Kiev (Ucrania) en febrero de 2014, que fue
fundamental para derrocar al presidente Víktor Yanukóvich e instaurar un
régimen ultranacionalista preparado para la guerra con Rusia. Al parecer, el
señor de la guerra georgiano llevó a los tiradores a Kiev para que sembraran el
«caos» abriendo fuego contra la multitud, proporcionándoles armas para ello.
Esta vez, según los funcionarios de seguridad, los activistas antigubernamentales,
entrenados cerca de la frontera de Ucrania con Polonia, montarían una «ciudad
de tiendas de campaña» en Tiflis, muy parecida a la erigida en la plaza Maidan
de Kiev. A continuación, se llevaría a cabo un atentado de falsa bandera en el lugar,
desencadenando violentos disturbios masivos.
El sangriento
complot, supuestamente planeado para algún momento entre octubre y diciembre de
2023, no logró llevarse a cabo. La policía descubrió a activistas de un grupo
armado respaldado por el gobierno estadounidense llamado CANVAS operando en
Tiflis en ese momento, lo que sugiere que algo maligno estaba en marcha. CANVAS
surgió de Otpor, un grupo de jóvenes violentos creado por la NED
que desempeñó un papel decisivo en el derrocamiento del líder yugoslavo
Slobodan Milosevic en 2000. A partir de entonces, sus activistas empezaron a
formar a agentes de cambio de régimen en todo el mundo a cuenta de Washington.
Entre los
destinatarios de la experiencia de CANVAS se encontraban miembros de Kmara,
un movimiento nacionalista juvenil que encabezó la Revolución Rosa de 2003,
directamente inspirada en Otpor, con su logotipo y todo. Ese
acontecimiento ha marcado la política y la sociedad de Georgia desde entonces,
y ocupa un lugar preponderante en la mente de muchos ciudadanos, cuyas
connotaciones históricas se consideran tanto positivas como negativas. La
diputada de la oposición Tako Charkviani sabía muy bien lo que hacía cuando
prometió una nueva revolución de colores en Tiblisi.
The GrayZone
VÍA:lahaine.org
Más de 16 mil niños palestinos murieron por los bombardeos israelíes en Gaza. [Para DON CARLOS COLON del Diario de Sevilla, en Palestina no se está cometiendo GENOCIDIO. Con palabras hace realidades. Él no describe nada, no le interesa. Crea la realidad con sus palabras. Tontadas más gordas se han visto. No sabemos cómo podrá justificar a la vista de estos crímenes la realidad en Palestina, porque cuando don Carlos Colón, según confesión propia, cuando trata de la piedad, lo hace escribiendo pleno de vaciedad al amparo de una Virgen de su devoción que preside su escritorio. Daos fraternalmente la mano. Id en paz.]
Más de 16 mil niños palestinos
murieron por los bombardeos israelíes en Gaza
Diario octubre / junio 18, 2024
La Oficina de Prensa en la Franja de Gaza informó hoy que más de 16.000
menores palestinos perdieron la vida durante 255 días de agresión israelí
contra este enclave costero.
Por medio de un
comunicado, la Oficina indicó que “la situación Gaza es catastrófica debido a
escasez de alimentos y medicinas, y la llamada pausa táctica de la agresión es
una gran mentira israelí”.
Por otro lado,
denunció que el ocupante destruyó los pasillos y salas del cruce de Rafah que
los palestinos utilizaban para salir de la Franja de Gaza, y pidió el
procesamiento de los criminales y líderes del ocupante.
En un informe
anteriores, la Oficina explicó que la agresión causó lesiones a 34.000 niños,
entre ellos unos 1.500 perdieron sus extremidades o sus ojos.
Precisó que
3.600 niños se encuentran desaparecidos bajo los escombros mientras que unos
200 seguían secuestrados por el ocupante, y más de 17.000 niños viven ahora sin
uno de sus padres o ambos.
La oficina
reveló que 33 niños murieron debido al hambre y la desnutrición, y advirtió que
450.000 niños corren el riesgo de padecer de cáncer y enfermedades
respiratorias debido a la dependencia de la quema de desechos para preparar
comida.
FUENTE: SANA
El coste del genocidio. [DON CARLOS COLON, del Diario de Sevilla, uno de los escritores más IGNORANTES-ILUSTRADOS que yo leo (escribe muy bien), porque en mi afán de ganar el cielo tengo que hacer sacrificios, tiene la hipocresía, la desfachatez y el cinismo, y yo creo que hasta la bajeza moral, de mantener en dos artículos: “ e “Israel no comete genocidio” y “El valor sagrado” (27 y 28 de mayo de 2024 respectivamente. Diario de Sevilla) que ISRAEL NO COMETE GENOCIDIO. Perdónalo Señor, porque no sabe lo que dice. O mejor todavía, Señor mío Jesucristo eres Niño como yo… Ni se te ocurra perdonarlo, porque sabe muy bien lo que dice subrepticiamente escondido (que se cree él que lo ha escondido) en lo que escribe: que está de acuerdo con las matanzas que el capital israelí dominante está perpetrando en Palestina. Así que lúcete, Señor mío Jesucristo…, que por eso te quiero tanto y te doy mi corazón. No lo perdones]
Aunque no va bien,
no parece que sea la economía lo que vaya a derrotar a Israel. Europa sigue
siendo su principal socio comercial, y no le faltan apoyos. Y Estados Unidos
está ahí para lo que haga falta.
El coste del genocidio
El Viejo Topo
19 junio, 2024
El coste del genocidio o cómo se sostiene la economía israelí
Como todas las
guerras, la de Israel contra Gaza es extremadamente costosa económicamente, y
el crecimiento está cayendo en picado. Pero si no se ha hundido es gracias a la
ayuda pública y privada de Estados Unidos, pero también de la Unión Europea,
que ha seguido comerciando como si nada, sin olvidar a India y China. Benyamin
Netanyahu puede continuar tranquilamente su genocidio de los palestinos.
La economía
israelí registró una caída del producto interior bruto (PIB) del 21% en el
último trimestre de 2023 (en comparación con el año anterior), el doble de lo
previsto por el banco central después del 7 de octubre. En febrero de 2024, la
agencia estadounidense Moody’s tomó la medida sin precedentes de rebajar la
calificación del gobierno y de los cinco mayores bancos comerciales de Israel.
El principal
impacto se producirá en la industria tecnológica. En tiempos normales, este
sector emplea a uno de cada siete israelíes y genera alrededor de la mitad de
las exportaciones del país, una quinta parte del producto interior bruto (PIB)
y más de una cuarta parte de los ingresos por el impuesto sobre la renta. Esta
situación sólo puede mantenerse con acceso al capital extranjero, cuyo coste
amenaza con aumentar.
Caída de la inversión tecnológica
Desde finales
de 2022, la inversión en alta tecnología ha seguido cayendo y, a finales de
2023, el descenso había alcanzado el 20% en comparación con las cifras ya
bajas del año anterior; la inversión extranjera se había desplomado un 29%1. Los primeros datos para 2024
muestran que los flujos están en su nivel más bajo de los últimos nueve años.
Dado que el
modelo de crecimiento del país está vinculado a este sector, tales resultados
plantean grandes problemas. Tanto más cuanto que los planes de Benyamin
Netanyahu de orientar la economía hacia la producción de materias primas, en
detrimento de este sector de cuya lealtad política duda, se han visto
socavados. En marzo de 2024, la Abu Dhabi National Oil Company(ADNOC) y British
Petroleum (BP) interrumpieron las conversaciones sobre la prevista adquisición
de la mitad del principal productor israelí de gas natural, NewMed Energy2, debido a la preocupación por los
misiles huzíes, así como a las consecuencias políticas.
Todo ello
plantea interrogantes sobre la viabilidad de la economía israelí y, en
consecuencia, sobre su capacidad para proseguir su asalto a Gaza. Los economistas
del Ministerio de Finanzas ya han calculado que sólo las maniobras de Netanyahu
para cambiar la Constitución (y la oposición que esto provocó) supondrían un
recorte del crecimiento de entre 15.000 y 25.000 millones de dólares (14.900 y
18.600 millones de euros) al año. Un estudio de la consultora
estadounidense RAND estimó que las pérdidas económicas en caso de una
campaña militar limitada pero a largo plazo contra Palestina ascenderían a
400.000 millones de dólares (más de 373.000 millones de euros) en diez años.
Según el Tesoro, la Operación Sable de Hierro está costando a la
economía 269 millones de dólares (más de 350 millones de euros) al día –una
guerra en toda la región sería, por supuesto, mucho más cara.
Cabe preguntarse si la sociedad israelí, que vive con cierto confort material, sería capaz de soportar una vuelta a la economía de guerra de los años setenta, cuando el gasto militar representaba el 30% del PIB. Aunque ignoremos esta cuestión, se plantean muchas otras: ¿pueden las realidades económicas influir en el camino que sigan los dirigentes políticos y militares? Si es así, ¿cómo? ¿Las empresas extranjeras que contribuyen al genocidio podrán mantener su política a largo plazo?
Fuentes de resistencia a medio plazo
A pesar de los
vientos en contra, hay pocas razones para creer que las presiones económicas
acelerarán el final de la guerra a corto o medio plazo. Esto se debe al tamaño
de los mercados financieros y las reservas de divisas de Israel, por un lado, y
a las relaciones exteriores y la economía del Estado, por otro.
- Mercados de capitales profundos y reservas
abundantes
La profundidad
de los mercados de capitales israelíes permite a la coalición gobernante
financiar localmente una gran parte de sus proyectos militares: este año,
alrededor del 70% de los 60.000 millones de dólares (55.800 millones de
euros) en bonos del Estado se venderán en los mercados nacionales y se
denominarán en nuevo shekel israelí (NIS). Además, como existe una fuerte
demanda por parte de las instituciones financieras locales, los tipos de
interés siguen siendo bajos a nivel local, un poco más altos cuando se trata de
bonos del Tesoro ofrecidos a nivel internacional, pero no excesivamente más
altos que los emitidos actualmente por Estados Unidos. Como resultado, en los
cinco primeros meses de este año, el Ministerio de Finanzas israelí pudo tomar
prestados (mediante la venta de bonos del Estado) un total de 67.500 millones
de NIS (16.700 millones de euros) sin incurrir en fuertes gastos de reembolso.
Así, aunque el
Gobernador del Banco de Israel advierte regularmente contra el endeudamiento
excesivo –y aunque ciertos indicadores señalan un malestar en el mercado– Tel
Aviv puede endeudarse sin sufrir financieramente demasiado, al menos por el
momento. Esto da mucha autonomía a los dirigentes y repercute en la guerra.
La acumulación
de reservas de divisas en las dos últimas décadas tiene un efecto protector
similar. De 27.000 millones de dólares (25.000 millones de euros) en 2005, el
valor de las reservas del Banco de Israel superará los 200.000 millones de
dólares (186.000 millones de euros) a principios de 2024. Estos activos no sólo
generan ingresos para el Estado, sino que también permiten al banco central
defender el shekel en los mercados de divisas. Esto contribuye a mantener baja
la inflación, reforzando la estabilidad de la economía de guerra.
Sin embargo, la
violencia genocida del ejército requiere volúmenes de munición muy superiores a
los que los fabricantes nacionales, que han reorientado sus actividades hacia
productos de alta gama, pueden producir actualmente. Sin el incesante flujo de
proyectiles de artillería, misiles, ojivas y similares, casi todos procedentes
de Estados Unidos (o de alijos de armas de su propiedad preposicionados en
Israel antes de esta guerra) y Alemania, las actuales campañas sobre Gaza
y el sur del Líbano fracasarían rápidamente. Del mismo modo, sin las nubes proporcionadas
por Google y Microsoft y el intercambio de datos de WhatsApp proporcionado por
Meta, podemos estar seguros de que el plan de Israel para el asesinato en masa
dirigido por la IA se derrumbaría rápidamente.
- Relaciones exteriores sólidas
El segundo
factor, y quizá el más importante, que explica la resistencia a medio plazo de
la economía israelí es la fortaleza de sus relaciones exteriores. Éstas le
proporcionan apoyo de todo tipo: desde flujos financieros hasta apoyo comercial
y logístico, sin olvidar los ejércitos de reserva de mano de obra, como la
promesa de India de suministrar entre 50.000 y 100.000 trabajadores para
sustituir a los palestinos en Cisjordania. Todo lo cual, en última instancia,
hace posible el genocidio israelí.
Una vasta constelación de actores estadounidenses, tanto públicos como privados, proporcionan actualmente apoyo financiero al Estado, al ejército y a la economía. Los flujos procedentes del gobierno federal siguen siendo los mayores. La subvención anual del Programa de Financiación Militar Extranjera de Estados Unidos –3.300 millones de dólares (3.075 millones de euros) al año desde la administración Obama (2009-2017)– suele cubrir el 15% de su gasto en defensa. Dado que el gasto en defensa aumentará en casi 15.000 millones de dólares (13.950 millones de euros) de aquí a 2024, la línea de crédito gratuita del Gobierno estadounidense aumentará significativamente este año. El pasado mes de abril, el Congreso de EE.UU. aprobó la Ley de Seguridad Nacional, que prevé una ayuda adicional de 13.000 millones de dólares (12.000 millones de euros). De esta suma, 5.200 millones de dólares se han destinado al reabastecimiento de los sistemas de defensa Iron Dome, Iron Beam y David’s Sling; 4.400 millones de dólares (4.100 millones de euros) a la reposición de las reservas de munición agotadas y 3.500 millones de dólares (3.200 millones de euros) a sistemas avanzados de armamento.
Organizaciones estadounidenses para los presupuestos israelíes
Pero va más allá.
En todo Estados Unidos, estados, condados e incluso municipios también están
sacando sus talonarios de cheques. El canal de financiación está supervisado
por la Development Corporation for Israel (DCI), una entidad registrada en
Estados Unidos que actúa como agente local y suscriptor en nombre del
Ministerio de Finanzas israelí. Desde 1951, la DCI emite los
llamados «bonos israelíes» en el mercado estadounidense. Aunque
raramente conocidos por el público, estos instrumentos financieros, denominados
en dólares y destinados a proporcionar apoyo general al presupuesto israelí,
representan entre el 12 y el 15% de la deuda exterior total de
Israel. Son, por tanto, una importante fuente de crédito y divisas para Tel
Aviv.
Desde el 7 de
octubre, DCI ha aumentado significativamente estas ventas de bonos, en parte
ampliando sus asociaciones con una organización de derechas llamada American
Legislative Exchange Council (ALEC). Durante las dos últimas décadas, ALEC ha
sido una de las fuerzas más influyentes entre bastidores de la política
estadounidense. Su actividad consiste generalmente en redactar proyectos de ley
sobre temas que van desde el aborto hasta el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS),
y luego difundir modelos legislativos entre sus aliados en las asambleas
estatales, donde se convierten en ley.
Este otoño,ALEC
diversificó sus operaciones movilizando a su Fundación de Funcionarios
Financieros Estatales para fomentar la compra de bonos israelíes por parte de
fondos públicos de pensiones y tesorerías estatales y municipales. Los frutos
de estos esfuerzos son asombrosos: 1.700 millones de dólares (1.580 millones de
euros) en compras de bonos en sólo seis meses. Más allá de su valor material
para Israel, estas compras representan un importante compromiso por parte de
todo el aparato estatal estadounidense. Tanto las autoridades locales como el
gobierno federal están dispuestos a invertir importantes sumas en las empresas
genocidas de Israel.
Por desgracia,
las instituciones públicas y financieras tienen la misma actitud que los
dirigentes. Ellos también han concedido (y/o facilitado) un gran número de
préstamos a Israel desde el comienzo de su destrucción de Gaza. Algunas lo hicieron
la primavera pasada, cuando compraron casi tres cuartas partes de los bonos que
acabamos de mencionar. Tras la operación «Iron Sabre», los
bancos estadounidenses también organizaron ventas de bonos privados en nombre
del Estado israelí, cuyos rendimientos no se han hecho públicos.
De Goldman
Sachs a BNP-Paribas
El
acontecimiento más significativo, sin embargo, fue la operación dirigida por
Bank of America y Goldman Sachs que, en marzo de 2024, suscribió la primera
venta internacional de bonos israelíes posterior al 7 de octubre. Junto con
Deutsche Bank y BNP Paribas, estos financieros consiguieron atraer a
suficientes inversores de todo el mundo para convertirla en la mayor venta de
la historia de Israel: casi 7.500 millones de eurobonos.
Las aportaciones
privadas estadounidenses no se detienen ahí. Aunque la inversión en tecnología
está disminuyendo en general, varias empresas siguen inyectando capital, a
pesar del genocidio en curso. Por ejemplo, en los últimos seis meses, Nvidia,
líder mundial en producción de chips e inteligencia artificial con sede en
Santa Clara, ha invertido sumas considerables en la adquisición de empresas
israelíes. En diciembre, Intel acordó construir una nueva planta de
semiconductores, beneficiándose de una subvención de 3.200 millones de dólares
(3.000 millones de euros) y de un tipo impositivo extremadamente bajo (7,5% en
lugar de 23%). Un mes después, Palantir Technologies, la empresa de
modelización de inteligencia artificial, anunció una nueva asociación
estratégica con el Ministerio de Defensa israelí.
La Unión Europea, un salvavidas
Como demuestra
la participación de Deutsche Bank y BNP Paribas en la emisión de
eurobonos, Europa está desempeñando un papel importante. El Banco Europeo de
Inversiones, con sede en Luxemburgo y propiedad conjunta de los 27 Estados
miembros de la Unión Europea, ha mantenido su intención de inyectar 900
millones de dólares (838 millones de euros) en la economía israelí. Desde el 7
de octubre, el programa Horizonte Europa, principal instrumento de financiación
de la investigación y la innovación, ha autorizado la concesión de casi un
centenar de subvenciones a empresas e instituciones israelíes. A menor escala,
la organización sin ánimo de lucro Consejo Europeo de Inversiones (CEI) ha
aumentado recientemente sus inversiones en empresas emergentes israelíes.
Pero lo que
cuenta es sobre todo el comercio de bienes y servicios. El flujo ininterrumpido
de exportaciones al mercado europeo, que sigue siendo su principal socio,
desempeñó un papel clave en el superávit del 5,1% de la balanza comercial de
Israel en el último trimestre de 2023. Aunque en las capitales europeas se ha
hablado de revisar el acuerdo de asociación de la UE con
Israel, los primeros datos publicados para 2024 muestran que la UE sigue
importando productos israelíes: más de 4.270 millones de euros en el primer
trimestre, una suma que está más o menos en línea con lo visto en los últimos
años y que sirve de salvavidas para la economía israelí.
Continúan los negocios con China e India
El
mantenimiento por Tel Aviv de relaciones exteriores (secretas y abiertas) con
economías no occidentales también ha reforzado la viabilidad de su economía de
guerra. Aunque no llegan a los niveles anteriores al 7 de octubre, y sin duda
se han reducido por las intervenciones de los Houthi que han obligado a las
navieras a suspender el comercio directo, los datos del Banco de Israel indican
que las importaciones procedentes de China siguen siendo
sustanciales: 10.000 millones de dólares (9.300 millones de euros) en el primer
trimestre de 2024. Siguen siendo una parte vital de la economía diaria, aunque
la inversión china sigue deprimida, en gran parte debido a la presión de
Estados Unidos sobre Tel Aviv.
En cuanto a la
contribución de India, que importa grandes cantidades de armas israelíes y
exporta mano de obra barata para ocupar los puestos de trabajo vaciados de
palestinos, dista mucho de ser insignificante. A pesar de las dificultades,
está claro que se transportan mercancías a Israel a través del Golfo y
Jordania, que abastecen las estanterías de las tiendas.
Por último, hay
que tener en cuenta las ambiguas relaciones de Turquía. Aunque el
Ministerio de Comercio de Ankara ha introducido prohibiciones progresivas al
comercio con Israel a partir de principios de abril de 2024, hay razones para
creer que la medida no se aplicará en su totalidad. Inicialmente, la política
prevé una prórroga de tres meses que permite a las empresas cumplir los pedidos
existentes a través de terceros países. Por tanto, es poco probable que
provoque un endurecimiento inmediato de la oferta. En segundo lugar, los
vínculos comerciales entre los productores turcos de acero y aluminio e Israel
son profundos y antiguos, y la dependencia de los primeros de este mercado es
bien conocida. Por lo tanto, no debemos descartar la posibilidad de que los
proveedores turcos encuentren una solución para suministrar productos
esenciales no sólo a las empresas de construcción, sino también a la industria
armamentística, quizá mediante el transbordo en Eslovenia.
Al poder
recurrir a grandes mercados de capitales, fuertes reservas de divisas y sólidas
relaciones con socios económicos externos, Israel no se enfrenta a límites
materiales inmediatos en la realización de su genocidio. A menos que cambien
las políticas de los socios externos en cuestión, Israel será libre de
continuar su inaceptable masacre durante algún tiempo.
¿Alguna esperanza a largo plazo?
A largo plazo,
varios factores podrían ir en contra de esta economía de guerra. Entre ellos,
la tendencia a la desinversión mencionada anteriormente, que es poco probable
que la intervención gubernamental pueda invertir. A esto hay que añadir la
posibilidad de que aumenten los impuestos para reponer las reservas. Pero,
quizá lo más importante sean las tensiones sociales que la continuación del
genocidio acentuará en los meses y años venideros.
El país es
desde hace tiempo uno de los más desiguales de la OCDE. Medidas más
sofisticadas sitúan actualmente la tasa de pobreza en el 27,8%, con un tercio
de la población sufriendo inseguridad alimentaria. A pesar de toda la mitología
que rodea a la «nación start-up», también resulta que el crecimiento y los
aumentos de productividad logrados en las dos últimas décadas son en realidad
relativamente bajos, y la fuga de cerebros tiene consecuencias.
Ahora se ha
añadido la austeridad. Tras acumular considerables déficits a lo largo de su
campaña contra Gaza, Israel va a acelerar la retirada de su Estado del
bienestar recortando el gasto social y educativo, al tiempo que exprime a los
hogares pobres aumentando los impuestos sobre el consumo. No cabe duda de que
cabe esperar grandes tensiones sociales, con divisiones que ya fracturan a la
sociedad israelí: entre los pocos que se han beneficiado del boom tecnológico e
inmobiliario y los muchos otros que no han visto nada de él; entre las
comunidades religiosas exentas del servicio militar y las que tienen que arriesgar
su vida para hacer avanzar su visión de la conquista; entre una comunidad
de colonos que se beneficia de una dispensa especial del Estado y todos los
demás que se ven obligados a depender de los bancos de alimentos para
garantizar su subsistencia. De un modo u otro, esto sólo puede repercutir
negativamente en la coherencia del proyecto de Estado y en la capacidad del
actual gobierno para llevar adelante sus tramas destructivas.
Para Palestina,
y más concretamente para los palestinos de Gaza, la situación es urgente. El
tiempo necesario para que la dinámica social se establezca en el seno de la
sociedad israelí –para que la capacidad de Israel para hacer la guerra se
corroa desde dentro– es sencillamente demasiado largo.
Así que
cualquiera que espere poner fin a este genocidio sólo puede abogar por aislar
la economía israelí de todas las formas posibles, como única manera de hacerlo.
Mientras las sólidas relaciones exteriores del país no se debiliten, o incluso
se rompan, los motores de la violencia israelí seguirán funcionando sin el
menor chisporroteo. Para bloquearlos hasta el punto en que las bombas dejen de
caer, hay que desbaratar los circuitos financieros y comerciales existentes.
Fuente: https://orientxxi.info/fr/auteur1315.html
Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para la página Miscelánea de
Salvador López Arnal





