domingo, 2 de junio de 2024
7.500 trabajadores en la multinacional DXC llamados a la huelga el 3, 4 y 5 de junio
7.500
trabajadores en la multinacional DXC llamados a la huelga el 3, 4 y 5 de junio
Tercerainformacion / 02.06.2024
- Las secciones
sindicales de CCOO, CGT, CSI, USO, Intersindical-CSC, CNT, UGT en una de
las cinco empresas del grupo llaman a la movilización de las 7.500
personas empleadas en la compañía.
Las secciones sindicales de CCOO, CGT, CSI, USO,
Intersindical-CSC, CNT, UGT en una de las cinco empresas del grupo vuelven a
hacer un llamamiento a realizar 3 días de huelga en el grupo empresarial. Las
7.500 personas trabajadoras están convocadas a la huelga los próximos 3, 4 y 5
de junio a nivel estatal. Estas nuevas jornadas de huelga extienden las
convocatorias previas realizadas el 21 y 22 de marzo, y el 30 y 31 de abril.
El grupo DXC Technology es una empresa
multinacional que proporciona servicios informáticos y gestión de procesos en
las principales empresas del sector bancario, energético y administraciones
públicas de todo el Estado.
Existe un conflicto con la compañía por las
pérdidas acumuladas en salario, debido a la inflación de hasta el 19% en los
últimos 4 años. Las propuestas presentadas por la compañía están alejadas de la
posición sindical, a pesar de percibirse determinados movimientos internos y
preocupación por las consecuencias en los servicios en la dirección
empresarial.
Esta situación contrasta con la presentación de
ingresos récord año tras año o nuevo negocio, situando a DXC España como una de
las mejores regiones de la multinacional a nivel mundial. Estos excelentes
resultados son en buena medida obtenidos por el excelente rendimiento de las
personas trabajadoras y la devaluación de los salarios que sufren los
empleados.
Durante las jornadas de huelga se realizarán
concentraciones y manifestaciones reivindicativas de la plantilla, así como
otro tipo de acciones con el objetivo de mover a la empresa de sus posiciones
intransigentes y codiciosas.
El conflicto comienza a contagiarse a países
vecinos, como Francia, donde los sindicatos franceses están comenzando a
organizarse ante la pérdida de poder adquisitivo en DXC tras tomar como modelo
la movilización en España y establecer contactos con los sindicatos
convocantes.
El conflicto se ha hecho notar en las calles.
Los sindicatos han recibido imágenes de cajeros con pegatinas que anunciaban
que podrían estar inoperativos los días de huelga.
Las otras huelgas en la compañía han supuesto
problemas de primer orden en la operativa habitual de bancos, cajeros
automáticos, logística y energía e importantes penalizaciones para la empresa.
En esta nueva jornada de huelga, existe el riesgo de repetirse nuevamente los
problemas de primer orden.
Los convocantes mantienen su disposición al
diálogo y a llegar a un acuerdo. Por el momento la empresa ha optado por la
confrontación.
YEMEN. El portaviones Eisenhower atacado por misiles de la guerrilla hutí
YEMEN. El portaviones
Eisenhower atacado por misiles de la guerrilla hutí
EE.UU guarda silencio
sobre lo sucedido.
INSURGENTE.ORG. / 01.06.2024
El
portavoz hutí, Yahya Saree, describió una serie de ataques de sus fuerzas que
afirmaban haber tenido como objetivo el portaaviones estadounidense Dwight
D. Eisenhower en represalia por la “agresión brutal” de las fuerzas
estadounidenses y británicas.
Los
funcionarios estadounidenses niegan el ataque.
El
comunicado hutí confirma que “la fuerza de misiles y la fuerza naval llevaron a
cabo una operación militar conjunta” contra el Eisenhower en
el Mar Rojo. Dijeron que el ataque se llevó a cabo con misiles y afirmaron que
fue “preciso y directo”.
Se dijo
que era una represalia por los ataques israelíes contra Rafah, que
supuestamente mataron a 58 personas, así como por los ataques de las fuerzas
estadounidenses y británicas durante la noche contra las zonas hutíes de Yemen.
Afirman que seis ataques estadounidenses y británicos mataron a 58 personas e
hirieron a otras 41, incluidos civiles.
El Comando Central de Estados Unidos confirmó que las
fuerzas estadounidenses habían identificado amenazas adicionales por parte de
los hutíes, pero no informaron de las consecuencias del ataque hutí en el
famoso portaviones.
China interviene para acabar con las matanzas israelíes en Gaza
China interviene para acabar
con las matanzas israelíes en Gaza
DIARIO OCTUBRE / junio 1, 2024
Ayer el presidente chino, Xi Jinping, propuso convocar una conferencia de paz ampliada para acabar con las matanzas en Gaza. La oferta la ha realizado en un foro que reunió a dirigentes y diplomáticos árabes en Pekín.
“La guerra no
debe continuar indefinidamente. La justicia no debe estar ausente para
siempre”, afirmó Xi Jinping en un discurso en el que elogió la afinidad entre
China y los países árabes y pidió reforzar la cooperación en materia
energética. Pekín es un importante cliente de los países exportadores de
petróleo de la región.
Al recordar la
necesidad de una “solución de dos Estados”, Xi Jinping subrayó que China “apoya
firmemente la creación de un Estado palestino independiente” y “la plena
incorporación de Palestina a la ONU”.
Por su parte,
el presidente egipcio, Abdel Fattah Al-Sissi, llamó a impedir “cualquier
intento de obligar a los palestinos a abandonar su tierra por la fuerza”. La
guerra ha desplazado a la mayoría de los aproximadamente 2,4 millones de
residentes de Gaza y ha provocado una catástrofe humanitaria.
“No hay camino
hacia la paz y la estabilidad en la región” sin un “enfoque integral de la
causa palestina”, afirmó Al Sissi. El Presidente egipcio está interesado en el
apoyo político de China en un momento en el que su país está cada vez más
acorralado y quiere obtener el mayor apoyo posible por parte de los países con
peso internacional.
Pekín ha
fortalecido sus relaciones comerciales y diplomáticas con Oriente Medio en los
últimos años. “La amistad entre China, el pueblo chino y los países árabes se
remonta a los intercambios amistosos a lo largo de la antigua Ruta de la Seda”,
recordó el presidente chino. 21 países árabes se han sumado a la iniciativa
económica china.
El año pasado
China tuvo un enorme éxito diplomático al facilitar el acercamiento de dos
grandes potencias regionales, como son Irán y Arabia Saudita, tradicionales
enemigos.
A finales de
abril representantes de Hamas y Fatah, dos organizaciones palestinas
enfrentadas, se reunieron en Pekín para acabar con la división política entre
la población.
El compromiso
de China con Palestina fortalece aún más su posición en la región, destacando
sus esfuerzos por encima del fracaso de Estados Unidos. La Guerra de Gaza es
una oportunidad para criticar los dobles raseros de Occidente en el escenario
internacional y exigir un orden mundial alternativo.
FUENTE: mpr21.info
Luchar por la paz. Evitar la 3ra, Guerra Mundial
Luchar por la paz. Evitar la
3ra, Guerra Mundial
DIRIO OCTUBRE / mayo 31, 2024
Sergio Rodríguez Gelfenstein.— Varios lectores me han escrito para preguntarme si una tercera guerra mundial es inminente e inevitable. Aunque nunca ha desaparecido el dilema planteado al inaugurarse la era nuclear tras el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, hoy se ha puesto sobre el tapete, más que nunca antes en los últimos 80 años, la preocupación de los ciudadanos en diversas latitudes y longitudes del planeta.
Lo cierto es
que aquel viejo adagio de que no se conoce como empezará la tercera guerra
mundial, pero si se sabe que la cuarta comenzará con palos y piedras, cobra
plena validez. La racionalidad que ha indicado -desde 1945- que una nueva
guerra mundial, necesariamente conducirá a la utilización de armas atómicas,
significando muy probablemente el fin de la especie humana sobre el planeta, ha
inducido a una racionalidad que ha compelido a evitar tal tipo de
conflagración. Durante la guerra fría primó una lógica de contención mutua que
permitió mantener al mundo alejado de tal posibilidad.
Pero el fin de
esa atapa, la desaparición de la Unión Soviética y del mundo bipolar y el
desenfrenado triunfalismo desatado en Occidente tras aquella idea de que “la
historia había finalizado”, ha llevado al mundo a una fase de escepticismo que
ha ido escalando en la medida del fracaso del capitalismo como instrumento para
generar estabilidad y desarrollo en el planeta. Por el contrario, se ha
encaminado a la humanidad a una era en la que parecieran estar manifestándose
los prolegómenos del final de la hegemonía occidental y de Estados Unidos, su
principal representante.
Todo ello
expone una situación de elevada incertidumbre en la medida que Estados Unidos
-como ha sido natural en el pasado con otras potencias- resiste su declive y lo
hace con los instrumentos que tiene a su alcance, el principal de los cuales es
su poderío militar utilizado como herramienta de amenaza, chantaje, agresión,
intervención, guerra, conflicto, asesinato y muerte.
Uno puede
suponer que finalmente se impondrá la racionalidad y el fantasma destructivo de
una guerra termonuclear no llegue a ocurrir. Lamentablemente, las señales que
se envían desde Occidente en ese sentido no son alentadoras. En el horizonte
del liderazgo estadounidense y europeo, se observa un panorama de mediocridad,
estulticia e ignorancia que a veces asusta. Estas “cualidades” vistas en su
conjunto son las que el profesor Sergei A. Karaganov, presidente honorario del
Consejo de Política Exterior y de Defensa de Rusia, denomina “parasitismo
estratégico”, caracterizado por la pérdida de las élites occidentales de los
sentidos de la historia y de la autopreservación.
Los hechos
apuntan en esa dirección. Cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó un
presupuesto de casi 100 mil millones de dólares para escalar los conflictos a
nivel mundial, estaban apuntando a la necesidad de salvaguardar su economía -en
crisis desde hace más de 40 años- de la única manera que pueden hacerlo:
tratando de reflotar su principal industria, la de armamento, para lo cual
necesitan que en el mundo haya guerras o cuando menos, conflicto. Algunos se
preguntarán de cuál crisis estoy hablando cuando al contrario, lo que se
observa es una maravillosa realidad de alfombras rojas, vestidos largos,
lujosos yates y costosas joyas que transmiten los medios de comunicación
imperiales como expresión del éxito del sistema. Al respecto, me estoy
refiriendo a que todo eso ayuda a tapar el aprieto de una economía que desde la
década de los 80 del siglo pasado se sostiene a través de la emisión de dólares
inorgánicos que han inundado al mundo
Clausewitz
apuntó que: “La guerra es la continuación de la política por medios violentos”.
A su vez, Lenin dijo que la política es la expresión concentrada de la
economía”, de ello se puede deducir claramente que toda guerra persigue
objetivos económicos. En este caso, repito, se trata de salvar a Estados Unidos
y a la economía capitalista del colapso.
Ese paquete de
alrededor de 100 mil millones de dólares, de forma patente está orientado a
generar conflictos y desatar guerras: US$61.000 para Ucrania (contra Rusia),
US$26.400 para Israel (contra Irán) y US$8.100 para Taiwán (contra China). Tres
conflictos que Occidente ostensiblemente está perdiendo sin que se observen
posibilidades ciertas de reversión.
En el caso de Ucrania, cuando a todas luces, Rusia está avanzando en sus planes, “sin prisas pero sin pausas”, no es posible pensar que lo que Kiev no pudo hacer cuando recibió 200 mil millones de dólares en dos años y tenía 500 mil combatientes más, lo pueda realizar con 61 mil millones de dólares (que en realidad son 25, porque el resto se quedará en Estados Unidos) y cuando ya no cuenta con la principal masa de combatientes, oficiales y soldados experimentados, jóvenes y con fervor patriótico que hoy ya no tiene. 500 mil combatientes ha enviado Zelenski a la muerte, solo para satisfacer al Complejo Militar Industrial estadounidense y a la estupidez europea.
Cuando de irracionalidad se habla, me refiero precisamente a eso, a los 500
mil jóvenes ucranianos sacrificados sin sentido, aunque también se pueden poner
otros ejemplos. Veamos:
1. Alemania renunció a sostener su economía basada en la energía barata que
le proporcionaba Rusia. Prefirió destruir su industria y someter a sus
ciudadanos a un enorme incremento en sus gastos en combustible. Mientras tanto,
se hizo cómplice de la destrucción del gasoducto Nord Stream 1 (construido por
una empresa alemana) para después seguir pagando la cobertura de los seguros de
ese gasoducto, toda vez que está obligado contractualmente.
2. Mientras sostiene un discurso profundamente anti ruso y asume como estandarte
las sanciones contra Moscú, España importa hoy casi el doble del gas que le
enviaba ese país antes de febrero de 2022. Es decir, mientras en 2021 llegaron
a España, 37.027 gigavatios hora de gas natural ruso, en el año 2023 obtuvieron
72.690 GWh, o sea, prácticamente el doble.
3. En 2022, el entonces primer ministro de Letonia Krisjanis Karins, país
de 64,5 mil Km² y 1,8 millones de habitantes que tiene una fuerzas armadas de
5.500 efectivos regulares y 8.500 en la reserva, envalentonado por su membresía
en la OTAN, hizo un llamado a derrotar militarmente a Rusia como único camino
para lograr la paz.
4. En el mismo momento (entre el domingo 26 y el martes 28 de mayo) que en
Gaza, Israel realizaba nuevas matanzas causantes de casi 200 muertos y 500
heridos para sumarse a los más de 36 mil fallecidos y 81 mil heridos que la
invasión nazi sionista ha producido desde el 7 de octubre pasado, el vocero del
Pentágono John Kirby opinó que no había ocurrido nada que impulsara a Estados
Unidos a retirar la ayuda militar estadounidense a Israel porque este país aún
“no había cruzado la línea roja”.
5. Cualquiera que tenga un mínimo de conocimientos militares, sabía que
sostener una minúscula cabeza de playa en el asentamiento de Krynky en la
margen izquierda del río Donets, bajo soberanía rusa y defender a ultranza las
ciudades de Avdiivvka y Artemivsk (antes Bajmut), eran una total locura desde
el punto de vista táctico y operativo. La decisión de la dirigencia ucraniana
de hacerlo, solo se puede entender como la necesidad de obtener objetivos de
propaganda a costa de la muerte innecesaria de decenas de miles de jóvenes
soldados ucranianos.
6. Finalmente, carente de explicaciones que permitieran refutar las
acciones de Rusia en defensa de su soberanía, el presidente Biden concluyó que
su homólogo ruso Vladimir Putin “era un loco hijo de puta”. Ese es el nivel
argumentativo del líder de la nación más poderosa del planeta. En sus manos
estamos.
Estos son solo algunos ejemplos de lo que denomino “mediocridad, estulticia
e ignorancia” del actual liderazgo occidental. En el mundo de hoy, estos
ingredientes son gasolina para el fuego de la guerra. Vuelvo al profesor
Karaganov: “El delirio de masas está impidiendo que la razón regrese a
Occidente”. A continuación, el destacado académico ruso se pregunta “¿Cómo
puede el resto del mundo lidiar con esta locura? ¿Y qué puede esperar el resto
del mundo?”
Durante la segunda guerra mundial, antagónicamente enfrentados desde el
punto de vista ideológico, los líderes de la Unión Soviética José Stalin; de
Estados Unidos, Franklin Roosevelt (Harry Truman tras el fallecimiento del
anterior) y Winston Churchill del Reino Unido se reunieron varias veces y se
articularon para derrotar al nazi fascismo.
Hoy, eso es imposible, al contrario, ante la posibilidad de que se llegara
a una pronta negociación y un acuerdo que hubiera evitado la pérdida de
centenares de miles de vidas, fue el propio líder británico Boris Johnson quien
abortó esa contingencia tras la ilusoria idea de obtener una victoria militar
contra Rusia. Cerrando toda posibilidad al diálogo y la negociación, en Ucrania
fue aprobada una ley que considera esa alternativa como alta traición, dejando
el camino para Kiev, solo abierto a una guerra que no tiene ninguna posibilidad
de ganar.
De ahí que, volviendo a la pregunta inicial, en medio de tanta
irracionalidad y tanta mediocridad, se tengan dudas en torno a la posibilidad o
no de que se desate una tercera guerra mundial. De hecho, varios líderes
occidentales, en Estados Unidos, Europa e Israel han hecho un llamado a la
utilización de armas nucleares en los conflictos de Ucrania y Gaza, de manera
tal, que no estamos ante una quimera irrealizable.
Solo queda apelar a la sensatez que emana de la necesidad de evitar la
destrucción de la vida en el planeta. Se ve difícil pero no imposible. Contra
ello, atenta que, como dice Karaganov: “ …el nivel intelectual de la mayoría de
las élites ha caído bruscamente debido a los cambios en los estándares morales
y al deterioro de su sistema de educación superior, especialmente en Europa”.
Por lo pronto, la tarea es resistir, resistir y vencer. Finalizo una vez
más con el profesor Karaganov: “Debemos aprender unos de otros a vivir en paz,
respetar y apoyar las culturas de los demás, desarrollar nuestra propia cultura
y promoverla en todo el mundo. Pero, sobre todo, debemos respetar la
singularidad de cada pueblo y fomentar el enriquecimiento intercultural
positivo”. Al igual que él soy optimista respecto del futuro, aunque debemos
ser capaces de evitar una Tercera Guerra Mundial. “Esta es nuestra tarea
común”.
www.sergioro07.blogspot.com
FUENTE: sergioro07.blogspot.com
viernes, 31 de mayo de 2024
Entrevista con Ilan Pappé
Amy Goddman entrevistó a
Ilan Pappé para Democracy Now! tras la llegada de este a EEUU, donde fue
interrogado durante dos horas en el aeropuerto debido a sus opiniones sobre el
sionismo y lo que está ocurriendo en Gaza. Aquí se recogen sus declaraciones.
Entrevista con Ilan Pappé
El Viejo Topo
31 mayo, 2024
Hablamos con el
célebre historiador israelí Ilan Pappé sobre su reciente viaje a Estados
Unidos, cuando fue interrogado durante dos horas por agentes federales a su
llegada al aeropuerto de Detroit acerca de sus opiniones políticas sobre Gaza,
Hamás e Israel, además de exigirle saber a quién conocía en las comunidades
musulmana, árabe y palestina de Estados Unidos. A Pappé sólo se le permitió
entrar en el país después de que los agentes copiaran el contenido de su
teléfono. «Se negaron a decirme por qué me detuvieron», afirma Pappé, autor
de La limpieza étnica de Palestina, qjuien habla también de la
Nakba, del creciente apoyo a los derechos de los palestinos y de por qué cree
inminente «el colapso del proyecto sionista».
Transcripción
AMY GOODMAN: Soy Amy Goodman, con Juan González, en nuestra conversación con el
renombrado historiador israelí Ilan Pappé, profesor de historia y director del
Centro Europeo de Estudios Palestinos de la Universidad de Exeter. Se une a
nosotros desde Doha, Qatar. Y hay un largo retraso cuando responde a una
pregunta:
—Quiero
preguntarle, profesor Pappé, sobre el viaje que hizo recientemente a Estados
Unidos. Cuando llegó al aeropuerto de Detroit, fue interrogado durante dos
horas por agentes federales sobre Gaza, Hamás y otras cuestiones; los agentes
estadounidenses sólo le permitieron entrar en el país después de copiar el
contenido de su teléfono. ¿Puede explicarnos lo que ocurrió?
ILAN
PAPPÉ: Sí, lo haré, Amy, pero si se me permite, y creo que
conecta con nuestra conversación anterior, sólo quiero decir que aquí hay algo
más grande que la mera cuestión de la CPI y de que Israel la acate o no. Creo
que es el momento de la verdad para los tribunales internacionales, como la CPI
y la CIJ, porque se enfrentarían a gobiernos que probablemente no aplicarían
las sentencias, porque Israel sigue teniendo aliados muy fuertes. Y creo que el
resto del mundo, especialmente el Sur Global, observaría si los términos
«universal» e «internacional» significan realmente algo. Por tanto, creo que
Palestina es sólo un caso de muchos en los que ahora tenemos una verdadera
lucha por definir, de nuevo, qué es universal, qué son los valores universales y
qué es la justicia internacional. Y creo que por eso es un momento histórico
tan importante.
Ahora,
volviendo a mi calvario, que no fue tan grande, pero que creo que es parte de
un cuadro más amplio, llegué a Detroit después de ocho horas de vuelo desde Londres
y fui llevado inmediatamente a una sala lateral por dos agentes federales. Y
tenían dos grupos de preguntas para mí. Una era sobre mis opiniones, mis
opiniones sobre Hamás, mis opiniones sobre lo que está ocurriendo en Gaza.
¿Clasifico lo ocurrido en Gaza como genocidio? Querían saber mi reacción al
lema «Palestina debe ser libre del río al mar». Se negaron a decirme por qué me
detuvieron, por qué tenía que responder a estas preguntas. Y luego otra serie
de preguntas tenían que ver con a quién conozco entre la comunidad musulmana
estadounidense, la comunidad árabe estadounidense y la comunidad palestina en
Estados Unidos. Y a continuación me quitaron el teléfono durante un largo
periodo de tiempo, copiaron todo lo que había en él y me hicieron esperar otro
rato para hablar por teléfono antes de dejarme entrar en el país.
Amy
Goodman: ¿Puedo preguntarle exactamente, profesor Pappé, qué
les respondió cuando le preguntaron sobre si se estaba cometiendo genocidio en
Gaza, etc.?
Ilan
Pappé: Sí. Bueno, a las preguntas de «¿Defino a Hamás como
una organización terrorista?» a eso, me negué a responder. Y les sugerí que
fueran a escuchar mis charlas en la zona de Michigan, donde trataré esta
cuestión. En cuanto a la cuestión del genocidio, dije lacónicamente que sí, que
enmarco las acciones israelíes en Gaza como genocidio. Pero, de nuevo, sugerí
que si quieren un análisis más detallado de por qué lo enmarco así, son
bienvenidos tanto a leer mis artículos como a venir a las conferencias en la
zona de Michigan.
En cuanto a la
pregunta: «¿Cómo respondo al lema “Palestina debería ser libre desde el río
hasta el mar”?». Dije que en cualquier lugar donde haya un río y haya un mar y
gente viviendo entre ellos, deberían ser libres, lo que fue un momento un poco
irónico o cómico, cuando uno de ellos intentó demostrarme sus conocimientos
geográficos, y dijo: «Entonces, ¿qué pasa con Arabia Saudí?». Así que corregí
mi frase y dije: «Bueno, en cualquier lugar donde haya países entre dos fuentes
de agua, la gente debería ser libre», lo que pareció satisfacerles en ese
momento concreto.
Tengo que decir
que fueron educados. No quiero describirlo como un calvario. Fueron educados.
Pero lo que realmente me molesta es: ¿Por qué tienen derecho a preguntarme y
cuál es el verdadero trasfondo de todo este asunto? Y tengo mi propia
interpretación de ello, aunque no tengo todos los hechos ante mí.
Juan
González: Y, profesor, usted ha estado hablando ante grandes
multitudes de jóvenes en todo el mundo y en muchas de las protestas, estudiantes
que protestan por el apoyo de Estados Unidos a la guerra contra Gaza. Uno de
sus libros,“La limpieza étnica de Palestina”, ha sido muy leído en los últimos
meses. ¿Podría hablarnos de él? La Nakba o limpieza de Palestina no ocurrió
sólo en 1948, sino que ha habido un proceso de limpieza étnica que se remonta
incluso al periodo del Mandato Británico, cuando los británicos reprimieron la
revuelta árabe de 1936 contra el dominio británico.
Ilan
Pappé: Sí, efectivamente. La Nakba es un término un poco
engañoso, porque significa, en árabe, una «catástrofe». Pero en realidad lo que
sufrieron los palestinos no fue una catástrofe real, sino una limpieza étnica,
que es una política clara motivada por una ideología clara. Y esa política
formaba parte, parte integral, del programa sionista para Palestina desde la
misma creación del movimiento a finales del siglo XIX. Por supuesto, muy al
principio, no tenían la capacidad de limpiar étnicamente a los palestinos de su
tierra natal. Pero ya a mediados de la década de 1920, cuando la comunidad
sionista en Palestina era todavía muy pequeña, fue capaz, mediante la compra de
tierras, en las que había muchos pueblos palestinos, de convencer al poder
británico de que desalojara 13 pueblos palestinos, y eso fue entre 1925 y 1926.
Y entonces, lentamente, este proceso de compra de tierras y desalojo de la
gente que vivía ahí durante cientos de años llevó al movimiento sionista a un
momento en el que compró al menos el 6% de la tierra de Palestina, lo que, por
supuesto, no era suficiente. Y entonces fueron a la gran limpieza étnica de
1948.
Pero como
sabemos, no se detuvo en 1948. Israel siguió expulsando pueblos palestinos
entre el 48 y el 67 entre la minoría palestina en Israel, que supuestamente
eran ciudadanos de Israel. Israel expulsó a 300.000 palestinos durante la
Guerra de los Seis Días, en junio de 1967. Y desde junio de 1967 hasta hoy,
unos 600.000 palestinos, de un modo u otro, fueron dislocados y desarraigados
por Israel. Y, por supuesto, ahora tenemos una magnitud de limpieza étnica que
incluso supera la magnitud de la limpieza étnica de 1948. Por lo tanto, no hay
un solo momento en la historia de los palestinos en Palestina, desde la llegada
del sionismo a Palestina, en el que los palestinos no estén potencialmente en peligro
de perder su hogar, sus campos, sus negocios y su patria.
Amy
Goodman: Por último, Ilan Pappé, como usted había expresado, en
los últimos meses han sido asesinados más palestinos que en ningún otro momento
de los últimos 76 años. Más palestinos se han visto obligados a desplazarse,
han sido desplazados, más de lo que sucedió en la Nakba en el momento de la
fundación de Israel. ¿Qué le da esperanza? Usted es un historiador israelí,
estimado en todo el mundo. Tiene menos de un minuto.
Ilan
Pappé: Sí. Yo diría que lo que me da esperanza es que creo
que al proyecto sionista en Israel y Palestina, tal como lo vemos hoy, no le
queda mucho tiempo de vida, de existencia. Creo que estamos viendo procesos,
procesos importantes, que están llevando al colapso del proyecto sionista.
Ojalá que el movimiento nacional palestino y todos los demás implicados en
Israel y Palestina sean capaces de sustituir este Estado de apartheid, este
régimen opresor, por otro democrático para todos los que viven entre el río y
el mar y para todos los palestinos que fueron expulsados de allí desde 1948
hasta hoy. Creo que este proceso histórico ha comenzado. Por desgracia, llevará
tiempo, y los próximos uno o dos años son muy precarios y muy peligrosos. Pero
a largo plazo, tengo muchas esperanzas de que habrá un tipo de vida diferente
tanto para los judíos como para los árabes entre el río y el mar, en una
Palestina democrática y libre.
https://www.youtube.com/watch?
Artículo seleccionado
por Carlos Valmaseda para la página Miscelánea de Salvador
López Arnal
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¡Detrás del Volga no hay nada! Patriotismo e internacionalismo en Stalingrado
¡Detrás del Volga no hay nada! Patriotismo e internacionalismo en
Stalingrado
DIARIO OCTUBRE / mayo 31, 2024
Fermin Santxez Agurruza (Unidad y Lucha).— El 22 de junio de 1941, el III Reich nazi y sus aliados fascistas (Rumanía, Hungría, Italia, Finlandia, Eslovaquia y Croacia, —sin olvidar la inestimable kollaboration de Francia, España, Noruega, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Grecia, Bulgaria, Chequia, Suecia y otros estados menores—) comenzaron la invasión de la URSS. La gigantesca ofensiva en un frente de casi tres mil kilómetros hizo contener la respiración a miles y miles de obreros y campesinos de todo el mundo. La destrucción de la URSS hubiera supuesto un cataclismo terrorífico para toda la Humanidad Trabajadora, como lo fue en su día la derrota de la Comuna de París, en 1871. El exterminio de toda una generación de revolucionarios y posiblemente la total destrucción del Movimiento Comunista.
Mientras tanto,
la oligarquía imperialista británica y el resto de burguesías liberales se
frotaban las manos. Habían conseguido desviar el golpe de las potencias
fascistas hacia la destrucción de la URSS, su máximo objetivo desde octubre de
1917. Habían ganado tiempo para la entrada en la guerra de la fuerza ascendente
en el seno del Capitalismo, los Estados Unidos de América. Se trataba ahora de
que los fascistas, lacayos rebeldes, insumisos y respondones del Imperialismo,
su padre fundador, culminaran el trabajo que no se pudo terminar en los años de
la «guerra civil rusa», en realidad la intervención imperialista
contrarrevolucionaria de más de una docena de estados capitalistas en los años
1917-1923. Este era el objetivo para el cual fueron creados los movimientos
fascistas: exterminar a los bolcheviques y hacer desaparecer la Dictadura del
Proletariado de la faz de la Tierra. Y simultáneamente, el objetivo de los
ingleses era que los nazifascistas se debilitaran al extremo en esa lucha
titánica contra la URSS. El Imperio Británico se encargaría luego de recoger
los fragmentos dispersos de los contendientes y de que todo volviera al «buen
orden anglosajón» en el planeta que gobernaban en solitario desde 1815: «Rule,
Britannia!»
¿Cómo se llegó
a esta situación? Esto es lo que vamos a ver a continuación.
1.- 1911-1941:
30 años vertiginosos.
Todo iba de
maravilla en el mejor de los mundos cuando el 18 de septiembre de 1911 fue
ejecutado en Kiev Piotr Stolypin, primer ministro del zar y represor implacable
del movimiento revolucionario ruso. Para dar una idea de su celo exterminador,
durante los años 1906-1911, en el Imperio Ruso a la horca se le llamó en
aquella época «la corbata de Stolypin». Eran los temblores tectónicos
que anunciaban la acumulación de contradicciones antagónicas en el seno del
sistema capitalista mundial. En 1905 había estallado la Primera Revolución
Rusa, a causa de la derrota del Imperio del Zar en la guerra con Japón. La
lucha de clases en Rusia no desapareció a pesar de la terrible represión
desatada, al contrario, se agudizó bajo la dirección del Partido Bolchevique,
cuyo líder y máximo estratega era Lenin. Se preparaban las revoluciones de
febrero y octubre de 1917…
Ese mismo año
de 1911 fue testigo de la crisis de Agadir, el incidente que enfrentó a Francia
con el II Reich del káiser Guillermo II. Crisis cuyos antecedentes se
remontaban a 1905, cuando Guillermo II visitó Tánger y defendió los intereses
alemanes en Marruecos, en detrimento de Francia y España, potencias
colonizadoras. La unificación de Alemania, proclamada en Versalles en 1871,
cambió la geopolítica de Europa. El Imperio Británico dejó de aislar y
enfrentarse a Francia, y se puso manos a la obra para derrotar a su nuevo
competidor, el II Reich Alemán.
La doctrina
geopolítica del Reino Unido siempre ha sido que en Europa continental jamás
debe existir una potencia que pueda cuestionar el dominio británico del mundo.
Esta estrategia de hegemonía mundial condena a los Pueblos de Europa a
constantes guerras que desgasten a los estados que puedan amenazar el poder
anglosajón. Tras vencer al Imperio Español con la firma de la paz de Westfalia
en 1648, Inglaterra se sumergió en una larga lucha para derrotar a Francia, la
nueva potencia continental, hasta que lo consiguió de forma definitiva en 1815,
en la batalla de Waterloo. Durante casi cien años, el Imperio Británico dominó
en solitario el mundo. Para mantener y conservar esa hegemonía se desencadenó
en gran medida la I Guerra Mundial.
Todo se torció
cuando en octubre del 1917 los bolcheviques tomaron el poder en Rusia y
desbancaron a los lacayos de los aliados que querían proseguir la guerra en
beneficio de Francia e Inglaterra. Ahora el tablero geopolítico había cambiado
una vez más radicalmente, pues una nueva potencia había surgido: la Rusia
Soviética. A lograr su destrucción se aplicaron a partir de entonces todos los
estados capitalistas, incluída la vencida Alemania. «El orden reina en
Berlín».
El Imperialismo
sacó las lecciones pertinentes de su fracaso en la guerra civil rusa y de su
intervención militar en ella: el costo humano y económico de aplastar a la
Unión Soviética era enormemente elevado, y sólo una sociedad industrial
extremadamente fanatizada y militarizada podría lograrlo. No era posible
conseguirlo con regímenes de democracia parlamentaria liberal, monarquías
constitucionales o repúblicas burguesas. Había que crear algo radicalmente
nuevo y eficaz. Un régimen capaz de atacar al coloso soviético y destruirlo al
coste que fuese necesario.
Ese monstruo ya
había nacido en 1922 en Italia, de la mano de Benito Mussolini, y se había
mostrado muy eficaz en la derrota de la Revolución Socialista en Europa
Occidental. El fascismo italiano fue calurosamente acogido entre las élites del
Imperio Británico, con Winston Churchill a la cabeza. Recordemos que en 1919,
siendo secretario de estado para la Guerra y Aire, este paladín de la
democracia liberal declaró: «Hay que ahogar en sangre al bebé bolchevique en
su misma cuna.»
Esta es la gran
partida de ajedrez que explica en parte el surgimiento del nazismo y sobre todo
el ascenso y triunfo de Hitler. Por fin el Imperialismo tenía un instrumento
(que ellos entonces creían fácil de manipular) para destruir de una vez por
todas a la Unión Soviética y el Movimiento Comunista. Es esta estrategia la que
explica la total pasividad de las potencias imperialistas frente al ascenso y
la agresividad del III Reich y su complicidad mal disimulada con Hitler. El
objetivo era evidente para todos en aquella época: la Alemania nazi era el puño
de hierro que el Imperialismo necesitaba para aplastar a sangre y fuego al
Comunismo y muy especialmente a la Unión Soviética. Es por eso que Stalin
declaró, en 1931: «Estamos 50 o 100 años detrás de los países avanzados.
Debemos acortar esa distancia en 10 años. O lo hacemos, o ellos nos aplastarán.»
Esta es la
clave que nos permite comprender los vertiginosos acontecimientos de los años
1931 – 1941. El Imperialismo buscaba a todo precio que el III Reich cumpliese
la misión para que la que fue creado: la destrucción de la Unión Soviética.
Para evitar su exterminio, ésta tuvo que colectivizar su agricultura e
industrializarse a marchas forzadas, de una forma implacable, pues lo que
estaba en juego era el destino de centenares de millones de ciudadanos soviéticos,
y de toda la Humanidad Trabajadora. No había ningún margen para el error, era
una lucha a muerte contra reloj.
Así podemos
comprender por qué el Imperialismo negoció con las potencias fascistas el
destino de Checoslovaquia (que ni tan siquiera estuvo presente en Munich en
1938) o por qué se abandonó a su suerte a la II República Española, permitiendo
la participación militar masiva de Alemania e Italia a favor de Franco,
mientras se defendía la «no intervención» de las potencias liberales.
Esto también explica el Pacto Ribbentrop-Molotov de agosto de 1939, en un
intento por parte de la Unión Soviética de ganar tiempo para preparar la guerra
y desviar hacia el oeste el primer zarpazo del III Reich. Y también el tan
cacareado y misterioso «milagro de Dunkerke»…
2.- 1942: la
URSS al borde del exterminio.
Esto es lo que
estaba en juego en junio de 1941: la posiblidad de destruir a la Unión
Soviética en una sola campaña de guerra relámpago «blitzkrieg»,
alcanzando la línea Arkangelsk – Astrakan y provocado el colapso de la
Dictadura del Proletariado. Pero la Unión Soviética, bajo la dirección del
Partido Comunista Bolchevique y de su secretario general, Stalin, no sólo
resistió la embestida de la mayor máquina militar de guerra de todos los
tiempos, sino que fue capaz de contraatacar en el frente de Moscú, en diciembre
de 1941, y hacer retroceder a las hordas nazifascistas. El III Reich había
fracasado en su ofensiva, y quizás había perdido la guerra.
Esta hazaña
heroica fue realizada a un costo humano terrible, varios millones de muertos
civiles y militares, y trajo como consecuencia la decisión nazi de exterminar a
todos los judíos de Europa, no sólo a los judíos soviéticos, cuyo genocidio ya
había comenzado en junio de 1941.
La Conferencia
de Wansee se celebró el 20 de enero de 1942. La Solución Final de la Cuestón
Judía era la venganza nazi ante el fracaso de la guerra relámpago en la URSS y
fue anunciada por Hitler en un discurso ante el Reichstag el 30 de enero de
1939 cuando dijo:
Muchas veces en
mi vida he sido profeta y la mayoría de las veces he sido ridiculizado. En el
momento de mi lucha por el poder, fue en primer lugar el pueblo judío el que
sólo recibió con risas mis profecías de que algún día asumiría la dirección del
Estado y de todo el pueblo de Alemania y luego, entre otras cosas, también
llevar el problema judío a su solución. Creo que esta risa hueca de los judíos
en Alemania ya se les ha quedado atascada en la garganta. Hoy quiero volver a
ser profeta: si la judería financiera internacional dentro y fuera de Europa
logran hundir a las naciones una vez más en un mundo de guerra, el resultado no
será la bolchevización de la tierra y, por tanto, la victoria de los judíos,
sino la aniquilación de la raza judía en Europa.
Hitler volvió a
aludir a su «profecía» el 8 de noviembre de 1942, en la reunión anual de
viejos camaradas nazis en la cervecería Löwenbräukeller de
Munich, y en el mismo discurso anunció la victoria nazi en Stalingrado. Pero
esto no era verdad, el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos seguía resistiendo
heroicamente metro a metro en las ruinas de la ciudad del Volga.
Pero no sólo se
trataba de la «aniquilación de la raza judía», el plan nazi de conquista
del «espacio vital» en el este de Europa también incluía el exterminio
por hambre de los eslavos en aquellos territorios. Se trataba de asesinar unos
30 millones de ciudadanos de la Unión Soviética. Este aspecto de la
planificación estratégica del III Reich es menos conocido, por razones
políticas obvias y de grandísima actualidad, por lo que voy a dar un poco más
de información al respecto.
El Plan Hambre,
en Alemán, «Hungerplan» fue un plan económico genocida de la Alemania
nazi ideado en 1941 para ser aplicado en la Unión Soviética tras su invasión y
ocupación. Preveía que la Wehrmacht se alimentara sobre el terreno y que la
producción soviética se destinara a abastecer Alemania, a costa de la población
civil y de los prisioneros de guerra soviéticos a los que se dejaría morir de
hambre. Se calculaba que morirían treinta millones de personas, haciendo así
posible la aplicación del Plan General del Este que preveía constituir un Gran
Imperio Alemán que llegaría hasta los montes Urales. El colonialismo genocida
aplicado en la misma Europa.
La historia de
la II Guerra Mundial ha sido reescrita según los intereses del Imperialismo,
por lo que no hay que sorprenderse si estos datos históricos plenamente
documentados nos son desconocidos. Esta ignorancia ha sido socialmente
construida por los aparatos culturales imperialistas y es funcional a sus
intereses. Pero en aquellos terribles años, todo el mundo en la URSS era
consciente de lo que estaba en juego, y en primer lugar, el Partido Comunista
Bolchevique. Lo habían anunciado diez años antes. Y se habían preparado a
conciencia.
La Unión Soviética
había resistido el primer zarpazo de la bestia nazi, pero en el verano de 1942
la pregunta era si podría soportar el segundo. Cuando el 28 de junio de 1942
comenzó la «Operación Azul», la dirección político-militar de la URSS,
con Stalin a la cabeza, comprende que el objetivo esta vez no es Kiev,
Leningrado o Moscú, sino los pozos de petróleo del Cáucaso y la mayor arteria
fluvial de la Unión Soviética: el Volga. El 23 de agosto de 1942, la Wehrmacht
llegó al gran río, y a una ciudad: Stalingrado. Comenzaba la batalla que iba a
decidir el destino de la guerra, y de todo el planeta. Si el III Reich
conquistaba el Cáucaso, lograba tres objetivos a la vez: conseguir su petróleo
y sus otras materias primas, cortar la vía terrestre de suministros de los Aliados
vía Irán, y estrangular a la URSS impidiendo el enorme tráfico fluvial a través
del Volga.
3.- ¡Detrás del
Volga no hay nada!
No es el
objetivo de este escrito describir en detalle la batalla de Stalingrado, sino
ofrecer una reflexión y un análisis sobre la manera en que el Partido Comunista
Bolchevique de la URSS articuló el patriotismo, el internacionalismo y la
defensa de la Revolución Socialista en un esfuerzo total de guerra, que llevó a
la victoria al Ejército Rojo de Obreros y Campesinos, desde Stalingrado a
Berlín. La síntesis entre la defensa de la patria socialista y el
internacionalismo proletario.
Algunos
marxistas perezosos, que no estudian ni leen a Marx y alimentan su marxismo de
citas cortas y descontextualizadas, nos han repetido durante décadas que los
obreros no tienen patria. «¡Lo dice el Manifiesto Comunista!». Estos
marxistas se «olvidan» de leer el texto de Marx y Engels en su totalidad:
Se acusa
también a los comunistas de querer abolir la patria, la nacionalidad. Los
obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen. Pero, por
cuanto el proletariado debe en primer lugar conquistar el Poder político,
elevarse a la condición de clase nacional, constituirse en nación, todavía es
nacional, aunque de ninguna manera en el sentido burgués. (…) En la misma
medida en que sea abolida la explotación de un individuo por otro, será abolida
la explotación de una nación por otra. Al mismo tiempo que el antagonismo de
las clases en el interior de las naciones, desaparecerá la hostilidad de las
naciones entre sí.
Esta es la gran
lección de la Gran Guerra Patria que desarrolló la URSS entre 1941 y 1945: el
Ejército Rojo de Obreros y Campesinos y todos los Pueblos Soviéticos estaban
defendiendo con uñas y dientes su Patria Socialista frente a un enemigo bestial
y genocida que no sólo quería destruir el Socialismo y la Dictadura del
Proletariado, sino también aniquilar y exterminar las naciones de la URSS,
especialmente las eslavas. El patriotismo socialista y revolucionario se fundía
con el internacionalismo proletario, pues en las calles de Stalingrado se
estaba jugando el destino de toda la Humanidad Trabajadora. Es éste el sentido
profundo del título de este escrito: «¡Detrás del Volga no hay nada!»,
expresión de la absoluta determinación de los combatientes del Ejército Rojo de
no ceder ni un milímetro más de tierra soviética al enemigo fascista, de no
rendirse, de no retroceder, de dar hasta la última gota de su sangre en defensa
de la Madre Patria.
4.- El roble de
Rubén.
Un ejemplo
luminoso de esa síntesis revolucionaria entre internacionalismo proletario y
patriotismo revolucionario es la vida de mi compatriota vasco, Rubén Ruiz
Ibárruri, nacido en Somorrostro, Bizkaia, el 9 de enero de 1920 y muerto en
combate en Stalingrado el 3 de septiembre de 1942. Rubén es mucho más que
simplemente «el hijo de la Pasionaria». Es un militante comunista que
nos mostró el camino a todos los revolucionarios del mundo. Luchando en defensa
de la Patria Soviética, estaba luchando por su Patria Vasca, y por la libertad
del resto de los Pueblos de lo que entonces se llamaba España y actualmente
llamamos, con mayor precisión terminológica, Estado Español. Pues España es una
de las varias naciones que componen este estado plurinacional.
De esto eran
muy conscientes los revolucionarios españoles ya en la década de los años 30,
cuando se lanzó la consigna de Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas. Y ésta
no era sólo una consigna de la III Internacional y del Partido Comunista de
España, el derecho de las naciones oprimidas por el Estado Español a acceder a
la independencia mediante el ejercicio del derecho de autodeterminación era defendido
también por el ala revolucionaria del PSOE, liderada por Largo Caballero, e
incluso en otros sectores del Frente Popular. Esto ha sido ocultado por el
nacionalismo españolista, que siempre ha negado la existencia de otras naciones
que no sean la suya.
Traigo aquí las
palabras de José Díaz, secretario general del PCE en su discurso del 9 de
febrero de 1936:
Queremos que
las nacionalidades de nuestro país, —Cataluña, Euzkadi, Galicia— puedan
disponer libremente de sus destinos. ¿Por qué no? Y que tengan relaciones
cordiales con toda la España popular. Si ellos quieren librarse del yugo del
imperialismo español, representado por el Poder central, tendrán nuestra ayuda.
Un pueblo que oprima a otros pueblos no se puede considerar libre. Y nosotros
queremos una España libre.
Como dijo el
comunista vasco Jesús Larrañaga, respondiendo a la frase del fascista Calvo
Sotelo: «Una España roja es una España rota». Una España que acepta
fraternalmente la existencia de otras naciones hermanas.
En Stalingrado,
el comunista internacionalista Rubén Ruiz Ibárruri estaba luchando en defensa
de la Unión Soviética, de la Madre Patria socialista, y al mismo tiempo luchaba
por la República Socialista Vasca, y las Repúblicas Socialistas Catalana,
Gallega y Española. Por la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas. No había
contradicción entre patriotismo revolucionario e internacionalismo proletario,
por que «al mismo tiempo que el antagonismo de las clases en el interior de
las naciones, desaparecerá la hostilidad de las naciones entre sí.»
Es por eso que
algún día, cuando Stalingrado vuelva llamarse por su glorioso nombre, como
Leningrado por el suyo, los comunistas revolucionarios vascos plantaremos un
retoño del árbol de Gernika a lado de la lápida erigida allí en honor de Rubén
Ruiz Ibárruri. El roble de Rubén, símbolo de la unidad indisoluble de la
independencia y el socialismo para nuestro país y para todos los países del
mundo. Pues la independencia socialista de las naciones es su unión fraternal y
solidaria.
5.- De Stalingrado
a Gaza, 1943-2023.
Han pasado 80
años de la victoria en Stalingrado, y su luz nos sigue iluminando en todas
nuestras luchas. En estos cruciales momentos de la Historia de la Humanidad,
cuando el choque frontal entre el Imperialismo anglo-yanki-sionista y el Frente
Multipolar se agudiza y estalla en los campos de batalla de Ucrania y
Palestina, debemos retomar la consigna del Ejército Rojo: «Detrás del Volga
no hay nada». No podemos ceder ni un milímetro frente al Imperialismo, y
debemos tomar ejemplo del coraje de los combatientes palestinos en la defensa
de su patria dividida y colonizada. Y aprender de la firmeza de los patriotas
rusos y ucranianos que luchan hombro con hombro contra el régimen neonazi de
Kiev impuesto por la OTAN. Y de todos los Pueblos que luchan por su Liberación,
que para nosotros se llama Socialismo, pues no puede haber una patria
verdaderamente libre mientras en su seno existan clases sociales y explotación
capitalista. La Liberación Nacional y la Liberación Social son dos aspectos del
mismo proceso revolucionario global, cuyo último objetivo es el Comunismo.
Todos sabemos
que será un largo camino, pero contaremos siempre con la brújula inmortal que
nos legaron los combatientes de Stalingrado.
¡DETRÁS DEL
VOLGA NO HAY NADA!
FUENTE: unidadylucha.es





