lunes, 15 de abril de 2024

La industria de la desinformación y la desinfodemia digital

 

Los peligros de una pandemia permanente

La industria de la desinformación y la desinfodemia digital

 

 

Por Isaac Enríquez Pérez

Rebelion

15/04/2024 



Fuentes: Rebelión

Existe una correspondencia multidireccional entre el despojo del pensamiento crítico –entendido como la posibilidad de cuestionar y trastocar la realidad y lo establecido– y la irradiación de la desinfodemia digital. El triunfo reciente de la post-verdad coincide plenamente con el retraimiento de los procesos cognitivos, la entronización de las emociones y con la inoculación del odio en la nueva plaza pública. Es el terreno de la lucha en torno a la construcción de significaciones, así como del relativo a la apropiación y privatización de la conciencia

A su vez, una paradoja se generaliza en la era de la información: ante la exponencial irradiación de datos e información, no siempre verdadera, se impone una limitada capacidad humana para procesarla o asimilarla y se abren senderos para germinar a un individuo desinformado y sujeto al engaño y a la manipulación de las emociones. Para llegar a ello, dos tendencias se imponen: la lapidación del pensamiento crítico como posibilidad de plantear la duda, por un lado; y, por otro, no sugerir siquiera la existencia de la mentira por considerarse políticamente incorrecto. 

El ataque masivo de desinformación y de mensajes preñados de odio no es nuevo. En la Roma antigua el futuro César Augusto mandó crear las llamadas monedas de Marco Antonio para difamar con ellas a este adversario político colocándolo como alguien manipulado por Cleopatra. En la Europa feudal circulaban noticias falsas en torno a los judíos y sus supuestas prácticas de sacrificar a niños para ofrecer su sangre. Incontables guerras estuvieron precedidas o se desplegaron al influjo de noticias falsas jamás verificadas (el supuesto ataque por parte de España al acorazado de Maine y que detonó la guerra entre Estados Unidos y el país ibérico; la supuesta fábrica de cuerpos alemana esgrimida por diarios británicos en 1917, etc.). El Tercer Reich también ejercía esas noticias falsas para justificar el Holocausto. En las décadas recientes destaca la niña kuwaití que declaró en 1990 ante el Congreso de los Estados Unidos una supuesta atrocidad respecto a niños recién nacidos que eran sustraídos por los militares iraquíes de los hospitales de Kuwait; o, bien, las supuestas bombas de destrucción masiva endilgadas al gobierno iraquí en el 2003 por parte del gobierno de los Estados Unidos para justificar una segunda invasión militar. El caso, en 2016, de Cambridge Analytica, o del Pizzagate, que incidieron en las elecciones estadounidenses de ese año. Generalmente, se parte de la identificación de un “enemigo” falso, se le atribuyen rasgos negativos que incentivan las emociones primarias de los receptores, y finalmente se influye sobre su percepción para formar opinión pública desdibuijada. Se pretende escandalizar a la audiencia con esas noticias falsas creadas deliberadamente para, por lo regular, ensalzar, desprestigiar o ningunear a alguien o a algo. La gran diferencia con las epidemias de desinformación de antaño es la instantaneidad y la simultaneidad que signa a los flujos masivos de información actuales, así como la relevancia inédita que asumen las redes sociodigitales hasta gestar un vértigo de celeridad (des)informativa que se torna incontrolable. A este carácter inédito se suma la emergencia y expansión de una industria mediática de la mentira, que opera de manera transnacionalizada y global.

En medio del maremagnum de información, se torna complicado distinguir entre la realidad y lo que es falso, manipulado y/o distorsionado. Ello abre riesgos y desafíos en los asuntos públicos; sin embargo, el mayor de ellos es la nulificación de la capacidad del individuo para creer en el otro. Abriéndose así una era de la desconfianza masiva que cercena el ejercicio de la ciudadanía y distancia a unos individuos respecto a sus semejantes. Si la praxis política está mediada por el sentido colectivo de la confianza y la deliberación sobre lo común, pero las espirales desinformativas dinamitan dicha confianza, entonces toda posibilidad de abrir cauces de cohesión social y de edificación de proyectos de nación se diluyen.

La celeridad de la (des)información se torna incontrolable incluso hasta para los propios Estados. Las posibilidades de verificarla o contrastarla escapan a toda capacidad individual. Frases, imágenes, libelos, audios o videos circulan sin que existan posibilidades de mediación y procesamiento por parte de las audiencias no pocas veces pasivas e indefensas. El sensacionalismo ataca el neocortex y opaca toda voluntad de razonar por el golpe de efecto inmediato. Si en ello las emociones desempeñan un papel crucial, tanto líderes como audiencias pueden ser presas de esa pandemia desinformativa. 

El sistema de esa industria mediática de la mentira opera de la siguiente forma: la noticia falsa se elabora en las mesas de redacción o en las oficinas de las editoriales, se difunde de manera masiva incluso recurriendo a las multiplataformas y se instala como sentido común a medida que la comentocracia o los falsos intelectuales o predicadores que opinan de todo se encargan de extender ideas sin sustento y que no soportarían el fuego de la contrastación empírica. Se trata de un sistema monopolico global regido por la calumnia y la difamación respecto al supuesto “enemigo” imaginario. Sin embargo, también pueden ser individuos aislados que disponen de un teléfono móvil y de una cuenta en alguna red sociodigital quienes difunden afirmaciones infundadas que proliferan en el ciberespacio. 

Se trata de dispositivos de control de la mente, las emociones y la conciencia. La (des)información es un proceso de inmovilización de los cuerpos y un estado de sitio psicológico que empequeñece o nulifica la capacidad de discernir, procesar y decidir. En ello juega un papel crucial el incentivar el miedo al exponer a los individuos a un estado de vulnerabilidad permanente que minimiza su autoestima. 

Programas de entretenimiento, telediarios o noticieros, encabezados de periódicos, mesas de opinión, ejércitos de bots y trolls en el ciberespacio, entre otros, conducen y controlan el debate público a partir de la manipulación simbólica y el ataque y ninguneo indiscriminado al “enemigo” en turno. No pocas veces sus predicadores recurren a participaciones teatralmente incendiarias fundamentadas en la banalidad y en el tono alarmante. En tiempos electorales se activa toda una maquinaria de difamación para embestir a diestra y siniestra, sin más fin que la aniquilación semiótica del otro.

Esta industria mediática de la mentira se fundamenta en mensajes que apuestan a lo efímero; de tal manera que se trabaja para que triunfe la desmemoria y el olvido, la indiferencia y el anestesiamiento mental. Ello se observó con la sobrecargada de (des)información en los momentos más álgidos de la pandemia del Covid-19. El dogmatismo se mezcló con el histrionismo, la fatalidad con la ausencia de referentes sistematizados, la misericordia con el catastrofismo, el social-conformismo con la crisis de esperanza. De tal manera que con la pandemia se apostó por una desestructuración de la memoria y de las identidades en el concierto de una nueva religión en busca de feligreses: el higienismo y su consustancial dictadura de la obsesión compulsiva por el dato. El Johns Hopkins Coronavirus Resource Center fue la muestra clara de ello.

Las guerras de hoy en día se despliegan, sobre todo, en la mente. Son guerras mediático/digitales y, por tanto, son guerras simbólicas para dominar la construcción de significaciones y el sentido mismo de lo público. Se trata de una cruenta disputa por la conciencia y la hegemonía de narrativas.

El objetivo último de la viralización de la mentira es preservar el statu quo al instalar la resignación, maniatar la conciencia y al emboscar todo indicio de pensamiento crítico. Instalar el desahucio mental como estilo de vida es una prioridad de los poderes fácticos que hasta los totalitarismos del siglo XX envidiarían con desmesura. Odio, miedo, indignación controlada, resentimiento, sectarismo, chantaje, terror, negacionismo y escepticismo, le dan forma a la ideología supremacista dotada de una perspectiva del mundo que se pretende como única e incuestionable. De tal manera que la mente es el nuevo escenario donde fincar la derrota y postración de las masas atomizadas.

El ataque de los mass media a la conciencia es también un ataque masivo contra las clases sociales depauperadas y excluidas. A su vez, el sensacionalismo y la nota roja son un espectáculo exhibicionista y un negocio. Los asesinatos, los crímenes y las tragedias son transmitidos en tiempo real, incluso con participación de los internautas que viralizan algún video sangriento en segundos.

Esta invasión mediática de la mente es ya un problema de salud pública que no es atendido ni regulado. El colapso de las emociones y los imaginarios de las audiencias pasivas es un asunto que no es atendido por los Estados pese a los altos grados de morbilidad. Cuando se cuestiona la mentira, la banalidad, la denostación y el negocio mediático de la muerte, los empresarios criminales de los mass media alegan ataques a su derecho sagrado de la libertad de expresión. Si un gobernante osa en contener o cuestionar a esta jauría mediática y digital, de inmediato es acusado de dictador. La verdad es dinamitada y reducida a rescoldos humeantes del pasado; en tanto que los hechos y la realidad no cuentan ante lo efímero de las narrativas post-factuales. Se trata de mercenarios de la desinformación que trafican con la subjetividad como divisa de sus opiniones desorbitadas. Más todavía: en medio del nihilismo postmoderno, los poderes fácticos que controlan los mass media y los sistemas multiplataforma instalan toda una furibunda epistemología de la mentira teatralmente construida con ejércitos de comentócratas, francotiradores que conducen telediarios y demás sicarios que deambulan por el ciberespacio y las redes sociodigitales.

La trivialización mediática solo evidencia el páramo intelectual en el cual está instalado el debate público. La misma mercadotecnia empleada para la promoción de mercancías es usada para posicionar mesiánicamente a algún político, generalmente sin proyecto de nación. Entonces, la ideología de la democracia es reducida a un botín expoliado por la voracidad de los oligarcas y el desencanto de los ciudadanos.

Las ruinas y escombros dejados a su paso por el huracán del fundamentalismo de mercado de los últimos cuarenta años muestran a una sociedad fracturada, fragmentada y carente de referentes ideológicos y de fe en las instituciones. Abriendo ello el terreno propicio para el extravío de la vocación ciudadana y la acción colectiva proactiva. Dinamitadas instituciones como la familia y reducidos al mínimo los mecanismos de protección y seguridad social, la orfandad ideológica y la ausencia de conciencia de clase solo son síntomas de una sociedad colapsada y expuesta a la tergiversación semántica y a la desconfianza. El asalto a la razón no solo fue azuzado por las filosofías nihilistas, sino también por quienes instalaron y potenciaron al homo digitalis en medio de la intriga, la conspiración y la barbarie mediática. Al unísono de la entronización del individualismo hedonista, la razón y la palabra fueron lapidadas. El espectáculo mediático no es mediado por el ejercicio del pensamiento entre las audiencias; por tanto,  cuanto circula por las pantallas de televisión o de teléfonos móviles, sea descarnado, sujeto a exageraciones y regido no pocas veces por la ira y el sinsentido. De ahí que se llegase al extremo de suplantar el razonamiento colectivo en la praxis política y en el abordaje de los problemas públicos. Al exaltarse las emociones desde las pantallas, se achican los márgenes para la razón. Mentira, desinformación, demagogia y tonos bufonescos y rabiosos se combinan en la plaza pública para asfixiar todo sentido de comunidad y para consolidar una atomización solo movilizada por el voto sexenal.

Si la desinfodemia y la pandemia digital campean a sus anchas con total impunidad es porque el individualismo echó raíces en una sociedad deshilvanada, desconfiada y sin suficientes mecanismos de cohesión. Son ya varias décadas de dominación ideológica inoculada desde la familia, la escuela, la empresa, la mercadotecnia, la música, el cine, la estética, las organizaciones estatales, las iglesias, los mass media, la Internet, el anestesiamiento de las universidades, etc. La racionalidad de la competitividad a ultranza y la ideología de la meritocracia condujo a una lucha sin cuartel de todos contra todos y a un callejón sin salida donde el aparente éxito, prestigio y confort individuales no se traducen automáticamente en un sentido comunitario que posibilite a los individuos contener las oleadas desinformativas cuya finalidad es el mercadeo de intereses creados y de la sangre ajena y derramada por obra y gracia del crimen. Es el triunfo del pragmatismo, del hedonismo y del escepticismo exacerbados. Ese fundamentalismo de mercado impregna, salvo honrosas excepciones, a casi todo aquel individuo que se posiciona desde los medios convencionales y desde allí difunde algo que denomina noticia. Financistas no faltan y la pluma y el papel en blanco se venden al mejor postor. No importa reivindicar la verdad; importa el sensacionalismo y someter el pensamiento a un régimen empresarial totalitario que explota al periodista y lo hace traicionar al sentido común y apartarse de la realidad.

La realidad social y la verdad en torno a ella es patrimonio de las sociedades, pero son expoliadas por la monopólica industria mediática de la mentira que denigra la conciencia humana. Al trapicheo desinformativo y a las injurias tiiene que oponerse la reivindicación de la dignidad humana y del sentido común para que la desciudadanización no se agrave. 

La desinformación y la pandemia digital son piloteadas por seres patológicos que hacen de la mentira una obsesión, un modus operandi y un modus vivendi. Se trata de un estilo de vida fundado en la injuria y el clasismo; en una guerra frontal contra las clases populares y empobrecidas que consiste en criminalizarlos, ningunearlos, invisibilizarlos y silenciarlos. El terreno es el de la simbólica y en ella se construye y entreteje el poder y los dispositivos de control del cuerpo, la mente, la conciencia y la intimidad. Lo lamentable de esto es que no pocos individuos aceptan esta dominación simbólica, la consienten, la legitiman y la asumen hasta con resignación y desenfado. Esa es la batalla ganada a través del social-conformismo. Por ello es importante que las sociedades se cuestionen a sí mismas respecto a su capacidad para construir y procesar narrativas alternativas que brinden una racionalidad y un sentido distintos a los que se pretenden hegemónicos.

Trasladados los antagonismos y conflictividades sociales al terreno de las ideas, las plutocracias comprendieron que el desarrollo tecnológico puede llevar consigo una difusión e imposición de narrativas, cosmovisiones, racionalidades y sentido en tiempo real y con una alta capacidad de diseminación y penetración. De ahí que las tecnologías no sean neutrales, sino que las conversaciones son conducidas a partir de criterios pre-establecidos.

Romper esta lógica de la dictadura de las narrativas hegemónicas supone construir narrativas alternativas que subviertan las significaciones predominantes. El cultivo del pensamiento crítico es una primera condición, la segunda es la regeneración de la cohesión social. Pero el círculo no se cerrará sin la construcción de movilizaciones que se apropien creativamente de las tecnologías de la comunicación y la información desde los márgenes. Para ese conjunto de mínimas condiciones se precisa de una universidad pública que salga del ostracismo y de la falta de imaginación creadora.

El autor es académico en la Universidad Autónoma de Zacatecas, escritor, y autor del libro La gran reclusión y los vericuetos sociohistóricos del coronavirus. Miedo, dispositivos de poder, tergiversación semántica y escenarios prospectivos.

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Desde Teherán hasta Toronto y Al Quds, la gente saluda las represalias de Irán contra “Israel”: Vídeos

 

Desde Teherán hasta Toronto y Al Quds, la gente saluda las represalias de Irán contra “Israel”: Vídeos

 


DIARIO OCTUBRE / abril 14, 2024

 



La gente ha salido a las calles en varias ciudades del mundo, celebrando la decisiva represalia de Irán contra el reciente ataque terrorista del régimen israelí a la misión diplomática de la República Islámica en la capital siria, Damasco.

 

El sábado, el Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica de Irán (CGRI) lanzó “extensos” ataques de represalia con misiles y drones contra los territorios ocupados en respuesta al ataque del 1 de abril.

El ataque israelí resultó en el martirio del general de brigada Mohammad Reza Zahedi, comandante de la Fuerza Al-Quds del CGRI, de su adjunto, el general Mohammad Hadi Hayi Rahimi, y de cinco de los oficiales que los acompañaban.

Poco después de la represalia, los iraníes salieron a las calles en la Plaza Palestina y frente a la Universidad de Teherán en la capital, ondeando banderas nacionales y coreando consignas en apoyo al Cuerpo.

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“Estoy realmente orgulloso del Cuerpo por su decisiva represalia contra este régimen criminal y asesino de niños”, dijo un participante a Press TV.

“El régimen usurpador de “Israel” debería saber claramente que la República Islámica no dudará en responder con la fuerza a sus actos de maldad contra los intereses iraníes en la región”, dijo otro.

Manifestaciones similares se llevaron a cabo frente al Santuario del Imam Reza en la ciudad santa de Mashhad, con personas denunciando la agresión del régimen israelí contra Irán.

Se llevaron a cabo manifestaciones en el recinto de la mezquita de Al-Aqsa en la ciudad santa ocupada de Al-Quds, donde los palestinos salieron a celebrar después de escuchar noticias de las represalias iraníes.

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Y también en las calles de la Cisjordania ocupada.

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Activistas pro palestinos también se manifestaron en Toronto, elogiando los ataques de represalia de Irán, encendiendo petardos y agitando globos.

Multitudes salieron asimismo a celebrar los ataques de represalia iraníes en varias ciudades de Iraq.

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También en la capital libanesa, Beirut.

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Y en el sur del Líbano.

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Press TV / Al Manar

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domingo, 14 de abril de 2024

El Caso von der Leyen

 

Geoestrategia, revista del Instituto Español de Geopolítica, ha publicado este texto que cuando se escribe esto, 10 de abril, extrañamente ha tenido muy poca repercusión en los medios españoles. Al parecer, lucrarse con la epidemia ha sido algo normal.

TOPOEXPRESS


El Caso von der Leyen


EL VIEJO TOPO

14 abril, 2024



por Geoestrategia

El cabildero belga Frederic Baldan presentó una denuncia penal contra la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, por “usurpación de funciones y de título”, “destrucción de documentos públicos”, “actuación en favor de intereses ilegales” y “corrupción”. Hungría y Polonia se sumaron después a esa denuncia, presentada por Baldan el pasado 5 de abril. Pero, por iniciativa del nuevo primer ministro polaco, Donald Tusk, el gobierno de Polonia retiró su apoyo a la denuncia.

Hungría y Polonia son actualmente objeto de demandas iniciadas por el gigante farmacéutico Pfizer, que acusa a esos dos países de no haber pagado lotes de “vacunas” contra el Covid-19 que la Comisión Europea –presidida por la señora Ursula von der Leyen– había adquirido a nombre de ambos Estados. El 3 de abril de 2023, el tribunal de Bruselas ya había emitido una primera decisión provisional y ahora debe pronunciarse sobre el fondo del caso.

El cabildero belga Frederic Baldan mantiene estrechos vínculos con la asociación Bonsde Sens, del profesor Christian Perronne y de Xavier Azalbert (propietario y director del sitio web informativo FranceSoir). La Comisión Europea retiró a Baldan su acreditación como cabildero sólo horas después que Baldan ofreciera una conferencia de prensa junto a la hoy fallecida eurodiputada francesa Michèle Rivasi, ex directora de Greenpeace France y conocida por su lucha contra las grandes transnacionales farmacéuticas y por su denuncia sobre los efectos nefastos de las llamadas “vacunas” anticovid a base de ARN mensajero.

  • La denuncia penal contra la señora von der Leyen se centra en el contrato de 20.000 millones de euros –potencialmente de 35.000 millones– mediante el cual la Unión Europea compró a Pfizer ingentes cantidades de supuestas “vacunas” anticovid a nombre de los países miembros de la UE.
  • La denuncia se basa en un intercambio de SMS, revelado por el New York Times, entre la presidente de la Comisión europea, Ursula von der Leyen, y el principal responsable de Pfizer, Albert Bourla.
  • El contenido de esos SMS parece ser particularmente “sensible”. El periodista Alexander Fanta, del sitio web Netzpolitik.org, trató inútilmente de obtener una copia de esos mensajes, las gestiones en ese sentido de la Defensora del Pueblo Europeo, Emily O’Reilly, tampoco han tenido resultados y el New York Times finalmente presentó contra la señora Ursula von der Leyen una denuncia basada en los artículos 41 y 42 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, artículos que reconocen el derecho de acceso a los documentos del Parlamento Europeo, del Consejo Europeo y de la Comisión Europea.
  • Una circular impone a las fiscalías nacionales de los países miembros de la Unión Europea la obligación de notificar a la Fiscalía Europea los temas sobre los que esta última instancia pudiese ser competente. Sin embargo, un año después, la Fiscalía Europea sigue sin haber dado respuesta a la notificación que le fue presentada en ese sentido por la fiscalía de Bélgica y los textos no imponen ningún plazo para que responda.

La Fiscalía Europea no es un órgano de la Unión Europea sino una estructura de cooperación reforzada reconocida sólo por 22 Estados miembros de la UE. Hungría y Polonia no la reconocen. La fiscal general europea, la rumana Laura Codruta Kovesi, fue designada por la Comisión Europea después de una negociación con el Parlamento Europeo.

  • Heiko von der Leyen, el esposo de la presidente de la Comisión Europea, se convirtió súbitamente en administrador de Orgenesis, firma que ha tenido un papel central en campaña de vacunación contra el Covid-19 en los países de la Unión Europea. Pero Orgenesis y Pfizer tienen el mismo accionista principal. En 2022, la Comisión Europea asignó a Orgenesis 320 millones de euros en subvenciones. Cuando se reveló la existencia de esas subvenciones europeas a Orgenesis, el esposo de la señora von der Leyen renunció al cargo que ocupaba en esa firma.

Todo este asunto reviste particular importancia ahora que la señora Ursula von der Leyen aspira a obtener un segundo mandato como presidente de la Comisión Europea.

Recordemos que desde principios de 2021, la Comisión Europea ha celebrado en nombre de la UE una serie de contratos sobre el suministro de más de 3.000 millones de dosis de vacunas COVID con seis fabricantes occidentales hasta 2024. El primer contrato se adjudicó a Pfizer.

Ursula von der Leyen negoció los parámetros de este contrato con la dirección de la empresa directamente por SMS, incluso antes de que hubieran concluido los ensayos clínicos de la vacuna. A pesar del clamor público, la Comisión Europea se ha negado a dar a conocer el contenido de la correspondencia, alegando que «se perdió accidentalmente».

PFIZERGATE

El asunto fue manejado anteriormente por los fiscales belgas, informa Politico. Aún no se han presentado cargos oficiales contra Von der Leyen;

Las fuerzas de seguridad están examinando hechos sobre abuso de poder, eliminación de mensajes SMS incriminatorios, corrupción y conflictos de intereses.

Recordamos que en 2021 se inició una investigación sobre la celebración de un contrato entre la UE y la empresa estadounidense Pfizer por 71.000 millones de euros para la compra de una vacuna contra el coronavirus.

Ursula von der Leyen firmó un contrato con la dirección de la empresa antes de que finalizaran los ensayos clínicos con esta vacuna.

Las autoridades judiciales belgas abrieron una investigación a principios de 2023 y acusaron a la jefa de la Comisión Europea de corrupción porque negoció la compra de vacunas en correspondencia privada con el jefe de Pfizer y luego “borró accidentalmente” la correspondencia.

 

Fuente: Geoestrategia.es

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Canciones de la Guerra Civil Española / Rolando Alarcón / Album Completo

Himno de Riego cantado (coros, instrumentos y ritmos populares de España)

ALERTA MÁXIMA: IRÁN ATACA A ISRAEL | GUERRA TOTAL EN UCRANIA

sábado, 13 de abril de 2024

TODO ES GEOPOLÍTICA: Alarma mundial por ataque inminente de Irán a Israe...

IRÁN MUEVE SUS MISILES: ISRAEL CONTRA LAS CUERDAS | EEUU A LA DEFENSIVA

El ofrecimiento de Maó como puerto OTAN despierta el rechazo entre la población. [Una población española más expuesta al riesgo de muerte y destrucción que lleva parejo la guerra, aunque yo sea más chulo que un ocho con mi Novio de la Muerte, eso sí. Que la soberanía Nacional reside en el cha, cha chá de ahí viene el Negro Zumbón de allá por tierras lejanas del moro de la morería al ritmo de las maracas del tanto por cien más medio saco de bombas, ni inteligentes ni tontitas, de las normales, está fuera de dudas y no merece la pena meterse en ese charco ahora. Por lo tanto, trabajador (que yo con la gente importante no me hablo), si quieres la paz, jate tontadas, y prepárate para sacar a España de la OTAN y meter en el Código Penal un artículo chispeante (que eche chispas) y que diga bien clarito que es un criminal nato o una criminala nata todo aquel/aquella, aunque sea Margarita Robles, que se ande jugueteando con la vida y los bienes de cualquier trabajador en el crimen de la guerra para gloria y mayor fortuna y engorde de los capitales de las garrapatas jefas, jefes, del gran capital]

 


El ofrecimiento de Maó como puerto OTAN despierta el rechazo entre la población

 

Por Mireia Balasch

Rebelion / España

13/04/2024 

Fuentes: El Salto

La confirmación de este puerto como enclave permanente para la flota militar internacional reactiva la plataforma Menorca per la Pau.

La noticia cayó como un jarro de agua fría el pasado 29 de marzo, viernes santo, cuando El País desvelaba que el puerto de Maó (Menorca) será la tercera base naval de la OTAN en España, después de Cartagena (Región de Murcia) y Rota (Cádiz). Ni el Gobierno autonómico ni el Consell de Menorca sabían nada al respecto y la sorpresa fue unánime. La oposición civil, sin embargo, no se hizo esperar y, en tiempo récord, se reactivó la plataforma Menorca per la Pau, organizándose una concentración en la capital menorquina para el domingo 7 de abril a la que acudieron más de medio millar de personas. No obstante, con las horas, crece el número de entidades que se adhieren al movimiento pacifista y ecologistas y partidos de izquierda también intentarán frenar el proyecto, que, de llevarse a cabo, tendrá implicaciones ambientales, turísticas y, sobre todo, sociales.

El puerto de Maó ha sido, desde hace décadas, un enclave codiciado por la Alianza Atlántica debido a su posición geográfica: a menos de 400 kilómetros de Argelia, por el sur, y de la costa francesa, por el norte. Miquel Camps, portavoz del GOB, la principal asociación ecologista de Menorca, recuerda que “en los años 80 había una importantísima presencia militar en la zona, con cuarteles en Es Castell, Sant Isidre y s’Esplanada”. Se abandonaron y la entidad ha pedido en diversas ocasiones que se les dé un uso civil, “pero el Ministerio de Defensa siempre se ha negado”, señala Camps. Actualmente, las instalaciones se encuentran en un estado deficiente.

La organización considera dañino para el medio ambiente que el tránsito de embarcaciones de la OTAN se incremente en la isla. Afectaría directamente a la fauna marina: “Los barcos de guerra utilizan unos sónars de intensas ondas que son perjudiciales, sobre todo, para los cetáceos. Se desorientan y estrellan contra la costa”. En el norte de Menorca hay un corredor protegido para estas especies. Como señala Camps, “si las embarcaciones de la OTAN acceden de manera permanente a Maó, la zona de operatividad de los cetáceos dejará de ser segura y los compromisos adquiridos para preservar su hábitat, papel mojado”.

Por la paz

“Bases no, ni aquí ni en ningún sitio” es uno de los lemas que se corearon en la manifestación que el pasado domingo tuvo lugar en las calles del centro de Maó. Fueron más de 500 personas en una ciudad con menos de 30.000 residentes. “Si la convocáramos la semana que viene, sabemos que seríamos muchas más, porque en solo tres días se han triplicado las entidades integrantes de este movimiento”, explica Ramon Carreras, miembro de Menorca per la Pau. “El anuncio nos sobrecogió en medio de las vacaciones y creemos que ha sido un éxito que en menos de una semana hayamos sido capaces de articular esta acción”, añade.

El colectivo rechaza la posibilidad que el puerto de la capital isleña se convierta en una base de acceso directo de embarcaciones militares por diversas razones. “El belicismo no soluciona los conflictos internacionales”, defiende Carreras, “además de ser un acelerador del cambio climático y una fuerza destructora del territorio”. Avanza que uno los objetivos de Menorca per la Pau será coordinarse con los movimientos pacifistas de Cartagena y Rota para hacer un frente común. En última instancia, considera que “la amenaza de convertir Maó en la tercera base naval española de la OTAN significaría que seríamos también un objetivo militar, lo que comporta problemas muy graves”.

En este sentido también se ha pronunciado el GOB. “Somos reserva de la biosfera, un ejemplo de la convivencia entre las personas y la naturaleza. El militarismo no entra en este binomio, no pueden unirse de ninguna manera”, dice Miquel Camps.

Escalada militarista

Una de las personas que sí se esperaba leer esta noticia es Gabriela Serra, del Centre Delàs d’Estudis per la Pau. La investigadora ha coordinado, entre otros, el informe La OTAN, construyendo inseguridad global. Está convencida del aumento del militarismo en la sociedad y, por encima de todo, en la manera de pensar. “Desde la pandemia ha habido un auge del discurso de la seguridad, de la guerra como herramienta necesaria, del lenguaje bélico”, explica. “El coronavirus era el enemigo y todo lo que se hacía o leíamos era basándonos en esta dicotomía del uno contra el otro. Que la OTAN tenga una base naval más en España forma parte de este proyecto belicista a medio y largo plazo”.

Serra incide en el hecho que los valores militares de jerarquía, valentía y honor están al alza: “Han ido penetrando en la mentalidad de las personas poco a poco y se van consolidando”. También cree que “vamos hacia un gran conflicto armado, aunque no lo queramos ver, y por esta razón también se vuelve a hablar de implantar el servicio militar obligatorio, como han hecho Suecia y Noruega”. Llegados a este punto, la investigadora recuerda que en 2001 “se suspendió la mili con un decreto”. Asegura que instaurarla “es tan fácil como aprobar otro decreto”.

Opacidad

Hasta el momento, la llegada de embarcaciones de guerra al puerto de Maó ha sido escasa y poco pública. “Nos hemos enterado a toro pasado”, lamenta Ramon Carreras, “y lo mismo hemos vivido con la noticia del acceso directo de los barcos de la OTAN, que pueden atracar sin pedir ningún permiso más que a Defensa”. A pesar de ello, considera muy positivo que la fragata Navarra, que tenía que fondear en la isla el lunes 8 de abril, no lo hiciera. “Desde Menorca per la Pau creemos que la presión popular ha sido clave para que este barco de guerra no llegara a la costa balear y seguiremos muy atentamente lo que pase en la bahía”.

Según el artículo que ha desatado la polémica, el Ejecutivo central ofreció Maó como puerto con autorización diplomática permanente a la Alianza Atlántica en abril de 2023. El Govern Balear, a través de la presidenta Marga Prohens, ha declarado que no tenía constancia de ello. Por su parte, Margarita Robles, ministra de Defensa, manifestó un día después que Maó será solo puerto puntual de escala para las flotas permanentes de la OTAN. A pesar de ello, muchos menorquines no se han creído sus palabras y se han puesto ya manos a la obra para impedirlo.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/otan/ecologistas-pacifistas-rechazan-mao-base-naval-otan

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Alemania, víctima colateral

 

El declive de la UE derivado de la guerra en Ucrania es ya algo evidente y que nadie discute. Alemania, antaño líder de la economía europea, está pagando cara su supeditación a la hegemonía USA. Y nada parece indicar que las cosas vayan a irle mejor mañana.


Alemania, víctima colateral


Michael Hudson

El Viejo Topo

13 abril, 2024 

 


Según lo publicado en el Berliner Zeitung. el desmantelamiento de la industria alemana desde 2022 es un daño colateral en la guerra geopolítica de Estados Unidos para aislar a China, Rusia y los países cuya creciente prosperidad y autosuficiencia se considera un desafío inaceptable a la hegemonía estadounidense.


Para prepararse para lo que promete ser una lucha larga y costosa, los estrategas estadounidenses tomaron una medida preventiva en 2022 para alejar a Europa de sus relaciones comerciales y de inversión con Rusia. De hecho, pidieron a Alemania que se suicidara industrialmente y se convirtiera en dependiente de Estados Unidos. Eso convirtió a Alemania en el primer y más inmediato objetivo de la Nueva Guerra Fría de Estados Unidos.

Al asumir el cargo en enero de 2021, Joe Biden y los servicios de seguridad nacional declararon que China era el enemigo número uno de Estados Unidos y consideraban su éxito económico una amenaza existencial a la hegemonía estadounidense. Para evitar la inversión europea en China, mientras construía su propia defensa militar, el equipo de Biden buscó encerrar a Europa en la órbita económica de Estados Unidos como parte de una campaña para aislar a la República Popular China y a sus partidarios, con la esperanza que esto perturbaría sus economías. creando presión para que los países abandonaran la creación de un nuevo orden económico multipolar.Esta estrategia requirió sanciones comerciales europeas contra Rusia y medidas similares para bloquear el comercio con China a fin de evitar que Europa fuera arrastrada a la emergente esfera de prosperidad mutua centrada en China.

Para prepararse para la guerra entre Estados Unidos y China, los estrategas estadounidenses intentaron bloquear la capacidad de China de recibir apoyo militar ruso. El plan era drenar el poder militar de Rusia armando a Ucrania y arrastrar a Rusia a una lucha sangrienta que podría provocar un cambio de régimen. La esperanza poco realista era que los votantes resentirían la guerra, como sucedió con la guerra en Afganistán que había contribuido al fin de la Unión Soviética.

En este caso, podrían reemplazar a Putin por líderes oligárquicos locales dispuestos a aplicar políticas neoliberales pro-estadounidenses similares a las del régimen de Yeltsin. El efecto ha sido todo el contrario. Los votantes rusos han hecho lo que haría cualquier población atacada: se han unido en torno a Putin. Y las sanciones occidentales han obligado a Rusia y China a volverse más autosuficientes.

Este plan estadounidense para una Nueva Guerra Fría global tenía un problema. La economía alemana disfrutaba de prosperidad exportando productos industriales a Rusia e invirtiendo en el mercado postsoviético, mientras importaba gas ruso y otras materias primas a precios internacionales relativamente bajos. Es axiomático que, en condiciones normales, la diplomacia internacional responde al interés nacional. El problema para los guerreros estadounidenses era cómo persuadir a los líderes alemanes para que tomaran la decisión antieconómica de abandonar su rentable comercio con Rusia.

La solución fue fomentar la guerra con Rusia en Ucrania e incitar a la rusofobia para justificar la imposición de una amplia gama de sanciones que bloquearan el comercio europeo con Rusia.El resultado ha sido encerrar a Alemania, Francia y otros países en una relación de dependencia de Estados Unidos.

Los estadounidenses utilizan las sanciones comerciales y financieras patrocinadas por la OTAN con un doble lenguaje orwelliano; mientras Europa se ha “liberado” de la dependencia del gas ruso, los países de la UE se han vista obligados a importar gas natural licuado (GNL) estadounidense a precios tres o cuatro veces superiores. Al despojarse de su vínculos comerciales con Rusia los alemanes no tienen otra alternativa que trasladar algunas de sus principales empresas industriales a Estados Unidos (incluso a China) para obtener el gas necesario para producir manufacturas y productos químicos.Unirse a la guerra en Ucrania también ha llevado a Europa a agotar sus reservas militares. Ahora se la está presionando para que recurra a proveedores estadounidenses para rearmarse, con equipos que no han funcionado bien en Ucrania.

Los funcionarios estadounidenses están promoviendo la fantasía de que Rusia puede invadir Europa occidental. El propósito no es sólo rearmar a Europa con armas estadounidenses sino que Rusia se agote a medida que aumente su gasto militar en respuesta al millonario presupuesto de la OTAN. En Occidente se ha impuesto la negativa a ver la política de Rusia como defensiva, una defensa contra la amenaza de la OTAN que ahora está planificando cómo intensificar los ataques para apoderarse de la base naval rusa de Crimea, en pos del sueño de dividir Rusia.

La realidad es que Rusia ha decidido girar hacia el Este como política a largo plazo. La economía mundial se está fracturando en dos sistemas opuestos que dejan a los alemanes atrapados en el medio, ya que su gobierno ha decidido encerrar a la nación en el sistema unipolar estadounidense. El precio de esta decisión de la élite alemana será mantener una hegemonía centrada en Estados Unidos y sufrir indefectiblemente una depresión industrial. Lo que los estadounidenses llaman “dependencia” de Rusia ha sido reemplazada por una dependencia de proveedores estadounidenses más caros, mientras que Alemania ha perdido los mercados rusos y asiáticos.

El costo de esta elección es enorme. Esta acabando con el empleo y la producción industriales alemanes, que ha sido durante mucho tiempo un importante respaldo para el tipo de cambio de la eurozona. Si esto sigue así el futuro de la UE parece dirigirse a una tendencia descendente irremediable. Hasta ahora, el perdedor en la Nueva Guerra Fría de Estados Unidos han sido Alemania y el resto de Europa.

Lo que los alemanes se están preguntando ahora mismo: ¿Valdrá la pena el vasallaje económico a Estados Unidos? ¿Valdrá la pena perder los mercados mundiales de más rápido crecimiento de los países emergentes por este vasallaje económico?

Fuente: Observatorio de la crisis.

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