jueves, 11 de abril de 2024
La OCDE tiene mucha prisa. [Se puede ser ladrón, ladrón mayúsculo, cínico y criminal. Pero si arrebujan en un tarro de vidrio trasparente, para que se vea que no hay trampa ni cartón, lo ladrón, ladrón mayúsculo, cínico y criminal y se agita en el sentido contrario a las agujas de un reloj (o sea, a la izquierda, que esto es muy importante), se obtendrá el retrato de la situación actual, esto es: al modo de producción capitalista dando sus últimas boqueadas históricas antes de desaparecer, que de 2008 a esta parte no puede mantenerse con vida más que con el robo, el cinismo y el crimen, y el que no vea es que no tiene ojos; el que no huela es que no tiene nariz; el que no oiga es que no tienen nariz, y el que no se qué, patatín patatán. Cambiar esta situación es cosa de los trabajadores, pero antes tiene que sonar el despertador y sacarnos de lo modorra modorreta modorrona en la que estamos, como si la cosa fuera con el vecino y no con nosotros. Sin embargo, esto ya es otra cosa]
Por enésima vez, la
burocracia de Bruselas advierte sobre la “necesaria” reforma de nuestro sistema
de pensiones. Por enésima vez, se demuestra que es un sistema sano. Por enésima
intentan recortar las pensiones. Por enésima vez lo impediremos.
La OCDE tiene mucha prisa
El Viejo Topo
11 abril, 2024
por Eduardo Luque y Pilar Carrera
La OCDE tiene
mucha prisa. Los grandes fondos de inversión como BlackRock o Vanguard están
preocupados y ansiosos por el desarrollo de la guerra en Ucrania. Las
inversiones occidentales realizadas en este conflicto corren riesgo.
Necesitado de
armas y dinero, Zelensky privatizó los recursos naturales (infraestructura
industrial y energética, tierras de cultivo, agua y minerales, …) y los cedió a
fondos privados. Por eso, tras la creación del Fondo de Desarrollo de Ucrania
(UDF) en mayo de 2023, BlackRock es de “facto” el dueño de ese país. Son estos
fondos privados, auténticos grupos de poder, los que se ocultan tras la cortina
de la guerra. Son ellos los que exigen resistir hasta el último ucraniano vivo.
El ejército
ruso en su avance está cuestionando estos planes. Putin está potenciando el
desarrollo de grupos económicos con orientación nacionalista. Con la ayuda
inestimable de los capitalistas europeos, que consiguieron bloquear los activos
de los oligarcas que vivían en Occidente, ha conseguido desembarazarse de la
oligarquía más parasitaria y más prooccidental que vivía cómodamente entre la
City de Londres y la Costa Azul.
Bajo control
del Kremlin, los grupos capitalistas autóctonos han adquirido las empresas
occidentales nacionalizadas, por valor de unos 10.000 millones de euros; también
se les ha prometido participar en la reconstrucción de Ucrania. Además,
empresas estatales y no estatales chinas invertirán en nuevos proyectos de
restauración, como la acería de la devastada Mariúpol. El avance de las fuerzas
rusas y el consecuente retroceso del ejército ucraniano hacen peligrar las
inversiones occidentales, que se pueden convertir, si no gana la guerra, en un
fiasco. Por eso la OCDE, que es la voz de esos grupos de poder, tiene tanta
prisa.
Este organismo internacional sigue viendo en la posibilidad de privatizar todos los servicios públicos, y especialmente las pensiones, una posible solución al fracaso de sus inversiones en Kiev. Por ello redobla la apuesta forzando a la UE a legislar también contra el agro europeo, para que los fondos compren la tierra a bajo precio. Está encontrando una dura resistencia. Hace mucho tiempo que fijaron sus ojos en las pensiones públicas de los países europeos. Recordemos el PEEPP (Plan Pan Europeo de Pensiones privadas) aprobado por el europarlamento el 29 de junio del 2017. El proceso de privatización que se pretendía más lento, se está acelerando a raíz del fracaso económico en la guerra ucraniana. Para que tengamos una idea: con datos del 2020, a nivel europeo el negocio de las pensiones públicas europeas era de dos billones (con B); solamente en nuestro país las pensiones contributivas representan unos 120.000 millones de euros anuales. Es una tarta muy golosa.
Ilustración 1 El gráfico muestra las cantidades extraídas de la hucha de
las pensiones.
La propuesta de
privatizar las pensiones en nuestro país no nace de la racionalidad económica.
Ni hay crisis actualmente ni se prevé en el futuro. El sistema de reparto
vigente se ha demostrado mucho más sólido y eficaz que los sistemas de
capitalización que ha introducido el gobierno “progresista”. La reforma de las
pensiones “Escrivá” fue una decisión política impuesta por los organismos
internacionales del capital transnacional. Si tras las reformas hubiera
un análisis económico científico, éste nos indicaría que se debería aguardar y
ver el resultado de las reformas introducidas, su viabilidad y sus
consecuencias. Nada de eso: la OCDE y sus plumíferos en la prensa vuelven a la
carga. Aún no se han aplicado las reformas anteriores y ya nos advierten de
nuevos desastres. Curiosamente la propia OCDE manifestó en su momento que las
normas introducidas resolverían el “problema de las pensiones” para siempre o
casi. No ha pasado ni medio año y volvemos con la misma cantinela.
La Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económicos se ha lanzado en tromba. Ha
iniciado una nueva campaña publicitaria, marcada por la urgencia y la insistencia.
A ella, se han unido los sospechosos habituales (la AIREF, el gobernador
del Banco de España, los analistas a sueldo de los fondos privados…) Aunque sus
errores de análisis y sus falsas predicciones son clamorosas vuelven a
insistir: contra toda evidencia, hablan de la inviabilidad del sistema público
de pensiones español; el mismo que han validado hace bien poco. Como
hemos dicho, detrás de esta insistencia se percibe la influencia de poderosos
fondos de inversión que, bajo el disfraz de una objetividad científica y una
lógica matemática, buscan infundir un temor calculado para justificar la
privatización. Como bien sabemos, los fondos de inversión se caracterizan por
una búsqueda de rentabilidad inmediata, si es necesario a expensas de la
estabilidad financiera. Son cortoplacistas.
Al enfocar su
atención en España, la OCDE señala el estado precario de la «hucha de las
pensiones», oficialmente Fondo de Reserva de las pensiones públicas. Este fondo
para las pensiones fue creado en 1997 a instancias del Pacto de Toledo y debía
usarse para acumular el exceso de caja, como una hucha financiera. Pero la OCDE
parece olvidar que fue Mariano Rajoy el responsable de vaciar la caja y que lo
hizo con el beneplácito de ese mismo organismo y de otras instituciones internacionales.
Del 2011 al 2018 se extrajeron cerca de 70.000 millones de euros, un detalle
que pasó desapercibido para este organismo. Por otra parte, el FMI, en aquel
entonces gobernado por Cristina Lagarde, postulaba la necesidad de un
“corralito financiero” como el que se aplicó en Chipre en 2013 y en Grecia en
2015: fueron ensayos “con todo”. Una de las consecuencias fue la rebaja de las
pensiones griegas en más de un 20%.
Aún se discute
si la existencia de ese Fondo de Reserva fue lo que le permitió al gobierno
Rajoy evitar el corralito y la consiguiente respuesta popular. Siguiendo esa
línea de pensamiento ya podemos adelantar que tras los informes de la OCDE, el
Fondo Monetario Internacional también nos advertirá de que se acerca el “final
de los tiempos” si no rebajamos aún más las pensiones.
Todos estos
organismos propician la política del miedo. El informe “Pensions at a Glance 2023”, hecho
público por la OCDE, indica que el fondo de reserva estaba exangüe, con
unos 2.500 millones de euros de reserva; hasta en eso se equivocan: las últimas
reformas han comenzado a rellenarlo y ahora se calcula que tiene
alrededor de 5,000 millones de €. La actual ministra de la S/S anuncia que,
para el final de la legislatura, la cantidad acumulada superará los 25.000
millones, con la obligación de incrementarlo y la imposibilidad legal de
retirar cantidad alguna hasta el año 2032. Pero la patronal, a pesar del enorme
incremento de los beneficios empresariales, predice que se perderán 190,000
puestos de trabajo si se vuelve a rellenar esa hucha en vez de destinar ese
dinero a abaratar más el despido o subvencionar empresas.
En realidad, aunque parece que discrepan, todos (ejecutivo, organismos internacionales y empresariado) se ponen de acuerdo en una cosa: calificar a las pensiones como “costo” mientras, por ejemplo, se refieren al gasto militar como “inversiones en defensa”. Nos exigen que reduzcamos nuestras pensiones y coticemos más años para equilibrar las cuentas, pero nunca se ordena a los militares que se rebajen el sueldo y paguen de su bolsillo la gasolina de los cacharros que manejan o el costo del armamento. Tampoco nadie pide cuentas a la casa real cuando los contribuyentes pagamos, a escote, sus caprichos, sus lugares de recreo o sus vacaciones, como en su día llegó a decir la reina emérita. Menudo desliz.
Ilustración 2. Línea azul proyección de incremento del monto de las
pensiones según la OCDE (nótese la regularidad). Línea roja variación real.
Nótese que las reformas de Escrivá pretenden bajar el peso de las pensiones
acercándolas al estado “irreal” de los datos de la OCDE.
Pero la
Comisión Europea, que también impulsó las actuales reformas, da otra vuelta de
tuerca y en su último informe sobre España alerta (de momento no lo exigen
aunque todo se andará) de que “volver a vincular las pensiones a la
inflación plantea riesgos adicionales de sostenibilidad fiscal para el futuro”
y sibilinamente amenazan con suspender el cuarto pago de fondos de la Next
Generation, condicionado a una reforma de las pensiones, ligado a un proceso de
privatización. Está claro que será necesario pelear por cada décima de aumento
que consigamos para nuestras pensiones.
Por otro lado
la OCDE insiste que España es el segundo país de la OCDE más generoso con los
pensionistas, dado que la tasa de reposición bruta es del 80,4%. Que se lo
pregunten a ese 38,9% de jubilados de la Comunidad Valenciana cuya pensión está
por debajo del umbral de pobreza o al 53,1% de las jubiladas que están en el
mismo caso. La tasa de reposición mide la diferencia entre el último sueldo
recibido como trabajador y la primera pensión cobrada como jubilado, un
guarismo que mide la pérdida de poder adquisitivo en la pensión que sufren los
jubilados, 19,6% en nuestro país. Con toda la intención, olvidan de que
hablamos de uno de los sueldos más bajos de toda la UE. Tenemos que señalar
algo que, evidentemente, jamás se mencionará: que ha sido el movimiento
pensionista, con sus movilizaciones y la presión sostenida durante estos años,
quien ha limitado las políticas más dañinas contra los actuales y los futuros
pensionistas. Eso ha permitido que esa tasa de reposición sea de las más altas
de la OCDE pasando de la séptima posición en 2021 a la segunda en 2023.
Nuevamente nos
vuelve a amenazar la OCDE y nos recuerda que el gasto en pensiones
representa el 12% del Producto Interior Bruto (PIB). Curiosamente olvidaron
decir que las proyecciones realizadas hace tres años situaban el costo de las
pensiones en un 15% del PIB, 3 puntos por encima de lo real, y ¡encima
pretenden que nos creamos sus predicciones! Además, no se tiene en cuenta para
nada el previsible incremento de la riqueza ni tampoco la extraña anormalidad
de unas gráficas que no previeron los incrementos ni decrecimientos reales. Los
datos de la OCDE se ajustan casi milimétricamente a sus deseos más que a
cálculos objetivos.
Las
proyecciones han fracasado tantas veces que ahora para proporcionar excusas a
los nuevos recortes que pretenden, utilizan las proyecciones del año 2035 y
2045 y prevén el gran Armagedón de las pensiones en los albores del 2082.
Cuando haya según sus previsiones 88 jubilados por cada 100 trabajadores.
Si el cuervo es
el animal de la mala suerte, para las pensiones públicas son los augurios
siempre cambiantes de la AIReF, el Banco de España, Fedea, el FMI… Todos ellos
actúan de forma coordinada en esta campaña del miedo que dentro de poco estará
también en boca de políticos y de esos tertulianos que lo mismo hablan de
pensiones que de geopolítica o del dolor de pies. Decía el poeta alemán Bertolt
Brecht: ¿Qué tiempos son estos en los que tenemos que defender lo obvio?
miércoles, 10 de abril de 2024
25 de Marzo, orgullo bellotero
El 25 de Marzo de
1936 es una fecha fundamental en la historia de Extremadura que, hasta hace
poco tiempo, permanecía en el olvido. La gran ocupación de fincas que se
produjo ese día es el punto más alto de la Reforma Agraria durante la II
República.
25 de Marzo, orgullo bellotero
El Viejo Topo
10 abril, 2024
Bellotero, yuntero, Reforma Agraria.
Palabras sin las que no se puede entender la historia de Extremadura. Palabras
que deberían enseñarse o recordarse en las escuelas, porque quienes pierden sus
orígenes pierden su identidad y quienes olvidan de dónde vienen acaban
atrapados en el imaginario de los poderosos.
Durante más de un siglo la palabra
bellotero no era, como ocurre hoy, una alusión ya sea amistosa o burlesca a la
condición de extremeño. No se refería al paisaje de encinas ni a la riqueza
porcina de Extremadura. Y mucho menos a ese cuentecillo ternurista que
identifica los calificativos de bellotero y mangurrino con pacense y cacereño,
relacionando la disposición geográfica de las dos provincias con las partes de
la bellota, abajo la del fruto en sí y arriba la del cascabullo que la une a la
rama del árbol. Los belloteros eran los valientes jornaleros que entraban en
los latifundios a por bellotas, a por leña o a por aceitunas, desafiando las
escopetas de los guardas y el peligro de la denuncia o la paliza de la Guardia
Civil. Fueron, en expresión de Víctor Chamorro, “los primeros revolucionarios
que se enfrentaron al poder terrible de los caciques”, los que afirmaban con su
arrojo que el derecho de existencia de ellos y sus familias se anteponía al
sacrosanto derecho a la propiedad.
“Con traje de pana y mi boina
puesta/soy el mas bonico que llega a la fiesta./ Y bailo con Juana y bailo con
Pepa,/Y me desbelloto en las discotecas”. Esta es una de las estrofas de
Bellotero Pop, una canción de 1974 con la que Fernando Esteso alcanzaría una
gran popularidad. Ataviado con boina, garrota y abarcas, y acompañando la
grotesca letra con berridos y regüeldos varios, Esteso interpretaba así el
estereotipo del paleto a la vez tarugo y salido. El franquismo sociológico con
su lastre de represión sexual y el afán de desclasamiento producían este tipo
de estragos artísticos. La canción contribuiría a consolidar un significado de la
palabra bellotero que la asociaba con el de bruto, ignorante o zoquete. No es
extraño que por aquellas fechas el término suscitara el rechazo de la gente
menos acomodaticia de Extremadura. En abril de 1976, en una entrevista
publicada por el diario Hoy, José Carlos Duque preguntaba al pintor Antonio
Vaquero Poblador si no iba siendo hora de que Extremadura fuese contestataria,
“incluso en aquellos acontecimientos tan simples como un teatro cuando se les
llama belloteros delante de sus mismas narices”. El periodista se refería sin
duda a las recientes actuaciones de Fernando Esteso en Badajoz, Mérida y
Plasencia. Esto es lo que contestaba el pintor: “Me parece una utopía hablar de
Extremadura contestataria. Si la gente va a aplaudir que les llamen bellotero,
se rompe el arpa (como diría Pacheco). Si en esta tierra todavía hay personas
que dicen “Mi amo…” el alba está lejana”.
A Víctor Chamorro se le llevaban los
demonios con la malversación que había sufrido la palabra bellotero y la
estúpida pugna entre pacenses y cacereños. “Fíjate con qué trivialidad esta
lucha del hombre hambriento, que le roba al cerdo lo que el cerdo ha
despreciado, pasa de generación en generación. A nosotros los de Cáceres nos
llaman mangurrinos, los cerdos chicos, y nosotros a los de Badajoz les llamamos
belloteros. En lugar de decir, “Vamos a llamar bellotero al extremeño o
extremeña que más destaque por algo que haya hecho bueno”. No, yo he ido por
los Hogares y Casas de Extremadura, y el de Badajoz le decía al de Cáceres, “Eh
mangurrino, con condescendencia amical ¡Cómo se escribe la historia!”
Los belloteros, mártires anónimos de Extremadura
El martirologio bellotero. Víctor Chamorro acuñaría esta expresión para
referirse a la historia de coraje y sacrificio que, durante más de un siglo,
protagonizarán decenas de miles de hombres y mujeres de Extremadura. El relato
comienza a mediados del siglo XIX, con el violento reajuste del sistema de
propiedad que supondrán las desamortizaciones. La de Madoz, en 1855,
privatizará más de un millón de hectáreas en Extremadura y tendrá unos efectos
devastadores para los campesinos sin tierra. La desamortización saca a subasta
“el último asidero de la pobreza: el bosque comunal, el ejido, que era la
fuente de subsistencia de los que no tenían nada”. El latifundio, el
pecado original de Extremadura, se extiende y los más pobres son condenados a
elegir entre la emigración y la intemperie. El bracero, señala Chamorro,
“perdió la última oportunidad no ya de poseer un pedacito de tierra sino de caza,
leña, pastos, espigueo, pastoreo sobre rastrojos y carboneo en ejidos y montes
comunales”. El regeneracionista Joaquín Costa lo describió de forma metafórica:
“Estos bienes eran el pan de los pobres, sus minas de oro, sus fondos de
reserva”.
Los terratenientes cercan sus nuevas
propiedades y establecen que “todo lo que se mueva dentro del fundo tiene
carácter cinegético”. Empiezan así a producirse las primeras víctimas, cuyo
delito consiste en intentar llevar a los hijos un poco de pan. Y al tiempo
surgen la primeras respuestas, los embriones de un gran movimiento popular. En
el sexenio revolucionario, entre 1868 y 1874, Extremadura vivirá un periodo de
intensa agitación campesina, en el que se producirán importantes luchas por
recuperar los bienes comunales y las primeras ocupaciones de tierra. Fernando
Sánchez Marroyo lo relata de forma pormenorizada.“A fines de 1868 un buen
número de vecinos de Salvatierra de los Barros invaden tumultuariamente la
Dehesa del Portero y, tras haberse apoderado de la bellota, talan las encinas”.
Dos años más tarde, en Salvaleón, los jornaleros invaden colectivamente los
latifundios y se apropian de la bellota. En Higuera la Real son más de 300 los
que asaltan las fincas. Y en 1871 serán los campesinos sin tierra de Llera,
armados de hachas, los que invadan las dehesas del término de Hornachos.
Los campesinos han visto cómo se les
robaban las tierras comunales, sobre las que tenían derechos de aprovechamiento
históricos cuando no ancestrales y no estaban dispuestos a aceptarlo. Es un
proceso que se da en toda Europa, pero de forma mucho más intensa en las zonas
de latifundio. Desposeer a los campesinos, privarles del acceso a los bienes
comunes es una palanca indispensable para la acumulación originaria y el
despliegue del capitalismo.
El movimiento va ampliando sus
repertorios de lucha, desde el incendio selectivo al derrumbamiento de cercas,
la caza furtiva o el motín de consumo. Pero entre todos hay un recurso que
aparecerá en los momentos de más potencia organizativa: la recolección o el
rebusco colectivo de la bellota. En Alconchel, en 1896, un grupo de 60 hombres
marcha a la dehesa para exigir una peseta o una cantidad equivalente en
bellotas. Al año siguiente, serán procesadas por hurto 91 personas en Villalba
de los Barros. Quien cuenta todo esto es ahora el historiador alemán Martín
Baumeister, el autor de uno de los mejores libros que se han escrito sobre la
historia de Extremadura, Campesinos sin tierra. Solo en Badajoz, durante el
otoño de 1903 y el invierno de 1904 se producirán alrededor de 340 detenciones
por hurtos en las fincas y hurtos de leña, de los que el 75% son hurtos de
bellotas. “Las amplias y solitarias dehesas se convirtieron en escenario de una
enconada lucha cuerpo a cuerpo entre ladrones y guardas”, escribe Baumeister,
que cita el crimen de un bellotero en el invierno de 1895 en Badajoz, muerto
por el disparo a bocajarro del guarda de una finca.
No, no son simples delitos, como se
empeñan en presentarlos los terratenientes y los políticos de la Restauración.
Son la contestación de la criatura oprimida, la resistencia a la privatización
de la tierra y a la proletarización del trabajo. Son las rebeldías primitivas
de una comunidad que se resiste a aceptar las nuevas relaciones de propiedad.
En las primeras décadas del siglo XX
el movimiento campesino se fortalece, combinando viejas y nuevas formas de
lucha. Las sociedades de resistencia dan paso a los sindicatos y, de forma
creciente, el motín pierde peso en beneficio de la huelga. Pero la acción
individual y colectiva en la dehesa, la lucha directa por los frutos, no cesa
en ningún momento. En 1909 es en Nogales, donde los parados deciden comenzar a
recoger bellotas abiertamente para asegurarse la alimentación de sus hijos.
Tres años más tarde en Fregenal de la Sierra se producen graves desórdenes,
ahora es una campesina la asesinada a manos de los guardas y serán 19 los
procesados. El 29 de noviembre de 1914, en la finca Guadámez, otro bellotero de
Zalamea de la Serena pierde la vida por los disparos de la Benemérita.
En noviembre de 1916, será
Alburquerque la localidad donde se produzca un nuevo crimen: “la primera semana
de la temporada se produce una fuerte confrontación entre la Guardia Civil y
algunos obreros agrícolas que pretenden que la cosecha de bellotas en La
Acotada sea un derecho comunal”. Los derechos de vuelo de todas las fincas
incluidas en los Baldíos de Alburquerque, de la que forman parte 34.000
hectáreas, son comunales desde 1430, fecha en la que el infante don Enrique de
Aragón entregara las tierras al pueblo y se estableciera la recogida comunal de
la bellota. El segundo día en el que los campesinos vareaban y recogían la
bellota se presentaron en la dehesa sesenta guardias civiles de Badajoz para
impedir que continuaran con la recolección y dispararon sobre la multitud
matando al jornalero Felipe Bautista Maya.
Villafranca de los Barros, en 1917,
con 169 denuncias por parte de los guardas contra 824 rebusqueros y Malpartida
de la Serena, localidad en la que 250 vecinos asaltaron la dehesa propiedad de
la condesa y comenzaron la recolección, serán otros dos exponentes de la
constante organización y pugna de los campesinos. No, no son delitos ni
espasmódicas “rebeliones del estómago”. Es la expresión de una conciencia de
clase creciente y de un pueblo que defiende la economía moral comunitaria
frente al “molino satánico” del capitalismo.
La Segunda República, el principio esperanza
Romance a los
campesinos de Zorita, Rafael Alberti, 1933
La II República nace con la promesa
de la Reforma Agraria. Parece que el veterano sueño al fin ha tomado forma. La
Reforma Agraria es la utopía concreta de regiones latifundistas como Andalucía
y Extremadura, la gran esperanza, pero una esperanza que no permite dilaciones.
El gobierno republicano aprueba una serie de normativas para paliar la
situación de la población jornalera y en septiembre de 1932 promulga la Ley de
Reforma Agraria. Pero, a pesar de la tibieza de las medidas, los grandes
propietarios la boicotean sistemáticamente. Pasan los meses y el compromiso se
va desvaneciendo, entre el legalismo del gobierno y las zancadillas de la
patronal y la derecha.
Pronto los campesinos comprenderán
que la Reforma Agraria sólo se abrirá camino con organización y con lucha. El
pulso trágico no cesará ni un solo día. Víctor Chamorro resumió la pugna y la
epopeya campesina durante la II República en “tres fechas consanguíneas”: la
huelga general de junio de 1934, la ocupación masiva de fincas el 25 de marzo
de 1936 y la matanza de Badajoz en agosto de ese mismo año. Pero esos tres
momentos fundamentales –la derrota, el triunfo y la venganza–, se levantarán
sobre un tapiz molecular de combates, pueblo a pueblo.
La batalla en las dehesas y en los
montes, por la bellota y por la leña, se acompasará a las urgencias del hambre
y a la pugna general por la Reforma Agraria. El golpe militar de julio de 1936
abortará la aprobación de la ley de rescate y devolución de los bienes
comunales a los municipios, una norma que habría resuelto definitivamente el
litigio bellotero. En el período republicano se producirán hurtos y
recolecciones colectivas en un gran número de pueblos. Y en algunos de ellos,
como detalla Hortensia Méndez, irán acompañados de graves confrontaciones con la
Guardia Civil. En Barcarrota, en 1931, “un grupo de vecinos se enfrentó a la
Benemérita mientras esta conducía a prisión a tres detenidos por robar
bellotas”; en el enfrentamiento resultaron heridas seis personas. En Granja de
Torrehermosa y Talarrubias la Guardia Civil dispara contra los campesinos
dejando algunos heridos y en Valverde de Leganés golpean a culatazos a dos
obreros cuando se limitaban a recoger bellotas para mitigar el hambre.
Con todo, los hechos más graves
sucederán en Campillo de Llerena, Jerez de los Caballeros y Zorita,
localidades donde la intervención de la guardería rural y la Guardia Civil
causará víctimas mortales. Cabe reseñar por su trascendencia los sucesos
ocurridos el 7 de noviembre de 1932 en Navalvillar de Pela. El telegrama
enviado por el Gobernador Civil de la provincia al Ministro de Gobernación
revela la densidad organizativa y política del movimiento campesino, la
fortaleza de la comunidad que ha construido:
“Ampliando información contenida
mi telegrama 123, participo V.E. que mañana siete actual un grupo de
cuatrocientos o quinientos obreros de la Casa Pueblo Navalvillar de Pela
irrumpió en la dehesa Campillo, dedicándose hurtar bellotas; y al ser vistos
por tres Guardias Civiles que practicaban servicio correrías, le requirieron
abandonar frutos y su entrega a lo que se negaron llegando seguidamente dos
guardas jurados dicha finca que se unieron Guardias Civiles. Inmediatamente los
obreros rodearon fuerzas citadas y hablando la coparon arrojándose sobre ella
hasta desarmarla, cachearla y despojarla municiones, credenciales. Acto seguido
se presentó arrendatario dehesa a caballo y un obrero disparó contra aquel dos
veces un fusil de los arrebatados a Guardias, sin que conste hiciera blanco,
pues salió huyendo a galope”.
El telegrama continúa relatando cómo
los obreros se dirigieron al pueblo y entregaron en el Ayuntamiento tanto a los
guardias desarmados como las armas y municiones que portaban. Esa misma mañana
llegaría al pueblo un capitán de la Guardia Civil con fuerzas de Villanueva de
la Serena, procediendo a detener a 17 campesinos en medio de una gran tensión.
El telegrama terminaba de este modo:
“Hasta ahora
sin lamentables consecuencias, ánimos muy excitados, obreros estado levantisco
por detenciones practicadas, solo ceden ante volumen fuerzas, pero puede
ocurrir hechos luctuosos en momento traslado detenidos a cárcel partido
judicial Puebla Alcocer, a disposición Juez Instrucción, si bien ordeno, para
evitarlos, se haga aquel discretamente en momento oportuno y con gran cantidad
de fuerza. Le saludo”
La posguerra, la pedagogía del hambre
Y tras la guerra, el hambre,
losañoshambre, como escribirá Manuel Pacheco. “Se terminó la guerra,/ vino el
Ayuntamiento que daba seis pesetas por derruir murallas./ Las manos me dolían
con el pico y la pala,/Agosto era una brasa, /y vino el añohambre /y tuve que
comer como las cabras”. Stanley Payne cifrará en 200.000 muertos los fallecidos
por desnutrición o enfermedades derivadas de ello en los cinco años siguientes
a la guerra. Tiempo de hambruna: la versión más brutal de la palabra hambre se
acaba imponiendo, como señala el historiador Miguel Ángel del Arco. La
dictadura justificará el hambre con tres argumentos: primero, las consecuencias
de la guerra, después la pertinaz sequía y por último la autarquía, el aislamiento
internacional. En esa situación las clases populares “multiplican las
estrategias de adaptación frente al hambre”, explica el historiador David
Conde.“Robar o estraperlar para comer, no es delito”, es la convención no
escrita entre los humildes. “Una suerte de expiación cultural de la culpa
determinó que este tipo de prácticas estuvieran implícitamente toleradas o
reprimidas con escasa severidad”.
“El hambre de posguerra fue un
fenómeno político”, sostiene Conde. “Aquella hambre fue una forma más de represión
y control social a través de la que el régimen pretendió controlar y esquilmar
a las capas menos privilegiadas y, probablemente, menos afectas con su
política”. La rescisión y desahucio de los yunteros en las dos décadas
posteriores a la guerra, la prohibición fáctica del rebusco o las dificultades
establecidas para la práctica del respigueo abundan en la tesis defendida por
David Conde. Los historiadores Sergio Riesco y Francisco Jiménez, por su parte,
ahondarán en esa misma línea: “La justicia de Franco dejó a
cientos de miles de familias sin sustento como represalia por su pasado
republicano”. La prioridad, señalan era “la de restaurar el viejo orden agrario
antes que paliar los efectos del hambre en el contexto de la carestía
autárquica”.
Para llevar adelante esa política,
para extirpar definitivamente el gen de la rebeldía y asentar con solidez la
dominación de clase, el régimen pondrá en pie un formidable aparato
burocrático-represivo. Guardia Civil, guardas rurales y guardas de bellota de
los que dispondrán en las fincas grandes. El latifundio contará nada menos que
con tres líneas de defensa. “En el caso de la Guardería Rural, tanto
los guardas mayores o jefes de guarda, como los guardas de categoría inferior,
deberían cumplir entre otros los siguientes requisitos políticos: ser militante
de Falange de las JONS, carecer de antecedentes penales, haber sido informado
favorablemnte por la Guardia Civil, además de saber leer y escribir (…) Este
grado de fidelidad a los principios del Movimiento se exige todavía en 1955 a
los guardas rurales”. José Antonio Pérez Rubio, en su excelente
libro Yunteros, braceros y colonos analiza con minuciosidad el
edificio económico y represivo que se está alzando. El número de guardas a pie
o a caballo en Extremadura rondará durante toda la década de los años cincuenta
el número de 1000 (unos 670 en Badajoz y 330 en Cáceres, como media).
Pero el contumaz campesino sin
tierra, el bellotero incansable, desafía una y otra vez el feroz dispositivo. Sólo
en el año 1952 el número de denuncias presentadas por los guardas rurales en
Extremadura ascenderá a casi 35.000. Y todavía en 1963 el volumen de denuncias
es escalofriante: 13849, una cantidad mucho más elevada que en otras regiones.
La interpretación de los datos, según Pérez Rubio, no deja lugar a dudas: “en
Extremadura están mejor organizados los aparatos burocrático-represivos, es
donde se reprime con mayor fuerza los delitos en el entorno agrario y la región
con mayor “conflictividad soterrada”. Sánchez Marroyo es también concluyente
sobre las dimensiones del conflicto bellotero: “Se puede asegurar que a lo
largo de la Historia Contemporánea, el comportamiento delictivo más frecuente
en Extremadura, el que motivó la incoacción de mayor número de causas, fue el
hurto de bellotas, de forma individual, aunque generalizada, en situaciones
estables, y colectiva: en los momentos de quiebra social o institucional”.
La sincronía entre el poder político
y los latifundistas es especialmente significativa en las montaneras, entre
noviembre y febrero, coincidiendo con el período de maduración de la bellota.
La vigilancia en las dehesas se incrementará de modo ostensible. Destacamentos
de guardias civiles se instalan en las grandes fincas a requerimiento de sus
propietarios, que se comprometen a pagar “un plus correspondiente al
mantenimiento y alojamiento de esta tropa en los cortijos de las dehesas”. Sólo
en Cáceres, en 1951, 118 guardias civiles serán destinados a este fin. El
antropólogo Rufino Acosta, completa esa información, referida en este caso al
otro extremo de la región, a la comarca de Tentudía. “Además de los guardas de
bellota, encargados en exclusiva de intentar impedir el corriqueo,
en algunos de los grandes latifundios estaban destacadas parejas de la Guardia
Civil durante parte de la época de la bellota. En algunos de estos aún sigue
conociéndose por el cuarto de los civiles la habitación donde
paraban los guardas”. Corriqueros es el nombre específico con el que se
denominará a los belloteros en
Sánchez Marroyo expurgará a
conciencia las sentencias ejecutadas en la Audiencia Provincial de Cáceres
durante el periodo objeto de nuestro análisis. Las conclusiones son
demoledoras: los delitos contra la propiedad supusieron en la década de los
cuarenta el 46% de los juzgados en total, llegando inclusive a un escandaloso
70% en el año 1942. Esto viene a demostrar “el paso ante los tribunales de
justicia de miles de personas cuyo único delito -tipificado habitualmente como
“hurto de campo”- había consistido en la mera sustracción de alimentos de
primera necesidad”.
No pan arrodillado. Los belloteros, un testigo de dignidad
Pan, Luis Álvarez Lencero
La figura del bellotero se mantendrá
hasta los años sesenta, Y ello a pesar de que, como señalaba Sánchez Marroyo,
“el simbolismo subversivo que había tenido el bellotero resultaba especialmente
proscrito en el nuevo orden”. En España, escribía Ehrenburg, “el pobre rebosa
dignidad. Tiene hambre, pero es orgulloso. El fue quien obligó al burgués
español a respetar sus andrajos”. Víctor Chamorro retrató también ese elemental
grandeza de los humildes: “el extremeño se quita la gorra, pero no agacha la
cabeza”.
Los años cuarenta, cincuenta e
incluso sesenta del siglo XX dejarán otro reguero de damnificados. Es el libro
negro e inédito del latifundio. “Aunque en los años cincuenta hubiese
descendido en intensidad respecto a la mucho más difícil década anterior, el
robo de bellotas era una práctica muy generalizada entre los jornaleros cuando
había necesidad, que solía ser cada tercer día y el de en medio: “Aquí íbamos
casi todos. Menos los curas…” , asegura burlón Rufino Acosta y con él un
campesino anónimo de la comarca.
Los datos que aporta Pérez Rubio,
relativos solo a un año, 1955, y a nueve pueblos de la provincia de Cáceres
pueden servirnos sin embargo para acercarnos al perfil de los denunciados y
detenidos por el hurto de bellotas. El número de atestados de la Guardia Civil
ascendió en este caso a 181 personas. La mayor parte de las cuadrillas
detenidas están compuestas de tres miembros o menos, pequeños grupos de de
ayuda mutua que comparten las tareas de recogida, transporte y
vigilancia. Dos datos importantes y reveladores: uno de cada cinco detenidos es
menor de 15 años y el 28 por ciento son mujeres. El volumen de bellotas
incautado a los jornaleros será ridículo: no pasará del quintal nunca y en la
mayoría de los casos apenas alcanzará la cuartilla, o sea poco más de 10 kilos.
Logrosán, 18 de septiembre de 1949.
“En virtud de lo acordado por el señor Juez Comarcal de la localidad, en el
juicio de faltas que por denuncia de la Guardia Civil se tramita sobre hurto de
bellotas, el 31 de octubre de 1947, en la finca Moheda, se cita a los
inculpados Juan Fernández Cerezo, de 32 años de edad, casado, y a un hijo del
mismo, llamado José Fernández, de 11 años, que manifestaron ser vecinos de
Zorita”
Cáceres, 14 de marzo de 1950. El
secretario del juzgado municipal, Ángel Álvarez Guerrera da fe de la sentencia
contra la denunciada “Juana Bejarano Cordero, la que dijo ser de 26 años,
casada, natural y vecina de Arroyo de la Luz, cuyas demás circunstancias se
desconocen, como igualmente su paradero, por hurto de bellotas”
Son sólo dos espigas de la inmensa
gavilla de la represión a los belloteros y a las belloteras. Una gavilla
repleta de irredentas también, que guardaban las bellotas en los mandiles o
aprovechaban la fiesta del Corpus, la fiesta de la Guardia Civil, para recoger
el fruto tan necesario.
Es el cántico de las belloteritas de
Salorino, que ha recogido David Hernández Jiménez. Como en tantas otras zonas
de Extremadura, muchas de ellas son cogeoras de día, al servicio del amo, y
belloteras de noche, leales a sus familias.
Los campos de Extremadura, como los
de Andalucía están llenos de sangre jornalera. Fernando Resmella Vizcaíno,
jornalero de Alburquerque, acribillado por un guarda de campo nada menos que en
1955, cuando iba a rebuscar aceitunas para darle de comer a sus hijos. Juan
Belecuco, jornalero de Quintana de la Serena, asesinado por un guarda, por el
grave delito de entrar a coger una sandía a la finca. Campanario, Villalba de
los Barros, Fuente del Maestre, son muchos los pueblos en los que se
mantiene el recuerdo de palizas y represalias contra los belloteros.
Francisco Moreno Romero. De 22 años de edad. Matado el día 5 de enero de 1947. Por la Guardia Civil, por un haz de leña, en el Ejido de San Juan. En recuerdo de su prima Rosenda Gahete León.
Estas son las palabras que acompañan la lápida del cementerio de Granja de
Torrehermosa, en la provincia de Badajoz. A Francisco Moreno le mataron por la
noche, cuando volvía con una carga de leña para que su familia pudiera
defenderse del frío. Así lo recordaba Juan, un familiar de Francisco Moreno.
“Le mataron cuando casi llegaba a su casa, en la calleja de San Juan. La
Guardia Civil le dio el alto, él se asustó, quizás temía una nueva paliza,
salió a correr y lo mataron por la espalda. Le llamaban Punciano. Mi abuela
siempre hablaba de la noche que mataron a Punciano”.
Un haz de leña es lo que ha valido
en Extremadura la vida de un jornalero. Recordar a los Resmella, a los
Belecuco, a los Punciano. Y hacerlo no sólo para que su nombre no los borre la
historia, no sólo para rescatarles del olvido. Recordarles también para alentar
con su ejemplo la lucha de todos los espigadores y espigadoras, los
rebusqueros, corriqueros y belloteras de nuestros días. A quienes luchan contra
los cercamientos y alambradas de nuestro tiempo. A quienes bregan contra la
privatización de la tierra y del agua, de la vivienda y de los saberes, de las
semillas y de las vacunas. Nuestras vidas valen más que los beneficios de los
poderosos.
25 de Marzo: honor y gloria a los
belloteros, orgullo de Extremadura.
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Los homínidos de la península ibérica se alimentaron de elefante hace 1,2 millones de años
Los
homínidos de la península ibérica se alimentaron de elefante hace 1,2 millones
de años
TERCERAINFORMACION
/ 07.04.2024
- Las marcas de corte
más antiguas de Europa sobre restos de Mamuthus meridionalis, hallados en
el yacimiento Fuente Nueva 3 en Orce (Granada), confirman que los humanos
comieron su carne. En la investigación, liderada por las universidades
Complutense de Madrid y Granada, también aparecen marcas de dientes que
apuntan a tigres dientes de sable.
Recreación de la
explotación del mamut meridionalis de FN3 realizada por algunos de los primeros
pobladores del continente europeo / Jesús Gamarra
La presencia de marcas de corte sobre restos
óseos de elefante Mammuthus meridionalis procedentes del yacimiento Fuente
Nueva 3 de Orce (Granada) confirman que los humanos comieron de este animal
hace 1,2 millones de años, según una investigación en la que participan la
Universidad Complutense de Madrid (UCM), la Universidad de Granada (UGR), la
Universidad de Jaén y la Universidad de La Laguna, entre otras.
Estas marcas de corte sobre esta hembra de
elefante son las más antiguas conocidas para este tipo de animal, tanto de la
península ibérica como de Europa hasta el momento. En 2013 se publicó el
descubrimiento de los restos de un elefante en semiconexión anatómica asociado
a restos de industria lítica y coprolitos de Pachycrocuta brevirostris, un tipo
de hiena extinta del Pleistoceno. La novedad de este artículo, publicado en
Quaternary Science Reviews, es que los estudios tafonómicos —formación de
fósiles— y la aplicación de inteligencia artificial (IA) demuestran que los
humanos se alimentaron de este gran animal.
“Cuando no hay marcas de corte sobre un resto
fósil que aparece en un yacimiento arqueológico, no hay pruebas directas que
permitan sostener que ese animal pudo ser aprovechado por los seres humanos,
solo permiten especular con la posibilidad de. Es como un crimen, si no hay
cuerpo ni arma solo se puede especular, pero teniendo el arma y el cuerpo tienes
la prueba directa. Las marcas de corte sobre los huesos del elefante son la
prueba que confirman que los humanos comieron del animal”, señala José
Yravedra, catedrático de departamento de Prehistoria, Historia Antigua y
Arqueología y director de la Unidad de Arquemetría y Análisis Arqueológico del
CAI de Ciencias de la Tierra y Arqueometría de la UCM.
Otra de las novedades que destacan en el
artículo es que el elefante presenta también marcas de dientes. Para determinar
que carnívoro dejó marcas de diente sobre los huesos, se utilizó un análisis
tridimensional de documentación de alteraciones tafonómicas (este caso marcas
de diente), en combinación con técnicas de inteligencia artificial que ayuda a
clasificar con alto índice de probabilidad que carnívoro hace las marcas.
Felinos sí, hienas no,
según la IA
El análisis asocia las marcas a tigres dientes
de sable y se confirma que ellos también marcaban los huesos cuando comían,
sugiriendo que “apuraban” más el alimento, según nos investigadores.
Para sorpresa de los investigadores, sobre el
elefante no se han encontrado marcas de diente de Pachycrocuta.
“Tradicionalmente se dijo que las hienas actuaron sobre este individuo, pero en
realidad no se ha visto nada que lo refleje”, reconoce Yravedra.
Por último, basándose en la posición anatómica
del corte y de las marcas de dientes, los investigadores proponen que tanto los
homínidos como los tigres con dientes de sable tuvieron acceso temprano al
animal.
El mamut murió de muerte
natural
La elefanta encontrada en Fuente Nueva 3 entre
los años 2001-2003 es el cadáver casi completo de una hembra de mamut que murió
por causas naturales a los 50-60 años de edad. Este mamut está representado
casi en su totalidad faltando solo las extremidades y la cabeza, desconociendo
por el momento el paradero de estas partes. A partir de la micromorfología de
sedimentos asociados a este animal se pueden obtener informaciones muy
relevantes según desvelan los investigadores de las universidades de Jaén y La
Laguna. Estos estudios consisten en el análisis de bloques de sedimentos que se
convierten en láminas de 30 micras de grosor que luego se analizan bajo el
microscopio desvelado características imperceptibles al ojo humano.
“La micromorfología ha demostrado que a hembra
de proboscídeo falleció cuando el entorno de Fuente Nueva 3 —hace 1,2 millones
de años— estaba cubierto por las aguas. Esto explica también el excelente
estado de conservación del esqueleto”, comenta Juan Manuel Jiménez Arenas,
investigador de la UGR. Lo cual indica que humanos y grandes felinos tuvieron
que aprovechar la elefanta antes de que quedara completamente cubierto por las
aguas.
“Estos resultados sirven a la comunidad
científica para abrir una ventana al pasado, y continuar desentrañando los
misterios de las vidas de las poblaciones humanas del pasado”, concluye
Yravedra.
Referencia:
José E. Ortiz et al. “Lipid
biomarkers in high mountain lakes from the Cantabrian range (Northern Spain):
Coupling the interplay between natural and anthropogenic drivers”.
Anthropocene.
martes, 9 de abril de 2024
El genocidio como ruido de fondo. [Hay que colgar en la libretilla de asesinatos impulsados por las bestias insensibles del capital domínate (enemigos mortales de la sociedad), solamente en Gaza, 33.205 asesinatos (en los últimos meses) de palestinos y 75.933 personas heridas. Y llamar la atención de los trabajadores, que somos los trabajadores y no Mariquita la Yeyé, los que en definitiva pagamos y financiamos tales asesinatos, aparte de que también somos los trabajadores la carne de cañón que muere y mata a otros trabajadores para engordar los bolsillos y buches de las bestias insensibles del capital. Cuestión de que los trabajadores tomemos conciencia (conocimiento claro y objetivo) de cuáles son nuestros interese y cuales no son nuestros intereses (los del capital). Cuestión de organización social, política y económica de los trabajadores sin representantes de la representación representativa del negocio de la representación, porque sabe usted, yo te consenso lo que quieras que te consense si con ese consenso te robo y te engaño. Es más, porque yo soy un hombre de consenso, te voy a dar otra de consenso a condición de que te tengo que robar más que antes, y así hasta que quieras. Hasta la próxima III Guerra Mundial, para que veas mi buena voluntad.]
Nos acostumbramos al
ruido de fondo, de modo que llegamos a ni siquiera oírlo. Como los nazis en
Auschwitz con la barbarie, tal como se nos narra en el premiado film La zona de
interés. Como hacen tantos ahora, ante el genocidio que se está cometiendo en Gaza.
El genocidio como ruido de fondo
El Viejo Topo
9 abril, 2024
Es una tradición de los Oscar: un discurso político atraviesa el velo de la mundanalidad y la autocelebración. Se producen reacciones antagónicas. Algunos elogian al orador, otros lo consideran el usurpador egoísta de una noche de fiesta. Luego todos pasan página.
Sin embargo,
sospecho que el impacto de las palabras del director Jonathan Glazer, que
detuvieron el tiempo en la ceremonia de entrega de premios de Los Ángeles el 10
de marzo, durará mucho más y su significado será analizado durante años.
Glazer recogía
el premio a la mejor película internacional por La zona de interés,
inspirada en la historia de Rudolf Höss, el comandante del campo de
concentración de Auschwitz. La película sigue la idílica vida familiar de Höss
con su esposa e hijos, que se desarrolla en una casa señorial con jardín
adyacente al campo de concentración.
Glazer
describió a sus personajes no como monstruos, sino como “horrores irreflexivos,
burgueses y ambiciosos”, personas capaces de convertir el mal en ruido de
fondo.
Antes de la
ceremonia del 10 de marzo, La zona de interés ya había sido
aclamada por numerosas estrellas del mundo del cine. Alfonso Cuarón, el director
ganador del Oscar por Roma, la llamó “probablemente la película más
importante de este siglo”.
Steven
Spielberg la describió como “la mejor película sobre el Holocausto que he visto
desde la mía”, en referencia a La lista de Schindler, que ganó el Oscar
hace treinta años. Pero si bien el triunfo de La Lista de Schindler representó
un momento de unidad para la mayoría de la comunidad judía, La zona de
interés llega en un momento diferente.
Hoy en día
existe un intenso debate sobre cómo deben recordarse las atrocidades nazis:
¿debe considerarse el Holocausto sólo un drama de los judíos o como algo más
universal? ¿Fue una laceración única de la historia europea, o un regreso a
casa de los genocidios coloniales, junto con la lógica y las teorías raciales
que estaban en su base? ¿Ese “nunca más” significa nunca más para todos o nunca
más para los judíos, una promesa que hace que Israel sea intocable?
Estos
conflictos sobre el universalismo, el excepcionalismo y la comparación del
trauma están en el centro de la acusación de genocidio de Sudáfrica contra
Israel ante la Corte Internacional de Justicia y están desgarrando a las
comunidades judías de todo el mundo.
En un minuto,
Glazer tomó partido con valentía en cada una de estas disputas. “Todas nuestras
decisiones fueron tomadas para reflexionar y confrontar el presente, no para
decir ‘mira lo que hicieron entonces’, sino ‘mira lo que hacemos ahora’”, dijo,
descartando la idea de que comparar los horrores de hoy con los crímenes nazis
significa en sí mismo minimizar y no dejar dudas de que era su intención trazar
una continuidad entre el monstruoso pasado y nuestro monstruoso presente.
Y fue más allá:
“Estamos aquí como hombres que se niegan a permitir que sus identidades judías
y el Holocausto sean manipulados por una ocupación que ha arrastrado al
conflicto a tantas personas inocentes, tanto las víctimas del 7 de octubre en
Israel como las del ataque en marcha en Gaza.»
Para el
director, Israel no puede salirse con la suya y no es ético utilizar el trauma
del Holocausto como justificación o cobertura de las atrocidades cometidas hoy
por el Estado israelí.
Otros han
esgrimido estos argumentos en el pasado, y muchos han pagado un alto precio,
especialmente si son palestinos, árabes o musulmanes.
Glazer lanzó su
bomba retórica protegido por una armadura de identidad: se presentó ante el
público como un judío blanco de éxito –con otros dos judíos blancos de éxito a
su lado– que, juntos, habían hecho una película sobre el “Holocausto”. Y este
privilegio no lo protegió de la ola de calumnias que distorsionaron sus
palabras al afirmar que repudiaba su identidad judía, acusación que fortalece
la tesis del director.
Igualmente
significativo es lo que ocurrió después de su discurso. Tan pronto como Glazer
lo terminó –dedicando el premio a Aleksandra Bystroń Kołodziejczyk, una mujer
polaca que llevaba comida en secreto a los prisioneros de Auschwitz y que luchó
contra los nazis en las filas del ejército polaco–, aparecieron en escena los
actores Ryan Gosling y Emily Blunt.
Sin siquiera
una pausa comercial, fuimos catapultados a una broma sobre el fenómeno
«Barbenheimer», con Gosling diciéndole a Blunt que Oppenheimer, la
película sobre la invención de un arma de destrucción masiva que ella
protagonizó, había tenido tanto éxito como Barbie en la taquilla, y Blunt
acusando a Gosling de pintarse abdominales falsos.
Al principio
temí que esta improbable yuxtaposición debilitara la intervención de Glazer:
¿cómo podrían coexistir las desgarradoras realidades que acabo de invocar con
esta energía más propia del baile de una escuela secundaria de California?
Entonces lo
entendí: el brillante artificio que enmarcaba ese discurso en realidad ayudó a
reiterar el concepto. “El genocidio se convierte en el trasfondo de sus vidas”:
así describió Glazer la atmósfera de su película, donde los personajes afrontan
sus problemas cotidianos (niños que no duermen, una madre insaciable,
infidelidad) a la sombra de las chimeneas que arrojan restos humanos.
Estas personas
no ignoran que más allá de su patio trasero está funcionando una máquina de
muerte a escala industrial. Simplemente aprendieron a vivir una vida plena en
el contexto del genocidio.
Éste es el
aspecto de la película de Glazer que parece más contemporáneo. Después de más de
cinco meses de masacres diarias en Gaza, con Israel ignorando las órdenes de la
Corte Internacional de Justicia y gobiernos occidentales reprendiéndolo de buen
humor y continuando enviándole armas, el genocidio vuelve a convertirse en
ruido de fondo.
Glazer enfatizó
que el tema de su película no es el Holocausto, sino algo más duradero y
omnipresente: la capacidad humana de vivir con atrocidades, de hacer las paces
con ellas, de beneficiarse de ellas.
En su estreno
en mayo, antes del ataque de Hamas el 7 de octubre y antes de la agresión de
Israel en Gaza, se podría considerar la película como una obra intelectual que
debe contemplarse con distanciamiento. Las personas que saludaron a La
zona de interés con seis minutos de aplausos entre el público del Festival
de Cine de Cannes probablemente se sintieron seguras al aceptar el desafío de
Glazer.
Quizás algunos
hayan reflexionado sobre lo mucho que nos hemos acostumbrado a ver nuevos
barcos llenos de personas abandonadas a ahogarse en el Mediterráneo. O tal vez
habrán pensado en los jets privados que los llevaron a Francia y en cómo sus
emisiones están relacionadas con la desaparición de fuentes de sustento para
los pobres en lugares lejanos.
Glazer quería
que su película provocara este tipo de pensamientos incómodos. Sin embargo,
desde que llegó a los cines en diciembre, nos ha conmovido mucho más el desafío
con el que el director invitaba a los espectadores a contemplar el Höss que
llevamos dentro.
La mayoría de
los artistas intentan interceptar el espíritu de la época, pero La zona
de interés puede haber adolecido de algo raro: un exceso de relevancia
y actualidad.
En una de las
escenas más memorables de la película, llega a la casa de los Höss un paquete
con ropa y ropa interior de mujer robadas a los internos del campo. La esposa
del comandante, Hedwig (interpretada por Sandra Hüller), estipula que todos,
incluidas las criadas, pueden elegir una prenda. Se guarda un abrigo de piel e
incluso prueba el lápiz labial que encuentra en un bolsillo.
Es esta
intimidad con los muertos lo que resulta escalofriante. Y no tengo idea de cómo
alguien puede ver esta escena y no pensar en los soldados israelíes que se
filmaron revisando la ropa interior de los palestinos en Gaza o alardeando de
robar zapatos y joyas para sus novias o tomándose selfies grupales con los
escombros de Gaza de fondo.
Hay tantos ecos
que la obra maestra de Glazer parece un documental. Es como si, filmando La
zona de interés al estilo de un reality show, con cámaras ocultas en
la casa y el jardín (el director habló de “Gran Hermano en la casa nazi”), la
película hubiera anticipado el primer genocidio transmitido en directo.
Todos los que
conozco que vieron la película no pudieron pensar en otra cosa que no fuera
Gaza. No se trata de establecer una comparación con Auschwitz. No hay dos
genocidios idénticos. Pero la verdadera razón por la que se construyó el
edificio del derecho internacional humanitario fue precisamente para darnos las
herramientas para reconocer ciertos elementos distintivos.
Y algunos de
ellos –el muro, el gueto, las matanzas en masa, la intención de exterminio
declarada reiteradamente, el hambre, el saqueo, la deshumanización y la humillación–
se están repitiendo. Y de la misma manera, así es como el genocidio se
convierte en un trasfondo, así es como aquellos de nosotros que estamos un poco
más lejos de esos muros podemos bloquear las imágenes, apagar los gritos y
simplemente seguir adelante.
Y es por eso
que la Academia reforzó el mensaje de Glazer con ese cambio abrupto a
“Barbenheimer”. La atrocidad vuelve a ser ruido de fondo.
¿Qué podemos
hacer para detener la normalización? Muchos están ofreciendo sus respuestas con
protestas, desobediencia civil, enviando convoyes de ayuda a Gaza o recaudando
fondos. Pero no es suficiente.
Al ver los
Oscar, donde Glazer fue el único en la pasarela de los ricos que habló sobre
Gaza, recordé que habían pasado dos semanas desde que Aaron Bushnell, un
soldado de 25 años de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, se prendió fuego
frente a la embajada de Israel en Washington.
No quiero que
nadie más lleve a cabo esa atroz forma de protesta. Pero conviene meditar sobre
la afirmación que dejó Bushnell, palabras que considero un final contemporáneo
de la película de Glazer: “Muchos de nosotros nos preguntamos: ‘¿Qué haría si
viviera durante la esclavitud? ¿O durante el apartheid? ¿Qué haría yo si mi
país estuviera cometiendo genocidio? La respuesta es: lo está haciendo. Ahora
mismo.»
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LLAMAMIENTO CONTRA LA GUERRA DE LA OTAN
LLAMAMIENTO CONTRA LA GUERRA DE LA OTAN
8 de abril de 2024 Coordinación Estatal Contra la OTAN y las BASES (CECOB)
HOJAS
PARA EL DEBATE
Como ya
está sucediendo en otros países europeos, la reintroducción del servicio
militar obligatorio va a suponer que la juventud europea – una vez más – va a
actuar como carne de cañón en una guerra que nada tiene que ver con nuestros
intereses como pueblos.
Estimados
compañeros y compañeras:
Cada día que
pasa es más evidente que la OTAN y los gobiernos de la UE han decidido preparar
una guerra contra Rusia en suelo europeo. La presidenta de la Comisión Europea
y el Secretario General de la OTAN así lo están reclamando y el presidente
francés ha anunciado su intención de enviar tropas a Ucrania, lo que
involucraría al resto de miembros de la Alianza Atlántica. No han explicado
quien tomó esas decisiones, pero en ningún caso ha habido una consulta pública
sobre un tema de la máxima transcendencia, en el que la población pone en juego
sufrimientos inimaginables y la vida y su propia existencia como pueblo, si se
llegara a desencadenar un conflicto nuclear, para el que ya se están
preparando.
La
justificación para provocar ese desastre descomunal es el riesgo inminente de
que Rusia invada Europa, aunque no es la primera vez que una mentira sirva para
desencadenar una guerra atroz. No hay nada que lo justifique: Rusia no tiene
nada que ganar, pero Europa sí. Rusia tienen todo aquello que Europa necesita;
gas, petróleo, minerales estratégicos y un inmenso territorio en Asia, que
conecta con China, India y el Sudeste asiático, lo que le ha permitido salir
indemne de las “sanciones” occidentales, mientras Europa sufre sus
consecuencias y EE.UU. se enriquece. En los últimos 100 años, Europa y
Estados Unidos han intentado sistemáticamente apoderarse de Rusia; lo hicieron
durante la guerra civil tras la revolución de octubre y durante la segunda
guerra mundial, y en 1993 apoyaron un golpe de Estado para colocar en la
presidencia a Boris Yeltisn, un aliado totalmente sometido a los intereses
occidentales: el resultado fue la matanza de numerosos parlamentarios y una
presidencia dictatorial que terminó de arruinar a Rusia. Tras este
episodio, EE.UU., con la complicidad de Europa, ha impulsado las “revoluciones
de colores” en el entorno de Rusia, especialmente en Ucrania, en donde aupó al
poder a las fuerzas nazis. Y desde hace más de 20 años ha impulsado la
expansión de la OTAN hacia el este en un claro acoso militar a Rusia.
La OTAN siempre
ha estado en guerra con Rusia, aunque en este momento lo hace de forma más
activa enviando armas y municiones, dando apoyo táctico y de inteligencia,
conducción estratégica y enviando mercenarios y fuerzas encubiertas. El fracaso
absoluto de la ofensiva contra Rusia requiere ya la intervención directa y
abierta de la OTAN porque “no se puede permitir que Rusia gane la
guerra”.
De nuevo EE.UU.
promueve un conflicto que está lejos de sus fronteras, aunque esta vez no es en
un país de la periferia, sino en el centro. Una vez más, como en la I y II
Guerras mundiales, alejados del riesgo, pero como entonces, aumentará
exponencialmente las ganancias: el sufrimiento, el dolor, la muerte y la
miseria los pondrán otros, pero la industria de la guerra, el complejo militar
industrial y otras corporaciones obtendrán enormes beneficios.
Para ello
anuncian la puesta en marcha de una “Economía de guerra”, que significa dar
prioridad absoluta a los gastos militares sobre cualquier otra consideración.
Esto supone, que en una situación de grave crisis como la actual, con niveles
muy altos de paro y de subempleo – en definitiva, de pobreza de amplias capas
de la población – la clase trabajadora va a pagar los gastos de preparación
para la guerra con un deterioro aún más profundo de sus condiciones de
vida.
Y como ya está
sucediendo en otros países europeos, la reintroducción del servicio militar
obligatorio va a suponer que la juventud europea – una vez más – va a actuar
como carne de cañón en una guerra que nada tiene que ver con nuestros intereses
como pueblos.
Por último, la
posición geoestratégica española y la existencia de instalaciones clave en
nuestro territorio (las bases de Rota, Morón y Bétera y el CAOC de Torrejón) lo
convierten en un escenario bélico preferente, con un enorme riesgo para la
población, especialmente para los más vulnerables y los más jóvenes que, según
se pide en Europa, deberían incorporarse obligatoriamente a filas. La
pertenencia del Estado español a la OTAN, hipotecando todo resquicio de
soberanía nacional e incumpliendo flagrantemente las condiciones del
Referéndum, nos ata a los intereses del imperialismo anglosajón, que nos son
totalmente ajenos, mientras la mayoría de las fuerzas políticas, intelectuales,
académicas y todo tipo de medios de comunicación, ignoran esta escalada y los
riesgos que asumimos.
Ante esta grave
situación, es preciso que los pueblos del Estado español, cuya experiencia de
guerra es especialmente trágica y traumática y que supieron encontrar en la
campaña contra la OTAN el camino para expresar conjuntamente nuestro
sentimiento anti-imperialista, lo volvamos a hacer cuando el riesgo de una
guerra mundial en suelo europeo es cada vez más evidente. En la actualidad, la
lucha del pueblo palestino y la gigantesca respuesta de solidaridad que ha
despertado en todo el mundo anticipan la posibilidad de un gran avance en la
conciencia antiimperialista de los pueblos y en la percepción de las conexiones
del imperialismo con el sionismo y con el fascismo. Por otro lado, desde
nuestro suelo, desde nuestros mares y cielos, y con nuestro dinero, el gobierno
está colaborando y favoreciendo el genocidio sionista contra el pueblo
palestino, y lo está haciendo en nuestro nombre. Por ello, la lucha contra la
OTAN y por el desmantelamiento de las bases militares extranjeras en el Estado
español – desde las que se suministran armas y se perpetran los ataques contra
el pueblo palestino y el Eje de la Resistencia – forma parte inseparable de la
solidaridad con la lucha del pueblo palestino. Es preciso hoy recuperar
esa conciencia y parar la escalada que hoy está en marcha. Más allá de
valoraciones y análisis que expresan otras posiciones políticas diferentes
sobre temas internacionales, es preciso encontrar puntos mínimos de acuerdo
entre distintas formaciones políticas y sociales que permitan una unidad de
acción debidamente coordinada, superando la paralizante atomización
existente.
Será únicamente
la movilización popular la que levante la conciencia que logre evitar que la
escalada continúe. Creemos que la responsabilidad que tenemos ante nuestros
pueblos nos lo exige. La guerra, una vez que esté en marcha, no se puede
parar.
Por todo ello, desde la Coordinación Estatal Contra la
OTAN y las Bases estamos lanzando este llamamiento para
establecer cuanto antes mecanismos efectivos lo más amplios posibles para
movilizaciones basadas en los siguientes principios mínimos para la unidad de
acción:
· Reducción drástica de los gastos militares.
· Por los derechos laborales y los servicios públicos de
calidad.
· No a la participación de las fuerzas armadas españolas en la
guerra con otro país. El ejército debe tener exclusivamente carácter
defensivo.
· Salida inmediata del Estado español de la OTAN y cierre de las
bases norteamericanas. Quienes estéis interesados en
participar, escribidnos a cecob@contraotanybases.org y en breve nos pondremos
en contacto con vosotros para considerar mecanismos de coordinación para la
movilización.
2 de abril de
2024






