jueves, 11 de abril de 2024

PESADILLA EN UCRANIA | RUSIA ATACÓ KIEV

La OCDE tiene mucha prisa. [Se puede ser ladrón, ladrón mayúsculo, cínico y criminal. Pero si arrebujan en un tarro de vidrio trasparente, para que se vea que no hay trampa ni cartón, lo ladrón, ladrón mayúsculo, cínico y criminal y se agita en el sentido contrario a las agujas de un reloj (o sea, a la izquierda, que esto es muy importante), se obtendrá el retrato de la situación actual, esto es: al modo de producción capitalista dando sus últimas boqueadas históricas antes de desaparecer, que de 2008 a esta parte no puede mantenerse con vida más que con el robo, el cinismo y el crimen, y el que no vea es que no tiene ojos; el que no huela es que no tiene nariz; el que no oiga es que no tienen nariz, y el que no se qué, patatín patatán. Cambiar esta situación es cosa de los trabajadores, pero antes tiene que sonar el despertador y sacarnos de lo modorra modorreta modorrona en la que estamos, como si la cosa fuera con el vecino y no con nosotros. Sin embargo, esto ya es otra cosa]

 

Por enésima vez, la burocracia de Bruselas advierte sobre la “necesaria” reforma de nuestro sistema de pensiones. Por enésima vez, se demuestra que es un sistema sano. Por enésima intentan recortar las pensiones. Por enésima vez lo impediremos.


La OCDE tiene mucha prisa

 


Eduardo Luque

El Viejo Topo

11 abril, 2024 

 


por Eduardo Luque y Pilar Carrera

La OCDE tiene mucha prisa. Los grandes fondos de inversión como BlackRock o Vanguard están preocupados y ansiosos por el desarrollo de la guerra en Ucrania.  Las inversiones occidentales realizadas en este conflicto corren riesgo.

Necesitado de armas y dinero, Zelensky privatizó los recursos naturales (infraestructura industrial y energética, tierras de cultivo, agua y minerales, …) y los cedió a fondos privados. Por eso, tras la creación del Fondo de Desarrollo de Ucrania (UDF) en mayo de 2023, BlackRock es de “facto” el dueño de ese país. Son estos fondos privados, auténticos grupos de poder, los que se ocultan tras la cortina de la guerra. Son ellos los que exigen resistir hasta el último ucraniano vivo.

El ejército ruso en su avance está cuestionando estos planes. Putin está potenciando el desarrollo de grupos económicos con orientación nacionalista. Con la ayuda inestimable de los capitalistas europeos, que consiguieron bloquear los activos de los oligarcas que vivían en Occidente, ha conseguido desembarazarse de la oligarquía más parasitaria y más prooccidental que vivía cómodamente entre la City de Londres y la Costa Azul.

Bajo control del Kremlin, los grupos capitalistas autóctonos han adquirido las empresas occidentales nacionalizadas, por valor de unos 10.000 millones de euros; también se les ha prometido participar en la reconstrucción de Ucrania. Además, empresas estatales y no estatales chinas invertirán en nuevos proyectos de restauración, como la acería de la devastada Mariúpol. El avance de las fuerzas rusas y el consecuente retroceso del ejército ucraniano hacen peligrar las inversiones occidentales, que se pueden convertir, si no gana la guerra, en un fiasco. Por eso la OCDE, que es la voz de esos grupos de poder, tiene tanta prisa.

Este organismo internacional sigue viendo en la posibilidad de privatizar todos los servicios públicos, y especialmente las pensiones, una posible solución al fracaso de sus inversiones en Kiev. Por ello redobla la apuesta forzando a la UE a legislar también contra el agro europeo, para que los fondos compren la tierra a bajo precio. Está encontrando una dura resistencia. Hace mucho tiempo que fijaron sus ojos en las pensiones públicas de los países europeos.  Recordemos el PEEPP (Plan Pan Europeo de Pensiones privadas) aprobado por el europarlamento el 29 de junio del 2017. El proceso de privatización que se pretendía más lento, se está acelerando a raíz del fracaso económico en la guerra ucraniana. Para que tengamos una idea: con datos del 2020, a nivel europeo el negocio de las pensiones públicas europeas era de dos billones (con B); solamente en nuestro país las pensiones contributivas representan unos 120.000 millones de euros anuales. Es una tarta muy golosa.

Ilustración 1 El gráfico muestra las cantidades extraídas de la hucha de las pensiones.

La propuesta de privatizar las pensiones en nuestro país no nace de la racionalidad económica. Ni hay crisis actualmente ni se prevé en el futuro. El sistema de reparto vigente se ha demostrado mucho más sólido y eficaz que los sistemas de capitalización que ha introducido el gobierno “progresista”. La reforma de las pensiones “Escrivá” fue una decisión política impuesta por los organismos internacionales del capital transnacional.  Si tras las reformas hubiera un análisis económico científico, éste nos indicaría que se debería aguardar y ver el resultado de las reformas introducidas, su viabilidad y sus consecuencias. Nada de eso: la OCDE y sus plumíferos en la prensa vuelven a la carga. Aún no se han aplicado las reformas anteriores y ya nos advierten de nuevos desastres. Curiosamente la propia OCDE manifestó en su momento que las normas introducidas resolverían el “problema de las pensiones” para siempre o casi. No ha pasado ni medio año y volvemos con la misma cantinela.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos se ha lanzado en tromba. Ha iniciado una nueva campaña publicitaria, marcada por la urgencia y la insistencia.  A ella, se han unido los sospechosos habituales (la AIREF, el gobernador del Banco de España, los analistas a sueldo de los fondos privados…) Aunque sus errores de análisis y sus falsas predicciones son clamorosas vuelven a insistir: contra toda evidencia, hablan de la inviabilidad del sistema público de pensiones español; el mismo que han validado hace bien poco.  Como hemos dicho, detrás de esta insistencia se percibe la influencia de poderosos fondos de inversión que, bajo el disfraz de una objetividad científica y una lógica matemática, buscan infundir un temor calculado para justificar la privatización. Como bien sabemos, los fondos de inversión se caracterizan por una búsqueda de rentabilidad inmediata, si es necesario a expensas de la estabilidad financiera. Son cortoplacistas.

Al enfocar su atención en España, la OCDE señala el estado precario de la «hucha de las pensiones», oficialmente Fondo de Reserva de las pensiones públicas. Este fondo para las pensiones fue creado en 1997 a instancias del Pacto de Toledo y debía usarse para acumular el exceso de caja, como una hucha financiera. Pero la OCDE parece olvidar que fue Mariano Rajoy el responsable de vaciar la caja y que lo hizo con el beneplácito de ese mismo organismo y de otras instituciones internacionales. Del 2011 al 2018 se extrajeron cerca de 70.000 millones de euros, un detalle que pasó desapercibido para este organismo. Por otra parte, el FMI, en aquel entonces gobernado por Cristina Lagarde, postulaba la necesidad de un “corralito financiero” como el que se aplicó en Chipre en 2013 y en Grecia en 2015: fueron ensayos “con todo”. Una de las consecuencias fue la rebaja de las pensiones griegas en más de un 20%.

Aún se discute si la existencia de ese Fondo de Reserva fue lo que le permitió al gobierno Rajoy evitar el corralito y la consiguiente respuesta popular. Siguiendo esa línea de pensamiento ya podemos adelantar que tras los informes de la OCDE, el Fondo Monetario Internacional también nos advertirá de que se acerca el “final de los tiempos” si no rebajamos aún más las pensiones.

Todos estos organismos propician la política del miedo. El informe “Pensions at a Glance 2023”, hecho  público por la OCDE, indica que el fondo de reserva estaba exangüe, con unos 2.500 millones de euros de reserva; hasta en eso se equivocan: las últimas reformas han comenzado a rellenarlo  y ahora se calcula que tiene alrededor de 5,000 millones de €. La actual ministra de la S/S anuncia que, para el final de la legislatura, la cantidad acumulada superará los 25.000 millones, con la obligación de incrementarlo y la imposibilidad legal de retirar cantidad alguna hasta el año 2032. Pero la patronal, a pesar del enorme incremento de los beneficios empresariales, predice que se perderán 190,000 puestos de trabajo si se vuelve a rellenar esa hucha en vez de destinar ese dinero a abaratar más el despido o subvencionar empresas.

En realidad, aunque parece que discrepan, todos (ejecutivo, organismos internacionales y empresariado) se ponen de acuerdo en una cosa: calificar a las pensiones como  “costo” mientras, por ejemplo, se refieren al gasto militar como “inversiones en defensa”.  Nos exigen que reduzcamos nuestras pensiones y coticemos más años para equilibrar las cuentas, pero nunca se ordena a los militares que se rebajen el sueldo y paguen de su bolsillo la gasolina de los cacharros que manejan o el costo del armamento. Tampoco nadie pide cuentas a la casa real cuando los contribuyentes pagamos, a escote, sus caprichos, sus lugares de recreo o sus vacaciones, como en su día llegó a decir la reina emérita. Menudo desliz.

Ilustración 2. Línea azul proyección de incremento del monto de las pensiones según la OCDE (nótese la regularidad). Línea roja variación real. Nótese que las reformas de Escrivá pretenden bajar el peso de las pensiones acercándolas al estado “irreal” de los datos de la OCDE.

Pero la Comisión Europea, que también impulsó las actuales reformas, da otra vuelta de tuerca y en su último informe sobre España alerta (de momento no lo exigen aunque todo se andará) de  que “volver a vincular las pensiones a la inflación plantea riesgos adicionales de sostenibilidad fiscal para el futuro” y sibilinamente amenazan con suspender el cuarto pago de fondos de la Next Generation, condicionado a una reforma de las pensiones, ligado a un proceso de privatización. Está claro que será necesario pelear por cada décima de aumento que consigamos para nuestras pensiones.

Por otro lado la OCDE insiste que España es el segundo país de la OCDE más generoso con los pensionistas, dado que la tasa de reposición bruta es del 80,4%. Que se lo pregunten a ese 38,9% de jubilados de la Comunidad Valenciana cuya pensión está por debajo del umbral de pobreza o al 53,1% de las jubiladas que están en el mismo caso. La tasa de reposición mide la diferencia entre el último sueldo recibido como trabajador y la primera pensión cobrada como jubilado, un guarismo que mide la pérdida de poder adquisitivo en la pensión que sufren los jubilados, 19,6% en nuestro país. Con toda la intención, olvidan de que hablamos de uno de los sueldos más bajos de toda la UE. Tenemos que señalar algo que, evidentemente, jamás se mencionará: que ha sido el movimiento pensionista, con sus movilizaciones y la presión sostenida durante estos años, quien ha limitado las políticas más dañinas contra los actuales y los futuros pensionistas. Eso ha permitido que esa tasa de reposición sea de las más altas de la OCDE pasando de la séptima posición en 2021 a la segunda en 2023.

Nuevamente nos vuelve a amenazar la OCDE y nos recuerda  que el gasto en pensiones representa el 12% del Producto Interior Bruto (PIB). Curiosamente olvidaron decir que las proyecciones realizadas hace tres años situaban el costo de las pensiones en un 15% del PIB, 3 puntos por encima de lo real, y ¡encima pretenden que nos creamos sus predicciones! Además, no se tiene en cuenta para nada el previsible incremento de la riqueza ni tampoco la extraña anormalidad de unas gráficas que no previeron los incrementos ni decrecimientos reales. Los datos de la OCDE se ajustan casi milimétricamente a sus deseos más que a cálculos objetivos.

Las proyecciones han fracasado tantas veces que ahora para proporcionar excusas a los nuevos recortes que pretenden, utilizan las proyecciones del año 2035 y 2045 y prevén el gran Armagedón de las pensiones en los albores del 2082. Cuando haya según sus previsiones 88 jubilados por cada 100 trabajadores.

Si el cuervo es el animal de la mala suerte, para las pensiones públicas son los augurios siempre cambiantes de la AIReF, el Banco de España, Fedea, el FMI… Todos ellos actúan de forma coordinada en esta campaña del miedo que dentro de poco estará también en boca de políticos y de esos tertulianos que lo mismo hablan de pensiones que de geopolítica o del dolor de pies. Decía el poeta alemán Bertolt Brecht: ¿Qué tiempos son estos en los que tenemos que defender lo obvio?

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TRAGEDIA EN UCRANIA: ¿REBELIÓN INTERNA? | RUSIA INTIMIDA CON SU PODER

miércoles, 10 de abril de 2024

25 de Marzo, orgullo bellotero

 

El 25 de Marzo de 1936 es una fecha fundamental en la historia de Extremadura que, hasta hace poco tiempo, permanecía en el olvido. La gran ocupación de fincas que se produjo ese día es el punto más alto de la Reforma Agraria durante la II República.


25 de Marzo, orgullo bellotero


Manuel Cañada

El Viejo Topo

10 abril, 2024 



“Cuando el hambre los obliga a ir a bellotas, no hay quien los convenza de que cometen un delito: las bellotas, dicen, las crían las encinas, y estas son hijas de la tierra, no las han plantado los propietarios de las fincas. Tan arraigada tienen los pobres esta idea que solo por la fuerza se someten”
Alberto Merino, El obrero del campo, 1912

Bellotero, yuntero, Reforma Agraria. Palabras sin las que no se puede entender la historia de Extremadura. Palabras que deberían enseñarse o recordarse en las escuelas, porque quienes pierden sus orígenes pierden su identidad y quienes olvidan de dónde vienen acaban atrapados en el imaginario de los poderosos.

Durante más de un siglo la palabra bellotero no era, como ocurre hoy, una alusión ya sea amistosa o burlesca a la condición de extremeño. No se refería al paisaje de encinas ni a la riqueza porcina de Extremadura. Y mucho menos a ese cuentecillo ternurista que identifica los calificativos de bellotero y mangurrino con pacense y cacereño, relacionando la disposición geográfica de las dos provincias con las partes de la bellota, abajo la del fruto en sí y arriba la del cascabullo que la une a la rama del árbol. Los belloteros eran los valientes jornaleros que entraban en los latifundios a por bellotas, a por leña o a por aceitunas, desafiando las escopetas de los guardas y el peligro de la denuncia o la paliza de la Guardia Civil. Fueron, en expresión de Víctor Chamorro, “los primeros revolucionarios que se enfrentaron al poder terrible de los caciques”, los que afirmaban con su arrojo que el derecho de existencia de ellos y sus familias se anteponía al sacrosanto derecho a la propiedad.

Con traje de pana y mi boina puesta/soy el mas bonico que llega a la fiesta./ Y bailo con Juana y bailo con Pepa,/Y me desbelloto en las discotecas”. Esta es una de las estrofas de Bellotero Pop, una canción de 1974 con la que Fernando Esteso alcanzaría una gran popularidad. Ataviado con boina, garrota y abarcas, y acompañando la grotesca letra con berridos y regüeldos varios, Esteso interpretaba así el estereotipo del paleto a la vez tarugo y salido. El franquismo sociológico con su lastre de represión sexual y el afán de desclasamiento producían este tipo de estragos artísticos. La canción contribuiría a consolidar un significado de la palabra bellotero que la asociaba con el de bruto, ignorante o zoquete. No es extraño que por aquellas fechas el término suscitara el rechazo de la gente menos acomodaticia de Extremadura. En abril de 1976, en una entrevista publicada por el diario Hoy, José Carlos Duque preguntaba al pintor Antonio Vaquero Poblador si no iba siendo hora de que Extremadura fuese contestataria, “incluso en aquellos acontecimientos tan simples como un teatro cuando se les llama belloteros delante de sus mismas narices”. El periodista se refería sin duda a las recientes actuaciones de Fernando Esteso en Badajoz, Mérida y Plasencia. Esto es lo que contestaba el pintor: “Me parece una utopía hablar de Extremadura contestataria. Si la gente va a aplaudir que les llamen bellotero, se rompe el arpa (como diría Pacheco). Si en esta tierra todavía hay personas que dicen “Mi amo…” el alba está lejana”.

A Víctor Chamorro se le llevaban los demonios con la malversación que había sufrido la palabra bellotero y la estúpida pugna entre pacenses y cacereños. “Fíjate con qué trivialidad esta lucha del hombre hambriento, que le roba al cerdo lo que el cerdo ha despreciado, pasa de generación en generación. A nosotros los de Cáceres nos llaman mangurrinos, los cerdos chicos, y nosotros a los de Badajoz les llamamos belloteros. En lugar de decir, “Vamos a llamar bellotero al extremeño o extremeña que más destaque por algo que haya hecho bueno”. No, yo he ido por los Hogares y Casas de Extremadura, y el de Badajoz le decía al de Cáceres, “Eh mangurrino, con condescendencia amical ¡Cómo se escribe la historia!”

Los belloteros, mártires anónimos de Extremadura

“Le salieron uno por cada cuneta y le gritaron: –¡Alto ahí, Jaramago! Iban arrebujados en sus gruesos capotes, y cuando El Jaramago los vio se quedó sin aliento, enteramente como una pavesa. Ni siquiera tuvo fuerzas para regatearles la libertad (…) Más tarde se supo que una mujer alborotada corría por la Calle de los Pobres como un relámpago (…): –¡Por las llagas de Cristo, suelten a mi marido! ¡Si hasta a mis hijos les brincan los dientes de hambre!”
Les brincaban los dientes, cuento de Cándido Sanz Vera

 El martirologio bellotero. Víctor Chamorro acuñaría esta expresión para referirse a la historia de coraje y sacrificio que, durante más de un siglo, protagonizarán decenas de miles de hombres y mujeres de Extremadura. El relato comienza a mediados del siglo XIX, con el violento reajuste del sistema de propiedad que supondrán las desamortizaciones. La de Madoz, en 1855, privatizará más de un millón de hectáreas en Extremadura y tendrá unos efectos devastadores para los campesinos sin tierra. La desamortización saca a subasta “el último asidero de la pobreza: el bosque comunal, el ejido, que era la fuente de subsistencia de los que no tenían nada”.  El latifundio, el pecado original de Extremadura, se extiende y los más pobres son condenados a elegir entre la emigración y la intemperie. El bracero, señala Chamorro, “perdió la última oportunidad no ya de poseer un pedacito de tierra sino de caza, leña, pastos, espigueo, pastoreo sobre rastrojos y carboneo en ejidos y montes comunales”. El regeneracionista Joaquín Costa lo describió de forma metafórica: “Estos bienes eran el pan de los pobres, sus minas de oro, sus fondos de reserva”.

Los terratenientes cercan sus nuevas propiedades y establecen que “todo lo que se mueva dentro del fundo tiene carácter cinegético”. Empiezan así a producirse las primeras víctimas, cuyo delito consiste en intentar llevar a los hijos un poco de pan. Y al tiempo surgen la primeras respuestas, los embriones de un gran movimiento popular. En el sexenio revolucionario, entre 1868 y 1874, Extremadura vivirá un periodo de intensa agitación campesina, en el que se producirán importantes luchas por recuperar los bienes comunales y las primeras ocupaciones de tierra. Fernando Sánchez Marroyo lo relata de forma pormenorizada.“A fines de 1868 un buen número de vecinos de Salvatierra de los Barros invaden tumultuariamente la Dehesa del Portero y, tras haberse apoderado de la bellota, talan las encinas”. Dos años más tarde, en Salvaleón, los jornaleros invaden colectivamente los latifundios y se apropian de la bellota. En Higuera la Real son más de 300 los que asaltan las fincas. Y en 1871 serán los campesinos sin tierra de Llera, armados de hachas, los que invadan las dehesas del término de Hornachos.

Los campesinos han visto cómo se les robaban las tierras comunales, sobre las que tenían derechos de aprovechamiento históricos cuando no ancestrales y no estaban dispuestos a aceptarlo. Es un proceso que se da en toda Europa, pero de forma mucho más intensa en las zonas de latifundio. Desposeer a los campesinos, privarles del acceso a los bienes comunes es una palanca indispensable para la acumulación originaria y el despliegue del capitalismo.

El movimiento va ampliando sus repertorios de lucha, desde el incendio selectivo al derrumbamiento de cercas, la caza furtiva o el motín de consumo. Pero entre todos hay un recurso que aparecerá en los momentos de más potencia organizativa: la recolección o el rebusco colectivo de la bellota. En Alconchel, en 1896, un grupo de 60 hombres marcha a la dehesa para exigir una peseta o una cantidad equivalente en bellotas. Al año siguiente, serán procesadas por hurto 91 personas en Villalba de los Barros. Quien cuenta todo esto es ahora el historiador alemán Martín Baumeister, el autor de uno de los mejores libros que se han escrito sobre la historia de Extremadura, Campesinos sin tierra. Solo en Badajoz, durante el otoño de 1903 y el invierno de 1904 se producirán alrededor de 340 detenciones por hurtos en las fincas y hurtos de leña, de los que el 75% son hurtos de bellotas. “Las amplias y solitarias dehesas se convirtieron en escenario de una enconada lucha cuerpo a cuerpo entre ladrones y guardas”, escribe Baumeister, que cita el crimen de un bellotero en el invierno de 1895 en Badajoz, muerto por el disparo a bocajarro del guarda de una finca.

No, no son simples delitos, como se empeñan en presentarlos los terratenientes y los políticos de la Restauración. Son la contestación de la criatura oprimida, la resistencia a la privatización de la tierra y a la proletarización del trabajo. Son las rebeldías primitivas de una comunidad que se resiste a aceptar las nuevas relaciones de propiedad.

En las primeras décadas del siglo XX el movimiento campesino se fortalece, combinando viejas y nuevas formas de lucha. Las sociedades de resistencia dan paso a los sindicatos y, de forma creciente, el motín pierde peso en beneficio de la huelga. Pero la acción individual y colectiva en la dehesa, la lucha directa por los frutos, no cesa en ningún momento. En 1909 es en Nogales, donde los parados deciden comenzar a recoger bellotas abiertamente para asegurarse la alimentación de sus hijos. Tres años más tarde en Fregenal de la Sierra se producen graves desórdenes, ahora es una campesina la asesinada a manos de los guardas y serán 19 los procesados. El 29 de noviembre de 1914, en la finca Guadámez, otro bellotero de Zalamea de la Serena pierde la vida por los disparos de la Benemérita.

En noviembre de 1916, será Alburquerque la localidad donde se produzca un nuevo crimen: “la primera semana de la temporada se produce una fuerte confrontación entre la Guardia Civil y algunos obreros agrícolas que pretenden que la cosecha de bellotas en La Acotada sea un derecho comunal”. Los derechos de vuelo de todas las fincas incluidas en los Baldíos de Alburquerque, de la que forman parte 34.000 hectáreas, son comunales desde 1430, fecha en la que el infante don Enrique de Aragón entregara las tierras al pueblo y se estableciera la recogida comunal de la bellota. El segundo día en el que los campesinos vareaban y recogían la bellota se presentaron en la dehesa sesenta guardias civiles de Badajoz para impedir que continuaran con la recolección y dispararon sobre la multitud matando al jornalero Felipe Bautista Maya.

Villafranca de los Barros, en 1917, con 169 denuncias por parte de los guardas contra 824 rebusqueros y Malpartida de la Serena, localidad en la que 250 vecinos asaltaron la dehesa propiedad de la condesa y comenzaron la recolección, serán otros dos exponentes de la constante organización y pugna de los campesinos. No, no son delitos ni espasmódicas “rebeliones del estómago”. Es la expresión de una conciencia de clase creciente y de un pueblo que defiende la economía moral comunitaria frente al “molino satánico” del capitalismo.

La Segunda República, el principio esperanza

Campesinos de Zorita
fueron a los encinares
a coger esas bellotas
que ni los cerdos ya pacen,
los llevaba el hambre.

Con tres civiles, Juan Gómez
llegó a las tres de la tarde.
Un tiro arrancó tres ayes.

 Se les prometen los campos
y al campo van a matarles.
Promesa cumplida en sangre.

Romance a los campesinos de Zorita, Rafael Alberti, 1933

La II República nace con la promesa de la Reforma Agraria. Parece que el veterano sueño al fin ha tomado forma. La Reforma Agraria es la utopía concreta de regiones latifundistas como Andalucía y Extremadura, la gran esperanza, pero una esperanza que no permite dilaciones. El gobierno republicano aprueba una serie de normativas para paliar la situación de la población jornalera y en septiembre de 1932 promulga la Ley de Reforma Agraria. Pero, a pesar de la tibieza de las medidas, los grandes propietarios la boicotean sistemáticamente. Pasan los meses y el compromiso se va desvaneciendo, entre el legalismo del gobierno y las zancadillas de la patronal y la derecha.

Pronto los campesinos comprenderán que la Reforma Agraria sólo se abrirá camino con organización y con lucha. El pulso trágico no cesará ni un solo día. Víctor Chamorro resumió la pugna y la epopeya campesina durante la II República en “tres fechas consanguíneas”: la huelga general de junio de 1934, la ocupación masiva de fincas el 25 de marzo de 1936 y la matanza de Badajoz en agosto de ese mismo año. Pero esos tres momentos fundamentales –la derrota, el triunfo y la venganza–, se levantarán sobre un tapiz molecular de combates, pueblo a pueblo.

La batalla en las dehesas y en los montes, por la bellota y por la leña, se acompasará a las urgencias del hambre y a la pugna general por la Reforma Agraria. El golpe militar de julio de 1936 abortará la aprobación de la ley de rescate y devolución de los bienes comunales a los municipios, una norma que habría resuelto definitivamente el litigio bellotero. En el período  republicano se producirán hurtos y recolecciones colectivas en un gran número de pueblos. Y en algunos de ellos, como detalla Hortensia Méndez, irán acompañados de graves confrontaciones con la Guardia Civil. En Barcarrota, en 1931, “un grupo de vecinos se enfrentó a la Benemérita mientras esta conducía a prisión a tres detenidos por robar bellotas”; en el enfrentamiento resultaron heridas seis personas. En Granja de Torrehermosa y Talarrubias la Guardia Civil dispara contra los campesinos dejando algunos heridos y en Valverde de Leganés golpean a culatazos a dos obreros cuando se limitaban a recoger bellotas para mitigar el hambre.

Con todo, los hechos más graves sucederán en Campillo de Llerena, Jerez de los Caballeros y  Zorita, localidades donde la intervención de la guardería rural y la Guardia Civil causará víctimas mortales. Cabe reseñar por su trascendencia los sucesos ocurridos el 7 de noviembre de 1932 en Navalvillar de Pela. El telegrama enviado por el Gobernador Civil de la provincia al Ministro de Gobernación revela la densidad organizativa y política del movimiento campesino, la fortaleza de la comunidad que ha construido:

Ampliando información contenida mi telegrama 123, participo V.E. que mañana siete actual un grupo de cuatrocientos o quinientos obreros de la Casa Pueblo Navalvillar de Pela irrumpió en la dehesa Campillo, dedicándose hurtar bellotas; y al ser vistos por tres Guardias Civiles que practicaban servicio correrías, le requirieron abandonar frutos y su entrega a lo que se negaron llegando seguidamente dos guardas jurados dicha finca que se unieron Guardias Civiles. Inmediatamente los obreros rodearon fuerzas citadas y hablando la coparon arrojándose sobre ella hasta desarmarla, cachearla y despojarla municiones, credenciales. Acto seguido se presentó arrendatario dehesa a caballo y un obrero disparó contra aquel dos veces un fusil de los arrebatados a Guardias, sin que conste hiciera blanco, pues salió huyendo a galope”.

El telegrama continúa relatando cómo los obreros se dirigieron al pueblo y entregaron en el Ayuntamiento tanto a los guardias desarmados como las armas y municiones que portaban. Esa misma mañana llegaría al pueblo un capitán de la Guardia Civil con fuerzas de Villanueva de la Serena, procediendo a detener a 17 campesinos en medio de una gran tensión. El telegrama terminaba de este modo:

“Hasta ahora sin lamentables consecuencias, ánimos muy excitados, obreros estado levantisco por detenciones practicadas, solo ceden ante volumen fuerzas, pero puede ocurrir hechos luctuosos en momento traslado detenidos a cárcel partido judicial Puebla Alcocer, a disposición Juez Instrucción, si bien ordeno, para evitarlos, se haga aquel discretamente en momento oportuno y con gran cantidad de fuerza. Le saludo”

La posguerra, la pedagogía del hambre

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida por un botín sangriento:
como los tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.
El hambre, Miguel Hernández

Y tras la guerra, el hambre, losañoshambre, como escribirá Manuel Pacheco. “Se terminó la guerra,/ vino el Ayuntamiento que daba seis pesetas por derruir murallas./ Las manos me dolían con el pico y la pala,/Agosto era una brasa, /y vino el añohambre /y tuve que comer como las cabras”. Stanley Payne cifrará en 200.000 muertos los fallecidos por desnutrición o enfermedades derivadas de ello en los cinco años siguientes a la guerra. Tiempo de hambruna: la versión más brutal de la palabra hambre se acaba imponiendo, como señala el historiador Miguel Ángel del Arco. La dictadura justificará el hambre con tres argumentos: primero, las consecuencias de la guerra, después la pertinaz sequía y por último la autarquía, el aislamiento internacional. En esa situación las clases populares “multiplican las estrategias de adaptación frente al hambre”, explica el historiador David Conde.“Robar o estraperlar para comer, no es delito”, es la convención no escrita entre los humildes. “Una suerte de expiación cultural de la culpa determinó que este tipo de prácticas estuvieran implícitamente toleradas o reprimidas con escasa severidad”.

“El hambre de posguerra fue un fenómeno político”, sostiene Conde. “Aquella hambre fue una forma más de represión y control social a través de la que el régimen pretendió controlar y esquilmar a las capas menos privilegiadas y, probablemente, menos afectas con su política”. La rescisión y desahucio de los yunteros en las dos décadas posteriores a la guerra, la prohibición fáctica del rebusco o las dificultades establecidas para la práctica del respigueo abundan en la tesis defendida por David Conde. Los historiadores Sergio Riesco y Francisco Jiménez, por su parte, ahondarán en esa misma línea: “La justicia de Franco dejó a cientos de miles de familias sin sustento como represalia por su pasado republicano”. La prioridad, señalan era “la de restaurar el viejo orden agrario antes que paliar los efectos del hambre en el contexto de la carestía autárquica”.

Para llevar adelante esa política, para extirpar definitivamente el gen de la rebeldía y asentar con solidez la dominación de clase, el régimen pondrá en pie un formidable aparato burocrático-represivo. Guardia Civil, guardas rurales y guardas de bellota de los que dispondrán en las fincas grandes. El latifundio contará nada menos que con tres líneas de defensa. “En el caso de la Guardería Rural, tanto los guardas mayores o jefes de guarda, como los guardas de categoría inferior, deberían cumplir entre otros los siguientes requisitos políticos: ser militante de Falange de las JONS, carecer de antecedentes penales, haber sido informado favorablemnte por la Guardia Civil, además de saber leer y escribir (…) Este grado de fidelidad a los principios del Movimiento se exige todavía en 1955 a los guardas rurales”. José Antonio Pérez Rubio, en su excelente libro Yunteros, braceros y colonos analiza con minuciosidad el edificio económico y represivo que se está alzando. El número de guardas a pie o a caballo en Extremadura rondará durante toda la década de los años cincuenta el número de 1000 (unos 670 en Badajoz y 330 en Cáceres, como media).

Pero el contumaz campesino sin tierra, el bellotero incansable, desafía una y otra vez el feroz dispositivoSólo en el año 1952 el número de denuncias presentadas por los guardas rurales en Extremadura ascenderá a casi 35.000. Y todavía en 1963 el volumen de denuncias es escalofriante: 13849, una cantidad mucho más elevada que en otras regiones. La interpretación de los datos, según Pérez Rubio, no deja lugar a dudas: “en Extremadura están mejor organizados los aparatos burocrático-represivos, es donde se reprime con mayor fuerza los delitos en el entorno agrario y la región con mayor “conflictividad soterrada”. Sánchez Marroyo es también concluyente sobre las dimensiones del conflicto bellotero: “Se puede asegurar que a lo largo de la Historia Contemporánea, el comportamiento delictivo más frecuente en Extremadura, el que motivó la incoacción de mayor número de causas, fue el hurto de bellotas, de forma individual, aunque generalizada, en situaciones estables, y colectiva: en los momentos de quiebra social o institucional”.

La sincronía entre el poder político y los latifundistas es especialmente significativa en las montaneras, entre noviembre y febrero, coincidiendo con el período de maduración de la bellota. La vigilancia en las dehesas se incrementará de modo ostensible. Destacamentos de guardias civiles se instalan en las grandes fincas a requerimiento de sus propietarios, que se comprometen a pagar “un plus correspondiente al mantenimiento y alojamiento de esta tropa en los cortijos de las dehesas”. Sólo en Cáceres, en 1951, 118 guardias civiles serán destinados a este fin. El antropólogo Rufino Acosta, completa esa información, referida en este caso al otro extremo de la región, a la comarca de Tentudía. “Además de los guardas de bellota, encargados en exclusiva de intentar impedir el corriqueo, en algunos de los grandes latifundios estaban destacadas parejas de la Guardia Civil durante parte de la época de la bellota. En algunos de estos aún sigue conociéndose por el cuarto de los civiles la habitación donde paraban los guardas”. Corriqueros es el nombre específico con el que se denominará a los belloteros en

Sánchez Marroyo expurgará a conciencia las sentencias ejecutadas en la Audiencia Provincial de Cáceres durante el periodo objeto de nuestro análisis. Las conclusiones son demoledoras: los delitos contra la propiedad supusieron en la década de los cuarenta el 46% de los juzgados en total, llegando inclusive a un escandaloso 70% en el año 1942. Esto viene a demostrar “el paso ante los tribunales de justicia de miles de personas cuyo único delito -tipificado habitualmente como “hurto de campo”- había consistido en la mera sustracción de alimentos de primera necesidad”.

No pan arrodillado. Los belloteros, un testigo de dignidad

 No pan arrodillado. El hambre es cierta.
Qué sé yo por qué vivo, campanero,
pues no doblo mi cuello ante el negrero
látigo que restalla en mi alma abierta. 

Y no me arrastraré de puerta en puerta
como un perro a pedir pan pordiosero.
Si me muero de hambre, si me muero…
también irá conmigo el hambre muerta.

Pan, Luis Álvarez Lencero

La figura del bellotero se mantendrá hasta los años sesenta, Y ello a pesar de que, como señalaba Sánchez Marroyo, “el simbolismo subversivo que había tenido el bellotero resultaba especialmente proscrito en el nuevo orden”. En España, escribía Ehrenburg, “el pobre rebosa dignidad. Tiene hambre, pero es orgulloso. El fue quien obligó al burgués español a respetar sus andrajos”. Víctor Chamorro retrató también ese elemental grandeza de los humildes: “el extremeño se quita la gorra, pero no agacha la cabeza”.

Los años cuarenta, cincuenta e incluso sesenta del siglo XX dejarán otro reguero de damnificados. Es el libro negro e inédito del latifundio.  “Aunque en los años cincuenta hubiese descendido en intensidad respecto a la mucho más difícil década anterior, el robo de bellotas era una práctica muy generalizada entre los jornaleros cuando había necesidad, que solía ser cada tercer día y el de en medio: “Aquí íbamos casi todos. Menos los curas…” , asegura burlón Rufino Acosta y con él un campesino anónimo de la comarca.

Los datos que aporta Pérez Rubio, relativos solo a un año, 1955, y a nueve pueblos de la provincia de Cáceres pueden servirnos sin embargo para acercarnos al perfil de los denunciados y detenidos por el hurto de bellotas. El número de atestados de la Guardia Civil ascendió en este caso a 181 personas. La mayor parte de las cuadrillas detenidas están compuestas de tres miembros o menos, pequeños grupos de de ayuda mutua que comparten las tareas de recogida,  transporte y vigilancia. Dos datos importantes y reveladores: uno de cada cinco detenidos es menor de 15 años y el 28 por ciento son mujeres. El volumen de bellotas incautado a los jornaleros será ridículo: no pasará del quintal nunca y en la mayoría de los casos apenas alcanzará la cuartilla, o sea poco más de 10 kilos.

Logrosán, 18 de septiembre de 1949. “En virtud de lo acordado por el señor Juez Comarcal de la localidad, en el juicio de faltas que por denuncia de la Guardia Civil se tramita sobre hurto de bellotas, el 31 de octubre de 1947, en la finca Moheda, se cita a los inculpados Juan Fernández Cerezo, de 32 años de edad, casado, y a un hijo del mismo, llamado José Fernández, de 11 años, que manifestaron ser vecinos de Zorita”

Cáceres, 14 de marzo de 1950. El secretario del juzgado municipal, Ángel Álvarez Guerrera da fe de la sentencia contra la denunciada “Juana Bejarano Cordero, la que dijo ser de 26 años, casada, natural y vecina de Arroyo de la Luz, cuyas demás circunstancias se desconocen, como igualmente su paradero, por hurto de bellotas”

Son sólo dos espigas de la inmensa gavilla de la represión a los belloteros y a las belloteras. Una gavilla repleta de irredentas también, que guardaban las bellotas en los mandiles o aprovechaban la fiesta del Corpus, la fiesta de la Guardia Civil, para recoger el fruto tan necesario.

Somos las belloteras
que venimos de bellotas.
Porque venimos cantando
nos han llamado las locas.

Es el cántico de las belloteritas de Salorino, que ha recogido David Hernández Jiménez. Como en tantas otras zonas de Extremadura, muchas de ellas son cogeoras de día, al servicio del amo, y belloteras de noche, leales a sus familias.

Los campos de Extremadura, como los de Andalucía están llenos de sangre jornalera. Fernando Resmella Vizcaíno, jornalero de Alburquerque, acribillado por un guarda de campo nada menos que en 1955, cuando iba a rebuscar aceitunas para darle de comer a sus hijos. Juan Belecuco, jornalero de Quintana de la Serena, asesinado por un guarda, por el grave delito de entrar a coger una sandía a la finca. Campanario, Villalba de los Barros, Fuente del Maestre, son muchos los pueblos en los que se mantiene  el recuerdo de palizas y represalias contra los belloteros.


Francisco Moreno Romero. De 22 años de edad. Matado el día 5 de enero de 1947. Por la Guardia Civil, por un haz de leña, en el Ejido de San Juan. En recuerdo de su prima Rosenda Gahete León. 

Estas son las palabras que acompañan la lápida del cementerio de Granja de Torrehermosa, en la provincia de Badajoz. A Francisco Moreno le mataron por la noche, cuando volvía con una carga de leña para  que su familia pudiera defenderse del frío. Así lo recordaba Juan, un familiar de Francisco Moreno. “Le mataron cuando casi llegaba a su casa, en la calleja de San Juan. La Guardia Civil le dio el alto, él se asustó, quizás temía una nueva paliza, salió a correr y lo mataron por la espalda. Le llamaban Punciano. Mi abuela siempre hablaba de la noche que mataron a Punciano”.

Un haz de leña es lo que ha valido en Extremadura la vida de un jornalero. Recordar a los Resmella, a los Belecuco, a los Punciano. Y hacerlo no sólo para que su nombre no los borre la historia, no sólo para rescatarles del olvido. Recordarles también para alentar con su ejemplo la lucha de todos los espigadores y espigadoras, los rebusqueros, corriqueros y belloteras de nuestros días. A quienes luchan contra los cercamientos y alambradas de nuestro tiempo. A quienes bregan contra la privatización de la tierra y del agua, de la vivienda y de los saberes, de las semillas y de las vacunas. Nuestras vidas valen más que los beneficios de los poderosos.

25 de Marzo: honor y gloria a los belloteros, orgullo de Extremadura.

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Los homínidos de la península ibérica se alimentaron de elefante hace 1,2 millones de años

 

 

Los homínidos de la península ibérica se alimentaron de elefante hace 1,2 millones de años


TERCERAINFORMACION / 07.04.2024

  • Las marcas de corte más antiguas de Europa sobre restos de Mamuthus meridionalis, hallados en el yacimiento Fuente Nueva 3 en Orce (Granada), confirman que los humanos comieron su carne. En la investigación, liderada por las universidades Complutense de Madrid y Granada, también aparecen marcas de dientes que apuntan a tigres dientes de sable.

Recreación de la explotación del mamut meridionalis de FN3 realizada por algunos de los primeros pobladores del continente europeo / Jesús Gamarra

 

La presencia de marcas de corte sobre restos óseos de elefante Mammuthus meridionalis procedentes del yacimiento Fuente Nueva 3 de Orce (Granada) confirman que los humanos comieron de este animal hace 1,2 millones de años, según una investigación en la que participan la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la Universidad de Granada (UGR), la Universidad de Jaén y la Universidad de La Laguna, entre otras.

Estas marcas de corte sobre esta hembra de elefante son las más antiguas conocidas para este tipo de animal, tanto de la península ibérica como de Europa hasta el momento. En 2013 se publicó el descubrimiento de los restos de un elefante en semiconexión anatómica asociado a restos de industria lítica y coprolitos de Pachycrocuta brevirostris, un tipo de hiena extinta del Pleistoceno. La novedad de este artículo, publicado en Quaternary Science Reviews, es que los estudios tafonómicos —formación de fósiles— y la aplicación de inteligencia artificial (IA) demuestran que los humanos se alimentaron de este gran animal.

“Cuando no hay marcas de corte sobre un resto fósil que aparece en un yacimiento arqueológico, no hay pruebas directas que permitan sostener que ese animal pudo ser aprovechado por los seres humanos, solo permiten especular con la posibilidad de. Es como un crimen, si no hay cuerpo ni arma solo se puede especular, pero teniendo el arma y el cuerpo tienes la prueba directa. Las marcas de corte sobre los huesos del elefante son la prueba que confirman que los humanos comieron del animal”, señala José Yravedra, catedrático de departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología y director de la Unidad de Arquemetría y Análisis Arqueológico del CAI de Ciencias de la Tierra y Arqueometría de la UCM.

Otra de las novedades que destacan en el artículo es que el elefante presenta también marcas de dientes. Para determinar que carnívoro dejó marcas de diente sobre los huesos, se utilizó un análisis tridimensional de documentación de alteraciones tafonómicas (este caso marcas de diente), en combinación con técnicas de inteligencia artificial que ayuda a clasificar con alto índice de probabilidad que carnívoro hace las marcas.

Felinos sí, hienas no, según la IA

El análisis asocia las marcas a tigres dientes de sable y se confirma que ellos también marcaban los huesos cuando comían, sugiriendo que “apuraban” más el alimento, según nos investigadores.

Para sorpresa de los investigadores, sobre el elefante no se han encontrado marcas de diente de Pachycrocuta. “Tradicionalmente se dijo que las hienas actuaron sobre este individuo, pero en realidad no se ha visto nada que lo refleje”, reconoce Yravedra.

Por último, basándose en la posición anatómica del corte y de las marcas de dientes, los investigadores proponen que tanto los homínidos como los tigres con dientes de sable tuvieron acceso temprano al animal.

El mamut murió de muerte natural

La elefanta encontrada en Fuente Nueva 3 entre los años 2001-2003 es el cadáver casi completo de una hembra de mamut que murió por causas naturales a los 50-60 años de edad. Este mamut está representado casi en su totalidad faltando solo las extremidades y la cabeza, desconociendo por el momento el paradero de estas partes. A partir de la micromorfología de sedimentos asociados a este animal se pueden obtener informaciones muy relevantes según desvelan los investigadores de las universidades de Jaén y La Laguna. Estos estudios consisten en el análisis de bloques de sedimentos que se convierten en láminas de 30 micras de grosor que luego se analizan bajo el microscopio desvelado características imperceptibles al ojo humano.

“La micromorfología ha demostrado que a hembra de proboscídeo falleció cuando el entorno de Fuente Nueva 3 —hace 1,2 millones de años— estaba cubierto por las aguas. Esto explica también el excelente estado de conservación del esqueleto”, comenta Juan Manuel Jiménez Arenas, investigador de la UGR. Lo cual indica que humanos y grandes felinos tuvieron que aprovechar la elefanta antes de que quedara completamente cubierto por las aguas.

“Estos resultados sirven a la comunidad científica para abrir una ventana al pasado, y continuar desentrañando los misterios de las vidas de las poblaciones humanas del pasado”, concluye Yravedra.

Referencia:

José E. Ortiz et al. “Lipid biomarkers in high mountain lakes from the Cantabrian range (Northern Spain): Coupling the interplay between natural and anthropogenic drivers”. Anthropocene.

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Paco Ibañez Jorge Manrique Coplas por la muerte de su padre

EXTREMA TENSIÓN EN UCRANIA: RUSIA ESTÁ ENFADADA | SE DESCUBRE QUIÉN FINA...

martes, 9 de abril de 2024

El genocidio como ruido de fondo. [Hay que colgar en la libretilla de asesinatos impulsados por las bestias insensibles del capital domínate (enemigos mortales de la sociedad), solamente en Gaza, 33.205 asesinatos (en los últimos meses) de palestinos y 75.933 personas heridas. Y llamar la atención de los trabajadores, que somos los trabajadores y no Mariquita la Yeyé, los que en definitiva pagamos y financiamos tales asesinatos, aparte de que también somos los trabajadores la carne de cañón que muere y mata a otros trabajadores para engordar los bolsillos y buches de las bestias insensibles del capital. Cuestión de que los trabajadores tomemos conciencia (conocimiento claro y objetivo) de cuáles son nuestros interese y cuales no son nuestros intereses (los del capital). Cuestión de organización social, política y económica de los trabajadores sin representantes de la representación representativa del negocio de la representación, porque sabe usted, yo te consenso lo que quieras que te consense si con ese consenso te robo y te engaño. Es más, porque yo soy un hombre de consenso, te voy a dar otra de consenso a condición de que te tengo que robar más que antes, y así hasta que quieras. Hasta la próxima III Guerra Mundial, para que veas mi buena voluntad.]

 

Nos acostumbramos al ruido de fondo, de modo que llegamos a ni siquiera oírlo. Como los nazis en Auschwitz con la barbarie, tal como se nos narra en el premiado film La zona de interés. Como hacen tantos ahora, ante el genocidio que se está cometiendo en Gaza.


El genocidio como ruido de fondo


Naomi Klein

El Viejo Topo

9 abril, 2024 

 


Es una tradición de los Oscar: un discurso político atraviesa el velo de la mundanalidad y la autocelebración. Se producen reacciones antagónicas. Algunos elogian al orador, otros lo consideran el usurpador egoísta de una noche de fiesta. Luego todos pasan página.

Sin embargo, sospecho que el impacto de las palabras del director Jonathan Glazer, que detuvieron el tiempo en la ceremonia de entrega de premios de Los Ángeles el 10 de marzo, durará mucho más y su significado será analizado durante años.

Glazer recogía el premio a la mejor película internacional por La zona de interés, inspirada en la historia de Rudolf Höss, el comandante del campo de concentración de Auschwitz. La película sigue la idílica vida familiar de Höss con su esposa e hijos, que se desarrolla en una casa señorial con jardín adyacente al campo de concentración.

Glazer describió a sus personajes no como monstruos, sino como “horrores irreflexivos, burgueses y ambiciosos”, personas capaces de convertir el mal en ruido de fondo.

Antes de la ceremonia del 10 de marzo, La zona de interés ya había sido aclamada por numerosas estrellas del mundo del cine. Alfonso Cuarón, el director ganador del Oscar por Roma, la llamó “probablemente la película más importante de este siglo”.

Steven Spielberg la describió como “la mejor película sobre el Holocausto que he visto desde la mía”, en referencia a La lista de Schindler, que ganó el Oscar hace treinta años. Pero si bien el triunfo de La Lista de Schindler representó un momento de unidad para la mayoría de la comunidad judía, La zona de interés llega en un momento diferente.

Hoy en día existe un intenso debate sobre cómo deben recordarse las atrocidades nazis: ¿debe considerarse el Holocausto sólo un drama de los judíos o como algo más universal? ¿Fue una laceración única de la historia europea, o un regreso a casa de los genocidios coloniales, junto con la lógica y las teorías raciales que estaban en su base? ¿Ese “nunca más” significa nunca más para todos o nunca más para los judíos, una promesa que hace que Israel sea intocable?

Estos conflictos sobre el universalismo, el excepcionalismo y la comparación del trauma están en el centro de la acusación de genocidio de Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia y están desgarrando a las comunidades judías de todo el mundo.

En un minuto, Glazer tomó partido con valentía en cada una de estas disputas. “Todas nuestras decisiones fueron tomadas para reflexionar y confrontar el presente, no para decir ‘mira lo que hicieron entonces’, sino ‘mira lo que hacemos ahora’”, dijo, descartando la idea de que comparar los horrores de hoy con los crímenes nazis significa en sí mismo minimizar y no dejar dudas de que era su intención trazar una continuidad entre el monstruoso pasado y nuestro monstruoso presente.

Y fue más allá: “Estamos aquí como hombres que se niegan a permitir que sus identidades judías y el Holocausto sean manipulados por una ocupación que ha arrastrado al conflicto a tantas personas inocentes, tanto las víctimas del 7 de octubre en Israel como las del ataque en marcha en Gaza.»

Para el director, Israel no puede salirse con la suya y no es ético utilizar el trauma del Holocausto como justificación o cobertura de las atrocidades cometidas hoy por el Estado israelí.

Otros han esgrimido estos argumentos en el pasado, y muchos han pagado un alto precio, especialmente si son palestinos, árabes o musulmanes.

Glazer lanzó su bomba retórica protegido por una armadura de identidad: se presentó ante el público como un judío blanco de éxito –con otros dos judíos blancos de éxito a su lado– que, juntos, habían hecho una película sobre el “Holocausto”. Y este privilegio no lo protegió de la ola de calumnias que distorsionaron sus palabras al afirmar que repudiaba su identidad judía, acusación que fortalece la tesis del director.

Igualmente significativo es lo que ocurrió después de su discurso. Tan pronto como Glazer lo terminó –dedicando el premio a Aleksandra Bystroń Kołodziejczyk, una mujer polaca que llevaba comida en secreto a los prisioneros de Auschwitz y que luchó contra los nazis en las filas del ejército polaco–, aparecieron en escena los actores Ryan Gosling y Emily Blunt.

Sin siquiera una pausa comercial, fuimos catapultados a una broma sobre el fenómeno «Barbenheimer», con Gosling diciéndole a Blunt que Oppenheimer, la película sobre la invención de un arma de destrucción masiva que ella protagonizó, había tenido tanto éxito como Barbie en la taquilla, y Blunt acusando a Gosling de pintarse abdominales falsos.

Al principio temí que esta improbable yuxtaposición debilitara la intervención de Glazer: ¿cómo podrían coexistir las desgarradoras realidades que acabo de invocar con esta energía más propia del baile de una escuela secundaria de California?

Entonces lo entendí: el brillante artificio que enmarcaba ese discurso en realidad ayudó a reiterar el concepto. “El genocidio se convierte en el trasfondo de sus vidas”: así describió Glazer la atmósfera de su película, donde los personajes afrontan sus problemas cotidianos (niños que no duermen, una madre insaciable, infidelidad) a la sombra de las chimeneas que arrojan restos humanos.

Estas personas no ignoran que más allá de su patio trasero está funcionando una máquina de muerte a escala industrial. Simplemente aprendieron a vivir una vida plena en el contexto del genocidio.

Éste es el aspecto de la película de Glazer que parece más contemporáneo. Después de más de cinco meses de masacres diarias en Gaza, con Israel ignorando las órdenes de la Corte Internacional de Justicia y gobiernos occidentales reprendiéndolo de buen humor y continuando enviándole armas, el genocidio vuelve a convertirse en ruido de fondo.

Glazer enfatizó que el tema de su película no es el Holocausto, sino algo más duradero y omnipresente: la capacidad humana de vivir con atrocidades, de hacer las paces con ellas, de beneficiarse de ellas.

En su estreno en mayo, antes del ataque de Hamas el 7 de octubre y antes de la agresión de Israel en Gaza, se podría considerar la película como una obra intelectual que debe contemplarse con distanciamiento. Las personas que saludaron a La zona de interés con seis minutos de aplausos entre el público del Festival de Cine de Cannes probablemente se sintieron seguras al aceptar el desafío de Glazer.

Quizás algunos hayan reflexionado sobre lo mucho que nos hemos acostumbrado a ver nuevos barcos llenos de personas abandonadas a ahogarse en el Mediterráneo. O tal vez habrán pensado en los jets privados que los llevaron a Francia y en cómo sus emisiones están relacionadas con la desaparición de fuentes de sustento para los pobres en lugares lejanos.

Glazer quería que su película provocara este tipo de pensamientos incómodos. Sin embargo, desde que llegó a los cines en diciembre, nos ha conmovido mucho más el desafío con el que el director invitaba a los espectadores a contemplar el Höss que llevamos dentro.

La mayoría de los artistas intentan interceptar el espíritu de la época, pero La zona de interés puede haber adolecido de algo raro: un exceso de relevancia y actualidad.

En una de las escenas más memorables de la película, llega a la casa de los Höss un paquete con ropa y ropa interior de mujer robadas a los internos del campo. La esposa del comandante, Hedwig (interpretada por Sandra Hüller), estipula que todos, incluidas las criadas, pueden elegir una prenda. Se guarda un abrigo de piel e incluso prueba el lápiz labial que encuentra en un bolsillo.

Es esta intimidad con los muertos lo que resulta escalofriante. Y no tengo idea de cómo alguien puede ver esta escena y no pensar en los soldados israelíes que se filmaron revisando la ropa interior de los palestinos en Gaza o alardeando de robar zapatos y joyas para sus novias o tomándose selfies grupales con los escombros de Gaza de fondo.

Hay tantos ecos que la obra maestra de Glazer parece un documental. Es como si, filmando La zona de interés al estilo de un reality show, con cámaras ocultas en la casa y el jardín (el director habló de “Gran Hermano en la casa nazi”), la película hubiera anticipado el primer genocidio transmitido en directo.

Todos los que conozco que vieron la película no pudieron pensar en otra cosa que no fuera Gaza. No se trata de establecer una comparación con Auschwitz. No hay dos genocidios idénticos. Pero la verdadera razón por la que se construyó el edificio del derecho internacional humanitario fue precisamente para darnos las herramientas para reconocer ciertos elementos distintivos.

Y algunos de ellos –el muro, el gueto, las matanzas en masa, la intención de exterminio declarada reiteradamente, el hambre, el saqueo, la deshumanización y la humillación– se están repitiendo. Y de la misma manera, así es como el genocidio se convierte en un trasfondo, así es como aquellos de nosotros que estamos un poco más lejos de esos muros podemos bloquear las imágenes, apagar los gritos y simplemente seguir adelante.

Y es por eso que la Academia reforzó el mensaje de Glazer con ese cambio abrupto a “Barbenheimer”. La atrocidad vuelve a ser ruido de fondo.

¿Qué podemos hacer para detener la normalización? Muchos están ofreciendo sus respuestas con protestas, desobediencia civil, enviando convoyes de ayuda a Gaza o recaudando fondos. Pero no es suficiente.

Al ver los Oscar, donde Glazer fue el único en la pasarela de los ricos que habló sobre Gaza, recordé que habían pasado dos semanas desde que Aaron Bushnell, un soldado de 25 años de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, se prendió fuego frente a la embajada de Israel en Washington.

No quiero que nadie más lleve a cabo esa atroz forma de protesta. Pero conviene meditar sobre la afirmación que dejó Bushnell, palabras que considero un final contemporáneo de la película de Glazer: “Muchos de nosotros nos preguntamos: ‘¿Qué haría si viviera durante la esclavitud? ¿O durante el apartheid? ¿Qué haría yo si mi país estuviera cometiendo genocidio? La respuesta es: lo está haciendo. Ahora mismo.»

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LLAMAMIENTO CONTRA LA GUERRA DE LA OTAN

 


LLAMAMIENTO CONTRA LA GUERRA DE LA OTAN


 8 de abril de 2024  Coordinación Estatal Contra la OTAN y las BASES (CECOB) 

HOJAS PARA EL DEBATE

 

Como ya está sucediendo en otros países europeos, la reintroducción del servicio militar obligatorio va a suponer que la juventud europea – una vez más – va a actuar como carne de cañón en una guerra que nada tiene que ver con nuestros intereses como pueblos.  

Estimados compañeros y compañeras: 

Cada día que pasa es más evidente que la OTAN y los gobiernos de la UE han decidido preparar una guerra contra Rusia en suelo europeo. La presidenta de la Comisión Europea y el Secretario General de la OTAN así lo están reclamando y el presidente francés ha anunciado su intención de enviar tropas a Ucrania, lo que involucraría al resto de miembros de la Alianza Atlántica. No han explicado quien tomó esas decisiones, pero en ningún caso ha habido una consulta pública sobre un tema de la máxima transcendencia, en el que la población pone en juego sufrimientos inimaginables y la vida y su propia existencia como pueblo, si se llegara a desencadenar un conflicto nuclear, para el que ya se están preparando. 

La justificación para provocar ese desastre descomunal es el riesgo inminente de que Rusia invada Europa, aunque no es la primera vez que una mentira sirva para desencadenar una guerra atroz. No hay nada que lo justifique: Rusia no tiene nada que ganar, pero Europa sí. Rusia tienen todo aquello que Europa necesita; gas, petróleo, minerales estratégicos y un inmenso territorio en Asia, que conecta con China, India y el Sudeste asiático, lo que le ha permitido salir indemne de las  “sanciones” occidentales, mientras Europa sufre sus consecuencias y EE.UU. se enriquece.  En los últimos 100 años, Europa y Estados Unidos han intentado sistemáticamente apoderarse de Rusia; lo hicieron durante la guerra civil tras la revolución de octubre y durante la segunda guerra mundial, y en 1993 apoyaron un golpe de Estado para colocar en la presidencia a Boris Yeltisn, un aliado totalmente sometido a los intereses occidentales: el resultado fue la matanza de numerosos parlamentarios y una presidencia dictatorial que terminó de arruinar a Rusia.  Tras este episodio, EE.UU., con la complicidad de Europa, ha impulsado las “revoluciones de colores” en el entorno de Rusia, especialmente en Ucrania, en donde aupó al poder a las fuerzas nazis. Y desde hace más de 20 años ha impulsado la expansión de la OTAN hacia el este en un claro acoso militar a Rusia. 

La OTAN siempre ha estado en guerra con Rusia, aunque en este momento lo hace de forma más activa enviando armas y municiones, dando apoyo táctico y de inteligencia, conducción estratégica y enviando mercenarios y fuerzas encubiertas. El fracaso absoluto de la ofensiva contra Rusia requiere ya la intervención directa y abierta de la OTAN porque “no se puede permitir que Rusia gane la guerra”. 

De nuevo EE.UU. promueve un conflicto que está lejos de sus fronteras, aunque esta vez no es en un país de la periferia, sino en el centro. Una vez más, como en la I y II Guerras mundiales, alejados del riesgo, pero como entonces, aumentará exponencialmente las ganancias: el sufrimiento, el dolor, la muerte y la miseria los pondrán otros, pero la industria de la guerra, el complejo militar industrial y otras corporaciones obtendrán enormes beneficios. 

Para ello anuncian la puesta en marcha de una “Economía de guerra”, que significa dar prioridad absoluta a los gastos militares sobre cualquier otra consideración. Esto supone, que en una situación de grave crisis como la actual, con niveles muy altos de paro y de subempleo – en definitiva, de pobreza de amplias capas de la población – la clase trabajadora va a pagar los gastos de preparación para la guerra con un deterioro aún más profundo de sus condiciones de vida. 

Y como ya está sucediendo en otros países europeos, la reintroducción del servicio militar obligatorio va a suponer que la juventud europea – una vez más – va a actuar como carne de cañón en una guerra que nada tiene que ver con nuestros intereses como pueblos.  

Por último, la posición geoestratégica española y la existencia de instalaciones clave en nuestro territorio (las bases de Rota, Morón y Bétera y el CAOC de Torrejón) lo convierten en un escenario bélico preferente, con un enorme riesgo para la población, especialmente para los más vulnerables y los más jóvenes que, según se pide en Europa, deberían incorporarse obligatoriamente a filas. La pertenencia del Estado español a la OTAN, hipotecando todo resquicio de soberanía nacional e incumpliendo flagrantemente las condiciones del Referéndum, nos ata a los intereses del imperialismo anglosajón, que nos son totalmente ajenos, mientras la mayoría de las fuerzas políticas, intelectuales, académicas y todo tipo de medios de comunicación, ignoran esta escalada y los riesgos que asumimos. 

Ante esta grave situación, es preciso que los pueblos del Estado español, cuya experiencia de guerra es especialmente trágica y traumática y que supieron encontrar en la campaña contra la OTAN el camino para expresar conjuntamente nuestro sentimiento anti-imperialista, lo volvamos a hacer cuando el riesgo de una guerra mundial en suelo europeo es cada vez más evidente. En la actualidad, la lucha del pueblo palestino y la gigantesca respuesta de solidaridad que ha despertado en todo el mundo anticipan la posibilidad de un gran avance en la conciencia antiimperialista de los pueblos y en la percepción de las conexiones del imperialismo con el sionismo y con el fascismo. Por otro lado, desde nuestro suelo, desde nuestros mares y cielos, y con nuestro dinero, el gobierno está colaborando y favoreciendo el genocidio sionista contra el pueblo palestino, y lo está haciendo en nuestro nombre. Por ello, la lucha contra la OTAN y por el desmantelamiento de las bases militares extranjeras en el Estado español – desde las que se suministran armas y se perpetran los ataques contra el pueblo palestino y el Eje de la Resistencia – forma parte inseparable de la solidaridad con la lucha del pueblo palestino.  Es preciso hoy recuperar esa conciencia y parar la escalada que hoy está en marcha. Más allá de valoraciones y análisis que expresan otras posiciones políticas diferentes sobre temas internacionales, es preciso encontrar puntos mínimos de acuerdo entre distintas formaciones políticas y sociales que permitan una unidad de acción debidamente coordinada, superando la paralizante atomización existente.  

Será únicamente la movilización popular la que levante la conciencia que logre evitar que la escalada continúe. Creemos que la responsabilidad que tenemos ante nuestros pueblos nos lo exige.  La guerra, una vez que esté en marcha, no se puede parar. 

Por todo ello, desde la Coordinación Estatal Contra la OTAN y las Bases estamos lanzando este llamamiento para establecer cuanto antes mecanismos efectivos lo más amplios posibles para movilizaciones basadas en los siguientes principios mínimos para la unidad de acción:

· Reducción drástica de los gastos militares.  

· Por los derechos laborales y los servicios públicos de calidad. 

· No a la participación de las fuerzas armadas españolas en la guerra con otro país. El ejército debe tener exclusivamente carácter defensivo.  

· Salida inmediata del Estado español de la OTAN y cierre de las bases norteamericanas. Quienes estéis interesados en participar, escribidnos a cecob@contraotanybases.org y en breve nos pondremos en contacto con vosotros para considerar mecanismos de coordinación para la movilización. 

2 de abril de 2024 

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