miércoles, 21 de febrero de 2024
Hegel y Marx. Alienación y la idea comunista
Hegel
y Marx. Alienación y la idea comunista
Publicado el 21 de febrero de 2024 /
Por Marlon Javier López
KAOSENLARED
Uno de los grandes temas de
la Fenomenología del Espíritu y, de la filosofía de Hegel en
general es el de la alienación y su superación en la historia. Hegel concibe la
obra como una introducción a su sistema filosófico. Su definición de filosofía
implica una visión alejada del sentido común, este último nos arrastra a
concebir la realidad como una colección de objetos individuales separados de
nosotros. El saber filosófico, o como Hegel le denominaba, la “ciencia”,
difiere fundamentalmente del sentido común en este sentido. Para el saber
verdadero, la realidad no consiste en una suma de objetos individuales, sino
que estos encuentran su verdad en el todo: “la verdad es el todo”,
escribiría en la Fenomenología del Espíritu (Hegel, 2017, p. 15).
Sin embargo, la conciencia
de este saber, que Hegel denomina como saber absoluto, debe ser lograda por
medio de un proceso de aprendizaje, en el que se ponen a prueba todas las
formas de verdad alternativas. La exposición adquirirá una dimensión lógico
histórica (Lukács, 1970), ya que Hegel pretende demostrar el camino al
conocimiento no como el resultado de las especulaciones de un individuo, sino
como el logro de la humanidad en su desarrollo como especie.
Un punto de inflexión
fundamental será el pasaje del señorío y el siervo, un pasaje que de acuerdo a
múltiples pensadores fue decisivo en la formación del pensamiento de Marx.
Aunque recientemente se ha cuestionado tal influencia (Arthur, 1983), es
indudable que las implicaciones de la argumentación que Hegel realiza en dicho
pasaje lo sitúan en una posición bastante cercana a la desarrollada por Marx
posteriormente. En resumen Hegel se vale de la figura del señor y el siervo
para ilustrar la lucha por el reconocimiento implicada en la existencia humana.
Las personas no son lo que son en abstracto, su identidad se constituye de
manera social. Así pues, dos autoconciencias lucharán a vida o muerte para
obtener cada una el reconocimiento de la otra. Una cede por temor,
convirtiéndose en el siervo, mientras que la otra se alza como el amo que obtiene
el reconocimiento de la otra. Sin embargo en un giro dialéctico inesperado, la
conciencia sometida se revela como la auténtica, pues el amo, quien
inicialmente había mostrado su independencia absoluta (lo cual se revela en la
ausencia de miedo ante la muerte), ahora depende del trabajo del siervo para
sobrevivir. Este último, por el contrario obtiene el reconocimiento derivado
del uso que reciben los productos de su trabajo.
En la medida en que el
esclavo se enfrenta a una realidad hostil y ajena está alienado, sin embargo,
lo mismo acontece con el amo, quien solo obtiene el reconocimiento de un
esclavo, más no de otra autoconciencia libre como él. El reconocimiento del
esclavo no significa nada. Más aún, se ha vuelto dependiente, siervo de su
siervo, mientras el esclavo va superando la limitación que el mundo externo
representa para él, lo ha transformado por medio de su trabajo, de modo que ya
no le parece tan hostil. Es notable, dice Lukács, viendo en esta línea
argumentativa demasiadas semejanzas con Marx, que el progreso de la
historia se produzca por medio del trabajo (Lukács, 1970, p. 463).
El siervo pues se libera,
supera su condición alienada, pero lo hace de una manera limitada. Las formas
de la conciencia que representan esta etapa: el estoicismo, el escepticismo y
el epicureísmo representan al mismo tiempo las escuelas filosóficas
predominantes en la antigüedad romana. Son una respuesta subjetiva a la
alienación que predominaba en aquel mundo. Hegel explica por qué el
cristianismo tenía que desarrollarse bajo estas condiciones. Lo que aquellas
escuelas filosóficas expresaban era el rechazo ante una realidad que los
individuos no podían soportar. El despotismo de los emperadores romanos no
dejaba lugar para el surgimiento de una consciencia de lo universal. Sin
embargo, aquella era anhelada y dicho anhelo vino a ser llenado por el
cristianismo (Stewart, 2021, p. 49-50).
En su explicación del
cristianismo Hegel reproduce el esquema desarrollado en el pasaje del amo y el
esclavo. Dios, dirá, para ser un ser pleno, necesita el reconocimiento de otro
ser consciente. Es con el fin de satisfacer esa condición que se aliena a sí
mismo, creando el mundo en el que habitamos. En este mundo necesariamente debe
surgir un ser a su semejanza en virtud del cual pueda ser reconocido. En este
esquema, de acuerdo con Hegel, la humanidad se reconoce en lo absoluto, al
mismo tiempo que Dios obtiene pleno reconocimiento y existencia suprema. Sin
embargo, para que aquella sea completa, Dios debe devenir hombre, deviniendo
tanto divino como humano. La humanidad podrá ahora reconocerse plenamente en lo
divino (Stewart, 2021).
No obstante, esta
superación de la alienación también es defectuosa. Puesto que dicha
reconciliación ocurre en el ámbito de la fé y de lo simbólico. Para que sea
completa debe tener lugar en el ámbito de la razón. Hegel nuevamente reproduce
el mismo esquema, pero ahora en la esfera de lo político. En su Filosofía
del Derecho, Hegel defenderá que las instituciones políticas modernas
representan el triunfo de la razón y la plena realización del ser humano. Al
hacerlo, Hegel sostiene que el reino de la libertad ha sido conquistado, de la
mano con el saber absoluto. Con ello, Hegel implica que la humanidad por fin ha
alcanzado una condición en la cual puede realizar plenamente su potencial,
poniendo fin a una historia de alienación. Es solo en el Estado Moderno que la
voluntad general se reconcilia con “el saber y querer propio de la
particularidad” (Hegel, 1999, p. 380).
Hegel de este modo
identifica a la sociedad moderna como el reino de la razón y la libertad,
implicando con ello una superación de la alienación meramente subjetiva. En el
mundo moderno los seres humanos se reconocen como libres, sin embargo ¿lo son
realmente?. Es aquí donde se centra la crítica que el joven Marx realizará
tempranamente en contra de uno de sus más grandes maestros. Es notable que en
este punto Marx reproduce plenamente el procedimiento hegeliano. Aquel que
había señalado todas las formas de superar la alienación como insuficientes,
terminó aceptando una superación así misma insuficiente. La actitud crítica,
signo y sello de la dialéctica hegeliana, se detiene al afrontar los problemas
políticos de su propia época. Al criticarlo acerrimamente, Marx no hacía más
que ser fiel a su método.
Hegel dibuja con agudeza el
carácter alienado del mundo moderno, pero se equivoca al señalar que el Estado
moderno implica su superación. Para Hegel los estamentos, al mediar entre la
generalidad del Estado y la particularidad de la sociedad civil, aseguran la
reconciliación de estos dos extremos. La prueba de ello es que la sociedad,
gracias a esta acción mediadora en la esfera política puede funcionar como un
todo. Para Marx, esto representa una construcción meramente especulativa. En
lugar de esforzarse por comprender la lógica del mundo moderno, Hegel se
esfuerza por encontrar en el mundo moderno determinaciones del “concepto
lógico” (Marx, 1982, p. 403). Así pues, Marx distingue un problema en el
seno mismo de la filosofía de Hegel. Por un lado, el elemento especulativo de
su método, y por otro la agudeza empírica que Hegel demuestra al estudiar la
realidad social”.
La alienación no es un
fenómeno que surja como resultado de la necesidad de actualizar a Dios en el
mundo real, no es un fenómeno que se proponga el mero reconocimiento de la
humanidad para cobrar plena conciencia de sí. Es aquí donde Marx encuentra la
limitación de la crítica que Hegel desarrolla sobre el mundo moderno y sobre la
historia en general. El antagonismo, la alienación, es un proceso real que
persiste y que debe ser superado en el mundo real. La humanidad debe luchar,
para lograr la superación de la alienación en su carácter histórico social y no
simplemente como fenómeno de la conciencia. Este estado pleno de emancipación y
libre de alienación es lo que el joven Marx entendió como comunismo. Aunque
esta crítica no agota la riqueza del pensamiento de Hegel, así como de su
propuesta política, demuestra la fecundidad de la crítica marxiana, la cual no
hace más que seguir con fidelidad los pasos trazados por el propio maestro.
Referencias:
Arthur, Chis (1993) Hegel’s
Master-Slave Dialectic and a Myth of Marxology. New Left Review,
November-December, pp. 67–75
Hegel, G. F. W.
(2017) Fenomenología del Espíritu. Ciudad de México: Fondo de
Cultura Económica.
Hegel G. F. W. (1987) Lecciones
sobre Filosofía de la Religión v. 3 La religión consumada. Madrid:
Editorial Alianza.
Hegel, G. F. W.
(2017) Fenomenología del Espíritu. Ciudad de México: Fondo de
Cultura Económica.
Hegel, G. F. W.
(1999) Principios de la Filosofía del Derecho. Barcelona: Edhasa.
Lukács, G. (1970) El
Joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista. Barcelona:
Ediciones Grijalbo.
Marx, C. (1982). Escritos de Juventud.Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.Stewart, J. (2021). Hegel’s Century: Alienation and Recognition in a Time of Revolution. Cambridge University Press.
Imagen de portada:
Sammenstilling av to fotografier fra 1860-årene av Karl Marx (1818-1883, til
venstre) og Friedrich Engels (1820-1895). Marx og Engels Av Friedrich Karl Wunder/George
Lester. Lisens: Falt i det
fri (Public domain)
Ucrania admite situación “extremadamente difícil” en frente ante Rusia
Ucrania
admite situación “extremadamente difícil” en frente ante Rusia
TERCERAINFORMACION /
20.02.2024
El presidente de Ucrania
insiste en el envío de fondos, alertando que sus fuerzas enfrentan una
“extremadamente difícil” situación en la guerra contra los rusos.
Volodímir Zelenski dijo el lunes que el retraso
en la ayuda militar occidental ha afectado a su ejército, que necesita más
artillería, defensa aérea y armas de largo alcance para hacer frente a las
tropas rusas.
“La situación es
extremadamente difícil en muchas partes del frente, donde las tropas rusas han
concentrado el máximo de sus reservas”, argumentó el mandatario
ucraniano.
Además, puso de relieve que las fuerzas rusas
“están sacando ventaja de los atrasos en la ayuda a Ucrania”.
Zelenski hizo estas declaraciones mientras un
millonario lote de ayuda estadounidense para Ucrania se encuentra
bloqueado en el Congreso. Pese a que el Senado
aprobó el fondo para Kiev la semana pasada, corre el riesgo
de progresar en la Cámara Baja, dominada por los republicanos, que condicionan
la ayuda a temas fronterizos.
Además, en el contexto electoral que vive
Estados Unidos, han aumentado las preocupaciones de que el regreso del
republicano Donald Trump al poder pudiera alterar el actual apoyo de la
Administración Biden a Ucrania. De hecho, Trump se ha pronunciado en contra del
apoyo militar a Ucrania.
Con todo, el presidente estadounidense, Joe
Biden, aseguró el domingo a Zelenski que está “confiado” en ampliar la
ayuda para Ucrania.
En el campo de batalla, las fuerzas
rusas han logrado tomar recientemente la disputada ciudad de Avdiyka en
la región de Donetsk, su primera gran conquista desde la captura de Bajmut en
mayo de 2023.
El portal Politico indicó el
domingo en una nota que los funcionarios estadounidenses tampoco parecen estar
seguros de que Ucrania alcance la victoria, incluso con un nuevo impulso de
ayuda. Conforme al medio estadounidense, “el plan ahora […] es
simplemente evitar que el Ejército ucraniano se derrumbe”.
ayk/ncl/tqi
Biden y Starmer pierden el voto musulmán
Biden y Starmer pagarán
un alto precio por apoyar la guerra de Israel en Gaza. La historia va a juzgar
con severidad a los dirigentes políticos que justificaron y toleraron la
limpieza étnica de Israel en Gaza. Y es año electoral.
Biden y Starmer pierden el voto musulmán
El Viejo Topo
21 febrero, 2024
Durante los últimos cuatro meses, Occidente ha visto cómo Gaza era demolida bloque a bloque. Se han arrasado barrios residenciales, se han volado universidades, hospitales y bibliotecas. Las familias, que constituyen los pilares de la sociedad, han sido exterminadas en sus hogares, donde se reunían en grupo. Las filas de la clase media –médicos, periodistas, académicos, empresarios– diezmadas. Los convoyes de ayuda han sido bombardeados. Los hambrientos que hacían cola para conseguir comida, o los que simplemente intentaban huir a pie, ejecutados por francotiradores.
Estas escenas
de devastación recuerdan a los peores crímenes de la Segunda Guerra Mundial.
Tras rechazar
una oferta de Hamás para detener los combates y sacar con vida a los rehenes
que le quedaban, el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió una y
otra vez perseguir la victoria hasta el amargo final.
Rafah, que se
ha convertido en el último refugio, está a punto de convertirse en el próximo
objetivo. Y, sin embargo, cuatro meses después, esta operación a escala
industrial no tiene dificultades para encontrar partidarios entre quienes se
identifican como liberales.
Justificar la guerra
Tras la
organización de un homenaje nacional a las víctimas francesas del atentado de
Hamás del 7 de octubre, se preguntó al ex presidente francés François Hollande
si las víctimas francesas de Israel en Gaza no merecen lo mismo.
«No puede ser
el mismo homenaje», dijo Hollande. «Una vida es una vida y una vida equivale a
otra, pero hay víctimas del terrorismo y víctimas de la guerra. Ser víctima del
terrorismo significa ser atacado como francés o como defensor de un modo de
vida. Una víctima colateral, está en una guerra […], no es de la misma
naturaleza», añadió.
El columnista
Tom Friedman, tres veces ganador del Premio Pulitzer, justificó que Estados
Unidos e Israel incendiaran «la jungla» con las siguientes palabras: «Irán es a
la geopolítica lo que una especie de avispa parasitoide recientemente
descubierta es a la naturaleza. ¿Qué hace esta avispa parasitoide? Según Science
Daily, la avispa «inyecta sus huevos en orugas vivas, y las larvas bebé de
avispa se comen lentamente a la oruga desde dentro hacia fuera, estallando una
vez que han comido hasta saciarse».
«¿Hay alguna
descripción mejor de Líbano, Yemen, Siria e Irak hoy en día? Son las orugas. El
Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica es la avispa.Los Houzíes, Hezbolá,
Hamás y Kataib Hezbolá son los huevos que eclosionan dentro del huésped
–Líbano, Yemen, Siria e Irak– y se lo comen desde dentro hacia fuera. No
tenemos ninguna contraestrategia que mate de forma segura y eficaz a la avispa
sin incendiar toda la selva».
La idea de que
los judíos son parásitos se remonta al Siglo de las Luces, pero fue retomada
por los nazis en Alemania y Austria. En el Museo del Holocausto de Washington
se exhibe un cartel nazi que compara a los judíos con piojos causantes del
tifus. Friedman haría bien en visitarlo, al igual que el editor del New
York Times que publicó su artículo.
Hollande y
Friedman están al final de sus carreras. Pero el presidente estadounidense Joe
Biden y el líder laborista Keir Starmer no. Ambos se enfrentan a unas
elecciones este año.
Un lastre electoral
La
despreocupación de Biden y Starmer por los peligros que podría acarrearles el
apoyo a la campaña de Israel en Gaza es extraña porque cada uno de ellos valora
el poder por encima de los principios. Son unos desvergonzados incumplidores de
promesas. Cabría esperar que fueran más cautos antes de seguir a Israel por el
camino de la ignominia histórica. Porque cada día que pasa en esta guerra,
Netanyahu parece cada vez menos el hombre por el que apostar.
La campaña de
Israel en Gaza se está convirtiendo en un lastre electoral, precisamente porque
ya va por su quinto mes y no da señales de detenerse. El derrocamiento de Sadam
Husein dejó de ser una fácil demostración de fuerza para el ejército
estadounidense en el momento en que comenzó la resistencia iraquí. Y, sin
embargo, dos décadas después de que George Bush y Tony Blair cometieran el
error que definió sus carreras al invadir Irak, que proyectó una sombra de la
que ninguno de los dos hombres ha podido alejarse, Biden y Starmer están
escenificando una actuación similar. Si el momento en que Blair sacrificó la
confianza de la nación fue el «expediente dudoso» sobre las inexistentes armas
de destrucción masiva de Sadam Husein, el fin de la reputación de Starmer entre
los musulmanes británicos se produjo en lo que debería haber sido una
entrevista rutinaria de la LBC.
Nick Ferrari
preguntó a Starmer si Israel tenía derecho a cortar la electricidad y el agua a
Gaza. Starmer respondió: «Creo que Israel tiene ese derecho. Se trata de una
situación en curso. Obviamente, todo debe hacerse dentro del derecho
internacional, pero no quiero alejarme de los principios básicos de que Israel
tiene derecho a defenderse y Hamás es responsable».
Rápidamente se
retractó de ese comentario, pero ese fue el momento decisivo.
El momento
decisivo de Biden llegó cuando pareció dudar de la cifra de muertos presentada
por el Ministerio de Sanidad palestino. «No tengo la menor idea de que los
palestinos digan la verdad sobre el número de muertos», dijo Biden,
contradiciendo directamente la opinión de la ONU y de los organismos
internacionales de derechos humanos de que sus cifras eran fiables. «Seguimos
incluyendo sus datos en nuestros informes y están claramente fundamentados»,
dijo la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en una
declaración a Reuters.
Ambas
declaraciones inclinaron la balanza de la opinión pública y tuvieron un efecto
devastador en los votantes musulmanes a ambos lados del Atlántico.
Perder el voto musulmán
Un sondeo
publicado hace unos días mostraba una drástica caída del apoyo de los
musulmanes británicos a los laboristas.
Los datos
recogidos por Survation, por encargo de la Red Musulmana Laborista (LMN),
mostraron que el 60 por ciento de los musulmanes británicos que expresaron su
preferencia por un partido dijeron que votarían a los laboristas. Eso representa
una caída del 26 por ciento de los musulmanes encuestados anteriormente en
2019. Solo el 43 por ciento dijo que definitivamente volvería a votar a los
laboristas, con un 23 por ciento de indecisos.
La
identificación con los laboristas ha bajado del 72 por ciento en 2021 al 49 por
ciento en 2024, con un 38 por ciento de los musulmanes británicos declarando
tener una visión más desfavorable del Partido Laborista tras los últimos 12
meses. La valoración personal de Starmer es de -11 por ciento.
El apoyo a los
laboristas entre los musulmanes ha ido disminuyendo constantemente desde las
elecciones de 2019, pero el punto de inflexión hacia un rápido declive se
produjo en noviembre, un mes después de la guerra de Gaza. En cuatro meses el
apoyo al partido se ha desplomado del 70 al 40 por ciento.
El instinto de
Starmer le ha llevado a redoblar la apuesta. Poco después de su debacle en la
LBC, advirtió a todos los representantes electos que no asistieran a las protestas
por el alto el fuego. Cuando se sometió a votación la negativa de Starmer a
pedir un alto el fuego, varios miembros de su gabinete en la sombra dimitieron.
Desde entonces
han dimitido más de 70 concejales laboristas en zonas como Oxford, Burnley,
Hastings y Norwich. Las dimisiones y expulsiones de la izquierda antisionista
del partido están produciendo ahora un retroceso.
Otros treinta y
seis parlamentarios, incluida Margaret Hodge, que llamó al anterior líder
laborista Jeremy Corbyn «puto antisemita y racista», podrían convertirse en
marginales.
Los grupos de
base están surgiendo por todas partes, con miles de voluntarios dispuestos a
apoyar a los candidatos independientes.
Un grupo
llamado The Muslim Vote (TMV) ha declarado que apoyará a los candidatos
independientes con recursos, redes, voluntarios y financiación en las
circunscripciones donde crea que tiene audiencia.
Un candidato
independiente podría presentarse en la circunscripción de Starmer. Ya se ha
encontrado una joven candidata británico-palestina, Leanne Mohamed, para
desafiar a Streeting en Ilford North. El Grupo de Acción Comunitaria de
Redbridge que la propuso se comprometió a presentar una candidata «fuerte sobre
Palestina, el NHS, el racismo, la islamofobia y la crisis del coste de la
vida».
Esto representa
una potente fusión de Gaza y la agenda del Partido Laborista anterior a
Starmer. Todo ello hace vulnerables a los ambiciosos apparatchiks como
Streeting. El propio Streeting es consciente del peligro que corre y ha
empezado a decir perogrulladas sobre la importancia de un Estado palestino.
Streeting se negó a pedir un alto el fuego.
Nadie se hace
ilusiones de que el voto musulmán pueda impedir que Starmer llegue al poder,
pero podría marcar la diferencia entre una victoria aplastante al estilo de
Blair y un gobierno en minoría.
Abandonar a Biden
Biden es
vulnerable en Michigan. Ante el creciente enfado de una importante población
árabe y musulmana, la respuesta de su equipo de campaña fue muy similar a la de
Starmer: descartar a los árabes y buscar otras vías para la victoria.
Como
informó Politico: «El apoyo de Biden a Israel ha perjudicado
gravemente a la campaña entre la considerable población árabe-estadounidense de
Michigan, y su equipo se está esforzando por encontrar otras vías para la
victoria en el disputado estado, según dos asesores de campaña a los que se ha
concedido el anonimato porque no están autorizados a hablar públicamente de
estrategia».
Dearborn tiene
la mayor concentración de estadounidenses de origen árabe. Se ha convertido en
el epicentro de una campaña nacional contra la reelección de Biden. Como la
noche sigue al día, un artículo de opinión del Wall Street Journal bautizó
a Dearborn como «la capital de la Yihad de Estados Unidos». En consecuencia, se
ha incrementado la presencia policial local.
Activistas de
Michigan, Minnesota, Arizona, Wisconsin, Florida, Georgia, Nevada y Pensilvania
han creado una campaña AbandonBiden, seis de ellos son estados disputados.
«Estamos
buscando la manera de construir un mecanismo de coordinación entre todos los
estados indecisos para que estemos constantemente trabajando juntos para
asegurar que los musulmanes estadounidenses salgan en todos estos estados, y
que el señor Biden pierda cada uno de ellos», dijo Hassan Abdel Salam, profesor
de la Universidad de Minnesota y miembro de la Coalición Nacional
#AbandonBiden. «Justo detrás de mí, lo que debería ver el señor Biden son 111
votos electorales. Y ganó la última vez con 74».
¿Abandonar a
Biden aunque el vencedor de esa campaña sea Donald Trump, el némesis de los
musulmanes?
Pues parece que
sí. Una nueva generación está en marcha para cambiar definitivamente la cara
del Partido Demócrata. «No tenemos dos opciones. Tenemos muchas opciones», dijo
Jaylani Hussein, director de la sección de Minnesota del Consejo de Relaciones
Americano-Islámicas (CAIR), en Dearborn, Michigan, cuando se le preguntó por
alternativas a Biden.
Biden ganó en
Michigan por 2,8 puntos porcentuales y los árabes representan el 5% de los
votos. El primer alcalde árabe de Dearborn, Abdullah Hammoud, tiene muy claro
lo que quiere que haga Biden.
«Nunca ha habido en la historia una guerra en la que el 80% del país esté
absolutamente diezmado, en la que el 100% de la población haya sido desplazada
y en la que el 50% de los muertos sean niños. Eso no ha ocurrido nunca.
»Nosotros, queremos
acción, no palabras vacías. Si el presidente Biden quiere adoptar una postura
firme, puede empezar por restringir la ayuda militar al Estado de Israel.
Podría empezar pidiendo un alto el fuego, porque ahora mismo mueren casi 200
civiles cada día. Son pasos tangibles que se pueden dar porque lo que
entendemos es que sólo los esfuerzos diplomáticos pueden conducir a una paz
duradera y a la justicia».
Podemos estar
seguros de una cosa. La Historia va a juzgar con mucha severidad a los
dirigentes políticos que justificaron y toleraron la limpieza étnica que se
está produciendo ahora en Gaza.
La negativa de Biden y Starmer a pedir un alto el fuego y su negativa a
respaldar la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de que
Israel debe tomar medidas para cumplir la Convención sobre el Genocidio,
producirán una mancha indeleble en sus carreras. Ninguno de los dos ve el
peligro que corren con Gaza. Pero tampoco lo vieron Bush o Blair cuando
invadieron Irak.
Fuente: https://www.middleeasteye.net/
Artículo
seleccionado por Carlos Valmaseda para la página Miscelánea de Salvador López
Arnal
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martes, 20 de febrero de 2024
Marruecos es el patio trasero del gran capital español, no el delantero
Marruecos es el patio trasero
del gran capital español, no el delantero
DIARIO OCTUBRE / febrero
5, 2024
El chovinismo que durante estos días está llenando
ríos de tinta en editoriales y platós de televisión, llamando a expulsar lo
marroquí (sean cosas o sean humanos) es una vieja cortina de humo utilizada en
España para ver siempre la paja en el ojo ajeno.
Desde la muerte de Hassan II y la entronización de
Mohamed VI, Marruecos está copiando el modelo desarrollista implantado en
España durante el franquismo, que consistía en atraer capitales extranjeros
alardeando de los bajos costes de producción, ya sea por la mano de obra barata
o por los privilegios fiscales otorgados por los gobiernos de turno.
Muchas empresas españolas del sector agrícola, o
comercializadoras españolas que adquieren productos agrícolas en el país, han
aprovechado esta coyuntura olvidándose por supuesto del «nacionalismo» de su
producción. El caso de Mercadona es quizá uno de los casos más pornográficos de
esta práctica empresarial. La cadena de alimentación, propiedad del empresario
valenciano Juan Roig, presume de apoyar el producto nacional y es a veces
citada como ejemplo de «protección» y «españolidad».
Pero se trata de un mero postureo comercial. La
empresa utiliza un leguleyo argumento para indicar que siguiendo la normativa
de etiquetado, se debe indicar el lugar de envasado independientemente del
origen de la materia prima. Esto mismo ocurre con otras empresas como Borges,
que tiene una de sus plantas de producción en Marrakech pero que se define a sí
misma como una de las empresas españolas más antiguas, pero su españolidad, en
términos de producción, es completamente minoritaria.
El Parlamento Europeo aprobó en 2012 la renovación del
acuerdo agrícola con Marruecos que suponía la liberalización del comercio de
todos los productos agroalimentarios, salvo aquellos que la Unión Europea
considera como sensibles para el mantenimiento de la economía agrícola. Uno de
estos productos sensibles era el tomate. Aun así, el acuerdo contemplaba un
aumento de la cuota de estos productos sensibles que Marruecos podría vender a
Europa.
El Informe Bové, presentado por el agricultor y
eurodiputado francés de Los Verdes José Bové en los meses previos al acuerdo,
en 2011, denunció que el mismo solamente beneficiaría a un puñado de empresas
con sede a ambos lados del Mediterráneo, en un claro señalamiento a las
empresas españolas que estaban haciendo un negocio redondo. Es decir, que
cuando la UE subvenciona la agricultura marroquí, lo que hace realmente es
transferir fondos a sus propias empresas radicadas en el país.
El combo de empresas de matriz española instaladas en
Marruecos asciende a 322 a fecha de enero de 2023, de las que más de un 10% son
empresas netamente agrícolas. Existe además entre ellas un potente lobby pro
marroquí que precisamente tiene como objetivo explotar todo lo posible esta
«oportunidad» que se le abre de producir barato en Marruecos y vender caro en
España.
De hecho, el Instituto de Comercio Exterior de España
considera a este país un socio «prioritario» en su estrategia Horizonte África
y establece periódicamente rutas de trabajo para que empresas punteras del
sector primario español incrementen sus inversiones. En la financiación de
estas operaciones participan, según publican en la web del organismo, entidades
como Caixabank o Banco Sabadell, empresas que fueron muy aplaudidas por
trasladar sus sedes sociales de Catalunya a otras zonas del territorio español
por sus temores al independentismo. También el Banco Santander, una de las
empresas embajadoras de la Marca España es, paradójicamente, una de las
entidades que más rentabilidad saca de la deslocalización de la actividad
agrícola local.
En otras palabras, Marruecos está de rebajas y las
empresas nacionales están dispuestas a sacar tajada.
Circulan a menudo numerosos mensajes que imputan el
privilegio de Marruecos sobre determinadas áreas económicas españolas a un
supuesto complot en el que el gobierno español estaría secuestrado por algún
contubernio.
Pero
no hay más ciego que el que no quiere ver. El gran capital español es el que
está haciendo una gran caja en Marruecos a costa de quien sea; y en el caso de
los agricultores, su enemigo no es un marroquí que llegó a España en los bajos
de un camión o con forma de tomate, sino un engominado con despacho en el Paseo
de La Castellana.
FUENTEmpr21.info
18 de las 39 universidades privadas de España son religiosas y recibieron 50,6 millones en subvenciones en 2023
18 de las 39 universidades
privadas de España son religiosas y recibieron 50,6 millones en subvenciones en
2023
Por Óscar
F. Civieta
Rebelion / España
20/02/2024
Fuentes: La Marea
La Comunidad de Madrid es la que tiene más universidades privadas
religiosas, con cinco. De los 50,6 millones en ayudas públicas, 43,4 salieron
del Gobierno estatal. Entre 2015 y 2023 se han creado siete universidades
privadas en España. Ninguna pública.
En el curso
2015-2016, según los datos oficiales del Ministerio de Ciencia,
Innovación y Universidades, había en España 32 universidades
privadas y 50 públicas. Siete cursos después, en el de 2022-2023 (últimos
datos actualizados), había 39 privadas y 50 públicas. Es decir, la cifra de
universidades públicas se mantiene igual frente a las privadas, que van en
aumento, como la influencia de la Iglesia en esos centros. De las 39, casi la
mitad, en concreto 18, son religiosas.
Entre los centros universitarios
religiosos los hay que dependen directamente del Opus Dei, como la
Universidad de Navarra; de la Asociación Católica de Propagandistas (Universitat
Abat Oliva CEU o Universidad Cardenal Herrera CEU); o de la Compañía de
Jesús (universidades de Loyola y de Deusto). Pero también hay
universidades que, aunque no estén bajo el paraguas de una institución
católica, destacan entre sus valores la promoción del humanismo
cristiano (Universidad del Atlántico Medio), o fueron creadas como
centros de “inspiración humanista y cristiana” (Universitat Ramon Llull).
Su financiación
llega por diferentes fuentes, y una de ellas son las subvenciones públicas. En
el año 2023, con datos extraídos del Sistema Nacional de Publicidad
de Subvenciones y Ayudas Públicas, estas universidades privadas
religiosas recibieron 50,6 millones de euros en ayudas. De ese montante, 43,4
millones salieron del Gobierno central, desde distintos ministerios. El
resto procede de las correspondientes administraciones autonómicas.
18,5 millones del Ministerio de Industria para ESIC
En total,
del Ministerio de Industria y Turismo salieron 22,5 millones
de euros en subvenciones para las universidades privadas religiosas. Pero la
mayor parte de esa cantidad, 18,5 millones, fueron para un mismo centro: ESIC
(Madrid). En concreto, la denominación completa del beneficiario es Escuela
de Estudios superiores ESIC Sacerdotes del Corazón de Jesús Padres Reparadores.
En concreto,
ESIC obtuvo 17,1 millones gracias al Programa Generación Digital
Pymes: personas de equipos directivos y cualificación de personas empleadas en
Pymes, del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia
(PRTR). A lo anterior hay que sumarle 1,4 millones, también del PRTR, pero, en
este caso, del Programa Generación Digital: Agentes del Cambio.
El resto de
aportaciones desde Industria son mucho más bajas. Sólo superan el millón de
euros las recibidas por la Universidad de Deusto (1,7); la Universidad San
Jorge, en Aragón (1,2), y la Universidad Católica San Antonio, en Murcia, que obtuvo
1,1.
La otra gran
partida procede del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que
ayudó a estos centros religiosos con
17,8 millones de euros en subvenciones públicas. Destacan los 3,8 que recibió
la Universitat Ramon Llull (Catalunya), y los 2,1 que acabaron en las arcas de
la Universidad San Pablo CEU (Comunidad de Madrid) y de la Cardenal Herrera CEU
(Comunitat Valenciana).
También 2,1
recibió la Universitat Internacional de Catalunya (directamente relacionada
con el Opus Dei a través de su servicio de Capellanía, encomendado a sacerdotes
de la Prelatura).
Las comunidades con más universidades religiosas: Andalucía pasará de una a
cinco
La comunidad autónoma en la que más universidades privadas de carácter
religioso hay es Madrid: 5 de las 12 privadas que están
funcionando. En 2015 existían en esta región 14 centros universitarios (ocho
privados y seis públicos). En 2023, los privados han aumentado hasta la docena,
mientras que no hay más universidades públicas. Además, tal y como apuntó
la Cadena SER,
cuatro centros privados más en Madrid están a punto de recibir el beneplácito
del Ejecutivo autonómico.
Tras la
Comunidad de Madrid está Catalunya, con tres universidades religiosas de las
cinco privadas que hay. Allí, el número de centros no se ha movido desde el
curso 2015-2016.
Dos centros
religiosos hay en Castilla y León, de un total de cinco privados y cuatro
públicos. Como en el caso de Catalunya, no se han creado nuevas universidades
desde 2015. Y dos también funcionan en la Comunitat Valenciana, donde hay
cuatro privadas y cinco públicas (igual que en el curso 2015-2016).
Andalucía está,
de momento, entre las comunidades que sólo tienen una universidad privada, pero
eso va a cambiar dentro de muy poco. El pasado 27 de septiembre, el Parlamento
andaluz, con los votos a favor de PP y Vox, y el rechazo del resto
de fuerzas, aprobó los proyectos de ley de reconocimiento de las universidades
privadas CEU Fernando III y la Universidad Tecnológica
Atlántico-Mediterránea.
Posteriormente,
en noviembre de 2023, el Consejo de Gobierno autorizó a la Consejería de
Universidad, Investigación e Innovación a iniciar la tramitación de los
anteproyectos de ley de reconocimiento de las universidades Europea de
Andalucía y Alfonso X el Sabio Mare Nostrum.
Lenin y el imperialismo
Hoy
podemos ver cómo las características del imperialismo, identificadas por Lenin,
son más relevantes que nunca. Una vez completado el reparto del mundo entre las
multinacionales, lo único que queda son las guerras imperialistas e
interimperialistas.
TOPOEXPRESS
Lenin y el imperialismo
El Viejo Topo
20 febrero,
2024
LENIN Y LAS CINCO CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES DEL IMPERIALISMO
Por simplicidad
y brevedad, en este artículo nos limitaremos a demostrar cómo los cinco puntos
de la famosa definición leninista de las características fundamentales del
capitalismo tardío son hoy más relevantes que nunca. Cuando Lenin las intuyó,
se trataba de tendencias de desarrollo aún en su infancia, que sólo se han
consolidado plenamente en la actualidad. Como todos los grandes intelectuales,
Lenin no se limitó, en efecto, a esbozar científicamente las características
fundamentales de su época histórica para revolucionarlas, sino que puso de
relieve los rasgos fundamentales del modo de producción capitalista que sólo
ahora llega a ser completamente maduro.
En primer
lugar, Lenin muestra cómo el capitalismo en su fase superior y/o suprema de
desarrollo se desarrolla en el sentido de capital financiero, en el que los
distintos aspectos anteriores del capital que han caracterizado su desarrollo
histórico, el capital comercial, el capital monetario de los bancos y el
capital productivo de las industrias, se fusionan en enormes multinacionales
que llevan el proceso de concentración y centralización del capital hasta sus
consecuencias extremas. Esta síntesis se realiza bajo la hegemonía de los
grandes fondos de inversión transnacionales, donde el aspecto especulativo
tiende, debido a la crisis de sobreproducción, a prevalecer sobre el capital
productivo industrial y de plusvalía.
Tomemos por
ejemplo a Fiat, que progresivamente ha ido incorporando a las principales
empresas automovilísticas italianas, como Lancia y Alfa Romeo. Mientras tanto
tomó el control de algunas de las principales empresas de distribución
comercial, como Standa. Sin embargo, su tamaño, aunque se haya convertido en un
monopolio en muchos aspectos en Italia, todavía no era suficiente para competir
a nivel internacional, hasta el punto de que tuvo que fusionarse con la segunda
empresa automovilística estadounidense. Esta multinacional también, con el
desarrollo del proceso de concentración y centralización del capital, se
fusionó con otra multinacional: Peugeot. Mientras tanto, el capital
anteriormente invertido principalmente en capital productivo industrial se ha
desplazado progresivamente a una proporción destinada con el tiempo a volverse
cada vez más dominante en el sector especulativo. Sector en el que no se
produce nueva riqueza, pero el dinero que antes pertenecía a muchas manos más
pequeñas se concentra en cada vez menos manos grandes. Esta concentración de la
propiedad en cada vez menos manos privadas está cada vez más en contradicción
con la progresiva socialización de la producción con una división cada vez más
internacional del trabajo y la distribución. Esta es la razón por la que la podrida
determinación del capitalismo maduro, que para muchos grandes intérpretes,
incluso tan excelentes como Losurdo, ahora parecía decididamente anticuada, es,
tras una inspección más cercana, más actual que nunca.
Además, una competencia cada vez más despiadada, incluso cuando tiende a
reducirse en el capitalismo maduro a competencia entre fideicomisos y monopolios,
implica una contracción imparable, aunque tendencial, de la tasa de ganancia,
que produce crisis de sobreproducción cada vez más grandes y extensas. Por lo
tanto, el porcentaje de capitales cada vez más sobreproducidos, que ya no
pueden invertirse en actividades productivas de nuevo valor, dado que las
expectativas sobre la tasa de ganancia tienden a disminuir hasta el punto de
que el juego ya no vale la pena, produce un aumento en la tasa de ganancia. El
tamaño de las inversiones especulativas es tan superior al capital productivo
por el que se apuesta, que se forman burbujas especulativas cada vez más
monstruosas, pero que sin embargo están destinadas a estallar, eliminando a los
pequeños y medianos ahorradores/inversores. El porcentaje de capital invertido
en actividades productivas, que favorecen el desarrollo de las fuerzas
productivas, ha sido durante mucho tiempo menos de una décima parte del
invertido en actividades especulativas que obstaculizan cada vez más el
desarrollo económico en todos los niveles. De este modo, la polarización social
y la concentración de la riqueza, cada vez en menos manos privadas, no pueden
sino aumentar cada vez más a medida que los grandes fondos de inversión, cada
vez más transnacionales y gigantescos, no sólo pueden permitirse una multitud
de agentes cada vez más especializados en predecir qué y cuándo
apostar/invertir, pero su capacidad para concentrar dimensiones
desproporcionadas de las diversas determinaciones de un capital cada vez más
financiero les permite producir profecías autocumplidas. Por ejemplo, los
grandes inversores, capaces de tener información cada vez más detallada y
confidencial sobre cómo irán las cosas, apuestan por algo. Estas inversiones
masivas, a menudo dirigidas a fondos propios, atraen cada vez más a pequeños y
medianos inversores/ahorradores debido a sus elevadas rentabilidades. De este
modo, la proporción entre lo que puede rendir una determinada inversión y el
capital que ha apostado por ella se vuelve tan grande que, en un momento determinado,
no puede evitar hundirse, también porque, conscientes de ello, cuando el rebaño
de ganado está suficientemente lleno, de repente venderán todos juntos sus
enormes participaciones. De esta forma, el precio de cualquier título o activo
sufre un repentino desplome que obligará a los pequeños y medianos
inversores/ahorradores a vender cada vez con más pérdidas. Hasta que el rebote
producido por la explosión de la burbuja especulativa esté lo suficientemente
avanzado como para eliminar a un número tan grande de pequeños y medianos
apostadores, que los cada vez más gigantescos grandes puedan, por el contrario,
volver a invertir a un precio incluso ahora inferior al valor real. De este
modo, los stocks de inversión sólo pueden dispararse, atrayendo como miel a las
moscas a un número cada vez mayor de inversores medianos y pequeños destinados
una vez más a ser diezmados en beneficio de los grandes monopolistas de un
capital financiero cada vez más transnacional.
Por todas estas
razones, el capital competitivo y liberal original es cada vez más reemplazado
por grandes monopolios, cárteles y fideicomisos que progresivamente tienden a
adquirir una dimensión transnacional. De esta manera, cada vez más tiende a
desaparecer incluso el aspecto más progresista de la sociedad capitalista, es
decir, la capacidad que tenía la libre competencia de mantener los precios al
nivel más bajo posible. Del mismo modo, también están desapareciendo
progresivamente los aspectos más significativos y libertarios de la sociedad
liberal, que surgieron en la entonces lucha revolucionaria contra el
absolutismo. La gran utopía de la plena autonomía e independencia de la
sociedad civil y, en consecuencia, la idea del poder opresivo del Estado
reducido al mínimo, imaginado como un mero guardián nocturno de las riquezas
producidas durante el día por una pluralidad de ciudadanos libres. temas
económicos, ya no está ahí. Las crecientes contradicciones del modo de
producción capitalista aumentan hasta el punto de hacerlo cada vez menos capaz
de hegemonía, es decir, de ejercer su dirección sobre los subordinados con su
consentimiento.
Para defender mejor los privilegios establecidos, la clase dominante necesita
cada vez más un Estado autoritario y una fuerza policial que controle y frene
cada vez más las tendencias de no alineación de la sociedad civil. Incluso la
fascinante perspectiva de la división del poder, que garantiza una función de
control que sólo puede impedir cualquier forma de abuso de poder, tiende a
desaparecer con la afirmación, inducida por la crisis creciente, de formas cada
vez más regresivas de bonapartismo.
Por no hablar
de que el Estado, que tiende cada vez más a endeudarse, para no hacer pagar
impuestos a la clase dirigente, acaba siendo cada vez más controlado y, por
tanto, progresivamente dirigido externamente por sus principales acreedores,
que no son otros que los grandes monopolistas transnacionales que están tomando
cada vez más el control de la sociedad civil. En resumen, por lo tanto, la
sociedad capitalista tardía no puede evitar adoptar actitudes cada vez más
imperialistas y agresivas en la política exterior y actitudes cesaristas cada
vez más regresivas en la política interna.
La crisis de
sobreproducción está, como aclara Lenin frente a la vulgata que tiende a
interpretarla como una crisis de subconsumo, determinada por el hecho de que
cada vez más capital se disuade de realizar inversiones productoras de
plusvalía dada la tendencia a la disminución de la tasa de ganancia, el único
motor real de la producción en la sociedad capitalista. Precisamente por eso,
dado que lo que se sobreproduce esencialmente es capital y sólo secundariamente
bienes, como subraya Lenin como un rasgo característico de la fase imperialista
del capitalismo, existe la necesidad de exportar capital al extranjero. La
militarización de las empresas se vuelve cada vez más necesaria para imponer su
capital sobreproducido en el extranjero, derrotar la inevitable competencia
internacional y garantizar que las ganancias extorsionadas fuera del propio
país estén seguras.
Así tenemos,
por un lado, a las grandes multinacionales que se reparten el mercado mundial
entre sí, y por el otro, a las potencias imperialistas, en las que las
multinacionales tienen su propio centro de propiedad y gestión, en creciente
conflicto entre sí, ya que hay ya no hay áreas del mundo no ocupadas sobre las
cuales extender su dominio.
El único
aspecto que ha cambiado parcialmente en comparación con las predicciones de
Lenin de hace más de un siglo es la división completa del mundo entre las
grandes potencias imperialistas. Paradójicamente, este cambio a mejor se
produjo precisamente gracias al propio Lenin quien, a través de la Revolución
de Octubre que dirigió, inició un proceso excepcional de liberación del yugo
del colonialismo imperialista.
Fuente: La città futura.
lunes, 19 de febrero de 2024
Un Schengen militar
EEUU exige a los países
de la Unión Europea un incremento en sus gastos militares. Algunos países
europeos actúan como si la guerra fuera a empezar en cualquier momento. El
futuro ejército europeo empezará con un Schengen militar. El enemigo es Rusia.
Un Schengen militar
El Viejo Topo
19 febrero, 2024
Pasos adelante para una UE armada en la OTAN
Por Gigi Sartorelli
El 31 de enero,
en Bruselas, al margen de una reunión entre ministros europeos de Defensa,
Holanda, Alemania y Polonia firmaron una declaración de intenciones para
crear un corredor militar entre los tres países. El acuerdo
está abierto a otros posibles participantes y pretende facilitar y acelerar el
movimiento de material y tropas de un lado a otro del continente.
La burocracia
en las fronteras y la insuficiencia de las infraestructuras son los principales
problemas. Por ello, los firmantes del acuerdo pretenden normalizar las
condiciones de los movimientos militares, lo que en concreto significa
simplificar los controles fronterizos, dar prioridad a los convoyes militares
y, en general, reducir la normativa burocrática sobre movimientos de armas.
Boris
Pistorius, ministro de Defensa alemán, afirmó que por ahora el interés se
centra en las conexiones de «los puertos del Mar del
Norte con el flanco oriental de la OTAN, especialmente expuesto«, en
referencia al enfrentamiento con Moscú. Pero todos señalaron que se trata sólo
de un paso en un proceso que debe conducir a un «Schengen militar«.
Władysław
Kosiniak-Kamysz, Vicepresidente polaco, llegó a pedir una «unificación de
los procedimientos para toda la UE y la OTAN» (en otras palabras, anteponer
lo militar a lo político y económico).
Después de
todo, a finales de noviembre de 2023, Alexander Sollfrank, jefe del mando
logístico de la OTAN que operará en Europa a partir de 2021, había exhortado a
los países del continente evocando precisamente un «Schengen militar«.
«Lo que no
hagamos en tiempos de paz no estará listo en caso de crisis o guerra«,
dijo, pero conviene hacer importantes precisiones sobre estas palabras. Al
igual que es bueno recordar que el Schengen militar es deseado principalmente
por nuestros imperialistas, y data de mucho antes de la operación rusa en
Ucrania.
Procedamos por
orden. Las medidas del acuerdo relativas a la racionalización de la burocracia
son importantes, pero sólo en tiempos de paz. Si estallara un conflicto en el
Báltico, ¿quién piensa realmente que las tropas euroatlánticas tendrían que
esperar a que el funcionario local comprobara sus documentos antes de ir al
frente? Los mecanismos funcionarían bajo un régimen completamente distinto del
actual.
A lo que
Sollfrank se refiere está plasmado en una parte específica del acuerdo, la
relativa al apoyo logístico material a lo largo de las rutas de viaje: zonas y
almacenes para combustible, armas, municiones, artículos de primera necesidad,
etc.
En resumen,
Ámsterdam, Berlín y Varsovia están estudiando la forma de garantizar la
circulación de vehículos y equipos pesados, que no pueden pasar por ninguna
carretera o vía férrea.
Es la logística
–la infraestructura para llevar lo que se necesita donde se necesita rápidamente–
el quid del Schengen militar, y hasta ahora también el
principal punto delicado. La UE lleva años trabajando en ello, mucho antes de
febrero de 2022 y con la idea de desarrollar su propia defensa, si no más allá,
desde luego junto al paraguas de la OTAN.
En 2017, la
Iniciativa de Movilidad Militar fue aprobada casi de inmediato por todos los
miembros de la UE como uno de los primeros proyectos de la PESCO, una primera
fórmula de cooperación europea en materia de seguridad y defensa. Ya en marzo
de 2018, la Comisión Europea presentó un plan de acción, con fondos para
adaptar puentes, túneles y otras instalaciones a tanques y otros medios.
La prioridad
decidida en Bruselas fue orientar incluso las inversiones en infraestructuras
según una lógica de doble uso: sólo se hace algo en el ámbito civil
si también es útil para la guerra.
O si sólo
es útil para la guerra, como el TAV, que, aunque
ahora se ha demostrado ampliamente que no es rentable económicamente, se espera
que sea un importante corredor estratégico-militar (¿qué
otra cosa necesita ir sin obstáculos «de Lisboa a Kiev»?).
Así pues, el
deslizamiento hacia una economía de guerra hace tiempo que ha comenzado, y no
es el resultado de conflictos específicos, sino de la tendencia del capital en
crisis a encontrar soluciones únicamente en el uso de la fuerza. En la
destrucción y la reconstrucción, en la canibalización de porciones de mercado
antes inaccesibles.
Si a esto
añadimos las aspiraciones autonomistas de la UE, tenemos el cuadro completo.
Una carrera hacia el abismo de la guerra cuyos costes corren todos a cargo de
los sectores populares.
Fuente: contrapiano.org






