viernes, 12 de enero de 2024

Más de un millón de personas se manifiestan en Yemen en rechazo a los ataques de EE.UU. y Reino Unido

 

Más de un millón de personas se manifiestan en Yemen en rechazo a los ataques de EE.UU. y Reino Unido

 

DIARIO OCTUBRE / enero 12, 2024

 

Durante las protestas se entonaron cánticos legitimando al líder de los rebeldes hutíes y amenazando a la coalición liderada por Washington con "una respuesta disuasoria".


Mohammed Huwais / AFP


Más de un millón de personas se congregaron este viernes en varias ciudades de Yemen para expresar su rechazo a los ataques estadounidenses y británicos contra su país, lanzados en respuesta a la ofensiva de los rebeldes hutíes contra la navegación en el mar Rojo.

 

Según medios locales, más de un millón de manifestantes se congregaron en la plaza de Al Sabeen de la capital, Saná, donde se entonaron cánticos de guerra populares legitimando al líder de los hutíes y amenazando a la coalición liderada por Washington con “una respuesta disuasoria”.


Durante las protestas, los comandantes del movimiento rebelde 
condenaron enérgicamente los bombardeos occidentales: “Sus ataques contra Yemen son terrorismo”, declaró Mohammed Ali al Houthi, miembro del Consejo Político Supremo de los hutíes. “Estados Unidos es el Diablo”, aseveró.

“No hemos atacado las costas de Estados Unidos, ni nos hemos desplazado a las islas estadounidenses y las hemos atacado. Sus ataques contra nuestro país son terrorismo”, recalcó.

Este viernes 12 de enero, EE.UU. y Reino Unido, con el apoyo de Australia, Baréin, Canadá y Países Bajos, lanzaron varios ataques contra posiciones de los hutíes en Yemen. Durante la operación militar, Washington utilizó más de 100 municiones guiadas de precisión para bombardear más de 60 objetivos en 16 lugares distintos del país, informó la Central de la Fuerza Aérea estadounidense.

Por su parte, los hutíes prometieron no dejar “sin respuesta ni castigo” los ataques. “El enemigo estadounidense-británico, como parte de su apoyo a la continuidad de la delincuencia israelí en Gaza, lanzó una brutal agresión contra la República de Yemen con 73 ataques dirigidos a la capital, Saná, y a las gobernaciones de Hodeidah, Taiz, Hajjah y Saada”, indicaron, añadiendo que la ofensiva dejó cinco muertos y seis heridos.

FUENTE: actualidad.rt.com

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¡Ay de los salvadores de Occidente!

 

¡Ay de los salvadores de Occidente!


Fabio Mini

El Viejo Topo

10 enero, 2024 

 


No hay revolucionario que, antes de convertirse en héroe nacional, no haya sido considerado terrorista por los regímenes que pretendía derrocar.

Pero es raro que un héroe nacional se convierta en terrorista. En ambos casos todo depende de quién está destinado a ganar o perder. Después de ocho años de guerra civil y dos años de guerra contra Rusia, Ucrania parece destinada a perder. No se trata simplemente de una observación objetiva de la situación sobre el terreno y de los resultados obtenidos por las fuerzas sobre el terreno: las fuerzas ucranianas están en las últimas y después de haber desperdiciado el armamento, el dinero y la ayuda recibidas, no están en condiciones de avanzar o establecer una defensa. Rusia, después de iniciar una guerra de «ahorro», comprometiendo pocas fuerzas y gastando las inmediatamente disponibles en penetraciones tácticamente separadas y descoordinadas, pasó a la defensa fortificada de la línea del frente contra la cual terminó la irreal contraofensiva ucraniana.

La perspectiva de una guerra larga, ya prevista por Moscú a nivel político e industrial, se consolidó con la movilización de otras fuerzas y la preparación del próximo ataque para conquistar la orilla oriental del Dniéper. Sin ayuda externa o con poco más que ayuda simbólica, Ucrania será incapaz de reaccionar o incluso resistir. La desnazificación que Rusia impone como requisito previo para la conclusión del conflicto no está dirigida a Ucrania sino a sus actuales dirigentes. El presidente Zelensky lo sabe bien y por eso su activismo casi histérico hacia Estados Unidos y otros patrocinadores occidentales es en realidad la admisión explícita de su desesperación. Sin embargo, pide sin conceder nada, elevando la amenaza global rusa y reivindicando para sí el papel de salvador del Occidente liberal y democrático.

Un Occidente que (quizás) era así antes de su aventura y que ya no lo es. Una amenaza que sólo la propaganda más vulgar puede considerar realista. Zelensky sigue pidiendo sin mostrar gratitud por lo que ha recibido hasta ahora (un pecado grave para un vasallo), aunque en realidad tiene muy poco que agradecer. Los estadounidenses dicen que los ucranianos querían decidir qué hacer y por eso fracasaron en la contraofensiva. Crearon un falso mito de invencibilidad al atribuir a los ucranianos todas las operaciones de sabotaje, la destrucción de gasoductos, represas y barcos rusos, como si las armas, las instrucciones, el personal y la información necesarios para tales operaciones vinieran del Padre Eterno. En realidad, mientras que sobre el terreno la guerra está destinada a durar mucho tiempo y desgastar a Ucrania mucho más de lo que desgasta a Rusia, Zelensky comienza a ver los grandes méritos que se le atribuyen como el comienzo de la descarga de la responsabilidad por la guerra. Probablemente ve acercarse el día en que, de ser un héroe y célebre favorito de todas las mujeres de la política occidental, pasará de los besos a la frialdad y el aislamiento y terminará siendo criminalizado como terrorista de Estado. De hecho, sobre él se cierne la perspectiva de ser acusado de todos los crímenes de guerra cometidos en Ucrania por sus adversarios. Y aquí si sus aliados que lo incitaron a la corrupción y a la autodestrucción tienen poco que decir, en lugar de apoyarlo, el pueblo ucraniano tiene mucho que decir, con sus muertes, refugiados, destrucción, tres generaciones perdidas –desde jóvenes enviados al matadero hasta los de setenta años reclutados para el suicidio colectivo– y pocas esperanzas de autonomía y reconstrucción. Zelensky sabe bien que corre este riesgo y sabe que una simple disminución de la voluntad estadounidense de seguir suministrando armas y equipos es suficiente para provocar la retirada de la OTAN y de Europa. Y entonces serán los ucranianos, los americanos y los europeos quienes exigirán cuentas de los miles de millones de dólares que acabaron en los bolsillos de sus dirigentes, de sus aventuras políticas y de sus desgracias militares, de su obstinada presunción de rechazar cualquier diálogo y compromiso honorable y de la criminal arrogancia de no poner límites a la guerra y al sacrificio de todos.

Mientras Zelensky, en medio de una crisis de credibilidad por una guerra que no puede ganar, plantea la amenaza de Rusia para obtener más dinero, Estados Unidos está gastando los restos de su credibilidad apoyando a Israel en una operación militar que no se puede permitir perder. Hay combates en Gaza, pero no es una guerra. Habría sido una guerra si Hamás hubiera sido reconocido como un enemigo legítimo y su acción brutal se hubiera considerado una incursión militar, un golpe de estado o un ataque preventivo. Los directamente responsables de las atrocidades habrían sido criminales de guerra y habrían sido tratados en consecuencia. Habría sido una insurrección armada, también prevista y regulada por el derecho internacional, si Israel hubiera reconocido, como hizo la ONU, su condición de potencia ocupante de la Franja. Pero no es así; Estados Unidos, Israel y sus clientes y amigos han optado por considerar a Hamás una organización terrorista y a la población de Gaza enteramente culpable. Por lo tanto, la operación de las llamadas Fuerzas de Defensa de Israel es una represalia, un castigo indiscriminado y desproporcionado contra toda una población, una masacre deliberada, una violación persistente del derecho internacional y un crimen contra la humanidad como no se ha visto en décadas. La represalia equivalente por un ataque terrorista llevado a cabo por Estados Unidos contra Al Qaeda en Afganistán resultó en la retirada incondicional de Estados Unidos después de veinte años de ocupación militar. Al Qaeda y sus sucesores siguen presentes en todo el mundo como ideología y militancia. En este caso es Israel el que no conoce límites y está claro que las advertencias verbales del presidente Biden al apoyar a Netanyahu, rápidamente desmentidas por los hechos y la alimentación de las fuerzas israelíes, no se refieren al respeto de la ley ni a las víctimas inocentes, sino al tiempo para llevar a cabo la masacre. Debe completarse antes de que el asunto interfiera directamente con la campaña electoral estadounidense que culminará el próximo verano antes de las elecciones de noviembre. Entonces, unos seis meses. Sin embargo, el objetivo que se ha marcado Israel con la eliminación completa de Hamás y la destrucción de las estructuras en Gaza «cueste lo que cueste» no podrá alcanzarse en el tiempo que necesita la actual presidencia estadounidense. Hamás será eliminado de Gaza, pero palestinos y no palestinos que no pertenecen a Hamás ya se encuentran entre los combatientes. A este ritmo, en 6 meses la movilización islámica podría ser importante, las víctimas serían 50.000 de los cuales 30.000 serían mujeres y niños.

La amenaza rusa evocada por Zelensky tiene cero probabilidades de hacerse realidad, mientras que la de un conflicto en Oriente Medio y el Mediterráneo con Israel y Estados Unidos en el centro es casi una certeza. En el conflicto de Ucrania, Rusia se abstuvo de utilizar bombardeos tácticos incendiarios y nucleares contra la población a pesar de poseer los medios. En Gaza, esos bombardeos israelíes están a la orden del día y la amenaza nuclear acecha precisamente porque Israel no reconoce ningún límite, incluso si lo imponen los Estados Unidos o el derecho internacional. Las experiencias iraquí, libia, siria y afgana deberían haber enseñado a Estados Unidos y a sus aliados occidentales que no todo se puede solucionar con las armas y que es necesario poner límites a la guerra antes de que se pierda o que la victoria de las armas conlleve una derrota política y civilizatria. Ucrania y Gaza dicen que no se ha aprendido nada y que todos somos responsables de sus conflictos.

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Las guerras, el poder y la impunidad

 

Las guerras, el poder y la impunidad




12 de enero de 2024  Espacio Independiente, colectivo de militantes del Partido Socialista Libre Federación (PSLF)  

HOJAS DE DEBATE

 

Ayudar al movimiento internacional contra la guerra.


El 8 de diciembre, los EEUU vetaron una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU pidiendo el alto el fuego en Gaza. Guterres, secretario general de Naciones Unidas, demanda el cumplimiento del Artículo 99 de la Carta de la ONU, dando cuenta de que todo el sistema alimentario, de salud y por tanto de vida, en Gaza está colapsado por la agresión militar, señalando el hecho manifiesto de que “los civiles no están siendo protegidos efectivamente” por parte del Estado de Israel. Concluyendo: “es urgente evitar que la población civil sufra mayores daños; con un alto el fuego humanitario, pueden restablecerse los medios de supervivencia y la ayuda humanitaria puede entregarse de forma segura y oportuna en toda la Franja de Gaza”. Con su único voto en contra, los EEUU bloquearon la iniciativa internacional, poniendo en claro el papel de la gran potencia imperialista en las guerras que se multiplican. El embajador de la gran potencia alegó que cualquiera “alto el fuego”, sin aplastar totalmente la resistencia palestina, es inaceptable para Estados Unidos. 

El argumento imperialista busca retorcer el derecho internacional; como también realiza el gobierno español, a través de su presidente P. Sánchez, poniendo en primer plano “el derecho de Israel a defenderse del terrorismo”. Se falsea así el sentido de dicho derecho, en tanto que “el derecho a la defensa solo puede invocarse cuando un Estado se ve amenazado por otro Estado”, lo que no es el caso de la masacre contra el pueblo palestino. Francesca Albanese, relatora de la ONU en los territorios palestinos, lo señalo con claridad: “No se puede reclamar el derecho de autodefensa contra una amenaza que emana de un territorio que ocupa, de un territorio mantenido bajo ocupación”. 

El voto de EEUU por la destrucción y la guerra, por el genocidio de todo un pueblo que resiste, es la continuidad de sus esfuerzos por mantener el Estado de Israel desde hace muchas décadas, por establecer en Oriente Medio, y al precio que sea, un Estado de guerra permanente contra los derechos de los pueblos. El mismo día que los EEUU vetaron el alto el fuego, se anunciaba el suministro de municiones para tanques, y ello al margen de la necesaria resolución del mismo Congreso norteamericano.

Los presupuestos para las guerras se encuentran sometidos a las relaciones entre el partido demócrata y el republicano. Este último exige que el cierre de la frontera sur con México para dar su visto bueno a la financiación de las mafias de Zelenski y Netanyahu. La guerra, olvidada por los medios de comunicación, se recrudece en Ucrania, con unos frentes estancados desde hace meses, que repercute en lo político y económico en los países involucrados en el baño de sangre y en los de la zona, como es el caso de Polonia. 

Los EEUU, en su papel de gendarme imperialista mundial, vienen de una larga senda de crímenes atroces cometidos en todos los continentes, desde las guerras de Corea y hasta la promoción de las guerras de Ucrania y Palestina. Papel criminal que no puede eludir sus debilidades, que comienzan por tratar de no intervenir de forma directa en los conflictos armados, para no tener que enfrentarse a los amplios sectores de los propios Estados Unidos que se oponen a la política de guerra. El síndrome de Vietnam, es decir, el miedo a la derrota política, está muy presente en las políticas imperialistas, y hoy adquiere nuevas formas en las guerras de Ucrania y Palestina.


El 13 de diciembre, la Asamblea General de la ONU logra, por fin, aprobar una resolución que insta a un alto el fuego sin condena alguna a Hamás. Resolución aprobada por 153 países, con 23 abstenciones y 10 en contra. Estados Unidos e Israel volvieron a quedar en minoría. Votación que es un reflejo de que la crisis internacional se ha convertido en seria amenaza para la paz y la seguridad. El mismo Biden ha tenido que reconocer que el Estado de Israel (y todos los que lo respaldan) están perdiendo apoyo internacional.  

Hemos de reconocer que lo que está sucediendo en Gaza, y por extensión sobre las tierras palestinas, supera todos los horrores conocidos de la guerra imperialista. Para los principales Estados del mundo, se trata de normalizar los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad, como parte de la vida corriente; no solo como política de Estado, sino como parte esencial de la política de los principales organismos internacionales, como es el caso de la Unión Europea, cuya fundación se vino a justificar por la necesidad de la colaboración económica entre países contra la guerra. 

La lucha contra la guerra tiene un contenido nacional y otro internacional, que están íntimamente relacionados entre sí. Toma una forma nacional, de acuerdo con la situación política de cada país; y un contenido internacional, cuyo principio no puede ser otro que la misma derrota del imperialismo, de los amos del mundo y señores de la guerra. Eso se traduce, en el caso de España, en la necesidad del reagrupamiento político republicano, y de la más amplia movilización contra la guerra imperialista, exigiendo al gobierno español la ruptura de los compromisos con las grandes potencias y, en concreto, contra la OTAN y la Unión Europea. Romper con la guerra y con la monarquía son exigencias democráticas que se combinan.

La amnistía parcial negociada por el Gobierno y los partidos nacionalistas catalanes sigue removiendo todas las instancias nacionales e internacionales. Las togas se mueven y remueven para proteger sus privilegios y abusos, y el CGPJ avisa de que tomará medidas para proteger a los magistrados del TS, considerando inadmisible que la diputada de Junts llamase indecentes a los representantes de la Sala de lo Penal del Supremo, Manuel Marchena y a los magistrados Carlos Lesmes y Pablo LLarena. El presidente en funciones del CGPJ confunde intencionadamente la separación de poderes, con el supuesto poder que los altos magistrados deben tener para que nadie pueda criticar sus actuaciones; tratando de jugar un papel político que no les corresponde. Los togados de los altos tribunales llevan a cabo una amplia campaña política para impedir la ley de “amnistía” sobre la que se sostiene el gobierno de coalición. Son todas las instituciones del Estado de la monarquía las que están involucradas en las políticas de guerra, injusticia e impunidad… 

Recientemente, algunos colectivos de la Memoria se dirigían al Tribunal Supremo reclamando la derogación de la amnistía de 1977, que legaliza los crímenes de lesa humanidad cometidos en la guerra y la dictadura, dado que los juzgados españoles han rechazado todas las demandas de las víctimas, privando a tres millones de personas del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva. Cierto es que el Tribunal Supremo, con sus sentencias sobre los asuntos de Memoria y de víctimas que han llegado a sus salas, ha establecido sentencias de la más completa impunidad, pero no es menos cierto que la llave que puede acabar con tanta impunidad está en manos de quienes ostentan la mayoría política y bloquean la justicia con leyes de impunidad, como la de Zapatero o Sánchez. Evidentemente, las Cortes Generales, de la misma manera que ha adoptado una propuesta de ley de amnistía para los activistas del referéndum del 1 de octubre por la república catalana, podría establecer una verdadera ley de víctimas que acabase con el abuso de poder y la impunidad. Y esa responsabilidad recae directamente en los partidos que conforman la mayoría y forman parte del Gobierno. 

La movilización contra las guerras y el imperialismo es una realidad palpitante en los principales países del mundo, poniendo en primer plano la consigna del inmediato alto el fuego. En consonancia con ese movimiento general, es urgente la celebración de reuniones internacionales de representantes de estos, que pongan en común los planes e iniciativas conjuntas contra la guerra en todas partes, por la paz y los derechos nacionales, democráticos y sociales de la mayoría.

¡Por la articulación de un movimiento internacional contra la guerra!

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jueves, 11 de enero de 2024

Se inicia en la Corte Internacional de Justicia la audiencia pública de la demanda por genocidio contra Israel

 


Se inicia en la Corte Internacional de Justicia la audiencia pública de la demanda por genocidio contra Israel


Publicado el 11 de enero de 2024 / Por Redacción Kaosenlared

 

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) tiene previsto iniciar a partir de este jueves la audiencia pública de la demanda realizada por Sudáfrica en que acusa al régimen de Israel de cometer genocidio en Gaza.

La medida ya cuenta con el apoyo de numerosos países, incluidos Jordania, Turquía, Malasia, Bolivia, Venezuela, y los 57 miembros de la Organización de Cooperación Islámica, incluidos Irán, Irak, El Líbano, y Arabia Saudí, entre otros. A su vez, la viceprimera ministra de Bélgica, Petra de Sutter, llamó a actuar contra la amenaza de genocidio, y abogó por seguir los pasos de las autoridades sudafricanas.


Venezuela, segundo país latinoamericano tras Bolivia que respalda la denuncia de Sudafrica contra Israel en la Corte Internacional de Justicia.

 

Más países se han sumado al apoyo de la demanda sudafricana en las últimas 48 horas. Así Maldivas, Namibia y Pakistán expresaron su apoyo a la demanda durante una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) de este martes.

En una publicación en las redes sociales, la Misión Permanente de Pakistán ante la ONU anunció que Islamabad ha acogido con satisfacción la iniciativa de Sudáfrica de llevar las transgresiones de Israel bajo la Convención sobre el Genocidio de las Naciones Unidas ante la CIJ.


 A su vez, el representante permanente de Namibia ante la ONU, Neville Gertze, también aseveró que su país “da la bienvenida y apoya” la acción legal de Sudáfrica, y agregó que “Namibia identifica y se alinea con los argumentos presentados por Sudáfrica”.

En un comunicado, el Gobierno de Maldivas también acogió con satisfacción la denuncia de Sudáfrica ante la CIJ, solicitando que se declare que Israel viola la “Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio” de 1948.

Maldivas reiteró que considera los “actos deliberados de agresión” de Israel contra civiles palestinos inocentes un descarado desprecio y una violación del derecho internacional humanitario, incluida la Convención sobre el Genocidio. El Gobierno maldivo reitera además su llamado a un alto el fuego inmediato y a abrir corredores humanitarios para la entrega de asistencia al pueblo de Palestina. También pidió a la Corte Internacional de Justicia que acelere su respuesta, a fin de facilitar acciones urgentes contra todos los actos y medidas israelíes que violan el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

La Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) ha abierto una plataforma digital para permitir a las personas presentar denuncias en línea con pruebas de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, genocidio o agresión israelíes.

¿Dónde ver la audiencia contra Israel sobre el genocidio en la Corte de Justicia internacional.?

Este jueves, 11 de enero, la Corte de Justicia Internacional escuchará las acusaciones de genocidio contra Israel. Se retransmitirá en directo por la Televisión de Naciones Unidas (www.webtv.un.org).

 

Continúa el genocidio

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Masiva destrucción en Gaza tras más de 95 días de ataques israelíes.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA), la falta de combustible para los sistemas de distribución y potabilización de agua pone en riesgo a decenas de miles de personas, amenazadas por enfermedades derivadas del consumo de agua contaminada.

Por su parte, Balakrishnan Rajagopal, relator especial de la ONU sobre el derecho a una vivienda adecuada, señaló que alrededor del 56 por ciento de las casas en Gaza han sido destruidas o dañadas. “El norte de Gaza es el más afectado, con hasta un 82 por ciento destruido o dañado. [La] CIJ debería considerar esto como evidencia de genocidio cuando se combina con declaraciones públicas documentadas ante ella por Sudáfrica”, añadió.

Decenas de miles de palestinos han sido asesinados y aproximadamente el 85% por ciento de la población de la Franja ha tenido que abandonar sus hogares para llegar hasta la frontera con Egipto, donde el ejército israelí continúa atacándolos.

 

Estados Unidos niega la acusación a Israel

En su quinta visita a los territorios ocupados desde que comenzó la guerra contra Gaza el 7 de octubre, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, se reunió el martes con funcionarios del régimen sionista.

Tras su encuentro con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el máximo diplomático estadounidense reiteró el pleno respaldo de Washington a Israel y rechazó la acusación de genocidio emitida por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) contra el régimen de Tel Aviv, afirmando que “carece de fundamento”.

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Manifestación en contra de la visita del Secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, en Ramallah, la Cisjordania ocupada.

Supremacismo, victimismo y deshumanización del pueblo palestino, los tres principios que guían la actuación genocida de Israel, según el periodista del periódico israelí Haaretz, Gideon Levy, resumidos en el siguiente vídeo:

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“No hay ejército en el mundo que actúe de forma más moral que el ejército de Israel”, Benjamín Netanyahu, Primer Ministro israelí. ¿No hay?…

23 mil asesinados en 94 días.
Más de 2 millones de desplazados.
Gaza bajo asedio de agua y alimentos.
Ataque a ambulancias, colegios, hospitales, iglesias y mezquitas.
Más de 9 mil niños asesinados.
112 periodistas asesinados.
Videos burlándose de los bombardeos a los edificios habitacionales…

¿No hay?

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La desmilitarización de la banda terrorista OTAN en Ucrania a fecha de hoy

 

La desmilitarización de la banda terrorista OTAN en Ucrania a fecha de hoy

 

DIARIO OCTUBRE / enero 11, 2024

 


Los resultados de la operación especial de las Fuerzas Antifascistas contra el brazo armado del capital financiero estadounidense, la OTAN.

 

447 sistemas de defensa aérea S-300, Buk-M1 y Osa

14554+16 tanques y otros blindados

7687+9 cañones de artillería de campaña y morteros

1202+1 lanzacohetes múltiples

567 aviones

265 helicópteros

10580+34 drones

17278+55 vehículos de diferentes tipos

Fuente: Ministerio de Defensa de Rusia
Tomado de Sputnik

Si quieres seguir de cerca cómo se desarrolla la operación en el campo, el mapa interactivo de la agencia Spuntik te permite conocer la situación que se está viviendo día a día.

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¡ALEX SAAB LIBRE!¡VICTORIA REVOLUCIONARIA!

 


(Presidente Maduro con Alex Saab)


¡ALEX SAAB LIBRE!¡VICTORIA REVOLUCIONARIA!

 10 de enero de 2024  PLATAFORMA BOLIVARIANA DE SOLIDARIDAD CON VENEZUELA DE MADRID  

 HOJAS DE DEBATE


Se calcula que Venezuela ha perdido entre persecuciones financieras y saqueos de activos más de trescientos mil millones de dólares.

Las activistas de Plataforma Bolivariana de Solidaridad con Venezuela de Madrid expresamos nuestra inmensa alegría y satisfacción por la liberación del diplomático venezolano Alex Saab, tras haber sufrido largos años de secuestro criminal por parte de los imperialistas norteamericanos.

Alex Saab fue secuestrado mediante una operación paramilitar entre Estados Unidos y Cabo Verde, con absoluto desprecio por las más elementales normas del derecho y la diplomacia internacional, y después deportado, también desde la más absoluta ilegalidad, a territorio norteamericano; una vez allí fue acusado con falsos cargos, de los cuales, además, Estados Unidos no tenía ninguna potestad para juzgar, pues presuntamente ocurrieron en la República Bolivariana de Venezuela.

La verdad es que el presunto crimen cometido por el diplomático venezolano fue desafiar con éxito el criminal bloqueo económico norteamericano contra Venezuela, mediante la gestión internacional y eficiente del abastecimiento a los Clap, Comités Locales de Abastecimiento y Producción, para paliar los brutales efectos de la agresión económica estadounidense contra el pueblo venezolano.

Semejante bofetada en la cara a uno de los bloqueos económicos más feroces de la historia, se calcula que Venezuela ha perdido entre persecuciones financieras y saqueos de activos más de trescientos mil millones de dólares, era imposible de soportar por los imperialistas, razón por la cual secuestraron al diplomático de la República Bolivariana a modo de represalia y advertencia contra posibles emuladores solidarios.

Sin embargo, la tenaz lucha del gobierno bolivariano y el pueblo de Venezuela, acompañados de amigos y amigas de la Revolución Bolivariana por todo el mundo, y del propio Movimiento de Solidaridad con esa misma revolución, hicieron la magia de la libertad.

Con fecha 20 de diciembre del año en curso Alex Saab es liberado de su injusto secuestro para reencontrarse con su familia y con el pueblo de Venezuela, por cuyo bienestar tanto ha trabajado.

Se trata de una contundente victoria de la Revolución Bolivariana que, aislada y asediada por todo el capitalismo imperialista, ha sabido mantenerse digna en la lucha por sus amigos revolucionarios, por el pueblo venezolano y por un mundo mejor, sin duda con el socialismo del Siglo XXI. Un ejemplo de victoria para todos los pueblos de América Latina, especialmente para las clases trabajadoras, que pugna sin descanso por librarse de las cadenas del capitalismo.

¡Con ellos toda nuestra solidaridad! ¡Viva la República Bolivariana de Venezuela!¡Adelante Nicolás Maduro! ¡Chávez vive, la lucha sigue! ¡Hasta la victoria siempre! ¡Venceremos!

 Madrid a 22 de diciembre de 2023

PLATAFORMA BOLIVARIANA DE SOLIDARIDAD CON VENEZUELA DE MADRID

Autor

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miércoles, 10 de enero de 2024

Política y corrupción

 

Bases, guerras, revoluciones de colores… la masa de dólares empleada es gigantesca, pero enriquece a un buen número de leales súbditos. Claro que empobrece a la población, pero eso ¿a quién le importa? A la clase política estadounidense desde luego que nada.


Política y corrupción


Jeffrey Sachs

El Viejo Topo

7 enero, 2024 



LA POLÍTICA EXTERIOR ESTADOUNIDENSE ES UNA ESTAFA BASADA EN LA CORRUPCIÓN

La política exterior estadounidense parece completamente irracional. Estados Unidos entra en una guerra desastrosa tras otra: Afganistán, Irak, Siria, Libia, Ucrania y Gaza. En los últimos días, EE.UU. se ha aislado mundialmente al apoyar las acciones genocidas de Israel contra los palestinos, votando en contra de una resolución de la Asamblea General de la ONU para un alto el fuego en Gaza apoyada por 153 países con el 89% de la población mundial, y a la que sólo se oponen EE.UU. y 9 pequeños países con menos del 1% de la población mundial.

En los últimos 20 años, todos los grandes objetivos de la política exterior estadounidense han fracasado. Los talibanes volvieron al poder tras 20 años de ocupación estadounidense de Afganistán. El Irak posterior a Sadam se ha vuelto dependiente de Irán. El presidente sirio Bashar al Assad se mantuvo en el poder a pesar de los esfuerzos de la CIA por derrocarlo. Libia cayó en una larga guerra civil después de que una misión de la OTAN liderada por Estados Unidos derrocara a Muamar Gadafi. Ucrania fue apaleada en el campo de batalla por Rusia en 2023, después de que Estados Unidos cancelara en secreto un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania en 2022.

A pesar de estas notables y costosas debacles, una tras otra, el mismo elenco de personajes permaneció al timón de la política exterior estadounidense durante décadas, entre ellos Joe Biden, Victoria Nuland, Jake Sullivan, Chuck Schumer, Mitch McConnell y Hillary Clinton.

¿QUÉ ES LO QUE PASA?

El enigma se resuelve reconociendo que la política exterior estadounidense no tiene nada que ver con los intereses del pueblo estadounidense. Por el contrario, se trata de los intereses de los iniciados en Washington, que persiguen contribuciones a sus campañas y puestos de trabajo lucrativos para sí mismos, su personal y sus familiares. En resumen, la política exterior estadounidense está siendo violada por el gran capital.

Como resultado, el pueblo estadounidense está perdiendo mucho. Las guerras fracasadas desde 2000 han costado unos 5 billones de dólares en gastos directos, o unos 40.000 dólares por familia. En las próximas décadas se gastarán otros 2 billones de dólares aproximadamente en atención a los veteranos. Más allá de los costes en los que incurren directamente los estadounidenses, también debemos reconocer los costes terriblemente elevados en los que se incurre en el extranjero, en millones de vidas perdidas y billones de dólares de destrucción de la propiedad y la naturaleza en las zonas de guerra.

Los costes siguen aumentando. En 2024, los gastos militares estadounidenses ascenderán a cerca de 1,5 billones de dólares, o unos 12.000 dólares por familia, si se suman los gastos directos del Pentágono, los presupuestos de la CIA y otras agencias de inteligencia, el presupuesto de la Administración de Veteranos, el programa de armas nucleares del Departamento de Energía, la «ayuda exterior» militar del Departamento de Estado (como a Israel) y otras partidas presupuestarias relacionadas con la seguridad. Cientos de miles de millones de dólares son dinero tirado por el desagüe, despilfarrado en guerras innecesarias, bases militares en el extranjero y un armamentismo completamente innecesario que acerca al mundo a la Tercera Guerra Mundial.

Sin embargo, describir estos enormes costes también significa explicar la retorcida «racionalidad» de la política exterior estadounidense. El gasto militar de 1,5 billones de dólares es la estafa que sigue nutriendo al complejo militar-industrial y a los iniciados en Washington, incluso mientras empobrece y pone en peligro a Estados Unidos y al mundo.

Para entender la estafa de la política exterior, piénsese en el gobierno federal actual como un tinglado de múltiples divisiones controladas por los mejores postores. La división de Wall Street está dirigida por el Tesoro. La división de la Industria Sanitaria está dirigida por el Departamento de Salud y Servicios Humanos. La división de Grandes Petroleras y Carbón está dirigida por los Departamentos de Energía e Interior. La división de Política Exterior está dirigida por la Casa Blanca, el Pentágono y la CIA.

Cada división utiliza el poder público para obtener ventajas privadas mediante el uso de información privilegiada, combinada con contribuciones corporativas a las campañas y gastos de los grupos de presión. Curiosamente, la división de la industria sanitaria rivaliza con la división de política exterior como una notable estafa financiera. En 2022, el gasto sanitario estadounidense alcanzó la increíble cifra de 4,5 billones de dólares, o unos 36.000 dólares por familia, con diferencia el mayor gasto sanitario del mundo, mientras que Estados Unidos ocupaba el puesto 40 entre las naciones en esperanza de vida. Una política sanitaria fracasada se traduce en enormes beneficios para la industria sanitaria, al igual que una política exterior fracasada se traduce en mega-ingresos para el complejo militar-industrial.

La División de Política Exterior está dirigida por un círculo reducido, secreto y muy unido que incluye a los altos mandos de la Casa Blanca, la CIA, el Departamento de Estado, el Pentágono, los Comités de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y el Senado, y las principales empresas militares, como Boeing, Lockheed Martin, General Dynamics, Northrop Grumman y Raytheon. Hay quizás un millar de personas clave implicadas en la elaboración de políticas. El interés público desempeña un papel secundario.

Los máximos responsables de la política exterior gestionan las operaciones de 800 bases militares estadounidenses en el extranjero, cientos de miles de millones de dólares en contratos militares y las operaciones bélicas en las que se despliegan los equipos. Más guerras, por supuesto, significa más negocio. La privatización de la política exterior se ha visto amplificada en gran medida por la privatización del negocio de la guerra en sí, ya que cada vez más funciones militares «básicas» han pasado a manos de fabricantes de armas y contratistas como Haliburton, Booz Allen Hamilton y CACI.

Además de los cientos de miles de millones de dólares en contratos militares, existen importantes beneficios comerciales derivados de las operaciones militares y de la CIA. Con bases militares en 80 países de todo el mundo y operaciones de la CIA en muchos más, Estados Unidos desempeña un papel importante, aunque mayoritariamente encubierto, a la hora de determinar quién gobierna en esos países y, por tanto, en las políticas que dan forma a lucrativos acuerdos comerciales relacionados con minerales, hidrocarburos, oleoductos y tierras agrícolas y forestales. Desde 1947, Estados Unidos ha intentado derrocar al menos a 80 gobiernos, mediante la instigación dirigida por la CIA de golpes de Estado, asesinatos, insurrecciones, disturbios civiles, manipulación electoral, sanciones económicas y guerras abiertas. (Para un magnífico estudio de las operaciones estadounidenses de cambio de régimen desde 1947 hasta 1989, véase Covert Regime Change, de Lindsey O’Rourke, 2018).

Además de los intereses comerciales, hay por supuesto ideólogos que creen de verdad en el derecho de Estados Unidos a gobernar el mundo. El caso más famoso es el de la familia Kagan, cada vez más tibiamente implicados, aunque sus intereses financieros estén profundamente entrelazados con la industria bélica. La cuestión sobre la ideología es ésta. Los ideólogos se han equivocado en casi todas las ocasiones y hace tiempo que habrían perdido sus púlpitos en Washington, si no fuera por su utilidad como belicistas. Les guste o no, sirven como artistas a sueldo para el complejo militar-industrial.

Hay un inconveniente persistente en esta estafa comercial en curso. En teoría, la política exterior se lleva a cabo en interés del pueblo estadounidense, aunque en realidad sea todo lo contrario. (Una contradicción similar se aplica naturalmente a la asistencia sanitaria sobrevalorada, los rescates gubernamentales de Wall Street, las prebendas de la industria petrolera y otras estafas). El pueblo estadounidense rara vez apoya las maquinaciones de la política exterior estadounidense cuando de vez en cuando oye la verdad. Las guerras de Estados Unidos no se llevan a cabo por demanda popular, sino por decisiones tomadas desde arriba. Se necesitan medidas especiales para mantener al pueblo al margen del proceso de toma de decisiones.

La primera de estas medidas es la propaganda incesante. George Orwell lo clavó en 1984 cuando «el Partido» cambió repentinamente el enemigo extranjero de Eurasia a Eastasia sin una palabra de explicación. Estados Unidos hace esencialmente lo mismo. ¿Quién es el mayor enemigo de Estados Unidos? Elijan, según la época del año. Saddam Hussein, los talibanes, Hugo Chávez, Bashar al-Assad, ISIS, Al-Qaeda, Gadafi, Vladimir Putin, Hamás, todos han desempeñado el papel de «Hitler» en la propaganda estadounidense. El portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, hace la propaganda con una sonrisa en la cara, dando a entender que incluso él sabe que lo que dice es ridículo, aunque ligeramente divertido.

La propaganda es amplificada por los think tanks de Washington que viven de las donaciones de contratistas militares y, ocasionalmente, de gobiernos extranjeros que forman parte de las operaciones de estafa de Estados Unidos. Basta pensar en el Atlantic Council, el CSIS y, por supuesto, el siempre presente Instituto para el Estudio de la Guerra, abastecido por los principales contratistas militares.

La segunda es ocultar los costes de las operaciones de política exterior. En la década de 1960, el gobierno de Estados Unidos cometió el error de obligar al pueblo estadounidense a sufragar los costes del complejo militar-industrial reclutando a jóvenes para luchar en Vietnam y subiendo los impuestos para pagar la guerra. La opinión pública se opuso.

Desde la década de 1970, el gobierno ha sido mucho más astuto. El gobierno puso fin a la conscripción e hizo del servicio militar un trabajo remunerado en lugar de un servicio público, apoyado por el gasto del Pentágono para reclutar soldados de los estratos económicos más bajos. También ha abandonado la pintoresca idea de que el gasto público debe financiarse con impuestos, y en su lugar ha desplazado el presupuesto militar hacia un gasto deficitario que lo protege de la oposición popular que se desataría si se financiara con impuestos.

También ha convencido a Estados clientes como Ucrania para que libren guerras estadounidenses sobre el terreno, de modo que ninguna bolsa de cadáveres estadounidenses pueda estropear la maquinaria propagandística estadounidense. Huelga decir que los maestros de guerra estadounidenses como Sullivan, Blinken, Nuland, Schumer y McConnell permanecen a miles de kilómetros de los frentes. La muerte está reservada para los ucranianos. El senador Richard Blumenthal (demócrata de Connecticut) ha defendido la ayuda militar estadounidense a Ucrania como dinero bien gastado porque «sin una sola mujer o un solo militar estadounidense herido o perdido», sin que al buen senador se le ocurra perdonar la vida a los ucranianos, que han muerto por centenares de miles en una guerra provocada por Estados Unidos para la ampliación de la OTAN.

Este sistema se sustenta en la total subordinación del Congreso estadounidense al negocio de la guerra, para evitar cualquier cuestionamiento de los presupuestos desproporcionados del Pentágono y de las guerras instigadas por el poder ejecutivo. La subordinación del Congreso funciona de la siguiente manera. En primer lugar, la supervisión de la guerra y la paz por parte del Congreso se asigna en gran medida a los Comités de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y el Senado, que establecen en gran medida la política general del Congreso (y el presupuesto del Pentágono). En segundo lugar, la industria militar (Boeing, Raytheon y otras) financia las campañas electorales de los miembros del Comité de Servicios Armados de ambos partidos. Las industrias militares también gastan grandes sumas en grupos de presión para garantizar lucrativos salarios a los miembros retirados del Congreso, su personal y sus familias, ya sea directamente en empresas militares o en empresas de presión en Washington.

El pirateo de la política exterior del Congreso no es sólo obra del complejo militar-industrial estadounidense. El lobby israelí dominó hace tiempo el arte de comprar al Congreso. La complicidad de Estados Unidos con el Estado de apartheid israelí y los crímenes de guerra en Gaza no tienen sentido para la seguridad nacional y la diplomacia estadounidenses, y mucho menos para la decencia humana. Son el fruto de las inversiones del lobby israelí, que alcanzó los 30 millones de dólares en contribuciones de campaña en 2022 y los superará con creces en 2024.

Cuando el Congreso vuelva a reunirse en enero, Biden, Kirby, Sullivan, Blinken, Nuland, Schumer, McConnell, Blumenthal y los de su calaña nos dirán que es absolutamente necesario financiar la guerra perdedora, cruel y engañosa en Ucrania y la masacre y limpieza étnica en curso en Gaza, no sea que nosotros, Europa y el mundo libre, y tal vez el propio sistema solar, sucumbamos ante el oso ruso, los mulás iraníes y el Partido Comunista Chino. Los promotores de los desastres de la política exterior no son irracionales en esta propaganda del miedo. Son engañosos y extraordinariamente codiciosos, persiguen intereses estrechos a expensas de los del pueblo estadounidense.

Es el deber urgente del pueblo estadounidense revisar una política exterior tan quebrada, corrupta y engañosa que está enterrando al gobierno en deudas y acercando al mundo al Armagedón nuclear. Esta revisión debería comenzar en 2024, rechazando cualquier financiación adicional para la desastrosa guerra de Ucrania y los crímenes de guerra de Israel en Gaza. La pacificación y la diplomacia, no el gasto militar, es el camino hacia una política exterior estadounidense de interés público.

Fuente: ACrO-Pólis.

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