lunes, 10 de julio de 2023

«MOTAMID, último rey de Sevilla», de Blas Infante

 

«MOTAMID, último rey de Sevilla», de Blas Infante

 

 Pura Sánchez

 PORTALDEANDALUCIA.ORG

5 julio, 2023

 


En el año en que se celebra el milenario de la fundación del Reino de Sevilla, merece la pena hablar de la obra “Motamid, último rey de Sevilla”, definida por su autor como “exposición dramática del reinado del Príncipe Abul Kasim Mohamed Ibn Abbad el Billah”.

La acción se sitúa en Sevilla y Agmat y muestra algunos de los acontecimientos más significativos que tuvieron lugar en el reinado del último rey de Sevilla, vividos a través de los ojos y el corazón de Abul Kasim, renombrado por sí mismo Motamid, tras hacer que la esclava Romaiquía, reinara en su corazón y su reino, nombrada como Itimad, una vez liberada de su esclavitud.

Se trata de una obra estructurada en tres jornadas, con un número desigual de “pasajes” o escenas, que transcurren en la segunda mitad del siglo XI, y un epílogo, cuya acción se desarrolla en Agmat, en la tumba de Motamid, en la primera mitad del siglo XIV.

Las tres jornadas están organizadas, en cuanto a su contenido, de forma similar, esto es, en todas ellas hay una narración en boca de un personaje, que ilustra, anticipa o recoge la acción propiamente dicha de la jornada, con un ritmo pausado, que se acelera a medida que se acerca al final de la misma. Este recurso de narraciones encajadas una dentro de otra recuerda las colecciones de relatos orientales, al estilo de la de Calila e Dimna, cuya traducción del árabe al castellano lleva a cabo Alfonso X (antes de ser nombrado rey de Castilla en 1252), relatos que recogen enseñanzas morales y sentencias y que se usan a modo de parábolas para desentrañar el sentido de la vida.

En mi opinión, la obra no es un drama histórico, en el sentido y con la intención que escribían estas obras los autores románticos, sino la evocación de una coyuntura – un hito- a partir de fuentes históricas, tal y como indica el autor en su Advertencia final, donde señala la fuente histórica de la que ha bebido, avisa de las licencias que se ha tomado y subraya la fidelidad de los versos que pone en boca del rey poeta.

Motamid fue un personaje histórico, pero también un rey de leyenda, acaso el lugar donde habitan aquellos a quienes se les niega su lugar en la historia. Sin embargo, la intención de Infante no es, creo, rescatar al personaje de la leyenda, ni siquiera ponerlo en la historia, sino hacer pedagogía a través de él.

Desde el principio, el texto está atravesado por un sentimiento de nostalgia, de lo que pudo haber sido y no fue. Una nostalgia que se adivina en el uso del adjetivo “último” en el propio título, de modo que quien lee, si no conociera nada de Motamid, ya intuye que la obra es una historia del ocaso, no solo de un reino, sino de al-Ándalus y de las ideas que el príncipe Abul Kasim encarna. Hay nostalgias que paralizan, porque nos atan al pasado como un engrudo pegajoso, pero hay nostalgias que vivifican, que vienen a decir que lo que pasó no fue ni lo único ni lo mejor que pudo pasar, lo que pone el acento en las condiciones de posibilidad, que se crean en cada coyuntura y que impiden que la historia, la personal y la de los pueblos, esté guiada por un destino ciego e inamovible.

Decía antes que esta obra tiene, en mi opinión, una clara intención didáctica, algo que, por otra parte, es una constante en los escritos infantianos. Es, por decirlo de otra manera, un modo diferente de expresar algunas de las ideas clave de Infante, para que su reformulación posibilite una mejor comprensión y mayor alcance.

Para evidenciar algunas de estas ideas clave, Infante establece un paralelismo entre la figura de Motamid, representante de una “realeza libre”, que quiere liberar a su pueblo de la tiranía de los cadíes y los faquíes, que es tanto como decir de las leyes injustas y de la religión, y la propia Andalucía, representada en ese campesino esclavizado del epílogo que, ante su mísera realidad presente, exclama incrédulo “¿Y yo soy un rey?”. Incredulidad y asombro que le vienen justamente porque desconoce su pasado.

Infante viste además a su personaje, Motamid, con los mismos ropajes y lo dota del mismo carácter que para él tiene el pueblo andaluz y que forma parte de su idiosincrasia: heterodoxia, prodigalidad, ansias de libertad y deseos de regirse por sí mismo.

El dramatismo de la obra, por tanto, radica no solo en mostrar el ocaso del príncipe Abul Kasim y su reinado, sino en la evidencia de que ese destino cruel afecta a todo un pueblo, a una forma de sentir y a una forma de pensar. Por eso Infante pone en boca de Itimad la terrible frase: “No es la muerte de un pueblo, es el ocaso de una creencia”.

Junto al sentido de la obra y el desarrollo de la acción, es interesante reseñar la función de las acotaciones o indicaciones para la representación. Además de las funciones propias de estas en cualquier obra teatral ( tales como indicar entradas y salidas de personajes, gestos, posición de los mismos en escena o descripción del atrezzo), en cada una de las jornadas hay una acotación larga que contribuye a acentuar tanto al carácter nostálgico de la obra como la tarea pedagógica. Así, en la acotación que inicia la Jornada Primera, se utiliza un lenguaje lírico, difícilmente trasladable a la representación, con el que se sitúa a quien lee en al-Ándalus, el reino de la Belleza, habitado por un pueblo feliz y laborioso, todavía ajeno a las amenazas que se ciernen sobre él, y cuyo príncipe representa la “realeza del pensar, del obrar y del sentir”. El pueblo de Sevilla aparece en esta primera jornada escuchando con burla e incredulidad al Santón cuyo discurso amenazante no es sino la justificación de la destrucción que se avecina. El plan de salvación de los invasores almorávides se concretará en la tercera jornada, por boca del poeta El Djaili, en unas cuantas frases, que bien podrían ser eslóganes de cualquier campaña electoral: “Menos baños y más usura”, dicen los comerciantes; “menos bibliotecas, menos ciencia y más juzgados” exigen los cadíes; “menos escuelas y más aljamas”, proclaman los faquíes. El pueblo grita al Santón que es un pueblo libre, lo que da pie a la reflexión del príncipe Abul Kasim sobre la diferencia entre pueblo y muchedumbre, otra de las ideas clave del pensamiento infantiano.

La visión de la realidad que muestra el Santón en las primeras páginas no puede ser más significativa: pueblo impío, descreído, que no sigue los decretos coránicos – la narrativa construida por los imanes y los faquíes- , cuyas mujeres van con el rostro descubierto, estudian y discuten con los hombres en las tertulias… El príncipe Abul Kasim reflexiona al respecto: “Mi pueblo sabe que (…) yo percibo estas realidades, religión y ley, a través de cristales más transparentes que el cristal alcoránico, cristales limpios de sombras ancestrales, depurados por el genio de nuestra raza y por la reflexión de nuestra Filosofía…”.

El sentimiento de nostalgia, la sensación de que todo está a punto de perderse se intensificará a partir de la segunda mitad de la obra, en una serie de escenas con un gran sentido simbólico, en las que mientras Itimad espera que se obre el milagro de que el rey, su rey, haga que la sierra se cubra con un manto de nieve, siente en su corazón “lúgubres augurios”, que le hacen presagiar que el fin se acerca. El contraste dota a esta parte de la obra de una belleza especial, al hacer el autor que convivan la alegría y la felicidad de Motamid e Itimad, que es la alegría de la vida que se perpetúa, con la conciencia de la negrura de la muerte y la destrucción.

Esta perpetuación de la vida se evidencia en las múltiples alusiones a la luz, que culminan en esta frase que dice Itimad al Cadí que la acusa de impía: “Al- Ándalus es un arrebato efusivo de la generosidad luminosa del Sol…” , que no es sino la plasmación de la descripción evocadora del ambiente a orillas del río Grande, en la acotación inicial de la primera jornada: “La polifonía de las voces que asciende de la tierra rima un himno con la policromía de la luz que desciende del cielo.”, mientras las aguas del Gran Río discurren lentas, como si temieran alejarse para siempre del reino de la Belleza.

La lectura de este texto, cuyas dificultades para su representación son evidentes, aunque no insalvables, provoca un efecto seductor en el lector o la lectora actuales: el lirismo de sus acotaciones, la filosofía que traslucen sus diálogos, la pedagogía de los paralelismos, el destino dramático del rey poeta y de su reina Itimad, y la nostalgia de un tiempo de luz, habitado por hombres y mujeres de luz. Tal vez todo esto también lo percibió con claridad M.ª Angustias Parias, quien pidió insistentemente a su marido que esta obra viera la luz. Así lo reconoce el autor y por ello le escribe la siguiente dedicatoria: “A María de las Angustias, quien tuvo un vehemente deseo por ver publicado este libro”.

Gracias a ese vehemente deseo de doña Angustias y al empeño de la Fundación Blas Infante, hoy podemos imaginar, a través de las palabras de su autor, la luz y el sonido, el sentir y el pensar de un pueblo, la pervivencia de una creencia y de un ideal.

 

Pura Sánchez

Granadina. Escritora y feminista radical. Miembro de Asamblea de Andalucía.

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Cómo sobreviven los pobres en los Estados Unidos | DW Documental

Masacre en Pyatihatki: el flanco izquierdo del frente de Zaporozhye está lleno de cadáveres y equipos de las fuerzas armadas de Ucrania (FOTO 18+). [Si nos dejamos ahora del amorcillamiento ideológico y de que la abuela fumaba, que fumaba tela marinera la abuela, que no está la cosa para bromas, los beneficios del capital se originan mediante la explotación del trabajo que se lleva a cabo mediante el proceso de producción que se realiza; después los capitales se pueden acrecentar mediante el robo de los bienes públicos propiedad del Estado, concesiones, subvenciones…, y la Guerra, que deja cientos, miles o millones de muertos, que sin son muertos enteros, quedan más o menos como los de la foto que ilustra este artículo, porque también pueden ser muertos a cachos, troceados o hechos cisco de lo quemados que quedan, cuyas guerras las planifican y dirigen los Estados mayores, medianos, menores y los/las cuchufletas/tos de la política/co. De modo que en las próximas elecciones del 23J, como no he encontrado ningún partido que se oponga a la guerra de la OTAN (masacre mediante en Ucrania) ni haya propuesto medidas viables (contra el capital, porque si no, no hay tu tía) para mejorar la suerte inmediata de millones de personas, yo voy a votar al Pilón de la Fuente de mi pueblo, decisión esta que es producto de una exhaustiva y profunda reflexión personal, porque como en mi pueblo, Isla Mayor, ni hay fuente ni hay pilón, una voz luminosa procedente del más allá (bueno, tan luminosa no, ni tampoco del mucho más allá, porque es de la bombilla de 60W del flexo de mi mesa) va y me dice: al Pilón de la Fuente, muchacho, tú, vota al Pilón de la Fuente de tu pueblo. Y eso es lo que voy a hacer.]

 

Masacre en Pyatihatki: el flanco izquierdo del frente de Zaporozhye está lleno de cadáveres y equipos de las fuerzas armadas de Ucrania (FOTO 18+)

 

DIARIO OCTUBRE / julio 9, 2023

 


Se publicaron imágenes espeluznantes de las consecuencias de los combates en la localidad de Pyatikhatki, en la región de Zaporozhye.

El flanco izquierdo del frente de Zaporozhye está lleno de cadáveres y equipos de las fuerzas armadas de Ucrania. En la línea Lobkovoye-Pyatikhatki-Zherebyanki, el enemigo ha sufrido enormes pérdidas en las últimas semanas.

Ya en el segundo día, las fuerzas armadas de Ucrania no intentan atacar, retirando a las tropas de Pyatihatki.

Como resultado del trabajo del regimiento 429, el batallón Pavel Sudoplatov y los artilleros, en las trincheras y en los campos solo quedaron cadáveres de los nazi-otanistas.

FUENTE: rusvesna.su

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Rusia se convierte en el principal proveedor de gas a España en junio: Enagas

 

Rusia se convierte en el principal proveedor de gas a España en junio: Enagas

 

 

DIARIO OCTUBRE / julio 9, 2023

 



Rusia se convirtió en junio de 2023 en el primer proveedor de gas a España, según la compañía energética española Enagas en un informe publicado el 9 de julio.

 

Según la compañía, en junio, el Reino compró el equivalente a 7.673 gigavatios-hora de gas natural licuado (GNL) en Rusia. Esto representa el 26,8% del total de gas comprado por España.

Al mismo tiempo, Argelia, que es el principal proveedor de gas natural, compró el 21% del GNL y el 18,5% de los Estados Unidos.

En total, en la primera mitad del año, el Reino compró a Rusia el equivalente de 41.145 gigavatios-hora de GNL. En el mismo periodo de 2022, España compró el equivalente a 22.948 gigavatios hora.

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domingo, 9 de julio de 2023

Secuestrados por los nuestros

 


Gran parte de los votantes de izquierda se hallan sumidos en el desconcierto. Por una parte, el gobierno actual es descaradamente liberal y atlantista. Por otra, es evidente que algunas cosas se han hecho bien, y que la alternativa es mucho peor. ¿Hay que votar?


Secuestrados por los nuestros

 


En cierto modo nuestro voto está secuestrado. Votaremos izquierda, claro, porque lo otro es peor, y pobres los que no lo entiendan. Pero eso no nos impide ver la situación con claridad.

El gobierno de izquierda tiene en su haber bastantes méritos en el plano social interno. Pero su política exterior deja muchísimo que desear. Ni Sánchez ni Yolanda Díaz han mostrado duda ninguna respecto del belicismo del gobierno en la guerra de Ucrania. Desde el principio se han alineado con la política de apoyar con las armas al pueblo ucraniano, y no con la mejor política deseable: insistir inmediatamente en iniciativas de paz y ayudar a la gente de Ucrania a aliviar su sufrimiento, en vez de introducir más y más armas en la zona con el pretexto de la solidaridad. Por ese camino se va hacia la destrucción mayor de ese país, se va a la extensión de la guerra y se va también, a largo plazo, hacia la implicación en ella de España, sin que la gente haya tenido ocasión siquiera de opinar sobre el asunto.

No se discuten aquí las razones de los ucranianos, en guerra civil desde hace años. Se discute que lo mejor que se pueda hacer es ampliar la guerra contra una potencia nuclear como Rusia. Todo el mundo sabe que una potencia nuclear es una entidad peligrosísima, que si se ve atacada o perdida en su propia casa puede responder con esas armas irracionales que tienen todas las grandes potencias.

Volviendo, pues, a la cuestión interna: es difícil votar con entusiasmo a favor de los partidos que han gobernado estos últimos años. Es difícil incluso votar con gran entusiasmo a Sumar, la mejor iniciativa de la izquierda desde hace mucho tiempo, un gran paso por arriba hacia su recomposición. Es difícil por el asunto de la guerra, y también por el abandono a su suerte del pueblo saharaui, personas que tuvieron la nacionalidad española y ahora abandonadas bajo la bota de una satrapía.

Pero tenemos que votar con realismo, porque la derecha y la extrema derecha de este país son absolutamente impresentables, con escaso parecido con el conservadurismo alemán, anglosajón o francés. Esta derecha es la derecha del miedo a todo lo nuevo, la conservadora de cadáveres ideológicos que hieden. Homófoba, antifeminista, contraria a que los trabajadores tengan verdaderos derechos. E indiferente a la amenaza ecológica que nos acecha. Es la derecha que seca Doñana, para empezar, sin que los responsables del PP hayan dicho esta boca es mía ante al proceder de su hombre en Andalucía. Es la derecha que drena dineros públicos para pasarlos a la sanidad y a la educación privadas, como hace ejemplarmente la Ayuso en la comunidad de Madrid. Que durante la pandemia abandonó en las residencias públicas a quienes no tenían seguros privados, un comportamiento que en un país normal hubiera debido ser examinado por la justicia penal. Claro: la recortada sanidad pública de Ayuso no tenía capacidad para acogerles. El PP es el responsable de que haya perdurado un Consejo General del Poder Judicial caducado, pues necesita jueces amigos para los casos de grave corrupción que le afectan y que están pendientes. Esa derecha miente y asusta a la gente, “resucita” a Eta solo para ganar votos de incautos y timoratos.

Por eso nuestro voto está, de una parte, exigido, pues no votar y no votar a la izquierda tendría como resultado un país como para exiliarse, pero también secuestrado porque no podemos hacer racionalmente otra cosa.

Sin embargo, algo está claro: la política keynesiana, y en favor de los menos favorecidos, del gobierno encabezado hoy por el Psoe debe proseguir. Hay que insistir en que la gestión económica y sus resultados son los mejores de Europa. Las pensiones se han reevaluado, el salario mínimo ha subido, el paro registrado da las mejores cifras en muchísimos años… La gestión del gobierno de Sánchez ha sido en general positiva en estos ámbitos. Debe continuar: se ha de aprobar una nueva ley de vivienda y ha de ser construida la vivienda pública comprometida. Se ha de seguir apostando por políticas de cambio ecológico, que son una urgente necesidad. Sumar es una necesidad.

Hay que evitar que la derecha gane las elecciones; pero al día siguiente hemos de empezar a clamar por el fin de la guerra de Ucrania, por el fin de la aportación de armas al conflicto, por conversaciones de paz. Y hemos de buscar formas de expresar nuestra solidaridad al pueblo saharaui, a la República Árabe Saharaui Democrática, y de reconstruir las ayudas a quienes más lo necesitan, entre otros, además, nuestro malparado sistema constitucional.

Piénsalo tú, y haz que otros también lo piensen. Quedarse en casa es votar a la derecha.

Fuente: mientras tanto.

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Gran parte de los votantes de izquierda se hallan sumidos en el desconcierto. Por una parte, el gobierno actual es descaradamente liberal y atlantista. Por otra, es evidente que algunas cosas se han hecho bien, y que la alternativa es mucho peor. ¿Hay que votar?

Secuestrados por los nuestros

 

 

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En cierto modo nuestro voto está secuestrado. Votaremos izquierda, claro, porque lo otro es peor, y pobres los que no lo entiendan. Pero eso no nos impide ver la situación con claridad.

El gobierno de izquierda tiene en su haber bastantes méritos en el plano social interno. Pero su política exterior deja muchísimo que desear. Ni Sánchez ni Yolanda Díaz han mostrado duda ninguna respecto del belicismo del gobierno en la guerra de Ucrania. Desde el principio se han alineado con la política de apoyar con las armas al pueblo ucraniano, y no con la mejor política deseable: insistir inmediatamente en iniciativas de paz y ayudar a la gente de Ucrania a aliviar su sufrimiento, en vez de introducir más y más armas en la zona con el pretexto de la solidaridad. Por ese camino se va hacia la destrucción mayor de ese país, se va a la extensión de la guerra y se va también, a largo plazo, hacia la implicación en ella de España, sin que la gente haya tenido ocasión siquiera de opinar sobre el asunto.

No se discuten aquí las razones de los ucranianos, en guerra civil desde hace años. Se discute que lo mejor que se pueda hacer es ampliar la guerra contra una potencia nuclear como Rusia. Todo el mundo sabe que una potencia nuclear es una entidad peligrosísima, que si se ve atacada o perdida en su propia casa puede responder con esas armas irracionales que tienen todas las grandes potencias.

Volviendo, pues, a la cuestión interna: es difícil votar con entusiasmo a favor de los partidos que han gobernado estos últimos años. Es difícil incluso votar con gran entusiasmo a Sumar, la mejor iniciativa de la izquierda desde hace mucho tiempo, un gran paso por arriba hacia su recomposición. Es difícil por el asunto de la guerra, y también por el abandono a su suerte del pueblo saharaui, personas que tuvieron la nacionalidad española y ahora abandonadas bajo la bota de una satrapía.

Pero tenemos que votar con realismo, porque la derecha y la extrema derecha de este país son absolutamente impresentables, con escaso parecido con el conservadurismo alemán, anglosajón o francés. Esta derecha es la derecha del miedo a todo lo nuevo, la conservadora de cadáveres ideológicos que hieden. Homófoba, antifeminista, contraria a que los trabajadores tengan verdaderos derechos. E indiferente a la amenaza ecológica que nos acecha. Es la derecha que seca Doñana, para empezar, sin que los responsables del PP hayan dicho esta boca es mía ante al proceder de su hombre en Andalucía. Es la derecha que drena dineros públicos para pasarlos a la sanidad y a la educación privadas, como hace ejemplarmente la Ayuso en la comunidad de Madrid. Que durante la pandemia abandonó en las residencias públicas a quienes no tenían seguros privados, un comportamiento que en un país normal hubiera debido ser examinado por la justicia penal. Claro: la recortada sanidad pública de Ayuso no tenía capacidad para acogerles. El PP es el responsable de que haya perdurado un Consejo General del Poder Judicial caducado, pues necesita jueces amigos para los casos de grave corrupción que le afectan y que están pendientes. Esa derecha miente y asusta a la gente, “resucita” a Eta solo para ganar votos de incautos y timoratos.

Por eso nuestro voto está, de una parte, exigido, pues no votar y no votar a la izquierda tendría como resultado un país como para exiliarse, pero también secuestrado porque no podemos hacer racionalmente otra cosa.

Sin embargo, algo está claro: la política keynesiana, y en favor de los menos favorecidos, del gobierno encabezado hoy por el Psoe debe proseguir. Hay que insistir en que la gestión económica y sus resultados son los mejores de Europa. Las pensiones se han reevaluado, el salario mínimo ha subido, el paro registrado da las mejores cifras en muchísimos años… La gestión del gobierno de Sánchez ha sido en general positiva en estos ámbitos. Debe continuar: se ha de aprobar una nueva ley de vivienda y ha de ser construida la vivienda pública comprometida. Se ha de seguir apostando por políticas de cambio ecológico, que son una urgente necesidad. Sumar es una necesidad.

Hay que evitar que la derecha gane las elecciones; pero al día siguiente hemos de empezar a clamar por el fin de la guerra de Ucrania, por el fin de la aportación de armas al conflicto, por conversaciones de paz. Y hemos de buscar formas de expresar nuestra solidaridad al pueblo saharaui, a la República Árabe Saharaui Democrática, y de reconstruir las ayudas a quienes más lo necesitan, entre otros, además, nuestro malparado sistema constitucional.

Piénsalo tú, y haz que otros también lo piensen. Quedarse en casa es votar a la derecha.

Fuente: mientras tanto.

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Miles de personas protestan en Francia a pesar de la prohibición policial (Videos)

 

Miles de personas protestan en Francia a pesar de la prohibición policial (Videos)

 

 

DIARIO OCTUBRE / julio 9, 2023

 


Más de 2.000 personas realizaron una marcha en París contra la violencia policial, en memoria de un hombre afrodescendiente llamado Adama Traoré, quien murió en julio de 2016 en un enfrentamiento con los gendarmes mientras era llevado a la comisaría, informó la cadena de televisión francesa BFMTV.

“Más de 2.000 personas se concentraron en París el 8 de julio por la tarde, en memoria de Adama Traoré, a pesar de la prohibición de la jefatura de policía”, publicó el medio.

La Policía justificó la prohibición de este evento por “presentar riesgos de perturbar el orden público”.


Los agentes del orden solicitaron dispersarse a los manifestantes y comenzaron a imponer multas de 135 euros por participar en la prohibida protesta.

La hermana del fallecido y una de las organizadoras de la marcha, Assa Traore, instó a los participantes a dispersarse “sin violencia”. Dos personas, incluido otro hermano de Traore, Youssouf, fueron detenidas.

Horas antes se informó que 90 sindicatos, organizaciones y partidos de izquierda que condenan la política de discriminación convocaron marchas en todo el país para este 8 de julio.

Desde el pasado 27 de junio, Francia es escenario de fuertes protestas y disturbios desencadenados por la muerte del joven Nahel Merzouk, quien fue abatido por un policía en un control de tráfico en la ciudad de Nanterre, en la periferia de París.

El policía afirmó al principio que le había disparado porque el menor supuestamente amenazó su integridad, pero los videos en redes sociales desmintieron esa versión.

Desde entonces, los manifestantes incendiaron o vandalizaron miles de vehículos, más de 1.000 tiendas y oficinas bancarias, así como decenas de ayuntamientos y escuelas a lo largo del país.

Sputnik / elcomunista.net

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La OTAN reserva a Ucrania el mismo destino que a Georgia

 

La OTAN reserva a Ucrania el mismo destino que a Georgia

 

DIARIO OCTUBRE / julio 9, 2023

 


Estados Unidos y los países de la OTAN engañaron a Ucrania. Occidente arrastró a Kiev a una guerra contra Rusia, prometiendo acelerar su ingreso en la OTAN y luego, tras el fracaso de la primera fase de la contraofensiva del ejército ucraniano, dejó de lado esta cuestión, vinculando las perspectivas euroatlánticas de Kiev con su victoria militar.

Una situación similar ocurrió con Georgia en 2008, que respondiendo a la petición de sus aliados occidentales y seducida por la perspectiva de una rápida entrada en la OTAN, sufrió las desastrosas consecuencias de la aventura militar del expresidente del país Mijail Saakashvili en Osetia del Sur. En ese momento, el gobierno de Bush alentó a Saakashvili a empeorar sus relaciones con Rusia, luego se hizo a un lado una vez que el conflicto entró en su fase militar, dejando a Georgia sola frente al ejército ruso.

Es probable que Ucrania corra la misma suerte. Si no se cumple la condición clave para el ingreso de Ucrania en la OTAN, a saber, la victoria de Kiev sobre Moscú, Occidente dejará de apoyar a Zelensky. El destino de Saakashvili es un claro testimonio de que el apoyo occidental siempre tiene límites: nunca asumen riesgos reales ni costos significativos.

Al mismo tiempo, como muestra la experiencia, en los casos en que la situación no transcurre según el plan establecido por Washington, los que hasta ayer eran “amigos” de Estados Unidos pierden rápidamente su estatus privilegiado, convirtiéndose en “figuras tóxicas” y parias del mundo.

Nadie en Occidente estaba dispuesto a arriesgarse a una guerra con Rusia en 2008, y probablemente tampoco habrá nadie en 2023. Por eso que Zelensky podría encontrarse frente a Rusia solo. Sus protectores extranjeros no podrán ayudar al presidente ucraniano. Algunos de sus tutores internacionales ya están fuera del gobierno, como el británico Boris Johnson, y quienes aún ocupan cargos importantes no se arriesgarán a defender los intereses del presidente ucraniano ante la decepción general por los fracasos militares de Kiev.

Ucrania está siendo empujada a revivir el escenario georgiano de 2008, y todos recuerdan cómo terminó. Por ahora, todo está sucediendo de la misma manera, porque Occidente actúa muchas veces de manera estereotipada: uno de los escenarios es la preparación de provocaciones, como hemos visto entre Georgia, Osetia del Sur y Abjasia en 2008. Lo mismo está sucediendo ahora en Ucrania.

Estados Unidos utiliza a Ucrania para sus fines geopolíticos. Ucrania, como Georgia bajo el gobirerno de Saakashvili en aquel momento, se ha convertido en rehén de los juegos políticos de Occidente y se ve obligada a hacer sacrificios en nombre del sueño efímero de los políticos de Kiev de un futuro euroatlántico.

¿Cuánto tiempo les llevará a los ucranianos darse cuenta de que Occidente los ha utilizado como peones en la guerra con Rusia y que su país se ha convertido en un consumible en un choque que no pueden ganar?

FUENTE: mpr21.info

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sábado, 8 de julio de 2023

Doñana se muere

 

Doñana se muere

 

 Pura Sánchez

ELPORTALDEANDALUCIA.ORG.

20 junio, 2023

 



Doñana viene sufriendo una larga y lenta agonía , propiciada por políticas que, en el mejor de los casos, han sido parches para ir tirando, intentos de curar una grave enfermedad con una tirita. Por eso quizás no sea tiempo ya de esgrimir solo el argumento de la ilegalidad de pozos y regadíos para revertir la situación, ni llamar al boicot de determinados productos para hacer recapacitar a una ciudadanía distraída y a una clase política, colaboradora activa durante décadas de las políticas extractivistas, de expolio y despojo del pueblo andaluz. Por eso mismo, tampoco es tiempo de buscar o demandar en exclusiva soluciones a esa misma clase política, que viene vendiendo nuestro patrimonio natural al mejor postor, con la coartada inaceptable de lo que en su marketing político llaman desarrollo sostenible.


Doñana se muere, sí, pero es tiempo de analizar el problema de Doñana y de procurar las soluciones de una manera más global. Porque Doñana no es sino una parte, importante, qué duda cabe, pero una parte de un problema mucho mayor. Un problema del que da cuenta no solo la agonía de Doñana, sino también los reiterados incendios, cada vez más devastadores, el avance de la desertificación, la conversión del agua en un privilegio que condena a un número cada vez mayor de andaluces a pasar sed, la agricultura superintensiva – particularmente la del olivar, que está convirtiendo el solar andaluz en un desierto con árboles-, los cientos de hectáreas dedicadas a lo que perversamente se denomina huertos solares, el que el río grande que vertebra Andalucía hace mucho que haya perdido su nombre, porque hace mucho que su cauce no lleva agua al mar, una actividad minera que degrada y envenena acuíferos por décadas, que contamina el aire y mata a una parte de la población andaluza… Manifestaciones y efectos todos de un desarrollo que se dice sostenible, pero que es el más insostenible de todos, porque a no tardar será incompatible no solo con la vida humana sino con la vida en general.

Hace mucho que en Andalucía el objetivo de preservar la vida y nuestro patrimonio natural no está en el centro de la política ni de la economía, actividades que no solo se llevan a efecto sin el concurso ni la participación del pueblo andaluz, sino contra el pueblo andaluz.

Esta situación se ve agravada porque el pueblo andaluz carece, carecemos, de instrumentos políticos que nos permitan decidir sobre esta cuestión tan crucial, porque las andaluzas y los andaluces no tenemos una conciencia clara de la necesidad y la urgencia de conservar nuestro patrimonio natural y de la responsabilidad que ello implica y porque acudimos a los problemas tratando de controlar los síntomas o las manifestaciones pero sin enfrentarlos de raíz.

La agonía de Doñana puede y debe ser un revulsivo, porque nos pone ante los ojos que nuestro patrimonio natural está en peligro y en breve su situación podría ser irreversible, si no lo es ya.

Es urgente llamar la atención sobre la magnitud del problema ecológico que tenemos en Andalucía, pero señalando la raíz del mismo. Para ello es necesario pensar la ecología no como una cuestión de gestión técnica, sino de agencia política; es urgente pensar el ecologismo desde una perspectiva transformadora, señalando la raíz de los problemas y centrando nuestro análisis en Andalucía.

Alcemos la voz, sí, para exigir que cese el expolio extractivista que asola nuestra tierra y nuestras vidas, pero también para proponer una lógica ecológica distinta, desde el ecofeminismo político. No es casualidad que en una tierra como Andalucía, considerada zona de sacrificio del capitalismo y especializada en exportar naturaleza, habiten las mujeres más empobrecidas y explotadas de la rica y civilizada Europa. No olvidemos la sed de Doñana, pero señalemos que tras ella está no solo el expolio del agua sino también la esclavitud femenina andaluza e inmigrante. No olvidemos que el rojo de los frutos rojos es un rojo de sangre humana, la que recorre las venas de las manos femeninas esclavizadas.

Son los análisis ecofeministas los que evidencian la relación entre la explotación de la naturaleza – de la que se dice que nosotras formamos parte- y la explotación de las mujeres. Es la mirada ecofeminista la que cuestiona el concepto de desarrollo y el actual modelo de explotación de la naturaleza, importante especialmente en Andalucía, atentatorio contra la vida.

En Andalucía se está librando con toda su crudeza un combate, del que la agonía de Doñana, la contaminación minera, el expolio de los bienes naturales, el despojo de nuestros derechos, el trabajo esclavo, principalmente femenino, no son sino manifestaciones de una misma y terrible realidad. En Andalucía se está librando una dura lucha por la vida, por todas las vidas. De nosotros, del pueblo andaluz depende que la vida deje de ser un recurso explotable y vuelva a ser un derecho inalienable.

¡Por una Doñana viva, por un pueblo andaluz sin sed de agua y de derechos. Viva Andalucía Libre!


Pura Sánchez

Granadina. Escritora y feminista radical. Miembro de Asamblea de Andalucía.

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MAX BLUMENTHAL. ¿Por qué tentamos la aniquilación nuclear?

 

MAX BLUMENTHAL. ¿Por qué tentamos la aniquilación nuclear?


Intervención del periodista estadounidense Max Blumenthal ante el Consejo de Seguridad de la ONU, 29 de junio de 2023

 

INSURGENTE.ORG. / 08.07.2023

 


Gracias a Wyatt Reed, Alex Rubinstein y Anya Parampil por ayudarme a preparar esta presentación. Wyatt tiene experiencia de primera mano sobre el tema como periodista cuyo hotel en Donetsk fue atacado con un obús de fabricación estadounidense por el ejército ucraniano en octubre de 2022. Estaba a 100 metros de distancia cuando se produjo el ataque, y estuvo a punto de morir.

Mi amigo, el activista por los derechos civiles Randy Credico, también está hoy aquí conmigo. Estuvo en Donetsk más recientemente, y pudo presenciar los ataques regulares con HIMARS del ejército ucraniano contra objetivos civiles.

Estoy aquí no sólo como periodista con más de 20 años de experiencia cubriendo la política y los conflictos en varios continentes, sino como estadounidense obligado por mi propio gobierno a financiar una guerra por poderes que se ha convertido en una amenaza para la estabilidad regional e internacional a expensas del bienestar de mis compatriotas.

Este 28 de junio, mientras los equipos de emergencia trabajaban para limpiar otro descarrilamiento de tren tóxico en Estados Unidos, esta vez en el río Montana, que puso aún más de manifiesto la crónica falta de financiación de las infraestructuras de nuestro país y sus amenazas para nuestra salud, el Pentágono anunció planes para enviar 500 millones de dólares más en ayuda militar a Ucrania.

El acontecimiento se produjo cuando el ejército de Ucrania entra en la tercera semana de una cacareada contraofensiva que la CNN describe como «que no cumple las expectativas», y que incluso Volodymyr Zelensky dice que «va más lenta de lo deseado».

Mientras el ejército ucraniano no lograba abrir una brecha en la principal línea defensiva rusa, la CNN informaba de que, a 12 de junio, Kiev había «perdido» 16 vehículos blindados de fabricación estadounidense enviados al país.

¿Y qué hizo el Pentágono? Se limitó a pasar la factura a los contribuyentes estadounidenses medios como yo, cobrándonos otros 325 millones de dólares para reponer el material militar despilfarrado por Ucrania. No se hizo ningún esfuerzo por consultar la posición de la opinión pública estadounidense al respecto, y es probable que la inmensa mayoría de los estadounidenses ni siquiera supiera que se había producido el intercambio.

La política estadounidense que acabo de describir -en la que Washington da prioridad a la financiación desenfrenada de una guerra por poderes con una potencia nuclear en un país extranjero mientras nuestra propia infraestructura nacional se desmorona ante nuestros ojos- pone de manifiesto una dinámica inquietante en el centro del conflicto de Ucrania: un esquema Ponzi internacional que permite a las élites occidentales arrebatar la riqueza ganada con esfuerzo de las manos de los ciudadanos estadounidenses medios y canalizarla hacia las arcas de un gobierno extranjero que incluso Transparencia Internacional, patrocinada por Occidente, califica como uno de los más corruptos de Europa.

El gobierno estadounidense aún no ha realizado una auditoría oficial de su financiación a Ucrania. El público estadounidense no tiene ni idea de adónde ha ido a parar el dinero de sus impuestos.

Por eso, esta semana, The Grayzone ha publicado una auditoría independiente de la asignación de dólares de los contribuyentes estadounidenses a Ucrania a lo largo de los ejercicios fiscales 2022 y 2023. Nuestra investigación fue dirigida por Heather Kaiser, ex oficial de inteligencia militar y veterana de las guerras estadounidenses en Afganistán e Irak.

Descubrimos un pago de 4,48 millones de dólares de la Administración de la Seguridad Social estadounidense al Gobierno de Kiev.

Encontramos pagos por valor de 4.500 millones de dólares de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional para pagar la deuda soberana de Ucrania, gran parte de la cual es propiedad de la empresa de inversión global BlackRock.

Sólo eso equivale a 30 dólares sustraídos a cada ciudadano estadounidense en un momento en que 4 de cada 10 estadounidenses no pueden hacer frente a una emergencia de 400 dólares.

Encontramos dólares de los impuestos destinados a Ucrania llenando los presupuestos de una cadena de televisión en Toronto, un grupo de reflexión pro OTAN en Polonia y, aunque parezca mentira, agricultores rurales en Kenia.

Encontramos decenas de millones a empresas de capital riesgo, incluida una en la República de Georgia, así como un pago de un millón de dólares a un único empresario privado en Kiev.

Nuestra auditoría también reveló el contrato de 4,5 millones de dólares del Pentágono con una empresa llamada «Atlantic Diving Supply» para suministrar a Ucrania equipos de explosivos no especificados. Se trata de una empresa notoriamente corrupta contra la que Thom Tillis, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, arremetió anteriormente por su «historial de fraude».

Sin embargo, una vez más, el Congreso ha fracasado a la hora de garantizar que estos pagos turbios y acuerdos masivos de armas sean rastreados adecuadamente.

De hecho, gran parte de la ayuda militar y humanitaria enviada a Ucrania simplemente ha desaparecido. El año pasado, CBS News citó al director de una organización sin ánimo de lucro pro-Zelensky en Ucrania, quien informó de que sólo alrededor del 30% de la ayuda estaba llegando a las líneas del frente en Ucrania.

La malversación de fondos y suministros es al menos tan preocupante como las posibles consecuencias de la transferencia y venta ilícitas de armas de uso militar. El pasado mes de junio, el jefe de Interpol advirtió de que las transferencias masivas de armas a Ucrania significan que «podemos esperar una afluencia de armas en Europa y más allá», y que «los delincuentes están incluso ahora, mientras hablamos, centrándose en ellas».

El pasado mes de mayo, un grupo de neonazis rusos contrarios al Kremlin, equipados con material suministrado por el gobierno ucraniano, fue aclamado por políticos occidentales por llevar a cabo ataques terroristas en territorio ruso utilizando Humvees de fabricación estadounidense. Aunque el grupo, el llamado «Cuerpo de Voluntarios Rusos», está dirigido por un hombre que se hace llamar el «Rey Blanco» e incluye a numerosos admiradores abiertos de Adolf Hitler, el armamento occidental de esta milicia contra las fuerzas rusas no ha provocado ninguna protesta en el Congreso.

Y aunque el gobierno de Biden ha prometido que está controlando las armas enviadas, un cable del Departamento de Estado filtrado el pasado diciembre reconocía que «la actividad cinética y el combate activo entre las fuerzas ucranianas y rusas crean un entorno en el que las medidas de verificación estándar son a veces impracticables o imposibles». La administración Biden no sólo sabe que no puede rastrear las armas que está enviando a Ucrania, sino que sabe que está intensificando una guerra por poderes contra la mayor potencia nuclear del mundo, y la está desafiando a que responda del mismo modo.

Sabemos que saben esto porque ya en 2014, el presidente Barack Obama rechazó las demandas de enviar armamento ofensivo letal a Kiev porque, como dijo el Wall Street Journal, tenía una «preocupación de larga data de que armar a Ucrania provocaría a Moscú en una nueva escalada que podría arrastrar a Washington a una guerra por poder.»Cuando Donald Trump llegó al poder en 2017, intentó mantener la línea de la política de Obama, pero pronto fue tachado de marioneta rusa por el cuerpo de prensa de Washington y el Partido Demócrata por negarse a enviar los misiles Javelin de Raytheon al ejército ucraniano. La reticencia de Trump a enviar los Javelin se convirtió en parte de la base para su destitución. Como era de esperar, cedió.Cuando el armamento ofensivo de fabricación estadounidense empezó a llegar a las líneas del frente del Donbás, el Occidente colectivo explotó los Acuerdos de Minsk para «dar tiempo» a Ucrania a armarse, como dijo la excanciller alemana Angela Merkel. En enero de 2022, Estados Unidos anunció un paquete de armas a Ucrania por valor de 200 millones de dólares. Para el 18 de febrero, los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa informaron de que se habían duplicado las violaciones del alto el fuego, y los mapas de la OSCE mostraban la abrumadora mayoría de los lugares atacados del lado de la población separatista prorrusa en Donetsk y Lugansk. Cinco días después, Rusia invadió Ucrania. Y desde entonces, Estados Unidos y sus aliados se han apresurado a subir por la escalera de la escalada en cada oportunidad.» Cosas que no podíamos dar en enero porque era escalada las dimos en febrero», se quejaba un exfuncionario del Departamento de Estado tras reunirse con sus homólogos ucranianos.» Y cosas que no podíamos dar en febrero las podemos dar en abril. Ese ha sido el patrón distintivo, empezando por, por el amor de Dios, los Stingers», dijeron, refiriéndose a los misiles montados en el hombro.

El propio presidente Joe Biden dijo en marzo de 2022: «La idea de que vamos a enviar equipo ofensivo y tener aviones y tanques… no se engañen, digan lo que digan, eso se llama Tercera Guerra Mundial». Poco más de un año después, Biden cambió de opinión, respaldando un plan para proporcionar cazas F-16 a Ucrania, y tras presionar a Alemania para que enviara los tanques que antes temía que provocaran la Tercera Guerra Mundial. Sólo tuvieron que pasar dos meses desde que recibieron los sistemas HIMAR de Estados Unidos para que el ejército ucraniano empezara a atacar infraestructuras críticas, utilizándolos para atacar el puente Antonovsky sobre el río Dnieper, y de nuevo, dos meses después, en un ataque de prueba contra la presa de Kajovka «para ver si el agua del Dniéper podía elevarse lo suficiente como para impedir los cruces rusos», como informó el Washington Post. Hace tres semanas, la presa de Kajovka fue destruida, desencadenando una gran catástrofe medioambiental que provocó inundaciones masivas y la contaminación del suministro local de agua. Ucrania, por supuesto, culpa a Rusia del ataque, pero no ha presentado pruebas. Por esas fechas, Ucrania también acusó infundadamente a Rusia de planear una provocación en la central nuclear de Zaporozhe. Esto desencadenó una resolución de los senadores Lindsey Graham y Richard Blumenthal (sin parentesco conmigo) en la que se pedía a la OTAN que interviniera directamente en Ucrania y atacara a Rusia si se producía un incidente de este tipo.

La maniobra de Blumenthal y Graham establecía así una línea roja de facto para iniciar una acción militar estadounidense, muy parecida a la establecida en Siria que, como comentó un exdiplomático estadounidense al periodista Charles Glass, «era una invitación abierta a una bandera falsa.»

¿Veremos otro engaño de Douma, pero esta vez en Zaporozhe? ¿Por qué estamos haciendo esto? ¿Por qué estamos tentando a la aniquilación nuclear inundando Ucrania con armas avanzadas y saboteando las negociaciones a cada paso? Personas como el senador Dick Durbin nos han dicho que Ucrania está «literalmente en una batalla por la libertad y la democracia» y que, por tanto, debemos suministrarle armas «durante el tiempo que sea necesario», como dijo el presidente Biden. Cualquiera que se oponga a la ayuda militar a Ucrania se opone a la defensa de la democracia, según esta lógica.

Entonces, ¿dónde está la democracia en la decisión de Volodymyr Zelensky de prohibir los partidos de la oposición, criminalizar los medios de comunicación de sus oponentes políticos legítimos, encarcelar a su principal rival político, acorralar a sus principales diputados, asaltar iglesias ortodoxas y detener a clérigos?

¿Dónde está la democracia en el encarcelamiento por el gobierno ucraniano de Gonzalo Lira, ciudadano estadounidense, por cuestionar la narrativa oficial de su esfuerzo bélico?¿Y dónde está la democracia en la reciente decisión de Zelensky de suspender las elecciones en 2024 alegando que se ha declarado la ley marcial? Bueno, parece que la democracia de Ucrania es más difícil de encontrar estos días que el repentinamente discreto comandante en jefe de su ejército, Valeriy Zaluzhny.

El senador Graham ha ofrecido una justificación mucho más sombría -y acertada- para suministrar a Ucrania miles de millones en armas. Como alardeó el senador durante una reciente visita a Kiev con Zelensky: «Los rusos están muriendo… es el mejor dinero que hemos gastado nunca». Graham, recordemos, también ha dicho que nosotros, Estados Unidos, debemos luchar esta guerra hasta el último ucraniano. Aunque las cifras oficiales de bajas son estrictamente confidenciales, debemos preocuparnos de que Ucrania vaya camino de hacer realidad las fantasías macabras del senador.

Como se quejaba este mes un soldado ucraniano a Vice News, no sabemos cuáles son los «planes de Zelensky, pero parece que se trata del exterminio de su propia población, de la población preparada para el combate y en edad de trabajar. Eso es todo». De hecho, los cementerios militares en Ucrania se están expandiendo casi tan rápidamente como las McMansiones del norte de Virginia y las fincas frente al mar de los ejecutivos de Lockheed Martin, Raytheon y diversos contratistas de Beltway que se benefician del segundo nivel más alto de gasto militar desde la Segunda Guerra Mundial. Estos son los verdaderos ganadores de la guerra por poderes de Ucrania. No los ucranianos ni los estadounidenses de a pie. Ni los rusos, ni siquiera los europeos occidentales.

Los ganadores son personas como el Secretario de Estado Tony Blinken, que pasó su tiempo entre las administraciones de Obama y Biden lanzando una empresa de consultoría llamada WestExec advisors que aseguró lucrativos contratos gubernamentales para empresas de inteligencia y la industria armamentística. Entre los antiguos socios de Blinken en WestExec advisors figuran la directora de Inteligencia Nacional, Avril Haines, el subdirector de la CIA, David Cohen, la antigua secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, y casi una docena de miembros actuales y antiguos del equipo de seguridad nacional de Biden.

El secretario de Defensa, Lloyd Austin, por su parte, es antiguo y posiblemente futuro miembro del consejo de Raytheon, y ex socio de la firma de inversión Pine Island Capital, que colabora con WestExec y a la que Blinken ha asesorado. Mientras tanto, la actual embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas Greenfield, figura como asesora principal en el Albright Stonebridge Group, una autodenominada «empresa de diplomacia comercial» que también negocia contratos para el sector de los servicios de inteligencia y la industria armamentística. Esta firma fue fundada por la difunta Madeleine Albright, que declaró infamemente que la muerte de medio millón de niños iraquíes bajo el régimen de sanciones estadounidense «merecía la pena». Así, mientras hombres ucranianos de mediana edad son arrancados de las calles por la policía militar y enviados al frente, los arquitectos de esta guerra por poderes, financiera y políticamente conectados, planean pasar por la puerta giratoria para cosechar beneficios inimaginables una vez que termine su etapa en la administración Biden.

Para ellos, una solución negociada a esta disputa territorial significa el fin de la vaca lechera de cerca de 150.000 millones de dólares en ayuda estadounidense a Ucrania.

Cuando Estados Unidos, miembro permanente de este Consejo, ha caído bajo el control de un gobierno que pretende perpetuar una guerra por delegación durante «todo el tiempo que haga falta», que considera la diplomacia sinónimo de medidas coercitivas unilaterales para «convertir el rublo en escombros», como ha prometido hacer Biden; cuyos dirigentes subvierten las negociaciones para obtener beneficios mientras se niegan a informar debidamente a sus propios ciudadanos de lo que están pagando, y que empuja a los hijos y hermanos de sus supuestos socios ucranianos a un campo de exterminio para apalear a un rival geopolítico; cuando tanto Zelensky como miembros del Congreso de los Estados Unidos piden ataques preventivos contra Rusia que contravienen el espíritu del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, este Consejo debe tomar medidas para hacer cumplir dicha Carta.

Los artículos 33 a 38 del Capítulo VI de dicha Carta dejan claro que el consejo de seguridad debe hacer uso de su autoridad para garantizar una solución pacífica de las controversias, en particular cuando amenazan la seguridad internacional. Esto no sólo debe aplicarse a Rusia y Ucrania. Este consejo tiene la obligación de vigilar estrictamente y frenar a EE.UU. y a la formación militar ilegal conocida como OTAN.

Gracias.

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