martes, 4 de julio de 2023

De señores y vasallos

 

¿Puede la sección europea de la Tríada liberarse de la Alianza Atlántica? Así titula Vijay Prashad este texto incluido en el último boletín del Instituto Tricontinental. La pregunta es: ¿puede la Unión Europea mantener una política exterior independiente?


De señores y vasallos

 

Vijay Prashad

El Viejo Topo

4 julio, 2023 

 

Es difícil dar sentido a muchos acontecimientos de estos días. El comportamiento de Francia, por ejemplo, es difícil de encuadrar. Por un lado, el presidente francés Emmanuel Macron cambió de opinión y apoya la entrada de Ucrania en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Por otro, dijo que a Francia le gustaría asistir a la cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que se celebrará en Sudáfrica en agosto. Europa no es, por supuesto, un continente totalmente homogéneo, considerando que tienen importantes problemas en marcha como la negativa de Hungría y Turquía a ratificar el deseo de Suecia de entrar en la OTAN en su cumbre anual de Vilna (Lituania) en julio. No obstante, la burguesía europea mira hacia Occidente, a las empresas de inversión de Wall Street, para colocar su riqueza, atando su propio futuro a la hegemonía de Estados Unidos. Europa está firmemente ligada a la Alianza Atlántica, con poco espacio para una voz europea independiente.

En la plataforma Basta de Guerra Fría hemos estudiado detenidamente estos elementos de la política exterior europea. El boletín nº 8, que presentamos a continuación, ha sido redactado junto con el diputado del Parlamento Europeo Marc Botenga, del Partido de los Trabajadores de Bélgica, o PTBPVDA.

La guerra en Ucrania ha ido acompañada de un fortalecimiento del control y la influencia de Estados Unidos sobre Europa. Un importante suministro de gas ruso fue sustituido por gas de lutita estadounidense. Los programas de la Unión Europea (UE) originalmente diseñados para fortalecer la base industrial de Europa sirven ahora para la adquisición de armas de fabricación estadounidense. Bajo la presión de EE. UU., muchos países europeos han contribuido a intensificar la guerra en Ucrania en lugar de impulsar una solución política para lograr la paz.

Al mismo tiempo, Estados Unidos quiere que Europa se desvincule de China, lo que reduciría aún más el papel global de Europa y sería contrario a sus propios intereses. En lugar de seguir la perjudicial agenda de confrontación de la Nueva Guerra Fría de EE. UU., a los pueblos de Europa les interesa que sus países establezcan una política exterior independiente que abarque la cooperación global y un conjunto diverso de relaciones internacionales.

La creciente dependencia europea de EE.UU.

La guerra en Ucrania y la consiguiente espiral de sanciones y contrasanciones provocaron una rápida disminución de las relaciones comerciales entre la UE y Rusia. La pérdida de un socio comercial ha limitado las opciones de la Unión Europea y ha aumentado su dependencia de EE.UU., una realidad que es más visible en su política energética. Como consecuencia de la guerra en Ucrania, Europa redujo su dependencia del gas ruso, solo para aumentar su dependencia del gas natural licuado (GNL) estadounidense, más caro. EE. UU. se aprovechó de esta crisis energética, vendiendo su GNL a Europa a precios muy superiores al costo de producción. En 2022, EE. UU. representaba el 41% del GNL importado por Europa. Esto da a EE. UU. un poder adicional para presionar a los líderes de la UE: si los envíos estadounidenses de GNL se desviaran a otra parte, Europa se enfrentaría inmediatamente a grandes dificultades económicas y sociales.

Washington ha empezado a presionar a las empresas europeas para que se trasladen a Estados Unidos, esgrimiendo como argumento unos precios energéticos más bajos. Como dijo el ministro alemán de Economía y Acción por el Clima, Robert Habeck, Estados Unidos está “acaparando las inversiones de Europa”, es decir, está promoviendo activamente la desindustrialización de la región.

La Ley de Reducción de la Inflación (2022) y la Ley CHIPS y de Ciencia (2022) sirven directamente a este propósito, ofreciendo 370.000 millones de dólares y 52.000 millones de dólares en subvenciones, respectivamente, para atraer a EE.UU. las industrias de energías limpias y semiconductores. El impacto de estas medidas ya se está dejando sentir en Europa: al parecer, Tesla está estudiando trasladar su proyecto de construcción de baterías de Alemania a EE.UU., y Volkswagen ha puesto en pausa una planta de baterías prevista en Europa del Este, para seguir adelante con su primera planta norteamericana de baterías eléctricas en Canadá, donde puede recibir subvenciones estadounidenses.

La dependencia de la UE respecto a EE.UU. también se observa en otros ámbitos. Un informe de 2013 del Senado francés preguntaba sin ambages: “¿Es la Unión Europea una colonia del mundo digital?”. La ley estadounidense de 2018 sobre Clarificación del Uso Legal de Datos en el Extranjero (CLOUD, por sus siglas en inglés) y la ley estadounidense de 1978 sobre Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) permiten a las empresas estadounidenses un amplio acceso a las telecomunicaciones de la UE, incluidos datos y llamadas telefónicas, lo que les da acceso a secretos de Estado. La UE está siendo continuamente espiada.

La creciente militarización va en contra de los intereses de Europa

Los debates de la UE sobre las vulnerabilidades estratégicas se centran sobre todo en China y Rusia, mientras que la influencia de Estados Unidos es prácticamente ignorada. EE.UU. cuenta con una enorme red de más de 200 bases militares y 60.000 soldados en Europa y, a través de la OTAN, impone la “complementariedad” a las acciones de defensa europeas, lo que significa que los miembros europeos de la alianza pueden actuar junto con EE.UU. pero no independientemente de él. La ex secretaria de Estado estadounidense Madeleine Albright lo resumió en las famosas “tres D”: no “desvincular” la toma de decisiones europea de la OTAN, no “duplicar” los esfuerzos de la OTAN, no “discriminar” a los miembros de la OTAN que no pertenecen a la UE. Además, para garantizar la dependencia, Estados Unidos se abstiene de compartir las tecnologías militares más importantes con los países europeos, incluidos gran parte de los datos y software relacionados con los cazas F-35 que compraron.

EE.UU. lleva muchos años pidiendo a los gobiernos europeos que aumenten su gasto militar. En 2022, el gasto militar en Europa Occidental y Central aumentó a 316.000 millones de euros, volviendo a niveles no vistos desde el final de la primera Guerra Fría. Además, los Estados europeos y las instituciones de la UE enviaron más de 25.000 millones de euros en ayuda militar a Ucrania. Antes de la guerra, Alemania, Gran Bretaña y Francia ya figuraban entre los diez países con mayor gasto militar del mundo. Ahora, Alemania aprobó destinar 100.000 millones de euros a un fondo especial de mejora militar y se ha comprometido a gastar el 2% de su PIB en defensa. Por su parte, el Reino Unido anunció su intención de aumentar su gasto militar del 2,2% al 2,5% de su PIB, mientras Francia anunció que aumentará su gasto militar a unos 60.000 millones de euros para 2030, aproximadamente el doble de su asignación de 2017.

Este aumento del gasto militar se produce mientras Europa sufre su peor crisis del costo de la vida en décadas y se agrava la crisis climática. En toda Europa, millones de personas han salido a la calle para protestar. Los cientos de miles de millones de euros que se gastan en el ejército deberían dedicarse a resolver estos problemas urgentes.

Desvincularse de China sería desastroso

La UE sufriría las consecuencias de un conflicto entre EE.UU. y China. Una parte significativa de las exportaciones de la UE a EE.UU. contiene insumos chinos y, a la inversa, las exportaciones de bienes de la UE a China suelen contener insumos estadounidenses. Por tanto, el endurecimiento de los controles de exportación impuestos por EE.UU. a las exportaciones a China o viceversa afectará a las empresas de la UE, pero el impacto irá mucho más allá.

Estados Unidos ha aumentado la presión sobre diversos países, empresas e instituciones de la UE para que reduzcan o pongan fin a la cooperación con proyectos chinos, en particular presionando para que Europa se una a su guerra tecnológica contra China. Esta presión ha dado sus frutos: diez Estados de la UE han restringido o prohibido a la empresa tecnológica china Huawei el acceso a sus redes 5G, y Alemania estudia una medida similar. Mientras tanto, Holanda bloqueó las exportaciones de maquinaria de fabricación de chips a China por parte de la importante empresa holandesa de semiconductores ASML.

En 2020, China superó a EE.UU. como principal socio comercial de la UE, y en 2022, China era la mayor fuente de bienes importados de la UE y su tercer mercado de bienes exportados. La presión estadounidense para que las empresas europeas restrinjan o pongan fin a sus relaciones con China supondría limitar las opciones comerciales de Europa y, de paso, aumentar su dependencia de Washington. Esto sería perjudicial no solo para la autonomía de la UE, sino también para las condiciones sociales y económicas regionales.

Europa debe abrazar la cooperación mundial, no la confrontación

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ninguna potencia extranjera ha ejercido más poder sobre la política europea que Estados Unidos. Si Europa se deja encerrar en un bloque liderado por Estados Unidos, no solo reforzará su dependencia tecnológica de este país, sino que la región podría desindustrializarse. Además, esto enfrentaría a Europa no solo con China, sino también con otros grandes países en desarrollo, como India, Brasil y Sudáfrica, que se niegan a alinearse con uno u otro país.

En lugar de seguir los pasos de Estados Unidos en conflictos en todo el mundo, una Europa independiente debe reorientar su estrategia de seguridad hacia la defensa territorial, la seguridad colectiva para el continente y la construcción de vínculos internacionales constructivos, rompiendo con decisión las relaciones comerciales paternalistas y explotadoras con los países en desarrollo. En su lugar, unas relaciones justas, respetuosas y equitativas con el Sur Global pueden ofrecer a Europa la necesaria y valiosa diversificación de socios políticos y económicos que necesita urgentemente.

Una Europa independiente e interconectada responde a los intereses de las y los europeos. Esto permitiría desviar grandes recursos del gasto militar hacia la lucha contra la crisis climática y del costo de la vida, por ejemplo, construyendo una base industrial ecológica. El pueblo europeo tiene motivos de sobra para apoyar el desarrollo de una política exterior independiente que rechace el dominio y la militarización de Estados Unidos en favor de la cooperación internacional y un orden mundial más democrático.

Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para la Miscelánea de Salvador López Arnal.

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Francia pide ayuda al régimen israelí para sofocar las protestas

 

 

Francia pide ayuda al régimen israelí para sofocar las protestas


TERCERAINFORMACION / 03.07.2023

La Policía de Francia pide ayuda a su par israelí para reprimir las protestas en su quinta jornada consecutiva, tras el asesinato de un joven por un agente.



Una persona reacciona mientras un policía sostiene una porra durante una protesta en París, Francia, 2 de julio de 2023. (Foto: Reuters)

 

Shimon Nahmani, subdirector del departamento de operaciones de la policía israelí, reveló, durante una discusión con el comité de seguridad nacional, que su homólogo galo había pedido ayuda para hacer frente a las protestas en Francia, según informa este domingo el portal Israel Hoyum.

El diario israelí agrega que la solicitud de la Policía francesa llegó a través de su unidad de negociaciones, tras lo cual, el comisionado de la policía israelí, Yaakov Shabtai, ordenó que cada uno de los departamentos de operaciones, el departamento de inteligencia y la unidad de relaciones exteriores analicen exhaustivamente las violentas protestas en curso en el país europeo.

De acuerdo al informe, en esta reunión, Shabtai ordenó a las autoridades dilucidar las causas de las protestas y la respuesta violenta a los manifestantes en Francia, así como las directrices emitidas por la Policía y la forma en que las fuerzas de seguridad han actuado ante el hecho que condujo al estallido social en toda Francia.

Al respecto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha condenado este mismo domingo las “olas de antisemitismo” de los manifestantes en Francia, y manifestado su apoyo al Gobierno de Emmanuel Macron por su lucha contra “los antisemitas”.

Todas las ciudades de Francia son escenario de masivas protestas contra el racismo y la violencia policiales, tras la muerte del adolescente Nahel, de 17 años, por un disparo de un agente en un control de tráfico en Nanterre, a las afueras de París, la capital. Ni los llamados a la calma de las autoridades, ni el despliegue de más de 45 000 uniformados y vehículos blindados en las calles no han servido de algo.

La represión policial en diversas partes del país durante la noche del sábado y la madrugada de este domingo ha culminado con el arresto de al menos 719 manifestantes, y un millar de manifestantes en cinco días consecutivos de masivas protestas contra el racismo y la violencia policiales en Francia.

Las fuerzas de seguridad francesas están utilizando equipos antidisturbios que incluyen gases lacrimógenos, granadas de aturdimiento y vehículos blindados para reprimir a los manifestantes.

Los franceses denuncian el abuso de la Policía de una ley, aprobada en 2017, que permite a los agentes disparar contra un vehículo que no respeta un control, siempre que esté en peligro la vida de los uniformados u otras personas. Solo en 2022 murieron 13 personas en circunstancias similares a las de Nahel.

sre/ctl/hnb

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Robert Kennedy Jr. califica de “legítimas” las preocupaciones de Rusia por la expansión de la OTAN

 

Robert Kennedy Jr. califica de “legítimas” las preocupaciones de Rusia por la expansión de la OTAN

 


DIARIO OCTUBRE / julio 3, 2023

 

 

"EE.UU. jamás permitiría a Rusia desplegar sus misiles en Canadá o México", afirma el candidato a la presidencia de EE.UU.


El político demócrata, Robert Kennedy Jr. | Jamie McCarthy / Gettyimages.ru

El candidato demócrata a la presidencia de EE.UU., Robert Kennedy Jr., manifestó el miércoles en un programa del canal NewsNation que Rusia tiene “preocupaciones legítimas” con respecto a la expansión de la OTAN hacia sus fronteras.

Los rusos fueron invadidos tres veces desde Ucrania. La última vez que lo fueron, los alemanes mataron a uno de cada siete rusos”, indicó en referencia a la Gran Guerra Patria. “Destruyeron un tercio de Rusia hasta dejarla en ruinas. Quemaron los campos. Mi tío dijo esto en 1963 en un discurso”, ha recordado el político, en referencia al presidente John F. Kennedy.

“Dijo que los alemanes habían destruido el equivalente en EE.UU. a la parte que va desde la costa este hasta Chicago. Imagínese si todos los campos de trigo, todos los bosques fueran quemados, todas las ciudades se convirtieran en ruinas, que es lo que se hizo [en la URSS]”, aseveró.

Agregó que las autoridades rusas “tienen preocupaciones legítimas por nuestra expansión de la OTAN en Ucrania”. En este sentido, el candidato demócrata hizo hincapié en que “EE.UU. jamás permitiría que Rusia desplegara sus sistemas de misiles en Canadá o México”. “Si lo hubieran hecho, nosotros habríamos invadido. Y deberíamos ser capaces de ponernos en su lugar“, insistió.

“Rusia despliega misiles porque lo hizo EE.UU.”

El candidato demócrata reveló que en los tiempos de la presidencia de su tío, John F. Kennedy, “su aparato militar quería que [el presidente] fuera a la guerra con Vietnam, Laos, Cuba, la Unión Soviética”, pero el entonces mandatario les respondió: “Hay que ponerse en el lugar del enemigo si queremos alcanzar la paz”.

“Ahora hemos desplegado sistemas de misiles en Rumania y Polonia, justo al lado de la frontera rusa“, sostuvo el político y recordó que, “cuando Rusia colocó misiles nucleares en Cuba, estaban más lejos [de EE.UU.] de lo que ahora nosotros estamos de Moscú”.”Los rusos lo hicieron porque nosotros también lo habíamos hecho: desplegamos sistemas de misiles en Italia y Turquía”, señaló Kennedy Jr. en referencia a los eventos de la década de 1960.

Añadió que durante la crisis de los misiles de 1962, EE.UU. estaba listo para invadir Cuba. No obstante, el presidente Kennedy optó por la vía diplomática, asegura el candidato demócrata. “Mi tío, mi padre, se reunieron con el embajador [de la URSS] e hicieron un pacto secreto: ‘Si ustedes retiran sus misiles [de Cuba], nosotros retiraremos los nuestros de Turquía'”, explicó Kennedy Jr.

EE.UU. “saboteó” el acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania

El político estadounidense también señaló que Washington arruinó el acuerdo de paz entre Moscú y Kiev al mes siguiente del inicio de la operación militar rusa en Ucrania.

Así, cuando las partes del conflicto en abril de 2022 “llegaron a un acuerdo de paz, la Casa Blanca envió a Boris Johnson para sabotearlo”, indicó el político demócrata en referencia al Tratado de Neutralidad Permanente y Garantías de Seguridad para Ucrania, presentado recientemente por el presidente ruso, Vladímir Putin.

Putin muestra el acuerdo que Kiev firmó y violó Según el mandatario, el documento de Estambul sobre Ucrania estaba rubricado, lo tenía todo, hasta el número de tropas, equipo, personal. “Lo echaron todo por tierra”, comentó. pic.twitter.com/AfuBHrOAt8

— Sepa Más (@Sepa_mass) June 17, 2023

Los rusos actuaron de buena fe después de firmar el acuerdo: retiraron tropas de las afueras de Kiev. Y nosotros no actuamos de buena fe“, denunció y especificó que EE.UU. debería haber tratado de resolver el conflicto mediante la diplomacia. Como consecuencia de las acciones de Washington, Ucrania se convirtió en el escenario de “una guerra subsidiaria entre Rusia y EE.UU.”, concluyo Kennedy Jr.

FUENTE: actualidad.rt.com

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lunes, 3 de julio de 2023

¿Estamos viviendo una desdolarización?

 

Quiérase o no, la desdolarización está aquí. Inevitablemente. Ha empezado con prudencia –es ciertamente insensato herir de muerte al Imperio–, pero su avance es inexorable. Veremos qué nos deparan los tiempos.


¿Estamos viviendo una desdolarización?

 

Justin Podur

El Viejo Topo

3 julio, 2023 

 

Hasta hace poco, la economía mundial aceptaba el dólar estadounidense como moneda de reserva mundial y moneda de transacciones internacionales. Los bancos centrales de Europa y Asia tenían un apetito insaciable por los valores del Tesoro estadounidense denominados en dólares, lo que a su vez le otorgó a Washington la capacidad de gastar dinero y financiar su deuda a voluntad. Si algún país se sale de la línea política o militarmente, Washington podría sancionarlo, excluyéndolo del resto del sistema de comercio global denominado en dólares del mundo.

¿Pero por cuánto tiempo? Después de una reunión cumbre en marzo entre el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el presidente de China, Xi Jinping, Putin  declaró : “Estamos a favor de utilizar el yuan chino para los acuerdos entre Rusia y los países de Asia, África y América Latina”. Poniendo esa declaración en perspectiva, Fareed Zakaria de CNN  dijo : “La segunda economía más grande del mundo y su mayor exportador de energía están juntos tratando activamente de hacer mella en el dominio del dólar como ancla del sistema financiero internacional”. Zakaria señaló que Rusia y China ya tienen menos de sus reservas del banco central en dólares y liquidan la mayor parte de su comercio en yuanes, mientras que otros países sancionados por Estados Unidos están recurriendo al “comercio de trueque” .” para evitar la dependencia del dólar.

Un nuevo sistema monetario global, o al menos uno en el que no exista una moneda de reserva casi universal, equivaldría a una reorganización del poder político, económico y militar: un reordenamiento geopolítico que no se ve desde el final de la Guerra Fría o incluso desde el mundo. Segunda guerra. Pero como deja en claro una mirada a sus orígenes y evolución, la noción de un sistema global estándar de intercambio es relativamente reciente y no hay reglas estrictas que dicten cómo debe organizarse uno. Hagamos un breve recorrido por la tumultuosa historia monetaria del comercio global y luego consideremos los factores que podrían desencadenar otra etapa en su evolución.

Dinero mercantil imperial

Antes de que ocurriera la dolarización de la economía mundial, el sistema internacional tenía un patrón oro  anclado  en la supremacía naval del Imperio Británico. Pero un sistema monetario respaldado por el oro, una materia prima extraída, tenía un defecto inherente: la deflación. Mientras la minería de metales pudiera seguir el ritmo del crecimiento económico, el patrón oro podría funcionar. Pero, como señaló Karl Polanyi en su libro de 1944,  La gran transformación , “la cantidad de oro disponible puede [solo] aumentar en un pequeño porcentaje durante un año… no en tantas docenas en unas pocas semanas, como podría ser necesario para llevar a una repentina expansión de las transacciones. En ausencia de dinero simbólico, los negocios tendrían que reducirse o continuarse a precios mucho más bajos, lo que induciría una caída y crearía desempleo”.

Esta espiral deflacionaria, soportada por todos en la economía, fue lo que el excandidato presidencial de los EE. UU. William Jennings Bryan describió en su famoso discurso de la convención del Partido Demócrata de 1896, en el que declaró: “No crucificarás a la humanidad en una cruz de oro”. Para los verdaderamente ricos, por supuesto, el patrón oro era algo bueno, ya que protegía sus activos de la inflación.

La alternativa a la «cruz de oro» era que los gobiernos se aseguraran de que circulara suficiente moneda para mantener el negocio en marcha. Para este propósito, podrían producir, en lugar del dinero mercancía de oro o plata, moneda simbólica o “fiduciaria”: papel moneda emitido a voluntad por la tesorería estatal. Sin embargo, el problema con el dinero simbólico era que no podía circular en suelo extranjero. ¿Cómo, entonces, en una economía global, sería posible realizar comercio exterior en dinero mercancía y negocios domésticos en dinero simbólico?

Los imperios español y portugués tenían una solución para mantener el flujo de metales: cometer genocidio contra las civilizaciones de las Américas, robarles el oro y la plata y obligar a los pueblos indígenas a trabajar hasta la muerte en las minas. Los imperios holandés y luego británico obtuvieron el mismo oro utilizando una serie de mecanismos, incluida la monopolización del comercio de esclavos a través del  Assiento de 1713  y el robo de tierras indígenas en los  Estados Unidos  y  Canadá . La plata robada se utilizó para comprar valiosos bienes comerciales en China. Gran Bretaña  robó  esa plata de China después de las Guerras del Opio, que China tuvo que pagar inmensas indemnizaciones (en plata) por perder.

Una vez establecido como el administrador imperial global, el Imperio Británico insistió en el patrón oro mientras ponía a India en un patrón plata. En su  tesis doctoral de 2022 , el economista político Jayanth Jose Tharappel llamó a este esquema «apartheid bimetálico»: Gran Bretaña usó el patrón plata para adquirir productos indios y el patrón oro para comerciar con países europeos. Luego, India fue utilizada como una bomba de dinero para el control británico de la economía global, exprimida según fuera necesario: India tenía un superávit comercial con el resto del mundo, pero mientras tanto tenía un déficit comercial con Gran Bretaña, que cobraba a su colonia «Cargos domésticos» .” por el privilegio de ser saqueado. Gran Bretaña también recaudaba impuestos e ingresos aduaneros en sus colonias y semicolonias, simplemente incautando mercancías, dinero y bienes, que revendía con ganancias, a menudo hasta el punto de la hambruna y más allá, lo que provocó decenas de millones de  muertes  . El sistema de  Council Bills  era otro ingenioso plan: la corona británica vendía papel moneda a los mercaderes a cambio de oro y plata. Esos comerciantes utilizaron los proyectos de ley del Consejo para comprar productos indios para revenderlos. Los indios que terminaron con los Proyectos de Ley del Consejo los cobrarían y recuperarían rupias (sus propios ingresos fiscales). El resultado de toda esta actividad fue que Gran Bretaña extrajo  45 billones de dólares de la India  entre 1765 y 1938, según  una investigación. por la economista Utsa Patnaik.

Del oro a la moneda respaldada por oro al dólar flotante

A medida que avanzaba el siglo XIX, un resultado indirecto de la gestión altamente rentable de sus colonias por parte de Gran Bretaña, y en particular de su dumping demasiado fácil de sus exportaciones en sus mercados, fue que se quedó atrás  en  fabricación y tecnología avanzadas con respecto a Alemania y los Estados Unidos: países en los que había invertido riqueza de inversión drenada de India y China. La destreza industrial superior de Alemania   y  la salida  de Rusia del lado de Gran Bretaña después de la revolución bolchevique dejó a los británicos enfrentando una posible derrota ante Alemania en la Primera Guerra Mundial, a pesar de que Gran Bretaña atrajo a  más de 1 millón de personas  del subcontinente indio para servir (más de 2 millones de indios serviría a Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial) durante la guerra. Los financieros estadounidenses prestaron tanto dinero a Gran Bretaña que si hubiera perdido la Primera Guerra Mundial, los bancos estadounidenses habrían sufrido una pérdida inmensa. Cuando terminó la guerra, para sorpresa de Gran Bretaña, Estados Unidos insistió en que se le devolviera el dinero. Gran Bretaña exprimió a Alemania para obtener  reparaciones  para pagar los préstamos estadounidenses, y el sistema financiero mundial se derrumbó en «devaluación competitiva, guerras arancelarias y autarquía internacional», como relata Michael Hudson en su libro de 1972, Superimperialism, preparando el escenario para la Segunda Guerra  Mundial.

Después de esa guerra, Washington insistió en el fin de la zona esterlina; Estados Unidos ya no permitiría que Gran Bretaña usara India como su propia bomba de dinero privada. Pero John Maynard Keynes, que había escrito  Moneda y finanzas indias  (1913),  Las consecuencias económicas de la paz  (1919) y  Teoría general del empleo, el interés y el dinero  (1936), creía haber encontrado una forma nueva y mejor suministrar el dinero mercancía necesario para el comercio exterior y el dinero simbólico necesario para los negocios domésticos, sin crucificar a nadie en una cruz de oro.

En la conferencia económica internacional de 1944 en Bretton Woods, New Hampshire, Keynes  propuso  un banco internacional con una nueva moneda de reserva, el bancor, que se utilizaría para resolver los desequilibrios comerciales entre países. Si México necesitara vender petróleo y comprar automóviles a Alemania, por ejemplo, los dos países podrían comerciar en bancors. Si México se encontrara debiendo más bancors de los que tenía, o si Alemania tuviera un superávit creciente de ellos, una  Unión Internacional de Compensación aplicaría presión a ambos lados: depreciación de la moneda para los deudores, pero también apreciación de la moneda y pago de intereses punitivos para los acreedores. Mientras tanto, los bancos centrales de las naciones deudoras y acreedoras podrían seguir el consejo interno de Keynes y usar sus poderes de creación de dinero para estimular la economía nacional según sea necesario, dentro de los límites de los recursos y la fuerza de trabajo disponibles en el país.

Keynes hizo su propuesta, pero Estados Unidos tenía un plan diferente. En lugar del bancor, el  dólar , respaldado por oro guardado en Fort Knox, sería la nueva moneda de reserva y el medio del comercio mundial. Habiendo salido de la guerra con su economía intacta y la mayor parte del oro del mundo, Estados Unidos lideró la guerra occidental contra el comunismo en todas sus formas usando armas que van desde golpes y asesinatos hasta ayuda para el desarrollo y finanzas. En el aspecto económico, las herramientas estadounidenses incluían préstamos de reconstrucción a Europa, préstamos de desarrollo al Sur Global y préstamos de balanza de pagos a países en problemas (el  infame Fondo Monetario Internacional (FMI) “paquetes de rescate”). A diferencia de la Unión Internacional de Compensación propuesta por Keynes, el FMI impuso todas las sanciones a los deudores y otorgó todas las recompensas a los acreedores.

La posición única del dólar le dio a Estados Unidos lo que un ministro de finanzas francés llamó un “ privilegio exorbitante ”. Mientras que todos los demás países necesitaban exportar algo para obtener dólares para comprar importaciones, Estados Unidos podía simplemente emitir moneda y proceder a comprar los activos del mundo. Se mantuvo el respaldo del oro, pero el costo de la dominación mundial se volvió considerable incluso para Washington durante la Guerra de Vietnam. A partir de 1965, Francia, seguida de otros, comenzó a hacer cumplir la palabra de Estados Unidos e intercambió dólares estadounidenses por oro estadounidense, y persistió hasta que Washington canceló el  respaldo  en oro y el dólar comenzó a flotar libremente en 1971.

El dólar flotante y el petrodólar

La cancelación del respaldo en oro para la moneda de comercio internacional fue posible debido a la posición excepcional de Estados Unidos en el mundo como potencia militar suprema: poseía dominio de espectro completo y tenía cientos de bases militares en todo el mundo. Estados Unidos también fue un imán para los inmigrantes del mundo, poseedor del poder blando de Hollywood y del estilo de vida estadounidense, y líder en tecnología, ciencia y manufactura.

El dólar también tenía un respaldo más tangible, incluso después de que se rompiera la atadura del oro. La materia prima más importante del planeta era el petróleo, y Estados Unidos controlaba el grifo a través de su relación especial con la superpotencia petrolera, Arabia Saudita; una reunión en 1945  entre  el rey Abdulaziz Al Saud y el entonces presidente Franklin Delano Roosevelt en un crucero estadounidense, el USS Quincy, en el Gran Lago Amargo en Egipto selló el trato. Cuando los países productores de petróleo formaron un cártel efectivo, la  Organización de Países Exportadores de Petróleo  (OPEP), y comenzaron a subir el precio del petróleo, los países del Sur Global con escasez de petróleo sufrieron, mientras que los exportadores de petróleo intercambiaron sus recursos por grandes cantidades de dólares (“ petrodólares ”).

Estados Unidos prohibió a estos tenedores de dólares adquirir activos o industrias estadounidenses estratégicos, pero les permitió reinvertir sus dólares en Estados Unidos comprando armas estadounidenses o valores del Tesoro de Estados Unidos: simplemente manteniendo dólares en otra forma. Los economistas Jonathan Nitzan y Shimshon Bichler llamaron a esto el nexo “ dólar arma-petrodólar ” en su libro de 2002,  La economía política global de Israel . Como se documenta en el libro de Michael Hudson de 1977,  Fractura global  (una secuela de  Superimperialismo ), los países de la OPEP esperaban usar sus dólares para industrializarse y ponerse al día con Occidente, pero los golpes y las contrarrevoluciones estadounidenses mantuvieron la fractura global y empujaron a la economía global hacia la era del neoliberalismo.

La relación entre Arabia Saudita y Estados Unidos fue la clave para contener el poder de la OPEP, ya que Arabia Saudita siguió los intereses de Estados Unidos, aumentando la producción de petróleo en momentos clave para mantener bajos los precios. Al menos un autor, James R. Norman, en su libro de 2008,  The Oil Card: Global Economic Warfare in the 21st Century , ha argumentado que la relación también fue clave para otras prioridades geopolíticas de EE. UU., incluido su esfuerzo por acelerar el colapso de la Unión Soviética en la década de 1980. Un estudio del Tesoro de EE. UU. de 1983 calculó que, dado que cada caída de 1 dólar en el precio del barril de petróleo reduciría los ingresos en divisas de Rusia hasta en 1.000 millones de dólares, una caída de 20 dólares por barril la pondría en crisis, según el libro de Peter Schweizer,  Victory .

En 1985, Norman relató en su libro que Arabia Saudita “[abrió] las compuertas, [recortó] sus precios y [bombeó] más petróleo en el mercado”. Si bien otros factores también contribuyeron al colapso del precio del petróleo, “el académico ruso Yegor Gaidar, primer ministro en funciones de Rusia de 1991 a 1994 y exministro de economía, ha descrito [la caída en los precios del petróleo] como claramente el golpe mortal. que destrozó a la tambaleante Unión Soviética”.

Del petrodólar a la desdolarización

Cuando la URSS colapsó, Estados Unidos declaró un nuevo orden mundial y lanzó una serie de nuevas guerras, incluso contra Irak. La moneda del nuevo orden mundial fue el petrodólar-dólar de armas. Un bombardeo inicial y una ocupación parcial de Irak en 1990 fueron seguidos por más de una década de aplicación de un arma económica sádica con un efecto mucho más devastador que nunca en la URSS (u otros objetivos como Cuba): sanciones integrales. Olvídese de las manipulaciones de precios; A Irak no se le permitió vender su petróleo en absoluto, ni comprar los medicamentos o la tecnología necesarios. Cientos de miles de niños murieron  como resultado. Varios autores, incluida la Unidad de Investigación de Economía Política de India en el libro de 2003  Behind the Invasion of Iraq  y el autor estadounidense William Clark en un libro de 2005, Petrodollar Warfare , han argumentado que el derrocamiento final de Saddam Hussein fue provocado por una amenaza de comenzar a comercializar petróleo en euros en lugar de dólares. Irak ha estado bajo ocupación estadounidense desde entonces.

Sin embargo, parece que la era del dólar petro-armas está llegando a su fin, y a un ritmo «‘impresionante’ «. Después de la cumbre Putin-Xi en marzo de 2023, Fareed Zakaria de CNN  se preocupó públicamente  por el estado del dólar frente a los esfuerzos de desdolarización de China y Rusia. Los problemas del dólar no han hecho más que crecer desde entonces. Todos los pilares que sostienen el petrodólar-dólar-arma son inestables:

Pero, ¿qué reemplazará al dólar?

“Una economía globalizada necesita una moneda única”,  dijo Zakaria  en CNN después de la cumbre Xi-Putin. “El dólar está estable. Puede comprar y vender en cualquier momento y se rige en gran medida por el mercado y no por los caprichos de un gobierno. Es por eso que los esfuerzos de China para expandir el papel del yuan a nivel internacional no han funcionado”. Pero el gobierno del dólar estadounidense por los “caprichos de un gobierno”, es decir, los Estados Unidos, es precisamente la razón por la que los países están buscando alternativas.

Zakaria se  consoló  con el hecho de que el reemplazo del dólar no será el yuan. “Irónicamente, si Xi Jinping quisiera causar el mayor dolor a Estados Unidos, liberalizaría su sector financiero y convertiría al yuan en un verdadero competidor del dólar. Pero eso lo llevaría en la dirección de los mercados y la apertura, que es lo contrario de sus objetivos nacionales actuales”. Zakaria está equivocado. China no necesita liberalizar para internacionalizar el yuan. Cuando el dólar era supremo, Estados Unidos simplemente excluía a los tenedores de dólares extranjeros de la compra de empresas o activos estadounidenses y, en cambio, los restringía a poseer valores del Tesoro de Estados Unidos.

Pero como argumentó el economista chino Yuanzheng Cao, ex economista jefe del Banco de China, en su libro de 2018,  Estrategias para internacionalizar el renminbi  (el nombre oficial de la moneda cuya unidad es el yuan), Beijing puede internacionalizar el yuan sin intentar reemplazarlo. el dólar e incurrir en el resentimiento generalizado que seguiría. Solo necesita asegurar el uso del yuan estratégicamente como una de varias monedas y en una variedad más amplia de transacciones, como los swaps de divisas.

En otros lugares, la idea de posguerra de Keynes de una moneda de reserva global está siendo revivida de forma más limitada.  El presidente de Brasil, Luis Inácio (“Lula”) da Silva, propuso una versión regional del bancor, el sur. El economista ecuatoriano y excandidato presidencial  Andrés Arauz  describió el sur de la siguiente manera en una entrevista de febrero: “La idea no es reemplazar la moneda nacional, soberana de cada país, sino tener una moneda adicional, una moneda complementaria, una moneda supranacional para el comercio entre países de la región, comenzando con Brasil y Argentina, que son el tipo de dos potencias en el Cono Sur, y que luego podrían expandirse al resto de la región”. Lula siguió la idea sur con la idea de una  moneda BRICS; El economista ruso Sergey Glazyev propone una especie de bancor  respaldado por una cesta de materias primas .

Los sistemas monetarios reflejan las relaciones de poder en el mundo: no las cambian. El patrón oro anglosajón y el patrón dólar estadounidense reflejaron el poder del monopolio imperial durante siglos. En un mundo multipolar, sin embargo, deberíamos esperar arreglos más diversos.

 Fuente: Globetrotter.

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Francia, la revolución pendiente

 


Francia, la revolución pendiente


Publicado el 3 de julio de 2023 / Por Tomás F. Ruiz /KAOSENLARED


Que Francia haya sido siempre el indiscutible motor hacia todo tipo de cambios progresistas en Europa es un hecho que ningún historiador, ni siquiera los más reaccionarios, se atreven poner en duda. Lo que ahora está ocurriendo en nuestro vecino país galo es algo que su insidioso presidente, Manuel Macron, ha puesto en marcha intentando frenar el rumbo de la historia. La clase obrera francesa, con un admirable historial revolucionario a sus espaldas, nunca se someterá a las vergonzosas condiciones laborales a que quieren condenarla.

En la revuelta generalizada que Francia vive en estos críticos momentos, se están dando cita unas condiciones sociales, económicas y estructurales que hasta ahora no se habían producido y que tienen muchas posibilidades de convertir esta insurgencia en un catastrófico final para gobierno reaccionario de Macron.

En primer lugar, en estos momentos Francia sigue bajo la crisis económica producida por la pandemia, una crisis que ha sido potenciada por las macroeconomías protegidas por el Estado francés (léase bancos, multinacionales, y todo tipo de sociedades financieras), para hundir aún más las frágiles economías familiares que sostienen su sistema económico. En otras latitudes, especialmente los países del Este, la crisis de la pandemia, aunque ha abierto brechas muy serias en la economía, no ha empobrecido tan brutalmente la calidad de vida de sus poblaciones. En Europa, los gobernantes han trabajado arduamente para conseguir imponer a sus poblaciones las criminales condiciones económicas y laborales del neoliberalismo. En Francia, como en el Madrid de Ayuso (con sus vergonzosos negocios de favoritismo en la adquisición de material sanitario) o en la Inglaterra de Boris Johnson (con sus bacanales organizadas en el diez de Downing Street), la pandemia ha servido para dejar a los políticos con el “culo al aire” y demostrar a la población los inadmisibles privilegios de que hacen gala bajo su condición de gobernantes “democráticos”.

En segundo lugar está la sistemática represión que todos los gobiernos de Occidente han desatado frente a las masivas protestas populares que se han levantado contra las brutales condiciones de vida que pretenden imponerles. Estas condiciones han movilizado a una población empobrecida que hasta ahora se había mostrado sumisa y obediente. La inadmisible brutalidad que las policías de toda Europa han desatado contra el derecho de la población a protestar, ha puesto en guardia a estas poblaciones contra los abusos del Estado de que son objeto.

En tercer lugar tenemos la innecesaria brutalidad que los cuerpos represivos han desatado a la hora de castigar a manifestantes pacíficos que sólo pretendían hacer valer su derecho a la libertad de expresión. En este sentido, el liderazgo europeo en materia de represión de derechos civiles que hasta ahora mantenía el gobierno “psoista” de Pedro Sánchez, se ha visto desbordado por la represión del gobierno de Macron en Francia. La muerte de Nahel, un joven de origen magrebí que trabajaba como repartidor de comida, sin antecedentes penales y que fue tiroteado por un policía francés, ha añadido indignación y ha potenciado las protestas laborales.

En cuarto lugar está la vergonzosa sumisión del gobierno francés a la patética NATO y a sus planes de prolongar interminablemente la guerra de Ucrania. Esta sumisión de Macron está llevando al país a una situación política insostenible y a un despilfarro inaceptable de recursos económicos. Recientemente el ministro de Defensa francés ha entregado armamento al gobierno nazi-ucraniano por valor de 200 millones de euros, un dinero que ha sido sustraído al pueblo francés de sus presupuestos de Sanidad, de su Educación y de su Bienestar Social.

Y existe un quinto dato, éste aún más inquietante y también más esperanzador que los anteriores. Según informes policiales, las movilizaciones son organizadas y protagonizadas por población menor de edad. De los más de 1.300 detenidos en los disturbios provocados a lo largo de toda esta semana, existe una gran incidencia de menores de 17 años. Gracias a su experto manejo de las redes sociales, estos jóvenes menores de edad han articulado las protestas a través de internet. La policía francesa está desesperada por identificarlos y reclama una urgente colaboración ciudadana; colaboración que hasta ahora ha sido prácticamente inexistente. Desesperados por localizar a estos menores y neutralizarlos, los grupos represivos de la Sûreté National trabajan incansablemente. La mayoría de los padres, cuando son requeridos, ocultan a la policía dónde se encuentran sus hijos o, directamente, se niegan a colaborar con la “Gestapo” que visita sus hogares familiares en busca de los menores “subversivos”.

Como medida insólita, algunas ciudades francesas han decretado el toque de queda para los menores de edad, pretendiendo de esta forma que nuevos jóvenes se sumen a las protestas. Esta espontánea, revolucionaria y desbordante nueva generación de adolescentes franceses, se muestra como admirablemente organizada, insólitamente operativa y, lo que es más importante, apoyada por el resto de la población francesa; una población que cada día está más comprometida con las legítimas aspiraciones a un mundo mejor por las que luchan sus futuras generaciones.

Las manifestaciones callejeras que, contra el anacrónico absolutismo de su presidente Enmanuel Macron, se dan en estos momentos en Francia, la convierten en un polvorín a punto de explotar.

En la histórica fecha del 14 de julio de 1789 el pueblo francés se levantó contra una degenerada disnatía borbónica que mantenía a su pueblo hambriento y la decapitó sin ningún escrúpulo. El gobierno francés parece querer repetir de nuevo la historia, sin darse cuenta de que en las legítimas aspiraciones a los históricos valores revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad que ahora el pueblo reclama, no hay marcha atrás…

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