martes, 2 de mayo de 2023

Advierten que EEUU terminará dejando solo a Ucrania y “huyendo” tal como lo hizo en Afganistán

 

Advierten que EEUU terminará dejando solo a Ucrania y “huyendo” tal como lo hizo en Afganistán

 

DIARIO OCTUBRE / mayo 1, 2023

 

La afirmación fue realizada por el analista Scott Ritter, exinspector de las Naciones Unidas e infante de la Marina de Estados Unidos en Irak.


© AP Photo


Hablando en la emisión Judging freedom del juez Andrew Napolitano, presentador y columnista de dilatada trayectoria en los medios estadounidenses, Ritter dijo que el presidente Joe Biden debería decirle a su par de Ucrania, Volodímir Zelenski, que siendo realistas su país no tiene chances de salir victorioso de su enfrentamiento con Rusia.

 

“EEUU podría ayudarlo a conseguir un buen resultado en las negociaciones de paz”, sugiere el experto, que afirma que si la nación norteamericana dejara de enviar dinero y apoyo militar a Ucrania el conflicto se terminaría.

Ritter, un agudo crítico de la política exterior hostil de Washington tanto cuando gobiernan los demócratas como los republicanos, señaló además que su país puede darse el lujo de involucrarse en la contienda y no sufrir ninguna de las secuelas.

“EEUU siempre va a tener un aterrizaje suave porque tiene como amortiguadores al Océano Pacífico y el Atlántico, y cuando huimos de una pelea, como hicimos en Afganistán, como hicimos en Vietnam del Sur y como vamos a terminar haciendo en Ucrania, nosotros no tenemos que lidiar con las consecuencias terribles de abandonar un lugar”, declaró.

Y añadió: “Solamente nos vamos a la fortaleza que es EEUU, o la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), y la gente que luchó porque creyó que EEUU iba a pelear con ellos hasta el final se queda sola. Lo que pasó en Afganistán fue una humillación para EEUU, pero cuando nos fuimos, no tuvimos que pagar ningún precio, simplemente apagamos la televisión y dejamos de ver las imágenes”.

Ritter vaticinó que “lo mismo va a pasar con Ucrania. Cuando abandonemos el país, y lo vamos a abandonar, Ucrania se va a quedar sola”.

Malas perspectivas para Kiev en el campo de batalla

Más adelante, Ritter habla sobre la débil posición en la que se encuentra Ucrania con respecto a Rusia, algo que fuese confirmado por los documentos del Pentágono filtrados a comienzos de mes en la que los analistas de la inteligencia estadounidenses reconocían la escasa capacidad combativa y armamentística de Kiev, especialmente para encarar la llamada “contraofensiva de primavera”.

“Cualquiera que haya estado siguiendo el tema sabe que es verdad lo que dicen esos documentos, no era necesario que un joven de 21 años tomara capturas y las subiera a internet para saber que [los ucranianos] se están quedando sin municiones, sin defensa aérea, que no tienen entrenamiento suficiente, que las cosas que le damos se rompen todo el tiempo y no funcionan”, afirma Ritter, quien cree que Ucrania no podrá continuar enfrentando a Rusia mucho tiempo más.

“Creo que hay suficientes [soldados] ucranianos para pelear durante el verano , pero creo que esto se va a terminar al comienzo del otoño. Ellos mismos lo admitieron, se están quedando sin defensa aérea, y cuando te quedas sin defensa aérea, la cosa se terminó”, asevera el experto.

Ritter también menciona el pesimismo entre las tropas ucranianas de cara a los avances del Ejército ruso. “Se están cansando, y en algún momento dejarán sus armas y van a elegir volver a sus casas. (…) Creo que están al borde de renunciar”, predice.

El analista también señala que Rusia no está luchando con su potencial completo, a la vez que recuerda cómo en los documentos filtrados del Departamento de Defensa norteamericano se detalla a los oficiales estadounidenses y británicos que están en el campo de batalla en Ucrania instruyendo a soldados sobre operaciones de combate.

FUENTE: sputniknews.lat

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Pero ¿quién vacía los pueblos del interior?

 

Pero ¿quién vacía los pueblos del interior?

 

Por Antonio Pérez Collado | 

Rebelion /España

02/05/2023 

 

Fuentes: El Salto


Desde los años 60 del siglo pasado la población de la península ibérica se viene concentrando en las zonas costeras y en algunas capitales interiores como Zaragoza, Valladolid y, principalmente, Madrid.

El fenómeno empezó a denominarse como la España vacía, aunque al final se ha impuesto la más realista expresión de la España vaciada porque la emigración a las ciudades no es casual, sino que obedece a decisiones tomadas por las castas dirigentes que se han venido sucediendo. En su primera fase, durante la segunda mitad de la etapa franquista, el éxodo a la ciudad respondía a la enorme demanda de mano de obra que originaba el acelerado desarrollo industrial de Madrid, Barcelona y el País Vasco.

En los últimos años, sin embargo, ya no es la búsqueda de empleo la razón principal del abandono de las comarcas del interior. Ahora es la falta de servicios (sanidad, educación, transporte, oficinas bancarias, centros culturales, instalaciones deportivas, comercio local, etc.) y la guerra declarada del sistema económico dominante contra las formas tradicionales de producción agrícola y ganadera lo que motiva la huida de la población más joven de la mayoría de nuestros pueblos.

Para facilitar la invasión del campo por las macrogranjas, los monocultivos y las grandes explotaciones eólicas y solares era preciso que los huertos familiares, donde se cultivaban alimentos sanos y sabrosos, y los pequeños rebaños -que mantenían limpios los montes y proporcionaban productos de calidad- dejaran de ser rentables por la falta de subvenciones, la ausencia de una política de precios proteccionista con los productores locales y la competencia desleal de las grandes distribuidoras de alimentación.

Una de las más graves agresiones al futuro de las poblaciones del interior la ha representado el desmantelamiento de la red ferroviaria; un cierre consciente y programado que está dejando a muchas villas y algunas pequeñas capitales de provincia sin su tradicional modo de transporte y de vertebración del territorio. Sin la estación de tren los habitantes de estos pueblos no solo se quedan sin la posibilidad de comunicación con las localidades vecinas, sino que también ven complicado su acceso a las poblaciones a las que han de desplazarse para hacer compras, estudiar, realizar gestiones o acudir a centros sanitarios.

Dos años después de cerrarse la línea férrea entre Valencia y Cuenca ha comenzado el desmantelamiento de las vías y la urbanización de los valiosos terrenos que ocupaba la estación en esta última ciudad. Da la impresión de que quieren asegurarse que nunca más vuelva a circular un tren por el ferrocarril que desde 1947 (año en que se inauguró el viaducto de Enguídanos) unía La Serranía conquense con su capital y ofrecía la posibilidad viajar hasta la ciudad del Turia o detenerse en alguno de los pueblos de las comarcas de Utiel-Requena, Hoya de Buñol o l´Horta por las que discurría la antigua línea Madrid-Valencia.

Como no se cansaron de denunciar el SFF-CGT y las plataformas por la defensa del ferrocarril público hubiera bastado una inversión muy inferior a la devorada por el proyecto del AVE para mejorar la comunicación ferroviaria entre Valencia y Madrid, reduciendo considerablemente el tiempo empleado y sin aislar a decenas de pueblos valencianos y castellano-manchegos. Hoy, suponiendo que podamos pagarlo, tenemos una veintena de posibilidades diarias de desplazarnos desde Valencia a Madrid en menos de dos horas, pero entre ambas capitales el tren únicamente se detiene, y no en todos sus viajes, en Requena y Cuenca; y ni tan siquiera en el núcleo urbano de estas poblaciones puesto que la estación se halla a varios kilómetros del centro, algo que no sucedía con la línea suprimida.

Indicios tan claros de que algo va mal como el cambio climático, los incendios forestales y la escasez de agua (por citar los más evidentes) aconsejan un frenazo al modelo desarrollista, pero dicho cambio no será posible mientras primen los intereses de los bancos y las grandes fortunas.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/alkimia/quien-vacia-pueblos-del-interior

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Historia de una involución. De la política estructural al moralismo histérico

 

El viejo sistema de control social alternaba la represión violenta de las pasiones juveniles con guerras periódicas para dejarlas desahogar; el nuevo, en cambio, proporciona lugares donde es posible hacer revoluciones fingidas con espadas de cartón.


Historia de una involución. De la política estructural al moralismo histérico


Andrea Zhok

El Viejo Topo

2 mayo, 2023 

 

El otro día reflexionaba sobre cómo ha podido ocurrir que la capacidad operativa de la oposición política al sistema se haya extinguido y hoy necesite reconstruirse esencialmente desde cero.


Dado que este es el problema de los problemas de hoy, y dado que, como todo proceso histórico, sus causas son plurales, quiero detenerme brevemente en una sola causa, de carácter específicamente cultural.


La era de la democracia y la oposición política desde abajo fue una época circunscrita que se inició hacia mediados del siglo XIX, en la que el marxismo jugó un papel fundamental.


Específicamente, el marxismo fue fundamental para entender, y hacer entender, cómo en el mundo moderno todo cambio de hábito y de opinión (que se torna hegemónico) tiene siempre una raíz primaria en la «estructura», es decir, en la esfera de la producción económica y la gestión correlativa del poder.


Si en una descripción de lo que ocurre no se tiene conciencia de su raíz estructural, si no se comprende cómo debe situarse el problema respecto a los mecanismos de distribución de la economía y del poder (muchas veces coincidentes), se termina por perder de vista la única esfera donde se pueden mover las palancas causalmente decisivas.


Una vez recordado este hecho, no se puede dejar de pensar en la distribución generacional de la conciencia política actual. Las experiencias repetidas, desde la recolección de firmas hasta los debates públicos y los mítines, señalan una visión común: la distribución generacional de la conciencia política sigue casi perfectamente una curva decreciente. Quienes muestran mayor urgencia por actuar frente a las palancas del poder son los mayores, y a medida que se es más joven se reducen las filas de los políticamente conscientes, hasta el punto de casi desaparecer en el ámbito de los jóvenes y muy jóvenes (digamos el grupo de 18 a 24 años).


Ahora, es importante señalar que este es un hecho históricamente sin precedentes. Hasta hace poco tiempo, los jóvenes formaban parte de las filas de los «pirómanos», las universidades siempre fueron fraguas de protesta, la pasión política nació en el umbral biográfico entre el estudio y el ingreso al mundo del trabajo. Y esto es natural, porque el compromiso y la energía necesarios para la participación política crítica se encuentran más fácilmente en un veinteañero que en uno de sesenta; y en otros factores porque las limitaciones, las cargas y las responsabilidades normalmente aumentan con la edad.

Entonces la pregunta es: ¿qué nos pasó?


Para tener una pista, basta mirar el activismo político juvenil, que de hecho todavía existe, pero cuya forma es instructiva. Es interesante notar en qué temas se enfoca el activismo hoy. Un breve registro nos revela:


1) un ambientalismo centrado en el cambio climático;
2) cuestiones de identidad de género, violencia de género, igualdad de género, autodeterminación de género, lenguaje de género;
3) animalismo del tipo Disney y prácticas alimentarias autoflagelatorias (veganismo, elogios a la carne sintética y harina de insectos, etc.);
4) para los más atrevidos, apelaciones a los «derechos humanos» en una versión muy selectiva (donde por cierto las violaciones ocurren sólo entre los enemigos de Estados Unidos).
Lo que es esencial subrayar es que en cambio puede existir y existe:
1) un auténtico ambientalismo “estructural”;
2) una conciencia histórico-estructural de la división sexual del trabajo (y sus consecuencias consuetudinarias);
3) un análisis de las formas de «reificación» de la naturaleza sensible (animales) en la industrialización moderna;
4) una conciencia política de la explotación y violación de la naturaleza humana.

Y en cada uno de estos casos es posible reconocer problemas reales al ubicarlos en el marco general de los procesos de producción económica y distribución del poder en el mundo contemporáneo.


Pero nada de esto es mayormente parte del activismo político juvenil, que en cambio acoge su agenda de «protesta» que viene desde arriba, en un formato rigurosamente saneado de sus implicaciones estructurales.


En otras palabras, los recintos en los que ejercer la contestación y las formas en que identificar los problemas han caído desde alturas inescrutables, a través del aparato mediático, el adoctrinamiento escolar y universitario. De esta forma se crean cómodas burbujas de disputa, con el certificado de bondad progresista, proporcionado por fuentes acreditadas.


El viejo sistema de control social alternaba la represión violenta de las pasiones juveniles con guerras periódicas para dejarlas desahogar; el nuevo sistema de control, en cambio, proporciona lugares donde es posible hacer revoluciones fingidas con espadas de cartón, en islas sin comunicación con ese continente donde el poder real juega sus juegos.


Sin embargo, este proceso de construcción de cercos artificiales, sin anclaje estructural, no es nuevo y es erróneo enfocarse solo en los jóvenes de hoy. Es un proceso que comenzó al menos en la década de 1980 y simplemente se ha expandido y perfeccionado con el tiempo. Todo el esfuerzo conceptual realizado por la reflexión marxista (en parte ya en la época hegeliana) y luego desarrollado durante más de un siglo, ha sido anulado con la lejía del nuevo poder mediático.


Hoy estas agendas «políticas» cuidadosamente castradas se difunden y hacen oír su característica voz estridente, que luego se hace eco, tal vez con benevolencia reprochada, pero finalmente bendecida, por los voceros del poder.


Hemos recaído así en un análisis de la historia, la política y la geopolítica que, olvidando cuáles son las verdaderas palancas del poder, se dedica en cuerpo y alma a lecturas moralizantes del mundo, a la actualidad policiaca, al alboroto de la “rectitud” y a la corrección política, a los chismes entre las élites.


Las interpretaciones geopolíticas proliferan y prosperan donde Putin es el malvado y los rusos son los ogros; lecturas sociales donde la crítica a la “ideologías de género” son abominaciones homofóbicas; donde quien no abraza a un chino es «fascista», y quien lo abraza después de una contraorden es «estalinista»; lecturas ecológicas donde los cuadros de museos se ensucian porque “ya no hay un minuto que perder”, antes de volver a casa a jugar en la Smart TV de 88 pulgadas; etc. etc.


Esta infantilización del análisis histórico-político vuelve fatalmente impotente cualquier «activismo», que examina el mundo como si la distribución de adjetivos morales estuviera en su centro. Y cuando alguien señala que todo ese extenuante graznido histérico no produce ni un desasosiego al poder, que hasta aplaude, tienen preparado otro atributo moral: eres un cínico.


La compartimentación de la protesta según los cercos ideológicos elaborados aguas arriba produce, además de un efecto de impotencia sustancial, una pérdida total del equilibrio y de la capacidad de evaluar las proporciones de los problemas.


Cada uno de estos juegos ideológicos aparecen a quienes los frecuentan como un cosmos, el único punto de vista desde el cual se ve mejor el mundo entero. Y esto genera una sensibilidad desequilibrada a los visitantes de estos recintos, porque invierten toda su energía y pasión en un campo cuidadosamente delimitado: hay gente que pasa dos veces al día frente a la anciana muriéndose de hambre en el departamento de al lado, pero saltan con los ojos inyectados en sangre si usas un pronombre de género mal visto …


En general, el panorama es el siguiente, mientras que el poder real nos aconseja ser resilientes (porque si tomas la forma de la bota que te pisotea, sufres menos), nos aconseja no tener hijos y no jubilarte por el bien del futuro, mientras todos los días te explica que tienes que ser móvil para trabajar donde haya necesidad y que tienes que dejar de moverte porque arruinas el clima, y mientras te mea en la cabeza te exige que ahorres en la ducha. Mientras todo esto sucede, y sucede mucho más, estos activistas se pelean furiosamente entre ellos… porque ninguna injusticia debe quedar impune, incluyendo “los derechos de los espárragos».

Fuente: Observatorio de la crisis.

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Invasión Militar a Panamá: La Última Intervención de Estados Unidos en l...

Francia: histórica movilización de la clase trabajadora contra el recorte de las pensiones este Primero de Mayo

 



Francia: histórica movilización de la clase trabajadora contra el recorte de las pensiones este Primero de Mayo

 

Por Redacción Kaosenlared

1 de mayo de 2023 

 

Cerca de 2’3 millones de personas, según datos sindicales, salieron a las calles de las principales ciudades del país para protestar, en la jornada internacional de la clase trabajadora del Primero de Mayo, contra la reforma de las pensiones del presidente Emmanuel Macron.

A las manifestaciones de este lunes también acudieron representantes sindicales de organizacjones de otros países que respondieron con su apoyo a la convocatoria unitaria de las ocho centrales obreras francesas, agrupadas en la llamada intersindical, que volvían a mostrar su unidad en un Primero de Mayo por primera vez en los últimos 14 años.

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Una masiva jornada de protestas multitudinarias que combina la conmemoración reivindicativa de la fecha con el malestar social por la reforma de las pensiones, que sube la edad de jubilación de 62 a 64 años. Una propuesta aprobada por decreto por el presidente Emmanuel Macron y ratificada por la Sala Constitucional el 14 de abril pasado.

París, Nantes y Lyon son las ciudades que han concentrado el mayor número de manifestantes en las calles. Las provocaciones policiales volvieron a generar incidentes a los que la policía respondió con gases lacrimógenos y la detención de unas 300 personas.


Según datos preliminares de la Confederación General del Trabajo (CGT), una de las principales uniones sindicales de Francia, 550.000 personas han salido a las calles de París y alrededor de 2,3 millones en todo el país. Pero, como era de esperar, el Ministerio del Interior descalificó las cifras y las situó en 782.000 participantes en todo el territorio, entre ellas 112.000 en París donde fueron detenidas más de 60 personas.

El gobierno ha vuelto a responder a la toma masiva de las calles de las ciudades francesas con un enorme despliegue policial, 5000 agentes en París y 17000 en todo el territorio, y con el uso de drones para supervisar las manifestaciones.

Jornada histórica de protestas

Lo cierto es que este 1 de mayo ha vuelto a llenar las calles francesas tras meses de tensión social provocada por el aumento de la edad de jubilación y la represión policial del Gobierno de Macron a las masivas protestas contra la reforma de las pensiones.

En su mensaje para el 1º de mayo, Emmanuel Macron publicó un cínico saludo (¿como calificarlo si no?) a los trabajadores a través de un mensaje de Twitter, en el que ni siquiera menciona las protestas en curso.

Se levantan temprano para darnos de comer. Fomentan el saber hacer de nuestros territorios. Ustedes contribuyen a nuestra soberanía. En este primero de mayo, a todos los trabajadores, gracias“, se puede leer en él.

Una semana después de celebrar su primer año como presidente electo para un segundo mandato de cinco años, Macron enfrenta un altísimo nivel de tensión social en las calles, después de haber perdido además la mayoría parlamentaria en junio del año pasado. Según reflejan varias encuestas, 3 de 4 franceses reprueban la política de Macron, especialmente el recorte en el derecho a la jubilación.

Los sindicatos, por su parte, que hasta ahora han rechazado cualquier diálogo con Macron que no parta de la retirada de su reforma de pensiones, se encuentran ante la tesitura de fortalecer con mayor contundencia la movilización en coherencia con la principal exigencia de los manifestantes, la de derogar la reforma de las pensiones, a lo que el presidente se niega con rotundidad. Una lucha cuya proyección internacional en el escenario europeo es evidente y cuyo desenlace repercutirá en el devenir de la lucha de clases a nivel continental.

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lunes, 1 de mayo de 2023

“Acabará saliendo a la luz”: la Administración Biden no podrá ocultar lo que ocurre en Ucrania

 

“Acabará saliendo a la luz”: la Administración Biden no podrá ocultar lo que ocurre en Ucrania

 

DIARIO OCTUBRE / abril 30, 2023

 

La reciente filtración de documentos secretos del Gobierno estadounidense ha demostrado que los ciudadanos del país tienen motivos de sobra para dudar del "panorama optimista" que les pinta la Administración Biden sobre los combates en Ucrania. Así lo cree el exanalista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense George Beebe.


© AP Photo


Beebe escribe que Biden no debe repetir los errores de Vietnam e Irak y ocultar la situación real a los estadounidenses.

 

La Administración del presidente estadounidense lleva más de un año pintando “una imagen brillante” de la situación en Ucrania para el público estadounidense: tanto Biden como sus subordinados insisten en que los combates deben terminar con una derrota estratégica de Rusia y un “final feliz” para EEUU y sus aliados, asegura Beebe en su artículo para Responsible Statecraft.

Al mismo tiempo, señala que la filtración de documentos secretos del Gobierno estadounidense hace dudar de esta versión. Pues en caso de que estos materiales sean verdaderos, sugieren que EEUU se ha acercado mucho más a un conflicto directo con Moscú de lo que Biden está dispuesto a admitir, y las posibilidades de victoria de Ucrania no son tan altas como afirma la Administración del presidente.

El autor pone el foco en que los documentos revelaron el pobre estado de las tropas ucranianas, que han perdido una parte importante de sus combatientes más experimentados, tienen graves problemas tanto de preparación como de reabastecimiento y casi han agotado sus reservas de misiles antiaéreos para defenderse de los ataques aéreos rusos.

Mientras tanto, a pesar de que Occidente ha hecho todo lo posible para ayudar a los ucranianos, simplemente no dispone de tantos proyectiles de artillería, medios antitanque y sistemas de defensa antiaérea que le permitan apoyar a Kiev indefinidamente, y tampoco es capaz de ampliar la producción militar en un tiempo aceptable, subraya el experto.

En opinión de Beebe, todo esto sugiere que es improbable que la “largamente esperada” contraofensiva de las FFAA ucranianas conduzca a un éxito decisivo. La perspectiva de la transformación final de las hostilidades en Ucrania en un “conflicto por agotamiento” no augura nada bueno para Kiev, advierte Beebe.

“Las implicaciones del desgaste ucraniano son potencialmente graves. Si la contraofensiva no logra romper las defensas rusas, el Ejército ucraniano, que se está quedando sin reservas entrenadas, proyectiles de artillería y misiles de defensa antiaérea, podría ser vulnerable a nuevos avances rusos que, por primera vez en esta operación, cuentan con el apoyo de una campaña aérea sustancial”, afirmó.

“En lugar de obligar a Putin a pedir la paz, la contraofensiva podría exponer las debilidades ucranianas”, añadió.

Pero mientras Ucrania puede acabar “de rodillas”, la Administración Biden no ha tomado prácticamente ninguna medida para preparar a la opinión pública estadounidense para la necesidad de un compromiso y, más aún, para el éxito del Ejército ruso en el campo de batalla, afirma Beebe.

Y puesto que el presidente estadounidense no ha establecido las bases para las negociaciones, tanto en el interior como en el exterior, es posible que al final tenga que elegir entre dos opciones igualmente indeseables, señala el autor.

“Ver fracasar a Ucrania, a pesar de todas sus promesas de evitar tal colapso, y escalar la implicación de EEUU y la OTAN de tal manera que podría llevar a esa confrontación militar con Moscú que juró evitar”, según el experto.

Los ciudadanos estadounidenses no tienen ni pueden tener acceso a información sensible que pueda dañar la seguridad nacional de EEUU, pero tienen todo el derecho a esperar que las declaraciones públicas del Gobierno sean coherentes con lo que las autoridades saben por los informes de inteligencia, resume el analista.

“Al igual que ocurrió en Vietnam e Irak, la verdad sobre el conflicto acabará saliendo a la luz. Si estos dolorosos episodios sirven de guía, es poco probable que los votantes reciban con agrado la noticia de que han sido engañados una vez más en Ucrania”, subrayó Beebe.

El 6 de abril, medios de comunicación informaron que el Pentágono estaba investigando unos materiales filtrados en las redes sociales, en los que se describía el estado de las tropas ucranianas y los planes de Estados Unidos y la OTAN para reforzarlas.

The New York Times señaló que los documentos, fechados a principios de marzo, circulaban supuestamente por canales de Telegram rusos progubernamentales.

Preguntado por la filtración, desde el Kremlin afirmaron que Moscú no tenía dudas sobre la implicación directa o indirecta de EEUU y la OTAN en el conflicto.

El 13 de abril, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) arrestó a Jack Douglas Teixeira, de 21 años, miembro de la Guardia Nacional de la Fuerza Aérea de EEUU, por su presunta participación en la filtración de documentos clasificados del Gobierno y militares de EEUU.

FUENTE: sputniknews.lat

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El coste del rescate bancario se eleva ya por encima de los 71.000 millones [Son 71.000 millones de euros quitados, robados, mangoneados, chuleados, chipiruliados y troquelados a los trabajadores. Eso sí, lo podemos llamar de más maneras. Pero esto no se ha hecho solo. ¡El siguiente!]

 

Según el Tribunal de Cuentas


El coste del rescate bancario se eleva ya por encima de los 71.000 millones

 

Rebelion.org /España

29/04/2023



Fuentes: Info Libre

El Tribunal de Cuentas sostiene que el coste de los recursos públicos empleados en el proceso de reestructuración bancaria se elevó a los 71.833 millones de euros a fecha de 1 de enero de 2022, lo que supone un incremento de 5.256 millones de euros con respecto al último cálculo del organismo.

La nueva cifra se recoge en el informe de fiscalización de las actuaciones del Fondo de Reestructuración Bancaria (FROB) y del Banco de España en la fusión entre CaixaBank y Bankia y la situación del proceso de reestructuración bancaria a 31 de diciembre de 2021, que acaba de aprobarse en el Pleno de la institución.

El nuevo informe de fiscalización cuenta con la novedad de la fusión entre Bankia y CaixaBank, en noviembre de 2021. Y es que, en el análisis anterior Bankia era la única entidad de crédito reestructurada que se encontraba aún participada por el FROB.

Mediante la fusión entre las dos entidades, el FROB sustituyó en su balance el valor de su participación indirecta del 62% en Bankia por otra participación, también indirecta, en CaixaBank del 16,1%. Todo ello lo realizó el FROB mediante BFA, entidad que posee al 100% y que engloba siete cajas de ahorro españolas, entre ellas Caja Madrid y Bancaja.

El coste de 71.833 millones de euros se ha obtenido partiendo de los importes de los recursos comprometidos y descontando las partidas que representan ingresos, menores costes, recursos no dispuestos o cancelados y participaciones en capital o créditos que aún mantenía el FROB a 31 de diciembre de 2021.

El Tribunal de Cuentas avisa, eso sí, de que la estimación del coste del proceso de reestructuración «no puede considerarse definitiva» debido a que hay ciertas operaciones posteriores a 2021 que pueden provocar un incremento o una disminución de esos 71.833 millones de euros.

Las aportaciones al capital representan el 73% del coste total

Así, del coste de los recursos públicos empleados en el proceso de reestructuración bancaria hay 50.622 millones de euros que corresponden al FROB y otros 21.273 millones de aportaciones de entidades de crédito. En paralelo, hay un impacto negativo de 62 millones de euros atribuibles al Banco de España.

El principal componente del coste, explica el Tribunal de Cuentas, ha sido el derivado de las aportaciones al capital y cuotas participativas, con un total de 52.716 millones que representan un 73% del coste. De los procesos que han supuesto un mayor coste son los de BFA/Bankia, con 17.590 millones; las de las cajas de ahorro de Caixabank (CX), con 12.691 millones; Banco CAM, con 12.560 millones; y NCG, con 9.229 millones.

En su informe, el Tribunal de Cuentas apunta que tanto el FROB, como el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito y el Banco de España cumplieron «adecuadamente» la normativa aplicable en las actuaciones emprendidas en los procesos de reestructuración bancaria. También considera el Tribunal que las actuaciones de seguimiento y control de los procesos de reestructuración realizadas por las entidades han sido, en general, «adecuadas».

Recuperación de 40 millones para el FROB en juicios

A lo largo del periodo fiscalizado, el FROB y el Fondo de Garantía han emprendido o se han personado en una serie de actuaciones judiciales destinadas a la recuperación de los recursos que hayan podido sustraerse de las entidades de crédito de una forma no ajustada a derecho.

Al cierre de 2021, el FROB había recuperado un total de 40 millones de euros por ingresos derivados de sentencias y costas. Por su parte, el Fondo de Garantías ingresó 14 millones de euros (incluidas costas) por uno de los dos procedimientos iniciados en su día por el FROB contra directivos de entidades financieras.

También se apunta en el informe que el FROB ejerce un seguimiento adecuado de la gestión de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), conocido como el banco malo.

Seguimiento «adecuado» de la FROB a la Sareb

Añade el Tribunal que las actuaciones de seguimiento y control de la gestión de las entidades participadas han sido adecuadas, aunque avisa de que las actuaciones de seguimiento y control de la desinversión en BFA/CaixaBank presenta «una oportunidad de mejora«.

Y es que, ninguno de los acuerdos del Consejo de Ministros por los que se amplió el plazo de desinversión, actualmente fijado en diciembre de 2025, ha tenido en consideración las actuaciones necesarias para la desinversión de la participación que el FROB mantiene en BFA, que habrá de producirse, apunta el Tribunal de Cuentas, mediante un proceso de liquidación de esta sociedad «muy probablemente».

El informe fiscalizador indica que en la actualidad el FROB no dispone de un documento estratégico que, de manera integral, incluya una planificación, una programación temporal y una metodología de todas las actuaciones necesarias para llevar a cabo la actividad de desinversión en BFA.

Por eso, el Tribunal de Cuentas cree que con el fin de «disminuir la incertidumbre y facilitar la planificación» el FROB podría incorporar a la estrategia de desinversión el análisis de distintos escenarios alternativos para la ejecución de la venta de la participación en CaixaBank, calculando el importe recuperable teniendo en cuenta como variables el precio de venta de la acción y el momento de ejecutar la desinversión.

El Banco de España y el FROB cumplieron durante la fusión de CaixaBank

Por otro lado, el Tribunal de Cuentas apunta que tanto el Banco de España como el FROB han cumplido «adecuadamente» la normativa en el ejercicio de sus respectivas competencias en relación con la fusión de Bankia con CaixaBank, perfeccionada en marzo de 2021, y la operación de fusión se ha desarrollado, en todas sus fases, con arreglo a la normativa aplicable.

Por último, el informe apunta que se puede considerar cumplida la recomendación que el Tribunal de Cuentas hizo en su informe anterior al FROB, consistente en que esta entidad establezca un sistema de gestión de BFA que le facilite la comprobación de las condiciones establecidas en los convenios formalizados entre BFA y Bankia para el reparto de los costes por las contingencias legales derivadas de la comercialización de híbridos y de la oferta pública de suscripción de acciones de Bankia.

Fuente: https://www.infolibre.es/economia/coste-rescate-bancario-eleva-71-000-millones-tribunal-cuentas_1_1485291.html

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Salió el Topo de mayo. No sacrifiquemos el mundo por ideas erróneas

 

El Viejo Topo de este mes contiene, además de artículos que abordan diferentes temáticas (el Sáhara, la SAREB, pensiones, las fotos de Margie Bourke-White,etc.) un dossier en torno a las mentiras de la OTAN, del que entresacamos el artículo de Genís Plana aquí incluido.


Salió el Topo de mayo


Hemeroteca 1 mayo, 2023

 



No sacrifiquemos el mundo por ideas erróneas


por Genís Plana

Este artículo presenta una serie de reflexiones y de interrogantes sobre las tensiones geopolíticas del mundo contemporáneo. Una invitación a seguir pensando la posición que debemos asumir en una situación histórica tan complicada como la actual. 


[01]

No se debe confundir el Derecho Público Internacional con las Relaciones Internacionales. 

En el Derecho Público Internacional las controversias internacionales están sometidas a normas. Algunas de estas normas, que aparentemente reposan sobre fuentes formales (la jurisprudencia, la doctrina…), asumen un carácter imperativo –ius cogens–, por lo que acarrean obligaciones sobre el conjunto de sujetos de la comunidad internacional –erga omnes–. Pero incluso esas obligaciones están supeditadas a una dinámica sistémica que circula por fuera del Derecho Público Internacional, y esa dinámica corresponde a la correlación de fuerzas propia de las Relaciones Internacionales.

[02]

«Las relaciones internacionales son un escenario hostil, donde los países obran exclusivamente de acuerdo a intereses, el Estado es el actor fundamental, y la variable determinante del resultado final es el poder militar». La cita es de Mariela Salguero, en cuya afirmación sigue el planteamiento realista inicialmente trazado por Hans Morgenthau, quien dejó escrito que «la política internacional, como toda política, es una lucha por el poder».

[03]

Siendo que el poder es el principal de los factores operativos de las Relaciones Internacionales, debemos ubicar nuestra atención en la Geopolítica: la actividad estatal orientada a influir en los asuntos de la esfera internacional. 

Sin embargo, pareciera que los objetivos de España en política exterior no responden a las necesidades ni a los intereses del país… ¿Es España un país sin brújula geopolítica? Pensemos, por ejemplo, en la entrega del Sáhara Occidental al Reino de Marruecos, cuyas repercusiones negativas son inmediatas si advertimos el encarecimiento del gas argelino que consumimos. ¿Qué explica la actitud de pleitesía de nuestras clases dirigentes hacia las exigencias de Mohamed VI? ¿Cuáles serán las consecuencias de largo alcance de la renuncia a defender los intereses nacionales?

[04]

Se conocen como «países mariachis» a aquellos países que, subordinados a potencias extranjeras, se dejan arrastrar a empresas bélicas que son por completo ajenas a sus intereses. Tal vez, asumiendo eso, podamos explicar la vehemencia con que España se ha ofrecido a enviar armamento y a proporcionar entrenamiento a las fuerzas armadas ucranianas. En efecto, Europa Oriental es otro escenario en el que nuestro país asume unas directrices políticas, económicas e incluso militares que no necesariamente corresponden a sus intereses geopolíticos. Tanto las fuerzas políticas supuestamente de izquierdas como aquellas otras de extrema derecha se han posicionado, con más o menos reservas, del lado de Washington… Y, ¿cuál está siendo el resultado? 

Las sanciones económicas a Rusia no sólo no han logrado desestabilizar al Kremlin, sino que además están repercutiendo negativamente sobre suelo europeo generando focos –por ahora controlados– de protesta social. De hecho, Moscú es consciente que, a diferencia del pueblo ruso, acostumbrado a lidiar con la adversidad, la ciudadanía de Europa occidental no parece demasiado dispuesta a realizar grandes sacrificios… Y con razón: tenemos mucho que perder y apenas nada que ganar de seguir prolongándose el conflicto o acrecentándose su intensidad.

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Josep Borrell, el jefe de la diplomacia europea, fue explícito al decir que «esta guerra se ganará en el campo de batalla». Obvio resulta que nos encontramos ante una «guerra proxy» en la que Ucrania es subsidiaria de intereses ajenos. 

Ucrania es, según el concepto de Zbigniew Brzezinski, un «pivote geopolítico», es decir, un país cuya ubicación geográfica hace que sea de especial importancia para los intereses estratégicos de las potencias mundiales. Y ello da lugar a pensar que una escalada del conflicto militar hacia un choque a gran escala y de alta intensidad no es imposible. De ahí la importancia de respaldar una solución negociada, un fin pactado de la contienda.

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Sobre Ucrania se pone el foco en lo que refiere a la actual «guerra convencional limitada». Pero oculta a la opinión pública, y de manera atemporal, los actores en pugna emplean otros métodos: en «tiempos de aparente paz» los acorazados y la artillería ceden su papel protagónico a, entre otras facetas propias de la «guerra híbrida» o «guerra multidominio», las «armas de comunicación masiva». Ante lo cual, preguntémonos…

¿Los canales de información y de comunicación que discurren por el mundo cibernético favorecen la difusión de la propaganda y de la manipulación de masas o, por el contrario, permiten un espacio no mediado por los discursos parciales e interesados? ¿En tiempos de Internet cómo se consigue la obediencia ciega, la devoción a una causa, el sometimiento acrítico de la autoridad, el maniqueísmo y la simplicidad argumentativa…?

¿Es Internet un ámbito propicio para las «operaciones psicológicas» (manipulación, propaganda, noticias falsas…)? 

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Se denominan NAFO (North Atlantic Fellas Organization / Organización de Colegas del Atlántico Norte) a los perfiles de redes sociodigitales –principalmente Twitter– cuyo cometido es realizar propaganda pro-otanista bajo el avatar de un perro de raza shiba inu. Podríamos decir que se trata de un «ejército de internautas» propagandistas. Además, los miembros de este grupo se dedican a señalar a los usuarios que, con respecto a la Guerra de Ucrania, expresan una opinión distinta a la del discurso oficial. Otra de sus actividades es hacer llamados a la recaudación de fondos económicos para el ejército ucraniano.

¿Quiénes hay detrás de estas cuentas de Twitter? ¿Son usuarios reales, personas con genuinas inquietudes políticas? El analista Javier Barriuso ha extraído datos de las cuentas NAFO y ha advertido que la creación de una gran parte de ellas corresponde al inicio de la operación militar rusa en Ucrania. Además, el nombre de muchas de estas cuentas (una retahíla de dígitos aleatorios) parece indicar que han sido creadas de manera automática. De ser el caso, estaríamos ante la presencia de «bots»: programas informáticos que simulan interacción humana en las redes sociodigitales.

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El 5 de febrero de 2003 Colin Powell, por entonces Secretario de Estado de Estados Unidos de América, afirmaba ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que Irak poseía armas de destrucción masiva. Para demostrarlo, enseñaba un pequeño frasquito en cuyo interior se hallaba algún tipo de sustancia (que podía ser ántrax o, quizá, jabón de manos obtenido del baño más cercano). Esa falsedad justificó la invasión al país por parte de George W. Bush, acompañado de Tony Blair y de José María Aznar. 

En ese entonces, buena parte de la ciudadanía europea se movilizó contra el aventurismo bélico del «trío de las Azores». Mucho parece haberse modulado la opinión pública como para que esas manifestaciones multitudinarias de hace veinte años hayan dejado paso a una suerte de estupor ingenuo –o indignación resignada–, generalizado entre las capas populares y los profesionales de cuello blanco, con respecto al escenario bélico del que participan nuestros gobiernos. 

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El concepto «humanitarismo selectivo» lleva usándose desde hace muchas décadas para referirse a los intereses espurios que se ocultan detrás de ciertas actitudes éticas. Más recientemente se empezó a hablar de «guerra humanitaria». Y con respecto a esa referencia al «humanitarismo» ocurre como con la apelación a la «democracia» o a los «derechos humanos», que suele ser una farsa retórica con que ocultar intenciones bastardas. Ahora bien, tomémonos la pregunta en serio: ¿Es posible iniciar una guerra por razones verdaderamente humanitarias? 

Si una acción militar está verdaderamente fundamentada por razones humanitarias, entonces esa acción militar ya presupone la existencia previa de una situación bélica o, por lo menos, de una situación de violencia armada. Esto se puede observar mediante una ucronía de fácil comprensión: imaginemos que en 1936 el gobierno francés de Léon Blum, el Front populaire, hubiera decidido intervenir militarmente sobre suelo español en respuesta a la petición de socorro realizada por José Giral, presidente del Consejo de Ministros del gobierno republicano de Manuel Azaña. En ese supuesto, la intervención francesa (motivada por razones humanitarias sin que ello pudiera excluir razones de otra índole, como afinidades ideológicas y/o intereses geopolíticos) estaría precedida por un contexto bélico anterior: la sublevación militar del 18 de julio contra el Gobierno de la Segunda República española. 

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Donald Trump ha prometido que, en el caso de ser elegido presidente, terminaría la Guerra de Ucrania en sólo un día. Ante el inicio del declive estadounidense, Trump apuesta por un repliegue defensivo: resituar la producción intramuros y estabilizar las relaciones internacionales. De lo cual se deduce que, si Trump sale airoso del cerco judicial y puede presentar su candidatura presidencial en 2024, entonces el candidato a la Casa Blanca del Partido Demócrata será, a su vez, el candidato del complejo militar-industrial. 

A los «halcones» de la política exterior usamericana no les importa volar con uno u otro presidenciable, siempre y cuando asuman una disposición ofensiva, ya sea el «negro» Obama o, quizá tras las próximas presidenciales, el «empoderamiento femenino» representado por Kamala Harris. 

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En Relaciones Internacionales la apelación a los Derechos Humanos suele ser la mascarada de intereses nacionales.

De manera que los «valores liberales» deben exigirse en Irán, pero no en Arabia Saudí. Las «libertades democráticas» se encuentran ausentes en Venezuela, pero no en Marruecos. Actualmente existen tropas militares de Estados Unidos ocupando parte del territorio sirio sin permiso de Damasco, pero al respecto de ello no informan los medios de comunicación. La República Popular China es una amenaza para el mundo libre, al tiempo que Israel es un oasis de convivencia pacífica y de vibrante multiculturalidad.   

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En Europa es llamativa la posición de «la nueva izquierda» y, en particular, de Die Grünen (Los Verdes alemanes): en cuestión de unas pocas décadas han pasado de ser un polo social y político pacifista a, por el contrario, la punta de lanza del belicismo. 

Esta constatación nos sugiere una serie de interrogantes… ¿Ha habido un reacomodo de la configuración ideológica que legitima el orden político? ¿Los valores que actualmente se consideran progresistas (asociados al feminismo, a las sexualidades alternativas, al ecologismo, etc.) están siendo movilizados por las élites, o por lo menos instrumentalizados, para demonizar aquellos países que, como Rusia, China o Irán, son enemigos geopolíticos? 

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Hay otra manera de verlo, y es aquella por la cual esos «valores progresistas» actúan también como la forma de la que se sirve Occidente –o por ser más específicos Estados Unidos– para capturar la mentalidad colectiva de los países a fin de subyugarlos ideológica y culturalmente, y, de este modo, absorberlos como parte de su protectorado. Se trataría de una dominación indirecta a través del pensamiento y de la cultura. 

No obstante… ¿Qué hay de cierto en plantear los sistemas de valores y creencias como una suerte de tela de araña? ¿Hasta qué punto la ideología, o lo que en Relaciones Internacionales se conoce como «poder blando», es importante para disolver la idiosincrasia de los pueblos, su capacidad de resistencia, para así dominarlos?

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Hace 76 años, en 1947, el diplomático estadounidense George Kennan escribía lo siguiente: «Los Estados Unidos [deben] crear en la mente de los pueblos del mundo la impresión general de que es un país que sabe lo que quiere, que hace frente con éxito a sus problemas internos y a sus responsabilidades de potencia mundial y que tiene una vitalidad espiritual capaz de mantener su ideología entre las corrientes de pensamiento de mayor importancia de su tiempo». Actualmente, ¿cuál es la «impresión general» que Estados Unidos ofrece de sí mismo a los pueblos del mundo? 

Fuera de la «burbuja occidental», se observa un país en descomposición interna: una sociedad ausente de «vitalidad espiritual», fracturada por múltiples modos de vivir incompatibles entre sí. Y cuyas «responsabilidades de potencia mundial» se reducen cada vez más al chantaje susceptible de realizar por medio de sus altas capacidades militares. El problema está en que nosotros, los europeos, mimetizamos la decadencia estadounidense: reproducimos esa sociedad liberal, descompuesta, deslavazada…, al tiempo que seguimos al Pentágono por los desfiladeros bélicos en los que pretende arrojar a sus competidores, aún a riesgo de que seamos nosotros los que caigamos por el precipicio.

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Pensemos en la conveniencia de implementar un «servicio cívico-militar» con carácter obligatorio. Además de potenciar los vínculos de los ciudadanos con la comunidad política, la posibilidad de movilizar a «un país en armas» aumentaría considerablemente la capacidad disuasiva frente a agresiones potenciales. 

Pero, por encima de lo anterior, podría comportar que los ciudadanos valorásemos más la paz y, por consiguiente, fuéramos más renuentes a implicarnos en conflictos bélicos: insólitamente extraordinarios deberían ser los incentivos con que compensar los horrores de una guerra que nos involucraría a nosotros mismos y a nuestros familiares.

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Nuestras clases dirigentes y sus voceros suelen apelar a la «comunidad internacional». Pero, si observamos a los posicionamientos geopolíticos recientes, ésta se reduce, básicamente, a la Anglosfera (Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda) y a la Unión Europea. De modo que la «comunidad internacional» únicamente comprende el 11,5% de la población mundial y ya no alcanza el 50% del PIB planetario. Podríamos añadir Japón y Corea del Sur, pero incluso así la gran mayoría de los seres humanos, y un porcentaje cada vez más elevado de la riqueza mundial, se encontrarían fuera de la autodenominada «comunidad internacional».

Recientemente China ha superado a Estados Unidos en esperanza de vida, y la India ha superado al Reino Unido en PIB. Sólo son indicadores, pero muy reveladores de que el área geopolítica y geocultural de la que participamos es un mundo en retroceso comparativo. 

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Hace poco más de un mes, poco después de un acuerdo con Irán que probablemente ponga punto final a la silenciada guerra en Yemen, Arabia Saudí empezó a normalizar sus relaciones diplomáticas con Siria. Ello no hubiera sido posible sin la mediación de Pekín: los proyectos comerciales ambiciosos, aquellos que se quieren duraderos, necesitan operar sobre suelo pacificado. 

¿La Iniciativa de la Ruta y la Franja contribuye a recoser ese mundo rasgado por los Estados Unidos? ¿El chino es un modelo de desarrollo que puede repercutir favorablemente en la prosperidad común de los habitantes del planeta?

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Decía Mark Twain que es más fácil engañar a la gente que convencerle de que ha sido engañada. China y Rusia son países considerados «autoritarios» por nuestro sistema político-mediático, y que, según el Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN de 2022, actúan como un «desafío sistémico» que «amenaza» a las democracias occidentales. Sin embargo, podríamos preguntarnos si esos países han disciplinado a sus oligarquías nacionales y han situado el poder económico al dictado del interés público en mayor medida que los países occidentales. 

Como si asumieran una dirección inversa, nuestros gobiernos parecen situar las capacidades públicas al servicio de los intereses privados. Pero debemos estar agradecidos, pues a la «plutocracia» en que vivimos la nombramos «democracia».

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Esa charlatanería oficial que apela a la «democracia» y a la «libertad» para defender el status quo queda deslegitimada por medio de una simple alusión: Joe Biden. Un señor gagá, constantemente desorientado, que saluda a seres inexistentes, se equivoca al nombrar los países a los que se refiere, y confunde la causa de la muerte de su hijo. Un señor que posiblemente sufra demencia senil, acompañado por discretos asistentes durante sus apariciones en público.

Siendo obvio que el país que lidera «el mundo libre» no está gobernado por quien se supone, el engaño ya resulta evidente. 

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La Guerra de Ucrania no debe impedirnos observar qué en el Extremo Oriente se halla otro escenario caliente: la península de Corea, Taiwán… Es un nuevo mundo de bloques enfrentados en el que nosotros quedamos bajo el paraguas de Occidente. 

Pero, preguntémoslo en serio: ¿Quién gobierna Occidente? ¿Los lobbies corporativos, las élites económicas…? Todo parece indicar que existen unos poderes que, pese a no presentarse a los procesos electorales, condicionan las decisiones que toman los gobernantes.

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El pasado 20 de marzo el Ministerio de Relaciones Exteriores de China publicó un informe titulado El estado de la democracia en Estados Unidos: 2022. En palabras de Wang Wenbin, portavoz del Ministerio, el informe «revela la situación caótica de la “democracia” en Estados Unidos y […] los desastres causados por Estados Unidos al vender e imponer su llamada democracia a todo el mundo; también expone las prácticas hipócritas de Estados Unidos al fabricar una narrativa falsa de “democracia versus autoritarismo” y dividir el mundo en dos campos».

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Aparte de la confrontación «democracia vs. autoritarismo» con que nuestra clase dominante pretende caracterizar esta «Segunda Guerra Fría», los marcadores ideológicos de la Modernidad siguen funcionando… aunque de forma desvirtuada. Algunos comentaristas, periodistas o analistas se empeñan en proyectar en el ámbito internacional el «eje izquierda-derecha» que opera hoy en política interna. De manera que, por ejemplo, Vladimir Putin sería de «extrema derecha» o de «extrema izquierda» según ideas preconcebidas o a conveniencia.

Ante lo cual, la pregunta se hace necesaria: ¿Hasta qué punto es erróneo explicar las tensiones geopolíticas del mundo contemporáneo desde esas coordenadas? ¿Acaso sería más útil interpretarlas a partir de la confrontación entre, por un lado, «globalismo» –o quizá sería más preciso decir «atlantismo made in dollar»– y, por otro lado, «patriotismo nacional» –que, para el caso de la Guerra en Ucrania, significaría la prevalencia de los «intereses nacionales rusos»: perímetro de seguridad, área de influencia, etc.–?

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Ahora bien… ¿Hay un horizonte de soberanía nacional en la subordinación a la OTAN y/o a la integración en la Unión Europea? Uno siente lástima por esos valientes jóvenes, muchos de ellos con esvásticas y calaveras en la piel tatuadas… Creen luchar por una Ucrania libre y soberana, pero, en realidad, mueren para que su país se incorpore definitivamente a Occidente como proveedor de prostitutas y de bebés. 

Así como la yihad ha sido instrumentalizada por el usamericanismo, el nacionalismo ucraniano estaba siendo usado por intereses atlantistas que nada tienen de patrióticos: las milicias nazis en Ucrania, armadas y financiadas desde el extranjero, son los muyahidines afganos de los años setenta. Pero antes del Euromaidán de 2014, ya usaron otras vías no violentas: la organización Femen, cuyo feminismo es una tapadera, nació en Kiev en 2008. Sea a través del Corán, de tetas o de metralletas… instrumentos de la oligarquía occidental.

[24]

En el libro Así se domina el mundo, Pedro Baños afirma lo siguiente: «La actual enemistad de los países occidentales –representados militarmente por la OTAN– con Moscú ha estado propiciada por Washington, en el doble afán de, por un lado, contener a los rusos en cuanto que potencia emergente rival y, por otro, de crear un enemigo a aliados y amigos –los países europeos– con la finalidad de que estos se subordinen, le pidan protección y de paso le compren armas». 

En resumen, se trataría de contener a Rusia y de someter a Europa. Pero podríamos ir incluso más lejos con respecto a ese doble propósito y, además de lo ya afirmado, añadir un objetivo último: empantanar a Rusia a fin de propiciar su colapso. En otras palabras, una vez descompuesta la URSS, ¿el objetivo anhelado sería balcanizar Rusia? 

[25]

Hablemos de «la creación del enemigo». ¿La OTAN se creó contra la Unión Soviética o se creó, en el fondo, contra Rusia? No se trata de una distinción fútil, pues en el primer caso existiría una primacía de la ideología, y de lo que se trataría es de destruir un sistema político-económico formulado a partir de una razón ideológica competidora. Mientras que, en el segundo caso, existiría un primado de la geopolítica, pues aquello que la potencia angloamericana no podría tolerar no es tanto el comunismo como sí un proyecto político autónomo que, extendiéndose sobre la gran masa continental euroasiática, dispondría de una ingente cantidad de recursos naturales. 

Así pues, ¿la ideología se impone sobre la geopolítica o la geopolítica subyace a la ideología?

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Mientras tanto, la Unión Europea también sale damnificada: su industria se resiente como consecuencia del encarecimiento de las fuentes energéticas suministradas, por lo que se debilita un competidor económico estadounidense. ¿Se trataba de un propósito inicialmente buscado por Washington? 

Sea como fuere, la Guerra de Ucrania contribuiría, por un lado, a desgastar militarmente a un competidor directo (Rusia), y, por otro lado, a subordinar económicamente a otro potencial competidor (la Unión Europea). Recordemos las palabras de Victoria Nuland, quien en 2014 era Subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Eurasiáticos de Estados Unidos: «Fuck the European Union».

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Si queremos comprender las intenciones de los actores políticos debemos analizar sus intereses, pues nada del «mundo realmente existente» sabríamos si nos limitáramos a escuchar crédulamente sus declaraciones. A la pregunta «Cui prodest?» (lo que en romance significa «¿Quién se beneficia?»), la respuesta acertada suele ser «Cui prodest scelus, is fecit» («Aquel que saca provecho del crimen es quien lo ha cometido»).

¿Quién saboteó los gaseoductos Nord Stream?

[28] 

En un texto titulado Expand NATO Now (The Washington Post, 1994), Henry Kissinger escribía: «Sin Europa, América se convertirá en una isla frente a las costas de Eurasia, condenada a una especie de política pura de equilibrio de poder que no refleja su genio nacional. […]  Es por eso que Estados Unidos concluyó dos veces en este siglo [XX] que el dominio de Eurasia por una potencia hegemónica amenaza sus intereses vitales y ha ido a la guerra para impedirlo».

Dicho de otro modo: los Estados Unidos estarían aislados como una ínsula entre océanos si no pudieran influir en Eurasia. Para evitarlo, Washington aprovecha o incentiva conflictos en el supercontinente, y así, impidiendo que los países euroasiáticos cooperen de manera autosuficiente, propicia relaciones de dependencia de las que sale beneficiado.  

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Es posible que los lectores de estas líneas ya conozcan la distinción que Von Lohausen realizaba entre la figura del «agresor operativo» y la del «agresor estratégico». El primero sería aquel escolar que, cansado de las insistentes aunque disimuladas provocaciones del segundo, finalmente explota de ira y le profiere insultos o trata de propinarle un puñetazo. Puesto que la manifestación de la violencia atrae la atención de los demás, recibe un castigo por parte del profesor que en ese momento se encuentra en el aula.  

Nuestra perspicacia radica en saber que el castigo o la desaprobación pública del acto cometido por el «agresor operativo» podría ser el resultado pretendido por el «agresor estratégico», quien arteramente estuvo acosando al primero con anterioridad.

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De existir una «geopolítica del caos» ésta consistiría en desestabilizar y, a poder ser, desintegrar los países que son díscolos a la posición que se les asigna en la cadena de mando occidental. «Crear un, dos, tres Vietnam» es, en el exacto reverso que nos ofrece el mundo contemporáneo, «crear un, dos, tres Siria, Libia o Irak» en aquellos lugares que se resisten al vasallaje anglosajón. 

Ser pacifista hoy es apoyar el fin de la OTAN. Una organización militar que, lejos de pretender una arquitectura de seguridad global, asume el cometido de desestabilizar países y/o regiones según mandato de Washington.

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