lunes, 27 de marzo de 2023

“Esta no es la reforma de pensiones que necesitamos”

 


“Esta no es la reforma de pensiones que necesitamos”


Publicado el 27 de marzo de 2023 / Por Debates / KAOSENLARED

 

La última reforma de pensiones aprobada por el gobierno español, con el apoyo de CCOO, de UGT y de la Unión Europea ha sido rechazada por los movimientos pensionistas que luchan desde hace años por la mejora del sistema público de pensiones. A seguir, el análisis de la reforma que han hecho el conjunto de los movimientos pensionistas, entre ellos la COESPE.


Los movimientos y plataformas de pensionistas de los pueblos y comunidades del Estado español que suscribimos este documento, queremos hacer pública nuestra valoración de la reforma de las pensiones (RDL 2/2023, de 16/3), publicada en el BOE del pasado día 17 de marzo y pendiente de su ratificación por el Congreso.

Aunque con concesiones menores de las que exigía Bruselas y con aspectos puntuales que suponen mejoras, sobre todo en los ingresos de la Seguridad Social, nuestra posición sigue siendo la de denunciar que esta reforma es el peaje que, a costa de las y los pensionistas, el gobierno del Estado (PSOE-UP) hace a la Comisión Europea para librar un nuevo tramo de fondos europeos, que irán destinados en su mayor parte a financiar a las grandes empresas.

La oposición de los movimientos de pensionistas a las últimas reformas de pensiones (Decretos Ley 21/2021 y 12/2022), ha sido una circunstancia determinante para que se rompiera el consenso dominante, y para que la nueva reforme se retrasara varios meses. El conjunto de las organizaciones pensionistas que subscribimos este texto, consideramos que la nueva ley (RDL 2/2003) no soluciona, ni de lejos, las necesidades urgentes de las personas pensionistas, recogidas en las justas reivindicaciones que unitariamente estamos planteando en las calles, desde hace seis años. Además:

A. Denunciamos la forma en que se está dando a conocer la Reforma. Se ha lanzado una fuerte campaña mediática basada en medias verdades, en un lenguaje que aparenta coincidir con las exigencias de las personas pensionistas que estamos peleando desde hace más de 270 semanas en las calles, pero se ha ocultado que su contenido concreto no se conoció hasta la publicación final del RDL en el BOE, lo que no ha permitido un debate público y transparente, hasta que se convertió en un hecho consumado.

B. Esta ley llega sin que el gobierno haya cumplido sus obligaciones legales anteriores. Nos referimos a la auditoría de las cuentas de la Seguridad Social, prevista en la Ley 21/2021, que el gobierno debería haber encargado y haberse realizado antes del 30 de junio del pasado año 2022. El asunto tiene vital importancia, porque esa auditoría (independiente y transparente, claro está) demostraría que, sin soportar gastos impropios, las cuentas de la Seguridad Social están saneadas, y que los recortes como los que se están haciendo no tienen ninguna justificación. El propio Tribunal de Cuentas ya ha acreditado una deuda del Estado con la Seguridad Social de 103.690 millones de euros. Por lo tanto, el no haber hecho la auditoría, aparte de vulnerar la Ley, demuestra a las claras la falsedad del objetivo declarado de buscar “la viabilidad del Sistema”, y que el verdadero objetivo de las reformas no es otro que el negocio privado que se quiere montar esquilmando las pensiones públicas, para el cual el ministro Escrivá ya ha puesto “el pie en la puerta”.

C. ¿Qué sentido tiene la ampliación del período de cómputo? En el punto 23 de la Ley queda reflejada la ampliación hasta los 29 años del período para el cálculo de las pensiones futuras (descontando los 24 peores meses), desde los actuales 25 (reforma de 2011). Aunque se establece la posibilidad de elegir entre el actual período y el futuro, durante las próximas dos décadas, está muy claro que las personas a las que les quede 20 o más años para jubilarse (la mayoría de nuestros hijos y nietos) verán mermadas sus pensiones por esta ampliación aún más, en el momento de su jubilación. Es falso que la ley busque adecuar la prestación a la realidad de precariedad laboral de la que es víctima la mayoría de la juventud. Si así fuera, el período de cómputo se debería reducir, en vez de ampliarse. Se debería atender nuestra demanda de volver a los quince años anteriores a la reforma de 2011, porque, con la precariedad generalizada, la gente trabajadora actualmente en activo no tiene, ni tendrá, 25, ni 29 ni 30 años de cotización decente.

D. El llamado “Mecanismo de Equidad Intergeneracional”, que ya analizamos en su día, se incrementa desde el 0,6% al 1,2% (1% aportado por las empresas y 0,2% por la persona trabajadora). Las dudas que nos generó cuando apareció en la Ley 21/2021 se mantienen, en el sentido de que, dada la debilidad sindical en la negociación colectiva, al final el grueso de esa aportación mucho nos tememos que sea soportado íntegramente por las y los trabajadores, recortándola de su salario directo. Consideramos como una victoria de los trabajadores y del movimiento pensionista la derogación, en su día, del “factor de sostenibilidad” del gobierno de M. Rajoy, pero consideramos injusto que esa factura acaben pagándola las y los de siempre.

E. La llamada “Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal” (AIReF) tendrá, según la nueva Ley (disposición adicional segunda), la capacidad de valorar el proceso de ingresos y gastos, a partir de 2025, en informes trianuales. Se trata de un organismo que presidió el propio Escrivá desde su fundación en 2014, hasta que éste fue nombrado ministro en enero de 2020. Un organismo neoliberal, ligado a la banca como el propio ministro, parece que de “independiente” tiene más bien poco. El control (mediante “informes al gobierno”, eso sí) de un ente semejante sobre las cuentas de la Seguridad Social deja la puerta abierta a recortes futuros.

F. A pesar de los esfuerzos mediáticos del gobierno para vender el RDL, las pensiones mínimas siguen muy lejos de nuestras demandas y de las necesidades de las personas pensionistas. La pensión mínima de referencia de persona pensionista con cónyuge no a cargo que se situará para el año 2027 en 873 euros queda muy lejos de los 1.080 euros que reclamamos para 2023. Cambiar la referencia del SMI para fijar la pensión mínima contributiva por la renta mediana es una medida más para reducirlas e impedir pensiones mínimas suficientes

G. Denunciamos que una vez más los sindicatos de la Mesa del Diálogo Social, CCOO y UGT avalen la nueva reforma, reforma que da cobertura a los recortes de las pensiones procedentes de la reforma de 2011 (que también firmaron estos sindicatos) tales como el aumento hasta los 67 años de la edad de jubilación, el aumento de los años necesarios para el cálculo de la pensión de 15 a 25 años e incluye nuevos recortes como el aumento de este periodo de cálculo a 29 años. que se ha producido sin debate alguno en el interior de esos sindicatos y menos aún en el mundo del trabajo que pretenden representar, El nuevo RDL fija y amplía la nefasta reforma de 2011, y en la que se amplió el período de cómputo para el cálculo de las pensiones, desde los 15 a los 25 años, y se retrasó la edad de jubilación hasta los 67 años.

El ejemplo del sindicalismo francés, que de manera unitaria lleva ya dos meses de encarnizada lucha contra el aumento hasta los 64 años de la edad de jubilación, debería hacer reflexionar a los afiliados y delegados de esos sindicatos, sobre el papel de unos dirigentes que han olvidado sus intereses de clase entre despachos enmoquetados.

Consideramos, por tanto, conjunta y solidariamente dentro de nuestra diversidad y pluralidad, que esta reforma recorta las futuras pensiones, profundiza los recortes de las anteriores reformas, no sitúa las pensiones mínimas en niveles de dignidad, y mantiene y amplía la brecha de género. La nueva reforma se enmarca en la política de pensiones del actual gobierno que no ha realizado la auditoría que por ley tenía que realizar, que ha abierto la puerta a las pensiones privadas, que no ha reducido la edad de jubilación ni ha eliminado los coeficientes reductores en las personas jubiladas anticipadamente con 40 años cotizados.

Por todo ello expresamos nuestro rechazo, y llamamos a todas las personas trabajadoras y pensionistas a desplegar una amplia movilización para cuestionar, limitar y revertir la ampliación del período de cómputo y los demás efectos regresivos que contiene el nuevo RDL. De hecho, esta ha sido la forma en que rompimos la congelación de las pensiones, impedimos la aplicación del factor de sostenibilidad de Rajoy o retrasamos las medias exigidas por Bruselas durante meses.

Esta no es la reforma por la que llevamos tantos años luchando; exigimos a los grupos del Congreso que en la tramitación del RDL nuestras reivindicaciones sean incluidas con en el objetivo de garantizar pensiones públicas, dignas, justas y suficientes.

Seguiremos por tanto manifestándonos en calles y plazas defendiendo las necesidades de las y los pensionistas, actuales y del futuro, y el Sistema Público de Pensiones. Seguiremos dando respaldo y explicando la tabla reivindicativa que las plataformas y movimientos que firmamos este escrito defendemos unánimemente:

1. Pensión mínima de 1.080 euros.

2. Eliminación efectiva de la brecha de género.

3. Período de cómputo para el cálculo de las pensiones, de los mejores quince años de cotización de cada persona.

4. Auditoría ya, de las cuentas de la Seguridad Social, en cumplimiento de la Ley.

5. Jubilación a los 65 años, en camino hacia los 60.

6. Actualización de pensiones y salarios según el IPC real y anual, y recuperar la paga compensatoria anual para compensar la pérdida del poder adquisitivo de las pensiones.

7. Derogación de las reformas de 2011 y siguientes de 2021, 2022 y 2023.

8. No a los planes de pensiones privados de empresa, ni a la gestión privada de las pensiones públicas.

9. Jubilación anticipada sin penalización a partir de los 40 años cotizados.

10. No a la descapitalización de la Seguridad Social, ni a la liquidación de su patrimonio inmobiliario.

¡¡¡ GOBIERNE QUIEN GOBIERNE,

LAS PENSIÓNS PÚBLICAS SE DEFIENDEN !!!

ASJUBI40 (Asociación Jubilación Anticipada sin Penalizar),

COESPE (Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones),

EHPM (Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria),

MADPP (Movimiento Andaluz en Defensa de las Pensiones Públicas),

MODEPEN (Movemento Galego en Defensa das Pensións e os Servizos Públicos),

UNIDAD-COESPE (Coordinadora Estatal de Pensionistas),

PLATAFORMAS DE PENSIONISTAS de Badajoz, Móstoles,

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La investigadora Rocío Arroyo ha desarrollado un test para detectar el cáncer de colon años antes de que aparezca

 

La investigadora Rocío Arroyo ha desarrollado un test para detectar el cáncer de colon años antes de que aparezca


TERCERAINFORMACION / 27.03.2023

  • Amadix, una compañía vallisoletana fundada por la investigadora Rocío Arroyo, ha desarrollado varias pruebas de sangre que se combinan con inteligencia artificial para la prevención precoz de diferentes enfermedades oncológicas.


Rocío Arroyo lleva más de dos décadas investigando sobre métodos para la detección precoz de distintos tipos de cáncer. / Amadix


El porcentaje de personas que sobreviven a un cáncer ronda el 60 %, según datos de la SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica). La ciencia ha facilitado que esta cifra se haya elevado en los últimos años. La prevención puede tener un papel fundamental y existen varias iniciativas que trabajan en esta línea.

Es el caso de Amadix, una compañía biotecnológica vallisoletana que permite llevar a cabo una detección precoz muchos años antes de que determinados cánceres den la cara. Su objetivo es enfocarse en personas aparentemente sanas y evitar que las enfermedades lleguen a aparecer. Lo consigue combinando análisis de sangre con algoritmos.

Además de trabajar a nivel molecular, se sirve de herramientas de inteligencia artificial y de análisis avanzado de datos para identificar nuevos factores de riesgo y desarrollar modelos predictivos, mejorando la calidad de vida de los pacientes y la supervivencia.

Su CEO y fundadora, Rocío Arroyo ha obtenido varios premios por su labor como investigadora. Hace unas semanas recibió el Premio Nacional de Innovación y de Diseño 2022, el reconocimiento más importante que hay en España en este ámbito. Además, hace unos meses ganó el Premio de la UE para Mujeres Innovadoras.

La compañía nació hace una década, pero Arroyo llevaba otra investigando sobre estos temas. Había sido directora general de la empresa biotecnológica Bionostra de 2010 a 2012.

“Antes de Amadix dirigía una compañía para detección temprana del el cáncer hereditario y ahí lo que hacíamos era ver si alguien que tenía varios casos en la familia lo iba a desarrollar. Realizábamos genómica, le hacíamos detección de mutaciones en el ADN, algo que en aquel momento era muy disruptivo y que llegaba a España. Aquí ya empezamos a pensar que tenía mucho sentido prevenir más allá de estos tipos de cáncer”, cuenta la investigadora a SINC.

Según Arroyo, su proyecto empresarial surgió con algunas licencias de centros de investigación españoles y hospitales, de tests diagnósticos que identificaban pacientes respondedores a algunas terapias en distintos tipos de cáncer.

“En algunos casos analizábamos el tumor, la pieza quirúrgica, para ver el pronóstico. Poco a poco fuimos pivotando hacia la biopsia líquida, a usar una muestra de sangre no invasiva y moviéndonos hacia la persona asintomática. No ya hacia ese paciente con diagnóstico para ver cómo iba a responder. Detectamos que había una oportunidad muy clara en intentar evitar que la enfermedad apareciera, que es lo que estamos haciendo ahora”, explica.


Rocío Arroyo, CEO y fundadora de la empresa biotecnológica Amadíx. / Amadix


Un análisis de sangre en lugar de una colonoscopia

El primer producto propio que creo Amadix —y el más avanzado— es PreveCol. Se trata de un análisis de sangre que analiza biomarcadores en muestras de plasma del paciente. Lo que busca es captar señales del cáncer colorrectal cuando es muy temprano o algunos años antes de que se haya formado.

“Lo más diferencial es que detecta los pólipos intestinales que son premalignos. El cáncer de colon, va muy despacio y a lo mejor los pólipos tardan de 8 a 12 años en malignizar. Así que podemos encontrarlos y ayudar a quitarlos”, aclara la directiva, quien asegura que gracias a esta herramienta, la ventana de prevención puede extenderse hasta 14 años.

Esta prueba también tiene la ventaja de que elimina la necesidad de hacerse una colonoscopia o test fecal cada año, abriendo la puerta a que muchas personas puedan comprobar si van a desarrollar esta enfermedad de una manera no invasiva.

“En el caso del cáncer colorrectal veíamos que aunque ya existen programas de prevención establecidos, la participación es muy baja, porque al final las colonoscopias son invasivas, requieren sedación y preparación intestinal. Cuando alguien no tiene síntomas no ve la necesidad de hacerse estas pruebas”, subraya.

La fundadora de Amadix cuenta que lo que les llevó a centrarse primero en el cáncer de colon primero fue, precisamente, su desarrollo lento. Hoy en día, han logrado que la probabilidad de que un paciente con un resultado negativo en PreveCol no tenga cáncer colorrectal sea del 99,9 %.

Cáncer de páncreas y pulmón

Posteriormente, la compañía también se aventuró a crear análisis de sangre para detectar tumores de pancreas y pulmón. Así nacieron PancreDix y DiagnoLung.

“Lo que encontrábamos para el cáncer pancreático es que hay determinados grupos de población con un riesgo más alto cuando ya hay un diagnóstico, pues la sintomatología es poco específica, general. Muchas veces se confunde con otras enfermedades. El diagnóstico tarda y cuando llega, digamos que los abordajes son más agresivos y con poca eficacia en terapia”, señala Arroyo.

En el caso del de pulmón vieron que hay muchas enfermedades crónicas, como el efisema o el EPOC que predisponen a tener una probabilidad algo superior a la población general de tener un caso de este tipo de cáncer, al igual que los fumadores.

«Nos pareció que había una necesidad muy clara de diagnóstico temprano, ya que el cáncer de pulmón tiene una supervivencia baja, de 5 años. A veces el médico se encuentra con algunos hallazgos en la imagen, en la resonancia, poco concluyentes. Se topan con nódulos que no saben si son malignos o benignos. Por eso tiene mucho sentido tener otra herramienta más para confirmar si realmente ya hay un proceso tumoral», destaca.

Amadix trabaja con hospitales en toda la fase de desarrollo analítico y clínico. La prueba siempre debe tener la presencia de un médico. El paciente realiza una prueba ordinaria de análisis de sangre y es su propio médico quien recibe el informe de resultados. Sin embargo, la muestra se analiza en un laboratorio de la compañía centralizado en Madrid, donde analizan los marcadores moleculares y otros parámetros.

Resultados en dos semanas

Posteriormente, entra en juego la capa ‘tecnológica’. La clave es la inteligencia artificial que “nos ayuda a conectar un amplio espectro de información. Nuestras pruebas conectan información molecular y proteómica que encontramos en el plasma, sobre su ADN y ARN, información genómica, con otros datos que tenemos del paciente y que hallamos en su historia clínica, en sus enfermedades pasadas, en sus analíticas bioquímicas”, desgrana. Los resultados están disponibles en unas dos semanas.

La fundadora de Amadix defiende que la principal ventaja de sus biopsias líquidas para los pacientes es su simplicidad, ya que “estamos acostumbrados a hacernos análisis de sangre cada año”. De cara a los médicos cree que les ayudan a “contar con una herramienta confirmatoria y a brindar a los pacientes una terapia más eficaz”. Además, también ve beneficios para el sistema público de salud, ya que supone un ahorro en el gasto sanitario, tanto en tratamientos, ingresos hospitalarios, pruebas invasivas, etc.

Arroyo revela que están explorando otras indicaciones dentro de estos tipos de cáncer, además de la detección temprana, para saber cuándo van a volver a aparecer estas enfermedades, cuándo va a darse recurrencia o progresión. «Tenemos en marcha desarrollos para detectar de forma muy temprana en un paciente diagnosticado y operado cuándo va a ser necesario ponerle un tratamiento adicional», apostilla.

Además, la empresa se encuentra trabajando en la detección de varios tipos de cáncer con un único análisis de sangre. “Es todo un reto, porque cada cáncer tiene diferentes mecanismos de acción involucrados”, reconoce la CEO.

La emprendedora no niega que quieren ampliar su cartera de productos a otras enfermedades oncológicas, más allá del cáncer de colon, de páncreas y de pulmón.


PreveCol es el primer test desarrollado por Amadix y el más avanzado. / Amadix


Con la mirada puesta en Europa y EE UU

Amadix acaba de finalizar el proyecto piloto de PreveCol en hospitales de Madrid, donde ha podido constatar que el circuito de muestras y entrega de resultados “funciona correctamente”. Desde hace unas semanas han empezado a comercializar la prueba en Madrid, Barcelona y Galicia.

PreveCol ha obtenido ya la aprobación regulatoria para comercializarse en toda Europa. La compañía se encuentra también en conversaciones con la FDA, organismo que regula los productos médicos en EE UU, para poder realizar su venta también en el mercado estadounidense.

La startup cuenta con el apoyo económico de algunos fondos de capital riesgo especializados en salud, com Inveready y Cross Road Biotech, además de algunos inversores privados enfocados también en este sector y business angels especializados en otros negocios.

La empresa también logró financiación pública de unos 5 millones de euros entre el EIC Accelerator y la FASE 2 de SME Horizonte 2020. En cuanto a fondos totales obtenidos, la compañía prefiere no hacer pública la cifra.

Patentes en varios países

Para proteger sus innovaciones Amadix tiene sus productos patentados en varios países. En el caso de Prevecol ha obtenido patentes en Europa, Australia, Rusia, Japón, Méjico, Brasil, Canadá, India, China y Corea.

“Es uno de los aspectos a los que hemos prestado siempre especial atención: conseguir patentes muy sólidas en diagnóstico, pero también para que sean los pacientes de todo el mundo los que al final se beneficien”, recalca.

“Somos un proyecto que no solo tiene vocación nacional. Nuestros desarrollos se están haciendo en varios países y tenemos equipos en diferentes puntos del mundo. Queremos buscar los pacientes del mayor número de territorios posibles”, concluye.

Fuente: SINC

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Cinco razones

 

He aquí cinco razones por las que gran parte del Sur Global no apoya automáticamente a Occidente en Ucrania. Son razones contundentes. Sordos a esas razones, ciegos a la realidad, los mediocres gobiernos de Occidente, liderados por EEUU, avanzan hacia un declive imparable.


Cinco razones

 

Krishen Mehta

El Viejo Topo          

27 marzo, 2023 

 


En octubre de 2022, casi meses después de que comenzara la guerra en Ucrania, la Universidad de Cambridge en el Reino Unido armonizó encuestas llevadas a cabo en 137 países sobre sus actitudes hacia Occidente por un lado, y Rusia y China por el otro.

A pesar de no estar exentos de margen de error, los resultados del estudio son lo suficientemente contundentes para ser tomados en serio.

Estos son:

  • De los 6,3 mil millones de personas que viven fuera de Occidente, el 66 por ciento tienen una percepción positiva en relación a Rusia y un 70 por ciento hacia China, y,
  • Dentro del 66% que tiene esta percepción positiva sobre Rusia un 75% corresponde al sur de Asia; 68% a la África francófona; y 62% al sureste de Asia,
  • La opinión pública sigue siendo positiva en Arabia Saudita, Malasia, India, Pakistán y Vietnam.

Sentimientos de esta naturaleza han provocado ira, sorpresa e incluso rabia en Occidente. Se les hace difícil el creer dos tercios de la población mundial no se pone de su lado.

¿Cuáles son algunas de las causas o razones para esto? Creo que hay cinco, tal como se explican en este breve ensayo.

1. El Sur Global no cree que Occidente comprende o empatiza con sus problemas.

El ministro de exteriores de India, S. Jaishankar, lo resumió de forma sucinta en una entrevista reciente: “Europa tiene que superar la mentalidad según la cual los problemas de Europa son los problemas del mundo, pero los problemas del mundo no son los problemas de Europa”. Se refiere a los muchos desafíos que enfrentan los países en desarrollo, bien sea relacionados con las secuelas de la pandemia, el alto costo de los servicios de deuda, la crisis climática que devasta sus vidas, el dolor de la pobreza, la carencia de alimentos, sequías y los altos precios de la energía. Occidente apenas ofrece gestos vacíos al Sur Global respecto a muchos de estos problemas. Aún así Occidente insiste en que el Sur Global se les una sancionando a Rusia.

La pandemia de covid es un ejemplo perfecto: a pesar de las repetidas peticiones del Sur Global de compartir la propiedad intelectual de las vacunas, con el objetivo de salvar vidas, ninguna nación occidental estuvo dispuesto a hacerlo. Hasta la fecha, África sigue siendo el continente menos vacunado del mundo. África tiene la capacidad para fabricar las vacunas, pero sin la propiedad intelectual no puede hacerlo.

Pero sí llegó ayuda de Rusia, China e India. Argelia lanzó su programa de vacunación en enero de 2021 después de haber recibido el primer lote de vacunas rusas Sputnik V. Más o menos al mismo tiempo, Egipto empezó a vacunarse después de recibir la vacuna Sinopharm de China. Suráfrica obtuvo millones de dosis de AstraZeneca del Serum Institute de India. En Argentina, la Sputnik se convirtió en la columna vertebral de su programa de inmunización. Todo esto ocurría mientras Occidente usaba sus recursos financieros para comprar por adelantado millones de dosis, con frecuencia destruyéndolas cuando expiraban. El mensaje al Sur Global era claro: sus problemas son suyos, no nuestros.

2. La historia importa: ¿quién estuvo ahí durante el colonialismo y después de la independencia?

Muchos países en América Latina, África y Asia ven la guerra en Ucrania a través de una lente distinta a la de Occidente. Muchos de ellos ven a las antiguas potencias coloniales reagruparse como miembros de la alianza occidental. Los países que han sancionado a Rusia o son miembros de la Unión Europea o lo son de la OTAN, o son los aliados más cercanos a los Estados Unidos en la región Asia-Pacífico. Por contraste, muchos de los países asiáticos, y casi todos los países en el Medio Oriente, África y América Latina han intentado mantenerse en buenos términos tanto con Rusia como con Occidente, y evitar las sanciones contra Rusia. Será porque recuerdan su historia siendo los países que vivieron las políticas coloniales de Occidente, un trauma con el que todavía viven pero que en gran medida Occidente olvidó.

Nelson Mandela solía decir que fue el apoyo tanto material como moral de la Unión Soviética lo que ayudó a inspirar a los sudafricanos para derrocar el régimen del Apartheid. Es por esto que Rusia todavía es percibida de forma favorable por muchos países africanos. Y una vez llegada la independencia a estos países, fue la Unión Soviética la que los apoyó incluso a pesar de tener ella misma recursos limitados. La presa de Aswan en Egipto, que llevó once años para ser construida, de 1960 a 1971, fue diseñada por el Instituto de Proyectos Hídricos de Moscú y en gran medida financiada por la propia Unión Soviética. La Planta de Acero de Bhilai en India, uno de los mayores proyectos de infraestructura en India, también fue construida por Moscú en 1959. Otros países también se beneficiaron del apoyo ofrecido por la ex Unión Soviética, tanto político como económico, en Ghana, Mali, Sudán, Angola, Benín, Etiopía, Uganda y Mozambique.

El 18 de febrero de 2023, en la Cumbre de la Unión Africana en Addis Ababa, Etiopía, el ministro de exteriores de Uganda, Jeje Odongo dijo: “Fuimos colonizados y perdonamos a aquellos que nos colonizaron. Ahora los colonizadores nos piden que seamos enemigos de Rusia, que nunca nos colonizó. ¿Esto es justo? Para nosotros no. Sus enemigos son sus enemigos. Nuestros amigos, nuestros amigos”.

Correcto o incorrecto, la Rusia de hoy en día es vista por muchos de estos países en el Sur Global como el sucesor ideológico de la Unión Soviética. Estos países tienen una memoria larga que les hace ver a Rusia de alguna manera de forma distinta. Dada la historia, ¿se les puede culpar?

3. El Sur Global ve la guerra en Ucrania como una guerra que principalmente concierne al futuro de Europa en vez del futuro del mundo entero.

La historia de la Guerra Fría le enseñó a los países en desarrollo que verse inmiscuidos en los conflictos de los grandes poderes les generan pocos beneficios acarreando riesgos enormes. Y ven la guerra por delegación en Ucrania como una que trata más del futuro de la seguridad europea que la del mundo en su totalidad. Además, la guerra es vista por el Sur Global como una distracción costosa de los asuntos más urgentes con los que les toca lidiar. Estos incluyen los precios del combustible, de los alimentos, el costo de la deuda y más inflación, problemas que se han agravado debido a las sanciones que Occidente le ha impuesto a Rusia.

Un sondeo reciente publicado por Nature Energy manifista que hasta 140 millones de personas serán empujadas a la pobreza extrema debido a los altos precios de la energía que se vinieron dando a lo largo del año pasado.

Los precios de la energía al alza no sólo impactan directamente en las facturas de la electricidad, sino que también conducen a la presión de precios ascendentes sobre todas las cadenas de suministro y bienes de consumo, incluyendo la comida y otras necesidades. Esto afecta a los países en desarrollo aún más que a Occidente.

Occidente puede aguantar la guerra “tanto como haga falta” debido a que tiene los recursos financieros y los mercados de capital para hacerlo. Pero el Sur Global no goza del mismo lujo. Una guerra por el futuro de la seguridad europea tiene el potencial de devastar la seguridad de todo el mundo.

El Sur Global también está alarmado de que Occidente no esté buscando negociaciones que puedan conducir la guerra a un final anticipado. Hubo oportunidades perdidas en diciembre de 2021 cuando Rusia propuso revisar los tratados de seguridad para Europa que pudieran haber evitado la guerra, lo que fue rechazado por Occidente. Las negociaciones de paz de abril de 2022 en Estambul también fueron rechazadas por los mismos, en parte para “debilitar” a Rusia. Y ahora el mundo entero está pagando el precio de una invasión que los medios occidentales gustan de llamar “no buscada” y que podía haber sido evitada.

4. La economía mundial ya no está dominada por Estados Unidos o liderada por Occidente, y el Sur Global sí tiene otras opciones.

Varios países en el Sur Global ven su futuro cada vez más vinculado a países que ya no forman parte de la esfera de influencia occidental. O bien esta es su percepción de cómo está alejándose de Occidente el equilibrio de poder o son ilusiones que parten de su legado colonial; revisemos algunas métricas que pudieran ser relevantes.

La parte de producción global de los Estados Unidos declinó de 21% en 1991 al 15% en 2021, mientras que el de China aumentó del 4 al 19% en el mismo período de tiempo. China es el mayor socio comercial de la mayor parte del mundo, y su PIB en paridad de poder adquisitivo supera al de los Estados Unidos. Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) en 2021 tienen un PIB combinado de 42 billones de dólares comparados con los 41 billones del G7. Su población de 3,2 mil millones es 4,5 veces mayor que la población combinada de los países del G7, superándola en 700 millones.

Los BRICS no le están imponiendo sanciones a Rusia ni le están suministrando armas al bando contrario. Mientras que, por otro lado, Rusia es el principal proveedor de energía y granos para el Sur Global, y China el principal proveedor en términos de financiamiento y proyectos de infraestructura a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Y ahora que Rusia y China están más cerca que nunca antes, debido a la guerra, ¿qué significa todo esto para los países en desarrollo?

Significa que cuando se trata de financiamiento, alimentos, energía e infraestructura, el Sur Global debe apoyarse más en China y Rusia que en Occidente. El Sur Global también está viendo la expansión de la Organización de Cooperación de Shanghai, más países queriendo incorporarse al BRICS, y muchos más ahora comerciando en divisas que se alejan del dólar, el euro u Occidente. También ven el proceso de desindustrialización que se está dando en algunos países debido a los altos costos energéticos, junto a una inflación más alta. Esto hace que sea bastante visible en Occidente una vulnerabilidad económica que no era evidente antes de la guerra. Con los países en desarrollo obligados a poner en primer lugar los intereses de sus propios ciudadanos, ¿es una sorpresa que vean su futuro más atado a países que no son liderados por Occidente o dominados por los Estados Unidos?

5. El “orden internacional basado en reglas” carece de credibilidad y está en declive.

El “orden internacional basado en reglas” es un concepto visto por muchos países del Sur Global como concebido por Occidente e impuesto unilateralmente a otros países. Pocos países no-occidentales alguna vez se incorporaron a este orden. El Sur no se opone a un orden basado en reglas, pero otro distinto en lugar del actual, concebido mediante las reglas de Occidente.

Pero también nos debemos preguntar, ¿este orden internacional basado en reglas se aplica para Occidente?

Durante décadas, para muchos países del Sur Global Occidente es visto como quien “se ha salido con la suya” contra el mundo, sin consideración por las creencias de cualquier otro. Varios países fueron invadidos, la mayoría sin autorización del Consejo de Seguridad. Esto incluye a la ex Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia y Siria. ¿Bajo qué “reglas” fueron atacados o devastados estos países? ¿Fueron esas guerras provocadas o no? Julian Assange languidece en prisión, y Edward Snowden está en el exilio por tener el coraje (o quizás la audacia) de exponer las verdades detrás de estas acciones.

 

Las sanciones impuestas por Occidente a más de 40 países les imprimen penurias considerables y sufrimiento. ¿Bajo qué ley internacional y “orden basado en reglas” Occidente usó su fuerza económica para imponer estas sanciones? ¿Por qué los activos de Afganistán siguen congelados en bancos occidentales mientras que el país enfrenta hambrunas? ¿Por qué el oro venezolano sigue secuestrado en el Reino Unido mientras el pueblo venezolano vive a niveles de subsistencia? Y si las revelaciones de Seymor Hersh son ciertas, ¿bajo qué “orden basado en reglas” Occidente destruyó el gasoducto del Nord Stream?

Parece tener lugar un cambio de paradigma lejos del mundo dominado por Occidente y más hacia uno multipolar. Y la guerra en Ucrania ha hecho más evidentes las diferencias o simas que forman parte de ese viraje. En parte por su propia historia, y en parte por las realidades económicas que están emergiendo, el Sur Global ve al mundo multipolar como un resultado preferible en el cual sus voces es más probable que sean escuchadas.

El presidente Kennedy culminó su discurso en la Universidad Americana en 1963 con las siguientes palabras: “Tenemos que poner nuestra parte para construir un mundo de paz donde los débiles estén a salvo y los fuertes sean justos. No estamos inermes ante esta tarea ni nos falta esperanza para verla tener éxito. Confiados y sin miedo, tenemos que trabajar hacia una estrategia de paz”.

Esa estrategia de paz era el desafío ante nosotros en 1963 y permanece siéndolo hoy en día. Y las voces por la paz, incluyendo las del Sur Global, necesitan ser escuchadas.

Fuente: Globetrotter.

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domingo, 26 de marzo de 2023

Potencias y límites de las manifestaciones

 

Potencias y límites de las manifestaciones

 

Por Raúl Zibechi 

Rebelion

|25/03/2023 

 

Fuentes: La Jornada

En 2003, millones de personas ganaron las calles de muchas ciudades del mundo para protestar contra la invasión de Irak por Estados Unidos, pergeñada con el falso argumento de la existencia de armas de destrucción masiva.

Ese mismo año, un artículo en The New York Times señalaba que la opinión pública global se había convertido en la segunda superpotencia (https://nyti.ms/42uLZz0).

Dos décadas después, las cosas han cambiado drásticamente; 3.5 millones de manifestantes en las calles de Francia, que representan a los dos tercios que se oponen a la reforma jubilatoria, no consiguieron impedir que el gobierno terminara imponiéndola, pasando por encima de la opinión pública y del parlamento.

En Perú se produjeron mil 327 protestas entre el 7 de diciembre de 2022 y el 20 de febrero de 2023, entre movilizaciones, paralizaciones y plantones, informa la Defensoría del Pueblo (https://bit.ly/3mWLFbK). También se registraron 145 puntos de bloqueo, 15 comisarías fueron dañadas y cinco aeropuertos tomados, además de un número indeterminado de acciones de menor envergadura. Pese a esa gigantesca energía colectiva, la presidenta Dina Boluarte sigue en el gobierno, apoyada por las fuerzas armadas y policiales que mataron a más de 60 personas.

En los últimos años hubo revueltas en Ecuador, Chile, Nicaragua, Colombia y Haití, pero el neoliberalismo sigue imperando en toda la región, porque la energía colectiva en las calles se canaliza hacia las urnas.

Las preguntas se acumulan. ¿La manifestación y la protesta ya han perdido su capacidad transformadora y destituyente? El filósofo y sicoanalista Miguel Benasayag recuerda que en mayo de 1968, en Francia, hubo muchísima menos gente en las calles que ahora, pero el poder escuchaba la protesta y la atendía de algún modo. Ahora puede venirse el cielo abajo, que no hay respuestas de arriba.

En este tiempo han cambiado por lo menos tres cosas.

La primera es que el Estado-nación ha sido tomado por asalto por el 1% más rico, el capital financiero y especulativo, para blindar sus intereses. Este es un cambio estructural de larga duración, por lo menos hasta que derrotemos al capitalismo.

La segunda es que ese poder ultraconcentrado, aprendió a manipular a los movimientos con pequeñas concesiones bajo la forma de políticas sociales y al conjunto de la opinión pública mediante los grandes medios de comunicación monopólicos.

La tercera es la que pretendo desarrollar brevemente, ya que las dos anteriores vienen siendo analizadas en diversos espacios. Se trata de cómo el Estado está neutralizando la capacidad destituyente de la lucha de calles, mediante modos de represión muy potentes, pero a la vez novedosos y menos estridentes que las balas de plomo.

Uno es el dispositivo acústico de largo alcance (LRAD), denunciado por Eva Golinguer en 2009, que son “sirenas capaces de ‘torturar’ el oído humano, con un alcance por encima de 500 metros” (https://bit.ly/3Z6AhHA). Se trata de una guerra sónica capaz de dispersar manifestaciones con granadas aturdidoras.

Venom es un arma utilizada por la policía antidisturbios en Colombia (como parte de arsenales mal llamados menos letales), consistente en 30 tubos que lanzan proyectiles simultáneos capaces de diseminar grandes cantidades de sustancias químicas irritantes en un área amplia casi al instante (https://bit.ly/3JuZh5P). El arma ha sido denunciada por organismos de derechos humanos, incluyendo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Las balas de goma merecen trato aparte, ya que han producido miles de mutilaciones y estallidos oculares, sobre todo en Chile, además de otros daños físicos y decenas de muertes. Amnistía Internacional y la Fundación Omega piden un tratado internacional que prohíba el comercio y el uso de balas de goma (https://bit.ly/3Tzcxe1).

En Naciones Unidas se presentó un informe de la relatora especial para la promoción de los derechos humanos, donde su autora Fionnuala Ní Aoláin, denuncia “la adopción de tecnologías de alto riesgo y altamente intrusivas, como las tecnologías biométricas, la inteligencia artificial (IA), la vigilancia con software espía o los drones” (https://bit.ly/3n84OYm).

La gama de formas represivas que van desde el disparo con fusiles y la introducción de provocadores hasta el uso de datos biométricos, pasando por asesinatos selectivos camuflados como muertes extrajudiciales o atribuibles al narcotráfico (que en algunos lugares ya nombramos como polinarcos), amplían exponencialmente la capacidad de los estados de neutralizar la protesta.

Seguiremos acudiendo a manifestaciones y protestando. Pretendo advertir que no alcanza con protestar, que necesitamos requilibrar nuestras energías. Debemos dedicarnos día a día a construir nuestros mundos nuevos, diferentes y autónomos, porque el sistema ha encontrado formas y modos de neutralizar la calle para evitar la destitución de sus gobiernos.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2023/03/24/opinion/018a2pol

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Rosa Luxemburg, una economista muy política

 

Dotada de una inteligencia deslumbrante, incansable luchadora en defensa de los trabajadores, Luxemburg se arriesgó, física e intelectualmente. Criticada y alabada, aunque hoy poco leída, su obra se sitúa entre las más importantes en la historia del marxismo.


Rosa Luxemburg, una economista muy política


Michael R. Krätke

El Viejo Topo

26 marzo, 2023 

 


Rosa Luxemburg es hoy un icono del socialismo. Durante su vida fue vivamente criticada: fue celebrada y admirada, pero también atacada y calumniada. Las opiniones discurrían y siguen discurriendo divididas en torno a ella. Su muerte prematura, asesinada en enero de 1919, con solo 47 años, contribuyó a labrar la leyenda que la rodea. Inicialmente canonizada como mártir del socialismo, se convirtió en persona non grata para el comunismo en cuanto se hicieron públicas sus críticas a la política de Lenin y los bolcheviques, escritas en notas fragmentarias y publicadas póstumamente[1]. Durante mucho tiempo no se le perdonó que no fuera leninista, que criticara la política de los bolcheviques tan duramente como lo hizo el viejo profesor Karl Kautsky. Durante todo un periodo, el término “luxemburguismo” sirvió de insulto en el seno de los partidos comunistas, permitiendo definir y excomulgar a todos aquellos que se aferraban a la concepción original del socialismo como forma de autogobierno democrático de la clase obrera.

Aún hoy, Rosa Luxemburg es mal comprendida tanto por sus enemigos como por sus admiradores. Según una leyenda muy extendida, fue a la vez una polemista ardiente, una conciencia moral, una precursora política y una estratega brillante, una enemiga acérrima de todos los reformistas y revisionistas de todo tipo, una especie de Gramsci en femenino, la encarnación de lo que es un marxista revolucionario. Lo que logró como teórica marxista a menudo se olvida o se pasa por alto en esta leyenda. A veces incluso se intenta hacer de ella una feminista. Pero ella se opuso a tal idea en vida y siempre se negó a desempeñar el papel de la especialista en cuestiones femeninas. No hizo mucho caso al feminismo de su época, en tanto que defendía el movimiento de mujeres como parte integral del movimiento obrero[2].

Era consciente de su valía y no le faltaba ambición. Se veía a sí misma de forma muy distinta a como la veían los aduladores de su época (y, de hecho, la mayoría de sus biógrafos). Quería que se la tomara en serio, es decir, que se la viera bajo una luz completamente distinta de la que se tiene hoy en día, sin excepción, como también pasó en 2021, con motivo de su 150 aniversario. Quería ser considerada como una científica social con sus ideas propias, como una economista, ciertamente muy política. Como discípula de Marx, a quien podía criticar —y, de hecho, tomó el riesgo de hacerlo— y mejorar su teoría a través de la crítica. Ella quería nada menos que corregir las ideas centrales de Marx, rectificar sus construcciones teóricas, y así poner en marcha la continuación de la obra marxista, una tarea de apremiante necesidad. Y así emprender las adiciones y ampliaciones, las correcciones de la teoría y de la crítica marxista del capitalismo, que serían las únicas que permitirían defender eficazmente esta teoría contra sus críticos, los revisionistas de su propio campo. Este era, según ella, su propio mérito, y este era este punto de vista bajo el cual quería ser juzgada. Desgraciadamente, la mayoría de sus biógrafos han considerado su pensamiento económico como algo accesorio y lo han tratado con negligencia[3].

Rosa Luxemburg estudiante

Solo en Zúrich, Suiza, las mujeres tenían acceso a todos los estudios universitarios. Rosa Luxemburg ingresó en el semestre de invierno de 1889 y empezó estudiando filosofía, matemáticas, botánica y zoología. No fue hasta dos años más tarde que cambió a Derecho, y un año más tarde a Ciencias Políticas, donde se volcó literalmente a la Economía[4]. El más importante de sus profesores fue Julius Wolf, un decidido opositor a Marx, que más tarde atestiguó que su famosa alumna había sido una alumna muy dotada. Completó sus estudios de economía con una tesis doctoral sobre el desarrollo industrial de Polonia. Este trabajo, muy apreciado, se imprimió inmediatamente, lo cual constituía una rara distinción y un gran honor en la época[5].

Hoy en día, esta tesis doctoral de la joven Rosa Luxemburg permanece completamente olvidada. Cuando apareció en 1898, bajo el título El desarrollo industrial de Polonia (publicada por la conocida editorial Duncker & Humboldt), constituyó toda una provocación, sobre todo para sus camaradas en Polonia. Rosa Luxemburg se interesó por las consecuencias de la industrialización de Polonia en el siglo XIX bajo el dominio ruso. El punto central de su exposición concernía la transición, promovida por el estado ruso, hacia una verdadera industria a gran escala en los veinte años comprendidos entre 1850 y 1870. Con la ayuda de numerosas estadísticas, estableció que las “salidas rusas” fueron “el verdadero motor” del desarrollo de la gran industria polaca. Y este desarrollo se había visto favorecido por la supresión de las barreras aduaneras entre Rusia y Polonia, por la construcción de varias líneas ferroviarias que unían Rusia y Polonia, y también por la abolición de la servidumbre en Rusia en 1861 y tres años más tarde en Polonia. En pocos años, la producción industrial polaca se transformó en una gran industria, íntegramente orientada hacia el mercado interior ruso[6]. Por lo tanto, una Polonia independiente era difícilmente viable desde el punto de vista económico, ya que su economía estaba demasiado integrada con el Imperio ruso y dependía demasiado de su mercado como para transformarse rápidamente en una “economía nacional” puramente polaca. La “fusión capitalista de Polonia y Rusia” obligó al movimiento obrero polaco a marchar junto a su homólogo ruso contra “el dominio del capital polaco-ruso”, en lugar de concentrarse en la lucha por la independencia nacional[7]. Estas ideas sonaban un poco extremas y le llevaban lejos de ganar amigos dentro del movimiento socialista polaco.

La nueva lectura de Marx por Rosa Luxemburg

A principios del verano de 1898, recién licenciada, Rosa Luxemburg se marchó a Berlín. Quería estar en el centro del movimiento socialista europeo. Escribía con maestría, dominaba la economía moderna y tenía don de palabra; su talento, energía y ambición eran notables. Rápidamente hizo carrera en la socialdemocracia, ayudada por algunos miembros más veteranos y acaso más célebres del SPD. Karl Kautsky y August Bebel la tenían en gran estima[8].

Rosa Luxemburg encontró en la socialdemocracia alemana un campo de acción a la altura de su energía y ambición. Aunque no le gustaban los alemanes y nunca se sintió verdaderamente en casa en Alemania, allí se entregó de lleno a su trabajo. Empezó como agitadora en las campañas electorales del SPD, escribió para los periódicos del partido y pronto encontró el entusiasmo de muchos lectores. Ya en septiembre de 1898 le ofrecieron el puesto de redactora jefe del Sächsische Arbeiterzeitung, uno de los principales periódicos regionales del SPD. Aceptó e inmediatamente empezó a transformar el periódico según sus propios puntos de vista. El SAZ recibió una nueva sección, “Panorama económico y sociopolítico”, para la que ella misma escribía los artículos bajo el seudónimo de “ego”[9]. Desgraciadamente, dejó la redacción del SAZ solo tres meses después.

Ese mismo año polemizó con Eduard Bernstein en una serie de cinco artículos que aparecieron en el Leipziger Volkszeitung a finales de septiembre. Esta serie de artículos, publicada poco después como libro, Reforma o revolución, la hizo repentinamente famosa. Además, apareció por primera vez como teórica del socialismo[10]. Su texto causó sensación, y no solo por el descaro con el que atacaba a Bernstein, uno de los venerables veteranos del movimiento socialista —un hombre de grandes méritos, que había sido amigo personal de Karl Kautsky, así como de Friedrich Engels—. No fue solo por la polémica directa con la que endureció la disputa en torno al programa del SPD y en la que trató a Bernstein, junto a sus partidarios, como renegados y opositores al socialismo. También causó sensación porque en este texto Rosa Luxemburg puso de manifiesto algo que contradecía la las lecturas dominantes: argumentó sobre la base de hechos económicos, polemizó con Bernstein sobre cómo debían evaluarse los fenómenos en parte nuevos del desarrollo capitalista que habían acompañado y seguido a la primera gran depresión. Este era el verdadero quid del debate: ¿cuáles eran las transformaciones visibles del capitalismo, pasadas y presentes, desde el final de la Gran Depresión? Dejó para Parvus y Kautsky, quienes se ocuparon de ello mucho más profundamente, la disputa sobre las pruebas estadísticas y su interpretación[11].

En esta polémica contra Bernstein, formuló uno de los leitmotiv de su obra ulterior: para ofrecer al socialismo una base científica sólida, es necesario estar en condiciones de justificar y explicar que el modo de producción capitalista está llegando históricamente a su fin, y describir cómo. Debe poderse demostrar que el orden capitalista en su desarrollo, “espontáneamente, como resultado de sus propias contradicciones”, según sus propias leyes, llegará al momento “en que se dislocará, en que simplemente dejará de ser posible”. Esta es la “idea fundamental” sobre la que insiste. Que este momento tome la forma de un “colapso”, de una crisis general que se apodere de todo el mundo capitalista, es algo bastante “accesorio”. No es lo mismo afirmar, como hizo ella, con una mentalidad marxista, el necesario “declive” histórico del capitalismo, y asignar a este declive una “forma determinada”[12]. Bernstein confundió repetidamente las dos ideas. Con esta diferencia entre la “idea fundamental” del fin del capitalismo y la cuestión de la forma histórica de este fin, Luxemburg había encontrado su tema: ¿cómo iba a terminar el capitalismo? ¿Cuándo y cómo chocaría este modo de producción con sus límites históricos?

La tesis del “carácter efímero de la economía capitalista” era para ella el verdadero “secreto de la doctrina marxiana del valor, de su análisis del dinero, de su teoría del capital y, por tanto, de todo su sistema económico”[13]. El lector contemporáneo puede sorprenderse al ver a Rosa Luxemburg anticipar las tesis centrales de la pretendida “nueva lectura de Marx”. En respuesta a la idea, muy extendida en la época e incluso hoy, de que el economista Marx era partidario de Ricardo, insistió en la “diferencia fundamental” entre la teoría del valor de Marx y la de Ricardo. Marx fue el primero en considerar la producción de mercancías y el trabajo generador de valor como formas históricamente específicas de producción social, el primero en “reconocer en el valor una abstracción, una abstracción realizada por la sociedad en determinadas condiciones”, el primero en dejar atrás las deducciones metafísicas de la economía clásica, en descifrar los “jeroglíficos de la economía capitalista”, en reconocer sus categorías centrales como históricamente determinadas y en establecer que sus relaciones, como la que existe entre el valor y el dinero, se deben a las condiciones históricas y están determinadas por ellas[14]. La economía tenía que elegir: aceptar el progreso gnoseológico que ella debía a Marx, “avanzar por la vía abierta por Marx o declararse en bancarrota como ciencia”[15].

Pero Marx había dejado inacabada su obra maestra, y desde la publicación del Libro 3 de El Capital, en 1894, desde la muerte de Engels en 1895, no había habido más progresos en el marxismo; este parecía estancado. El legado de Marx y Engels estaba en barbecho, la concepción materialista de la historia, un “método de investigación” del que sus inventores “solo habían dejado algunas ideas centrales geniales”, había permanecido hasta entonces tan poco “elaborada y esquematizada como había salido de las manos de su creador”[16]. El libro 3 de El Capital, que ofrecía la solución al “problema fundamental del edificio económico marxiano”, estaba muy atrasado y tuvimos que contentarnos con la exposición, bastante inacabada, de la teoría del valor que ofrecía el Libro 1”[17]. ¿Por qué no hubo debate, por qué no hubo investigación, por qué no hubo progreso? No porque la teoría de Marx estuviera anticuada y hubiera sido superada por el desarrollo del capitalismo. Al contrario, porque estaba demasiado adelantada a las necesidades inmediatas del movimiento obrero[18]. El tiempo de la “teoría del desarrollo capitalista” estaba aún por llegar[19].

Karl Kautsky había invitado a la joven Rosa Luxemburg a ayudarle a editar manuscritos inéditos de Marx. Se negó porque quería escribir sus propios libros. En 1905 apareció el primer libro de Teorías de la plusvalía, una parte de un voluminoso manuscrito preparatorio de Marx de 1861-1863. Rosa Luxemburg estaba entusiasmada con él, porque podía estudiar “no los resultados finales, sino el progreso mismo de la investigación de Marx…”[20]. Sus lecturas la convencieron del carácter totalmente inacabado del proceso de investigación marxiano, un proceso del que Engels había abstraído y reunido, a partir de los manuscritos de Marx, los resultados parciales en los libros 2 y 3 de El Capital.

Rosa Luxemburg enseña y aprende

El movimiento obrero alemán era un movimiento de formación, y el trabajo de formación desempeñaba un papel importante en él. “El saber es el poder”, creían los socialdemócratas. Para formar a sus cuadros, el SPD fundó su propia escuela del partido en Berlín en 1906. Los profesores eran destacados intelectuales del partido. Rudolf Hilferding fue llamado desde Viena para enseñar economía política. Cuando las autoridades al cargo de los extranjeros se lo prohibieron, porque consideraban —acertadamente— la enseñanza en la escuela del Partido como una actividad de orden político, se llamó a Luxemburg, a sugerencia de August Bebel. Ya había dado una serie de conferencias de introducción a la economía nacional, por invitación de la organización del partido en Berlín, y había alcanzado un gran éxito. Como profesora de la escuela del partido, estaba bien pagada y por primera vez tenía un puesto estable que le permitía disponer de tiempo suficiente para sus propios trabajos. De 1907 a 1914 impartió la asignatura “Historia económica y economía nacional” en la escuela del partido desde principios de octubre hasta finales de marzo, a razón de cuatro horas a la semana. Era la mejor y más apreciada entre los enseñantes, “la cabeza espiritual de toda la escuela”[21].

De su actividad docente surgieron sus tres obras maestras económicas, La acumulación del capital, publicada en 1913, la Anticrítica (su respuesta a las numerosas críticas del libro), que no se publicó hasta 1921, y su Introducción a la economía política, que Paul Levi compuso en 1925 a partir de los manuscritos que ella había dejado. Rosa Luxemburg empezó a trabajar muy pronto en un libro de texto basado en sus cursos en la escuela del partido. Interrumpió este trabajo porque, según su propio testimonio, se encontró con un fallo a la hora de escribir su capítulo final, el cual deseaba consagrar a las “tendencias de la economía capitalista”. Se encontró con una “dificultad inesperada” y no consiguió exponer con la claridad requerida “el proceso global de la producción capitalista” ni a determinar los “límites históricos objetivos” del capitalismo. Lo que quería explicar era el crecimiento y la expansión capitalistas, la compulsión inmanente a una acumulación incesante y en perpetua aceleración, el impulso hacia la creación de un mercado mundial y de una economía capitalista mundial. ¿Cómo se relacionaban estas tendencias con el fenómeno del “imperialismo”? ¿Por qué todos los grandes países capitalistas se esforzaban por repartirse el mundo, por crear y expandir sus propios imperios coloniales? No podía explicarlo, así que interrumpió su trabajo sobre la Introducción y comenzó en octubre de 1911 a reexaminar la cuestión[22]. Para resolverla, para ofrecer una “comprensión nueva, estrictamente científica, del imperialismo y de sus contradicciones”, escribió en apenas diez meses una obra de 400 páginas, La acumulación del capital. Su contribución a la explicación económica del imperialismo apareció en enero de 1913 en la editorial Vorwärts, que pertenecía al partido.

A Rosa Luxemburg le gustaba mucho su trabajo en la escuela del partido. Le apasionaba la economía política. Esta era su fuerza. Su ambición era la de contribuir a volver a poner en buena dirección la economía marxista, y la tarea le costó arduo trabajo. La economía política, que ella veía como una “economía mundial”, en oposición a la entonces dominante “economía nacional”, era el elixir de la vida para los socialistas, una necesidad para comprender el presente y para fundar la idea de un orden económico socialista. Nada podía ser más importante para el joven movimiento obrero que adquirir conocimientos económicos fundamentales. Para los socialistas, la economía política era “la ciencia de todas las ciencias; prepara el terreno sobre el que caminaremos en el futuro…”[23].

Las conferencias de Rosa Luxemburg en la escuela del partido y su Introducción a la economía política

Solo se ha conservado una parte de su Introducción a la economía política, hay mucho que sigue todavía desaparecido. Algunos trabajos preparatorios fueron hallados y publicados. A partir de su correspondencia, podemos reconstruir los distintos planes de la obra, que debía constar de ocho capítulos y aparecer en una serie de ocho opúsculos: 1. ¿Qué es la economía nacional?; 2. El trabajo social; 3. Historia económica (comunismo primitivo, economía esclavista, economía de corvée, economía de las corporaciones); 4. El intercambio; 5. El trabajo asalariado; 6. La dominación del capital (plusvalía y tasa de beneficio); 7. Las crisis; 8. Tendencias de la economía capitalista[24]. En el manuscrito que se ha podido conservar faltan las partes centrales: la exposición sobre el trabajo social, de la que solo se han conservado algunas notas, el capítulo sobre el capital, la plusvalía y la ganancia, y el capítulo sobre las crisis.

Hemos recuperado dos cuadernos de apuntes de estudiantes a sus conferencias, uno de Jakob Walcher para el año 1910-1911 y otro, incompleto, de Rosi Wolfstein para el año 1912-1913[25]. Muestran que Rosa Luxemburg dedicó gran parte de sus conferencias a la prehistoria y génesis del capitalismo. En lugar de desarrollar los temas de la mercancía y el dinero, la circulación de mercancías y la producción como categorías, Rosa Luxemburg ofreció a los estudiantes del partido un resumen de la historia económica europea, en el que situó en el centro el desarrollo de las ciudades, el comercio, la producción de mercancías, el sistema gremial, el sistema monetario y la producción de oro. Luego les presentaba los libros 2 y 3 de El Capital de Marx. Pero no totalmente: centrándose en los temas que ella consideraba centrales. Les presentó el libro 2 como la vía más importante para la explicación de las crisis del capitalismo. Sin embargo, comunicó a sus alumnos sus crecientes dudas sobre el análisis de Marx acerca del proceso de acumulación al final del Libro 2, mientras que trabajaba en 1911 y 1912 en su crítica a Marx y en su propia versión de la teoría de la acumulación. Tenía buenas razones para mantener en secreto su crítica a Marx. Porque si ella tenía razón, significaba que el propio gran Marx no podía dar una respuesta satisfactoria a la pregunta crucial de la economía política: “¿Cómo es posible el capitalismo?”. Solo bajo condiciones muy específicas, que distan mucho de ser universales y que solo confluyen en una constelación histórica muy particular. Pero ésta era solo la primera parte de la respuesta, ya que la economía política tenía que mostrar “cómo esta economía producía por sí misma… más y más contradicciones”. La respuesta completa a la cuestión de las condiciones de posibilidad del capitalismo debía formularse de la siguiente manera: “se vuelve imposible a un cierto nivel de su desarrollo”[26]. Por lo tanto, era necesario estudiar los límites de la expansión y el desarrollo del capitalismo, los límites inmanentes y externos de la acumulación capitalista, y poder demostrar que era cada vez más difícil, costoso, largo y arriesgado hacer retroceder estos límites. A la larga, “la imposibilidad del capitalismo se hace evidente”, como escribió Rosa Luxemburg en la conclusión de su Introducción[27].

La crítica de Luxemburg a Marx

Rosa Luxemburg se tomó en serio lo que Marx sabía y lo que Engels había dejado claro: la obra maestra de Marx, El Capital, había quedado inconclusa. Tras la muerte de Marx, Engels había compuesto los libros 2 y 3 a partir de indicaciones y manuscritos, y los había publicado en 1885 y 1894 respectivamente. Para la biografía de Marx escrita por Franz Mehring y aparecida en 1918, Rosa Luxemburg escribió una breve reseña de los libros 2 y 3 de El Capital. Insistió en que se trataba de análisis inacabados, incompletos. Había que considerar los dos últimos libros de El Capital no como “una resolución definitiva y completa de todos los problemas importantes de la economía nacional”, ya que no contenían “en parte más que el planteamiento de estos problemas”, así como indicaciones sobre “la dirección en la que debía buscarse una solución…”[28]. En el capítulo final de su Introducción, Luxemburg quería explicar por qué el desarrollo capitalista debe conducir necesariamente al imperialismo. Quería ofrecer una “prueba estrictamente económica” y tropezó con las fórmulas marxianas al final del Libro 2 de El Capital, lo que hoy conocemos como los “esquemas de reproducción”. Durante mucho tiempo le resultaron “poco familiares” y, al releerlas, encontró “un error tras otro”. Tenía que enfrentarse seriamente a estos errores de Marx, de lo contrario no podría exponer correctamente su concepción[29]. Quería hacer más en su libro sobre “la acumulación de capital”, quería poner el viejo debate acerca del imperialismo sobre una nueva base.

La obra de Luxemburg se divide en tres secciones: en la primera, intenta retomar el problema, no resuelto de Marx, de la reproducción ampliada (acumulación); en la segunda, expone la historia de los debates en torno a este problema, desde los economistas clásicos hasta sus contemporáneos marxistas rusos. Y en la tercera y última sección, primero presenta su solución al problema (en dos capítulos) y luego expone, en los seis capítulos siguientes, cómo la solución a este problema se impone, históricamente, en el proceso de colonización y expansión imperialista de los principales países capitalistas.

Su obra adolece de varias confusiones. Aunque señala, como ya habían hecho Marx y Engels, su editor, algunas lagunas y análisis parcialmente inacabados (por ejemplo, sobre el papel mediador de la circulación monetaria o la producción de oro), es manifiesto que no entiende la modelización marxiana, en particular la diferencia analítica entre reproducción “simple” y “ampliada”, que ella trata como un relato de un proceso histórico. Pero para Luxemburg está claro que Marx construyó modelos sujetos a una serie de hipótesis que enuncia explícitamente, en particular la de una economía capitalista cerrada, sin comercio exterior, sin relaciones con economías no capitalistas. En esta hipótesis, el capital mundial puede crecer indefinidamente dentro de una economía puramente capitalista, sin perturbaciones ni crisis. Rosa Luxemburg no podía aceptarlo.

Aunque sabía que se trataba de un texto inacabado, un manuscrito de investigación escrito en parte como “aclaración para sí misma”, se dejó llevar por las reflexiones tentativas de Marx sobre las pistas de un falso problema. Si la masa de capital social crece, entonces también lo hace (para una productividad del trabajo y una composición del capital constantes, el caso más simple postulado por Marx) la masa de mercancías que entran en circulación. Marx se equivocaría al afirmar que la masa de dinero en circulación también debe crecer. Luxemburg le corrige: no, no se trata de la cantidad de dinero en circulación, sino de la demanda efectiva. ¿De dónde procede esta demanda adicional, quién compra la masa adicional de mercancías en las que se encarna la plusvalía que ha crecido como resultado de la acumulación? Es en este punto donde Luxemburg se ve envuelta en errores, arrastrada por los complicadísimos ejemplos numéricos con los que Marx va remendando sus manuscritos. El crecimiento de la masa de plusvalía se traduce en el crecimiento de la masa de mercancías en ambas secciones. Esta es adquirida en parte por los capitalistas (en la medida en que adopta la forma de medios de producción adicionales), en parte por los asalariados y los capitalistas (en la medida en que adopta la forma de medios de consumo adicionales). El esquema marxiano, formulado en términos algebraicos, es correcto. Pero Luxemburg queda atrapada en un problema aparente que parece insoluble, al menos en el marco de las hipótesis de Marx.

En la segunda sección, dedicada a la historia de las teorías, Luxemburg pretende mostrar que este problema se tomó en serio antes y después de Marx. No se interesa principalmente por los debates clásicos. Se ocupa sobre todo de sus contemporáneos, especialmente de Tugan-Baranovski y otros marxistas rusos, que habían sostenido que el capitalismo podía crecer sin límites o que podía desarrollarse sin un verdadero mercado exterior. Ella sabe que Marx había refutado la tesis clásica de las “terceras personas”, que asegurarían el crecimiento a través de su demanda. Pero se queda corta en la forma en que Marx había planteado el problema, lo rebate y presenta su solución como una variante de la teoría de las “terceras personas”. Una variante particular, ya que busca el origen de la demanda efectiva adicional fuera del espacio capitalista y cree encontrarlo en espacios o entornos no capitalistas. Marx había hecho abstracción de este mundo exterior y, según ella, esta abstracción había ido demasiado lejos.

En la tercera parte del libro, presenta su propia solución al problema: si la continuación de la acumulación capitalista es imposible en un mundo capitalista cerrado, requiere el mundo exterior de los espacios no capitalistas, como fuente, al menos potencial, de demanda adicional. Las masas de valor que no pueden venderse en el capitalismo puro no pueden ser compradas, la plusvalía adicional incorporada en ellas solo puede realizarse mediante una demanda adicional procedente del exterior. Para que esta fuente sea fructífera, los actores capitalistas deben promover la “anexión territorial”, deben apropiarse de aquellas partes del mundo que producen y viven de forma no capitalista. Esta es la verdadera causa económica de la expansión del capitalismo, que toma la forma de conquista colonial, de formación y expansión de imperios.

El debate sobre Luxemburg

Luxemburg fue reconocida, incluso célebre, pero su libro no tuvo mucho éxito. Fue criticado por todas las personas competentes con las que la socialdemocracia alemana y austriaca contaba. La mayor parte de veces con cortesía, pero con dureza. La opinión unánime de la crítica, desde Otto Bauer hasta Lenin y Anton Pannekoek, fue la siguiente: Luxemburg se había equivocado radicalmente sobre un punto en su obra. Su problema no era insoluble, sino simplemente mal planteado, y la argumentación de Marx podía de hecho llevarse hasta el final con sus hipótesis. La Acumulación de Luxemburg fue pronto unánimemente rechazada. Solo una persona elogió su libro, Franz Mehring, cuya opinión no tenía ningún peso en el debate económico. Luxemburg se sintió muy decepcionada y ofendida. Incluso con la Anticrítica, escrita dos años más tarde en la cárcel, en la que intentó responder a las objeciones de sus críticos, no logró convencer[30]. Pero Luxemburg había iniciado, con su obra maestra económica, un debate que continuaría mucho después de su muerte. Sin querer y sin saberlo, había llevado a los economistas marxistas, desde Otto Bauer hasta Michał Kalecki, a tener en cuenta de manera cada vez más precisa y a estudiar cada vez más profundamente los problemas de la dinámica del crecimiento capitalista. Y ello a pesar de que, con excepción de Fritz Sternberg, rechazaron su crítica de Marx y su explicación económica del imperialismo[31].

¿Qué ofrece el análisis luxemburguiano del imperialismo?

En la tercera parte de su libro, Rosa Luxemburg trata de mostrar, en seis capítulos, cómo se puede llevar a cabo el proceso de expansión del capitalismo en espacios no capitalistas. Esta parte es considerada por la mayoría de sus partidarios, hasta el día de hoy, como la más exitosa, porque argumenta histórica y empíricamente. Incluso aquellos que consideran errónea su crítica a Marx en la primera parte del libro pueden estar convencidos sobre algunas de sus críticas a las prácticas coloniales de las potencias imperialistas.

Sin embargo, en esta parte contradice muy claramente la afirmación central de su libro: que la insuficiente demanda efectiva para “el resto de las mercancías invendibles” que supuestamente debe frenar, o incluso imposibilitar por completo, la acumulación en los países capitalistas, no puede provenir de los espacios o países no capitalistas. Estos últimos no pueden absorber las mercancías excedentes de los países capitalistas, precisamente porque no son capitalistas. En los países o espacios no capitalistas no puede generarse una demanda adicional suficientemente grande para este excedente de mercancías de los países industriales capitalistas. Rosa Luxemburg simplemente lo constata[32]. Pues en estos países, en estos espacios, encontramos formas de economía natural o de subsistencia, sin mercados y sin dinero. Carecen de la estructura económica y social susceptible de absorber grandes cantidades de mercancías del mundo capitalista desarrollado. Y esto es así independientemente de que estos países o zonas estén colonizados o no. Hay varias otras razones para ello. En primer lugar, los habitantes de estos países o espacios no capitalistas no necesitan las mercancías producidas por los países capitalistas, pues estas no tienen (o tienen muy poco) valor de uso para ellos. Salvo contadas excepciones, pueden producir ellos mismos las cosas que realmente necesitan, en cantidades suficientes para sus necesidades y con una calidad superior. Es el caso de las economías de subsistencia, en las que las comunidades se ocupan de sí mismas. En segundo lugar, aunque los habitantes de estos espacios o países sintieran la necesidad o el deseo de obtener bienes del mundo capitalista y los prefirieran a los bienes de uso de los que ya disponen, sencillamente no tendrían dinero para comprarlos. El trueque —es decir, el intercambio en especie de productos locales, como pieles o materias primas, por mercancías del mundo capitalista— sería una salida, pero sería del todo insuficiente y accesoria. En tercer lugar, los habitantes de los países y espacios no capitalistas ya están familiarizados con la producción de mercancías, el dinero y el comercio. En viejos países altamente civilizados como China, Japón o Corea, las mercancías que ofrecía el mundo capitalista se encuentraban sencillamente rechazadas. Lo que ofrece el mundo capitalista no atrae a los compradores potenciales de estos países y espacios. Tienen algo mejor, están acostumbrados a algo mejor, y no quieren gastar el dinero que tienen en algo que consideran cualitativamente no tan bueno.

Para Rosa Luxemburg este no es el fin sino el principio del análisis del imperialismo. Con economías naturales y de subsistencia, el capitalismo desarrollado no puede emprender nada, aun cuando en estos espacios o sociedades no capitalistas exista, marginalmente, una pequeña producción de mercancías, comercio ocasional y de negocios entre comunidades locales. Estos países y sociedades solo pueden constituir salidas comerciales para las mercancías excedentes, fuentes de compra de materias primas y una reserva de fuerza de trabajo si se transforman radicalmente. Este es el verdadero sentido de la anexión de tierras: las economías naturales, las economías campesinas de subsistencia, los pequeños productores con su comercio marginal, deben transformarse en economías de mercado monetario, produciendo permanente y exclusivamente mercancías. Esto es lo que debía traer la colonización por parte de las potencias capitalista, por todos los medios, y que históricamente ha traído: la destrucción de las economías naturales, de las economías de subsistencia y de las formas existentes de producción de mercancías a pequeña escala, no capitalistas. Luxemburg dedica tres capítulos a la forma en que las potencias coloniales llevan a cabo esta violenta transformación en diferentes partes del mundo: uno dedicado a “la lucha contra la economía natural”, otro a “la introducción de la economía mercantil” por todos los medios posibles, y uno final a “la lucha contra la economía campesina”[33].

El relato histórico de Luxemburg, por breve y selectivo que sea, va al meollo de la cuestión: el colonialismo europeo ha desencadenado un largo proceso de transformación con una violencia de notables consecuencias. Pero esto no salva el argumento central de su libro, la necesidad del colonialismo o del imperialismo para la acumulación de capital en los grandes países capitalistas. Incluso en los casos más favorables para los países capitalistas, incluso cuando los países o espacios no capitalistas ocupados eran ricos en recursos de oro y plata (que todavía eran las mercancías monetarias en el mundo capitalista) u otras materias primas, incluso si los habitantes de estos países o espacios tenían los medios para comprar las mercancías excedentes del mundo capitalista (con su oro o plata) o para cambiarlas por él (por materias primas), el argumento no es convincente. Pues antes de poder transportar oro, plata o materias primas al mundo capitalista tras la anexión, es necesario construir minas, carreteras y puertos y establecer una red internacional de transporte y comercio. El bandolerismo y el saqueo, como aparecen con cada anexión violenta, solo llegan hasta cierto punto. Para obtener oro, plata y materias primas de los países colonizados de manera regular y en la forma adecuada, las potencias coloniales tienen que invertir en las colonias.

Este es precisamente el punto de partida que nos ofrece Rosa Luxemburg para el análisis de la anexión capitalista. La colonización y penetración de países y espacios no capitalistas es un proceso completamente contradictorio y sobre todo muy costoso. Para crear salidas en las colonias, para hacer posible la explotación de la fuerza de trabajo y la apropiación de los recursos (tierra y recursos del suelo), las potencias coloniales, ya sean Estados o empresas privadas, tienen que invertir mucho capital en sus colonias, a gran escala y a largo plazo. Las colonias cuestan dinero y reportan pocos beneficios; fundar o mantener un imperio es aún más caro y puede arruinar a los estados más poderosos. Este argumento era bien conocido por los economistas de los siglos XVIII y XIX. El propio Marx lo sabía y comentó el debate sobre si las colonias cuestan más de lo que reportan. La mayoría de los historiadores económicos consideran actualmente que las colonias y los imperios coloniales han sido, para la mayoría de las potencias coloniales modernas, una empresa más deficitaria que rentable. Muchos capitalistas individuales, muchas empresas capitalistas obtuvieron ganancias considerables, pero para la mayoría de los estados fue una historia diferente. En la época de Luxemburg, por tanto, hubo serias controversias en torno a la política colonial. El canciller del Reich, Otto von Bismarck, no quería colonias alemanas, ya que serían demasiado caras y no servirían al Estado ni a la economía en su conjunto; Alemania no era lo suficientemente rica como para permitirse colonias[34].

Luxemburg se percató muy bien de la violencia, el coste y la dimensión destructiva de los métodos de colonización. La destrucción de las economías campesinas de subsistencia, la destrucción de la artesanía campesina y de la pequeña industria nacional (como la muy desarrollada industria del tejido en la India) condujeron a la pauperización y a la esclerosis masiva de regiones enteras, pero sin ninguna salida floreciente para las mercancías de los grandes países capitalistas. Para poder producir algo parecido a una economía de mercado generalizada en sus colonias, las potencias coloniales tuvieron que invertir cada vez más: en carreteras, en la construcción y establecimiento de ferrocarriles y líneas de telégrafo, en una administración y un ejército coloniales. Dado que los modernos impuestos monetarios podían acelerar la transformación de las economías campesinas en plantaciones que produjeran para el mercado mundial, pero no bastaban para cubrir los costes de la colonia, y mucho menos la necesaria inversión en infraestructuras, los préstamos internacionales resultaron inevitables. Luxemburg dedicó cierta atención a estos préstamos. Sin embargo, las finanzas internacionales no entraron en juego hasta bastante tarde, cuando la transformación de países y zonas anteriormente no capitalistas en economías de mercado productoras de mercancías ya estaba muy avanzada y eran posibles nuevas transformaciones. En cuanto las ramas de producción y las regiones se encontraban (proto)industrializadas en las colonias, los bancos y los empresarios pueden hacer buenos negocios en los grandes países capitalistas desarrollados.

¿Qué queda de Rosa Luxemburg?

Aunque la explicación de Luxemburg sobre la necesidad del colonialismo y del imperialismo no fuera errónea, seguiría siendo del todo insuficiente. Identificó bien el problema de los costes y riesgos de la empresa colonial, así como el carácter de la colonización como proceso de transformación violenta. Sin embargo, pasó por alto la enorme importancia de la rivalidad entre las grandes potencias capitalistas de Europa y América, es decir, la lucha secular entre Estados por la soberanía, la dominación y la hegemonía. Menciona acertadamente la rivalidad entre las grandes potencias, pero no desempeña ningún papel en su intento de explicar el imperialismo. Sin embargo, “la acumulación de capital es un proceso no sólo económico, sino político”, como ella bien sabía[35].

Mucho de lo que hoy interesa a los partidarios (y adversarios) de Marx le parecía completamente indiferente. No habló de la dialéctica más que ocasionalmente, sin dejar ninguna explicación detallada de su método[36]. Prestó poca atención al famoso modo de exposición de Marx en El Capital, consideró que el Libro 1 estaba cargado de un decoro barroco que no le gustaba, y encontró los Libros 2 y 3 con lagunas y deficiencias (y con razón). Seguía siendo insensible a la famosa “ley” de la tendencia decreciente de la tasa de beneficio, que se ha convertido para muchos en la “ley” más importante del capitalismo. Aunque esta ley aparece una vez, muy directamente, en su trabajo sobre la acumulación, no tiene ninguna relación con el curso de su argumentación[37]. “Queda aún tiempo para que sobrevenga”, observa lacónicamente, “por este camino [la caída de la tasa de ganancia], la rendición del capitalista…”[38]. La teoría marxiana del fetichismo de la mercancía no se le había escapado ni a ella ni a sus contemporáneos ligeramente despiertos, pero no mostraba ninguna tendencia a dedicarle un culto esotérico, como les gusta hacer a muchos de los actuales adoradores de Marx.

Estaba convencida de que vivía en un periodo de transición, pero dentro de un capitalismo muy desarrollado y no senil. El momento de la imposibilidad del capitalismo aún tardaría en llegar. La decadencia de un capitalismo que se había vuelto incapaz de hacer frente a sus contradicciones económicas inmanentes, era para ella una “ficción teórica” que solo debía utilizarse con fines analíticos. Al final de su inacabada Introducción a la economía política, vuelve sobre el problema de los límites del capitalismo. Es cierto que la expansión y el desarrollo del capitalismo como sistema mundial son procesos cada vez más lentos y difíciles, pero continúan. Incluso en los viejos países industriales de Europa, sigue habiendo grandes regiones y sectores que no han sido “explotados de forma capitalista”. Si consideramos el mundo entero, el capitalismo está lejos de ser dominante, solo domina una “pequeña fracción”, islas capitalistas, aunque su influencia se extienda mucho más allá de su extensión espacial[39]. La cuestión decisiva para Luxemburg era, por lo tanto, cómo tendría lugar la extensión violenta del capitalismo, que siempre era posible, y la expulsión y transformación de todas las formas de producción atrasadas por la producción capitalista desarrollada. Y cómo podría desarrollarse y transformarse de nuevo el capitalismo una vez convertido en el modo de producción dominante a escala mundial. Esta cuestión es aún más apremiante para nosotros hoy que en la época de Rosa Luxemburg.

Fuente: Sinpermiso.

Notas

[1] Véase Luxemburg, R. “La Revolución Rusa”, Gesammelte Werke, Volumen 4, Berlín, Dietz, 1990, pp.332-364. [En adelante nos referiremos a las Gesammelte Werke como GW seguidas del número de volumen]. Este manuscrito inacabado fue escrito en la primavera de 1918, en la cárcel, y solo fue publicado bajo este título en 1922 por Paul Levi.

[2] A pesar de su amistad con Clara Zetkin, y a pesar de su simpatía por el movimiento proletario femenino, se mantuvo alejada del “mundo de las mujeres” durante su vida, como solía decir burlonamente [Nota del traductor: el término feminista hace aquí referencia al movimiento sufragista de la época, del que el movimiento socialista de mujeres se encontraba marcadamente distanciado].

[3] Es el caso, por ejemplo, de John Peter Nettl, que no sabía qué hacer con Rosa Luxemburg la economista y que solamente dedica un breve apéndice al final de su extensa biografía a todo su pensamiento económico [edición castellana: Nettl, J.P. Rosa Luxemburgo. México: Ediciones Era, 1974]. Lo mismo ocurre con el autor de la última biografía de Luxemburg, Ernst Piper, que solo dedica 7 páginas de 832 a su obra maestra económica y a los debates que la siguieron (véase Piper, Ernst. Rosa Luxemburg. Ein Leben, Munich: Pantheon, 2019, pp.412-419).

[4] Conservó su afición por la botánica y la zoología durante el resto de su vida.

[5] Luxemburg, R. Die industrielle Entwicklung Polens, GW 1/1, Berlín, Dietz, 1970, pp.113-216. [Edición en castellano: Luxemburg, R. El desarrollo industrial de Polonia y otros escritos sobre el problema nacional. Buenos Aires: Pasado y Presente, 1979].

[6] Ibid, p.147.

[7] Ibid., p.211.

[8] “Rosa […] es una mujer buena y muy inteligente y hará sudar a tu hombre”, escribió August Bebel, el benévolo patriarca del partido, sobre la joven talento a su amigo Victor Adler, a quien no le gustaba nada (carta del 29 de septiembre de 1898, en Adler ,Victor. Briefwechsel mit August Bebel und Karl Kautsky, Viena, Verlag der Wiener Volksbuchhandlung, 1954, p.250).

[9] Rosa Luxemburg escribió en total cuatro panoramas económicos y sociopolíticos, en los que se ocupó de los acontecimientos en diversos países y de los desarrollos y cambios en el mercado mundial y en la política mundial. Fueron reimpresos en GW 1/1, op. cit.

[10] Luxemburg, R. Sozialreform oder RevolutionGW 1/1, op. cit, pp.367-445 [ed. cast.: Luxemburg, R. Reforma o revolución, Madrid: Akal, 2015].

[11] Luxemburg, R. “Kautskys Buch wider Bernstein”, GW 1/1, op. cit, pp.537-554.

[12] Luxemburg, R. Sozialreform oder RevolutionGW 1/1, op. cit, p.375.

[13] Ibid., p.415.

[14] Luxemburg, R. “Zurück zu Adam Smith!”, GW 1/1, op. cit, p.735.

[15] Ibid., p.737.

[16] Luxemburg, R. “Stillstand und Fortschritt im Marxismus”, GW 1/2, Berlín, Dietz, 1970, p.364.

[17] Ibid., p.365.

[18] Ibid., p.368.

[19] Luxemburg, R. “Karl Marx”, GW 1/2, op. cit, p.370.

[20] Luxemburg, R. “Aus dem literarischen Nachlass von Karl Marx”, GW 1/2, op. cit, p.468.

[21] Kautsky, Luise. Rosa Luxemburg. Ein Gedenkbuch, Berlín, Laub’sche Verlagsbuchhandlung, 1929, p.37.

[22] Véase el breve prefacio de diciembre de 1912, en el que Rosa Luxemburg explica que se encontró con un problema no resuelto en Marx. Ella ve su obra como un intento de “formular con toda exactitud científica este problema” (Luxemburg, R. Die Akkumulation des KapitalsGW 5, Berlín 1990, p.7 [edición en castellano: Luxemburgo, R. La acumulación del capital, México, Grijalbo, 1967/1978, p. 9]). Y este intento, aunque fallido, la convierte en una de las grandes economistas marxistas. La mayoría de los marxistas actuales se niegan a pensar, o son incapaces de hacerlo, que pueda haber algo así como un problema sin resolver en El Capital de Marx.

[23] Así describe el Vorwärts del 20 de octubre de 1907 la posición de Luxemburg. El informe se refería a la serie de conferencias introductorias sobre economía política que Luxemburg dio en el restaurante Deutscher Hof, en el barrio de Kreuzberg, en octubre y noviembre de 1907. Según los informes policiales, asistieron a las conferencias 4.500 personas, una quinta parte de las cuales eran mujeres (véase “Vortragszyklus zur Einführung in die Nationalökonomie im Oktober / November 1907 in sechs öffentlichen Versammlungen der deutschen Sozialdemokratie in Berlin”, GW 7/1, Berlín, Dietz, 2017, pp.105-115). Las citas se encuentran en las páginas 107 y 108.

[24] Véase la carta de Rosa Luxemburg a Leo Jogiches del 7 de febrero de 1910, así como su carta de finales de febrero/principios de marzo de 1910 (Luxemburg, R. Gesammelte Briefe, Vol. 3, Berlín, Dietz, 1984, págs. 115 y 117). El borrador final del libro que envió en 1916 a su editor, Heinrich Dietz, contenía diez capítulos con títulos ligeramente modificados, tres de los cuales estaban dedicados a la historia económica (capítulos 3 a 5), seguidos de un capítulo sobre la producción de mercancías (carta a Heinrich Dietz, 28 de julio de 1916, en Luxemburg, R. Gesammelte Briefe, Vol. 5, Berlín, Dietz, 1987, p.130).

[25] Estos dos folletos se publicaron en GW 7/1.

[26] Luxemburg, R. “Fragmente über Widersprüche und Tendenzen des Kapitalismus”, GW 7/1, Berlín, Dietz, 2017, pp.208 y 209.

[27] Luxemburg, R. Einführung in die NationalökonomieGW 5, op. cit. p.778 [edición en castellano: Luxemburgo, R. Introducción a la economía política, Madrid: Siglo XXI, 1974, 2015].

[28] Luxemburg, R. “Der zweite und der dritte Band [des “Kapitals”]”, GW 4, Berlín, Dietz, 1990, p.291.

[29] Carta a Kostia Zetkin del 11 de noviembre de 1911, en Luxemburg, R. Gesammelte Briefe, Volumen 4, Berlín, Dietz, 1987, p.124.

[30] Luxemburg, R. Die Akkumulation des Kapitals oder Was die Epigonen aus der Marxschen Theorie gemacht haben. Eine Antikritik, GW 5, op. cit. pp.413-523. [ed. cast. pp.365]

[31] Sobre este punto, véase Krätke Michael R., “On the Beginnings of Marxian Macroeconomics”, en Dellheim Judith y Wolf Frieder Otto (eds.), Rosa Luxemburg. A permanent Challenge for Political Economy, Londres, Palgrave Macmillan, 2016, pp.123-155.

[32] Véase por ejemplo Luxemburg, R. Die Akkumulation des Kapitals, en GW 5, op. citp.316 y ss [ed. cast. pp.305 y ss].

[33] Luxemburg, R. GW 5, op. cit. pp.316-364 [ed. cast. pp.283, 323].

[34] Véase Baumgart Winfried, “Bismarcks Kolonialpolitik”, en Kunisch Johannes (ed.), Bismarck und seine Zeit, Berlín, Duncker & Humboldt, 1992, pp.141-153.

[35] Luxemburg, R. Die Akkumulation des KapitalsGW 5, op. citp.519 [ed. cast. p.451].

[36] Las observaciones más detalladas sobre la dialéctica se encuentran en su libro Reforma o revolución, como respuesta al abandono de la dialéctica por Bernstein.

[37] Luxemburg, R. Die Akkumulation des KapitalsGW 5, op. cit, p.316 [ed. cast. p. 282].

[38] Luxemburg, R. Die Akkumulation des Kapitals oder Was die Epigonen aus der Marxschen Theorie gemacht habenGW 5, op. cit, p.446 [ed. cast. p. 393: “…algo así como lo que queda hasta la extinción del Sol” N. del T.].

[39] Luxemburg, R. Einführung in die NationalökonomieGW 5, op. citp.778 [ed. cast. Luxemburg, R. Introducción a la economía política, op. cit. p.301].

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