jueves, 2 de febrero de 2023

Una, dos, cien huelgas

 

Una, dos, cien huelgas


DIARIO OCTUBRE / febrero 2, 2023

 

Lynx "El Lince" pardinus


La segunda jornada de huelga general en Francia ha hecho grietas en el muy democrático gobierno de Macron. Si hasta ahora mantenía que el aumento de la edad de jubilación era “no negociable”, ahora dice que “la reforma de las pensiones plantea interrogantes y dudas, las escucharemos”.

 

Eso no quiere decir que dé marcha atrás, sino que el miedo comienza a hacerse visible y está intentando que la cosa no vaya a más. Y lo es porque los sindicatos, o para ser más exacto el sindicato CGT ha subido la apuesta. Sus federaciones más combativas hablan de continuar con las huelgas y las movilizaciones.

El discurso es doble: por una parte, el de “huelga imputable”, es decir, que las huelgas son responsabilidad del patrón, en este caso del Estado por su cerrazón a retirar la medida de aumento de la edad de jubilación. Es la respuesta “legal” al “ejercicio pedagógico” del gobierno y sus perros de manada para justificar el aumento de la edad de jubilación.

Por otra, estos sectores más combativos (químico, eléctrico, gas, puertos y ferrocarriles) anuncian nuevas convocatorias y diferentes iniciativas para ampliar el golpe al gobierno. Así, los estibadores y el sector eléctrico vuelven a la huelga el 6 de febrero, el químico (sector petrolero, con las refinerías paralizadas) el 7 y el 8 y este último día también los ferrocarriles.

Lejos de ser huelgas sectoriales, aisladas entre sí, la CGT pone en marcha un proceso de movilización general con acciones coordinadas partiendo de los sectores estratégicos de la economía. Es lo que se llama “rastreabilidad de la huelga”, es decir, el seguimiento que se hace de las huelgas para identificar dónde se hace más daño al poder. Por eso estas convocatorias de los sectores más combativos, y determinantes, del sindicalismo.

Es un pulso de poder evidente. El gobierno tiene el poder y lo usa contra la opinión popular, muy mayoritaria, que rechaza el aumento de la edad de jubilación. Por lo tanto, no hay que cejar hasta que ceda. Los trabajadores tienen obviamente un papel único, ya que tienen, y lo están demostrando, la capacidad de intervenir en la producción de la riqueza del país y en las ganancias empresariales. A través de las huelgas están abriendo grietas en el muy democrático gobierno francés y en alguno de sus perros de manada, los medios de propaganda, donde tras la segunda huelga ya comienzan a aparecer algunos debates donde se reconoce que elevar la edad de jubilación no está justificado, ni desde el punto de vista demográfico ni económico, y menos desde el punto de vista humano. No es más que una imposición, otra, de la plutocracia de Bruselas.

Ni que decir tiene que el pulso no ha terminado, y que estas huelgas no serán las últimas.

También en Gran Bretaña la cosa está caliente y ayer fue otro día para enmarcar, por el número de seguidores de las manifestaciones y de las huelgas.

Pero en Gran Bretaña el muy democrático gobierno ha respondido con la aprobación del Proyecto de Ley de Niveles Mínimos de Servicio, que restringe hasta casi hacer desaparecer el derecho de huelga en sectores considerados como esenciales: bomberos, educación, trabajadores de centrales nucleares y policía de fronteras.

Pero, además, ya no serán posibles las huelgas “políticas”, por ejemplo contra leyes presupuestarias o reformas del mercado laboral, no está permitida la “huelga general” y por último pero no menos importante, “las huelgas de solidaridad” tampoco están permitidas. Según esta ley, solo se puede hacer huelga por disputas relacionadas con las condiciones contractuales en su lugar de trabajo.

Vamos, democracia en estado puro. Este es el jardín occidental y sus valores. Por eso se apoya a los neonazis ucranianos.

El Lince

FUENTE: elterritoriodellince.blogspot.com

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El enorme trabajo social de ALREX (Almendralejo) [España]

 


El enorme trabajo social de ALREX (Almendralejo) [España]


Juan Viera Benítez

KAOSENLARED

31 de enero de 2023 / Por 

 

Por Juan Viera y Diego Bordón

En días pasados participamos en una reunión en ALREX en Almendralejo, aunque algunos ya lo conocían otros teníamos interés en conocer internamente el trabajo de esta Asociación de Alcohólicos Rehabilitados Extremeños. La asociación realiza terapias grupales que son vitales para respaldar a las personas en tratamiento y a sus respectivas familias.

La reunión impresiona por detalles entre los que tenemos que destacar el espíritu de superación de las personas allí presentes. Sobre todo, llama la atención la enorme valentía de las personas que integran el grupo, compartiendo con entereza experiencias que vienen a ser enseñanzas que muestran el camino, y orientan la necesidad imprescindible de la lucha colectiva.

Impresiona la inteligencia del Doctor Vilariño, que personalmente algunos conocíamos por alguna participación suya en conferencias que dio en el Instituto hace muchos años. Este profesional, voluntariamente, dirige con maestría estas prácticas grupales, conjuntamente con todo el Cuerpo Técnico de ALREX que dirige esta asociación, un trabajo de insuperable valor en el plano teórico y práctico, inculcando y promoviendo la conciencia necesaria para la superación de la enfermedad.

En todo caso, la adicción alcohólica es una enfermedad, problema social, que en buena medida se genera cuando personas agobiadas y oprimidas por diferentes problemas materiales buscan una huida a través del alcohol. El intento de liberación y escape por ese camino borrascoso y accidentado no lleva a buen término, resulta difícil y agotador, destruye la personalidad y te introduce en un campo minado de espinas, miserias y esclavitud.

Desde nuestro punto de vista, resulta esperanzador la batalla contra esta enfermedad y de enorme valor, tanto en el plano individual como en el social, el trabajo de ALREX. Las terapias grupales sirven como experiencia vital, en dónde la superación pasa por la conciencia de reconocer que se tiene un problema, que hay que luchar contra él, y que esa lucha debe ser de carácter colectivo. La experiencia pone de manifiesto que no se sale adelante sin apoyarte en otras personas que han pasado por ese padecimiento y que te alientan y empujan con sus prácticas hacia una vida sin alcohol.

Desde estas líneas queremos hacer una llamada a la reflexión sobre la problemática del alcohol, como una contrariedad de primer orden, que no puede determinar las vidas y esclavizar la voluntad»

Hacemos un grito de atención para que las Instituciones locales, regionales y estatales redoblen sus iniciativas y esfuerzos en el apoyo material con todos los medios posibles a la difusión de la prevención y la lucha contra la adicción alcohólica.

No nos cansaremos de destacar al colectivo ALREX como una pieza clave de carácter social por su incansable batallar en la recuperación de los enfermos alcohólicos, en el trabajo de  difusión contra las conductas adictivas, y en  definitiva, por el interés en mejorar la calidad de vida »

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Sindicatos franceses convocan a nuevas protestas contra reforma. [Hacia varios años, creo recordar que al menos dos, que mi señor entre los señores, Oh, mi señor de Facebook, me tenía bloqueado para que desde mi Blog El Ojo Atípico no pudiera compartir nada en Facebook, ni siquiera a mi propia cuenta. Hoy me dio por ver si podía compartir algo y, oh, milagro entre los milagros de al milagrería general total, pude hacerlo y compartir una entrada del Blog en mi cuenta de Facebook y en otras dos. Pero claro, como la alegría en casa del pobre dura menos que un caramelo en la puerta de una escuela, al intentar compartir un nuevo post (que es este mismo que se reproduce más abajo) me encuentro con que mi señor, oh, señor de Facebook, me ha vuelto a bloquear nuevamente y otra vez ya no se puede compartir nada desde mi Blog a Facebook (El post que inicia la segunda era de bloqueo por parte de Facebook desde este Blog es el que se reproduce aquí). El motivo por el que me ha vuelto a bloquear es. “Tu mensaje no se ha podido no se ha podido enviar porque incluye contenido que otras personas de Facebook han denunciado como ofensivo”. ¡Óle. Arsa piruli la gracia que tié chavó. Siesque nosepue aguantá la grasia que tié! Y gracias a Dios le estoy dando porque nadie de Facebook ha mando todavía a que me afusilen, porque de haberlo hecho ahora estaría yo discutiendo con Facebook si las balas del afusilamineto las pagaría mi mandante a fusilar de Facebook de o yo. Y la gravedad de este hecho no es que a mí personalmente me impidan divulgar lo que pienso o creo, sino la facilidad que tiene los criminales como Facebook y comparsa, incluida la gubernamental, de tergiversar los hechos y calumniar como les plazca. Pues lo ya dicho muchas veces por mí, la única cura que tiene esto y el comienzo de la solución de los problemas de los trabajadores es que se empiece a leer para que cada uno por sí mismo pueda pensar y decir lo que quiera. Virgencita del Pilar, Virgencita del Pilar, que no me mande fusilar ningún pariente mandante a fusilar de Facebook, y que si lo hace por lo menos que pague las balas él, por favor te lo pido.]

 

Sindicatos franceses convocan a nuevas protestas contra reforma

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DIARIO OCTUBRE / febrero 1, 2023

 

Los principales sindicatos de Francia llamaron ayer a movilizaciones el 7 y el 11 de febrero contra la reforma de la jubilación promovida por el Gobierno, tras masivas protestas el 19 de enero y este martes.


La Intersindical acordó las nuevas manifestaciones en una reunión celebrada después de las marchas que atrajeron a nivel nacional a dos millones 800 mil personas, según la Confederación General del Trabajo (CGT), y a un millón 270 mil, según el Ministerio del Interior.

 

Antes de la jornada de rechazo a la reforma, el secretario general de la CGT, Philippe Martínez, había anticipado la posibilidad de organizar más protestas, si el Gobierno insiste en impulsar su proyecto, el cual incluye la extensión de la edad legal de retiro de 62 a 64 años, el elemento más repudiado.

Medios de prensa y expertos consideran que el ejecutivo pierde la batalla de la opinión pública, sin embargo, descarta retroceder.

La víspera, Macron reiteró que la reforma es “indispensable para salvar nuestro sistema” de jubilación por repartición.

El texto entrará en los debates de la Asamblea Nacional el próximo lunes, con unas siete mil mociones ya presentadas por la oposición, la mayoría de ellas por las fuerzas de la izquierda.

FUENTE: prensa-latina.cu

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Amor, sexo y feminidad en el pensamiento anarquista

 

La idea de la emancipación femenina de dos anarquistas emblemáticas, Emma Goldman y Federica Montseny reza originalmente el subtítulo de este artículo. Dos mujeres fuertes, luchadoras, que dejaron, cada una a su modo, profunda huella.


Amor, sexo y feminidad en el pensamiento anarquista

 


Voy a presentar a dos conocidas mujeres anarquistas. Una, española, Federica Montseny (1905-1994), que tuvo un gran protagonismo durante la guerra civil española en la que los anarquistas ejercieron una influencia que jamás tuvieron en ningún otro país.  A pesar de que rechazaban toda noción de gobierno y de poder político, en aquella coyuntura de lucha contra el fascismo, cuatro anarquistas, entre ellos Montseny, accedieron a formar parte del gobierno, entre noviembre de 1936 y mayo de 1937. Montseny fue la primera mujer en la historia española que ocupó una cartera ministerial, lo que le dio una extraordinaria proyección en la escena pública, tradicionalmente reservada a los hombres, más aún en una sociedad tan tradicional como era entonces la española. La otra mujer es Emma Goldman (1869-1940), 35 años mayor que Montseny, judía nacida en el imperio ruso que siendo muy joven emigró a los Estados Unidos, convirtiéndose allí en la figura más relevante del anarquismo de principios del siglo XX.

Al estallar la guerra civil, Goldman recibió con inmenso júbilo la invitación de la CNT-FAI a viajar a Barcelona, fue una más de los muchos extranjeros que se apresuraron a ofrecer su talento, su energía y, si era necesario, su vida, para combatir a las fuerzas franquistas, y, en su caso, también para ayudar a crear una nueva sociedad en la retaguardia. Goldman era por entonces una mujer conocida e influyente entre los anarquistas españoles, que habían podido leer sus escritos traducidos en la prensa anarquista española, así como en folletos baratos dirigidos a los obreros. Goldman viajó por las diferentes zonas de la España republicana, visitando fábricas y granjas colectivizadas, hospitales, e incluso cárceles. No obstante, su desconocimiento del idioma español le dificultó la tarea y, a pesar de su gran interés por permanecer en el centro mismo de la revolución, su disciplina internacionalista la llevó a aceptar, aunque a regañadientes, su traslado a Gran Bretaña. Fue nombrada representante de la CNT-FAI en Londres para la campaña de propaganda y allí estuvo durante la mayor parte de la guerra, tratando de organizar la ayuda y la solidaridad extranjera hacia la España republicana.

Montseny y Goldman se habían conocido personalmente ya antes de la Guerra Civil, gracias a un amigo común, el historiador e intelectual anarquista austriaco Max Nettlau (1865-1944), que llegó a tener con Federica y sus padres –los conocidos anarquistas Juan Montseny (Federico Urales) y Teresa Mañé (Soledad Gustavo)– una amistad íntima y directa. Todas las primaveras, desde 1928, viajó a Barcelona y se alojó en casa de los Montseny/Urales durante varias semanas. Se sintió muy reconfortado por la “irreprimible vitalidad” de los militantes anarquistas españoles.

Tras su primera visita, Nettlau animó a su amiga Emma Goldman a visitar un país que a él le había cautivado. Goldman vivía por entonces en el exilio. En 1919 se había visto forzada a abandonar los Estados Unidos, el país donde había vivido más de treinta años y donde su actividad había llegado a tener enorme resonancia. Tras años de acoso policial, finalmente las autoridades norteamericanas de emigración, que tanto habían insistido en considerarla una «ciudadana extranjera indeseable», lograron su objetivo de expulsarla. Fue deportada a Rusia junto con otros 250 inmigrantes anarquistas y radicales. En Rusia sufrió una terrible desilusión por el giro autoritario de la revolución, la concentración de poder en manos del Estado y la supresión de disidentes.  En 1922, solo dos años después de haber regresado a su país de nacimiento, decidió instalarse en Europa. Se instaló en la Costa Azul francesa, en St. Tropez. Allí comenzó a escribir, en 1927 y 28, de forma muy ardua, muy trabajosa, su autobiografía. Decidió seguir el consejo de Nettlau de viajar a España porque necesitaba desesperadamente un respiro en aquella extenuante labor de escritura, y pasó allí en 1929 tres semanas.

España no era para ella entonces un país desconocido. Su internacionalismo anarquista la había llevado desde muy joven a querer conocer la situación de sus camaradas del resto del mundo. En Estados Unidos estuvo en constante relación con los emigrantes españoles y participó activamente en diversas campañas contra la política represiva de los gobiernos de la monarquía de Alfonso XIII.

Goldman en Barcelona visitó a la familia Urales y conoció a Federica. Esta dice en sus memorias que “la primera impresión no fue buena”.  En realidad, no es de extrañar que no se cayesen bien. Son muchas las ideas y experiencias vitales que las separan.

Y, sin embargo, tenían también mucho en común. Ambas eran mujeres fuertes, enérgicas, vitales, de carácter decidido y emprendedor. Excelentes oradoras y propagandistas, se embarcaron en múltiples giras de conferencias a lo largo y ancho del país, en Estados Unidos una, en España la otra; en sus frecuentes viajes de propaganda para dar discursos y lanzar mítines, se alojaban solas en hoteles y comían con un libro o un periódico como única compañía al lado de su plato, imagen insólita en la sociedad de aquella época. Mujeres independientes, que viajaban solas, que daban mítines, eran, en efecto, algo inaudito, e incluso escandaloso, y se llegaba a dudar de su feminidad. La gente de los pueblos, recordaba Montseny, salía asombrada a ver “a la mujer que habla”. Una mujer que hablase, en la España de los años veinte, se asemejaba a un espectáculo circense, según palabras de la propia Federica.

Eran mujeres independientes y con una capacidad de trabajo asombrosa. Las dos tuvieron una destacada faceta como escritoras de múltiples ensayos, artículos y entrevistas en la prensa. Ambas escribieron una primera parte de sus memorias, que Goldman tituló Living my LifeViviendo mi vida y Federica, Mis primeros cuarenta años. Ambas albergaron la intención de escribir un segundo volumen pues en el primero se quedaban a medio camino de sus vidas, pero ninguna de ellas lo hizo.

A pesar de los graves problemas y disputas internas en el seno del anarquismo, a pesar de la amargura que al final de sus vidas albergarán ambas por demasiadas derrotas sufridas, las dos creyeron en el ideal libertario hasta su último aliento, Goldman en su exilio de Canadá, en 1940, Montseny en el suyo en Toulouse (Francia), en 1994.

En su condición de mujeres, Goldman y Montseny compartieron el interés y la preocupación por el tema de la emancipación femenina, y ambas escribieron extensamente sobre el tema, Goldman sobre todo en su revista Mother Earth y publicando ensayos como The Tragedy of Woman’s Emancipation que se tradujo al castellano; y Montseny en artículos recogidos en un folleto titulado El problema de los sexos y sobre todo en novelas cortas populares[1], de aparición periódica y precio asequible, que alcanzaron en los medios obreros un éxito impresionante (La VictoriaLa indomable…). A ninguna de las dos le gustaba el término de “feminismo”, que se asociaba entonces a la lucha sufragista, que ellas tachaban de burgués y reformista. Consideraban que el activismo de esas mujeres de clase media no hacía sino perpetuar las odiosas instituciones que tenían encadenada a la humanidad: el Estado, la Iglesia y la familia.

La nueva mujer moderna y desinhibida de los años 20 y 30 no era tampoco un modelo para ninguna de las dos. Criticaron la imagen de mujer tipo “garçon” según la moda andrógina de tratar de parecerse lo más posible al hombre, rompedora de las normas de género, pero frívola. Esa mujer “moderna” era “un ser artificial” con un concepto estrecho y muy limitado de emancipación. El aspecto de Federica, su forma de vestir, era más bien convencional. Emma Goldman tampoco tenía un aspecto de mujer moderna; un periodista que la entrevistó se había sorprendido de que se pareciera mucho a “la mujer de un granjero en un día de compras”.

Una de las ideas más insistentes de Goldman a propósito de la emancipación de la mujer fue la necesidad de luchar contra “sus tiranos interiores”, “los carceleros de su espíritu”. La idea de que la liberación no sólo debía ser externa sino fundamentalmente interna, psicológica. Sólo cuando confiase en sí misma, reconociera su propia valía, rechazase ser la esclava síquica o económica de su amante masculino, y se liberase del temor al qué dirán, se podría emancipar verdaderamente. Montseny recogió esta idea de Goldman e hizo mucho hincapié en la lucha interna que la mujer debía librar para lograr su autoestima, para llegar a respetarse a sí misma, única forma efectiva de exigir un respeto por parte de los hombres.

Federica y Emma defendieron a ultranza la libertad y autonomía de la mujer, su derecho a recibir instrucción y a decidir por sí misma. Una y otra hicieron hincapié en la necesidad de su independencia económica, del acceso a un trabajo asalariado en igualdad de condiciones que el hombre. Goldman sostuvo que las mujeres que dependían de los hombres eran en cierto sentido prostitutas: “La mujer que vive en dependencia económica recibe una paga, aunque sea de su marido legítimo”.

Como vemos, Emma Goldman y Federica Montseny comparten bastantes ideas, pero también son muchas las diferencias que las separan.

Una, primera y fundamental, fue el modo en que llegaron a convertirse en anarquistas. El origen y formación de ambas es muy diferente. La infancia de Emma Goldman fue muy desgraciada. Desde que nació sufrió la opresión, tanto en la esfera política (por parte del Estado ruso contra los judíos), como económica y personal (en el colegio, donde imperaba un severo autoritarismo, así como en el seno familiar. Jamás se sintió querida. Su tiránico padre ­–que habría querido que Emma fuese varón– la sometió a maltrato físico). Desde pequeña mostró su rebeldía frente a esa atmósfera opresiva y admiró y leyó con fruición a los autores revolucionarios rusos. Vio en América una vía de escape y allí emigró a los diecisiete años. Pero comprobó enseguida que aquella no era la tierra soñada. En Estados Unidos se convirtió en una obrera inmigrante, cosiendo durante diez horas y media al día en una fábrica de Rochester por un sueldo miserable. En 1889 se fue sola, con veinte años, a la ciudad de Nueva York donde se unió al movimiento anarquista.

Federica, en cambio, tuvo una infancia y juventud fáciles y felices. Fue hija única. Sus padres se volcaron en su educación, que recibió en su propia casa, a cargo sobre todo de su madre que era maestra, en un ambiente intelectual y librepensador, con la extraordinaria biblioteca familiar a su alcance. Desde pequeña, la militancia anarquista fue para Federica algo natural. Era lógico que, al igual que sus padres, se dedicara a las actividades de publicista en la editorial familiar.

Pero no fueron sólo la infancia y la juventud sino sus respectivas trayectorias vitales en la edad adulta las que las distancian radicalmente. Uno de los temas en que aparecen más claramente enfrentadas es en el papel que cada una de ellas otorga en su vida (y en la vida de las mujeres en general) a la maternidad.

Según Federica, la maternidad es un imperativo categórico para la mujer, la culminación de las funciones propias del género femenino. Por más que defendiera el derecho de las mujeres a planificar sus embarazos y dedicarse a otras tareas, aparte de las de criar a una familia, sostuvo que nunca podrían considerarse completas sin desarrollar su faceta maternal. Federica definió a la “mujer sin hijos, árbol sin fruto, rosal sin rosas”. En su vida privada, quiso a todo trance ser madre y lo fue, de tres hijos.

Federica, en sus memorias, contrapone su actitud ante la maternidad con la de Emma Goldman. Estaba convencida de que Goldman se había operado para evitar ser madre, lo que no es el caso; lo que hizo fue no someterse a la operación necesaria para poder tener hijos porque padecía la enfermedad de endometriosis o útero invertido. Le gustaban sin embargo los niños, cuidó con cariño de sus hermanos pequeños, y luego, cuando trabajó como enfermera, tuvo siempre predilección por atender a niños. Como comadrona, Goldman comprobó la maldición que era para una mujer pobre cada nuevo embarazo. Vio demasiadas infancias desgraciadas. Su propia experiencia infantil –que no era en absoluto una excepción– había sido desgraciada. Pero la razón más importante en su inquebrantable decisión de no ser madre fue su total entrega a la causa anarquista, que requería un compromiso y una dedicación absolutos.

Los amantes sucesivos de Goldman le reprocharon que no quisiera tener hijos y acabaron yéndose de su lado para formar una familia con otra mujer. La mayoría de los hombres anarquistas del entorno de Goldman también creían que la mujer debía ser principalmente madre. Así como Goldman no pudo cumplir su persistente anhelo de una relación amorosa de larga duración, la unión de Federica con su compañero Germinal fue muy perdurable, pues duró de hecho hasta la muerte de él. La vida amorosa de Federica fue monógama. Goldman en cambio tuvo sucesivas y a veces simultáneas relaciones amorosas, que acabaron en frustración, pero ese fracaso acrecentó su preocupación por las cuestiones del amor, el matrimonio, la sexualidad, las relaciones de género y la emancipación femenina. La causa de la liberación sexual y, en general, el problema del sexo, fue central en su vida y en su obra. Goldman creía en la libertad de todo ser humano para decidir su opción sexual y para experimentar el sexo de la manera que desease. En la teoría de sus escritos y discursos, tanto como en la práctica de su vida, sus ideas sobre una moral sexual y unos modos de relación entre los sexos alternativos a los imperantes en la sociedad burguesa, resultan tremendamente actuales. Su idea de la libertad la llevó a una completa aceptación de prácticas sexuales no convencionales. Defendió temprana y abiertamente la homosexualidad, combatió en sus conferencias los prejuicios homofóbicos, e incluso algún autor ha insinuado que pudo haber tenido una relación lesbiana con una colega anarquista. Desde los Estados Unidos, defendió públicamente a Oscar Wilde, cuya sentencia de cárcel en 1895 en Gran Bretaña consideró “un acto de cruel injusticia y repulsiva hipocresía” por parte de una sociedad puritana. Dio conferencias en 1915 en los Estados Unidos sobre un tema considerado en aquella época “el mayor tabú” y que algunos de sus compañeros anarquistas le censuraron al considerar que se trataba de una práctica anti-natural.

En los temas de moral sexual, Federica Montseny está muy lejos de la libertad de Goldman. En tanto que anarquista, Federica abominaba del matrimonio y abogaba por el “amor libre” en el sentido de la unión entre un hombre y una mujer sin intervención alguna del Estado, sin ningún tipo de sanción legal o consagración religiosa, una unión consciente y libremente elegida de una pareja en la que debía existir afinidad sentimental y espiritual.

No le gustaba nada ni el “amor plural” –las relaciones múltiples y simultáneas– ni el sexo sin amor. Para Federica, el amor debía tender hacia el fin principal de la procreación y por ello debía exigírseles a los amantes “entrega, sacrificio y abnegación”. “La mujer no debe vivir una vida artificiosa, morbosa, de histérica obsesionada por el deseo sexual”, escribió. La experimentación sexual no le interesaba. Manifestó un claro puritanismo en lo relativo a la promiscuidad, lo que no era excepción en el movimiento anarquista español. En España fue raro que las mujeres anarquistas tuvieran más de un compañero a la vez. Las que intentaron tomarse en serio el amor libre, según entrevistas realizadas a muchas de ellas, bien teniendo más de un amante al mismo tiempo, bien abandonando a su amante cuando la relación no les resultaba ya satisfactoria, se enfrentaron al ostracismo social, incluso entre sus amigos y camaradas del movimiento anarquista. La mayoría de ellos se burlaba y denigraba a las mujeres que practicaban el amor libre en el sentido de amor plural.

Federica no prestó especial atención a la reforma sexual ni al control de la natalidad, que no tuvieron cabida en su propaganda. Muchos anarquistas, cuya utopía social se basaba precisamente en el retorno a los valores naturales, consideraban antinatural la contracepción. Es ésta otra radical diferencia entre Montseny y Goldman, ya que esta última hizo de la difusión de los métodos de control de la natalidad, un tema subversivo por entonces, una de sus principales luchas. Dio mítines y conferencias, escribió en la prensa artículos, distribuyó folletos informativos sobre anticonceptivos y “limitación de la familia”, una actividad prohibida por ley por la que fue perseguida y encarcelada.

Sin duda, Federica y Emma eran mujeres resistentes, fuertes, que no se dejaban dominar por nadie. Pero creo que, si hablamos de capacidad de identificación con los más desvalidos, la balanza se inclina del lado de Goldman, en cuyos escritos se percibe una fuerte empatía hacia todos los desfavorecidos de la sociedad, y hacia las mujeres en particular. La empatía de Federica con sus compañeras de sexo es mucho menor. Educada desde el mismo momento de su nacimiento para ser una mujer emancipada, Federica consiguió desde luego serlo. Su propia experiencia, nada habitual en la gran mayoría de las mujeres españolas, la llevó a considerar que cualquier mujer, si se lo proponía, podía emanciparse y protagonizar su vida. “Llevar la vida que deseen sólo depende de las mujeres”, afirmó. Pero su caso era muy excepcional y esa idea suya de “supermujer”, que respondía muy bien a lo que ella era, no era trasladable al común de las mujeres españolas. En su madurez, muy segura ya de sí misma, la emancipación femenina se convirtió para Federica en algo secundario.

El estallido de la guerra civil y la consiguiente necesidad de recurrir a las mujeres para el esfuerzo armado y de retaguardia, potenció a las organizaciones femeninas de todas las orientaciones ideológicas, que vivieron una época de gran efervescencia. En 1936  se creó una organización anarquista exclusivamente de mujeres, Mujeres Libres[2], con  la que Federica se mostró reticente. Mujeres Libres partía del principio de que la mujer estaba sometida a una doble opresión, la de clase y la de género, por lo que se hacía necesaria una “doble lucha”: la revolucionaria contra el sistema capitalista, para eliminar la explotación social y económica y destruir el Estado; y la propiamente femenina, que acabara con la supremacía masculina y las estructuras patriarcales. Creían imprescindible esta tarea, dada la actitud sexista de los propios compañeros de militancia anarquista y la evidencia de una práctica sindical fuertemente patriarcal que marginaba a las mujeres en los sindicatos y ateneos anarquistas, en clara contradicción con el igualitarismo teórico del ideal anarquista.

En la zona republicana, la revolución social que tuvo lugar durante la guerra civil se hizo realidad a través de la colectivización de tierras y fábricas por parte de las organizaciones obreras. Pero la revolución no produjo un cambio en las tradicionales relaciones entre hombres y mujeres, ni acarreó la emancipación de la mujer. Por el contrario, continuaron las diferencias salariales en función del sexo y la división sexual del trabajo.

Montseny, sin embargo, asumió que no era necesaria ni conveniente una lucha autónoma de las mujeres ya que podía minar la unidad del movimiento. No militó en Mujeres Libres, y es más, se negó a apoyarla, quizás porque podía hacerle la competencia a la CNT. Sin embargo, Goldman, ofreció encantada su colaboración a Mujeres Libres porque, al contrario que Montseny, creía necesario que las mujeres luchasen contra la opresión específica que sufrían por el hecho de serlo. La lucha de Mujeres Libres era la suya, así que trató de recabar para ellas el apoyo de los líderes de la CNT, aunque sin éxito. Mujeres Libres nunca encontró un reconocimiento oficial dentro del movimiento anarquista.

A pesar de ser las dos mujeres y las dos anarquistas, sus ideas sobre la liberación femenina y la libertad sexual, como hemos venido explicando, difieren considerablemente. Goldman fue mucho más audaz, se atrevió a llevar al debate público temas que pertenecían a la intimidad, a la esfera privada de la gente, y de ahí en gran parte que sea una figura mucho más atractiva para las nuevas generaciones que Montseny. Desde que fue redescubierta por el movimiento de mayo del 68 y por la Nueva Izquierda en los 70, Emma Goldman ha ejercido y sigue ejerciendo una gran fascinación en gentes de la izquierda.


Este artículo es una versión reducida, publicada en el Blog Conversación sobre la Historia el 25 de enero de 2023, de Susana Sueiro Seoane, “Amor, sexo y feminidad en el pensamiento anarquista. La idea de la emancipación femenina de dos anarquistas emblemáticas, Emma Goldman y Federica Montseny”, Altre Modernitá, Otras Modernidades, Autres Modernités, Other Modernities, Rivista di Studi Letterari e Culturali. Università degli Studi di Milano, Nº. Extra, 3, 2019 (Ejemplar dedicado a: Literatura y derechos humanos. Nuevas violencias, nuevas resistencias), pp. 49-78.

Notas:
[1] Como “La Novela Ideal” o, luego, “La Novela Libre”, ambas de la editorial familiar.
[2] Con unas 20.000 afiliadas y unas 170 agrupaciones locales en pueblos y ciudades.

Fuente: Sinpermiso.

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miércoles, 1 de febrero de 2023

Osiris de León ofrece detalles del temblor de tierra; oyentes reportan ...

Momento exacto del temblor de tierra en cabina Zol FM

La era de las distopías

 

Las élites que se encuentran en la cúspide social son conscientes de las inestables contradicciones del sistema capitalista. ¿Cómo podrían conservar su poder ante la posible pérdida de legitimidad?


La era de las distopías


Andrea Zhok

El Viejo Topo

1 febrero, 2023 

 


Las élites que se encuentran en la cúspide social son conscientes de las inestables contradicciones del sistema capitalista. ¿Cómo podrían conservar su poder ante la posible pérdida de legitimidad?


1) Cursos de colisión

La era contemporánea presenta una reedición mejorada de ese sistema de contradicciones que desde sus inicios ha caracterizado al sistema capitalista. El problema estructural ligado al modo de producción capitalista está dado por su carácter “monotónico exponencialmente creciente”, o por su tendencia intrínseca a alimentar procesos de “retroalimentación positiva”, de “interés compuesto”, es decir, de “crecimiento ilimitado“. En otras palabras: el mecanismo del capital, viviendo se­gún su propio crecimiento, tiende a empujar a todos los factores de producción siempre constantemente en la misma dirección, creando así un desequilibrio sistemático. El sistema, por lo tanto, impulsa el crecimiento ilimitado de la producción, el crecimiento ilimitado de la acumulación de capital en la cima de la sociedad, el crecimiento ilimitado de la explotación de las personas, así como de la naturaleza.

Esto es lo que el antiguo lenguaje marxista llamaba “contradicciones del capitalismo”. Cada una de estas tendencias entra en conflicto sistemático con sistemas equilibrados a nivel social, humano y ambiental: crece la brecha entre la parte su­­perior e inferior de la pirámide social, crece tanto el consumo como el derroche de recursos, crece la licuefacción de organismos colectivos (familias, comunidades, estados, etc.) e identidades personales. Mientras que el mundo y la vida pueden concebirse sobre el modelo orgánico de los sistemas de “retroalimentación negativa”, que restauran y corrigen los desequilibrios, el capitalismo opera como una proliferación ilimitada e incontrolada, literalmente como un cáncer ontológico.

Históricamente, dado que el primero en comprender la naturaleza del problema fue Marx, esta conciencia está asociada a la búsqueda de soluciones “anticapitalistas”, socialistas, comunistas o similares. Por lo tanto, la idea es a menudo que el “pueblo” debería ser el primer sujeto pertinente de estos análisis. Esta visión pasa por alto un hecho de la realidad: durante mucho tiempo han sido los detentadores del poder dentro del sistema quienes han tomado más en serio los análisis marxistas y posmarxistas, quienes están fuertemente preocupados por lo que podría socavar su posición: quienes hoy se ocupan principalmente de los problemas de capitalismo son los capitalistas, los “maestros del vapor”.


Los multimillonarios Warren Buffett y Bill Gates

2) Los “maestros del vapor”

Cuando se habla genéricamente de “capitalistas”, “oligarquías”, “élites”, etc. es inevitable despertar la sospecha de una ex­cesiva vaguedad de los referentes. ¿A quién se refiere? A uno le gustaría poder indicar el sujeto del poder por nombre y apellido como se podía hacer en el mundo premoderno al indicar el rey, el papa, el emperador, este señor feudal o ese cortesano. Hoy, sin embargo, dar nombres es una falsificación de la realidad. Por mucho que importen las personas, el sistema tiene una alta capacidad de reemplazo de sus miembros en todos los niveles, incluido el más alto. Saber quién es el CEO de BlackRock o Vanguard no nos acerca más a una comprensión de quién ejerce el poder, porque no se trata de cómo las personas específicas realizan sus funciones.

Otro error en el que no debemos caer –alimentado por la propia ideología del poder– es el de suponer que la existencia de una pluralidad de “maestros de vapor” y no de un solo “emperador” garantiza de alguna manera una diversificación de intereses y proyectos, y así le otorga una cierta “democracia” al sistema (por ejemplo: “la existencia de diferentes capitalistas implica dueños de diferentes periódicos y por lo tanto pluralidad de información”). Pensar esto es una gran ingenuidad. El día que el director general de BlackRock redescubriera el alma zapatista y las ganas de apoyar la liberación de Chiapas, dejaría de ser director general y sería reemplazado (con indemnización, claro). Las líneas de fondo no pueden cambiar y tienen un único objetivo infalible: la perpetuación del poder de quienes lo ejercen. Tampoco se debe obsesionar con una ortodoxia “capitalista” específica. Las oligarquías financieras no son “capitalistas” porque conciban el capitalismo como una religión. Se trata, simplemente, del modo con que tener poder. Si abandonar tal o cual otro aspecto ideológico favorece la conservación y consolidación del poder, nada se lo impide.

Pero al final, ¿quiénes son estos “maestros del vapor”? La concentración contemporánea del poder es algo sin precedentes en la historia: unos pocos cientos de personas llevan las riendas de los principales grupos financieros (angloamericanos) del mundo y de lo que Eisenhower llamó el “complejo militar-industrial” estadounidense. Estos grupos tienen todas las palancas fundamentales del poder, son capaces de dirigir las decisiones políticas en los estados que los albergan (EE.UU. en particular) y, a modo de cascada, en todos los estados subordinados a ellos, o endeudados con ellos. No existen contrapoderes exactamente iguales fuera del mundo occidental, pues no logran sustraerse de la influencia estadounidense cuya ma­triz política influye in primis en otros centros de poder.

Estas élites occidentales apicales (situadas en el ápice de la sociedad), compactadas por la motivación de mantener un poder de base económica, tienen habilidades de coordinación inmensamente superiores a cualquier otro grupo de interés: tienen lugares y formas de encuentro institucionales y no institucionales, tienen recursos con que lograr una pluralidad de acuerdos y comunicaciones por múltiples vías, sean no oficiales o clandestinas.

Cualquiera que espere encontrar la lista de gobernantes y herederos del trono para planear el asalto al “Palacio de In­vierno”, y en ausencia de esta lista prefiera desclasificar el problema a conjeturas o teorías de la conspiración, lamentablemente es un cómplice involuntario del poder.

Los súbditos de las élites apicales que buscan protagonismo público son escasos, y los que lo hacen son esos pocos, víctimas de sus propias ideologías, que se han convencido de que están realizando operaciones “paternalistamente redentoras” (los nombres habituales que rondan a Schwab, Soros, Gates, etc.). Los más inteligentes entre ellos son muy conscientes de que su poder no pasa por el consenso público y, por lo tanto, revelarse no los fortalece, sino que los expone y debilita.

Estamos entonces ante el siguiente cuadro: un pequeño grupo de sujetos, habiendo obtenido una posición eminente dentro del capitalismo contemporáneo, ostenta el poder con niveles de concentración nunca antes existidos, y se mueve y coordina (red de particularidades personales) teniendo como finalidad el mantenimiento y consolidación de este poder. Al mismo tiempo, este pequeño grupo de alto nivel es perfectamente consciente de las tendencias críticas implícitas en el sistema que encabeza. Debemos dejar de imaginar al ca­pitalista como un viveur que se di­vierte entre juguetes sexuales, ya­tes y vinos de prestigio. En este ho­­ri­zonte hedonista se mueven típicamente sujetos de cabotaje medio, nuevos ricos. El capital consolidado (“dinero viejo”) forja diferentes tipos humanos, que o bien tienen la formación adecuada para comprender los problemas del sistema, o bien están acostumbrados a pagar a los think tanks para que hagan este trabajo por ellos.

3) Las perspectivas de las élites apicales

Por lo tanto, lo que debemos poner en primer plano es la suposición de que las líneas de contradicción dentro del sistema capitalista son perfectamente conocidas por los “maestros del vapor”. Son solo sus “asistentes de ventas“, los liberales, quie­nes continúan creando cortinas de humo con golpes de “mercado perfecto”, “equilibrio general a largo plazo” y otras trivialidades. Esta labor intelectual –profusamente financiada– ocupa a menudo puestos académicos de prestigio, y tiene la función de proporcionar una espesa niebla ideológica sobre la que dispersar las energías de la crítica. Se trata de una labor de los soldados de infantería de primera línea que luchan para mantener la puntería de sus oponentes lejos del verdadero frente. La mayoría son demasiado estúpidos para saber que simplemente funcionan como un objetivo ficticio.


Elon Musk, la segunda fortuna del mundo según Forbes

Es del todo evidente que la sustitución acelerada de trabajadores por maquinaria crea un desequilibrio estructural en el sistema productivo, con un excedente de producto potencial respecto al consumo, y un exceso de demanda impotente (consumidores sin poder adquisitivo) respecto a una oferta desbordante.

Es igualmente evidente que esto constituye la existencia de una vasta población superflua, exagerada para ser útil como “ejército de reserva del capital”, una multitud de bocas que alimentar y descontentos en ebullición es igualmente evidente.

Y es igualmente cierto que un sistema que crece infinitamente termina por socavar todo el sistema ambiental y social en el que vivimos.

Por lo tanto, las principales fallas que se abren bajo las élites son: 1) fractura social (riesgo de disturbios); 2) fractura ecológica (riesgo de desestabilización de los equilibrios ambientales); 3) fractura financiera (colapso terminal de las expectativas de crecimiento y, por ende, de los supuestos del sistema).

El error de los herederos de la primera línea de análisis crítico, la marxista, es pensar que el reconocimiento de estas tendencias implica en sí mismo adherirse a una perspectiva de “superación del capitalismo“, lo que supone la búsqueda de formas sociales que superen la deshumanización, inherente a la alienación, reestableciendo un sistema en equilibrio (“de cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades“).

Esta es otra gran ingenuidad. Las élites apicales del sistema contemporáneo conocen las contradicciones del sistema, pero esto no significa en absoluto que pretendan abandonarlo. No hay nada extraño en eso, pues ningún bloque de poder en la historia ha dejado el poder por su propia voluntad. De lo que se trata aquí es de entender bien cuáles son las perspectivas que se abren desde el punto de vista de este poder, ya que éste puede mostrarnos el espectro de riesgos subterráneos en la época contemporánea (aquellos riesgos que muchas veces terminan expresados ​​confusamente, y por lo tanto desacreditados, en forma de “teorías de conspiración”).

3.1) Tómese su tiempo con las soluciones de mercado

La primera perspectiva es la menos radical y la más débil, pero también es la que puede declararse a las claras sin vacilación. Se trata de difundir la idea de que para cada problema existe potencialmente una respuesta que las soluciones tecnológicas del mercado podrán dar. Esta idea se está lanzando a los estafadores de los medios como si fuera una opción realista, cuando en realidad solo sirve para retrasar algunos procesos, al tiempo que permite mayores acumulaciones de capital. Así, la perspectiva salvífica de los coches eléctricos, o de la energía nuclear, aparece de vez en cuando en los medios que “funcionan con monedas“ para responder a un problema ambiental único y cuidadosamente seleccionado (¿calentamiento global?). Este enfoque selectivo genera la impresión de que siempre se está resolviendo un solo problema preeminente, lo que hace plausible la búsqueda de soluciones téc­nicas; esto permite ganar tiempo en un área, distraer la atención del público ofreciendo esperanza y dirigir las políticas públicas de manera rentable.

Naturalmente, estas operaciones sectoriales, compartiendo el impulso estructural hacia la innovación perenne y el aumento de la producción persistente, continúan alimentando el proceso de desestabilización sistémica. En el mejor de los casos, las soluciones tecnológicas ad hoc pueden tapar temporalmente un vacío, mientras que al mismo tiempo se abren otros diez en forma de externalidades sistémicas.

3.2) La guerra como higiene mundial


Mark Zuckerberg, presidente de Meta

La segunda perspectiva es una línea de solución clásica, más radical, que permite circunscribir provisionalmente el daño a lo largo de varias líneas de fractura. Cuando se logra fomentar una guerra, representa, al menos con referencia a los países involucrados, una solución eficaz, ya que, simultáneamente, logra regimentar a las poblaciones, bloqueando la protesta social; crear un espacio de consumo frenético (y por tanto de renta del capital) sin necesidad de conferir poder adquisitivo a la población; frenar otros procesos sociales, reduciendo la “huella ecológica” humana, y en el mejor de los casos también reduciendo la población. Idealmente, esta solución funciona mejor cuantos más países estén involucrados. Si un conflicto tiene un carácter militar muy limitado, no habrá impacto en el número de la población, pero seguirá siendo efectivo en otros aspectos (regimentación y disciplina social + drenaje económico en un “potlatch” posmoderno, donde se queman ingentes recursos para mover la máquina consumista).

Una guerra mundial de bajo voltaje de larga duración sería de hecho una solución perfecta: idealmente permitiría: 1) aplastar cualquier re­­sistencia o revuelta social en nombre de la santa oposición al enemigo externo, 2) concentrar energías en una producción infinita dirigida al infinito, que ignora cualquier saturación del mercado; 3) re­­ducir progresivamente la población.

Sin embargo, esta perspectiva es muy inestable y no es fácil de manipular incluso para las élites superiores, por muy poderosas que sean. Provocar una serie de conflictos en áreas políticamente débiles es relativamente fácil, pero una condición de guerra mundial de bajo voltaje y de larga duración no se orquesta directamente, y continuamente corre el riesgo de desvanecerse o de crear una escalada nuclear, en la que las élites de la cúspide acabarían involucrándose hasta cierto punto.

3.3) Sociedad controladora

La tercera perspectiva se manifiesta desde hace algún tiempo y se enfoca íntegramente en una transformación del modelo ideológico liberal en un modelo autoritario, sin cambiar un ápice su apariencia. La sociedad occidental contemporánea (pero no solo occidental) está más regulada, legislada y supervisada que cualquier otra sociedad en la historia. No solo hay leyes cada vez más detalladas que en el pasado sobre áreas de comportamiento que no eran objeto de atención legislativa, sino que la mayor capacidad tecnológica permite niveles sin precedentes de implementación y control de esta regulación.

Dado que todo poder tiene un incentivo intrínseco para incrementar su capacidad de control, en el mundo liberal esto ocurre de manera paradójica, sobre la base de la pretensión de operar por una “promoción de la libertad”. Para transformar una ideología de libertad en una ideología de control, el neoliberalismo se apoya sistemáticamente en la idea de “victimización” o “vulnerabilidad” de un grupo. Una vez que se ha elegido a un determinado grupo como potencialmente ofendido, vulnerado en sus derechos naturales o humanos, se puede proceder a actos coercitivos en nombre de las “víctimas”, tal vez para evitar su potencial victimización. Este mecanismo puede funcionar tanto dentro de un país como en el exterior. Se puede intervenir coactivamente sobre la libertad de expresión con la excusa de “proteger la sensibilidad” de tal o cual grupo, se puede intervenir con medicalización forzosa (o certificados verdes) para “proteger a los frágiles”, así como se puede intervenir como “policía internacional” para “defender los de­rechos humanos” en tal o cual zona del mundo. La misma lógica hace posible difundir cámaras de vigilancia en cualquier lugar de acceso público o violar cualquier comunicación privada en nombre de la “protección de la seguridad”, etc.

Es importante estar alerta sobre el hecho de que las tecnologías de vigilancia disponibles hoy en día son extraordinariamente sofisticadas y que, una vez que se rompe el nivel de justificación legal, las capacidades de vigilancia (y sanción) son casi ilimitadas.

El interés de las élites superiores en un sistema total de vigilancia, control y sanción es evidente. Es y será siempre presentada como una operación de “defensa de los vulnerables”, cuando en realidad es una forma de bloquear de raíz la posibilidad de que quienes no tienen poder se conviertan en una amenaza para quienes lo tienen.

3.4) Despoblación

Si bien la vigilancia y el control pueden desactivar el peligro que representa el descontento masivo (descontento que, mientras sea de bajo nivel, puede ser contenido con simples sistemas de distracción y entretenimiento), el problema que representa el excedente de población económicamente “inútil y nocivo” invoca otra tentación, que no debe subestimarse simplemente porque suene “escandaloso”. Los países sin un sistema ideológico liberal, como China, pueden permitirse abordar cuestiones de control demográfico de forma explícita, como sucedió con la “política del hijo único”. En el Occidente liberal, esta posibilidad de discusión abierta está excluida, ya que requeriría poner en primer plano problemas embarazosos (empezando por el “consumo ostentoso”) para las élites.

En este tema es imposible ir más allá de las conjeturas e inferencias, pero sería erróneo subestimar la tentación de utilizar clandestinamente soluciones tecnológicas para limitar la fecundidad o aumentar la mortalidad (preferentemente para las personas que ya no están en edad de trabajar).

3.5) ¿Neofeudalismo o nazismo 2.0?

Todas las “soluciones” anteriores quedan dentro del marco capitalista, con sus mecanismos y contradicciones inter­nas. Esto quiere decir que, esencialmente, se trata siempre de empujones destinados a ganar tiempo ralentizando determinados procesos, o atrasando las manecillas del reloj histórico. Una solución radical de salida del modelo capitalista por parte del poder capitalista solo es imaginable con la promesa de cristalizar las actuales relaciones de poder (una salida en dirección a una democracia socialista, por lo tanto, no es particularmente popular).

En un marco de capitalismo financiero como el contemporáneo, las concreciones de poder pueden ser fugaces, porque una determinada capitalización depende ante todo de las expectativas de consu­mo. Quienes disponen de grandes cantidades de liquidez poseen un poder adquisitivo potencial que depende enteramente de las perspectivas de disponibilidad de bienes y de la confianza del público en los títulos de cré­dito. Este poder es el mismo que ejerce un billete de banco, un objeto virtual que puede convertirse en papel desechable cuando ya no se considere capaz de mediar en el suministro de bienes. Por eso, por la necesidad de cuidar las apariencias, las ex­pectativas, el capitalismo financiero debe prestar especial atención a la gobernanza del aparato mediático. Pero, en cualquier caso, hay límites para gobernar las expectativas, ya que los propios mecanismos de competencia económica generan constantemente convulsiones desestabilizadoras.

En el mundo capitalista, el poder “líquido” es mucho más po­deroso (gracias a su máxima movilidad y transformabilidad) que cualquier poder “sólido” (la propiedad de bienes rea­les). Sin embargo, los activos reales confieren una estabilidad a largo plazo que el capital líquido no permite. Por lo tanto, la perspectiva de una posible salida “postapocalíptica” del modelo capitalista solo es concebible, para las élites apicales, en términos de una transición a una especie de “neofeudalismo”, en el que el poder líquido se transforme de nuevo en propiedades materiales (tierra, bienes inmuebles, armamento, tecnología, etc.).

Sin embargo, surge aquí un problema que modifica por completo el panorama. El feudalismo histórico funcionó sobre la base de un sistema de legitimación (incluida la legitimidad de la propiedad) dependiente de la tradición y la religión. El mundo de hoy ha dejado de lado a ambos como legitimadores. Entonces la pregunta que surge aquí es: ¿cómo podría funcionar un sistema de poder y legitimación de la propiedad en un “neofeudalismo” desprovisto de tradición y religión?

El poder en la historia humana siempre ha estado, incluso en las culturas más autoritarias, determinado por el reconocimiento medio de la legitimidad del poder. Mientras la mayoría reconociera o al menos no impugnara la legitimidad de un poder, éste seguía siendo funcional. Este poder funcionaba siendo transmitido continuamente, por pasajes intermedios, de la cúspide hacia la base (del rey a los vasallos, de los señores feudales a los caballeros, de los campesinos a los siervos). De modo que esta forma de poder siempre tiene una conexión humana en la esfera del reconocimiento. Pero si se pierde la matriz misma de la legitimación, ¿cómo se puede ejercer el poder de manera capilar, de arriba a abajo? En un sistema capitalista, la riqueza es poder sin necesidad de reconocimiento porque el poder se reconoce como poder adquisitivo, garantizado por el sistema económico. Si el sistema falla, se rompe esa forma de reconocimiento del poder impersonal. ¿Cómo podría funcionar un nuevo poder sin el reconocimiento de su legitimidad?

Técnicamente, la respuesta es simple: se debe reemplazar el poder del “medio” representado por el dinero con otro medio externo adecuado a tal fin. En concreto, la perspectiva más plausible es que esto suceda con la manipulación de medios capaces de infundir miedo, un miedo que unos pocos deben poder infundir directamente en la mayoría.

Una perspectiva de este tipo era inaccesible en el pasado, pero el progreso tecnológico no ha dejado de alimentar desde hace algún tiempo esta posibilidad, es decir, la posibilidad de que un centro circunscrito se imponga a la multitud. Una espada podría prevalecer quizá sobre cinco personas desarmadas, una pistola sobre diez, una bomba sobre mil; y con el aumento técnico del poder, también ha disminuido la dificultad de utilizarlo: hoy es más fácil detonar una bomba que antaño blandir una espada. Pero no debemos imaginar el poder tecnológico como un simple ejercicio de fuerza bruta. Pensemos más bien en una situación actual, como la existencia de semillas genéticamente modificadas que no permiten replantarse en la siguiente cosecha, lo que obliga a comprarlas a un proveedor central. Las líneas básicas de este mecanismo de poder son simples: se trata de hacer que un grupo dependa estructuralmente, para su existencia misma, del acceso a una tecnología que no puede reproducirse de for­ma autónoma, sino administrarse de forma centralizada. Se pueden inventar muchos me­canismos de este tipo, basta con hacer que las personas dependan de un bien tecnológicamente escaso que no se puede reproducir de forma independiente (¿una terapia?). En principio, un mecanismo de este tipo puede permitir que el poder se ejerza de forma directa, “neo­feudal”, sin necesidad de mecanismos de intermediación y legitimación. 

Una observación final: ha­blar aquí de “neofeudalismo” es una expresión enga­ño­sa. Estamos ante un sistema en el que, sí, se trataría de una so­ciedad jerárquica cerrada, co­mo el feudalismo, fundada en poderes y propiedades reales, no líquidas, pero todos los de­más aspectos son profundamente diferentes y no en un sentido mejorado. Sería un mundo en el que una casta superior ejerciera su poder a través del miedo, después de haber sustituido, como fuente úl­tima de autoridad, lo que en el feudalismo era Dios, por la Tec­nología. Sería una sociedad de mando directo, no mediada por ninguna adhesión ideológica, una sociedad que rinde culto a la eficiencia técnica y concibe la infrahumanidad fuera de la casta superior como materia prima de la que se puede disponer a voluntad.

De hecho, esta imagen no recuerda el feudalismo, sino una experiencia mucho más cercana a nosotros, a saber, el nazismo. El nazismo, en efecto, más allá de sus tintes esotéricos y paganos, fue esencialmente la veneración de la fuer­­za directa, atribuida a una cas­ta superior, y ejercida con ri­gu­­rosa eficacia productivista, concibiendo al hombre mismo como medio manipulable (eugenesia) o como recurso esclavizado (campo de concentración).

Así podríamos descubrir un buen día que aquella docena de años en los que el nazismo hizo su breve e ignominiosa aparición en la historia fueron solo la primera experimentación de instancias y tendencias destinadas a adquirir una solidez completamente diferente un siglo después.

Artículo publicado en el número 421 de Febrero de 2023 de El Viejo Topo.

 

El emérito cambia el fisco español por el de Emiratos tras dejar sin pagar deudas de hasta 50 millones. [Cabreadico me tiene ustedes. Ustedes no saben quién soy yo, ustedes no saben con quién están hablando, hombre, que me toman por un metepatas, un que me sé yo qué y un Pepito grillo y zarandeador per se y nato de los cimientos monárquicos y con una mala leche de estate quieto y no te menees con la pecaminosa e irreverente intención, maligna por demás, de echar por tierra cualquier corona + 1 que me salga al paso. Que va, que va. Equivocadicos están conmigo, señores míos. Yo soy por mi natural, a lo bruto, se podría decir, monárquico. Y especifica, prístina y contrincantemente hablando (tomen nota, tomen nota): MONÁRQUICO ABSOLUTO DE LOS REYES MAGOS DE CALATAYUD. Qué, ¿cómo se les ha quedado el cuerpo? Ya sé que les ha jodido que haya dicho esto. Si lo he dicho por eso, por joder, que como no tengo nada que hacer voy y me digo, pues ahora voy a joder un rato, y por eso estoy ahora liado con la monarquía. Y, entiéndanlo bien, a ver si luego vamos a tener problemas: que ando liado con la monarquía, no con ustedes, que yo con ustedes no me quiero liar, dejemos las cosa bien claritas, que yo sé por dónde me ando (meando no, “me-ando”, que no es lo mismo mear que andar, no se confundan) Y como yo sé lo que sé, sé también que ustedes van a empezar a decir: ya está este desvariando otra vez con sus gilipolleces y sus tontadas y sus cosas sin pies ni cabeza. Libres son de pensar y decir lo que quieran. En una República, si la es, es ese el a, b, c, j, p, k y q: pensar y actuar libremente. Pero la chicha de la cuestión, lo que yo venía a querer decir, es que en el programa de tv local en Zaragoza “Piensa en Verde”, que yo presentaba y dirigía, a raíz de la catástrofe del fenómeno “El Niño” en Latinoamérica, allá por los 90, en el mes de diciembre, Los Reyes Magos de Calatayud tenían previsto hacer su aparición aquel año en helicóptero, pero renunciaron al presupuesto asignado para enviar su importe integro a los damnificados por el fenómeno El Niño, y esta acción me hizo tilín y por ello, en declaración solemne del programa Piensa en Verde me declaré oficialmente “monárquico absoluto de los Reyes Magos de Calatuyud”, pero sólo de ellos, de ni uno más. ¿Qué no se lo creen? Pues no se lo crean. Pero es verdad]

 

El emérito cambia el fisco español por el de Emiratos tras dejar sin pagar deudas de hasta 50 millones


Por Alicia Gutiérrez 

Rebelion / España

| 01/02/2023 | 

 

Fuentes: Info Libre

La decisión del rey emérito de fijar su residencia fiscal en Emiratos Árabes Unidos ha emergido como la pieza que aspira a completar el puzle de un escándalo donde lo que la Fiscalía describió como «cuotas defraudadas» –entre 30 y 56 millones– no pasará factura al presunto defraudador: Juan Carlos I.

El abanico de los requisitos forzosos para que el emérito se vea legalmente exento de pagar impuestos en España tras haber ocultado dinero en Suiza se encuentra ya a punto de cerrarse: como remarca El Mundo, que adelantó este viernes la noticia sobre su nueva residencia fiscal, el anterior jefe del Estado no pasa en España más de 183 días al año ni, al carecer ya del sueldo que le entregaba la Casa Real, se localiza en el territorio nacional lo que Hacienda define como el “núcleo principal” de sus intereses económicos. Las rentas percibidas conforman ese «núcleo». Pero también, por ejemplo, el patrimonio inmobiliario.

«El único elemento de duda es si tiene patrimonio en España. Sabemos que sí lo tiene en el extranjero pero no si también aquí». Quien abre el melón de las dudas sobre un árbol cuya envergadura o su propia existencia nadie conoce –el patrimonio personal del emérito– es Raúl Burillo, el inspector de Hacienda que investigó a Iñaki Urdangarin y sus negocios. Burillo ostentaba entonces el cargo de delegado especial de la Agencia Tributaria (AEAT) en Baleares.

Sobre la cuestión clave en el plan de traslado tributario, el portavoz de la Asociación de Técnicos de Hacienda (Gestha), José María Mollinedo, explicó este viernes a la agencia Europa Press que para que pueda establecer su residencia fiscal en Emiratos Árabes Unidos, Juan Carlos I tendría que ser nacional emiratí. Mollinedo pone el acento en un aspecto del caso: el de que si es cierto que se va a construir una casa, «la pregunta fundamental sería de dónde sale el dinero«.

Según Mollinedo, es el artículo 4 del Convenio suscrito entre España y Emiratos el que señala que para que una persona física pueda ser residente fiscal en Emiratos deben residir en este país y ser nacional emiratí.

Burillo discrepa radicalmente de cómo Gestha interpreta lo que se desprende del convenio. «Puedes ser residente fiscal en los Emiratos sin ser un nacional emiratí», concluye. Es más, dejaría de ser residente fiscal en España viviera donde viviese fuera de nuestras fronteras salvo que pasara aquí más de 183 días al año y sus «intereses económicos» tuvieran aquí su base central.

En marzo de 2022, Burillo alertó de que urge modificar el Código Penal para que no se tengan por «espontáneas» regularizaciones como la del monarca, a quien ya se le había avisado que estaba bajo investigación. Las regularizaciones a que se refiere son las dos efectuadas por el antiguo jefe del Estado. Fue en febrero de 2021 cuando a través del despacho de abogados que le asiste en España anunció que había llevado a cabo una segunda regularización por valor de casi 4,4 millones de euros abonados a Hacienda sin requerimiento previo. La primera regularización, por 678.000 euros, la había realizado en diciembre de 2020.

El abono a Hacienda se correspondía con las rentas recibidas de la Fundación Zagatka, propiedad de su primo Álvaro de Orleans. ¿En concepto de qué? De viajes en avión y otros servicios considerados pagos en especie por los que el anterior Jefe del Estado español tampoco había tributado, como publicó el diario El País.

El vecino de los 100 millones de dólares

El hombre que durante 39 años fue jefe del Estado español hasta su abdicación en junio de 2014 se instala en el país vecino a Arabia Saudí, el que le entregó 100 millones de dólares en 2008: 65 millones en euros al cambio de entonces. Y deja tras sí y sin consecuencias penales “cuotas defraudadas” astronómicas. El entrecomillado procede del decreto con que, el 2 de marzo de 2022, la Fiscalía dio cerrojazo irreversible a la investigación abierta dada la “inviolabilidad” que protege los actos del jefe del Estado durante su mandato. Lo defraudado a Hacienda que aquel decreto puso sobre la mesa oscila entre 30,78 millones y 56,09. «En ambas hipótesis [la primera arroja un total de 30 millones y la segunda, de 56] resulta para cada ejercicio una cuota defraudada que supera con creces el importe de 120.000 euros que establece como umbral del delito» el Código Penal, se lee en el informe. Pero una de dos: o el delito había prescrito en cada caso o no era punible dada la inviolabilidad del rey.

El decreto firmado por la Fiscalía del Supremo subrayaba que la investigación había «puesto de manifiesto ciertos indicios que podrían sustentar la hipótesis de que la transferencia de 100.000.000 dólares estadounidenses ordenada por el rey Abdallah de Arabia Saudí no fuera una donación, sino que respondiera al pago de una ilícita comisión al entonces rey D. Juan Carlos I a modo de premio o gratificación por haber conseguido la adjudicación en favor del consorcio hispano-saudí de las obras licitadas para construir la línea de alta velocidad Medina-La Meca». Pero los indicios, añadía el texto, resultaban «insuficientes para confirmar dicha hipótesis”.

Cinco días después de que aquel informe viese la luz, la Zarzuela hizo público que el emérito viviría “de forma permanente y estable” en Emiratos. Para entonces, Juan Carlos de Borbón hacía ya dos años que había dejado de recibir los fondos públicos –194.232 euros durante 2018– asignados por la Casa Real. Ahora, cierra el círculo la noticia de su traslado fiscal al país fronterizo con Arabia Saudí, un territorio por completo alejado del canon occidental en cuanto a derechos civiles se refiere.

En su página oficial de información sobre impuestos, lo primero que se lee es lo que sigue: «Los Emiratos Árabes Unidos no gravan el impuesto sobre la renta a las personas físicas. Sin embargo, aplican el impuesto de sociedades a las compañías petroleras y los bancos extranjeros. Un impuesto especial grava bienes específicos que son habitualmente nocivos para la salud humana o el medio ambiente. El impuesto sobre el valor añadido grava la mayoría de los bienes y servicios«. De momento, no se sabe por tanto cómo tributará allí el emérito.

Fuente: https://www.infolibre.es/politica/rey-emerito-maniobra-no-tributar-espana-dejando-si-deuda-fiscal-50-millones_1_1413935.html

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