lunes, 30 de enero de 2023

Marea Blanca vacuna al Congreso de los Diputados

 

Marea Blanca vacuna al Congreso de los Diputados


Publicado el 30 de enero de 2023 / Por AfectadosBBS

 

Kaosenlared

 

El doctor Antonio Barbará portavoz de Marea Blanca ha vacunado en poco más de 9 minutos al congreso de los diputados con una denuncia concreta sobre lo que ocurre en la Sanidad pero que puedes hacer un copia y pega para lo que ocurre en la dependencia.



Simplemente escucha y comparte

Recordamos una vez más la pag  de Moviment de Residències i SAD Catalunya que está en construcción, pero que ya tienes muchas denuncias, programas e información como para darte cuenta de la gravedad de lo que denunciamos sobre el negocio en la dependencia y que goza de impunidad, además de ser constantemente silenciado.

35.670 personas fallecidas en residencias y ninguna detención.

https://prometheusnews.eu/35-670-personas-fallecidas-en-residencias-y-ninguna-detencion

España: Miles de Muertes en Residencias y Cero Detenciones

https://timis.es/espana-miles-de-muertes-en-residencias-y-cero-detenciones/

Sin Justicia NO habrá Paz

Siempre Gracias a Kaos en La Red por ser altavoz.

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DONETSK sufre el impacto de 195 misiles ucranianos en las últimas 24 horas

 

DONETSK sufre el impacto de 195 misiles ucranianos en las últimas 24 horas


Muchos de ellos cayeron en zonas residenciales

 

INSURGENTE.ORG / 28 enero 2023

 

Imagen de archivo


No hay día en que los medios occidentales no nos “informen” de que Rusia ha atacado a la población ucraniana. En cambio, nada dice de las numerosas veces que el ejército neonazi de Ucrania bombardea territorio residencial del Donbass.

El ejército de Ucrania se ensañó con dureza contra Donetsk. En las últimas 24 horas impactaron en ese territorio cerca de 195 misiles y proyectiles de 152 y 155 mm. El ataque fue llevado a cabo contra edificios residenciales e instalaciones de infraestructura. Además de importantes destrozos materiales, una persona resultó herida.

Los soldados ucranianos dañaron con los bombardeos varios almacenes de granos y equipos agrícolas resultaron dañados por el bombardeo. Según información facilitada por autoridades de la República Popular de Luhansk, en uno de los ataques los agresores cuatro cohetes HIMARS contra la ciudad de Novo Aidar.

Por otra parte, el asesor del presidente interino de la República de Donetsk, Jan Ganin, informó que las unidades rusas controlan ya las partes este y sureste de las afueras de la ciudad de Ulgedar.

 

Otro bombardeo de los nazis-OTAN:

 

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Estas son las millonarias subvenciones públicas a los diez cotos de caza privados más cotizados de España

 

Estas son las millonarias subvenciones públicas a los diez cotos de caza privados más cotizados de España


TERCERAINFORMACION / 30.01.2023

  • El Partido Animalista PACMA ha elaborado un estudio en el que detalla las cuantías de los fondos públicos recibidos por los empresarios y terratenientes que ostentan las propiedades de caza más afamadas del país.



 Madrid, 30 de enero de 2023 – La administración española destinó más de 6.200.000 euros públicos en la financiación de los cotos privados de caza más conocidos del país. Concretamente, 6.237.609,41€ entre los años 2019 y 2022. Son los resultados arrojados por un reciente estudio elaborado por el Partido Animalista PACMA, cuya campaña contra la caza y el uso de recursos públicos para favorecerla se prolonga a lo largo del año, pero sobre todo en esta época, coincidiendo con el fin de la temporada cinegética.

La finca de Valdepuercas (Cáceres), de 18.000 hectáreas, es el coto de caza privado más grande de España. Pertenece al empresario siderúrgico José María Aristrain, y recibió, en cuatro años, un total de 51 subvenciones de la Dirección General de Política Agraria Comunitaria (PAC), la Dirección General de Agricultura y Ganadería del Gobierno de Extremadura y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, por valor de 467.990€.

Sin embargo, esta cifra no es comparable a los más de 2.460.000€ que, en el mismo periodo de tiempo, recibieron los hermanos Rafael y José María Finat en concepto de 85 ayudas y subvenciones diferentes para el funcionamiento de su finca de caza “El Castañar”, ubicada en la ciudad de Toledo. En esta ocasión, el dinero manaba de las direcciones generales de Agricultura y Ganadería y de Políticas Medioambientales además del propio Ministerio de Agricultura.

Cuatro de las diez fincas de caza privadas más conocidas y aclamadas se encuentran en Castilla La Mancha; segunda comunidad autónoma con mayor número de cotos de caza del país (5.814, solo superada por los 7.532 de Andalucía) y con un 87% de su territorio destinado a este fin, alberga, además de “El Castañar”, otras tres renombradas fincas como: “La Garganta”, “El Lobillo” y “El Castaño”, en Ciudad Real. Oscilan entre las 9.600 y las 15.000 hectáreas, y todas ellas pertenecen a acaudalas familias de empresarios y aristócratas, en su mayoría españoles. 

La finca “La Garganta”, de 15.000 hectáreas y propiedad heredada del joven duque de Westminster, Hugh Grosvenor (uno de los hombres más ricos de Inglaterra), es uno de los lugares de caza favoritos de las casas reales europeas. Recibió, en cuatro años, más de 1.400.000€ de los fondos públicos divididos en un total de 75 subvenciones entre las que destacan una de 169.500€ de la Dirección General de Agricultura y Ganadería del Gobierno de Castilla La Mancha, y otra de 178.900€ apenas un año más tarde.

Por su parte, las fincas “El Lobillo” y “El Castaño”, propiedades de unas 10.000 hectáreas cada una y pertenecientes al empresario y terrateniente Juan Abelló y a la familia Botín respectivamente, recibieron, entre 2019 y 2022, 753.000€ y 242.200€ en un total de 81 subvenciones divididas entre ambas. 

En el estudio de PACMA también aparece el nombre de una de las familias ganaderas más acaudaladas de Andalucía: los Mora-Figueroa Domecq, conocidos principalmente por ser uno de los principales proveedores de toros para su uso en actividades taurinas en España. Son propietarios de la finca “Las Lomas”, de 12.000 hectáreas y ubicada en la provincia de Cádiz. Las ayudas públicas recibidas, en este caso, son significativamente inferiores a las anteriores: 102.000€ provenientes, principalmente, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en los últimos 4 años.

El dueño de la Banca March y presidente de la Corporación Financiera Alba, Carlos March Delgado, es propietario de las 10.000 hectáreas que componen la Finca Los Altarejos, en Sevilla. A pesar de la fortuna que concentra el terrateniente, la administración española le concedió, en cuatro años, 38 ayudas y subvenciones por valor de más de 580.000€.

Por último, muy concurridas por célebres cazadores pero inferiores en número de hectáreas, se encuentran fincas como “El Tochar” (9.000 ha), en Valencia; “Los Alarcones” (8.900 ha), en Jaén y “La Azagala” (7.000 ha) en Cáceres, que recibieron, por orden, 85.600€, 29.500€ y 197.000€ públicos solo entre 2019 y 2022. Esta última, La Azagala, es propiedad de Alfonso Álvarez de Toledo, marqués de Valdueza, y las otras dos, de los empresarios y terratenientes Jesús Franco y Samuel Flores. 

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¿Quién gobierna en el mundo? Parte III

 

Nos preguntamos: ¿quién gobierna realmente el mundo? ¿Cuáles son los mecanismos que permiten a los poderosos aunar criterios y coordinar sus acciones? Aquí presentamos la tercera parte de un artículo que trata de responder a esas preguntas.


¿Quién gobierna en el mundo? Parte III


Roberto Pecchioli

El Viejo Topo

30 enero, 2023 

 


En las partes anteriores de este trabajo hemos intentado esbozar un mapa de los detentadores del poder en el mundo, o mejor dicho, en Occidente y en la parte del planeta ligada a él. Hablando de la alianza estratégica entre los señores del dinero (finanzas) y los maestros de las tecnologías afines a las nuevas ciencias, hemos abordado el tema de las herramientas que utilizan para afirmar y perpetuar su poder. El horizonte es el de la privatización de todo, la exclusión de la dimensión pública y comunitaria y los gobiernos reducidos a gendarmes de servicio. El capitalismo financiero se ha convertido en una biocracia sin alternativa (las siglas TINA, no hay alternativa) en sinergia con la tecnocracia informática y electrónica.

El instrumento más antiguo de perpetuación del poder ­–mediante la cooptación de los elementos considerados más fiables– es la masonería. Fundada en 1717, rodeada de un aura de secretismo, ha tenido a lo largo del tiempo entre sus miembros y directivos a gran parte de las élites europeas y occidentales. Más allá del juicio sobre las ideas que propugna y de la banalización conspirativa que considera al Gran Oriente como la cloaca de todo mal, las logias masónicas –con su estructura supranacional cuyo centro es la anglosfera– ejercen un fuerte poder de influencia, pero sobre todo son un lugar privilegiado para reunirse y tomar decisiones. Siguen siendo uno de los foros privilegiados para debatir, diseñar escenarios, tomar decisiones, la cuenca en la que seleccionar personalidades destinadas a cubrir roles directivos en los ámbitos político, cultural, económico, financiero.

Sin embargo, la masonería también es un poder derivado, que no podría ejercer el papel que le corresponde sino dentro del marco del sistema que hemos descrito. En términos marxistas, es un elemento de la «superestructura» (Ueberbau), el conjunto de fenómenos ideológicos, culturales y espirituales que corresponden a la base material y económica de la vida social. De esta base o estructura, la superestructura es un reflejo, pero no un mero producto. La estructura (struktur) es la economía, es decir, las fuerzas productivas (hombres, medios, modos) y, en conjunto, las relaciones jurídicas de propiedad. Sin embargo, Marx no pudo analizar completamente el papel superordinado de las finanzas, que luego jugaron un papel central en la revolución bolchevique y controlaron el banco central soviético durante mucho tiempo.

Hemos recordado que poco podrían hacer los señores del mundo si no tuvieran a su servicio el aparato militar, de vigilancia e información de los estados en los que ejercen dominio. Esto es aún más cierto dado que la privatización general ha golpeado a las grandes organizaciones internacionales. De hecho, el pulpo financiero no sólo es dominus  de sujetos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (productos del sistema de poder surgido de la Segunda Guerra Mundial), sino que de hecho se ha apoderado de organizaciones transnacionales.

Hay que reiterarlo: la mano que da es superior a la que recibe. Incluso la ONU, es decir, el lugar de reunión de los estados teóricamente soberanos, está infiltrada, a través de la financiación y la burocracia gobernante, por potentados privados. Una entidad como la Unesco, la rama de las Naciones Unidas que se ocupa de la educación, la ciencia y la cultura, está controlada por hombres de la oligarquía. El primer presidente e ideólogo de la Unesco fue Julian Huxley, eugenista, sobrino de Thomas, conocido como el sabueso de Darwin, y hermano de Aldous, autor de novelas distópicas como Un mundo feliz, todos miembros de una familia aristocrática británica muy influyente.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) cuenta con una importante financiación privada, entre la que destacan la Fundación Bill Gates y GAVI. Esta última es una organización que incluye países y el sector privado, como la Fundación Bill & Melinda Gates, fabricantes de vacunas tanto de países desarrollados como en vías de desarrollo, institutos de investigación especializados, sociedad civil y organizaciones internacionales como la OMS, UNICEF y el Banco Mundial. (fuente: Representación Permanente de Italia ante la ONU). Un círculo vicioso: las ramas del Dominio se pertenecen y se cruzan, como sus líderes. El trienio que (quizás) se cierra, el de la pandemia, ha demostrado el inmenso poder de la OMS y de los “institutos de investigación especializados”, la definición mojigata de las Big Pharma, las multinacionales que tienen en sus manos, a través de medicamentos y vacunas, la salud y la vida de miles de millones de personas. La gestión de la pandemia también ha puesto de manifiesto la existencia de laboratorios científicos confidenciales en los que se tratan virus y bacterias, reforzándolos (“ganancia de función”) para –dicen– combatirlos.

Power cuenta con un floreciente sector químico que ha transformado toda la cadena agrícola en un protectorado dependiente de productos industriales: pesticidas, herbicidas y semillas transgénicas (OGM) sin los cuales la producción colapsaría. Es el reino de Bayer-Monsanto, Dreyfus, Basf, Corteva, Syngenta, protegido por estrictas patentes. La propiedad de estos gigantes está en manos del grupo habitual de gigantes multinacionales.

Otra pieza de poder son las grandes ONG (no gubernamentales, es decir, privadas), una especie de intervención puntual con una máscara filantrópica al servicio del Dominio. Entre ellos, Médicos Sin Fronteras, Oxfam, Amnistía Internacional y varios otros, un verdadero parterre des rois del Nuevo Orden Mundial. El rasgo común de estas asociaciones –cuyos méritos humanitarios hay que reconocer en cualquier caso– es que comparten la ideología liberal-progresista de las élites occidentales y que están financiadas por otro pilar del sistema transnacional, las fundaciones privadas.

Favorecidos por un sistema fiscal que los hace casi inmunes a los impuestos, son la alcancía de las familias numerosas y multimillonarios, especialmente estadounidenses. Las más conocidas son la OSF (Open Society Foundation) de George Soros, el financiero húngaro-estadounidense de origen judío (¡que en su temprana juventud trabajó para quienes confiscaban bienes a sus correligionarios!) y la Fundación Bill y Melinda Gates. No menos ricas son las fundaciones vinculadas a las familias Ford, Rockefeller, Carnegie y otras más recónditas. Mueven miles de millones de dólares cada año para diversas causas, y son considerados por la narrativa oficial como bastiones de la filantropía.

Solo la OSF, a la que Soros ha donado al menos treinta mil millones de dólares a lo largo del tiempo, distribuye más de mil millones de dólares cada año a ONG, asociaciones, partidos, grupos, individuos, universidades que comparten la ideología oligárquica dominante, la masa del liberalismo económico, libertarismo social, materialismo y consumismo. En Italia, el viejo partido radical, Più Europa y asociaciones afines se destacan entre los beneficiarios, con Emma Bonino, directora de la OSF, en el centro.

El Dominio, para reproducir el consenso, necesita controlar, es decir, poseer y financiar, un inmenso aparato de información, propaganda, comunicación, entretenimiento y cultura. Guy Debord explicó que la nuestra es una «sociedad del espectáculo», entendida como una «relación social entre individuos mediada por imágenes, una visión del mundo que se ha objetivado». El espectáculo es tanto el medio como el fin del modo de producción actual. La gran mayoría de nosotros no somos más que un sujeto pasivo frente a las pantallas de televisión, cine, teléfono inteligente y computadora, que se han convertido en una parte integral de nuestra personalidad e incluso de nuestra fisicalidad.

Hay cuatro o cinco de las grandes agencias de noticias que difunden –u ocultan– las noticias que nos llegan en tiempo real, propiedad de maestros universales. El oligopolio del todopoderoso. ¿Seguimos creyendo en el mito del ciudadano libre que se forma opiniones? El sistema de farándula y entretenimiento está al alcance de unos pocos sujetos –también en gran medida asentados en América o en la anglosfera– que fabrican e imponen la visión del mundo, los valores de referencia, los mitos, las opiniones.

Proponemos un juego: observemos durante unos minutos una película de hace treinta o cuarenta años y una de producción reciente. La diferencia de contenidos, principios, lenguajes, iconografía, ideas y comportamientos mostrados en negativo o positivo, es abismal. El mismo es el resultado de una encuesta diacrónica de la publicidad. Sin embargo, los maestros son los mismos: todos conocemos a Walt Disney, Warner, los «grandes» de la industria musical. Habiendo ganado la guerra con las otras ideologías de la modernidad, ahora pueden desplegar en beneficio del neocapitalismo globalista todo el potencial de construir el ciudadano unisex de talla única, nómada, esclavo del consumo y los deseos, el individuo vacío, a quien se le quita toda raíz moral, espiritual, comunitaria, familiar.

Durante un siglo, las ciencias cognitivas –psicología, neurología, psicoanálisis– se han utilizado para orientar gustos, determinar elecciones, transmitir ideas o, más bien, para «persuadir». Uno de los precursores fue Edward Bernays, sobrino de Freud, teórico de la propaganda, inventor de técnicas para manipular la opinión pública. A Bernays le debemos la afirmación según la cual “la manipulación consciente e inteligente de las costumbres y opiniones de las masas es un aspecto importante de la sociedad democrática. Tal manipulación representa una herramienta eficaz a través de la cual los hombres inteligentes pueden luchar por fines productivos y ayudar a poner orden en medio del caos». Eso es poner a prueba las conciencias bajo el manto de la ficción democrática.

Vance Packard habló de «persuasores ocultos»: otros tiempos. Hoy el poder ya no necesita esconderse y se muestra, se luce, como en las reuniones del Foro Económico Mundial. Naturalmente, el escaparate no es la tienda: el tomador de decisiones permanece tras bambalinas, la dirección en la cúspide de la pirámide –el aparato financiero-tecnológico– y, un piso más abajo, los cuerpos reservados, los «think tanks» de las élites, asociaciones como Bilderberg, la Mesa Redonda, los líderes de la masonería y asociaciones elitistas cuyo modelo es la British Royal Society, Chatham House, Fabian Society.

La importancia que asumen las redes sociales con miles de millones de usuarios es el acierto perfecto de un sistema que ha convencido a la mayoría de ser libre y abierto, pero que por el contrario –además de comprar y vender los datos de todos y cada uno– ha organizó una censura privatizada sin precedentes. En el pasado, la censura era prerrogativa de soberanos y estados, hoy está externalizada a las redes sociales. Y se convierte en autocensura, por miedo y conformismo.

El éxito de esta acción de reconfiguración cognitiva, lingüística y conductual es fundamental. Para ello se ha organizado una de las operaciones de lavado de cerebro más gigantescas de la historia, una auténtica guerra cuyo objetivo es nuestra mente. El mapa cognitivo de cientos de millones de personas está siendo modificado mediante la creación, difusión e imposición de una neolengua «políticamente correcta», es decir, que obedece a cánones inducidos desde arriba, «correctos» en la medida en que se modifican para corresponder al criterio del bien y del mal querido por el poder.

Quien determina no sólo lo que es correcto pensar, sino incluso con qué palabras expresarlo, prohibiendo términos y conceptos e imponiendo otros, es el dueño de nuestro foro interior. Bertrand Russell, un intelectual y aristócrata británico, predijo que el uso adecuado (desde el punto de vista de la élite) de las disciplinas psicológicas convencería a la gente de que «la nieve es negra». La Universidad Americana de Stanford ha elaborado un glosario de lenguaje «dañino» y los términos correctos a utilizar, contraviniendo lo que se convierte en «discurso de odio», el desconcertante crimen mental posmoderno.

La guerra de las palabras, es decir, de los significados, también se ha ganado con la ayuda de sistemas jurídicos que legalizan o ilegalizan las palabras, los conceptos y los pensamientos y niegan la existencia de una ley natural. Nosotros mismos, mientras escribimos, nos estamos sometiendo a la Neolengua. Las etapas sucesivas del proyecto son la inversión de los hábitos alimentarios humanos (una inversión antropológica y biológica) y la abolición de la propiedad privada generalizada. El ataque neofeudal a la casa y al coche representa la anulación insidiosa de más de dos milenios de civilización jurídica romana.

Todo debe ser de su propiedad, incluidos los seres humanos. Cancelación: de la civilización, de los derechos, de las palabras, de la libertad, de la humanidad El desenlace es una nueva esclavitud en la que los derechos de la persona –orgullo de nuestra civilización­– son aniquilados en favor de una oligarquía que aterroriza por métodos, fines, maldad, odio a la criatura humana. No se puede decir nada malo de ellos: Señora, este es el catálogo, dijo el criado Leporello a la pobre doña Elvira, enumerando las «conquistas» de Don Giovanni.

Fuente: EreticaMente.

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PCPE: El gobierno nos mete de lleno en la GUERRA

 

PCPE: El gobierno nos mete de lleno en la GUERRA

 

Diario octubre / enero 30, 2023

 


El Comité Ejecutivo del PCPE CONDENA con firmeza la decisión del gobierno de coalición PSOE/UP de convertir a los pueblos del estado español en cómplices de los horrores que la guerra está provocando en el territorio ucraniano. El envío de armamento pesado, como son los carros de combate Leopard, nos convierte irremediablemente en país beligerante.

Con esta decisión, el gobierno y todas las fuerzas políticas que lo respaldan, evidencian la SUMISIÓN a los intereses del imperialismo norteamericano que es el auténtico director de una OTAN orquestada para desarrollar la violencia que requieren sus objetivos estratégicos. Este hecho, junto al incremento de los gastos militares hasta la aberrante cifra de 48.800 millones de €, la traición al pueblo saharaui y el apoyo al régimen filo nazi de Ucrania, muestran claramente su verdadero carácter de clase, así como la gravedad del alcance de sus compromisos internacionales.

DENUNCIAMOS que la apuesta por el militarismo y la guerra alimentan al fascismo que, bajo el discurso patriotero y de búsqueda del enemigo externo, sirve de tapadera a la realidad de creciente explotación y pobreza en la que se encuentra la clase trabajadora y los sectores populares proletarizados como consecuencia de la crisis general del capitalismo.

Asimismo, ACUSAMOS al gobierno y las fuerzas dinásticas que defienden al régimen monárquico-burgués, de ocultar la participación directa de militares españoles en la guerra, al tiempo que instruye a grupos de militares del ejército ucraniano para “gestionar” el alargamiento de la guerra que, sin duda, reportará beneficios extraordinarios a las empresas del “sector de la muerte”,

INSISTIMOS en que la pertenencia a la OTAN y la existencia de las bases yanquis, socaban la independencia y la soberanía nacional, convirtiendo de facto al estado español en un títere del Pentágono, así como actor beligerante en la que ya podemos denominar como III Guerra Mundial. La utilización de las bases para las distintas operaciones militares de los EEUU contra los pueblos que resisten su dominación y la presencia en ellas de armamento nuclear, no deja lugar a ninguna duda de la exposición del territorio nacional a la dinámica de la guerra.

SEGUIREMOS con las denuncias, movilizando y organizando al pueblo trabajador en un amplio movimiento de masas por la Paz y contra la OTAN y las bases yanquis

POR LA PAZ, LA INDEPENDENCIA Y LA SOBERANÍA
NO A LOS GASTOS MILITARES
¡OTAN NO, BASES FUERA!

A 28 de enero de 2023

FUENTE: unidadylucha.es

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Bajo Dos Tricolores - La Ronda de Boltaña

domingo, 29 de enero de 2023

El curso de la Guerra de Ucrania no depende de los tanques

 

El curso de la Guerra de Ucrania no depende de los tanques

 


DIARIO OCTUBRE / enero 29, 2023

 


La entrega de los tanques Leopard a Ucrania es más política que militar. No se trata sólo de someter a Alemania, una vez más, sino de forzar a Ucrania a que pase a la ofensiva.

 

En un discurso ante el Parlamento británico, el Secretario de Defensa, Ben Wallace, ha asegurado que la entrega de los nuevos tanques “significa que pueden pasar de resistir a expulsar a las fuerzas rusas del suelo ucraniano”.

Es imposible. Pero aún en el caso de que el ejército ucraniano pudiera pasar al ataque en algún sector del frente, tendría que sacrificar las reservas que pudiera reunir. Los ataques resultarían infructuosos contra un oponente ruso que es muy diferente del que Ucrania tuvo que afrontar en septiembre y octubre del año pasado.

Entonces, un ejército ucraniano reforzado por decenas de miles de millones de dólares en equipamiento, adiestramiento y apoyo operativo de la OTAN, fue capaz de aprovecharse de unas fuerzas rusas escasas, incapaces de sostener los territorios que había logrado en Jarkov y Jerson y con muchas porosidades en varios sectores de la línea de contacto.

En la actualidad, la situación del ejército ruso en Ucrania dista mucho de lo que era en otoño del año pasado. Tras la movilización de 300.000 reservistas en septiembre, Rusia ha consolidado la línea del frente, asumiendo posiciones más densas y, por lo tanto, más defendibles. También ha reforzado sus fuerzas con unos 80.000 soldados, lo que le ha permitido mantener operaciones ofensivas frente a Donetsk.

Rusia ha establecido posiciones diseñadas para derrotar un ataque concertado de la OTAN y con suficiente apoyo de artillería.

El propio general Zaluzhnyi ha reconocido que Ucrania no dispone de fuerzas suficientes para una ofensiva. Incluso si fuera capaz de concentrar en un mismo lugar y al mismo tiempo a las tres brigadas de hombres y material que se están preparando tras la reunión de Ramstein, los aproximadamente 20.000 efectivos no serían capaces de romper las posiciones defensivas rusas en ningún lugar del frente.

En los frentes de Ucrania no ha habido batallas de tanques, como en Kursk, durante la Segunda Guerra Mundial. El curso de la guerra no depende de los Leopard, Abrams o Challenger, ni de la cantidad ni de la calidad de los que envíen.

En el Tiergarten de Berlín hay un monumento a los soldados soviéticos caídos en la desnazificación de Alemania. Son dos tanques soviéticos T-34 de la Segunda Guerra Mundial.

Un diputado alemán del partido reaccionario AfD (Alternativa para Alemania), Petr Bystron, lo ha recordado en el Bundestag. “Históricamente a los tanques alemanes no les ha ido bien contra los tanques rusos en suelo ucraniano”, les dijo a sus colegas. “Sus abuelos intentaron hacer lo mismo, junto con [los nazis ucranianos] Melnik, Bandera y sus partidarios”.

“El resultado fue un inmenso sufrimiento, millones de bajas en ambos bandos y, finalmente, los tanques rusos vinieron aquí, a Berlín. Dos de esos tanques permanecen expuestos permanentemente en las cercanías, y hay que tenerlo presente cuando se pasa junto a ellos cada mañana”, dijo Bystron.

Hasta los fascistas lo saben: hay muchos monumentos a los tanques soviéticos de la Segunda Guerra Mundial, pero no hay ninguno a los tanques alemanes.

 

FUENTE: mpr21.info

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¿Quién gobierna en el mundo? Parte II

 

Nos preguntamos: ¿quién gobierna realmente el mundo? ¿Cuáles son los mecanismos que permiten a los poderosos aunar criterios y coordinar sus acciones? Aquí presentamos la segunda parte de un artículo –la tercera, mañana– que trata de responder a esas preguntas.


¿Quién gobierna en el mundo? Parte II


Roberto Pecchioli

El Viejo Topo

29 enero, 2023 

 


En la primera parte de esta tesis tratamos de dar respuesta a la pregunta sobre quiénes realmente ejercen el poder en el mundo, a través de dos niveles de investigación: gobiernan aquellos de los que no se puede “decir mal” y, en concreto, los señores del dinero, en particular la cúpula financiera que se ha hecho cargo de la emisión monetaria. Tristemente, reconocimos el papel secundario, si no servil, de la dimensión pública –el estado y la política– pero la pregunta quedó en parte sin respuesta. Se necesitaba hacer una serie de investigaciones.

La globalización –económica, cultural, política, productiva, financiera– perseguida durante mucho tiempo, única ganadora tras el derrumbe del comunismo real, ha llevado al crecimiento de un nuevo actor planetario dotado de un inmenso poder. Hablamos del conglomerado de personas, empresas, visiones de la economía y del mundo que poseen  la información y la tecnología digital, motor y combustible de la cuarta revolución industrial.

Son los gigantes de Silicon Valley (y más allá), reunidos bajo las siglas GAFAM (Google, Amazon, Facebook/Meta, Apple, Microsoft), junto al conglomerado de empresas, conocimientos y tecnologías que han revolucionado el mundo a través del descubrimiento de aplicaciones tecnológicas relacionadas con la informática, la automatización y el mundo de Internet en general, una revolución comparable al descubrimiento de las tecnologías del hierro y la máquina de vapor.

Al universo GAFAM muchos le suman NATU, el acrónimo que reúne a Netflix (entretenimiento), Tesla (líder de la robótica y la cibernética, creación de Elon Musk) y dos plataformas online –Airbnb y Uber– que han revolucionado el mundo inmobiliario, el transporte y la movilidad. Este grupo de gigantes –en gran parte integrado y basado en los EE. UU., aunque orientado a la desterritorialización– hizo posible el Nuevo Orden Mundial basado en el «capitalismo de vigilancia», la feliz expresión acuñada por Shoshana Zuboff. Es decir, constituyó una nueva forma de poder: la recolección, acumulación, cruce, uso, venta y compra de datos y metadatos, es decir, información sobre todo y todos. En palabras claras: espionaje universal disfrazado de «transparencia».

Otro nombre colectivo de dicho sistema es Big Data. El poder se ha convertido en biopoder –es decir, mando, control y vigilancia de la existencia cotidiana de personas e instituciones– e incluso en biocracia, dispositivo organizado de control de la vida, a partir del cuerpo físico de los individuos. El programa de biopoder prevé la superación de la criatura humana a través de la hibridación con la máquina –implante de microchip, inteligencia artificial, robótica, cibernética– facilitada por las extraordinarias posibilidades de unos nuevos conocimientos, reunidos en las siglas NBIC, nanotecnología, biotecnología, tecnologías de la información y cognitivas, ciencia o neurociencia.

De la interacción de estas herramientas tecnológicas, poseídas en régimen de oligopolio, protegidas por la intangibilidad de la (gran) propiedad privada con el sistema de patentes y derechos de propiedad industrial, desciende la nueva y extremadamente insidiosa ideología de las élites, el transhumanismo. La punta de lanza de este proyecto es el Foro Económico Mundial dirigido por Klaus Schwab, cuyo teórico de referencia es Yuval Harari, escritor futurista, instrumento privilegiado en la agenda de los líderes tecnológicos y señores del dinero.

Comanda la alianza entre las grandes empresas tecnológicas posindustriales –que han revolucionado el comercio (Amazon), la comunicación (Facebook, Twitter), dominan Internet (Google) y poseen las habilidades, de investigación e industrial principales que han cambiado el mapa no sólo económico del mundo (Apple, Microsoft, IBM).

En pocos años, el oligopolio tecnocientífico se ha convertido en el centro neurálgico de la globalización, dotado de ideología y gobernanza global y ha entrado a toda máquina en el salón de las altas finanzas. Ese mundo absolutamente nuevo no hubiera podido enfrentarse al brazo secular y vanguardia del Dominio si no fuera en sinergia y alianza con los señores del dinero, los primeros mentores y generosos financistas. Si hoy hombres como Bill Gates, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Elon Musk, Ray Kurzweil –gurú de Google y transhumanista convencido– Ray Dalio, Vinton Cerf y algunos otros están en la cima de la riqueza y el poder, es porque su genio indiscutible fue utilizado por las cúpulas del dinero, primero a su servicio, luego cooptado en una alianza estratégica.

Es la pinza que aprieta a los estados, la economía, los pueblos y los individuos en un proyecto totalitario artificialmente blando, el poder blando que no utiliza la fuerza bruta sino la inmensa superioridad de los recursos financieros, multiplicada por el control de las tecnologías utilizadas en la vida cotidiana, y el uso sabio de la neurociencia. Los medios se convierten en fines; de ahí una de las creencias populares más difíciles de desmantelar: su fin no es (ya) el dinero, sino el dominio sobre la humanidad, hasta la modificación de la condición humana en el transhumanismo. El dinero es una herramienta, no el fin: sería simplista para quienes se han apropiado de la emisión monetaria y crean dinero de la nada, prestándolo a los Estados.

Estamos en el centro: el mundo –o al menos el Occidente colectivo del que somos una rama– está en manos de una alianza estratégica entre el Dinero –representado por el sistema financiero (bancos centrales, fondos de inversión, corporaciones multi y transnacionales (transnacionales, otro acrónimo maldito que no explica cómo son las cosas) y empresas de tecnología avanzada.

Como es el arado el que traza el surco, pero es la espada la que lo defiende, este Mammon posmoderno dispone de una serie de herramientas operativas: los ejércitos occidentales, especialmente el estadounidense, con las numerosas agencias privadas y organizaciones de tapadera (muchas ONG lo son) que integran y hacen planetario su poder. En el pasado, no conspiradores paranoicos sino al menos tres presidentes estadounidenses advirtieron contra este coágulo todopoderoso: Woodrow Wilson (quien también favoreció su ascenso y fue protagonista del nacimiento del banco central, la Reserva Federal), FD Roosevelt y Dwight Eisenhower, quien en 1961, en su discurso de despedida de la Casa Blanca, dijo lo siguiente: “América debe estar atenta a la adquisición de influencia injustificada por parte del complejo militar-industrial y al peligro de convertirse en prisionero de una élite científico-tecnológica.

Pero si podemos identificar nombres y rostros del biopoder tecnológico, nos resulta más difícil identificar a los señores del dinero. En primer lugar porque durante mucho tiempo se han encubierto, evitando aparecer y aparecer, titiriteros tras bambalinas, como apuntaba Benjamin Disraeli, primer ministro de la Inglaterra imperial, ya en el siglo XIX. Se trata principalmente de dinastías sin corona que se han pasado el testigo durante generaciones; se le pertenece por derecho de sangre y por matrimonios entre descendientes de las grandes familias, como en las familias nobles del pasado. El nombre más conocido es el de los Rothschild, israelitas de origen alemán que se han asentado estratégicamente durante siglos en las capitales políticas y financieras del mundo. Su poder y riqueza no se pueden calcular; han pasado por guerras y revoluciones, a menudo financiando a ambos bandos en guerra; instalaron y derrocaron gobiernos y regímenes con el arma del dinero y la deuda, financiando facciones o líderes políticos; dominan el mercado del oro, cuyo precio se fija con ellos en Londres.

Meses atrás, un Rothschild rompió la reserva tradicional de la dinastía al proferir términos violentos a favor de la guerra contra Rusia. Los de Red Shield (rot schild) no son los únicos y con las demás dinastías y familias, Morgan, Sachs, Rockefeller, Warburg y unas cuantas más, forman un formidable cartel que sostiene el mundo financiero pero también la cadena industrial, energía y alimento del planeta. Un ejemplo de confidencialidad son los McKinley, dueños de Cargill, el gigante de los granos: no cotizan en Bolsa, son dueños de inmensas áreas cultivadas en el mundo, barcos, silos y puertos. De ellos depende que pueblos enteros puedan alimentarse y a qué precio. En muchos ganglios del sistema es relevante el componente de ascendencia judía.

El poder de los fondos de inversión es enorme, conglomerados financieros más poderosos que la mayoría de los estados nacionales, que dominan y dirigen los mercados; en gran medida «son» el mercado. La mayor, Black Rock, gestiona activos por valor de diez billones de dólares (dos veces y media el Producto Interior Bruto de Alemania, cinco veces el de Italia). Su máximo ejecutivo, Larry Fink, es uno de los hombres más poderosos del mundo, y Black Rock ahora se ha hecho cargo de la economía y los recursos de la desafortunada Ucrania.

No obstante, los grandes fondos, de los cuales solo Allianz Group –la galaxia Rothschild– tiene su sede en Europa –Vanguard Group, Fidelity Investments, State Street Global, Capital Group, Goldman Sachs Group– siguen siendo herramientas, aunque de importancia primordial. El poder está en manos de la cúpula de grandes familias del dinero y gigantes tecnológicos, a la sombra del Estado Profundo, el aparato militar y secreto de la anglosfera. Una red complicada y densa de participaciones cruzadas significa que Mammon, el núcleo dominante de las empresas financieras, tecnológicas y las corporaciones multinacionales (TNC), está compuesto por un número increíblemente pequeño de sujetos. La oligarquía es reticular, muy bien estructurada, pero el nivel superior está formado por muy pocas personas naturales con un poder casi ilimitado.

Un capítulo esencial se refiere, en el mundo contemporáneo, al poder de quienes gestionan y controlan las redes de comunicación y la estructura de Internet, la autopista digital por la que transitan todos los datos, transacciones, ideas, actos, decisiones: el sistema nervioso central de un mundo dominado por la información y la velocidad, en tiempo real. En este contexto, la cúpula occidental –en la sinergia habitual entre grandes sujetos privados y estructuras de los Estados líderes, EE.UU., Israel, Gran Bretaña– mantiene una primacía relevante, socavada por el Estado nacional más grande, China, a la vanguardia de la tecnología de las comunicaciones sobre fibra 5G, semimonopolio en la posesión y procesamiento de las Tierras Raras, los diecisiete elementos de la tabla periódica de Mendeleev sobre los que se sustenta el desarrollo y la funcionalidad de los procesos tecnológicos, científicos.

Quien controla todo esto y las fuentes de energía que sustentan los modelos de desarrollo, producción y reproducción del dominio domina el mundo y está destinado a imprimirlo en ideas, modos de vida, en la elección de gustos, valores y principios. Las dinastías del dinero se llevan la parte del león, pero la hegemonía está hoy en discusión por el surgimiento de nuevos sujetos arraigados en el hemisferio oriental. La observación empírica, incluso antes de la férrea lógica geopolítica, muestra que las crisis actuales –incluso el conflicto entre Rusia y la OTAN a través de Ucrania– son jugadas de ajedrez en el «gran juego» por el control de los recursos mundiales, de los flujos financieros que los mueven, de las principales rutas comerciales.

Nuestra cartografía no puede olvidar que el poder del dinero es inerte en sí mismo y debe nutrirse constantemente de un sistema de relaciones, creencias y valores capaz de mantenerse y extenderse, con la colaboración de sectores especializados de la población –científicos, economistas, intelectuales, militares, operadores de comunicación– un consenso que permite la perpetuación de las elecciones, la obediencia de las masas, la influencia en los gobiernos, la orientación, el control. Para ello, actúa una compleja serie de instrumentos operativos, organizaciones, asociaciones, grupos de influencia y poderes derivados que responden a la cúpula, una suerte de pool de ministerios y departamentos de servicios divididos por sectores y territorios.

El sistema opera desde hace algunos siglos, se fortaleció luego de las dos guerras mundiales y con un movimiento acelerado luego de la derrota del modelo comunista soviético. El Dominio ha refinado y diversificado progresivamente sus brazos operativos en todas las áreas, hasta construir una sólida red global en la que lo público y lo privado se fusionan y se entrecruzan bajo la dirección de los «maestros universales». Hablaremos de esto en la última parte de nuestro artículo.

Fuente: EreticaMente.

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sábado, 28 de enero de 2023

MARCELO COLUSSI. El sujeto que se viene

 

MARCELO COLUSSI. El sujeto que se viene

 

Insurgente.org / 27 enero 2023

 

 


¿Un nuevo sujeto?


 Las nuevas tecnologías que se vienen abriendo paso desde hace algunas décadas a nivel mundial van estableciendo un nuevo tipo de sociedad, una nueva modalidad de relaciones interhumanas y, según podría preguntarse: ¿un nuevo sujeto? Enfaticemos en algo ante todo: el sistema-mundo actual sigue marcado por el modo de producción capitalista, con algunas puntuales excepciones: China y su peculiar “socialismo de mercado” o “socialismo a la china” -ahora, con Xi Jinping, pareciera que con una profundización de los ideales socialistas- y algunas pocas trincheras que persisten por allí, golpeadas y acorraladas por el capitalismo global: Cuba, Norcorea, Vietnam. El mundo de la “libre empresa” -que no es nada libre, por cierto- está muy sólidamente instalado, y en este momento no se ven fuerzas suficientes para transformarlo. El capitalismo, como todo sistema a través de la historia, puede cambiar. Lo cierto es que, en la actualidad, se lo descubre tan firme que se abre el interrogante sobre cómo derribarlo. Hoy los ideales revolucionarios están adormecidos; no digamos “superados”, porque el 85% de la población planetaria no ve ningún beneficio con la arquitectura económico-social actual, pero sí es evidente que no tienen la iniciativa.

 

Las tecnologías, como fue siempre a través de la historia, sirven para desarrollar las fuerzas productivas. En otros términos: son instrumentos; pero no son ellas las que deciden la marcha del mundo, sino la forma en que son utilizadas socialmente. De todos modos, la rapidez vertiginosa y la profundidad que va teniendo la actual super revolución tecnológica en curso -infinitamente más profunda que la revolución industrial dieciochesca- marca de tal modo al sistema que abre interrogantes sobre cómo seguirá la sociedad global, hacia dónde va, y si podrá estar realmente al servicio de toda la población en algún momento, o seguirá perpetuando (o ampliando) las diferencias y la explotación, tal como sucede ahora.

En otros términos: el problema no está en la herramienta tecnológica propiamente dicha sino en el proyecto humano en el cual se inscribe. Un martillo puede servir para clavar un clavo o para romperle la cabeza a alguien; la energía atómica puede servir para iluminar toda una ciudad o para hacerla volar por el aire. La cuestión está dada por las relaciones sociales en que los avances tecnológicos ocurren; sin embargo, las actuales tendencias de la tecnología (mundo digital, inteligencia artificial) no solo cuestionan sobre cómo el capitalismo dominante las implementará, sino también sobre el sujeto a que están dando lugar.

 

Está claro que en el mundo que se abrió con el capitalismo desde hace ya un par de siglos, todo adelanto en las herramientas -la navegación a vela, la máquina de vapor, el ferrocarril, la producción en serie, la electricidad, las comunicaciones masivas, la informática, la robótica- ha favorecido siempre a la clase dominante. Toda mejora en los instrumentos de trabajo y de vida cotidiana, si bien llega como beneficio con cuentagotas a las grandes mayorías populares, favorece en principio, y fundamentalmente, a los grupos hegemónicos, dueños de los medios de producción. Las tecnologías que se vienen disparando desde fines del siglo pasado, potenciadas de un modo fabuloso por los encierros a que forzó la pandemia de Covid-19 (inteligencia artificial adaptativa, metaverso, internet de las cosas con tecnología 5G, internet descentralizado (Web3), superapps, realidad aumentada, plataformas en la nube especializadas por sector) abrieron paso en forma tajante a algo que ya venía preformándose: todo es “a distancia”, virtual: teletrabajo, teleconferencias, compras por internet, educación en línea, sexo por aplicaciones, esparcimiento virtual en 3D…. Todo este fabuloso instrumental tecnológico a disposición de la humanidad -o de ciertos grupos, porque hay muchísima gente que sigue viviendo en el subdesarrollo comparativo, que no tiene aún ni siquiera acceso a energía eléctrica- ¿está creando un nuevo sujeto?

¿Cuál es la imagen del ciudadano de a pie que se va construyendo hoy, no solo para la producción, sino para todas las actividades humanas (estudio, diversión, tareas domésticas, vida sexual)? Un sujeto sentado ante una pantalla.

 

Se ha dicho (Cabrera, 2022) que “Con las restricciones del contacto humano [que provocó la pandemia y que van quedando incorporadas en la “nueva normalidad”] hay pérdidas importantes [en el proceso de subjetivación], pero que no se visibilizan suficientemente con los avances de la posmodernidad, que tienen que ver con el dominio de la inteligencia artificial, y la digitalización de la vida. En consecuencia, funcionar con un contacto humano mediatizado o muy restringido representa un duelo cultural”.

 

¿Estamos ante un nuevo sujeto humano o ante nuevas subjetividades? Argumentado desde distintos lugares teóricos (marxismo y psicoanálisis) no puede decirse que estemos ante la “muerte” del sujeto sino, en todo caso, ante una reconfiguración, un estilo nuevo. Hay modalidades globales del capitalismo como sistema que imponen un sujeto nuevo, un sujeto que se adecua a esa realidad sociopolítica, económica, tecnológica; pero las subjetividades del ser humano, en su estructura, en su esencia, siguen más o menos iguales.

 

Definitivamente, sí hay un duelo en relación a muchas formas de la interrelación humana conocida hasta ahora (por ejemplo: el sexo fue siempre de “carne y hueso”, presencial. ¿Se reemplazará con sexo remoto a través de lentes tridimensionales y pants con sensores para contactarse con una pareja que puede estar en las antípodas del globo terráqueo?) Pareciera que vamos hacia un nuevo sujeto y una nueva forma de conocer, de transmitir ideas y sentimientos, de actuar en el mundo. Todo eso cambia radicalmente, pero la subjetividad no.

El “hombre nuevo” levantado años atrás en el socialismo era una brillante idea romántica. Hay que formar un nuevo ser humano, pero eso no se da por un acto voluntario. Ese hombre nuevo era un hombre “bueno”, con una enorme voluntad. Mas no se puede ser “buena gente” y solidarios por decreto. Vemos que el socialismo no crea eso automáticamente: el modelado de una nueva subjetividad es un proceso sumamente complejo, arduo. En todo caso esa nueva subjetividad, ese hombre nuevo se podrá crear si hay un nuevo ámbito global, un marco político social, cultural, civilizatorio en su sentido más amplio. Se podrá dar luego de muchas generaciones, que moldearían nuevas modalidades de relacionamiento.

 

Lo que vemos es que, más allá de buenas voluntades, el machismo, el racismo, el autoritarismo, el centralismo, todas eso que podríamos llamar “lacras” (concepto a discutir, por cierto), no desaparecen por decreto. El actual presidente de Rusia, Vladimir Putin, fue formado en la ortodoxia marxista, siendo todo un cuadro del Partico Comunista de la Unión Soviética; y hoy, luego de haber apoyado el bombardeo del Kremlin con el que se dio por terminado el socialismo, representa intereses de un rapaz capitalismo no distinto al de las potencias occidentales. ¿Qué significa eso? Que los cambios profundos en la subjetividad necesitan muchas generaciones. El hombre nuevo fue una idea encomiable, pero que no podía prosperar rápidamente en una nueva sociedad que se comenzó a edificar, porque la gente de izquierda, los comunistas, los revolucionarios, son producto de la construcción de un sujeto centrado todavía en el autoritarismo, en la propiedad privada, el patriarcado. Todo eso por decreto, por voluntad, no se cambia. Construir una nueva subjetividad es algo más profundo. Tampoco lo consigue mecánicamente esta nueva cultura digital a la que ahora estamos asistiendo. ¿O sí?

El mundo que se nos viene

 

Hay una idea interesante en Freud, que no era un comunista precisamente, pero resultó un subversivo, un revolucionario en sentido ético en el campo de las ideas, expresada un par de años después de la revolución rusa de 1917, al observar ese proceso. Considerando que ahí se da un nuevo marco cultural, pensaba -no sin razón- que de allí, quizá en un futuro, podría salir un nuevo sujeto, no tan atado a su neurosis, más libre quizá. Conclusión: si existe un contexto social nuevo, de ese fermento puede surgir un sujeto nuevo.

 

El mundo que estamos viviendo ahora, escenario post pandemia donde el distanciamiento social se hizo norma, introdujo profundos cambios llegados para quedarse. Es este mundo digitalizado el que cada vez gana más terreno estableciéndose como hegemónico, aunque haya regiones del planeta donde todavía persiste el arado de bueyes o se utiliza la leña como principal combustible, atado a supersticiones milenarias mágico-animistas. El mundo está pasando a ser, con grandes diferencias aún entre distintos países, un mundo digital, marcado en forma creciente por las comunicaciones velocísimas y la inteligencia artificial.

 

No hay progreso”, pudo decir Lacan. Esto debe entenderse en el sentido que las pasiones humanas, el deseo, la relación con el poder, se mantienen. Lo que vimos de las experiencias socialistas, al menos hasta ahora, lo confirma. Cambia lo político-social: hay avance, hay progreso en la forma en que se arman las sociedades: ya no hay esclavismo, aunque siga habiendo explotación de la clase trabajadora. Ya no hay cinturón de castidad, aunque perdure el patriarcado. “En el Medioevo me hubieran quemado a mí; ahora los nazis queman mis libros. ¡Hemos progresado!”, pudo decir sarcástico Freud cuando marchaba al exilio. Pero entonces lo subjetivo, ese sujeto deseante que somos, ¿será que cambia tanto por el uso del celular o de la computadora, por las aplicaciones de citas o por una lente tridimensional de realidad virtual? Estos cambios sociales-económicos-tecnológicos no afectan forzosamente nuestra subjetividad. Con todas estas transformaciones procedimentales ¿somos “mejores” o “peores” seres humanos? (pregunta torpemente planteada así). ¿Amamos más o amamos menos de esta manera?, ¿se ama más a los juguetes sexuales que a la gente de carne y hueso? Lo que sí es evidente es que vamos entrando en un mundo donde la relación interhumana se problematiza. ¿Ya no habrá sindicatos entonces? ¿Gente en la calle manifestando? ¿Todo se hará en el metaverso?

 

Toda la parafernalia tecnológica que instaura el mundo digital, de momento al menos en los marcos del capitalismo dominante, no sirve en absoluto para fomentar ninguna liberación. Habrá que establecer otro marco social para que esas herramientas sirvan a la causa humana. Los robots podrían hacernos trabajar menos dejándonos más tiempo libre para otros disfrutes; la realidad es muy otra: gente queda desocupada, los precios de los productos no bajan y las diferencias económicas entre los que más tienen y los desposeídos se agigantan.

No es posible demostrar que con esta cultura digital que se va imponiendo, con una inteligencia artificial que parece saberlo todo y nos asiste en todo (ahí están los chatbots, por ejemplos) nos tornemos más fríos en términos humanos, despersonalizados, distantes; lo que sí es evidente es que nos transforman, o intentan transformar, en más manipulados.

 

Las tecnologías solas no modifican el proyecto humano en términos subjetivos. A veces pareciera que tienen vida independiente. Se inventaron el robot o la computadora, prodigios de inteligencia artificial, pero no sabemos los alcances finales de eso, si podrán terminar manejando a la especie humana, o si eso no puede pasar de ciencia ficción. En la película “2001: Odisea del espacio”, de Stanley Kubrick, la inteligencia artificial finalmente es más inteligente que la humana y termina suplantando al ser humano. Si vemos a éste desde una perspectiva freudiana, de compulsión a la repetición y pulsión de muerte, sí parece que nos podríamos estar acercando al final de la civilización, por la catástrofe medioambiental en curso o la posibilidad real de guerra nuclear devastadora.

 

El socialismo es una esperanza para lograr un ser humano distinto, quizá no más bueno y bondadoso, sino con ordenamientos sociales más solidarios, superando el individualismo hedonista que se ha ido construyendo con el capitalismo consumista. Se pueden crear condiciones para que las relaciones humanas sean menos monstruosas y se salga del “homo homini lupus”. Si son relaciones de poder las que construyen al ser humano, si eso es parte del drama que nos constituye, puede apostarse por crear relaciones nuevas. Las tecnologías actuales podrían facilitarlo; hoy, como están dirigidas, no lo parece.

La cuestión está en si todo esto nos está convirtiendo en robots o no, si en términos de subjetividad es peligroso o no. El peligro está en la implementación que los poderes dominantes hacen de esto, porque la gente, que en lo sustancial como seres humanos no ha cambiado, sigue protestando, teniendo momentos de felicidad y momentos de angustia, miedos y aspiraciones. Todo indica que las fantasías y temores humanos fundamentales no difieren en lo básico, y aunque hay diferencias de clase, no pareciera haber diferencias en la estructura psicológica profunda, entre el sujeto de hace décadas, o siglos, y el actual. Si algo debe espantarnos es la implementación que se hace de este mecanismo tecnológico global.

 

Marcelo Colussi

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