sábado, 10 de diciembre de 2022

Declaración del Secretariado Nacional del CC del PRCF sobre el infame voto de la Asamblea Nacional y de los diputados del P«C»F

 

Declaración del Secretariado Nacional del CC del PRCF sobre el infame voto de la Asamblea Nacional y de los diputados del P«C»F

 

DICIEMBRE / diciembre 10, 2022

 



En un momento histórico marcado por la crisis general del capitalismo, las políticas belicitas de la OTAN y el incremento de los presupuestos militares no pueden ser desconsiderados por ninguna razón.

Guerra y represión son sinónimos de sobrexplotación y pobreza para la clase obrera.

Como en 1914, el imperialismo disciplina todos sus activos e impone la más amplia unanimidad en defensa de la que es su única opción para tratar de superar la crisis del sistema.

La decadencia ideológica y política del oportunismo se evidencia con fuerza en su posición en las votaciones de los presupuestos generales y partidas extraordinarias para la guerra.

Como en España,  donde todos los diputados de PODEMOS,  Izquierda Unida y el PCE han votado a favor de los PGE más guerreristas y plegados a la OTAN, en Francia el PCF ha confirmado su degradación global sumándose al apoyo de la oligarquía francesa a la guerra de la OTAN  en Ucrania.

Por su interés publicamos la Declaración realizada por el Polo de Reconstrucción Comunista de Francia.


Declaración del Secretariado Nacional del CC del PRCF sobre el infame voto de la Asamblea Nacional y de los diputados del P«C»F



Fadi Kassem, Rachida El Fekaïr, Georges Gastaud, Gilliatt de Staërck, secretarios nacionales del PRCF; acompañados por:

Léon Landini, presidente del PRCF, ingresó en el PCF en 1942, antiguo oficial de la FTP-MOI, medalla de la Resistencia, Gran Mutilé de guerre, condecorado por la Unión Soviética por actos de Resistencia, Oficial de la Legión de Honor;

Pierre Pranchère, vicepresidente del PRCF, antiguo francotirador y partisano del Maquis de Corrèze, combatiente voluntario de la Resistencia, antiguo diputado del PCF y miembro de su Comité Central;

Jean-Pierre Hemmen, vicepresidente del PRCF, hijo de un fugitivo de la Resistencia, reprimido él mismo por haberse negado a llevar el uniforme cuando la OTAN estaba al mando de un general de la Wehrmacht nazi;

Hermine Pulvermacher, ex Secretaria General del Grupo Parlamentario Comunista, ex FTP-MOI, Caballero de la Legión de Honor de la Resistencia.

Camaradas,

La historia recordará sin duda el miércoles 30 de noviembre de 2022 -casi 100 años después del nacimiento de la URSS- como un punto de inflexión en el declive final del llamado Partido “Comunista” francés. En efecto, al término de un debate parlamentario en la Asamblea Nacional, todos los diputados del P”C”F, encabezados por Fabien Roussel y André Chassaigne, aprobaron, junto con los macronistas, los “republicanos” y los partidos “socialista” y “ecologista”, la resolución “que afirma el apoyo decidido de la Asamblea Nacional a Ucrania y condena la guerra que libra la Federación Rusa”. Cabe destacar que los diputados de la Francia cada vez menos “insumisa” (como los de la llamada Agrupación Nacional) tuvieron la semidecencia de abstenerse. Sin embargo, este texto belicista consagra la liquidación definitiva de lo que quedaba de la “independencia” y la soberanía de Francia con respecto al orden euroatlántico, valida el apoyo prestado por París a un régimen groseramente pronazi, anticomunista y liberticida, al tiempo que alimenta el riesgo de una conflagración nuclear con Rusia que podría significar el exterminio de la población francesa, si no el de toda la humanidad. Sólo el diputado de la LFI Jérôme Legrave, al que hay que felicitar por ello, tuvo el valor de oponerse a este texto canallesco. El P”C”F, a través de sus diputados, dio el paso de la eurocolaboración militarista y socialimperialista sin freno, aplaudiendo incluso la resolución adoptada en presencia del embajador ucraniano. Una elección sencillamente deshonrosa e infame para un partido que ha dedicado las páginas más bellas de su historia a trabajar por la paz y por la independencia nacional de Francia luchando contra el imperialismo, el colonialismo, el fascismo y el capitalismo globalizado.

En efecto, este texto es un llamamiento a la guerra, al tiempo que hace recaer en la Rusia postsoviética la única responsabilidad de la situación actual en Ucrania, mientras que esta última, ciertamente llena de contradicciones debido a su naturaleza contrarrevolucionaria, burguesa y capitalista, responde sobre todo al cerco continuo desde 1917 orquestado por Estados Unidos (y del que Ucrania es una pieza central en el juego) y que se ha acelerado desde la implosión bajo la influencia de la Unión Soviética. Una guerra que no comenzó el 24 de febrero de 2022, como afirma falsamente la resolución adoptada por la Asamblea Nacional, sino en febrero de 2014 tras el golpe de Estado eurofascista de Maïdan y la voluntad de prohibir el uso de la lengua rusa en los territorios rusófonos de toda Ucrania… pero también, y más aún, de “desbolchevizar” Ucrania apoyándose en el “héroe nacional” Stepan Bandera: un sanguinario asesino de masas que colaboró masivamente con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y participó activamente en la “cruzada contra el judeo-bolchevismo”.

Todos estos elementos no molestaron a los diputados del P”C”F, al igual que el hecho de que la resolución considere “ilegal” la anexión de Crimea y de las regiones de Donetsk, Zaporijjia, Luhansk y Kherson -aunque las poblaciones locales, martirizadas por Kiev desde 2014 hasta 2021, desean masivamente dicha anexión. Así como el hecho de que el “régimen bielorruso” se asocie a este texto, a pesar de que las provocaciones americano-europeas se multiplican desde hace años contra Bielorrusia para provocar una nueva “revolución de colores”, es decir, pro-UE y pro-OTAN, como en Ucrania. Al igual que a los diputados del P”C”F no parece molestarles que el texto apoye implícitamente a Alexeï Navalny (¡y menos a los comunistas rusos que han sufrido la represión de Putin como en septiembre de 2021 en Moscú! ), mientras pasa en silencio la prohibición de los partidos y sindicatos de izquierda en Ucrania, empezando por los del Partido Comunista de Ucrania y los jóvenes comunistas como los hermanos Kononovich, encarcelados e incomunicados, cuando no torturados por la policía política de Kiev, y cuya suerte deja al P”C”F totalmente indiferente. Pero de todo esto, Chassaigne, Faucillon y, por supuesto, el tartufo Roussel, no dirán nada.

Más grave aún, los diputados del P”C”F han ratificado la liquidación definitiva de lo que queda de “comunista” en el Partido, cuya desastrosa euro-mutación, iniciada en los años 70 y acelerada por Hue en los 90, se amplifica bajo el impulso de Fabien Roussel, un auténtico impostor que, adepto a las posturas populistas capaces de deleitar a la derecha reaccionaria, habrá dado la pseudo-ilusión de permitir “el retorno del PCF” (perdón: “¡el PCF ha vuelto! “, ya que esto halaga más a los seguidores de la hegemonía cultural estadounidense) tras su elección como líder del partido en noviembre de 2018. En efecto, mientras Fabien Roussel afirmaba hasta el 24 de febrero de 2022 que era necesario salir de la OTAN -la única salida que exigía explícitamente, al tiempo que defendía en principio el euro y la UE-, la intervención rusa le empujó a posponer tal promesa al calendario griego y, desde el 30 de noviembre, a abandonar pura y simplemente este objetivo de facto.

Pues el texto aprobado por los diputados del P”C”F contiene numerosas disposiciones que cualquiera que se proclame “comunista” debería rechazar inmediatamente por al menos cuatro razones principales. Sí, es cierto:

La resolución insta claramente a Francia a alimentar el esfuerzo bélico de la Ucrania banderista y, por tanto, a empujar a Francia cada vez más al enfrentamiento con Rusia. Así, “se crea un fondo de 100 millones de euros por parte de Francia para facilitar la compra de material militar por parte de Ucrania”, que puede “aumentarse si las circunstancias lo requieren” (punto 19). Además, el texto “invita al Gobierno, junto con sus socios europeos, a continuar y reforzar los envíos de armas a Ucrania” (punto 20). Dinero para la guerra, no para los salarios, que es lo contrario de lo que los militantes francamente comunistas del PRCF vienen diciendo desde el inicio del conflicto: “¡dinero para los salarios, no para los belicistas!

La resolución “acoge con satisfacción la concesión a Ucrania del estatuto de Estado candidato a la adhesión a la Unión Europea” (punto 33), lo que constituye un casus belli para Rusia, ya que es evidente que la entrada de Ucrania en la UE es la antesala del ingreso en la OTAN, como fue el caso de todos los países del antiguo Pacto de Varsovia cuando, ya en 1997, los diputados del PCF (excepto Georges Hage) se congratularon de la llamada “reconciliación de Europa” mediante la anexión de los antiguos países socialistas europeos a la UE-OTAN.

La resolución pone fin a la poca independencia nacional que le queda a Francia, ya que “invita a los Estados miembros de la Unión Europea a proseguir la construcción de una política europea de defensa y seguridad, de forma complementaria y en cooperación con la Organización del Tratado del Atlántico Norte” (punto 34). Alemania, cuya oligarquía euroatlántica quiere que la UE sustituya a Francia en el Consejo de Seguridad de la ONU de forma permanente y cuyo gasto militar se dispara en proporciones no vistas desde los años 30, ya se frota las manos… No se puede negar mejor la lucha dirigida por Jacques Duclos y los diputados comunistas de la época contra la “Comunidad Europea de Defensa” (también rechazada por los diputados gaullistas), esa pantalla para el rearme imperialista alemán, o la lucha para expulsar las bases americanas de la OTAN en los años 60. También desmiente el juramento hecho por los comunistas franceses, agradecidos al país de Stalingrado, cuando Maurice Thorez declaró que “nunca, jamás, el pueblo de Francia haría la guerra contra la Unión Soviética”, ni contra esa “Rusia soviética” que el general De Gaulle declaró en 1944, durante una visita de Estado a Moscú, que “desempeñó el papel principal en nuestra liberación”.

Por último, la resolución “subraya el importante papel que desempeña la Organización del Tratado del Atlántico Norte en la protección del continente europeo y acoge con satisfacción la adhesión de Suecia y Finlandia a esta organización” (punto 35). Después de semejante declaración de afiliación del PCF al orden euroatlántico en vías de la guerra mundial, lo menos que se podría hacer es eliminar de la cabecera de L’Humanité la referencia a Jaurès, asesinado por haberse opuesto a la marcha hacia la guerra imperialista en 1914.

Belicosa, europeísta, antipatriótica y atlantista: esta es la orientación de una infame resolución macronista que han aprobado los diputados del P”C”F, las antípodas del comunismo. Sólo los ciegos intencionados, los crédulos impenitentes o los de mala fe, que quieren hacer creer a toda costa que con Fabien Roussel, “el PCF ha vuelto”, seguirán justificando lo injustificable y excusando lo inexcusable. Todo menos una sorpresa cuando sabemos que Fabien Roussel no ha dejado de verter en la autofobia comunista al equiparar al subgobernante Macron con el centralismo democrático, al burlarse de los koljoses (es decir, de la organización socialista de la agricultura), al creer que Stalin no era un camarada y al rechazar la URSS de la historia del PCF, mientras que sin Lenin y la Revolución de Octubre, el Congreso de Tours, fundador de la URSS, sin duda no habría tenido lugar. ¡Todo menos una sorpresa, cuando sabemos que Fabien Roussel ha multiplicado las posiciones reaccionarias y euroatlánticas, estimando que Joe Biden “podría tomar su tarjeta en el Partido Comunista Francés” (!

), que los inmigrantes sin papeles no regularizados por los prefectos de Macron debían ser deportados, y que los beneficiarios de las prestaciones apenas merecían ser defendidos ya que el P”C”F, despreocupado por unir a todos los proletarios, declara ahora que “prefiere la izquierda del trabajo a la izquierda de las prestaciones” (¡!). Esto es todo menos una sorpresa para el secretario nacional del P”C”F euro-mutante, que prefiere aparecer con los sindicalistas facciosos que vociferan contra la justicia, con el Pécresse de Versalles o con el presidente del MEDEF, Geoffroy Roux de Bézieux, en la Fête de l’Huma, en lugar de responder siquiera a las cartas de los militantes comunistas del PRCF.

Los actuales diputados del P”C”F se unen así a los “socialistas” que votaron los créditos de guerra en 1914, dieron plenos poderes a Pétain en 1940, dirigieron la guerra de Argelia o defendieron todos los textos europeístas desde el Tratado de Roma en 1957 hasta el Tratado de Lisboa en 2008, en el fondo de la historia y los grandes actos de traición. Cómo sorprenderse cuando escuchamos al presidente del grupo “comunista”, André Chassaigne, decir que está orgulloso de “no haber ido nunca delante de una fábrica con un megáfono para gritar e izar la bandera roja” y que “prefiere pedir una reunión con el jefe de la empresa para intentar que las cosas avancen”.

Pero ciertamente, la Canossa del actual grupo comunista constituirá el posicionamiento de demasiado para los camaradas comunistas sinceros, todavía miembros del P”C”F y creyendo, desde dentro, poder enderezar un Partido en estado de eurodemencia acelerada cuyo cambio de campo, en la lucha de clases internacional, es ya completo. Si no hay complicidad, las ilusiones nacidas con la llegada de Fabien Roussel a la cabeza del partido ya no pueden resistir el análisis concreto de la situación concreta: el P”Cf”F se hunde en la eurocolaboración con las fuerzas de la guerra y del capital. Y más que nunca, la indispensable reconstrucción de un partido comunista REAL, que reivindique la herencia jacobina -¿no dijo Robespierre que “a nadie le gustan los misioneros armados”? – y bolchevique, es necesario ante la dramática situación a la que contribuyen los dirigentes del P”C”F aceptando financiar el esfuerzo bélico mientras, al mismo tiempo, se desmantelan los servicios públicos, se demuelen las libertades públicas, se exige a los trabajadores en huelga o se los lleva esposados (en EDF, en particular), se liquidan las conquistas sociales a imagen y semejanza de las pensiones por reparto que el gobierno de Borne se dispone a dinamitar por orden de la UE.

¡DINERO PARA LOS SALARIOS, NO PARA LA GUERRA NI PARA LOS ACCIONISTAS!

Que los militantes comunistas sinceros del PCF y de la JC contribuyan al esfuerzo de reconstrucción de un partido comunista REAL en el que está comprometido el PRCF, y que los comunistas reales se unan en la acción antibélica más allá de las divisiones, apoyando una línea de franca ruptura con el orden euroatlántico y el capitalismo globalizado. El PRCF, que defiende más que nunca la estrategia francamente comunista, patriótica, antifascista y antiimperialista de las cuatro salidas, del euro, de la UE, de la OTAN y del capitalismo, tiende la mano a estos compañeros y a las JC que ciertamente han quedado “aturdidos” por la enésima, si no última, traición de sus dirigentes que, al amparo de un discurso almibarado sobre los “valores democráticos”, han elegido en realidad el campo de la guerra imperialista, de la sagrada unión detrás de Macron, y de la deshonra. Sólo al precio de esta reconstrucción comunista, asociada al renacimiento del sindicalismo de clase, de una alternativa roja y tricolor en ruptura con la UE-OTAN y de un compromiso fundamental con una nueva generación de socialismo-comunismo, llegarán los NUEVOS DÍAS FELICES, que es lo que defiende el PRCF desde hace casi 20 años.

Source : https://www.initiative-communiste.fr/articles/prcf/vote-des-deputes-p-c-f-au-sujet-de- lukraine-la-guerre-le-deshonneur-et-linfamie/

FUENTE: unidadylucha.es

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¿Por qué pensamos lo que pensamos? ¿Qué es eso de la hegemonía cultural?

 

¿Por qué pensamos lo que pensamos? ¿Qué es eso de la hegemonía cultural?

 

Por Jorge Aller García

Rebelio

| 10/12/2022 |

 

foto

Fuentes: Rebelión


Podriamos decir que el modo de ver y acercarse al mundo no es algo estrictamente individual y peculiar de cada persona, surge como resultado del proceso dialéctico entre la individualidad en desarrollo y de la socialización con la naturaleza y otros individuos. Es decir, es fruto de la historia, de lo que acontece. Las formas previamente construidas de entendimiento del mundo se instauran por medio de la cultura reinante, estas formas establecidas son premeditadas y funcionales al orden político-social vigente y llenas como no en la actualidad, de ideología capitalista. La hegemonía cultural actual reside en la cultura burguesa. Los cambios que afloran son fruto del enfrentamiento de clases, de proceso histórico y no surgen por si solos. Independientemente de los cambios que se produzcan, el objetivo final del capital sigue siendo la reproducción de valor.

Hay una de estas visiones socialmente establecidas que vamos a intentar exponer brevemente: pensar que la realidad social está mediada por una suma de individuos que se desarrollan de manera libre y que por lo tanto parten y viven de una manera igualitaria. Por lo tanto significaría que los individuos se deben a si mismos, y se construyen de una manera casi independiente de los condicionantes políticos, económicos, valores, culturales y procesos históricos que viven. Que cada persona tiene algo innato que le hace desarrollarse de una manera y no de otra. Hay es donde residiría el concepto de idealismo que es una de las bases del sistema capitalista para negar la conflictividad y el desarrollo histórico. No hay mayor trampa que responsabilizar y propiamente individualizar las conflictividades y la realidad en el conjunto social, abstracto y amorfo de “la gente” o de los ciudadanos. No hay mayor trampa que ocultar el origen sistémico de todo lo que acontece. Nada es casual, ni ajeno a los condicionantes materiales, culturales y políticos. Y por supuesto nada de lo que ocurre es natural; así la pobreza y desigualdad no es ni una casualidad, ni un mal menor, no se deben a la naturaleza de las personas que hace que algunas se sacrifiquen o trabajen duro para alcanzar una mejor posición o tampoco son una lacra eterna que siempre existirán y a la cual habrá que poner parches. Sino que es consecuencia de determinado sistema productivo que se basa en el reparto desigual de la riqueza social generada, en la acumulación en solo unas manos de capital y medios de producción y en otras dependientes y desposeidas de todo lo que tienen, quedándoles exclusivamente su capacidad de trabajar para las propietarias.

Por otro lado, esto tiene una vuelta bastante implantada en parte de los voceros del liberalismo y de la socialdemocracia, es pensar que los problemas y la realidad se transformaría desde voluntades o grados de consciencia concretos, desligándose del sistema en el que se desarrollan los individuos, que todo el mundo tendriamos una parte de responsabilidad. Un ejemplo es lo que vemos a diario en la propaganda de todo tipo para evitar la catástrofe medioambiental en la que nos encontramos y caminar hacia una supuesta transición ecológica. Según ese esquema solo bastaría con la toma de consciencia y responsabilidad individual del problema, una serie de pequeños retoques como reciclar, bajar el consumo de algunos productos y una serie de pequeñas medidas técnicas y reajustes en los procesos productivos por parte de empresas e instituciones. Si nos adentramos en el problema, podremos llegar a entender que es justo las bases del sistema capitalista y su desarrollo histórico el que produce semejante crisis y no una serie de malos hábitos, prácticas concretas o la idea exagerada, algo misántropa de decir que “el ser humano somos así” y que no hay remedio posible. Es la propia estructura, el funcionamiento del capitalismo y el modelo social que necesita para su incansable expansión y ganancia la que produce la crítica situación en la que nos encontramos. El capital bebe de dos fuentes de riqueza: la humana y la natural. Y no pondrá freno, porque su única garantía de supervivencia es la explotación constante sin una perspectiva de sostenibilidad y visión a medio plazo. Es un caballo debocado hacia el precipicio.

Así se expande esa idea como plaga de que los problemas de este mundo se resolverían por medio exclusivamente de la educación, sin entender que justo la educación es una estructura dominada por los valores y cosmovisión capitalista, aquella que perpetua el ideario afín de la estructura originaria. Viéndolo con otro ejemplo simple y cercano; el último anuncio del gobierno de España para luchar contra la adicción al juego. Ya que está subiendo enormemente entre los jóvenes y la población migrante. En el anuncio se llevan acabo una serie de acusaciones de que la culpa es del que se engancha, como del que bebe y coge el coche, que tiene que concienciarse de cuales son las nefastas consecuencias que tiene el juego, de saber decir que no. Lo curioso es que el anuncio o ninguna campaña de este tipo se adentra en ningún momento o pone encima de la mesa que procedencia de clase tienen los jóvenes adictos/as al juego, que motivos les llevan a la población migrante a apostar, bajo que condiciones económicas o educativas se desarrollan, que alternativas de ocio tienen a su alrededor, o cuales son los orígenes y beneficiarios de tal lacra para la clase trabajadora. Lo que se suele hacer es una abstracción demagógica, decir que cada joven puede o no engancharse, que cada joven tiene la capacidad de elección, que los orígenes de clase no importan, ni la precariedad existencial que sufren, ni esa falta de alternativas de ocio, ni el nihilismo reinante, ni que el bombardeo de propaganda aspiracional mediante youtubers y redes sociales en internet influye en el desenlace y desarrollo de la juventud. Ni siquiera se pone el foco, (a veces tan solo timidamente) en aplicar medidas concretas y drásticas que paralicen todos las aperturas de salas de juego, difusión de publicidad o existencia de portales de internet de este tipo. Es evidente porque las reformas son tenues e inoperantes, estas empresas forman parte de todo un entramado de capitales con grandes intereses e influencias para poder hacer valer su poder y los poderes políticos institucionales o no quieren o son incapaces de hacerles frente de manera real.

Es sobre estos valores de individualización del escenario social sobre los que se asienta uno de los pilares de la sociedad burguesa. Y es que el capitalismo no solo es una relación económica o sistema productivo, sino que se expande por todos los aspectos y esferas de la realidad, incluida la cultural. El nuevo poder que se implantó con el capital y su desarrollo en el siglo XX basado en el consumo, la uniformidad-individualización de los individuos y la coerción sigue expandiéndose para legitimar todos los cambios culturales necesarios para su desarrollo, y ello lo hace por medios económicos como por ejemplo: el control directo o indirecto de casi todo tipo de producción cultural, con el control por medio de subvenciones del arte revolucionario y transformador, del lenguaje con la apropiación de palabras e ideas liberadoras como libertad o solidaridad, con la mercantilización de la producción audiovisual y la difusión de valores capitalistas y reaccionarios, de potentes inversiones para el control y privatización de la educación con las actuales materias y herramientas de enseñanza implantadas en todo el sistema educativo y también con el dominio del campo del conocimiento e investigación.

Así la filosofía marxista, para explicar esta producción de valores en masa, habla de hegemonía cultural; como la dominación de la sociedad culturalmente diversa por la clase dominante, cuya cosmovisión, creencias, moral, percepciones, instituciones, valores o costumbres se convierten en la norma culturalmente aceptada, con prestigio y propiamente en la ideología dominante, valida y universal. Esta hegemonía cultural es la que justifica y legitima el orden político, social y económico como algo inevitable y natural. Y esto pasa igual en el capitalismo actual en Europa, en el mundo arabe, como en el siglo XV con la hegemonía cultural de la iglesia y la nobleza. Es decir en cada fase histórica la hegemonía cultural existe y se expande o no en base a la conflictividad entre clases sociales. Por ello, en la actualidad, con la derrota de los movimientos revolucionarios del siglo XX y en un momento de reconfiguración como el actual, el capitalismo gana y domina implacablemente. Se cuela en nuestros valores, pensamientos, juicios de valor y un largo etcétera. Se encuentra tanto en la esfera de la vida pública como en la privada y utiliza toda una serie de medios y herramientas sin precedentes. Una vertebración perfecta que no permite la ajenidad (el estar afuera de la misma). Podríamos decir que no es que formemos parte, sino que nosotras mismas somos el capitalismo. Somos cultura capitalista. De esta manera interpretarlo, analizarlo y estudiarlo no es una tarea cualquiera, sino la base para toda transformación social. La base para comprender su funcionamiento, poder disputar el campo social y poder iniciar profundos cambios que logren derribarlo. Comenzar ya mismo; conocer las experiencias revolucionarias del pasado y sus errores, ahondando en las raices socialistas de instituciones como el concejo abierto y su sistema comunal, renovar las formas de organización históricas del proletariado como redes de solidaridad y sindicatos, repensar los ateneos, medios de expresión, literatura y arte socialista. Todo ello, para formar hoy una nueva cultura revolucionaria adaptada a las circustancias, problemáticas y desarrollo histórico, que nos permita adentrarnos en las conflictividades para hacer crecer la visión de que el análisis de todo lo que acontece está mediado por los intereses particulares del capital. Trabajar en los espacios sociales oportunos para la construcción de una cultura revolucionaria socialista; colectiva, internacionalista, basada en la solidaridad, y comunalista de todos los aspectos de la vida para alcanzar el desarrollo libre de cada individuo. Una cultura que derribe el viejo mundo, un nuevo paradigma y cosmovisión en el que sostener la necesaria idea de que el mundo hay que transformarlo.

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FRANCIA. Frente al América first, piden un Europa first

 

FRANCIA. Frente al América first, piden un Europa first

 

 

INSURGENTE.ORG / 9 diciembre 2022

 

La patronal francesa, Movimiento de empresas en Francia, (Medef), ha solicitado una respuesta a la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) del gobierno de Joe Biden, que permita a las empresas europeas mantener la competitividad frente a las norteamericanas.

«Hace falta un IRA europeo», declaró el presidente del Medef, Geoffroy Roux de Bézieux, lamentando que en Alemania existan reservas sobre ello. Según éste, en el país germano aún no se han percatado aún del abandono de la lógica del libre mercado por parte de EE.UU, que ha recuperado las políticas proteccionistas. «América first no ha desaparecido con Trump, hay que hacer un Europa first». Finalmente, aunque no señala a EE.UU. como culpable del conflicto en Ucrania, Roux fue tajante al afirmar que «EE.UU. se ha aprovechado de la guerra«.

El paquete de hasta 400.000 millones de dólares en ayuda programado por Biden perjudicará a las compañías de la UE frente a otras con sede en Estados Unidos o en Asia, donde, además el precio de la electricidad es hasta cinco o seis veces más bajo.

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ONU vota a favor de la destrucción del arsenal nuclear de Israel

 

ONU vota a favor de la destrucción del arsenal nuclear de Israel


TERCREA INFORMACION / 09.12.2022

Se trata del único país de la región que no ha firmado el TNP y no ha sometido sus centros nucleares a la inspección de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

La ONU ha emitido varias resoluciones contra el programa nuclear y las armas nucleares del régimen de Tel Aviv, pero han tenido un aspecto simbólico. | Foto: PL

 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) instó este jueves al Estado de Israel a eliminar su arsenal de armas nucleares, con lo cual contribuiría a la paz y estabilidad en la región de Oriente Medio.

Durante una sesión de trabajo, la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU) aprobó una resolución que solicita la destrucción de armamentos atómicos de Israel, país que se niega a integrar el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear y otros acuerdos de control de armas.

“El régimen de Tel Aviv rechaza todos los mecanismos internacionales encaminados a controlar las armas de destrucción masiva y supone un desafío a la estabilidad regional”, señaló el ente.

En este sentido, la resolución fue aprobada con 149 votos a favor y seis en contra,. Los Gobiernos de Estados Unidos, Canadá, Israel, Micronesia, Palau y Liberia, aliados de Tel Aviv, se opusieron a la medida.

Asimismo, 26 países, entre ellos numerosos Estados europeos, se abstuvieron en la votación de la resolución, que forma parte de un paquete anual de más de 15 textos que debatirá la AGNU con el interés de contener el militarismo y las violaciones de derechos humanos practicadas por las tropas de ocupación israelíes, así como ratificar los derechos reconocidos al pueblo palestino en numerosas resoluciones del organismo internacional.

Hasta el momento se desconoce el número de armas atómicas de Israel, pero oscilan entre 80 y 300 ojivas según estimaciones de expertos en el tema.

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ONU vota a favor de la destrucción del arsenal nuclear de Israel

 

ONU vota a favor de la destrucción del arsenal nuclear de Israel

TERCREA INFORMACION / 09.12.2022

Se trata del único país de la región que no ha firmado el TNP y no ha sometido sus centros nucleares a la inspección de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

La ONU ha emitido varias resoluciones contra el programa nuclear y las armas nucleares del régimen de Tel Aviv, pero han tenido un aspecto simbólico. | Foto: PL

 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) instó este jueves al Estado de Israel a eliminar su arsenal de armas nucleares, con lo cual contribuiría a la paz y estabilidad en la región de Oriente Medio.

Durante una sesión de trabajo, la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU) aprobó una resolución que solicita la destrucción de armamentos atómicos de Israel, país que se niega a integrar el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear y otros acuerdos de control de armas.

“El régimen de Tel Aviv rechaza todos los mecanismos internacionales encaminados a controlar las armas de destrucción masiva y supone un desafío a la estabilidad regional”, señaló el ente.

En este sentido, la resolución fue aprobada con 149 votos a favor y seis en contra,. Los Gobiernos de Estados Unidos, Canadá, Israel, Micronesia, Palau y Liberia, aliados de Tel Aviv, se opusieron a la medida.

Asimismo, 26 países, entre ellos numerosos Estados europeos, se abstuvieron en la votación de la resolución, que forma parte de un paquete anual de más de 15 textos que debatirá la AGNU con el interés de contener el militarismo y las violaciones de derechos humanos practicadas por las tropas de ocupación israelíes, así como ratificar los derechos reconocidos al pueblo palestino en numerosas resoluciones del organismo internacional.

Hasta el momento se desconoce el número de armas atómicas de Israel, pero oscilan entre 80 y 300 ojivas según estimaciones de expertos en el tema.

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El sultán Erdogan, un maestro manejando marionetas, está ahora atrapado entre su electorado, que está a favor de una invasión de Siria, y sus relaciones extremadamente matizadas con Rusia.

 

El sultán Erdogan, un maestro manejando marionetas, está ahora atrapado entre su electorado, que está a favor de una invasión de Siria, y sus relaciones extremadamente matizadas con Rusia.


Operación Garra-Espada: el nuevo gran juego de Erdogan en Siria

 

Pepe Escobar

El Viejo Topo

10 diciembre, 2022 

 


Hay otra operación militar especial en el mercado. No, no es Rusia «desnazificando» y «desmilitarizando» Ucrania -y, por lo tanto, no es de extrañar que esta otra operación no esté erizando las plumas en todo el Occidente colectivo. La Operación Garra-Espada fue lanzada por el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, como venganza -muy emocional y concertada- por los ataques terroristas kurdos contra ciudadanos turcos (https://t.me/directorate4/14187). Algunos de los misiles que Ankara lanzó en esta campaña aérea llevaban los nombres de las víctimas turcas.

El giro oficial de Ankara es que las Fuerzas Armadas turcas lograron plenamente sus «objetivos de la operación aérea» en el norte de Siria y en el Kurdistán iraquí e hicieron pagar en «multitud» a los responsables del ataque terrorista contra civiles en la calle  eatonal Istiklal de Estambul.

Y se supone que esto es sólo la primera etapa. Por tercera vez en 2022, el sultán Erdogan también promete una invasión terrestre de los territorios controlados por los kurdos en Siria (https://t.me/NovostiDamask/15616).

Sin embargo, según fuentes diplomáticas, eso no va a suceder, incluso cuando decenas de expertos turcos son firmes en que la invasión es necesaria más temprano que tarde. El astuto sultán está atrapado entre su electorado, que está a favor de una invasión, y sus relaciones extremadamente matizadas con Rusia, que abarcan un amplio arco geopolítico y geoeconómico. Sabe muy bien que Moscú puede aplicar todo tipo de palancas de presión para disuadirle. Por ejemplo, Rusia anuló en el último momento el envío semanal de una patrulla conjunta ruso-turca a Ain al Arab que tenía lugar los lunes. Ain al Arab es un territorio altamente estratégico: el eslabón perdido, al este del Éufrates, capaz de ofrecer una continuidad entre Idlib y Ras al Ayn, ocupado por dudosas bandas alineadas con Turquía cerca de la frontera turca.

Erdogan sabe que no puede poner en peligro su posicionamiento como posible mediador entre la UE y Rusia y, al mismo tiempo, obtener el máximo beneficio al eludir el combinado embargo-sanciones antirrusas. El sultán, que hace malabarismos con múltiples expedientes, está profundamente convencido de que tiene lo necesario para llevar a Rusia y a la OTAN a la mesa de negociaciones y, en última instancia, poner fin a la guerra en Ucrania.

Paralelamente, cree que puede estar al tanto de las relaciones entre Turquía e Israel; de un acercamiento a Damasco; de la delicada situación interna de Irán; de las relaciones entre Turquía y Azerbaiyán; de las incesantes metamorfosis en el Mediterráneo y del impulso a la integración de Eurasia. Está cubriendo todas sus apuestas entre la OTAN y Eurasia.

Cerrar todas nuestras fronteras del sur

La luz verde para Claw-Sword (Garra-Espada) vino de Erdogan mientras estaba en su avión presidencial, regresando del G20 en Bali. Eso ocurrió sólo un día después de que se reuniera con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, con quien, según una declaración presidencial de Erdogan, el tema no había surgido. «No hemos mantenido ninguna reunión con el Sr. Biden ni con Putin en relación con la operación. Ambos saben que podemos hacer este tipo de cosas en cualquier momento en esta región», decía el comunicado. El hecho de que Washington no recibiera información sobre Claw-Sword fue el reflejo de que Erdogan no fuera invitado a una reunión extraordinaria del G7 y la OTAN en Bali, al margen del G20. Esa reunión fue convocada por la Casa Blanca para tratar el asunto del ya famoso misil S-300 ucraniano que cayó en territorio polaco. En aquel momento, nadie en la mesa tenía pruebas concluyentes sobre lo ocurrido. Y Turquía ni siquiera fue invitada a la mesa, lo que indignó profundamente al Sultán.

Así que no es de extrañar que Erdogan, a mediados de semana, dijera que Claw-Sword era «sólo el principio». Dirigiéndose a los legisladores del partido AKP en el Parlamento, dijo que Turquía está decidida a «cerrar todas nuestras fronteras del sur … con un corredor de seguridad que impida la posibilidad de ataques a nuestro país.» La promesa de la invasión terrestre se mantiene: comenzará «en el momento más conveniente para nosotros» y tendrá como objetivo las regiones de Tel Rifaat, Mambij y  Kobane, que el Sultán calificó de «fuentes de problemas».

Ankara ya ha causado estragos, mediante el uso de drones, en el principal cuartel general de las Fuerzas Democráticas Sirias respaldadas por Estados Unidos, cuyos comandantes creen que el principal objetivo de una posible invasión terrestre turca sería Kobane.

Significativamente, es la primera vez que un dron turco apunta a una zona extremadamente cercana a una base estadounidense. Y Kobane es muy simbólica: el lugar donde los estadounidenses sellaron una colaboración con los kurdos sirios para  -en teoría- luchar contra el ISIS.

Y eso explica por qué los kurdos sirios están horrorizados por la falta de respuesta estadounidense a los ataques turcos. Culpan -¿a quién si no?- al Sultán por avivar los «sentimientos nacionalistas» antes de las elecciones de 2023, que Erdogan tiene ahora grandes posibilidades de ganar a pesar de la catastrófica situación de la economía turca.

En este momento, no hay ninguna acumulación de tropas turcas cerca de Kobane, sólo ataques aéreos. Lo que nos lleva al importantísimo factor ruso. Manbij y Tel Rifaat, al oeste del Éufrates, son mucho más importantes para Rusia que Kobane, porque ambas son vitales para la defensa de Alepo contra posibles ataques salafistas yihadistas. Lo que puede ocurrir en un futuro próximo hace que la situación sea aún más turbia. La inteligencia de Ankara podría utilizar a los yihadistas de Hayat Tahrir al-Sham -que ya han tomado partes de Afrin- como una especie de «vanguardia» en una invasión terrestre del territorio kurdo sirio.

Venta de petróleo sirio robado a Turquía

La actual niebla de guerra incluye la noción de que los rusos pueden haber vendido a los kurdos al dejarlos expuestos a los bombardeos turcos. Eso no se sostiene, porque la influencia de Rusia sobre el territorio kurdo sirio es insignificante comparada con la de Estados Unidos. Sólo los estadounidenses podrían «vender» a los kurdos.

Cuanto más cambian las cosas, más siguen igual en Siria. Todo podría resumirse en un impasse monumental. Esto se vuelve aún más surrealista porque, en efecto, Ankara y Moscú ya han encontrado la solución para la tragedia siria.

El problema es la presencia de las fuerzas estadounidenses, que esencialmente protegen a esos convoyes de mala muerte que roban el petróleo sirio. Los rusos y los sirios siempre lo discuten. La conclusión es que los estadounidenses se quedan por inercia. Lo hacen porque pueden. Y Damasco es impotente para expulsarlos.

El Sultán juega todas las cartas con un cinismo consumado, en geopolítica y geoeconomía. La mayor parte de lo que está sin resolver en Siria gira en torno a los  territorios ocupados por bandas de facto que se autodenominan kurdas, protegidas por Estados Unidos. Trafican con el petróleo sirio para revenderlo, sobre todo a… Turquía.

Y luego, en un instante, las bandas armadas que se autodenominan kurdas pueden simplemente abandonar su lucha «antiterrorista»… liberando a los terroristas que apresaron, aumentando así la «amenaza terrorista» en todo el noreste de Siria. Culpan a – ¿quién más?- a Turquía. Paralelamente, los estadounidenses aumentan la ayuda financiera a estas bandas armadas con el pretexto de la «guerra contra el terrorismo».

La separación entre «bandas armadas» y «terroristas» es, por supuesto, muy fina. Lo que más le importa a Erdogan es que puede utilizar a los kurdos como moneda de cambio en las negociaciones comerciales relacionadas con eludir los embargos y las sanciones antirrusas. Y eso explica por qué el sultán puede decidir bombardear territorio sirio cuando lo considere oportuno, a pesar de cualquier condena de Washington o Moscú. De vez en cuando, los rusos retoman la iniciativa sobre el terreno, como ocurrió durante la campaña de Idlib en 2020, cuando los rusos bombardearon a las fuerzas militares turcas que prestaban «ayuda» a los salafistas yihadistas. Ahora puede haber un cambio de juego. El ejército turco ha bombardeado el yacimiento petrolífero de al-Omar, al norte de Deir ez-Zor. Lo que esto significa en la práctica es que Ankara está destruyendo ahora nada menos que la infraestructura petrolera de la tan alabada «autonomía kurda».

Esta infraestructura ha sido cínicamente explotada por Estados Unidos cuando se trata del petróleo que llega a la frontera con Irak en el Kurdistán iraquí. Así que, en cierto sentido, Ankara está golpeando a los kurdos sirios y simultáneamente al robo estadounidense del petróleo sirio.

El cambio de juego definitivo puede acercarse. Será el encuentro entre Erdogan y Bashar al-Assad, (¿recuerdan el estribillo de una década «Assad debe irse»?) Lugar: Rusia. Mediador: Vladimir Putin, en persona. No es descabellado imaginar que esta reunión allane el camino para que esas bandas armadas kurdas, a las que Washington ha tomado por tontos útiles, acaben siendo diezmadas por Ankara.

Fuente: Asia Times.

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viernes, 9 de diciembre de 2022

Defensa del proteccionismo. [“Mundialización de la economía”, “globalización”, junto a otros y no pocos tópicos, aproximaciones, son elementos conceptuales (teóricos, incluso metafísicos se podría decir) para la elaboración del muy buen pienso ideológico que por diversos medios que se nos arroja todos los días, intencionadamente o no, con el objetivo último de impedir que aparezca un pensamiento a favor del cuestionamiento y sustitución del modo de producción capitalista por el modo de producción socialista. La economía no está ni mundializada ni globalizada, sino so-ci-a-li-za-da, cuya socialización, eso sí, alcanza a prácticamente todo el mundo. Pero a la vez y junto a ella, contradictoriamente y sin ninguna posibilidad real y efectiva de resolución de esa contradicción, aparece una estructura política, que la mantiene y sustenta, absolutamente concentrada en unas pocas manos (unos cuantos grupos de grandes capitales). Esta no correspondencia entre las estructuras económica y política (socialización de la producción por una parte y concentración en cada vez menos manos en las decisiones y dirección de la economía que se traduce en la práctica en las decisiones políticas y, en general, en toda la sociedad, constituye sin ningún paliativo el origen de todos los males económicos, políticos y sociales de la sociedad presente de 2022. Y es esta situación presente que arranca del siglo XV hasta hoy es la que llama a voz en grito a la necesidad histórica de sustituir las relaciones de explotación capitalistas por las nuevas relaciones de producción de colaboración socialistas, lo que exige dicho a bote pronto que los intelectuales (los que pasan y son aceptados por tales socialmente) se dejen de decir gilipolleces para pasar a cumplir su función social, que es la de decirnos a los demás aquello que por sí mismo, cuando menos, nos muy difícil que podamos comprender en profundidad por nosotros mismos, es decir, que han de comenzar ellos, los intelectuales, por aprender que la economía capitalista no comprende toda la economía en grado absoluto, sino que, sencilla y simplemente es una forma de economía, una más. Punto. Todo lo que no sea esto (incluido una buena parte del artículo que sigue), paparruchas, o un elemento nuevo para reforzar la nutrición del pienso ideológico que nos dan. Y no hay más, compañero colegui del metal.]

 

Para Verstrynge, los economistas que explican la crisis desde una óptica neoliberal o bien son rematadamente tontos; o erróneamente creen que el mercado lo arregla todo por si mismo, o actúan en favor de determinadas clases sociales. Artículo publicado en El Viejo Topo nº 97, 1996


Defensa del proteccionismo

 

Jorge Verstrynge

El Viejo Topo

9 diciembre, 2022



Según Francis Marmande («La dure loi du marché», Revista «Ligues», París 1993), «el ideal del mercado es el mercado negro. (Este último) no es ni la desviación, ni la versión paralela del mercado a cielo abierto, sino la verdad, la purificación, la exaltación de la ley de la oferta y la demanda… La violación es la versión acelerada del mercado. La pólvora su símbolo, por excelencia, de rentabilidad».

En base a esta idea nació el capitalismo; hoy, doscientos cincuenta años después, sigue prosperando como sistema. Es, como ha dicho Ernest Mandel, la era del «Triunfal-capitalismo».

Pero el «Dios Mercado» ha sido en todo momento el eje de una historia que mezcla tragedia y progreso. Asi, Max Gallo, en su magnífico libro  Manifiesto sobre un oscuro fin de siglo, expone las consecuencias sociales de ese capitalismo liberal de la segunda mitad del siglo XIX y el primer cuarto del presente:

«Miseria obrera, fisiológica y moral; degradación de las condiciones de vida en los primeros decenios de la vida industrial; trabajo de los niños; enfermedades profesionales y accidentes de trabajo; hombres tratados como objetos desechables después de su uso; mujeres reducidas a la prostitución y al alcoholismo; ¿quién hará el recuento de las decenas de millones de vidas humilladas, saqueadas, destruidas, que el capitalismo -antes de que se organizase la resistencia obrera- arrojó a los altos hornos de  su crecimiento y enterró en los pozos mineros de sus crisis.»

Luego vinieron las luchas obreras, las Internacionales, los luchadores sindicalistas, socialistas y comunistas; y las reivindicaciones básicas: jornadas más cortas, vacaciones, salarios más dignos, desempleo, seguridad social, educación y sanidad, jubilación, conseguidas al precio de infinitas luchas sindicales, de la Revolución de Octubre, y del miedo al comunista “con el cuchillo entre los dientes.” Y también, para ser ecuánimes, gracias a un progreso tecnológico que, al llevar a la producción en masa de bienes, obligaba, necesariamente, a repartir medios de compra para absorber esa producción. Luego llegaron las guerras mundiales y de nuevo los infinitos sacrificios y, a cambio, el informe «Beveridge» y, en consecuencia, el «Estado de Bienestar», como compensación amén de como sostenedor del Estado Capitalista.

La propia ciencia económica progresó por la necesidad de superar las crisis cíclicas, rebasando la vieja teoría liberal de los ciclos «naturales», de la «mano invisible», y de las diversas «leyes de hierro», para sustituirla por la lucha contra el sub-consumo y por el papel del crédito, de los impuestos y de las obras públicas, bautizado todo ello unas veces con el nombre de Keynesianismo, otras con el de Planismo. Comenzó así, a partir de la década de los 30, una era de expansión y de progreso social. Luego, perdieron la guerra quienes la perdieron: el Fascismo y la Reacción, y como señala Samir Amin (en  La Gestión Capitaliste de la Crise, París, 1995): «el capitalista tuvo que ajustar sus estrategias a las condiciones sociales que las fuerzas populares y democráticas, reforzadas por la victoria antifascista, le impusieron. Lo contrario exactamente de las llamadas políticas de ajuste de nuestra época». Vinieron pues los tiempos en los que Samuelson pudo definir la economía como la «ciencia alegre del crecimiento», y los economistas hablar de la Edad de Oro, de los «gloriosos treinta años» y de los «milagros económicos» de la posguerra.

Porque el espacio generacional posterior a 1945 se caracterizó por un crecimiento extraordinario, de carácter fundamentalmente industrial, pero que arrastró consigo también a los demás sectores: una expansión industrial basada en las ramas química, electromecánica y siderúrgica, pujantes en la innovación tecnológica y esenciales a la hora de reconstruir una asolada Europa en un mundo entonces financieramente estabilizado por el predominio monetario y ban cario-empresarial norteamericano.

Sin embargo, a partir del inicio de la década de los 70, el panorama cambia. Y las curvas de crecimiento se tornan mis oscilantes, con dientes de sierra cada vez más profundos, a la vez que el crecimiento se ralentiza. Y hoy, el mundo desarrollado y  maduro se enfrenta a una doble crisis económica: de ciclo y de mutación estructural. A su vez, en el resto del mundo, surge el contragolpe de la crisis de los «desarrollados».

Al agotamiento de las potencialidades de crecimiento económico de posguerra por el lado de la oferta, tanto del factor de materias primas (excepto la energía) como del tecnológico (se está ralentizando notoriamente la innovación excepto en algunos sectores de las comunicaciones), se suma un fenómeno de agotamiento del crecimiento por el lado de la demanda en la CE y en USA. Por otra parte, en cuanto a los precios, nos hallamos en fase descendiente del ciclo Kondratiev y, además, en una fase negativa de endeudamiento empresarial (ciclo Haberle-Sicogne).

No contribuyen a reanimar la demanda los descensos continuados de la natalidad, la debilidad estructuralmente congénita del sector exterior, la deslocalización industrial que crea paro y deprime aún más la demanda, la crisis de la inversión (también por la caída de las tasas de acumulación y de beneficio del capital), la caída del crecimiento de la productividad, los errores de la política monetarista y el flotamiento de los keynesianos ante una estanflación persistente, así como un descenso de la capacidad adquisitiva del Tercer Mundo.

Todo ello ha configurado una crisis económica de carácter pre-depresivo o, cuando mínimo, recesivo de caídas múltiples que, para colmo, coincide con un cambio estructural profundo como es, a través de la mecanización, el orillamiento del trabajo humano del proceso productivo, y por ende la llegada de la era del trabajo sobrante. Mas, como dice el proverbio, «si los imbéciles volasen taparían el sol», (o quizá tratarían de gestionar la crisis  de «forma capitalista»).

De esta guisa, al inicio de esta década de los 90 el panorama de la reacción frente a la crisis es el siguiente: Triunfo del monetarismo, del equilibrio presupuestario (aún a costa de la reducción de gastos sociales esenciales no solo para los trabajadores sino incluso para la supervivencia de la actividad económica), del dinero caro, de la productividad a toda costa, y del absoluto y total predominio de la economía sobre la política (sobre el destino social común, el gobierno de los hombres, la solidaridad entre las personas). Todo esto se ha agravado porque las medidas adoptadas sólo tienen en cuenta soluciones favorables al capital.

Como primer ejemplo: la inflación perjudica el rendimiento del capital. Se luchará pues prioritariamente contra ella aun cuando jamás se ha conocido, en la historia económica, crecimiento sin algo de inflación; así son sacrificados el consumo, el empleo…

Segundo ejemplo: se luchará tanto más contra la inflación en lugar de contra el paro cuanto que, a menor paro, mayor precio del trabajo, con lo que no sólo puede reactivarse la inflación sino que caerán los beneficios empresariales; descenso del paro implicará pues, ante la pasividad del Estado, partidos y sindicatos, descenso de la bolsa. A su vez, se reducirá el consumo interno, pues éste será visto como una causa de aumento de la inflación; por ello, no se hará nada o poco, o con poca convicción para remediar la caida del consumo…

Tercer ejemplo: mantener tasas altas de rendimiento en épocas de tendencia a la caída de beneficios sólo se puede obtener:

–Por saltos tecnológicos fuertes

–Dopando el consumo (pero eso podría provocar inflación)

–Consiguiendo dinero barato: hay que crear abundancia de medios monetarios a disposición de la inversión (dado que abundancia implica abaratamiento!

Entonces, sobre la base de un postulado no sólo injusto sino falso (a saber, que las pensiones sólo son financiadas a través de las previas cotizaciones de los trabajadores, pero que dadas las actuales pirámides de edad y el paro, disminuye la cifra de cotizantes), se incita a la población a recurrir a los fondos privados de pensiones, es decir, se obliga a un sobre-ahorro forzoso y se cancela una parte del ahorro previo de los trabajadores cuando se reducen sus pensiones públicas. Paralelamente se reducirá la presión fiscal sobre los ricos para financiar de nuevo más ahorro excedentario. Igualmente, se generalizarán los impuestos indirectos sobre el consumo para de nuevo gravar el consumo, y otra vez descargar impositivamente las rentas altas.

Cuarto ejemplo: libertad de circulación de capitales, alias «Mundialización», para compensar la tendencia a la baja de los beneficios del capital, y así poder moverse libremente hacia donde quieran sus dueños, hacia donde consigan más rentabilidad.

Esta última es la medida más importante en defensa del capital,  pomposamente llamada «Mundialización de la economía» o «Globalización». Pero esta «Mundialización» sólo existe para:

–Favorecer las exportaciones, es decir, frenar el consumo interno (con los corolarios ya vistos: menos consumo, más ahorro, menos inflación, etc.); es el mismo «rollo» que antaño el mito del libre comercio.

–Favorecer la acumulación de capitales: la competitividad económica requiere concentración…

–Para hallar oportunidades (productos, países, etc..) nuevas donde invertir con la seguridad de poder repatriar beneficios y capital, pero, sobre todo, poder hallar inversiones más rentables…

Este punto de la libertad absoluta de acumulación de capitales es esencial para todos aquellos que han descrito el llamado «proceso de Mundialización»: Ignacio Ramonet, Noam Chomsky, Ricardo Petrella, Samir Amin, J.F. Kahn, José Mª Vidal Villa, etc.. Este último afirma (en su libro Mundialización, 1995): «La Mundialización requiere la libre movilidad de capital a escala mundial. Este es uno de los aspectos en los cuales el proceso está más avanzado». Pero las consecuencias son terribles:

  1. Economías desestabilizadas (véase México y el impacto de su crisis sobre la lira, la libra, la corona sueca, la peseta…).
  2. Quiebra de las soberanías nacionales (intervenciones cada vez más frecuentes y duras del FMI, préstamos a cambio de garantías abusivas).

Y quien se desvía es literalmente atracado; véase el caso ruso: el atraco a este país está siendo llevado a cabo mediante el llamado «método de la deuda» o de la «puesta al paso» o «sincronización económica».

El «Método de la deuda» nació en el siglo XIX y fue aplicado entonces, con éxito, en América Latina y Oriente Medio, y en África y América Latina durante el actual siglo. Ahora, ese «método» le está siendo aplicado a Rusia; consiste en hacer que:

  1. El deudor se endeude imprudentemente e invierta mal o gaste lo prestado.
  2. Para devolver el préstamo, el deudor tiene que aumentar (como le señala el FMI) sus exportaciones, para lo cual aplica programas de ajuste que son, esencialmente, programas de generación artificial de excedentes económicos que poder exportar (por ejemplo, mediante la política de los llamados «precios reales»).
  3. Ahora bien, el endeudado exportador ni está seguro de poder mantener los precios de venta de sus productos, ni tampoco que el mercado internacional adquiera ese excedente de bienes, apareciendo el riesgo de paro y de ralentización de la actividad económica… Si el deudor consigue pagar sus deudas, sale del atolladero; si no, tendrá que volver a pedir prestado para pagar los plazos de aquéllas… lo cual sólo obtendrá si aplica aún con más rigor la política de ajuste estructural propuesta por el FMI, o sea, desregulación de los mercados, austeridad fiscal, devaluaciones monetarias, descenso de los salarios, alza de los tipos de interés, privatizaciones, etc.
  4. Y ello con consecuencias reales tales como que el país endeudado (en este caso Rusia) tenderá a vender cada vez más sus materias primas para obtener ingresos inmediatos, aunque sea rompiendo precios (es decir, malvendiendo).
  5. Lo cual beneficiará sobre todo al extranjero (que compra esas materias primas baratas y esos bienes vendidos a bajo precio) y no a la industria rusa (la cual no podrá disponer ni de esas materias primas baratas ni de esos bienes a bajo precio).
  6. Lo que el país deudor ingresará por esas ventas tomará inmediatamente camino de los bancos de los países acreedores (el famoso «servicio de deuda»).
  7. No sólo no se impedirá la huida de capitales {llamada «libre circulación de capitales») sino que ésta será alentada. La inquietud que genera la aparición de dificultades económicas cada vez mayores en el deudor expulsará los capitales hacia los acreedores…
  8. Paralelamente, se producirá una «dolarización» de facto de la economía: con cada devaluación (exigida por la política de ajuste del FMI), mayor será la tendencia a huir de la moneda nacional (el rublo), para refugiarse en la moneda acreedora (dólar y otras).
  9. Aparición del «narco-capitalismo». En el país deudor, ante la desaparición de los ingresos clásicos la crisis económica incitará a comportamientos individuales y grupales que permitan ingresos alternativos: droga, corrupción, ilegalidades varias… Además, el sector «narco-capitalista» tiene como principal función permitir que una parte de los dólares pagados en concepto de servicio de la deuda vuelva al país deudor…
  10. Mientras los acreedores recuperan su dinero, (y ello les hace la espera más interesante) pueden participar en la invasión de! País deudor por productos de los países acreedores (pues el FMI y el G7exigen siempre la liberalización de intercambios) y en la compra de las privatizaciones, adquiriendo las más interesantes y a buen precio. Habitualmente, ello acentúa el deterioro económico, pues las privatizaciones suelen acarrear más despidos.
  1. Si se ve que el país deudor puede «quebrar», para paliar que suspenda el pago de la deuda se le pedirán garantías físicas (caso del petróleo mexicano), o financieras (caso de las aduanas otomanas), u otras (compromisos de desarme, o de no rearme), o de realineamiento en política exterior (caso de Rusia).

La crisis que atravesamos no es una crisis económica sencilla. Así, no es normal el nulo impacto económico positivo de la guerra contra Irak, dada la reconocida eficacia de los conflictos bélicos contra las crisis cíclicas del capitalismo. Los periodos de retroceso o de estancamiento se alternan con  recuperaciones ficticias o muy cortas. Japón y Alemania están cada vez peor, Francia no despega, y los casos de USA y UK se basan en la creación de empleos precarios y son relanzamientos momentáneos causados por la disminución del endeudamiento y, a veces el aumento del beneficio empresarial, pero con nula reactivación del consumo.

Esta crisis está repercutiendo cada vez más negativamente sobre lo que queda del Estado de Bienestar. ¿Cuáles son los ejes del asalto al que éste está sometido? Amén del artificial y forzado descenso del nivel de vida (por la creación forzada de excedentes para las exportaciones, del descenso de los salarios monetarios y de los reales y del fomento del sobre-ahorro de las clases menos pudientes), están las privatizaciones masivas en muy sabrosas condiciones para el capital, el recorte paulatino de los seguros de desempleo y de jubilación, y el de las prestaciones sanitarias y educativas…

Todo ello con un trasfondo de retorno a las argumentaciones reaccionarias sobre la inutilidad del progreso social y el carácter intrínsecamente vago de los trabajadores a los que el seguro de desempleo o salarios decentes «desmotivan» o vuelven aún más perezosos…

Como la mayoría de los economistas no corrigen el tiro, como se obstinan en que la equivocada es la realidad, sólo cabe pensar:

  1. Que los economistas creen sinceramente que hay que volver al monetarismo clásico: una «gestión capitalista de la crisis» intentará sobrellevarla hasta su término, hasta que las curvas, «naturalmente», vuelvan a ascender. Lástima, el economista especialista en econometría, Timbergen, ha calculado que los dramas sociales de nuestra época quedarán resueltos, de aplicarse las recetas del Banco Mundial y del FMI, en unos ¡908 años!
  2. Que entre ellos abunden los tontos.
  3. Que se dedican a encubrir, con pseudo-cíencia, una actitud de clase o favorable a determinadas clases sociales.

Porque hay evidencias de las que, sin embargo, nadie habla. En el interior del sistema, el obrero, el trabajador, el Estado de Bienestar se enfrentan a tres volantes de paro:

  1. el coyuntural, derivado de la incapacidad de los actuales dirigentes de hallar soluciones imaginativas para combatir la «sequedad» de las recuperaciones
  2. el estructural, derivado del orillamiento del trabajo por la robotizacion

Ambos son remediables mediante el reconocimiento: 1°) de que la sociedad industrial ha resuelto el problema de la producción; 2º) pero no el del consumo; 3º) que éste último ya no se puede resolver vía salarios; 4º) por lo que hay que ir a una primera desconexión histórica: la de la remuneración exclusivamente por el trabajo, por una parte, y enfocar la cuestión de la reducción del tiempo de trabajo, por la otra…

A esos dos volantes de paro hay que añadir otro, también interior: c) el de la nueva modalidad de trabajo servil para jóvenes, y el constituido por los esfuerzos tendentes a aplazar la edad de jubilación (medida absurda, por cuanto a los 60 años, la mitad de los trabajadores llevan ya años sin trabajo).

Pero hay más: es necesaria una segunda desconexión, porque el mayor y más inmediato peligro para el mundo del trabajo y para el Estado de Bienestar es que corre el riesgo de «taiwanización», derivado de la imposición del libre comercio y de la libre circulación de capitales. Es el cuarto cinturón, exterior. Y agravado por la deslocalización.

Ya hemos visto por qué ejes es asaltado el Estado de Bienestar. A lo que se va es a la destrucción de la mayor parte de lo arrancado. Como  apunta Samir Amin, «el paro es deseado, por el Estado del capital, para romper lo conseguido por el movimiento obrero». Porque si en economías de predominio de la demanda o de «crecimiento autocentrado», el mercado interior es el eje y, para absorber los excedentes, hay que subir el nivel de salarios y, por ello, el de vida, en el modelo de libre cambio, por el contrario, juega de lleno la rivalidad salarial. Con claridad, el efecto real, hoy, del libre cambio, de la mundialización, es el predominio casi absoluto del capital y el derrumbamiento del modelo de protección social. En el estudio magistral, llevado a cabo por Paul Bairoch, titulado Myths e t paradoxes de l’histoire económique, bastan doscientas noventa páginas para destrozar la tesis de que el libre cambio favoreció históricamente a los pueblos, excepto (y no siempre tampoco) a la Gran Bretaña y luego al mundo anglosajón. Bairoch demuestra, con cifras irrefutables, que la imagen de un «siglo XIX paraíso del proteccionismo» es radicalmente falsa. La consideración de la década de los 20, en este siglo, como una década proteccionista es, igualmente, falsa, como lo es la acusación hecha al proteccionismo de haber sido el causante de la gran crisis del 29: el  proteccionismo ni fue la causa del crack, ni una de ellas. Sencillamente, no existió en el periodo considerado.

Pero, además, prosigue Bairoch, tampoco es cierto que los periodos considerados más librecambistas lo fueran realmente; sin embargo, sí que puede ya establecerse una identidad entre los periodos de mayor crecimiento económico y un mayor grado de proteccionismo (o, lo que es lo mismo, de menor liberalización legal de los intercambios). Mas aún; increíble, pero cierto: los años de mayor grado de protección lo han sido también de un desarrollo más vigoroso de los intercambios exteriores.

En realidad, siempre según Bairoch, no ha habido más que dos fases de libre-cambio real en Europa: entre 1860 y 1879, a consecuencia del Tratado Anglo-francés al respecto; y, un siglo después, desde mediados de la década de los 60 hasta la actualidad.

Ahora bien, además de la crisis del 29, el mundo no ha conocido más que dos crisis de igual o similar magnitud: la de 1869-1873, con una caída brutal del P B por habitante; y la actual… «No al proteccionismo», «No al desarrollo aurocentrado», es pues el primer tabú que debe ser abandonado, sin rubor ni duda alguna. Ello tanto más cuanto la obligación de centrar el crecimiento económico en el propio mercado continental (hablamos siempre de mercado continental, no de mercado nacional) obliga a fomentar el consumo interno y el alza del nivel de vida de la propia población, y a respetar e incluso a potenciar el «Welfare State». Proteccionismo, es decir, la protección de grandes espacios económicos frente a otros, de manera que no se permita la generación de más del 12-15% del PNB por el sector exterior de la economía considerada, y que equivale pues, sobre todo hoy, a más nivel de vida y mayor bienestar social.

Y no se argumente que ello frenaría el progreso técnico. Los actuales procesos de concentración de capital sí que son peligrosos; pero bloques de 350-400 ó más millones de habitantes son el primer seguro contra aquello. Deniro de los bloques autocentrados, habría una libertad radical de comercio y circulación de capitales y, por ello, una rivalidad, empresarial y  tecnológica, real: no se permitirá a las empresas cubrir más de una cuota dada de mercado del bloque geográfico de crecimiento autocentrado. Hacia fuera, complementariedad y rivalidad limitada.

Además, cerrar hasta el 15% los Bloques «autocentrados» es lo único que puede obligar a los demás Bloques a tener que absorber el excedente productivo a través de la demanda interna; y por ello, esta es la mejor arma contra el subdesarrollo y contra la dictadura económica y social del capital. Recuérdese, finalmente, que:

  1. Hay que rechazar, por falsa, la afirmación según la cual existe una relación inversa entre mayor «Estado de Bienestar» y competitividad. Lo cierto es que esta última requiere la existencia de un elevado número de empresas, lo cual a su vez exige un gran mercado, única garantía de que exista una demanda amplia y sostenida…
  2. La economía sólo crece, real y duraderamente, gracias al mercado interno…
  3. Al mercado exterior sólo pueden ir los excedentes reales, no los creados artificialmente.
  4. Aumentar estos excedentes bajando el nivel de vida de la población, es decir, disminuyendo la demanda interna, sólo producirá dificultades mayores para, cuando el tirón del comercio exterior se agote, volver a requerir una demanda interna -repito, deprimida hoy adrede- para tirar del carro.

Artículo publicado en El Viejo Topo nº 97, 1996.

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