domingo, 28 de agosto de 2022

Masculinidad y nación

 

Masculinidad y nación

 

Por Pablo Batalla Cueto

Rebelion / España

 | 26/08/2022 |

 

Fuentes: Ctxt [Foto: Monumento a Don Pelayo en Covadonga, creado por Gerardo Zaragoza e inaugurado en 1964 (José Luis Cernadas Iglesias / Flickr)]


Estos dos términos forman un matrimonio viejo y no es casual que las olas feministas coincidan siempre con auges nacionalistas

En la explanada frente a la basílica de Covadonga, en Asturias, hay una estatua de don Pelayo. Un Pelayo alto, guapo y musculoso, barbado galán con six-pack, alzando el brazo rector del caudillaje. En 2019, Vox inició allá su campaña para las elecciones generales. Santiago Abascal dio su discurso justo debajo del monumento. Habed en mí –venía a decir– el nuevo don Pelayo. También yo soy un musculoso galán barbado, caudillo necesario de las huestes de la nueva reconquista, cruzada contra los enemigos contemporáneos de la sagrada España. Covadonga venía de celebrar el año anterior, 2018, un centenario, o por mejor decir tres: los mil trescientos años de la presunta batalla acaecida en 718 y los cien de la coronación de la Santina –la Virgen local– y la declaración del primer parque nacional español, la Montaña de Covadonga. Una declaración, aquella, en la cual la incipiente sensibilidad naturista había pesado tanto como los intereses de una época chovinista, afanada en poner en marcha de nuevo la maquinaria de la construcción nacional. Se protegía, no solo una parcela en el espacio, sino una en el tiempo; no solamente un paisaje hermoso, sino la cuna de la nación. Las montañas de Covadonga –defendía el marqués de Villaviciosa, impulsor del reconocimiento– eran valiosas por haber sido el escenario de la gesta de Pelayo y sus astures tanto como por su hermosura. Una hermosura “viril”. En diciembre de 1916, el marqués habla en el Senado para argumentar su propuesta y comenta: “Resulta tan viril el paisaje que el señor Pérez Galdós, no pudiendo contener su admiración ante los Picos de Europa, exclamó: ‘Esto no es Naturaleza, es Naturalezo’”.

Montañas viriles, músculos viriles, viriles gestas. Viriles han sido siempre los imaginarios nacionalistas. Masculinidad y nación forman un matrimonio viejo y no es casual que las olas feministas coincidan siempre con –desencadenen– auges nacionalistas. 1918 y 2018 tienen en común, entre otras cosas, ser momentos en que una liberación femenina robaba el sueño a los bienpensantes. La fanfarria en torno a Covadonga era hace una centuria reacción desesperada del régimen tambaleante de la Restauración a las crisis numerosas que lo asediaban, y también a aquella. Covadonga sacralizaba una patria unitaria, monárquica y católica frente a la amenaza de los nacionalismos subestatales, el republicanismo, el socialismo y el anticlericalismo. Pero también una patria patriarcal, levantada contra un movimiento feminista ya robusto. 1918 era el año en que se fundaba la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), primera organización feminista española, guinda de una multiplicación de colectivos locales como La Mujer del Porvenir de Barcelona, la Liga para el Progreso de la Mujer de Valencia, la Unión del Feminismo Español de Madrid, etcétera. El último año de la I Guerra Mundial asistió también en España a una olvidada serie de huelgas femeninas, réplica de las que tenían lugar por toda la Europa devastada por el conflicto, con los hombres en el frente. “Hoy en día una mujer subida en un banco puede tener más fuerza que Lerroux”, comentaba La Campana de Gracia de la mayor de ellas, que había movilizado a decenas de miles de obreras barcelonesas del 12 al 25 de enero.

La mujer moderna española emulaba a la flapper anglosajona y la garçonne francesa; se hablaba del sufragio, el divorcio, el aborto, el amor libre, la corresponsabilidad e incluso del tercer sexo, dominio ambiguo entre los dos géneros tradicionales. Pero toda acción encuentra siempre su reacción y aquellas mujeres empoderadas la hallaban en un masculinismo torvo, enfurecido, “empeño de recuperación –escribe Nerea Aresti– de la capacidad debilitada del género para hacer del mundo algo inteligible y ordenado”. En el arte, el tránsito del siglo XIX al XXasiste a la aparición del arquetipo de la mujer fatal o la “vampiresa”, como se la empezó a conocer justamente en esa época; arquetipo que tenía su envés en la mujer frágil que también cautivaba a los artistas: féminas delicadas, sugerentes, cautivadoras, presentadas de manera explícita como contramodelo de la mujer insolente pergeñada por el feminismo. Se miraba a Oriente y se pintaban harenes y serrallos; se pintaban raptos, eufemismo de violaciones; y en el extremo más repugnante, los retratos, apreciados y premiados, de prepúberes desnudas del pedófilo Pedro Sáenz: imágenes de encierro y sumisión como habitación del pánico de una era de damas deslenguadas, indispuestas a soportar a los señoros del fin de siècle.

Más allá de los Pirineos, esta proliferación continental de malestar masculino y fantasías repatriarcalizantes llenará de entusiasmo las trincheras de la Gran Guerra, encontrando en ellas un serrallo de hombría, de Männerbund; un mundo de hombres y para hombres. “¡Oh, el bautismo del fuego! El aire estaba tan cargado de una hombría desbordante que toda inhalación era intoxicante. Podíamos gritar sin saber por qué. ¡Oh corazones de los hombres que podían sentir esto!”, escribe Jünger mientras Oswald Spengler pregona un conservadurismo revolucionario cuyas insurrecciones entronizan una “bestia de caza” cuya voluntad no sea domada por el efecto feminizante de la moral cristiana y burguesa. En España, país de florecimientos típicamente tardíos de las siembras mundiales, ese papel catártico lo cumplirá la guerra del 36. Una guerra declarada, entre otras cosas, contra lo que Unamuno llamaba “tiorras” y “viragos resentidos”: las mujeres “desgreñadas, desdentadas, desaseadas, brujas jubiladas” del Frente Popular, conversor –abomina, en 1938, una publicación falangista– de “la gracia y femineidad de la mujer hispana […] en furia y repulsión oriental”, en “monstruosidad”. Ya antes, en 1923, Miguel Primo de Rivera había dado su golpe de Estado anunciándolo como un movimiento “de hombres”. “El que no sienta la masculinidad completamente caracterizada –advertía–, que espere en un rincón, sin perturbar, los días buenos que para la Patria preparamos”. Pero en 1929, la tarea no se había cumplido: “Los que conocimos épocas más varoniles y galantes… hemos de sentir el enojoso sonrojo de tanta [a]vilantez y degeneración actual”, lamentaba el periódico La Nación. Y el golpe del 36 perseguirá cumplir el mandato de 1934 del protomártir Calvo Sotelo de “inculcar en las generaciones, en las generaciones jóvenes, un sentimiento de masculinidad, de virilidad y de intransigencia por la unidad española”.

La historia no se repite, pero rima, y las tiorras de ayer son las charos de hoy para otra patulea de hombres aterrados por otro ciclo de avances feministas; miedo del que la eclosión de Vox no es la única, pero sí la principal consecuencia. El antifeminismo del siglo XXI vuelve a entremezclarse de forma natural con el nacionalismo. Los machos destronados vuelven a buscar el refugio de Covadonga y un arte reactivo que, en este tiempo, adquiere también forma audiovisual o digital y convoca a sus ensoñaciones a vikingos o espartanos. La nación resurrecta erige a su alrededor toda una batería de escapismos varoniles. Si se reivindica a mujeres, es con intención antifeminista: la del Javier Santamaría que escribe Siempre estuvieron ellas, un libro sobre heroínas de la historia de España, pero lo hace para propagar la especie de que el feminismo es innecesario en un país en que “la Mujer ha sido siempre la ostentadora del poder, y quien ha marcado hasta la devoción de un pueblo que ha hecho gala de un matriarcado como en escasos sitios del planeta”. Por lo demás, solo hay hombres en el Baler de los Últimos de Filipinas, en las carabelas de Colón, en las refriegas de Flandes, y Blas de Lezo –se cita con devoción– mea siempre apuntando hacia Inglaterra.

Pedro Sáenz sería hoy usuario de ForoCoches; Miguel de Unamuno, columnista edgy de El Español o El Confidencial, y Calvo Sotelo, diputado de Vox.

Pablo Batalla Cueto es historiador, corrector de estilo, periodista cultural y ensayista. Autor de La virtud en la montaña (2019) y Los nuevos odres del nacionalismo español (2021).

Fuente: https://ctxt.es/es/20220801/Firmas/40244/Pablo-Batalla-masculinidad-nacionalismo-patriarcado-ultraderecha-Covadonga.htm

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E.P. Thompson y William Morris: dos eco-comunistas

 

Tal día como hoy de 1993 fallecía E.P. Thompson, el historiador social más importante de la 2ª mitad del s. XX. Comunista pacifista, poeta, orador y brillante escritor, tomó como referencia el pensamiento y la obra de William Morrris.


E.P. Thompson y William Morris: dos eco-comunistas


Peter Linebaugh

El Viejo Topo

28 agosto, 2022 

 


Si tenemos en cuenta la contaminación de los mares, del suelo y de la atmósfera, así como de las capas geológicas submarinas, el mundo, considerado como una organización química, se encuentra actualmente en regresión. Gases peligrosos procedentes del subsuelo marino se respiran en la tierra y de ahí se elevan hasta la atmósfera con graves consecuencias para el equilibrio biológico del mundo. Como ha señalado Rebecca Solnit, el mundo está «patas arriba», aunque no en el sentido que comúnmente se le da a esta frase, que tuvo un significado igualitarista y antiimperialista. Antes «patas arriba» describía las revoluciones espirituales y políticas: San Pablo, por ejemplo, fue acusado de «poner el mundo patas arriba» cuando predicó universalmente a todos –griegos y judíos, hombres y mujeres– en Tesalónica (Hechos, 17:6). Ése fue justamente el nombre de la melodía que supuestamente se interpretó en la rendición de Cornualles en Yorktown, cuando se consiguió la independencia estadounidense («todos los hombres son creados iguales»). Como igualitaristas y antimperialistas, E.P. Thompson y William Morris eran comunistas, y ahora necesitamos más comunistas que nunca. ¿Pero qué significa el término exactamente?

Como fundador de una organización de clase, anticapitalista y revolucionaria, Morris propuso varias definiciones viables para su programa político: «Bien, lo que quiero decir por socialismo es un estado de la sociedad en el que no habrá ya ni ricos ni pobres, ni opresores ni oprimidos, ni ociosos ni gente sobrecargada por el trabajo, ni trabajadores intelectuales espiritualmente enfermos ni trabajadores manuales enfermos del corazón, un mundo en el que todos los hombres vivirán en igualdad de condiciones y gestionarán sus asuntos sin pérdidas y con la plena conciencia de que el daño a uno de ellos será el daño a la comunidad: la realización del significado último de la palabra riqueza común (Commonwealth).»[1] La mayoría de los elementos de esta definición –que puede haber diferentes tipos de sociedades, que la sociedad dominante esta basada en clases de ricos y pobres, que la igualdad es una condición alcanzable, que la sobrecarga de trabajo y la alienación violan los principios de solidaridad humana– proceden de las luchas de la primera revolución industrial, como llegamos a saber de ellas gracias al libro de E.P. Thomson, La formación de la clase obrera inglesa (1963). El único punto en que difiere del de Morris es la demanda de que no haya «pérdidas». Esto es lo que hace a su comunismo «verde», que volvemos a sentir cuando Morris pierde su temperamento: «Vivimos en una época de mala calidad. La mala calidad reina. Desde el hombre de estado hasta el zapatero: todo es de mala calidad», exclamó a un reportero. «Entonces, ¿no admira usted el sentido común de John Bull, Mr. Morris?»[2] «John Bull es un zoquete estúpido y poco práctico», respondió Morris. En otro momento, ya más calmado, añadió, «aparte del deseo de producir cosas hermosas, la principal pasión de mi vida fue y es el odio a la civilización moderna.» Ese odio procede de una repugnancia hacia todo lo que era miserable, estúpido, aburrido y odioso en el capitalismo, y que le condujo a repudiarlo de raíz. El anticapitalismo de Morris fue alimentado por su estudio de los poetas románticos y demostrarlo fue uno de los logros de Thompson.

Morris poseía «un profundo amor por la tierra y la vida sobre ella, (y una) pasión por la historia del pasado de la Humanidad. ¡Piénsese! ¿Por qué había de terminar todo ello en un despacho de contabilidad, sobre un montón de cenizas…?» La cuestión se ha tornado mientras tanto más urgente: los despachos de contabilidad se han convertido en rascacielos, el montón de cenizas, en montañas de carbón y restos de fabricación, compuestos venenosos, enormes derrames de petróleo, berilio enterrado, etcétera. Morris dice: ¡Pensadlo! Para nosotros es más bien una obligación. Hacia el final de su vida Morris proporcionó un significado a todo ello mucho más familiar, cuya modestia esconde lo que había de más revolucionario en él, concretamente la sugerencia de que el futuro se encuentra inmanente en el pasado: «Vivimos en una época donde hay un combate entre el capitalismo comercial, un sistema de dispendio peligroso, y el comunismo, un sistema que refleja el sentido común de la comunidad.»

Como leal miembro del Partido Comunista de Gran Bretaña, Thompson no tuvo la misma presión que Morris sintió como fundador de una organización para idear definiciones que comprendieran tanto. El problema de Thompson fue precisamente el opuesto. Se unió al partido que había logrado el socialismo en un sólo país, la Unión Soviética, así que la definición estaba obligada a incluir la raison d’état, lejos del sentido común de la comunidad. Como fundador de la Nueva Izquierda, Thompson injertó en lo viejo lo nuevo, concretamente, el «humanismo socialista», que, sin embargo, aún hoy no se ha afianzado. Morris tuvo una práctica estética como poeta y artesano, donde la relación entre el comunismo revolucionario y los comunes (commons) encontró múltiples expresiones. Para Thompson, la relación encontró una expresión privada y familiar que se trasladó a su estilo de escribir, como historiador y pacifista. El logro político más duradero de Thompson fue en el movimiento para el desarme nuclear.

Las épocas en que Morris escribió sus textos, a finales del siglo XIX, y a mediados del XX, cuando Thompson escribió sobre Morris, se caracterizaron por una transición planetaria en las fuentes de energía que impulsaban el desarrollo económico, concretamente del carbón al petróleo y de éste a la energía nuclear. Estos cambios están en buena medida ausentes en los escritos de Thompson, igual que los están en los comentarios de Morris. Nada más lejos de mi intención que «reducir» el pensamiento de ninguno de los dos a la base material y energética de las sociedades en que vivieron (la reducción de la superestructura ideológica a la base material fue el error de los marxistas que más criticó Thompson). Morris fue un artesano de muchos y variados materiales, Thompson fue un historiador con talento e innovador. Ambos eran materialistas históricos. Si hemos de reintegrar la noción de comunes (commons) al comunismo revolucionario debemos entender el aspecto material del desarrollo histórico.

Como comunistas, ambos se opusieron al modo de producción capitalista, pero escribieron muy poco sobre él per se. Puesto que el capital requiere la separación del obrero de los medios de producción y subsistencia, y puesto que el más importante de estos medios es la tierra, la comunalización (commoning) debe ser lógicamente la respuesta a los males de la sociedad de clases. No sólo los comunes son la respuesta o la cura terapéutica (si la hubiera), sino que fueron el estado previamente existente: la expropiación original se hizo a partir de los comunes. Morris era consciente de esto, y también lo era Thompson, aunque lo expresó de manera diferente. Así pues, históricamente hablando, el capitalismo es solamente la parte de en medio, un intermedio, uno quisiera poder decir, entre los viejos comunes del pasado y el verdadero comunismo del futuro. Nuestro lenguaje refleja ese cambio en la degradación del significado del término «común» (commoner): de una persona con acceso a la tierra comunal a una masa innoble e indistinguible, con el significado implícito de que él o ella no posee nada que pueda decir que es suyo.

Esta edición de William Morris: de romántico a revolucionario (William Morris: Romantic to Revolutionary) se publicó en 1977 considerablemente revisada y con notables diferencias con respecto a su primera edición en 1955, como la adición de un post-scriptum de cincuenta y cinco páginas. La primera edición fue ya el resultado de muchos años de trabajo. Contamos con tres fechas en la evolución del Morris de Thompson: 1951, 1955 y 1977. De hecho, la relación entre ambos comenzó mucho antes.

En enero de 1944 Frank escribió a Edward, dos hermanos que eran soldados en los ejércitos que en aquel momento derrotaban al fascismo en Europa, sobre Noticias de ninguna parte (News from Nowhere), al que describió como un ejemplo del «idealismo más apasionado posible». «Hasta que podamos formar conscientemente nuestro propio destino no podrá haber un bien coherente y equilibrado o belleza». Cuando las tropas regresaron estaban determinadas a formar conscientemente su propio destino. Noticias de ninguna parte ayudó a formar las perspectivas de Jack Dash, un estibador de Londres y un enérgico dirigente de los trabajadores portuarios –no sólo de su propio puerto, sino de los de la nación y del mundo– cuya huelga de 1947 fue el comienzo de los desórdenes industriales de posguerra.

Morris permaneció con Thompson toda su vida. A un periodista estadounidense que le entrevistó le dijo que «[después de la guerra] impartí tanto literatura como historia. Pensaba, ¿cómo puedo ante todo mejorar una clase para adultos, muchos de los cuales participan en el movimiento obrero, discutir con ellos el significado de la literatura en sus vidas? Y empecé leyendo a Morris. Me capturó. Pensé, ¿por qué se le ve como a una antigualla? Sigue teniendo razón.» Thompson llegó a la conclusión de que Morris fue «el primer artista de mayor estatura en la historia mundial en tomar posición, conscientemente y sin un ápice de duda, a favor de la clase obrera revolucionaria.» «La discusión entre Morris y Marx la he llevado siempre dentro desde entonces. Cuando en 1956 mis desacuerdos con el marxismo ortodoxo se articularon definitivamente, regresé a los modos de interpretación que aprendí en aquellos años de compañía cercana con Morris, y encontré así, quizá, la voluntad de seguir discutiendo a partir de la presión de Morris que sentía detrás mío.» Y quizás fue éste el modo de mantener la fe en el idealismo apasionado de su hermano. Thompson no eliminó la frase rotunda sobre la fidelidad de Morris hacia «la clase obrera revolucionaria» en su edición de 1977. El propio Thompson elaboró a partir de ella su labor como historiador, aunque no su política contemporánea, pues ambas palabras, «revolución» y «clase obrera», habían sido perversamente distorsionadas en el discurso de la Guerra Fría.

William Morris: de romántico a revolucionario, fue publicado por vez primera en 1955. A comienzos de 1956 Jruschov realizó su «discurso secreto», denunciando a Stalin, pero en octubre de aquel mismo año los tanques soviéticos recorrían las calles de Budapest suprimiendo la revuelta de consejos obreros. Entre ambos acontecimientos, Thompson y su camarada John Saville comenzaron una discusión en The Reasoner que duró tres números. Thompson estaba concretando sus ideas sobre moral que había estado explorando a través del estudio de Morris. En el tercer y último número de The Reasoner escribió que la «subordinación de la moral y de las facultades imaginativas a la autoridad política y administrativa es equivocada; la eliminación de los criterios morales del juicio es equivocada; el miedo al pensamiento independiente, el aliento deliberado de las corrientes anti-intelectuales entre el pueblo es equivocado; la personificación mecánica de las fuerzas sociales inconscientes; el menosprecio del proceso consciente de conflicto intelectual y espiritual, todo eso es erróneo.» Thompson fue expulsado del partido. Pero también fue un momento de liberación personal. Describió «una estructura psicológica entre los intelectuales comunistas, desde mediados de los treinta hasta finales de los cuarenta, que nos dejó a todos faltos de confianza en nosotros mismos cuando nos confrontamos con las intrusiones de ‘el partido’.»

No fue algo fortuito que el cuestionamiento del Partido Comunista de Gran Bretaña representado por el debate en The Reasoner y, menos directamente, por su biografía de William Morris publicada el año anterior, ocurriese cuando los estudiantes y trabajadores de Hungría se alzaron contra la dominación de la URRS formando a medida que avanzaba la insurrección consejos de democracia directa. Los estudiantes de Budapest se levantaron el 23 de octubre de 1956. Una semana antes, el 17 de octubre, la Reina Isabel II inauguraba la primera central nuclear con fines comerciales que proporcionaba electricidad. Fue en Calder Hall, Sellafield (Cumbria), en la costa del Mar de Irlanda. Hasta entonces la electricidad en Inglaterra se generaba gracias al trabajo de decenas de miles de mineros del carbón que tenían el poder de instalar el Estado del bienestar e incluso ir más allá. Desde que el presidente Eisenhower dio su discurso «Átomos por la paz» en la ONU en 1953, el uso pacífico de la energía nuclear condujo a numerosos sueños antojadizos de energía barata sin las interrupciones de la política de los países productores de petróleo o las huelgas obreras. La respuesta en Inglaterra fue la Campaña para el Desarme Nuclear (CND, por sus siglas originales), cuyo famoso símbolo de la paz señaló un tabú sobre las bombas nucleares, pero no sobre la energía nuclear. Aunque la Nueva Izquierda estuvo definida por su relación con las marchas de Aldermaston contra las armas nucleares (1958), fue incapaz de organizarse contra la energía nuclear como tal. La base de la mercancía estaba directamente vinculada a la maquinaria bélica. Se evitó una guerra nuclear, pero Three Mile Island (1979) y Chernobyl (1986) estaban al final de ese camino.

Su subtítulo plantea algunas cuestiones. ¿Qué es un romántico? ¿Qué es un revolucionario? ¿Es el primero todo idealismo e imaginación mientras el último todo realismo y ciencia? El movimiento romántico inglés entre los poetas se correspondió tanto con la contrarrevolución como con la intensificación en el movimiento de cercamiento de tierras. Los comunes agrarios y la subsistencia que proporcionaban estaban desapareciendo rápidamente. Aunque Thompson hará de este tema uno de sus libros de historia más importantes, Customs in Common, no lo vinculó en los cincuenta a los poetas románticos. Thompson afirma que la grandeza de Morris se encuentra en su «realismo moral» que infundió especialmente en Noticias de ninguna parte (1890) y Un sueño de John Ball (1886).

William Morris dio una lectura sobre comunismo en 1893 hacia el final de su vida en la Hammersmith Socialist Society. Afirmó que «si nuestras ideas de una nueva sociedad son algo más que un sueño, tres cualidades deben animar el deber de la mayoría del pueblo trabajador; y entonces, por así decir, la cosa estará hecha.» Las tres cualidades que deseaba lograr eran «inteligencia suficiente para concebir, coraje suficiente para querer, poder suficiente para forzar.»

El valor de la biografía de Thompson es que hace que te encuentres justo en el desarrollo político de la vida de Morris como militante quien, en consecuencia, debe ir, primero, a la clase trabajadora, y de aquí al modo de producción. Thompson puede que no haya escrito sobre los cambios materiales en la vida social de la época sobre la que estaba escribiendo, pero ciertamente era consciente de ellos en la época en que Morris vivía. «¿Cuál es la bisagra de la que depende actualmente el mundo del trabajo?», preguntaba Morris. «La minería», respondió.

La biografía perteneció a un año en el que la gente de color del mundo se reunió en Bandung, Indonesia, buscando una tercera vía que no fuese capitalista ni comunista. Rosa Parks tomó asiento en el frente de un autobús en Montgomery, Alabama. El historiador francés Alfred Sauvy acuñó el término «Tercer Mundo» en 1952 para reflejar una realidad que comprendía geográficamente a Latinoamérica, el Sureste asiático, Oriente próximo, África y Oceanía, y que no era ni el Occidente capitalista ni el Oriente soviético. Su uso remitía al Tercer Estado, los comuneros de Francia que, antes y durante la Revolución francesa, se opusieron a los clérigos y nobles que componían el Primer y el Segundo estado. Sauvy escribió que «como el Tercer Estado, el Tercer Mundo no es nada y quiere ser algo.» Allen Ginsberg leía ese mismo año su poema Aullido (Howl) buscando un enlace rapsódico, hip, con la gente de color contra el «Moloch cuyo amor es petróleo y piedra sin fin» (Moloch whose love is endless oil and stone). Aunque la biografía de Thompson fue una poderosa contribución a la búsqueda de las raíces indígenas radicales en Inglaterra, también fue parte de la agitación mundial de las capacidades morales de la humanidad, cuya indignación más amarga acaso fue el recibimiento de la explosión americana de la Bomba H (nombre código Bravo) en el Atolón de Bikini en 1954, que envenenó a los pescadores japoneses a bordo del «Lucky Dragon» e inspiró Godzilla.

Este ensayo está adaptado del prefacio a la nueva edición de William Morris: de romántico a revolucionario de E.P. Thompson (Spectre).

Notas:

[1] La palabra inglesa Commonwealth significa «mancomunidad» y refiere hoy a una forma política, pero como término compuesto, su origen remite a la expresión «riqueza común». Todo el texto de Linebaugh juega con las variaciones del término common (común).

[2] John Bull es la personificación del carácter nacional británico –particularmente del inglés– en el mismo sentido que Michel lo es de los alemanes. Aquí se refiere al ciudadano común inglés.

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Solo uno de cada tres miembros de la ONU respalda una nueva resolución contra Rusia. [Y ahora una cosilla de estas tontas y sin importancia, para los políticos oficiales en general: quedaría por saber qué porcentaje de trabajadores de aquí, allá, acullá y parte del extranjero, incluidos los de Bilbao, están de acuerdo con la guerra sabiendo que en el mejor de los casos dicha guerra garantiza que las condiciones de vida para todos los trabajadores y las de sus familias seguirán empeorando paulatinamente. Como se ha dicho, pacata minuta para los políticos servidores del capital]

 

Solo uno de cada tres miembros de la ONU respalda una nueva resolución contra Rusia

 

DIARIO OCTUBRE / agosto 27, 2022

 

El apoyo internacional a Ucrania se ha reducido drásticamente desde marzo



La última propuesta de Ucrania para condenar a Rusia ha atraído el respaldo de solo 58 de los 193 estados miembros de la ONU, muy lejos del número que apoyó simbólicamente a Kiev en la Asamblea General en marzo.

 

El enviado de Kiev ante la ONU, Sergey Kislitsa, anunció la resolución propuesta el miércoles, luego de la reunión del Consejo de Seguridad convocada el día de la independencia de Ucrania. La sesión contó con un discurso en video del presidente Vladimir Zelensky, para el cual el consejo tuvo que anular el protocolo que requiere apariciones en persona, y una serie de declaraciones de los gobiernos occidentales denunciando a Rusia.

El enviado de Moscú, Vassily Nebenzia, proporcionó el contrapunto al presentar evidencia de las atrocidades ucranianas en el registro e incluso nombrar a los partidarios occidentales de Kiev como cómplices en casos específicos.

La resolución de Kislitsa tampoco alcanzó el apoyo que tuvo Kiev en marzo, justo después del inicio de la operación militar rusa. En la sesión de la Asamblea General del 2 de marzo, 141 países miembros, o el 73% de la ONU, votaron a favor de una resolución no vinculante para condenar a Moscú.

Esta semana, sin embargo, ese apoyo se situó en el 30%, sin países africanos, del Golfo Pérsico o BRICS a bordo, y solo dos gobiernos latinoamericanos, Colombia y Guatemala, apoyando a Ucrania.

Fuente

VÍA:news-front.info

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sábado, 27 de agosto de 2022

La socialdemocracia alemana comienza el viraje a favor de la paz en Ucrania

 

La socialdemocracia alemana comienza el viraje a favor de la paz en Ucrania

 

DIARIO OCTUBRE / agosto 27, 2022



La socialdemocracia alemana, un partido típicamente belicista desde hace más de cien años, quiere dar un giro de 180 grados en relación a la Guerra de Ucrania. Exige negociaciones de paz con Rusia, un alto el fuego y el cese del suministro de armas pesadas al ejército de Kiev.

 

El diario Der Spiegel informa de las luchas internas en el seno del SPD, el partido socialdemócrata. A la fuerza ahorcan; la bancarrota económica está haciendo reflexionar a más de uno.

Un sector del SPD quiere un giro de 180 grados sobre Ucrania. Exigen negociaciones, un alto el fuego y el cese del suministro de armas pesadas.

Por supuesto, se echarán atrás como siempre han hecho desde hace un siglo. Pero su petición pública probablemente obligará a Scholz a hacer algunas concesiones y agravará las tensiones dentro del gobierno de coalición.

El SPD es el partido más fuerte de la coalición de gobierno. Algunos sectores se aferran a la idea de la distensión. En un llamamiento, un grupo de políticos socialdemócratas piden que se presione para conseguir un alto el fuego lo antes posible. Sugieren que se considere a China como mediadora entre Rusia y Ucrania.

Un grupo de políticos del SPD pide una ofensiva diplomática para poner fin rápidamente a la guerra en Ucrania. “Necesitamos un alto el fuego lo antes posible como punto de partida para unas negociaciones de paz exhaustivas”, escriben en un llamamiento titulado “¡Las armas deben callar!”, publicado por Der Spiegel.

Los autores reclaman un nuevo intento de “política mundial de distensión”. Una mejora fundamental de las relaciones con Moscú sólo sería posible después de la era del actual dirigente, Vladimir Putin”. Sin embargo, por el momento, “hay que encontrar un modus vivendi con el gobierno ruso sobre la base de un reconocimiento de las realidades que no nos gustan, lo que excluye una nueva escalada de la guerra”.

Los autores abogan por un papel mediador de China, se oponen a los planes de rearme y advierten del envío de material bélico pesado a Ucrania, señalando el peligro de una guerra nuclear. Con carros de combate o aviones de combate, se cruzaría una línea roja, y Rusia lo percibiría como una marcha hacia la guerra.

—https://www.welt.de/politik/deutschland/article240688237/Ukraine-Krieg-SPD-Politiker-fordern-Friedensverhandlungen-mit-Russland.html

FUENTE: mpr21.info

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Cecilia G. de Guilarte, olvidada pionera del reporterismo de guerra

 

Cecilia G. de Guilarte, olvidada pionera del reporterismo de guerra

 

Por Miguel Ángel Fernández

Rebelion / España

 | 27/08/2022 | 


Fuentes: La Marea [Foto: La reportera en una de las salas de trabajo de El Imparcial, en Hermosillo, México]


Llevamos semanas pegados a medios que nos informan de un nuevo conflicto en territorio europeo. La guerra desangra Ucrania dejando un reguero de muerte y destrucción, y los principales medios han emplazado nuevamente a sus reporteros para que sean los ojos y la voz que nos transmitan la actualidad de la guerra. Casi no prestamos atención al hecho de que muchos de esos reporteros son precisamente mujeres, algo normalizado impensable hasta hace poco tiempo.

El nuevo auge del feminismo y la labor de investigadoras como Ana Muiña o Araceli Pulpillo han ayudado a recuperar la genealogía de pioneras del periodismo como Carmen de Burgos, Teresa de Escoriaza o Josefina Carabias. Por su parte, la labor de reporteras contemporáneas como Rosa María Calaf, Carmen Sarmiento o Mónica G. Prieto han apuntalado ese reconocimiento. Y, sin embargo, la figura fundamental de Cecilia García de Guilarte, sigue envuelta en el manto del olvido. Hablamos precisamente de una mujer que debería ocupar por derecho propio un lugar destacado dentro de la historia del reporterismo de guerra -sin contar su dedicación al mundo del periodismo literario y su fecunda producción novelística y teatral-.

La reportera de la que hablamos nació en Tolosa inmersa en un ambiente obrero, por lo que pronto se sintió implicada en la problemática social de la época. Su padre, y principal referente, era militante de la CNT y empleado de la Papelera, donde también trabajaría ella una temporada intentando dar rienda suelta a su conciencia social. “A mí la República me hizo anarquista; (…) porque resultó una República tan pachucha y tan así… Y hacerse anarquista (…) era lo menos que un joven podía hacer en aquellos tiempos en lo tocante a protestar”. Por otro lado, la joven estudiaría, por decisión de la madre, en el colegio de las Hijas de Jesús. De ello le quedaría una peculiar mezcla de socialismo cristiano que, como apunta Manuel Aznar en el libro Cecilia G. de Guilarte de Tabernilla y Lezamiz, es una forma “muy característica del anarquismo finiscular y por ello parece otra enseñanza aprendida de su padre”.

De niña ya había destacado por una insaciable voracidad lectora y una vocación escritora que la lleva, con tan solo 11 años, a publicar su primer relato sobre el vuelo del Plus Ultra, a ganar un premio de cuentos a los 17 y a escribir artículos para el periódico confederal canario En Marcha. A los 20 publica relatos breves en La Novela Ideal de Federico Urales y Teresa Mañé, y en la que colaboran intelectuales más o menos cercanos al mundo libertario y social, como Leopoldo Alas Clarín, Miguel de Unamuno, José Nakens, Francisco Giner de los Ríos, Anselmo Lorenzo, Ricardo Mella o Teresa Claramunt. Y a esa misma edad está ya trabajando para el prestigioso semanario Estampa de Madrid, en el que publica algunos reportajes sonados. La trayectoria de la periodista vasca es, sin duda, meteórica.

En el frente

Pero los años más intensos y fecundos serán los de la guerra civil, el primer conflicto bélico que va a ver la incorporación masiva de mujeres para cubrir lo que ocurre: fotoperiodistas como Gerda Taro, Margaret Michaelis, Kati Horna, reporteras como Gerda Grepp, Lise Lindbæk, Maria Osten… También españolas, como las hermanas Margarita y Carmen Nelken (más conocida por el pseudónimo de Magda Donato), ocupan un espacio destacado en las crónicas periodísticas que vuelan esos días; si bien es cierto que la mayoría trabaja desde la retaguardia, en oficinas o gabinetes de prensa.

No es el caso de Cecilia, que destacará por sus visitas al frente de batalla, llegando incluso a empotrarse en unidades militares. Ella no ha nacido para seguir las indicaciones de Victoria Kent, cuando insta a limitar la colaboración femenina a la retaguardia: “Las mujeres tenemos nuestra misión que cumplir (…) Los hombres tienen su puesto de combate en los campos. Las mujeres lo tenemos combatiendo el hambre de la ciudad”.

Con la sublevación fascista, deja su trabajo en Madrid y vuelve a su tierra natal para poner la pluma al servicio de la causa antifascista en el donostiarra Frente Popular, órgano oficial de la Junta de defensa de Guipúzcoa y donde están representadas todas las fuerzas leales a la República. Esos primeros días, la joven reportera se estrena como corresponsal de guerra acompañando al grupo Los Temerarios al frente de Irún, donde deben tomar posiciones avanzadas. Son días intensos, vividos frenéticamente y sus crónicas son una mezcla de propaganda y aventura, de acción en estado puro. Días también de mazazos en lo personal: en Irún morirá su hermano, Félix, luchando contra los militares sublevados. Pero la vida del diario republicano será efímera, el último número de Frente Popular verá la luz el 12 de septiembre, día previo a la caída de San Sebastián.

Estabilizado el frente en Vizcaya, la reportera se incorporará a la redacción del periódico CNT del Norte en enero de 1937, en cuya redacción, haciendo gala del ideal libertario, todos los integrantes, de director a redactores, cobran el mismo salario. Y es para este medio para el que la reportera consigue su primera gran exclusiva, la entrevista al aviador alemán Karl Gustav Schmidt, único superviviente del derribo de su aparato (Otro aviador había sido linchado por la multitud hasta la muerte como represalia por el bombardeo de Bilbao).

En ella, Cecilia muestra el lado humano de un enemigo amedrentado todavía por lo que ha vivido apenas unas horas antes en las calles bilbaínas, aunque totalmente “alienado por la propaganda nazi”. La entrevista supone un punto de inflexión en la trayectoria de la tolosarra, que se sentirá “más periodista que nunca” recorriendo las calles y los frentes en busca de la noticia. Así, entre enero y febrero de 1937, acude varias veces a la línea de fuego para compartir experiencias con los milicianos vascos en una serie de reportajes de estilo directo y desenfadado que combinan reportaje y entrevistas. De esos días es también una figurada entrevista al Jesucristo de la Gran Vía bilbaína, al que considera como un referente en la lucha social. Se trata de otra muestra de ese socialismo cristiano tan sorprendente para la época.

A medida que avanzan las crónicas de guerra, estas empiezan a adoptar un tono sombrío, alejado del entusiasmo de los primeros meses. Son significativas aquellas en las que, en el frente asturiano, cubre la ofensiva sobre Oviedo: “En estas casas se siente con más intensidad que nunca el dolor de esta guerra suicida. De cara al sol, con fijeza extraña en los ojos inmóviles, unos cuerpos jóvenes ponen la nota de un gris oscuro en el verde y azul de este día espléndido. Es tan corta la distancia que nos separa del enemigo que unos pocos cuerpos bastan para cubrir la semialfombra de carne joven”.

Textos crudos y realistas que ya no dejan espacio a la poesía guerrera: “Máquinas automáticas caminan hacia adelante, movidas por un resorte y solo se detienen cuando una bala rompe la pieza que mueve el mecanismo. Así estos hombres, a los que la bomba de mano deshacía la cabeza sobre las ametralladoras que manejaban. Crispadas en agonía sus manos. Ni un documento. Nada que los identifique. Destrozados sus rostros, nadie diría a qué raza pertenecen estos cuerpos. Son, no una prolongación de la máquina: son un tornillo más. Es la guerra”.

Además, la reportera huye del triunfalismo e incluso consigue sortear la censura militar en artículos que se alejan de la tónica propagandística de otros medios: “Que sepan los que, a fuerza de barajar lo de ‘valientes milicianos’ y ‘fantástica derrota del enemigo’, han terminado por no creer en las derrotas ni en el valor, que las casas de Oviedo, de gruesos cimientos, nos han de costar muchos combates y no pocas víctimas”.

A la vuelta de Asturias repite exclusiva entrevistando a un prisionero italiano capturado en la bolsa de Bermeo, con quien empatiza: “No tiene el orgullo y la pretensión de fortaleza como los germanos”, pues el prisionero, un supuesto comunista obligado por Mussolini a venir a la guerra española personaliza “la Italia que muere en España, por no morir de hambre en su tierra”. Tras la caída del frente Norte, la periodista consigue pasar a la zona republicana y, recién casada, se dedicará a labores domésticas y el cuidado de su hija hasta la derrota de la guerra y el exilio a Francia, donde continuará su labor periodística colaborando en Le Soud-Ouest.

La estancia en el país vecino será corta y la familia toma rumbo a México, donde los comienzos son complicados, y las penurias económicas la llevan a publicar algunas novelas de corte romántico para la editorial Delly, que ella misma denomina “novelas para cambiarlas por pan, sentimentalonas y rosas”, pero rápidamente destacará por una intensa actividad intelectual y cultural, que la llevará a ser considerada como una de las figuras que más contribuye al mundo de la cultura en el exilio, y, de hecho, participará en la fundación del Ateneo Español en el país azteca.

En lo político, sufrirá una evolución que la aleja del anarquismo y la acerca a Izquierda Republicana, organización de cierta relevancia entre los exiliados en México. En su libro Un barco cargado de… confiesa; “Ya se había marchitado mi ilusión anarquista, pero creo que algo del polen de esa flor ha quedado para siempre en mi corazón”.

En su estancia mexicana alternará su dedicación al periodismo con trabajos como el de guionista de radio o la docencia. En Hermosillo, capital del Estado de Sonora, será nombrada jefa del departamento de Extensión Universitaria y directora de la revista Universidad de Sonora. La frenética actividad desplegada le ayudará a integrarse en el país de acogida, pero sin olvidar su origen, por lo que seguirá colaborando con las publicaciones de la comunidad vasca del exilio: Eusko Deya, Tierra Vasca, Gernika…

Y, por supuesto, se dedicará de manera incansable a la producción literaria, cuyas novelas y obras de teatro destacan por la inclusión de mujeres indígenas y una continua llamada de atención a la doble discriminación social y de género que viven las mujeres originarias. Profundizará, además, en aquella temática esbozada en obras anteriores, presentando casi siempre, tal y como recalca Blanca Gimeno en Cecilia G. de Guilarte. Un discurso valiente en el exilio español de 1936 en México “un personaje femenino extranjero fuerte e independiente, que ejerce un cierto activismo social a través de profesiones o tareas destinadas tradicionalmente a hombres”. Estos personajes “son claves que sirven de modelo a las protagonistas que buscan la realización personal, mujeres fuertes y profesionales cuyos trabajos, en la mayoría de las ocasiones, están relacionados con la escritura”.

El regreso a España

Con el tiempo, la nostalgia y los continuos traslados por el territorio azteca van haciendo mella en su ánimo. Lo que sumado al grave accidente de tráfico que sufre en 1959 y en el que casi pierde la vida, le hacen reconsiderar la posibilidad de regresar a España y a su Tolosa natal, lo que llevará a cabo en 1964. Dejó en México a su marido –que se había negado a pisar suelo español mientras viviera Franco– y a Marina, la mayor de sus hijas. Pero la vuelta no será como se había imaginado.

Según explica su hija Ana María en el libro de Blanca Gimeno, “los años en el exilio le hacen idealizar a España y los españoles, y por eso el choque con la realidad es aún más duro”. El regreso a España en 1963 le muestra su rostro más severo y la realidad que se encuentra es muy diferente a la imaginada. La situación social y política de país siguen siendo muy difíciles y pesa la ley del silencio frente a una derrotada que vuelve del destierro. La escritora añora ahora México y siente que se encuentra ante un segundo exilio, al que, en todo caso, va a sobreponerse nuevamente gracias a su reincorporación al periodismo y a la literatura.

Colaborará con La Voz de España en San Sebastián, donde publica una serie de artículos de carácter biográfico bajo los títulos de Los años de las verdes manzanas (marzo – octubre de 1968) y Un barco cargado de… (enero – marzo de 1972) hasta que deba abandonar por las presiones de la dictadura. Y sigue escribiendo novela sin parar: en 1968 envía Todas las vidas al premio Planeta, donde es finalista.

Un año más tarde consigue el éxito con Cualquiera que os dé muerte, ganando el premio Águilas de novela en Murcia, dotado de 250.000 pesetas. Y Cecilia no se esconde: en la rueda de prensa afirma haber sido anarquista de joven y seguir siendo republicana: “Me marché porque me dio coraje perder la contienda. He regresado porque me da coraje estar fuera de España contra mi voluntad”.

La sorpresa del público es notable y al alcalde no le llega la camisa al cuello, ¡la ganadora del premio es mujer y además republicana! A partir de ese momento recibirá el apodo de “Madre coraje”.

Con el tiempo, irán apareciendo los lógicos achaques de la edad y Cecilia fallece el 4 de julio de 1989 en su casa de Tolosa a causa de un infarto, dejándonos un indispensable puñado de textos pioneros en el reporterismo de guerra español y una ingente producción literaria cargada de personajes femeninos, fuertes e independientes que se rebelan contra la estructura patriarcal que les ha tocado vivir.

Fuente: https://www.lamarea.com/2022/08/24/cecilia-g-de-guilarte-olvidada-pionera-del-reporterismo-de-guerra/

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El hijo de Marcelino Camacho presenta en Conil el libro «Apuntes sobre el movimiento obrero» escrito en la cárcel por su padre

 

El hijo de Marcelino Camacho presenta en Conil el libro «Apuntes sobre el movimiento obrero» escrito en la cárcel por su padre

 

TERCERAINFORMACION / 28.08.2022

El cuaderno Apuntes sobre el movimiento obrero es un los 18 cuadernos que escribiera Marcelino Camacho para los seminarios de estudio que se realizaban entre los presos en diferentes materias. Se escribió a principios de los años 70 en la cárcel de Carabanchel y la publicación resultante (editorial Atrapasueños) es un interesante libro de 508 páginas.



El cuaderno Apuntes sobre el movimiento obrero es un los 18 cuadernos que escribiera Marcelino Camacho para los seminarios de estudio que se realizaban entre los presos en diferentes materias. Se escribió a principios de los años 70 en la cárcel de Carabanchel y la publicación resultante  (editorial Atrapasueños) es un interesante libro de 508 páginas, donde se narra la historia del movimiento obrero en España, con citas y datos y una gran diversidad de fuentes utilizadas, que van conformando una perspectiva y unas conclusiones propias determinadas por el sindicalista soriano. Con prólogo de la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y proemio del secretario general de CCOO, Unai Sordo, salió a la venta el pasado 21 de enero, día del nacimiento de Marcelino Camacho. El libro ha sido cuidadosamente editado colectivamente y han participado la propia familia del sindicalista. La presentación del libro se enmarca dentro del programa «Conil lee en la play» convenio suscrito entre la editorial Atrapasueños y el Ayuntamiento de Conil de la Fra. Tendrá lugar el próximo sábado 27 de agosto a las 21.30 horas en la Torre de Guzmán y participarán Marcel Camacho (hijo del sindicalista) y Ernesto Alba, secretario general del Partido Comunista de Andalucía (PCA).

Así se refiere a sus contenidos la ministra:

Son páginas escritas en la madrileña prisión de Carabanchel. Cuadernos de tinta rebelde, rigurosos y honestos, que se sacuden el peso de la Historia, y narran un periplo fundamental no solo del sindicalismo del siglo XX en España sino de la propia conquista de la democracia en nuestro país (del prólogo de Yolanda Díaz).

El interés actual de este texto lo manifiesta Unai Sordo en su proemio: 

Este texto no es solo un libro de Historia del Movimiento Obrero en España, por ello la parte final del texto contiene sendos apartados “¿Qué nos enseña este periodo?” y “En marcha hacía el futuro. Algunos principios del sindicalismo” que intenta ser una proyección de todo lo aprendido sobre el momento actual de la política y sociedad española en plena lucha antifranquista (del proemio de Unai Sordo).

Como indica la editorial «A la cárcel la llamaron la universidad de Carabanchel. Miles de presos políticos y sindicales estudiaron allí lo que el franquismo les prohibía. “Apuntes sobre el movimiento obrero” son unos apuntes que forman parte de los dieciocho cuadernos carcelarios que Marcelino Camacho preparó para dar esa formación a los luchadores por la libertad, la democracia y el socialismo»

 

La OTAN hacia dentro

 

El 27 de agosto de 1985 fallecía en Barcelona nuestro querido maestro y amigo Manuel Sacristán, uno de los pensadores marxistas más fecundos del siglo XX. En diciembre de 1984 publicó este agudo y premonitorio texto la permanencia de España en la OTAN.


La OTAN hacia dentro


Manuel Sacristán

El Viejo Topo

27 agosto, 2022 

 



Muy poca gente cree que España tenga que mantenerse en la OTAN por la necesidad de defenderse de una agresión de los países del Pacto de Varsovia. Probablemente no lo cree ningún miembro del gobierno, y en todo el PSOE solo algunas personalidades de mucho peso, pero escaso y reciente arraigo en lo que fue un partido socialista. Por eso es característico que e1 alegato a favor de la presencia de España en la OTAN no se limite a lo estratégico, sino que opere con una acumulación de argumentos: a la supuesta amenaza militar o misteriosamente política de la URSS (¿cómo va a ser políticamente amenazador un dinosaurio de pies de barro que ha perdido casi todo prestigio ideológico?) se suma la presión de los aliados, los Estados Unidos y los gobiernos que han de darnos permiso para que entremos en la Comunidad Económica Europea. Esta es una constricción interna a1 ámbito de la OTAN, a diferencia de la externa, constituida por la supuesta amenaza del Pacto de Varsovia.

Alguna vez, los portavoces oficiales u oficiosos del gobierno, en vena de sinceridad y siguiendo el uso, tan instructivo, de separar radicalmente ética y política, se dejan ir a la valerosa confesión de que, propiamente, la presión a la que hay que responder integrándonos en la OTAN es la de las potencias occidentales, no la de los países del Este. Los aliados mismos, más frecuente y abiertamente que los gobernantes españoles (para los cuales ha de ser más penoso decirlo), añaden un tercer argumento en favor de la presencia de España en la OTAN, que consiste en un chantaje parecido al anterior: la integración en la OTAN satisface a los militares y los ocupa en asuntos técnicos, por lo que disminuirá su propensión a destruir la democracia mediante un golpe armado.

Todos ésos son aspectos internos de la cuestión española de la OTAN, son OTAN desde dentro. Quienes esgrimen tales razones internas -internas a la Alianza o a la política española- para apoyar la integración en la OTAN son más sinceros que los autores de los discursos oficiales acerca del peligro soviético. Pero si sus argumentos prenden entre los españoles, es posible que su efecto político no sea mucho menos malo que el de la simple hipocresía o e1 de la paranoia, que realmente cree en la amenaza militar del “imperialismo soviético” o del Imperio del Mal sobre España.

Unos y otros están trabajando -hay que suponer que, al menos algunos, sin proponérselo- para destruir no ya la insustancial democracia que hoy tiene e1 país, sino algo mucho más importante, a saber, la confianza que aún le quede a una parte de los españoles en la posibilidad de una vida política decente.

La insistente exhortación a aceptar como buenas bases de la actuación política falsedades manifiestas, o como fatal e ineluctable la sumisión a una o varias coacciones, siempre con el fundamento explicito o tácito de que lo político es amoral (así entienden los autores de esa conminaci6n e1 hecho de que su política es inmoral), tiene que acabar por corromper políticamente a muchos y sumir a otros tantos en la inhibición. Ya se ha andado mucho por ese camino en lo que fue la izquierda social: tenemos poca militancia en partidos y poca sindicalización. En cuanto a la corrupción, no amenaza solo a la base social que puede suponérsele aun al gobierno, sino también a la derecha: ni siquiera al más atlantista puede serle muy sano saber que está en la OTAN mediante la falsedad y e1 chantaje.

Se ha dicho que las decisiones norteamericana y soviética de instalar proyectiles de alcance intermedio en Europa tienen acaso más sentido simbólico que directamente militar. E. P. Thompson ha sostenido eso sólidamente: en ambos casos se trata ante todo de confirmar e1 sometimiento de los vasallos respectivos, de subrayar “la unidad de la Alianza Atlántica” o la “fortaleza monolítica del Pacto de Varsovia”. Algo semejante puede darse en este país con el asunto de la OTAN. Tal vez lo más importante que ocurra si el consenso de unos y otros políticos nos integra definitivamente en la OTAN no sea la integración misma, sino la imposición a los españoles del sentimiento de impotencia, de nulidad política, de su necesidad de obedecer y hasta de volver su c:erebro y su corazón del revés.

Ocurre, en efecto, que la situación de partida presenta, con más claridad que en ningún otro país de Occidente, un dato que e1 gobierno y sus aliados en este punto, hasta la extrema derecha, tienen que eliminar: la mayoría de los españoles es contraria a la permanencia de España en la OTAN, y e1 gobierno esté comprometido a celebrar un referéndum sobre la cuestión.

Para mantener, en esas circunstancias, la permanencia en la Alianza, no hay más que dos caminos: o un acto despótico claro, o la violentación de unos cuantos millones de conciencias por procedimientos tortuosos, por “lavado de cerebro”. Es muy posible que la primera solución (la que adoptarían con gusto los franquistas) fuera menos corrosiva de la sustancia ético-política del país que la segunda. Pero ésta es seguramente la que los sedicentes socialistas tienen más a mano. Con ella el gobierno empezaría si no ha empezado ya— a desintegrar moralmente a los militantes de su propio partido (ya más predispuestos que otros de la izquierda a1 indiferentismo, por su costumbre de estar en una misma organización con gentes de concepciones muy distintas y hasta opuestas), y de ahí la gangrena se extendería, a través de la potente estela de arribistas que arrastra e1 PSOE, hasta sectores populares extensos. Hacia dentro es la OTAN para España tan temible como hacia fuera, y más corruptora.

Publicado en el diario Liberación, 2-12-84. Reproducido en la revista Mientras Tanto, nº 25 ½ , número de intervención inmediata y despliegue rápido OTAN NO (Febrero 1986), pp. 123-125.

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viernes, 26 de agosto de 2022

Agenda Decrecentista Occidental: Algo se avecina geopolíticamente, y es mejor que comencemos a tomarlo en serio

 


Agenda Decrecentista Occidental: Algo se avecina geopolíticamente, y es mejor que comencemos a tomarlo en serio

 

Por Pablo Heraklio

KAOSENLARED

26 de agosto de 2022 

 

Evidencias del desarrollo de agendas decrecentistas impulsadas por las corporaciones angloamericanas a través de los estados títere de occidente.

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Interesantes reflexiones desde la Alt-Right; acompañadas de una seria advertencia. Pasen y vean lo que sucede cuando caen del guindo. Han tardado 40 años en comprender lo que significa globalismo y que los intereses de las corporaciones, que dominan la política y la economía tanto de países individuales como de alianzas, están por encima de los intereses nacionales. Ahora les toca comprender el verdadero significado de liberalismo y el por qué de su fracaso para superarlo.

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Las élites tienen su punto de humor, aunque sea macabro. Notar que el acrónimo del plan Build Back Better, BBB, se corresponde a una clasificación crediticia de dudosa calidad para las agencias de rating. Mientras, el acrónimo del plan europeo de ajuste industrial, “Fit For 55“, también nombrado como FFFF, es un cuádruple failure otorgado a los bonos que valen menos que el papel con que se imprimen, seguramente correspondiente a Alemania, Francia, Italia y España. “Fuck Europe”.

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Salud! PHkl/tctca

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Traducción tarcoteca – Something Is Looming Geopolitically, and We Better Start Taking It Seriously – Global Research 22.8.2022 por Sundance

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Como resultado de la acción colectiva de los gobiernos occidentales bajo los auspicios de una agenda de “cambio climático”, estamos en la cúspide de que suceda “algo” con ramificaciones que nadie ha previsto.

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Los gobiernos occidentales, específicamente Europa occidental, América del Norte (EEUU-Canadá) y Australia/Nueva Zelanda, están tratando intencionalmente de reducir la actividad económica para enfrentar la caída intencional en la producción de energía.

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Esta es la consecuencia central de la agenda Build Back Better BBB promovida por el Foro Económico Mundial.

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Quien diga que existe un punto de referencia para determinar las consecuencias, tanto a corto como a largo plazo, miente. No hay precedente de que las naciones intenten colectiva e intencionalmente reducir la actividad económica.

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Un bloque dividido por Políticas Económicas divergentesS 2KA


Escondiéndose detrás de la falsa justificación de que la inflación actual está impulsada por demasiada demanda, los bancos centrales de Europa, el Banco de Inglaterra, el Banco de Canadá y la reserva federal de EEUU están elevando las tasas de interés. El resultado que estamos sintiendo actualmente es una contracción económica intencional y una recesión global.

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La política monetaria Build Back Better está reduciendo con éxito la actividad económica occidental; sin embargo, las naciones afectadas que producen bienes para los mercados de América del Norte y Europa, específicamente el sureste de Asia, Japón y China, no están aumentando las tasas de interés en un esfuerzo por compensar la caída de la demanda. China ha anunciado que bajará los tipos de interés de su banco central en un esfuerzo desesperado por reducir los costes y mantener en funcionamiento su economía dependiente de las exportaciones.

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Debajo de todo esto, subyace una caída en la producción de energía en las mismas naciones que intentan reducir la actividad económica.

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Gestión dirigida por think-tanks

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Los planificadores de políticas están tratando de gestionar este proceso sin informar a los ciudadanos del objetivo tácito. La escasez de petróleo, carbón y gas natural son problemas autoinfligidos, todo parte de la agenda de BBB.

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Más allá de los aumentos masivos en los costos de la energía, que es la verdadera fuente de la inflación y un resultado directo/intencionado del esfuerzo de BBB, Europa se enfrenta ahora a un invierno que se avecina sin los recursos energéticos para calentar los hogares y sostener a las personas. Las cosas van a ser muy incómodas en Europa este invierno, ya que ahora se pronostican escandalosos apagones.

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Mientras el occidente colectivo intenta, usando sus palabras, “gestionar la transición”, no dispone de mecanismos para controlar un resultado de esta magnitud. Es simplemente una situación demasiado grande para manejar. Cuando la teoría se pone a prueba en el mundo real, los grandes pensadores de grupos de expertos e ideólogos del cambio climático no tienen la capacidad de gestionar una transición y satisfacer las necesidades de las personas a la vez. Más allá del pensamiento esotérico, hay consecuencias reales de estas acciones.

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Mucha gente ha discutido la potencial de escasez de alimentos a largo plazo y, recientemente, la calefacción invernal a corto plazo. Sin embargo, más allá de eso, las consecuencias geopolíticas subsecuentes parecen estar siendo ignoradas. En cambio, lo que observamos es un esfuerzo por seguir fingiendo que los fines del cambio climático justificarán los medios (interrupción de la producción de energía).

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Implosión de la Globalización neoliberal

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En este mundo conectado, cuando las naciones occidentales dejan de comprar cosas, nos encontramos internamente con problemas económicos. Las empresas quiebran, el desempleo aumenta, la tensión financiera se extiende por toda la economía, aumenta la dependencia de los subsidios gubernamentales y se siente un dolor social real. Sin embargo, más allá de los problemas internos, las naciones proveedoras se enfrentan a problemas aún mayores.

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El desempleo en Malasia, Vietnam, Corea del Sur, Japón, Taiwán e incluso China crea un conjunto completamente diferente de problemas de estabilidad regional a nivel geopolítico.

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No hay precedentes de esta situación. Nunca antes en la historia de las naciones industrializadas ningún gobierno ha tratado intencionalmente de reducir su actividad económica. Nunca antes se había hecho con intención porque dentro de la contracción las naciones se empobrecen más, la gente sufre.

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No solo ninguna nación ha intentado alguna vez reducir intencionalmente su riqueza, sino que no existe ningún precedente para una alianza de naciones para unirse con el mismo propósito. Si bien esto puede parecer un ejercicio académico de modelado económico, desafortunadamente es muy real. Lo que estoy describiendo está sucediendo ahora mismo, y será mejor que comencemos a hablar de ello antes de que las consecuencias imprevistas comiencen a convertirse en una crisis.

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En América del Norte (EEUU-Canadá), Europa y Australia, seguirá habiendo aumentos masivos en los precios de los alimentos como resultado del colapso de la producción de energía. Más allá de las naciones occidentales, habrá escasez de alimentos como resultado de la reducción de los rendimientos de las cosechas y la menor producción industrial de alimentos. Esto no es ya controvertido.

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Tampoco es controvertido que las regiones con climas invernales duros paguen mucho más por los escasos recursos calefactores.

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Aceptado esto, lo que sucede geopolíticamente, incluso militarmente, es que toda la economía global comienza a sentir los impactos de la contracción económica de las naciones occidentales a una escala, creada por la acción colectiva, nunca antes vista.

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No tengo ni idea de en qué desembocarán las consecuencias generales, pero sean lo que sean “estas”, sucederán al mismo tiempo, y la gente en todas partes estará más y más desesperada como resultado de su posición económica. No tengo las respuestas, pero estoy seguro de que puedo ver venir el problema.

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El liderazgo político en las naciones occidentales antes mencionadas están aparentemente, tal vez intencionalmente, manteniendo a los pueblos distraídos con deslumbrantes sucesos domésticos para ocupar su tiempo. Sin embargo, alguien debe comenzar a hablar y desafiar seriamente la consecuencia general de este futuro Build Back Better, antes de que sea demasiado tarde.

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Para Saber Más

Un paisaje distópico infernal: 21 nubes oscuras sobre la Amerika de 2021 – Counterpunch 17.11.2021

La “Burbuja de Todo” 2021: el Capitalismo finalizará con Cartillas de Racionamiento. Análisis 7.10.2021

Cronología del choque del Meteorito que extinguió a los Dinosaurios Neoliberales. Fin de un Mundo 12.8.2021

FF55 “Aptos para el 55” el Acuerdo Verde de la UE y el colapso industrial de Europa 24.7.2021

3 Evidencias y 1 Certificado de Defunción del Imperio Americano: Abandono del NWO y Nuevo Fortress America 22.8.2018

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Fuente – Agenda Decrecentista Occidental: Algo se avecina geopolíticamente, y es mejor que comencemos a tomarlo en serio 24.8.2022

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