sábado, 25 de junio de 2022

Defender la sociedad

 

Tal día como hoy en 1984 moría el filósofo francés Michel Foucault. Continuador del esfuerzo ilustrado, su obra y su vida tienen por objeto la libertad. Sólo desde ahí se entiende su larga y sostenida reflexión crítica sobre el poder.


Defender la sociedad

 

Michel Foucault

El Viejo Topo

25 junio, 2022 

 

Curso en el Collège de France (1975-1976)

Resumen del curso

Para realizar el análisis concreto de las relaciones de poder hay que abandonar el modelo jurídico de la soberanía. Éste, en efecto, presupone al individuo como sujeto de derechos naturales o de poderes primitivos; se asigna el objetivo de dar cuenta de la génesis ideal del Estado; por último, hace de la ley la manifestación fundamental del poder.

Habría que intentar estudiar el poder no a partir de los términos primitivos de la relación sino de la relación misma, en la medida en que es ella la que determina los elementos a los que remite: en vez de preguntar a unos sujetos ideales qué cedieron de sí mismos o de sus poderes para dejarse someter, es preciso investigar la manera en que las relaciones de sometimiento pueden fabricar sujetos.

Del mismo modo, en vez de investigar la forma única, el punto central del que todas las formas de poder derivarían como consecuencia o desarrollo, es preciso ante todo permitir que valgan en su multiplicidad, sus diferencias, su especificidad, su reversibilidad: estudiarlas, por lo tanto, como relaciones de fuerza que se entrecruzan, remiten unas a otras, convergen o, al contrario, se oponen y tienden a anularse.

Por último, en vez de otorgar un privilegio a la ley como manifestación de poder, más vale tratar de señalar las diferentes técnicas de coacción que pone en práctica.

Si hay que evitar asimilar el análisis del poder al esquema propuesto por la constitución jurídica de la soberanía, si hay que pensar el poder en términos de relaciones de fuerza, ¿hay que descifrarlo, no obstante, según la forma general de la guerra? ¿Puede servir la guerra como analizador de las relaciones de poder?

Esta cuestión encubre varias otras:                                                                                                                      ―¿La guerra debe considerarse como un estado de cosas primero y fundamental con respecto al cual todos los fenómenos de dominación, diferenciación y jerarquización sociales deben considerarse como derivados?

— ¿Los procesos de antagonismos, enfrentamientos y luchas entre individuos, grupos o clases competen, en última instancia, a los procesos generales de la guerra?

—¿El conjunto de las nociones derivadas de la estrategia o la táctica puede constituir un instrumento valedero y suficiente para analizar las relaciones de poder?

—¿Las instituciones militares y bélicas y, de una manera general, los procedimientos puestos en acción para librar la guerra son en mayor o menor medida el núcleo directo o indirecto de las instituciones políticas?

—Pero la cuestión que habría que plantear en primer lugar sería la siguiente: ¿de qué manera, desde cuándo y cómo se empezó a imaginar que es la guerra la que funciona en las relaciones de poder, que un combate ininterrumpido socava la paz y que el orden civil es fundamentalmente un orden de batalla?

Ésa es la cuestión que se planteó en el curso de este año. ¿Cómo se percibió la guerra en filigrana de la paz? ¿Quién buscó en el fragor y la confusión de la guerra, en el barro de las batallas, el principio de inteligibilidad del orden, las instituciones y la historia? ¿Quién pensó primero que la política era la continuación de la guerra por otros medios?


A primera vista surge una paradoja. Con la evolución de los Estados desde el inicio de la Edad Media, parece que las prácticas e instituciones de la guerra siguieron un desarrollo visible. Por una parte, tendieron a concentrarse en las manos de un poder central que era el único que tenía el derecho y los medios de la guerra; por eso mismo, se borraron no sin lentitud de la relación de hombre a hombre, de grupo a grupo, y una línea de evolución las llevó a exigirse cada vez más en un privilegio de Estado.

Por otra parte, y como consecuencia, la guerra tiende a convertirse en patrimonio profesional y técnico de un aparato militar cuidadosamente definido y controlado. En una palabra: una sociedad íntegramente atravesada por relaciones guerreras fue sustituida poco a poco por un Estado dotado de instituciones militares.

Ahora bien, apenas consumada esta transformación, apareció cierto tipo de discurso sobre las  relaciones de la sociedad y la guerra. Se formó un discurso sobre las relaciones de la sociedad y la guerra. Un discurso histórico político —muy diferente del discurso filosófico jurídico ajustado al problema de la soberanía— hace de la guerra el fondo permanente de todas las instituciones de poder. Ese discurso surgió poco tiempo después del final de las guerras de religión y cuando se iniciaban las grandes luchas políticas inglesas del siglo XVII.

Según este discurso, ilustrado en Inglaterra por Coke o Lilburne en Francia por Boulainvilliers más tarde, por Buat-Nançay, la guerra presidió el nacimiento de los Estados: pero no la guerra ideal ―la que imaginan los filósofos del estado de naturaleza―, sino guerras reales, batallas concretas; las leyes nacieron en medio de las expediciones, las conquistas y las ciudades incendiadas; pero también continúa actuando con pleno ardor dentro de los mecanismos de poder, o al menos constituye el motor secreto de las instituciones, las leyes y el orden.

Por debajo de los olvidos, las ilusiones o las mentiras que nos hacen creer en unas necesidades naturales o en las exigencias funcionales del orden, hay que reencontrar la guerra: ella es la cifra de la paz. Divide permanentemente la totalidad del cuerpo social; sitúa a cada uno de nosotros en uno u otro campo. Y no basta reencontrar esta guerra como principio de explicación: hay que reactivarla, hacer que abandone las formas larvadas y sordas en que prosigue sin que nos demos cuenta claramente y llevarla a una batalla decisiva para la que debemos prepararnos si queremos ser los vencedores.

A través de esta temática caracterizada de una manera todavía muy vaga, puede comprenderse la importancia de esta forma de análisis.                                                                            1) El sujeto que habla en ese discurso no puede ocupar la posición del jurista o el filósofo, vale decir, la del sujeto universal. En esa lucha general de la que habla, está forzosamente de un lado o del otro; participa en la batalla, tiene adversarios, combate por una victoria. Sin duda, procura hacer valer el derecho; pero se trata de su derecho, derecho singular marcado por una relación de conquista, dominación o antigüedad: derechos de la raza, derechos de las invasiones triunfantes o de las ocupaciones milenarias.

Y si habla también de la verdad, es de esa verdad perspectiva y estratégica que le permite alzarse con la victoria. Tenemos aquí, por consiguiente, un discurso político e histórico con pretensiones de verdad y derecho, pero que se autoexcluye explícitamente de la universalidad jurídico filosófica. Su papel no es el que soñaron los legisladores y los filósofos, de Solón a Kant: instalarse entre los adversarios, en el centro y por encima de la contienda, imponer un armisticio, fundar un orden que reconcilie.

Se trata de plantear un derecho afectado por la disimetría y que funciona como privilegio que hay que mantener o restablecer; se trata de hacer valer una verdad que funciona como un arma. Para el sujeto que enuncia un discurso semejante, la verdad universal y el derecho general son ilusiones o trampas.

2) Se trata, además, de un discurso que invierte los valores tradicionales de la inteligibilidad. Explicación por abajo, que no es la explicación más simple, elemental y clara sino la más confusa, oscura y desordenada, la más condenada al azar. Lo que debe servir de principio de desciframiento es la confusión de la violencia, las pasiones, los odios, las revanchas; también la trama de las circunstancias menudas que hacen las derrotas y las victorias.

El dios elíptico y sombrío de las batallas debe iluminar las largas jornadas del orden, el trabajo y la paz. El furor debe dar cuenta de las armonías. De tal modo, en el principio de la historia y del derecho se harán valer una serie de hechos en bruto (vigor físico, fuerza, rasgos de carácter), una serie de azares (derrotas, victorias, éxito o fracaso de las conspiraciones, revueltas o alianzas). Y sólo por encima de este entrelazamiento se dibujará una racionalidad creciente, la de los cálculos y las estrategias, racionalidad que, a medida que ascendemos y se desarrolla, se vuelve cada vez más frágil, más aviesa, más ligada a la ilusión, a la quimera, a la mistificación.

Así, tenemos aquí todo lo contrario de los análisis tradicionales que, bajo el azar aparente y superficial, bajo la brutalidad visible de los cuerpos y las pasiones, intentan recuperar una racionalidad fundamental, permanente, ligada por esencia a lo justo y al bien.

3) Este tipo de discurso se desarrolla por entero en la dimensión histórica. No se propone juzgar la historia, los gobiernos injustos, los abusos y las violencias según el principio ideal de una razón o una ley, sino despertar, al contrario, bajo la forma de las instituciones o las legislaciones, el pasado olvidado de las luchas reales, de las victorias o de las derrotas enmascaradas, la sangre seca en los códigos. Se asigna por campo de referencia el movimiento indefinido de la historia.

Pero le es posible, al mismo tiempo, apoyarse en formas míticas tradicionales (la edad perdida de los grandes antepasados, la inminencia de los nuevos tiempos y las revanchas milenarias, el advenimiento del nuevo reino que borrará las antiguas derrotas): es un discurso que será capaz de contener tanto la nostalgia de las aristocracias agonizantes como el ardor de las revanchas populares. En suma, en oposición al discurso filosófico jurídico que se ajusta al problema de la soberanía y la ley, este discurso que descifra la permanencia de la guerra en la sociedad es un discurso esencialmente histórico político, un discurso en que la verdad funciona como arma para una victoria partidaria, un discurso sombríamente crítico y al mismo tiempo intensamente mítico.


El curso de este año se consagró a la aparición de esa forma de análisis: ¿de qué manera se utilizó la guerra (y sus diferentes aspectos: invasión, batalla, conquista, victoria, relaciones de los vencedores con los vencidos, saqueos y apropiación, levantamientos) como un analizador de la historia y, de una manera general, de las relaciones sociales?

  1. En principio hay que descartar algunas falsas paternidades. Y sobre todo la de Hobbes. Lo que éste llama la guerra de todos contra todos no es en modo alguno una guerra real e histórica sino un juego de representaciones por el cual cada uno mide el peligro que cada uno de los demás representa para él, estima la voluntad de combatir que tienen los otros y calibra el riesgo que él mismo correría si recurriera a la fuerza. La soberanía ―ya se trate de una “república de institución” o de una “república de adquisición”― no se establece por obra de una dominación belicosa sino, al contrario, por un cálculo que permite evitar la guerra. Para Hobbes, lo que funda el Estado y le da su forma es la no-guerra.
  2. La historia de las guerras como matrices de los Estados se esbozó, sin duda, en el siglo XVI, al final de las guerras de religión (en Francia, por ejemplo, con Hotman). Pero este tipo de análisis se desarrolló sobre todo en el siglo XVII. En Inglaterra, en primer lugar, en la oposición parlamentaria y entre los puritanos, con la idea de que la sociedad inglesa era desde el siglo XI una sociedad de conquista: la monarquía y la aristocracia, con sus instituciones distintivas, eran presuntamente una importación normanda, pese a lo cual el pueblo sajón habría conservado, no sin esfuerzo, algunas huellas de sus libertades primitivas.

Contra ese fondo de dominación bélica, historiadores ingleses como Coke o Selden restablecen los principales episodios de la historia de Inglaterra; cada uno de ellos se analiza como una consecuencia o como una reanudación de ese estado de guerra histórica primordial entre dos razas hostiles y que difieren por sus instituciones y sus intereses. La revolución de la que estos historiadores son contemporáneos, testigos y a veces protagonistas sería así la última batalla y la revancha de esa antigua guerra.

Encontramos un análisis del mismo tipo en Francia, pero más tardíamente, y sobre todo en los medios aristocráticos de fines del reino de Luis XIV. Boulainvilliers aportará su formulación más rigurosa; pero esta vez la historia se cuenta y los derechos se reivindican en nombre del vencedor; al darse un origen germánico, la aristocracia francesa se atribuye un derecho de conquista y, por lo tanto, de posesión eminente sobre todas las tierras del reino y de dominación absoluta sobre todos sus habitantes galos o romanos; pero se asigna también prerrogativas con respecto al poder real, que sólo se habría establecido en el origen por su consentimiento y debería mantenerse siempre en los límites fijados entonces.

La historia así escrita ya no es, como en Inglaterra, la del enfrentamiento perpetuo de los vencidos y los vencedores, con la categoría fundamental del levantamiento y las concesiones arrancadas; será la historia de las usurpaciones o las traiciones del rey contra la nobleza de la que salió y de sus colusiones contra natura con una burguesía de origen galorromano.

Este esquema de análisis retomado por Freret y, sobre todo, por Buat-Nançay  fue la apuesta de toda una serie de polémicas y la ocasión de investigaciones históricas considerables hasta la Revolución. Lo importante es que el principio del análisis histórico se busque en la dualidad y la guerra de razas. A partir de ahí y por medio de las obras de Augustin y Amédée Thierry van a desarrollarse en el siglo XIX dos tipos de desciframiento de la historia: uno se expresará en la lucha de clases; el otro, en el enfrentamiento biológico.

Publicado en el Annuaire du Collège de France. Histoire des systèmes de pensée, curso 1975-1976.

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viernes, 24 de junio de 2022

Nadie pudo desmentir los informes de Wikileaks, pero el preso es Assange

 

Nadie pudo desmentir los informes de Wikileaks, pero el preso es Assange

 

Por Aram Aharonian

Rebelion

20/06/2022 

 

Fuentes: CLAE - Rebelión


Seguirá preso, porque para el poder occidental y cristiano es mucho mejor criminalizarlo a él que aceptar las culpas de genocidio, torturas y toda la miseria de las acciones militares y de gobierno no sólo de Estados Unidos, sino también de sus aliados, en especial el Reino Unido.

La indecencia del poder y la manipulación del imaginario colectivo se suman a la ignominiosa decisión de la ministra del Interior del Reino Unido Priti Patel, quien autorizó la extradición a Estados Unidos del informador australiano Julian Assange, fundador de Wikileaks, acusado por Washington de 17 cargos de espionaje y uno por supuestos delitos cibernéticos.

Lo curioso de todo esto es que jamás Estados Unidos desmintió los hechos que revelaban los 700 mil documentos de la Casa Blanca y el Pentágono, en su mayoría sobre las barbaries cometidas por Estados Unidos en Irak y Afganistán. filtrados por Wikileaks: torturas, asesinatos, masacres, espionaje, manipulación. O sea, se quiere penar con 175 años de prisión (que difícilmente nadie pueda cumplir) al denunciante, no a los perpetradores. La verdad ha sido asesinada. El periodismo también.

Un comunicado del ministerio del Interior británico afirma, en supuesto tono humanitario, que la extradición no puede ser opresiva, injusta o un abuso procesal y que tampoco se ha determinado que sea incompatible con sus derechos humanos, incluyendo su derecho a un juicio justo y a la libertad de expresión. Assange fue arrestado en 2019, después de pasar más de siete años refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

Seguirá preso, porque para el poder occidental y cristiano es mucho mejor criminalizarlo a él que aceptar las culpas de genocidio, torturas y toda la miseria de las acciones militares y de gobierno no sólo de Estados Unidos, sino también de sus aliados, en especial el Reino Unido. Quienes lo juzgan son quienes debieran estar presos y condenados por la Corte Internacional de Justicia, por todas las graves denuncias jamás rechazadas

La hipocresía y la falsedad de las expresiones de Patel resulta evidente a la vista de las revelaciones sobre el espionaje ilegal que la estadunidense Agencia Central de Inteligencia llevó a cabo sobre Assange, en el curso del cual interceptó conversaciones entre éste y sus abogados con la finalidad de debilitar las estrategias de defensa legal del acusado. 

Por enésima vez los medios publicitan lo que Naciones Unidas calificó de tortura: el trato que recibe Assange en esa especie de Guantánamo británico en el que está recluido, después de más de una década de confinamiento domiciliario y aislamiento carcelario. Las «noticias» sobre Assange apenas son notas judiciales. Dan cuenta del destrozo que le han provocado. Es un paria enajenado, un asperger deprimido al borde del suicidio, señala Víctor Sampedro.

A Assange lo ajustician en bucle. Los medios que se lucraron con sus filtraciones publicitan su castigo y encubren su gesta. Apenas ejercen de notarios correveidiles y perros falderos de los torturadores. Assange sería libre si tan siquiera uno de los directores que publicaron sus filtraciones – pongamos en El País, Le MondeThe New York Times o The Guardian – se hubiera autoinculpado de los cargos que pesan sobre el hacker australiano, añade.

Asumir como propio el delito de investigar y revelar verdades habilita para ejercer el periodismo. Autoincúlpándose las feministas lograron el derecho al aborto y los insumisos acabaron con el servicio militar, recuerda el español.

«Cualquiera en este país que se preocupe por la libertad de expresión debería estar profundamente avergonzado de que la ministra del Interior haya aprobado la extradición de Julian Assange a EEUU, el país que planeó su asesinato», señala el comunicado de Wikileaks. Amnistía Internacionalpuso el grito en el cielo. Su secretaria general, Agnès Callamard, advirtió que «permitir que Julian Assange sea extraditado a Estados Unidos “envía un mensaje escalofriante a los periodistas de todo el mundo». 

Acallar a Assange a cualquier precio

Los sucesivos gobiernos estadounidenses se empecinaron en fabricarle delitos imaginarios. No cabe acusar de espía a quien no sirvió a potencia alguna, sino que trabajó para informar a la opinión pública internacional. 

Y, por añadidura, la determinación impone una intolerable limitación al derecho a la información de las sociedades. Hoy, Julian Assange se encuentra recluido en la prisión londinense de alta seguridad de Belmarsh desde abril de 2019 y sujeto al acoso judicial por los gobiernos de Estados Unidos, Suecia y Gran Bretaña desde 2010. 

Es claro que las maniobras entre Washington y Londres para consumar la farsa judicial constituyen un inequívoco mensaje de escarmiento para todo el gremio periodístico del mundo: el poder público de esas naciones no tolera ser exhibido en sus actos delictivos, en su corrupción y en su indecencia, y se vengará de quienes se atrevan a ponerlo en evidencia, dice un editorial del diario mexicano La Jornada. 

Assange brindó un servicio trascendente a la transparencia y a la información, al entregar a La Jornada (como a otros medios de todo el mundo)  miles de cables diplomáticos enviados al Departamento de Estado por la embajada y los consulados estadounidenses en ese país en los que se registró la descomposición del gobierno de Felipe Calderón y su sumisión ante Washington, en el contexto de la Iniciativa Mérida.

Decenas de organizaciones internacionales denunciaron los atropellos, arbitrariedades y violaciones a los derechos fundamentales en el juicio en contra del fundador de WikiLeaks, entre ellas, la Relatoría de la Organización de Naciones Unidas sobre la Tortura y Amnistía Internacional, pero la decisión estaba tomada en los más alto niveles de la “inteligencia” estadounidense y británica: hay que acallar, aniquilar al mensajero. 

Todavía usted puede encontrar en las redes el video Asesinato colateral, que grabó desde un helicóptero militar el homicidio de 12 civiles –entre ellos, dos periodistas de la agencia Reuters– en la Bagdad ocupada por las tropas estadounidenses en julio de 2007. El video muestra el momento en que el grupo de ciudadanos fue ametrallado por los tripulantes, quienes unos segundos más tarde perpetraron otro ataque sobre una familia iraquí que acudió en ayuda de los heridos. 

Los autores materiales, intelectuales y políticos de ese crimen –y todos los otros-  no fueron llamados a cuentas nunca, pero quienes enteraron al mundo de ese hecho –la ex soldado estadunidense Chelsea Manning y el propio Assange– fueron sometidos desde entonces a un implacable acoso judicial que, en el caso del australiano, desemboca ahora en la aprobación para que sea extraditado a Estados Unidos.

Si algo puede sorprender, es que los sucesivos gobiernos estadounidenses jamás desmintieron ninguna de las filtraciones y los informes de Wikileaks y todos los responsables siguen libres y… haciendo campaña contra Assange.

El gobierno estadounidense exigía el encarcelamiento del australiano mientras procesaba a la informante principal de Assange, la soldado  Chelsea Manning, ganando  tiempo para armarle 18 imputaciones por delitos graves. No se trata de un acto de justicia, sino una acción de venganza contra quien destapa los muchos trapos sucios de EEUU y un escarmiento dirigido a informadores y periodistas para que no se atrevan a exhibir las miserias internas del poderío estadounidense.

Wilkipedia reprodujo sus hallazgos en una serie de diarios de gran tirada a lo largo y ancho del mundo, a los que la “justicia” de Washington y Londres no se animó a atacar.

¿Será que Assange fue quien comandó a los soldados de EE.UU. acribillando a gente desarmada en un suburbio de Bagdad, en abril de 2010, evidenciado en el vídeo Collateral Murder?

¿Será Assange el responsable de las violaciones de los derechos humanos en Irak y Afganistán? Wikileaks publicó (julio de 2010) más de 90.000 documentos desclasificados que demostraban las graves violaciones en Irak y otros 400.000 documentos (octubre de 2010) que destapaban la atrocidades ocultas en Irak.

¿Será Assange quien envió los correos del director de la CIA John Brennan, en los que habla de tortura en los interrogatorios a los sospechosos de terrorismo? ¿Será quien escribió las comunicaciones del gobierno estadounidnse con sus delegaciones diplomáticas., entre ellas la que informaba sobre el paso de los vuelos de la CIA por territorio español, con presos que iban con destino a Guantánamo?.

¿Será quien detuvo sin casusa a cientos de afganos e iraníen y los torturó salvajemente en los campos de concentración de  Bucca, Guantánamo y Abu Ghraib? ¿O quizá quien escribió el manual del Ejército de EE.UU. para los soldados en Guantánamo?

¿Sería Assange quien dirigía la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) cuando realizó escuchas secretas del encuentro entre Ángela Merkel y el secretario general de la ONU Ban Ki-Moon, o cuando espió la reunión privada entre el italiano Silvio Berlusconi, el francés Nicolás Sarkozy y Merkel y grabó escuchas de una conversación entre Berlusconi y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu?

¿Será Assange quien redactó los 30 mil comprometedores correos de Hillary Clinton en marzo de 2016 o las 27.000 comunicaciones del Comité Nacional Demócrata (CND) y 50.000 correos electrónicos de John Podesta, jefe de la campaña presidencial de Clinton, donde acusaba a Arabia Saudí y Qatar de apoyar a la terrorista Estado Islámico (Dáesh)?.

¿O estará implicado en la red de tráfico de personas y abuso sexual de altos funcionarios del Partido Demócrata que desató el escándalo Pizzagate? O quizá fue quien financió a la ultraderechista Vox en España y no quien reveló las grandes fortunas y altos ejecutivos españoles que financiaron su nacimiento. 

¿Habrá sido Assange quien redactó la guía secreta que empleaban los agentes de la central estadounidense de inteligencia CIA para infiltrarse en Europa bajo identidades falsas y reveló que los espías de EEUU manejaban el manual de control de fronteras de la Unión Europea (UE), filtrando los informes del programa ‘Checkpoint’ de la CIA?.

No, obviamente no. Los criminales están y seguirán libres, defendidos por el establishment, el lawfare y la parafernalia de los medios hegemónicos. El delito de Assange fue informar sobre lo que sucedía, basado sólo y exclusivamente en los informes de los organismos de (in)seguridad estadounidenses.

Dolor de madre

En una carta abierta, Christine Ann Assange, madre de Julian Assange, señala “el dolor de ver a un hijo sano deteriorarse lentamente, porque se le negó la atención médica y sanitaria adecuada en años y años de prisión; la angustia de ver a mi hijo sometido a crueles torturas psicológicas, en un intento de romper su inmenso espíritu; la constante pesadilla de que sea extraditado a EEUU y luego pasar el resto de sus días enterrado vivo en total aislamiento”.

Añade., “el miedo constante de que la CIA pueda cumplir sus planes para asesinarlo; la ola de tristeza cuando vi su frágil cuerpo caer exhausto por un mini derrame cerebral en la última audiencia, debido al estrés crónico” y señala que “muchas personas quedaron traumatizadas al ver una superpotencia vengativa que usa sus recursos ilimitados para intimidar y destruir a un individuo indefenso”.

Adiós al periodismo

Rara avis Wikileks, porque cada vez son menos los periodistas activistas de la transparencia y son reemplazados por quienes se preocupan de las relaciones públicas del poder. Las redacciones ya no hacen periodismo, sino publicidad corporativa y propaganda política disfrazada de noticias.

No resulta sencillo enterrar la denuncia incontestable, sin réplica posible, de los crímenes de guerra del Pentágono, del neoimperialismo de la red diplomática más poderosa del mundo. Imaginéamos que Wikileaks pudiera informar sobre Ucrania: seguramente no habría guerra.

El silencio de los medios es cobarde, es la del cómplice. Quizá esperamos demasiado: al menos que cuando se conocieron las filtraciones hubiera actos de indignación, que el periodismo -esa especie en extinción- migrara a información fundamentada en base a datos reales, mientras hay quienes esperaban que la globalización sirviera al menos para defenmder los derechos humanos de las arremetidas del poder en red. 

Hay optimistas que creen que en la justicia británica hay más sensatez y decencia que en el gobierno de Londres encabezado por Boris Johnson, y hay quienes sueñan con que Assange sea puesto en libertad en el menor tiempo posible. 

No es casualidad que el mandato de Donald Trump sentara las bases para masacrar jurídicamente a Assange, ni que sea el gobierno de Boris Johnson (quizás el líder más belicista junto con Vladimir Putin), el que dé luz verde a su extradición. Reivindicar a Assange es desnudarlos, dice Sampedro.

Cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez dijo que el periodismo es el mejor oficio del mundo. En Maceió, y en plena campaña electoral, el expresidente brasileño Lula de Silva dijo que Assange “debería estar recibiendo un Óscar de decencia y coraje porque denunció al planeta, un país espiando a otro país. ¿Qué crimen cometió Assange?. Es el crimen que todos ustedes cometieron: dijo la verdad»..

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) 

Fuente: https://estrategia.la/2022/06/19/nadie-pudo-desmentir-los-informes-de-wikileaks-pero-el-preso-es-assange/

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Petro, una victoria histórica

 

El triunfo de Gustavo Petro y Francia Márquez en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia supone una victoria extraordinaria, de proyección no sólo nacional sino continental. Los vientos de cambio retomaron brío en la región.


Petro, una victoria histórica

 

Atilio Borón

El Ojo Atípico

24 junio, 2022 

 

Con poco más del 98 por ciento de las mesas escrutadas se confirmó el triunfo de Gustavo Petro, candidato del Pacto Histórico, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia. Petro reunía el 50.51 por ciento de los votos contra 47.22 de su rival. Se trata de una victoria extraordinariade proyecciones no sólo nacionales sino continentales. Lo primero, porque se produce en un país sometido durante largas décadas al arbitrio de una de las derechas más brutales y sanguinarias de América Latina. El crepúsculo de su predominio se vislumbró en la primera vuelta electoral cuando el uribismo, como personificación de aquellas nefastas fuerzas políticas, no pudo siquiera garantizar que uno de sus varios candidatos pudiera llegar al balotaje. Por eso debieron recurrir a un personaje de opereta como Rodolfo Hernández, en quien volcaron todo su apoyo y trataron de presentarlo como si fuera un estadista cuando en realidad era un bufón, y fracasaron en su empeño. Los candidatos del Pacto Histórico debieron luchar contra un establishment que controla todos los resortes del poder en Colombia, y lograr derrotarlo. Un mérito que, sin duda, debe ser saludado por todas las fuerzas democráticas de Latinoamérica y el Caribe.

Decíamos también que se trata de una victoria de proyecciones continentales porque reafirma los vientos de cambio que retomaron brío en la región, luego de un breve interregno de la derecha, con la elección de Andrés Manuel López Obrador en México en Julio del 2018, seguida al año siguiente por las victorias de Alberto Fernández en Argentina y de Evo Morales en Bolivia, frustrada ésta última por la conspiración maquinada por la OEA, la Casa Blanca y la derecha fascista boliviana. No obstante, con la victoria de Luis Arce en 2020 se retomó el rumbo provisoriamente abandonado a causa del golpe y, posteriormente las victorias de Daniel Ortega en Nicaragua, Pedro Castillo en Perú, Xiomara Castro en Honduras y Gabriel Boric en Chile, a las que se suma la del Pacto Histórico en Colombia reafirmaron la voluntad de cambio que cada vez con más fuerza se respira en éste, el continente más desigual del planeta. Se constituye así un promisorio telón de fondo sobre el cual se librará la gran batalla de las elecciones presidenciales en el Brasil el próximo mes de octubre, donde todo parece indicar que Luiz Inacio “Lula” de Silva debería alzarse con la victoria. En ese caso tendríamos nuevamente una Latinoamérica mayoritariamente teñida de rojo -un rojo pálido, sin duda- pero rojo al fin y que abre las puertas para renovadas oleadas transformadoras.

Obviamente la trágica historia colombiana nos obliga a ser cautos. Se supone que Petro debería asumir la presidencia el 7 de agosto, cuando se conmemora un nuevo aniversario de la batalla de Boyacá. Hay por lo tanto que remontar una cuesta de casi dos meses antes de que el candidato del Pacto Histórico se aposente en el Palacio de Nariño. La historia latinoamericana es pródiga en ejemplos de elecciones robadas, magnicidios y toda clase de estratagemas destinadas a burlar la voluntad mayoritaria de la población. No podemos olvidar lo ocurrido en Chile, cuando tras el triunfo de Salvador Allende el 4 de septiembre de 1970 la derecha se lanzó con todas sus fuerzas –con el enfático apoyo de Nixon desde la Casa Blanca- para impedir que el Congreso Pleno ratificara la victoria del candidato de la Unidad Popular. Y en ese afán no dudaron en asesinar a René Schneider Chereau, militar constitucionalista y ​​comandante en jefe del Ejército, que había manifestado la vocación legalista del arma.

En un país como Colombia, lastrado por una sucesión de “narcogobiernos” que forjaron una sólida alianza entre el paramilitarismo, el narco y los aparatos de seguridad del Estado no sería de extrañar la existencia de sectores ultraderechistas dispuestas a cualquier cosa con tal de impedir la asunción de Gustavo Petro y Francia Márquez y, de no ser eso posible, maniatarlo una vez en el cargo para que no pueda gobernar. No nos olvidemos que en términos sociopolíticos en los últimos años Colombia se convirtió en un protectorado norteamericano, con al menos siete bases militares de ese país instaladas en su territorio y sería ingenuo pensar que esta noche los oficiales estadounidenses estarán brindando por el triunfo de Petro. Por lo tanto, el Pacto Histórico tiene que redoblar su actitud de permanente vigilancia para evitar que su victoria sea birlada por la poderosa derecha colombiana –que controla la riqueza, el Poder Judicial y los grandes medios de comunicación – y sus patrocinadores establecidos en Washington. Y para ello será fundamental contar con “el otro poder” alternativo al del establishment: el pueblo consciente, organizado y movilizado. Lo peor que podría pasarle a la buena y noble gente nucleada en el Pacto sería pensar que la tarea ha concluido y que es hora de regresar a sus casas. Por eso es alentador saber que hace pocas horas Petro escribió en un tuit que “hoy es el día de las calles y las plazas”. Agregaría, no obstante, que de ahora en más todos los días deberán ser de calles y plazas porque es la única, exclusiva, garantía que tiene un gobierno popular. No es un consejo de este modesto analista sino la tesis central de Nicolás Maquiavelo al indagar sobre los fundamentos de la estabilidad política de los gobiernos populares. Ojalá que Petro, Francia y toda su gente tomen muy en cuenta lo que escribiera el padre de la ciencia política moderna.

Texto publicado originalmente en Página 12.

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La OTAN comienza a vislumbrar una victoria de Rusia en Ucrania

 

La OTAN comienza a vislumbrar una victoria de Rusia en Ucrania

 

INSURGENTE.ORG / 23 junio 2022

 

Stoltenberg: el precio de la victoria de Rusia en Ucrania para la OTAN será más alto que el de la asistencia a Kiev.

El costo de las consecuencias de una victoria rusa en Ucrania para la OTAN será mayor que apoyar a Kiev durante mucho tiempo. Así lo anunció el martes 22 de junio el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Así, durante una rueda de prensa en Bruselas, organizada por el diario Politico, señaló que el precio que tendrá que pagar Europa si Rusia logra todos los objetivos marcados en la operación especial será muy superior al precio que pagan hasta el día de hoy. por el apoyo a Ucrania. El secretario general de la OTAN también advirtió que los países de la Alianza del Atlántico Norte «deben prepararse para tirar de esta correa durante mucho tiempo».

“Mi mensaje político es: no importa cuánto dure, debemos continuar brindando un apoyo sustancial durante el tiempo que sea necesario para que Ucrania prevalezca como un país soberano e independiente”, concluyó.

El 18 de junio, Stoltenberg señaló que el suministro de armas modernas a Kiev podría dar a Ucrania la oportunidad de recuperar el control sobre las regiones de Donbass. Al mismo tiempo, subrayó que la OTAN, si bien continúa brindando asistencia militar, no es parte del conflicto.

El mismo día, señaló que los aliados en el bloque deben continuar apoyando a Kiev y estar preparados para la naturaleza prolongada del conflicto por Ucrania.

El 11 de junio, The Washington Post informó que la euforia se está desvaneciendo gradualmente en los países occidentales de que la operación especial de Rusia podría terminar con la victoria de Ucrania.

El 8 de junio, The New York Times declaró que Kiev estaba ocultando deliberadamente información sobre el estado real de las cosas en el frente de los Estados Unidos , por temor a que los suministros de armas se ralentizaran.

El 7 de junio en Francia, Pierre Gentillet, miembro de la Mesa del Diálogo franco-ruso, predijo una inminente victoria rusa en Ucrania. Gentillet enfatizó que las tropas rusas lograron romper la resistencia de aquellas partes de las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU), que eran capaces de algún tipo de contraataque incluso al comienzo de la operación especial.

Previo a esto, el 2 de junio, Andrew Latham, profesor de relaciones internacionales en el McAlester College de EE.UU., escribió en un artículo para The Hill que la victoria de Ucrania sobre Rusia era imposible. Latham agregó que las Fuerzas Armadas de Ucrania sufren enormes pérdidas y se debilitan cada día, por lo que solo hay un resultado posible de los acontecimientos: una Ucrania fragmentada y dividida.

sputnik

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jueves, 23 de junio de 2022

Algoritmo sensible, élites insensibles: el problema de raíz del capitalismo 4.0

 

Algoritmo sensible, élites insensibles: el problema de raíz del capitalismo 4.0

 

Por Paula GiménezMatías Caciabue 

Rebelion

22/06/2022 | Conocimiento Libre


Fuentes: CLAE


Recientemente trascendió la noticia de que el gigante tecnológico Google suspendió a un ingeniero de su planta tras revelar que una Inteligencia Artificial tiene vida propia.

“Es sensible”, afirmó Blake Lemoine, en referencia al chatbot LaMDA, acrónimo de Modelo de Lenguaje para Aplicaciones de Diálogo (El Destape, 13/06/2022). 

Rápidamente acuden a nuestra imaginación películas y series que cuentan acerca de un futuro distópico, donde una especie de “dictadura cyborg” domina la tierra. No nos interesa aquí filosofar acerca del límite entre lo posible y lo imposible, sino más bien problematizar acerca de las características de esta transformación tecnológica, que es objetiva, material y pretende aparecer como irreversible.

Desde el Foro Económico Mundial, que año a año se reúne en Davos, vaticinan los  escenarios de un futuro que interpela la imaginación del mejor cineasta. En los últimos tiempos este Foro, donde una nueva aristocracia financiera y tecnológica resuelve una serie de objetivos estratégicos que luego se operacionalizan e imponen como decisiones políticas para toda la humanidad, viene proponiendo el “Gran Reseteo”, una iniciativa que llama a dar forma a una recuperación económica y a la futura dirección de las relaciones globales en nombre de una supuesta prosperidad de todos. 

La guerra, la pandemia y la destrucción del planeta asedian al mundo como si fueran las  Plagas de Egipto. La diferencia es que esto no se trata de un relato bíblico, sino que son obras de un capitalismo insaciable que, lejos de todo lo que vociferan los libertarios, se muestra como un sistema incapaz de garantizar la continuidad de la vida humana. La ONG Red de Huella Global anunció que el próximo 28 de julio será el “Día del Sobregiro de la Tierra de 2022”, y marca la fecha en que la humanidad utilizará todos los recursos biológicos que la Tierra regenera durante todo un año calendario.

A eso se agrega una inflación mundial descontrolada, una economía que no crece, un aumento descomunal del precio de los alimentos y la energía, que realmente hacen pensar que el escenario futuro es catastrófico. Será la extensión de un presente que ya lo es. 

Un simple ejemplo basta para dimensionar la escala del asunto: Andrew Bailey, el gobernador del Banco de Inglaterra -cuna histórica del capitalismo- pidió disculpas a los parlamentarios británicos y anunció “apocalípticos aumentos de precios de los alimentos a nivel mundial”, que van a generar “una hambruna global” (Clarín, 17/05/2022).

En economía política es sabido que, dentro del capitalismo, un mayor desarrollo de la ciencia y la tecnología, produce una prescindencia mayor de la mano de obra, ensanchando la brecha entre una clase trabajadora calificada, a la que los estrategas del marketing llaman “colaboradores” y tientan con salarios en dólares, y un ejército de trabajadores con “saberes obsoletos” condenados a la precariedad, conformando, como remanente, una “clase inútil” que se traduce en un aumento de la desocupación y la pobreza a escala global. 

Los CEO´s del mundo lo saben muy bien. Elon Musk ya hablaba del tema en 2017, cuando en la Cumbre Mundial de Gobierno sostuvo que “cada vez habrá menos trabajos que un robot no pueda hacer”, por lo que “surgirán nuevos empleos en los que sea fundamental combinar la inteligencia humana con la inteligencia artificial para que se potencien. Habrá que implementar algún programa frente al “desempleo masivo” (Forbes, 26/08/2021).

También Barak Obama, ex presidente demócrata de EEUU, en su participación en el Digital Entreprise Show (DES 2022) explicó que, indudablemente, la automatización “va a reducir el número de empleos que realizan tareas repetitivas. Lo que necesitamos es reimaginar cómo se distribuye el trabajo, puede que tengamos menos empleos que antes. Debemos tener esta conversación ahora para que cuando llegue toda esta revolución estemos preparados. No estamos anticipando lo rápido que están viniendo estos cambios. Debemos plantearnos ya la jornada de cuatro días por la llegada de la inteligencia artificial” (El Español, 14/06/2022).

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirma que tenemos una población mundial de 8000 millones de personas, donde la fuerza de trabajo que se encuentra ocupada hoy es de 3.300 millones de personas, de las cuales 2.000 millones cuentan con trabajos informales y apenas 1.300 millones con trabajos formales, con Derechos garantizados. Es decir, el trabajo “digno” sólo emplea al 41% de la población económicamente activa a nivel mundial.

En cuanto a las proyecciones para 2022, también la OIT, en su informe “Perspectivas sociales y del empleo en el mundo 2022”, prevé un aumento récord de desocupados, después de dos años de crisis pandémica, observando “daños potencialmente duraderos en el mercado de trabajo”, aumentando la población obrera sobrante (OIT, 17/01/2022). 

El Instituto McKinsey publicó en un informe que un 5% adicional de trabajadores se agregará al 22% de la población que ya era vulnerable antes de la Pandemia de Covid-19. El Informe, estima que cerca de ocho millones de personas podrían ser desplazados de sus trabajos por este proceso de automatización y digitalización para el 2030, es decir, dentro de 8 años. 

Esto nos deja ver dos cuestiones fundamentales. Por un lado, que producimos igual o más en menos horas de trabajo formal. Por el otro, surge de manera inevitable un cuestionamiento acerca de qué ocurre con el tiempo de ocio, o el “tiempo disponible” que se libera en los días y las horas que “no se trabaja”, dado que los límites entre nuestro tiempo de trabajo y nuestro tiempo de ocio se desdibujan con la irrupción masiva de la virtualidad. 

En este tiempo de claroscuros, los grandes avances de estas “nuevas fábricas” -las plataformas digitales a las que accedemos desde nuestros dispositivos móviles- generan condiciones extraordinarias de producción y apropiación de riquezas basadas en el tiempo (no pago) que dedicamos frente a nuestras múltiples pantallas, posibilitando un lucro excepcional y una capacidad de moldear los comportamientos de la humanidad de una manera cada vez más sofisticada.

¿La reducción de la jornada y el salario básico universal como salida?

La reducción de la jornada laboral y el salario básico universal, son, para las élites económicas dominantes, salidas elegantes del atolladero civilizatorio donde han puesto al conjunto de la humanidad luego de haber trasnacionalizado y digitalizado los mecanismos de extracción de plusvalía. Proyectos de ley que intentan regularlos, rondan los parlamentos del mundo para ser debatidos e incorporados, con matices, a la política de Estado de sus países.

En Inglaterra recientemente se supo de una prueba piloto en 60 empresas, que redujeron su jornada laboral a 4 días a la semana. Ya se han registrado también casos en Islandia, Japón y Suecia. Argentina no es la excepción, existen proyectos de ley circulando en la Cámara de Diputados para ambos temas.

Dichas iniciativas se configuran como paliativo a este nudo gordiano que, por lejos, las trasciende. Creemos que el interrogante que se abre debe ser acompañado por una profunda discusión sobre el régimen de propiedad de los sectores estratégicos de la economía contemporánea, y cómo los sectores económicos “intensivos en conocimiento” se apropian de riquezas que la humanidad toda produce en la digitalización y virtualización de la vida económica, política y social.

La disputa por el tiempo disponible

Con todo esto cabe preguntarnos: ¿Ya no disponemos ni siquiera de nuestro tiempo de ocio?, ¿Hay una apropiación aún mayor del tiempo disponible social? Si ya el tiempo de trabajo necesario para que este sistema funcione se reduce al mínimo, porque la tecnología hace por nosotros lo que antes solo era posible por la acción humana, ¿quién se apropia de ese tiempo disponible que la humanidad en su conjunto ha liberado por la revolución tecnológica en curso? 

Más allá del dilema ético sobre los grados de humanización que pueda adquirir la Inteligencia Artificial, el problema es que, a pesar de que la automatización de los procesos productivos llegue a límites impensados, los seres humanos seguimos siendo los únicos capaces de producir riqueza. 

Es el trabajo social, en su acepción más amplia, la actividad creadora que posibilita el mismo desarrollo científico y tecnológico. Hay que preguntarse, entonces, si estará al servicio del bienestar de los y las que trabajan o seguirá bajo la lógica de un capitalismo en el que cada vez la frazada es más corta.

*Cacciabue es licenciado en Ciencia Política y Secretario General de la Universidad de la Defensa Nacional, UNDEF en Argentina. Giménzs es Licenciada en Psicología y Magister en Seguridad y Defensa de la Nación y en Seguridad Internacional y Estudios Estratégicos. Ambos son Investigadores del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Fuente: https://estrategia.la/2022/06/18/algoritmo-sensible-elites-insensibles-el-problema-de-raiz-del-capitalismo-4-0/

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Importante convocatoria: Contracumbre OTAN No, Bases fuera. Madrid, 24 y 25 de junio

 

Importante convocatoria: Contracumbre OTAN No, Bases fuera. Madrid, 24 y 25 de junio

INSURGENTE.ORG / 22 junio 2022

La Coordinación de Plataformas OTAN No, Bases fuera, constituida por plataformas y grupos signatarios del Llamamiento a la movilización contra la Cumbre de la OTAN convoca la CONTRACUMBRE OTAN NO; BASES FUERA, un encuentro abierto para debatir sobre todos los aspectos que los mandatarios de los distintos países que asistirán al encuentro en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno tratarán de ocultar sobre la verdadera dimensión de la OTAN y de las consecuencias que sus planes tendrán para pueblos y naciones del mundo y para inmensas capas de nuestra propia población.

Este es el programa:

LLAMAMIENTO A LA MOVILIZACIÓN CONTRA LA CUMBRE DE LA OTAN EN MADRID

OTAN NO, BASES FUERA, POR LA PAZ

Los días 29 y 30 de junio tendrá lugar en Madrid la Cumbre de la OTAN con el objetivo de expandirse a otros países del mundo, acelerar la carrera armamentística, incrementar el gasto militar desatendiendo otras necesidades sociales, desestabilizar países y preparar guerras con la finalidad de mantener el sistema capitalista neoliberal y la dominación imperial de Estados Unidos.

La OTAN bajo la dirección de EEUU ha sido una constante amenaza para los pueblos y naciones que defienden su soberanía y no se someten a los objetivos de explotación, robo de sus recursos y riquezas naturales, por las potencias que participan en dicha Alianza político-militar.

La historia de la OTAN y EEUU está cubierta con la sangre de millones de personas civiles, víctimas de los bombardeos de ciudades, pueblos y aldeas, del dolor de las poblaciones condenadas al hambre, la miseria y la migración forzosa a causa de las decenas de guerras impulsadas por la siniestra Alianza político-militar o por algunos de sus socios empleando toda su infraestructura. A ello se suman los golpes de estado y dictaduras militares promovidas por el imperialismo, los criminales bloqueos y las agresiones, abiertas o encubiertas, contra naciones y pueblos que luchan por su soberanía. Y sus consecuencias en los estados fallidos, tras su intervención militar, que facilitan el expolio de recursos y acaparamiento de mercados para el imperialismo occidental.

La incesante expansión de la OTAN hacia el este, la creciente militarización de la Unión Europea bajo la presión de la OTAN y la reciente solicitud de Suecia y Finlandia de incorporarse a la Alianza, añaden más inestabilidad y riesgo en el mundo.

Ante el grave peligro de que la espiral belicista de la OTAN y EEUU alimente nuevas guerras y provoque la división del mundo en dos bloques que conduzca a una tercera guerra mundial nuclear, los colectivos anti OTAN firmantes desde diversas comunidades del Estado español llamamos a la clase trabajadora, a los movimientos y organizaciones sociales, fuerzas políticas, entidades cívicas, en definitiva a la mayoría social, a adherirse a este LLAMAMIENTO, a movilizarse contra la cumbre de la OTAN en Madrid y a participar en las convocatorias de actos y movilizaciones que se organicen en los distintos territorios y a la manifestación unitaria que tendrá lugar el domingo 26 de junio en Madrid, para condenar las políticas atlantistas del Gobierno de España y las medidas económicas que se aplican con el pretexto de la guerra y exigir de él:

§  Salida inmediata de la OTAN y cierre de las Bases norteamericanas

§  Reducción drástica del gasto militar. No a su aumento al 2% del PIB

§  El cese de toda actividad militar fuera de nuestro territorio

§  No al envío y comercio de armas a países en conflicto y guerra

§  Firma del Tratado de prohibición de armas nucleares

§  Estatuto de Neutralidad para las Islas Canarias

§  Medidas contra el crecimiento del fascismo que alimenta las guerras

Por la disolución de la OTAN y el cierre de las bases militares extranjeras en el mundo. No a las guerras y sanciones económicas que golpean a la población. ¡Defendamos la paz!

Firman: Plataformas promotoras:

§  Asamblea OTAN No Madrid

§  Asamblea OTAN No Región de Murcia

§  Assemblea Valenciana OTAN No, Bases fora

§  Bloc OTAN No! Bases fora! de Tarragona

§  Plataforma Anti-OTAN de Zaragoza

§  Plataforma Galiza contra a OTAN

§  Plataforma No a L’OTAN d’Alcoi

§  Plataforma Per la Pau, Contra les guerres, OTAN No de Catalunya

Se anima a otras plataformas, organizaciones y personas a título individual a adherirse a este manifiesto, enviando un correo electrónico a coordinacion_onbf@riseup.net, indicando claramente si el apoyo es personal o en nombre de cuál organización.

El listado de las adhesiones puede ser consultado aquí: https://telegra.ph/LLAMAMIENTO-A-LA-MOVILIZACI%C3%93N-CONTRA-LA-CUMBRE-DE-LA-OTAN-EN-MADRID-06-01

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