domingo, 12 de junio de 2022

España, colonia energética del norte de Europa

 

Si no hay un cambio de modelo hacia el decrecimiento redistributivo, el plan de saqueo energético, vía hidrógeno verde, que Alemania quería aplicar a otros países fuera de la UE afectará también a los países del sur de Europa.


España, colonia energética del norte de Europa

 

Antonio Turiel Martínez

El Viejo Topo

12 junio, 2022 



Antonio Turiel, Juan Borderay Alfons Pérez.

Seguramente algunas personas que hayan pinchado en el enlace que les ha llevado a este artículo lo hayan hecho con una sensación de incredulidad. De que el titular elegido es una exageración, una hipérbole. Ojalá algunas de ellas, al acabar de leer, puedan ponerse a desmentir lo que aquí contamos. Nada nos haría más felices que estar errados. Pero va a ser que no.

Empecemos por el final, con el titular clarificador que debería hacer saltar todas las alarmas: Europa acuerda aprovechar el potencial energético de la Península Ibérica. Sobre todo debería asustar porque es evidente que Europa se está metiendo en un buen lío con las sanciones a Rusia. La propia Ursula von der Leyen declaraba recientemente –atentos al salto mortal con doble tirabuzón–: “Necesitamos comprar más petróleo ruso para que Putin no saque más beneficios en otro lugar”. Ni Marx (Groucho) hubiera explicado mejor el funcionamiento del sistema.

Pero el esperpento no comenzó ahí: retrocedamos un poco en la línea temporal de este universo delirante, justo a cuando hace unas dos semanas se lanzó el plan REPowerEU, ese nuevo paquete de medidas energéticas de la Comisión Europea para –según ellos mismos– “poner fin a la dependencia de la UE con respecto a los combustibles fósiles rusos”. Algo ha salido mal, aparentemente, y en poco tiempo. O alguien ha hecho cálculos de una vez.

Entre las medidas del plan se incluye una reducción coordinada de la demanda, pero también una “solidaridad” obligada: si países dependientes del gas ruso, como Alemania o Austria, ven cortado su suministro por Putin y, por ende, tienen que cortarle el gas a su población o a su industria, los países menos dependientes del gas ruso, como España, se verán obligados a reducir su demanda “sobre la base del principio de solidaridad”, o dicho de otro modo y sin eufemismos: racionar y entregar el tributo a Europa.

No tuvimos un reparto de la riqueza, pero sí tendremos un reparto –desigual– de la escasez. Y, atención, no es solo del gas de lo que hablamos aquí: también del diésel, del cual la Agencia Internacional de la Energía avisa que escaseará en Europa este mismo verano. Que viene una crisis energética peor que la de los setenta. Un organismo conservador, que ha estado maquillando la cruda realidad para no asustar demasiado, da la alarma. Temblemos.

Prosigamos con otro ejemplo de locura organizada: en una muestra de planificación sin fisuras, de ingenio y talento sin parangón, una de las ideas que se les han ocurrido a la Asociación de Agencias de Viajes de Alemania es enviar a España a parte de sus jubilados a pasar el invierno. “Vete a España, Günter”. Que si eso, el gas lo consumáis allí, que os damos 500 euros de bono para pasar el invierno en las islas o en Marina D’Or. La medida ha hecho saltar de alegría a algunos sectores patrios, pero no ha hecho tanta gracia en Alemania, que hace cálculos de las pérdidas en consumo interno.

Aunque hay una improvisación y un caos evidentes, si volvemos más atrás, a hace dos meses, cuando quizá aun se pensaba que esto sería más fácil, en un encuentro con Pedro Sánchez la propia Ursula von der Leyen ya dejaba entrever que todo este despropósito formaba parte del plan inicial de respuesta al nuevo contexto tras la primera guerra de la Era del Descenso Energético: “España puede tener y tendrá un papel importante en el suministro energético de Europa, y por eso debemos trabajar en las interconexiones”.

Gracias a tener más plantas de regasificación que nadie en Europa –el 35% de la capacidad europea entre Barcelona, Sagunto, Cartagena, Huelva, Ferrol, Bilbao (y Gijón, que ha estado tiempo hibernada)– España podría enfrentar una hipotética situación extrema con mejores perspectivas que otros países más dependientes de Rusia. En este sentido, la posición negociadora de España parece de fuerza, y lo es, relativamente. Probablemente esta posición de fuerza –aunque temporal– ha sido útil a la hora de negociar el tope del gas –también temporal– que se ha pactado con Europa. Pero ahora vayamos a las interconexiones –esas que se pretende que pague Europa, ya que España ya pagó las plantas de regasificación que ahora son tan útiles para la Unión–, y a la letra pequeña de las mismas.

Comencemos por el Midcat. Ese gasoducto que nos tendría que conectar a la red gasística del sudeste francés y del cual hablan tanto los medios, los empresarios y los políticos. Un proyecto que, cuando debía servir para garantizar que llegase gas a España (desde Europa), se dijo que no era rentable; pero que ahora que España está bien abastecida y falta gas en Europa se considera un proyecto crucial. Y aquí todos frotándose las manos.

Pero, ¿de dónde saldrá ese gas que desembarcará en España y a través de ella inundará Europa para compensar la dependencia del gas ruso? El año pasado, la UE recibió 175.000 millones de metros cúbicos (Mmc) de gas ruso. Por vía marítima las posibilidades son limitadas: solo un puñado de países pueden producir gas natural licuado. Y las cuentas no salen: EE.UU. puede aportar unos 50.000 Mmc, pero por tiempo limitado ya que sus pozos de fracking se están acabando y hay quien anticipa un shock de precios del gas este mismo año en territorio estadounidense. Tampoco los 60.000 Mmc que se espera que pueda exportar Qatar este año bastarían, ya que una buena parte ya está comprometida por contrato con otros países. Y todo eso asumiendo que España pudiera dar paso al trasiego de buques metaneros que se precisaría.

Por vía terrestre las opciones son todavía peores: o hablamos de gasoductos controlados por Rusia o hablamos de Argelia. Pero la producción de gas de Argelia está prácticamente estancada desde el año 2000 y encima su consumo interno se está disparando desde 2010, con lo que sus exportaciones caen vertiginosamente (de 57.000 Mmc en 2010 a 39.000 Mmc en 2020). A Argelia le ha venido muy bien la reciente conflictividad política, primero con Marruecos y luego con España, para ir reduciendo sus exportaciones a estos países y que parezca algo decidido, no impuesto por la dura realidad geológica del agotamiento de los recursos. ¿Tendrá que ver la impotencia gasística argelina con el sorprendente giro político de España en el conflicto del Sáhara Occidental? En política nada ocurre por casualidad, dicen. Aunque no sea cierto, lo que sí es cierto es que un cúmulo de casualidades tan convenientes con la Ley de rendimientos decrecientes ya sí que no cuela.

Entonces, ¿de dónde vendrá, si no, ese gas que a Europa le falta desesperadamente? Algunos dicen que de Nigeria, un país enorme, rico en recursos pero con su enorme población (200 millones) sumida en la pobreza. El gas que los nigerianos no consumen deberá circular a través de un gasoducto que, para evitar países conflictivos, dará una sorprendente vuelta de miles de kilómetros por la costa occidental africana. Más kilómetros igual a más estaciones de control y de bombeo, más mantenimiento, más gasto. ¿Será Nigeria un suministrador fiable? Un país exportador de petróleo que ya tiene problemas de queroseno para sus vuelos domésticos, un país desangrado por eternas guerras y por el control de los recursos. Otro plan perfecto.

En realidad, no hay una solución a corto plazo al problema del gas ruso, pero eso en Europa ya lo saben. Y cuando apuestan por el Midcat y por las infraestructuras gasísticas españolas, están pensando a más largo plazo. Están pensando en el hidrógeno verde, el gas combustible que deberá sustituir al gas natural. Y ojo que aquí el aroma colonial empieza a atufar.

De nuevo, los medios, empresarios y políticos saludan al hidrógeno verde como la gran solución, el gran futuro de la energía, la gran tecnología salvífica. Nada más lejos de la verdad. Para empezar, conviene recordar que el hidrógeno verde no es una fuente de energía sino un vector: se produce consumiendo electricidad (verde, es decir, renovable) para separar el oxígeno del hidrógeno en la molécula de agua. Es un proceso intrínsecamente poco eficiente por razones termodinámicas: en las mejores plantas de electrólisis, una vez contabilizado todo el gasto energético (el de la electricidad, el de calentar el agua a 80ºC…) el rendimiento se sitúa alrededor del 50%. Es decir, que la mitad de la energía que se usa en producir hidrógeno se pierde, inevitablemente, como peaje impuesto por la Segunda Ley de la Termodinámica. Y nadie escapa a esta ley, ni siquiera en España.

Según el uso que se le dé a ese hidrógeno, se tendrán que añadir otras pérdidas; lo más ineficiente, el uso del hidrógeno en motores de maquinaria pesada como camiones, tractores, excavadoras, barcos… En ese caso las pérdidas totales rondan el 90%. La propia Estrategia Europea del Hidrógeno reconoce que Europa no podría ser autosuficiente con sus fuentes renovables para producir todo el hidrógeno que se necesitaría en una transición a este combustible.

También el informe del Grupo III del IPCC reconoce que la tecnología del hidrógeno no está madura para su implementación masiva. Pero eso no le importa a los amos del dinero, que necesitan que la megamáquina capitalista no pare, y si las leyes de la Termodinámica dicen que nanai y el hidrógeno verde no está listo, es igual, hay que tirar para adelante con lo que hay. Y que lo pague otro, claro.

Por ese motivo, el Gobierno alemán se ha lanzado a firmar contratos para garantizarse el suministro de hidrógeno desde otros países: Ucrania (antes de la guerra), Marruecos, Chile, Namibia, Congo… En todos los casos se trata de proyectos empresariales auspiciados y respaldados por el gobierno alemán en persona. El plan de Alemania está claro: a medida que la energía escasee, se tiene que garantizar que al corazón de Europa llegue combustible suficiente para no detener la actividad industrial teutona. Un pensamiento simplista que asume la estabilidad de otros factores, incapaz de ver que un mundo en declive energético no podrá garantizar la seguridad del suministro del vital hidrógeno hasta Frankfurt.

Pero hay un plan B. Suele haber un plan B. Como comentábamos al principio, los líderes europeos han decidido que la Península Ibérica aporte su potencial energético para alimentar a Europa. Básicamente, que el plan colonial de saqueo energético, vía hidrógeno verde, que Alemania quería imponer a otros países fuera de la UE se aplique también a los países del sur de Europa. Al igual que Europa, España no podría cubrir sus necesidades energéticas con el hidrógeno verde que puede producir, pero a pesar de ello el plan es que lo exportemos a Europa. Esto le da una nueva visión, siniestra, a los fondos NextGeneration con los que se está financiando el actual aluvión de proyectos renovables en España: se trata del establecimiento de una administración colonial, que de facto nos convierte en ciudadanos de segunda, con menos energía y con menos agua, porque el consumo de agua de las plantas de electrólisis no es despreciable en un país hídricamente estresado como el nuestro. Y nuevamente, medios, empresarios y políticos españoles (o quizá deberíamos decir coloniales) dan palmas puestos en pie.

Algunos “expertos” –del mismo nivel que los que aseguran que jugárselo todo a tecnologías de captura y secuestro de carbono en la cuestión climática es una jugada sensata– y periodistas de prestigio auguran un futuro maravilloso para España, uno en el cual nuestra privilegiada posición y el excedente energético que, presumen, disfrutaremos gracias a las renovables nos colocarían en una posición de relativo privilegio. Lo que esos “expertos” no quieren comprender es que España –el país europeo con mayor riesgo de desertización– ya está en proceso de conversión a colonia energética, una que en realidad huele a sequía, a desierto y a espejismo fugaz de progreso por empecinarnos en defender un modelo suicida que se va a ir cobrando más y más territorios de sacrificio.

Si no hay un cambio de modelo hacia el decrecimiento redistributivo, por todas las limitaciones del modelo que se quiere implementar, es difícilmente evitable que el caos climático y la desertificación acaben convirtiendo a España en la nueva Argelia del Norte de Europa. Es lo que pasa cuando dejas que el mundo se pudra poco a poco, que algún día te toca.

Artículo publicado originalmente en Contexto.

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CGT convoca a la ciudadanía contra las desigualdades en Zaragoza

 

 

CGT convoca a la ciudadanía contra las desigualdades en Zaragoza

TERCERAINFORMACION / 11.06.2022

  • Los anarcosindicalistas convocaron una manifestación desde el World Trade Center Zaragoza hasta la Plaza de España en el marco de la segunda jornada de su XIX Congreso Ordinario.

Movilización en Zaragoza / CGT


La Confederación General del Trabajo (CGT), que se encuentra en pleno desarrollo de su XIX Congreso Ordinario en Aragón durante este fin de semana, convocó este viernes una manifestación bajo el lema “Contra las desigualdades sociales” y ha valorado positivamente la participación en la misma.

En esta jornada de reivindicación han estado representados más de 150 sindicatos de todo el Estado español a través de más de 500 delegados y delegadas. En este sentido, cabe recordar que CGT es una de las organizaciones sindicales que más ha crecido en los últimos años, aumentando el número de afiliados y afiliadas, el número de locales y edificios para la militancia y la acción sindical, y consolidando su presencia en todas las provincias y en las principales ciudades del Estado español. Es además la organización anarcosindicalista más grande del Estado español y también la más importante a nivel internacional.

En cuanto al lema elegido para la manifestación, CGT ha querido incidir en las importantes desigualdades que soportan las personas de clase trabajadora en el actual sistema capitalista. CGT ha subrayado que estas desigualdades se han agudizado durante los últimos años, sobre todo a raíz de la aparición de la pandemia de Covid-19.

CGT indica que a pesar de que la situación ya era nefasta antes de la llegada del coronavirus en marzo de 2020, la crisis que se desencadenó posteriormente solo reforzó más las condiciones de quienes peor lo estaban pasando y ha dejado a muchísimas personas atrás o por el camino.

Desde la organización anarcosindicalista han comentado que ahora más que nunca la unidad de los trabajadores y las trabajadoras pasa por la lucha en las calles, en los centros de trabajo y no en parlamentos ni a través de urnas. La compañera de comunicación de CGT Aragón-La Rioja, Silvia Aparicio, fue la encargada de leer el manifiesto al finalizar la manifestación en la Plaza de España.

Para la jornada de este sábado 11 de junio, durante la cual debe seguir desarrollándose el debate en el plenario para continuar alcanzando acuerdos, está prevista la celebración de un concierto en el Centro Social Luis Buñuel. Además, durante estos días la organización rojinegra ha inaugurado una nueva sede en el Paseo Echegaray y Caballero, y las exposiciones “Héroes Olvidados”, “El exilio de la libertad” y “La Revolución en color”.

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sábado, 11 de junio de 2022

Una guerra de Estados Unidos contra China podría comenzar en las Islas Salomón

 

Una guerra de Estados Unidos contra China podría comenzar en las Islas Salomón

 

DIARIO OCTUBRE /junio 10, 2022


En medio del Pacífico, las Islas Salomón, a 2.000 kilómetros al noreste de Australia, han afirmado su propia política exterior independiente tras décadas bajo tutela extranjera. El Primer Ministro Manasseh Sogavare calificó de “hito” el acuerdo entre su país y China, que incluye un pacto de seguridad. “Tenemos que diversificar las relaciones del país con otros socios. ¿Dónde está el problema?” China no estaba presionando a su país para que firmara el pacto, insistió, y añadió que “las propias Islas Salomón pidieron el tratado”.

 

El problema es una posible presencia militar china en las Salomón, en virtud de un acuerdo que permitiría a los barcos chinos visitar y “llevar a cabo el reabastecimiento logístico” y permitir a la policía china ayudar a “mantener el orden social” en el país.

Aunque Sogavare ha asegurado a Occidente que no habrá ninguna base militar china en las Islas Salomón, Daniel Kritenbrink, jefe de la diplomacia estadounidense para Asia Oriental y el Pacífico, lanzó esta velada amenaza: “Por supuesto, respetamos la soberanía de las Islas Salomón, pero también queríamos hacerles saber que si se dieran pasos para establecer una presencia militar permanente de facto, capacidades de proyección de poder o una instalación militar, entonces tendríamos preocupaciones significativas, y responderíamos muy naturalmente a esas preocupaciones”.

Australia ha advertido que cualquier base china en las Salomón sería una “línea roja”. El nuevo primer ministro laborista, Anthony Albanese, y su ministra de Asuntos Exteriores, Penny Wong, acusaron al anterior gobierno de haber cometido “el peor fracaso de la política australiana desde la Segunda Guerra Mundial” al permitir el acuerdo de las Islas Salomón con China. El oligarca de los medios de comunicación David Llewellyn-Smith lanzó amenazas explícitas: “No hay forma de que Australia permita que este acuerdo continúe. Si lo hace, la nación debería invadir y capturar Guadalcanal para que podamos organizar un cambio de régimen en Honiara… Si no respondemos a eso -tenemos que ser nosotros y Washington- entonces amigo, se acabó… China tendrá libertad de mar con su armada en todo el Pacífico Sur. Según el periódico australiano, el acuerdo “difícilmente podría ser más significativo desde el punto de vista geopolítico por el desafío que supone para la prolongada hegemonía estadounidense en la región”.

La posición de las Salomón en el sudeste del Pacífico es lo que hace que el país sea tan importante desde el punto de vista estratégico para la futura guerra de Estados Unidos con China. Este empobrecido país de 700.000 habitantes cuenta con varios puertos de aguas profundas y vías marítimas que Australia y Estados Unidos controlan actualmente y están decididos a conservar. Las Islas Salomón fueron colonizadas históricamente por los británicos y luego por los japoneses, y se convirtieron en un campo de batalla clave durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos expulsó a Japón del país en la batalla de Guadalcanal, que duró seis meses, en 1942-43. Esta batalla fue vital para la victoria de Estados Unidos sobre Japón, que estableció el dominio de Estados Unidos sobre el Pacífico hasta el día de hoy.

Después de que las Salomón se independizaran de Gran Bretaña en 1978, la supervisión occidental pasó principalmente a Australia, con Nueva Zelanda como socio menor. Tras una guerra civil de baja intensidad entre 1998 y 2003 por las demandas de secesión de la isla de Malaita, más pobre y poblada, Australia ocupó el país con una fuerza de 2.000 soldados y policías como “fuerzas de paz”, imponiendo la austeridad del FMI en el sector público. La presencia de Australia desde 2003 hasta 2017 no hizo más que alimentar las rivalidades entre Malaita y la principal isla salomónica, Guadalcanal, donde se encuentra la capital, Honiara.

El cambio de juego se produjo en 2019 cuando las Salomón transfirieron el reconocimiento diplomático de Taiwán a la República Popular China después de 36 años. En respuesta, el senador republicano estadounidense Marco Rubio amenazó durante una visita con cortar el acceso de Salomón a los mercados financieros mundiales.

Al año siguiente, Estados Unidos concedió 25 millones de dólares en la llamada “ayuda” a Malaita, una cantidad mucho mayor que la ayuda a las Islas Salomón en su conjunto. Estos sobornos de Estados Unidos a Malaita y las amenazas contra el gobierno nacional formaban parte de una estrategia orquestada para utilizar las demandas de secesión de Malaita como un palo de divide y vencerás para obligar al gobierno nacional a volver al redil occidental. Alentado por Estados Unidos, el grupo separatista Malaita 4 Democracy ha exigido la expulsión inmediata de todos los ciudadanos chinos de la isla.

Luego, en 2021, unos 1.000 separatistas, alentados por el primer ministro maltés Daniel Suidani, se trasladaron a la isla principal de Guadalcanal, atacando a los comercios chinos y a los residentes chinos. Los alborotadores enarbolaron una bandera israelí e incendiaron el edificio del gobierno en lo que fue una revolución de colores orquestada por Estados Unidos y Australia. Pero no lograron derrocar al gobierno; una posterior moción de censura en el parlamento también fue rechazada. Desde entonces, China ha desplegado una docena de policías para formar a las fuerzas locales.

La pobreza y el desempleo masivo son la causa de los actuales disturbios en las Salomón, que tienen el índice de desarrollo humano más bajo y la segunda tasa de electrificación más baja de todos los pequeños estados del Pacífico. No es de extrañar que el gobierno de las Islas Salomón intente liberar al país de la dominación occidental. Liu Ze, secretario general del Consejo Empresarial Chino de las Islas Salomón, explicó: “La estructura económica de las Islas Salomón no ha progresado en los últimos 15 años, lo que ha hecho que el partido gobernante se de cuenta de que la cooperación con Occidente no conduce al desarrollo. Ahora han encontrado en China una gran potencia alternativa que puede proporcionarles unas condiciones equitativas. China es ahora el mayor destino de las exportaciones de las Islas Salomón, ya que recibe el 65 por cien de las mismas, principalmente madera, y la inversión y el turismo chinos han aumentado masivamente en el marco de la Nueva Ruta de la Seda.

Pero la creciente presencia económica de China se ve obstaculizada en todo momento. Un importante contrato con Huawei para tender un cable de fibra óptica desde las Salomón hasta Australia fue cancelado en 2018 después de que Australia impulsara un voto de censura contra el gobierno de las Salomón, acusando a Sogavare de corrupción en el acuerdo.

Sin embargo, los lazos de China con las islas del Pacífico están progresando, contribuyendo al desarrollo de una región pobre del mundo. China espera firmar un importante acuerdo con casi una docena de países insulares del Pacífico que abarque la cooperación en materia de seguridad, comercio y comunicación de datos. Kiribati, una pequeña nación insular del Pacífico que transfirió su reconocimiento diplomático a la República Popular junto con las Islas Salomón, va a firmar un acuerdo que concede a China derechos especiales de pesca en una de las mayores zonas marinas protegidas del mundo. Vanuatu ha firmado recientemente un contrato con China para la construcción de una nueva pista de aterrizaje en el aeropuerto que permita el acceso de grandes aviones. La ventaja para estos países es que China, a diferencia de las potencias occidentales, no busca explotar sus vulnerabilidades. Chen Hong, presidente de la Asociación China de Estudios Australianos, explicó: “China cree que los países, ya sean grandes o pequeños, deben recibir un trato igualitario; no están ahí para que nadie los convenza y controle.

Mientras tanto, las potencias occidentales hacen todo lo posible para frenar la pérdida de su hegemonía. En el plano diplomático, instan a los cinco Estados insulares del Pacífico que aún reconocen a Taiwán a no seguir el ejemplo de las Salomón (como nación insular del Pacífico más poblada e influyente) reconociendo a la República Popular China.

Las medidas de Occidente para reprimir la política exterior independiente de las Islas Salomón son un aspecto de la lucha más amplia para mantener el control imperialista sobre el Pacífico, que incluye el acercamiento de Australia a Estados Unidos. El desarrollo de Australia como “ancla del sur” del poder militar estadounidense, reforzado por el pivote de Obama hacia Asia, que ha visto cómo se establece una importante base estadounidense en Darwin, al norte de Australia, la sitúa en primera línea de una guerra con China.

La nuclearización de Australia se ha acercado peligrosamente con el reciente acuerdo Aukus entre este país, Estados Unidos y el Reino Unido. Aukus ha roto el Tratado de No Proliferación de la ONU al proporcionar armas nucleares a Australia en forma de al menos ocho submarinos nucleares construidos en Estados Unidos y los conocimientos tecnológicos que los acompañan. Los submarinos de 100.000 millones de dólares tendrán un alcance mucho mayor que los submarinos franceses que Australia acordó comprar, y se utilizarán para imponer un bloqueo naval estadounidense a las rutas marítimas del Pacífico de las que China depende para obtener materias primas y mercancías. De hecho, Aukus representa una extensión de la OTAN hacia el Océano Pacífico.

El Primer Ministro de las Islas Salomón, Sogavare, se quejó de que su país y otros de la región “deberían haber sido consultados para garantizar la transparencia del tratado Aukus, ya que afectará a la familia del Pacífico al permitir la presencia de submarinos nucleares en aguas del Pacífico”. Pero, por supuesto, fueron ignorados, al igual que los franceses fueron engañados por sus rivales imperialistas.

A pesar de la estrecha alianza entre Estados Unidos y Australia, está claro que Estados Unidos no está satisfecho con la actuación de Australia en las Islas Salomón. El cierre de su embajada en las Salomón en 1993 y la subcontratación de su seguridad a Australia fueron criticados por el ex diplomático estadounidense de alto nivel James Carouso, quien dijo que fue un “error”. Ahora Estados Unidos está considerando reabrir su embajada en la capital, Honiara, para recuperar el control directo. Esto en cuanto al respeto de la soberanía nacional, una idea que se invoca con frecuencia para promover la guerra por delegación de la OTAN contra Rusia.

No es que Australia sea mejor, con sus frecuentes referencias a las Salomón como “nuestro patio trasero”. Este término insultante fue condenado por Sogavare, que dijo que un patio trasero era un lugar “donde se recoge y se quema la basura”, y “donde se hacen las necesidades”. Compárese con la opinión de China de que las islas del Pacífico no son “ni el patio trasero de ningún país ni un escenario para juegos de alto nivel”. Tarcisius Kabutulaka, académico de las Islas Salomón en la Universidad de Hawai, observó que la posición occidental era la de establecer la ley y decir “no se puede tener ese tipo de relación con China. La ironía es que podemos y lo hacemos”.

La insistencia de las potencias occidentales en retener el control de las Salomón no es un problema lejano para nosotros, sino que representa un peligro claro y presente para la paz mundial. La reciente e improvisada revocación por parte de Biden de la política estadounidense de una sola China, de larga data, con respecto a Taiwán, demuestra que Estados Unidos se toma muy en serio la tarea de impedir el ascenso de China, y las amenazas occidentales de invadir las Islas Salomón convierten a este país en uno de los puntos calientes donde podría comenzar la guerra de Estados Unidos con China.

—https://www.legrandsoir.info/iles-salomon-construire-la-guerre-americaine-contre-la-chine.html

VÍA:mpr21.info

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Cumbre de los Pueblos llama a luchar contra el imperialismo

 

Cumbre de los Pueblos llama a luchar contra el imperialismo

 

DIARIO OCTUBRE / junio 11, 2022

 

Otra de las propuestas más contundentes de la Cumbre de los Pueblos fue la afirmación de que la Organización de Estados Americanos (OEA) debe ser abolida.

Organizaciones, actores y militantes sociales gestores de la Cumbre de los Pueblos por la Democracia, reafirmaron el viernes en un documento a propósito de la clausura del encuentro que “luchan contra un Imperio que se empeña en mantener la supremacía mundial, una peligrosa ilusión que pone en peligro a la humanidad y al planeta”.

 

Haciendo referencia a la política imperial de los Estados Unidos, la declaratoria del evento que agrupó a más de 250 organizaciones que representan a trabajadores, inmigrantes, pueblos negros e indígenas y muchas otras comunidades en resistencia, subrayó que la humanidad no tiene otra opción que luchar.

“Estaremos en las calles, en nuestros barrios, en nuestros lugares de trabajo y en nuestros hogares, construyendo y organizando constantemente, llevando a cabo las miles de pequeñas tareas y grandes luchas que juntas nos acercan a la victoria”, recalcó la colectividad de la región presente en la cita.

“Nuestro planeta nos necesita, nuestra gente nos necesita, ¡y ganaremos!”, valoró dicha reunión, calificada como histórica y en desafío a la política de exclusión de la administración del presidente de los EE.UU. Joe Biden.

De igual manera, los presentes en el encuentro regional concluyeron que la exclusión de los países como Cuba, Venezuela y Nicaragua a la Cumbre donde participan los jefes de Estado de los países del hemisferio, es parte de “la visión que pone los intereses políticos y económicos de Estados Unidos y de las grandes empresas por encima de los de los pueblos”.

“La exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua ya han convertido la cumbre de Biden en un desastre político; añadimos que esta exclusión no habla en nombre de la clase trabajadora y de la gente de conciencia de este país que desea la amistad y el diálogo con todos los pueblos de nuestro hemisferio”, precisó el texto conclusivo.

Otra de las propuestas más contundentes de la Cumbre de los Pueblos fue la afirmación de que la Organización de Estados Americanos (OEA), la cual sigue siendo un instrumento de lucha contra las fuerzas progresistas del hemisferio y de legitimación de los golpes de Estado, de la intervención y de la política de exclusión, debe ser abolida.

Como elementos a potenciar, el documento rector defiende el derecho del pueblo a organizarse y a construir una democracia popular y a la formación de sindicatos que defiendan los derechos de las y los trabajadores, al tiempo que insisten en la protección del derecho humano de las mujeres a controlar sus cuerpos.

Asimismo los participantes se pronunciaron por la defensa de la Madre Tierra y declararon luchar contra el extractivismo y la explotación de la tierra. Por otra parte deconstruyeron el mito del “sueño americano”, apuntando que en el “país más rico del mundo”, 140 millones viven en la pobreza o cerca de ella.

“El gobierno estadounidense es adicto al militarismo y a la guerra y gastará más de 800.000 millones de dólares en 2022, en muerte y destrucción. En lugar de prepararse para la guerra, la sociedad debe organizarse para satisfacer las necesidades humanas”, remarcó la declaratoria.

“Queremos un futuro sin desahucios, violencia policial y encarcelamiento masivo, deportaciones, sanciones y bloqueos. Queremos un futuro en el que todos tengamos acceso a una vivienda adecuada, a una alimentación sana, a la sanidad, a la educación y a la cultura. Decimos amnistía total y derechos para todos los inmigrantes. Debemos eliminar todas las formas de supremacía blanca, racismo, homofobia, sexismo, transfobia y todo tipo de discriminación y opresión”, concretó el informe.

Cumbre de los Pueblos: La revolución es inevitable

La Cumbre de los Pueblos concluyó este viernes con una plenaria en la que activistas, actores sociales y organizaciones de América Latina, el Caribe y la región de Norteamérica reconocieron que la revolución es inevitable y se está gestando.

Esta idea la sostuvo la directora de la plataforma activista contra el racismo PY100, Da´tra Jackson quien agregó además que la supremacía blanca es la especie más invasiva que ha provocado desplazamientos y la permanencia del capitalismo.

“La acción colectiva es ahora”, sostuvo, y defendió que la Revolución no ha terminado. “Porque este es nuestro momento, para marchar, organizarnos y cuidarnos porque la revolución empieza hoy”, valoró la defensora de los derechos humanos.

Da´tra Jackson apuesta además por un feminismo negro queer socialista y declara que las personas negras, mujeres, migrantes, pobres, militantes son la revolución. De igual manera insistió que hay que luchar contra la raíz de las dominaciones. “Tenemos una oportunidad de sembrar semillas para un nuevo futuro. La fruta del cuidado, del amor, preparar la tierra para un futuro”, dijo la luchadora social.

Por otra parte, el moderador del panel de clausura Briank Becker sostuvo que es la clase trabajadora quien crea esa nueva sociedad. “No queremos arreglar este sistema queremos construir un sistema nuevo”, comunicó.

Asimismo insistió que durante la pandemia de la Covid-19 han aumentado las personas billonarias al remarcar la inequidad horripilante que continúa. Hoy es el momento de entender la democracia a través de una revolución, dijo.

FUENTE: telesurtv.net

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Ucrania: cómo vestir una derrota sin paliativos de la OTAN con unos ropajes de cierta compostura

 

Ucrania: cómo vestir una derrota sin paliativos de la OTAN con unos ropajes de cierta compostura

 

mpr21 / Redacción

 10.06.2022



En Washington cada vez hay más voces que se replantean la Guerra de Ucrania. La dan por perdida y tratan de averiguar dos cosas: la primera, dónde estuvo el error y la segunda, cómo salir del atolladero. La mayor parte cree que deberían desembarazarse de Zelensky, cuanto antes mejor. Es un personaje amortizado que se ha convertido muy rápidamente en un estorbo. Deberían abrirle una sustanciosa cuenta corriente para que se pasee por el mundo concediendo entrevistas y dando charlas en las universidades explicando lo malvados que son los rusos.

 

“El fracaso no está ocurriendo, ya ha ocurrido”, dice Andrei Martyanov (1). “No hay manera de que los ucranianos destruyan o derroten a los rusos”, dice el general Stephen M. Twitty, antiguo Comandante del Mando Europeo de Estados Unidos (2).

¿Cuanto tiempo más va a tardar Zelensky en ceder, o no lo hará hasta que sea derrocado? Cuanto más tiempo transcurra, mayores concesiones tendrá que hacer. Los rusos ya les han dejado bien clarito que no se han embarcado en una guerra para volver a los Acuerdos de Minsk de 2015, que los propios ucranianos se encargaron de enterrar. Aparte de perder Crimea y el Donbás, ¿qué otras regiones van a desaparecer del mapa de Ucrania?

Un Golpe de Estado en Kiev o una destitución fulminante de Zelensky sería una buena salida para la OTAN. Es el mejor chivo expiatorio que podían encontrar. Les permitiría imputarle sus propios errores y fracasos.

“La idea de utilizar a Ucrania para buscarle las cosquillas al oso ruso fue una tontería desde el principio”, dice Larry Johnson (3). Entre los críticos cada vez suena más lo de que han subestimado a Rusia, que es una constante de la historia desde los tiempos de Napoleón.

En Estados Unidos se tiran de los pelos porque saben que son los responsables de la derrota de Ucrania. Hay quien, como el New York Times, no quiere hacer sangre y opina que todo ha sido consecuencia de una “falta de inteligencia” (4). Los espías han vuelto a fallar. Se creen las noticias que aparecen en los medios de comunicación y entran en un bucle de mentiras y fantasías.

Se engañan unos a otros. Luego la censura y subsiguiente imposición de un discurso uniforme impide corregir los errores y refuerza la falta de alternativas políticas.

En una audiencia del Senado el mes pasado, Avril D. Haines, directora de inteligencia nacional, dijo algo curioso: tenemos más información sobre el enemigo (los rusos) que sobre el amigo (los ucranianos). ¿Cómo es posible? Son los misterios absurdos con los que las centrales de inteligencia salen de los apuros. Como no vigilamos a los amiguetes, no sabemos nada de ellos…

A quien deberían haber espiado es a Zelensky y su camarilla, que tienen un pie en tierra. Seguir enviándoles armas es “apostar por el caballo equivocado”, dice Yves Smith (5). “Ya se ha hablado de un posible golpe militar”, añade Smith, cada vez más verosímil a medida que las tropas rusas sigan avanzando porque, en contra de lo que dicen los “expertos”, el tiempo juega a favor de Rusia. Por eso en Moscú no tienen ninguna prisa. Están dispuestos a dejar que la OTAN y su gobierno en Kiev se cuezan a fuego lento y en su propio jugo.

(1) https://smoothiex12.blogspot.com/2022/06/i-am-getting-tired-writing-posts-with.html
(2) https://www.cfr.org/event/russias-war-ukraine-how-does-it-end
(3) https://sonar21.com/is-u-s-intelligence-really-this-screwed-up/
(4) https://www.yahoo.com/news/u-lacks-clear-picture-ukraines-120806912.html
(5) https://www.nakedcapitalism.com/2022/06/the-tricky-question-for-russia-of-how-far-to-go.html

FUENTE: mpr21.info

 

Dos izquierdas y una OTAN

 

La apuesta del PSOE es inequívocamente atlantista. Unidas Podemos era consciente de ello. Ante la próxima cumbre de la OTAN en Madrid, se hacen más visibles las disensiones y se multiplican los reproches cruzados entre los dos socios de gobierno.


Dos izquierdas y una OTAN

 

Lluís Rabell

El Viejo Topo

11 junio, 2022 

 

A medida que se aproxima la fecha de la cumbre de la OTAN en Madrid, se hacen más visibles las disensiones y se multiplican los reproches cruzados entre los socios del gobierno de coalición. Por supuesto, nadie quiere una ruptura. No llegará la sangre al río. Pero la necesidad de afirmar perfiles diferenciados en una cuestión como ésta, que la guerra de Ucrania ha vuelto de primerísima importancia, provoca unos chirridos nada beneficiosos para las izquierdas. El buen desempeño del gobierno de Pedro Sánchez en ámbitos sociales y económicos queda sumergido por el ruido incesante generado desde la derecha y la extrema derecha. Para desgastarlo, PP y Vox “sacan petróleo” – nunca mejor dicho – de una inflación que no es responsabilidad del ejecutivo, así como del sordo y extendido malestar social, reflejo de la incierta situación mundial que atravesamos. No es buen momento, pues, para exhibir disputas entre ministros.

La discusión quedó zanjada con la formación del gobierno y la entrada de UP en el ejecutivo. Sin embargo, quienes en su día fuimos partidarios de un acuerdo “a la portuguesa” – un gobierno monocolor socialdemócrata, apoyado desde el parlamento por la izquierda alternativa – no podemos por menos que pensar que esa fórmula hubiese brindado un marco más apropiado para gestionar contradicciones como las que plantea la relación con la OTAN. (Pero no hay vuelta atrás, ni tiempo que perder en especulaciones. En cualquier caso, aquella fórmula no hubiese exigido menos madurez e inteligencia política que la requerida en las actuales circunstancias). Y es que cada una de las izquierdas tiene sus razones… y no son solubles unas en las otras. Sin embargo, juntas, deberían encontrar un camino transitable para que prevalezcan los intereses democráticos y sociales que las unen.

España forma parte de la OTAN y la apuesta del PSOE es inequívocamente atlantista. UP era consciente de ello y – aunque nadie podía imaginarse entonces que iba a estallar una guerra en suelo europeo – cedió al socio mayoritario la dirección de la política exterior y de defensa. A pesar de lo dramático e inesperado de los acontecimientos en el Este, ese tipo de crisis internacionales eran eventualidades a las que podía tener que hacer frente el gobierno. No lo olvidemos. Lo cierto es que la brutal agresión de Putin contra Ucrania no sólo ha revitalizado a la OTAN, sino que ha logrado que sea percibida por amplios sectores de la opinión pública europea como una alianza eminentemente defensiva y como un bloque de democracias enfrentadas al autoritarismo. Suecia, Finlandia y Dinamarca han puesto fin a su histórica neutralidad y a sus reservas a una plena integración militar operativa. Las Repúblicas bálticas sólo juran por el paraguas protector de la Alianza frente a las ambiciones territoriales del Kremlin. Georgia y Moldavia sienten que su próximo destino se está decidiendo en las planicies de Ucrania. Esos temores son fundados, pero la realidad es más compleja.

La OTAN no es un club de democracias avanzadas. Turquía, que acaba de significarse con sus reticencias a las nuevas adhesiones nórdicas, no constituye precisamente un ejemplo de liberalismo. Ni tampoco es un socio menor de la Alianza. No hace falta remontarse a los años de la “guerra fría”. Desde el bombardeo y la contribución a la dislocación de Libia hasta la prolongada misión en Afganistán – que concluyó con la entrega de Kabul a los talibanes -, algunas destacadas intervenciones de la OTAN no se han caracterizado por su carácter defensivo, ni por su impronta democrática. La debilidad relativa de sus Estados miembros, empezando por los europeos, hacen de la OTAN un instrumento tutelado por Washington. Tanto es así que, si los países latinoamericanos no muestran hoy entusiasmo alguno por la causa de Ucrania, no es tanto por simpatía hacia Putin como por el lancinante recuerdo de las intervenciones de Estados Unidos en su “patio trasero”. Del mismo modo que, cuando París habla de libertad, los países africanos arrugan la nariz. Hace unas semanas, Mali mostraba la puerta de salida al contingente francés desplegado en aquel país… mientras recibía a los mercenarios rusos de la compañía Wagner. Ni Estados Unidos inoculó democracia en “las venas abiertas de América Latina”, ni las viejas metrópolis la llevaron nunca a sus posesiones coloniales. Una dolorosa historia palpita en la memoria de las naciones. Por otra parte, el semblante actual de las democracias liberales occidentales no resulta de una evolución natural del capitalismo, sino de las luchas del movimiento obrero, de las mujeres y de los movimientos sociales por ampliar derechos y libertades. Pero si las clases dominantes tuvieron margen para ceder ante esas luchas – e incluso para mantener durante décadas un pacto social que se rompería con la irrupción del neoliberalismo – fue en gran medida gracias al expolio de los continentes menos desarrollados. El pesado fardo de los agravios no reparados de ayer y de las sangrantes desigualdades de hoy determina tales desencuentros.

El marco geoestratégico de la guerra de Ucrania, más allá de sus contendientes directos, es el de una tensión creciente entre el declinante poderío americano y la ambición expansionista de China. Es decir, una disputa por la hegemonía del mercado mundial y el control de las materias primas. En ese contexto, la OTAN encorseta a las potencias europeas, venidas a menos, y contribuye a alinearlas tras los cálculos estratégicos americanos. Por encima de la naturaleza de los regímenes políticos, se trata de un enfrentamiento global de naturaleza imperialista, no de una confrontación entre democracia y dictadura.

Ahora bien, presentar la cosa en esos términos ideológicos no es mera propaganda “atlantista”Hay una parte importante de verdad, a la que se aferra la socialdemocracia. Ese conflicto global va tomando forma a través de episodios concretos, que tienen su propio grosor y características. Es el caso de la invasión de Ucrania por parte del régimen autocrático ruso. No sólo la resistencia ucraniana es legítima, sino que Putin está librando un combate de fondo contra la Unión Europea, tratando de dinamitar un proceso de integración que, tras la pandemia, va tiñéndose de federalismo. Putin agita el hambre en África – descargando las culpas de la crisis alimentaria sobre Europa – y cuenta con que la inflación haga tambalearse a los gobiernos occidentales. Pero, si el amo del Kremlin se saliese con la suya, quienes se fortalecerían serían la extrema derecha y los nacional-populismos. En ningún caso la democracia, ni la izquierda en cualquiera de sus versiones. Ciertamente, Pedro Sánchez podía haber moderado un tanto sus loas a la OTAN en los actos de celebración del cuarenta aniversario de la adhesión de España. La Alianza dista mucho de ser ese dechado de virtudes que ensalzó el presidente del gobierno. Pero su discurso tampoco podía ir por otros derroteros en las actuales circunstancias. Y, desde luego, la apuesta de Sánchez, situándose junto a Ucrania, es acertada. La izquierda alternativa se equivocaría si pusiese en entredicho o debilitase esa postura de la socialdemocracia. Putin no es ningún contrapeso progresista a los desmanes occidentales.

Al mismo tiempo, la crítica a la OTAN es legítima y necesaria. La fórmula portuguesa a la que antes me refería hubiese permitido formularla con mayor claridad, sin llevar las desavenencias al consejo de ministros. Pero aquí hace falta una seria reflexión por parte de la izquierda. Por ahora, esa crítica tendrá poco recorrido en una opinión pública europea que oscilará entre el temor a Putin y la irritación frente a las privaciones ocasionadas por la guerra. (Un enfado que, de ser capitalizado por la extrema derecha, no redundaría precisamente en un avance del pacifismo). El único camino que cabe explorar es el del desarrollo de la autonomía diplomática y de defensa de la UE. Algo difícilmente realizable si no es bajo un ascenso de las izquierdas en sus principales países. Y, aún así, no resultará sencillo vencer la resistencia de las soberanías nacionales, por más que su invocación corresponda a la nostalgia de una grandeza perdida antes que a la realidad de unas metrópolis disminuidas en la nueva economía-mundo. Francia está convencida de que, dado que dispone de la “force de frappe” nuclear, debería ostentar naturalmente la jefatura de un ejército europeo. Pero las circunstancias están empujando, una vez más, en el sentido de una mayor integración. O bien los gastos de defensa devienen cada vez más conjuntos y armonizados en torno a un diseño compartido, o bien las partidas militares desequilibrarán los presupuestos nacionales, con nefastas consecuencias para el gasto social. Sólo una Europa unida y autónoma puede aspirar a preservar conquistas sociales y libertades, desempeñando un papel pacificador en la arena internacional y proyectando la imagen de una democracia con la que puedan identificarse los pueblos anhelantes de progreso.

No está, ni mucho menos, garantizada la eclosión de esa Europa, que hoy permanece encorsetada en la OTAN. Las dos izquierdas deben escucharse y debatir en los marcos apropiados, sin anatemas, para contribuir a ello. La izquierda crítica tiene que hacerse cargo de los límites en los que se mueve la socialdemocracia. Y, en la crisis abierta por la guerra, entender que el choque que se libra en Ucrania no admite lavarse las manos. Hay margen para una unidad entre las izquierdas a lo largo de un buen trecho. Por su parte, y más allá de sus compromisos, el PSOE debería aceptar la legitimidad de la discusión estratégica sobre las alianzas militares. ¡Cuidado con las ironías fáciles acerca de supuestas “posiciones residuales”! Que cuestionar la pertenencia a la OTAN parezca una actitud a contracorriente, inviable en estos momentos, no quiere decir que esa postura carezca de fundamento, ni que el tumultuoso desarrollo de los acontecimientos no vaya a ponerla a la orden del día, de un modo u otro, en un momento dado. En realidad, al hablar de la OTAN, entramos de lleno en el debate sobre el futuro de Europa, sobre los peligros que la amenazan y sobre su construcción federal; una construcción que comporta necesariamente una vital dimensión de defensa.

Fuente: Blog de Lluís Rabell.

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viernes, 10 de junio de 2022

Andalucía: lecciones para mañana

 

Hace tiempo que se sabía que iba a haber adelanto electoral en Andalucía. Julio Anguita nos enseñó un estilo-estrategia que valorizaba la renovación, la audacia y la radicalidad desde una convicción firme: para cambiar España hay que cambiar Andalucía.


Andalucía: lecciones para mañana

 

Manolo Monereo

El Viejo Topo

10.06.2022

Para Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, desde la nostalgia

Grupo dirigente y dirección política son dos conceptos clave en la historia del movimiento obrero organizado, singularmente en la tradición comunista. La formación de un coherente y sólido grupo dirigente era la condición necesaria para una correcta dirección política. La clave estaba en la acción políticamente guiada. Era un organismo vivo que hacía política cotidianamente, que organizaba e intervenía activamente en el conflicto social. Se dirá que esto es muy viejo y que nada tiene que ver con la política que realmente se hace hoy; es verdad. En nuestro entorno ya no existen partidos de masas y, lo que es más significativo, nadie parece necesitarlos. El partido-cártel requiere un jefe o una jefa clara que venda bien y que tenga todo el poder; un fuerte aparato electoral que mantenga sólidas relaciones con los grandes medios de comunicación; que esté atento a las redes sociales y a las encuestas. La tarea fundamental del grupo parlamentario es reproducir el discurso del líder y, sobre todo, dotarse de una férrea disciplina para apoyar las políticas que se deciden en la cúspide partidaria. El resultado electoral es el baremo del acierto o desacierto de la política del grupo dirigente. Así se funciona ahora en todos los partidos.

Desde hace más de un año se sabía que iba a haber adelanto electoral en Andalucía. Se conocía que el PP avanzaba –y mucho- y que Vox también. El PSOE no levantaba cabeza y el liderazgo de Espadas no despuntaba. No hacía falta gran perspicacia para comprender que se abría una gran oportunidad para construir una alternativa de izquierdas popular y andalucista frente a las derechas en alza y a un Partido Socialista prisionero de su pasado y sin credibilidad social. Era –y así lo dijimos algunos- un momento fundante. Lo más triste fue que, cuando esta posibilidad se estaba dejando pasar, el grupo de Adelante Andalucía entró en un conflicto durísimo en el que una minoría expulsó a una mayoría. Los motivos nunca fueron fáciles de explicar políticamente dando, una vez más, la sensación de que en la izquierda el cainismo acaba imponiéndose al margen de las demandas y las necesidades de la población.

No quiero entrar en las miserias de este último proceso. En las políticas unitarias hay, al menos, dos lógicas posibles. Una que yo llamaría del reparto y la otra de mayoría o, si se quiere, de hegemonía. La lógica del reparto se ha usado mucho. Es partir de los resultados previsibles de unas elecciones para competir por los posibles diputados y asegurarse una determinada correlación en el futuro grupo parlamentario. Se trata de un juego de suma cero, lo que gana uno lo pierde otro e impone necesariamente el conflicto por el poder dejando a un lado la política entendida como programa y como contrato con el electorado. Esto es lo que se ha vivido en Andalucía en los últimos meses. Había otra lógica con vocación de mayoría y de (contra)hegemonía. En futbol se diría “crear espacios nuevos” y no repartir los existentes. La llamada operación Yolanda tardíamente entrevió esta posibilidad, pero faltó audacia y proyecto. Las batallas que no se dan se pierden siempre y ahora estamos en una campaña electoral muy difícil con unas derechas al alza, un PSOE que busca desesperadamente movilizar a sus antiguos votantes y hacerse visible como alternativa y con una izquierda dividida externa e internamente.

El viejo “Qué hacer” se impone de nuevo. Hay muchas formas de enfocar esta campaña electoral. Yo la veo como la primera fase de un nuevo proyecto para Andalucía, democrático-plebeyo, federalista y andalucista. Hay que mirar menos al palacio y a los juegos entre partidos turnantes y movilizar a la sociedad. Una campaña electoral como instrumento de organización, de reconstrucción de vínculos solidarios y territoriales, de compromiso colectivo por la transformación social desde un punto de vista de clase, de bloque social y popular. Se trata, en definitiva, de un nuevo inicio que obliga a un talante unitario, de enfrentamiento claro a las derechas y a las viejas políticas de un PSOE sin proyecto, sin programa. Lo diré con más claridad: el futuro empieza ahora. Por Andalucía y Adelante Andalucía serán elementos imprescindibles de ese futuro y se debe de ir más allá hacia un amplio movimiento sociopolítico andaluz de amplio espectro. No hay que esperar recetas de Madrid. Nunca lo hicimos; solo intentamos ir siempre por delante, marcando el camino. Nuestra lógica nunca fue el repliegue identitario sino un estilo-estrategia que valorizaba la renovación, la audacia y la radicalidad desde una convicción definitoria: para cambiar España hay que cambiar Andalucía. Julio Anguita nos enseñó eso.

Fuente: Nortes.

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