lunes, 4 de abril de 2022

Coespe: “Las Pensiones son sostenibles, no a la privatización”

 

Coespe: “Las Pensiones son sostenibles, no a la privatización”


 

Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE)

kaosenlared

4 de abril de 2022 

A consecuencia de la movilización que hemos venido desplegando en todo el Estado, de la capacidad de unir a todo el movimiento pensionista y del trabajo persistente y riguroso que estamos realizando sobre los diputados en Madrid, varias fuerzas políticas parlamentarias han presentado enmiendas de fondo al proyecto de Ley Escrivá.

Por tanto, su debate no va ser un paseo triunfal para Escrivá y el poder financiero.

Por una parte, ERC ha presentado enmiendas en línea de lo que han venido defendiendo con nosotros durante todo este proceso. Sus enmiendas, que al parecer suman el apoyo de Bildu, CUP, BNG y Compromís (parte de Más País), van contra la línea de flotación de la estrategia de la ley, que como sabemos pretende recortar las pensiones públicas y sustituirlas por las privadas en manos de los bancos. Su rechazo se expresa con rotundidad en la enmienda de supresión de la adicional final cuarta, que es donde el proyecto de ley del gobierno combina los recortes en las pensiones públicas con el incentivo de las privadas.

Pero ahora el 30 de marzo, también Unidos Podemos ha presentado un conjunto de enmiendas que apuntan a lo fundamental de la Ley, planteando en su enmienda 5 no permitir el desvió de fondos de la Seguridad Social hacia los fondos privados.

Por supuesto la presentación de este conjunto de enmiendas no garantiza la victoria, sino que es necesario redoblar la movilización puesto que

  • A) las enmiendas sin movilización pueden caer y
  • B) el PSOE puede buscar otros apoyos para aprobarlas. 

Pero en cualquier caso nos muestra que vamos en la línea correcta a pesar de encontrarnos frente a poderosos enemigos. La lucha (inteligente y persistente) es el único camino. En un entorno durísimo en que se ha pretendido aislarnos, hay que seguir extendiendo nuestra movilización, nuestra capacidad para buscar aliados y apoyos.

Frente a las dificultades, estamos abriendo un camino que frena la aprobación por la vía rápida de la Ley y la
deslegitima. Por ello debemos seguir fortaleciendo nuestra unidad como movimiento transversal, inclusivo y abierto, pero riguroso en la defensa de los intereses de los pensionistas y el programa que hemos construido.

Este miércoles junto con las otras organizaciones de pensionistas, estaremos con los diputados críticos con el proyecto de Ley para dar un mensaje claro de unidad y voluntad de movilización. Después vamos a llevar en cada provincia a los diputados del PSOE, pero también a todos los demás, una carta personal exigiendo su voto para detener una Ley. 

Junto con ello debemos persistir en todos los pueblos del estado con nuestras movilizaciones semanales, realizar cientos de charlas, carteles y acciones en las redes, para preparar una gran movilización lo antes posible. Mas que nunca debemos insistir, persistir y nunca desistir.

¡¡¡Gobierne quien gobierne (ahora y en el futuro) las pensiones se defienden!!!

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Rusia acusa al gobierno de Ucrania de un nuevo montaje en Bucha y pide una reunión urgente en la ONU

 


INSURGENTE.ORG / 4 abril 2022

 


La ira contra Rusia por lo ocurrido en Bucha, donde aparecieron decenas de cadáveres alineados en una carretera tras la salida del ejército, comienza a convertirse en duda sobre lo ocurrido. Algunos medios occidentales disminuyen el tono de las acusaciones ante la falta de pruebas, y el fantasma de un nuevo montaje con cuerpos traídos para la ocasión (llegada de la televisión de Ucrania), es ya un run run en las Cancillerías.

El representante permanente adjunto de Rusia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Dmitri Polianski, solicitó este domingo al Consejo de Seguridad del organismo multilateral una reunión para el próximo 4 de abril de carácter urgente producto de las provocaciones de las fuerzas ucranianas en la ciudad de Bucha.

De acuerdo con Polianski, la Federación Rusa denunciará a los radicales ucranios y a sus protectores occidentales tras las imágenes publicadas donde muestran cadáveres civiles en las calles de Bucha, región cercana a Kiev; lo cual fue calificado por el Ministerio de Defensa de Moscú como una escenificación par medios de comunicación europeos.

Cabe destacar que las fotografías fueron acompañadas por declaraciones del asesor de la oficina del presidente de Ucrania, Mijaíl Podoliak, quien recalcó que los locales, supuestamente atacados a tiros por soldados rusos, estaban desarmados.

En este sentido, la cartera de Defensa precisó que durante la toma del control de la Fuerzas Armadas Rusas no se registra ningún residente local víctima de acciones violentas, asimismo, puntualizó que Moscú garantizó la salida libre de los residentes de Bucha en dirección al norte, incluso hacia Bielorrusia.

“Resulta especialmente preocupante el hecho de que todos los cuerpos de las personas cuyas imágenes fueron publicadas por el régimen de Kiev, después de al menos cuatro días, no presentan rigor mortis, no tienen las manchas características de los cadáveres, mientras que en las heridas hay sangre no coagulada”, indicó el Ministerio de Defensa ruso.

Asimismo, las autoridades rusas señalaron que las fuerzas ucranianas en otra ocasión, falsificaron información sobre un presunto ataque de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas en un hospital materno en Mariupol, donde presentaron vídeos de embarazadas heridas; suceso negado por la Federación Rusa.


Desde la Cancillería rusa denunciaron que, pese a la falta de dictámenes de expertos o cualquier otra información, Occidente «ya está listo para culpar de todo» a Rusia.

Las declaraciones de los países occidentales sobre las imágenes obtenidas en la localidad ucraniana de Bucha, en las inmediaciones de Kiev, llevan a Moscú a sospechar la implicación de Occidente en la historia, afirmó este domingo la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova.

«En este caso, creo que solo el hecho de que estas declaraciones se hicieron en los primeros minutos después de la aparición de los materiales no deja duda sobre quién encargó la historia«, dijo la vocera rusa en un programa del canal Rossiya 1.

De acuerdo con Zajárova, los políticos y activistas occidentales no analizaron la situación a fondo antes de pronunciarse sobre los hechos. «Hay que tener en cuenta un aspecto: jefes de Estado, jefes de Ministerios de Relaciones Exteriores, activistas sociales, y, por cierto, expolíticos hicieron declaraciones solamente basándose en los materiales de video, videos que duran tan solo minutos, o incluso menos de un minuto, y varias imágenes», destacó.

La portavoz rusa denunció que, pese a la falta de dictámenes de expertos o cualquier otra información, Occidente «ya está listo para culpar de todo» a Rusia.

Según subrayó la portavoz de la Cancillería rusa en su cuenta de Telegram, «el significado del nuevo crimen del régimen de Kiev es frustrar las negociaciones de paz y escalar la violencia».

La vocera rusa recordó que «tan solo hace unos días» se difundieron otras imágenes, confirmadas incluso por la parte ucraniana, que mostraban las agresiones cometidas por militares ucranianos contra los soldados rusos retenidos.

«Cuando les disparaban en las piernas, cuando a ellos, no solamente golpeados sino aparentemente torturados, los fusilaban, y todo fue grabado en un móvil… Dígannos por favor: ¿han oído hablar [sobre esto] a las personas mencionadas?», preguntó Zajárova, refiriéndose a políticos como el presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller británica, Liz Truss, quienes culparon públicamente a Moscú por la situación en Bucha.

También hizo referencia a las recientes declaraciones del jefe de la ONU, quien afirmó que «no vio el video» sobre las torturas aplicadas a los soldados rusos. «No son materiales interesantes porque es una crónica, porque no se puede cortar, retirar o insertar nada», destacó. «Son grabaciones reales de torturas de seres humanos y por esto se necesitaba una medida de respuesta para hacer un giro en la situación«, subrayó la representante de la Cancillería rusa.

Al mismo tiempo, sugirió que las imágenes de Bucha podrían estar destinadas a «desviar la atención» después de que se hiciera pública la información sobre los laboratorios biológicos estadounidenses y la implicación de Hunter Biden, hijo del presidente estadounidense, Joe Biden, en su financiación.

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Recordando al oficialmente censurado Dr. King

 

Hoy se cumplen cincuenta y cuatro años del asesinato de Martin Luther King, pastor baptista y el líder más prestigioso del movimiento americano por los derechos civiles. Adaptó y desarrolló el concepto de Gandhi de la no violencia.


Recordando al oficialmente censurado Dr. King

 

Paul Street

El Viejo Topo

4 abril, 2022 



El verano pasado encontré un hallazgo genial en una tienda de libros usados, una edición original del libro de Martin Luther King, publicado póstumamente, The Trumpet of Conscience (Nueva York: Harper & Row, 1968) – una compilación de cinco conferencias de King en el Sistema de Radiodifusión Canadiense (CBC) durante noviembre y diciembre de 1967, tan sólo cinco meses antes de su asesinato (o ejecución), en Memphis. La CBC había invitado a King a hablar de cualquier cosa que él considerara relevante no sólo para los EE.UU. sino para todo el mundo.

The Trumpet of Conscience no concuerda con la imagen convencional de King, domesticada y descafeinada, que se difunde en todo el país cada año durante y alrededor de la fiesta nacional que lleva su nombre. Esa imagen presenta a King como un reformista moderado que no aspiraba a mucho más que a unos pocos cambios básicos en materia de derechos civiles en   un sistema americano mayormente benévolo: un suplicante leal que lloraba de agradecimiento  a los líderes del país por hacer finalmente esos cambios.

La conmemoración oficial no dice nada sobre el Dr. King que estudió a Marx con simpatía a  una edad temprana[1] y que dijo en sus últimos años que «si queremos conseguir una igualdad real, los Estados Unidos tendrán que adoptar una forma modificada de socialismo«[2]Elimina al King que escribió que el “verdadero problema que hay que afrontar”, más allá de asuntos superficiales, es “la reconstrucción radical de la misma sociedad». [3]

En su primera charla («Impasse en las relaciones raciales»), King reflexionaba sobre lo poco  que había conseguido la lucha por la libertad racial más allá de algunos cambios parciales en el Sur. Deploró «el cese de los avances limitados” que los negros y sus aliados habían alcanzado «por [una] resistencia de los blancos [que] revelaba el racismo latente que estaba [todavía] profundamente arraigado en la sociedad de EE.UU.».

«Al extinguirse la euforia y las expectativas», explicaba King «los negros se volvieron conscientes bruscamente de que el objetivo de la libertad estaba todavía lejos y que nuestra desazón inmediata era todavía sustancialmente una agonía de privación. En la última década se ha hecho poco para los ghettos del Norte. Toda la legislación ha buscado poner remedio a las condiciones del Sur – que han mejorado sólo parcialmente «(p.6).

Aun peor que su limitación, las conquistas obtenidas por los estadounidenses negros durante lo que King consideraba la «primera fase» de su lucha por la libertad (1955-1965) eran peligrosas en tanto que «produjeron en los blancos una sensación de logro definitivo» – una impresión absurda de que el llamado «problema negro» había sido resuelto y que, por tanto, ya no había fundamento o justificación para continuar con el activismo negro. «Cuando los negros, de forma asertiva, alcanzaron el segundo peldaño de la escalera,» señaló King, «hubo una resistencia firme de la comunidad blanca …. En algunos lugares había un rechazo cortés, en otros, una reacción de reafirmación blanca. En todas partes había, sin lugar a dudas, una clara resistencia” (p.6).

«El hombre blanco no obedece la Ley» 

Al explicar la importante ola de disturbios raciales que se extendieron a través de las ciudades de Estados Unidos en los veranos de 1966 y 1967, King no se disculpó por la violencia negra. Culpó de los disturbios a «la estructura del poder blanco … tratando todavía de mantener intactas los muros de la segregación y la desigualdad «. Según él la causa principal de los disturbios era la postura reaccionaria de «la sociedad blanca, que no estaba preparada ni  quería aceptar un cambio estructural radical», que «provoca[ba] el caos» diciendo a los negros (cuyas expectativas de cambio sustantivo se habían despertado) “que tienen que hacerse a la idea de permanecer permanentemente desiguales y permanentemente pobres » (9-10, énfasis añadido).

King también culpó de los disturbios, en parte, a la guerra imperialista y genocida de Washington “en [aquí mejor podría haber dicho “impuesta a”] Vietnam.» La agresión militar contra el sudeste de Asia robó recursos a la «Guerra contra la Pobreza” de Johnson, declarada rápidamente y apenas librada. «Envió negros pobres a las líneas mortales del frente en una cantidad desproporcionada. Avanzó la idea de que la violencia era una respuesta razonable e incluso una solución para los problemas sociales y políticos.

Los estadounidenses negros y otros detectaron lo que King llamó «la cruel ironía de ver a negros y blancos en las pantallas de televisión matando y muriendo juntos por una nación que había sido incapaz de sentarlos juntos en la misma escuela. Los vemos en brutal solidaridad quemando las chozas de una aldea pobre, pero nos damos cuenta de que nunca vivirían en el mismo bloque en Detroit «, dijo King en su segunda conferencia CBC y añadió que “no podía permanecer silencioso frente a una manipulación tan cruel de los pobres «(p. 23).

Aparte la hipocresía racial, King dijo que «una nación que continúa año tras año gastando más dinero en defensa militar [aquí mejor podría haber dicho «imperio militar»] que en programas de mejora social se está acercando a su perdición espiritual» (p.33).

¿Desobedecieron los alborotadores la ley, como pretenden sus críticos, liberales y conservadores por igual? Sí, dijo King, pero añadió que las transgresiones de  los manifestantes eran «delitos derivados … nacidos de los crímenes, más grandes, de los … responsables políticos de la sociedad blanca», que «crearon discriminación … barrios pobres [y] perpetuaron el desempleo, la ignorancia y la pobreza …. El hombre blanco”, King explicó, “no cumple la ley en el gueto. Día tras día viola las leyes de bienestar social para privar a los pobres de sus exiguas ayudas; viola flagrantemente los códigos y reglamentos urbanísticos, su policía se burla de la ley; viola las leyes sobre igualdad en el empleo, la educación y la prestación de servicios públicos. Los barrios pobres son la obra artesanal de un sistema vicioso de la sociedad blanca. «(P.8).

¿Utilizaron la violencia los alborotadores? Sí, dijo King en su cuarta conferencia, pero señaló que su agresión estaba «en un grado sorprendente … enfocada contra la propiedad y no contra la gente». Observó que «la propiedad representa la estructura del poder blanco, que [los manifestantes] [comprensiblemente] atacaban y trataban de destruir «(pp. 56-57). Contra aquellos que consideran la propiedad «sagrada», King sostuvo que «la propiedad tiene como objetivo servir a la vida y, por mucho que la rodeemos de derechos y respeto, no tiene existencia personal”

«Las raíces están en el sistema» 

¿Qué hacer? King avanzó cambios de política significativos que iban contra la naturaleza capitalista del estado de la nación, lo que refleja su acuerdo con los radicales de la Nueva Izquierda en que «únicamente a través de cambios estructurales se pueden eliminar los males actuales, ya que las raíces están en el sistema y no en el hombre o en errores operativos» (p.40). King abogó por un programa nacional de emergencia, que  proporcionara ya  sea puestos de trabajo decentes a todos o una renta nacional garantizada «de un nivel que haga sostenible la vida en circunstancias decentes». También pidió la «demolición de los barrios marginales y su reconstrucción por la población que vive en ellos» (p . 14).

Sus propuestas, dijo, tenían como objetivo no solo la justicia racial. Tratando de abolir la pobreza para todos, incluidos los blancos pobres, consideraba que «la revuelta de los Negros» había llegado a cuestionar lo que él llamó «los tres males interrelacionados» del racismo, la injusticia económica/ pobreza (capitalismo) y la guerra (militarismo e imperialismo). Había «evolucionado más allá de una búsqueda de la desegregación y la igualdad» convirtiéndose en «un desafío a un sistema que ha creado milagros productivos y tecnológicos para crear justicia.»

«Si el humanismo queda fuera del sistema», dijo King en su discurso de apertura, «los negros demostrarán su núcleo interno despótico y se desencadenará una lucha mucho mayor por la liberación. Los Estados Unidos tiene el reto sustancial de demostrar que pueden abolir no sólo los males del racismo, sino también el flagelo de la pobreza y los horrores de la guerra …. «(pp. 16-17, énfasis añadido).

No cabe ninguna duda de que King quería decir capitalismo cuando se refirió al «sistema» y su «núcleo interno de despotismo».[4]

«Hay que organizar una revolución …. contra la privilegiada minoría de la Tierra « 

Nadie que haya escuchado atentamente las conferencias en CBC de King puede no haber notado el radicalismo de su visión y de su táctica. «Los desposeídos de esta nación – los pobres, tanto blancos como negros – viven en una sociedad cruelmente injusta», dijo King en   su cuarta conferencia. «Tienen que organizar una revolución contra esa injusticia», añadió (p. 59) ..

Este tipo de revolución requeriría «más que una declaración a la sociedad en general», más que «manifestaciones callejeras», proclamaba King. «Debe ser», añadía, “una fuerza que interrumpa el funcionamiento [de esta sociedad] en algún punto clave». Esa fuerza usaría la «desobediencia civil masiva» para «transmutar la profunda rabia del gueto en una fuerza constructiva y creativa» y «dislocar el funcionamiento de la sociedad.»

«Una tormenta se está levantando contra la minoría privilegiada de la tierra», añadía además King. «La tormenta no disminuirá hasta que [haya] una justa distribución de los frutos de la tierra …» (p. 17). Tal como sugiere esta referencia a la totalidad de la tierra, «la resistencia masiva, activa, no violenta a los males del sistema moderno» (p. 48) por la que King abogaba era «de alcance internacional», lo que refleja el hecho de que «los países pobres son pobres principalmente porque [las naciones ricas occidentales] los han explotado a través del colonialismo político o económico. Los estadounidenses en particular, deben ayudar  a  su nación a arrepentirse de su imperialismo económico moderno «(p. 62).

En la Trompeta de la conciencia leemos a un defensor de una revolución mundial, democrática y socialista, partidario de la desobediencia masiva, que los guardianes de la memoria nacional no quieren que se conozca cuándo honran la memoria oficial de King impuesta doctrinalmente.

Regresión, traición, y «La mendacidad de la esperanza»

La amenaza que suponen para la memoria oficial las conferencias en CBC de King – y otras muchas cosas que King hizo, dijo y escribió en los últimos tres años de su vida – no consiste solamente en que muestran que el reformador de la imagen oficial fue un opositor radical del sistema de beneficios y su imperio. Se trata también de la claridad con la que King analizó el carácter incompleto e inacabado del progreso de la nación contra la injusticia racial y de clase, cuyos avances prácticamente cesaron en la década de 1970, debido a un rechazo blanco que ya estaba en marcha a principios y mediados de los años 60 (antes del surgimiento de los Panteras Negras) y a una guerra empresarial de arriba a abajo contra la clase trabajadora estadounidense que comenzó bajo Jimmy Carter y se recrudeció bajo Ronald Reagan.

La «maldición espiritual» impuesta por el militarismo ha sobrevivido. Washington ha matado directa e indirectamente, de distintas maneras, a incontables millones de iraquíes, centroamericanos, sudamericanos, africanos, musulmanes, árabes y asiáticos a lo largo de estos años desde Vietnam[5]Con la mitad del obsceno gasto militar mundial, los EE.UU. mantienen unos presupuestos de «defensa» (imperio) a niveles de la Guerra Fría, para sostener una máquina de matar mundial históricamente sin precedentes (que opera desde más de 1.000 bases establecidas en más de 100 países «soberanos») aun cuando el número actual, récord,  de estadounidenses oficialmente pobres sigue estancado en 46 millones, de los cuales, un número muy desproporcionado son negros y latinos.

Es irónico que Barack Obama tenga un busto de King en el Despacho Oval de la Casa Blanca para velar por su traición constante de los ideales del líder mártir de la paz y la justicia. De acuerdo con la temprana (1996) y precisa descripción del Dr. Adolph Reed Jr. ‘s del futuro Presidente como «un suave abogado de Harvard con credenciales impecables e inofensivo con respecto a las represivas políticas neoliberales”,[6] el Presidente Obama ha respaldado firmemente los altos intereses corporativos y financieros (cuyos representantes han llenado y dominado sus administraciones, campañas y fondos de campaña) contra y sobre aquellos que emprenderían programas serios para poner fin a la pobreza, redistribuir la riqueza (cuya salvaje re-concentración desde la época del Dr. King ha producido una nueva Edad de Oro en los EE.UU.), controlar al capital y salvar el eco-sistema viviente, que se acerca a toda una serie de puntos de inflexión críticos en la trayectoria acelerada hacia una catástrofe irreversible. Así pues, uno de los partidarios de Obama fue despedido a finales de 2012 por quejarse de que un presidente «cuya plataforma consiste en la ley de salud pública de Romney, las políticas medioambientales de Newt Gingrich, los recortes de impuestos financiados con déficit de John McCain, los rescates de bancos y corporaciones de George W. Bush y un paquete fiscal de Bush y Clinton” seguía siendo denunciado como enemigo de la izquierda y de los negocios por los republicanos[7].

Obama se ha opuesto a programas especiales o a tratar seriamente a nivel federal las salvajes desigualdades raciales de la nación, que actualmente son tan grandes que el presupuesto medio de los hogares blancos es 20 veces mayor que el de los hogares negros y 18 veces mayor que el de los hogares hispanos. Mientras, el hecho de su ascendencia a la Casa Blanca ha reforzado profundamente el sentimiento de los blancos estadounidenses de que el racismo ya no existe en tanto que barrera para el progreso negro y ha generado su propio y significativo rechazo blanco, que no hace más que empeorar la situación de los estadounidenses negros menos privilegiados. Ha dejado claro que lo que el Dr. King llamó «pagaré» no pagado de los estadounidenses blancos y «cheque falso» para los estadounidenses negros[8] continuará sin poder cobrarse bajo su administración – en consonancia con su absurda declaración, durante la campaña del 2007 (durante una conmemoración de la Marcha por el Derecho a Voto de  Selma), de que los negros habían alcanzado ya el «90 por ciento» de su camino hacia la igualdad en los EE.UU.[9] Para redondear los trucos de mago en relación con los “tres males”, Obama – el mismo que aprobó personalmente la lista de asesinatos de la Special Forces Global War on (of) Terror Kill List – ha adoptado y ampliado la vasta operación criminal y mundial de espionaje y asesinato que heredó de Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz y Bush. Ha atemperado sus guerras terrestres agotadas y fallidas sólo para redoblar e inflar el papel de los incomprensibles ataques de fuerzas especiales y drones, con el mismo espíritu de su brillante y temerario modelo imperial John Fitzgerald Kennedy. Cuando libró su mortal y desastrosa guerra aérea sobre Libia ni siquiera se molestó en buscar el pretexto de la aprobación del Congreso. Mientras tanto ha superado en mucho al régimen de Cheney-Bush a la hora de reprimir a los disidentes contra la guerra, por no hablar de los que se oponen a la  dominación del 1 por ciento, aplastados por una campaña federal coordinada en el otoño de 2011. «Como han señalado continuamente  todo tipo de periodistas” dice Glenn Greenwald, “la Administración Obama es más agresiva y más vengativa cuando se trata de castigar a los disidentes que cualquier otra administración en la historia de Estados Unidos, incluyendo la de Nixon «[10].

«Un llamamiento más allá de las lealtades nacionales»

 Pensando en el historial imperial FTBP, me acuerdo de algo que dijo King en su segunda conferencia en CBC. Al explicar por qué se había vuelto un crítico de la guerra de Vietnam, King señaló que «en 1964 cayó sobre mí una gran responsabilidad: no puedo olvidar que el Premio Nobel de la Paz fue también un mandato – un mandato para trabajar más que nunca por ‘la hermandad del hombre.’ Este es un compromiso que me conduce más allá de las lealtades nacionales … a la búsqueda de la paz «(p.25).

Para responder a este compromiso, King se alineó con líderes social-demócratas estadounidenses de los años 60, como Bayard Rustin, A. Phillip Randolph y Michael Harrington. Estos y otros líderes de izquierda (por ejemplo, Max Shachtman y Tom Kahn) no querían oponerse abiertamente al asalto imperial de los EE UU contra Indochina, debido a su creencia, fuera de lugar, de que solo era posible proseguir la lucha contra la pobreza en alianza con el Partido Demócrata, favorable a la guerra y la AFL-CIO[11]Además de oponerse a la guerra por razones morales, King comprendió muy bien que los costes de aplastar al Vietnam excluían  y anulaban el gasto social contra la pobreza.

Un testamento de esperanza radical

 Tal vez la experiencia de Obama sirva, al menos, de lección respecto a cómo un cambio progresista es algo de mucha más envergadura que un cambio de partido o del color de las personas en el poder formal. Eso es ciertamente algo que King (que tendría 85 años en la actualidad) habría pensado si hubiera podido presenciar directamente la interminable mendacidad del primer presidente medio-blanco del país. «La revolución negra», escribió King en un ensayo de 1969, publicado póstumamente, titulado «Un Testamento de Esperanza» – que asume un tipo de esperanza muy distinto del difundido por la marca Obama en 2008 – «es mucho más que una lucha por los derechos de los negros. Obliga a los Estados Unidos a hacer frente a todos sus defectos combinados: racismo, pobreza, militarismo y materialismo. Revela males que están arraigadas profundamente en toda la estructura de la sociedad. Revela males sistémicos y no superficiales y sugiere que el verdadero problema que hay que afrontar es la reconstrucción radical de la sociedad por sí misma»[12].

 Estas palabras – palabras que no se oyen a través de los «principales» medios de comunicación durante las celebraciones nacionales del Día de King – suenan actualmente igual de verdaderas y urgentes, porque no se puede negar que el núcleo interno de despotismo del sistema de beneficios está conduciendo a la humanidad a un abismo medioambiental y que   se ha llegado a la disyuntiva de eco-«socialismo o barbarie, si tenemos suerte.»

Notas:

[1] Marshall Frady, Martin Luther King, Jr, A Life (New York: Penguin, 2002), 25.

[2] David J.Garrow, Llevando la cruz: Martin Luther King, Jr. y el Consejo de Liderazgo Cristiano del Sur (HarperCollins, 1986), 41-43.

[3] Véase la nota 12, a continuación.

[4] Garrow, Llevando la cruz, 382,  591-92; Michael Eric Dyson, Puede que no llegue allí con ustedes: el verdadero Martin Luther King, Jr.  (Free Press, 2000), 87-88.

[5] Una revisión útil se encuentra en William Blum, El Estado granuja: una guía para la única superpotencia del mundo (Common Courage Press, 2005). Véase también Noam Chomsky, Año 501: la conquista continúa (South End Press, 1993) y Ward Churchill, Sobre la justicia de los pollos asados: reflexiones sobre las consecuencias de la criminalidad y la arrogancia imperial de los EE.UU. (AK Press, 2003).

[6] Y con mi descripción del compromiso y la carrera de Obama en mi libro de Barack Obama y el futuro de la política estadounidense (Paradigma 2008, escrito en 2007). Ver Adolph Reed, Jr., «La maldición de la Comunidad,» Village Voice (16 de enero, 1996), reproducido en Reed, Notas de clase: aparentando  política y otros pensamientos sobre el escenario americano (Nueva York, 2000), 10-13.

[7] Ezra Klein, «Block Obama!,» New York Review of Books, 27 de septiembre de 2012, citado en Perry Anderson, «Patria», New Left Review 81 (mayo-junio de 2013).

[8] Martin Luther King, Jr., «Tengo un sueño …» (1963), http://www.archives.gov/press/exhibits/dream-speech.pdf

[9] Paul Street, «El pálido reflejo: Barack Obama, Martin Luther King, Jr., y el significado de la Revolución Negra,» Black Agenda Report (20 de marzo, 2007), http://www.blackagendareport.com/content/pale-reflection-barack- obama-mlk-and-meaning-black-revolution.

[10] Transcrito de http://www.buzzfeed.com/dorsey/glenn-greenwald-tears-into-ruth-marcus-over-edward-snowden

[11] Para una información detallada y notable, ver Paul Le Blanc y Michael D. Yates, Un presupuesto de libertad para todos los estadounidenses: retomando la promesa civil; Movimiento de los Derechos en la lucha por la justicia económica hoy (New York: Monthly Review, 2013).

[12] Martin Luther King, Jr., «Un Testamento de Esperanza» (1969) en James Washington, ed, Un testamento de esperanza: los escritos y discursos esenciales de Martin Luther King. Jr (Nueva York: Harper Collins, 1991), 315.

Fuente: Counter PunchTraducción de Anna Maria Garriga Tarré para Sin Permiso.

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domingo, 3 de abril de 2022

Rusia y Ucrania en un mundo nuevo

 

Rusia y Ucrania en un mundo nuevo

 

Por José Natanson

Rebelion

02/04/2022 

 

Fuentes: Le Monde diplomatique


Ubicadas en el corazón de Cupertino, la zona de Silicon Valley que alberga la sede de Apple, Monta Vista High y Lynbrook High son dos de las mejores escuelas públicas de Estados Unidos. Históricamente, el alumnado estaba conformado principalmente por hijos de la elite WASP (White Anglo-Saxon Protestant) que domina los puestos gerenciales de las compañías de alta tecnología de California.

Sin embargo, en los últimos años se viene registrando una huida de los niños blancos de ambas escuelas, a punto tal que hoy representan apenas un tercio de la matrícula. La causa, que se repite en establecimientos públicos de primer nivel de ciudades como Nueva York, Los Ángeles o Nueva Jersey, es simple: los estudiantes asiáticos de segunda generación, sobre todo hijos de chinos e indios, los superan. Sintiéndose desplazados, los padres de los chicos blancos prefieren sacar a sus hijos de estas escuelas bien reputadas y trasladarlos a otras, a menudo lejos de sus casas, lo que a veces obliga a mudanzas no deseadas. El argumento es que resultan excesivamente competitivas, sobre todo en materias como ciencias y matemática. “Exigen demasiado a los chicos”, se quejaba una madre que había decidido cambiar a su hijo de escuela, y que defendía la idea de que los chicos también tienen que practicar deportes, salir con amigos, divertirse (1).

Esta estrategia familiar de preservación de la supremacía blanca en el orden social y económico no es nueva. En su libro The Chosen: The Hidden History of Admission and Exclusion at Harvard, Yale, and Princeton (Los elegidos: la historia oculta de la admisión y exclusión en Harvard, Yale y Princeton), el sociólogo Jerome Karabel investigó los documentos de ingreso a las universidades de la Ivy League y mostró que, en los años 50, cuando otra “minoría exitosa”, en ese caso la judía, amenazaba con disputar el predominio WASP, el sistema de admisión fue modificado para incluir entrevistas con los aspirantes, que promediaban el mérito académico con una serie de criterios confusos que aludían al compañerismo, el liderazgo y la masculinidad, en los que por supuesto los judíos salían perdiendo (2). Igual que ahora con los asiáticos, cuando la elite blanca empezaba a perder decidía cambiar las reglas.

La tendencia funciona como metáfora del sistema económico mundial, sistema al que Estados Unidos, consciente de que ya no le sirve, se dedica a desmantelar pieza por pieza. Aunque las primeras insinuaciones habían comenzado durante la presidencia de Barack Obama, fue Donald Trump quien mejor entendió que el mundo que Washington había creado desde los 90 había dejado de resultar funcional a sus intereses y que había llegado el momento de modificarlo de raíz. Contribuyeron a ello transformaciones activadas por la técnica, como el hecho de que Estados Unidos pasara en pocos años de ser un importador a un exportador neto de hidrocarburos, reduciendo su dependencia energética y permitiéndole retirarse de zonas en otra época cruciales para su supervivencia, como Medio Oriente. Pero lo central fue un cambio en la orientación estratégica: la gran contribución de Trump, su aporte definitivo a la política estadounidense del siglo XXI, fue ubicar a China como el gran contendiente de Estados Unidos, y convencer al establishment, incluyendo al demócrata, de que el futuro del país depende de su capacidad para contener al nuevo adversario en ascenso. Y si esto implica enterrar definitivamente el sueño noventista de un mundo organizado en torno al libre comercio y la democracia, entonces adelante.

Así, Estados Unidos renegoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado por Bill Clinton en el cenit del impulso aperturista, por el T-MEC; abandonó las negociaciones por el Tratado Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), estableció aranceles al acero y al aluminio, forzó a las empresas estadounidenses a repatriar inversiones e inició una guerra comercial con China que aún no ha concluido.

En el camino, dos eventos de alcance global aceleraron el proceso des-globalizador.

El primero es la pandemia. Al apagar la economía mundial casi de un día para el otro, la pandemia interrumpió los flujos comerciales, puso en jaque los modelos de gestión just-in-time y enloqueció las cadenas de suministros, que se dislocaron para siempre. Y, más importante aun, demostró con la fuerza de los hechos consumados que en el siglo XXI la soberanía no pasa solo por los tanques y los misiles sino también por el control de los recursos y una industria nacional que garantice cierta autosuficiencia.

Estados Unidos, por ejemplo, importa dos tercios de los principios activos a partir de los cuales produce sus medicamentos de empresas chinas, es decir de empresas sobre las cuales el Estado de su principal rival estratégico ejerce algún tipo de control. En los momentos más duros del Covid, Argentina no sufrió la falta de respiradores que atormentó a otros países de América Latina simplemente porque disponía de dos fábricas especializadas dentro de sus fronteras (se trata de una tecnología del siglo XX, es decir de la época en que la industria nacional todavía brillaba). En suma, la pandemia demostró que una industria nacional potente, al igual que un complejo de ciencia y tecnología dinámico, constituyen herramientas decisivas para enfrentar los desafíos de un mundo en permanente transformación. Y obliga a revisar viejas ideas: las economías abiertas y globalizadas sufrieron el shock de la crisis en mayor medida que aquellas más protegidas y volcadas al mercado interno (3).

El segundo evento que profundiza el efecto desglobalizador es la guerra de Ucrania. En el corto plazo, porque se redujo el comercio internacional con estos países, que no son menores. Rusia es la principal potencia energética de Europa, alberga algunas de las minas metalíferas más importantes del planeta y es un gran exportador de alimentos (el primer exportador de trigo del mundo, por ejemplo). Ucrania también es un gran productor de alimentos; por su territorio, además, pasan los gasoductos y oleoductos que abastecen a Europa. Si en el corto plazo la guerra acelera el proceso de disolución de los mercados mundiales, la decisión de miles de empresas occidentales de desinvertir en Rusia y las sanciones impuestas por Occidente tienden a desconectar progresivamente al país de la economía global: algunos bancos rusos fueron excluidos de la SWIFT, el rublo ha sido desterrado de las transacciones internacionales y la última Batman no pudo ser estrenada en Rusia por decisión de la Warner.

Esto, a su vez, afecta al dólar. Las sanciones contra Rusia incluyeron la inmovilización de 300.000 millones de dólares de reservas depositados en el extranjero, como en su momento ocurrió con Irán, Siria y Afganistán, que desde el regreso del Talibán al poder busca recuperar 9.400 millones de dólares depositados en la Reserva Federal de Estados Unidos, y con Venezuela, que aún no pudo repatriar el oro retenido en el Banco Central de Inglaterra. El efecto paradójico es que esto está produciendo una revisión de las estrategias de acumulación de reservas y resguardo de valor de los países no occidentales que profundiza la tendencia a la des-dolarización de la economía global: la participación del dólar en las transacciones internacionales pasó del 60,2% al 46,7% entre 2014 y 2020 (4).

Como señaló Ignacio Ramonet (5), una de las consecuencias de este nuevo escenario es la creciente dependencia de Rusia respecto de China, que adquiere una capacidad hegemónica sobre ese país. No deja de resultar significativo que Putin ordenara la invasión a Ucrania después de una reunión con Xi Jinping y una vez que finalizaron los Juegos Olímpicos de Invierno, la gran apuesta de propaganda china para la era pos-Covid.
Mientras Rusia se recuesta cada vez más en China, el bando occidental avanza en una novedosa unidad, que permitió coordinar en tiempo récord las sanciones y revitalizar la OTAN superando las diferencias entre las posiciones más duras de los países anglosajones y las más contemporizadoras de Francia y Alemania. Incluso Turquía, atlantista semidíscola que venía coqueteando con Moscú, participó del envío de armas a Ucrania y cerró el paso del Bósforo y de los Dardanelos a los barcos de guerra rusos. Significativamente, los líderes europeos cercanos a Putin, de la ultraderechista francesa Marine Le Pen al primer ministro húngaro Viktor Orbán, se alinearon con la estrategia occidental. También significativamente, casi ningún país no occidental se sumó a las sanciones contra Rusia.

La imagen de dos bloques enfrentados –el marco comprensible de una nueva Guerra Fría– resulta tentadora; pero es engañosa. Que el orden liberal nacido de la caía del Muro de Berlín se esté desintegrando no significa que vaya a ser reemplazado por un conflicto como el del siglo pasado. A diferencia de lo que ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial, cuando las economías de las órbitas americana y soviética funcionaban en paralelo, hoy la interdependencia de China (y en general de Asia) con el mundo occidental es total. De hecho, los principales socios comerciales de China son justamente sus adversarios geopolíticos: Japón, Estados Unidos, la Unión Europea y… Taiwán. En una mirada general, China es hoy el primer socio comercial del 70% de los países del mundo (6): sancionarla, aislarla o desengancharla es sencillamente imposible.

Pero esto no quiere decir que no haya un trasfondo político-ideológico detrás de la guerra en Ucrania y del conflicto más general entre China y Estados Unidos. En un contexto de declive de la hegemonía estadounidense, asistimos a un regreso de ideas y categorías –nacionalismo y nación, religión y pueblo, guerra cultural y valores– que la ilusión de un orden liberal eterno parecía haber superado. La misma escritura de este editorial me lleva a recurrir a palabras, como “occidental”, que antes no utilizaba. Son ejemplos de este nuevo clima de época el hinduismo anti-musulmán de Narendra Modi, el giro islamista de Recep Tayyip Erdogan, coronado con la reconversión de Santa Sofía en mezquita, la impronta evangélica de la derecha bolsonarista y de las extremas derechas centroamericanas, y el nacionalismo blanco, también de fuerte apelación religiosa, de Donald Trump, que ve en Putin más un aliado para su guerra contra el multiculturalismo que un enemigo, a punto tal que Tucker Carlson, presentador estrella de Fox News, sigue defendiendo a Rusia en el noticiero de mayor rating de la televisión norteamericana.

Como escribió el periodista Jeremy Cliffe en The New Statesman (7), es necesario poner a la guerra en el contexto de un regreso del nacionalismo del viejo estilo y de la idea de Samuel Huntington de un choque de civilizaciones. Recordemos que uno de los ejes del conflicto entre Ucrania y Rusia fue la ley, que comenzó a aplicarse poco después de la llegada de Volodimir Zelenski al poder, que prohíbe utilizar el ruso en los documentos oficiales, la industria del espectáculo y la vía pública (8). Cuestionada por la Comisión de Venecia del Consejo Europeo, la norma establece la obligatoriedad de que en los medios de comunicación impresos en ruso publiquen la traducción al ucraniano… pero no obliga a hacer lo mismo si el idioma original es inglés o francés. La inesperada resistencia ofrecida por el Ejército ucraniano a las tropas rusas es una reacción nacionalista, que profundiza el proceso de construcción de una ucraniedad en clave anti-rusa que había comenzado con la Revolución Naranja y el Euromaidán.

Recapitulemos antes de concluir.

La pandemia y la guerra en Ucrania pusieron fin a la etapa de globalización abierta en los 90. Toda una era se está desmoronando delante de nuestros ojos, una situación en muchos aspectos similar a la de 1914, cuando otro conflicto armado, el que empezó con el asesinato del archiduque Francisco Fernando, terminó con la etapa de la primera globalización. Obsesionado con la lengua, la religión y los territorios, Putin parece por momentos un líder de otro siglo. La pregunta es si eso lo convierte en un cavernícola trasnochado o en alguien que entendió hacia dónde sopla el viento.

Notas:

1. Richard Keiser, “Temor blanco en Estados Unidos”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, septiembre de 2020.
2. Houghton Mifflin, 2005.
3. http://www.bbc.com/mundo/noticias-53156788
4. https://ctxt.es/es/20220301/Firmas/39201/dolar-suicidio-sanciones-rusia-reservas.htm
5. http://www.eldiplo.org/notas-web/una-nueva-edad-geopolitica/
6. https://twitter.com/danyscht/status/1416806909127139330
7. https://www.newstatesman.com/international-politics/geopolitics/2022/03/putins-war-risks-a-clash-of-civilisations-the-west-must-not-fall-into-his-trap
8. http://www.swissinfo.ch/spa/ucrania-idioma_entran-en-vigor-en-ucrania-reglas-que-priorizan-el-ucraniano-sobre-el-ruso/46793294

Fuente: https://www.eldiplo.org/274-la-nueva-amenaza-nuclear/rusia-y-ucrania-en-un-mundo-nuevo/

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Líneas rojas: ¿De Ucrania a Taiwán?

 

Europa padece ahora una nueva guerra en su territorio. Una lección amarga. Debiéramos prepararnos desde ya para evitar que esta crisis tenga un “segundo tiempo” en Asia, quizá en un lustro, dicen los jefes militares del Pentágono.


Líneas rojas: ¿De Ucrania a Taiwán?


Xulio Ríos

El Viejo Topo

3 abril, 2022 



En las semanas previas a la invasión rusa de Ucrania, se especuló mucho sobre la concatenación de esta crisis con la existente en el Estrecho de Taiwán. Los paralelismos no han pasado desapercibidos. En Asia, las tensiones entre Beijing y Taipéi han estado escalando desde 2016 con muestras crecientes de exhibición de músculo castrense, con implicaciones no solo de China sino también de EEUU. No pocos se han apresurado a dar la alarma de que Taiwán “podría ser el siguiente”. Sin embargo, a día de hoy, no hay caso. China, que enaltece la estabilidad sobre cualquier otra variable, no imitará a Rusia. En primer lugar, por un doble sentido de oportunidad y capacidad: no está preparada para una acción de similar envergadura; segundo, porque la apuesta por la reunificación pacífica aun prima sobre la opción de la fuerza, ciertamente nunca descartada.

Tras la invasión, el escenario es otro. China rechaza la violación de la integridad territorial de un país soberano como Ucrania, aunque “comprende” la reacción rusa ante el desafío del expansionismo militar de la OTAN. En consecuencia, China, como ocurrió en 2014 con Crimea, no se avendrá a reconocer los nuevos territorios segregados de Ucrania porque ello podría, en caso de crisis, abrir la espita en cascada del reconocimiento de la “independencia” de Taiwán. En Taipéi se condenó sin paliativos la violación de la soberanía ucraniana, calificándola de cambio del statu quo y se sumará a las sanciones, incluyendo el cese de la exportación de microchips.

La empatía china con el Kremlin viene suscitada por la interiorización de un compartido sentimiento de acoso, es decir, la convicción de que Occidente está dispuesto a todo para preservar una hegemonía sobre la que planea el reto emergente chino, con el sorpasso económico al alcance de la mano. A Beijing no se le escapa que Rusia no es rival para Washington y que la hipotética gran batalla está por librarse. Pero de igual forma que la OTAN no renuncia a expandirse más y más en el escenario europeo, la opción de reflotar el QUAD (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) o de construir el AUKUS (Australia, Estados Unidos y Reino Unido) responden a la misma idea, la de contener a China combinando diversas opciones (económica, comercial, tecnológica, militar…).

China es consciente de que una guerra en Europa es una pésima noticia. En modo alguno compensa que EEUU pueda distraerse con esta crisis porque el peso, abrumadoramente, recaerá sobre un continente ahora atado más en corto a Washington y más dependiente de la Alianza Atlántica, una realidad que quisiera ablandar para que pueda afianzarse como contrapeso. Ante los hechos consumados, Beijing calibra el alcance de las sanciones anunciadas y probablemente mitigará cuando pueda sus efectos en relación a Moscú. De hecho, sus aduanas ya se han abierto sin restricciones para las importaciones de trigo ruso. Si ante la hipótesis de la exclusión del sistema de pago Swift llevan tiempo trabajando codo con codo en el diseño de mecanismos alternativos, también al dólar en sus transacciones a fin de reducir vulnerabilidades, el grueso del comercio bilateral, poco diversificado, seguirá girando en torno a la energía. China, por tanto, nadará y guardará la ropa echando mano de los malabarismos necesarios.

Pero el “modelo Ucrania” y su supeditación al “contexto histórico” en detrimento  de la soberanía democrática puede reproducirse en Taiwán en pocos años. China ha dicho que la reunificación es una línea roja, es decir, un “interés central”. Y los vientos no soplan a su favor. No es solo el poder político en Taipéi el beligerante con su proyecto, muy desacreditado tras la crisis de Hong Kong en 2019; es la sociedad taiwanesa la que se aleja más y más. Washington, por su parte, agujerea un día sí y otro también la política de una sola China que rubricó en el Comunicado de Shanghái hace ahora 50 años. Por tanto, en poco tiempo podemos hallarnos ante una tesitura de gravedad similar.

Europa padece ahora una nueva guerra en su territorio. Una lección amarga. Debiéramos prepararnos desde ya para evitar que esta crisis tenga un “segundo tiempo” en Asia, quizá en un lustro, dicen los jefes militares del Pentágono. Putin ha dado un primer paso. Los internautas chinos también advierten que, al igual que Ucrania,  Taiwán será abandonado por Estados Unidos y Occidente cuando China pueda  destruir fácilmente la infraestructura defensiva de Taipéi. Cuestión de horas ya, según algunos expertos, también taiwaneses.

Pero Xi Jinping, a la espera de ser renovado en el XX Congreso del PCCh de otoño próximo, también prioriza la estabilidad, lo cual sugiere la posibilidad de un cierto ajuste estratégico que apueste por el apaciguamiento de las tensiones.

Europa debe tender puentes y capitalizar esa indispensable misión reguladora esencial en la definición de ese orden internacional del siglo XXI que está al acecho. Urge asegurar que los temores en el Pacífico se resuelvan apelando a la disposición preferente de medidas de confianza estratégica. Ucrania representa un test para todos. No dejemos a China más opción que profundizar su “comprensión” con Moscú.

Publicado en el Observatorio de la Política China.

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