jueves, 13 de enero de 2022

Nuevos documentos revelan presiones de Aznar al CNI para imputar el 11M a ETA. [¿Pero no eran empresas de seguridad privada de Mayor Oreja o de sus familiares, dirigente pura raza patria del PP, de la más prístina estirpe del cristianismo de a rogar por Dios, las encargadas de velar por los cargos públicos amenazados por ETA en el País Vasco, cuyos gastos corrían al 50% con dinerales del gobierno vasco y el otro 50% con otros dinerales del gobierno central, según acuerdo del presidente de gobierno de la época, José María Aznar, Josmari para los amigos, y el entonces presidente del gobierno vasco Arzalluz, cuyo Azalluz acuso públicamente a Mayor Oreja de haberse enriquecido mediante la custodia y guarda de los políticos vascos amenazados por ETA, querellándose el sepulcro blanqueado de Mayor Oreja contra Arzalluz por tamaña verdad, querella que perdió, porque Dios que es justo y todo lo ve y todo lo sabe así lo quiso mediante las correspondientes sentencias de los jueces pertinentes que le sirvieron de brazo ejecutor? Y a ver si ahora me va a salir un respondón diciendo que Dios no lo puede todo porque me lo enderezo rápidamente dándole el santo y seña y a ellos la Legión mediante aviso militarmente cifrado (que aquí no te puedes fiar ni de tu padre) a los jefes de VOX de que rojo a la vista para que me le pongan cuarto y mitad de dura querella también por la vía rápida, que no estamos aquí para tontadas, que yo cuando me pongo me pongo. Y lo que me temía, hombre. Pues no resulta que ahora se me ha ido el santo al cielo y no sé que viva gritar. Pero bueno, me da igual. A mí no me achica nadie: ¡¡¡Viva!!!]

 

 Nuevos documentos revelan presiones de Aznar al CNI para imputar el 11M a ETA

 

Rebelion / España

12/01/2022 

Fuentes: Naiz [Foto: Protestas en las sedes del PP por los atentados del 11M (RTVE)]

Un documento que ha hecho público el exministro José Bono confirma que el Gobierno de José María Aznar presionó a los servicios de inteligencia para que mantuvieran la tesis de que ETA había sido la autora de los atentados registrados en Madrid el 11 de marzo de 2004.

José Bono, que fue ministro de Defensa desde abril de 2004 hasta diciembre de 2006 –cuando pasó a ser presidente del Congreso de los Diputados–, ha decidido legar su archivo documental a la Fundación Pablo Iglesias, que lo ha puesto a disposición del público a partir de este lunes.  Uno de esos documentos, que ha difundido la Cadena Ser, es una nota remitida a Bono por Alberto Sáiz, que acababa de ser nombrado director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) tras las elecciones del 14 de marzo de 2004 que llevaron a La Moncloa a José Luis Rodríguez Zapatero.

En esta nota, que adjuntamos a este artículo, Sáiz hace referencia a los atentados registrados en Madrid el 11 de marzo de aquel año. Más concretamente, se dirige a Bono para confirmarle por escrito, «tal y como me pides», «lo esencial sobre el 11M» que le había comentado su predecesor al frente del CNI, Jorge Dezcallar, al hacer el relevo en el cargo.

«Me pidieron desde Moncloa que dijera que ETA era la autora del atentado y yo lo hice pero con la cautela de añadir ‘con toda probabilidad’», comentó Dezcallar, según relata Sáiz.

El máximo responsable de los servicios de inteligencia cuando ocurrieron los ataques del 11M consideraba que mantener esa tesis «fue un error» y, aludiendo al Gobierno de José María Aznar, añadió que «ellos lo alargaron hasta el día de las elecciones, cuando ya tenían en su poder la furgoneta, la cinta del Corán y habían detenido a tres árabes».

Dezcallar se refería a las pruebas y detenciones que habían practicado ya las fuerzas y cuerpos de seguridad que echaban por tierra la tesis de la autoría de ETA. Una información que, según dijo a Sáiz, al CNI le fue llegando «con retraso».

Confirma el relato que hizo Dezcallar en 2015

Dezcallar fue el primer civil en dirigir el Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid, que durante su mandato pasó a denoninarse CNI) y fue desginado para el cargo en 2001 por el entonces presidente español, José María Aznar.

En una entrevista publicada por ‘El Periódico’ en octubre de 2015, el propio Dezcallar ya apuntó en la misma dirección que se recoge en la nota difundida ahora por Bono: «Aznar me pidió desmentir que el CNI no seguía la pista de ETA».

No obstante, asumió que, aunque su «instinto» le decía que se trataba de «un ataque islamista», en su primera conversación telefónica con Aznar le comentó: «Presidente, creo que es ETA». En la segunda, aquel 11 de marzo, fue menos claro: ««No me preguntes porque la investigación la lleva la Policía y estoy fuera de juego». Y en la tercera expresó su cambio de opinión: «Este asunto huele a islamista que apesta».

En esta entrevista, Dezcallar aseguró que entre el 11 y el 16 de marzo no fue convocado a ninguna reunión. No obstante, precisó que logró que el ministro de Interior, Ángel Acebes, le recibiera el sábado día 13, a las cuatro de la tarde, y que este no le contó nada de las detenciones de los presuntos yihadistas.

Y completó el relato de aquellas horas previas a la jornada electoral explicando que, cuando llegó a su despacho, el portavoz de la Moncloa, Alfredo Timermans, le dijo que Aznar quería que saliera en TVE para desmentir a la SER, que para entonces había informado de que el CNI había abandonado la pista de ETA. Dezcallar se negó, hizo «un comunicado que no gustó a nadie» y por la noche tuvo «una tensa charla con Aznar».

Nota del director de CNI sobre el 11 M

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20220110/nuevos-documentos-revelan-presiones-de-aznar-al-cni-para-imputar-el-11m-a-eta

 

 

La subida de los precios de las materias primas. Una visión marxista de la cuestión.

 

La subida de los precios de las materias primas. Una visión marxista de la cuestión.

 

DIARIO OCTUBRE / enero 13, 2022

 


Kike Parra.— La escalada generalizada de precios, y en concreto de las materias primas y la energía en el mundo, (la madera un 120 %, la piedra más de un 60 %, el cobre aproximadamente 60 %, el PVC y otros materiales plásticos un 47 %, el aluminio un 41 %, etc..) está poniendo en jaque la recuperación económica sobre la que la burguesía había puesto todas sus esperanzas post-pandémicas

Lamentablemente la situación sanitaria aún no se ha solventado, sino todo lo contrario y la “recuperación”, está mostrando nuevos escollos que la economía vulgar, tal y como Marx la acuñó, no ha sido capaz de prever, y ni tan siquiera de explicar correctamente.

Las corrientes económicas hegemónicas, monetaristas y keynesianas concluyen a posteriori que la crisis energética, los problemas en la cadena de suministro y el aumento de la demanda, gracias al ahorro acumulado, han tensionado las leyes de la oferta y la demanda y que la escasez relativa de las materias primas ha alzado los precios y como consecuencia, también los productos de consumo, para cuya fabricación son extraídos de la madre naturaleza.

La explicación, pareciera correcta, pero incurre en errores de base, y sobre todo, es incapaz de prever el futuro inmediato.

La superioridad analítica del marxismo nos da una explicación más cierta a la subida de los precios.

Autores como G. Carchedi y Michael Roberts, tomando como base la teoría del valor, proponen una teoría marxista de la inflación y sitúan entre otros factores, que los precios suben o bajan en relación a la masa de valor (capital variable y del plusvalor), es decir; tanto de los salarios como de las ganancias empresariales, algo que crece muy lentamente desde los años 80. Desde entonces, se viene produciendo un incremento modesto de los precios gracias a la implementación de políticas monetarias, incrementando su oferta.

La consecuencia de la baja rentabilidad ha sido que las inversiones empresariales se han ido marchando hacia posiciones especulativas en lugar de la esfera productiva. Ya no salen a cuenta las cada vez más altas inversiones en comparación con lo que se recoge.

Y es aquí, en la falta de oferta donde está el actual problema de la subida de precios y no en el incremento de la demanda, cosa difícil de entender ante una clase obrera empobrecida que debe esforzarse en la compra de alimentos y electricidad encarecidos.

Marx señalaría que el tiempo de trabajo social necesario en la producción de materias primas, tras la reanudación productiva, después del parón por la pandemia, es inferior al requerido y que por lo tanto, los precios suben, distorsionando así, temporalmente, la ley del valor-trabajo. (Algo que la economía “oficial” formula como la ley de la oferta y la demanda)

Volviendo a tirar de marxismo, esta situación de subidas y altos precios, se alargará hasta que los capitales fluyan, atraídos por la alta rentabilidad temporal, hacia la extracción y fabricación de materias primas, llegando a la perecuación de los beneficios. Esto va a tardar un tiempo, por lo que los precios seguirán subiendo.

La escasez de determinados productos, sobre todo los relacionados con la energía, el cambio hacia las renovables y el abandono de las “energías clásicas”, las reservas estratégicas de los países productores ante los conflictos generados por las pugnas interimperialistas, también están incidiendo sobre el incremento de precios.

Los expertos hablan de un posible periodo de estancamiento a la vez que inflacionario (estanflación) y las medidas que se pueden poner en marcha, (políticas sobre los intereses) junto con el nivel de gasto, puede llevarnos en un futuro próximo a una nueva crisis del sector financiero y por lógica a una agudización de la crisis estructural del capitalismo.

Son las contradicciones insalvables del capitalismo que se exacerban con el paso del tiempo.

FUENTE: unidadylucha.es

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Eveline

 

Tal día como hoy en 1941 moría en Zúrich el gran escritor irlandés James Joyce. Uno de los principales artífices de la profunda renovación de las técnicas narrativas a inicios del s. XX, lo recordamos con este cuento incluido en Dublineses.


Eveline

James Joyce

El Viejo Topo

13 enero, 2022 

 


Sentada ante la ventana, miraba cómo la noche invadía la avenida. Su cabeza se apoyaba contra las cortinas de la ventana, y tenía en la nariz el olor de la polvorienta cretona. Estaba cansada.

Pasaba poca gente: el hombre de la última casa pasó rumbo a su hogar, oyó el repiqueteo de sus pasos en el pavimento de hormigón y luego los oyó crujir sobre el sendero de grava que se extendía frente a las nuevas casas rojas. Antes había allí un campo, en el que ellos acostumbraban jugar con otros niños. Después, un hombre de Belfast compró el campo y construyó casas en él: casas de ladrillos brillantes y techos relucientes, y no pequeñas y oscuras como las otras. Los niños de la avenida solían jugar juntos en aquel campo; los Devine, los Water, los Dunn, el pequeño lisiado Keogh, ella, sus hermanos y hermanas. Sin embargo, Ernest jamás jugaba: era demasiado grande. Su padre solía echarlos del campo con su bastón de ciruelo silvestre; pero por lo general el pequeño Keogh era quien montaba guardia y avisaba cuando el padre se acercaba. Pese a todo, parecían haber sido bastante felices en aquella época. Su padre no era tan malo entonces, y, además, su madre vivía. Hacía mucho tiempo de aquello. Ella, sus hermanos y hermanas se habían transformado en adultos; la madre había muerto. Tizzie Dunn había muerto también, y los Water regresaron a Inglaterra. Todo cambia. Ahora ella se aprestaba a irse también, a dejar su hogar.

¡Su hogar! Miró a su alrededor, repasando todos los objetos familiares que durante tantos años había limpiado de polvo una vez por semana, mientras se preguntaba de dónde provendría tanto polvo. Tal vez no volvería a ver todos aquellos objetos familiares, de los cuales jamás hubiera supuesto verse separada. Y sin embargo, en todos aquellos años, nunca había averiguado el nombre del sacerdote cuya foto amarillenta colgaba de la pared, sobre el viejo armonio roto, y junto al grabado en colores de las promesas hechas a la beata Margaret Mary Alacoque. El sacerdote había sido compañero de colegio de su padre. Cada vez que éste mostraba la fotografía a su visitante, agregaba de paso:

-En la actualidad está en Melbourne.

Ella había consentido en partir, en dejar su hogar. ¿Era prudente? Trató de sopesar todas las implicaciones de la pregunta. De una u otra forma, en su hogar tenía techo y comida, y la gente a quien había conocido durante toda su existencia. Por supuesto que tenía que trabajar mucho, tanto en la casa como en su empleo. ¿Qué dirían de ella en la tienda, cuando supieran que se había ido con un hombre? Pensarían tal vez que era una tonta, y su lugar sería cubierto por medio de un anuncio. La señorita Gavan se alegraría. Siempre le había tenido un poco de tirria y lo había demostrado en especial cuando alguien escuchaba.

-Señorita Hill, ¿no ve que estas damas están esperando?

-Muéstrese despierta, señorita Hill, por favor.

No lloraría mucho por tener que dejar la tienda.

Pero en su nuevo hogar, en un país lejano y desconocido, no sería así. Luego se casaría; ella, Eveline. Entonces la gente la miraría con respeto. No sería tratada como lo había sido su madre. Aún ahora, y aunque ya tenía más de 19 años, a veces se sentía en peligro ante la violencia de su padre. Ella sabía que eso era lo que le había producido palpitaciones. Mientras fueron niños, su padre nunca la maltrató, como acostumbraba a hacerlo con Harry y Ernest, porque era una niña; pero después había comenzado a amenazarla y a decir que se ocupaba de ella sólo por el recuerdo de su madre. Y en el presente ella no tenía quién la protegiera: Ernest había muerto, y Harry, que se dedicaba a decorar iglesias, estaba casi siempre en algún punto distante del país. Además, las invariables disputas por dinero de los sábados por la noche comenzaban a fastidiarla sobre manera. Ella siempre aportaba todas sus entradas -siete chelines- y Harry enviaba sin falta lo que podía; el problema era obtener algo de su padre. Éste la acusaba de malgastar el dinero, decía que no tenía cabeza y que no le daría el dinero que había ganado con dificultad para que ella lo tirara por las calles; y muchas otras cosas, porque generalmente él se portaba muy mal los sábados por la noche. Terminaba por darle el dinero y preguntarle si no pensaba hacer las compras para el almuerzo del domingo. Entonces ella debía salir corriendo para hacer las compras, mientras sujetaba con fuerza su bolso negro abriéndose paso entre la multitud, para luego regresar a casa tarde y agobiada bajo su carga de provisiones. Le había dado mucho trabajo atender la casa y hacer que los dos niños que habían sido dejados a su cuidado fueran a la escuela regularmente y comieran con la misma regularidad. Era un trabajo pesado -una vida dura-, pero ahora que estaba a punto de partir no le parecía ésa una vida del todo indeseable.

Iba a ensayar otra vida; Frank era muy bueno; viril y generoso. Ella se iría con él en el barco de la noche, para ser su mujer y para vivir juntos en Buenos Aires, donde él tenía un hogar que aguardaba. Recordaba muy bien la primera vez que lo había visto; había alquilado una habitación en una casa de la calle principal; y ella solía hacer frecuentes visitas a la familia que vivía allí. Parecía que hubieran transcurrido sólo pocas semanas. Él estaba en la puerta de la verja, con su gorra de visera echada sobre la nuca, y el pelo le caía sobre el rostro bronceado. Así se conocieron. Él acostumbraba encontrarla a la salida de la tienda todas las tardes, y la acompañaba hasta su casa. La llevó a ver La Niña Bohemia, y ella se sintió endiosada al sentarse junto a él en las butacas más caras del teatro. Él tenía gran afición por la música y cantaba bastante bien. La gente sabía que estaban en relaciones y, cuando él cantaba la canción de la muchacha que ama a un marino, ella se sentía siempre agradablemente confusa. Él, en broma, la llamaba “Poppens” (amapola). Al principio, para ella resultó emocionante tener un amigo, y luego él comenzó a gustarle. Conocía relatos de países distantes. había comenzado como grumete por una libra mensual en un barco de la Altan Lines que iba al Canadá. Le nombró los barcos en los que había trabajado y enumeró las diversas compañías. Había navegado a través del estrecho de Magallanes, y relató anécdotas de los terribles indios patagones; tuvo suerte en Buenos Aires, dijo, y sólo había vuelto a su patria para pasar las vacaciones. Naturalmente, el padre de ella se enteró, y le prohibió, terminantemente, continuar tales relaciones.

-Conozco a esos marineros… -dijo.

Un día, su padre discutió con Frank, y después de eso ella tuvo que encontrarse en secreto con su enamorado.

La tarde se oscurecía en la avenida. La blancura de las dos cartas que tenía sobre el regazo se iba desvaneciendo. Una de las cartas era para Harry. Su padre había envejecido últimamente, según había notado; la extrañaría. A veces se portaba muy bien. No hacía mucho, una vez que ella debió permanecer en cama durante un día, él le había leído en voz alta una historia de fantasmas y le había preparado tostadas sobre el fuego. Otro día, cuando su madre aún vivía, fueron a merendar a la colina de Howth. Recordaba a su padre poniéndose el sombrero de la madre para hacer reír a los niños.

El tiempo transcurría, pero ella continuaba sentada junto a la ventana con la cabeza apoyada en la cortina, aspirando el olor de la polvorienta cretona. Lejos, en la avenida, podía oír un organillo callejero. Conocía la melodía. Era extraño que justo esa noche volviera para recordarle la promesa hecha a su madre: la de atender la casa mientras pudiera. Recordó la última noche de enfermedad de su madre; estaba en el cerrado y oscuro cuarto situado del otro lado del vestíbulo, y había oído afuera una melancólica canción italiana. Dieron al organillo seis peniques para que se alejara. Recordó la exclamación de su padre, cuando volvió al cuarto de la enferma.

-¡Malditos italianos! ¡Ni siquiera aquí nos dejan en paz!

Mientras meditaba, la lastimosa visión de la vida de su madre trazaba una huella en la esencia misma de su propio ser; aquella vida de sacrificios intrascendentes que desembocó en la locura final. Se estremeció mientras oía otra vez la voz de su madre repitiendo una y otra vez, con estúpida insistencia, las voces irlandesas:

-¡Derevaun Seraun! ¡Derevaun Seraun!

Se puso de pie con súbito impulso de terror. ¡Escapar, debía escapar! Frank la salvaría. Él le daría vida, tal vez amor también. Pero deseaba vivir. ¿Por qué había de ser desgraciada? Tenía derecho a ser feliz. Frank la tomaría en sus brazos, la estrecharía en sus brazos. La salvaría.

***

Estaba en medio de la movediza multitud, en el muelle del North Wall. Él la tenía de la mano, y ella sabía que él le hablaba, que le decía con insistencia algo acerca del pasaje. El muelle estaba lleno de soldados con mochilas pardas. A través de las abiertas puertas de los galpones, entrevió la masa negra del barco, inmóvil junto al muelle y con los ojos de buey iluminados. No respondió. Sentía sus mejillas pálidas y frías y, desde un abismo de angustia, rogaba a Dios que la guiara, que le señalara su deber. El barco lanzó una larga pitada fúnebre en la niebla. Si se iba, mañana estaría en el mar, con Frank, rumbo a Buenos Aires. Sus pasajes habían sido reservados. ¿Podía volverse atrás, después de todo lo que Frank había hecho por ella? La angustia le produjo náuseas, y siguió moviendo los labios en silenciosa y ferviente plegaria. Sonó una campana, que le estremeció el corazón. Sintió que él la tomaba de la mano.

-¡Ven!

Todos los mares del mundo se agitaron alrededor de su corazón. Él la conducía hacia ellos, la ahogaría. Se tomó con ambas manos de la verja de hierro.

-¡Ven!

¡No! ¡No! ¡No! Imposible. Sus manos se aferraron al hierro, frenéticamente. Desde el medio de los mares que agitaban su corazón, lanzó un grito de angustia.

-¡Eveline! ¡Evy!

Él se precipitó detrás de la barrera y le gritó que lo siguiera. La gente le chilló para que él continuara caminando, pero Frank seguía llamándola. Ella volvió su pálida cara hacia él, pasiva, como animal desamparado. Sus ojos no le dieron ningún signo de amor, ni de adiós, ni de reconocimiento.

Este cuento es uno de los quince relatos de James Joyce que forman parte de su libro Dublineses, escrito en 1906 y que no consiguió  editor para su publicación hasta 1914.

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Enviado de Putin en USA deja estupefacto a Biden!!

miércoles, 12 de enero de 2022

NOTICIERO RT 12/01/2022 - Jornada de diálogos entre la OTAN y Rusia

Ucrania: tiempo de espera

 

Quedan pocas opciones y el tiempo se agota. Los contactos entre los presidentes y las delegaciones de Rusia y Estados Unidos se intensifican. ¿Qué papel juega la crisis de Ucrania y qué salidas ofrece? Mientras, los preparativos militares se acentúan.


Ucrania: tiempo de espera


Eduardo Luque

El Viejo Topo

11 enero, 2022 


Quedan pocas opciones y el tiempo se agota. Los contactos entre los presidentes ruso y estadounidense se intensifican. Es tal la gravedad de la situación que han tenido lugar dos conversaciones directas en un mes y se anuncian otras para enero. En este momento un error de cálculo puede precipitar los acontecimientos. La OTAN tiene acantonados en las fronteras rusas en un primer escalón, no menos de 13000 efectivos, 200 tanques, más de 400 vehículos blindados y 30 aviones (12 españoles), sin contar los soldados y material propios de cada país. Las provocaciones aéreas, marítimas y terrestres de la OTAN se intensifican; los vuelos de reconocimiento se doblaron en 2021 respecto a 2020, el número de maniobras militares sin previo aviso por parte de la organización Atlántica aumentaron significativamente (en 2021 se realizaron más de 30). El presupuesto militar se incrementa. La OTAN dispuso en el ejercicio económico del 2021 un total de 1,174 billones de dólares, unas 18 veces mayor que el presupuesto militar ruso.

En el campo diplomático la arrogancia occidental sustituye al sentido común. Las iniciativas políticas lanzadas por Moscú son rechazadas como sucedió en 2020 cuando se propuso una iniciativa para contener la tensión militar en la zona. La OTAN respondió rompiendo toda comunicación formal con el Kremlin a nivel de representación diplomática. La última propuesta de Putin el 15 de diciembre un Acuerdo (auténtico Tratado de paz) para obtener garantías de que Ucrania no albergará armas nucleares y que la OTAN se retirará a una profundidad estratégica de 500 Km no ha sido contestada hasta este momento. La única manifestación se produjo a través de “La voz de América” altavoz de la propaganda estadounidense que señaló: “numerosos expertos están preocupados por esta maniobra de Rusia, que quiere explotar el fracaso de la negociación como pretexto para invadir Ucrania”. Por otra parte el senador republicano Roger Wicker, (cercano en su momento a Obama y a Biden en la actualidad) miembro de la Comisión de Servicios Armados del Senado señaló en una entrevista televisiva el 8 de diciembre: “Ustedes saben que nosotros no excluimos la acción nuclear en primer uso”. Mientras la OTAN en su conjunto espera órdenes. El gobierno español también calla obediente, esperando.

La situación política en Occidente, y esto es especialmente grave, es caótica. La nave carece de timón y de timonel. EEUU tiene un grave problema de liderazgo; a la lucha entre sectores de la administración Biden por imponer sus criterios se le une la indigencia intelectual de los dirigentes de la OTAN que amenazan a Moscú con desplegar armas nucleares en su frontera, como si esto fuera un juego. Todo ello sumado a la aparición de nuevos personajes deseosos de dejar una impronta en la historia. El inefable Josep Borrell reivindica negociaciones directas entre la UE y Moscú al margen de la OTAN. El que dice ser ministro de exteriores de la UE no ignora que un agravamiento de la situación político-militar pondría a la UE de rodillas ya que necesita ese 30% de gas proveniente de Rusia. El colapso de los puertos y la falta de barcos metaneros suficientes hace imposible el aprovisionamiento vía EEUU.

El viejo Marx, siempre tan joven, elevó casi al rango de ley histórica que la decadencia de los Imperios va asociada a una gran guerra. El Imperio estadounidense decae y es por ello que la tensión militar se incrementa. Las derrotas cosechadas a lo largo de varias décadas en Medio Oriente cuyo colofón fue la derrota en Afganistán, muestran claramente las dificultades cada vez más insalvables del Imperio para mantener su hegemonía. El costo de las aventuras militares impacta cada vez en una situación social explosiva, donde la iniquidad social se ha ido agravando en la misma medida que crece el presupuesto militar. La enorme mortandad provocada por la epidemia, los miles de fallecidos provocados por las sobredosis de opiáceos son otro, uno más, de los síntomas de una sociedad rota. Las imágenes de la toma del Capitolio por una turba de fanáticos de extrema derecha, hace un año, señala la gravedad de la situación social. Voces como la del expresidente Jimmy Carter  alertan del peligro de enfrentamiento civil, en declaraciones al The New York Times afirmaba: “(…) Nuestra gran nación ahora se tambalea al borde de un abismo cada vez mayor». Las clases dirigentes pretenden ocultar la fractura social galvanizando a la población tras la bandera. Todo ello oculta la lucha sorda de las élites dirigentes. Se pretenden ocultar los problemas sociales con el recurso de la “niebla de guerra”. Desde hace décadas se ha formateado la población Occidental en la creencia del peligro ruso, de tanto escuchar el mismo sonsonete al final acabamos dándolo por hecho.

El conflicto ucraniano no nace en 2014 con la “Revolución del Maidan”; su origen se remonta a la propia desarticulación de la Unión Soviética tras el tratado de Belavezha (8 de diciembre de 1991). Posteriormente al desmembramiento de la antigua URSS; Occidente no cumplió ninguno de los acuerdos, se reinterpretaron, especialmente la expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas. Entre las décadas de 1980 y 1990 la OTAN realizó cinco oleadas expansivas. Las revoluciones de colores en las antiguas repúblicas ex-soviéticas situaron en el poder a dirigentes fuertemente dependientes de EEUU y la UE. Occidente promovió la guerra en Yugoslavia, un aliado clave de Rusia en los Balcanes, para imponer posteriormente el golpe de Estado en Ucrania disfrazándolo de Revolución democrática.

Esta experiencia es la que enarbolan ahora Putin y Lavrov para exigir a EEUU garantías por escrito y vinculantes internacionalmente de que la política de cerco y estrangulamiento hacia Rusia no continuará. Fue el núcleo de la conversación entre Biden y Putin hace pocos días. Al final el encuentro virtual fue un intercambio de advertencias.

Rusia no representa un peligro ideológico para Occidente. Pero  sin embargo su desarticulación como Estado es un objetivo largamente perseguido por Washington. La década iniciada por Putin permitió que el país recuperara sus grandes recursos naturales, que estuvieron a punto de ser mal vendidos a Occidente, fue un enorme contratiempo para el Imperio. El control sobre esas riquezas habría permitido a EEUU mantener su poder unilateral durante otro siglo. Limitando el crecimiento chino como rival económico y político. En este momento Rusia está siendo cercada y se la empuja contra las cuerdas. El intento de golpe de Estado fallido en Bielorrusia, promovido desde occidente, como el actual en Kazajstán persigue un claro objetivo, aislar y dificultar la conexión económica y de recursos desde Rusia hacia China. La nueva revolución de los colores en la ex-república soviética está perfectamente coordinada con la crisis ucraniana, nada sucede al azar.

La crisis de Ucrania es también un programa de marketing de armamentos al por mayor. Gran parte de los senadores republicanos o demócratas norteamericanos y no pocos políticos europeos, los que abogan por un incremento de la tensión, hace tiempo que extendieron la mano esperando los cheques de los vendedores de armas. Unos y otros solo ven el negocio a corto plazo, no tienen en cuenta la gravedad de la situación y aún menos las consecuencias de la escalada.

Los mercaderes ven en la crisis ucraniana una ventana de oportunidad para colocar sus armas: Finlandia ha anunciado la compra de 64 aviones de combate F-35A a Lockheed Martin (8400 millones de euros) o Raytheon Technologies. Estos aviones tienen capacidad nuclear y se posicionaran a 200 km de San Petersburgo. Polonia ha comprado en los últimos días cerca más de 200 vehículos blindados de segunda mano de EEUU, las repúblicas Bálticas, en especial Lituania ha firmado la compra por 125 millones de dólares de una partida de misiles anticarro javelin, (una parte importante de ese material será transferido con toda seguridad a la propia Ucrania). Se proporcionan armas prohibidas a las brigadas neonazis que proliferan en el seno de las tropas ucranianas.  Ucrania se rearma con créditos de EEUU (2400 millones) y Reino Unido (200 millones). EEUU aumenta su presupuesto militar en un 5%, España con, “el gobierno más progresista de la historia” invierte en nuevos submarinos (el presupuesto inicial de la serie era de 1800 millones, el costo final superará los 4000 millones), adquiere decenas de cazas Eurofighter por valor de más de 2000 millones y también gastaremos otros 1800 en modernizar nuestros Helicópteros Apache. La excusa: la defensa de la Islas Canarias: la realidad: aviones y helicópteros que irán al escenario ucraniano. Posiblemente se estacionarán en Bulgaria, que conjuntamente con los situados en Rumanía y Lituana nos coloca en el epicentro del conflicto militar si este estalla. Las obligaciones impuestas por el ex-presidente Trump a la OTAN han incrementado el presupuesto militar en más de 2% respecto al PIB hasta 2014. Nuestro gobierno de coalición obedece. Ni una sola voz se ha alzado en el Consejo de Ministros sobre esta escalada tan peligrosa.

El 11 de diciembre el presidente Biden, en lugar de desescalar, informó sobre su intención de desplegar más tropas en Bulgaria, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Eslovaquia, la República Checa y Estonia. La excusa defender a estos países de la amenaza rusa. Moscú arguye que sus maniobras se realizan dentro de su territorio y responden a la necesidad de la autodefensa. Rusia ha advertido que pisar las líneas rojas en Ucrania y Georgia implicarían unas consecuencias “nefastas”. En un mundo con líderes políticos medianamente inteligentes, esas declaraciones, proviniendo de una potencia nuclear, deberían tomarse muy en serio. En cambio el Secretario General de la OTAN presumía que estaban entrenando a las tropas ucranianas y proporcionando armamento sofisticado. Occidente es un mundo de arrogancia presidido por inteligencias limitadas. La OTAN desdeña que Rusia tenga intereses legítimos de Seguridad Nacional, aunque  EEUU durante 200 años y gracias a la doctrina Monroe ha considerado a Latinoamérica su patio trasero.

A diferencia de otras épocas, en las universidades occidentales, existían pensadores independientes que no estaban financiados por el conglomerado militar. Hoy la privatización de los sistemas de enseñanza eleva al estrellato a meros Rusofóbos pagados por el conglomerado militar estadounidense. Uno de estos personajes es el Asesor de seguridad Nacional de Biden, Jake Sullivan quien informa día sí y día también que las agencias de inteligencia  creen que Putin está “considerando” la invasión de Ucrania. La mentira repetida desde 2014 ha hecho que el Consejo de Seguridad Nacional de EEUU sea incapaz de nada más que repetir la propaganda de los medios.

Mientras las sociedades occidentales agobiadas por pandemias y restricciones no se dan cuenta de que el dedo oculta la luna. El 16 de noviembre se producía un hecho significativo: Rusia presentaba en la ONU un documento titulado: “Combatir la glorificación del nazismo, neonazismo y otras prácticas que contribuyen a exacerbar las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia” la votación, obtuvo el apoyo de 130 países, 49 naciones se abstuvieron (entre ellos España), mientras que EE.UU. y Ucrania votaron en contra. La misma idea de Washington apoyando al nazismo nos da idea de la bajeza moral que están alcanzando las relaciones internacionales.

Los preparativos militares se acentúan. El Kremlin ha puesto en servicio las fuerzas estratégicas de misiles nucleares, se está cerrando la ruta del mar del norte mientras los regimientos de interferencia electrónica se optimizan para dejar ciegos a los radares norteamericanos (el ejército ruso tiene una reconocida ventaja en este campo), la paciencia del Kremlin tiene también un límite y si continúan las provocaciones en el Mar Negro no es descartable que Rusia lo cierre.

El 30 de diciembre, Vladimir Putin conversó nuevamente con Joseph Biden. La videoconferencia retomó la conversación del 7 de diciembre; ¿cómo proporcionar a Rusia las garantías jurídicas que pide? El hecho más significativo es el acuerdo para continuar las negociaciones en Ginebra el 9 y 10 de enero y más tarde con la OTAN el 12 y finalmente con la OSCE el 13. El acuerdo de los dos presidentes es supervisar personalmente estas vías de negociación especialmente las bilaterales con el objetivo de alcanzar resultados rápidamente. Queremos pensar que se abre un ventanuco al acuerdo.

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Sobre la reconstrucción de la izquierda

 

Transcripción de la conferencia dada por Manolo Monereo en Barcelona el 19 de octubre de 2021 en la cervecería Abirradero. Un marco informal para una charla de alcance, en la que el conferenciante efectúa un análisis y formula una propuesta.


Sobre la reconstrucción de la izquierda




Manolo Monereo

El Viejo Topo

10 enero, 2022 

 

Quisiera empezar con un pequeño prólogo en torno a dos frases; una, atribuida indistintamente a Jameson o a Zizek, dice que “es más fácil imaginar el fin del mundo que el del capitalismo”. Una frase que refleja una inmensa derrota. No hay posibilidad de emprender ningún proyecto de reconstrucción de la izquierda sin partir de que la gran cultura obrera organizada, la que construyó el socialismo, el comunismo y el anarquismo, ha sido derrotada en la configuración de un imaginario alternativo, de un proyecto alternativo de sociedad. Hasta el punto de que puedo imaginar el fin del mundo, pero ya no mantiene su vigencia una famosa segunda frase: “socialismo o barbarie”. Porque ha desaparecido el socialismo y hay muchísima barbarie sobre nosotros. Por tanto, cuando hablemos de la reconstrucción de la izquierda y sus inmensos problemas hay que partir de esta realidad, sin lo cual no entenderíamos lo que está pasando.

Y hay un segundo asunto en el que me ha hecho pensar un libro reciente de Luciano Canfora, La metamorfosis, que aborda un problema importante para la izquierda europea: vivimos en un continente en el que somos revolucionarios sin revolución. Vivimos en un mundo (y esto ya lo decía Hobsbawn) en el que no hay condiciones revolucionarias. ¿Cómo ser revolucionario en condiciones no revolucionarias? Lo diré de otro modo: si atendemos a lo que decía Lenin sobre las condiciones de la revolución, ¿cuántas veces ha habido condiciones para la revolución en Europa en este último siglo? Desde 1917, si lo pensamos bien, solo dos, 1917 y 1945. Siendo optimistas, digamos que también en el 68. Aunque sobre eso tengo una opinión muy firme en contra. Pero admitamos que también el 68 fue un momento de revolución. Lo diré de otra manera: son tres momentos revolucionarios en un siglo. Ha habido otros intentos, pero sin que se hayan dado condiciones para que tuvieran éxito esas revoluciones.

El joven Lukács, que fue el primero en escribir un libro serio sobre Lenin intentando calibrar su pensamiento, hablaba de Lenin y la “actualidad de la revolución”. Pero la actualidad de la revolución de Lenin dura exactamente de 1917 a 1922, ahí se acabó, y vino la actualidad de la contrarrevolución. Nos quedó el pobre Gramsci dándole vueltas a por qué habíamos sido derrotados. Tiene importancia partir de ese dato porque toda la cultura de la III Internacional se centraba en luchar por una revolución que se consideraba inminente. En el 1922 llegó Mussolini al poder, y de ahí en adelante la historia de Europa es la de una contrarrevolución vencedora contra una insurrección proletaria que ha sido derrotada.

Voy a intentar ahora hacer lo que en los viejos tiempos se llamaba un análisis de fase e intentar definir la fase en la que estamos, siempre con la idea de que esta charla es una intervención abierta que tiene que ser continuada.

El primer hecho fundamental de esta etapa, lo que marcará los próximos 20 o 30 años, es la gran transición geopolítica que estamos viviendo. A mí me asombra que la izquierda no preste atención a este asunto, sobre todo la izquierda española. Por primera vez en mucho tiempo estamos delante de una sucesión en la hegemonía, donde el poder omnímodo de EE.UU. está siendo puesto en cuestión por una potencia emergente, por un nuevo bloque histórico-social emergente encabezado por China, país en el que se ha producido el hecho histórico-social más importante de la modernidad: la revolución china y sus consecuencias. Nunca en la historia de la Humanidad un país había sacado de la pobreza en cuarenta años a 800 millones de personas, nunca. Un hecho que ha sucedido ante nuestros ojos y del que no nos atrevemos a hablar, porque ha sido una potencia “autoritaria” la que ha “cometido el error” de sacar a 800 millones de la pobreza. Estamos hablando de 800 millones de chinos que son los que van a encabezar la insurrección de Oriente y la derrota de Occidente. Este hecho fundamental va a desarrollarse frente a una enorme ofensiva de EE.UU., nación que no aceptará jamás, jamás, ser desposeída de su poder. Y llegará a la guerra. No tengo ninguna duda de esa posibilidad. Ese es para mí el gran momento histórico-social que estamos viviendo. Todo lo demás acaba por ser secundario.

Por primera vez tras la caída de la URSS una potencia desafía al imperio estadounidense, en el marco de una alianza más amplia, y lo cuestiona. Pero con una diferencia: esa potencia tiene una capacidad económica que nunca tuvo Rusia. China le disputa la economía a EEUU, cosa que nunca pudo hacer la URSS. En alianza militar con Rusia, eso supone un poder enorme. El gran problema será (Graham Allison, académico, ligado a los órganos de inteligencia norteamericanos lo ha explicado muy bien) si al final de esta historia caeremos en la trampa de Tucídides o no; en otras palabras, si tenemos la guerra a la vuelta de la esquina. Por lo pronto estamos inmersos en una gran revolución tecnológica que también se está aplicando en el terreno militar, y con un incremento sustancial de todos los presupuestos militares ante el hecho de que EEUU ya ha empezado a desplegar una guerra híbrida contra Rusia y China. En esto no hay diferencias entre Biden y Trump: cada día se parece más el “compañero” Biden al “fascista” Donald Trump. Y digo lo de compañero porque aparentemente la izquierda está enamorada de Biden, este “gigante” de la democracia americana.

El segundo dato clave de la fase actual es la crisis de la globalización capitalista. No entraré mucho en esto ahora. Recientemente Juan Torres escribió un artículo muy certero explicando algo que no se quiere que advirtamos: que esta crisis post pandémica no ha hecho más que empezar; resueltos los problemas de la demanda, empezamos a tener problemas muy serios de la oferta. Y tenemos ya un problema energético, por no hablar del alimentario. Lo que hay detrás y que no se ve es que se están rompiendo las cadenas de valor de la economía mundial. La economía-mundo se fue articulando con la fábrica-mundo sita en China, y eso creó unas cadenas de valor donde se fueron integrando los procesos productivos fragmentariamente articulados que luego se unificaban en las casas matrices de las grandes empresas. Se está produciendo la ruptura porque el mundo se está dividiendo geopolíticamente y se están configurando diversas regiones-mundo en función del futuro. Se rompe la globalización.

La tercera pata de la actual crisis es el agravamiento de la situación ecológica del planeta: esa crisis ya no tiene vuelta de hoja. Los recursos se van a convertir en los grandes objetivos geopolíticos en esta fase. Que una potencia como Alemania, aliada de EEUU., que debido a su consumo energético se vea obligada a llegar a un acuerdo con Rusia que implica cambios geopolíticos que afectan a Ucrania, Polonia, Chequia, Hungría, tiene que ver con estos graves problemas ecológicos. Todo el mundo sueña con energías alternativas, pero ni tenemos energías alternativas ni cambiamos de modo de producción. Nos encontramos con que China ha puesto en pie toda la industria del carbón, que estaba intentando cerrar, para dar respuesta a esta crisis energética que estamos viviendo.

La cuarta cuestión es la más decisiva. Tiene que ver con Oriente y Occidente. Tuve un maestro, Aníbal Quijano, padre del pensamiento descolonial, que decía que con el “descubrimiento” de América se produjo la unificación del planeta en torno a Occidente. Fue la llegada de la unificación del sistema económico que llamamos capitalismo, la modernidad y el triunfo del racismo. Esos tres elementos enseñoreaban un mundo en el que Occidente era el mundo y sus valores y cultura, las del mundo. Eso se ha terminado. Dramáticamente, porque Oriente, las densas culturas de India, de China, de Laos… emergen. A ese período, el que acaba, un joven chino, un chino culto lo llama hoy “de la humillación”, porque fue el período en el que el Imperio Medio fue fustigado por Occidente (guerras del opio, colonialismo…). Una humillación que sigue viva. Hoy, Oriente reaparece. Y cuando hablamos de una transición del mundo unipolar a multipolar, que es lo que estamos viviendo, en ella habrá un elemento que será civilizatorio, de cultura política. Occidente tendrá que vérselas por primera vez con civilizaciones que no van a aceptar sus valores, que van a disputarle la hegemonía de esos valores. Si el viejo Spengler levantara la cabeza, vería que la decadencia de Occidente ya ha llegado. Todavía no sabemos qué consecuencias va a tener para nuestro mundo la presencia de otro mundo que crece y se desarrolla. Y para 2040 China ya no será la primera potencia demográfica, lo será la India, porque China ya está en plena transición demográfica.

Así pues, el tema central es que Occidente está perdiendo su centralidad en la economía-mundo y que el poder se está desplazando a Oriente, y también las posibilidades de guerra. El reciente tratado Aukus (Australia, Gran Bretaña y Estados Unidos), al que se va a unir un estado subalterno, Japón, militarmente ocupado, y también Corea del Sur, es muy significativo, y la escasa capacidad política, económica y militar de la Unión Europea ha sido puesta en evidencia. Para entender el mapa del mundo: por el estrecho de Taiwán y Malaca pasa hoy el 80% de todo el petróleo que consume China y el 60% del valor del comercio mundial. La economía-mundo se está articulando en esa zona. Y con un rearme sistemático y de grandes dimensiones. EE.UU, sorprendido ante el éxito del misil hipersónico chino, se está dando cuenta de que la alianza Rusia-China está generando un intercambio de artefactos militares de gran importancia y de última generación. Estamos ante una aceleración de la competencia entre grandes países, que van a luchar hasta el final, y creo que la posibilidad de la guerra es muy clara, bien directa, bien a través de potencias intermedias. En la trastienda de esa guerra hay otra guerra cibernética, conflictos híbridos, el empleo de inteligencia artificial en la industria militar. Estamos muy cerca de un conflicto general que a su vez va a llevar a un cambio en el eje de las civilizaciones que dirigen el mundo. Un cambio como nunca habíamos visto antes. Oriente se va a liberar y le va a disputar a Occidente la hegemonía. China, Pakistán, Indonesia –que es el país islámico de mayor tamaño del mundo– querrán también jugar un papel en ese mundo que se avecina. Un mundo que contempla el agravamiento de los problemas ecológicos y sociales.

¿Y Europa, dónde está?  No se la espera. No quiero entrar demasiado en el planteamiento de la UE, con su idea de “autonomía estratégica” que, supuestamente, culminará con una reunión de la OTAN en Madrid (con la idea de acordar cómo acorralar a Rusia y derrotar a China y reflexionar sobre cuál es el papel de Europa en esa alianza con EE.UU.). Aunque no se hable demasiado en los medios de comunicación, este es para Europa el tema más importante en este momento. ¿Qué es lo que no ha definido Europa aún? ¿Estamos en un mundo multipolar? ¿Defendemos un mundo multipolar? Hasta ahora Europa ha sido el gran aliado de EEUU, ha defendido un mundo unipolar, una defensa que ha durado 20 años, lo cual no es mucho en términos históricos. Pero Europa, en este momento, es incapaz de actuar como un sujeto político autónomo a nivel internacional y defender un modelo propio; sigue comportándose como aliado militar subalterno de EE.UU. que se lo está pagando con un enorme desprecio. “Ustedes enfréntese con Rusia, y con eso ya cumplen; de Asia, me encargo yo” parece haberle dicho Biden a los europeos. Antes ya se lo había dicho el fascista Trump.

¿Dónde está el problema? Cuando hablo de España, no hablo como de un país soberano. Para mí, España es un país de democracia limitada, cuyos intereses fundamentales los define la UE. La UE y la OTAN son dos caras de un mismo proyecto global de clase, y eso tiene consecuencias para nuestra democracia. Una parte fundamental de nuestra soberanía está definida por Europa y España lo acepta encantada. También lo hace el pueblo español, que parece haber asumido que es más preferible ser aliado subalterno de Alemania que un país democrático y libre en un mundo como este. Las élites han asumido que no hay más mundo que el que supone la UE que, por cierto, les resuelve muchos problemas que ningún gobierno español podría resolver si la soberanía residiese en el pueblo español.

Lo que diré a continuación me acarreará críticas y estúpidamente el calificativo de “rojopardo”: se nos dice que el problema de España es una lucha entre democracia y autoritarismo (es la línea oficial de la izquierda española), pero yo no estoy de acuerdo con esa idea. Creo que eso oculta la verdad: que estamos transitando hacia un régimen no democrático, hacia una plutocracia. Y son las élites las que lo están haciendo. ¿Eso quiere decir que ya no hay que luchar contra el fascismo? Pues claro que hay que luchar. ¿Quiere decir que no hay que luchar por las libertades? Claro que hay que luchar. Ahora bien, pensar que esta democracia va a generar el consenso, el imaginario de una lucha contra los poderes establecidos es no entender lo que está pasando. La UE, cada vez más, se convierte en el poder que determina el gobierno de los Estados miembros, y a su vez, la democracia y los derechos se están restringiendo en estos Estados individualmente considerados. La UE es una superestructura que decide por nosotros porque está hecha para que decida por nosotros.

Yo no considero que el ordenamiento jurídico europeo esté por encima del ordenamiento jurídico de los Estados aunque sea Polonia quien lo diga. ¿Por qué? Porque entonces habríamos cambiado de Estado y de régimen sin enterarnos. Y para cambiar nuestra Constitución sería necesario un proceso constituyente, habría que dar la voz al pueblo (que es justamente lo que intenta evitar la UE, que la democracia llegue a los Estados).

¿Cuál es la situación de la izquierda en este momento? El orden de mi exposición ha tenido un propósito: demostrar la insuficiencia de esta izquierda para entender los fenómenos que estamos tratando. Es la crítica de fondo que se puede hacer a la izquierda: no tenemos ni conocimiento, ni capacidad, ni cuadros, ni cultura para entenderlos. Esto ya ha ocurrido en la historia del movimiento obrero. Pero hay una época, que es la más fructífera del marxismo en su historia, que va de 1870 a 1914: en esos años hubo un cambio de etapa del capitalismo que, creo, es de menos calado que el que ahora tenemos por delante. Y ahí aparecieron todas las grandes espadas: Kautsky, Lenin, Rosa, Bujarin…  Todos aparecieron en el debate sobre qué era eso del imperialismo. El marxismo estuvo atento, el cambio de naturaleza del capitalismo no puede ser dejado solo a las elites dominantes, y el marxismo transformó la teoría en política, y de ahí trabajó en la perspectiva revolucionaria. Ese fue el gran debate que no hemos tenido ahora. Por lo tanto, hablar de la izquierda, sí, pero partiendo de su debilidad ideológica, política, orgánica y estratégica. Debilidad que se esconde muchas veces tras sus resultados electorales. Pero si algo nos demuestra Italia es que la izquierda puede desaparecer. Y yo no estoy de acuerdo con que desaparezca la izquierda en España. La que hay es la que nos toca, con sus debilidades y problemas. Pero hay que saber que no está a la altura de las circunstancias. ¿Qué relación deberíamos tener con esta izquierda? Debemos romper con la esquizofrenia con la que vivimos nuestra relación con ella. Unidas Podemos, guste más o guste menos, es la izquierda alternativa más fuerte en Europa. Es una paradoja que sea tan débil pero también tan fuerte. La gran peculiaridad de España (y de Portugal y en parte de Grecia), que ya no tienen Italia ni Francia, y que se ha visto que es poco consistente en Alemania, es que el clivaje, la contraposición entre izquierda y derecha sigue siendo un elemento importante. En otros sitios ya no. En las próximas elecciones francesas, la elección se dirimirá entre tres derechas. En muchos países la izquierda ya no cuenta para casi nada. El gran problema, que tiene que ver con lo que pretende discutir El Viejo Topo –y pretendemos discutir nosotros– es qué relación mantener con la izquierda hoy en el Gobierno y qué hacemos los que no nos sentimos parte de esa izquierda. Un problema que se puede agudizar con el tiempo.

Hay unas reflexiones que pueden darnos algunas pistas; me refiero a las Conversaciones con Lukács, que se editaron en España en el 69. Dijo Lukács algo así como que él no veía un movimiento socialista potente en la época (y ahí estaban el gran PCI, el PCF, la URSS…), y que lo que tocaba hacer era un trabajo democrático y de lucha contra la manipulación. Tengo ahora la convicción de que deberíamos hacer dos cosas: apoyar en lo positivo a las izquierdas existentes y crear un espacio propio no electoral, no institucional. La crisis del socialismo, de la cultura alternativa al capitalismo, no se va a superar en tres días, será un trabajo de generaciones. Hay que hacer política al día con lo que hay disponible pero ir más allá creando un tipo de formación política que no sea un partido, pero que actúe para hacer varias cosas: recoger la memoria de lo que fuimos, crear cuadros, analizar la realidad con ciencia y con conciencia, y actuar políticamente en los ámbitos que podamos. No quedarnos solo en el estudio de la realidad. Esta izquierda tiene una gran debilidad que los gritos de “socialdemocracia, socialdemocracia” de Pedro Sánchez no consiguen eliminar, mientras que la operación Yolanda Díaz está todavía en proceso. Por lo pronto no hay ni una sola idea, lo que tiene mérito. Eso de “oír” me encanta, pero no creo que salgan de ahí demasiadas ideas; porque las ideas en política se organizan, no se escuchan.

Así que, por un lado, el desafío es enorme. Por otro, debilidades manifiestas. Debilidades que obligarán a un cierto litigio entre la izquierda existente y la izquierda que todavía no existe y que ha de ir más allá, ha de prepararse organizadamente y definir proyectos que hoy no están encima de la mesa. Hace falta un núcleo de reflexión, estudio y acción, articulado en una federación que se plantee en serio algunas cosas fundamentales que la izquierda no hace y tengo la impresión que no piensa hacer. En primer lugar, no basta con hablar de socialismo y de república, hay que incluir en la agenda política el socialismo como perspectiva. Hoy es obvio que no lo está, y los partidos existentes no lo van a hacer. Tampoco les interesa hacerlo y hay quien incluso lo desprecia públicamente. De modo que lo primero es organizarse para armar un proyecto alternativo de sociedad, sabiendo que somos minoría, pero sin desconectarse de la política real.

Segunda cuestión, una defensa intransigente de la soberanía popular y del Estado nacional. Intransigente. Combinado siempre con el internacionalismo, como no podía ser de otra forma. Por decirlo de una manera clara y contundente: renunciar a España y regalársela a la derecha es un error histórico que ya estamos pagando. Hay que disputar España en el imaginario social y no dar la partida por perdida. Si perdemos, perdemos la conexión con nuestro país y no tenemos otro. Un tema decisivo, ¿qué tiempos son estos en que uno tiene que defender lo evidente? Yo lo aprendí en el PCE, y lo aprendimos de las mejores experiencias de la Internacional Comunista. Una clase obrera no puede ser clase dirigente de un país si no es capaz de encabezar un proyecto nacional. Tal y como hizo el PCE en la República.

Tercera cuestión de fondo, luchar en serio por la República. No como consigna electoral, no como identidad. No quiero tener solo identidad republicana, quiero un proceso constituyente para la República, emprender una batalla por la República. La idea de poder constituyente es una idea central de la modernidad, pero también de las clases trabajadoras y del pueblo, que es lo que se quiere evitar. Estamos en un proceso de cambio de régimen sin que se modifique la Constitución. La idea de la República como autogobierno, como soberanía popular tiene una enorme importancia.

En cuarto lugar, hay que ir más allá del Estado Social que hemos conocido. Porque hemos visto una cosa importante, que es reversible. Hacen falta nuevas reformas que permitan ir hacia una democracia económica como vía a una nueva lógica para el socialismo. Un nuevo concepto de democracia que haga irreversibles los derechos y libertades públicas, pero específicamente el gobierno democrático de las mayorías.

La izquierda en el Gobierno tiene una idea que comparten Pedro Sánchez y UP: hipótesis liberal y europeísmo fuerte, similar a la mayoría de los gobiernos de la UE. Todo lo fían a la idea de que, una vez pasada la pandemia, la UE no volverá a las políticas de austeridad y que ya se ha consolidado un nuevo paradigma. El último mes, España se endeudó en 36.000 millones de euros y recibió de la UE 9.000 millones. Esa es la diferencia, esa es la realidad. ¿Dónde van a ir los fondos de recuperación? ¿Van a ir a las pequeñas y medianas empresas? ¿A los ayuntamientos? ¿A la España vaciada? No, van a ir a las grandes empresas. ¿Y no es tonto fortalecer a los que impiden la democratización de España, hacen campañas permanentes contra Pablo Iglesias y contra Unidas Podemos? Alimentar a la bestia que pretende devorar a las izquierdas y a las clases populares no parece que vaya a ser el mejor camino. Ya sabemos que la parte gruesa de los 36.000 millones que nos van a llegar irá a reforzar a los grandes oligopolios de la energía y el transporte bajo el pretexto de la transición energética. Tenemos un dilema difícil de resolver: o somos capaces de democratizar la economía y poner límites a la oligarquía que nos gobierna o la democracia española seguirá en un proceso de involución. Bastará con que aprieten las tuercas un poquito en Bruselas o que lleguen las derechas al Gobierno para darnos cuentas de que estamos viviendo en una situación política delicada. Así que daré una mala noticia y una buena. La mala, la izquierda por la que muchos de nosotros luchamos, no va a venir; hay que partir de la que existe, comparable a la que hay en Europa. La buena noticia, como siempre, es que el cambio depende de nosotros, de nuestro compromiso y capacidad de acción. Unos jóvenes airados en 1848 nos dijeron dos cosas importantes en un manifiesto: que los comunistas se distinguían de los demás partidos en que no formaban un partido aparte del partido del proletariado y que en cada lucha cotidiana no olvidan el objetivo final del socialismo.

Por eso, cuando he hablado de federación, de un conjunto de asociaciones autogestionadas con objetivos de reflexión, memoria, estudio y acción, estoy hablando de encontrar una salida política que nos permita, por un lado, hacer política y ayudar en cuestiones concretas (por ejemplo, al movimiento de los pensionistas) y de la necesidad de autoorganizarnos en un proyecto alternativo de vida y de sociedad. Y hacerlo con modestia, pero con coraje y dignidad moral para no rendirse en este mundo que tenemos y ante el que viene. Memoria, análisis, cuadros y acción política, es lo que necesitamos. No es poco. Pero es imprescindible.

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Nietzsche - Segunda Intempestiva (1/3)