sábado, 9 de octubre de 2021

El marxismo del Che

 

Un día como hoy hace 54 años asesinaron al Che, un hombre nuevo en un mundo todavía viejo. Su lucha tuvo sentido ayer, hoy y para siempre. El marxismo del Che, fruto de la Revolución Cubana, se formó en medio de una revolución de los humildes.

El marxismo del Che

(Nota de El Ojo Atípico: Foto del Che tomada en la Ciudad Universitaria de Madrid a mediados del siglo XX)

Fernando Martínez Heredia

El Viejo Topo

09.10.2021

 

Me toca hablar del marxismo del Che, y quisiera empezar por situar una cuestión: que el marxismo del Che es un fruto de la Revolución Cubana.

Perdonen, no es chauvinismo; pero da la casualidad de que soy cubano y no me queda otro remedio que decirlo así. Para los cubanos, el Che es muy grande. Es el mayor aporte que nos ha hecho Rosario o nadie en el mundo a los cubanos.

El Che tiene una importancia maravillosa –y la va a tener, cada vez mayor– para América Latina y el resto del mundo.

Cuando el Che empezó a ser marxista, el marxismo tenía muchos problemas en América Latina. Entonces, el Che fue marxista como es cada uno: como puede. Casi todos somos hijos de nuestra circunstancia, y la mayoría lo seguimos siendo hasta la muerte. Los grandes se distinguen, entre otras cosas, porque logran irse por encima de su circunstancia –no del todo, pero bastante– y dejan una huella muy elevada y diferente, que sirve para avanzar. Eso hizo el Che.

Hijo de la clase media argentina –y por eso pudo estudiar medicina, sino no hubiera podido–, el Che pudo haber sido el Albert Schweitzer de Argentina si se hubiera dedicado a los leprosos en Africa toda la vida; y sería un hombre al cual admirar. Pudo haber sido un gran alergista, un investigador médico, biólogo; y sería una persona a la cual admirar. El Che escogió un camino que lo fue llevando cada vez más lejos; cuando lo escogió ya se sentía marxista.

Ya había leído marxismo, que era la manera de sentirse marxista entonces en Argentina y en muchos lugares, para un jovencito como él. Después siguió leyendo marxismo como podía, pero trató de practicar formas de curar a la gente en general, y no sólo a los enfermos; y se metió a revolucionario.

Conoció a Fidel Castro, se unió a los cubanos del Movimiento del 26 de Julio en México y se fue con ellos en la expedición del Granma, a la guerra de Cuba. Dejó de llamarse Ernesto Guevara, le acortaron el nombre y se empezó a llamar «el Che». Ahí se convirtió en un héroe. Pero ahí también se fue convirtiendo en una persona capaz de pensar de otra forma el marxismo.

Quiero llamar la atención primero sobre algo. El Che, además de un hombre de acción, fue sobre todo un hombre de ideas. Bueno, la mayoría de la gente son hombres y mujeres de trabajo: no hay otro remedio. Y la gente que participa en actividades más o menos violentas es gente de acción. El Che tuvo que ser hombre de acción, pero siguió siendo siempre hombre de pensamiento. Llamo la atención sobre el hecho de que se trata de una personalidad que nunca abandonó el estudio. El estudiaba durante la guerra revolucionaria cubana, en las más difíciles condiciones, e incluso en las peores condiciones de la Invasión, cuando los invasores perdieron entre la cuarta parte y la tercera parte de su peso. Perdieron el sueño también, porque estuvieron durante tres o cuatro meses en condiciones límite como individuos. Y el Che, al pie de la batalla de Santa Clara –que él tiene que dirigir– escribe un pequeño texto importante, y que aunque él no lo proclama, pretende ser un análisis de las clases, para la revolución que tiene que venir en Cuba, en cuanto se acabe de derrotar a la dictadura. Ya él sabe más en cuanto a utilizar el pensamiento, y no se expresa en un lenguaje árido, por lo que el texto se llama «Lo que aprendimos y lo que enseñamos». Porque ya sabe hablarle a muchas de personas reales, que en su mayoría son analfabetos, y se dispone a hablarle a millones. Es desde esa realidad que podemos registrar al Che como a un marxista latinoamericano sumamente importante. Y no desde el hecho, también real, de que estaba leyendo libros de marxismo desde que era adolescente, y de que trató de hacer un diccionario de filosofía cuando tenía 17 años, lo cual podía ser muy interesante pero nada más que eso.

El Che se enroló en una revolución que dio vuelta a la geopolítica. Se suponía que no podía haber una revolución socialista y de liberación nacional en Cuba. Podían suceder buenas cosas, pero no tanto. Y eso no lo suponían solamente la burguesía de Cuba y los EEUU: lo suponía también la mayoría de los marxistas, incluídos la mayoría de los marxistas cubanos, que creían que en Cuba podía haber un desarrollo evolutivo, quizás hasta revolucionario, pero que no pasaría de ser una revolución que se llamaría, entonces, democrático-burguesa, o con un nombre más largo, democrático– burguesa agraria y antiimperialista. Algo que resultó imposible en la práctica. En realidad, primero se supo que en la práctica era imposible, y después se empezó a teorizar sobre por qué eso era imposible. Pero esa era una creencia muy fuerte en los marxistas de América Latina de aquellos tiempos. Y no sólo en Cuba. También se creía que los regímenes sociales que han existido en la historia van todos uno detrás de otro, y que son cinco. El primero es la sociedad primitiva, el segundo es el esclavismo, el tercero el feudalismo, el cuarto el capitalismo y el quinto el socialismo; y que vienen uno detrás de otro sin remedio. Y resulta que en Cuba nunca hubo feudalismo. Miren qué problema. Y hasta hubo la necesidad, por parte de un escritor respetable, de inventar el feudalismo cubano. Este marxismo llegaba a inventar cosas, con la mejor buena voluntad seguramente, pero inventar cosas que no existían. Y también llegaba a olvidar cosas que existían, si no se adecuaban a lo que se suponía que debía ser.

Quiero decir con esto, con todo respeto, que era un dogma. Y por esto el Che Guevara, diez años después, escribe en su Diario –en aquella libretita de notas–, el 26 de julio de 1967, en la anotación del día: «26 de julio. Asalto al Moncada. Asalto contra las oligarquías y contra los dogmas revolucionarios». Fue exacto y sintético. Cómo podría suceder la universalización del marxismo está en el centro del problema al que nos referimos. El Che se encontró envuelto, como pensador marxista, en el centro de un problema grave: cómo hacer para que la teoría que en su tiempo enunciaron Marx y Engels, con continuadores tan maravillosos como Lenin, sea capaz de ser una teoría no sólo utilizable y aplicable en Europa, sino una teoría acerca de la expansión mundial del capitalismo y de las revoluciones en el mundo contra el capitalismo, una teoría de las transiciones de tipo socialista hacia unas sociedades de productores libres, hacia unas sociedades sin dominaciones, comunistas, a escala mundial. Esos graves problemas son los problemas del pensamiento en el Siglo XX, los problemas del marxismo – que tiene historia, que no es igual a sí mismo de ninguna manera–, en el Siglo XX. El Che y los revolucionarios cubanos se encontraron en el centro de este problema. La mayoría de estos revolucionarios cubanos, probablemente en la época insurrecional, se angustiaron mucho menos que el Che, porque la mayoría eran analfabetos. Y entonces, las angustias de los analfabetos son otras. El Che se formó como jefe revolucionario en este ejército de analfabetos. Y aprendió entonces no sólo que había que hablar de otra manera, sino que había que pensar de otra manera.

De modo que este joven héroe, en diciembre de 1957, que ya es comandante del primer ejército rebelde –fue el primero de los comandantes, aunque no fuera cubano– tiene una polémica –la primera conocida– con otros compañeros de la dirección revolucionaria del 26 de julio, por un problema que es demasiado largo para contar acá. Pero por el cual los combatientes de la Sierra Maestra se molestaron mucho, y los combatientes del 26 de Julio en la clandestinidad, se molestaron mucho también. Y cada uno pensó que los otros tenían alguna culpa. Era el problema de si podía haber una unidad de acción con otras fuerzas burguesas, o confundidas, antibatistianas pero no revolucionarias; o si no debía haber. El Che le escribe a un compañero dirigente del 26 de Julio, una carta. El Che todavía no maneja el idioma cubano –quiero decir, todo pueblo, incluso coloquialmente, tiene palabras muy groseras que se dicen pero no se escriben–, y el Che escribió algunas palabras verdaderamente insultantes en su carta, e inadmisibles. Pero el compañero, que lo admiraba mucho, no se refiere a eso en su respuesta. Y sí se refiere a algo que el Che le dice. El Che le dice: «Yo soy de los que creen que el futuro de la humanidad está detrás de la cortina de hierro». Con esa manera irónica y provocadora que es del Che. Quería decir que tenía una posición. Y este compañero, que fue el comandante Ramos Latour, que murió seis meses después mandando una tropa en la Sierra Maestra, le contestó con todo respeto: «Yo lo admiro mucho, usted está dando la sangre junto a nosotros en esta lucha, pero yo no soy de los que creen que el futuro de la humanidad esté detrás de la cortina de hierro. Yo soy de los que creen que la Revolución Cubana fue iniciada por la prédica de José Martí en la guerra de liberación, y que los EEUU invadieron a Cuba para impedir el triunfo de esa revolución, y que nos han impuesto una dominación, y que tenemos que lograr no sólo derribar la dictadura sino hacer la revolución para liberar a Cuba. Que no será nada más que la primera de las revoluciones de liberación de los pueblos de la América Latina. Y que esos pueblos de la América Latina liberados, serán capaces de unirse para resistir unidos las fuerzas de todas las potencias de la tierra».

Qué interesante. O sea que él se encontró en esta Revolución de mayoría de analfabetos, en donde también había gente culta –es natural, pasa siempre–, había pensamiento. Había una historia también del pensamiento en Cuba, y del marxismo en Cuba. Pero no sólo del marxismo. Yo quiero llamar la atención: cuando decimos marxismo estamos hablando de una de las formas de pensamiento que puede ser revolucionario. Yo soy marxista, y entiendo que en última instancia el análisis y el método marxistas, y el conjunto de la obra de Marx –al cual pienso que hay que volver a leer, ahora seguramente con mejores posibilidades que antes– es la teoría que nos va a permitir no sólo conocer mejor el mundo sino trabajar para transformarlo. Transformarlo en el sentido anticapitalista. Pero creo que cuando estamos hablando de historia tenemos que tener muy en cuenta que el pensamiento revolucionario en muchos lugares no ha sido solamente marxista. El Che era médico, y un médico para la gente humilde es siempre algo maravilloso. Es la profesión que más respeta la gente humilde, porque tiene como una posibilidad mágica sobre la vida y la muerte de los hijos de uno. El Che héroe, el Che abnegado, el compañero ejemplar, resulta que también era un pensador, que también tenía posibilidades intelectuales, y así el respeto por él se acrecentó mucho en una revolución que no se caracterizó por sus tendencias intelectuales.

Quiero ser siempre claro y sincero con ustedes. La insurrección de Cuba no se caracterizó por esto, porque la gente más culta, como Fidel Castro y otros compañeros que la dirigieron y fueron compañeros y soldados de ella, se metieron a la revolución de los humildes a fondo. No porque no hubiera un pensamiento cubano complejísimo, desde más de un siglo y medio antes.

Sino porque este pensamiento no pareció ofrecer salidas al pueblo cubano. Y entonces, una respuesta de reflejo fue ser más bien anti-intelectual. El Che Guevara, cuando escribe los Pasajes de la Guerra Revolucionaria, empieza – en la revista VERDE OLIVO de las FFAA– pidiéndole a los compañeros que pelearon, que empiecen a escribir todos sus memorias, y exigiéndoles tenacidad, siempre dándoles algunos consejos, pero les «ruego que escriban» decía. Casi nadie le hizo caso. Se consideraba de mal gusto escribir. Se consideraba un acto de vanidad.

En ese sentido quiero llamar la atención, porque el marxismo del Che Guevara se forma en medio de una revolución de los humildes, o como decía el lema del Movimiento: «de los humildes, por los humildes y para los humildes». Y le toca a él, entonces, escribir artículos acerca de cómo se deben comportar los combatientes con las armas de fuego, con el parque, etc. Y publica en la revista VERDE OLIVO, en el año 1959. Escribía artículos periodísticos también, y sobre todo hacía discursos, que es la manera intelectual de confrontarse en medio de estos grandes cataclismos sociales que son las revoluciones. Es la principal manera. Incluso en Cuba había televisión, y se dio el hecho de que se produce lo que es hoy por primera vez en el mundo un caso de educación popular en gran escala, utilizando la televisión por parte de los dirigentes. Fidel le hablaba a la gente, tres o cuatro horas, tres o cuatro veces por semana, todas las semanas. Hablaba  de cosas, explicaba cosas a un declarado pueblo de analfabetos, un pueblo que sólo sabía firmar, y no le estaba hablando a los doctores que se marchaban del país. El estaba haciendo una campaña de concientización. Y al Che Guevara le tocó participar en ella también. Entonces, el Che fue un divulgador de las ideas revolucionarias. Pero él tenía una gran vocación teórica, y siguió. Creo que esto nos ayudó muchísimo a todos, no sólo a los cubanos, porque se convirtió en el principal exponente teórico de la Revolución Cubana.

El proyecto original de la Revolución Cubana fue expuesto por el Che, de la manera más profunda que lo hiciera cualquiera de los participantes, a pesar de que Fidel Castro tuviera fuertes tendencias intelectuales y una gran cultura filosófica –se lo puede ver en las cartas cuando estaba preso, de los años 50– de lo cual él se alejó por necesidades de su tipo de actividad. Y el Che Guevara, entonces, se encontró con la necesidad de producir pensamiento teórico. El fue polémico desde un inicio también, ya dentro del poder revolucionario, lo fue aunque no lo decía, no era pública. Pero en el Departamento de Instrucción Revolucionaria del Ejército Rebelde, ahí nació el ICAI (Instituto Cubano de Cine), que nació como departamento de cine del Ejército Rebelde. Y como es lógico al usar esa forma de arte que les maravillaba a las masas, la gente incluso más inculta recibía la posibilidad de entender las cosas más profundas; ese fue el sentido del ICAI, y por eso se formó el noticiero, uno de los mejores noticieros de agitación y propaganda que se haya hecho en el mundo, comparable a aquellos que hicieran los primeros bolcheviques durante varios años –aunque los tiempos son diferentes.

Y el Che Guevara tuvo que ser director del Banco Nacional, director de Industrialización del INRA, que tenía una parte fuerte de la industria azucarera cubana, llegó a tener la cuarta parte. Y después fue Ministro de Industrias. Y también durante siete u ocho meses fue presidente de la Junta Central de Planificación. Siempre fue miembro de la dirección nacional de la Revolución, del órgano político que después de 1965 se llamó Partido Comunista de Cuba. Y también fue jefe militar de occidente, durante años. Y le tocaron tareas de dirección en la lucha internacionalista cubana. Al Che le tocó ser dirigente de esto, como dirigente cubano; no es que a él se le ocurriera. Aunque él naturalmente tenía una maravillosa propensión hacia esto. Y como marxista, entonces, es muy interesante revisar y estudiar su obra.

Por cuestión de tiempo, lo que yo hago acá es apuntar cuestiones. Pero se puede ver cómo el Che tuvo que evolucionar profundamente en todos estos años, para poder estar a la altura de la tarea en la que él se había metido y que él se había propuesto. El Che maneja como todo el mundo el lenguaje de su tiempo, incluso algunas palabras –y las palabras pueden ser siempre vehículos o prisiones, las palabras pueden ser órganos para la liberación o para la dominación–, y el Che Guevara tiene un aparato conceptual que ha adquirido literariamente, en el caso del marxismo, leyendo –correcto y erróneo–, pero que le pesa encima bastante.

Y el Che Guevara entiende que sólo puede haber socialismo como fruto de las revoluciones en América Latina, y sigue usando la palabra feudal hasta en un texto de 1964, que además es un texto importante, y sigue pensando  la palabra feudal, y tiene los conceptos de lo feudal; pero, sin embargo, opera conceptualmente siempre con el otro. Así pasa con todos los autores cuando los vayamos a estudiar, porque nunca nadie ha comenzado de la nada, a todos los han educado con ayuda de las universidades y muchas cosas más, y entonces la gente que produce nuevas teorías –incluso el propio Marx– es capaz de crear nuevos conceptos pero también utilizando otros conceptos, y trabajan con ellos como puedan.

 

El Che Guevara creyó que Cuba tenía que ser industrializada rápidamente, y Fidel Castro también. Y no porque fueran marxistas ninguno de los dos –los dos eran marxistas-. Digo esto, de paso, porque se ha hablado bastante y se dice que Fidel y el Che discutieron porque el Che estaba por la industrialización y Fidel no. En realidad, los dos estaban por la industrialización, y no eran originales. Porque por la industrialización estaba el pensamiento social cubano desde hacía décadas: desde la Revolución del 30. Porque incluso hace 200 años, uno de los terribles primeros burgueses cubanos, que escribió los primeros trabajos científicos de economía que se escribieron en Latinoamérica, en 1792, que se llama «Discurso sobre la agricultura en La Habana»; cuando ellos comenzaban a traer un millón de esclavos –que trajeron en el siglo XIX para integrar mejor a Cuba como gran exportadora de azúcar en un estado mundial capitalista–, escribió: «Tenemos que conseguir refinar el azúcar, y exportarla refinada, y no cruda, para que no nos dominen los compradores». Esto hace 200 años. Llamo la atención sobre esto porque el 90 % del azúcar que seguimos exportando hoy, sigue siendo cruda. Y eso se llama «los límites que el capitalismo mundial le pone a los países», incluso a los países liberados. Entonces, como es natural, si esto podía pensarlo este caballero, imagínense lo que pensaban las personas de ideas radicales marxistas –buenas o no– en Cuba, hace 40, 50 ó 60 años: que Cuba debía industrializarse. Ahora, cuando el Che como marxista se ve ante las realidades de estar en el poder, con otros compañeros, ya no se trata de criticar a los que están sino de hacerlo; participa de una lucha maravillosa que es bastante desconocida. Es la lucha de la Revolución Cubana en el poder, por hacerse de lo que entonces llamábamos «un desarrollo histórico socialista acelerado», y por ser solamente aquello que los locutores de aquella época decían: «Cuba, primer territorio libre de América».

Porque entre las cosas que se aprendieron en ese tiempo, fue que Cuba sola no podía llegar a los últimos objetivos que se proponía, que eran el fin de todas las dominaciones. Pero no sólo en Cuba, sino en el mundo entero. Y por qué en el mundo entero? Por un afán de filántropo, por aquello que lo había llevado a tratar de curar a los leprosos? No. Por la comprensión de que el capitalismo es un sistema mundial de explotación que no ha tenido fuerza para explotar a la humanidad entera a lo largo de su historia, por eso tiene una historia tan complicada. Pero sí lo ha intentado, y el grado de centralización, que hoy es transnacionalización y dominio del dinero parasitario en la economía, que hoy es democracia controlada, hegemonía a través de gobiernos civiles, por los cuales se aplasta también al pueblo, y que hoy es totalitarismo en los medios masivos de comunicación, a través de los cuales se decide qué sucede y qué no sucede, qué es noticia y qué no lo es, qué opinión pública va a haber y qué buena parte de los sentimientos del público va a haber; eso que es el desarrollo mundial del capitalismo tiene que ser contrastado con el desarrollo mundial de los revolucionarios. Y que el desarrollo mundial de los revolucionarios tiene que ser anticoloniamlista y anti-neocolonialista, y tiene que ser antiimperialista, y tiene que ser sobre todo internacionalista. Y todas estas palabras se volvieron conceptos en el marxismo del Che, como parte del proceso de las ideas de la Revolución Cubana.

Por eso la Revolución Cubana fue el azote del imperialismo norteamericano desde su inicio, porque no sólo rompió las leyes de la geopolítica sino que después planteó que éstas debían seguir siendo rotas implacable y continuadamente. No ha tenido fuerzas para hacerlo sola, pero tampoco se ha planteado nunca que pudiera hacerlo sola; es una locura. Pero también resultó una herejía dentro del campo del socialismo. Y cuando los cubanos, después de quitarles todo el poder y todo lo que tenían para explotar y oprimir a los demás a los ricos, y de quitarles todo el poder que ellos tenían sobre Cuba, descubrieron que eso no era, de ninguna manera, democrático– burgués, ni democrático-agrario-antiimperialista, ni nada que se le pareciera; sino que eso era anticapitalismo y antiimperialismo.

Entonces, se le llamó a la Revolución Cubana: «socialista». Y por cierto, en el momento simbólicamente mejor, en el momento de la víspera de la batalla de Playa Girón. O sea, como pasa con los niños: primero nació y después se bautizó. La revolución de Cuba, entonces, como era socialista, anticapitalista, decidió que tenía que ser marxista– leninista. Porque además el gobierno de la URSS nos había ofrecido colaboración, intercambio de productos, ayuda, vendernos petróleo y comprarnos azúcar, vendernos armas –para que nos defendiéramos-. Y por ese camino empezó la gente a ser marxista-leninista. Ya el Che, Fidel y otros compañeros que tenían una enorme cultura marxista, sabían y leían muchas cosas. Pero la mayoría de los cubanos comenzaron a ser marxistas-leninistas leyendo dos novelas soviéticas: «Los hombres de Panfilov» y «La carretera de Volokolamsk». Eso es lo que nosotros llamábamos marxismo-leninismo en las unidades militares. Era ver cómo se comportaban los combatientes para aprender algo de ellos. Esa es la historia de América Latina, en este caso. Y de las ideas. En ese mismo año estaba aprendiendo a leer y a escribir todo el mundo. Y aprendiendo qué cosa era Cuba. Los jovencitos y los adolescentes que recién aprendían a leer y a escribir, aprendían mucho más que los analfabetos: aprendieron a conocer su país. La mayoría de la gente de los países, si son de clase media, o si ya llegan a estudios superiores, nunca llegan ni siquiera a oler a las personas más pobres porque no llegan a estar lo suficientemente cerca. No llegan a conocer regiones de su propio país, regiones enteras, ciudades, pueblos. Los cubanos tuvimos que aprender muchísimas cosas, y en ese sentido es que yo digo, con toda modestia, que en Cuba fue, de América Latina, el lugar donde se terminó de poner al marxismo en español. Donde, de verdad, tocó tierra el marxismo en América Latina. Y en esa etapa histórica, le tocó al Che Guevara un papel de protagonista. Protagonista político junto a Fidel, y protagonista teórico. Y como protagonista teórico, dejó una obra trunca.

A mí me gusta comparar, en ese sentido, a «El socialismo del hombre en Cuba» con el «Manifiesto Comunista», porque pienso que es el Manifiesto Comunista del Che, donde él expresa su madurez y su reto; el documento más ambicioso producido en América. Pero digo madurez y reto, y digo el Manifiesto Comunista, porque entonces faltaba toda la obra que vino después. Pero él no la pudo escribir, y no porque no tuviera voluntad de hacerlo. El Che, después de esto, se fue con un grupo de doscientos combatientes cubanos a tratar de ayudar a la liberación del Congo, después Zaire –y ahora Congo otra vez-. Y tuvo una experiencia, de la cual por cierto escribió un libro de 150 páginas a un solo espacio, que no se ha publicado, como no se ha publicado más de la mitad de lo que el Che escribió; y lo que dejó grabado, que no está al alcance del público todavía. Es algo que le debemos al Che todavía. Y todavía, además, regresó a entrenarse en Cuba, y siguió estudiando y guiando compañeros. Y siguió escribiendo lo que podía, como el caso de un compañero dirigente cubano, que le pide, cuando se está entrenando, que le haga un plan para estudiar marxismo. Y entonces el Che, con su natural ironía, le hace una carta muy simpática, donde también le va explicando lo que él cree que debe ir leyendo. Y en el caso de Lenin, le dice las obras y por qué. Y le dice, «pero a partir de 1917 te tienes que leer todo, hasta el último papelito que Lenin escribió».

Eso es muy importante y me parece que expresa la profundidad teórica del Che. Se daba cuenta de que con la Revolución de Octubre había cambiado el objeto del marxismo. No como esos manuales que decían que el objeto del marxismo era la ciencia de las leyes generales de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento –que es lo mismo que no decir nada, porque es todo. El se daba cuenta, ya se lo podía explicar a otros compañeros, que la historia de la teoría –de una teoría de ese tipo, de ese alcance tan maravilloso– estaba ligada a la historia de los hechos mismos, a las revoluciones, a las contrarrevoluciones, a las necesidades de la lucha, a los comportamientos sucesivos de las fracciones burguesas, etc.

Y entonces, el Che Guevara proyecta, y empieza a escribir, un texto de economía política. Inteligentísimo. En el índice del manual del Che, uno de los capítulos es «El sistema militar mundial del imperialismo». Para que los economistas no se lo olviden, y los demás tampoco. Porque el sistema militar mundial del capitalismo es también un aspecto económico; y para eso existe. Y el Che deja un prólogo maravilloso de ese libro, que tampoco se ha publicado, que es una profundísima crítica de la ideología soviética llamada entonces marxismo-leninismo. Yo admiro profundamente a Lenin, y creo que esto es dramático en relación a Lenin. Creo que tenemos que poder volver a hablar de marxismo-leninismo. Pero no por convertirnos nosotros en piezas de museo, sino por poder rescatar al marxismo y al leninismo, y a todos los demás aportes al marxismo que se han hecho a lo largo de este siglo.

El Che, todavía en Bolivia fue reuniendo algunos centenares de libros, incluso en Bolivia, que iba leyendo mientras esperaba que llegaran los compañeros que tenían que llegar. E iba haciendo cuadernos de notas. Y hay algunas docenas de esos cuadernos, que los tiene todavía el Ejército boliviano. Se está tratando ahí de ver si los llegan a devolver. Y siguió dando clases de francés, de matemática, siguió exigiéndole a los compañeros que estudiaran por la tarde y rogándole que estudiaran por la noche. Y siguió cargando libros en la mochila, a pesar de todo. A pesar del hambre y del asma. Entonces estamos en presencia de un teórico del marxismo, de un  tipo determinado. Yo pienso que se trata de seguir queriendo al Che en su imagen que tanto emociona, de seguir amando en el ejemplo, de no pensar nunca que no se puede seguir el ejemplo del Che porque es inigualable. A lo mejor el problema del Che es cuando tenía que ser uno solo el personaje inigualable, y a lo mejor vamos a tener que llegar ahora a que los inigualables sean grupos de personas. A lo mejor hay que repartir esa condición excepcional entre la gente, y vamos a estar más cerca de la liberación total de las personas si logramos eso.

Pero pienso que con todo y lo que tan profundamente nos marca, que seguirá siendo esencial. Nosotros empezamos a estudiar marxismo cuando éramos muy jóvenes, porque ya éramos revolucionarios –y tratábamos de serlo en un sentido práctico– y tratábamos de educarnos a nosotros mismos diciéndonos «nadie va a morir por haberse leído el tomo 1 de El Capital de Marx». El Che es capaz de entusiasmar de este modo. Yo creo que se merece, y es por eso que estas cátedras son multitudinarias, en este año y en los que siguen, que se estudie su pensamiento. Y que se conozca su pensamiento. Y que no se dogmatice su pensamiento cuando se le conozca. Y que no se le coloque en un altar para hacerlo inútil, sino que se convierta –su pensamiento– en un instrumento que es valiosísimo. Porque de la misma manera que Marx nos dejó una obra maravillosa, más allá de haberse equivocado en sus juicios sobre Bolívar o sobre los mexicanos; de la misma manera que Lenin nos pudo dejar una obra maravillosa que ya trató –y hasta cierto punto entendió– lo que era la lucha a escala mundial; de esa misma manera, el Che Guevara, argentino y cubano, nos ha dejado un pensamiento que, aunque trunco, por suerte es también un pensamiento abierto. Un pensamiento que en su misma estructura teórica no tiene un punto final, no tiene un cierre, no tiene un dogma. Y entonces, también hubo la posibilidad de que Rosario, Córdoba y las ciudades de este país hasta los campos de Cuba y de Africa, y los campos de uno de los países más terriblemente explotados y subdesarrollados de América del Sur, como es Bolivia, hubo la posibilidad de poner en contrastación a su pensamiento teórico marxista con las diferentes circunstancias en que tiene que darse la lucha a partir de la cultura que existe. Y a partir de lo que es posible que la gente levantada, organizada, cada vez más conciente, convierta en hechos. «Lo imposible es posible», que es uno de los elementos más interesantes de la teoría del Che, este cuerpo teórico, a nosotros nos puede dar un resultado formidable si lo utilizamos como instrumento. Y eso potenciaría y multiplicaría el valor del ejemplo del Che.

Fuente: Archivo Chile.

*++

 

Nobel de Química para List y MacMillan por su ingeniosa herramienta para construir moléculas

 

Nobel de Química para List y MacMillan por su ingeniosa herramienta para construir moléculas

TERCERAINFORMACION/ 06.10.2021

El investigador alemán Benjamin List y el escocés David MacMillan han sido galardonados con el Premio Nobel de Química 2021 “por el desarrollo de la organocatálisis asimétrica”, una novedosa herramienta de construcción molecular. Este avance ha tenido un gran impacto en la investigación farmacéutica y ha favorecido que la química sea más ecológica.

Ilustración del investigador alemán Benjamin List y el escocés David MacMillan. / Niklas Elmehed/Nobel Prize Outreach

Muchas áreas de la investigación y la industrias dependen de la capacidad de los químicos para construir moléculas que puedan formar materiales elásticos y duraderos, almacenar energía en baterías o inhibir la progresión de enfermedades.

Este trabajo requiere catalizadores, unas sustancias que controlan y aceleran las reacciones químicas, sin formar parte del producto final.

Por ejemplo, los catalizadores de los coches transforman las sustancias tóxicas de los gases de escape en moléculas inocuas. Nuestro cuerpo también contiene miles de enzimas que catalizan la formación de las moléculas esenciales para la vida.

Por tanto, los catalizadores son herramientas fundamentales en la química, aunque los científicos han pensado durante mucho tiempo que solo había dos tipos disponibles: los metales y las enzimas.

Este año el investigador alemán Benjamin List (Frankfurt, 1968), del Instituto Max Planck de Investigación del Carbón, y el escocés David MacMillan (Bellshill, 1968), de la Universidad de Princeton (EE UU), reciben el Premio Nobel de Química 2021 porque en el año 2000, de forma independiente, desarrollaron un tercer tipo de catálisis: la organocatálisis asimétrica, basada en pequeñas moléculas orgánicas.

El anuncio lo ha hecho hoy la Real Academia Sueca de las Ciencias. “Este concepto de catálisis es tan sencillo como ingenioso, y lo cierto es que mucha gente se ha preguntado por qué no se nos había ocurrido antes”, afirma Johan Åqvist, presiente del Comité Nobel de Química.

Esta precisa y novedosa herramienta de construcción molecular ha tenido un gran impacto en la investigación farmacéutica y ha favorecido que la química sea más ecológica.

Catalizadores orgánicos

Los catalizadores orgánicos tienen una estructura estable de átomos de carbono a la que se pueden unir grupos químicos más activos. A menudo contienen elementos comunes como el oxígeno, el nitrógeno, el azufre o el fósforo. Esto significa que son respetuosos con el medio ambiente y baratos de producir.

La rápida expansión del uso de los catalizadores orgánicos se debe principalmente a su capacidad para impulsar la catálisis asimétrica.

Cuando se construyen moléculas, a menudo se dan situaciones en las que se pueden formar dos moléculas diferentes que, al igual que nuestras manos, son la imagen especular de la otra. A menudo solo se requiere una de ellas, sobre todo en la fabricación de productos farmacéuticos.

Ejemplo de las dos formas o isómeros del limoneno (R y L). Entre otras ventajas, la organocatálisis asimétrica ha facilitado la producción de moléculas con este tipo de asimetría. / Johan Jarnestad/ The Royal Swedish Academy of Sciences

La organocatálisis se ha desarrollado a una velocidad asombrosa desde el año 2000. List y MacMillan siguen siendo líderes en este campo y han demostrado que los catalizadores orgánicos pueden utilizarse para impulsar multitud de reacciones químicas.

Gracias a estas reacciones, la comunidad científica puede construir de forma más eficiente desde nuevos medicamentos hasta moléculas capaces de capturar la luz en células solares. De esta forma, los organocatalizadores están aportando múltiples beneficios para la humanidad.

Reacciones en redes sociales

Tras conocer que había sido galardonado con el Nobel de Química, Benjamin List ha enviado un selfi desde Ámsterdam (Países Bajos), donde la noticia le ha sorprendido de vacaciones en compañía de su mujer. Desde Alemania también le han felicitado sus compañeros del Instituto Max Planck de Investigación del Carbón.

Por su parte, la Universidad de Princeton donde trabaja David MacMillan ha recordado una entrevista donde explica que la catálisis “es increíble”.

Fuente: Nobel Prize

*++

 

viernes, 8 de octubre de 2021

Alemania: unas elecciones tan complicadas como la economía del país

 

En Alemania tras las elecciones ningún partido tiene una mayoría clara en el Bundestag, por lo que habrá meses de forcejeos. La economía alemana aún no ha recuperado sus niveles prepandémicos. ¿Cómo podría gobernar el SPD?


Alemania: unas elecciones tan complicadas como la economía del país


Michael Roberts

El Viejo Topo

Sin Permiso

8 octubre, 2021 

 


El resultado de las elecciones federales alemanas fue casi exactamente el que predijeron las encuestas de opinión. Los socialdemócratas (SPD) obtuvieron la mayor proporción de votos (25,7%), un 5,2% más que el desastre de 2017. El porcentaje de votos de la Unión Social Cristiana y Demócrata Cristiana (CDU-CSU) cayó al 24,1%, su porcentaje de votos más bajo desde que se formó la coalición. Los Verdes obtuvieron un 14,8%, menos de lo que pronosticaban las encuestas anteriores, pero sigue siendo su mejor resultado (un 5,8% más). Los Demócratas Libres (FDP), el partido de las pequeñas empresas y el libre mercado obtuvieron el 11,5% (un ligero aumento desde 2017).

El izquierdista Die Linke sufrió un desastre, cayendo a solo 4,9%, frente al 9,2% en 2017. Parece que muchos votantes de izquierda se pasaron al SPD para derrotar a la CDU-CSU. La Alternativa para Alemania (AfD), el partido de extrema derecha antiinmigrante, también perdió terreno, cayendo 2,3% pts, aunque mantuvo su base de votantes en las partes más pobres del este de Alemania.

La participación general fue del 76,6%, solo un 0,4% más que en 2017. Suena alta en comparación con las elecciones en los EEUU o el Reino Unido, pero en realidad es baja para los estándares alemanes incluso después de la anexión de Alemania del Este en 1990, donde la participación es menor.

Como pronostiqué, la proporción de votos para los dos principales partidos cayó por debajo del 50% por primera vez en la historia de la República Federal. Y dada la participación, significa que ambos partidos obtuvieron cada uno menos de una quinta parte de los 61 millones de votos del censo, lo que no se puede calificar como un mandato mayoritario. La política alemana se ha fragmentado, lo que no es una buena noticia para los capitalistas alemanes, ya que se ha vuelto más difícil garantizar la «continuidad» de los intereses del capital.

Ningún partido tiene una mayoría clara en el Bundestag, por lo que habrá meses de forcejeos. El líder del SPD, Olaf Scholz, debe ser el favorito para formar una coalición de gobierno, pero los socios potenciales, los Verdes y el FDP, no están de acuerdo con sus políticas económicas y sociales, y el FDP de «libre mercado» preferiría una coalición con la CDU-CSU. El SPD y los Verdes quieren formar una coalición, pero el FDP tendrá que ser persuadido ofreciéndoles el ministerio de finanzas y, por lo tanto, bloqueando cualquier aumento de impuestos o nuevas regulaciones sobre las empresas y no permitiendo que la deuda pública aumente más, es decir, una nueva forma de ‘austeridad’. . Los Verdes quieren acelerar la reducción de las emisiones de carbono en Alemania, pero no tienen ninguna política creíble para lograrlo en el marco de las restricciones impuestas por el capitalismo alemán. Subir el salario mínimo y reducir el límite de velocidad en las autopistas alemanas es todo lo que pueden lograr.

Alemania es el estado más poblado de la UE y su potencia económica, y representa más del 20% del PIB del bloque. Alemania ha conservado su capacidad manufacturera mucho mejor que otras economías avanzadas. La manufactura todavía representa el 23% de la economía alemana, en comparación con el 12% en los Estados Unidos y el 10% en el Reino Unido. Y la industria manufacturera emplea al 19% de la fuerza de trabajo alemana, frente al 10% en los EEUU y el 9% en el Reino Unido.

El relativo éxito del capitalismo alemán en comparación con otras grandes economías europeas se ha basado en tres factores. La primera es que la industria alemana utilizó la expansión de la Unión Europea para reubicar sus sectores clave en áreas de salarios más baratos (primero, España y Portugal, y luego en la cercana Europa del Este). Esto contrarrestó la fuerte caída en la rentabilidad del capital experimentada en la década de 1970 (como en muchas otras economías capitalistas importantes).

En segundo lugar, el capitalismo alemán se benefició más del establecimiento de la moneda única, colocándolo en una posición competitiva fuerte en el comercio dentro de la eurozona y manteniendo a bajo precio las compras de capital en el extranjero.

Finalmente, las llamadas reformas laborales Hartz, introducidas bajo el último gobierno del SPD, crearon un sistema de salario dual que mantuvo a millones de trabajadores con salarios bajos como empleados temporales a tiempo parcial para las empresas alemanas. Ésta es una versión moderna de lo que Marx llamó el «ejército de trabajo de reserva». Sentó las bases para el fuerte aumento de la rentabilidad del capital alemán desde principios de la década de 2000 hasta la crisis financiera mundial.

Aproximadamente una cuarta parte de la población activa alemana recibe ahora un salario de «bajos ingresos», utilizando su definición común como menos de dos tercios del salario médio, lo que es una proporción más alta que la de los 27 países de la UE, excepto Lituania. Un estudio reciente del Instituto de Investigación sobre el Empleo (IAB) encontró que la desigualdad salarial en Alemania ha aumentado desde la década de 1990, particularmente en el extremo inferior del espectro de ingresos. El número de trabajadores temporales en Alemania casi se ha triplicado en los últimos 10 años hasta unos 822.000, según la Agencia Federal de Empleo.

Por tanto, la reducción de la proporción de desempleados en la población activa alemana se consiguió a expensas de los ingresos reales de quienes trabajaban. El miedo a los bajos subsidios de desempleo, junto con la amenaza de deslocalizar empresas al resto de la eurozona o a Europa del Este, se combinó para obligar a los trabajadores alemanes a aceptar aumentos salariales muy bajos, mientras que los capitalistas alemanes cosecharon una gran expansión de ganancias. Los salarios reales alemanes cayeron desde la creación de la eurozona y ahora están por debajo del nivel de 1999, mientras que el PIB real alemán per cápita ha aumentado casi un 30%.

Crecimiento salarial en Alemania% interanual

Sin embargo, incluso el capitalismo alemán, la economía capitalista avanzada más exitosa del mundo, no pudo escapar a las fuerzas descendentes de la Larga Depresión. Desde la crisis financiera mundial en 2008-9, la rentabilidad alemana se estancó y comenzó a caer a partir de 2017, incluso antes de que la crisis del COVID golpeara en 2020. La rentabilidad ahora está cerca de los mínimos de principios de la década de 1980.

Retorno neto del capital alemán (indexado) – medida AMECO

La crisis del COVID fue un desastre para la suerte del gobierno de Merkel. La tasa de mortalidad por COVID puede haber sido más baja que en Francia, Italia o España, pero fue mucho más alta que en Escandinavia (excepto Suecia). Y al igual que en el Reino Unido, los políticos de derecha se aprovecharon para invertir en empresas privadas de equipos para el COVID y ganar dinero. El gobierno tampoco supo gestionar las inundaciones enormemente dañinas de verano, que afectaron a millones de personas. La economía de Alemania todavía no ha recuperado sus niveles prepandémicos.

PIB real trimestral alemán Ebn

Y los niveles de productividad son más bajos que hace diez años.

Producción por empleado (indexado)

El sector manufacturero de Alemania, con un fuerte consumo de energía, enfrenta serios problemas al tratar de cumplir los objetivos de lucha contra el calentamiento global. Su principal destino de exportación después de EEUU es China; y la economía china se está desacelerando, mientras que Estados Unidos exige que Europa reduzca sus conexiones comerciales y su inversión en China. Y la Unión Europea ya no es la vaca lechera del capital alemán. Los próximos cuatro años serán mucho más difíciles para el capitalismo alemán que los últimos cuatro.

Contrariamente a la impresión general, Alemania no es una sociedad igualitaria. Las disparidades regionales son grandes (entre el oeste y el este) y, aunque la desigualdad de ingresos no es grande según los estándares internacionales, la desigualdad de riqueza se encuentra entre las peores de Europa.

El SPD ha ganado (por poco) porque ganó los votos de muchos votantes de la izquierda. Estos votantes esperarán algunos cambios: más y mejores servicios públicos; impuestos a los ricos; salarios mas altos. Y dentro del SPD, hay una izquierda en ascenso, particularmente en la sección juvenil, que quiere acción. A Scholz le resultará difícil cumplir con las reivindicaciones de sus bases y permanecer en una coalición con el FDP.

Publicado originalmente en el blog de Michael Roberts. Traducción de G. Buster en Sin Permiso.

*++

 

China y Estados Unidos: la amenaza de una deriva militarista

 

ENTREVISTA A WALDEN BELLO

China y Estados Unidos: la amenaza de una deriva militarista

PLATEFORME ALTERMONDIALISTE

VientoSur

1 OCTUBRE 2021

 


¿Qué hay de nuevo en el mundo en este tercer decenio del siglo XXI?

China no es solamente la segunda potencia económica mundial, sino el centro de la acumulación de capital. El 28 % del crecimiento mundial entre 2003 y 2018 proviene de China, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Su crecimiento es dos veces mayor que el de la economía estadounidense, que desde hace 50 años se ve afectada por un declive sistemático de la rentabilidad del capital.

¿Por qué el gran capital representado por las empresas multinacionales decidió apostar por China?

Hasta la década de 2000 entraron en el mercado de trabajo cientos de millones de trabajadores (80 millones solamente en la década de 2010). Hay que subrayar que estos trabajadores venían del mundo rural y su llegada permitió mantener los bajos salarios en todos los sectores de la economía china. El salario medio en China equivalía al 2,9 % del salario medio en EE UU.

¿Quién se benefició?

Para la empresas multinacionales, el desarrollo de las tecnologías de la información permitía segmentar el proceso de producción y repartir las actividades productivas entre varios países en una especie de cadena de valor. El traslado de un gran número de capacidades productivas a China, por tanto, no solo era posible, sino también sumamente lucrativo. Gracias a las normas establecidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), China sacó provecho de la reducción de cuotas y barreras arancelarias.

China salía beneficiada…

La alianza entre China y las multinacionales se basaba en el interés común, pero los objetivos estratégicos de una y otras eran distintos. En cierto modo, el Estado chino ha utilizado las inversiones extranjeras como sucedáneo de una clase capitalista nacional. El desarrollo económico fulgurante ha cambiado China. La renta per capita entre 1988 y 2008 aumentó un 229 %, lo que supera de lejos lo que ha ocurrido en otras partes de Asia. Por otro lado, esta situación ha creado enormes diferencias entre el 1 % más rico y el resto. Además, este crecimiento se ha producido en detrimento del medio ambiente.

¿Existe una correlación entre el crecimiento chino y el declive estadounidense?

El declive estadounidense comenzó antes del auge chino. Importantes sectores de la economía industrial ya eran menos competitivos, menos rentables. Más tarde, varias empresas estadounidenses migraron a China para contrarrestar esta tendencia a la baja. Se calcula que en EE UU se perdieron 8 millones de puestos de trabajo a causa de esta deslocalización, lo que representa un porcentaje del total bastante bajo. Según los trabajos de Thomas Piketty, la razón principal del declive económico estadounidense estriba en el aumento de las diferencias entre los salarios altos y los salarios bajos. De ahí una especie de guerra civil interna, que incluye una fuerte dimensión de racialización. Millones de personas lo vivieron como el final del sueño americano.

La estabilidad de China contrasta con esto…

Las tensiones sociales que se manifiestan cada vez más no desembocan en una crisis política. Una oposición bastante reducida quisiera promover una evolución hacia el liberalismo. Se perciben los efectos de esta crítica en las redes sociales, pero quienes mandan en China, entre ellos el presidente Xi, están en condiciones de preservar la legitimidad del Estado, que esgrime a su favor la prosperidad de la mayor parte de la población. Esto permite a la China actual proyectar una especie de modelo chino, que gana esplendor con el megaproyecto de la Nueva Ruta de la Seda destinada a conectar China con el resto del mundo.

¿Cuáles son las condiciones que han permitido este avance de China?

Un factor importante ha sido que China no ha dedicado una parte excesiva de su presupuesto al sector militar. En vez de implicarse en la gestión de los conflictos en el mundo y el refuerzo de un vasto complejo militar-industrial como EE UU, Pekín ha logrado ampliar su dominio a través de la economía, no solo en la propia China, sino también en África y en América Latina. Mientras que China invertía miles de millones en la economía del Sur global, EE UU se dedicaba a prestar ayuda militar a sus aliados geopolíticos, como Israel, Egipto, Arabia Saudí.

¿Y este proceso continúa?

China ha lanzado recientemente el Banco de Desarrollo e Infraestructuras de Asia. Este proyecto ha atraído incluso a varios aliados europeos de EE UU. Decenas de Estados del Sur global se han unido a esta iniciativa, que les permite disponer de cuatro billones de dólares para proyectos de infraestructura en el vasto continente eurasiático, así como en África y América Latina.

¿Cómo trata el nuevo presidente Biden de gestionar esto?

Trump rompió con el proyecto impulsado desde hacía 20 años al situar los intereses de EE UU por encima de todo. La idea consistía en castigar a China, sobre todo mediante acciones e intervenciones que obstaculizaran el desarrollo técnico-científico chino. Biden, más allá de ñas diferencias retóricas, va en el mismo sentido. Se han reservado más de 250.000 millones de dólares para apoyar la competitividad de las empresas estadounidenses. China es probablemente la única cuestión en que Demócratas y Republicanos comparten las mismas posiciones.

¿Podría conducir esta situación a nuevos conflictos?

Actualmente solo hay un único ámbito en que la superioridad de EE UU todavía es innegable, que es el sector militar. Nos hallamos por tanto en una ecuación peligrosa en que el declive económico y diplomático de EE UU se produce en un contexto en que todavía goza de una innegable superioridad militar. A su vez, China, aunque está invirtiendo masivamente en su ejército, está muy rezagada. En la XIX sesión del Congreso Nacional del Partido Comunista Chino, celebrada el 18 de octubre de 2017, Xi admitió este retraso. Dijo que China necesitaría 30 años para ponerse a la altura de EE UU.

China está realmente rezagada en el terreno militar…

En 2019, el gasto militar de EE UU era del orden de 732.000 millones de dólares anuales, frente a los 261.000 millones de China. El aumento del presupuesto militar estadounidense es del 5,3 % anual (frente al 5,1 % en el caso de China). Si analizamos los datos más en detalle, veremos que el contraste es muy fuerte. China dispone de un número limitado de armas nucleares (260 cabezas nucleares), que en realidad son armas defensivas. EE UU la supera de lejos (18.000 armas nucleares), que pueden ser un medio para imponer su dominación. En conjunto, la capacidad militar de China está muy alejada de la de EE UU. Recordemos que China tiene una única base militar en el extranjero (en Yibuti), mientras que EE UU tiene 25 tan solo en Asia: en Japón, Corea del Sur, Guam y Filipinas. China dispone de dos portaaviones construidos con tecnología soviética un poco anticuada, mientras que EE UU tiene 11, incluidos los de la VII flota, basada en Asia-Pacífico.

La superioridad estadounidense se basa en una estrategia…

Incluso en Washington reconocen que la capacidad de China es de naturaleza defensiva, mientras que la de EE UU es de carácter ofensivo:

·         Apuesta por el despliegue en el exterior, cerca de los enemigos reales o supuestos.

·         La doctrina militar aire-mar (AirSea) establece la necesidad de golpear al adversario en todos los ámbitos al mismo tiempo (centros de mando, sistemas de radar, lugares de producción y almacenamiento de misiles, satélites, etc.). Esto incluye el bloqueo de las rutas marítimas y terrestres.

·         Según Michael Klare, la estrategia estadounidense implica mantener una gran superioridad sobre las fuerzas del adversario y estar en condiciones de lidiar dos conflictos de gran envergadura al mismo tiempo y en todos los terrenos (militar, económico, tecnológico).

Actualmente, la relación de fuerzas es muy desfavorable a China. Las fuerzas estadounidenses rodean el territorio chino, especialmente sus regiones costeras, donde se concentran las capacidades industriales y tecnológicas. Las respuestas de China consisten en desarrollar la expansión de sus fuerzas marítimas y aéreas en la vasta zona alrededor del mar de China. En estos momentos, China y EE UU realizan simulacros de combate, con el riesgo de que se produzcan accidentes o se inicie una escalada.

¿Es posible cambiar la situación?

Hay que obligar a EE UU a aceptar un acuerdo de seguridad, que debería ser asumido y supervisado por la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Este acuerdo debería incluir la desnuclearización de la región, la clausura de varias bases estadounidenses y la retirada de las fuerzas chinas a zonas alejadas, así como un nuevo pacto económico que incluya el respeto y la protección de la soberanía de los Estados afectados. La obra clásica de Clausewitz establece que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, dando por sentado que es el cálculo racional de los Estados el que puede determinar los niveles de conflictividad. En realidad, esta fórmula excluye demasiado el contexto de cada nación. Desde su origen, EE UU no ha dejado de organizar su expansión militar por todos los medios. Hoy, la mayoría de observadores piensan que la posibilidad de una guerra es elevada, máxime cuando la disparidad actual en el plano militar favorece a EE UU.

25/09/2020

https://alter.quebec/la-chine-et-les-etats-unis-la-menace-dune-derive-militariste/

Traducción: viento sur

Walden Bello es sociólogo y militante de la izquierda democrática en Filipinas.

*++

 

jueves, 7 de octubre de 2021

Secretos financieros al descubierto: publican los Papeles de Pandora, la filtración más extensa que abarca “cada rincón del mundo”. (La política –la de la democracia representativa, que la política democrática está todavía por ver- está enchorizada, quién la desenchorizará, el desenchorizador que la desenchorice buen político será)

 

Secretos financieros al descubierto: publican los Papeles de Pandora, la filtración más extensa que abarca “cada rincón del mundo”


DIARIOOCTUBRE / octubre 4, 2021

Más de 600 periodistas de 117 países trabajaron sigilosamente para descubrir qué ocultaban más de 11,9 millones de documentos a los que obtuvieron acceso.

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) ha publicado este domingo su “exposición más amplia de los secretos financieros”. El extenso trabajo periodístico recibió el nombre de los Papeles de Pandora y es resultado del análisis de más de 11,9 millones de documentos filtrados que “cubren cada rincón del mundo”.

Más de 600 reporteros de 117 países y 150 medios de comunicación tomaron parte en la investigación, marcando la mayor colaboración en la historia del ICIJ.

“La maquinaria ‘offshore’ opera en cada rincón del planeta”

Una de las conclusiones principales del trabajo periodístico es que “la maquinaria del dinero ‘offshore’ opera en cada rincón del planeta, incluidas las democracias más grandes del mundo”. “Entre los principales jugadores del sistema se encuentran instituciones de élite —bancos multinacionales, bufetes de abogados y estudios contables— con sede en Estados Unidos y Europa”, indica el ICIJ.

Según uno de los documentos de los Papeles de Pandora, los bancos de todo el mundo ayudaron a sus clientes a crear al menos 3.926 empresas en paraísos fiscales con la ayuda de un bufete de abogados panameño, llamado Alemán, Cordero, Galindo & Lee, dirigido por un exembajador en EE.UU. “El bufete, también conocido como Alcogal, creó al menos 312 empresas en las Islas Vírgenes Británicas para clientes del gigante estadounidense de servicios financieros Morgan Stanley”, señalan los periodistas.

Los archivos filtrados exponen los secretos financieros y trámites ‘offshore’ de 35 actuales y antiguos presidentes, más de 100 multimillonarios y más de 300 altos funcionarios públicos, como ministros, jueces, alcaldes y dirigentes militares de más de 90 países.

 

Entre múltiples casos, se dio a conocer que el exprimer ministro británico Tony Blair y su esposa Cherie ahorraron más de 400.000 dólares durante la compra de una casa valorada en 8,8 millones de dólares a través de una empresa ‘offshore’, aunque fue un trámite legal, o que el primer ministro de la República Checa, Andrej Babis, que está a la espera de ser reelegido esta semana, movió 22 millones de dólares a las compañías ‘offshore’ para adquirir una propiedad en Francia de forma desapercibida.

La compra de 14 viviendas de lujo en EE.UU. y Reino Unido por valor de más de 106 millones de dólares por el rey Abdalá II de Jordania a través de las empresas fantasma registradas en los paraísos fiscales, y la posesión por parte de los hijos del primer ministro de Pakistán, Imran Khan, de lujosos apartamentos en Londres, así como millones de dólares sin declarar en manos las personas de su círculo íntimo también salieron a la luz, al igual que el hecho de que la familia del presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, lleva años acumulando en secreto los activos valorados en más de 30 millones de dólares, escondidos del escrutinio público.

Para hacerse una idea de la magnitud de las revelaciones, algunos de los protagonistas que constan en los resultados de la investigación periodística son:

·         presidente de Ecuador, Guillermo Lasso

·         presidente de la República Dominicana, Luis Abinader

·         hijos del presidente de Chile, Sebastián Piñera

·         expresidentes de Colombia, César Gaviria y Andrés Pastrana

·         expresidente de Honduras, Porfirio Lobo

·         expresidentes de El Salvador, Alfredo Cristiani y Francisco Flores

·         expresidente de Paraguay, Horacio Cartes

·         expresidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski

·         expresidentes de Panamá, Juan Carlos Varela, Ricardo Martinelli y Ernesto Pérez Balladares

·         ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes

·         exprimer ministro de Haití, Laurent Lamothe

·         presidente de Montenegro, Milo Djukanovic

·         presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski

·         presidente de Gabón, Ali Bongo

·         presidente de Congo, Denis Sassou-Nguesso

·         primer ministro del Líbano, Najib Mikati

·         primer ministro de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Rashid al Maktoum

·         primer ministro de Costa de Marfil, Patrick Achi

·         princesa de Marruecos, Lalla Hasna

·         En 2016, el ICIJ ya estremeció al mundo con los Papeles de Panamá, y esta vez el Gobierno panameño aparentemente ha tomado precauciones para mitigar los potenciales daños que podrían conllevar las nuevas revelaciones. A través de la firma de abogados Benesch, Fridlander, Coplan & Aronoff Llp, las autoridades del país centroamericano intentaron dialogar con el consorcio periodístico, reportó La Estrella de Panamá.

·         “Antes de continuar, debe tener en cuenta que la cobertura mediática previa iniciada por el ICIJ utilizó un término falso y difamatorio (es decir, los ‘Papeles de Panamá’) que causó un gran daño a Panamá”, escribieron los representantes del bufete en su carta del 16 de septiembre, citada por el diario. “El Gobierno de Panamá está decidido a actuar para que no se repita esta falsedad por el ICIJ o cualquier otro medio de comunicación”, agregaron.