domingo, 8 de agosto de 2021

Sobran palabras. A buen entendedor con un teclado basta

 

FADI ABOU HASSAN / REBELIÓN


Hiroshima. [El ser humano por sus características mediante el trabajo (no el cuento de chistes) se apropia de la naturaleza a la que transforma para adaptarla a sus necesidades, a las intrínsecamente naturales que tiene todo ser humano sin excepción, y a las que no son naturales pero que a fuerza de ejercitarlas diariamente llega a considerarlas como naturales (el amor al dinero como amor de los amores, por ejemplo) cuando no las son. Estas las tiene unos seres humanos pero no otros. No es pues el ser humano, en general y en abstracto (como se está haciendo creer) el que destruye ni la naturaleza ni el medio ambiente, tres cuartos de ambiente y ambiente entero, sino algunos seres humanos concretos que se puede materializar en la exigua minoría de personas (hombres y mujeres) que representan a los grandes capitales. Hoy el enemigo de la naturaleza, o sea, el enemigo del género humano, son los representantes (los representantes y las representantas, para que no se diga que soy un tío pasado de moda y que no manejo el lenguaje chupi moderno) de los grandes capitales que, si los pintamos de verde y los denominamos como nos venga en ganas, el enemigo del género humano siguen siendo (con eco por aquí y eco por allá) los representantes de los grandes capitales pintados de verde, aunque se llamen como quieran llamar y se vistan como se quieran vestir, que yo me voy bajando del guindo y empiezo a entender todo esto, oiga. Ahora sólo falta que me desguinde del todo, colegui.]


El 8 de agosto de 1945, cuando la prensa internacional parecía alegrarse por la destrucción de la ciudad de Hiroshima con un arma nueva, el escritor Albert Camus firmó este editorial en el periódico Combat… Para leer y que quede en la memoria.

Hiroshima


Albert Camus

El Viejo Topo

8 agosto, 2021 

El mundo es lo que es, es decir poca cosa. Lo sabe cada uno desde ayer gracias al fabuloso concierto que la radio, los diarios y las agencias de información acaban de desatar con respecto a la bomba atómica. Nos dicen, efectivamente, en medio de un montón de comentarios entusiastas que “cualquier ciudad de mediana importancia puede ser arrasada por una bomba del tamaño de una pelota de futbol”. Periódicos estadounidenses, ingleses y franceses se explayan en disertaciones elegantes sobre el futuro, el pasado, los inventores, el costo, la vocación pacífica y los efectos bélicos, las consecuencias políticas y hasta el carácter independiente de la bomba atómica. Vamos a resumirnos en una frase: la civilización mecánica acaba de alcanzar su último grado de salvajismo. Habrá que elegir, en un futuro más o menos cercano, entre el suicidio colectivo o la utilización inteligente de las conquistas científicas.

Mientras tanto, está permitido pensar que hay una cierta indecencia en celebrar así un descubrimiento, que primero se pone al servicio de la ira de destrucción más increíble de que haya sido prueba el hombre en siglos. Que en un mundo librado a todos los destrozos de la violencia, incapaz de ningún control, indiferente a la justicia y a la simple felicidad de los hombres, la ciencia se consagre al asesinato organizado, nadie sin duda podrá siquiera asombrarse, a menos que sostenga un idealismo impenitente.

Los descubrimientos deben registrarse, comentarse por lo que son, anunciarse al mundo para que el hombre tenga una idea precisa de su destino. Pero abordar estas revelaciones espantosas con una literatura pintoresca o humorística, resulta insoportable.

Ya no era fácil respirar en un mundo torturado. Ahora se nos propone una nueva angustia, que tiene todas las chances de ser definitiva. Se le ofrece a la humanidad sin duda la última oportunidad. Y esto quizás bajo el pretexto de una edición especial. Pero debería ser con toda seguridad tema de ciertas reflexiones y de mucho silencio.

Por lo demás, hay otras razones para recibir con reserva la novela de anticipación que nos proponen los periódicos. Cuando vemos al redactor diplomático de la Agencia Reuter anunciar que este invento deja caducos los tratados e incluso las decisiones de Potsdam, destacar que da lo mismo que los rusos estén en Koenigsberg o Turquía en los Dardanelos, no puede uno evitar de adjudicar a este bello concierto intenciones bastante extranjeras al desinterés científico.

Que nos escuchen bien. Si los japoneses capitulan después de la destrucción de Hiroshima y a causa de la intimidación, nos vamos a alegrar. Pero rechazamos aprovecharnos de una noticia tan grave para otra cosa que no sea la decisión de abogar más enérgicamente aún por una verdadera sociedad internacional, donde las grandes potencias no tengan derechos superiores a las naciones más pequeñas o medianas, donde la guerra, el flagelo que se ha convertido en definitivo por el solo efecto de la inteligencia humana, ya no dependa de los apetitos o de las doctrinas de tal o cual Estado.

Ante las perspectivas aterradoras que se abren a la humanidad, percibimos aún mejor que la paz es la única batalla que vale la pena librar. Ya no se trata de un ruego, sino de una orden que debe alzarse de los pueblos a los gobiernos, la orden de elegir definitivamente entre el infierno y la razón.

Editorial de Combat, 8 de agosto de 1945.

Original francés del editorial: https://www.humanite.fr/albert-camus-sur-hiroshima-leditorial-de-combat-du-8-aout-1945-580990

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La burbuja del fútbol se acerca a su explosión? [O sea, que la recibe Trompetiño, parándola con el pecho en campo contrario a la altura de medios, regatea a Miniño pasándola a Zumpiño que se interna por la banda derecha. Este sin dejar que el esférico toque la hierba la pone al punto de penalti, donde aparece Ojiño, que saltando entre los dos centrales, cabecea marcando perfectamente los tiempos (¡un, dos!), y, … Y lo que digo yo, que este próximo melocotonazo de reventón seguro de los grandes capitales metidos a meter goles como única posibilidad ya que tienen para asegurar la tasa de ganancia g´ que les permita seguir creciendo al ritmo y nivel que necesitan los capitales invertidos, se explica perfectamente bien (sin necesidad de entender de fútbol) acudiendo a la fórmula de Marx: g´ = p´ / o + 1, con la que se demuestra y explica que el modo de producción capitalista al llegar a un determinado grado de desarrollo, por las propias contradicciones que crea el sólito, se paraliza y de elemento de progreso social que fue se convierte en elemento de regreso social, poniendo en evidencia la necesidad histórica de su extinción como modo de producción histórico dominante para tener que ser sustituido por razones históricas (no porque yo lo diga) por el socialismo (no confundamos la velocidad con el tocino, he escrito socialismo y no PSOE. ¿Usted no se ha enterado de la crisis de 2008? ¿Usted no ha visto como las condiciones de vida de cada vez más gente ha venido empeorando paulatinamente desde entonces? ¿Usted no ve todos los elementos que están apuntando a que ese empeoramiento generalizado de las condiciones de vida tiende a intensificarse y a ampliarse cada vez a más gente? Si usted no ha visto todo esto no se preocupe que no es sordo: es cosa de Santa Lucía. Si la formulita de Marx se contextualiza y se le sitúa en 2008 a esta parte, verá que ya no hace falta ningún Trompiño que meta goles y que el pedo no va a venir por el fallo de ningún portero, sino por vía modo de producción capitalista. Por supuesto querido, por supuesto, Esto es más complejo de como yo lo estoy exponiendo, porque para empezar hay que desguindarse (conjugando el verbo desguinde: tú te desguindas; él se desguinda y, por supuesto, el primero que se tiene que desguindar soy yo. O sea, bajar del guindo, perder los miedos y ensartenarse, o sea, que los trabajadores cojamos la sartén por el mango. ¿Y eso cómo se hace? Hombre, no se me impaciente ni eche a correr tan deprisa, que se trate de eso. Se trata de empezar a discutir eso entre los trabajadores antes, y para impedir que salte la chispa del pedo que prenda la nube de pedorretas que me están preparando los jefes de USA, Europa, Rusia, China y otros. Lo que yo le diga, que tenemos que empezar por el desguinde. ]

 

La burbuja del fútbol se acerca a su explosión?

INSURGENTE.ORG

 VARIOS

7  agosto 2021

Malas noticias para Javier Tebas y LaLiga que han visto como en las últimas horas todos sus planes se van desvaneciendo como un castillo de naipes. Los operadores quieren pagar menos por los derechos audiovisuales de una competición que cada vez tiene menos estrellas después la salida de Lionel Messi. Además, el Real Madrid acaba de anunciar que interpondrá una querella criminal contra Tebas por estafa después del acuerdo que pretende hipotecar los derechos los clubes durante 50 años con un fondo de inversión.

El Presidente de LaLiga tenía un plan perfecto, vender los derechos de la competición por 50 años al fondo CVC por 2700 millones, cantidad que Real Madrid y F.C Barcelona consideran irrisoria teniendo en cuenta que los clubes estiman que el fondo podría llegar a ganar hasta 20.000 millones con este acuerdo. El problema es que a pesar de que el acuerdo está aprobado ya por unanimidad por la Comisión Delegada, el fondo radicado en Luxemburgo ha confirmado que no firmará sin el apoyo de los grandes. Otros clubes como el Athletic de Bilbao con sus cuentas saneadas tampoco ven con buenos ojos la venta de los derechos de LaLiga al fondo de inversión.

El impacto de la salida de Messi

Contra todo pronóstico el astro argentino no seguirá en el F.C Barcelona precisamente por el «Fair Play» financiero impuesto por Teba0s a los clubes y eso implica que LaLiga sigue perdiendo valor. El Presidente Joan Laporta fue muy crítico con el organismo asegurando que no ven ese acuerdo y que no están dispuestos a hipotecar el futuro de la entidad durante medio siglo. Inmediatamente después Tebas contestó en redes sociales asegurando que la operación de CVC, no hipoteca los derechos durante 50 años, lo que hace es que los mismos tengan más valor para todos los clubes puedan HIPOTECAR a sus BANCOS y resolver la gran deuda.


La realidad es que la gestión económica de la mayoría de los clubes de fútbol ha sido calamitosa y la pandemia ha terminado de tensionar la tesorería de prácticamente todos los equipos de fútbol. Para que el negocio no se vaya al traste, Tebas pretende inyectar todo el capital de CVC a los equipos cediendo el 10% de los derechos de las competiciones durante 50 años. Un acuerdo que le llevará a los tribunales tras la querella que prepara el Real Madrid por administración desleal y estafa.

Jaume Roures entra en escena

El fundador de Mediapro y amigo personal de Tebas también ha aparecido en los medios asegurando que la inscripción de Messi estaba hecha y que «algo ha pasado«. El dueño de la productora catalana quiere llevar el debate al ámbito deportivo asegurando que la salida de Leo tiene que ver con la planificación de la plantilla y no con los problemas financieros del club. Sea como fuere, LaLiga y los clubes tienen un problema económico grave y precisamente el proyecto de la «SúperLiga» impulsada por Real Madrid, F.C Barcelona y otros clubes punteros en Europa era la puntilla para Tebas que ve como poco a poco la competición nacional va perdiendo fuelle frente a otras ligas europeas.


Sin Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos o Messi, LaLiga vale menos. Además, los abonados a plataformas de televisión de pago que tienen LaLiga incluida cada vez ven menos partidos. Con este panorama, fuentes del sector aseguran que los operadores quieren pagar menos en las próximas subastas lo cual agravaría aún más la situación de los clubes. En la actualidad Telefónica paga 980 millones por temporada hasta la 2021-2022. Además, las telecos también ven con recelo la posibilidad de que Amazon entre en escena y pueda también ofrecer partidos de fútbol en España.

Difícil situación para LaLiga que pensaba que tenía resuelto el problema económico de los clubes dando entrada a un fondo de inversión y que en apenas unos días ha visto como los dos grandes se han puesto en contra y que el mejor jugador del mundo ha puesto rumbo hacia otra liga europea restando valor a la Liga española. De momento el organismo ha comenzado a regar los medios de comunicación afines con publicidad para tratar de acallar las críticas. También acaban de estrenar un videoclip cantado por el artista colombiano Camilo que está empezando a aparecer en todas las televisiones y que tiene como objetivo poner en valor la competición que está a punto de empezar con menos estrellas que nunca.

https://www.adslzone.net/noticias/streaming-tv/laliga-pierde-valor-tebas-problemas/

 

sábado, 7 de agosto de 2021

Dos años de sequía ponen en jaque la cuenca más importante del cono sur. El Paraná se queda sin agua. [Ahí lo tienen: que se ha tirado de la cuna el niño chiquitillo de Pablo Iglesias (que es un pinta como ya les he hecho saber en más de una ocasión, que se ha echado al medio ambiente el muy bandido y que le ha quitado el tapón de desagüe al río Paraná, total, que nos estamos quedando sin agua -los arroceros de mi pueblo, Isla Mayor, y otros del bajo Guadalquivir, también, ¿qué cosas, verdad?-) y el primo de Rajoy sin enterarse todavía si mañana lloverá, no lloverá o dejará de llover en Sevilla. Cosas de la ecosimpleza mental que vivimos que pasan. Y lo que es todavía guatipedi mucho malo, maño, que los trabajadores (los trabajadores universitarios también, que de esto no se libra ni Dios, que no es ni trabajador ni universitario, pero bueno, para cuando lo sea, más vale que sobre que no que falte) que nos hemos subido al guindo y no hay forma de desguindarse, es más, cada día que pasa estamos más enguindados y sin desguindamiento no hay peces, majo. Pero alma cándida, ¿qué esperas que los peces se suban gateando al guindo para que tú los cojas desde el sofá? ¿Pero eso cuándo se ha visto, hijo mío? Contra esta chuiquillada del hijo pequeño de Pablo Iglesias que nos está dejando sin agua, y desde el guindo, siempre encima del guindo, nosotros sin dejar el guindo, qu´es mucho gueno, macho, podemos echar mano del ecolatón de pintura verde orgánica (o sea, mierda pura) y, cosa que se menee, ¡zaca!, brochazo y tente tieso o, también, desde banqueta de regular tamaño empezar a dar saltitos para alcanzar el cielo (ya lo advierto, empezar a dar saltitos desde una banqueta de regular tamaño el talegazo contra el suelo es seguro, y en cayendo de cabeza, ¡adiós Madrid que te quedas sin gente!) o, bien, liarnos a dar cabezazos contra el canto de una esquina hasta morir encantados (¿O qué otra cosa esperas más que la muerte por encantamiento si echas a darte cabezazos contra el canto de una esquina?), pero como no empecemos (que no llevamos camino de empezar) a comprender que el deterioro del medioambiente, tres cuartos de ambiente y ambiente entero no parte del “hombre” (para chistes, mejores chistes, por favor) sino de la forma de producción capitalista, y todo lo que me digas aparte de esto, en confianza, me entra por una oreja y me sale por la otra, tal cual, como lo estás leyendo, y por tanto, no hay que sustituir al “hombre” sino al modo de producción capitalista, y conste que lo entiendo, que lo mismo que digo una cosa digo la otra, que yo soy un hombre muy entendible: que como esto de sustituir al capitalismo está escrito en chino, pero no en chino mandarín o mandarán, que estos al fin y al cabo se pueden llegar a entender, sino en chino enrevesado total, pues que normal que no se entienda. Información para la busca, captura y reposición del niño chico de Pablo iglesias a su casa: salió cantando la canción de al Paraná voy con tal de joder la marrana, y cuando fue visto por última vez llevaba pañales contra meos y otras aguas mayores color morado y en una esquinita el dibujo a mano de una supuesta bandera republicana. Cualquier información al respecto será debidamente gratificada por el Maestro armero que de esto sabe un guevo. Fin del mensaje que ya no se puede decir más porque con esto hay que andar con cuatro ojos.]

 

Dos años de sequía ponen en jaque la cuenca más importante del cono sur

El Paraná se queda sin agua 

Por Rodolfo Chisleanschi 

Rebelión

07/08/2021 


Fuentes: Mongabay [Imagen: El Paraná a su paso bajo el Puente de la Amistad, entre Foz de Iguazú (Brasil) y Ciudad del Este (Paraguay). En abril de 2020, la sequía ya dejaba ver sus efectos en toda la cuenca. Foto: O Globo.]

Desde 2019, las aguas de la cuenca del Paraná-Plata viven un ciclo de descenso que ya es el más prolongado de la historia.

Las variaciones climáticas y las actividades humanas -deforestación, actividad agropecuaria, infraestructuras, dragado- explican la situación. Nadie aventura las consecuencias a largo plazo.

No llueve. Y si llueve, lo hace con tanta timidez que no alcanza para compensar una espera que comenzó en junio de 2019 y dos años después se ha convertido en una preocupación mayúscula. La cuenca de los ríos Paraná-Plata padece desde entonces una sequía con efectos que se evidencian a primera vista y consecuencias que nadie se atreve a predecir.

El Paraná, eje central de una cuenca que cubre casi tres millones de kilómetros cuadrados, se encuentra en un estado que asombra a quienes viven a sus orillas y alarma a los científicos. De punta a punta de su trayecto —3940 kilómetros que nacen en las sierras del sureste brasileño y desembocan en la Argentina a las puertas de la ciudad de Buenos Aires, luego de bañar también las tierras de Paraguay—, el nivel de las aguas muestran un descenso pocas veces visto con anterioridad. “En cuanto a los tiempos de duración, es la bajante (el descenso) más importante que se tenga registro”, señala Gustavo D’Alessandro, presidente del Consejo Hídrico Federal argentino. “La de 1944 fue la más marcada, porque se llegó a medir -0,80 metros de altura en el puerto de Barranqueras, en Chaco, pero si la situación se mantiene, en octubre podríamos superarla y llegar a -1,35 metros”, dice D’Alessandro, sin ocultar la cifra que con la sola mención produce escalofríos.

Lancha varada sobre el lecho seco del Paraná Viejo, brazo desprendido que corre paralelo al cauce principal del Paraná en la provincia argentina de Entre Ríos. Foto: Asoc. Argentina de Abogados Ambientalistas.

Dueño de un caudal medio de 16 000 metros cúbicos por segundo en tiempos normales (actualmente no supera los 7000), la dinámica del Paraná posee una variabilidad natural que origina ciclos de sequías e inundaciones que pueden ser anuales pero también abarcar décadas enteras. A grandes rasgos, se considera que la primera mitad del siglo XX fue un período de lluvias escasas, al contrario de lo que ocurrió en la segunda mitad. La gran diferencia es que las condiciones se han modificado de una manera tan radical en los últimos cien años y con ellas, es muy posible que la capacidad de recuperación del río también sea distinta.

Si bien no existe un consenso unánime sobre el origen de la situación actual, los científicos coinciden en alertar que el futuro será sombrío si no se modifican conductas de fondo relacionadas con el tratamiento del río y las tierras de toda la cuenca.

La Niña y las actividades humanas

Juan Burós es ingeniero civil y subgerente del área de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico en el Instituto Nacional del Agua (INA). Desde hace 38 años recorre y conoce cada sector del río: “En 1944 la vulnerabilidad era menor, porque alrededor del Paraná vivía mucho menos gente. Desde entonces hasta ahora hubo cambios notorios: hoy la economía argentina depende del Paraná mucho más que hace 78 años. El corrimiento (ampliación) de la frontera agrícola ha sido muy marcado, y este cambio de uso del suelo potencia los extremos de bajantes y crecidas”, explica.

Las causas que están provocando la situación actual es un tema de discusión latente entre la comunidad científica que estudia el fenómeno. “Son muchas cuestiones de distintas magnitudes que se van sumando”, indica Cecilia Reeves, bióloga integrante del área Humedales para la Vida en Taller Ecologista, una organización socioambiental con sede en Rosario, la ciudad de mayor tamaño a orillas del río. “La bajante llega porque hay menos lluvias en toda la cuenca, desde Brasil hasta el Río de la Plata, un fenómeno climatológico derivado del evento La Niña que se declaró en agosto de 2020”, sostiene Reeves, pero agrega: “Los que estudian el cambio climático dicen que esto es parte de ese cambio; otros aseguran que no. Es cierto que el grado creciente de deforestación y los incendios en la Amazonía hacen que la selva transpire menos y no se formen los llamados ‘ríos voladores‘ que originan lluvias, pero tampoco se puede trazar una línea directa de causa-efecto en relación a la bajante”.

Las tablas de medición de altura del puerto de Barranqueras atestiguan el vigor de la bajante. En esa zona, el Paraná ya ha alcanzado niveles por debajo del metro. Foto: Horacio Torres.

Como muestra del disenso, Burós relativiza la trascendencia que pueda tener La Niña, un fenómeno con epicentro en el océano Pacífico que reduce la humedad del aire y, por ende, la cantidad de lluvias en el continente: “Cuando se declaró oficialmente La Niña nosotros ya llevábamos cinco meses de bajante. En nuestra región esos fenómenos pegan si son intensos. Ahora son flojos o tibios y las perspectivas futuras indican neutralidad o una Niña suave. Entiendo que los forzantes (causas) locales tienen aquí más importancia que los globales”, sostiene.

Por eso Gustavo D’Alessandro hace hincapié en las mano del hombre, “que sin duda ha estado empeorando la situación”. El Paraná es desde hace muchos años un cauce multifragmentado por las represas (solo en territorio brasileño hay 20) y la intervención humana a través de obras de infraestructura o el dragado permanente para facilitar el tráfico fluvial. “Para construir el puente Rosario-Victoria hubo que crear terraplenes y modificar el curso del río”, recuerda Cecilia Reeves, “ese tipo de acciones que alteran la tipología del sistema lo dejan más vulnerable ante nuevas actividades. El valle de inundación queda más expuesto y toda su estructura biótica sufre las consecuencias”.

Ya sea que incidan más unas razones que otras, el resultado es una alteración del clima que no solo está provocando el actual descenso en los niveles de la cuenca y ha puesto en estado de alerta a los países implicados —la escasa humedad del suelo aumenta de manera notable el peligro de incendios desde el Mato Grosso y el Pantanal de Brasil y Paraguay hasta el Delta argentino—, sino que augura más complicaciones en el futuro. “La variabilidad climática está muy potenciada respecto a décadas anteriores (…) y lo que cabe esperar son cambios cada vez más bruscos. Tenemos que acostumbrarnos y estar preparados a enfrentar los dos extremos porque nos van a jaquear de manera permanente”, subraya Juan Borús sin dejar lugar a dudas.

La bajante ha dejado al descubierto los gruesos pilares que sostienen el puente Rosario-Victoria. La diferencia de coloración marca dónde llega la línea en épocas normales. Foto: Asoc. Argentina de Abogados Ambientalistas.

Armar posibles escenarios climáticos e hidrológicos es la tarea cotidiana de Inés Camilloni, doctora en Ciencias de la Atmósfera de la Universidad de Buenos Aires. Sus investigaciones le permiten confirmar el diagnóstico sobre la radicalización climática, aunque con un añadido interesante: “Si bien los caudales mínimos tenderán a ser más mínimos y los máximos, más máximos, la estimación indica que la intensidad de las bajantes podría aumentar de un 10 a un 15 por ciento, mientras que la de las crecientes lo haría en solo un 5 por ciento”, puntualiza en su análisis.

Agua, energía y economía en alerta

Guillermo Lanfranco es gerente de comunicación de Aguas Santafesinas, la empresa encargada de potabilizar el líquido que se extrae del Paraná y algunos de sus afluentes, y conoce de primera mano una de las consecuencias más notables que pueden padecer los habitantes de las riberas si este descenso se acentúa en los próximos meses. “Hoy las bombas de succión trabajan forzadas, con mucha presión mecánica para mantener la oferta necesaria, pero si el nivel del río disminuye todavía más es posible que debamos ajustarla. Nunca habíamos vivido una situación así”, dice con claridad en el documental Bajo Río, realizado por la Universidad de Rosario, en el que aprovecha para pedir que la población empiece a moderar el uso para prevenir futuros faltantes.

La luz presenta también sus propios problemas. Si bien en los últimos días de julio los responsables de la central eléctrica de Itaipú, ubicada en el límite de Paraguay y Brasil a pocos kilómetros de la triple frontera con Argentina, garantizaron la provisión de energía pese a que el nivel del embalse se encuentra por debajo de sus límites históricos, nadie puede afirmar que la situación pueda alterarse dentro de unos meses si la primavera no trae las anheladas lluvias. “Las represas de la cuenca alta están funcionando al 35% de su capacidad, y la de Yaciretá (más al sur, entre Paraguay y Argentina), en torno a un 50%. Si no llueve podríamos tener inconvenientes con la provisión de electricidad”, alerta Gustavo D’Alessandro.

La caída en los niveles de la cuenca, por otra parte, ya está perjudicando la economía. El 85 por ciento de las exportaciones argentinas salen en grandes barcos desde los puertos del Paraná Inferior, por donde también se marchan el 73 por ciento de las exportaciones paraguayas y el 20 por ciento de las bolivianas. La Bolsa de Comercio de Rosario estima en 315 millones de dólares las pérdidas generadas por la situación entre marzo y agosto de este año, que se suman a los 240 millones acumulados en 2020. El motivo es que los buques deben reducir la carga en sus bodegas en cantidades que oscilan entre las 6 000 y las 10 000 toneladas para evitar encallarse. Por supuesto, los pescadores artesanales también se cuentan entre las “víctimas”. Las autoridades han impuesto vedas de captura que en algunos sitios ya son totales y complican la subsistencia de las familias que basan sus ingresos en esta actividad.

Las cosas incluso empeoran a medida que se asciende rumbo al norte. “El puerto de Barranqueras está sin operar porque las barcazas no pueden ingresar”, informa D’Alessandro. Por allí llegan los hidrocarburos que abastecen a cuatro provincias del noreste argentino, que ahora deben ser transportados en camiones, lo cual encarece el traslado, disminuye la cantidad y aumenta los tiempos de viaje.

El muelle del puerto de Barranqueras, en Chaco, quedó inutilizado en los últimos días de julio de este año. El agua ya no alcanza ni a mojar sus vigas. Foto: Horacio Torres.

Los peces, la fauna más afectada

Con todo, nada resulta más peligroso que el daño ambiental que ya está produciendo este descenso significativo en la cuenca. La fauna ictícola es la que recibe el impacto directo. “Las especies adaptadas al humedal ven alterado su medio y se ven obligadas a migrar o buscarse la vida de otra manera. Los peces pierden las áreas donde desovan y en otros casos los huevos y alevines (crías de peces) quedan expuestos a depredadores. En el largo plazo, esto reducirá las poblaciones”, resume la bióloga Cecilia Reeves. “Desde 2015 no hay una gran inundación que genere el estímulo y el espacio de cría de peces que después mantenga la población hasta el siguiente ciclo de lluvias. Si el estado actual continúa, el grupo de peces más extraído vivirá una situación crítica”, abunda Andrés Sciara, docente e investigador de la Universidad de Rosario, en el ya citado documental Bajo Río.

El sábalo (Prochilodus lineatus), la tararira (Hoplias malabaricus), el dorado (Salminus brasiliensis), la boga (Leporinus obtusidens) o el pacú(Piaractus mesopotamicus) son esas especies que están en riesgo y a los que en algunos sectores del río se intenta proteger con la veda de su pesca.

Es invierno en Argentina, pero el sol ardiente reflejado en las escasas manchas de agua que sobreviven en el cauce del río Paraná Viejo parece desmentirlo. Foto: Asoc. Argentina de Abogados Ambientalistas.

Si algo falta para acercarse a un escenario de catástrofe que algunos científicos temen que pueda ser irreversible, el Gobierno argentino se plantea aumentar el calado (profundidad que alcanza la parte sumergida de una embarcación) y ensanchar la Hidrovía, el canal navegable del Paraná. El objetivo es facilitar la entrada de buques con mayor capacidad de carga y que puedan hacerlo con doble vía de circulación. El fin último, por supuesto, es aumentar las posibilidades para exportar granos y otras mercancías, lo cual sería además un estímulo para potenciar la expansión de la frontera agropecuaria, tanto en Argentina como en Paraguay, Bolivia y el sur de Brasil.

“Si se concreta, es de sentido común pensar que habrá un impacto directo en la fauna y en los márgenes del río”, razona Juan Borús. “En algún momento el agua volverá”, dice convencida Reeves, “pero la gran pregunta es saber qué haremos mientras tanto con la inversión inmobiliaria, los endicamientos (formación artificial de diques en los cauces de un río) para la explotación agroganadera o el dragado del cauce. Todo esto es muy importante para la recuperación. El valle de inundación es parte del río y si no lo cuidamos habrá problemas. Esta bajante deja muy en evidencia la interdependencia entre las sociedades y los sistemas que habitamos”, agrega.

Algunos caballos aprovechan el descenso del río Negro, afluente del Paraná en la provincia del Chaco, para rumiar los brotes que todavía se mantienen verdes. Foto: Horacio Torres.

Las lluvias que suelen ser de unos 1800 milímetros de agua al año en el área brasileña han disminuido a menos de la mitad. Lo mismo ocurre en las zonas de las provincias argentinas de Misiones y Corrientes acostumbradas a recibir hasta 2400 milímetros. El CEMADEN, Centro de Monitoreo y Alerta de Desastres Naturales de Brasil, dice que no puede anticipar cuándo comenzará ni cómo será la temporada de lluvias que de norte a sur alimentan todo el sistema. Las autoridades se limitan a idear parches para sortear la contingencia sin mirar mucho más allá. No llueve. El agua del bravío Paraná va desapareciendo un poco más cada día y hoy por hoy nadie es capaz de asegurar que volverá a ser lo que era.

Fuente: https://es.mongabay.com/2021/08/parana-el-plata-cuenca-rios-sequia-argentina-brasil-paraguay/

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Federico Engels, por Lenin

 

Federico Engels, por Lenin


DIARIO OCTUBRE / 31.07.2021

 El 5 de agosto de 1895 falleció en Londres Federico Engels. Después de su amigo Carlos Marx (fallecido en 1883), Engels fue el más notable sabio y maestro del proletariado contemporáneo de todo el mundo civilizado. Desde que el destino relacionó a Carlos Marx con Federico Engels, la obra a la que ambos amigos consagraron su vida se convirtió en una obra común. Y así, para comprender lo que Federico Engels ha hecho para el proletariado, es necesario comprender claramente la importancia de la doctrina y actividad de Marx en pro del desarrollo del movimiento obrero contemporáneo.

Marx y Engels fueron los primeros en demostrar que la clase obrera con sus reivindicaciones surge necesariamente del sistema económico actual, que, con la burguesía, crea inevitablemente y organiza al proletariado. Demostraron que la humanidad se verá liberada de las calamidades que la azotan no por los esfuerzos bien intencionados de algunas que otras nobles personalidades, sino por medio de la lucha de clase del proletariado organizado.

Marx y Engels fueron los primeros en dejar sentado en sus obras científicas que el socialismo no es una invención de soñadores, sino la meta final y el resultado inevitable del desarrollo de las fuerzas productivas dentro de la sociedad contemporánea. Toda la historia escrita hasta ahora es la historia de la lucha de clases, la sucesión en el dominio y en las victorias de unas clases sociales sobre otras. Y esto ha de continuar hasta que no desaparezcan las bases de la lucha de clases y del dominio de clase: la propiedad privada y la producción social caótica. Los intereses del proletariado exigen que estas bases sean destruidas, por lo que la lucha de clase consciente de los obreros organizados debe ser dirigida contra ellas. Y toda lucha de clases es una lucha política.

Estos conceptos de Marx y de Engels los ha hecho suyos en nuestros días todo el proletariado en lucha por su emancipación. Pero cuando los dos amigos, en la década de 1840, participaban en la literatura socialista y en los movimientos sociales de aquel tiempo, estos puntos de vista eran completamente nuevos. A la sazón había muchos hombres con talento y otros sin talento, muchos honrados y otros deshonestos, que, en el ardor de la lucha por la libertad política, en la lucha contra la autocracia de los monarcas, de la policía y del clero, no percibían el antagonismo existente entre los intereses de la burguesía y los del proletariado.

Estos hombres ni siquiera admitían la idea de que los obreros actuasen como una fuerza social independiente. Por otra parte, ha habido muchos soñadores, algunas veces geniales, que creían que bastaba tan sólo convencer a los gobernantes y a las clases dominantes de la injusticia del régimen social existente para que resultara fácil implantar en el mundo la paz y el bienestar general.

Soñaban con un socialismo que triunfara sin lucha. Finalmente, casi todos los socialistas de aquella época y, en general, los amigos de la clase obrera no veían en el proletariado más que una llaga y contemplaban con horror cómo, a la par que crecía la industria, crecía también esta llaga. Por eso todos ellos pensaban en el modo de detener el desarrollo de la industria y del proletariado, de parar «el carro de la historia».

Contrariamente al temor general ante el desarrollo del proletariado, Marx y Engels cifraban todas sus esperanzas en el continuo crecimiento numérico de éste. Cuantos más proletarios haya tanto mayor será su fuerza como clase revolucionaria y tanto más próximo y posible será el socialismo. De expresar en pocas palabras los méritos de Marx y Engels ante la clase obrera, podría decirse que enseñaron a la clase obrera a tener conocimiento y conciencia de sí misma y sustituyeron los ensueños por la ciencia.

He aquí por qué el nombre y la vida de Engels deben ser conocidos por todo obrero; he aquí el motivo de que insertemos en nuestra recopilación, que, como todo lo que editamos, tiene por objeto despertar la conciencia de clase de los obreros rusos, un esbozo sobre la vida y la actividad de Federico Engels, uno de los dos grandes maestros del proletariado contemporáneo.
Engels nació en 1820, en la ciudad de Barmen, provincia renana del reino de Prusia. Su padre era fabricante. En 1838, Engels, por motivos familiares, se vio obligado, antes de terminar el liceo, a colocarse como dependiente en una casa de comercio de Bremen. Este trabajo no le impidió ocuparse de su capacitación científica y política. Siendo todavía alumno del liceo, Engels llegó a odiar la autocracia y la arbitrariedad de los funcionarios gubernamentales. El estudio de la filosofía lo llevó aún más lejos. En aquella época, en la filosofía alemana predominaba la doctrina de Hegel, de la que Engels se hizo partidario.

A pesar de que el propio Hegel era admirador del Estado autocrático prusiano, a cuyo servicio se hallaba en calidad de profesor de la Universidad de Berlín, la doctrina de Hegel era revolucionaria. La fe de Hegel en la razón humana y en los derechos de ésta y la tesis fundamental de la filosofía hegeliana, según la cual en el mundo transcurre un proceso constante de cambio y desarrollo, indujeron a los discípulos del profesor berlinés que no querían resignarse a la realidad a la idea de que también la lucha contra la realidad, la lucha contra la injusticia existente y el mal reinante tiene sus raíces en la ley universal del desarrollo perpetuo.
Si todo en el mundo se desarrolla, si unas instituciones sustituyen a otras, ¿por qué han de perdurar eternamente la autocracia del rey prusiano o del zar ruso, el enriquecimiento de una minoría insignificante a expensas de la enorme mayoría, el dominio de la burguesía sobre el pueblo? La filosofía de Hegel hablaba del desarrollo del espíritu y de las ideas: era una filosofía idealista.

Del desarrollo del espíritu deducía el desarrollo de la naturaleza, el del hombre y el de las relaciones entre los hombres, el de las relaciones sociales. Marx y Engels, conservando la idea de Hegel del perpetuo proceso de desarrollo, rechazaron su preconcebida concepción idealista; analizando la vida real, vieron que no es el desarrollo del espíritu lo que explica el desarrollo de la naturaleza, sino, a la inversa, que el espíritu tiene su explicación en la naturaleza, en la materia. Contrariamente a Hegel y otros hegelianos, Marx y Engels eran materialistas.

Enfocando el mundo y la humanidad desde el punto de vista materialista, vieron que, lo mismo que todos los fenómenos de la naturaleza tienen por base causas materiales, así también el desarrollo de la sociedad humana está condicionado por el desarrollo de las fuerzas materiales, las fuerzas productivas. Del desarrollo de las fuerzas productivas dependen las relaciones en que se colocan los hombres entre sí en el proceso de producción de los objetos indispensables para la satisfacción de las necesidades humanas. Y en dichas relaciones está la clave que permite explicar todos los fenómenos de la vida social, los anhelos del hombre, sus ideas y sus leyes.

El desarrollo de las fuerzas productivas crea las relaciones sociales, que se basan en la propiedad privada; pero vemos ahora también cómo este mismo desarrollo de las fuerzas productivas despoja de la propiedad a la mayoría de los hombres para concentrarla en manos de una insignificante minoría; destruye la propiedad, base del régimen social contemporáneo, y tiende al mismo fin que se han planteado los socialistas. Estos sólo deben comprender cuál es la fuerza social que por su situación en la sociedad contemporánea está interesada en la realización del socialismo e inculcar a esta fuerza la conciencia de sus intereses y de su misión histórica.

Esta fuerza es el proletariado. Engels lo conoció en Inglaterra, en el centro de la industria inglesa, en Manchester, adonde se trasladó en 1842, como empleado de una firma comercial de la que su padre era uno de los accionistas. Allí Engels no se limitó a permanecer en la oficina de la fábrica, sino que anduvo por los barrios inmundos en los que se albergaban los obreros y comprobó con sus propios ojos la miseria y las calamidades que los azotaban.

No conformándose con sus propias observaciones, Engels leyó todo lo que se había escrito hasta entonces sobre la situación de la clase obrera inglesa y estudió minuciosamente todos los documentos oficiales que estaban a su alcance. Como resultado de sus observaciones y estudios apareció en 1845 su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra. Ya hemos señalado más arriba en qué consiste el mérito principal de Engels como autor de dicho libro.

Es cierto que también con anterioridad a Engels -fueron muchos los que describieron los padecimientos del proletariado e indicaron la necesidad de ayudar a éste-, pero Engels fue el primero en afirmar que el proletariado no sólo constituye una clase que sufre, sino que precisamente la miserable situación económica en que se encuentra lo impulsa inconteniblemente hacia adelante y lo obliga a luchar por su emancipación definitiva. Y el proletariado en lucha se ayudará a sí mismo. El movimiento político de la clase obrera llevará ineludiblemente a los trabajadores a la conciencia de que no les queda otra salida que el socialismo.

Por otra parte el socialismo tan sólo se transformará en una fuerza cuando se convierta en el objetivo de la lucha política de la clase obrera. Estas son las ideas fundamentales de la obra de Engels sobre la situación de la clase obrera en Inglaterra, ideas aceptadas ahora por todo el proletariado que piensa y lucha, pero que entonces eran completamente nuevas.

Estas ideas fueron expuestas en un libro escrito con amenidad, lleno de los cuadros más auténticos y patéticos en los que se mostraban las calamidades del proletariado inglés. Era un libro que constituía una terrible acusación contra el capitalismo y la burguesía. La impresión que produjo fue muy grande. En todas partes comenzaron a citar la obra de Engels como el cuadro que mejor representaba la situación del proletariado contemporáneo. Y en efecto, ni antes de 1845 ni después apareció una descripción tan brillante y veraz de las calamidades sufridas por la clase obrera.

Engels se hizo socialista estando ya en Inglaterra. En la ciudad de Manchester se puso en contacto con los militantes del movimiento obrero inglés existente en aquel entonces y empezó a colaborar en las publicaciones socialistas inglesas. En 1844, al pasar por París de regreso a Alemania, conoció a Marx, con quien ya mantenía correspondencia. Estando en París, Marx, bajo la influencia de los socialistas franceses y de la vida en Francia, también se hizo socialista. En la capital de Francia los dos amigos escribieron juntos su obra La sagrada familia o crítica de la crítica crítica. Esta obra, escrita en su mayor parte por Marx y que apareció un año antes de La situación de la clase obrera en Inglaterra, contiene las bases del socialismo revolucionario-materialista, cuyas ideas principales hemos expuesto más arriba. La sagrada familia es un nombre burlón dado a los filósofos hermanos Bauer y a sus secuaces.

Estos señores predicaban una crítica que estaba por encima de toda realidad, por encima de los partidos y de la política, que negaba toda actuación práctica y sólo contemplaba «críticamente» el mundo circundante y los sucesos que ocurrían en él. Los señores Bauer calificaban desdeñosamente al proletariado de masa carente de sentido crítico. Marx y Engels se enfrentaron enérgicamente con esta tendencia absurda y nociva.

En nombre de la verdadera personalidad humana, la del obrero, pisoteado por las clases dominantes y por el Estado, Marx y Engels exigían no la contemplación, sino la lucha por un orden social, mejor. Y veían, naturalmente, que la fuerza capaz de librar esta lucha, en la que estaba interesada, era el proletariado. Ya antes de la aparición de La sagrada familia, Engels había publicado en la revista Anales franco-alemanes, editada por Marx y Ruge, su Estudio crítico sobre la economía política, en el que analizaba desde el punto de vista socialista los fenómenos básicos del régimen económico contemporáneo, como consecuencia inevitable de la dominación de la propiedad privada. Su relación con Engels contribuyó sin duda a que Marx se decidiera a ocuparse del estudio de la economía política, ciencia en la que sus obras produjeron toda una revolución.

Desde 1845 a 1847 Engels vivió en Bruselas y en París, alternando los estudios científicos con las actividades prácticas entre los obreros alemanes residentes en dichas ciudades. Allí Engels y Marx se relacionaron con una asociación clandestina alemana, la «Liga de los Comunistas», que les encargó que expusiesen los principios fundamentales del socialismo elaborado por ellos. Así surgió el famoso Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels, que vio la luz en el año 1848. Este pequeño libro vale por tomos enteros: su espíritu da vida y movimiento, hasta hoy día, a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo civilizado.

La revolución de 1848, que estalló primero en Francia y se extendió después a otros países de la Europa Occidental, permitió a Marx y a Engels regresar a su patria. Allí, en la Prusia renana, asumieron la dirección de la Nueva Gaceta del Rin, periódico democrático que aparecía en la ciudad de Colonia. Los dos amigos constituían el alma de todas las tendencias democráticas revolucionarias de la Prusia renana. Ellos defendieron hasta la última posibilidad los intereses del pueblo y de la libertad contra las fuerzas reaccionarias. Como es sabido, las fuerzas reaccionarias vencieron, la Nueva Gaceta del Rin fue suspendida, y Marx, que mientras se hallaba en la emigración había sido privado de los derechos de súbdito prusiano, fue expulsado del país; en cuanto a Engels, después de participar en la insurrección armada del pueblo y combatir en tres batallas en pro de la libertad, huyó a Londres, a través de Suiza, una vez derrotados los insurgentes.

A Londres vino a establecerse también Marx. Engels no tardó en colocarse de nuevo en la misma casa de comercio de Manchester, de la que había sido empleado en la década de 1840, Y más tarde se hizo socio suyo, Hasta 1870, Engels vivió en Manchester y Marx, en Londres, lo que no fue óbice para que siguieran en el más íntimo contacto espiritual, manteniendo correspondencia casi a diario.

En esta correspondencia los dos amigos intercambiaban sus ideas y conocimientos, continuando la elaboración en común de la doctrina del socialismo científico. En 1870, Engels se trasladó a Londres y hasta 1883, año en que murió Marx, continuaron su vida intelectual conjunta, una vida llena de intensísimo trabajo. Su resultado fue, por parte de Marx, El Capital, la obra más grande sobre economía política de nuestro siglo, y, por parte de Engels, toda una serie de obras grandes y pequeñas.

Marx trabajó en el análisis de los complejos fenómenos de la economía capitalista. Engels, en sus trabajos, escritos en un lenguaje muy ameno, muchas veces en forma de polémica, enfocó los problemas científicos más generales y los diversos fenómenos del pasado y del presente en el sentido de la concepción materialista de la historia y de la doctrina económica de Marx.

De estos trabajos de Engels citaremos: la obra polémica contra Dühring (en ella el autor analiza los problemas más importantes de la filosofía, de las ciencias naturales y de la sociología); El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (traducida al ruso y editada en Petersburgo, 3a ed. de 1895); Ludwig Feuerbach (traducción al ruso y notas de J. Plejánov, Ginebra, 1892); un artículo sobre la política exterior del gobierno ruso (traducido al ruso y publicado en Sotsial-Demokrat, núms. 1 y 2, en Ginebra), sus magníficos artículos sobre el problema de la vivienda y, finalmente, dos artículos, pequeños pero muy valiosos, sobre el desarrollo económico de Rusia (Federico Engels sobre Rusia, traducido al ruso por V. Zasúlich, Ginebra, 1894).

Marx murió sin haber logrado dar definitivo remate a su grandiosa obra sobre el capital. Sin embargo, esta obra estaba terminada en borrador, y Engels, después de la muerte de su amigo, emprendió la difícil tarea de redactar y editar los tomos segundo y tercero de El Capital. En 1885 editó el segundo y en 1894 el tercer tomo (el cuarto tomo ya no alcanzó a redactarlo). Estos dos tomos le exigieron muchísimo trabajo. El socialdemócrata austríaco Adler observó con razón que, con la edición del segundo y tercer tomos de El Capital, Engels erigió a su genial amigo un monumento majestuoso en el que, involuntariamente, había grabado también con trazos indelebles su propio nombre. En efecto, dichos tomos de El Capital son obra de ambos, de Marx y de Engels. Las leyendas de la antigüedad nos demuestran diversos ejemplos de emocionante amistad.

El proletariado europeo tiene derecho a decir que su ciencia fue creada por dos sabios y luchadores cuyas relaciones mutuas superan a todas las emocionantes leyendas antiguas sobre la amistad entre los hombres. Engels siempre, y en general con toda justicia, se posponía a Marx. «Al lado de Marx -escribió en una ocasión a un viejo amigo suyo- me correspondió el papel de segundo violín”. Su cariño hacia Marx mientras éste vivió y su veneración a la memoria del amigo muerto fueron infinitos.
Engels, el luchador austero y pensador profundo, era hombre de una gran ternura. Después del movimiento de 1848-49, Marx y Engels, en el exilio, no se dedicaron únicamente a la labor científica. Marx creó en 1864 la «Asociación Internacional de los Trabajadores», que dirigió durante todo un decenio.

También Engels participó activamente en sus tareas. La actividad de esta «Asociación Internacional» que, de acuerdo con las ideas de Marx, unía a los proletarios de todos los países, tuvo una enorme importancia para el desarrollo del movimiento obrero. Pero, incluso después de haber sido disuelta dicha asociación, en la década de 1870, el papel de Marx y de Engels como unificadores de la clase obrera no cesó.

Por el contrario, puede afirmarse que su importancia como dirigentes espirituales del movimiento obrero seguía creciendo constantemente, porque el propio movimiento continuaba desarrollándose sin cesar. Después de la muerte de Marx, Engels, solo, siguió siendo el consejero y dirigente de los socialistas europeos.

A él acudían en busca de consejos y directivas tanto los socialistas alemanes, cuyas fuerzas, a pesar de las persecuciones gubernamentales, iban constante y rápidamente en aumento, como los representantes de países atrasados, por ejemplo, españoles, rumanos, rusos, que se veían en el trance de meditar y medir con toda cautela sus primeros pasos. Todos ellos aprovechaban el riquísimo tesoro de conocimientos y experiencias del viejo Engels.

Marx y Engels, que conocían la lengua rusa y leían libros en ruso, se interesaban vivamente por Rusia, seguían con simpatía el movimiento revolucionario de nuestro país y mantenían relaciones con revolucionarios rusos. Ambos eran ya demócratas antes de hacerse socialistas y tenían profundamente arraigado el sentimiento democrático de odio a la arbitrariedad política.

Este sentimiento político innato, a la par que la profunda comprensión teórica del nexo existente entre la arbitrariedad política y la opresión económica, así como su riquísima experiencia de la vida, hicieron que Marx y Engels fueran extraordinariamente sensibles precisamente en el sentido político.

Por lo mismo, la heroica lucha sostenida por un puñado de revolucionarios rusos contra el poderoso gobierno zarista halló en el corazón de estos dos revolucionarios probados la simpatía más viva. Y a la inversa, era natural que el intento de volver la espalda a la tarea inmediata y más importante de los socialistas rusos -la conquista de la libertad política-, en aras de supuestas ventajas económicas, les pareciese sospechoso e incluso fuese considerado por ellos como una traición a la gran causa de la revolución social. «La emancipación del proletariado debe ser obra del proletariado mismo», nos enseñaron siempre Marx y Engels. Y para luchar por su emancipación económica, el proletariado debe conquistar ciertos derechos políticos.

Además, Marx y Engels vieron con toda claridad que la revolución política en Rusia tendría también una enorme importancia para el movimiento obrero de la Europa Occidental.

La Rusia autocrática ha sido siempre el baluarte de toda la reacción europea. La situación internacional extraordinariamente ventajosa en que colocó a Rusia la guerra de 1870, que sembró por largo tiempo la discordia entre Alemania y Francia, naturalmente, no hizo más que aumentar la importancia de la Rusia autocrática como fuerza reaccionaria.
Únicamente una Rusia libre, que no tuviese necesidad de oprimir a los polacos, finlandeses, alemanes, armenios y otros pueblos pequeños, ni de azuzar continuamente una contra otra a Francia y Alemania, daría a la Europa contemporánea la posibilidad de respirar aliviada del peso de las guerras, debilitaría a todos los elementos reaccionarios de Europa y aumentaría las fuerzas de la clase obrera europea.

Por lo mismo, Engels, teniendo también en cuenta los intereses del movimiento obrero del Occidente, abogó calurosamente por la implantación de la libertad política en Rusia.
Los revolucionarios rusos han perdido en su persona al mejor de sus amigos.

¡Memoria eterna a Federico Engels, gran luchador y maestro del proletariado!

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Fuente: Selección de textos, Carlos Marx, Federico Engels, Vladimir I. Lenin, Volumen 1, La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1972, pág. 57.

FUENTE: periodicolibertad.org

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viernes, 6 de agosto de 2021

O lo uno, o lo otro: Rosa Luxemburg y el internacionalismo

 

O lo uno, o lo otro: Rosa Luxemburg y el internacionalismo

La paz mundial no puede garantizarse con planes tan utópicos o básicamente reaccionarios como los tribunales de arbitraje internacionales compuestos por diplomáticos capitalistas, tratados de desarme…, federaciones europeas, uniones aduaneras centroeuropeas,  Estados nacionales tampón y cosas por el estilo. El imperialismo, el militarismo y las guerras no desaparecerán ni se condenarán mientras se mantenga intacta la dominación de las clases capitalistas

Por Michael Löwy

Kaosenlared

 5 Ago, 2021


En muchos momentos de su larga historia, el movimiento obrero ha tenido que optar: o bien apoyar el nacionalismo, la defensa nacional y la guerra, o bien luchar por el internacionalismo: Proletarios de todos los países, ¡uníos! Esta elección trascendental ha determinado el curso de la historia en muchos momentos decisivos.

Pocas figuras del movimiento socialista han estado tan comprometidas con el programa internacionalista como Rosa Luxemburg. Era judía, polaca y alemana, pero su única matria fue la Internacional Socialista. Es cierto, sin embargo, que este internacionalismo radical le llevó a adoptar posiciones cuestionables sobre la cuestión nacional. Por ejemplo, con respecto a Polonia, su país natal, no solo se opuso al llamamiento a la independencia nacional polaca, planteado por los socialpatriotas del Partido Socialista Polaco de Józef Piłsudski, sino que también rechazó el apoyo de los bolcheviques al derecho de autodeterminación de Polonia (incluido el derecho a separarse de Rusia).

Hasta 1914 basó sus puntos de vista en argumentos economicistas: dado que la economía polaca ya estaba integrada en la rusa, la independencia de Polonia era una reivindicación puramente utópica, compartida únicamente por sectores aristocráticos reaccionarios o pequeñoburgueses. Asimismo concibió las naciones como fenómenos fundamentalmente culturales, proponiendo por ello la autonomía cultural como solución a las demandas nacionales. Su enfoque adolece precisamente de la dimensión política de la cuestión nacional, resaltada en los escritos de Vladimir Lenin sobre la cuestión: el derecho democrático de autodeterminación.

Sin embargo, en un artículo, al menos, abordó la cuestión de una manera mucho más abierta y dialéctica: la introducción de 1905 a la recopilación La cuestión polaca y el movimiento socialista. En este ensayo establece una cuidadosa distinción entre el derecho legítimo de toda nación a la independencia “que se desprende de los principios elementales del socialismo” y la deseabilidad de esta independencia para Polonia, que ella niega. Insiste asimismo en que la opresión nacional es “la opresión más insoportable por su barbaridad” y solo puede provocar “hostilidad y rebelión”/1. No obstante, algunos años después, en su cuaderno de notas de 1918 sobre la Revolución Rusa que contiene críticas muy válidas a las restricciones a la democracia y la libertad por parte de los bolcheviques, vuelve a rechazar toda referencia al derecho de autodeterminación de las naciones, tachándola de “fraseología pequeñoburguesa vacía”/2.

La mayoría de comentarios sobre el internacionalismo de Rosa Luxemburg incluidos algunos escritos del autor de estas líneas abordan principalmente, y a veces exclusivamente, sus tesis cuestionables sobre los derechos nacionales. Lo que se echa en falta en este terreno, sin embargo, es el lado positivo de su punto de vista: su destacada contribución a la concepción marxista del internacionalismo proletario y su rechazo obstinado de cualquier concesión a las ideologías nacionalistas y chovinistas. En las páginas siguientes trataré de resumir brevemente esta contribución.

Georg Lukács, en su capítulo sobre “El marxismo de Rosa Luxemburg” de Historia y conciencia de clase (1923), alega que la categoría dialéctica de totalidad es “la verdadera portadora del principio revolucionario en la ciencia”/3. Para él, los escritos de Luxemburg, especialmente La acumulación de capital (1913), eran buenos ejemplos de este enfoque dialéctico. Pero cabe decir lo mismo de su internacionalismo: ella analizaba, comentaba y juzgaba todas las cuestiones sociales y políticas desde el punto de vista de la totalidad, es decir, desde la perspectiva de los intereses del movimiento obrero internacional. Esta totalidad dialéctica no era una abstracción, un universalismo vacío, o un conglomerado de seres indiferenciados; en efecto, Luxemburg sabía muy bien que el proletariado internacional era una pluralidad humana compuesta de gente que tenía sus propias culturas, lenguas e historias; sus condiciones de vida y de trabajo también eran muy distintas. En La acumulación de capital hay una larga descripción del trabajo forzoso en las minas y plantaciones de Sudáfrica: nada equivalente podía encontrarse en fábricas alemanas. Pero esta diversidad, dice, no debería ser un obstáculo a la acción común. En otras palabras, para ella, al igual que para Marx y Engels, el internacionalismo significaba Proletarier aller Länder, vereinigt euch!, la unidad de la clase trabajadora de todos los países contra su enemigo común: el sistema capitalista, el imperialismo, las guerras imperialistas.

Por eso Luxemburg rechazó, poco después de su traslado a Alemania y su adhesión a las filas del Partido Socialdemócrata (SPD), toda concesión al militarismo, a los créditos de guerra, a las expediciones navales, etcétera. Mientras que el ala derecha socialdemócrata incluidos Wolfgang Heine y Max Schippel eran propensos a negociar acuerdos con el gobierno del káiser sobre estas cuestiones, ella denunció abiertamente tales capitulaciones, supuestamente justificadas por la “necesidad de crear puestos de trabajo”. El historiador Peter Nettl, en su biografía útil, aunque limitada de Luxemburg, se equivoca totalmente cuando considera que su oposición internacionalista a tales concesiones era un “ejercicio fútil y formal”, basado en la creencia de que el desempleo es un estímulo necesario para la lucha de clases/4.

Para Luxemburg, el internacionalismo no se limitaba, como pensaban tantos otros socialistas de su época, a los países europeos. Desde muy temprano, antes que la mayoría de los demás líderes socialistas, se opuso activamente a las políticas coloniales de los Estados imperiales europeos, y no ocultó sus simpatías por las luchas de los pueblos coloniales. Esto incluía, por supuesto, las guerras coloniales de Alemania en África, como la represión brutal de la revuelta del pueblo herero en África del Sudoeste (1904). En un discurso público de junio de 1911, explicó: “Los hereros son un pueblo negro que vive desde hace siglos en su tierra… Su crimen fue resistirse a los esclavistas blancos… y defender su tierra (Heimat) contra los invasores extranjeros… En esta guerra, las armas alemanas también se cubrieron de gloria… Mataron a los hombres, y las mujeres y menores… fueron empujadas al desierto ardiente/5.

En un escrito de 1902, Martinique, denuncia los crímenes del colonialismo occidental en las Antillas, Madagascar, Filipinas y, sobre todo, en China, donde Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania “se unieron en una gran liga de naciones” para asesinar y saquear el país. No olvida el imperialismo estadounidense, recordando cómo el “Senado de la caña de azúcar” en Washington envió “un cañón detrás de otro, un buque de guerra detrás de otro, millones y millones de dólares de oro, a Cuba para sembrar muerte y devastación”/6.

Al tiempo que condenaba las pretensiones imperialistas alemanas en el Norte de África el llamado incidente de Marruecos en 1911, cuando Alemania envió buques de guerra a Agadir, calificó el colonialismo francés en Argelia de intento brutal de imponer la propiedad privada burguesa contra el antiguo comunismo clánico de las tribus árabes/7. En sus lecciones de economía política en la escuela de formación del SPD en 1907-1908, destacaba la conexión entre el comunismo moderno de las masas proletarias de los países capitalistas avanzados y los “antiguos vestigios comunistas que ofrecen una férrea resistencia en los países coloniales al avance” de la dominación imperial “hambrienta de beneficios”/8. Y en su ensayo económico más importante, La acumulación de capital (1913), explica que la acumulación capitalista a escala global no solo es una fase temprana, sino un proceso permanente de expropiación violenta:

La acumulación de capital, vista como proceso histórico, emplea la fuerza como arma permanente, no solo en su génesis, sino continuamente hasta el día de hoy. Desde el punto de vista de las sociedades primitivas implicadas, es una cuestión de vida o muerte; para ellas no cabe ninguna actitud que no sea de oposición y lucha hasta el final… De ahí que la permanente ocupación de las colonias por los militares, las revueltas indígenas y las expediciones punitivas sean el pan de cada día para cualquier régimen colonial/9.

Eran muy pocos los socialistas que en aquel entonces no solo denunciaban las expediciones coloniales, sino que también justificaban la resistencia de los pueblos colonizados y sus luchas. Esta actitud revela la naturaleza verdaderamente universal del internacionalismo de Luxemburg, por mucho que, por supuesto, su atención se centrara en Europa.

Luxemburg vio muy claramente el creciente peligro de una guerra europea y nunca dejó de denunciar los preparativos bélicos del gobierno imperial alemán. El 13 de septiembre de 1913 concluyó una charla que daba en Bockenheim, una ciudad próxima a Fráncfort, con una solemne declaración internacionalista: “Si piensan que vamos a blandir las armas asesinas contra nuestros hermanos franceses y de otros países, gritaremos: ‘¡No lo haremos jamás!’” De inmediato la fiscalía la acusó de “promover públicamente el incumplimiento de la ley”. En el juicio, que tuvo lugar en febrero de 1914, Luxemburg pronunció un valiente discurso, atacando el militarismo y la política belicista y citando una resolución de la Conferencia de Bruselas de 1868 de la Primera Internacional: en caso de guerra, la clase trabajadora debe declarar una huelga general. El discurso se imprimió en la prensa socialista y pasó a ser un texto clásico de la literatura antiguerra. La condenaron a un año de cárcel, pero las autoridades no se atrevieron a detenerla hasta después del comienzo de la guerra, en 1915/10.

Mientras que muchos otros socialistas y marxistas en Europa apoyaban a sus propios gobiernos en agosto de 1914, al comienzo de la primera guerra mundial, en nombre de la defensa de la patria, Luxemburg trató inmediatamente de organizar la oposición a la guerra imperialista. Sus escritos durante estos cruciales primeros meses no hacen ninguna concesión a la agresiva ideología patriótica oficial, al tiempo que desarrollan argumentos cada vez más críticos contra la miserable traición a los principios del internacionalismo proletario por parte de la dirección del SPD.

Para explicar lo que su biógrafo califica de “odio creciente” hacia la política del SPD, Nettl apunta a un “potente elemento personal”: “la eterna impaciencia y frustración, nunca superada, de emigrantes como Rosa Luxemburg con los pesados alemanes oficiales”. Lamentablemente, esta explicación personal no es muy útil, puesto que, como reconoce el propio Nettl, la oposición a la guerra en el seno del SPD no se limitaba a emigrantes extranjeros, sino que incluía a varias figuras genuinamente alemanas, entre ellas a Karl Liebknecht, Franz Mehring y Clara Zetkin/11.

De hecho, el motivo de la indignación de Luxemburg ante la capitulación socialpatriótica de agosto de 1914 no era la impaciencia de la emigrante, sino el compromiso de por vida con el internacionalismo. Encarcelada varias veces por su propaganda antimilitarista y antinacionalista, resumió su punto de vista, coherente con sus principios, en un ensayo de 1916 titulado Entweder-oder (O lo uno, o lo otro), publicado por la Liga Espartaco en forma de panfleto clandestino: “La patria del proletariado, cuya defensa prima sobre todo lo demás, es la Internacional Socialista.” Pasó la hora de las medias tintas y las vacilaciones: ahora tocaba elegir lo uno o lo otro“O bien la traición abierta y desvergonzada a la Internacional…, o bien tomar en serio a la Internacional, de manera que se convierta… en un bastión del proletariado socialista mundial y de la paz en el mundo/12.”

Dado que la Segunda Internacional había sucumbido bajo el impacto de lo que Luxemburg calificó de socialchovinismo sustituyendo el lema Proletarios de todos los países, ¡uníos! por la propuesta Proletarios de todos los países, ¡cortaros el cuello unos a otros!, lanzó el llamamiento a constituir una nueva InternacionalEn su propuesta, donde esbozó los principios básicos de esta futura Internacional, afirmó lo siguiente: “No puede haber socialismo al margen de la solidaridad internacional del proletariado y no puede haber socialismo sin lucha de clases. El proletariado socialista no puede renunciar a la lucha de clases ni a la solidaridad internacional, tanto en la paz como en la guerra, sin cometer suicidio/13.” Esta era, por supuesto, una respuesta al argumento hipócrita del influyente teórico Karl Kautsky de que la Internacional era un instrumento para tiempos de paz, pero por desgracia inadecuado para afrontar una situación de guerra, una idea que le sirvió de justificación del apoyo a la defensa nacional de Alemania en 1914.

Entweder-oder incluye una declaración personal en forma de confesión emotiva de los valores éticos y políticos más queridos de Luxemburg: “La fraternidad internacional de la clase trabajadora es para mí lo más eminente y sagrado que hay en la Tierra, es la estrella que me guía, mi ideal, mi patria; ¡prefiero morir antes que renunciar a este ideal!/14”

Luxemburg resultó ser profética con sus advertencias contra los males del imperialismo, del nacionalismo y del militarismo. Una profeta no es alguien que predice milagrosamente el futuro, sino alguien que, como Amós e Isaías, advierte a la gente de la catástrofe que se avecina a menos que se actúe colectivamente para prevenirla. Entre otros pronósticos, advirtió de que siempre habrá nuevas guerras mientras sigan existiendo el imperialismo y el capitalismo:

La paz mundial no puede garantizarse con planes tan utópicos o básicamente reaccionarios como los tribunales de arbitraje internacionales compuestos por diplomáticos capitalistas, tratados de desarme…, federaciones europeasuniones aduaneras centroeuropeas,  Estados nacionales tampón y cosas por el estilo. El imperialismo, el militarismo y las guerras no desaparecerán ni se condenarán mientras se mantenga intacta la dominación de las clases capitalistas/15.

Calificó el nacionalismo de enemigo mortal de la clase obrera y del movimiento socialista y de caldo de cultivo del militarismo y la guerra. “La tarea inmediata del socialismo”, escribió en 1916, “será la liberación intelectual del proletariado de la dominación burguesa que se expresa en la influencia de la ideología nacionalista/16.” En el Fragmento sobre la guerra, la cuestión nacional y la revolución (1918) se lamenta del súbito ascenso de movimientos nacionalistas durante el último año de la guerra: “en el Brocken nacionalista se celebra hoy la noche de Walpurgis” (en referencia a la fiesta de las brujas de la mitología germánica). Estos movimientos son de naturaleza muy diversa, pues algunos son la expresión de clases burguesas menos desarrolladas (como en los Balcanes), mientras que otros, como el nacionalismo italiano, son puramente imperiales-coloniales. Esta “explosión mundial actual de nacionalismos” abarca una colorida variedad de intereses particulares, pero les une un interés común que se deriva de la situación histórica excepcional creada por Octubre de 1917: luchar contra la revolución proletaria mundial/17.

Lo que ella entendía por nacionalismo no era, desde luego, la cultura nacional, o la identidad nacional de distintos pueblos, sino la ideología que hace de La Nación el valor político supremo, al que debe supeditarse todo lo demás (“Deutschland über alles”).

Sus advertencias fueron proféticas, en la medida en que algunos de los peores crímenes del siglo xx de la primera a la segunda guerra mundial (Auschwitz, Hiroshima) y después se cometieron en nombre del nacionalismo, de la hegemonía nacional, de la defensa nacional, del espacio vital para la nación, etc. El propio estalinismo es producto de una degeneración nacionalista del Estado soviético, expresada en el lema del socialismo en un solo país. Se pueden criticar algunas de las posiciones de Luxemburg en relación con las reivindicaciones nacionales, pero lo cierto es que percibió los peligros de la política del Estado nacional: conflictos territoriales, limpieza étnica, opresión de las minorías. Por supuesto, no pudo predecir genocidios.

Hoy, la cuestión del internacionalismo ha vuelto a adquirir protagonismo. La globalización del capital ha impuesto su poder a escala planetaria hasta un grado que no tiene precedentes en la historia, favoreciendo unos niveles obscenos de desigualdad y provocando consecuencias catastróficas para el medio ambiente (cambio climático). A través de sus instituciones –FMI, Banco Mundial, OMC, G-8– ha logrado crear un bloque unido de las clases capitalistas dominantes en torno al neoliberalismo y la desregulación. Las clases subalternas van a la zaga, están fragmentadas y dispersas y carecen de formas eficientes de organización internacional.

El principal signo de esperanza es el nuevo movimiento internacional por la justicia global, que siembra las simientes de una nueva cultura internacionalista. La convergencia de socialistas, sindicalistas, feministas, ecologistas, gentes trabajadoras y campesinas, comunidades indígenas, redes de acción directa en la lucha común contra la globalización empresarial, es decir, capitalista, constituye un paso adelante importante. El legado de Rosa Luxemburg no puede dar todas las respuestas, pero sí sugerir algunas lecciones importantes para este movimiento:

  1. I) El enemigo no es la globalización, ni simplemente el neoliberalismo, sino el propio sistema capitalista mundial.
  2. II) Mientras prevalezca este sistema habrá nuevas guerras, nuevas intervenciones imperialistas, nuevas purgas étnicas.

III) La alternativa a la hegemonía capitalista global no es la soberanía nacional, la defensa de lo nacional frente a lo global. Es globalizar, o sea, internacionalizar, la resistencia.

  1. IV) El sistema capitalista incuba el nacionalismo, la xenofobia, el racismo, así como formas fascistas o semifascistas, que suponen un peligro mortal para la democracia y el socialismo.
  2. V) La alternativa a los imperios no es una forma reguladahumanizada, de capitalismo, sino una nueva civilización mundial socialista y democrática.

El internacionalismo de Rosa Luxemburg es particularmente relevante en el siglo xxi para una cuestión que en su época era prácticamente desconocida: la crisis ecológica. El cambio climático no conoce fronteras nacionales, es una cuestión global que solo puede abordarse a escala internacional. Esto lo comprendió bien una improbable heredera de Luxemburg, la joven Greta Thunberg, que llamó a una exitosa huelga escolar global que movilizó a millones de jóvenes en todo el mundo.

El cambio climático representa la mayor amenaza para la vida en la historia de la humanidadAlgunos gobiernos burgueses (Trump, Bolsonaro) niegan el cambio climático y, en nombre del interés nacional, promueven enérgicamente los combustibles fósiles; otros (Europa, EE UU bajo Biden y Canadá) pretenden adoptar algunas medidas para reducir sus emisiones de carbono, pero sin ningún resultado efectivo. Todos están comprometidos con las reglas del mercado y de la acumulación de capital, actuando en función de las necesidades de la competitividad de sus economías nacionales.

Para parafrasear un conocido pasaje de Walter Benjamin: o bien activamos los frenos de emergencia revolucionarios para parar el tren de la civilización industrial capitalista moderna, o bien este proseguirá su carrera suicida al abismo, la catástrofe ecológica. En esto también pasó la hora de las medidas tintas. O lo uno, o lo otro, entweder-oder.

Verano de 2021

https://newpol.org/issue_post/either-or-rosa-luxemburg-and-internationalism/

Traducción: viento sur

 

 * Michael Löwy es director de investigación (emérito) del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia y profesor de la École des hautes études en sciences sociales.

 

/1 Rosa Luxemburg, Internationalismus und Klassenkampf. Die polnischen Schriften, Jürgen Hentze, ed. (Berlín: Luchterhand, 1971), 192, 217.

/2 Rosa Luxemburg, Die Russische Revolution (Fráncfort: Europäische Verlaganstalt, [1918] 1963), 60.

/3 Georg Lukács, Geschichte und Klassenbewusstsein. Studien über marxistische Dialektik (Berlín: Malik Verlag, 1923), 39.

/4  Peter Nettl, Rosa Luxemburg, Vol. 1 (Londres: Oxford University Press, 1966), 296-297.

/5  Rosa Luxemburg, “Unser Kampf um die Macht”, en Gesammelte Werke, Vol. 2 (Berlín: Dietz Verlag, [1911] 1972), 537. La guerra de exterminio de Alemania contra el pueblo herero se considera ahora en general el primer genocidio del siglo xx.

/6 Rosa Luxemburg, “Martinique”, en Reflections and Writings, Paul Le Blanc, ed. (Humanity Books, 1999), 125-126.

/7 Rosa Luxemburg, The Accumulation of Capital (Londres: Routledge, [1913] 1951), 384.

/8 Rosa Luxemburg, “Introduction to Political Economy”, en The Complete Works of Rosa Luxemburg, Vol. 1, Economic Writings I, Peter Hudis, ed. (Londres y Nueva York: Verso, [1907–1908] 2014), 163.

/9 Luxemburg, The Accumulation of Capital, 371.

/10 J.P. Nettl, Rosa Luxemburg, ed. abreviada (Londres: Oxford University Press, 1969), 321-322; Rosa Luxemburg, “Militarismus, Krieg und Arbeiterklasse. Rede vor der Frankfurter Strafkammer” (24 de febrero de 1914), en Ausgewählte Reden und Schriften, Vol. 2 (Berlín: Dietz Verlag, 1955), 499.

/11 Nettl, Rosa Luxemburg, ed. abreviada, 373.

/12 Rosa Luxemburg, “Entweder-Oder”, Ausgewählte Schriften, Vol. 2 (Berlín: Dietz Verlag, [1916] 1951), 550, 543.

/13 Rosa Luxemburg, “Either-Or”, en Selected Political Writings, Robert Looker, ed., W.D. Graf, trad. (Londres: Jonathan Cape, 1972), 225

/14 Luxemburg, Entweder-Oder, 542.

/15 R. Luxemburg, Either-Or, 224.

/16 R. Luxemburg, Either-Or, 226.

/17 R. Luxemburg, “Fragment über Krieg, Nationale Frage und Revolution” (1918), en Die Russiche Revolution, 82, 85.

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