viernes, 6 de agosto de 2021

O lo uno, o lo otro: Rosa Luxemburg y el internacionalismo

 

O lo uno, o lo otro: Rosa Luxemburg y el internacionalismo

La paz mundial no puede garantizarse con planes tan utópicos o básicamente reaccionarios como los tribunales de arbitraje internacionales compuestos por diplomáticos capitalistas, tratados de desarme…, federaciones europeas, uniones aduaneras centroeuropeas,  Estados nacionales tampón y cosas por el estilo. El imperialismo, el militarismo y las guerras no desaparecerán ni se condenarán mientras se mantenga intacta la dominación de las clases capitalistas

Por Michael Löwy

Kaosenlared

 5 Ago, 2021


En muchos momentos de su larga historia, el movimiento obrero ha tenido que optar: o bien apoyar el nacionalismo, la defensa nacional y la guerra, o bien luchar por el internacionalismo: Proletarios de todos los países, ¡uníos! Esta elección trascendental ha determinado el curso de la historia en muchos momentos decisivos.

Pocas figuras del movimiento socialista han estado tan comprometidas con el programa internacionalista como Rosa Luxemburg. Era judía, polaca y alemana, pero su única matria fue la Internacional Socialista. Es cierto, sin embargo, que este internacionalismo radical le llevó a adoptar posiciones cuestionables sobre la cuestión nacional. Por ejemplo, con respecto a Polonia, su país natal, no solo se opuso al llamamiento a la independencia nacional polaca, planteado por los socialpatriotas del Partido Socialista Polaco de Józef Piłsudski, sino que también rechazó el apoyo de los bolcheviques al derecho de autodeterminación de Polonia (incluido el derecho a separarse de Rusia).

Hasta 1914 basó sus puntos de vista en argumentos economicistas: dado que la economía polaca ya estaba integrada en la rusa, la independencia de Polonia era una reivindicación puramente utópica, compartida únicamente por sectores aristocráticos reaccionarios o pequeñoburgueses. Asimismo concibió las naciones como fenómenos fundamentalmente culturales, proponiendo por ello la autonomía cultural como solución a las demandas nacionales. Su enfoque adolece precisamente de la dimensión política de la cuestión nacional, resaltada en los escritos de Vladimir Lenin sobre la cuestión: el derecho democrático de autodeterminación.

Sin embargo, en un artículo, al menos, abordó la cuestión de una manera mucho más abierta y dialéctica: la introducción de 1905 a la recopilación La cuestión polaca y el movimiento socialista. En este ensayo establece una cuidadosa distinción entre el derecho legítimo de toda nación a la independencia ‒“que se desprende de los principios elementales del socialismo”‒ y la deseabilidad de esta independencia para Polonia, que ella niega. Insiste asimismo en que la opresión nacional es “la opresión más insoportable por su barbaridad” y solo puede provocar “hostilidad y rebelión”/1. No obstante, algunos años después, en su cuaderno de notas de 1918 sobre la Revolución Rusa ‒que contiene críticas muy válidas a las restricciones a la democracia y la libertad por parte de los bolcheviques‒, vuelve a rechazar toda referencia al derecho de autodeterminación de las naciones, tachándola de “fraseología pequeñoburguesa vacía”/2.

La mayoría de comentarios sobre el internacionalismo de Rosa Luxemburg ‒incluidos algunos escritos del autor de estas líneas‒ abordan principalmente, y a veces exclusivamente, sus tesis cuestionables sobre los derechos nacionales. Lo que se echa en falta en este terreno, sin embargo, es el lado positivo de su punto de vista: su destacada contribución a la concepción marxista del internacionalismo proletario y su rechazo obstinado de cualquier concesión a las ideologías nacionalistas y chovinistas. En las páginas siguientes trataré de resumir brevemente esta contribución.

Georg Lukács, en su capítulo sobre “El marxismo de Rosa Luxemburg” de Historia y conciencia de clase (1923), alega que la categoría dialéctica de totalidad es “la verdadera portadora del principio revolucionario en la ciencia”/3. Para él, los escritos de Luxemburg, especialmente La acumulación de capital (1913), eran buenos ejemplos de este enfoque dialéctico. Pero cabe decir lo mismo de su internacionalismo: ella analizaba, comentaba y juzgaba todas las cuestiones sociales y políticas desde el punto de vista de la totalidad, es decir, desde la perspectiva de los intereses del movimiento obrero internacional. Esta totalidad dialéctica no era una abstracción, un universalismo vacío, o un conglomerado de seres indiferenciados; en efecto, Luxemburg sabía muy bien que el proletariado internacional era una pluralidad humana compuesta de gente que tenía sus propias culturas, lenguas e historias; sus condiciones de vida y de trabajo también eran muy distintas. En La acumulación de capital hay una larga descripción del trabajo forzoso en las minas y plantaciones de Sudáfrica: nada equivalente podía encontrarse en fábricas alemanas. Pero esta diversidad, dice, no debería ser un obstáculo a la acción común. En otras palabras, para ella, al igual que para Marx y Engels, el internacionalismo significaba Proletarier aller Länder, vereinigt euch!, la unidad de la clase trabajadora de todos los países contra su enemigo común: el sistema capitalista, el imperialismo, las guerras imperialistas.

Por eso Luxemburg rechazó, poco después de su traslado a Alemania y su adhesión a las filas del Partido Socialdemócrata (SPD), toda concesión al militarismo, a los créditos de guerra, a las expediciones navales, etcétera. Mientras que el ala derecha socialdemócrata ‒incluidos Wolfgang Heine y Max Schippel‒ eran propensos a negociar acuerdos con el gobierno del káiser sobre estas cuestiones, ella denunció abiertamente tales capitulaciones, supuestamente justificadas por la “necesidad de crear puestos de trabajo”. El historiador Peter Nettl, en su biografía ‒útil, aunque limitada‒ de Luxemburg, se equivoca totalmente cuando considera que su oposición internacionalista a tales concesiones era un “ejercicio fútil y formal”, basado en la creencia de que el desempleo es un estímulo necesario para la lucha de clases/4.

Para Luxemburg, el internacionalismo no se limitaba, como pensaban tantos otros socialistas de su época, a los países europeos. Desde muy temprano, antes que la mayoría de los demás líderes socialistas, se opuso activamente a las políticas coloniales de los Estados imperiales europeos, y no ocultó sus simpatías por las luchas de los pueblos coloniales. Esto incluía, por supuesto, las guerras coloniales de Alemania en África, como la represión brutal de la revuelta del pueblo herero en África del Sudoeste (1904). En un discurso público de junio de 1911, explicó: “Los hereros son un pueblo negro que vive desde hace siglos en su tierra… Su crimen fue resistirse a los esclavistas blancos… y defender su tierra (Heimat) contra los invasores extranjeros… En esta guerra, las armas alemanas también se cubrieron de gloria… Mataron a los hombres, y las mujeres y menores… fueron empujadas al desierto ardiente/5.

En un escrito de 1902, Martinique, denuncia los crímenes del colonialismo occidental en las Antillas, Madagascar, Filipinas y, sobre todo, en China, donde Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania “se unieron en una gran liga de naciones” para asesinar y saquear el país. No olvida el imperialismo estadounidense, recordando cómo el “Senado de la caña de azúcar” en Washington envió “un cañón detrás de otro, un buque de guerra detrás de otro, millones y millones de dólares de oro, a Cuba para sembrar muerte y devastación”/6.

Al tiempo que condenaba las pretensiones imperialistas alemanas en el Norte de África ‒el llamado incidente de Marruecos en 1911, cuando Alemania envió buques de guerra a Agadir‒, calificó el colonialismo francés en Argelia de intento brutal de imponer la propiedad privada burguesa contra el antiguo comunismo clánico de las tribus árabes/7. En sus lecciones de economía política en la escuela de formación del SPD en 1907-1908, destacaba la conexión entre el comunismo moderno de las masas proletarias de los países capitalistas avanzados y los “antiguos vestigios comunistas que ofrecen una férrea resistencia en los países coloniales al avance” de la dominación imperial “hambrienta de beneficios”/8. Y en su ensayo económico más importante, La acumulación de capital (1913), explica que la acumulación capitalista a escala global no solo es una fase temprana, sino un proceso permanente de expropiación violenta:

La acumulación de capital, vista como proceso histórico, emplea la fuerza como arma permanente, no solo en su génesis, sino continuamente hasta el día de hoy. Desde el punto de vista de las sociedades primitivas implicadas, es una cuestión de vida o muerte; para ellas no cabe ninguna actitud que no sea de oposición y lucha hasta el final… De ahí que la permanente ocupación de las colonias por los militares, las revueltas indígenas y las expediciones punitivas sean el pan de cada día para cualquier régimen colonial/9.

Eran muy pocos los socialistas que en aquel entonces no solo denunciaban las expediciones coloniales, sino que también justificaban la resistencia de los pueblos colonizados y sus luchas. Esta actitud revela la naturaleza verdaderamente universal del internacionalismo de Luxemburg, por mucho que, por supuesto, su atención se centrara en Europa.

Luxemburg vio muy claramente el creciente peligro de una guerra europea y nunca dejó de denunciar los preparativos bélicos del gobierno imperial alemán. El 13 de septiembre de 1913 concluyó una charla que daba en Bockenheim, una ciudad próxima a Fráncfort, con una solemne declaración internacionalista: “Si piensan que vamos a blandir las armas asesinas contra nuestros hermanos franceses y de otros países, gritaremos: ‘¡No lo haremos jamás!’” De inmediato la fiscalía la acusó de “promover públicamente el incumplimiento de la ley”. En el juicio, que tuvo lugar en febrero de 1914, Luxemburg pronunció un valiente discurso, atacando el militarismo y la política belicista y citando una resolución de la Conferencia de Bruselas de 1868 de la Primera Internacional: en caso de guerra, la clase trabajadora debe declarar una huelga general. El discurso se imprimió en la prensa socialista y pasó a ser un texto clásico de la literatura antiguerra. La condenaron a un año de cárcel, pero las autoridades no se atrevieron a detenerla hasta después del comienzo de la guerra, en 1915/10.

Mientras que muchos otros socialistas y marxistas en Europa apoyaban a sus propios gobiernos en agosto de 1914, al comienzo de la primera guerra mundial, en nombre de la defensa de la patria, Luxemburg trató inmediatamente de organizar la oposición a la guerra imperialista. Sus escritos durante estos cruciales primeros meses no hacen ninguna concesión a la agresiva ideología patriótica oficial, al tiempo que desarrollan argumentos cada vez más críticos contra la miserable traición a los principios del internacionalismo proletario por parte de la dirección del SPD.

Para explicar lo que su biógrafo califica de “odio creciente” hacia la política del SPD, Nettl apunta a un “potente elemento personal”: “la eterna impaciencia y frustración, nunca superada, de emigrantes como Rosa Luxemburg con los pesados alemanes oficiales”. Lamentablemente, esta explicación personal no es muy útil, puesto que, como reconoce el propio Nettl, la oposición a la guerra en el seno del SPD no se limitaba a emigrantes extranjeros, sino que incluía a varias figuras genuinamente alemanas, entre ellas a Karl Liebknecht, Franz Mehring y Clara Zetkin/11.

De hecho, el motivo de la indignación de Luxemburg ante la capitulación socialpatriótica de agosto de 1914 no era la impaciencia de la emigrante, sino el compromiso de por vida con el internacionalismo. Encarcelada varias veces por su propaganda antimilitarista y antinacionalista, resumió su punto de vista, coherente con sus principios, en un ensayo de 1916 titulado Entweder-oder (O lo uno, o lo otro), publicado por la Liga Espartaco en forma de panfleto clandestino: “La patria del proletariado, cuya defensa prima sobre todo lo demás, es la Internacional Socialista.” Pasó la hora de las medias tintas y las vacilaciones: ahora tocaba elegir lo uno o lo otro. “O bien la traición abierta y desvergonzada a la Internacional…, o bien tomar en serio a la Internacional, de manera que se convierta… en un bastión del proletariado socialista mundial y de la paz en el mundo/12.”

Dado que la Segunda Internacional había sucumbido bajo el impacto de lo que Luxemburg calificó de socialchovinismo ‒sustituyendo el lema Proletarios de todos los países, ¡uníos! por la propuesta Proletarios de todos los países, ¡cortaros el cuello unos a otros!‒, lanzó el llamamiento a constituir una nueva Internacional. En su propuesta, donde esbozó los principios básicos de esta futura Internacional, afirmó lo siguiente: “No puede haber socialismo al margen de la solidaridad internacional del proletariado y no puede haber socialismo sin lucha de clases. El proletariado socialista no puede renunciar a la lucha de clases ni a la solidaridad internacional, tanto en la paz como en la guerra, sin cometer suicidio/13.” Esta era, por supuesto, una respuesta al argumento hipócrita del influyente teórico Karl Kautsky de que la Internacional era un instrumento para tiempos de paz, pero por desgracia inadecuado para afrontar una situación de guerra, una idea que le sirvió de justificación del apoyo a la defensa nacional de Alemania en 1914.

Entweder-oder incluye una declaración personal en forma de confesión emotiva de los valores éticos y políticos más queridos de Luxemburg: “La fraternidad internacional de la clase trabajadora es para mí lo más eminente y sagrado que hay en la Tierra, es la estrella que me guía, mi ideal, mi patria; ¡prefiero morir antes que renunciar a este ideal!/14”

Luxemburg resultó ser profética con sus advertencias contra los males del imperialismo, del nacionalismo y del militarismo. Una profeta no es alguien que predice milagrosamente el futuro, sino alguien que, como Amós e Isaías, advierte a la gente de la catástrofe que se avecina a menos que se actúe colectivamente para prevenirla. Entre otros pronósticos, advirtió de que siempre habrá nuevas guerras mientras sigan existiendo el imperialismo y el capitalismo:

La paz mundial no puede garantizarse con planes tan utópicos o básicamente reaccionarios como los tribunales de arbitraje internacionales compuestos por diplomáticos capitalistas, tratados de desarme…, federaciones europeas, uniones aduaneras centroeuropeas,  Estados nacionales tampón y cosas por el estilo. El imperialismo, el militarismo y las guerras no desaparecerán ni se condenarán mientras se mantenga intacta la dominación de las clases capitalistas/15.

Calificó el nacionalismo de enemigo mortal de la clase obrera y del movimiento socialista y de caldo de cultivo del militarismo y la guerra. “La tarea inmediata del socialismo”, escribió en 1916, “será la liberación intelectual del proletariado de la dominación burguesa que se expresa en la influencia de la ideología nacionalista/16.” En el Fragmento sobre la guerra, la cuestión nacional y la revolución (1918) se lamenta del súbito ascenso de movimientos nacionalistas durante el último año de la guerra: “en el Brocken nacionalista se celebra hoy la noche de Walpurgis” (en referencia a la fiesta de las brujas de la mitología germánica). Estos movimientos son de naturaleza muy diversa, pues algunos son la expresión de clases burguesas menos desarrolladas (como en los Balcanes), mientras que otros, como el nacionalismo italiano, son puramente imperiales-coloniales. Esta “explosión mundial actual de nacionalismos” abarca una colorida variedad de intereses particulares, pero les une un interés común que se deriva de la situación histórica excepcional creada por Octubre de 1917: luchar contra la revolución proletaria mundial/17.

Lo que ella entendía por nacionalismo no era, desde luego, la cultura nacional, o la identidad nacional de distintos pueblos, sino la ideología que hace de La Nación el valor político supremo, al que debe supeditarse todo lo demás (“Deutschland über alles”).

Sus advertencias fueron proféticas, en la medida en que algunos de los peores crímenes del siglo xx ‒de la primera a la segunda guerra mundial (Auschwitz, Hiroshima) y después‒ se cometieron en nombre del nacionalismo, de la hegemonía nacional, de la defensa nacional, del espacio vital para la nación, etc. El propio estalinismo es producto de una degeneración nacionalista del Estado soviético, expresada en el lema del socialismo en un solo país. Se pueden criticar algunas de las posiciones de Luxemburg en relación con las reivindicaciones nacionales, pero lo cierto es que percibió los peligros de la política del Estado nacional: conflictos territoriales, limpieza étnica, opresión de las minorías. Por supuesto, no pudo predecir genocidios.

Hoy, la cuestión del internacionalismo ha vuelto a adquirir protagonismo. La globalización del capital ha impuesto su poder a escala planetaria hasta un grado que no tiene precedentes en la historia, favoreciendo unos niveles obscenos de desigualdad y provocando consecuencias catastróficas para el medio ambiente (cambio climático). A través de sus instituciones –FMI, Banco Mundial, OMC, G-8– ha logrado crear un bloque unido de las clases capitalistas dominantes en torno al neoliberalismo y la desregulación. Las clases subalternas van a la zaga, están fragmentadas y dispersas y carecen de formas eficientes de organización internacional.

El principal signo de esperanza es el nuevo movimiento internacional por la justicia global, que siembra las simientes de una nueva cultura internacionalista. La convergencia de socialistas, sindicalistas, feministas, ecologistas, gentes trabajadoras y campesinas, comunidades indígenas, redes de acción directa en la lucha común contra la globalización empresarial, es decir, capitalista, constituye un paso adelante importante. El legado de Rosa Luxemburg no puede dar todas las respuestas, pero sí sugerir algunas lecciones importantes para este movimiento:

  1. I) El enemigo no es la globalización, ni simplemente el neoliberalismo, sino el propio sistema capitalista mundial.
  2. II) Mientras prevalezca este sistema habrá nuevas guerras, nuevas intervenciones imperialistas, nuevas purgas étnicas.

III) La alternativa a la hegemonía capitalista global no es la soberanía nacional, la defensa de lo nacional frente a lo global. Es globalizar, o sea, internacionalizar, la resistencia.

  1. IV) El sistema capitalista incuba el nacionalismo, la xenofobia, el racismo, así como formas fascistas o semifascistas, que suponen un peligro mortal para la democracia y el socialismo.
  2. V) La alternativa a los imperios no es una forma regulada, humanizada, de capitalismo, sino una nueva civilización mundial socialista y democrática.

El internacionalismo de Rosa Luxemburg es particularmente relevante en el siglo xxi para una cuestión que en su época era prácticamente desconocida: la crisis ecológica. El cambio climático no conoce fronteras nacionales, es una cuestión global que solo puede abordarse a escala internacional. Esto lo comprendió bien una improbable heredera de Luxemburg, la joven Greta Thunberg, que llamó a una exitosa huelga escolar global que movilizó a millones de jóvenes en todo el mundo.

El cambio climático representa la mayor amenaza para la vida en la historia de la humanidad. Algunos gobiernos burgueses (Trump, Bolsonaro) niegan el cambio climático y, en nombre del interés nacional, promueven enérgicamente los combustibles fósiles; otros (Europa, EE UU bajo Biden y Canadá) pretenden adoptar algunas medidas para reducir sus emisiones de carbono, pero sin ningún resultado efectivo. Todos están comprometidos con las reglas del mercado y de la acumulación de capital, actuando en función de las necesidades de la competitividad de sus economías nacionales.

Para parafrasear un conocido pasaje de Walter Benjamin: o bien activamos los frenos de emergencia revolucionarios para parar el tren de la civilización industrial capitalista moderna, o bien este proseguirá su carrera suicida al abismo, la catástrofe ecológica. En esto también pasó la hora de las medidas tintas. O lo uno, o lo otro, entweder-oder.

Verano de 2021

https://newpol.org/issue_post/either-or-rosa-luxemburg-and-internationalism/

Traducción: viento sur

 

 * Michael Löwy es director de investigación (emérito) del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia y profesor de la École des hautes études en sciences sociales.

 

/1 Rosa Luxemburg, Internationalismus und Klassenkampf. Die polnischen Schriften, Jürgen Hentze, ed. (Berlín: Luchterhand, 1971), 192, 217.

/2 Rosa Luxemburg, Die Russische Revolution (Fráncfort: Europäische Verlaganstalt, [1918] 1963), 60.

/3 Georg Lukács, Geschichte und Klassenbewusstsein. Studien über marxistische Dialektik (Berlín: Malik Verlag, 1923), 39.

/4  Peter Nettl, Rosa Luxemburg, Vol. 1 (Londres: Oxford University Press, 1966), 296-297.

/5  Rosa Luxemburg, “Unser Kampf um die Macht”, en Gesammelte Werke, Vol. 2 (Berlín: Dietz Verlag, [1911] 1972), 537. La guerra de exterminio de Alemania contra el pueblo herero se considera ahora en general el primer genocidio del siglo xx.

/6 Rosa Luxemburg, “Martinique”, en Reflections and Writings, Paul Le Blanc, ed. (Humanity Books, 1999), 125-126.

/7 Rosa Luxemburg, The Accumulation of Capital (Londres: Routledge, [1913] 1951), 384.

/8 Rosa Luxemburg, “Introduction to Political Economy”, en The Complete Works of Rosa Luxemburg, Vol. 1, Economic Writings I, Peter Hudis, ed. (Londres y Nueva York: Verso, [1907–1908] 2014), 163.

/9 Luxemburg, The Accumulation of Capital, 371.

/10 J.P. Nettl, Rosa Luxemburg, ed. abreviada (Londres: Oxford University Press, 1969), 321-322; Rosa Luxemburg, “Militarismus, Krieg und Arbeiterklasse. Rede vor der Frankfurter Strafkammer” (24 de febrero de 1914), en Ausgewählte Reden und Schriften, Vol. 2 (Berlín: Dietz Verlag, 1955), 499.

/11 Nettl, Rosa Luxemburg, ed. abreviada, 373.

/12 Rosa Luxemburg, “Entweder-Oder”, Ausgewählte Schriften, Vol. 2 (Berlín: Dietz Verlag, [1916] 1951), 550, 543.

/13 Rosa Luxemburg, “Either-Or”, en Selected Political Writings, Robert Looker, ed., W.D. Graf, trad. (Londres: Jonathan Cape, 1972), 225

/14 Luxemburg, Entweder-Oder, 542.

/15 R. Luxemburg, Either-Or, 224.

/16 R. Luxemburg, Either-Or, 226.

/17 R. Luxemburg, “Fragment über Krieg, Nationale Frage und Revolution” (1918), en Die Russiche Revolution, 82, 85.

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vientosur.info/o-lo-uno-o-lo-otro-rosa-luxemburg-y-el-internacionalismo/


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jueves, 5 de agosto de 2021

"En esta etapa de mayor calma informativa, hay muchas mujeres que no duermen en calma". [Es que el problema de las mujeres trabajadoras (la señora Botín, Ángela Merkel, Esperanza Aguirre y otras, también muchas del PSOE y otros partidos, pueden ser mujeres, que lo son, pero no trabajadoras) o el feminismo no es cuestión de la semantización o de la fonía del término o de los artículos las, les, lis, los, lus que se desee poner, sino de la expresión práctica de los valores sociales y de los comportamientos sociales que impone el modo de producción capitalista (aunque para no herir la sensibilidad del lector sensible n vez de eso le podemos llamar leches en vinagre que queda más mono y es mucho mas melifluo). Por consiguiente la raíz del problema de eso que llaman feminismo está en la dinámica de funcionamiento del sistema económico, político e ideológico, o sea, del modo de producción capitalista, y de la lucha contra este (sin el las, les, lis, los, lus)para sustituirlo por el socialismo es el camino de la solución del problema de las mujeres trabajadoras, las que tienen los mismo problemas que el hombre trabajador, más un suplemento de problema por el hecho de ser mujer trabajadora, que Corinna, la amiga, no amiga o por peteneras del ex Rey Juan Carlos I, también es mujer, pero no trabajadora]

 

"En esta etapa de mayor calma informativa, hay muchas mujeres que no duermen en calma"

De lo que no se habla en verano


Por Ana Bernal-Triviño

Rebelion 

05/08/2021 

Fuentes: https://www.publico.es/

Agosto. Verano. Vacaciones.

Lo que para muchas personas supone un tiempo de desconexión y de evasión, en el caso de otras, por sus trabajos o situaciones privadas, representa un sobreesfuerzo o bien una situación diferente. Bien por los trabajos precarios o bien por otras condiciones. Verano es la etapa donde muchas mujeres comparten que de las tareas de la casa no se descansa nunca, sino que se multiplican incluso para ir a la playa o al pueblo y prepararlo todo. 

Pero, en lo que se refiere a las mujeres, hay algunas para las que el verano es muy distinto a lo que podemos pensar. El machismo no les permite tener un verano «normal». Para ellas, el verano es una estación de angustia, de incertidumbre o incluso de miedo.

Verano es la estación donde suele aumentar la violencia de género e incluso los asesinatos. No es casualidad, sino el resultado de pasar más tiempo con el agresor, que disfruta del control total de la familia, una de sus grandes obsesiones. Ayer mismo supimos que cuatro mujeres fueron asesinadas. No ha habido gran conmoción social ni ante su asesinato ni tampoco a las que la predecedieron.

Mientras muchos barrios y zonas se quedan vacías con la marcha de quienes pueden tener vacaciones, hay mujeres en casas de acogida con sus menores pasando el verano. Mientras su agresor estará libre, ellas estarán controladas en sus horarios, en sus salidas y entradas, para velar por su protección. También los hijos e hijas que viven con ellas. 

Para algunas es incluso una fortuna que los niños permanezcan con ellas en verano. Para otras, al igual que los fines de semana, agosto es un mes de terror, donde muchas tienen que entregar a sus hijos e hijas a sus padres maltratadores, sin saber qué serán de ellos. Algunas siguen a la espera de juicio o con recursos, otras porque los jueces siguen considerando que los derechos del padre prevalecen sobre los menores. Los mismos menores que acuden a esas vacaciones obligados o asustados porque ya son conscientes de la realidad. Los mismos que trasladan a las psicólogas de los centros de recuperación la idea de no querer pasar días con sus padres… sin éxito. 

erano es también el mes donde aumenta más el turismo, nacional o internacional. El mes donde el ocio nocturno aumenta y donde hay hombres que han sido educados con la idea de que ser putero es una forma más de diversión.

Es la etapa donde los prostíbulos refuerzan la entrada de víctimas de trata. La etapa donde ellas, recluidas en pisos privados o en prostíbulos, se encuentran encerradas y controladas, donde se someten a ser explotadas solo pensando en reducir su deuda y  que no les ocurra nada a sus hijos y a su familia.

Y muchas veces, es el verano la fecha que recuerdan las víctimas de violaciones que llegan a los centros de atención a víctimas, las que dicen no recordar nada porque las emborracharon o drogaron, las que cuentan que escuchaban cómo ellos se reían y presumían mientras la violaban uno tras otro, las que lloran cuando no saben por qué se bloquearon y otras les dicen que fue un instinto de supervivencia, para que no se culpen.

Con suerte, algunas de esas violaciones se sabrán porque habrá denuncia. Si son agresiones sexuales grupales quizás algunas se conozcan en los medios de comunicación. Si no son grupales, apenas tendrán repercusión en la prensa porque lo que ahora vende son las grupales, que generan más audiencia. Mientras, las víctimas pasarán el resto del año en terapia para intentar recuperar aquella vida que cambió en un mes de agosto solo porque algunos pensaron que su cuerpo era objeto de diversión.

En esta etapa de mayor calma informativa, hay muchas mujeres que no duermen en calma. Muchas esperan que llegue septiembre. Para recuperar algo de normalidad o para pasar página, como una forma de alivio. 

Y cada año no dejo de pensar que ojalá el machismo se fuese un tiempo de vacaciones para que muchas mujeres fueran completamente libres, aunque fuera solo por un mes.


Fuente: https://m.publico.es/columnas/110681370000/otras-miradas-de-lo-que-no-se-habla-en-verano/amp?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=web&__twitter_impression=true

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General Engels (hay que señalar que Engels era empresario inglés y además no tenía estudios de "listeza" universitaria)

 

Friedrich Engels moría en Londres el 5 de julio de 1895. Aunque solía decir que él era un segundo violín ante el maestro, situado siempre y voluntariamente a la sombra de Marx, en realidad fue el experto en los asuntos militares y estratégicos.

General Engels


Maciek Wisniewski

El Viejo Topo

5 agosto, 2021 


1. A podado El General por Eleanor, la hija menor de Marx, a la luz de su periodismo militar, algo que se le pegó de inmediato ya que parecía reflejar igual una verdad más profunda sobre él: su disciplina, el don de pensar estratégicamente, la manera en quedirigía el movimiento comunista, etcétera (Tristram Hunt, Marx’s General. The revolutionary life of Friedrich Engels, 2009, p. 8), Friedrich Engels fue en efecto uno de los principales analistas militares de su época. No es que a Marx no le interesaban las guerras −al final insistía que la violencia era la partera de la historia−, pero en asuntos militares y estratégicos, el experto era El General. Engels desarrolló su propio enfoque materialista en cuanto al poder militar, aunque en una curiosa negación a esto y a su propia aversión a los grandes hombres, se mostraba poseído −muy en el espíritu rancieriano (véase: Jacques Rancière, The names of history, 1994)− por nombres y figuras de verdaderos grandes generales de la historia: Garibaldi, Napier, Napoleón, Wellington… (Hunt, p. 216).

2. En sus textos, a menudo ignorados por futuras generaciones de socialistas-pacifistas −con notables excepciones de Lenin, Trotsky o Mao− no sólo analizaba los conflictos actuales (el levantamiento en Hungría, la guerra de Crimea, la guerra franco-prusiana, la guerra civil en Estados Unidos, etcétera), sino pretendía ver qué lecciones de las guerras interestatales se podían sacar para las guerras de clases. Ofrecer un surplus teórico para el futuro de la revolución, esperando que en algún −inevitable− conflicto mundial los proletarios vueltos soldados voltearían sus armas en contra de sus enemigos de clase y del capitalismo mismo.

A pesar de grandes cambios tecnológicos y estratégicos, sus teorizaciones guardan su relevancia (bit.ly/3cuBxjf), sobre todo en cuanto a las maneras de cómo el desarrollo de las fuerzas armadas y de la tecnología militar siguen el simultáneo desarrollo del capitalismo y la evolución del Estado o de cómo el avance tecnológico y la introducción del nuevo tipo de armamento (véase: F. Engels, The history of the rifle, 1860) moldean el moderno campo de la batalla.

3. Su contribución radicaba, principalmente, en poner la guerra en contexto del desarrollo capitalista. Para él, el principal ganador del progreso militar −muy por encima de la economía y de la sociedad−, era el Estado. Sólo éste, dada su posición monopolística, tenía recursos necesarios para adquirir los nuevos, centralizados medios de la destrucción a gran escala y construir y mantener la fuerza de trabajo −el ejército− necesaria para operarlos.

Para Engels, el avance tecnológico-militar resultaba incluso en la formación de un modo social de exterminación, distinto al modo social de producción que con su propia dinámica completaba al capitalismo (sic). Igualmente, por encima del sector privado, enfatizaba el rol del Estado en el desarrollo de las tecnologías militares y de las fuerzas armadas, algo que cobró particular relevancia en el siglo XX y sigue coexistiendo con un trend de ir privatizando las guerras y relegando la labor de la muerte a las compañías privadas, ante la reorganización neoliberal del Estado.

4. Nunca dejó que sus camaradas se olvidaran de sus tiempos en las barricadas. Teniendo experiencia militar (la artillería de la Guardia Real Prusiana, duodécima compañía), tras el golpe de Estado en Prusia (1849) se enlistó en el cuerpo de voluntarios de August Willich para luchar en contra del absolutismo prusiano: “izó la bandera roja sobre su Barmen natal y resistía hasta donde se podía a la infantería regular, huyendo bajo fuego por el Schwarzwald…” (Hunt, p. 149), primero a Suiza, luego a Inglaterra. Esta experiencia resultó crucial en su papel del principal estratega del socialismo internacional, alimentando su desconfianza en prematuros levantamientos y oposición, junto a Marx, a posteriores llamados de Willich a la inmediata acción militar, viéndolos como una amenaza a la causa comunista.

Para él, tanto la derrota del ejército campesino de Münzer (1525), aplastado por aliados de Lutero, como los fracasos de las primaveras 1848-9, tenían que ver por igual con disparidades entre la base económica y la superestructura política y malas decisiones militares (frente a lo que, junto con Marx, desarrolló su teoría de la revolución permanente, relaborada luego por Trotsky).

5. Lejos de ser el segundo violín a Marx, Engels −cuyo retorno celebramos el año pasado (véase: Memoria,Nº 276, bit.ly/3jkX8fp)− ha sido incluso, como argumenta de manera convincente Wolfgang Streeck, fundador de una independiente rama de la teoría social materialista que contribuyó al necesario entendimiento de la política y el Estado. Así complementó la concepción materialista de la historia desarrollada por Marx −y él mismo− como una crítica de la economía política, con algo-como-una-teoría del Estado y la política. En ningún campo se manifiesta mejor esta contribución que en el terreno de lo militar. Marx incluso, reconociendo su pericia, le encargó escribir un capítulo aparte sobre la historia militar para el primer tomo de El Capital, idea que no prosperó, tal vez porque “todos los datos empíricos ofrecidos por él resistían su ‘subsunción’ en el sistema del fetichismo de la mercancía marxista allí expuesta” (bit.ly/3hO6W0z).

Artículo publicado originalmente en La Jornada.

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miércoles, 4 de agosto de 2021

Una peligrosa acción militar que agrava la situación regional. [Hay que ver la cantidubi cerrojetes que son nuestros sustituyentes políticos (porque de representantes tienen poco, poquito tirando a nada, nada total) para no resolver los problemas de la gente normal que somos la inmensa mayoría de la sociedad: sanidad, enseñanza, seguridad en el trabajo, paz social, etc., que debe ser agradecida debidamente como el caso requiere, y la cantidad que te cagas, colegui tío, que tienen para poner en peligro al mundo entero, a lo que los trabajadores españoles contribuimos al paso alegre de la paz y volverán tiempos peores con más del 1,5% anualmente de toda la riqueza creada por el trabajo en un año entero, enterito, para que la OTAN compre sus bombas, aviones voladores todo terreno, bicicletas invisibles (porque si te compras una bicicleta y luego te la ve el enemigo, ¿me quieres decir para qué pierdes el tiempo comprando bicicletas habiendo alfombras voladoras que son un primor de lo invisibles que son? Fíjate sin son invisibles las alfombras voladoras que hasta el presente nadie ha podido ver una. No las ha podido ver ni el que las hace, que es mi amigo, con papeles , el Aladino), bocadillos de alimentación y sustento para el mando y personal que manda al mando…, en fin, todo lo que hace falta para tener a punto el pedo mundial]

 

Una peligrosa acción militar que agrava la situación regional


 diario octubre / 03.08.2021

Choe Hyon Do*.— La Gran Bretaña (GB) recientemente anunció su plan de estacionar constantemente 2 buques de guerra en la región de Asia-Pacífico desde los finales de este año y emplazar un “Grupo de Reacción Litoral” bien entrenado.

Este anuncio está provocando grandes preocupaciones de los países de la región, porque este anuncio salió en un tiempo en que el portaaviones “Queen Elizabeth” está programado a pasar por el Mar del Sur de China para participar en los ejercicios militares conjuntos multinacionales en el mar dirigidos por los EE.UU. que se realizarán en agosto.

Lo que no se puede pasar por alto es que el Ministro de Defensa de la GB, cuando estaba publicando este anuncio, hizo acusaciones absurdas en contra de la RPDC y la China diciendo que estos países tratan de aislar a Japón y Corea del Sur, amenazan la libertad de navegación de la región Indo-Pacífica, etc.

La GB, que agrava la situación de la región de Asia-Pacífico introduciendo hasta buques de guerra en esta remota área, está buscando su pretexto en nuestras “amenazas.” Esto es como un caso del ladrón que grita ¡ladrón!, así que constituye un tipo de provocación contra nuestra República.

La GB, que ahora está solita por haber salido de la Unión Europea, está metiendo su nariz en la región de Asia-Pacífico, un campo de confrontaciones de las grandes potencias, y está participando de forma activa en los ejercicios militares conjuntos dirigidos por los EE.UU. y la operación “libertad de navegación.”

La sociedad internacional comenta unánimemente que la acción de la GB está relacionada con el intento de crear condiciones y ambiente favorables para realizar su ambición de construir una “Gran Bretaña Global” por la vía de atraer la simpatía de su aliado superior.

Tal intento de la GB de recuperarse de su posición en estado de decadencia continua con el amparo de alguien sólo provocará una fuerte oposición de los países regionales y agravará aún más la ya tensa situación regional.

Ya se fueron para siempre los tiempos en los cuales el Reino Unido amenazaba a los países del mundo con la “diplomacia de cañoneros” y los colonizaba arbitrariamente.

Será mejor que la GB se preocupe más con la liquidación de las consecuencias fastidiosas del Brexit y no hacer acusaciones absurdas en contra de otros para realizar su objetivo político.

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*Investigador de la Asociación Corea-Europa

 

lunes, 2 de agosto de 2021

América Latina podría convertirse en líder mundial de la ciencia abierta no comercial

 

América Latina podría convertirse en líder mundial de la ciencia abierta no comercial


Por Fernanda Beigel 

Rebelión

02/08/2021 

Fuentes: theconversation.com

Para hacer frente a los retos del próximo siglo –desde las pandemias hasta el cambio climático, pasando por la automatización y el big data–, la ciencia debe estar abierta a todas las personas del mundo. La ciudadanía deben tener el mismo acceso a la información que los investigadores, y estos necesitan acceder a repositorios de conocimiento de alta calidad e interconectados para avanzar en nuestra comprensión del mundo que nos rodea.

Estos son algunos de los principios rectores del movimiento de la ciencia abierta. La sostenibilidad y la inclusión son vitales para que este proyecto se haga cada vez más real lo que puede fomentarse mediante prácticas compartidas, infraestructuras y modelos de financiación que garanticen la participación equitativa de instituciones y países menos favorecidos en la búsqueda del conocimiento y su avance.

Tenemos que garantizar que los beneficios de la ciencia se compartan entre la academia y el público en general, sin restricciones. Pero, ¿cómo lograrlo? Parte de la respuesta está en la construcción de sistemas nacionales de ciencia capaces de compartir y potenciar una diversidad de conocimientos.

El nacimiento de los Sistemas Actualizados de Información de Investigación (CRIS)

Uno de los principales obstáculos para la ciencia abierta es la falta de integración entre las bases de datos existentes –desde las bibliotecas públicas hasta los conjuntos de datos gubernamentales y los archivos universitarios-, que se construyeron en épocas diferentes utilizando sistemas diversos y que no están vinculados entre sí.

Por ejemplo, los repositorios institucionales, que crecieron gracias al esfuerzo de los bibliotecarios durante generaciones, suelen estar desconectados de las bases de datos curriculares. No tienen identificadores ni enlaces permanentes a los metadatos, un elemento indispensable para compartir la información. En los últimos años, se ha hecho cada vez más necesaria la creación de sistemas de información nacionales capaces de recoger la información de investigadores, instituciones, repositorios de producción y datos abiertos, proyectos de investigación y de ciencia ciudadana.

Sésamo abierto. Sergey Nivens

Para satisfacer esta necesidad, en la década de 1990 surgieron en Europa las bases de datos conocidas como Sistemas Actualizados de Información de Investigación (CRIS, por sus siglas en inglés), que se expandieron principalmente a nivel institucional, dentro de las universidades. En 2002 se fundó la Organización Europea para la Información sobre Investigación Internacional (EuroCRIS), y a raíz de esto, empezaron a crecer sistemas similares en otras partes del mundo.

El caso de América Latina

América Latina tiene una larga tradición en el uso de catálogos y centros de documentación al servicio del desarrollo. Desde los años 60, surgieron índices bibliográficos, repositorios y bibliotecas regionales gestionados por grandes universidades públicas e instituciones regionales. En los años 90, nacieron nuevos repositorios y bases de datos que se convertirían en pilares de una sólida infraestructura de comunicación científica de acceso abierto.

Con el lanzamiento de las bases de datos de revistas de acceso abierto como Latindex, SciELO y Redalyc se dio un impulso a la digitalización de las revistas científicas y se otorgó un sello de calidad a las investigaciones publicadas bajo criterios estrictos de indización. Con una fuerte impronta pública, estos repositorios actuaron como trampolín para el desarrollo del entorno de acceso abierto no comercial que hoy es el sello de la región.

América Latina cuenta ahora con las condiciones óptimas para crear una infraestructura de ciencia abierta que capitalice estos esfuerzos anteriores. Y hay dos ejemplos de sistemas integrados nacionalmente que destacan.

El BrCris de Brasil fue desarrollado por el Instituto Brasileiro de Informação em Ciência e Tecnologia junto a los más importantes organismos públicos nacionales. Brasil es un país inmenso, con un sistema científico y tecnológico profesionalizado que ha producido muchas bases de datos a escala nacional, lo que hace que la integración sea un gran reto. Algunos ejemplos son el Portal de Datos Abiertos, la Plataforma Lattes y el directorio de grupos de investigación de CNPQ.

La arquitectura de BrCris prevé no sólo integrar estas grandes bases de datos existentes, sino también garantizar una infraestructura de ciencia abierta compatible con la Red de Repositorios de acceso abierto a la ciencia (LA Referencia), que reúne repositorios de diez países de la región. BrCRis también pretende repatriar datos brasileños de todo el mundo.


Brasil ha puesto su riqueza de conocimientos científicos a disposición de los investigadores. Nido Huebl/Shutterstock

El segundo caso es el de la plataforma PerúCRIS. Se ideó por primera vez cuando Perú aprobó su Ley de Acceso Abierto en 2013. Entonces surgió la necesidad de integrar tres plataformas de información científica: el directorio de investigadores, el directorio nacional de instituciones y la red nacional de repositorios. La nueva plataforma también incluye todas las tesis de pregrado y posgrado.

Hoy, PerúCRIS tiene cinco directorios –talento humano, producción científica, proyectos, instituciones e infraestructura– y está pensado no sólo para la comunidad científica sino para la sociedad en su conjunto. Permite al público descubrir nuevas tecnologías, participar en la ciencia ciudadana o encontrar ideas creativas para generar oportunidades de inversión.

El hecho de que los proyectos piloto CRIS latinoamericanos sean nacionales y no institucionales, como en Europa, se debe a la forma en que se financian. La mayoría de las universidades que contribuyen a la investigación científica y tecnológica en la región son públicas y participan en los sistemas nacionales de información. Dada su dependencia de los fondos públicos, estas instituciones rara vez cuentan con los recursos necesarios para financiar un sistema CRIS institucional, y mucho menos para adquirirlo como paquete a las grandes empresas que ofrecen estos servicios.

Estos proyectos de sistemas CRIS nacionales que surgen en la región en el dominio público son una fortaleza para el camino de la ciencia abierta en el mediano y largo plazo. Los software abiertos como dSPACE, utilizados como base de la plataforma de Perú por ejemplo, garantizan que la información científica cumpla la promesa de la ciencia abierta, ofreciendo a la vez un camino fructífero para luchar contra las asimetrías en la circulación el conocimiento o la exacción de datos por parte de grandes compañías con fines de lucro.

Nuevas formas de colaboración

Los casos de Brasil y Perú demuestran que un CRIS nacional puede promover una verdadera integración de todas las plataformas y organizaciones científicas existentes en un país o incluso en una región. Estas bases de datos pueden utilizarse para la evaluación de la investigación, ya que cuentan con un registro completo de personas, instituciones, producciones y proyectos en el país.

Así, las bases de datos CRIS latinoamericanas darán visibilidad a los diferentes estilos de publicación y a los diversos perfiles de los investigadores, a la vez que potenciarán nuevas formas de colaboración científica, especialmente las devaluadas por las tendencias dominantes en la evaluación académica.

Este enfoque abre el camino a una ciencia cada vez más inclusiva y socialmente relevante, al tiempo que participa activamente en la conversación de la ciencia abierta con el resto del mundo.

* Fernanda Beigel es investigadora del CONICET, Directora del Centro de Estudios de la Circulación del Conocimiento (CECIC, Universidad Nacional de Cuyo), Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO)


El movimiento de la Ciencia Abierta ha surgido de la comunidad científica y se ha extendido rápidamente por las naciones, reclamando la apertura de las puertas del conocimiento. Académicos, editores, bibliotecarios, estudiantes, funcionarios y ciudadanos se están sumando a este llamamiento. La UNESCO está preparando un instrumento normativo y promoviendo marcos políticos sobre la ciencia abierta en sus Estados miembros.

Este artículo forma parte de la serie “Grandes historias de la ciencia abierta”, publicada con el apoyo del Ministerio francés de Enseñanza Superior, Investigación e Innovación. Para saber más, visite Ouvrirlascience.fr.

Fuente: https://theconversation.com/america-latina-podria-convertirse-en-lider-mundial-de-la-ciencia-abierta-no-comercial-164774

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Bilbao, España. Tras 95 días de lucha ejemplar, UTE BILBOKO ARGIAK finaliza la huelga con mejoras laborales

 

¿Sí, se puede? Pues sí, así sí. ¡Con la huelga sí!

Tras 95 días de lucha ejemplar, UTE BILBOKO ARGIAK finaliza la huelga con mejoras laborales


DIARIO OCTUBRE / 31.07.2021

Pese a que el Ayuntamiento de Bilbao dio la espalda a la plantilla, consiguieron la readmisión de Gabriel, su compañero despedido.

 

Por  LAB Sindikatua

Tras varios meses de conflicto y 95 días de huelga la plantilla de Bilboko Argiak ha llegado a un acuerdo y de este modo se pone punto final a la huelga.

La apuesta de la plantilla de Bilboko Argiak, de mantenerse firmes y llevar una lucha lo mas activa posible, es lo que ha obligado a la Dirección a dejar su falta de voluntad de negociar a un lado, dando como resultado un acuerdo en el que se mejoran sustancialmente las condiciones laborales de la plantilla y contiene la reivindicación principal: la readmisión del compañero despedido.

A parte de la actitud intransigente y prepotente de la Dirección, LAB también quiere denunciar el papel que en este conflicto ha jugado el Ayuntamiento de Bilbo, y concretamente el equipo de Gobierno capitaneado por el PNV. Queremos recordar que UTE BILBOKO ARGIAK es una subcontrata del Ayuntamiento de Bilbo. El Ayuntamiento de Bilbao se ha mantenido de perfil y ha dado la espalda a los y las trabajadoras de UTE BILBOKO ARGIAK una vez más.

Desde LAB tenemos claro que la lucha es el único camino que tiene la clase trabajadora para defender sus puestos de trabajo, sus condiciones de trabajo y en consecuencia una vida digna. La lucha llevada a cabo por la plantilla de Bilboko Argiak ha sido ejemplar y en esta lucha ha sido clave la alianza surgida entre diferentes empresas en lucha; ITP, TUBACEX, PETRONOR, H&M… hemos realizado diferentes manifestaciones conjuntas en Bilbo con un amplio respaldo social y además nos hemos apoyado unas a otras en movilizaciones puntuales. A todas ellas queremos darles las gracias por el apoyo recibido y desde LAB, especialmente, queremos transmitir a las plantillas de ITP y TUBACEX que seguiremos peleando junto a ellas hasta que todas las personas despedidas vuelvan a sus puestos de trabajo con todas las garantías.

Por último, desde LAB queremos trasmitir a la plantilla nuestra alegría por el gran acuerdo alcanzado y por haber podido recorrer con ellos este camino GORA LANGILEON BORROKA!!!

VÍA:ecuadoretxea.org

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Felicidad y abundancia frugal como arte de vivir

 

Incluimos aquí la Introducción al último libro de Latouche, “La abundancia frugal como arte de vivir”, en el que el veterano defensor del decrecimiento postula un nuevo estilo de vida, más simple pero no por ello peor, incluida la alimentación.

Felicidad y abundancia frugal como arte de vivir


Serge Latouche

El Viejo Topo

2 agosto, 2021 

«Una intolerancia demente nos rodea. Su caballo de Troya es la palabra felicidad. Y creo que eso es mortal».
René Char[1]

Si bien la felicidad está asociada generalmente a la abundancia, nunca lo ha sido a la frugalidad. La ideología de la felicidad se desarrolló, efectivamente, al mismo tiempo que el progreso, con la modernidad. «Nadar en la abundancia», según la expresión popular, es vivir en el confort y la riqueza material, en medio de una acumulación de objetos que se supone generan el bienestar. Por el contrario, la frugalidad, sin ser necesariamente austera, puede ser feliz, a pesar de hacer innecesaria la economía consumista. La frugalidad solo implica una autolimitación voluntaria de nuestras necesidades, pero no excluye ni la convivialidad ni una cierta forma de hedonismo. La gastronomía, entendida como el arte del buen comer gracias a una cocina sana, refinada, sin ser ascética ni orgiástica, forma parte de ese arte de vivir preconizado por el decrecimiento.[2] Es evidente que el decrecimiento no pretende constituirse en el único ingrediente de la alegría de vivir en la frugalidad y la convivialidad. La asociación del epicureísmo al decrecimiento no es para contrariar a los «objetores del crecimiento» –Epicuro es considerado, en efecto, como un precursor–.[3] De todas maneras, se trata de una referencia a su filosofía auténtica y no a la deformación vulgar que se ha hecho de ella…

Las paradojas de la felicidad aparecen de forma sorprendente, si se reflexiona sobre el contraste entre las ambigüedades de la expresión «el decrecimiento feliz» que se me ha atribuido erróneamente, y que fue propuesto por Maurizio Pallante como título de un manifiesto, y la famosa expresión de Saint-Just (1767-1794): «La felicidad es una idea nueva en Europa». Está claro que si Pallante lanzó su manifiesto con ese título, no fue porque la felicidad sería una idea nueva ligada al programa de la modernidad, que dará nacimiento a la sociedad de crecimiento, o sea, la mayor felicidad para el mayor número de personas, sino porque la felicidad parece una aspiración compartida por todos, a la vez universal y transhistórica.[4]

Tenemos, concretamente, una infinidad de testimonios según los cuales la felicidad sería una aspiración congénita de la naturaleza humana, si aceptamos sin crítica las traducciones de autores antiguos o extranjeros. Séneca, en su De vita beata, escribió, por ejemplo: «Todos quieren vivir felices pero no saben ver qué hace la vida feliz». Agustín, en un texto con el mismo título, a pesar de que preconizaba la austeridad, estaba en la misma línea: «El deseo de felicidad es esencial en el hombre; es el móvil de todos nuestros actos». También Spinoza en la Ética (1677): «El deseo de vivir feliz o de buen vivir, de bien actuar es la esencia misma del hombre». Y Pascal (1670) lo dice de forma más explícita aún: «Todos los hombres buscan la felicidad. Eso es así, sin excepciones, aunque empleen medios diferentes. Todos tienden a ese objetivo. Lo que hace que unos vayan a la guerra y que los otros no vayan es el mismo deseo que está en ambos, acompañado de diferentes puntos de vista. La voluntad no hizo nunca otra acción que dirigirse hacia ese objetivo. Es el motivo de todas las acciones de los hombres, incluso de aquellos que se ahorcan. («El bien soberano», en Pensamientos). John Locke, en su ensayo sobre la comprensión humana, habla del instinto de «la búsqueda de la felicidad». «La más alta perfección de una naturaleza razonable –escribía– reside en la búsqueda cuidadosa y constante de la felicidad auténtica y firme, así como la preocupación de que no tomemos una felicidad imaginaria por una felicidad real, ese es el fundamento necesario de nuestra libertad». De todas maneras, reserva importante, para las teologías medievales, de acuerdo a San Agustín, solamente la vida de asceta y la abstinencia propugnada por el cristianismo permiten alcanzar la «beatitud», aunque casi únicamente post morten.

Si se toma muy seriamente la declaración de Saint-Just, lo que surge, en vísperas de la Revolución Francesa, es una aspiración diferente a la beatitud celestial y felicidad pública anteriores.[5] El contenido de la felicidad beata había cambiado profundamente. Desde ese momento se trata de un bienestar material e individual, antecámara del PIB (Producto Interior Bruto) per cápita de los economistas cuya dimensión ética es débil, incluso nula. Por lo tanto, es necesario preguntarse por el escándalo semántico: las palabras, al mismo tiempo que nos permiten comunicarnos y entendernos, son también trampas, fuentes de malentendidos. Si es difícil, en primera aproximación, sostener que la búsqueda de la felicidad no aparece hasta los siglos xvii y xviii, está claro que la eudemonía buscada por los griegos, algo así como la vida buena y la ciudad feliz, no tiene mucho que ver con la felicidad (happiness) de Locke y Bentham. Convendría, como mínimo, hablar de una felicidad antigua y de una felicidad moderna, como Benjamin Constant habla de una libertad de los Antiguos y una de los Modernos.

Podemos hacer la hipótesis de que existe en todas las comunidades humanas y para cada uno de sus miembros, el anhelo a una vida «buena». Podemos presuponer, para las necesidades de la investigación (y ciertamente de forma equivocada), que la expresión «vida buena» constituye un término neutro y sin connotación para designar ese anhelo pluriversal y transhistórico que se traduce en diferentes idiomas, culturas y épocas, mediante conceptos diferentes tales como: felicidad, Glück, bonheur, felicità, happiness, etc. y también como bamtaare (pular), sumak kawsay (quechua), etc. Conservaremos todas esas expresiones por eso que el filósofo y teólogo indocatalán Raimon Panikkar llamó equivalentes homeomórficas de la «buena vida».[6] La «felicidad», en sus diferentes variantes lingüísticas europeas, pero sobre todo en el sentido francés del término bonheur, constituyó ciertamente la forma de la «buena vida» de la naciente modernidad.

A pesar del gran interés de tal investigación, aquí no nos interesaremos en saber cómo la buena vida primero se personificó en la beatitud medieval, sino solamente en el doble movimiento de reducción e involución que se produjo desde el siglo de la Ilustración hasta nuestros días: desde el surgimiento de la felicidad a su reducción economicista como «Producto Interior Bruto per cápita», luego de la crítica de los indicadores de la riqueza al nacimiento del anhelo reencontrado del buen vivir, de la abundancia frugal, de la sobriedad feliz, en un contexto de «prosperidad sin crecimiento», para expresarlo como Tim Jackson.[7] Finalmente, si tomamos al pie de la letra la sentencia de René Char citada como introducción al texto, la palabra «felicidad» debería agregarse a la lista de «palabras tóxicas» realizada por Ivan Illich, al lado de desarrollo, medio ambiente, igualdad, ayuda, mercado, necesidad, etc. debido a las confusiones que genera y a los malentendidos que vehicula.[8]

Notas:

[1] René Char, Indagación de la base y de la cima, traducción de Jorge Riechmann, Editorial Árdora, Madrid, 1999.

[2] Al concederme el premio Pelegrino Artusi, del nombre del célebre gastrónomo italiano (1820-1911), autor del más famoso tratado de la cocina italiana, el jurado de Forlimpopoli, su ciudad natal, no se equivocó. Ese jurado comprendió la relación entre la Ciencia en la cocina y el Arte de comer bien [La Ciencia en la cocina y el arte de comer bien, libro de Pelegrino Artusi, editorial Alba, Barcelona, 2010] y el decrecimiento. Ese libro que, incluso durante la vida de su autor, tuvo innumerables reediciones, fue durante mucho tiempo el único libro que poseían los pobres, con el que generaciones de italianos aprendieron a leer. Ofrece, en efecto, recetas útiles para todas las clases sociales y participa, sin ser consciente, sin duda, de un arte de vivir frugal.

[3] Véase Étienne Helmer, Épicure ou l’économie du bonheur, Le Passager clandestin, coll. «Les précurseurs de la décroissance», Neuvy-en-Champagne, 2013.

[4] Maurizio Pallante, La decrescita felice. La qualità della vita non depende dal PIL. Mondadori, Ediz. per la Descrecita Felice, 2011.

[5] Beatus expresa el estado de imaginación de aquel que tiene lo que él desea, mientras que felix expresa el estado del corazón dispuesto al placer. Beatitudo, latín, en castellano beatitud, traducido también por felicidad (bonheur, diccionario de De Wailly), el término latino se utiliza en francés para designar felicidad en el sentido religioso, en italiano beatitudine: godimento interiore (gozo interior)

[6] «Los equivalentes homeomórficos no son simples traducciones literales, ni tampoco traducen simplemente el rol que pretende tener la palabra original, sino que tienen por objetivo una función equivalente (análoga) al rol supuesto de la filosofía. Por lo tanto se trata de un equivalente no conceptual, sino funcional, o sea una analogía de tercer grado. No se busca la misma función, sino la función equivalente a la que ejerce la noción original en la cosmovisión correspondiente (Raimon Panikkar, «Religión, filosofía y cultura», en Ilu. Revista de ciencias de las religiones, nº 1, 1996, pp. 125-148.

[7] Tim Jackson, Prosperidad sin crecimiento: economía para un planeta finito, Icaria Editorial, Barcelona, 2011.

[8] Wolfgang Sachs, ed. Diccionario del Desarrollo, una guía del conocimiento como poder. Editado por Wolfgang Sachs, PRATEC. Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas, 1996 para la presente edición. Descarga en: Presentacion.p65 (estudioscriticosdesarrollo.com).

Fuente: Introducción a La abundancia frugal como arte de vivir.

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