viernes, 16 de julio de 2021

Cumbre de los dueños de la alimentación [ ¿Pero no habíamos quedado en que el ser humano era un ser libre; en que el trabajo dignificaba al ser humano y contribuía a su realización; en que la fuente de toda riqueza era el trabajo; en que la soberanía nacional residía en el pueblo y en que la democracia era de todos los sistema políticos el menos “malo” (la democracia representativa no es un sistema democrático)? Esto va a ser cosa de que los trabajadores tomemos conciencia (conocimiento profundo) de nuestra situación real y no para quitarle nada a los ricos, sino para evitar que estos nos quiten a nosotros el producto de nuestro trabajo, o lo que es lo mismo, para evitar que nos roben la vida.]

 

Cumbre de los dueños de la alimentación

 

Por Silvia Ribeiro

Rebalión

Fuentes: La Jornada

14/07/2021 

 

No podemos vivir sin comer. Los alimentos y todo lo que les rodea están en la base de la vida de todas las personas. Por ello controlar ese mercado es un objetivo fundamental de las empresas trasnacionales. Al día de hoy, cuatro o cinco grandes empresas de agronegocios controlan más de la mitad del mercado global en cada eslabón de esa cadena industrial. Con la pandemia aumentó explosivamente la entrada de las gigantes tecnológicas y de comercio en línea, lo cual ha cambiado las estructuras de producción y quiénes controlan a productores y consumidores. Para legitimar este asalto digital y biotecnológico a nuestra comida y sentar nuevas normativas internacionales (leáse evitar regulaciones y control públicos), se concibió la llamada Cumbre de Sistemas Alimentarios, a realizarse en septiembre de 2021

Aunque se presenta como una cumbre de Naciones Unidas, fue una iniciativa del Foro Económico Mundial (Foro de Davos en lenguaje popular, donde convergen las mayores empresas trasnacionales). António Guterres, secretario general de la ONU, anunció en 2019 su realización antes de que los propios órganos de Naciones Unidas relacionados a agricultura y alimentación –como FAO y el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial– supieran de ésta. Pese a ser oficial, esta cumbre será un evento público-privado, donde el sector privado tiene más participación e influencia que los coorganizadores de Naciones Unidas (https://tinyurl.com/cd7rhptb).

La comida no es sólo nutrición, es además un pilar esencial de la organización de las sociedades y las culturas. Durante más de 99.9 por ciento de la historia de la humanidad los alimentos, la forma de obtenerlos, producirlos y procesarlos ha sido diversa y descentralizada según geografías y culturas, basada en sistemas locales y, en su vasta mayoría, sustentable social y ecológicamente. El capitalismo y su Revolución Verde (paquete tecnológico de semillas híbridas y transgénicas, maquinaria pesada, agrotóxicos y fertilizantes sintéticos) junto a la globalización impuesta, logró dañar en algunas décadas parte de esa realidad milenaria, con una industria alimentaria basada en el lucro, en la uniformidad genética de plantas y animales, groseramente quimicalizada –agrotóxicos, conservantes, saborizantes, espesantes, colorantes, etcétera–, con cada vez más elementos sintéticos y artificiales. Industria que es también uno de los mayores factores de contaminación de suelos, agua y tierra y causante del cambio climático. Adicionalmente, también es el mayor factor de producción de epidemias y pandemias (https://tinyurl.com/1lydnlmh).

Es uno de los 10 mayores mercados industriales globales, lista en la que ha ocupado entre el primero y séptimo lugar en la década pasada. Esto pese a que esa contabilidad sólo toma en cuenta la industria y apenas parcialmente los alimentos que provienen de redescampesinas, pesca artesanal, huertas urbanas y recolección tradicional, que son quienes proveen alimento a 70 por ciento de la población mundial. (https://tinyurl.com/fjx7hm)

Desde hace pocos años, las gigantes de tecnología digital y de plataformas de venta en línea (como Google, Facebook, Amazon, Microsoft, etcétera) han entrado en la agroalimentación. Han introducido programas de control digital del agro (ofertados por las empresas de agronegocios y maquinarias en sociedad con las tecnológicas) y diversos instrumentos para ello, como drones y sensores, a la vez que expanden y controlan las ventas en línea, tanto entre empresas como a consumidores (https://tinyurl.com/zw2xksxz).

Por todo ello, más allá de la retórica, los principales objetivos de esta Cumbre de Sistemas Alimentarios son: a) La promoción y avance a gran escala de la industria agroalimentaria digital o Agricultura 4.0, con nuevas biotecnologías, sistemas informáticos, extracción y acumulación masiva de datos del campo, de ecosistemas y de nuestras conductas alimentarias; b) establecer sistemas de gobierno alternativos sobre agroalimentación, donde las empresas tengan el papel principal junto a algunos gobiernos: sistemas público-privados, marginando incluso a Naciones Unidas y buscando eliminar a las organizaciones campesinas, indígenas, de mujeres, trabajadores, que no puedan cooptar; c) establecer nuevos conceptos como producción positiva a la naturaleza, para conseguir subsidios y cooptar producción orgánica si les sirve para el lucro, y otros como soluciones basadas en la naturaleza que es una cobertura para abrir nuevos mercados de carbono en agricultura y mercados de compensaciones por destrucción de biodiversidad.

La Vía Campesina y la vasta mayoría de movimientos campesinos, ambientalistas, de agroecología, de mujeres y pueblos indígenas de todo el mundo rechazan esta cumbre y se han propuesto desmantelar las mentiras y maniobras que entraña (https://tinyurl.com/4atvcnf4).

Más graves aun cuando el mundo sigue en pandemia y el sistema agroalimentario industrial que pretende avanzar la cumbre es uno de los factores clave en la generación de epidemias. Por ello, realizarán una contracumbre a finales de julio, donde una gran diversidad de organizaciones y comunidades presentarán las realidades y propuestas que necesitamos para alimentar a todo el mundo, con justicia y cuidado del medio ambiente.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2021/07/03/opinion/021a1eco

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jueves, 15 de julio de 2021

Walter Benjamin. Destino y carácter

 

Tal día como hoy de 1892 nacía en Berlín Walter Benjamin, uno de los críticos más lúcidos de la modernidad. Su marxismo rompió radicalmente con la ideología del progreso, incorporando elementos de otras tradiciones y del pensamiento libertario.


Destino y carácter


Walter Benjamin

El Viejo Topo

15.07.2021


Destino y carácter son concebidos comúnmente en relación causal, y el carácter es definido como una causa del destino. La idea que está en la base de tal concepción es la siguiente: si por un lado el carácter de un hombre, es decir también su modo específico de reaccionar, fuese conocido en todos sus detalles, y si por otro lado el acontecer cósmico fuese conocido en todos los campos en que entra en contacto con ese carácter, se podría decir con exactitud ya sea lo que le ocurriría a ese carácter o lo que ese carácter cumpliría. En otras palabras, el destino sería manifiesto. El contacto teórico directo con el concepto de destino no es permitido por las concepciones actuales, según las cuales los modernos aceptan la idea de leer el carácter en los rasgos físicos de un individuo, porque hallan de alguna forma en ellos mismos la noción de carácter en general, pero les parece inaceptable la idea de descifrar análogamente el destino de un hombre según las líneas de su mano. Ello parece tan imposible como «predecir el futuro», categoría en la cual es incluida sin más la previsión del destino, mientras que el carácter, por el contrario, aparece como algo dado en el presente y en el pasado, y por lo tanto cognoscible. Pero justamente, quien pretende predecir a los hombres su destino, sobre la base de determinados signos, sostiene la tesis de que ese destino, para quien sepa ver (para quien tenga ya en sí una noción inmediata del destino en general), está ya de alguna forma presente o, dicho con más cautela, está ya en su lugar. La hipótesis de que un cierto «estar en su lugar» del destino futuro no contradice el concept0 de éste y la de que su predicción no contradice las fuerzas cognoscitivas del hombre no es, como se puede demostrar, absurda. También el destino, como el carácter, puede ser observado sólo a través de signos, no en sí mismo -pese a que este o aquel rasgo del carácter, este o aquel encadenamiento del destino, puedan ser inmediatamente visibles-, porque la conexión indicada por esos conceptos no está nunca presente más que en los signos, debido a que se halla por encima de lo inmediatamente visible. El sistema de signos caracterológicos está por lo general limitado al cuerpo, si se prescinde de la importancia caracterológica de los signos estudiados por el horóscopo, mientras que signos del destino, según la concepción tradicional, pueden llegar a serlo, junto con los rasgos físicos, todos los fenómenos de la vida externa. Pero la relación entre signo y designado constituye en ambas esferas un problema igualmente difícil, aun cuando, en todo lo restante, distinto, porque, a despecho de toda consideración superficial e hipostatización falsa de los signos, no es sobre la base de conexiones causales que éstos significan, en los dos sistemas, carácter o destino. Un contexto significativo no puede ser nunca motivado causalmente ni siquiera cuando, como en el caso en cuestión, esos signos hayan sido determinados causalmente en su realidad por el destino y el carácter. Aquí no estudiaremos la fisonomía de este sistema de signos del carácter y del destino, sino que nos ocuparemos exclusivamente de los designados mismos.

Al parecer la concepción tradicional de su naturaleza y de su relación no sólo resulta problemática, debido a que no está en condiciones de tornar racionalmente inteligible la posibilidad de una previsión del destino, sino que es falsa, porque la separación sobre la que se funda es teóricamente irrealizable. Puesto que es imposible formar un concepto no contradictorio del exterior de un hombre actuante, como núcleo del cual es considerado en esa concepción el carácter. Ningún concepto de mundo exterior se deja delimitar con claridad en relación con el concepto de hombre actuante. Entre el hombre que obra y el entero mundo externo hay más bien una interacción recíproca, en la cual los círculos de acción se esfuman el uno en el otro; por más que sus representaciones puedan ser distintas, sus conceptos no son separables. No sólo no es posible mostrar en ningún caso qué cosa debe ser considerada en una vida humana en ultima instancia como función del destino (lo que no querría decir aún nada, si, por ejemplo, ambos elementos se esfumaran el uno en el otro sólo en la experiencia), sino que lo externo, que el hombre actuante halla como dato, puede ser reconducido en último término, en la medida en que se desee, a su interior, y su interior, en la medida en que se desee, a su exterior, y también considerar al uno como el otro. En esta perspectiva, carácter y destino, lejos de estar teóricamente separados, coincidirán. Como en Nietzsche cuando dice: « Quien tiene carácter tiene también una experiencia que siempre vuelve.» Ello significa: si uno tiene carácter, su destino es esencialmente constante. Lo cual a su vez significa -y esta consecuencia ha sido tomada de los estoicos que no tiene destino.

Si queremos obtener el concepto de destino, debemos separarlo claramente del de carácter, lo que a su vez no podrá lograrse si no damos también a este último una determinación más precisa. Sobre la base de esta determinación los dos conceptos se tornarán por completo divergentes; donde hay carácter no habrá destino, y en el cuadro del destino no se encontrará carácter. Para este fin será preciso cuidarse de asignar esos dos conceptos a esferas en las que no usurpen, como ocurre en el uso lingüístico cotidiano la majestad de esferas y conceptos superiores. El carácter, en efecto, es por lo común incluido en un contexto ético y el destino en un concepto religioso. Es preciso sacarlos de ambos campos, mostrando el error que los ha podido colocar allí. Este error se halla determinado, en lo que concierne al concepto de destino, por su conexión con el de culpa. Así, para citar el caso típico, la desgracia fatal es considerada como la respuesta de Dios o de los dioses a la culpa religiosa. Pero aquí debería hacer reflexionar el hecho de que falte una relación correspondiente del concepto de destino con el concepto ofrecido por la moral simultáneamente con el concepto de culpa, es decir el concepto de inocencia. En la configuración clásica griega de la idea de destino la felicidad que le toca a un hombre no es en modo alguno concebida como la confirmación de su conducta de vida inocente, si no como una tentación para la culpa más grave, la hybris. Por lo tanto, no se halla en el destino relación con la inocencia. Y una pregunta que va aún más al fondo: ¿existe acaso en el destino una relación con la felicidad? ¿Es la felicidad, como sin duda la desventura, una categoría constitutiva del destino? Justamente la felicidad es la que desvincula al feliz del engranaje de los destinos y de la red de lo propio. No por azar Holderlin llama «sin destino» a los dioses bienaventurados. Felicidad y bienaventuranza conducen pues, al igual que la inocencia, fuera de la esfera del destino. Pero un orden cuyos únicos, conceptos constitutivos son infelicidad y culpa y desde el cual no es concebible ningún camino de liberación (pues en la medida en que algo es destinado es infelicidad y culpa) no puede ser religioso, pese a que un falso concepto de culpa parezca balanza es la balanza del derecho. Las leyes del destino, infelicidad y culpa son puestas por el derecho como criterios de la persona; pues sería falso suponer que en el cuadro del derecho se encuentra sólo la culpa; se puede demostrar en cambio que toda culpa jurídica no es más que una desgracia. Por un error, puesto que ha sido confundido con el reino de la justicia, el orden del derecho, que es sólo un residuo del estadio demónico de la existencia de los hombres -durante el cual los estatutos jurídicos no regularon sólo las relaciones entre ellos, sino también su relación con los dioses- se ha conservado más allá de la época que inauguró la victoria sobre los demonios. No es con el derecho, sino en la tragedia, como la cabeza del genio se ha alzado por primera vez desde la niebla de la culpa, porque en la tragedia el destino demónico es quebrantado. Ello no significa que la concatenación de culpa y castigo -que desde el punto de vista pagano no tiene fin- haya sido sustituida por la pureza del hombre purificado y reconciliado con el puro Dios. Pero en la tragedia el hombre pagano advierte que es mejor que sus dioses, pese a que este conocimiento le quita la palabra y permanece mudo. Sin declararse, ese conocimiento busca secretamente recoger sus fuerzas. Ese conocimiento no coloca ordenadamente la culpa y el castigo en los dos platillos de la balanza, sino que los agita juntos y los confunde. No se puede decir que esté restablecido «el orden ético del mundo», pero el hombre moral, aun mudo, aun menor -así como lo es el héroe- trata de elevarse en la inquietud de ese mundo atormentado. La paradoja del nacimiento del genio en medio de la incapacidad moral de hablar, del infantilismo moral, es lo sublime de la tragedia. Y es probablemente el fundamento de lo sublime en general, pues en lo sublime aparece mucho más el genio que Dios. El destino aparece por lo tanto cuando se considera una vida como condenada, y en realidad se trata de que primero ha sido condenada y sólo a continuación se ha convertido en culpable. Fases que Goethe resume en las palabras: «Hacéis convertir al pobre en culpable». El derecho no condena al castigo sino a la culpa. El destino es el contexto culpable de lo que vive. Corresponde a la constitución natural de lo viviente, a esa apariencia no disuelta aún del todo, de la cual el hombre está apartado de tal manera que nunca ha conseguido sumergirse del todo en ella, sino que más bien -bajo su imperio- ha podido permanecer invisible sólo en su mejor parte. Por lo tanto, no es el hombre el que tiene un destino, sino que el sujeto del destino es indeterminable. El juez puede ver el destino donde quiere; en cada pena debe infligir ciegamente destino. El hombre no es golpeado nunca, sólo lo es la desnuda vida en él, que participa de la culpa natural y de la desventura por causa de la apariencia. En el sentido del destino este viviente puede ser acoplado tanto a las cartas como a los planetas, y la adivina apela a la simple técnica de insertarlo, con las cosas más inmediatamente ciertas y calculables (cosas impuramente grávidas de certidumbre), en el contexto de la culpabilidad. Así la adivina descubre a través de los siglos algo sobre la vida natural del hombre a quien trata de colocar en el puesto de la cabeza anterior (la del genio), así como por otra parte el hombre que se llega junto a la adivina abdica de sí mismo en favor de la vida culpable. El contexto de la culpa es temporal en forma por completo impropia, por completo diferente, en cuanto al género y a la medida, del tiempo de la redención, de la música o de la verdad. La plena iluminación de estas relaciones depende de la determinación del carácter particular del tiempo del destino. El cartomántico y el quiromante muestran en cada caso que este tiempo puede ser en todo momento convertido en contemporáneo de otro (que no es presente). Es un tiempo no autónomo, que se adhiere parasitariamente al tiempo de una vida superior, menos ligada a la naturaleza. Este tiempo no tiene presente, porque los instantes fatales existen sólo en las malas novelas, y conoce el pasado y el futuro sólo a través de inflexiones características.

Existe por lo tanto un concepto del destino -verdadero y único, que concierne en la misma forma al destino de la tragedia como a las intenciones del cartomántico- por completo independiente del de carácter y que busca su fundamento en una esfera del todo diferente. También debe ser puesto en el estado correspondiente el concepto de carácter. No por azar ambos órdenes están conectados con prácticas hermenéuticas ni tampoco es por azar que en la quiromancia carácter y destino coinciden con exactitud. Ambos conciernen al hombre natural o, para decirlo mejor, a la naturaleza en el hombre; es la naturaleza lo que se manifiesta en los signos naturales, obtenidos directamente o en forma experimental. Por consiguiente, el fundamento del concepto de carácter deberá estar referido a su vez a una esfera natural y deberá tener tan poco que ver con la ética o con la moral como el destino con la religión. Por otro lado, el concepto de carácter deberá liberarse también de los rasgos que determinan su falsa conexión con el concepto de destino. Esta conexión es producto de la imagen de una red susceptible de ser espesada sin límites por el conocimiento, hasta que se convierta en un tejido ceñidísimo: así es como el carácter aparece a la consideración superficial. Junto a estos rasgos fundamentales la mirada aguda del conocedor de hombres debería percibir -según esta concepción- otros rasgos más pequeños y más densos, hasta que la red aparente se condense en un tejido. En los hilos de este tejido un intelecto débil ha creído captar la esencia moral del carácter en cuestión y ha distinguido en ella las buenas y las malas cualidades.

Pero tal como le toca demostrar a la moral, nunca las cualidades y sí solamente las acciones pueden ser moralmente relevantes. Pero es evidente que el criterio superficial piensa de otra forma. No es sólo que «furtivo», «pródigo», «animoso» parecen implicar valoraciones morales (aquí se puede aun prescindir del aparente colorido moral de los conceptos), sino que además palabras como «desinteresado», «maligno», «vengativo», «envidioso» parecen designar rasgos de carácter en los cuales no es ya posible hacer abstracciones de valoración moral. Y sin embargo tal abstracción no sólo es posible en cada caso, sino también necesaria para percibir el sentido de los conceptos. Y tal abstracción debe concebirse en el sentido de que la valoración en sí permanece totalmente intacta y se le quita sólo el acento moral, para dar lugar, en sentido positivo o negativo, a apreciaciones no menos limitadas por las determinaciones -sin duda moralmente indiferentes- de cualidad del intelecto (como «inteligente» o «estúpido»).

La verdadera esfera a la que pertenecen estos atributos seudomorales se nos revela en la comedia. En el centro de ella, como protagonista de la comedia de caracteres, se halla a menudo un hombre al que, si en lugar de encontrarnos frente a él en el teatro nos encontráramos en la vida frente a sus acciones, llamaríamos un canalla. Pero sobre la escena de la comedia sus actos conquistan el interés de que los inviste la luz del carácter; y el carácter es, en los casos clásicos, objeto no de una condena moral sino de una consideración altamente serena. Las acciones del héroe cómico no tocan al público..nunca por sí mismas, nunca desde el punto de vista moral; sus actos interesan sólo en cuanto reflejan la luz del carácter. Por lo que se observa que el gran poeta cómico, como Moliere, no trata de determinar a su personaje a través de una multiplicidad de rasgos característicos. De tal suerte, el análisis psicológico encuentra cerrada toda entrada a su obra. Para el interés de dicho análisis no tiene nada que ver el hecho de que en el Avare o en el Malade imaginaire la avaricia o la hipocondría sean hipostatizadas y puestas en la base de todas las acciones. Esos dramas no enseñan nada sobre la hipocondría ni la avaricia; lejos de hacerlas comprensibles, las representan en forma cruda y simplificada, y si el objeto de la psicología es la vida interior del hombre empíricamente entendido, los personajes de Moliere no le pueden servir ni siquiera como puntos de apoyo. En ellos el carácter se despliega luminosamente en el esplendor de su único rasgo, que no permite subsistir a ningún otro visible junto a sí, sino que lo anula con su luz. La sublimidad de la comedia de caracteres reposa sobre este anonimato del hombre y de su moralidad incluso mientras el individuo se despliega al máximo en la unicidad de su rasgo característico. Mientras el destino desarrolla la infinita complicación de la persona culpable, la complicación y fijación de su culpa, el carácter da la respuesta del genio a la mítica esclavitud de la persona en el contexto de la culpa. La complicación se convierte en simplicidad, el destino en libertad. Porque el carácter del personaje cómico no es el fantoche de los deterministas, sino el fanal bajo cuyo rayo aparece visiblemente la libertad de sus actos. Al dogma de la natural culpabilidad de la vida humana, de la culpa originaria, cuya fundamental insolubilidad constituye la doctrina y cuya ocasional solución constituye el culto del paganismo, el genio opone la visión de la natural inocencia del hombre. Esta visión permanece a su vez en el ámbito de la naturaleza, pero los conocimientos morales están tan próximos a su esencia como la idea opuesta lo está a las formas de la tragedia. Pero la visión del carácter es liberadora bajo todas las formas: está en relación con la libertad (como no es posible mostrar aquí) a través de su afinidad con la lógica. El rasgo de carácter no es por lo tanto el nudo de la red, sino el sol del individuo en el cielo incoloro (anónimo) del hombre, que arroja la sombra de la acción cómica. (Y esto sitúa la profunda observación de Cohen de que toda acción trágica, por sublime que se alce sobre sus coturnos, arroja una sombra cómica sobre un contexto más pertinente.)

Los signos fisiognómicos, como los demás signos divinatorios, debían servir necesariamente para los antiguos sobre todo para la investigación del destino, conforme a la supremacía de la fe pagana en la culpa. La fisiognómica, como la comedia, fueron manifestaciones de la nueva edad del genio. La fisiognómica moderna muestra aún su relación con el antiguo arte divinatorio a través del estéril acento moral de sus conceptos, así como también por su tendencia a la complicación analítica. Justamente en este sentido han visto mejor los fisonomistas antiguos y medievales, que entendieron que el carácter puede ser captado sólo bajo pocos conceptos fundamentales, moralmente indiferentes, como los que trató de fijar, por ejemplo, la teoría de los temperamentos.

Texto redactado entre septiembre y noviembre de 1919 y publicado por primera vez en 1921 en la revista Die Argonauten.

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lunes, 12 de julio de 2021

AIE: Perro guardián de los fósiles. [El fin del capitalismo es acrecentar los capitales invertidos mediante la explotación del trabajao asalariado y de los recursos naturales. Punto. Si hay que hacerse democrata de mire usted que bien se hace. Si hay que hacer una guerra para matar a 50 millones de personas se hace. Otro punto. Si hay que hacer una Tercera Guerra Mundial, oiga que se hace. El caso es que hay que hacer crecer los capitales, que eso es lo nuestro. Pero claro, el modo de producción capitalista es un modo de producción histórico que desde 2008 ya ha cumplido la función histórica que le correspondia que era la de desarrollar todas las fuerzas productivas, y cumplido su fin hay que cambiarlo. Se ha dicho "cambiarlo", no de liarnos a contar chistes eco equilicuá de haber quien la tiene más larga. Un puñadito de puntos más, que la cosa no quede por falta de puntos]

 

Desde su creación en 1948, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha sido el perro guardián del gran capital fósil. Pero ahora pide una reducción severa y muy rápida de la combustión de carbón, petróleo y gas natural. ¿A qué se debe el cambio?


AIE: Perro guardián de los fósiles

 


Daniel Tanuro

El Viejo Topo

12 julio, 2021 

Desde su creación en 1948, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha sido el perro guardián del gran capital fósil. A pesar de las advertencias de los científicos, durante décadas, ha continuado elaborando imperturbablemente documentos que dejan a las multinacionales de la energía hacer lo que quieran y, por tanto, conducen directamente a la transformación de la catástrofe climática en un cataclismo. Ahora, sin embargo, la Agencia ha elaborado un informe especial en el que pide una reducción severa y muy rápida de la combustión de carbón, petróleo y gas natural[1]. Como parte del Acuerdo de París, la AIE pide un «cambio radical» hacia un sistema energético dominado en gran medida por las energías renovables. De repente, admite que es la única manera de salvar la distancia entre los compromisos de los gobiernos y la trayectoria a seguir para alcanzar «cero emisiones netas» en 2050, con una probabilidad del 50 % de no superar los 1,5°C de calentamiento.

Se confirma un punto de inflexión

El giro en el discurso es indiscutible y no será en vano, porque la AIE influye mucho en las políticas energéticas nacionales. ¿Cómo se puede explicar esto? Este informe es una señal adicional y especialmente significativa del hecho de que los círculos dominantes del gran capital y sus dirigentes políticos ya no pueden negar la gravedad del cambio climático en curso, sus efectos bumerán sobre los beneficios y… el gran riesgo de pérdida de legitimidad sistémica que conlleva, en primer lugar, entre los jóvenes. La reorientación simbolizada por el apoyo de Joe Biden al acuerdo de la COP21 no es, pues, un fenómeno aislado. La crisis provocada por la pandemia está acelerando el movimiento enfrentando a los responsables a elegir sobre qué tipo de recuperación. En los próximos meses, sobre todo en la COP26, les veremos lanzarse a hacer una serie de promesas ambiciosas, destinadas a ecologizar la economía mediante las leyes del mercado. La AIE les está dando munición. Sus propuestas, afirma, permitirían salvar el clima (sin superar temporalmente los 1,5º, según la AIE), impulsar el crecimiento del PIB (un 4% anual, según la AIE), reducir el consumo mundial de energía (un 8%), crear 25 millones de empleos netos y reducir la pobreza (acceso universal a la energía en 2030), etc. Los gobiernos encontrarán en ellas algo de lo que presumir, será un verdadero festival de ecoblanqueo y de recuperación. El mensaje implícito es: os hemos escuchado, no os preocupéis, la situación está bajo control. En realidad, la situación está menos que nunca bajo control, como demuestran en particular -¡un entre otros, por desgracia!- el nuevo estudio que estima que la capa de hielo de Groenlandia está a punto de desintegrarse[2], la carrera por acaparar los recursos fósiles en el Ártico[3] y el continuo aumento de las emisiones mundiales, impulsado en particular por China[4]. En este contexto, los movimientos sociales deben denunciar los discursos tranquilizadores y desconfinar con fuerza la lucha contra el cambio climático. Aquí, la responsabilidad de los sindicatos es particularmente grande, porque las promesas de creación masiva de empleo a través de la transición justa a la AIE pretenden encadenarlos al capitalismo verde.

Un calendario radical

La radicalidad de las propuestas de la AIE para reducir el uso de los combustibles fósiles es innegable. El calendario de medidas que hay sobre la mesa es bastante claro:

  • 2021: prohibir el seguir explotando nuevos yacimientos de petróleo y gas, la apertura de nuevas minas de carbón, la ampliación de minas de carbón existentes y el permiso para construir nuevas centrales eléctricas de carbón;
  • 2025: prohibir el seguir vendiendo calderas de combustibles fósiles;
  • 2030: eliminar gradualmente el carbón en las economías avanzadas; instalar 1020 GW de capacidad solar y eólica cada año; lograr un 60% de vehículos eléctricos en las ventas de coches nuevos; lograr la neutralidad del carbono en todos los edificios nuevos;
  • 2035: 100% de generación eléctrica sin emisiones en todas las economías avanzadas; poner fin a las ventas de coches con motor de combustión interna; el 50% de los nuevos camiones serán eléctricos;
  • 2040: cierre en todo el mundo de todas las centrales eléctricas de carbón y petróleo; lograr el 100% de generación eléctrica con cero emisiones netas; en la aviación, lograr el 50% de combustibles de bajas emisiones;
  • 2045: el 50% de las necesidades de calefacción se cubriránn con bombas de calor;
  • 2050: el 70% de la electricidad procederá de la energía solar y eólica; el 85% de los edificios se adaptarán al cero carbono; más del 90% de la producción industrial pesada (cemento, acero, petroquímica) será en base a emisiones bajas.

El alcance total del cambio en el discurso de la AIE se verá en el hecho de que su escenario de emisiones netas cero (NZE) es más ambicioso que la mayoría de los escenarios recopilados por el IPCC en su informe especial de 1,5°C (2018). En el caso de los sectores de la energía y la industria, por ejemplo, las emisiones previstas por la NZE en 2040 son inferiores a las emisiones previstas en ese momento en la mayoría de los escenarios del IPCC. Lo mismo ocurre con la cantidad de energía que se seguiría produciendo a partir de los combustibles fósiles en 2050: en los escenarios del IPCC sin (o con un pequeño) rebasamiento del límite de calentamiento de 1,5 °C, era de 184 exajulios[5]; la NZE de la AIE está muy por debajo de eso: 120 exajulios de energía de combustibles fósiles. Carbon Brief comparó esta cifra con la que Shell planteó en su escenario «Sky 1,5ºC» (otro ejercicio de ecoblanqueo): la multinacional apostaba, para 2050, por la posibilidad de seguir produciendo 375 exajulios de energía a partir de combustibles fósiles (incluyendo 115 exajulios de gas natural). Esto es tres veces más que en el escenario NZE de la AIE[6].

Las empresas petroleras y de otros combustibles fósiles parecen un tanto sorprendidas de que la AIE, por una vez, no les baile el agua. En este sentido, el Financial Times recoge las palabras de Dave Jones, analista del centro de estudios climático Ember. Dijo que el llamamiento de la AIE a detener inmediatamente las nuevas exploraciones de petróleo y gas era «extremadamente sorprendente dada la historia de la agencia. Creo que nadie esperaba esto de la AIE. Se trata de un gran cambio de rumbo por su parte. Siempre ha sido muy favorable a los combustibles fósiles, por lo que idear algo así es simplemente increíble. Es realmente una puñalada a la industria de los combustibles fósiles”. Llamarlo «puñalada» es probablemente una exageración, pero el hecho de que el calendario de la AIE se centre principalmente en las restricciones y prohibiciones de producción no hace felices a los gigantes de la energía. El gran jefe de Shell, Ben van Beurden, no lo ocultó. En la reciente junta anual de accionistas, dijo que la forma de reducir las emisiones sería «centrarse en el consumo, no en la producción». Por su parte, dijo, Shell seguirá perforando en las zonas donde tiene su sede, como el Golfo de México. «Para satisfacer la demanda», por supuesto…[7] ¡Gracias patrón!

«Neutralidad del carbono» significa «beneficio antes que clima»

Dicho esto, el movimiento climático cometería un error monumental si decidiera aplaudir el escenario de emisiones netas cero de la AIE, o lo considerara «un paso en la buena dirección». ¿Por qué? Porque es un escenario de «cero emisiones netas», y «cero emisiones netas» no significa «cero emisiones». «Cero emisiones netas» -también conocida como «neutralidad del carbono»- es la formula que adoptaron los gobiernos en los acuerdos de París, para ocultar un enorme juego de manos. Éste juego consiste simplemente en no respetar la trayectoria de reducción de emisiones necesaria para mantenerse por debajo de 1,5°C (o incluso por debajo de 2°C), reducir las emisiones sólo en la medida en que sea compatible con el beneficio capitalista (por tanto con el sacrosanto crecimiento del PIB), y… esconder la diferencia bajo la alfombra mediante una serie de subterfugios. Salvo Bolsonaro y algunos otros fascistas negacionista del cambio clima, la mayoría de los gobiernos del mundo están tratando de engañar a la gente con esta retórica de «neutralidad del carbono», cuando en realidad, esta supuesta neutralidad significa «no toques mi crecimiento», «el beneficio antes que el clima».

Joe Biden se puso a la cabeza del pelotón organizando su cumbre sobre el clima y anunciando solemnemente que Estados Unidos sería «neutro en carbono» para 2050. Casi todos los demás siguen el ejemplo[8]. ¿Por qué? Porque, por un lado, se trata de salvar la tambaleante legitimidad del capitalismo y, por tanto, su estabilidad social. Y, por otro lado, porque está en juego una apuesta económica colosal: el mercado de las tecnologías limpias o bajas en carbono que están destinadas a sustituir en gran medida a los combustibles fósiles (en gran medida, pero no del todo, volveré sobre ello). En la mente de estos gobiernos y de los grupos capitalistas a los que representan, la COP26 será la gran puesta en escena en la que intentarán llegar a un acuerdo sobre esta política, un acuerdo entre bandidos, en el que obviamente cada uno intentará hacer lo menos posible… mientras da la impresión de que hace más que los demás…

Los subterfugios del capitalismo verde

Los subterfugios del capitalismo verde para esconder bajo la alfombra la diferencia entre lo que hay que hacer para detener la catástrofe y lo que se puede hacer para limitarla dentro del marco capitalista son de varios tipos. Recordemos las principales[9]:

  • Desplegar «tecnologías de emisiones negativas» (NET): máquinas y dispositivos que retiran el carbono de la atmósfera y lo almacenan bajo tierra (sin garantía de que no vuelva a salir de forma masiva algún día). Esto se llama captura y secuestro de carbono (CCS).
  • Combinar estas RTE y la CCS, por ejemplo utilizando la Bioenergía con Captura y Secuestro de Carbono (BECCS): en lugar de carbón, quemamos biomasa que crece absorbiendo CO2, capturamos este CO2 y lo almacenamos bajo tierra. A largo plazo, la concentración atmosférica de CO2 debería disminuir. El problema son las enormes superficies necesarias para cultivar la biomasa.
  • Diversificar el discurso hablando no sólo de energía libre de carbono, sino también de energía baja en carbono o baja en emisiones. Hace ya varios años que el IPCC se plegó a los nucleócratas: como resultado, la energía atómica se clasifica ahora oficialmente como baja en carbono. El mismo proceso está en marcha para el hidrógeno azul, es decir, el obtenido a partir del gas natural (que emite CO2).
  • Aumentar la absorción natural de CO2 a través de la fotosíntesis (plantamos grandes cantidades de árboles…, sin pensar en el impacto sobre la biodiversidad, ni en el hecho de que la absorción sólo durará unas décadas… ¡y sin tener en cuenta las emisiones en caso de incendios forestales!).
  • Comprando los llamados derechos de emisión de las inversiones supuestamente limpias, o del acaparamiento de bosques en el Sur (en detrimento de las poblaciones locales, especialmente de los pueblos indígenas)…, cuando muchos estudios han demostrado que la mayoría de estos derechos no se corresponden con reducciones reales de emisiones.
  • Poner en órbita partículas que reflejen la radiación solar en el espacio (geoingeniería). Esta es la peor de todas estas soluciones de aprendiz de brujo, porque puede ser utilizada para la geoestrategia de las grandes potencias; además, no reduce la cantidad de COen la atmósfera (por lo que la acidificación de los océanos continuará). De momento parece descartada, pero volverá a surgir cuando veamos que los otros subterfugios anteriores no detienen la catástrofe.

El diablo está en los detalles

El plan NZE de la AIE es una plasmación sistemática de esta política, vinculada a una agenda a ponerla en práctica. El hecho de que este plan moleste a algunos intereses establecidos del capital fósil no lo convierte en una alternativa aceptable para la humanidad. Esto queda muy claro cuando se observan las diversas implicaciones concretas del escenario. Como se suele decor, el diablo está en los detalles:

  • La cuota de la energía nuclear en el mix energético mundial se duplicará con creces de aquí a 2050 (de 29 EJ en 2020 a 61 EJ en 2050), sobre todo en el Sur; la energía nuclear será entonces la segunda fuente de electricidad más importante después de las renovables (alrededor del 10% del mix energético); según la AIE, «las naciones deben (sic) actuar rápidamente para prolongar la vida de las centrales nucleares existentes o desarrollar otras nuevas».
  • La AIE destaca que las energías renovables se convertirán en la principal fuente de energía en 2035… Pero este dato tiende a ocultar otro: en 2050, según NZE, algo más de una quinta parte de la energía mundial seguirá siendo de origen fósil, sobre todo para alimentar las cementeras, la industria siderúrgica y la petroquímica.
  • Una quinta parte de los fósiles es obviamente mejor que cuatro quintas partes (que es la cuota actual). Esto reduce las emisiones globales anuales de COde 36 Gt a 7,6 Gt. Pero, para respetar las emisiones netas cero, estos 7,6 Gt deben ser capturados para ser inyectados en el subsuelo (en depósitos cuya estanqueidad no se puede garantizar, repitámoslo).
  • El uso de la biomasa se multiplicará por seis en 2050: producirá 102 exajulios de energía (Nota: esta cifra es superior al límite de sostenibilidad de este uso de la biomasa, fijado por el IPCC en 100 exajulios). Una parte importante de la electricidad producida por la combustión de carbón se producirá mediante la combustión de biomasa con captura y secuestro de carbono (es decir, BECCS); de este modo, se añadirán 1,3 Gt de CO2 al año a las 7,6 Gt que se inyectarán en el subsuelo debido al uso de la CCS en la industria.
  • Este aumento de la cuota de biomasa exigirá un incremento de la superficie dedicada a los cultivos energéticos (la AIE aboga en particular por los cultivos industriales de rotación corta, como los sauces y el miscanthus). Esto requeriría un aumento de 330 millones de hectáreas (Mha) a 410 Mha (un aumento del 25%). Esto equivale a casi un tercio de las tierras agrícolas de cultivo permanente (1.500 Mha). Por tanto, la presión aumentará gravemente sobre la biodiversidad, los recursos hídricos y el uso del suelo. Desde el punto de vista social, los más débiles (las comunidades campesinas y los pastores, en particular) se llevarán la peor parte[10].
  • Las energías eólica y solar serán los pilares de las energías renovables, mediante la construcción de gigantescos parques (¡porque la concentración y apropiación capitalista de estos recursos naturales gratuitos son una condición para el exceso de beneficios de las multinacionales!). El objetivo, en el caso de la energía solar, sería instalar el equivalente al parque actual cada día en 2030, y aún más en los años siguientes. Eso no es todo: la cuota de hidroelectricidad se duplicará de aquí a 2050. La AIE no lo especifica, pero cabe suponer que se basa principalmente en la construcción de grandes presas. Sin embargo, estas presas no son una fuente renovable (se llenan de sedimentos con el tiempo). ¿Si la energía nuclear puede llamarse baja en carbono, ¿por qué las presas gigantes no pueden llamarse renovables?
  • La cuota de hidrógeno bajo en carbono debe multiplicarse por dieciséis en 2030 y por cincuenta y siete en 2050 (¡!) para alcanzar el 13% de la energía final en 2050. Según el plan de la AIE, la mitad de este hidrógeno en 2030 deberá ser verde, es decir, producido por electrólisis del agua (o a partir de otras fuentes -algas, por ejemplo- que no emitan CO2). La cuota de hidrógeno verde aumentaría hasta el 62% en 2050. Suponiendo que estos objetivos sean alcanzables (lo cual es muy poco probable, ya volveré sobre ello), el resultado es que el 38% del hidrógeno bajo en carbono se produciría con emisiones de CO2. Pero ya conocemos la solución de la AIE: captura-secuestro, ¡hop!

Disimular la superación de 1,5°C

Incluso con el máximo despliegue de subterfugios de emisiones netas cero gracias a los milagros de la tecnología, la realización del escenario de la AIE está lejos de ser obvia…, especialmente desde el punto de vista tecnológico. A este respecto, la Agencia distingue dos fases. Hasta 2030, dice, existen las tecnologías necesarias para la NZE. Pero más allá de 2030, aunque se espera que la CCS y el hidrógeno verde desempeñen un papel fundamental, el 55% de las reducciones de emisiones acumuladas que se atribuyen a estas tecnologías se encuentran actualmente sólo en fase de demostración o incluso de prototipo. En resumen, no hay certeza de que vaya a funcionar. Además, como hemos visto, los objetivos a alcanzar, en particular, en materia de despliegue de energía solar y eólica y de aislamiento y renovación de edificios son extremadamente restrictivos. Incluso sin salir de la lógica capitalista, para alcanzarlos sería racional apoyarse en la planificación pública, en las inversiones públicas, en el desarrollo del sector público, en la investigación pública y en una verdadera participación ciudadana. Pero la AIE no se ocupa de esto. Para la AIE, la participación ciudadana significa que los gobiernos ofrecen incentivos y limitaciones para guiar al consumidor. En cuanto a los capitalistas, no tienen que preocuparse demasiado; el escenario NZE se basa en dos principios neoliberales: la neutralidad tecnológica (las tecnologías se implantan en función de los costes, según las leyes del mercado, los costes de la investigación son para la comunidad, los beneficios para el sector privado), por un lado, y la transición ordenada (que evita al máximo la destrucción de capital antes de la amortización) por otro[11].

Es hora de desconfinar nuestras luchas

Nos encontramos típicamente en la lógica de culpabilización/represión del neoliberalismo autoritario, tal y como se aceleró en la respuesta a la pandemia. En el escenario de la AIE, esta lógica se une a la apuesta, característica del capitalismo, por la llegada providencial de un deux ex machina tecnológico. Pero esta vez, es muy probable que el deus ex machina no llegue a tiempo. Esto está muy claro en el debate sobre el hidrógeno: su producción por electrólisis del agua sería efectivamente una solución verde, pero los costes son extremadamente elevados. De hecho, debido a la neutralidad tecnológica, los capitalistas recurrirán al hidrógeno azul [12]. En otras palabras: el Cero Emisiones Netas de la AIE no es un escenario que evite superar temporalmente los 1,5°C. Es más bien un intento de ocultar el hecho de que: 1°) esta superación es inevitable si la humanidad no rompe con el mercado neoliberal y el productivismo capitalista; y 2°) esta superación, lejos de ser sólo temporal tiene, por el contrario, grandes posibilidades de sumir a la humanidad en un desastre de proporciones inimaginables.

¡Sí, es hora, es hora ya de desconfinar nuestras luchas! Por ejemplo, respondiendo al llamamiento de «Komité Centrales», esta coalición (de la que forma parte Gauche Anticapitaliste) que, en Bélgica, rechaza tener que elegir entre la peste de las centrales nucleares y el cólera de las centrales de gas.[13]

 

Notas

[1] https://www.iea.org/reports/net-zero-by-2050

[2] https://www.theguardian.com/environment/2021/may/17/greenland-ice-sheet-on-brink-of-major-tipping-point-says-study

[3] https://www.latribune.fr/entreprises-finance/industrie/energie-environnement/conseil-de-l-arctique-l-affrontement-attendu-entre-etats-unis-et-russie-debute-ce-mercredi-soir-884981.html

[4] https://www.carbonbrief.org/analysis-chinas-carbon-emissions-grow-at-fastest-rate-for-more-than-a-decade

[5] valor medio

[6] Carbon brief, 18/5/2021, https://www.carbonbrief.org/iea-renewables-should-overtake-coal-within-five-years-to-secure-1-5c-goal?fbclid=IwAR2xvyEpMYVoI6G8zHxKSx-QZeUM4EGx_FlkOdMAiII36oz34fJMW7C_v34

[7] Finantial Times, 18/5/2021

[8] A veces de manera cómica: el primer ministro japonés, por ejemplo, ha hecho un compromiso completamente improvisado de reducir las emisiones del 26% en 2030 al 46%. Asombro en el archipiélago, donde ningún político había mencionado aún este objetivo … https://korii.slate.fr/et-caetera/climat-energie-promesses-japon-co2-panique-experts-centrales-reacteurs-nuclear

[9] Para una presentación más detallada, ver : Tanuro, Daniel (2020) Demasiado tarde para ser pesimitas. Barcelona: Sylone-viento sur.

[10] Se destinan más de 3000 Mha al pastoreo del ganado. El sentido común ordenaría un ataque a la industria de la carne, pero es un lobby poderoso; En la lógica capitalista de la AIE, será más fácil apoderarse de las tierras de los pueblos pastores nómadas que a menudo no tienen título de propiedad bajo la ley burguesa.

[11] Designdas por la expresión stranded assets

[12] La política de la Comisión Europea es significativa en este tema: se encuentra frente a los lobbies fósiles que quieren producir hidrógeno a partir de fuentes fósiles –emitiendo CO2 – y que engañan a la opinión pública repitiendo que la combustión de hidrógeno gaseoso solo produce agua –lo cual es correcto pero oculta el CO2 producido en la fabricación de hidrógeno.

[13] Ver la primera acción propuesta para el 20 de junio contra el proyecto de central en Manage: https://www.facebook.com/events/922852554946047/?ref=newsfeed

Fuente: Gauche AnticapitalisteTraducido por Viento Sur.

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Los planes de recuperación de la UE se preparan para rescatar a las empresas de combustibles fósiles. [ A lo dicho. El burro es el único animal que tropieza dos voces con la misma piedra. Yo ya no tropiezo más hasta las próximas elecciones en las que voy a votar al que me saque las castañas del fuego mientras yo me revuelco en el sofá y me preparo cuatro botellones y le pego dos apretujones al me gusta, no me gusta y que me entran las vomitinas del botón del Facebook. Y es que el olmo (el capitalismo a partir de 2008) no puede dar peras (ni siquiera un puesto de trabajo que permita vivir al trabajador a la altura los tiempos que corren). Pero esto ya es política y a mí la política me la refanfinfla, oyes. La política para los políticos. A mí que me arreglen mis problemas. Y que me doy media vueltecita en el sofá que me canso de estar siempre en la misma postura. Adiós muy buenas.]

 

El hidrógeno renovable o verde es solo un caballo de Troya para el hidrógeno fósil

Los planes de recuperación de la UE se preparan para rescatar a las empresas de combustibles fósiles


Ecología social

Rebelión

Fuentes: Ecologistas en Acción

10.07.2021

Ecologistas en Acción y el Observatori del Deute en la Globalització publican en el Estado español un informe que revela la enorme presión que ha ejercido el lobby del petróleo y el gas y sus desastrosas consecuencias en los planes NGEU. Según el informe, al menos 8.300 millones de euros se gastarán en proyectos relacionados con estas industrias en Italia, Francia, Portugal y el Estado español. El hidrógeno y el gas son las grandes apuestas de los fondos NGEU en estos países, por encima de las inversiones en el sistema de salud.

En un momento en el que el mundo se enfrenta a catástrofes climática con una frecuencia alarmante, la Comisión Europea ha dicho que quiere evitar dar miles de millones en rescates a la industria de los combustibles fósiles a través de sus fondos de recuperación de la COVID–19. Pero la nueva investigación de Fossil Free Politics y del European Network of Corporate Observatory (ENCO), con la que colaboran Ecologistas en Acción y el Observatori del Deute en la Globalització (ODG) en el Estado español,  muestra que está haciendo precisamente eso: en Italia, Francia, Portugal y el Estado español, 8.300 millones de euros de los fondos de recuperación de la Unión Europea (UE) se gastarán en hidrógeno y gases renovables.

La importancia del hidrógeno y los gases renovables se debe a un esfuerzo concertado de la industria de los combustibles fósiles. En Italia, las empresas mantuvieron más de cien reuniones con ministros y funcionarios sobre los planes de recuperación, llegando a cuadruplicar el gasto destinado al hidrógeno. Con los fondos de la UE que empezarán a llegar en la segunda quincena de julio, las empresas petroleras y de gas ven en el hidrógeno una tabla de salvación para su negocio. Es particularmente relevante el papel que está tomando el gas natural, un combustible fósil con mejor prensa que el resto pero igualmente dañino.

Este informe, el primero del proyecto Recovery Watch, revela que el gobierno español planea gastar un 50% más de sus fondos en hidrógeno y gases renovables que en su sistema nacional de salud.

En palabras de Nuria Blázquez, responsable de Internacional de Ecologistas en Acción: «El Estado español no solo está entregando dinero público a una industria conocida por intentar bloquear y retrasar la acción climática, sino que concede al hidrógeno un papel excesivo, a pesar de ser un combustible inmaduro. Esto no es causal, llega gracias a la enorme presión ejercida por el lobby de los combustibles fósiles y podría llevar a España y Europa a seguir utilizando combustibles fósiles durante décadas».

Por su parte, Josep Nualart Corpas, investigador del ODG, ha declarado: «El gobierno del Estado español ha elaborado un borrador con la colaboración con las grandes empresas energéticas y las cuatro grandes consultoras, excluyendo la voz de los ciudadanos. Como resultado, los proyectos de hidrógeno y gas renovable están recibiendo mucho más dinero público que un sistema nacional de salud que se desmorona y que hemos visto es imprescindible reforzar».

La UE ha tratado de evitar que los fondos de recuperación se destinen a proyectos de combustibles fósiles, incluido el controvertido hidrógeno fósil (azul), pero, según el informe, el hidrógeno renovable o verde es solo un caballo de Troya para el hidrógeno fósil (azul), que en cualquier caso puede recibir financiación de otros fondos comunitarios y nacionales.

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/175450/los-planes-de-recuperacion-de-la-ue-se-preparan-para-rescatar-a-las-empresas-de-combustibles-fosiles/

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