domingo, 11 de julio de 2021

HAITÍ: DETENIDOS 17 de los 26 presuntos asesinos del PRESIDENTE de HAITÍ...

Caminando hacia una nueva civilización. [Traducido al cristiano el artículo que sigue es exactamente lo mismo que lo que puede saberse (con otras palabras y circunstancias de tiempo y lugar) si uno se lee una de las primeras obras de Marx, Escritos de economía y filosofía (1844), pero si además uno continúa leyendo los textos marxistas (producto de unos 40 años de estudios, análisis, críticas y práctica política (ay, práctica política, donde te metes jamía que no te veo) que fue los que Marx se pegó el hombre, junto a otros, para dar cuerpo a lo que hoy se conoce como marxismo (quiero decir que lo conoce quien lo conozca) se verá también que lo que se propone el autor de dicho artículo (propósito que sin duda logrará) ya lo establecieron también Marx, Engels y sus seguidores, y además, también señalaron el camino para conseguirlo, es decir, que el más “cristiano” de todos, el que más clarito habla es Marx. Ahora yo ando con el descubrimiento de la fórmula del barro, que cuando la descubra voy a pegar el campanazo del siglo presente, los diecinueve siguientes y dos de los pasados. De momento sé que uno de los dos elementos de la fórmula del barro es la tierra, solo me falta el segundo elemento líquido. Yo podría acudir a la obra de Marx y sus seguidores para comprender que con un puñado de tierra y dos buchitos de agua se obtiene un barro del Copón de calidad, pero no quiero. Yo soy un intelectual nato, oiga. A mí ni mi padre me dice como se maneja esto de la intelectualidad, que ustedes no saben con quién están tratando. La fórmula del barro por mis cojones que la invento yo. Me faltan de 35 a 43 años de investigación, pero que la invento lo pueden dar por hecho. El campanazo lo pego yo.]

 

Caminando hacia una nueva civilización

 © “Ysy, Kuarahy ha Yvytu” (La Madre Agua, el Sol y el Aire), Miguel Hachen

 

 Víctor Manuel Toledo

El Viejo Topo

05.07.2021

El mundo no aguanta más, es decir, las sociedades y sus naturalezas. Las evidencias están a la vista con la confluencia de la pandemia del Covid-19, la crisis ecológica de escalas local, regional, nacional y global, la amenaza latente de una guerra nuclear, y la desigualdad social tocando su máximo nivel en la historia de la especie. Es obvio que se requiere una transformación radical en todos los ámbitos de la vida social, y la primera es aceptar que no estamos frente a un simple cambio económico, tecnológico o cultural, sino ante una transformación civilizatoria. Esto lo registramos hace casi tres décadas, y en este lapso se han acumulado las evidencias sin que hayamos avanzado mayormente en las vías para lograrla. Las rebeliones ciudadanas que se hacen cada vez más frecuentes e intensas son la demostración de un malestar colectivo que vislumbra o intuye ese cambio profundo, pero que no alcanza a concebirlo y menos a construirlo. Si hace una década el malestar ciudadano se hizo presente en los países del mundo árabe, en los últimos años alcanzó a Islandia, Hong Kong, Francia, España, Chile, Bolivia, Ecuador, etcétera, y en los últimos meses a Estados Unidos, Bielorrusia, Tailandia y otros. El problema es que estas protestas y resistencias se enfocan en objetivos parciales o secundarios y no llegan a detectar y reconocer las causas profundas de la crisis: la doble explotación, del trabajo de la naturaleza y del trabajo de los seres humanos, que una minoría de minorías realiza cada vez con más amplitud y encono. Se requiere entonces de una doble liberación y emancipación: ecológica y social. Deben, pues, surgir rebeliones ambientales, igualitarias, anticapitalistas, antipatriarcales y capaces de construir una sociedad sustentable y de reformular las relaciones entre los individuos, y entre éstos y la naturaleza.

Estamos, por tanto, en un fin de época, en la fase terminal de la civilización moderna, pero aún sin poder visualizar la que la sustituirá. Si se me permite una metáfora, es como estar en el circo y observar al trapecista en el preciso momento en que se encuentra soltando el trapecio sin haber cogido el otro, y con el vacío esperándolo abajo. He aquí que los intelectuales y teóricos de la emancipación no han realizado su trabajo, en buena medida porque siguen mirando al mundo con los mismos catalejos anticuados. Es decir, carecen de instrumentos a la altura de la complejidad del mundo actual. Esta limitante es la dimensión epistemológica de la propia crisis de civilización, y requiere de la superación de teorías y métodos que enclavados en la larga tradición occidental, se han vuelto un estorbo. No hay solución moderna a la crisis de la modernidad, ha dicho Boaventura de Sousa Santos, mientras Albert Einstein asentó que no es posible solucionar los problemas con el mismo tipo de pensamiento con que fueron creados. Hay una cierta sequía intelectual en los teóricos de la liberación.

Termino de manera optimista, con un listado de temas que me parece deberían ser explorados como posibles fundamentos para la transformación civilizatoria. Provienen de numerosos casos exitosos de carácter local y regional, y de al menos dos experiencias de escala nacional: Bután y Bolivia. Son parte de mi agenda de estudio de los próximos meses y lo comparto como un adelanto de publicaciones futuras. Diez son los temas claves. 1. La re-aparición de la naturaleza como la actriz principal en todos los ámbitos, pero sobre todo en el mundo de la política, y consecuencia de lo anterior. 2. La restitución de la conciencia de especie en todos los ciudadanos. 3. La recuperación de la espiritualidad ( cooptada desde hace 2 mil años por los grandes monoteísmos). 4. El resurgimiento de la comunalidad, es decir, del instinto social o colectivo casi exterminado por la sociedad moderna dedicada a impulsar el individualismo y la competencia. 5. El empoderamiento de lo social frente al poder político (partidos y gobiernos) y al poder económico (empresas, corporaciones y mercados). 6. Gobernanza desde abajo, esto es, democracia radical o participativa y disolución total de la representativa o electoral. 7. Re-conquista de los territorios, es decir, las comunidades locales y municipales ejerciendo control sobre los procesos en el espacio. 8. Sustitución de las grandes empresas y corporaciones por cooperativas y empresas familiares y de pequeña escala (economía social y solidaria). 9. Politización de la ciencia y la tecnología y su cambio de orientación hacia el bienestar social. Todo ello debe re-orientar toda la acción humana (praxis) hacia: 10. La búsqueda del buen vivir (la felicidad), como lo han demostrado los pueblos indígenas, y desechar los dogmas modernos del desarrollo, el progreso y el crecimiento.

Artículo publicado originalmente en La Jornada.

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sábado, 10 de julio de 2021

¿Es factible una «democracia no liberal» en España? [Los políticos que digan defender a las clases trabajadoras -si no hay ninguno eso ya es otra cosa, mariposa- que somos ni más ni menos que la inmensa mayoría de la población, y además trabajando, verbo trabajar: yo trabajo, tú pirulete no trabajas, y además te enriqueces con mi trabajo, y además me mandas a que trabaje más por menos dinero: ¿te enteras o no te enteras, Contreras?, que´tecalo bacalao, entre otras muchísimas cosas, como por ejemplo, que el capitalismo a partir de 2008 ya no lo puede resucitar ni María Santísima ni a base de brochazos eco verderones, nos tienen que explicar para que lo aprendamos el contenido del artículo que sigue, en vez del mareo de la perdiz y de lo bien o de lo mal que andan otros políticos al saltimbanqui de la patita coja en la tribuna de oradores]

 

¿Es factible una «democracia no liberal» en España?



Por German Gorraiz López 

Kaos en la red

 10 Jul, 2021

Europa estaría sufriendo una aguda crisis identitaria agravada por el triunfo del Brexit y por el “proceso de balcanización europeo” ideado por EE.UU. para mediante selectivos atentados terroristas, la crisis de los refugiados y la aparición de Gobiernos autocráticos provocar el declive de los valores democráticos.

Vox habría sufrido una mutación pandémica que lo habría convertido en un agente patógeno capaz de arrasar la sui generis democracia formal española al poseer un ADN dotado de la triple enzima tardofranquista (mantenimiento de la unidad indisoluble de España, control estricto de la inmigración y retorno al pensamiento único heteropatriarcal).

El ideario de Vox

La crisis económica,el progresivo descrédito de la Monarquía, la crisis de Cataluña y la desafección política de la sociedad española motivada por los sangrantes casos de corrupción de la élite político-económica han hecho oscilar en sus valores los esquemas idílicos de la Transición y la vigencia de la Constitución del 78 en la que se sustenta el actual status quo, elementos desencadenantes del tsunami electoral protagonizado por Vox. La estrategia electoral de Vox se basó en la técnica de la manipulación de las masas expuesta por Edward L. Bernays en su libro “Cristalizando la opinión pública”, en el que desentraña los mecanismos cerebrales del grupo y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así, según L. Bernays, “la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos tiene impulsos, hábitos y emociones. A la hora de decidir su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía”, por lo que la propaganda de Vox está dirigida no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustenta.

El ideario de Vox tendría la paternidad del anterior asesor de Trump, Steve Bannon quien les transmitió los puntos esenciales del ideario populista: mensajes cortos y xenófobos en las redes sociales, culto al líder y utilización de las fake news para sumir a la población en la duda existencial y cuyo primer efecto nocivo sería el finiquito del paradigma vigente en las últimas décadas (Teoría de lo “políticamente correcto) . Así, el pensamiento de Vox no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio para convertirlo en convicción y sufre de un delirio de grandeza que provoca que “el individuo se crea dotado de un talento y un poder extraordinarios debido a que las deidades le han elegido para una alta misión”(Reeditar la Reconquista de España).

¿Tras la estela de Orbán?

Europa estaría sufriendo una aguda crisis identitaria agravada por el triunfo del Brexit y por el “proceso de balcanización europeo ideado por EE.UU. para mediante selectivos atentados terroristas, la crisis de los refugiados y la aparición de Gobiernos autocráticos provocar el declive de los valores democráticos. La autocracia sería una forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal) que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres, llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes totalitarios (inflexible, xenófobo y autoritario), lo que confirma el aforismo de Lord Acton “El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”.

La autocracia sería pues una especie de dictadura invisible sustentada en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas y culto al líder) basadas en el control absoluto de los medios de comunicación y la censura y desprestigio social de los individuos refractarios al mensaje del líder, de lo que sería paradigma el primer ministro húngaro, Viktor Orbán que habría convertido a Hungría en la primera autocracia europea o “democracia no liberal”, doctrina que por mimetismo adoptarán el resto de países del Grupo de Visegrado ( Eslovaquia y Chequia). La deriva autoritaria de Hungría estaría jalonada de violaciones en la separación de poderes así como no acatamiento de sentencias del TJUE lo que habría provocado la apertura de un expediente por la UE en el marco del Artículo 7 que impide que países díscolos pongan en peligro la separación de poderes o no garanticen los derechos y libertades de sus ciudadanos.

El penúltimo episodio del pulso de dichos países con la UE fue el veto de la aprobación del Presupuesto de la UE para el período 2021-2027 que incluía la puesta en marcha del Fondo de Recuperación estimado en 750.000 millones € al estar vinculados dichos Fondos con el mecanismo del Estado de Derecho que garantiza los derechos y libertades de sus ciudadanos y que en el supuesto de “un reiterado incumplimiento por algún Estado miembro, podría privarle de su derecho a voto en las decisiones comunitarias, previa unanimidad de sus miembros”. Dado que dicho Fondo de Recuperación se antojaba vital para países como España e Italia, el chantaje de ambos países tuvo su efecto en forma de “suspenso en la aplicación de dicha cláusula de salvaguardia de las libertades”, con lo que la Unión Europea habría sacrificado sus otrora sacrosantas libertades básicas en aras de asegurarse los mínimos básicos de supervivencia, lo que conllevará el declive en un futuro mediato de las llamadas democracias formales europeas.

¿Hacia un Régimen Tardofranquista?

En este contexto y tras la agudización del contencioso independentista en Cataluña, se irá agigantando la sombra de un partido como Vox, devenido en agente patógeno que podría arrasar con los principios de la sui generis democracia formal española al poseer un ADN dotado de la triple enzima tardofranquista (mantenimiento de la unidad indisoluble de España, control estricto de la inmigración y retorno al pensamiento único heteropatriarcal) y que implementará “el Tardofranquismo o democracia no liberal” en el supuesto de alcanzar el Poder en coalición con un PP aquejado de la metástasis de corrupción y al que no tardará en fagocitar. Así, una hipotética mayoría electoral de PP y Vox en las próximas Elecciones Generales se traducirá en la ilegalización de partidos refractarios a los postulados de la Constitución (partidos independentistas vascos y catalanes) así como la suspensión sine die de las Autonomías como punto final de una feroz ofensiva recentralizadora que supondrá la asunción de las actuales competencias autonómicas (Sanidad, Educación, Policía y Prisiones) por el Estado Central y la posterior implementación de un nuevo Estado tardofranquista que beberá de la fuentes del centralismo bonapartitsta y del paternalismo de las dictaduras blandas.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

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viernes, 9 de julio de 2021

Haití. El asesinato de Moïse y la política de río revuelto

 

Haití

El asesinato de Moïse y la política de río revuelto

 


Por Lautaro Rivara 

Fuentes: Rebelión

 09/07/2021 

¿Qué está pasando en Haití? ¿Cuáles son los hechos conocidos? ¿En qué contexto se dio el magnicidio de Jovenel Moïse? ¿Cuáles son las hipótesis y los cursos posibles de acción? ¿Hay posibilidad de una normalización democrática? ¿Y de una intervención internacional? ¿Quiénes son los ganadores de esta auténtica política de río revuelto?

Los hechos, más allá de la crónica roja

A 24 horas de que tomara estado público el asesinato del presidente de facto de Haití, Jovenel Moïse, lo que sabemos a ciencia cierta es efectivamente poco. Un lacónico comunicado oficial firmado por Claude Joseph, y dos conferencias de prensa igualmente escuetas sostenidas en creole, son apenas toda la información de fuentes oficiales con la que contamos. Sin tener a disposición aún evidencia que convalide o refute la versión estatal, podemos, de todos modos, resumirla como sigue:

-Moïse y su esposa, la primera dama, fueron atacados por un “grupo comando” en su domicilio particular en Pelerin en las primeras horas del día 7 de julio.

-Los atacantes burlaron la seguridad presidencial presentándose como agentes de la DEA, e ingresaron hablando inglés y portugués.

-El primer mandatario murió de forma inmediata, mientras que la situación de la primera dama, atendida de urgencia en un hospital en Miami, es aún indeterminada. 

-Tras el hecho, se produjo un enfrentamiento entre el grupo comando y la policía, en el que 4 de los sicarios habrían sido abatidos y otros 2 detenidos, estando éstos en poder de la Policía Nacional. Además, tres agentes fueron heridos y se encuentran ya fuera de peligro.

-Ante el vacío de poder generado, el Primer Ministro de facto Claude Joseph se autoproclamó como presidente interino, asumió el control de las fuerzas armadas y policiales, y convocó de urgencia a un Consejo de Ministros.

-Dicho Consejo decretó por 15 días el estado de sitio en todo el territorio nacional y, entre otras medidas, cerró el aeropuerto internacional Toussaint L’Ouverture.

Moïse, ¿devorado por sus propios demonios?

Es importante dar un breve contexto y una sucinta caracterización de Moïse, ante la tentación post mortem de erigirlo como un mártir de causas que le resultaron, en vida, absolutamente ajenas. Moïse llegó a la presidencia de la república como representante del partido PHTK, una formación política ultraderechista y ultraneoliberal, representante de los sectores residuales del duvalierismo presentes aún en el seno de las clases dominantes haitianas. De hecho, su mentor y fundador, apadrinado por los Estados Unidos y el Core Group, el ex presidente Michel Martelly, inició su “carrera política” como paramilitar a sueldo de la dictadura vitalicia y hereditaria de François y Jean-Claude Duvalier. Diferentes personeros de este régimen que asoló al país entre 1957 y 1986 ocuparon, a lo largo de los gobiernos de Martelly y Moïse, cargos políticos, diplomáticos, legislativos y ministeriales.

Moïse fue ungido como sucesor de Martelly por tratarse de una suerte de outsider de la clase política, en una maniobra recurrente utilizada por las más variadas derechas latinoamericanas. Su “capital” fue amasado como exponente de una oligarquía presuntamente modernizadora, y su nave insignia para arribar a la política fue el proyecto de desarrollo de zonas francas agrícolas orientadas a la exportación con asiento en el noroeste del país, en particular a través de su empresa AGRITRANS S.A., erigida sobre el despojo sicarial de miles de hectáreas de propiedad comunal y campesina.

Las elecciones que lo consagraron presidente en el año 2015 fueron caracterizadas por una práctica de fraude masivo, lo que implicó, tras casi un año de conflictos e interinato, la realización de nuevos comicios que también serían impugnados como fraudulentos por diferentes actores nacionales y veedores internacionales, pero que sin embargo resultarían convalidados por las Naciones Unidas y la OEA, organizadores y financistas casi exclusivos del propio acto electoral. La participación ciudadana, en aquel entonces, fue de apenas un 18 por ciento de los votos, reflejando el hastío y el descreimiento del conjunto de la población.

Una vez iniciado su gobierno, Moïse comenzará a enfrentar rápidamente la oposición de las clases populares, los sectores medios y hasta de algunas fracciones de la burguesía local. La profundización de las políticas neoliberales degradarían rápidamente la situación económica del país, teniendo como punto de no retorno la “recomendación” del FMI de eliminar los subsidios a los combustibles, que catapultó en julio de 2018 a dos millones de personas a las calles del país. A esto se sumaría un desfalco multimillonario de fondos públicos equivalente a por lo menos un cuarto del PBI nacional, según sendas investigaciones del Senado y del Tribunal Superior de Cuentas. El propio Moïse, sus empresas y una docena de sus más altos funcionarios, se verían implicados en el hecho. Ante este proceso de removilización popular que comenzaba a exigir su renuncia, Moïse empezaría a transitar una extensa deriva autoritaria que hemos venido analizando y documentando en los últimos años, la cual incluyó: el cierre del Parlamento, la intervención del poder judicial y el nombramiento de magistrados adictos, el gobierno por decreto, el asesinato de periodistas y opositores, la realización de masacres en barrios populares de la capital, la creación de una suerte de policía política conocida como la “Agencia Nacional de Inteligencia”, la no celebración de las elecciones previstas por la carta magna, el intento de modifidación ilegal de la constitución vigente, y, desde este 7 de febrero, la permanencia en el poder una vez vencido su mandato constitucional.

En los últimos años, se multiplicaron las evidencias de la connivencia de Moïse y el PHTK con el crimen organizado y las bandas armadas, según las investigaciones y denuncias de organismos de derechos humanos como la Red Nacional en Defensa de los Derechos Humanos de Haití (RNDDH) y la Fundación Je Klere. Bandas que, vale la pena subrayar, han crecido exponencialmente coincidentemente con el ciclo de removilización popular, en lo que hemos analizado como una suerte de “solución paramilitar” al problema planteado al establishment en una zona tan estratégica como la Cuenca del Caribe. De hecho, una de las primeras hipótesis, que circuló ayer profusamente por todo el país, era que uno de estos grupos, entrenados, armados y financiados contra el propio poder político, y que han ganado en autonomía y capacidad operativa, podrían haber llegado a devorar a uno de sus progenitores.

En el plano internacional, y en particular desde el año 2019, Moïse estrecharía su vínculo con los Estados Unidos y la administración Trump, convirtiéndose en un lobbista de los intereses norteamericanos en los organismos regionales como la OEA, reconociendo al autoproclamado Juan Guaidó como presidente “encargado” de Venezuela, abandonando la plataforma energética Petrocaribe, torpedeando espacios de integración regional como la CARICOM y manifestando apoyo y simpatía por diversos regímenes neoliberales y paramilitares del continente. Esto le daría una suerte de carta de imunidad, y le garantizaría su blindaje internacional. 

¿Gendarmes de la paz?

Hace varios meses que el ciclo de removilización comenzó a amesetarse, principalmente por la eficacia del combo explosivo de las bandas armadas, las masacres -13 en los últimos tres años-, la política de secuestros, el tráfico de armas hacia las barriadas populares -más de 500 mil circulando-, los enfrentamientos entre grupos armados rivales y los desplazados -más de 17 mil en el último mes-, así como los asesinatos selectivos -el 30 de junio fueron asesinadas 19 personas en Puerto Príncipe, entre ellas un periodista y una activista feminista opositora-.

Hace tiempo que venimos analizando el recurso posible a dos formas alternativas de saldar la crisis haitiana “por arriba”, la que se explica “por abajo” por la incapacidad del Estado y la clase política de generar el más mínimo consenso social en torno de uno de los proyectos sociales más desiguales e injustos del planeta, en cuyas cifras de espanto no vamos a abundar aquí. Se trata de las dos estrategias utilizadas por la oligarquía haitiana, la burguesía importadora y sus socios trasnacionales durante al menos el último siglo: el recurso a las dictaduras “nacionales”, sean de tipo militar como la del general Raoul Cédras, o de tipo paramilitar como la del clan Duvalier. O el recurso a las ocupaciones internacionales, desde la norteamericana de 1915-1934 hasta los 15 años de las misiones militares multilaterales de “pacificación y justicia” de las Naciones Unidas, que invadieron el país entre el 2004 y el 2009 a través de la MINUSTAH y la MINUJUSTH.

Ya desde el año 2018 y 2019, diversos viajes públicos y clandestinos de autoridades del Estado y partidarios políticos de la oposición conservadora se han estado realizando de forma asidua a los Estados Unidos para negociar, alternativamente, el apoyo para alguna de estas “soluciones”. Las que implican, invariablemente, del concurso técnico, político, económico y armamentístico norteamericano. Los elementos catalizadores de la crisis se aceleraron con la llegada al poder del Partido Demócrata, dado que algunas de sus fracciones internas comenzaron a presionar por algún tipo de seudo normalización institucional en el país de su fiel pero incómodo aliado. Esto, dada la dificultad de explicar a sus sectores más “progresistas” por qué se sostenía el apoyo de un gobierno que no celebraba elecciones, que gobernaba por decreto, que había clausurado el parlamento, que desplazaba y encarcelaba jueces, que creaba por decreto una policía política, que asesinaba a opositores políticos y consentía masacres reiteradas. 

De ahí la propuesta de un maratónico calendario electoral, cuya compulsión se enfrentaba, conforme se acercaba la fecha de su concreción, a la inapelable evidencia de que Moïse era incapaz de garantizar las mínimas condiciones de seguridad, paz y concordia para realizar algún tipo de comicio, los que fácilmente podrían abrir la caja de pandora, “desamesetar” el ciclo de movilización popular, y volver a colocar en las calles a millones de personas. Sin embargo, lo que nadie podía prever, es que el escenario de elección de algún tipo de estas “soluciones” -la dictadura o la ocupación- por parte de las clases dominantes, se precipitaría de esta manera con un magnicidio y su consecuente vacío de poder.

En este marco, no han de extrañarnos entonces las más recientes declaraciones de algunos jefes de Estado del hemisferio. Ni la del propio Biden, que expresó estar “listo para ir en ayuda de Haití” -un frase que no puede menos que generar consternación en el país-, hasta la mucho más destemplada declaración del presidente colombiano Iván Duque que exhortó a la OEA a intervenir con una misión en Haití de forma urgente para “garantizar la estabilidad democrática e institucional” que el mandatario no puede garantizar en su propio país. Así podemos explicar también la pronta reunión del Claude Joseph con el Core Group, un organismo ad hoc que reúne a la OEA, la ONU, la UE, y a las embajadas de EEUU, Canadá, Brasil y varias naciones europeas, es decir, a todos los actores con intereses políticos, económicos y geoestratégicos en el país. O lo mismo vale para la conversación con el Secretario de Estado norteamericano Antony Blinken sostenida el día de ayer.

Es necesario mencionar que éstos son los mismos actores internacionales que apuntalaron al gobierno de facto de Moïse pese a la acelerada descomposición social y económica del país, y pese a la más completa ruptura del orden democrático. Los mismos inductores del caos organizado en esta auténtica política de río revuelto, son los que ahora pretenden saldar la crisis de forma pretoriana, presentándose como garantes del orden y la democracia. No sería raro que comencemos a escuchar, de nuevo, conceptos tan remanidos del arsenal conceptual colonialista como los del “intervencionismo humanitario”, la “responsabilidad de proteger”, la “no indiferencia”, las “amenazas inusuales y extraordinarias” o el peligro a la “seguridad nacional de los Estados Unidos”. 

Una transición, ¿pero hacia dónde?

Como sugerimos, la crisis política en Haití no comenzó con el asesinato de Moïse, aunque su muerte la lleve a un nuevo punto, quizás, de no retorno. La ruptura del orden democrático implica que no haya actores legalmente constituidos capaces de asumir una transición legítima, al menos que se construyan grandes acuerdos sociales y políticos, algo que la oligarquía, la burguesía importadora y los EE.UU. no parecen dispuestos a hacer. El caso de Claude Joseph es elocuente, autodesignado ahora como presidente interino evocando el artículo 149 de la Constitución. Es necesario mencionar que se trata de un primer ministro de facto, elegido de forma unilateral por Moïse, no ratificado -como exige la carta magna- por un Parlamento que de hecho no existe. Incluso se trata de un ex primer ministro de facto, dado que días antes de morir Moïse había nombrado a un sucesor de Joseph, el abogado Ariel Henry, hoy virtualmente desplazado de la escena pública. Quien sí podía asumir una sucesión legal era el presidente de la Corte de Casación, René Sylvestre, pero este falleció hace pocas semanas por coronavirus.

Frente a este vacío de poder, y frente al doble filo de las políticas de shock, pareciera que sólo la reaparición del factor movilizacional podría incidir en una resolución que no sea aún más regresiva. Las fuerzas nacionales, populares y democráticas han ganado en capacidad de articulación, han generado espacios unitarios como el Frente Patriótico Popular, han desarrollado programas y cursos tentativos de acción, pero son aún organizativamente débiles, y su capacidad de incidencia es escasa sin la presencia de gente en las calles. Solo su reaparición y la construcción de algo así como un cerco de visibilidad y solidaridad con Haití, pueden impedir que el país vuelva a ser aplastado por una larga dictadura militar o por una luctuosa ocupación internacional. 

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jueves, 8 de julio de 2021

La inviabilidad del neoliberalismo en América Latina. [Cuando al pan se le empiece a llamar pan y no pepinillos en vinagre con algo de eco colorín como verde botella, y la política se entienda como defensa de intereses concretos y deje de ser su esencia el trompeteo semántico, y por supuesto, cuando sepamos y entendamos -sobre todo los trabajadores, que somos la inmensa mayoría de población- la formulita formulera formulín de Marx: g´ = p / o´ + 1, veremos que el capitalismo (hemos quedado que al pan hay que llamarle pan) a partir de la crisis de 2008 se convierte en algo materialmente inviable en el tiempo y por tanto tiene que ser sustituido por un sistema más desarrollado y perfecto como es el socialismo para que el desarrollo social e histórico no se detenga y evitar que este se convierta en regreso social e histórico (insisto, hemos quedado que al pan hay que llamarle pan). Por tanto, no es que sea inviable en Latinoamérica, sino en Latinoamérica, en Villa Plin del Empujón, en Bilbao, que es barrio de mi pueblo y en toda tierra de garbanzos y en la tierra donde no haya garbanzos, porque es un modo de producción histórico que ya ha cumplido la función histórica que tenía encomendada y no porque a mí no me guste o me deje de gustar. Yo de este asunto he hablado mucho con Dios –Dios y yo hicimos la mili juntos -¡hostias que bien nos lo pasábamos!- y desde entonces tenemos muy buena relación, y como Dios lo puede todo, menos hacerme a mí guapo y simpático, yo le doy la tabarra a ver si por un por si acaso me hace el milagro de abrirnos los ojos a los trabajadores, pero claro –y conste que en esto yo le doy la razón a Dios-, es lo que él me dice: “hasta los mismos santorales me tienes, Manolo –bueno, Él dice que hasta los mismo cojones lo tengo, pero yo no he querido poner estas palabras en boca de Dios- : las cosas políticas para defender vuestros derechos, si es que los queréis defender son cosa vuestra, que, o las hacéis vosotros o no las hace ni Yo –Yo es Dios-. No por nada, sino porque España es reino de Felipe VI y no mío y yo no me meto en las cosas de otros reinos que no quiero líos. Así que, por favor, que sea la última vez que me vienes a pedir cosas que yo os deje caer del cielo, porque en otro caso te voy a mandar a tomar por donde amargan los pepinos – en realidad Dios dice que me va a mandar a tomar por el culo si no dejo de pedirle esto y lo otro, pero tampoco quiero poner estas palabras en boca de Dios-. Estas son cosas vuestras que os las tenéis que ventilar como podáis sin esperarlas porque sí de nadie, ni de dirigentes políticos ni de mi Santa Madre –Dios se refería en este punto a María Santísima- Que lo tenéis que aprender por vosotros mismo. Que cuesta un huevo y la yema del otro, por supuesto, pero que lo tenéis que aprender por vosotros mismo. Y ya vale. A la mierda la política. Hablemos de lo nuestro: ¿Te acuerdas de Caballo Loco, el Brigada que nos empaquetó una semanita de Prevención por aquellos dos trinques de más que le dimos a la garrafa del vino que dejó alguien en un rincón de la Compañía? ¡Hijo puta!”].

 

La inviabilidad del neoliberalismo en América Latina


Por Hedelberto López Blanch 

Fuentes: Rebelión

07.07.2021

La enorme y hasta ahora incontrolable pandemia de Covid-19 ha puesto de manifiesto la inviabilidad del sistema neoliberal implantado en varios países de América Latina a principios de la década de 1980.

Con servicios de salud públicos precarios muchas naciones de la región se han visto imposibilitadas de atender a la mayoría de sus pobladores que no pueden pagar una adecuada atención médica lo cual ha provocado la muerte de más de un millón de personas en el área y que además, no han podido vacunarse porque los gobiernos no tienen capacidad monetaria para comprar las vacunas anticovid.

Como consecuencia directa se han perdido millones de empleos por el cierre de comercio, servicios, empresas e industrias con el consecuente incremento de la ya enorme pobreza en que vivía la región antes de comenzar la pandemia.

El sistema neoliberal que impulsó las privatizaciones de fábricas, edificaciones, tenencia de tierras, servicios esenciales como agua, salud, electricidad, educación, enriqueció a unos cuantos mientras no ha sido capaz de dar la mínima respuesta alentadora a los habitantes afectados por la epidemia.

Bajo estas condiciones, el director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder informó que el impacto de la pandemia sobre el mercado laboral fue cuatro veces superior al de la crisis económica de 2008, y la comparó con un cataclismo.

Dijo que para muchos la situación laboral durante la covid-19 ha sido de molestia, tedio, frustración y para otros, miedo, pobreza, supervivencia.

El mundo laboral, enfatizó, esta mal preparado contra la pandemia al igual que los sistemas de salud y remarcó que la recuperación sería desigual si la tendencia actual continúa.

En 2020 y principio de 2021, los cuentos de hadas sobre las bondades del neoliberalismo tuvieron un fuerte revés al producirse dramáticos escenarios populares en países como Colombia, Chile, Perú, Brasil, Honduras, Haití, Ecuador, Paraguay, Guatemala.

En numerosas calles y ciudades de América Latina, multitudes de hombres, mujeres y jóvenes, han salido a exigir sus derechos ciudadanos; a clamar por un mayor control del Estado y de los gobiernos sobre los servicios y entidades públicas; pedir la repartición equitativa de las riquezas del país para poder alcanzar verdaderos derechos humanos.

Esta realidad se corrobora con una reciente encuesta realizada por el Centro Latinoamericano de Geopolítica (Celag) donde se enfatiza que “el 90 % de los argentinos están a favor de un Estado mucho más presente y activo; en Bolivia este valor se ubica en 75 %; Ecuador y Perú 73 %; Chile 70 % y México 60 %”.   

Índices parecidos se manifiestan entre los ciudadanos latinoamericanos con respecto a la proposición de subir impuestos a las grandes fortunas; garantizar el derecho a la salud y la educación; frenar las privatizaciones; suspender y renegociar el pago de la deuda pública.

Como la crisis esta lejos de finalizar, varios organismos internacionales no esperan que la situación regrese a los niveles anteriores a la pandemia, hasta el año 2023.

El análisis de la OIT asegura que los trabajadores jóvenes son los que más han sufrido la pérdida de empleo, la salida del sector activo o la incorporación tardía al mismo. La tasa de ocupación de los jóvenes de 16 a 24 años disminuyó un 8, 7 % frente al 3,7 % de los adultos y los sectores con mayor afectación son la hotelería y la restauración.

A esto se une que ellos son los primeros en sufrir los recortes de horas laborales y poseen menos experiencia de empleo, además de que 3 de 4 jóvenes trabajan en la economía informal, en especial la agricultura, pequeñas cafeterías o restaurantes, y sus ahorros son sumamente escasos los que prácticamente no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas.

Son precisamente estos sectores juveniles, golpeados con fuerza por las pocas posibilidades que le ofrecen los regímenes neoliberales entronizados en Latinoamérica, los que salen a las calles para exigir mejoras económicas, sociales, laborales y financieras que les permitan disminuir las pésimas condiciones en que subsisten junto a sus familiares.   

El panorama resulta más alarmante al conocerse recientes informes de organismos especializados los cuales indican que la pandemia ha dejado a 28 millones de latinoamericanos y caribeños en situación de pobreza laboral con una tasa de desocupación del 11,1 % este año.

En la región, explica la OIT, laboran en la informalidad 140 millones de personas que representa el 50 % de los trabajadores, o sea, cinco de cada diez se hallan en ese sector, sobre todo en las actividades de comercio al por menor, conocido como venta callejera.

En Perú se estima que alcanza al 68,4 %; Argentina 49,4 %; Chile y Uruguay, 25,4 % y 25,1 %, respectivamente.

Como consecuencia de la pandemia se han exacerbado la informalidad, el empleo precario, la desigualdad y la ausencia de programas de protección para la mayoría de los trabajadores.

América Latina, aseguran la OIT y el Banco Mundial, sigue siendo la región más afectada en el mundo y sugieren que el empleo debe estar en el centro de la recuperación económica. Pero la conclusión real es que el sistema neoliberal ha fracasado al ampliar las desigualdades entre ricos y pobres así como llevar hambre, miseria, desatención médica y educacional a millones de personas.  

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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sábado, 3 de julio de 2021

Lecciones de la Revolución Cultural ¿Dónde está el socialismo en Venezuela? [¿Que Venezuela no es lo que nos han dicho que es? Vaya, vaya, vaya que aquí no hay playa. Pero benditos míos, si la casita de uno con sus ventanitas mirando a la calle y todo no se la barre uno se queda sin barrer. Que sí, que en las próximas elecciones yo voy a votar al que regala cucuruchos a rebosar de mogollones del entornal pletórico, pero que como no me barra la casa –que es a lo que yo voy- se queda sin barrer, ¿o es que no ven que aquí no hay playa? Vaya.]

 

Lecciones de la Revolución Cultural

¿Dónde está el socialismo en Venezuela?

Fuentes: Rebelión [Imagen: Joka Madruga- CC BY 2.0]

Por Chris Gilbert / Venezuela

03/07/2021 

Rebelión

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

La Revolución Cultural china planteó una serie de cuestiones sobre la construcción del socialismo e intentó (aunque con limitado éxito) resolverlas. Por esa razón su legado sigue siendo relevante en el presente. Alain Badiou ha afirmado que todavía somos contemporáneos de 1968. Ciertamente las cuestiones planteadas entonces sobre cómo construir una sociedad igualitaria –principalmente en China– siguen siendo relevantes. Están a la orden del día, la izquierda no puede esquivarlas y cualquier proyecto socialista de la actualidad necesita retomarlas, regresando implícitamente a ese momento turbulento. Por supuesto que hacerlo significa ir contracorriente, pues la mayor parte de la gente acepta la idea de que la Revolución Cultural no solo fracasó, sino que no tuvo ningún sentido y por tanto no merece la pena estudiarla.

Una lección relevante de la experiencia revolucionaria china que condujo a la Revolución Cultural es que la construcción de una sociedad socialista no puede dejarse en manos de algún tipo de lógica automática (ya sea el ingenio de la historia, la necesaria progresión de las etapas históricas o la correspondencia entre las crecientes fuerzas productivas y las relaciones productivas superiores que supuestamente le suceden). La proclamación de la Revolución Cultural, con su audaz llamamiento a la rebelión popular contra el poder establecido, supuso el reconocimiento de que no puede confiarse en que el curso automático de la historia o cualquier otro tipo de mano visible o invisible vayan a conducirnos al socialismo. En su lugar se precisa una experimentación y una agitación continuas. Eso es el equivalente práctico de lo que Alessandro Russo llama el materialismo de la excepción de Mao, que se basa en la “invención subjetiva” e implica saltar de la teoría a la práctica y viceversa, una y otra vez.

Esto nos lleva a Venezuela. El difunto Hugo Chávez fue un decidido experimentador, llegando al punto de resultar molesto. Estaba comprometido con el fomento de nuevas formas de efervescencia popular y decidido a modificar continuamente las reglas de un juego en el que el desarrollo integral de las masas era tanto un medio como un fin. Chávez se detenía con frecuencia en sus discursos para decir: se me ocurre que deberíamos intentar esto. Muchas veces lo hacía en sus intervenciones televisivas, cuando el presidente lanzaba la idea de que debería existir esta organización comunitaria, o que deberíamos intentar construir esta nueva institución o aquella. Muchas personas, incluso las de izquierda, le criticaban por su falta de constancia en este aspecto. Sentían que debería haber mantenido sus proyectos iniciales, consolidar lo que había empezado antes de pasar a otra cosa. ¿Por qué no consolidar los consejos comunales antes de pasar a las comunas y a las ciudades comunales? ¿Por qué no perfeccionar el funcionamiento de la Universidad Bolivariana de Venezuela para conseguir una educación de calidad antes de iniciar la Misión Sucre (el enorme programa de difusión educativo de nivel universitario que inauguró  inmediatamente después del anterior)?

Romper las reglas

Para el desconcierto de muchos de nosotros, Chávez parecía estar siempre haciendo borrón y cuenta nueva. Algunas personas pensaban que era un improvisador sin remedio y unas pocas incluso insinuaban que su impaciencia formaba parte de un extraño rasgo de su personalidad.  Dejando eso a un lado, y con el beneficio que proporciona ver las cosas en perspectiva, creo que Chávez comprendió que la construcción del socialismo exige una presión constante desde abajo. Aunque ni Chávez ni Mao pueden considerarse en justicia “señores del desgobierno”, ambos eran conscientes de que la lógica que tiende a consolidarse si se deja que las cosas se estanquen es siempre una lógica procapitalista. Esa es la razón por la que debe permitirse e incluso fomentarse que el pueblo se movilice una y otra vez. Mao escribió en una ocasión que la lógica del pueblo es “luchar, fracasar, volver a luchar, volver a fracasar, volver a luchar… hasta lograr la victoria”. El equivalente de esta afirmación fue su sorprendente admisión de que el socialismo probablemente sería derrotado en China. Ante una probable derrota y sin ninguna garantía de éxito, el pueblo necesita luchar siempre: “¡Nunca olviden la lucha de clases!” fue uno de los principales lemas de Mao desde 1962.

Lo que es cierto para los proyectos socialistas en China o en cualquier otro lugar también lo es para el socialismo en Venezuela. El proyecto socialista en Venezuela probablemente será derrotado (tanto por razones internas como externas). ¿Qué implica el reconocimiento de esa probable derrota para aquellos que creen en la construcción del socialismo en este país? Yo diría que reconocer nuestra probable derrota significa que no hay lugar para la complacencia, no hay lugar para vanagloriarse de triunfos pasados y hay poco margen para el espíritu de la “consolidación”. Si no avanzamos, si no removemos las cosas desde abajo, el socialismo será inevitablemente enterrado por la dinámica espontánea de la historia (la dinámica de la historia en un mundo capitalista). Esa lógica espontánea supone cada vez más privatizaciones, más mercantilización y un giro general hacia situaciones que favorecen a la burguesía local (la emergente y la antigua) y al capital internacional.

En Venezuela pueden verse todos estos fenómenos a gran escala, aunque la mayor parte lleguen sin previo aviso. Algunas personas de la izquierda lo consideran una contrarrevolución descarada, una prueba de una restauración capitalista sin cuartel. Por el contrario, yo creo que sería más correcto adoptar una perspectiva histórica amplia y considerar que podríamos estar ante un[a Reacción de] Thermidor. Como sostenía Samir Amin, un Thermidor no es lo mismo que una contrarrevolución, sino más bien una retirada radical de las aspiraciones revolucionarias que no pueden conseguirse de forma inmediata. En Venezuela se ha producido un retroceso de los objetivos más ambiciosos que Chávez planteó en la primera década del siglo XXI. No hay duda de que esto viene condicionado por las tremendas presiones que ejercen las sanciones y otras agresiones externas. Entre los objetivos anteriores que han sido radicalmente aparcados están el socialismo, la democracia participativa y el Estado comunal.

La recuperación del terreno perdido

Podemos mantener la esperanza de que esta marcha atrás sea solo una retirada táctica puesta en marcha con la intención de mantener vivos los objetivos a largo plazo del proceso. En Venezuela, muchos nos preguntamos: ¿Estos objetivos solo se están posponiendo en el Thermidor que atravesamos o se ha producido un giro irreversible hacia la derecha? Se trata de una pregunta casi inevitable ante la aparente ausencia de un horizonte socialista, algo francamente exasperante para la izquierda. No obstante, plantear la pregunta de este modo es problemático. Es plantear un falso sujeto de la “historia” o imaginar un partido o un liderazgo gubernamental capaz de agarrar el timón y reconducir la nave rumbo al socialismo. En mi opinión, el debate anterior debería mostrar la falsedad de ambas perspectivas. Sobre la cuestión del liderazgo, recordemos que, aunque a Mao se le llamó muchas veces el “Gran Timonel”, en realidad la única manera en que podía intentar reconducir el proyecto revolucionario chino hacia el socialismo era agitando a las masas y animándolas a rebelarse, como hizo de modo más sorprendente con la Revolución Cultural.

Entonces ¿cuál es el camino para aquellos comprometidos con el socialismo en Venezuela? Cuando se aproximaba el fin de su vida, Chávez empezó a plantear una pregunta inusitada en relación con los diferentes proyectos en marcha en Venezuela. Y lo hizo en repetidas ocasiones. Cuando estaba de visita en algún proyecto concreto se giraba hacia los allí presentes, entre los que se encontraban por lo general algunos de sus cuadros, y les cuestionaba: “¿Dónde está aquí el socialismo? Creo que con esa pregunta Chávez reconocía que solo si se encontraban esos puntos concretos de rebelión contra el orden existente podría el socialismo avanzar en Venezuela. Recordemos que Chávez ya había tratado de decretar el socialismo mediante la reforma constitucional de 2007, que supuso su primera y única derrota electoral. Presumiblemente esa derrota le llevó a darse cuenta de que el socialismo solo puede construirse promoviendo reiteradamente experimentos concretos al nivel de base. El socialismo no se edificaría mediante decreto, sino solo mediante la práctica y la lucha desde las bases.

En la actualidad, frente a casi una década de Thermidor en Venezuela, creo que deberíamos hacernos esa misma pregunta: ¿Dónde está el socialismo?  Desde luego tiene poca presencia en los principales planes y programas del gobierno, que representan como mucho un desalentador realismo y el espíritu del pragmatismo. En Venezuela, el socialismo deberíamos buscarlo en esos puntos de rebelión contra el orden capitalista existente: en las escasas y siempre acosadas comunas, en los campesinos que continúan ocupando tierras, en el movimiento de pobladores que fomenta los proyectos autoorganizados de vivienda e intenta reconcebir y reconfigurar la vida urbana más allá de la lógica del capital.

Resulta preocupante que la mayor parte de las personas comprometidas con el proyecto bolivariano desde el exterior no parezcan interesados por saber dónde está el socialismo en el país o de si podrá recuperarse. Tal vez nunca les interesó verdaderamente el socialismo, o simplemente piensan confían en que alguna mano invisible pueda llevarnos allí, o sientan que el socialismo venezolano es un fenómeno meramente local que a ellos, como extranjeros, no les involucra. Este último punto de vista es manifiestamente falso pues el socialismo, más que cualquier otro proyecto político, es una empresa compartida e internacional. Adaptando la pregunta de Chávez y combinándola con el requerimiento de Mao de recordar la lucha de clases, creo que deberíamos preguntarnos: “¿Dónde está la rebelión popular contra el orden capitalista en Venezuela?”. Solo planteándonos este tipo de cuestiones podremos empezar a identificar los focos que necesitan ser visibilizados y estimulados en el proyecto venezolano actual.

Chris Gilbert es profesor de ciencias políticas en la Universidad Bolivariana de Venezuela

Fuente: https://www.counterpunch.org/2021/07/02/where-is-socialism-in-venezuela-lessons-from-the-cultural-revolution/

El presente artículo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelión como fuente del mismo

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ULTIMA HORA | BUQUES de LA OTAN HUYEN del MAR NEGRO por TEMOR a CAZAS... [Los trabajadores trabajan; los trabajadores (no Perico el de los Palotes, ni la sociedad civil, ni los amantes de la Patria ni el caballo de Santiago Abascal) con su trabajo crean cuanta riqueza existe (he dicho riqueza que existe no riqueza que disfruten los trabajadores). Caso de España, para no irnos a Corea del Norte, Sur, Este y el Otro: de toda la riqueza que crean los españoles en un año, o sea, el PIB, más del 1,5% catapum chin chin se va para pagar los gastos de la OTAN que el timonel principal del Barco Gordo de la OTAN, por despiste, justo es reconocerlo, se le pone al hombre en la pelotas ir a comprar tabaco en las aguas territoriales de Rusia cuando todo el mundo sabe que allí ni venden tabaco ni venden na (na, como es sabido es la mitad de nada), y es a lo que voy, si hay niños españoles patrios, angelitos míos, que ni siquiera comen bien, claro, claro, hijos de trabajadores, no van a ser hijos de Elena que solo tenía tres hijas, no estaría, como si dijéramos, una migajilla más mejor, que el dinero que se gasta el tío ese de la OTAN en ir a comprar tabaco al quinto coño, se dedicara a unos buenos bocadillos de jamón con tomate para que engorden los niños españoles que hambre no pasan, que tampoco hay por que exagerar, pero que para dormir no cuentas borreguitos. Pobrecillos míos, sino que se lían decir: un bocadillo, dos longanizas, tres huevos fritos con jamón; cuatro fresas con nata…, y que se compre el tabaco en el Estanco de la esquina como todo el mundo y, con su dinero ganado con el sudor de su frente, no con el sudor del de en frente. Total, que un día de estos me pongo a ver si aprendo el habla cristiano para hablar de esto de la OTAN bien clarito, porque yo soy el primero en entender que así, hablando por señas como lo hago ahora, es difícil dar a entender que hace un OTAN comprando tabaco en un charco ruso, aunque el charco se un mar].

viernes, 2 de julio de 2021

Flota rusa del Pacífico realizan disparos de misiles: ULTIMO MINUTO

Federalismo real y federalismo ficticio. [Que leer no afecta a la salud, hacedme caso, afecta a la ignorancia haciéndola recular]

 

El 1 de julio de 1876 fallecía en Berna Mijail Bakunin, uno de los más grandes revolucionarios del s. XIX. Se definió como partidario convencido de la igualdad económica y social, amante fanático de la libertad y buscador apasionado de la verdad.

Federalismo real y federalismo ficticio


Mijaíl Bakunin

El Viejo Topo

1 julio, 2021

¿Es el autogobierno municipal un contrapeso suficiente frente al poder centralizado del Estado? El ilustre patriota italiano José Mazzini… sostiene que la  autonomía de las comunas [1] es suficiente para contrapesar la omnipotencia de una república sólidamente constituida. Pero está equivocado al respecto: ninguna comuna aislada sería capaz de resistir tal centralización; sería aplastada por ella. Para no sucumbir en esa batalla, cada comuna tendría que unirse a las comunas vecinas en una federación para la defensa común; esto es, tendrían que formar entre ellas una provincia autónoma. Además, si las provincias no son autónomas, tendrían que ser gobernadas por funcionarios designados por el Estado. No hay términos medios entre un federalismo rigurosamente coherente y un régimen burocrático… En 1793, bajo el terror, la autonomía de las comunas fue reconocida, pero no se previó que serían aplastadas por el despotismo revolucionario de la Convención, o más bien por la Comuna de Parías, de la que Napoleón fue el heredero.[2]

Unidad social orgánica versus unidad estatal. Mazzini y todos los abogados de la unidad se sitúan ellos mismos en una posición contradictoria. Por una parte, afirman el profundo e íntimo sentimiento de hermandad existente entre este grupo de veinticinco millones de italianos unidos por el lenguaje, las tradiciones, las costumbres, la fe y las aspiraciones comunes. Por otra parte, quieren mantener — o más bien aumentar — el poder del Estado que, según dicen, es necesario para la preservación de esa unidad. Pero si los italianos están tan efectiva e indisolublemente unidos por lazos de solidaridad, sería un lujo o un puro sinsentido forzarlos a la unión. Si, por el contrario, se considera necesario forzarlos a la unidad, ello demuestra simplemente que no se está tan seguro de que estos lazos naturales sean fuertes; demuestra que se miente al pueblo y que se pretende descarriarlo hablándole de unión.

Una unión social, resultado real de una combinación de tradiciones, hábitos, costumbres, ideas, intereses presentes y comunes aspiraciones, es una unidad viviente, fértil y real. La unidad política del Estado es una ficción, una abstracción de unidad; y esto no sólo disimula las discordias, sino que las produce artificialmente allí donde, sin intervención del estado, una unidad viva no dejaría de florecer espontáneamente.[3]

El socialismo debe tener un carácter federalista. Por eso el socialismo tiene un carácter federalista, y por eso la Internacional saludó entusiásticamente el programa de la Comuna de París.[4] Por otra parte, la Comuna proclamó explícitamente en sus manifiestos que no quería la disolución de la unidad nacional de Francia sino su resurrección, su consolidación, así como una real y completa libertada para el pueblo. Quería la unidad de la nación del pueblo, de la sociedad francesa, pero no la unidad del Estado.

Comunas medievales y modernas. Mazzini, en su odio hacia la Comuna de Parías, ha llegado a extremos de puro disparate. Sostiene que el sistema proclamado por la última revolución en Parías nos haría volver a la Edad Media, desomponiendo el mundo civilizado  en cierto número de pequeños centros, extraños e ignorados entre sí. No comprender, pobre hombre, que entre la comuna medieval y la moderna hay una gran diferencia forjada por la hostoria de los cinco últimos siglos no sólo en los libros sino en la moral, las aspiraciones, ideas e intereses de la población. Las comunas italianas eran al comienzo de su historia centros realmente aislados de la vida política y social, independientes unos de otros, sin solidaridad alguna y forzados a un cierto tipo de autosuficiencia.

¡Qué diferentes eran de las que existen en la actualidad! Los intereses materiales, intelectuales y morales crearon entre todos los miembros de la misma nación — o incluso de naciones diferentes — un ideal social de naturaleza tan poderosa y real que todo cuanto hacen hoy los Estados para paralizarlo y destruirlo resulta vano. Esta unidad resiste cualquier ataque y sobrevivirá a los Estados.[5]

La unidad viviente del futuro. Cuando los Estados hayan desaparecido, se desarrollará en toda su majestuosidad, no divina, sino humana, una unidad viviente, fértil y benéfica de las regiones tanto como de las naciones — primero la unidad internacional del mundo civilizado, y después la unidad internacional del mundo civilizado, y después la  unidad de todos los pueblos de la tierra, mediante una libre federación y organización de abajo a arriba.[6]

El movimiento patriótico de la juventud italiana dirigido por Garibaldi y Mazzini era legítimo, útil y glorioso; no porque crease la unidad política, el Estado italiano unificado (al contrario, este fue su error, porque no pudo crear esa unidad sin sacrificar la libertad y la prosperidad del pueblo), sino porque destruyó varios centros políticos de dominación, los diferentes Estados que obstruían violenta y artificialmente la unificación social del pueblo italiano.

Una vez que este glorioso trabajo haya sido llevado a cabo, la juventud de Italia está llamada a ejecutar una tarea aún más gloriosa. Se trata de ayudar al pueblo italiano a destruir el Estado unitario fundado con sus propias manos. [La juventud de Italia] opondrá a la bandera unitaria de Mazzini la badera federal de la nación italiana, del pueblo italiano.

Federalismo real y federalismo ficticio. Hay que distinguir entre federalismo y federalismo.

En Italia existe la tradición de un federalismo regional, que ahora se ha convertido en una falsedad política e histórica. Digamos de una vez por todas que el pasado nunca volverá, y que sería una gran desgracia si reviviera. El federalismo regional sólo podría ser una institución de las nacientes clases aristocráticas y plutocráticas [consorteria], que en relación con las comunas y asociaciones de trabajadores — industriales y agrícolas — sería todavía una oragnización política construida de arriba abajo. Al contrario, una verdadera organización popular comienza desde abajo, desde la asociación y la comuna. En consecuencia, comenzando conla organización de los núcleos inferiores y procediendo hacia arriba, el federalismo se convierte en una institución política del socialismo, la libre y espontánea organización de la vida popular.[7]

De acuerdo con el sentimiento expresado unánimamente en el Primer Congreso de la Liga por la Paz y la Libertad [que se celebró en Ginebra, Suiza, en septiembre de 1867] declaramos ahora:

El principio del federalismo. 1. Sólo hay un camino para asegurar el trinufo de la libertad, la justicia y la paz en las relaciones internacionales de Europa, y hacer imposible toda guerra civil entre los pueblos comprendidos en la familia europea, y es construir unos Estados Unidos de Europa.

  1. Los Estados Unidos de Europa nunca podrán constituirse a partir de los actuales Estados europeos, teniendo en cuenta las monstruosas diferencias existentes entre sus respectivas
  2. El ejemplo de la extinguida Confederación Germánica prueba de una manera perentoria que una confederación de monarquías es una burla, que es impotente para garantizar la paz y la libertad a sus poblaciones.[8]
  3. Un Estado centralizado, burocrático y militar, aunque se denomine a sí mismo republicano, no puede seria ni sinceramente entrar en una confederación internacional. Por su constitución, que será siempre una negación de la libertad en el interior del Estado, de una forma abierta o enmascarada, será necesariamente una permanente declaración de guerra, una latente amenaza a la existencia de los países vecinos. Basado esencialmente sobre un acto previo de fuerza, sobre la conquista o sobre lo que en la vida privada se llama robo con alevosía — un acto bendecido por la Iglesia, consagrado por el tiempo, y por tanto transformado en un derecho histórico, que se basa en esta configuración divina de la violencia trinufante como derecho exclusivo y supremo —, todo Estado centralizado constituye como una negación absoluta de los derechos de todos los demás Estados, a los que reconoce en los tratados que forma sólo en vista de algún interés político o debido a su propia
  4. Los Estados adherentes a la Liga deberán encauzar directamente sus esfuerzos a reconstruir sus respectivos países, para reemplazar la antigua organización fundada de arriba abajo sobre la violencia y el principio de autoridad, por una nueva organización que sólo tenga en cuenta los intereses, las necesidades y las afinidades naturales de la población, no admitiendo otro principio que el de la libre federación de los individuos en comunas, de las comunas en provincias, de las provincias en naciones y, finalmente, de las naciones en los Estados Unidos de Europa, y después en los Estados Unidos del
  5. En consecuencia, el absoluto abandono de todo lo que se llama derechos históricos de los Estados; todas las cuestiones relativas a fronteras naturales, políticas, estratégicas y comerciales serán consideradas a partir de ahora como cosas pertenecientes a la historia antigua y vigorosamente rechazadas por los adheridos a la [9]
  6. Reconocimiento del derecho absoluto de cada nación pequeña o grande, de cada pueblo fuerte o débil, y de cada provincia o cada comuna, a una completa autonomía, dado que la constitución interna de tales unidades no es una amenaza para la autonomía y la libertad de sus
  7. Del hecho de que un determinado territorio forme parte de un Estado — aunque se haya unido a ese Estado por su propia y libre voluntad — no se deduce que esté en la oobligación de permanecer para siempre ligado a él. Ninguna obligación perpetua puede ser admitida por la justicia humana, única a quien reconocemos autoridad sobre nosotros, y nunca reconoceremos ninguna obligación que no esté basada en la libertad. El derecho de libre unión, así como el derecho de secesión, son los primeros y más importantes de todos los derechos políticos; faltando estos derechos, una confederación sería simplemente una centralización disfrazada…
  8. La Liga reconoce la nacionalidad como un hecho natural, que tiene incontestable derecho a existir y a desarrollarse libremente; pero no lo reconoce como un principio, porque cada principio debe poseer el carácter de la universalidad, mientras la nacionalidad es un ahecho exclusivo y aislado. El llamado principio de las nacionalidades, tal como ha sido propuesto en nuestros días por los gobiernos de Francia, Prusia y Rusia, e incluso por muchos patriotas alemanes, polacos, italianos y húngaros, es sólo un derivado de la reacción y se opone al espíritu de la revolución. Al ser un principio altamente aristocrático, que llega al extremo de despreciar los dialectos locales de la población analfabeta, negando implícitamente la libertad y la autonomía real de las provincias, y que está desprovisto del apoyo de las masas, cuyos intereses reales sacrifica en nombre del llamado bien público, este principio expresa sólo los pretendidos derechos históricos y ambiciones de los Estados. En consecuencia, el derecho de nacionalidad sólo puede ser tomado en consideración como un resultado natural del principio supremo de la libertad, y deja de ser un derecho desde el momento en que se sitúa contra o fuera de la libertad .[10]
  9. La unidad es la meta hacia la cual tiende la humanidad irresistiblemente. Pero se convierte en algo funesto y destructivo para la inteligencia, la dignidad y la prosperidad de los individuos y los pueblos cuando se constituye excluyendo la libertad, bien sea por la violencia o por la autoridad de cualquier idea teológica, metafísica, política o económica… La Liga sólo puede reconocer una clase de unidad : la constituida libremente por federación de las partes autónomas en una única totalidad de forma que esta última, al dejar de ser la negación de los derechos e intereses particulares y el cementerio donde se entierran todos los bienes locales, se convertirá, por el contrario, en la fuente y confirmación de todas esas autonomías y bienes. La Liga atacará entonces vigorosamente a toda organización religiosa, política, económica y social que no esté cimentada sobre este gran principio de libertad. Sin este principio no puede haber ilustración, ni prosperidad, ni justicia ni humanidad (10).[11]

Tales son, entonces, los desarrollos y las consecuencias necesarias del gran principio del federalismo. Tales son las condiciones necesarias de la paz y la libertad. Las condiciones necesarias, sí; pero ¿son las únicas? No lo creemos así.[12]… La abolición de cada Estado político, la transformación de la federación política en una federación económica, nacional e internacional. Ese es el objetivo hacia el que Europa en su conjunto se encamina en la actualidad.[13]

El federalismo de los Estados sudistas estaba basado sobre una odiosa realidad social. En la gran confederación republicana de Norteamérica los Estados sudistas eran, desde la proclamación de la independencia de la república americana, Estados eminentemente democráticos y federalistas, hasta el punto de clamar por la secesión. Y, sin embargo, al final han atraído sobre ellos la condena de todos los partidarios de la libertad y la humanidad por  su inicua y sacrílega guerra contra los Estados republicanos del Norte, donde estuvieron a punto de derrocar y destruir la mejor organización política que el hombre ha conocido.

¿Cuál es la causa principal subyacente a este extraño hecho? ¿Es una causa política? No, la causa tiene un carácter absolutamente social. La organización política interna de los Estados del Sur era en muchos aspectos más perfecta, más completamente en armonía con el ideal de libertad que la organización política de los Estados del Norte. Pero esta magnífica estructura política tenía su lado oscuro, como las repúblicas de la antigüedad: la libertad de los ciudadanos estaba fundada sobre el trabajo forzado de los esclavos.[14]

Los brotes de igualdad producidos por la revolución francesa. Desde que la revolución llevó a las masas su Evangelio — no el místico sino el racional, no el celestial sino el terreno, no el divino sino el humano, el evangelio de los derechos del hombre — y tras proclamar que todos los hombres son iguales, y que todos los hombres tienen derecho a la libertad y a la igualdad, las masas de… todo el mundo civilizado, despertando gradualmente del sueño en el que estaban sumidas desde que el cristianismo las drogara con su opio, empezaron a preguntarse si ellas también tenían derecho a la igualdad, a la libertad y ala humanidad.

El socialismo: expresión explícita de las esperanzas nacidas en la Revolución Francesa. Tan pronto como esta cuestión fue planteada, guiado por su admirable sensatez y por su instinto, el pueblo se dio cuenta de que la primera condición de su emancipación real, o de su humanización, consistía por fuerza en un cambio radical de su situación económica. La cuestión del pan de cada día era justamente la primera cuestión, pues, como Aristóteles señaló, para pensar y sentirse a sí mismo libre, para hacerse humano, el hombre debe estar liberado de las preocupaciones de la vida material. Esto lo saben muy bien los burgueses, tan vociferantes en su clamor contra el materialismo de un pueblo a quien predican las abstinencias del idealismo, porque predican con la palabra y no con el ejemplo.

La segunda cuestión que se le planteaba al pueblo era la del descanso después del trabajo, condición indispensable de la humanidad; pero el pan y el ocio no pueden obtenerse nunca sin una transformación radical de la sociedad, y esto explica por qué la Revolución, impulsada por las consecuencias de sus propios principios, dió origen al Socialismo.[15]

 

Notas

[1] Bakunin se refiere a las communes del derecho administrativo francés, que son las divisiones territoriales más pequeñas, esto es, el equivalente a nuestros municipios o ayuntamientos. Conservo la traducción literal por considetaciones de uniformidad, con el fin de traducir igual «la comuna de París», por ejemplo, y «el poder de las comunas» [N. del T.]

[2] Federalismo, socialismo y antiteologismo; edición rusa, volumen III, pág. 128; edición francesa, volumen I, pág. 16-17n.

[3] Carta circular a mis amigos de Italia, R V 191-192; F VI 385.

[4] Bakunin se refiere aquí a la Comuna de 1871, que no hay que confundir con la Comuna de 1793, mencionada más arriba en este mismo capítulo (Nota de Maximoff)

[5] Ibid., R V 192. 4.    Ibid., 192.

[6] Ibid., R V 193; F VI 387-389.

[7] Federalismo, socialismo y antiteologismo; R III 127. 7.

[8] Ibid., 128.

[9] Ibid., 129.

[10] Ibid., 129-130.

[11] Ibid., 130.

[12] Federalismo, socialismo y antiteologismo; R III 130; F I 15-21.

[13] El oso de Berna y el oso de San Petersburgo; F II 57.

[14] Federalismo, socialismo y antiteologismo; R III 131 et seq.; F I 21-22. 14.

[15] Ibid., R III 136; F I 33-35.

Fuente: Portal libertario Rebeldealegre.

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