sábado, 12 de junio de 2021

Podemos inicia su IV Asamblea con el miedo a desaparecer, ya no hay Vistalegre

 

Podemos inicia su IV Asamblea con el miedo a desaparecer, ya no hay Vistalegre


INSURGENTE.ORG / 12 junio 2021

Tres personas postulan para dirigir Podemos tras la dimsión del líder Pablo Iglesias. Fernando Barredo, Esteban Tettamanti y la dictada por el aparato, Ione Belarra. Tras la segura elección de Belarra, les queda el desafío de «asaltar los cielos» con una escalera cada vez más menguada. Se ha pasado de una presencia importante en las movilizaciones (y 72 diputados) a la casi irrelevancia en muy poco tiempo. Su todavía presencia en el gobierno disimula un final que ellos mismos ya conocen.

Lo cierto es que podemos surgió de las protestas del 15M y en poco tiempo ha sido amortizado, cuando no cooptado por el sistema. Sus previsiones son a la baja de un modo constante y el doble juego de estar en el gobierno pero oponerse en algunos temas, no parece ser la mejor estrategia. La figura de Iglesias salió achicharrada del ejecutivo y de su propio partido en un intento de salvar algo del naufragio. Lo cierto es que no se cumplieron las expectativas y aunque su deriva a lo politicamente correcto de la mano de la socialdemocracia, no impidió un acoso vergonzante de la prensa de derechas, que trata a la organización como lo que no son, un peligroso grupo de extrema izquierda. El «Sí se puede» se demostró que era una farsa, dentro del capitalismo, de sus normas y exigencias, no se puede. Con parches y reformas, y de la mano del PSOE, no se asaltan los cielos, ni siquiera los infiernos.

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viernes, 11 de junio de 2021

Universidades colaboradoras del militarismo: La inmensa mayoría. [Yo creo que la mejor arma de defensa masiva, dabute tío, es el pensamiento crítico, claro que para pensar por sí mismo hay que aprender a pensar, o sea, que hay que diferenciar lo pensado de lo creído, y esto no es llegar y enchufar. Lo siento mucho, hay que aprenderlo. Fíjense si es difícil que son muchos los que cargados de títulos universitarios envueltos en los cien mil y un honores laureados, pobrecitos míos, todavía no saben distinguir la creencia de la idea. Y, claro, que en esto no me vengan con tontadas: ¿la situación actual de qué es consecuencia? ¿Es consecuencia de lo que yo digo, o es consecuencia de que la sociedad está regida por los principios y leyes establecidas por los dichos cargados de títulos y laureles y aplicados si preciso fuera o fuese por las fuerzas de seguridad del Estado? Y me parece el más prístino acto de heroísmo nacional, después del que realizan todos los días los peones de albañil: el entendimiento por parte de los trabajadores del proceso de la creación del valor, o sea, dicho así entre nosotros: quién coño crea la riqueza, cómo se crea esa riqueza y cómo se distribuye esa riqueza. Esto también hay que aprenderlo, lo siento mucho. Y me parece también que una de las formas más caras de traicionar a la Patria (patria viene de patrimonio no de la sublimación ideal de virtud alguna) es seguir pagando más de 1,5% de toda la producción anual que producen los trabajadores -he dicho trabajadores, no se me vaya a entender mal ahora- de España a los Ejércitos de la OTAN, porque la OTAN según tengo entendido no es ningún Barrio o Ciudad Española, ni siquiera Barrio de Bilbao, que ya es decir.]

 

Universidades colaboradoras del

 militarismo: La inmensa mayoría




Por Juan Carlos Rois,  

 Tortuga

KAOSENLARED

11.06.2021

El ministerio de Defensa se ha vuelto muy activo en afianzar la colaboración de las universidades con sus intereses, particularmente la difusión del pensamiento militarista, eso que ellos llaman la «cultura de la defensa».

De este modo, podemos decir que la práctica totalidad de las universidades tienen suscritos acuerdos de colaboración y convenios con Defensa, ya sea para realizar jornadas y actos de promoción del ideario de defensa, ya para homologar enseñanzas a militares con estudios serios y facilitar su titulación universitaria, o para la realización de prácticas en centros militares, y en último lugar, para «colaboraciones» e «investigaciones» que suelen acabar en ensayos hagiográficos sobre espadones variopintos, p y loas a hazañas guerreras cual si fueran la quintaesencia que explica todo lo que somos y nuestro destino en lo universal, que dijo el otro.

Este colaboracionismo de la burocracia universitaria con el Ministerio de Defensa es absolutamente acrítico y complaciente y bien merece una difusión lo más amplia posible porque, mucho me temo, es también desconocida en las comunidades universitarias y va siendo hora de que les pase factura a nuestras flamantes autoridades académicas y de que el estudiantado, de algún modo, pida explicaciones o se oponga a esta invasión del militarismo en la universidad.

Casi todos ellos afirman que no conllevan compromisos económicos, o que estos se concretarán en convenios específicos por cada actividad, con lo que se oculta el manejo de dinero que comportan, lo que no quiere decir que no exista carga económica, pues el sólo uso de los espacios, dedicación de personal, publicaciones, etc. es evidente que no salen del aire.

He de advertir que los últimos meses de este año la publicación de convenios de colaboración del Ministerio de Defensa con las diversas universidades está siendo frenético. Dichos convenios se publican, cuando menos, en el Boletín Oficial de la Defensa, publicación de periodicidad casi diaria que, dicho sea de paso, me tiene algo molido de tener que mirarlo con tanta frecuencia y donde, además, aparecen otras lindezas, como las retribuciones «extra» a los militares que se van de operaciones de injerencia militar al exterior, o las convocatorias de nuevas lazas de soldados y marineros, o las ayudas de Defensa para vacaciones militares, empresas que quieren entrar en las ayudas CONVERT a la i+d militar, himnos (con letra y fanfarria en partitura) de los distintos cuerpos, encomiendas de gestión y otros guisos militares la mar de curiosos.

De modo que voy a dedicar esta entrada en el blog de Tortuga a difundir los convenios de colaboración universitaria que he ido encontrando y que, según creo, siguen vigentes. No recojo todos, sino los que he detectado más o menos en el último año o año y medio. He excluido los convenios (que también los hay) con el ministerio de Universidades (por ejemplo para la gestión de la base antártica militar o para la colaboración institucional), con el Consejo de Universidades o con otros organismos coordinadores. Probablemente se me habrán pasado, casi estoy seguro de ello, unos cuantos, pero para muestra de lo abrumador y escandaloso del colaboracionismo de las universidades con el militarismo vale.

Andalucía.

Almería
Córdoba
Otro de Córdoba para cubrición de équidos
Otro para prácticas en el INTA
Otro para prácticas
Centro Universitario de Estudios Superiores de Sevilla
Otro con la misma universidad
Universidad deGranada
Huelva
Internacional de Andalucía
Málaga
Pablo Olavide
Otro en la misma universidad
Universidad de Sevilla para prácticas en el INTA
Sevilla para prácticas en el tribunal Militar
Sevilla para colaboración mutua
Otra con la misma para postgrado https://ssweb.seap.minhap.es/doccon…

Aragón

Universidad San Jorge
Otro con la misma
Zaragoza para la cooperación en el campo de la docencia
Zaragoza para ubicar un centro universitario de la defensa
Otra para colaboración mutua

Asturias

Oviedo para actividades docentes

Canarias

Las Palmas de Gran Canaria

Cantabria

Universidad de Cantabria

Castilla y León

Universidad de Burgos
Universidad católica Santa Teresa de Jesús de Avila
Universidad Europea Miguel de Cervantes
Universidad de León para establecer una cátedra militar
Universidad de León para prácticas
Otro de la misma
Otra de la misma para desarrollo de prácticum
Otra de la misma
Universidad de Salamanca
Valladolid

Castilla-La Mancha

U. de Castilla-La Mancha para trabajos de doctorado en el INTA

Cataluña

Universitat Rovira i Virgili

Comunidad de Valencia

Alicante
Católica San Vicente mártir
Cardenal Herrera
Universidad Europea de Valencia para debates
Otro con la misma
Universidad de Valencia
Otro con la misma
Otro con la misma
Otro para actividades de debate

Euskadi

Deusto para prácticas )
Deusto para actividades de interés mutuo

Extremadura

Universidad de Extremadura para servicios de cubrición de équidos
Otro para facultad de medicina

Islas Baleares

Universidad de las Islas Baleares
Otro para la conservación de la flora

Galicia

Universidad de A Coruña
Otro con la misma para la cátedra Jorge Juan
Otro de la misma
Universidad de Vigo
Otra con la misma

La Rioja

U. de la Rioja, convenio de colaboración para realización de actividades docentes y de difusión
Universidad internacional de la Rioja

Madrid

Alcalá de Henares
Otro con la misma
Otro de la misma para prácticas
Antonio de Nebrija
Autónoma de Madrid
Carlos III
Otro de la misma para prácticas de derecho
Universidad de Comillas
Complutense para un master propio militar
Complutensepara la cátedra de derecho militar
Complutense para cátedra almirante Juan de Borbón
Francisco de Vitoria
Otro con la misma para prácticas
Fundación Universitaria San Pablo CEU
Otra de la misma para promover la cultura de la defensa
Otra en la misma para promover la cátedra Elcano
Politécnica de Madrid
Otra en la Politécnica de Madrid
Un tercer convenio con esta universidad
Rey Juan Carlospara prácticas académicas
Otro con la misma
Otro con la misma para la cátedra Francisco Villamartín
Otra con la misma para fomentar la inserción de los soldados
Otra con la misma de colaboración con el Centro Universitario de la Defensa

Murcia

Convenio de colaboración con la Universidad de Cartagena
Católica San Antonio
U. Murcia, para la defensa de patrimonio
Politécnica de Cartagena
Politécnica de Cartagena para prácticas

Navarra

Universidad de Navarra

UNED

Convenio para enseñanzas a presos militares
Convenio marco de colaboración

Universidad Internacional Menéndez Pelayo

Convenio de colaboración 2020

https://www.grupotortuga.com/Universidades-colaboradoras-del

 

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La inteligencia artificial o la humanidad teledirigida

 

La inteligencia artificial o la humanidad teledirigida


Rebelión|  

Fuentes: laizquierdadiario.com

09.06.2021


Publicado por la editorial Caja Negra en 2020, Eric Sadin, nos presenta La inteligencia artificial o el desafío del siglo. Una obra en donde realiza un fuerte cuestionamiento al actual desarrollo de la IA, señalándolo como una amenaza para la humanidad y sus instituciones. ¿Cuáles son los riesgos de delegar en las máquinas aspectos inherentes al quehacer humano? ¿Está la democracia liberal amenazada por una tecno-ideología? ¿Nos gobierna un Leviatán algorítmico? Estas y otras preguntas son las que va a intentar responder el autor del libro en cuestión.

Reconocido por sus críticas filosas a los distintos fetiches de la tecnología digital y la IA, Eric Sadin es una de las personalidades más destacadas y renombradas entre los que estudian las relaciones entre tecnología y sociedad. Sus trabajos y escritos se han concentrado en el intento de armar un diagnóstico de la contemporaneidad y sus prácticas en función del impacto que los artefactos tecnológicos producen en la humanidad. Siendo este el más político de sus últimos libros, el autor intenta sentar las bases de una ética contra la inteligencia artificial o ética de la responsabilidad y a la vez advertirnos del riesgo de delegar nuestra capacidad de raciocinio a una computadora presuponiendo un natural “orden algorítmico de las cosas”.

El tecno-logos

Para Sadin las tecnologías digitales han producido un cambio muy profundo en nuestra forma de percibir la realidad. Específicamente lo que plantea es que con el desarrollo de los sistema computacionales, fuimos desplazando nuestro criterio de evaluación y diagnóstico a los softwares, dotándolos de “una singular y perturbadora vocación: la de enunciar la verdad” [1].

De la misma forma que la antigua palabra griega logos era utilizada para referirse a la razónpalabra o sentido hoy, para el autor, vivimos en una era donde rige el tecnó-logos. Por primera vez en la historia de nuestra especie dotamos a los artefactos del poder de enunciar, más rápido y mejor, el supuesto estado de las cosas. Según Sadin este poder constituye la primera característica de lo que él llama “inteligencia artificial” y que además determina todas las funciones que le son asignadas. Esto es muy interesante porque a partir de este momento “las ciencias algorítmicas” toman un camino antropomórfico que busca atribuir a los procesadores cualidades humanas, de poder evaluar situaciones y sacar conclusiones de ellas. Para el autor entramos literalmente a “la era antropomórfica de la ciencia”.

La IA rodea nuestra existencia bajo muchas formas que van desde dispositivos computacionales (smartphones, chatbots, GPS, etc.) conectados a los seres y las cosas del mundo (voces, textos, automóviles en movimiento, etc.), los que a su vez son reducidos a expresiones matemáticas-binarias que facilitan su administración algorítmica. Se dice “inteligente” porque sus partes intentan imitar algún aspecto de la inteligencia humana (determinar la mejor oferta de zapatillas en todo el mercado del calzado o la ruta automovilística más corta para llegar a casa, por ejemplo) pero esto no deja de ser una mera reducción, ya que no hace más que seccionar una parte de la inteligencia humana y la maximiza. En ese sentido la IA es la vanguardia de punta de lo que Sadin llama “tecnologías de lo exponencial”. La IA es un recorte de la inteligencia humana maximizada, recorte que está lejos de poder pensar (de conjunto) como una persona. Pero se le dio la autoridad para que su diagnóstico se considere como verdadero.

Lo digital surge como una forma de peritar “lo real” de una forma más fiable que nosotros mismos. Esto se puede apreciar cotidianamente en los buscadores de internet, en la medicina, en la administración financiera que además autoriza créditos personales, las redes sociales, en las aplicaciones de GPS y hasta en la justicia por medio de fallos y video vigilancia. Y es en ese sentido que “Toma forma un estatuto antropológico y ontológico inédito que ve como la figura humana se somete a las ecuaciones de sus propios artefactos con el objetivo prioritario de responder a intereses privados y de instaurar una organización de la sociedad en función de criterios principalmente utilitaristas” [2].

Criterios utilitaristas que sutilmente se fueron instaurando en nuestro sentido común cotidiano hasta convertirse en una nueva doxa (opinión) acrítica de los beneficios de la “revolución digital”. Una revolución que terminó volviendo a poner en el horizonte “la ideología del progreso” que finalizará con el advenimiento de un régimen acabado de perfección.

Ahora bien, hay que decir que los artefactos (de cualquier tipo) no son derivados de ningún orden natural de las cosas, sino que son el producto de la acción humana y que interfieren en los asuntos de los humanos. Para Sadin IA no es diferente, no hay ningún camino inevitable que haya llevado a la IA a convertirse en la prótesis de nuestras elecciones, sino que hay un criterio (político) utilitario de maximización exponencial en las decisiones que relegó el tiempo humano de la comprensión y la reflexión.

La mano invisible automatizada

Como resaltamos más arriba, según Sadin, la tecnología y sus diferentes manifestaciones en la forma de artefactos son fruto de una ideología. Dicha ideología no nace de un repollo, sino que tiene un origen específico. En el caso de la “interpretación robotizada” de la realidad, surge de lo que Sadin definió como “una fantasía tecnocientífica que data de la posguerra y se ha convertido hoy en un axioma económico y antropológico que pretende construir una gobernanza indefinidamente dinámica y sin fallas de los asuntos humanos”. Si bien Alan Turing inventó la primera computadora de análisis y cálculo (que permitió a los aliados codificar la información encriptada de los nazis y su máquina Enigma), el objetivo era acumular información para guiar al usuario a la mejor opción. A partir de la Guerra Fría y la amenaza de los misiles nucleare, los sistemas de defensa pasaron a indicar directamente qué acción se debía llevar a cabo.

Para Sadin en la misma forma que los economistas clásicos, como Adam Smith, apelaron a una metáfora fantástica para justificar determinados fenómenos del capitalismo en el siglo XIX (el ejemplo más conocido es la mano invisible que regula los mercados) hoy vivimos en un mundo que nos quiere vender el concepto de que una “mano invisible automatizada” es la responsable de la robotización y automatización del mundo contemporáneo, como si no hubiese interés políticos y económicos que lo estuvieran desarrollando e imponiendo. Los dos ejemplos técnicos que toma Sadin como paradigmáticos para ilustrar esto son los “drones de combate” y el “brazalete de Amazon”. Un artefacto puede matar con precisión a kilómetros de distancia, el otro puede controlar milimétricamente los movimientos de un obrero en un depósito, también a kilómetros de distancia.

El escenario que se abre para Sadin frente a este tipo de nuevas situaciones es un conflicto de racionalidades ya que un tipo de racionalidad técnica como es el tecno-logos apunta a instaurar modos de existencia cada vez más sometidos a esquemas racionales que favorecen el apogeo de estructuras asimétricas de poder.

El mito originario

El fundamento principal que tiene la racionalidad técnica para justificar su supremacía radica en un mito muy antiguo, conocido como la neutralidad de la técnica que por cierto predomina desde el momento en que dicho axioma ideológicamente orientado permite hacer abstracción de los intereses en juego y de las intenciones de todo tipo que se materializaron en sus dispositivos.

Este mito de la neutralidad de la técnica, nos dice Sadin, también toma forma en la imagen mesiánica de los “emprendedores visionarios” que impulsaron la informática moderna. Personajes como Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckenberg o Elon Musk son presentados a la población por medio de sus autobiografías como seres iluminados, tocados por la “mano invisible” de la inspiración, presentando sus productos como fruto de su fervor creativo individual y revistiéndolos de una “inocencia virginal” lejos de cualquier responsabilidad por el mal uso de sus productos. Pero la única realidad es que hay que ser muy ingenuo para creer que el surgimiento de la PC (Steve Jobs) se debió a la iniciativa de un joven en la cochera de sus padres que con una soldadora de estaño en una mano y una plaqueta en la otra. En el relato oficial se ocultan los intereses económicos que dictaron la trayectoria de las investigaciones en ese sector, las características y la naturaleza del complejo tecnocientífico californiano y estadounidense de la época, o las luchas industriales que comenzaron a enfrentar los diferentes fabricantes de PC. Pensar eso sería como afirmar que la revolución industrial del siglo XVIII en Inglaterra surgió porque un carpintero inglés llamado James Hargreaves inventó la primera máquina hiladora (La Jenny) en 1764.

Pero volviendo a la informática, podemos afirmar que la vocación original de la misma era crear un instrumento para aumentar el control en la administración de las cosas. En ese mismo sentido, Sadin ve que en la digitalización creciente de la sociedad también se le suma el de la digitalización de las administraciones, hoy capaces de recolectar directamente los datos, de tratarlos y de ofrecer nuevos usos de aquí en adelante; por lo tanto, lo que estaríamos viviendo sería también la “transformación digital del Estado”: el “Estado se piensa de ahora en más como una “plataforma” [3].

La IA representa antes que nada un poder dinámico de organización, lo que muy pronto supo capturar al mundo de las empresas, mientras que también es un poder dinámico de gobernanza. Se está imponiendo un nuevo modelo de sociedad. Estaría dotada de poderes homeostáticos, pretende permitir a todos salir ganando y estaría manejada por sistemas en un número cada vez más extenso de sus engranajes. En esa dirección, Sadin ve en el Neoliberalismo una ideología rabiosamente individualista que reduce toda forma de vida a las “lógicas orgánicas del mercado”. Como “ya lo había afirmado Margaret Thatcher en su época: ‘La sociedad no existe’” [4].

Para Sadin el potencial aletheico de la IA llegó en un momento de avanzada del neoliberalismo a nivel global que produjo grandes crisis políticas y económicas que luego devinieron en crisis de representatividad. “En nuestro período confuso, quisiéramos que la inteligencia artificial, consciente o inconscientemente, se ocupara de resolver gran cantidad de nuestras dificultades. Cuanto más ingobernable es la sociedad, más pretendemos otorgar a una tecnología el cuidado de gobernar nuestras existencias” [5].

Según Eric Sadin “Fukuyama se equivocó”, el fin de la historia no habría surgido de la caída del Muro de Berlín en 1989 y del triunfo planetario del liberalismo político y económico, no. El fin de la historia se consumará hoy en favor de la generalización del uso de la inteligencia artificial. El fin de la voluntad que define nuestras existencias. Un nuevo régimen de la verdad blindado por fakenews y posverdad estaría emergiendo.

La “i” del Phone y su giro antropológico

Según el autor, actualmente entramos a una era de “posprogramación”, en el sentido de que el orden y el funcionamiento de los dispositivos electrónicos ya no están condicionados por un lenguaje de programación específico sino que lo condiciona a propia interacción con el mismo. La “i” del iPhone presupone la fusión del Individuo en la máquina, desde los sistema operativos amigables hasta el mouse que nos permite desplazarnos por la pantalla, son prótesis informáticas que generalizan la interfaz táctil instaurando una relación basada en una mayor cercanía.

Para Eric Sadin la IA no representa solamente una tecnología más, sino que literalmente encarna una “tecno-ideología”. Una ideología que “permite que se confundan los procesos cerebrales y las lógicas económicas y sociales que tienen como base común su impulso vitalista y su estructura conexionista altamente dinámica” [6].

El neoliberalismo y su individualismo fomentaron la atomización del sujeto humano a su expresión más mínima, su cerebro. La época actual ya no hace eje en el sujeto en sí, en el ciudadano, sino en la mínima expresión de una persona como son sus impulsos y reacciones cerebrales. El “tecno-liberalismo” convirtió al cerebro humano en el fetiche de la comprensión y demostración de la realidad. Sin ir muy lejos, varias disciplinas actuales han agregado el prefijo “neuro” a su campo para darle un lustre científico (verdadero). Llegamos a hablar de “neuromanagement”, de “neuropolítica”, o incluso de “neuroeducación”. Toda una fascinación por la “plasticidad cerebral” que presupone un orden natural de las cosas que se ve reflejado en su uso aplicado: educación, defensa, administración, justicia, etc. Para Sadin, literalmente el “cerebro” se convirtió en la nueva “mónada humana” [7].

Para Sadin, actualmente el tecno-logos está creando un “nuevo régimen de verdad”. Pero volvemos a caer en la ya clásica y conocida pregunta filosófica ¿Qué es la verdad? En ese sentido, para el autor Occidente ha atravesado varios estadios de lo que se entiende por verdad o episteme a lo largo de su historia. Surgió la verdad revelada con el monoteísmo. Después pasó por el Platonismo y su sana desconfianza a las sombras de las cavernas. Luego Aristóteles nos dio una primera definición de la verdad al plantear la “adecuación con lo real”. Tomas de Aquino problematizó la dualidad de la verdad y su acceso a ella a partir de distinguir lo espiritual de lo racional. Descartes en el siglo XVIII proclamó la certidumbre del cogito por la prueba del método y las cadenas de razonamiento. Nietzsche, identificó el principio de la verdad en relación al respeto obligado de la moral. Y finalmente cierra el desarrollo del concepto de verdad con la definición de Michel Foucault y su teoría de los “juegos de verdad” en donde el poder se encuentra en la posesión del saber.

Según Sadin, “nunca” un régimen de verdad se había impuesto de esta manera en la historia., Y no por su fuerza de seducción o por su influjo coactivo, sino por la producción de adecuaciones que damos por sentado que son las más apropiadas. Hay un poder de revelación que promete ejercer su ingenio desde el menor detalle de nuestra existencia hasta las situaciones colectivas como ninguna otra instancia tutelar simbólica lo había podido hacer hasta ahora.

Lo que se quiere presentar en el libro no es un desacuerdo con las herramientas, sino con respecto al espíritu de la técnica que está predominando y que alimenta un tipo específico de racionalidad: una razón instrumental extrema. En ese mismo sentido lo que Eric Sadin busca denunciar o alertar es que hoy hay un cambio en el estatuto de la noción de poder, literalmente entramos a una Controlcracia: No es el miedo al Leviatán hobbesiano lo que controla a la sociedad moderna. Tampoco los dispositivos de control foucaultianos, ya que no se trata de vigilar sino de conmover en los comportamientos. “Hoy pasamos del estado de la individualización, que caracteriza en gran parte a la modernidad en la posguerra, al estadio de la penetración de los cuerpos y las cosas” [8].

Para Sadin se pone menos énfasis en la justicia y más en los mecanismos de control en la forma de la administración automatizada. Hay menos control estatal y más “monitoreo algorítmico”, por medio de los datos cruzados gracias al Big Data. Para el autor, literalmente hoy vivimos a través de tecnologías de la administración de la vida y la previsión. Pasamos del “fetichismo de mercancía” al “fetichismo de instante mejor gobernado”. No hay “poshumanidad” sino humanidad materializada, incubada y teleguiada desde servidores.

La “Doxa” técnica o el gobierno de los números

Con la llegada del neoliberalismo, a comienzos de la década ochenta, el fenómeno doble de la presión de la competencia y de la flexibilización de los códigos del trabajo favoreció un principio que después se generalizó muy rápidamente: hacer externas ciertas actividades. Nace la tercerización con el objetivo de reducir costos. “Estos métodos se vieron facilitados por la digitalización de los registros contables relativos al funcionamiento de los tercerizados que permitieran tener una visión detallada de sus prácticas” [9]. La IA procede en sí misma mediante comparaciones. Su base descansa en la codificación binaria que recorta los elementos en unidades mínimas.

Para Sadin, en el mundo de la ideología “Tecno-liberal”, la equivalencia se vuelve un fetiche. La naturaleza de una tecnología basada en el cálculo comparativo se confunde con un objetivo económico que pretende poner en comparación cualquier cosa con cualquier otra, a fin de hacer intervenir permanentemente un criterio de competencia y de extraer en cada operación, el margen de beneficio más amplio. Vemos cómo los sistemas proceden a la medición de los desempeños del personal a través del seguimiento del uso de sus computadoras para registrar todo gesto y movimiento, lo que permite que se establezcan cartografías granulares y evolutivas. El management actual determina cada vez más objetivos a corto plazo firmando en general contratos cada vez más precarios que cuando llegan a término, serán objeto de nuevas licitaciones que presentarán a las agencias de empleo para volver a comparar a los individuos y seleccionarlos para nuevas tareas temporales.

Los individuos deben ser movilizables en todo momento y, cuando llega el momento, deben movilizarse ellos mismos para realizar los objetivos que se les asignan. Surge un beneficio de la intercambiabilidad continua de los seres. A cada uno de nosotros se le asigna una suerte de “rating” y trabaja, le guste o no, consciente o inconscientemente, para hacer subir este rating y entonces capitalizarlo. Según el autor somos como una “mónada nómade”.

Para Sadin entramos a una era de la antropología de lo comparativo y como consecuencia llegamos al clímax de una relación utilitarista con lo real. Sadin afirma que vivimos en el mundo ideal que Jeremy Bentham (creador de la estructura de vigilancia panóptica que luego Foucault analizó en su libro Vigilar y Castigar) pensó para nosotros: un mundo en donde la utilidad prevalece antes que cualquier otra consideración. “El dogma de la ‘mano invisible’ que hoy habría alcanzado un estadio automatizado, toma ahora la forma de una verdad instituida. Trabajaría perpetuamente para el interés de todos y cada uno de nosotros, y nos haría entrar en el mejor de los mundos posibles o en un ‘paraíso artificial’ llamado a imponerse a todo instante.” [10]. Un “paraíso artificial” garantizado por algoritmos y artefactos ideológicamente “neutrales”.

A modo de cierre

Para Eric Sadin, la humanidad se encuentra teledirigida y no es consciente de eso. En ese sentido lo que propone es la elaboración de una teoría crítica sobre internet: “No, no necesitamos ‘pensadores de Internet’ sino un pensamiento sobre la digitalización del mundo, su automatización a largo plazo total, y todas sus consecuencias en nuestra existencias. Pero probablemente estemos alcanzando en este punto una suerte de techo de cristal de la conciencia ‘crítica’ predominante” [11].

Es por ese camino que Sadin considera que se puede revertir la situación, creando una “ética de la responsabilidad que se preocupe por el modo en el cual nuestros principios, los fundamentos de nuestra humanidad y nuestra civilización, están en vías de ser erradicados” [12].

Para Sadin, la salida “racional” a esta tecno-encerrona que se despliega sobre la sociedad es una “ética”, pero de la acción que se movilice en las calles por “defender la preservación de nuestros datos personales y a recurrir sin descanso a la ‘ética’” [13]. Según él “No hay que apelar a una ‘convergencia de luchas’ sino a una simultaneidad de operaciones llevadas adelante en los múltiples lugares donde deban ocurrir e inspiradas por principios comunes” [14]. La pregunta del millón sería como hay que hacer para que surjan esas “múltiples operaciones” y que lleguen a cumplir su objetivo civilizatorio. Bueno, la respuesta que nos ofrece Sadin es más confusa que esclarecedora ya que apela a un tipo de organización clandestina de corte anarquista fundada en Francia por el año 2000 llamados el “Comité Invisible” los cuales predicen un colapso del capitalismo que fomentará “el motín organizado” [¡!] [15]. Esto es muy llamativo, viniendo de un pensador que llama a “no coordinar luchas” o que directamente llama a no hacer huelga y protestar como “neoluddista” [16]. Al final del libro aparece lo que Sadin propone como modelo de organización política para comenzar esta resistencia ética; esos serían los “Grupos de información de las prisiones” como los que creó Michel Foucault en 1971. Su idea es organizar una intolerancia activa que permita “zonas a defender” para hacer intervenir a la “jurisprudencia cuando lo juzguemos necesario” [17]. Todo el análisis que presenta Sadin en su libro es un desarrollo extensivo y exhaustivo donde nos muestra cómo la IA se fue desarrollando a lo largo de la historia para que finalmente tome la forma que conocemos hoy.

Sadin, está explicando el momento de la historia en la que nos encontramos, pensándolo en relación al pasado, presente y el tecno-futuro por venir, pero desde una perspectiva de laboratorio o si se quiere simplemente crítica. Es como si fuese un geólogo. Explica las capas sucesivas que forman nuestro suelo, cada capa define las condiciones de posibilidad de un cierto tipo de pensamiento que ha triunfado durante un determinado período de tiempo. Pero no nos cuenta lo más interesante de todo esto, que sería: a partir de qué condiciones se ha constituido cada tipo de pensamiento; cómo o por qué los seres humanos pasamos de un tipo de pensamiento a otro. Para poder hacer posible eso hubiese sido necesario hacer intervenir a la praxis, es decir a la Historia.

Si bien el libro de Eric Sadin presenta un análisis agudo sobre las nuevas formas de control social y productivo a partir de la IA, su análisis tiene muchos espacios en blanco o preguntas sin responder. Cómo por ejemplo: al principio de la nota vimos como Sadin muestra y desarrolla los intereses que hay detrás de esta “mano invisible automatizada” que se nos presenta como parte de un desarrollo natural de la tecnología, pero en ningún momento aclara o define qué sectores sociales, específicamente, son los que se ven beneficiados por este “tecno-logos” y por otro lado qué sectores sociales son los que se vería afectados por los mismo. En ese sentido queda difuso o poco claro a quién estaría intentando interpela con su propuesta. No tiene distinción ni limitación.

Por último, tampoco queda definida la relación entre el “tecno-liberalismo” y la “razón instrumental extrema” ya que no queda claro dónde poner el eje del problema: en las máquinas surgidas de un espíritu de época que quiere cosificar a los seres humanos y convertirlos en apéndices de sus fusibles, o en un sistema político-económico utilitario que busca maximizar las ganancias a costa del aumento del deterioro y empobrecimiento de la calidad de vida de los trabajadores bajo la forma de la precarización laboral más extrema.

Desde la época de Karl Marx a la actualidad la tendencia histórica es al aumento de la productividad, que gracias a la máquinas y el desarrollo técnico, cada vez se produce más en menos tiempo, pero eso no representó una disminución de las jornadas laborales sino que al contrario, cada día los empresarios buscan como absorber hasta el último minuto de la vida de los obreros en los tiempos de trabajo.

El desafío por lograr es poder romper las relaciones sociales capitalistas para así lograr que ese menor tiempo de producción logrado por la tecnología, se traduzca en que la humanidad cada vez tenga que utilizar menos energías para producir lo que necesita para subsistir. Y así finalmente poder liberarse del yugo del trabajo para poder desplegar su tiempo y fuerzas en el pleno desarrollo de las capacidades humanas como es el ocio creativo, el arte, la ciencia y la cultura. Sin mencionar lograr establecer una relación más equilibrada y sana con la naturaleza.

NOTAS AL PIE

[1] Eric Sadin, La inteligencia artificial o el desafío del siglo, Buenos Aires, Ed. Caja Negra, 2020, p. 17.
[2] Ibídem, p. 21.
[3] Ibídem, p. 208.
[4] Ibídem, p. 213.
[5] Ibídem, p. 214.
[6] Ibídem, p. 70.
[7] En la filosofía moderna, a partir de Leibniz con su Monadología, el concepto de mónada se aplica a la idea de un “átomo espiritual” o la manifestación más mínima e indivisible del espíritu humano.
[8] Ibídem, p. 225.
[9] Ibídem, p. 182.
[10] Ibídem, p. 202.
[11] Ibídem, p. 274.
[12] Ibídem, p. 277.
[13] Ibídem, p. 290.
[14] Ibídem, p. 289.
[15] Ibídem, p. 289.
[16] Ibídem, p. 136.
[17] Ibídem, p. 310.

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/La-inteligencia-artificial-o-la-humanidad-teledirigida?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter

 

La Dictadura del Algoritmo

jueves, 10 de junio de 2021

Nace «Alianza Verde», un nuevo partido en el seno de la coalición Unidas Podemos impulsado por López de Uralde. [Bueno, pues aquí les presento a lo que tiene todas las pintas de un Nuevo tuli tuli de la política para no solucionar ningún problema de los trabajadores sino para empeorar lo que ya está mal y anuncia que mañana estará peor que hoy, porque por supuesto, hay que dar por hecho que este Nuevo tuli tuli no será ni de izquierdas ni de derechas, puede incluso que no sea ni de los de arriba ni de los de abajo sino un j, p, q, r necesario para no cuestionar el sistema capitalista que por su naturaleza es el origen, en primer lugar de la alienación social, de la pérdida de conciencia del ser humano de sí mismo. ¿Qué esto suena a chino? ¡Naturalmente!, es que está escrito en chino. Veamos, qué ecología, ecologi, ecolojota me va usted a solucionar si no erradica el problema del que procede que son las relaciones de explotación económicas, políticas e ideológicas impuestas por el modo de producción capitalista (que no me extraña que esto no se entienda, porque es que yo escribo en chino, pero no en chino mandarín, que ese al fin y al cabo puede ser entendido, sino en chino chuli de pura cepa carco-ecolojota). Pero me quiere usted decir, señor verde que te quiero verde, ¿qué verde le va a echar a mis paisanos arroceros del bajo Guadalquivir para evitar la salinidad del río si no cambia las relaciones de producción capitalistas?, (que yo sigo a lo mío, al chino puro y duro), o qué chufletazo verderín le va meter a los “pastos” de Toledo (un pacto es otra cosa) para no vaciar los fondos los de la Seguridad Social, propiedad privada como siete plaza de toros de los trabajadores en los bolsillos del capital? Y no me diga que el señor Soro, o Soros, o Sorelín, que es uno de los mayores capitalistas del mundo que dale que te pego lo firmemente que le zumba a la ecología con sus financiaciones, de una forma u otra se beneficiará de los fondos privados de pensiones, porque es que como me lo diga al punto le digo que te he calao bacalao. Y yo que no tengo porque ser menos que nadie en eso del chupi-chupo inventando partidos, me les voy a inventar uno chorreando verde por todas las esquinas que lo voy a llamar que si quieres que te cuete un cuento, que les va a quitar el hipo. Ecológicamente lo juro, que pa´chulo yo ]

 

Nace «Alianza Verde», un nuevo partido en el seno de la coalición Unidas Podemos impulsado por López de Uralde

López de Uralde: «Hace 10 años algunos de los que estamos hoy aquí decidimos dar un paso porque el discurso ecologista no estaba en la discusión política. Desde entonces, hemos conseguido que las cuestiones ambientales estén hoy en la discusión política […] La crisis ecológica es de prioritaria importancia para la humanidad. El cambio climático no es el único elemento que debe preocuparnos, afrontamos también una crisis de biodiversidad, que nos deja cada vez más solos y más vulnerables».

López de Uralde, durante la presentación de proyecto

Como un partido más dentro de la Confederación Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, Juantxo López Uralde, ha fundado Alianza Verde junto a antiguos dirigentes de Equo, partido que también creó en 2011, para reforzar el espacio ecologista dentro del espacio confederal de Unidas Podemos, pero que acabó migrando a Más País.

«Creemos necesario que la pata verde sea uno de los elementos troncales dentro de Unidas Podemos», ha explicado Uralde durante la presentación de la nueva formación, que ha añadido «ahora, entendemos que se da la circunstancia de que la recreación de Podemos es también un buen momento para ajustar el espacio verde», en clara referencia a la Asamblea de Podemos Vistalegre IV.

Uralde ha aclarado que «tras la salida de Equo de la coalición, nunca se ha dejado de hacer ecologismo ni de impulsar las políticas verdes desde Unidas Podemos».

Le acompañan en el proyecto Carmen Molina, quien fuera diputada de Unidas Podemos en el Parlamento de Andalucía, o Julià Álvaro Prat, secretario autonómico de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana.

Alianza Verde se presenta este jueves en Madrid, en el espacio Ecooo de Lavapiés.


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miércoles, 9 de junio de 2021

Valencia antigua. La Albufera, imágenes de 1944 y 1948

USA-CUBA. ¡Un momento…! Un momento que me estáis liando y a mí no me lía ni mi padre. ¿Pero esta va del capital USA y añadidos colateralmente y subsiguientes contra todo el pueblo de Cuba menos los fugitivos de riñón cubierto aparcados en Miami y otros sitios? O esto va de que los USA le meten candela a todo vicho viviente que se menea contra sus interés o que los cubanos, menos los fugitivos dichos y servidores pagados, dicen: ¿Mire, señor USA, que no nos dejamos pisar ni por usted ni por nadie, sabe usted. Se entera o no se entera, o prefiere que se lo diga cantando? Pues venga, ligerito, aclárenme esto, que tengo cosas que hacer. Y ahora que caigo, una recordativa como quien no quiere la cosa, como si se me cayera sin querer: ¿Recuerdan ustedes cuando el amigo USA intentó boicotear el Gaseoducto NORD STREAM 2 que vende a los europeos el gas a un precio menor que el que quería encasquetarnos por el alma la abuela el susodicho amigo USA pero que no pudo? Pues, eso. A ver si nos vamos aclarando.

 

“Frente a la nueva maniobra en el Parlamento europeo, salgamos a las calles el 23 de junio a pedir el fin del bloqueo a Cuba”

Diario octubre / 09.06.202:

Les ofrecemos este comunicado conjunto de las organizaciones de ambos movimientos en el Estado español: el de los colectivos de solidaridad con Cuba y el de la emigración cubana.

Un reducido grupo de miembros de las derechas del Parlamento europeo, en línea con la política de Washington y en coordinación con los grupos extremistas de la ultraderecha cubanoamericana, presentará en los próximos días, en la Asamblea Plenaria del Parlamento Europeo, un punto relativo a la Situación Política y los Derechos Humanos en Cuba, para lograr una condena institucional contra la Isla.

Es un nuevo intento de manipulación de la realidad cubana con un claro objetivo: enrarecer, entorpecer y hacer fracasar el actual Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación Unión Europea-Cuba, que tanto irrita a quienes apuestan por regresar al régimen de condicionamientos y sanciones de la extinta y fracasada Posición Común sobre Cuba de la UE.

Esta iniciativa se produce unos días antes de la previsible victoria de Cuba, el 23 de junio, en la Asamblea General de Naciones Unidas, y su fin es evidente: empañar el respaldo a Cuba de la Comunidad Internacional en pleno -en la última ocasión, el resultado fue de 187 votos contra tres- en la exigencia a EEUU de poner fin al bloqueo económico, financiero y comercial sobre la Isla.

El Movimiento de Solidaridad con Cuba y el de la Emigración cubana están haciendo llamados constantes a las instituciones de la Unión Europea, para que esta siga profundizando las relaciones con La Habana, mediante instrumentos como las Rondas de Diálogo sobre Derechos Humanos, que abordan, en igualdad, respeto y reciprocidad, la situación de DDHH en ambos enclaves.

Más de cien organizaciones solidarias que respaldan la campaña “Unblock Cuba!” presentan estos días una carta a la Comisión europea y a otros altos cargos de la UE, en la que les solicitan una interlocución activa con el gobierno del presidente Joseph Biden, para el levantamiento de las sanciones y el fin del bloqueo a Cuba, y les piden un reconocimiento de la cooperación médica solidaria de Cuba, desarrollada en territorio europeo durante la actual pandemia.

Además, cerca de 300 representantes de la sociedad civil europea han apoyado una petición para que la UE active ocho medidas concretas de cooperación con la Isla, en materia de inversión y desarrollo económico, intercambio científico, cultural y académico, y cooperación al desarrollo.

Instamos al citado grupo de miembros de la Eurocámara a que, con la misma celeridad que han orquestado esta maniobra, denuncien las violaciones sistemáticas, flagrantes y masivas de DDHH por parte de Israel contra la población palestina, por parte de Marruecos contra el pueblo saharaui, o por parte de EEUU en su territorio y en tantos otros lugares del mundo. A que apoyen la denuncia internacional por la represión en Colombia, causante de decenas de muertes y centenares de desapariciones, en las últimas semanas. Y a que no olviden que la Unión Europea tampoco es terreno inmaculado en materia de DDHH.

Y, si de verdad tienen algún interés en el cumplimiento de los DDHH en Cuba, activen todos sus mecanismos de influencia para poner fin al bloqueo que sufre el pueblo cubano, reforzado en los últimos cuatro años con 242 nuevas sanciones de asfixia a su economía, y que impacta de manera brutal en las condiciones de vida de la población civil.

Finalmente, hacemos un llamado a la ciudadanía para que el próximo día 23 de junio miércoles (el 19 en algunos lugares, como Catalunya), mientras en la ONU se produce la citada votación contra el bloqueo, acuda a las decenas de concentraciones que se han convocado en el Estado español y en otros lugares del mundo, para decir bien alto: “Biden, escucha al mundo: Unblock Cuba!”

Federación de Asociaciones de Cubanos Residentes en España “José Martí” (FACRE)

Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba (MESC)*

*Las organizaciones del MESC son, en estos momentos:

  1. Asociación Almeriense solidaria con el pueblo Cubano
  2. Asociación Andalucía – Cuba (puente de cooperación para el Desarrollo Sostenible)
  3. Asociación Camilo Cienfuegos Cuba-Aragón
  4. Asociación de amistad con Cuba Camilo Cienfuegos de Dénia
  5. Asociación de Amistad con Cuba Miguel Hernández de Alicante
  6. Asociación de Amistad Hispano Cubana Bartolomé de las Casas de Madrid
  7. Asociación de Amistad Hispano Cubana Bartolomé de las Casas de Sevilla
  8. Asociación de Amistad Hispano Cubana de Málaga
  9. Asociación de amistad hispano-cubana Julio Antonio Mella de Madrid
  10. Asociación de Amistad Rioja Cuba
  11. Asociación de amistad y cooperación con cuba La Gran Piedra de Granada
  12. Asociación de Amizade Galego-Cubana Francisco Villamil
  13. Asociación de Cultura Popular Estrella Roja
  14. Asociación de iniciativas solidarias  Alhucema de Morón (Sevilla)
  15. Asociación de Solidaridad con Cuba Vilma Espín San Lúcar de Barrameda (Cádiz)
  16. Asociación de Solidaridad Toledo-Cuba “Antonio Maceo”
  17. Asociación de Solidaridad y Cooperación al Desarrollo Ernesto Guevara de Torrejón de Ardoz
  18. Asociación Hispano Cubana Paz y Amistad de Avilés
  19. Asociación Lázaro Cárdenas
  20. Asociación Maximiliano Tornet de Huelva
  21. Asociación Pablo de la Torriente Brau de Alcobendas-San Sebastián de los Reyes
  22. Asociación para la Cooperación Internacional Patrice Lumumba
  23. Asociación Provincial de Jaén Amistad con Cuba Indio Naborí
  24. Asociación Valenciana de Amistad con Cuba José Martí
  25. Associació d´amistat amb Cuba Pep Linares d’Alcoi
  26. Casa de Amistad Baleares-Cuba
  27. Casal Cubà de Sabadell
  28. Casal d’Amistat amb Cuba de Badalona
  29. Casal d’Amistat amb Cuba de Barcelona
  30. Casal d’Amistat amb Cuba de Lleida
  31. CESC de Madrid
  32. Colectivo 26 de Julio de Madrid
  33. Comité Antiimperialista de la Región de Murcia
  34. Comunistes de Catalunya
  35. Cosal-Murcia y Entrepueblos Murcia
  36. Defensem Cuba
  37. Euskadi Cuba
  38. Frente Antiimperialista Internacionalista
  39. Izquierda Unida (IU)
  40. Marx Madera
  41. MediCuba España
  42. Mollet amb Cuba
  43. Hermanamiento Nou Barris-El Cerro Cuba
  44. Partido Comunista de España (PCE)
  45. Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)
  46. PCE (m-l)
  47. Plataforma de Solidaridad con el Pueblo Cubano de Granada
  48. Rincón Cubano Granma de Torrelavega (Cantabria)
  49. Sociedad Cultural Cubano Andaluza José Martí de Sevilla
  50. Sodepaz
  51. Sodepaz Andalucía

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¡Izquierda, ja´mía! Despierta que camarón/camarona que se duerme se lo lleva la corriente. ¿Pero bueno, que coño hago yo aquí hablando de izquierda si no existe? Es imprescindible y más en estos momentos, pero no existe. Perdonénme este lapsus, que ha sido sin querer, que lo que mola es el centro del centro del centro, pero de centro. Vamos, como quien dice centro.

 

Antes de que sea demasiado tarde (del

 15M al 14M)

Lo llaman resiliencia; y no lo es. La herencia recibida es una tragedia a la española. Pero nunca un destino manifiesto. Si no se nos pasó el amor.

Por Rafael Cid 

KAOSEN LA RED

Publicado el 9 Jun, 2021


<<No es una crisis; es que ya no te quiero>>

(Pancarta en la Puerta del Sol. Mayo 2011)

Camino del ocaso, y cuando se cumple un decenio del alumbramiento de la comunidad moral que cobijó el 15-M, la memoria viva de aquella radiante experiencia podría ayudar a neutralizar la distopia total que proyecta la nueva normalidad de la era covid.

Diez años después de la irrupción de la multitudinaria protesta de los indignados en la España urbana, siguiendo la estela de las movilizaciones ciudadanas surgidas en otras latitudes, la perspectiva ha cambiado radicalmente de rumbo. Donde antes había camaradería física y emocional; alegría de vivir; solidaridad orgullosa; creatividad social; esperanza en la mejora; percepción de autoestima, autonomía de la experiencia; empatía intergeneracional; y afectos y cuidados entre propios y extraños; hoy domina un revés de perfil deshumanizador, ingrato y receloso, que se articula sobre un sentimiento de profunda inseguridad y dependencia ajena. De aquella utopía que casi acariciábamos con la punta de los dedos hemos pasado a la inquietante sima de un infortunio que nos mortifica como la peste. Los lodos de 2020 no provienen de los vientos de 2011. Estamos ante la crónica de un fracaso jamás anunciado. Un agujero negro cuyo turbio enigma conviene descifrar para saber si solo nos encontramos ante una década perdida, una recaída coyuntural, o ante el doloroso parto de una regresión caníbal que ha venido para quedarse.

Empecemos sin rodeos, por la necesaria autocrítica. Para deslindar la inevitable tendencia a la autocomplacencia que implica la posición interesada del observador sobre lo observado (su punto de vista). En términos absolutos, el anarquismo organizado fue una nota marginal durante el estallido del 15M de 2011, y tampoco se superó en mérito frente a los innumerables y bárbaros estragos del 14M de 2020. No así en términos relativos. Porque en ambos ciclos han sido notorios los comportamientos de estima, cooperación, asistencia y apoyo mutuo desplegados por la gente (personas y grupos) ante los acontecimientos sobrevenidos. Incluso cabría decir que ni falta que hacia ese protagonismo libertario, porque lo importante era precisamente lo que devino espontáneamente. Que fuera la dinámica de la misma ciudadanía, sin tutelas ni tonsuras, la que se abriera al magma solidario. Pero si creo que la escasa incidencia de la Idea debe atribuirse a procesos mentales disfuncionales respecto a lo que la ética emancipadora exigía.

Falló en el movimiento quincemayista, quizá porque una cierta <<superioridad moral>> mal entendida (Gabriel Kuhn dixit) hizo recelar de un activismo antiautoritario que había ganado las calles sin tributar a ninguna primogenitura. Y en el caso de los idus de marzo, por esa amalgama identitaria (un cierto aire de familia) que porta el anarquismo militante en el fondo de su mochila. Un tropismo ideológico que le hace sentirse de izquierda, sin más atributos que afirmarse en el combate contra todo lo que huela a lo contrario, derecha o asimilados. Esa pulsión subliminal de pertenencia obró como freno a la hora de disputar la estrategia del poder porque, al fin y al cabo, ahora en el gobierno están <<unos de los nuestros>>. Una lógica que opera solo en oposiciones binarias, jibarizando la natural complejidad de las políticas habilitantes (ergo clichés tipo: <<el enemigo de mi amigo es mi enemigo >> y <<o estás conmigo o estás contra mí>>).

Así contemplado el escenario bifronte de ambas experiencias, la conciencia inconformista devino en asistente involuntario de un bloquismo que procedió como reemplazo del viejo bipartidismo. El aleteo de mariposa de una ambiciosa sociedad civil, al margen del Estado y del Mercado, preñada de oportunidades aunque falible por su humana condición, arrumbó en una mediocre y mezquina reivindicación del fetichismo estatal como refugio existencial. Y el inicial impulso de superación sobre las contingencias de aquella realidad impostada por los rituales de la dominación omnívora fue otra vez reseteado por la amarga severidad de la primaria lucha por la vida. La distancia social de obligado cumplimiento; la profiláctica ocultación del rostro y de sus facciones expresivas; el confinamiento de madriguera y sus dadivosas cuarentenas; los aspavientos sobre las bondades de una comunidad de rebaño; la vacunación obligatoria como viático; el pasaporte sanitario de los circuncidados en la fe como arancel biomédico; el teletrabajo y el e-commerce inserto en la cadena panóptica del neofeudalismo electrónico; el legislar por decreto ley del nuevo despotismo de emergencia con morriña del antiguo plasma; el sentimiento de orfandad colectiva propiciado por el ambiente hostil y depresivo, y el retorno de la jerarquía y lo piramidal en el terreno baldío donde antes crecía la transversalidad y lo horizontal; propiciaron la reconstrucción urbi et orbi del individualismo posesivo y con ello del Leviatán digital en la reserva. Y todo ello se actuó en un contexto tan traumático que casi nadie tuvo noción de pérdida ni gesto de piedad que no viniera predeterminado desde las altas instancias del poder subsumido como ogro filantrópico.

Sociedad pecera

Aunque ni de lejos podemos prever dónde acabara la mutación epocal en marcha, un somero balance de lo ya vivido podría aproximarnos la dimensión de la tragedia en ciernes y a su socaire los valores a los que deberíamos aferrarnos para contener el diluvio que nos hará transitar del Arca de Noé (para un elenco de elegidos) a la infinita pecera donde vegetará en holograma la inmensa mayoría (prescindible) que encarna el mito iniciático de la nueva normalidad. Formas de representación a control remoto que harán olvidar la necesidad de la acción ciudadana para el fortalecimiento de las demandas de una democracia que el Estado y el Mercado, en disciplinado acople, boicotean y reducen a un mero simulacro. Estragados en ese líquido amniótico, resultará prácticamente imposible propiciar espacios de movilización y cercanía al margen de los canales y plataformas de cooptación política, franquiciados desde el podio gubernamental y patrocinados por sus consortes tecnológicos de la inteligencia artificial. El reino de <<no hay alternativa>> acechaba tras la deflagración de la pandemia, y nada indica que la vacuna ofertada suponga un verdadero antídoto que reponga el tiempo de la memoria insumisa y su calor humano. Es la antítesis de El final de la historia y el último hombre que Francis Fukuyama aventuró como definitivo avance civilizatorio en el mejor de los mundos posibles con el triunfo de una democracia estabulada.

En un escalofriante texto publicado al comienzo de la crisis sanitaria, titulado El virus y el mundo del mañana, el ensayista surcoreano Byung-Chul Han alertaba sobre lo que entrañaría el futuro diseñado tras la <<cuarta revolución industrial>>, donde la norma sería el estado de excepción y el asalto a la razón y a las sentimientos vendrían inoculados desde un población zombi satisfecha de su gravidez virtual. Todo ello poniendo como modelo de referencia pionera a la China capitalista-comunista de los dos sistemas (una hybris de la gestión público-privada). La revancha del modo de producción asiático, versión 5G, en el siglo XXI, que se erige como banco de pruebas global para la era poscovid, merecía estos sombríos apuntes por parte del autor citado: <<En China no hay ningún momento de la vida cotidiana que no esté sometido a observación. Se controla cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes sociales […] Nadie se enoja por el frenesí de las autoridades para recopilar datos […] En el vocabulario de los chinos no existe el término “esfera privada” […] Si uno rompe clandestinamente la cuarentena, un dron se dirige volando a él y le ordena regresar a su vivienda […] A la vista de la pandemia deberíamos redefinir incluso la soberanía. Es soberano quien dispone de datos […] Los peligros no acechan hoy desde la negatividad del enemigo, sino desde el exceso de positividad, que se expresa como exceso de rendimiento, exceso de producción y exceso de comunicación […] De algún modo cada uno se ocupa solo de su propia supervivencia>>. El coronavirus ha servido en bandeja la <<doctrina del shock>> para implementar el big data como primera naturaleza, pero el problema hunde sus raíces en la introspección de la servidumbre voluntaria como placebo. Lo señalaba el propio Byung-Chul a comienzos del 2018, un año antes de la expansión de la epidemia: <<Ahora uno se explota así mismo y cree que está realizándose>>.

A caballo de ese distanciamiento autista sujeto-objeto, que toma la forma de alienación simbiótica, se metaboliza una manera de ser y estar ciega y sorda ante las agresiones que el comportamiento personal inflige en el entorno. Con el resultado perverso de obviar la propia responsabilidad en algunos de los problemas que se padecen. Víctimas y verdugos al unísono, el bucle así generado opaca cualquier posibilidad de rectificación de la falsa percepción. La neurosis contemporánea se sublima con recursos de índole supersticiosa utilizando como válvula de escape la experiencia diferida. Bien sea, delegando su ejercicio en representantes (autoridades, gobiernos, partidos, sindicatos, iglesias, influyentes de todo tipo y ralea; etc.) o en un más allá que proveerá la catarsis armonizadora. Eso explicaría, la necia ignorancia acerca de los efectos perversos de los sistemas extractivos y degradantes de producción; la compulsión de un consumo banal; la contaminación de los ríos y los océanos; la destrucción exponencial de los bosques y los territorios vegetales; o la polución atmosférica. Una conculcación que es fruto de la homologación de un concepto de progreso centrado en esquilmar todo lo que contenga valor de cambio y que conlleva de correlato una existencia solipsista.

Derechos con deberes

Al no reconocer más que derechos para sí y obligaciones hacia los que mandan, y casi nunca deberes, mengua la capacidad para valorar la dote recibida al nacer y la necesidad de dejar un legado mejorado al morir. Todo gira en un disfrute entre dos nichos, alfa y omega en las antípodas. La misma desenfadada disposición de la deuda pública, dilapidada como gasto corriente, es un reflejo hormonal de ese desprecio a los que habrán de venir, condenados a sufragar una carga financiera que no han originado. Dinero traído del futuro. Aunque pueda parecer anacrónico, un ejemplo de la condición unidimensional de eso que llamamos <<progreso>> lo encontramos en la decadencia del factor humano entre amplios sectores de la tradicional clase trabajadora. Sin ánimo de simplificaciones ni caricaturizar la realidad, podemos decir que se ha pasado de una Primera Internacional que ponía al mismo nivel derechos y deberes en su declaración de principios (<<No más deberes sin derechos ni más derechos sin deberes>>) a un estamento social que, en buena medida, prima los valores materiales y cuantitativos (económicos, salariales, patrimoniales, sacralización del trabajo forzado, etc.), alimentando el darwinismo social del enemigo. Parafraseando a Bakunin: deberes sin derechos es esclavitud y brutalidad; derechos sin deberes, privilegio y concesión. De ahí la dificultad para construir una alternativa real al sistema de dominación, exclusión y explotación vigente.

No nos enfrentamos a una sutil amenaza, sino a la realidad que troquelará el inmediato porvenir si nadie lo impide. Pero antes hay que <inspirar>> ese alguien. Y en ese sentido la memoria del 15M se muestra todavía como un baluarte ante la barbarie naciente. Lo primero y esencial es establecer los mecanismos de veracidad capaces de alumbrar la indignación y con ella de la esperanza, clausurando ese tórrido periodo de duelo en que nos hemos abismado, para así servir de partera a futuros acontecimientos. El cisne negro, lo que ocurre cuando nadie lo espera. Hoy contamos con la ventaja de haber identificado nuestras limitaciones y los códigos para constituirnos en agentes del cambio social; encarnar la legitimación de la rebelión; despertar significados en mentalidades entumecidas; y traducir la cultura de la libertad y la equidad en consensos de mayorías. Porque, como afirma Manuel Castellls: <<el big bang de un movimiento social comienza con la transformación de la emoción en acción>> (Redes de indignación y esperanza, pág. 30). Para democratizar la democracia.

Lo que ocurre es que el tiempo social no pasa en balde. Nadie se baña dos veces en el mismo río, ni siquiera una, porque mientras uno lo hace deja de ser el mismo río. Tampoco basta con volver a las fuentes. Además, hay que localizar el kayros que haga posible un nuevo punto de ignición, sin perder de vista el potencial del arraigo nómada de aquel 15M pero con los pies en el tipo de sociedad espectral (panóptica y algorítmica) destapada por este pandémico 14M. Nunca como en estos momentos, con un gobierno de coalición de izquierdas, la juventud ha sido tan maltratada y nunca ha estado tan resignada. Los mileniales, una acotación arbitraria para designar a la primera generación pertrechada de habilidades tecnológicas que frisó la mayoría de edad con el siglo, son los que más han sufrido el impacto de la crisis (excepción hecha, en el otro extremo de edad, de los miles de ancianos analógicos que fueron abandonados a su suerte en apartheids de mayores). Sin embargo, con un 40,9% de paro juvenil sobre sus espaldas, la mayor tasa de desempleo de la Unión Europea (UE) incluida la tres veces rescatada Grecia, su indignación no está ni se la espera. Al contrario, con frecuencia se sitúa a la generación JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados) en la diana del vandalismo callejero y los comportamientos egoístas. Bien sea por sus airadas protestas contra la represión de libertades o por hacerla responsable del descontrol de los contagios por las juergas, fiestas y botellones, contribuyendo con esas críticas a la dramatización de la disidencia.

Cuesta entender cómo los grandes perjudicados de ayer que prendieron la protesta del 15M aceptan hoy permanecer pasivos ante una situación aún más desfavorable. Pero como en la obra de Pirandello <<así es si así parece>>. La sociología convencional sostiene que esa parálisis es debida a que aquella crisis señalaba culpables claros y directos, mientras que la actual no se puede personalizar, porque de una pandemia nadie es responsable. Non e vero ma e ben trovato. Es cierto que la pandemia ha venido y nadie sabe cómo ha sido. Pero una cosa es la pandemia y otra muy distinta la gestión de la pandemia. Y ahí si existen autores intelectuales y materiales: quienes tienen el poder y los recursos del mando. No solo porque durante la primera ola España fue uno de los países del mundo con más víctimas, infectados y sanitarios afectados. Es un copia y pega. Según un informe del Banco Central Europeo (BCE), también hemos sido los que menos dinero gastamos contra la crisis de toda la zona euro. Un 1,3% del PIB contra un 4% de media de sus 19 miembros, en su inmensa mayoría gobiernos liberales o conservadores, y casi cinco veces menos que Lituania y Austria. Sin embargo, entre enero y julio de 2020, las autorizaciones de venta de armas aumentaron un 650%, por importe de 22.544,8 millones de euros, más que la suma de 2018 y 2019 juntos (21.493).

Lo llaman resiliencia; y no lo es. La herencia recibida es una tragedia a la española. Pero nunca un destino manifiesto. Si no se nos pasó el amor.

(Nota: Este artículo se ha publicado en el último número de Libre Pensamiento)

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