miércoles, 24 de marzo de 2021

ELEMENTOS ESENCIALES PERO OLVIDADOS DE LA RECONSTRUCCIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA (¿Qué algoritmo utilizará Facebook para no permitir que desde este Blog, El Ojo Atípico, no se pueda compartir ningún artículo, ni siquiera a mi propia cuenta de facebook? ¿Tal flojedad intelectual tiene el sistema que cualquier idea lo puede hacer tambalear?)

 

ELEMENTOS ESENCIALES PERO OLVIDADOS DE LA RECONSTRUCCIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA

Viçen Navarro

 Artículo publicado en el diario Público

 22 de junio de 2020

Resumen de la presentación a la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica del Congreso de los Diputados

 Señorías, la pandemia ha mostrado claramente las enormes deficiencias del Estado del Bienestar español (es decir, los servicios públicos como la sanidad, los servicios sociales, las escuelas de infancia, los servicios de dependencia, las residencias de ancianos, la vivienda social y muchos otros servicios, así como las transferencias destinadas a prevenir la pobreza y la exclusión social, entre otras). Cada uno de estos servicios y transferencias citados están muy poco financiados, en comparación con el promedio de los países de la UE-15 (el grupo de países con un nivel de desarrollo económico semejante de tal comunidad de naciones). En 2018, el gasto público social (que abarca la mayoría de tales servicios y transferencias, junto con educación) fue de un 27,4% del PIB español, cuatro puntos menos del PIB (31,5%) que el promedio de la UE-15 y casi siete puntos menos que Suecia (34,1%), el país con mayor desarrollo social de la UE (y uno de los países más eficientes y competitivos económicamente, como ha tenido que reconocer el Foro de Davos -institución de clara sensibilidad neoliberal-). Lo que estos datos dicen es que nos gastamos casi 50.000 millones de euros menos de lo que deberíamos gastarnos para alcanzar el porcentaje medio de gasto público social de la UE-15 (80.500 millones menos para alcanzar el nivel de Suecia).

Cuantificando los fondos que tendríamos que haber invertido en el Estado del Bienestar para alcanzar el promedio de la UE-15

Este déficit aparece en todos los servicios del Estado del Bienestar. Así, en sanidad, en 2018, el gasto público era de un 6% del PIB, mucho menos que el promedio de la UE[1]15 (7,2%), lo que implica que deberíamos haber gastado al menos 14.400 millones más de euros en tales servicios. Esta subfinanciación explica, en gran parte, la enorme crisis del sistema público sanitario durante la pandemia, el cual claramente se ha visto desbordado, contribuyendo a que se diera la elevada mortalidad debida al coronavirus. El déficit fue incluso mayor en las transferencias de la protección social, en las que se invirtió, en 2018, un 16,9% del PIB, mucho menos que el promedio de la UE-15 (19%) y que Suecia (19,5%), lo cual quiere decir que nos gastamos 25.240 millones de euros menos de lo que deberíamos haber gastado para alcanzar el promedio de la UE-15, y 31.250 millones menos den relación con Suecia. En educación, tales cantidades habrían tenido que ser de 8.415 millones de euros más para alcanzar el porcentaje de gasto de la UE-15, y de 34.865 millones más para alcanzar el porcentaje de gasto de Suecia. En vivienda hubieran sido 1.084 millones de euros más para alcanzar el porcentaje de gasto de la UE-15, y 2.167 millones de euros para alcanzar el porcentaje de gasto sueco. Y en gasto público en cuidados de larga duración el déficit fue de 11.618 millones de euros para alcanzar el porcentaje de gasto de la UE-15 y de 29.045 millones para alcanzar el porcentaje de gasto de Suecia. Y es importante señalar que tal pobreza de recursos incluye también un gran déficit de personal, muy acentuado en los servicios esenciales, ocupados en su mayoría por mujeres, que en España cuentan con escaso poder adquisitivo, trabajo inestable y mal remunerado, y con una elevada tasa de temporalidad.

La urgente necesidad del 4º pilar del Estado del Bienestar

 Permítanme destacar que la parte menos desarrollada y financiada del Estado del Bienestar español es la que en otros países se llaman los servicios de ayuda a las familias, es decir, los servicios de educación y atención a la infancia, y los servicios de atención a la dependencia, servicios que deberían considerarse como parte de un derecho personal individual, complementando el derecho de acceso a la sanidad, el derecho de acceso a la 83 educación y el derecho a la jubilación. De ahí su nombre -el 4º pilar del Estado del Bienestar-. Y quisiera añadir aquí que, aun siendo un derecho individual y personal de todo ciudadano o ciudadana español, beneficia a toda la familia, una unidad que en teoría es valorada a nivel popular pero que parece olvidada por el Estado. Tales servicios están muy poco desarrollados en España. Familia, en nuestro país, equivale a decir mujer, y de ahí que estén tan olvidados por el Estado. Estos servicios son, así pues, un elemento clave de la economía de los cuidados. Y tienen una gran importancia para facilitar la integración de la mujer en el mercado de trabajo, ya que le permiten compaginar su proyecto profesional con su responsabilidad familiar, que debería ser compartida con su pareja. En realidad, el escaso desarrollo del 4º pilar del Estado del Bienestar es una de las mayores causas del bajo porcentaje de mujeres que se encuentran en el mercado de trabajo, uno de los más bajos de la UE-15 (en España es del 61%, por un 68,6% en el promedio de la UE[1]15, y un 80,2% en el caso de Suecia).

Ello es indicador del gran retraso social que tenemos. El gasto público y la cantidad de personal en escuelas de infancia y en servicios de atención a la dependencia, y las tasas de cobertura de estos servicios, continúan estando por debajo del promedio de los países de la UE-15 y muy por debajo de Suecia (en el caso de la tasa de escolarización de criaturas de 0 a 3 años, en España es del 36%, en Suecia del 47% y en Dinamarca del 55%; y en el caso de la tasa de cobertura de cuidados de larga duración para mayores de 64 años, esta es del 9,8 en España, del 15,7% en Noruega y del 16,2% en Suecia). Y como indiqué antes, el aumento de gasto y empleo públicos necesarios para alcanzar el promedio de la UE-15 y de Suecia en cuidados de larga duración es muy marcado.

Propuestas específicas para salir de la crisis: corregir el enorme déficit de gasto público social en España Existe la necesidad de, además de corregir el enorme déficit de gasto público que creó los déficits de recursos en las áreas sanitarias y sociales (repito, y que explica, en parte, la elevada mortalidad por coronavirus en España), ayudar a que estos servicios estimulen la economía. Para ello, lo primero que se debería hacer es invertir en el sector social para 84 llegar al promedio de la UE-15, lo cual, como ya hemos indicado, supondría un aumento de alrededor de 49.300 millones de euros en todos los servicios públicos del Estado del Bienestar (80.500 millones para alcanzar la inversión sueca). En realidad, este aumento debería incluir la creación de algo más de tres millones de puestos de trabajo en las distintas áreas de los servicios públicos y en distintas formas de contratación. Ello implicaría un aumento muy notable del sector público (poco desarrollado en nuestro país), el cual debería ser priorizado en las inversiones para la reconstrucción social y económica del país.

Corregir el déficit a base de gasto privado no es ni eficiente ni equitativo, pues aumenta las desigualdades e ineficacia de los servicios públicos sociales

 Es importante recalcar que la clásica división de servicios privados para las rentas superiores y de servicios públicos para las clases populares no es un sistema eficiente y eficaz, tal y como ha mostrado la pandemia. Lo que permitió a España salir de la pandemia fue el protagonismo del sector público, tanto en los servicios sanitarios como en los sociales. No es por casualidad que el mejor sistema educativo en Europa, por ejemplo, sea el finlandés, donde el banquero y el hijo del empleado de la banca utilizan la misma escuela pública. Y la experiencia de EEUU frente a la pandemia, abordada desde un sistema sanitario mayoritariamente privatizado, ha demostrado la enorme ineficiencia del ámbito privado. El caso estadounidense ha sido un “desastre”, como señaló recientemente el gobernador del Estado de Nueva York, el más afectado por la pandemia. Es una sanidad muy cara, con un grado de insatisfacción muy elevado y con unos indicadores de salud muy malos, con unos de los peores resultados en esperanza de vida y una de las mortalidades infantiles más altas de entre los países del Atlántico Norte. Los datos son ampliamente conocidos y convincentes.

Las enormes ventajas del 4º pilar del bienestar

 (Para una exposición detallada de esta sección, ver El cuarto pilar del bienestar: una propuesta para cubrir las necesidades esenciales de cuidados, crear empleo y avanzar hacia la igualdad de género, escrito por investigadores del JHU-UPF Public Policy 85 Center que dirijo -Vicenç Navarro, María Pazos, Pol Carrión, Cristina Castellanos, María Martínez, Ferran Muntané y Mercedes Sastre García-)

Varias son las razones para desarrollar tal derecho personal y universal. Una de ellas es ayudar a la mujer, que está actualmente sobrecargada en sus responsabilidades familiares (cuidado de las criaturas y de los jóvenes, estos últimos en casa hasta que tienen 29 años como promedio, de las parejas y de los ancianos, y además de su trabajo en el mercado laboral, con un 61% de las mujeres españolas en situación de actividad). Esta sobrecarga tiene dos costes importantes. Primero, la mujer española tiene tres veces más enfermedades derivadas del estrés que el hombre español. Y la otra consecuencia es la baja fecundidad de la mujer, la segunda más baja del mundo (hecho derivado no sólo del estrés, sino del hecho de que tiene menos probabilidades de encontrar un trabajo estable, bien remunerado, que le permita vivir en una casa, bien sea de alquiler o de propiedad). De ahí que dicha tasa sea de 1,26 hijos por mujer, cuando las encuestas señalan que, de media, los españoles desearían tener 2 hijos, cifra muy parecida a la deseada por el promedio de los ciudadanos a los dos lados del Atlántico Norte.

Pero esta ayuda personal no debería ser para reforzar la dimensión de responsabilizar a la mujer del cuidado de la familia, sino para facilitar su integración en el mercado de trabajo, pues tal integración es una pieza clave para conseguir la homologación de sus derechos con los del hombre, lo cual requiere, además de estos derechos, la compartición y corresponsabilidad en las tareas domésticas, para facilitar la conciliación familiar de ambos cónyuges. Las consecuencias económicas de mejora y ampliación de tales servicios son enormes. Una es que la inversión en estos servicios implica no solo un gran aumento de la ocupación en tales servicios, sino que, como ya hemos indicado, también facilitan la integración de la mujer en el mercado de trabajo, con lo cual cada nuevo puesto de trabajo crea indirectamente la integración de otras dos mujeres en dicho mercado.

Y esta integración es también un elemento esencial para erradicar la pobreza de las mujeres y de las criaturas. España tiene una de las pobrezas infantiles más elevadas en la UE (del 28,8%, cuando en el conjunto de la UE-15 es del 22,5% y en Suecia del 20,6%). El profesor Sebastià Sarasa, de la UPF, ha mostrado cómo la estrategia más eficaz para 86 erradicar esa pobreza infantil es la de integrar a la mujer en el mercado de trabajo a través del establecimiento de escuelas de infancia, algo mucho más eficaz que las transferencias públicas de tipo asistencial.

Sus componentes: la urgencia de terminar con las desigualdades de acceso por clase social a las escuelas de infancia

Una característica de España es que, del total de gasto en la etapa de 0 a 3 años, el gasto público es solo ligeramente superior al privado (51% vs 49%), lo cual determina una desigualdad notable en tales servicios por clase social, siendo las criaturas de las familias de rentas bajas las que tienen menor tasa de escolarización, viéndose reducidas así sus oportunidades, lo que dificulta más la integración de la mujer de bajos ingresos en el mercado de trabajo. La subfinanciación y no gratuidad del sistema de educación infantil español provoca que exista una necesidad no cubierta de acceso a los servicios de atención a la primera infancia para muchas familias. Según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV), “al 30,9% de las familias les hubiera gustado poder utilizar los servicios de centros de cuidado infantil o utilizarlos en mayor medida”, y más de la mitad de éstas (el 52,4%) afirmaron que no lo hicieron porqué “no podían permitírselo”.

El hecho de que la falta de recursos determine sobremanera la asistencia a estos centros provoca, en consecuencia, desigualdades de clase social, puesto que las familias con más recursos tienen una mayor capacidad para hacer frente al gasto derivado de los servicios de cuidado infantiles. Concretamente, los niños y niñas de hogares de “ingresos elevados” recibieron este tipo de cuidados en su mayoría (60,5%), mientras que la cobertura en el caso de niños y niñas de hogares con “ingresos bajos” fue muy minoritaria (25,3%). El hecho de que estemos tan lejos del valor potencial tiene un impacto directo no sólo sobre los niños y niñas, sino también sobre el bienestar y la calidad de vida de las familias. Las que no pueden acceder a estos servicios se ven forzadas a sacrificar la carrera profesional de uno o ambos progenitores (sobre todo de las madres).

La urgente necesidad de corresponsabilizar las tareas familiares Es evidente que existe un déficit en la oferta de servicios de cuidado por parte del Estado del Bienestar español. El sector público deja desatendidos a miles de hogares, con las consecuencias que ello tiene sobre el desarrollo de los más pequeños y sobre el bienestar y calidad de vida de las familias. Sin embargo, no debemos perder de vista otro de los déficits del sistema de cuidados español: la corresponsabilización de los hombres. Sin un reparto igualitario de los trabajos reproductivos y, en este caso, de las tareas de cuidado de los más pequeños, es imposible conseguir una sociedad verdaderamente igualitaria. En el documento citado anteriormente se detallan los cambios que deberían realizarse con los permisos parentales. Valga subrayar que es necesario también establecer el derecho del hombre a cuidar de su familia mediante la reducción de la jornada laboral de 40 a 35 horas en 5 días, reduciendo la sobrecarga de los trabajadores (la mayoría de los cuales son hombres), que son los que trabajan más horas al día en la UE-15. En España, de media, los trabajadores dedican 37,7 horas semanales a su ocupación principal, mientras que la media de la UE-15 es de 36,3 horas semanales.

La escasa sensibilidad del Estado hacia las personas con dependencia (incluyendo las personas de la avanzada tercera edad)

En el caso de los servicios para atender a las personas que por motivos de enfermedad crónica o discapacidad física y/o mental no son autónomas, España inició su despliegue en 2006, mucho más tarde que la mayoría de los países más desarrollados de la UE y de la OCDE. Esto, junto con el contexto de estallido de la crisis económica y de recortes en el gasto público social, ha conllevado que el Estado español se sitúe a la cola de los países europeos más desarrollados en cuanto a despliegue y robustez de estos servicios.

Así, según el informe Health at a Glance, publicado por la OCDE en 2019, España gasta solamente el 0,7% del PIB en cuidados de larga duración sanitarios y sociales, lo que la sitúa a la cola de la OCDE en cuanto a gasto en este ámbito. El promedio de la OCDE era del 1,7% (más de dos veces más que en el caso español), y en el caso de Suecia 88 (paradigma del modelo nórdico de Estado del Bienestar) del 3,2% (cuatro veces más que en el caso español). Sin embargo, el gasto público no es el único dato que demuestra este retraso. En consonancia con el menor gasto España se encuentra también a la cola de los países de la OCDE en cuanto a porcentaje de personas mayores de 64 años que reciben cuidados de larga duración, con un 9,8%, mientras el promedio de la OCDE es del 10,8% y, en el caso de Suecia, casi el doble con un 16,2%.

Por otro lado, las carencias del sistema de dependencia español también quedan reflejadas en el escaso número de trabajadores que desempeñan labores en este ámbito. Así, en España por cada 100 personas mayores de 64 años hay 4,5 trabajadores del sector de cuidados de larga duración, una cifra que, de nuevo, nos sitúa a la cola de la OCDE. El promedio para la OCDE es de 4,9 trabajadores y en el caso de Suecia es de 12,4 (tres veces más que en el caso español). Finalmente, España también se sitúa por debajo del promedio de la OCDE en cuanto a camas destinadas a cuidados de larga duración (en instituciones y hospitales) por cada 1.000 personas mayores de 64 años. En nuestro país este número asciende a 46,8, menos camas que en el promedio de la OCDE (47,2) y algo más de 24 camas por debajo de Suecia, donde hay 71,5 camas por cada 1.000 personas mayores de 64 años. Las notables insuficiencias explican las enormes listas de espera (más de 270.000 personas en 2016, el 30% de la población dependiente reconocida). En realidad, el número sería mucho mayor si hubiera un sistema de registro más elaborado, calculándose que hay 1,9 millones de mayores de 65 años con algún grado de dependencia. Ello implica que el porcentaje de personas que necesitan tales servicios y lo reciben es menor (52%) que el que indican los datos oficiales (70%).

Otra característica es que la atención a la dependencia está demasiado orientada hacia la prestación económica a las familias y poco a la provisión de servicios. El 36% de las prestaciones del sistema son ayudas para cuidados en el entorno familiar, por un 24% de servicios de ayuda domiciliaria y solo un 18% de atención residencial. Estas prioridades cronifican la carga familiar en la mujer, reproduciendo su rol tradicional y obstaculizando su integración en el mercado de trabajo. De ahí que este modelo diste mucho de ser el modelo encaminado a facilitar dicha integración. Es más, las desgravaciones fiscales que la familia recibe como parte de sus cuidados también cronifica este rol, desgravaciones 89 fiscales, por cierto, que favorecen a las familias más pudientes a costa de las de menores ingresos.

Todo ello hace que el modelo de dependencia diste mucho del modelo escandinavo, que se caracteriza por: 1) carácter público, 2) universalidad, 3) cobertura suficiente, 4) prestación directa de servicios, 5) empleo público, 6) gratuidad del cuidado, 7) equidad de género, y 8) equidad interterritorial.

Recomendaciones: resumen de propuestas

 Es urgente y prioritario que se haga un 1) restablecimiento de los servicios esenciales de cuidado (escuelas de infancia y servicios de atención a la dependencia) anulados o reducidos por la pandemia; 2) universalización del derecho a la atención suficiente y de calidad de los servicios públicos que componen el 4º pilar del Estado del Bienestar; 3) reversión gradual de los contratos con empresas privadas; 4) aumento de las prestaciones de los servicios públicos y 5) desaparición progresiva de las prestaciones y desgravaciones relacionadas con el cuidado. El compromiso para la implementación total debería ser de 5 años para educación/atención a la infancia y de 10 años para la atención a la dependencia.

Dentro del establecimiento de un nuevo sistema de atención/educación infantil (0-3 años) se deberían aprobar permisos igualitarios para cubrir los 8 primeros meses (escolarización temprana o servicio a domicilio en caso de familias monoparentales). Para ello se necesita una reforma del RD 6/2019 para permitir que, pasadas las dos primeras semanas, los progenitores se tomen el permiso a tiempo completo y sucesivamente. Se requiere también, el reconocimiento del derecho universal a una plaza escolar 1) en una escuela pública de calidad, 2) con horarios suficientes, 3) próxima al domicilio; y que haga innecesarios los cheques guardería.

También se requiere un nuevo sistema de atención a la dependencia, mediante el establecimiento de un derecho universal a la atención suficiente por parte de los servicios 90 públicos a base de: 1) aumentar la cobertura para atender a toda la demanda sin contar con el cuidado familiar, 2) con solo servicios públicos de gestión y provisión pública: revirtiendo privatizaciones, y 3) eliminar prestaciones y desgravaciones relacionadas con la dependencia.

El incremento neto (incremento del coste menos retornos directos) del nuevo sistema de atención/educación a la infancia sería de 1.521 millones de euros, cantidad que se debería asumir durante el periodo de implementación de 5 años. Por otro lado, en los servicios de atención a la dependencia la propuesta permitiría atender a 800.000 nuevas personas. El incremento neto total del gasto público sería de 4.821 millones de euros, cantidad también asumible en el periodo de implementación de 10 años.

Creación de empleo a través del 4º pilar del Estado del Bienestar. La inversión de gasto público que generará más empleo en España

 En el año 2017 solamente un 13,3% de la población activa española trabajaba en el sector público, lo que representaba unos 3 millones de puestos de trabajo. Se trata de una cifra escasa si la comparamos con la situación de Suecia. En aquel país, en 2017 el empleo público alcanzaba al 27,3% de la población activa, más del doble que en el caso español. La magnitud del impacto que podría tener en el mercado laboral español transitar hacia un escenario similar al sueco se hace patente con la siguiente cifra. Tener en España un porcentaje similar de la población activa trabajando en el sector público que en Suecia significaría la creación de nada más y nada menos que de 3,2 millones de puestos de trabajo, hasta alcanzar (con cifras de 2017) los 6,2 millones de trabajadores en el ámbito público.

La expansión y consolidación de los servicios asociados al 4º pilar del Estado del Bienestar tendría un papel fundamental en esa potencial creación de ocupación. La implantación total de un nuevo sistema de educación/atención infantil de primer ciclo gratuito y universal conllevaría la creación de unos 143.000 nuevos puestos de trabajo. Estos nuevos puestos de trabajo irían asociados a efectos positivos para la economía como 91 el incremento de los salarios percibidos por las familias, de los ingresos a la Seguridad Social y de la recaudación por IRPF.

Sumado a la cifra anterior, al ámbito de la atención a la dependencia se podrían crear más de 508.000 empleos públicos a tiempo completo, los cuales corresponderían a las categorías de (1) atención directa y cuidados, (2) funciones de hostelería en centros de día o residencias, (3) mantenimiento de centros y servicios, (4) personal especializado (médicos, trabajadores sociales...), y (5) administración y gestión de los centros.

Además de estos empleos directos, se generarían previsiblemente otros efectos sobre el empleo debidos a las siguientes razones: (i) necesidad de ampliar y adaptar la red de infraestructuras necesarias para suministrar los servicios de forma adecuada y suficiente, (ii) empleos indirectos en empresas proveedoras de productos relacionados con la actividad hotelera o de actividades relacionadas con la rehabilitación y cuidados de salud, (iii) afloración de empleo sumergido, al convertirse empleo privado precario en empleo público. También hay que señalar el efecto que un aumento en la renta disponible de determinadas familias tendría sobre el consumo y la demanda de empleo. Por otra parte, el hecho de que la mayor parte de las cuidadoras sean mujeres, y su posible incorporación al mercado laboral, independientemente de su cuantificación, tiene una importancia fundamental en la configuración de un sistema de cuidados que contribuya positivamente a la igualdad entre hombres y mujeres.

En total, 651.000 nuevos empleos públicos directos, no contaminantes y no deslocalizables, además de los empleos indirectos y del número de mujeres que, tras ser liberadas de sus cargas familiares, podrían incorporarse al mercado laboral (450.000 en base a estimaciones de acuerdo con varias experiencias internacionales), sumando un total de 1,1 millones de puestos de trabajo.

Los derechos sociales deberían ser fundamentales y no solo principios rectores de la política económica Permítanme una última observación que va dirigida directamente a Uds., los legisladores del Estado español, basada en la experiencia acumulada en todos estos 42 años de democracia. Estarán de acuerdo en que hará falta una presión popular para que las autoridades y, muy en particular, Uds., legisladores, establezcan y desplieguen tales derechos, ya reconocidos en la Constitución española, una gran conquista de nuestra democracia. Sin embargo, la Constitución diferencia entre derechos fundamentales y otros que no lo son, entre ellos los que se definen como los principios rectores de la política social y económica. Derechos fundamentales son derechos como el derecho a la vida – artículo 15 –, que empodera a la persona a llevar a los tribunales a personas o instituciones que amenazan tal derecho. Este empoderamiento no existe, sin embargo, en los derechos sociales, tales como el acceso a la sanidad y a los servicios sociales, que precisamente garantizan la calidad de vida de la ciudadanía y que se reconocen como principios rectores de la política social y económica. Por mera coherencia, los derechos sociales deberían considerarse derechos fundamentales, pues aseguran y garantizan el derecho a la vida (evitando la muerte o protegiendo la calidad de vida y bienestar de la ciudadanía), tal y como se ha mostrado durante la pandemia. Sería deseable que ello ocurriera en un futuro próximo. La calidad de vida y el bienestar de la ciudadanía dependen de ello. Señorías, ustedes pueden contribuir en gran medida a que esto sea una realidad en nuestro país. Ojalá sea así. Gracias por su atención.

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NEOLIBERALISMO PARA TODOS LOS PÚBLICOS

 

Cuando en las homilías de las ondas nos animan a ser emprendedores frente a la asfixia de un Estado burocratizado, se vende ideología. Como también lo es la sibilina adulación a ese oxímoron que responde al nombre de trabajo voluntario.

Neoliberalismo para todos los públicos

Neoliberalismo para todos los públicos

Si hay algo transversal en la sociedad española es el aprecio hacia ciertas palabras que generalmente operan como sortilegios, con un indudable poso mágico. Una de ellas es emprendimiento. Cuando se habla de emprendedores, no se estila poner el foco en la complejidad del asunto. Menos aún en el fracaso: cuántos se tragaron el cuento de que esto iba de talento y voluntad y se dieron de bruces con la cruda realidad. Se tira de recurso fácil: el tipo en el garaje, la cultura del individuo hecho a sí mismo. La imagen representa más bien un gag cómico que algo verosímil y serio, pero vende bien. Entronca con una sociedad inmediatista, aquella en la que entre estímulo y resultado median escasos segundos. En la sociedad líquida del espectáculo, hablar de ingentes sumas de dinero público, de Estados que, a veces a través de su industria militar, contribuyeron a hacer posible esos procesos de creatividad empresarial, allá donde el capital privado no podía o quería llegar, tal vez venda menos.

Otro tanto acontece con la apelación hueca al voluntariado. Ponerse en frente tiene  mala fama. ¿Quién iba a estar en contra del espíritu altruista en plena nevada? ¿Por qué te molesta que los vecinos cojan una pala para recoger la nieve de la calle? ¿Cuán amargado tienes que estar? Todo se psicoanaliza y se proyecta a un plano sentimental por si alguien quisiera extraer una lectura política. Pero ni siquiera hace falta extraerla, la lectura va de suyo. Lógicamente para que haya sociedad tiene que existir monopolio de la fuerza por parte del Estado y coerción aceptada por todos a través de las leyes: sin ellas no hay cauce para el bien común. El altruismo personal puede ser complementario pero nunca suplementario de los mecanismos sociales que, nos guste más o menos, gestiona el Estado. Los servicios públicos no son un capricho. El mundo del trabajo no es una quimera. A quien reprocha nostalgia por regresar a parámetros  fordistas a los que defendemos el trabajo y el derecho laboral, yo les contesto diciendo que no hay nada más anacrónico que tratar de blanquear un contenido de esclavitud descarnada a través de un continente tecnológico e hipermoderno. La neo-esclavitud tecnológica no deja de ser esclavitud. Hoy sin fábricas dickensianas, pero con repartidores y kellys.

Cuando se apela a la libertad entre desiguales, al sálvese quien pueda más crudo, y se presenta esa alternativa como imperativa frente a una presunta amenaza comunista en verdad inexistente, se vierte un mensaje tendencioso, ideológicamente maniqueo, profundamente polarizador de la sociedad y eminentemente falso.

El corto siglo XX, como lo llamó el historiador Hobsbawn, terminó con la caída del muro de Berlín en 1989 y de la URSS en 1991. El bloque del Este cayó con estrépito dejando a su paso un reguero de oscuridades, pero también algunas luces esenciales que ahora tratan de ocultarse, al servicio de la conveniencia ideológica hegemónica. Entre otras, un fuerte entramado de derechos sociales, económicos y políticos para la clase trabajadora de Europa occidental. Una verdadera transformación, desconocida antes y después en la Historia, en las condiciones materiales de vida de millones de personas, inentendible sin el movimiento obrero y sin el socialismo. Tampoco sin el bloque del Este. Guste más o menos, esa es la realidad, y ésta choca con los prejuicios, no entiende de mantras de campaña electoral o de tuits para perpetuos adolescentes políticos y vitales.

Las vacaciones pagadas, la prohibición del trabajo infantil, el derecho de huelga, el descaso semanal, las jornadas laborales de 8 horas, los sistemas de seguridad social y todos y cada uno de los cimientos del Estado de Bienestar responden a un concreto pacto capital-trabajo, que se cimenta en los postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, que se consolida en la Guerra Fría por el choque de bloques y el temor real del capital a un contagio revolucionario en la Europa occidental, y que empieza a resquebrajarse claramente con el ocaso de la Unión Soviética y el desembarco de la contrarrevolución neoliberal que, desde los años 70 y 80 del corto siglo XX, empieza a permear todas las capas de la sociedad occidental, con una traslación efectiva en políticas públicas muy regresivas.

Cuando en las homilías de las ondas nos animan a ser emprendedores, frente a la asfixia de un Estado burocratizado e inhabilitante en el que sobran funcionarios y su mentalidad conservadora (la de conservar derechos, se entiende), aunque se presente de forma aséptica y neutral, se vende ideología. Se apela a un individuo desligado de sus condiciones materiales, a un individuo autónomo cuya acción empresarial depende en exclusiva de él, y en la que su contexto social no importa o no debe importar, porque de importar lo haría de forma nociva, en la forma de un Estado que bloquea y desangra a través de los impuestos, tantas veces presentados como un desfalco a un individuo con legitimidad primigenia, cuyos derechos al parecer flotan en el vacío.

Todo ello es ideología y no es inocua. Como también lo es la sibilina adulación al fenómeno de ese oxímoron que responde al nombre de trabajo voluntario frente al cual, quien ose discrepar, se convierte en un egoísta, un raro o un peligroso rojo. Términos como ayudar o colaborar –he ahí el fenómeno de ensuciamiento que se ha hecho sobre la presunta economía colaborativa, que hoy encubre dinámicas descarnadamente competitivas– se utilizan al servicio de causas con frecuencia espurias. En el caso del voluntariado para socavar puestos de trabajo. Coge tu pala o echa una mano en la limpieza de la ciudad, mientras se externalizan contratos para pagar lo menos posible o se recorta en servicios públicos.

En algunas tertulias me he encontrado a profetas del libre mercado pedir que profesores jubilados dieran clase en plena pandemia. Lo que fuera antes que contratar a nuevos funcionarios. Aquí el mito negativo del funcionario sigue operando: sobra, es un vago, es ineficiente. Curiosamente dicha apología de un mercado presuntamente libre descarrilla por las vías de la incoherencia cuando se exige al Estado –¡a quién si no!– la prórroga de los ERTEs sine die –con sus bonificaciones a las cuotas empresariales de la Seguridad Social, que aumentan la deuda estatal– o, incluso, ayudas directas a las empresas. ¡Mientras que se solicitan rebajas fiscales! ¿Ayudas directas del Estado y rebajas fiscales? Tarifa plana para que Amazon, Facebook y Google sigan sin pagar un mísero impuesto en nuestro país mientras manejan a discreción nuestros datos personales e información, mientras que se exige del pérfido Estado – con una deuda galopante e hiperbólica – ayudas directas y menos ingresos tributarios. Un genuino disparate.

La sustitución del derecho laboral como esfera ordinaria de la estructura productiva de un país por una suerte de introducción con calzador del derecho mercantil en las relaciones laborales no es una propuesta inocente. Se trata de aplicar criterios de mercado que entronicen la libertad entre desiguales, donde deberían primar los derechos laborales, la representación sindical y la protección de la parte más débil. Con el auge de un concepto falaz e ideológico de emprendimiento, que está dejando por el camino a demasiados bienintencionados que compraron el cuento de hadas del individuo ajeno a condicionantes sociales que podía valerse por sí solo, se arrincona la aplicabilidad del derecho del trabajo, crecientemente estigmatizado como un residuo de una época superada. Reclamar su vigencia hoy te ubica en la nostalgia de un tiempo muerto, presuntamente, y que sin embargo pretende ser reemplazado por un preocupante y distópico matrix que conjuga progreso tecnológico con pingües ganancias para unos pocos y dramáticas condiciones laborales para la mayoría. Mientras se impugna la solidaridad real garantizada a través de impuestos progresivos y servicios públicos –presupuesto ineludible para una noción de libertad que sea algo más que la caricatura electoral– se lava la mala conciencia de los próceres del sálvese quien pueda alentando un voluntariado torticero en el que el trabajo se convierte repentinamente en una prestación gratuita. Después de la buena obra, a tratar de sobrevivir y cubrir tus necesidades materiales más acuciantes. Porque tal vez mañana seas tú el que precise de la dádiva altruista y sustitutoria de verdaderos derechos, en una sociedad cada vez más injusta.

El neoliberalismo para todos los públicos suele lucir con una mueca cruel aunque nos cuenten que es una sonrisa y que hay motivos para sonreír.

CÓMO LA CRISIS CREADA POR LA PANDEMIA AFECTA A LAS FAMILIAS ESPAÑOLAS (¿Qué algoritmo utilizará Facebook para no permitir que desde este Blog, El Ojo Atípico, no se pueda compartir ningún artículo, ni siquiera a mi propia cuenta de facebook? ¿Tal flojedad intelectual tiene el sistema que cualquier idea lo puede hacer tambalear?)

 

CÓMO LA CRISIS CREADA POR LA PANDEMIA AFECTA A LAS FAMILIAS ESPAÑOLAS

Viçen Navarro


 Artículo publicado en el diario Público

 8 de junio de 2020

La enorme crisis económica y social que estamos sufriendo, que no tiene precedentes en nuestra historia, está afectando muy negativamente a la calidad de vida y el bienestar de nuestra población, incidiendo con especial intensidad en las clases populares de nuestro país. Varios son los indicadores de esta realidad. Uno, de especial importancia, es el enorme aumento del desempleo. El porcentaje de la población adulta que desea un puesto de trabajo y no lo consigue está aumentando casi exponencialmente, hablándose de que podría llegar a alcanzar niveles nunca vistos antes en nuestro período democrático. El sistema de protección social existente en España no puede atender a tantos de nuestros conciudadanos. Ni que decir tiene que el real decreto-ley que establece el Ingreso Mínimo Vital ayudará a paliar tanto daño. Es una intervención pública de enorme valor. Pero necesita ser complementada con la creación de puestos de trabajo para reducir y anular el desempleo. De ahí la urgente necesidad de que se considere una responsabilidad pública de primera magnitud la de mantener y crear empleo, ayudando a los empleadores para que mantengan y expandan su población empleada, y creando empleo público en las muchas áreas y servicios donde hay un enorme déficit de personal, sin olvidar que otra medida de creación de empleo (raramente citada) es la reducción del tiempo de trabajo por trabajador. En realidad, las 40 horas semanales son claramente excesivas, atendiendo al enorme aumento de la productividad que ha tenido lugar en España durante el período en que ha estado vigente esta estructura de horas de trabajo (los trabajadores españoles son los cuartos en cuanto a horas trabajadas por semana en la UE-15, solo por detrás de los trabajadores griegos, portugueses y luxemburgueses). Y una de las áreas donde la inversión pública para crear empleo es más eficaz es, precisamente, en los servicios públicos de atención a las familias (escuelas de infancia y servicios a la dependencia), definidos como el 4º pilar del Estado del Bienestar y cuyo acceso debería ser un derecho ciudadano, que complementara los otros tres derechos que sostienen el Estado del Bienestar, a saber, el derecho a la salud y atención médica, el derecho a los servicios 78 educativos y el derecho a la jubilación, todos ellos reconocidos en la Constitución Española. Estos servicios del 4º pilar del Estado del Bienestar están hoy poco desarrollados y tienen escasos recursos (incluyendo de personal), siendo uno de los países de la UE-15 con menos empleados en ellos. Ello explica la baja participación de la mujer en el mercado de trabajo, pues tal integración requiere de la existencia y accesibilidad a tales servicios. Se ha calculado que, por cada nuevo puesto de trabajo creado en estos servicios, se genera la posibilidad de que dos mujeres más se puedan integrar en el mercado de trabajo. En realidad, parte del retraso económico del país se debe a la baja participación de la mujer en el mercado de trabajo (62% en España frente al 80% en Suecia en la franja de edad de 20 a 64 años).

El incremento de las desigualdades familiares Otro efecto negativo de la crisis actual está siendo el aumento todavía más marcado de las desigualdades por clase social y por género, hoy de las más acentuadas en la UE[1]15. En términos de desigualdad económica, y con datos de la OCDE (2016), España tiene un índice de Gini (representando el valor 0 una sociedad perfectamente igualitaria, y el valor 1 una sociedad perfectamente desigual) de 0,341, frente al 0,301 de media en la UE[1]15. En términos de desigualdad de género, según el Gender Inquality Index de la ONU (2016), España presenta un nivel de desigualdad del 8%, frente al 7,6% de media de la UE-15, y muy lejos de países como Suecia (4,4%), Finlandia (5,8%) o Dinamarca (4%).Las clases populares, así como las mujeres, tienen menos recursos y menos oportunidades y posibilidades a su alcance que las clases medias de rentas altas y las clases pudientes, y que los hombres. Estas desigualdades, muy acentuadas en España ya antes de las crisis, se están incrementando todavía más, de una manera muy notable. La falta de puestos de trabajo y el deterioro de las condiciones laborales, con un claro aumento de la precariedad, se están generalizando en el mercado de trabajo. Y los recortes de servicios y transferencias públicos destinados a las familias –tanto en las mal llamadas “guarderías” como en los servicios de atención a la dependencia– están sobrecargando a las familias españolas y, muy en especial, a las mujeres (en España, decir “familia” equivale a decir “mujer”). Estas, que tienen tres veces más enfermedades derivadas del estrés que los hombres, van a estar todavía más estresadas, pues además de perder o ver 79 muy reducidas las ayudas y servicios públicos (como los servicios y fondos de dependencia), están teniendo más dificultades para conseguir buenos trabajos.

De ahí que, si bien todas las mujeres están sufriendo las consecuencias de la enorme crisis, las que se ven más afectadas son las mujeres de la clase trabajadora, que constituyen la mayoría de las familias de las clases populares y que son además la mayoría en los sectores esenciales, como sanidad y servicios sociales, que fueron recortados por las fuerzas políticas que se presentan como las fuerzas más profamilia y más patriotas (confundiendo, como siempre, “patria” con los intereses de las personas pudientes y no con los intereses de la mayoría de la población). Este gran deterioro de las clases populares va acompañado de un gran crecimiento de la riqueza de las clases más pudientes, que alcanza dimensiones obviamente exageradas. Las 23 personas más ricas de España han visto crecer su riqueza un 16% durante estos dos meses y medio de gran crisis, mientras que la mayoría de la población la ha visto disminuir enormemente. Es sorprendente y, a su vez, significativo del gran dominio que el pensamiento conservador y neoliberal tiene en la cultura política y mediática del país, que la propuesta de crear un impuesto a las grandes fortunas en España, hecha por Unidas Podemos y sus confluencias, haya creado tal hostilidad por parte de la mayoría de esos medios.

Por qué las desigualdades de clase y género se están acentuando con la pandemia

 Existe un amplio consenso social que el Estado debería facilitar que todo ciudadano tenga las mismas oportunidades para poder desarrollar el enorme potencial que tiene cada ser humano. La igualdad de oportunidades es un objetivo ampliamente aceptado en el panorama político de cualquier país (al menos, en teoría). Se afirma que el hijo de un empleado de la banca debería tener las mismas oportunidades para prosperar que el hijo de un banquero. Ahora bien, el hijo de un banquero nace ya con una enorme ventaja sobre el hijo de un empleado de la banca. De ahí que las herencias familiares condicionen enormemente lo que cada persona pueda desear y aspirar. Como decía irónicamente Mark Twain, “la decisión más importante de tu vida es la elección de quiénes serán tus padres”. El hecho de que dicha elección, en realidad, no sea tal, explica la injusticia de nuestras sociedades. Pero sí que pueden reducirse estas enormes desventajas de partida mediante 80 toda una serie de intervenciones, desde una política fiscal más progresiva hasta un sistema de formación y educación más igualitario. Y ahí es donde la educación temprana juega ya un papel clave. Las que en la mayoría de los países se llaman “escuelas de infancia”, y que en España se conocen como “guarderías” (lo que muestra que tales escuelas son percibidas como aparcamientos para las criaturas, mientras los padres trabajan), juegan un papel fundamental. Ni que decir tiene que el aspecto de guardar a las criaturas es un elemento importante, ya que facilitar a las madres integrarse en el mercado de trabajo es de una gran importancia (como se ha visto durante el período en el que todas las escuelas han estado cerradas mientras se han ido abriendo las empresas). Pero igualmente importante es el componente educativo en la edad comprendida entre los 0 y los 6 años (incluyendo la etapa de 0-3 años), que es clave para el desarrollo cognitivo y emocional de las criaturas. La evidencia de ello es abrumadora. Y si visitan una escuela de infancia en Suecia, lo podrán comprobar. Niños jugando con muñecas y niñas jugando con tractores, rompiendo los roles de género preestablecidas y los estereotipos de lo que se asume significa ser mujer y hombre.

La conciliación familiar: una necesidad todavía no resuelta

La integración de la mujer en el mercado de trabajo requiere de la corresponsabilidad del hombre en las tareas familiares. Si ello no ocurre, las mujeres seguirán estando muy estresadas; y un indicador de tal estrés es la bajísima tasa de fertilidad, una de las más bajas del mundo. La mujer española es la que tiene hijos en edad más avanzada, lo que causa también su baja fertilidad (el número de nacimientos por mujer fértil es de 1,26, cuando debería ser de 2, según expresa la mayor parte de la población cuando se le pregunta cuántos hijos les gustaría tener). Las dificultades para desarrollar un proyecto de vida con acceso a un trabajo estable y con ingresos suficientes para una vida digna es una de las principales razones de esa baja fertilidad, a la que se añade el desequilibrio en las responsabilidades familiares. Y esta es otra consecuencia de la pandemia: el descenso de la fertilidad y, por lo tanto, del crecimiento demográfico, acentuado todavía más por la elevada mortalidad consecuencia de la pandemia. Estas son las consecuencias del contexto económico y político español, caracterizado por una gran desigualdad por clase social y por género, que ha aparecido con toda claridad durante la pandemia, lo cual ha mostrado el gran retraso social de este país.

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martes, 23 de marzo de 2021

SIMPOSIO ELECTRÓNICO INTERNACIONAL sobre POLÍTICA CHINA. 4-19 Marzo 2021. Sobre el Covis-19. ESPAÑA, 63.704 MUERTOS, 3.023.601 CONTAGIADOS; CHINA, 4.824 MUERTOS, 100.492 MUERTOS; EE.UU. 469.833 MUERTOS, 27.239.037. ¿Por qué estas diferencias? (¿Qué algoritmo utilizará Facebook para no permitir que desde este Blog, El Ojo Atípico, no se pueda compartir ningún artículo, ni siquiera a mi propia cuenta de facebook? ¿Tal flojedad intelectual tiene el sistema que cualquier idea lo puede hacer tambalear?)

 

 


TÍTULO: LA RESPUESTA DEL GOBIERNO DE CHINA A LA CRISIS SANITARIA, ECONOMICA Y SOCIAL MUNDIAL PROVOCADA POR LA PANDEMIA COVID-19, SARS- COV-2.

AUTOR: Pablo Gálvez Roldán

Licenciado en Estudios de Asia Oriental (China) y licenciado en Historia, Universidad Autónoma de Madrid. Master en política China, Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) de la Universidad de Londres. Responsable de Políticas, Servicio Europeo de Acción Exterior, División de Asia-Pacífico. Advocacy Officer en EuroCham Myanmar, Yangon, Myanmar. Coordinator de Grupo de Trabajo en European Union Chamber of Commerce in China, Shanghai.

 

Advertencia: las opiniones y reflexiones contenidas en este artículo corresponden únicamente al autor.


RESUMEN: La pandemia por COVID-19 está suponiendo un terrible desafío para la humanidad. En el texto se revisan las decisiones adoptadas por el gobierno de China para abordar la crisis sanitaria, económica y social. Se analiza la excelente respuesta obtenida por la aplicación de la estrategia de supresión COVID 0. Sus resultados en número de afectados 100.492 y en número de fallecidos 4.825 contrastan fuertemente con los datos de países desarrollados (EEUU 27.239.037 contagiados y 469.833 muertos).

 

A continuación, se revisa la rápida recuperación económica china motivada por la buena respuesta sanitaria. La segunda línea de actuación revisada se refiere al desarrollo, investigación y producción de las vacunas chinas. Se destaca la evolución e importancia de las industrias farmacéuticas en China.

 

Finalmente, se abordan las repercusiones geopolíticas de la compra y distribución de vacunas en el mundo y se resalta el papel de liderazgo de China para los países de bajos y medianos ingresos. En esa línea se destaca el enfoque del presidente chino Xi Jinping de considerar a las vacunas como un bien público universal.


PALABRAS CLAVE: COVID-19, estrategia de supresión, vacunas, OMS, acceso universal, contagios.


INTRODUCCIÓN

Los primeros casos de la pandemia COVID-19 originada por el SARS-COV-2 fueron anunciados oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 31 de diciembre de 2019, tras la aparición de este nuevo coronavirus, tres semanas antes, en uno de los mercados de la región china de Wuhan. La OMS el 11 de marzo de 2020 declaró la enfermedad como una pandemia que afectaba a toda la humanidad (1).


Las consecuencias de esta pandemia sobre la salud de los ciudadanos y sus familias en el mundo han sido devastadoras en términos de enfermedad, sufrimiento y muerte. La evolución de la pandemia (2) ha provocado hasta el 4 de febrero de 2021 que más de 2,3 millones de personas hayan fallecido a nivel mundial a consecuencia de la COVID-19. Mientras en Asia, continente en el que se originó el brote, la cifra de muertes ascendía a unas 338.000 personas, en Europa los fallecimientos duplicaban la cifra, aproximadamente 740.700 muertes y América superaba el millón de muertos. Las cifras actuales en el mundo, pese al comienzo de la vacunación, son de una magnitud enorme, de 107,1 millones de contagiados y 2,34 millones de ciudadanos fallecidos en el mundo.


Sin embargo, cuando se analizan y comparan los datos a nivel mundial entre países, se observan importantes variaciones, tanto en el número de contagiados, como en fallecidos y es singularmente destacable la evolución seguida por la pandemia en China como analizaremos a continuación.


PAIS

Nº FALLECIDOS

Nº CONTAGIADOS

EE.UU.

469.833

27.239.037

BRASIL

233.520

9.559.565

MÉXICO

168.432

1.946.251

INDIA

155.252

10.858.271

REINO UNIDA

115.067

3.996.776

ITALIA

92.388

2.668.776

FRANCIA

80.591

3.444.597

RUSIA

76.873

3.968.228

ALEMANIA

63.224

2.310.475

ESPAÑA

63.704

3.023.601

CHINA

4.825

100.492


Fuente datos: J.Hopkins 10/2/2021                     

El impacto sobre la economía mundial ha sido muy severo. La OCDE prevé un decrecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial de -4,18% en 2020 (3) con una terrible pérdida de puestos de trabajo. Según Bloomberg en la Eurozona el PIB descendió en el segundo trimestre de 2020 un - 15% de variación interanual (España un -22,1%).


El Banco Mundial en junio de 2020 preveía que la economía de los Estados Unidos se contraería un 6,1 % en 2020 como consecuencia de la pandemia y estimaba para la zona del euro, una caída del PIB de un 9,1 % en 2020 (4). En el caso de China los datos económicos mostraban que la economía china se contrajo un 6,8% en el primer trimestre de 2020 con una fuerte caída: consumo (19%), de la inversión en activos fijos (16%) y en las exportaciones (más del 13%). El Fondo Monetario Internacional (FMI) preveía en ese momento para China un crecimiento del 1,2% para 2020 y de 9,2% para 2021.


La pandemia por la enfermedad producida por SARS COV-2 ha desencadenado un problema global y una crisis sin precedentes de salud pública, que impacta en las economías de todos los países, provocando desempleo y pobreza. Recientes datos apuntan a que la economía mundial podría perder hasta 9,2 trillones de dólares si los gobiernos de los países ricos y desarrollados no garantizan el acceso de las economías de los países pobres y en desarrollo a las vacunas COVID-19. Parece pues imprescindible responder a este problema global con acciones globales y contundentes. La reacción del gobierno chino al enorme reto de asegurar y garantizar la salud de sus más de 1.400 millones de habitantes fue desencadenar un impresionante esfuerzo colectivo con dos pilares fundamentales afrontándolo como un problema que exigía:

1.Una estrategia de supresión, "erradicación” Covid cero.

2.    Un impulso decisivo a las industrias tecnológicas y farmacéuticas para conseguir medios de prevención, diagnóstico y tratamiento con especial relevancia en el desarrollo de la investigación y producción de vacunas.

A continuación, revisaremos cada una de estas estrategias y sus resultados:

1.      LA     ESTRATEGIA    DE     SUPRESIÓN     COVID     CERO.     COMPARACIÓN     Y DIFERENCIAS EN LOS RESULTADOS CON LA PANDEMIA A NIVEL MUNDIAL


A continuación, analizaremos los resultados de la Estrategia de Supresión Covid 0, desde la perspectiva de los resultados obtenidos en términos de salud y posteriormente haremos unos breves comentarios sobre los resultados económicos.

              RESULTADOS COMPARADOS EN NÚMERO DE FALLECIDOS Y AFECTADOS.

En un artículo publicado en diciembre (5) expresábamos las sensibles diferencias a nivel mundial en los resultados de las diferentes estrategias utilizadas, mediante el análisis de algunos de los datos de los países, en dos bloques diferenciados para comparar los resultados según el enfoque y planteamiento adoptado en la pandemia:

 

PAÍS CON

> Nº DE CASOS

CASOS CONFIRM ADOS

Nº CASOS/ 100.000 HAB

EEUU

16.044.000

4.936,6

FRANCIA

2.337.996

3.495,3


ITALIA

1.787.147

2.950,8

 

ESPAÑA

1.734.386

3.660,8

ALEMANIA

1.271.092

2.016,9

PAÍS CON

< Nº DE CASOS

CASOS CONFIRM ADOS

CASOS/

100.000 HAB

CHINA

88.688

0,00007

NUEVA ZELANDA

2.092

42,43

COREA DEL SUR

40.037

51,99

VIETNAM

1.391

0,45


FUENTE: M. DE SANIDAD Y STATISTA. 11 DICIEMBRE 2020. ELABORACIÓN PROPIA

 

Si revisamos seguidamente la cifra de muertes registradas en China por COVID-19 es de 4.825 personas a 9 de febrero como observamos en el Cuadro 1. El incremento en los fallecimientos desde abril ha sido mínimo. Así el 17 de abril el número de fallecidos alcanzaba las 4.636 personas, momento en el cual China alcanzó el dato más alto de fallecidos, coincidiendo con el mayor número de personas contagiadas. A partir de ahí, apenas se ha incrementado el total de fallecidos. De tal manera que hasta febrero 2021 solamente se han producido 189 casos. El mayor número se dio en la provincia de Hubei con una tasa de letalidad del 2,9% que en el grupo de edad de mayores de 80 años es del 14,8% sobre el total de contagiados.


Estos datos de fallecidos en China contrastan fuertemente con los datos mundiales. EEUU ha registrado la cifra impresionante de 469.833 fallecidos hasta febrero. En la Unión Europea, Italia registra 92.338 muertes, Reino Unido 115.067 y Francia 80.591. En España, el número de fallecidos hasta febrero es de 63.704, cifra 11 veces mayor que China para una población como la de España 30 veces menor.


La explicación a estas diferencias se encuentra sin duda en las diferentes estrategias adoptadas. En un artículo publicado por Han E et al (6) en septiembre en The Lancet los autores analizaban y comparaban las estrategias de diferentes países. Como conclusiones exponían la importancia clave de disponer de un sistema de información, control y monitorización, junto con procedimientos establecidos y eficaces de diagnóstico y aislamiento de los casos detectados de COVID 19, acompañados de la búsqueda, rastreo y aislamiento de los contactos, con sistemas de apoyo (alojamiento alternativo) y de control (sistemas informáticos, Apps, pulseras de localización, etc.), para asegurar el confinamiento. Todo ello con una salud pública ejecutiva y coordinada a nivel estatal. Además, el artículo señalaba también la importancia de la implicación y compromiso de la ciudadanía.


El gobierno de China optó clara y decididamente desde el comienzo de la pandemia por este modelo con una voluntad rotunda para conseguir y llevar adelante la estrategia de "erradicación" o "supresión (COVID cero)” del virus.


La estrategia sanitaria de China se ha basado en elementos como:


*   El control de la movilidad junto con los confinamientos estrictos y rigurosos a escala de distrito o provincia, «gestión cerrada» que ha permitido a las autoridades limitar las entradas, salidas y horarios de las zonas afectadas, con precisión a escala de edificio o manzana.

*   La movilización de un apoyo social efectivo e inmediato que permitió de forma casi inmediata a las poblaciones afectadas encontrarse en un entorno de seguridad y aislamiento con alojamientos alternativos.

*   La temprana trazabilidad de los contagios, mediante dispositivos móviles, con la utilización de medios humanos para conseguir los controles de temperatura en los espacios públicos.

*   El apoyo desde el gobierno para facilitar y desarrollar las medidas de prevención individual y familiar a todos los niveles.

*   El desplegamiento muy rápido de tests diagnósticos y su aplicación a gran escala con obtención muy rápida de resultados.

*   Restricción de la entrada en el país de ciudadanos extranjeros a partir de marzo.

 

Por el contrario en la Unión Europea y EEUU, se decidió una estrategia sensiblemente diferente: de "contención, disminución o mitigación" del número de casos, fundamentalmente dirigida a evitar el colapso hospitalario, pero sin desarrollar todo el abanico de medidas necesarias. Esta decisión estaba soportada por planteamientos económicos y expectativas a corto plazo sobre la evolución de la economía. Los resultados que hemos analizado anteriormente y la evolución con la aparición de las denominadas "olas" que se suceden en el tiempo (1ª Ola, 2ª Ola, 3ª Ola, de casos) donde se incrementan y superan las cifras anteriores de números de afectados y fallecidos. Así, desde el 1 de agosto hasta el 6 de diciembre se han producido en los 27 países de la Unión Europea 152.216 muertes, por encima de las 136.176 de la primera ola del 1 de marzo al 31 de julio, según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) (7). En España, por ejemplo llegó a alcanzarse un pico diario de 600 casos la semana del 9 de noviembre. Pero en la actualidad nos encontramos en Europa con la Ola con cifra aún más demoledoras.

 

Como hemos señalado anteriormente, China únicamente ha tenido en el total del período 190 muertes por COVID 19 hasta febrero y continúa controlando el número de afectados actuando con contundencia en la reaparición de un número muy pequeño de nuevos contagios.

 

Al mismo tiempo que se adoptaban las medidas descritas de salud pública y de forma inmediata al comienzo de la pandemia, China decidió reforzar los dispositivos de atención hospitalaria mediante la construcción de hospitales temporales como respuesta a un posible incremento de la demanda de cuidados hospitalarios y también como forma de establecer circuitos de atención diferenciados para los enfermos de COVID 19 e impedir de esa forma los contagios con otros pacientes disminuyendo así el riesgo para el personal sanitario. Estos hospitales temporales fueron construidos en los primeros dos meses de 2020, diseñados específicamente para tratar pacientes con síntomas de COVID-19. El gobierno de China construyó más de 30 hospitales temporales con una velocidad extraordinaria. En la región de Wuhan se desarrollaron dos hospitales. El Hospital Leishenshan ubicado cerca del lago Huangjia, distrito de Jiangxia con 1.500 camas, cuya construcción se inició el 26 de enero e ingreso sus primeros pacientes la primera semana de febrero. El Hospital Wuhan Caidian Huoshenshan comenzó su construcción el 23 de enero, coordinada por cuatro grupos de contratistas: China Construction Third Engineering Bureau, Wuhan Construction Engineering, Wuhan Municipal Construction Group, y el Hanyang Municipal Construction Group con hasta

1.000 camas, iniciando su funcionamiento el 2 de febrero. En la región de Wuhan se implantaron hasta 8 hospitales temporales adicionales.


Sin embargo, ya en el mes de abril China pudo decidir el cierre de estos hospitales temporales, pues ya no era necesario su funcionamiento dada la disminución drástica del número de ingresos por el éxito de la estrategia de supresión y COVID cero. Este dato demuestra la importancia absoluta de las medidas de erradicación y cómo los dispositivos de atención deben estar diseñados como instrumento de apoyo si fracasan estas medidas.

 

Un ejemplo notable de las medidas de apoyo social para facilitar el aislamiento, fue la puesta en marcha en una fecha como el 12 de enero, tan cercana al comienzo de la pandemia, de un plan audaz y contundente del gobierno chino para construir pueblos enteros de viviendas prefabricadas y de esta forma facilitar y hacer posible la cuarentena.

 

El gobierno ha financiado proyectos de infraestructura relacionados con las actividades industriales relacionadas con la pandemia y ha otorgado préstamos y desgravaciones fiscales para apoyar las empresas y evitar la pérdida de empleo.

 

Con los datos que hemos expuesto anteriormente y de acuerdo con la publicación de numerosos artículos donde se reconoce el éxito de las medidas adoptadas por China, podemos afirmar que mediante las medidas adoptadas contra el COVID 19 por el gobierno chino de un confinamiento riguroso, durante un tiempo suficiente y asegurando la capacidad para identificar, trazar y cortar la cadena de transmisión, con un sistema de información sólido, así como un mecanismo eficaz de coordinación para adoptar medidas ejecutivas se ha conseguido un excelente resultado en la salud del pueblo chino evitando muertes innecesarias y disminuyendo el sufrimiento ciudadano.

 

        RESULTADOS ECONÓMICOS DURANTE LA EVOLUCIÓN DE LA PANDEMIA.

La estrategia adoptada por China ha permitido su recuperación económica de forma rápida y positiva. Como comentan Tórtola y Alcaraz (8) la epidemia de COVID-19 se convirtió en una pandemia que provocó una crisis global sin precedentes, tres meses después de su comienzo, de tal forma que la “crisis sanitaria generó un doble shock negativo de oferta y demanda en la economía China que causó su primera tasa de crecimiento negativa desde 1966”. Además, la expansión mundial de la pandemia supuso un brusco frenazo de la demanda externa. Para responder a este reto, el gobierno chino aplicó un conjunto de medidas de estímulo económico dirigidas con el objetivo fundamental de mantener el mercado laboral estable, pese a que esta decisión vaya en detrimento del objetivo de crecimiento económico previsto para el 2020.


Los autores citados señalan que pese “a los desafíos pendientes China será el primer país en superar la crisis y uno de los pocos que se prevé que logre una tasa de crecimiento positiva este año”.

 

De la misma forma, el Banco de España (9) en un informe reciente considera que la estrategia sanitaria adoptada por China ha desempeñado un papel muy importante en la recuperación económica.

 

2.  EL POTENTE DESARROLLO DE LA INDUSTRIA Y DE LA PRODUCCIÓN FARMACÉUTICA EN CHINA: BASE DE LA RESPUESTA A LA PANDEMIA

 

La actual crisis provocada por el SARS COV 2 ha puesto aún más de manifiesto la importancia de disponer de los productos necesarios en el sistema de salud mundial para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades. Por lo tanto, una estructura industrial fuerte y consolidada que permita el suministro de la tecnología, de los productos sanitarios y de los medicamentos imprescindibles es un requisito de singular importancia para los países.


Como revisaremos a continuación, la industria farmacéutica china se caracterizaba por una actividad principal, en el campo de los medicamentos genéricos (no sometidos a patentes) y los ingredientes farmacéuticos activos (API) que representan conjuntamente más del 75% del volumen total del mercado, un 11% son medicamentos tradicionales chinos (MTC).

 

En el ámbito de los medicamentos de marca ("innovadores" bajo patente) China alcanza alrededor de un 4% en 2017.


A continuación, expondremos de forma resumida las bases sobre las que China ha podido estructurar una respuesta efectiva a la pandemia.

 

        Una breve aproximación a la evolución y rasgos principales de las industrias farmacéuticas de China

Desde una posición inicial de debilidad, la industria farmacéutica China ha experimentado un notable crecimiento económico en los últimos veinte años. Este crecimiento ha permitido a China posicionarse como uno de los principales productores mundiales de productos farmacéuticos.


El sector farmacéutico chino había experimentado una tasa de crecimiento compuesto anual del 16,7% entre 1978 y 2003, convirtiéndose así en el mercado farmacéutico de más rápido crecimiento en el mundo. Pero las industrias productoras de medicamentos estaban caracterizadas por su pequeño tamaño con una distribución geográfica dispersa y unos procesos de producción y tecnología de fabricación débilmente desarrollados.


Posteriormente y como respuesta planificada al ingreso en diciembre del 2001 en la Organización Mundial de Comercio (OMC) la industria farmacéutica China ha experimentado un rápido progreso. El crecimiento de la industria de la salud de China le ha permitido comenzar la transición desde una base de fabricación farmacéutica a un centro estratégico de I + D. Como resultado, China ha consolidado su papel en el mercado farmacéutico global. Después de una primera fase como país consumidor y como plataforma para establecer una mayor I + D, la industria farmacéutica de China se ha visto empujada a crecer con incentivos gubernamentales y seguros públicos.


        Un elemento característico: China es el mayor productor mundial de ingredientes farmacéuticos activos (API)

Los API (ingredientes farmacéuticos activos) y los productos intermedios son las materias primas imprescindibles para la fabricación de las formulaciones farmacéuticas de los medicamentos que llegan a los pacientes. China es el segundo productor y exportador mundial de APIs químicos, principalmente en antibióticos, antipiréticos, vitaminas y analgésicos, etc. La exportación China de APIs es clave para la fabricación de medicamentos en el mundo lo que suscita intranquilidad en las grandes empresas farmacéuticas por su grado de dependencia y consiguiente vulnerabilidad.

 

China fabrica ingredientes clave en la cadena de suministro mundial de antibióticos, medicamentos para la diabetes, analgésicos y antirretrovirales para el VIH.

 

China es el país productor del 40% de los API mundiales, según Optima Insights (10). En 2017, el tamaño del mercado global de APIs fue de $156 mil millones. Los APIs químicos alcanzaban en volumen económico aproximadamente 500 mil millones de RMB ($74,6 mil millones).

 

China dispone del 68,3% del mercado de APIs químicas en todo el mundo. Está posición dominante ha sido posible fundamentalmente por una orientación decidida en ese campo basada en una alta


capacidad de fabricación a gran escala y una capacidad de ofertar precios inferiores a los que la industria farmacéutica puede obtener en los países productores de medicamentos y a una fuerte capacidad tecnológica unida a un importante y diversificado número de fabricantes, alrededor de

7.000 fabricantes de APIs.


Como señala el informe anteriormente citado, la producción de APIs está muy segmentada en función de diversos parámetros. Así, en función del tipo de API: API Synthesis (Biotech API, Synthetic Chemical API y HPAPI), pero también por tipo de fabricación (fabricación por contrato y fabricación interna de API), por tipo de API (API sintética y API biológica), y finalmente por el tipo de fármaco para el que van dirigidas: medicamentos de marca, medicamentos genéricos y medicamentos de venta libre.

 

El Comité Especial de Información Estadística de la Asociación de la Industria Farmacéutica de China informaba que la producción de las 24 APIs químicas principales en 2019 aumentó un 8% interanual y la exportación aumentó un 24,7% interanual. China exportó en 2019 por un valor aproximado de 37.000 millones de dólares y según los cálculos de Daxue Consulting (11), la proporción atribuible a los APIs representa un 81% del total.

 

El 44 % de los fabricantes de APIs del mundo están en China. En India la cifra alcanza el 36%.

La dependencia a nivel mundial de la fabricación china de APIs para la producción de genéricos y medicamentos de marca es tal, que en el mes de febrero del 2020 y como consecuencia de la paralización de las industrias chinas, Vohra, director gerente de Cipla, una de las mayores farmacéuticas de India, declaró "que los suministros para la mayoría de las empresas comenzarían a agotarse a fines de este mes a menos que China reanude la producción" y añadió en declaraciones al Financial Times (12) que podría haber "una gran indisponibilidad en toda la cadena" si el cierre se extendía más allá de febrero. India es el mayor exportador mundial de medicamentos genéricos, pero su producción depende de China para el 70% de sus materias primas farmacéuticas.

                 La transformación y evolución de la industria farmacéutica China

En 2019, se llevó adelante la transformación y modernización de la industria farmacéutica, mediante el impulso desde el gobierno a un proceso de integración de pequeñas y medianas empresas farmacéuticas para permitir la formación de empresas líderes y aumentar la inversión en los campos de innovación y desarrollo de nuevos fármacos. Se sigue aquí en el sector farmacéutico la misma estrategia del Estado basada en las fusiones y adquisiciones para adquirir cuanto antes activos estratégicos. Como señalan Otero Iglesias y Vidal (13) de esta forma se intenta responder a las nuevas demandas de la sociedad china y al mismo tiempo mejorar el posicionamiento en el campo de los denominados medicamentos innovadores sometidos a la propiedad intelectual. En poco tiempo, se han logrado medicamentos innovadores que han logrado la aprobación de medicamentos nuevos de Clase I.


Estas estrategias han permitido que, en 2019, el valor añadido acumulado de la industria farmacéutica haya aumentado un 6,6% interanual. Esta transformación de la industria farmacéutica se enfrenta a grandes retos como: costes crecientes, sistemas de regulación y control estricto del registro de medicamentos, evaluación de la calidad y seguridad, aumento de los costes de los ensayos clínicos; todos estos factores aumentan sensiblemente las inversiones y gastos de las empresas.

 

Otro de los factores clave es la evolución de la demanda interna. Desde esta perspectiva, el mercado farmacéutico de China ha crecido constantemente en los últimos años con proyecciones para 2023


que alcanzan los 161.800 millones de dólares (un 30 por ciento del mercado mundial). China ha alcanzado una cuota que la convierte en el segundo mercado farmacéutico más grande del mundo, después de Estados Unidos. Durante 2018, el mercado farmacéutico alcanzó la cifra de $127,9 mil millones, con un crecimiento del 2,4 por ciento interanual (14). Este crecimiento está inducido por los cambios demográficos. Efectivamente, desde 1970, la edad media de la población de China ha aumentado de unos 20 años a unos 37 años en 2015 y según Naciones Unidas, se mantendrá alrededor de los 50 años hasta 2100. El envejecimiento de la población de China supone un aumento de las demandas sanitarias de la población y por lo tanto una carga para el sistema de atención sanitaria y en nuestro caso en un incremento de la demanda de medicamentos. Esta tendencia, según los informes de Statista (15) se observa en la evolución de los dos sistemas de seguro público básico de pensiones en China. En 2019, 968 millones de personas en total estaban cubiertas por estos sistemas (435 millones estaban cubiertos por el seguro público de pensiones para empleados urbanos, y el resto estaba cubierto por el seguro público de seguros urbano-rurales).


        Las empresas farmacéuticas chinas


El total de ingresos de la industria farmacéutica china asciende a 2,6 trillones de RMB. El mercado farmacéutico comprende aproximadamente 5.000 fabricantes, la mayoría pequeñas y medianas empresas dedicadas principalmente a la producción de genéricos, APIS y medicina tradicional china (MTC). En el siguiente cuadro podemos ver las diez principales empresas farmacéuticas chinas de 2018.

 

Farmacéuticas

Ingresos en millones de $

Comentarios

Sinopharm Group

48,5

Holding estatal. Investigación, manufactura y distribución

Shanghai PH

22,4

R&D, manufactura, distribución y

comercio minorista

Jiangsu Hengrui

17,4

Medicamentos innovadores y

antineoplásicos

Guangzhou Baiyunshan

5,9

MTC, productos para la salud y bio-tech

China Meheco

4,4

Holding estatal. R&D, manufactura,

distribución y logística

Huadong Medicine

4,3

Inmunosupresores, antidiabéticos,

hematológicas, etc…

Yunnan Baiyao

3,8

MTC

Shanghai Fosun

3,5

Medicamentos genómicos y CAR-T.

MTC

Kangmei PH

2,7

MTC y productos químicos

Harbin PH

1,5

Capital chino extranjero control estatal.

Antibióticos. OTC


Datos 2018. Fuente: Farma Board Room. Elaboración propia.

La administración de alimentos y medicamentos de China (CFDA) ha llevado adelante la realización de normas para adecuar la producción de drogas a los estándares internacionales. Estas reformas han impulsado los procesos de fusiones y adquisiciones empresariales.


 

3.   POLÍTICA Y DESARROLLO DE LAS VACUNAS PARA COVID-19 EN CHINA

Xulio Ríos (16) señalaba en un artículo reciente como para China el desarrollo científico y tecnológico es "un imperativo que va más allá de su valor estrictamente económico para convertirse en un factor que remite a la preservación de su soberanía y a la viabilidad misma del proyecto modernizador". En la serie de ejemplos que expone destaca la respuesta de China en el marco de la pandemia, la investigación y desarrollo de vacunas específicas (cinco en fase 3 de los ensayos clínicos) que demuestran “su madurez y seguridad en este aspecto”.

 

Señalábamos, en un artículo anterior publicado en el Observatorio de Política China, (17) como un efecto de la estrategia de "Supresión COVID cero" había sido la detención efectiva de la propagación del virus, lo que había permitido cierta tranquilidad en el proceso de desarrollo de las vacunas en China.

 

Sin embargo, China, desde el principio de la enfermedad, ha estado claramente implicada en la investigación, desarrollo y producción de vacunas para Covid-19. China ha entendido, desde que la OMS declarara la pandemia, que un punto clave en su estrategia era asumir la responsabilidad de considerar la enfermedad como un problema mundial al que era necesario dar respuesta.

 

Desde el 26 de enero y en plena crisis, el Instituto de Wuhan con Chen Wei como líder experimentado en virología y epidemiología con su excelente labor previa en la epidemia del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) en 2002 y en 2014 en Sierra Leona en la segunda fase de ensayos clínicos de la vacuna contra el ébola, iniciaría directamente sobre el terreno la investigación sobre Covid 19.


Las investigaciones se han dirigido hacia el campo de las vacunas de virus muerto o inactivo utilizando diferentes estrategias para lograr una vacuna efectiva basándose en la amplia experiencia en el campo de la vacunación. En una fecha tan temprana como el 16 de marzo, se administró en Wuhan la primera dosis de una vacuna contra el COVID-19 en el mundo. En mayo, los primeros datos mundiales sobre la vacuna en humanos se publicaron por el Instituto de Biología de Wuhan.

 

        EL MECANISMO COVAX Y LA PARTICIPACIÓN DEL GOBIERNO DE CHINA

COVID-19 Vaccines Global Access (COVAX) (18) es una estrategia liderada por la Coalición Global para Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI), la Alianza Global para la Innovación en Vacunas (GAVI), el Banco Mundial, UNICEF, la Fundación Bill y Melinda Gates y la OMS con el objetivo de asegurar que las vacunas desarrolladas puedan llegar rápidamente a países ricos y pobres por igual y su eficacia y seguridad esté garantizada. Esta iniciativa pretende suministrar 2.000 millones de dosis antes de finales de 2021.


A este mecanismo COVAX, se han unido más de 180 países. El gobierno de EEUU se excluyó y no participó en su funcionamiento (recientemente el nuevo presidente Biden ha iniciado un proceso de rectificación). China, sin embargo, es el polo político y económico de mayor importancia que se ha incorporado a la iniciativa COVAX para garantizar la distribución de vacunas en los países pobres. El proyecto COVAX, fue diseñado para disuadir a los gobiernos de acumular vacunas contra el coronavirus y evitar el "nacionalismo" manifestado por el acaparamiento de vacunas por los países desarrollados. El enfoque original era centrarse en vacunar a los grupos de alto riesgo en todo el mundo.


La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores china anunció la firma el 8 de octubre del acuerdo con GAVI: "es un paso importante que ha dado China [...] para honrar su compromiso de convertir las vacunas contra la Covid-19 en un bien público mundial". Efectivamente desde el comienzo de la


pandemia el gobierno de China ha insistido repetidamente en que las vacunas de China son para compartir, especialmente con el mundo en desarrollo.

 

Sin embargo, el mecanismo COVAX no ha sido suficiente para garantizar que las vacunas puedan llegar a todos los países cuando el grupo de naciones ricas (cómo EEUU, Canadá, Reino Unido y la Unión Europea) han llegado a acuerdos anticipados de compra con las empresas farmacéuticas. Este grupo ha comprado dosis suficientes para vacunar casi tres veces a toda su población antes del final de 2021. Un 14 % de la población mundial ha comprado hasta el 53 % de las vacunas más prometedoras, con lo que los países de ingresos bajos y medios podrían quedarse atrás en el proceso de vacunación, lo que en determinadas áreas podría llegar hasta 2024 según algunas estimaciones.

 

        LA POSICIÓN DE CHINA EN LA OMC (WTO)

Esa desigualdad en el acceso a las vacunas es la que ha impulsado a Sudáfrica, India, Pakistán, Kenia, Mozambique y Eswatini a solicitar a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Octubre que suspendiera los derechos de propiedad intelectual sobre cualquier tecnología, medicamento o vacuna contra esta enfermedad, al menos, hasta que se consiga la inmunidad de grupo global. Esta petición obtuvo la negativa de Japón, Canadá, Noruega, Suiza, Estados Unidos y la Unión Europea. China junto con Rusia y Brasil respaldaron la propuesta presentada por India que además ha sido apoyada por la sociedad civil (19). En una nueva reunión en febrero la OMC ha vuelto a rechazar la propuesta señalando sorprendentemente que "no hay indicios de que los derechos de propiedad intelectual hayan supuesto una barrera para el acceso a medicamentos y tecnologías relacionadas con la Covid-19”.

        La investigación, desarrollo y producción de vacunas en China

Hay cuatro principales empresas productoras desarrollando vacunas actualmente en fase III y ya aportando resultados finales (la fase III es aquella que compara dos grupos de pacientes de características similares para determinar qué grupo tiene mejores resultados y los menores efectos secundarios): CanSino, China National Pharmaceutical Group Co. (Sinopharm), Sinovac y ZFLongkema. Existen también otros proyectos de desarrollo como los del Instituto de Biología Médica, Beijing Wantan y la Universidad de Xiamen, West China Hospital y la Universidad de Sichuan, Shenzen Genoinmune, etc. que se encuentran en fases I y II.

 

Xu Nanping, viceministro de Ciencia y Tecnología, ha informado de que un total de 14 proyectos de vacunas chinas en la actualidad se encuentran en fase de estudio clínico, junto con cinco en fase de finalización o en última fase (los anteriormente citados).


Empresas

Tipo de vacuna

Población ensayo

Sinopharm

Biología Wuhan/Pekín

 

Virus inactivo

EAU, Marruecos, Argentina, Perú

Sinovac

Virus inactivo purificado

Brasil, Indonesia, Turquía

CanSino

Vector viral

Arabia Saudí, México

Anhui Zhipei Longcomp

Virus inactivo

Uzbekistán, Indonesia, Pakistán, Ecuador


La existencia de pocos casos de COVID-19 en China por el éxito de la política de supresión Covid Cero ha impedido que las pruebas necesarias en amplios grupos de población en fase III pudieran desarrollarse en la propia China, por lo cual los productores de vacunas chinos han tenido que probar la eficacia de sus vacunas en el extranjero. Por esta razón las 5 vacunas citadas anteriormente han realizado o están finalizando los ensayos clínicos en fase III en 16 países.

 

Las empresas farmacéuticas tienen las siguientes características principales:

1.  China National Pharmaceutical Group Co (Sinopharm). Ha estado desarrollando dos vacunas inactivadas. Sinopharm es un grupo dependiente de la Comisión de Administración y Supervisión de Activos del Estado (SASAC) del Consejo de Estado. Está constituida por seis compañías que cotizan en bolsa: Group Co (Sinopharm Holding), China National Medicines Corporation, China National Accord Medicines Corporation, Beijing Tiantan Biological Products, Shanghai Shyndec Pharmaceutical y China Traditional Chinese Medicine Holdings. El desarrollo de la vacuna se lleva a cabo a través de dos institutos de su subsidiaria China National Biotec Group: el Instituto Biológico de Pekín y el Instituto de Productos Biológicos de Wuhan. Este último en Abril fue el primer instituto del mundo en empezar ensayos clínicos para una vacuna de Covid-19. Las pruebas en fase III comenzaron en junio en los EAU y más recientemente en Perú, Marruecos, Argentina, Bahréin, Egipto y Jordania y también con empleados del conglomerado petrolero PetroChina. La vacuna recibió una autorización para uso de emergencia en julio de 2020 permitiendo su administración a más de un millón de personas, según manifestaciones de Zeng Yixin, subdirector de la Comisión Nacional de Salud. Sinopharm en el ensayo clínico en Emiratos Árabes Unidos con 31.000 participantes voluntarios de 125 nacionalidades diferentes finalizado el pasado 9 de diciembre, informó de unos resultados provisionales con un 86% de eficacia. En un reciente comunicado, donde se informaba de la autorización para uso comercial, se sitúa la eficacia en un 79%, cifra que está por encima del standard previsto para su posible utilización. Esta vacuna tiene una ventaja notable sobre las vacunas de RNAm que es la facilidad del proceso de distribución pues permite su conservación en un frigorífico normal (2º a centígrados).

 

2.  CanSino ha desarrollado su investigación en colaboración con el Instituto de la Academia Militar de Ciencias planteando una vacuna de vector viral, utilizando el adenovirus 5 (Ad5). En él, se inserta un gen de la proteína de superficie de Covid-19. Con este método, ya en marzo, se consiguió realizar en Wuhan el primer ensayo mundial de vacuna COVID-19 para probar la capacidad de provocar respuesta inmunitaria y la inexistencia de efectos secundarios. En julio se inició la fase III de ensayos clínicos en Arabia Saudita, Argentina, Chile, México, Pakistán y Rusia con una muestra de 40.000 pacientes. En agosto la patente fue formalmente aprobada para su uso de emergencia en China.

 

3.  Sinovac es una compañía fundada en 2001 con base en Pekín y especializada en el desarrollo de vacunas. Desde su creación ha conseguido vacunas para hepatitis A y B, influenza estacional, gripe porcina (2009 primera vacuna mundial) y la gripe aviar. Para la pandemia de Covid 19 ha desarrollado CoronaVac, una vacuna de virus inactivado. Los estudios iniciales se basaron en 144 participantes en el ensayo de fase I y 600 en el ensayo de fase II, y permitieron considerar que la vacuna era adecuada para uso de emergencia. The Lancet, publicó los resultados de las pruebas de primera y segunda fase de CoronaVac. Desde julio ha sido aprobada para uso de emergencia en grupos de alto riesgo en China. En septiembre las pruebas se extendieron a más de 1.000 voluntarios y comenzó los ensayos en fase III en Brasil. El ensayo fue dirigido por el Instituto Butantan, que también será el encargado de la producción local que ha anunciado la petición de registro de CoronaVac de forma simultánea en Brasil y China. El Instituto también solicitó la


autorización para uso de emergencia a la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria. En la actualidad CoronaVac se encuentra en fase III además de en Brasil, en Indonesia y Turquía.

 

4.  Anhui Zhifei Longcom Bioph. ha desarrollado su vacuna en colaboración con el Instituto de Microbiología de la Academia China de Ciencias. La vacuna utiliza una parte purificada del virus para desencadenar una respuesta inmune. Se encuentra ya actualmente en ensayos de fase III con

21.000 participantes de fuera de China en Uzbekistán, Indonesia, Pakistán y Ecuador.

        LAS VENTAJAS DE ESTE TIPO DE VACUNAS.

Las ventajas de este tipo de vacunas se refieren a su capacidad de almacenamiento y distribución ya que solo precisan de una refrigeración normal y no de -70º grados como la vacuna de Pfizer BioNTech o los -20º de Moderna. Los virus inactivados no requieren más que refrigeración ordinaria y por lo tanto su utilización y almacenamiento en países en desarrollo o en tropicales y subtropicales es factible sin los problemas de las vacunas de ARNm.


Las vacunas chinas como ocurre con la vacuna Oxford-AstraZeneca son mucho más útiles para los países en desarrollo que pueden tener graves dificultades para el almacenaje y distribución de grandes cantidades de dosis de vacunas a temperaturas bajas.

 

        LA POLÍTICA DE ACUERDOS DE DISTRIBUCIÓN DE LAS VACUNAS CHINAS EN EL MUNDO.


El presidente chino Xi Jinping, ha reiterado una y otra vez que las vacunas chinas tendrán una consideración de “un bien público global”. El presidente ha destacado en sus intervenciones la importancia clave de la investigación china en el desarrollo de las vacunas contra el coronavirus y Xiao Yaqing, ministro de Industria y Tecnología de la Información planteó a las farmacéuticas chinas que el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus debía ser considerado como una "tarea política importante".


Efectivamente, disponer de vacunas seguras y eficaces, además de salvar vidas, proporciona prestigio científico y muestra la solidez de la industria farmacéutica de China, al mismo tiempo que estimula y consolida importantes implicaciones geopolíticas.


Desde el comienzo de la pandemia el gobierno chino dirigió esfuerzos a apoyar a aquellos países que estaban experimentando serias dificultades para atender las necesidades sanitarias de su población mediante el envío de suministros médicos y sanitarios como los medios más imprescindibles como mascarillas, EPI, etc.


Con el desarrollo de las vacunas, China ha empleado la misma estrategia. El número de países con los que China está llegando a acuerdos para el acceso a las vacunas ha crecido rápidamente. Por otro lado, se ha implementado una posición abierta para llevar adelante acuerdos de solidaridad y cooperación con los países en desarrollo.


En junio en la Cumbre Extraordinaria de Solidaridad China-África (20) con líderes africanos (el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa, el presidente egipcio Abdel-Fattah al-Sisi, el presidente de la República Democrática del Congo Felix Tshisekedi, el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune, el presidente gabonés Ali Bongo Ondimba, el presidente keniano Uhuru Kenyatta, el presidente maliense Ibrahim Boubacar Keita, el presidente de Níger, Mahamadou Issoufou, el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, el presidente de Ruanda, Paul Kagame, el presidente de Zimbabwe, Emmerson Mnangagwa, el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, y el presidente de


la Comisión de la Unión Africana, Moussa Faki Mahamat) celebrada en Beijing a través de videoconferencia, el presidente chino, Xi Jinping, pidió a China y África que derroten al nuevo coronavirus con solidaridad y cooperación proponiendo que las dos partes "deben trabajar juntas para construir una comunidad China-África de salud para todos y llevar su asociación estratégica y cooperativa integral a una mayor altura” (24). El presidente de China habló de forma clara y contundente haciendo énfasis en la solidaridad y la cooperación como "el arma más poderosa" frente al COVID-19. Xi Jinping pidió a China y África el compromiso con la defensa del multilateralismo afirmando "Nos oponemos a la politización y estigmatización de la COVID-19, y nos oponemos a la discriminación racial y los prejuicios ideológicos. Nos mantenemos firmes por la equidad y la justicia en el mundo".


Xi Jinping confirmó en una declaración que "una vez se complete el desarrollo y despliegue de la vacuna Covid-19 en China, los países africanos estarán entre los primeros en beneficiarse".

 

El 22 de julio los Ministros de Relaciones Exteriores de los países de América Latina y el Caribe (México, Argentina, Barbados, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, Panamá, Perú, Trinidad y Tobago, y Uruguay) y China, celebraron una videoconferencia especial con el propósito de consolidar la cooperación internacional contra el COVID-19 y enfrentar conjuntamente los desafíos derivados de la pandemia. En la Declaración conjunta (21) en el punto 5 se señala: "Desde el comienzo del COVID-19, China y los países de ALC han trabajado juntos para contener el COVID-19, guiados por una profunda amistad y espíritu de cooperación en tiempos difíciles. La parte china expresa su agradecimiento hacia los países de América Latina y el Caribe que defienden activamente a China y elogian su actitud abierta sobre la cooperación mundial contra el COVID-19. ALC reconoce que China ha actuado decisivamente para contener el COVID- 19 y logró progresos positivos, y aprecia la cooperación y el fuerte apoyo de China”. En el punto 7 se expresa las intenciones claras de: "Acordamos profundizar la cooperación postpandémica entre los países de ALC y China, y alentar la extensión de la cooperación práctica bilateral y multilateral hacia áreas emergentes como la salud pública, la erradicación de la pobreza y la reducción del riesgo de desastres, así como promover la economía digital sobre la base de los principios y acuerdos internacionales existentes”. El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, comentó la disponibilidad de las vacuna desarrolladas en China como un bien público de acceso universal, planteando asimismo un préstamo de mil millones de dólares para apoyar el acceso de las naciones de América Latina a las vacunas.

 

Los ejemplos de esta línea estratégica de trabajo son múltiples. Indonesia, que participó en la fase 3 del ensayo de CoronaVac ha recibido en diciembre el primer lote de vacunas de Sinovac y en enero ha recibido unas 1,8 millones de dosis, además de 40 millones de dosis de vacuna a granel para su producción directa local, con un total de 50 millones pactados.

 

El primer ministro chino Li Keqiang aseguró que China daría acceso prioritario a Camboya, Myanmar, Laos, Tailandia y Vietnam. En Filipinas, donde la influencia de Estados Unidos es alta, el presidente Duterte confirmó en julio que había solicitado a China que le ayudara con el suministro de vacunas. De forma singular añadió que no confrontaría a China por sus reclamaciones sobre el Mar de China Meridional (22).

 

Los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin han registrado la vacuna de Sinopharm. Sinovac ha rubricado un acuerdo con Turquía con 50 millones de dosis. México en enero ha iniciado la inmunización de su población con 2 millones de dosis de CanSino. Brasil, con el acuerdo de desarrollo fase 3 con el Butantan Institute y su posterior producción de CoronaVac, ha iniciado ya la vacunación.


4.  EL PAPEL CRUCIAL DE CHINA EN EL PROCESO MUNDIAL DE DISTRIBUCION DE VACUNAS.


Algunas conclusiones y rasgos principales se pueden apuntar sobre la política de China en investigación, desarrollo y producción de vacunas para el SARS 2 Covid-19:

 

1º El compromiso y la activación de todos los recursos humanos y materiales y el apoyo financiero del gobierno chino para lograr en el menor periodo de tiempo vacunas eficaces y seguras.

 

2º La decidida actitud de considerar a las vacunas como un bien público de carácter universal y la decisión de compartir vacunas, consiguiendo un equilibrio entre la necesidad de vacunar a sus 1.400 millones de habitantes y la distribución mundial. Este escenario es factible por el pequeño número de casos en China y la elevada capacidad de producción de vacunas de la industria china.

 

La participación del gobierno de China en el mecanismo COVAX muestra un grado de compromiso con los países pobres y en desarrollo (PIBM) que se refuerza aún más con su posición clara en la OMC favorable a la propuesta de Sudáfrica e India de suspensión temporal de las patentes.

 

4º Los acuerdos de distribución de vacunas de China en Asia, África y Latino América y las facilidades financieras concedidas consolidan sin duda una imagen excelente de la ayuda china en un momento de singular dureza donde la salud de millones de ciudadanos se ve comprometida.

 

Estos factores convierten a las vacunas chinas en especialmente necesarias para los países en desarrollo. Como señala Jacob Mardell (23), la distribución de vacunas chinas sigue el mapa de las desigualdades globales. Los países ricos han hecho acopio de las vacunas occidentales, mientras que “la capacidad manufacturera china y la probable competitividad en el coste de las vacunas chinas suponen que China está encaminada a suministrar a países en América Latina, África y el sureste de Asia”. Mardell emplea la sugerente expresión "Ruta de la Seda de la Salud" para referirse al lugar destacado que ocupa en la diplomacia de la era Covid de China”.


Hoy sabemos que los acuerdos de compras confirmadas de vacunas COVID-19 ascienden a 7.200 millones de dosis, que en un 80% corresponden a países de altos y medianos ingresos. Reino Unido ha vacunado ya a casi 12 millones de personas y EEUU a más de 40 millones. En EEUU en un solo día, el 6 de febrero, han administrado 2,1 millones de dosis,  cifra superior  a todas las dosis distribuidas a los PIBM. En África a día de hoy se han vacunado menos de 100.000 personas (24). La respuesta a la pandemia, cómo han señalado muchos expertos de la salud, debe ser necesariamente global y garantizar la equidad en el acceso a las vacunas.

 

La posición del gobierno de China parece apuntar a ese objetivo que puede ayudar a una multitud de países en vías de desarrollo a acceder a las vacunas y a solventar la crisis sanitaria, lo que podría al mismo tiempo reforzar la presencia e influencia de China en muchos de estos países. China así, a través de una diplomacia de vacunas, podría reforzar su imagen en toda una serie de países.

 

5.  CONCLUSIONES FINALES

La pandemia COVID-19 ha demostrado la eficacia de la estrategia china. En primer lugar, la estrategia de supresión COVID 0 ha logrado unos resultados extraordinarios en términos de salud: número de contagiados y fallecidos. Estos resultados contrastan enormemente por los obtenidos por los países occidentales. De esta forma, China ha logrado evitar muertes y la propagación del


virus. Precisamente estos resultados han permitido la recuperación económica de China iniciada ya en el segundo semestre de 2020, con un crecimiento económico en ascenso constante durante el 2021.


En segundo lugar, la producción de vacunas ha sido muy rápida, utilizando el conocimiento científico y el desarrollo previo de vacunas de China, junto con la presencia de una sólida industria farmacéutica apoyada e incentivada desde la administración con financiación específica. Esta situación favorable ha permitido acortar sensiblemente los plazos para lograr vacunas efectivas.

 

En tercer lugar, la decisión del gobierno chino de considerar las vacunas como un bien único universal y su compromiso con los países de bajos y medianos ingresos para llegar a acuerdos de distribución es muy significativa. Esta actitud clara y decidida contrasta fuertemente con la posición de los países ricos, cuyas propuestas para los PIBM como el mecanismo COVAX son marcadamente diferentes.


China puede ejercer una influencia significativa a nivel mundial con su política de vacunas y este es el reto que sin duda continuará asumiendo en los próximos meses. China así podría ver su imagen robustecida en una serie de países en vías de desarrollo a través de su diplomacia de vacunas, en un momento difícil a nivel geoestratégico en el que parece que EEUU no sólo podría continuar una política de contención de China, sino que podría hacerlo al mismo tiempo que consolida un frente común con naciones desarrolladas con las que EEUU ha compartido una alianza histórica.

BIBLIOGRAFIA

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20.    Xinhua Headlines-Xi Focus: "Xi chairs China-Africa summit, calls for solidarity to defeat COVID-19", February 9, 2021. Xinhua |2020-06-18 05:42:27| Editor: huaxia.

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21.  Declaración Conjunta. “Videoconferencia Especial de Cancilleres de China y los países de América Latina y el Caribe sobre COVID-19 para atención de la pandemia por Covid-19”. Comunicado No. 209 Gobierno de Mexico. www.gob.mx.

 

22.  SUI-LEE Wee. “From Asia to Africa, China Promotes Its Vaccines to Win Friends”. Septiembre 11, 2020 The New York Times.

 

23.  MARDELL Jacob. “China’s vaccine diplomacy assumes geopolitical importance”. Mercator Institute for China studies (Merics) Nov 24, 2020. www.merics.org.


24.  OLATUNBOSUN-ALAKIJA Ayoade. “The Haves and Have-Nots: The geopolitical dilemma of COVID vaccine equity”. The OECD Forum network. Febrero 08/2021. www. Oecd-forum.org.

Advertencia: las opiniones y reflexiones contenidas en este artículo corresponden únicamente al autor.