domingo, 24 de enero de 2021

Joe Biden en la Casa Blanca “y Dios en la de todos”. El único fin del capitalismo es hacer crecer los capitales, y este es el verdadero Dios y único credo del capital, a los que sirven los diferentes gobiernos que para eso los pone, el gobierno actual español también. Ahora bien, a la mona le podemos llamar Pepita Jiménez o, Juanita, que es también un nombre muy mono, incluso la podemos vestir con un traje de luces de torero, por ejemplo, con el diestro matador de derechas de mi pueblo, Morante de la Puebla, que a la definitiva, chiquet, mona se queda. Lo que hay que cambiar (me guste a mi o no me guste a mi) son las relaciones de explotación capitalistas que desde 2008 a esta parte está evidenciando que el capitalismo históricamente ya no puede seguir funcionando (lo diga yo o no lo diga yo) por las nuevas relaciones de colaboración socialistas (suene esto a pecado de pitiminí o no). “Fectivamente”, querido: planteamiento marxista, y no el cambio de unos nombres por otros o unas denominaciones políticas por otras. ¿Cómo el capital va a permitir por las buenas que se establezcan políticas que vayan contra sus intereses? La aparente lucha en USA de “trumpines” contra “intrumpines” hay que inscribirla en la lucha interna de los propios capitales entre sí para determinar cuál de ellos se queda con la parte sustantiva (la más gorda quiere decirse) del producto del trabajo, y no de buenos contra malos. Qué se piensan, mis queridos paisanos, ¿qué el capital no sabe lo que se hace? Los que andamos muy lejos de saber lo que hacemos y con ello favorecemos los intereses de los capitales somos los trabajadores. Qué cosas, ¿verdad? Pues nada, hombre, que aquí nos quedamos a verlas venir.

 

Joe Biden en la Casa Blanca: ninguna ilusión


El Viejo Topo

24.01.2021

Puede parecer un consejo vano, pero hay que recordar el torrente de ilusorias expectativas que despertó el triunfo de Barack Obama en 2008. Reflejo de la profunda penetración del mensaje neocolonial, los cánticos triunfalistas que destacados intelectuales de la “progresía” europea y latinoamericana entonaran en vísperas de la inauguración de su mandato fueron rápidamente acallados ni bien el afro-americano puso manos a la obra (secundado por Joe Biden) y dedicó ingentes esfuerzos a salvar a los bancos de la “crisis de las hipotecas sub-prime” olvidándose de los millones que fueron estafados por aquellos. Dado que ya se escuchan, si bien con un tono aflautado, algunas letanías parecidas a las del 2008, parece oportuno recordar estos antecedentes para no caer en nuevas –y previsibles- frustraciones.

Biden llega a la Casa Blanca con un equipo étnicamente más heterogéneo que el de Donald Trump, casi en su totalidad conformado por varones blancos. Pero en todos los casos se trata de personas que más allá de su diversidad étnica y cultural están íntimamente ligadas al gran capital norteamericano. El Departamento de Estado será dirigido por Anthony Blinken, un halcón moderado, pero halcón al fin, que cree que su país tendría que haber fortalecido su presencia en Siria para evitar la llegada de Rusia. Blinken apoyó la invasión a Irak en 2003 y la intervención armada en Libia que culminó con la destrucción de ese país y el linchamiento de Muammar El Gadafi. Ha dicho que “la fuerza debe ser un complemento necesario de la diplomacia”, en línea con el pensamiento tradicional del establishment. Por lo tanto, a no confundirse.

El Jefe del Pentágono propuesto por Biden es un afro-descendiente, Lloyd Austin, un general de cuatro estrellas con 41 años de actividad en el Ejército y cuya ratificación en el Senado puede verse comprometida por dos razones. Primero porque la ley establece que ese cargo sólo lo puede ocupar un militar que haya abandonado el servicio por lo menos siete años antes, y Austin recién lo hizo en el 2016. Segundo, porque hasta fechas recientes era miembro del Directorio de Raytheon, uno de los gigantes del complejo militar-industrial, gran proveedor de las fuerzas armadas de EEUU. Además Austin, un hombre con buen olfato para los negocios, es también socio de un fondo de inversión dedicado a la compraventa de equipos militares. Pequeñas incompatibilidades, dirán los medios hegemónicos, siempre tan complacientes con lo que ocurre en Washington.

La segunda línea del Departamento de Estado tiene como figura estelar, en el cargo de subsecretaria para Asuntos Políticos, nada menos que a Victoria Nuland. Este personaje es un super-halcón que en la Plaza Euromaidan de Kiev alentó y repartió botellitas con agua y pastelitos a las hordas (similares a las que asolaron el Capitolio el 6 de enero en Washington) que sitiaban la casa de gobierno de Ucrania y, en febrero de 2014, derrocaron al legítimo gobierno de ese país. Una conversación telefónica entre el embajador de EEUU en Ucrania y Nuland, inesperadamente filtrada a la prensa, quedará para siempre en los anales de la historia diplomática porque cuando aquel le hizo saber que la Unión Europea no estaba muy de acuerdo con derrocar al gobierno de Víktor Yanukóvich la Nuland respondió con un seco “Fuck the European Union!” No está demás agregar que esta bella persona está casada con Robert Kagan, un ultraderechista autor de varios libros en donde exalta el Destino Manifiesto de Estados Unidos, defiende sin tapujos la ocupación israelí de Palestina y recrimina a los gobiernos europeos por su cobardía en acompañar a Estados Unidos en su cruzada civilizatoria universal. Todo queda en familia.

Por si lo anterior no fuera suficiente para disipar cualquier esperanza en relación al recambio presidencial en Estados Unidos termino con dos citas de un artículo que Joe Biden publicara en la revista Foreign Affairs.[1] Se titula “Por qué EEUU debe conducir nuevamente. Rescatando la política exterior después de Trump” y allí lanza un rabioso ataque en contra de Rusia y China. De la primera dice que la sociedad civil rusa resiste con valentía la opresión del “sistema autoritario y la cleptocracia de Vladimir Putin”. Sobre China, reafirma la necesidad de “endurecer nuestra política” hacia el gigante asiático. De lo contrario, asegura, China continuará “robando la tecnología y la propiedad intelectual” de nuestras empresas.[2]

Difícil que con personas como las que ha reclutado para los cargos clave de su administración y con una retórica como la que brota de su puño y letra el mundo pueda respirar tranquilo y confiar en que, ahora sin Trump, las tensiones del sistema internacional disminuirán significativamente.

Notas

[1] En Foreign Affairs, Marzo-Abril 2020, Volumen 99, Nº 2, pp. 64-76.

[2] El periodista Rick Gladstone, en un artículo publicado en el New York Times del 7 de noviembre de 2020, después de su artículo en Foreign Affairs, asegura que Biden se refirió a Xi Jinping como “un matón”.

Artículo publicado originalmente en Página 12.

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El poder del Estado lo encarna el gobierno. El gobierno es un órgano colegiado, de modo que si hay pringue no es la pringue de uno, cinco o nueve de sus miembros, sino pringue para todos, o sea, un gobierno pringado, y la salida del gobierno es mucho más fácil que la entrada al mismo. Actualmente el gobierno de España lo forman tres partidos: PSOE, Podemos e Izquierda Unida y por tanto la responsabilidad de lo que haga es responsabilidad de tres partidos y no de uno que es muy feo quedando los otros dos, por guapos, libres de responsabilidad (se puede separar y distinguir perfectamente en base a los hechos lo que son las personas que forman parte del gobierno, y por tanto directores de sus respectivos partidos, de los militantes, simpatizantes y votantes de dichos partidos). El gobierno de España ha optado por la abstención en dos Resoluciones en la Asamblea General de la ONU. La una se refería a la intensificación de los esfuerzos de los Estados en la lucha contra el racismo, la discriminación social (la diferencia de derechos entre el hombre y la mujer podría estar dentro de la discriminación social), la xenofobia y las formas conexas de intolerancia (la violencia de género podría estar dentro de la intolerancia). La otra Resolución versaba contra la glorificación del nazismo y el neonazismo (lares por los que anda muy cercano VOX y otros partidos). Las dificultades para resolver los problemas aparecen en la práctica, pero si no se acepta inicialmente, políticamente, la teoría que podría poner fin a los problemas (caso del gobierno español respecto de las dos Resoluciones mencionadas), ¿cómo y cuándo pueden quedar resueltos los mismo?

 

ESPAÑA SE ABSTIENE DE VOTAR CONTRA EL RACISMO

 

 Equipo de implementación

enero 21, 2021


Escrito por Youssef M. Ouled       Fuente: https://www.lamarea.com/

España, entre los 44 Estados que se abstuvieron en la votación de la Asamblea General de la ONU que aprobó, el 31 de diciembre 2020, una resolución para intensificar los esfuerzos en la lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia. La Tercera Comisión de la Asamblea General aprobó el texto con 124 votos a favor y 12 en contra.

“Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”, esta pertinente frase fue pronunciada por Desmond Tutu, clérigo pacifista sudafricano que adquirió fama internacional en la década de 1980 por su lucha contra el Apartheid en Sudáfrica. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1984.

Siguiendo sus postulados, se puede decir que el Estado español habría elegido, una vez más, el lado opresor con su abstención. Sin embargo, este posicionamiento no es solo una impostura ni una actitud pasiva, es la postura política que se ha elegido para no participar de forma activa en la lucha contra el racismo, lo que se traduce en la legitimación y fomento de su impunidad, reforzando todavía más su carácter estructural, ya que el racismo es, ante todo, institucional. Es decir, si nos apartamos de la lectura tradicional del racismo como una actitud interpersonal, vinculada a una idea moralista que lo reduce al prejuicio y el estereotipo que se alberga de manera individual, nos queda un poder que se institucionaliza y estructura en base a la idea de raza.

¿Qué supone abstenerse de intensificar esfuerzos contra el racismo?

Hacer acto de presencia, pero abstenerse, evidencia la doble vara de medir de un país que pone el grito en el cielo ante los casos de racismo mediatizados en los EE.UU. pero silencia, o, en el mejor de los casos, evita pronunciarse sobre los que suceden en su territorio, al tiempo que bloquea resoluciones internacionales contra el mismo. Otra oportunidad perdida.

Cabe recalcar que Países Bajos, que también se abstuvo, se encuentra hoy sumido en una crisis política después de la dimisión en bloque del gobierno tras haber investigado supuestas estafas de miles de familias que buscaban beneficiarse de una prestación social para el cuidado de sus hijos. Investigaciones centradas interesadamente en familias de origen turco y marroquí a las que esta criminalización racial institucionalizada obligó a devolver a Hacienda grandes sumas de dinero, contrayendo deudas, llegando a perder su trabajo e incluso su casa. La investigación iniciada en 2014 por la abogada Eva González Pérez muestra, además, cómo los funcionarios públicos anotaban en los expedientes la nacionalidad de los demandantes, vulnerando leyes de protección de datos y evidenciando la intencionalidad lesiva de esta práctica.

Sin embargo, Alemania y Francia, votaron junto a otros diez países en contra de este acuerdo, titulado “Llamamiento mundial para la adopción de medidas concretas para la eliminación total del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia y para la aplicación y el seguimiento generales de la Declaración y el Programa de Acción de Durban”.

Es fundamental reconocer la existencia del racismo y posicionarse en contra como paso previo e indispensable para combatirlo. La abstención manifiesta una falta de voluntad política a la hora de abordar el racismo que afecta a las poblaciones no blancas en toda Europa. Aunque esta resolución no tiene un carácter vinculante, tanto abstenerse como votar en contra, refuerza aún más las estructuras que sostienen y legitiman el racismo. En un contexto de crisis sanitaria y económica como el actual, a consecuencia de la COVID-19, donde la población racializada ha sido, de nuevo, el foco mediático y político de criminalización, lo que ha agudizado de forma extrema la discriminación racial y las desigualdades ya existentes.

“En España no hay racismo”

El pasado mes de junio, fue remitido a la ONU un informe que documentaba más de 70 incidentes y prácticas institucionales racistas en España, detectadas únicamente durante el primer estado de alarma decretado, como consecuencia de la pandemia, entre marzo y mayo de 2020. El informe ‘Crisis sanitaria COVID-19: racismo y xenofobia durante el estado de alarma’ fue elaborado por el Equipo del Decenio Afrodescendiente y Rights International Spain en el marco de una iniciativa global de recogida de datos para visibilizar el impacto de las medidas implementadas durante el confinamiento sobre población no blanca, así como la situación del racismo en España.

La investigación recoge la cotidianidad del uso policial del perfil racial; la brutalidad y la desproporcionalidad con la que actúan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cuando se trata de personas racialmente diversas; la desprotección de las mujeres migrantes que copan de forma mayoritaria los trabajos del hogar y cuidados; la criminalización y el odio contra la población gitana desde las administraciones, las redes sociales y los medios de comunicación; el abandono de las personas temporeras migrantes que viven hacinados en chabolas; así como el de mujeres víctimas de explotación sexual y laboral.

Consecuencia de este documento remitido a la ONU, El Grupo de Trabajo de Expertos sobre Afrodescendientes, publicó ‘Covid-19, racismo sistémico y protestas mundiales’, una investigación en la que expresaba su preocupación por el racismo sistémico en la crisis actual y avisaba de la urgencia con la que los gobiernos debían actuar. Además, el informe hacía especial hincapié en la violencia policial y su impunidad durante la pandemia; la falta de datos desglosados por raza y etnia y las condiciones “inhumanas” de retención de personas migrantes y solicitantes de asilo, entre otros, e insistía en que “pasar por alto la raza ha llevado a cometer errores críticos” en la respuesta al Covid-19. Naciones Unidas señaló a España, como el segundo país que más veces había vulnerado los derechos de la población afrodescendiente, solo por detrás de los Estados Unidos.

Precisamente, el texto aprobado por la Asamblea General de la ONU y en el que España se abstuvo el pasado 31 de diciembre condenaba, entre otras, la violencia policial y las prácticas de carácter racista por parte de las fuerzas del orden contra personas africanas y afrodescendientes. También subrayaba la necesidad de apoyo institucional al Decenio Internacional para los Afrodescendientes y desarrollar acciones de conmemoración del 20º aniversario de la Declaración y Programa de Acción de Durban, por parte de los países. 

Abstención en otra resolución contra la glorificación del nazismo
 

En 2019 ya se votó sobre una resolución contra el racismo. Los resultados fueron sensiblemente mejores. Hubo 185 participantes -en lugar de los 178 de 2020-, 44 abstenciones y 10 votos en contra. Votaron a favor 131 gobiernos. Este tipo de resoluciones de la ONU expresan formalmente la voluntad de la Asamblea General, integrada por los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas. A este respecto, durante el mismo periodo de sesiones, se votó el 23 de diciembre de 2020 sobre una resolución contra la glorificación del nazismo y el neonazismo, en la que España también se abstuvo. Evidenciando nuevamente hipocresía política debido a que, en la actualidad, España participa en el recuerdo del Holocausto que se celebra durante el mes de enero con un acto de Estado, un concierto online y el testimonio de varios supervivientes judíos. Una conmemoración que como ya sucedió en Núremberg, no hace ni una sola mención al exterminio de la población gitana europea, el Samudaripen. 

La irrupción de la extrema derecha ha traído consigo un cambio en las reglas de juego de la política. Sus ideas le permiten deformar la realidad para adecuarla a sus intereses e instaurar sus discursos racistas en la agenda pública y, como señala el periodista Miquel Ramos, haber permitido la institucionalización del odio por parte de la extrema derecha es lo que nos ha llevado a que la voluntad de luchar contra el racismo y el fascismo haya disminuido este 2020 o a que países como España, gobernados por una coalición de izquierdas, se abstengan en la lucha contra el racismo y el nazismo al tiempo que condenan el asesinato racista de George Floyd y señalan la necesidad de acabar con las políticas que lo permiten y participan con homenajes nacionales en el recuerdo a las víctimas del Holocausto. No se puede estar a favor del oprimido y del opresor. No se puede defender los derechos humanos mientras se defienden las estructuras que sistemáticamente los socavan.

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El mar de la China Meridional: 5 países en disputa

sábado, 23 de enero de 2021

Ya me han jodido el día. Viene un gracioso a decirme que la fórmula del barro (tierra + agua) no la he inventado yo como se tenía establecido en el saber universal, sino que es anterior a mí, y como comprenderán muy bien, con el pote que yo me dado, con los tres moños tan primorosos que me hice: uno en cada pantorrilla y otro en el codo central, porque han de saber ustedes que yo no soy ni de izquierdas ni de derechas, es más, no soy ni de aquí ni de allí, pero sigo siendo el rey, y por eso este tipo de cosas mi deber de patriota dice que no puedo dejar pasar por alto, por tanto, héteme aquí dispuesto a defender mi honor a remover Roma con Santiago si preciso fuera o fuese, caiga quien caiga, para que las cosas vuelvan a su sitio. De momento, y anoten esto como primicia a mi favor: ahora que tengo un ratillo de tiempo, que es que me canso de tanto tomar el sol y de mirar cómo se hacen las obras, pues que decido por mis cojones, que yo soy así, oiga, me presento con carácter irrevocable a eso de estar en el gobierno, pero con un par de los susodichos, en un plan revolucionario que se caga la perra, con un punto único en mi programa para la revolución, que al buen entendedor con pocas palabras basta. Y, atención, oído oído cocina, que va: artículo primero y único: Todo el personal después de hacer el bachiller y una carrera universitaria (el que quiera o pueda), incluidos los doctores en las ciencias de las ciencias, sin excusa alguna tendrán que aprender a leer, que dicho llanamente se hace saber, por si alguien no la ha entendido en sus justos términos, quiere decir, que niño de teta que no sepa leer ese se queda sin mamar, por la leche que le dio su madre, hasta que no aprenda. Dicho artículo único irá acompañado de su correspondiente Reglamento para su debida interpretación y aplicación con la sustantiva siguiente y única: si después de esto alguien me dirige una mala mirada o veo que remolonea para hacerme sombra, que cojo el montante y me voy dejándoos solos ante el peligro. Y luego a ver que hacéis sin mí, listillos, que eso es lo que sois, unos listillos. Y no sigo porque no quiero liar la cosa que ahora lo que me hace falta es la captación del voto y me tengo que hacer el bueno. ¿Me vais captando, no?

 

Hoy se cumplen dos años de la muerte de Erik Olin Wright, científico social marxista de reputación académica internacional por, entre otras cosas, sus relevantes trabajos empíricos sobre las relaciones de clase en el capitalismo contemporáneo.

La Renta Básica como programa socialista*

 

Erik Olin Wright

El Viejo Topo

23.01.2021

La mayor parte de las discusiones sobre la Renta Básica (RB) giran alrededor de dos grupos de cuestiones: el primero, las implicaciones normativas de la RB para distintas concepciones de la justicia; el segundo, los problemas prácticos de sostenibilidad de la RB dado un ámbito de consideraciones económicas que incluyen los efectos sobre los tipos impositivos, los incentivos, el mercado laboral, etc. Realmente se trata de importantes cuestiones, pero yo quiero explorar un tema diferente: ¿en qué aspectos puede una RB garantizada ser considerada parte de un amplio desafío socialista al capitalismo?

Esto puede parecer a alguna gente una cuestión irrelevante, quizás incluso estúpida, ya que la misma idea de socialismo ha perdido mucho de su atractivo político e intelectual en los últimos años. La idea de que hay una alternativa sistémica factible al capitalismo, sea en el sentido de un diseño viable de instituciones económicas alternativas, sea en el de un objetivo políticamente alcanzable, parece muy rocambolesco incluso a mucha gente que aún mantiene las críticas tradicionales socialistas al capitalismo.

Creo que tiene aún sentido hablar del desafío socialista al capitalismo incluso en ausencia de un diseño claro y bien articulado de instituciones socialistas. Lo que podemos tratar de hacer es articular un conjunto de principios socialistas anticapitalistas y usarlos para indicar si los movimientos van en una dirección socialista incluso si no tenemos una clara comprensión de nuestro destino. Como cuando nos orientamos con una brújula que nos señala la dirección en que nos movemos, pero sin un mapa que muestre todo el camino desde el punto de partida hasta el destino. Lo que conlleva peligros, claro: podemos encontrar abismos que no podemos sortear, así como obstáculos imprevistos que nos fuercen en una dirección que no habíamos proyectado. Pero también puede ser el caso que si nosotros queremos abandonar el mundo social en el que vivimos no tenemos mejor recurso que estos principios orientadores, más que destinaciones conocidas de antemano.

Esta forma de pensar acerca del socialismo rechaza la simple dicotomía capitalismo contra socialismo. Esto implica que las sociedades capitalistas difieren en cómo son de “socialistoides” —para usar una vieja expresión derechista— y que, con respecto a los valores y las aspiraciones socialistas emancipatorias, es mejor estar en una sociedad capitalista con fuertes elementos socialistas que en una sociedad capitalista sin estos elementos. Cosa que deja abierta la cuestión de hasta cuán lejos deben llegar estos principios, cuán estrechos son los límites de las posibilidades impuestas por el capitalismo, y si algunas rupturas más profundas con las instituciones capitalistas serían necesarias para posteriores avances. No sé si una larga secuencia de movimientos socialistas dentro de los espacios institucionales permitidos en el capitalismo podría conducir acumulativamente a una metamorfosis del propio capitalismo o si al final llegaría a límites infranqueables. No sé cómo responder a estas cuestiones y sospecho que no pueden responderse. En ausencia de una respuesta convincente, lo mejor que podemos hacer entonces es trazar los criterios que nos orienten hacia un cambio progresivo sin un claro destino.

Si se está de acuerdo en que esto es una buena manera de pensar sobre la idea de un desafío socialista al capitalismo, la cuestión entonces se transforma en la siguiente: ¿cuáles son los principios que nos dicen si nos estamos moviendo en la dirección correcta y cómo la RB puede contribuir a este movimiento?

Tres principios de un desafío socialista al capitalismo

Hay muchos principios posibles que nos pueden guiar por la senda socialista. Voy a detenerme en tres:

  1. Fortalecer el poder obrero frente al capital.

Este es uno de los temas centrales del pensamiento socialista, especialmente en su versión marxista: el socialismo es un sistema de producción en el que la clase obrera es la clase dominante; el capitalismo es un sistema en el cual la clase capitalista es la clase dominante. Dentro del capitalismo, entonces, los cambios sociales que fortalezcan el poder obrero pueden ser considerados como movimientos en la dirección del socialismo aunque no amenacen inmediatamente el dominio del capital en sí.

  1. Desmercantilizar la fuerza de trabajo.

Este es también un tema familiar en las discusiones socialistas. Una de las características distintivas del capitalismo es que la gente que no dispone de medios de producción debe vender su fuerza de trabajo en el mercado laboral a un empleador para poder adquirir sus medios de subsistencia. Ello recibe a veces el nombre de mercantilización del trabajo (o quizás más precisamente, de la fuerza de trabajo) puesto que la capacidad de trabajar de la gente es tratada como si fuera una mercancía. En la medida que los trabajadores puedan tener sus necesidades cubiertas fuera del mercado mediante algunos mecanismos de provisión social, su fuerza de trabajo es desmercantilizada. La mercantilización es así una variable y se puede hablar del grado de mercantilización o desmercantilización de la fuerza de trabajo. Si el socialismo es una economía directamente orientada a la satisfacción de las necesidades más que a la maximización del beneficio, entonces la desmercantilización de la fuerza de trabajo puede ser interpretada como un movimiento en la dirección del socialismo.

  1. Fortalecer el poder de la sociedad civil para conformar las prioridades del uso del excedente social y de la organización de la actividad económica.

Este tercer punto es el menos familiar, y quizás el más controvertido. Implica un contraste entre lo que llamo Estatismo y Socialismo. Ambas son formas de organización económica no capitalista. En el Estatismo, el poder del estado juega el papel principal en la asignación del excedente social entre prioridades alternativas y en la dirección del proceso productivo. Como claramente fueron los sistemas de dirección económica altamente burocratizados en países como la Unión Soviética. En contraste, en el socialismo lo que podría ser llamado sin mucho rigor “poder social” juega este papel. Esto es una idea mucho menos clara que el Estatismo, y en efecto mucha gente usa el término “socialismo” para referirse a lo que aquí he llamado Estatismo.

La idea de un socialismo enraizado en el poder social supone dos nociones cruciales. En primer lugar, la idea de que el poder social configure el uso del excedente social significa que las prioridades de inversión al nivel macro son decididas mediante una deliberación democrática, participativa y vigorosamente pública más que mediante el ejercicio del poder económico privado en el mercado o el ejercicio del mando autoritario burocrático mediante el estado.

En segundo lugar, a un nivel más micro, las asociaciones colectivas en la sociedad civil están directamente comprometidas en actividades económicas para satisfacer las necesidades. Esta producción orientada a las necesidades no está organizada mediante los mercados o por las burocracias estatales, sino mediante la autoorganización de los actores colectivos de la sociedad. Lo que se llama en algunos círculos “economía social”. Podría incluir aspectos como el cuidado de los menores, de las personas mayores y servicios de cuidado de la salud en el hogar, servicios recreativos, y una gran cantidad de actividades culturales y artísticas. La producción de estos servicios en la economía social —y esto debe ser enfatizado—, es social, no privada: no se trata aquí de trasladar el cuidado de los menores o de las personas mayores del ámbito del mercado o de la provisión estatal hacia la familia. Más bien la economía social está construida alrededor de la provisión pública de estos servicios mediante la asociación colectiva más que por el estado o el mercado. El socialismo, entonces, combina la deliberación democrática sobre amplias asignaciones de inversión con la autoorganización asociativa voluntaria de la actividad económica. Como en los otros dos principios, la influencia del poder social sobre la economía es una variable y así podemos concluir que nos movemos en una dirección socialista cuando esta influencia aumenta. 

Renta Básica y socialismo

Si aceptamos estos tres principios —fortalecer el poder obrero frente al capital, desmercantilizar la fuerza de trabajo y fortalecer el poder social sobre la actividad económica— como criterios para movernos del capitalismo hacia el socialismo, la siguiente cuestión sería cómo las distintas propuestas de las reformas institucionales dentro del capitalismo pueden contribuir de una u otra forma a estos tres objetivos. Por ejemplo, las reformas de los fondos de pensiones que dieron a los sindicatos un potencial para ejercer control sobre el poder de las corporaciones, como defiende William Greider, podrían ser vistas como contribuciones de alguna forma hacia el tercer criterio.

¿Qué decir de la RB? Argumentaré que la RB puede ser vista como una reforma socialista a partir de los tres criterios expuestos. Por supuesto, el alcance de cómo la RB contribuye al proyecto socialista depende en aspectos importantes de su cuantía, y esto depende de la sostenibilidad de la RB en términos estrictamente económicos según todas las habituales razones que han sido exploradas en los debates sobre esta propuesta. En beneficio de mi argumento, de momento haré dos supuestos: en primer lugar, una RB incondicional de una cuantía que posibilitaría a una persona vivir decentemente, aunque sin el menor lujo. Esto es, el nivel de la asignación es suficientemente alto para que la salida del mercado laboral capitalista sea una opción posible. En segundo lugar, asumiré que una asignación de la mencionada cuantía no genera problema de incentivo ni para los trabajadores ni para los inversores, de forma que la asignación no resultase insostenible a lo largo del tiempo. Con estos supuestos, la RB contribuiría a cada uno de los tres principios del proyecto socialista.

  1. Renta Básica y el equilibrio del poder de clase.

Una RB gnerosa tiene el potencial de contribuir a largo plazo al fortalecimiento del poder del trabajo respecto al capital por tres razones. Primera, en la medida que el mercado laboral se vuelve más limitado en una economía capitalista con RB, el poder de negociación individual de los trabajadores aumentará. Segunda, en general los trabajadores están en una mejor posición negociadora cuando el mercado laboral es limitado. Y tercera, la RB es, en caso de huelga, una especie de caja de resistencia incondicional e inagotable, cosa que contribuiría al fortalecimiento del movimiento obrero. Incluso si la RB no estuviera acompañada por leyes adicionales más favorables para la organización sindical, se podría de esta manera reforzar la capacidad obrera para luchar por sindicatos.

Hoy en día los defensores de los sindicatos, en algunos lugares y ocasiones, han argumentado contra la RB por diversas razones. A veces los sindicalistas objetan a la RB de la misma forma en que son a veces hostiles al bienestarismo, a saber: que podría ser un instrumento mediante el cual los que trabajan duro deberían mantener a los vagos. Pero también existe un argumento más directamente ligado al poder sindical: el miedo de que con una RB los trabajadores no tendrían necesidad de los sindicatos. Si la única función de los sindicatos fuera garantizar unos niveles de vida mínimos, entonces sí que la RB podría representar una inquietud realista. Pero en la medida en que los sindicatos también se ocupan de la organización del proceso laboral, de las condiciones de trabajo, del trato justo dentro de las disputas, etcétera, la RB no amenazaría la función de los sindicatos. En cualquier caso, la capacidad añadida para la lucha que proveería la RB probablemente representaría un mayor beneficio que cualquier reducción marginal de las funciones de la organización colectiva.

  1. Desmercantilizar el trabajo. El efecto más obvio de la RB es la desmercantilización parcial del trabajo. Un aspecto de la RB que mayor atención ha recibido y que está expresado en el toque de rebato de Philippe Van Parijs: “libertad real para todos”. Si una RB sostenible provee un nivel de subsistencia culturalmente aceptable, entonces ello significa que las necesidades básicas de la población están cubiertas sin la compulsión de tener que entrar en el mercado de trabajo.
  2. Ampliar el potencial para la economía social. La RB puede parecer, a primera vista, que no tenga demasiada relación con el principio socialista de aumentar el poder social sobre la actividad económica. Después de todo, la RB es una transferencia individual y no existen constricciones acerca de lo que deban hacer los individuos con ella. En tales términos, parece una reforma puramente individualista.

Creo que esta es una forma muy limitada de entender las implicaciones de la RB. Ya hemos visto cómo la RB puede tener consecuencias colectivas mediante la mejora del poder del trabajo respecto al capital. La RB también, en mi opinión, tiene el potencial de crear las condiciones para una economía social mucho más extensa y profunda. La economía social es una manera alternativa de organizar una actividad económica distinta tanto de la provisión del mercado capitalista como de la provisión del estado. Su característica principal consiste en la producción organizada por colectividades directamente para satisfacer las necesidades y no sujeta a la disciplina de la maximización de las ganancias ni a la racionalidad tecnocrática-estatal. Una parte importante de esta actividad supone la provisión de varias clases de servicios, muchos de los cuales son bastante intensivos en trabajo.

Uno de los principales problemas que los actores colectivos deben hacer frente en la economía social es generar un nivel de vida decente para los proveedores de estos servicios. Por supuesto esto es un problema crónico en las artes, pero también afecta a los esfuerzos de las comunidades para organizar los servicios de la economía social para varios tipos de actividades de atención. La RB resuelve substancialmente este problema. La RB puede ser vista como una transferencia masiva del excedente social desde el mercado capitalista hacia la economía social, desde la acumulación del capital a lo que puede ser llamada acumulación social —la acumulación de la capacidad de la sociedad para la autoorganización de las actividades económicas orientadas a las necesidades.

La RB, sin más, solamente contribuye a resolver uno de los problemas a los que enfrenta una economía social fortalecida, es decir, la ruptura del lazo entre las condiciones mínimas de vida y la participación en el mercado de trabajo capitalista. No ofrece capital para infraestructuras ni contribuciones no laborales para la economía social. Como tal, el enriquecimiento de la producción económica social mediante la RB estará limitado probablemente a los servicios intensivos en trabajo. Pero también la RB aporta un subsidio para la actividad política, para el asociacionismo, para los movimientos sociales ya que éstos también dependen sobre todo del tiempo y el esfuerzo de la gente. Y esto a su vez puede mejorar las perspectivas de una gama más extensa de reformas que eventualmente ampliaría el espacio para avanzar hacia el socialismo. 

Conclusión

Todo esto puede parecer disonancia cognitiva. El socialismo en cualquier sentido de la palabra parece muy lejos de la agenda de la política Americana en el contexto actual. Y, por supuesto, si estoy en lo cierto que una RB generosa podría contribuir de una forma importante a revitalizar el desafío socialista al capitalismo mediante la desmercantilización parcial del trabajo, el fortalecimiento de los trabajadores y ampliando la economía social fuera del mercado, entonces la RB está incluso más alejada de la agenda de lo que podríamos pensar. Pero aún así, no viviremos bajo la nube del triunfalismo capitalista derechista por siempre. Habrá nuevos episodios de políticas progresivas e igualitarias incluso en América. Y cuando estos episodios vengan, la RB debería ser un tema prioritario no simplemente a causa de su concordancia con algunos presupuestos fundamentales de la justicia social, sino porque puede contribuir a una amplia transformación del propio capitalismo.

 

 Nota

*Ponencia presentada en el congreso anual de la United States Basic Income Guarantee Network en marzo de 2005

Fuente: Basic Income Studies, núm. 1, 2006

Traducción: Julie Wark y Daniel Raventós, Sin Permiso, núm. 1, 2006.

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En China: ¡Mercancías al tren! A ver si un día de estos el gobierno español inventa el tren, hombre. Porque los gobiernos de la representacional de la representación de la democracia representativa y a ellos la Legión, lo único que han sabido hacer chichriguay tela de bien, en su papel de la fiel servidumbre a los grandes capitales ha sido robarle al Estado, quiere decirse que nos han robado a todos los españoles, por poner un ejemplativo ejemplar: Banco Exterior de España; Banco Hipotecario de España; Banco de Crédito Industrial; Banco de Crédito Local; Banco de Crédito a la Construcción; Caja Postal de Ahorros; Parte de la Lotería Nacional; parte de los Aeropuertos españoles; Telefónica; Endesa, etc., etc., etc., etcétera; RENFE + 256 etcéteras más tirando muy por lo bajo. Y ahora andan liados en unos atraco-pactos de Toledo dándoles los últimos puntillazos a los dineros de la Seguridad Social (Pensiones, ay, mis pensiones), porque los últimos martillazos por orden del eurojefe se los darán en la cosa esa de lo congresual o qué me sé yo donde (que la Sagrada Patria de España es soberana, campechana y demás. Así que no me vayan a venir jodiendo la marra por esta punta con que yo esto y lo otro, que ya nos vamos conociendo, majos).Y además ni siquiera saben poner los recursos del Estado para frenar el Covid-19, pero esto nadie se lo tenga en cuenta ni se lo vaya a restregar nadie por los hocicos a los mandolines del mando del PSOE, Podemos e IU en el gobierno de la representatividad, porque ya se ha dicho que ellos no están para servir al pueblo sino a la sumisiva de la sumisión de los grandes capitales, así que seamos comedidos en nuestros juicios. Y por supuesto, ¡Viva la Pepa!, que vale un valer. Y que se me olvidaba, que ya no sé ni donde tengo la cabeza: ahí van dos paletadas de eco por delante y tres sacos de los medianos de verde por detrás, que valer no vale de nada, pero quedo como Dios.

 

La Ruta de la Seda: Tren de mercancías parte de China a Rusia, reduciendo drásticamente el tiempo de viaje


Dario Octubre

enero 22, 2021

 

Final del formulario

Un tren de carga especial China-Europa partió de Dongguan en la provincia de Guangdong en el sur de China hacia Rusia el miércoles. Llegará a Moscú en 15 días, reduciendo el tiempo de viaje en dos tercios en comparación con la ruta marítima.

Según China Daily, el tren está cargado con 50 contenedores de productos fabricados por la empresa Midea Group, con sede en Guangdong, un fabricante líder de electrodomésticos. Es el primer tren de exportación utilizado por una empresa local de electrodomésticos desde que Guangdong abrió su servicio de carga China-Europa en 2015.

El servicio de tren especial mejorará la exportación de productos fabricados en Guangdong al mercado europeo en medio de la pandemia mundial de Covid, dijo Sinotrans, el operador del servicio de carga China-Europa en Dongguan. El número de trenes de carga China-Europa operados por Sinotrans que viajan desde el sur de China llegó a 686 el año pasado, y comprendía 61,324 contenedores estándar por un valor de aproximadamente $ 3 mil millones.

Iniciado en 2011, el servicio de transporte ferroviario China-Europa se considera una parte importante de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) para impulsar el comercio entre China y otros países que participan en el programa. La ambiciosa iniciativa multimillonaria fue anunciada por el presidente chino Xi Jinping en 2013.

Más de 140 países y organizaciones internacionales han firmado acuerdos para la construcción conjunta del proyecto desde entonces.

El BRI tiene como objetivo impulsar la conectividad y la cooperación entre Asia Oriental, Europa y África Oriental. Se espera que impulse significativamente el comercio mundial, reduciendo los costos comerciales a la mitad para los países involucrados, según estimaciones de expertos.

Según el Grupo de Ferrocarriles del Estado de China, en 2020 se realizaron un récord de 12.400 viajes en tren de carga entre China y Europa, un 50 por ciento más que el año anterior, dijo el operador ferroviario.

Fuente

VÍA: news-front.info

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Mujeres ganaderas

 

Mujeres ganaderas, portada de la revista «Ecologista» de invierno

  • El nuevo número de la revista Ecologista pone la mirada en el medio rural a través del relato de varias mujeres ganaderas, entre otros temas.
  • Por su parte Gallipata, la publicación infantil de Ecologistas en Acción, celebra sus dos años de vida con artículos sobre los fósiles vivientes y las curiosidades de las libélulas.
  • Las revistas Ecologista y Gallipata ya están disponibles y se pueden adquirir en la tienda online, y por suscripción, en la web de Ecologistas en Acción.


Ilustración: A.E.

 

Tercerainformacion / 22.01.2021

 

La revista Ecologista de invierno  ya está disponible. Este número pone la mirada en el medio rural. Uno de los reportajes centrales está dedicado a las mujeres ganaderas, mujeres que cuidan rebaños en extensivo y que apuestan por una ganadería sostenible, compatible con el entorno. Estas mujeres se han organizado y forman el colectivo Ganaderas en Red.

En este último número, Ecologista también acoge una entrevista a Gabi Martínez, autor del libro ‘Un cambio de verdad’, donde cuenta su experiencia en La Siberia extremeña como pastor que nos sitúa en contacto con la naturaleza. Asimismo, sus páginas traen parte del cómic ‘La huerta y el origen de las cosas’, de Rubén Uceda, sobre la apuesta de un grupo de jóvenes por el cultivo colectivo de la tierra.

Otro artículo de la publicación de Ecologistas en Acción denuncia el uso de las estufas en las terrazas, un uso masivo que se ha disparado en estos tiempos de COVID-19. “Hay que reducir las emisiones de CO2, y calentar el aire es aberrante y despilfarrador que supone una contradicción con la emergencia climática”, afirman sus páginas.

La revista Ecologista también se hace eco de la investigación ‘Los límites de la transición energética del transporte’. Ha sido publicada recientemente en una revista científica sobre la descarbonización del transporte y llevada a cabo por un equipo de profesorado e investigación de la Universidad  de Valladolid, con Margarita Mediavilla e Iñigo Capellán, integrantes de Ecologistas en Acción

En dicho informe se afirma que no basta con invertir en energías renovables o fomentar el vehículo eléctrico, hay que avanzar hacia escenarios en los que la hipermovilidad desaparezca y las personas en las ciudades se muevan con bicicletas y en tranvías, entre otras medidas.

La revista Ecologista también trata el fin del petróleo, a través una entrevista con el científico y divulgador Antonio Turiel. En sus líneas se desgrana cómo es la crisis global ante la que estamos, que compromete a todo el sistema de transporte, a la globalización mundial.

Como en cada número, la revista Ecologista también se hace eco de la lucha que llevan a cabo los grupos locales. En esta ocasión se da voz al nuevo grupo de Ecologistas en Acción de Lanzarote, y muestra sus diferentes campañas como la lucha contra las competiciones deportivas en espacios protegidos, y la protección de especies.

Por último, como buen número de invierno, y coincidiendo con fiestas y fechas de mucho consumo, esta revista publica un reportaje elaborado por el área de Consumo de Ecologistas en Acción sobre los impactos de la compra en Amazon. En el artículo se argumentan las razones para buscar un modelo de negocio diferente al de esta multinacional que está arrasando con el comercio de cercanía con un elevado coste ambiental.

Por su parte Gallipata, la publicación infantil de la organización ecologista, cumple dos años. Y para celebrarlo, el número ocho de esta revista aborda temas medioambientales adaptados al pequeño público: fósiles vivientes, curiosidades de las libélulas, migraciones  de algunos animales o qué son los microplásticos, son algunos de ellos. Los pasatiempos, cuadernos de campo y algunos artículos sobre naturaleza son los contenidos que cuentan con la participación del equipo de peque-periodistas de Ecologistas en Acción.

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viernes, 22 de enero de 2021

Gramsci

 

Hoy se cumplen 130 años del nacimiento de Antonio Gramsci. Lo recordamos con este texto de juventud, publicado el 11 de febrero de 1917, de gran vigencia como testimonio inspirador del compromiso político y ciudadano frente a la apatía y la sumisión.

Odio a los indiferentes


Antonio Gramsci

El Viejo Topo

22 enero, 2021 

Odio a los indiferentes. Creo, como Friedrich Hebbel, que «vivir significa tomar partido». No pueden existir quienes sean solamente hombres, extraños a la ciudad. Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador, es la materia inerte en la que a menudo se ahogan los entusiasmos más brillantes, es el pantano que rodea a la vieja ciudad y la defiende mejor que la muralla más sólida, mejor que las corazas de sus guerreros, que se traga a los asaltantes en su remolino de lodo, y los diezma y los amilana, y en ocasiones los hace desistir de cualquier empresa heroica.

La indiferencia opera con fuerza en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad, aquello con lo que no se puede contar, lo que altera los programas, lo que trastorna los planes mejor elaborados, es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la estrangula. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, el posible bien que un acto heroico (de valor universal) puede generar no es tanto debido a la iniciativa de los pocos que trabajan como a la indiferencia, al absentismo de los muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunas personas quieren que eso ocurra, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja hacer, deja que se aten los nudos que luego sólo la espada puede cortar, deja promulgar leyes que después sólo la revuelta podrá derogar, dejar subir al poder a los hombres que luego sólo un motín podrá derrocar.

La fatalidad que parece dominar la historia no es otra cosa que la apariencia ilusoria de esta indiferencia, de este absentismo. Los hechos maduran en la sombra, entre unas pocas manos, sin ningún tipo de control, que tejen la trama de la vida colectiva, y la masa ignora, porque no se preocupa. Los destinos de una época son manipulados según visiones estrechas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos, y la masa de los hombres ignora, porque no se preocupa. Pero los hechos que han madurado llegan a confluir; pero la tela tejida en la sombra llega a buen término: y entonces parece ser la fatalidad la que lo arrolla todo y a todos, parece que la historia no sea más que un enorme fenómeno natural, una erupción, un terremoto, del que son víctimas todos, quien quería y quien no quería, quien lo sabía y quien no lo sabía, quien había estado activo y quien era indiferente. Y este último se irrita, querría escaparse de las consecuencias, querría dejar claro que él no quería, que él no es el responsable.

Algunos lloriquean compasivamente, otros maldicen obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: Si yo hubiera cumplido con mi deber, si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, mis ideas, ¿habría ocurrido lo que pasó? Pero nadie o muy pocos culpan a su propia indiferencia, a su escepticismo, a no haber ofrecido sus manos y su actividad a los grupos de ciudadanos que, precisamente para evitar ese mal, combatían, proponiéndose procurar un bien.

La mayoría de ellos, sin embargo, pasados los acontecimientos, prefiere hablar del fracaso de los ideales, de programas definitivamente en ruinas y de otras lindezas similares. Recomienzan así su rechazo de cualquier responsabilidad. Y no es que ya no vean las cosas claras, y que a veces no sean capaces de pensar en hermosas soluciones a los problemas más urgentes o que, si bien requieren una gran preparación y tiempo, sin embargo, son igualmente urgentes. Pero estas soluciones resultan bellamente infecundas, y esa contribución a la vida colectiva no está motivada por ninguna luz moral; es producto de la curiosidad intelectual, no de un fuerte sentido de la responsabilidad histórica que quiere a todos activos en la vida, que no admite agnosticismos e indiferencias de ningún género.

Odio a los indiferentes también porque me molesta su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos por cómo ha desempeñado el papel que la vida le ha dado y le da todos los días, por lo que ha hecho y sobre todo por lo que no ha hecho. Y siento que puedo ser inexorable, que no tengo que malgastar mi compasión, que no tengo que compartir con ellos mis lágrimas. Soy partisano, vivo, siento en la conciencia viril de los míos latir la actividad de la ciudad futura que están construyendo. Y en ella la cadena social no pesa sobre unos pocos, en ella nada de lo que sucede se debe al azar, a la fatalidad, sino a la obra inteligente de los ciudadanos. En ella no hay nadie mirando por la ventana mientras unos pocos se sacrifican, se desangran en el sacrificio; y el que aún hoy está en la ventana, al acecho, quiere sacar provecho de lo poco bueno que las actividades de los pocos procuran, y desahoga su desilusión vituperando al sacrificado, al desangrado, porque ha fallado en su intento.

Vivo, soy partisano. Por eso odio a los que no toman partido, por eso odio a los indiferentes.

11 de febrero de 1917

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jueves, 21 de enero de 2021

Casi nunca mejor dicho: Covid-19, un buen nicho de negocio para el FMI, buen nido para corruptos y ruina asegurada para todos los trabajadores y jubilados del mundo

 

Las garras del FMI sobre Latinoamérica


Hedelberto López Blanch 

21/01/2021 

Fuentes: Rebelión

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprovechó la grave crisis económica, monetaria y social que ha provocado la pandemia de la Covid-19 en la mayoría de las naciones de América Latina y el Caribe, para afianza su control financiero sobre los países de la región que le solicitaron empréstitos.

La cifra resulta desbordante: entre marzo y noviembre de 2020 el Fondo entregó 63 740 millones de dólares y es la región del mundo donde más se concentró el financiamiento de emergencia de ese organismo internacional.

Según informes del propio FMI, seis de cada 10 dólares de los 102 150 millones de dólares que entregó en el año, fueron hacia los países latinoamericanos, los cuales en su mayoría no se concentran en mecanismos de suspensión o alivio de la deuda por considerarse de ingresos medios.

En la región, 21 países obtuvieron un préstamo durante el mes de mayo del pasado año y tres de los estos concentran el 80 %. A Chile le aprobaron 23 930 millones de dólares; a Colombia 16 948 millones y Perú 11 000 millones de dólares, todos por la vía de créditos flexibles.

América Latina fue testigo en los años 80 y 90 del siglo pasado de las duras condiciones que imponía el FMI a cada gobierno de la región que accedía a sus préstamos. En esta ocasión, en el contexto de la pandemia, no se ven los efectos inmediatos pero la historia será otra a medida que avanzan los plazos la flexibilización de los préstamos.

Recientemente el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador acusó a organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial (BM) de ser corresponsables de las crisis que hubo en su país en sexenios pasados y agregó que la mayor culpa fue de los “gobiernos serviles”.

Indicó que ellos obligaban a los gobiernos neoliberales mexicanos a firmar las llamadas cartas de intención donde se establecía lo que tenía que hacer el Estado, “una violación flagrante de la autonomía, la soberanía de nuestra nación”.

El FMI y el BM, puntualizó López Obrador, recomendaban a los gobiernos mexicanos privatizar empresas públicas, no aumentar empleos, incrementar el precio de los combustibles como la electricidad y gasolina, directrices que seguían los gobiernos subordinados.

Además de Chile, Colombia y Perú, el Fondo entregó empréstitos mediante el método de financiamiento rápido a Ecuador por 6 000 millones de dólares; República  Dominicana, 650 millones; Guatemala, 594 millones; Jamaica, 520 millones; Panamá, 515 millones; Costa Rica, 508 millones; El Salvador, 389 millones; Bolivia, 327 millones; Paraguay, 274 millones y Bahamas, 250 millones. Con menos de 100 millones aparecen, Barbados, Santa Lucía, Granada, San Vicente y las Granadinas y Dominica.

De esta forma y durante el año, el FMI aprovechó la oportunidad que se le abrió con la extensión de la pandemia para reiniciar el endeudamiento de la región, tras un periodo en el que fue rechazado por imponer políticas económicas en detrimento de las grandes mayorías del mundo.

El Centro Latinoamericano de Geopolítica (Celag) asegura  que la emergencia mundial supone para los países latinoamericanos una urgente e imprevista necesidad de liquidez externa no solo para enfrentar los gastos relacionados con la pandemia sino también para enfrentar la fuga de capitales que viene ocurriendo en la región.

Pero desafortunadamente, en varias de esas naciones, los gobiernos utilizarán los empréstitos para ayudar a las grandes empresas y negocios a solventar la crisis y no van destinados a resolver los graves problemas de la población.

Tanto el FMI como el Banco Mundial son organismos financieros creados en 1944, durante la reunión celebrada en Bretton Woods, poco antes de terminar la Segunda Guerra Mundial. Han estado dominadas desde un principio por Estados Unidos y las potencias europeas occidentales, y actúan en contra de los intereses de los pueblos.

Sus programas de ajuste tratan de imponer la confianza de los mercados internacionales de capital en el país deudor. Sin el visto bueno del Fondo, que como censor determina la voluntad y capacidad de un país para pagar el servicio de la deuda, no se abren generalmente las puertas para la entrega de empréstitos.

Para ejercer el control, las naciones que reciben este “beneficio” deben someterse a condicionamientos que van desde recomendaciones no obligatorias hasta inspecciones extremas con imposición de sanciones de carácter forzoso.

Como las naciones están cada vez más endeudadas, son obligadas a seguir las directrices financieras, económicas y sociales que determinen esas instituciones para que paguen los compromisos adquiridos y poder tener accedo a nuevos créditos que se convierten en cifras impagables.

En consecuencia obligan a los gobiernos a impulsar las privatizaciones de empresas y servicios públicos, rebajar los salarios y las jubilaciones, así como aumentar precios del suministro del agua, electricidad y combustibles.

Esas políticas de empréstitos han provocado que si en 2008 de deuda pública interna y externa de Latinoamérica alcanzaba el 40 % del Producto Interno Bruto, once años después, en 2019 ya ascendía al 62 % del PIB.

En conclusión, los nuevos endeudamientos atenazarán más la soberanía e independencia económica y política de varias de esas naciones si los diferentes gobiernos lo permiten.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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