sábado, 23 de enero de 2021

Ya me han jodido el día. Viene un gracioso a decirme que la fórmula del barro (tierra + agua) no la he inventado yo como se tenía establecido en el saber universal, sino que es anterior a mí, y como comprenderán muy bien, con el pote que yo me dado, con los tres moños tan primorosos que me hice: uno en cada pantorrilla y otro en el codo central, porque han de saber ustedes que yo no soy ni de izquierdas ni de derechas, es más, no soy ni de aquí ni de allí, pero sigo siendo el rey, y por eso este tipo de cosas mi deber de patriota dice que no puedo dejar pasar por alto, por tanto, héteme aquí dispuesto a defender mi honor a remover Roma con Santiago si preciso fuera o fuese, caiga quien caiga, para que las cosas vuelvan a su sitio. De momento, y anoten esto como primicia a mi favor: ahora que tengo un ratillo de tiempo, que es que me canso de tanto tomar el sol y de mirar cómo se hacen las obras, pues que decido por mis cojones, que yo soy así, oiga, me presento con carácter irrevocable a eso de estar en el gobierno, pero con un par de los susodichos, en un plan revolucionario que se caga la perra, con un punto único en mi programa para la revolución, que al buen entendedor con pocas palabras basta. Y, atención, oído oído cocina, que va: artículo primero y único: Todo el personal después de hacer el bachiller y una carrera universitaria (el que quiera o pueda), incluidos los doctores en las ciencias de las ciencias, sin excusa alguna tendrán que aprender a leer, que dicho llanamente se hace saber, por si alguien no la ha entendido en sus justos términos, quiere decir, que niño de teta que no sepa leer ese se queda sin mamar, por la leche que le dio su madre, hasta que no aprenda. Dicho artículo único irá acompañado de su correspondiente Reglamento para su debida interpretación y aplicación con la sustantiva siguiente y única: si después de esto alguien me dirige una mala mirada o veo que remolonea para hacerme sombra, que cojo el montante y me voy dejándoos solos ante el peligro. Y luego a ver que hacéis sin mí, listillos, que eso es lo que sois, unos listillos. Y no sigo porque no quiero liar la cosa que ahora lo que me hace falta es la captación del voto y me tengo que hacer el bueno. ¿Me vais captando, no?

 

Hoy se cumplen dos años de la muerte de Erik Olin Wright, científico social marxista de reputación académica internacional por, entre otras cosas, sus relevantes trabajos empíricos sobre las relaciones de clase en el capitalismo contemporáneo.

La Renta Básica como programa socialista*

 

Erik Olin Wright

El Viejo Topo

23.01.2021

La mayor parte de las discusiones sobre la Renta Básica (RB) giran alrededor de dos grupos de cuestiones: el primero, las implicaciones normativas de la RB para distintas concepciones de la justicia; el segundo, los problemas prácticos de sostenibilidad de la RB dado un ámbito de consideraciones económicas que incluyen los efectos sobre los tipos impositivos, los incentivos, el mercado laboral, etc. Realmente se trata de importantes cuestiones, pero yo quiero explorar un tema diferente: ¿en qué aspectos puede una RB garantizada ser considerada parte de un amplio desafío socialista al capitalismo?

Esto puede parecer a alguna gente una cuestión irrelevante, quizás incluso estúpida, ya que la misma idea de socialismo ha perdido mucho de su atractivo político e intelectual en los últimos años. La idea de que hay una alternativa sistémica factible al capitalismo, sea en el sentido de un diseño viable de instituciones económicas alternativas, sea en el de un objetivo políticamente alcanzable, parece muy rocambolesco incluso a mucha gente que aún mantiene las críticas tradicionales socialistas al capitalismo.

Creo que tiene aún sentido hablar del desafío socialista al capitalismo incluso en ausencia de un diseño claro y bien articulado de instituciones socialistas. Lo que podemos tratar de hacer es articular un conjunto de principios socialistas anticapitalistas y usarlos para indicar si los movimientos van en una dirección socialista incluso si no tenemos una clara comprensión de nuestro destino. Como cuando nos orientamos con una brújula que nos señala la dirección en que nos movemos, pero sin un mapa que muestre todo el camino desde el punto de partida hasta el destino. Lo que conlleva peligros, claro: podemos encontrar abismos que no podemos sortear, así como obstáculos imprevistos que nos fuercen en una dirección que no habíamos proyectado. Pero también puede ser el caso que si nosotros queremos abandonar el mundo social en el que vivimos no tenemos mejor recurso que estos principios orientadores, más que destinaciones conocidas de antemano.

Esta forma de pensar acerca del socialismo rechaza la simple dicotomía capitalismo contra socialismo. Esto implica que las sociedades capitalistas difieren en cómo son de “socialistoides” —para usar una vieja expresión derechista— y que, con respecto a los valores y las aspiraciones socialistas emancipatorias, es mejor estar en una sociedad capitalista con fuertes elementos socialistas que en una sociedad capitalista sin estos elementos. Cosa que deja abierta la cuestión de hasta cuán lejos deben llegar estos principios, cuán estrechos son los límites de las posibilidades impuestas por el capitalismo, y si algunas rupturas más profundas con las instituciones capitalistas serían necesarias para posteriores avances. No sé si una larga secuencia de movimientos socialistas dentro de los espacios institucionales permitidos en el capitalismo podría conducir acumulativamente a una metamorfosis del propio capitalismo o si al final llegaría a límites infranqueables. No sé cómo responder a estas cuestiones y sospecho que no pueden responderse. En ausencia de una respuesta convincente, lo mejor que podemos hacer entonces es trazar los criterios que nos orienten hacia un cambio progresivo sin un claro destino.

Si se está de acuerdo en que esto es una buena manera de pensar sobre la idea de un desafío socialista al capitalismo, la cuestión entonces se transforma en la siguiente: ¿cuáles son los principios que nos dicen si nos estamos moviendo en la dirección correcta y cómo la RB puede contribuir a este movimiento?

Tres principios de un desafío socialista al capitalismo

Hay muchos principios posibles que nos pueden guiar por la senda socialista. Voy a detenerme en tres:

  1. Fortalecer el poder obrero frente al capital.

Este es uno de los temas centrales del pensamiento socialista, especialmente en su versión marxista: el socialismo es un sistema de producción en el que la clase obrera es la clase dominante; el capitalismo es un sistema en el cual la clase capitalista es la clase dominante. Dentro del capitalismo, entonces, los cambios sociales que fortalezcan el poder obrero pueden ser considerados como movimientos en la dirección del socialismo aunque no amenacen inmediatamente el dominio del capital en sí.

  1. Desmercantilizar la fuerza de trabajo.

Este es también un tema familiar en las discusiones socialistas. Una de las características distintivas del capitalismo es que la gente que no dispone de medios de producción debe vender su fuerza de trabajo en el mercado laboral a un empleador para poder adquirir sus medios de subsistencia. Ello recibe a veces el nombre de mercantilización del trabajo (o quizás más precisamente, de la fuerza de trabajo) puesto que la capacidad de trabajar de la gente es tratada como si fuera una mercancía. En la medida que los trabajadores puedan tener sus necesidades cubiertas fuera del mercado mediante algunos mecanismos de provisión social, su fuerza de trabajo es desmercantilizada. La mercantilización es así una variable y se puede hablar del grado de mercantilización o desmercantilización de la fuerza de trabajo. Si el socialismo es una economía directamente orientada a la satisfacción de las necesidades más que a la maximización del beneficio, entonces la desmercantilización de la fuerza de trabajo puede ser interpretada como un movimiento en la dirección del socialismo.

  1. Fortalecer el poder de la sociedad civil para conformar las prioridades del uso del excedente social y de la organización de la actividad económica.

Este tercer punto es el menos familiar, y quizás el más controvertido. Implica un contraste entre lo que llamo Estatismo y Socialismo. Ambas son formas de organización económica no capitalista. En el Estatismo, el poder del estado juega el papel principal en la asignación del excedente social entre prioridades alternativas y en la dirección del proceso productivo. Como claramente fueron los sistemas de dirección económica altamente burocratizados en países como la Unión Soviética. En contraste, en el socialismo lo que podría ser llamado sin mucho rigor “poder social” juega este papel. Esto es una idea mucho menos clara que el Estatismo, y en efecto mucha gente usa el término “socialismo” para referirse a lo que aquí he llamado Estatismo.

La idea de un socialismo enraizado en el poder social supone dos nociones cruciales. En primer lugar, la idea de que el poder social configure el uso del excedente social significa que las prioridades de inversión al nivel macro son decididas mediante una deliberación democrática, participativa y vigorosamente pública más que mediante el ejercicio del poder económico privado en el mercado o el ejercicio del mando autoritario burocrático mediante el estado.

En segundo lugar, a un nivel más micro, las asociaciones colectivas en la sociedad civil están directamente comprometidas en actividades económicas para satisfacer las necesidades. Esta producción orientada a las necesidades no está organizada mediante los mercados o por las burocracias estatales, sino mediante la autoorganización de los actores colectivos de la sociedad. Lo que se llama en algunos círculos “economía social”. Podría incluir aspectos como el cuidado de los menores, de las personas mayores y servicios de cuidado de la salud en el hogar, servicios recreativos, y una gran cantidad de actividades culturales y artísticas. La producción de estos servicios en la economía social —y esto debe ser enfatizado—, es social, no privada: no se trata aquí de trasladar el cuidado de los menores o de las personas mayores del ámbito del mercado o de la provisión estatal hacia la familia. Más bien la economía social está construida alrededor de la provisión pública de estos servicios mediante la asociación colectiva más que por el estado o el mercado. El socialismo, entonces, combina la deliberación democrática sobre amplias asignaciones de inversión con la autoorganización asociativa voluntaria de la actividad económica. Como en los otros dos principios, la influencia del poder social sobre la economía es una variable y así podemos concluir que nos movemos en una dirección socialista cuando esta influencia aumenta. 

Renta Básica y socialismo

Si aceptamos estos tres principios —fortalecer el poder obrero frente al capital, desmercantilizar la fuerza de trabajo y fortalecer el poder social sobre la actividad económica— como criterios para movernos del capitalismo hacia el socialismo, la siguiente cuestión sería cómo las distintas propuestas de las reformas institucionales dentro del capitalismo pueden contribuir de una u otra forma a estos tres objetivos. Por ejemplo, las reformas de los fondos de pensiones que dieron a los sindicatos un potencial para ejercer control sobre el poder de las corporaciones, como defiende William Greider, podrían ser vistas como contribuciones de alguna forma hacia el tercer criterio.

¿Qué decir de la RB? Argumentaré que la RB puede ser vista como una reforma socialista a partir de los tres criterios expuestos. Por supuesto, el alcance de cómo la RB contribuye al proyecto socialista depende en aspectos importantes de su cuantía, y esto depende de la sostenibilidad de la RB en términos estrictamente económicos según todas las habituales razones que han sido exploradas en los debates sobre esta propuesta. En beneficio de mi argumento, de momento haré dos supuestos: en primer lugar, una RB incondicional de una cuantía que posibilitaría a una persona vivir decentemente, aunque sin el menor lujo. Esto es, el nivel de la asignación es suficientemente alto para que la salida del mercado laboral capitalista sea una opción posible. En segundo lugar, asumiré que una asignación de la mencionada cuantía no genera problema de incentivo ni para los trabajadores ni para los inversores, de forma que la asignación no resultase insostenible a lo largo del tiempo. Con estos supuestos, la RB contribuiría a cada uno de los tres principios del proyecto socialista.

  1. Renta Básica y el equilibrio del poder de clase.

Una RB gnerosa tiene el potencial de contribuir a largo plazo al fortalecimiento del poder del trabajo respecto al capital por tres razones. Primera, en la medida que el mercado laboral se vuelve más limitado en una economía capitalista con RB, el poder de negociación individual de los trabajadores aumentará. Segunda, en general los trabajadores están en una mejor posición negociadora cuando el mercado laboral es limitado. Y tercera, la RB es, en caso de huelga, una especie de caja de resistencia incondicional e inagotable, cosa que contribuiría al fortalecimiento del movimiento obrero. Incluso si la RB no estuviera acompañada por leyes adicionales más favorables para la organización sindical, se podría de esta manera reforzar la capacidad obrera para luchar por sindicatos.

Hoy en día los defensores de los sindicatos, en algunos lugares y ocasiones, han argumentado contra la RB por diversas razones. A veces los sindicalistas objetan a la RB de la misma forma en que son a veces hostiles al bienestarismo, a saber: que podría ser un instrumento mediante el cual los que trabajan duro deberían mantener a los vagos. Pero también existe un argumento más directamente ligado al poder sindical: el miedo de que con una RB los trabajadores no tendrían necesidad de los sindicatos. Si la única función de los sindicatos fuera garantizar unos niveles de vida mínimos, entonces sí que la RB podría representar una inquietud realista. Pero en la medida en que los sindicatos también se ocupan de la organización del proceso laboral, de las condiciones de trabajo, del trato justo dentro de las disputas, etcétera, la RB no amenazaría la función de los sindicatos. En cualquier caso, la capacidad añadida para la lucha que proveería la RB probablemente representaría un mayor beneficio que cualquier reducción marginal de las funciones de la organización colectiva.

  1. Desmercantilizar el trabajo. El efecto más obvio de la RB es la desmercantilización parcial del trabajo. Un aspecto de la RB que mayor atención ha recibido y que está expresado en el toque de rebato de Philippe Van Parijs: “libertad real para todos”. Si una RB sostenible provee un nivel de subsistencia culturalmente aceptable, entonces ello significa que las necesidades básicas de la población están cubiertas sin la compulsión de tener que entrar en el mercado de trabajo.
  2. Ampliar el potencial para la economía social. La RB puede parecer, a primera vista, que no tenga demasiada relación con el principio socialista de aumentar el poder social sobre la actividad económica. Después de todo, la RB es una transferencia individual y no existen constricciones acerca de lo que deban hacer los individuos con ella. En tales términos, parece una reforma puramente individualista.

Creo que esta es una forma muy limitada de entender las implicaciones de la RB. Ya hemos visto cómo la RB puede tener consecuencias colectivas mediante la mejora del poder del trabajo respecto al capital. La RB también, en mi opinión, tiene el potencial de crear las condiciones para una economía social mucho más extensa y profunda. La economía social es una manera alternativa de organizar una actividad económica distinta tanto de la provisión del mercado capitalista como de la provisión del estado. Su característica principal consiste en la producción organizada por colectividades directamente para satisfacer las necesidades y no sujeta a la disciplina de la maximización de las ganancias ni a la racionalidad tecnocrática-estatal. Una parte importante de esta actividad supone la provisión de varias clases de servicios, muchos de los cuales son bastante intensivos en trabajo.

Uno de los principales problemas que los actores colectivos deben hacer frente en la economía social es generar un nivel de vida decente para los proveedores de estos servicios. Por supuesto esto es un problema crónico en las artes, pero también afecta a los esfuerzos de las comunidades para organizar los servicios de la economía social para varios tipos de actividades de atención. La RB resuelve substancialmente este problema. La RB puede ser vista como una transferencia masiva del excedente social desde el mercado capitalista hacia la economía social, desde la acumulación del capital a lo que puede ser llamada acumulación social —la acumulación de la capacidad de la sociedad para la autoorganización de las actividades económicas orientadas a las necesidades.

La RB, sin más, solamente contribuye a resolver uno de los problemas a los que enfrenta una economía social fortalecida, es decir, la ruptura del lazo entre las condiciones mínimas de vida y la participación en el mercado de trabajo capitalista. No ofrece capital para infraestructuras ni contribuciones no laborales para la economía social. Como tal, el enriquecimiento de la producción económica social mediante la RB estará limitado probablemente a los servicios intensivos en trabajo. Pero también la RB aporta un subsidio para la actividad política, para el asociacionismo, para los movimientos sociales ya que éstos también dependen sobre todo del tiempo y el esfuerzo de la gente. Y esto a su vez puede mejorar las perspectivas de una gama más extensa de reformas que eventualmente ampliaría el espacio para avanzar hacia el socialismo. 

Conclusión

Todo esto puede parecer disonancia cognitiva. El socialismo en cualquier sentido de la palabra parece muy lejos de la agenda de la política Americana en el contexto actual. Y, por supuesto, si estoy en lo cierto que una RB generosa podría contribuir de una forma importante a revitalizar el desafío socialista al capitalismo mediante la desmercantilización parcial del trabajo, el fortalecimiento de los trabajadores y ampliando la economía social fuera del mercado, entonces la RB está incluso más alejada de la agenda de lo que podríamos pensar. Pero aún así, no viviremos bajo la nube del triunfalismo capitalista derechista por siempre. Habrá nuevos episodios de políticas progresivas e igualitarias incluso en América. Y cuando estos episodios vengan, la RB debería ser un tema prioritario no simplemente a causa de su concordancia con algunos presupuestos fundamentales de la justicia social, sino porque puede contribuir a una amplia transformación del propio capitalismo.

 

 Nota

*Ponencia presentada en el congreso anual de la United States Basic Income Guarantee Network en marzo de 2005

Fuente: Basic Income Studies, núm. 1, 2006

Traducción: Julie Wark y Daniel Raventós, Sin Permiso, núm. 1, 2006.

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En China: ¡Mercancías al tren! A ver si un día de estos el gobierno español inventa el tren, hombre. Porque los gobiernos de la representacional de la representación de la democracia representativa y a ellos la Legión, lo único que han sabido hacer chichriguay tela de bien, en su papel de la fiel servidumbre a los grandes capitales ha sido robarle al Estado, quiere decirse que nos han robado a todos los españoles, por poner un ejemplativo ejemplar: Banco Exterior de España; Banco Hipotecario de España; Banco de Crédito Industrial; Banco de Crédito Local; Banco de Crédito a la Construcción; Caja Postal de Ahorros; Parte de la Lotería Nacional; parte de los Aeropuertos españoles; Telefónica; Endesa, etc., etc., etc., etcétera; RENFE + 256 etcéteras más tirando muy por lo bajo. Y ahora andan liados en unos atraco-pactos de Toledo dándoles los últimos puntillazos a los dineros de la Seguridad Social (Pensiones, ay, mis pensiones), porque los últimos martillazos por orden del eurojefe se los darán en la cosa esa de lo congresual o qué me sé yo donde (que la Sagrada Patria de España es soberana, campechana y demás. Así que no me vayan a venir jodiendo la marra por esta punta con que yo esto y lo otro, que ya nos vamos conociendo, majos).Y además ni siquiera saben poner los recursos del Estado para frenar el Covid-19, pero esto nadie se lo tenga en cuenta ni se lo vaya a restregar nadie por los hocicos a los mandolines del mando del PSOE, Podemos e IU en el gobierno de la representatividad, porque ya se ha dicho que ellos no están para servir al pueblo sino a la sumisiva de la sumisión de los grandes capitales, así que seamos comedidos en nuestros juicios. Y por supuesto, ¡Viva la Pepa!, que vale un valer. Y que se me olvidaba, que ya no sé ni donde tengo la cabeza: ahí van dos paletadas de eco por delante y tres sacos de los medianos de verde por detrás, que valer no vale de nada, pero quedo como Dios.

 

La Ruta de la Seda: Tren de mercancías parte de China a Rusia, reduciendo drásticamente el tiempo de viaje


Dario Octubre

enero 22, 2021

 

Final del formulario

Un tren de carga especial China-Europa partió de Dongguan en la provincia de Guangdong en el sur de China hacia Rusia el miércoles. Llegará a Moscú en 15 días, reduciendo el tiempo de viaje en dos tercios en comparación con la ruta marítima.

Según China Daily, el tren está cargado con 50 contenedores de productos fabricados por la empresa Midea Group, con sede en Guangdong, un fabricante líder de electrodomésticos. Es el primer tren de exportación utilizado por una empresa local de electrodomésticos desde que Guangdong abrió su servicio de carga China-Europa en 2015.

El servicio de tren especial mejorará la exportación de productos fabricados en Guangdong al mercado europeo en medio de la pandemia mundial de Covid, dijo Sinotrans, el operador del servicio de carga China-Europa en Dongguan. El número de trenes de carga China-Europa operados por Sinotrans que viajan desde el sur de China llegó a 686 el año pasado, y comprendía 61,324 contenedores estándar por un valor de aproximadamente $ 3 mil millones.

Iniciado en 2011, el servicio de transporte ferroviario China-Europa se considera una parte importante de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) para impulsar el comercio entre China y otros países que participan en el programa. La ambiciosa iniciativa multimillonaria fue anunciada por el presidente chino Xi Jinping en 2013.

Más de 140 países y organizaciones internacionales han firmado acuerdos para la construcción conjunta del proyecto desde entonces.

El BRI tiene como objetivo impulsar la conectividad y la cooperación entre Asia Oriental, Europa y África Oriental. Se espera que impulse significativamente el comercio mundial, reduciendo los costos comerciales a la mitad para los países involucrados, según estimaciones de expertos.

Según el Grupo de Ferrocarriles del Estado de China, en 2020 se realizaron un récord de 12.400 viajes en tren de carga entre China y Europa, un 50 por ciento más que el año anterior, dijo el operador ferroviario.

Fuente

VÍA: news-front.info

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Mujeres ganaderas

 

Mujeres ganaderas, portada de la revista «Ecologista» de invierno

  • El nuevo número de la revista Ecologista pone la mirada en el medio rural a través del relato de varias mujeres ganaderas, entre otros temas.
  • Por su parte Gallipata, la publicación infantil de Ecologistas en Acción, celebra sus dos años de vida con artículos sobre los fósiles vivientes y las curiosidades de las libélulas.
  • Las revistas Ecologista y Gallipata ya están disponibles y se pueden adquirir en la tienda online, y por suscripción, en la web de Ecologistas en Acción.


Ilustración: A.E.

 

Tercerainformacion / 22.01.2021

 

La revista Ecologista de invierno  ya está disponible. Este número pone la mirada en el medio rural. Uno de los reportajes centrales está dedicado a las mujeres ganaderas, mujeres que cuidan rebaños en extensivo y que apuestan por una ganadería sostenible, compatible con el entorno. Estas mujeres se han organizado y forman el colectivo Ganaderas en Red.

En este último número, Ecologista también acoge una entrevista a Gabi Martínez, autor del libro ‘Un cambio de verdad’, donde cuenta su experiencia en La Siberia extremeña como pastor que nos sitúa en contacto con la naturaleza. Asimismo, sus páginas traen parte del cómic ‘La huerta y el origen de las cosas’, de Rubén Uceda, sobre la apuesta de un grupo de jóvenes por el cultivo colectivo de la tierra.

Otro artículo de la publicación de Ecologistas en Acción denuncia el uso de las estufas en las terrazas, un uso masivo que se ha disparado en estos tiempos de COVID-19. “Hay que reducir las emisiones de CO2, y calentar el aire es aberrante y despilfarrador que supone una contradicción con la emergencia climática”, afirman sus páginas.

La revista Ecologista también se hace eco de la investigación ‘Los límites de la transición energética del transporte’. Ha sido publicada recientemente en una revista científica sobre la descarbonización del transporte y llevada a cabo por un equipo de profesorado e investigación de la Universidad  de Valladolid, con Margarita Mediavilla e Iñigo Capellán, integrantes de Ecologistas en Acción

En dicho informe se afirma que no basta con invertir en energías renovables o fomentar el vehículo eléctrico, hay que avanzar hacia escenarios en los que la hipermovilidad desaparezca y las personas en las ciudades se muevan con bicicletas y en tranvías, entre otras medidas.

La revista Ecologista también trata el fin del petróleo, a través una entrevista con el científico y divulgador Antonio Turiel. En sus líneas se desgrana cómo es la crisis global ante la que estamos, que compromete a todo el sistema de transporte, a la globalización mundial.

Como en cada número, la revista Ecologista también se hace eco de la lucha que llevan a cabo los grupos locales. En esta ocasión se da voz al nuevo grupo de Ecologistas en Acción de Lanzarote, y muestra sus diferentes campañas como la lucha contra las competiciones deportivas en espacios protegidos, y la protección de especies.

Por último, como buen número de invierno, y coincidiendo con fiestas y fechas de mucho consumo, esta revista publica un reportaje elaborado por el área de Consumo de Ecologistas en Acción sobre los impactos de la compra en Amazon. En el artículo se argumentan las razones para buscar un modelo de negocio diferente al de esta multinacional que está arrasando con el comercio de cercanía con un elevado coste ambiental.

Por su parte Gallipata, la publicación infantil de la organización ecologista, cumple dos años. Y para celebrarlo, el número ocho de esta revista aborda temas medioambientales adaptados al pequeño público: fósiles vivientes, curiosidades de las libélulas, migraciones  de algunos animales o qué son los microplásticos, son algunos de ellos. Los pasatiempos, cuadernos de campo y algunos artículos sobre naturaleza son los contenidos que cuentan con la participación del equipo de peque-periodistas de Ecologistas en Acción.

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viernes, 22 de enero de 2021

Gramsci

 

Hoy se cumplen 130 años del nacimiento de Antonio Gramsci. Lo recordamos con este texto de juventud, publicado el 11 de febrero de 1917, de gran vigencia como testimonio inspirador del compromiso político y ciudadano frente a la apatía y la sumisión.

Odio a los indiferentes


Antonio Gramsci

El Viejo Topo

22 enero, 2021 

Odio a los indiferentes. Creo, como Friedrich Hebbel, que «vivir significa tomar partido». No pueden existir quienes sean solamente hombres, extraños a la ciudad. Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador, es la materia inerte en la que a menudo se ahogan los entusiasmos más brillantes, es el pantano que rodea a la vieja ciudad y la defiende mejor que la muralla más sólida, mejor que las corazas de sus guerreros, que se traga a los asaltantes en su remolino de lodo, y los diezma y los amilana, y en ocasiones los hace desistir de cualquier empresa heroica.

La indiferencia opera con fuerza en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad, aquello con lo que no se puede contar, lo que altera los programas, lo que trastorna los planes mejor elaborados, es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la estrangula. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, el posible bien que un acto heroico (de valor universal) puede generar no es tanto debido a la iniciativa de los pocos que trabajan como a la indiferencia, al absentismo de los muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunas personas quieren que eso ocurra, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja hacer, deja que se aten los nudos que luego sólo la espada puede cortar, deja promulgar leyes que después sólo la revuelta podrá derogar, dejar subir al poder a los hombres que luego sólo un motín podrá derrocar.

La fatalidad que parece dominar la historia no es otra cosa que la apariencia ilusoria de esta indiferencia, de este absentismo. Los hechos maduran en la sombra, entre unas pocas manos, sin ningún tipo de control, que tejen la trama de la vida colectiva, y la masa ignora, porque no se preocupa. Los destinos de una época son manipulados según visiones estrechas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos, y la masa de los hombres ignora, porque no se preocupa. Pero los hechos que han madurado llegan a confluir; pero la tela tejida en la sombra llega a buen término: y entonces parece ser la fatalidad la que lo arrolla todo y a todos, parece que la historia no sea más que un enorme fenómeno natural, una erupción, un terremoto, del que son víctimas todos, quien quería y quien no quería, quien lo sabía y quien no lo sabía, quien había estado activo y quien era indiferente. Y este último se irrita, querría escaparse de las consecuencias, querría dejar claro que él no quería, que él no es el responsable.

Algunos lloriquean compasivamente, otros maldicen obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: Si yo hubiera cumplido con mi deber, si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, mis ideas, ¿habría ocurrido lo que pasó? Pero nadie o muy pocos culpan a su propia indiferencia, a su escepticismo, a no haber ofrecido sus manos y su actividad a los grupos de ciudadanos que, precisamente para evitar ese mal, combatían, proponiéndose procurar un bien.

La mayoría de ellos, sin embargo, pasados los acontecimientos, prefiere hablar del fracaso de los ideales, de programas definitivamente en ruinas y de otras lindezas similares. Recomienzan así su rechazo de cualquier responsabilidad. Y no es que ya no vean las cosas claras, y que a veces no sean capaces de pensar en hermosas soluciones a los problemas más urgentes o que, si bien requieren una gran preparación y tiempo, sin embargo, son igualmente urgentes. Pero estas soluciones resultan bellamente infecundas, y esa contribución a la vida colectiva no está motivada por ninguna luz moral; es producto de la curiosidad intelectual, no de un fuerte sentido de la responsabilidad histórica que quiere a todos activos en la vida, que no admite agnosticismos e indiferencias de ningún género.

Odio a los indiferentes también porque me molesta su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos por cómo ha desempeñado el papel que la vida le ha dado y le da todos los días, por lo que ha hecho y sobre todo por lo que no ha hecho. Y siento que puedo ser inexorable, que no tengo que malgastar mi compasión, que no tengo que compartir con ellos mis lágrimas. Soy partisano, vivo, siento en la conciencia viril de los míos latir la actividad de la ciudad futura que están construyendo. Y en ella la cadena social no pesa sobre unos pocos, en ella nada de lo que sucede se debe al azar, a la fatalidad, sino a la obra inteligente de los ciudadanos. En ella no hay nadie mirando por la ventana mientras unos pocos se sacrifican, se desangran en el sacrificio; y el que aún hoy está en la ventana, al acecho, quiere sacar provecho de lo poco bueno que las actividades de los pocos procuran, y desahoga su desilusión vituperando al sacrificado, al desangrado, porque ha fallado en su intento.

Vivo, soy partisano. Por eso odio a los que no toman partido, por eso odio a los indiferentes.

11 de febrero de 1917

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jueves, 21 de enero de 2021

Casi nunca mejor dicho: Covid-19, un buen nicho de negocio para el FMI, buen nido para corruptos y ruina asegurada para todos los trabajadores y jubilados del mundo

 

Las garras del FMI sobre Latinoamérica


Hedelberto López Blanch 

21/01/2021 

Fuentes: Rebelión

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprovechó la grave crisis económica, monetaria y social que ha provocado la pandemia de la Covid-19 en la mayoría de las naciones de América Latina y el Caribe, para afianza su control financiero sobre los países de la región que le solicitaron empréstitos.

La cifra resulta desbordante: entre marzo y noviembre de 2020 el Fondo entregó 63 740 millones de dólares y es la región del mundo donde más se concentró el financiamiento de emergencia de ese organismo internacional.

Según informes del propio FMI, seis de cada 10 dólares de los 102 150 millones de dólares que entregó en el año, fueron hacia los países latinoamericanos, los cuales en su mayoría no se concentran en mecanismos de suspensión o alivio de la deuda por considerarse de ingresos medios.

En la región, 21 países obtuvieron un préstamo durante el mes de mayo del pasado año y tres de los estos concentran el 80 %. A Chile le aprobaron 23 930 millones de dólares; a Colombia 16 948 millones y Perú 11 000 millones de dólares, todos por la vía de créditos flexibles.

América Latina fue testigo en los años 80 y 90 del siglo pasado de las duras condiciones que imponía el FMI a cada gobierno de la región que accedía a sus préstamos. En esta ocasión, en el contexto de la pandemia, no se ven los efectos inmediatos pero la historia será otra a medida que avanzan los plazos la flexibilización de los préstamos.

Recientemente el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador acusó a organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial (BM) de ser corresponsables de las crisis que hubo en su país en sexenios pasados y agregó que la mayor culpa fue de los “gobiernos serviles”.

Indicó que ellos obligaban a los gobiernos neoliberales mexicanos a firmar las llamadas cartas de intención donde se establecía lo que tenía que hacer el Estado, “una violación flagrante de la autonomía, la soberanía de nuestra nación”.

El FMI y el BM, puntualizó López Obrador, recomendaban a los gobiernos mexicanos privatizar empresas públicas, no aumentar empleos, incrementar el precio de los combustibles como la electricidad y gasolina, directrices que seguían los gobiernos subordinados.

Además de Chile, Colombia y Perú, el Fondo entregó empréstitos mediante el método de financiamiento rápido a Ecuador por 6 000 millones de dólares; República  Dominicana, 650 millones; Guatemala, 594 millones; Jamaica, 520 millones; Panamá, 515 millones; Costa Rica, 508 millones; El Salvador, 389 millones; Bolivia, 327 millones; Paraguay, 274 millones y Bahamas, 250 millones. Con menos de 100 millones aparecen, Barbados, Santa Lucía, Granada, San Vicente y las Granadinas y Dominica.

De esta forma y durante el año, el FMI aprovechó la oportunidad que se le abrió con la extensión de la pandemia para reiniciar el endeudamiento de la región, tras un periodo en el que fue rechazado por imponer políticas económicas en detrimento de las grandes mayorías del mundo.

El Centro Latinoamericano de Geopolítica (Celag) asegura  que la emergencia mundial supone para los países latinoamericanos una urgente e imprevista necesidad de liquidez externa no solo para enfrentar los gastos relacionados con la pandemia sino también para enfrentar la fuga de capitales que viene ocurriendo en la región.

Pero desafortunadamente, en varias de esas naciones, los gobiernos utilizarán los empréstitos para ayudar a las grandes empresas y negocios a solventar la crisis y no van destinados a resolver los graves problemas de la población.

Tanto el FMI como el Banco Mundial son organismos financieros creados en 1944, durante la reunión celebrada en Bretton Woods, poco antes de terminar la Segunda Guerra Mundial. Han estado dominadas desde un principio por Estados Unidos y las potencias europeas occidentales, y actúan en contra de los intereses de los pueblos.

Sus programas de ajuste tratan de imponer la confianza de los mercados internacionales de capital en el país deudor. Sin el visto bueno del Fondo, que como censor determina la voluntad y capacidad de un país para pagar el servicio de la deuda, no se abren generalmente las puertas para la entrega de empréstitos.

Para ejercer el control, las naciones que reciben este “beneficio” deben someterse a condicionamientos que van desde recomendaciones no obligatorias hasta inspecciones extremas con imposición de sanciones de carácter forzoso.

Como las naciones están cada vez más endeudadas, son obligadas a seguir las directrices financieras, económicas y sociales que determinen esas instituciones para que paguen los compromisos adquiridos y poder tener accedo a nuevos créditos que se convierten en cifras impagables.

En consecuencia obligan a los gobiernos a impulsar las privatizaciones de empresas y servicios públicos, rebajar los salarios y las jubilaciones, así como aumentar precios del suministro del agua, electricidad y combustibles.

Esas políticas de empréstitos han provocado que si en 2008 de deuda pública interna y externa de Latinoamérica alcanzaba el 40 % del Producto Interno Bruto, once años después, en 2019 ya ascendía al 62 % del PIB.

En conclusión, los nuevos endeudamientos atenazarán más la soberanía e independencia económica y política de varias de esas naciones si los diferentes gobiernos lo permiten.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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La India es también un Barrio de Bilbao, aparte de que en todas partes cuecen garbanzos

 

Las protestas agrarias en la India contra la nueva legislación neoliberal

Martintxo Mantxo

Martintxo Mantxo

rebelión

18.01.2012

Desde el 26 de noviembre de 2020, la India vive grandes movilizaciones agrarias que se oponen a tres leyes aprobadas en septiembre, aunque son consecuencia de años de hartazgo por las políticas neoliberales contra el sector. Estas leyes favorecerían a las grandes empresas transnacionales en detrimento del pequeño campesinado. Nada más aprobarse, los sindicatos organizaron protestas locales y en noviembre iniciaron el movimiento Dilli Chalo ('Vamos a Delhi'). Cientos de miles de personas marcharon a la capital de la nación y fueron fuertemente reprimidas para impedir su acceso.

Si el Gobierno nos echa, será su caída. Foto: Shivangi Bhasin

Manifestante sij en la marcha a Delhi. Foto: Shivangi Bhasin

En la huelga general del 26 de noviembre participaron unos 250 millones de personas. El 4 de diciembre el Gobierno y los agricultores mantuvieron negociaciones, pero el Gobierno no aceptó las demandas por lo que, cuatro días después, la huelga se extendió por toda la India. Los transportistas se unieron, amenazaron con no abastecer los mercados y a partir del 12 de diciembre, los agricultores tomaron los peajes. El Gobierno ofreció algunas enmiendas a las leyes, pero los sindicatos exigían su derogación total. Desde entonces hasta el día de hoy (12 de enero), se mantienen las protestas fuera de Delhi. El saldo de las movilizaciones, de momento, es de al menos 30 agricultores muertos (incluyendo 1 por suicidio, 4 muertes por accidentes, 10 muertes por ataque cardíaco y 1 por frío) y cientos de heridos.

Más poder para las corporaciones

Las nuevas leyes se presentaron cuando el confinamiento por COVID-19 todavía estaba en vigor, como parte del paquete de estímulo financiero, cuando lo que el sector agrícola y los demás necesitaban eran medidas de alivio para superar el período de restricciones.

 

Las propuestas de ley rechazadas son:

o    Ley de Anulación del APMC (Comité del Mercado de Productos Agrícolas): Permite por primera vez el comercio de productos agrícolas fuera de los mandis (mercados) regulados por el APMC, y posibilita la proliferación de mandis privados en todo el país, que podrían controlar los precios y luego el mercado.

o    Ley de Agricultura por Contrato: Es un marco legislativo que favorece un acuerdo entre el agricultor y el comprador antes de la siembra a un precio predeterminado. La experiencia muestra que esta práctica incrementa el endeudamiento y, por tanto, afianza pautas de desigualdad como la pérdida de tierras y la concentración de la propiedad.

o    Ley de Acaparamiento de Alimentos (libertad para las empresas): Busca eliminar los límites arbitrarios y periódicos de existencias de productos agrícolas que el Gobierno impone a los comerciantes. La nueva ley introduce disparadores de precios que se emplearán solo en circunstancias excepcionales. Hasta ahora, los límites de existencias pueden imponerse solo cuando los precios de los productos perecederos aumenten en más del 100 % y los de los no perecederos en más del 50 %. Estos límites fueron violados 69 veces en los últimos diez años.

 

Los proyectos de ley agraria otorgan a las grandes corporaciones un mayor control del mercado laboral y agrícola que tendrá consecuencias de gran alcance en los precios de los productos básicos, la estructura financiera, los salarios, la salud pública y el medio ambiente. El poder total se concentrará en manos de pocas empresas y dejará a la mayoría de las personas del campo y trabajadoras en general en una situación de desamparo inimaginable.

Un tema que no se trata directamente en las leyes y que para el campesinado es fundamental es el Precio Mínimo de Apoyo (MSP, por sus siglas en inglés), que se anuncia para 23 cultivos; pero que, en realidad, solo se aplica al trigo y al arroz en los estados del Punyab y Haryana. Esta demanda se remonta a las protestas de 2018, cuando se presentó al parlamento una ley a tal efecto, redactada por el Comité de Coordinación de los Kisan Sangharsh ('lucha campesina') de toda la India (All India Kisan Sangharsh Coordination Committee, AIKSCC), sindicato que agrupa a varios cientos de organizaciones de agricultores de todo el país.

Otra ley polémica es la de Enmienda de la electricidad, todavía en discusión. Las familias agricultoras de varios estados se benefician actualmente de tarifas de electricidad subvencionadas que sus gobiernos pagan a los DISCOM, las empresas de distribución de electricidad. Sin embargo, los balances de pago están retrasados. Con la nueva ley, las familias pagarán la totalidad y será el Gobierno estatal quien les transferirá el subsidio. Se teme que este método no funcione y aumente el endeudamiento del campo.

Por último, una de las promesas del actual presidente, Narendra Modi, fue reconocer a más de 400 millones de trabajadores informales y ha incumplido su palabra en los cuatro códigos laborales aprobados recientemente.

El peso de la agricultura en la economía india

India forma parte del BRIC, el bloque de países emergentes que tras la debacle financiera de EE. UU. en 2008 se presentaban como nuevas potencias económicas a escala mundial: Brasil, Rusia, India, China, y a las que se añadió Sudáfrica (BRICS). En 2018 India se convirtió en la quinta economía del planeta por delante del Reino Unido. Sin embargo, ateniéndonos al PIB per cápita, se encuentra en 124.ª posición, lo que dice mucho del reparto de su riqueza.

Como todo país en el mundo, ha continuado siendo blanco del neoliberalismo. Aquella capacidad de llegar a ser una potencia que proyectaron los economistas dio como resultado esta ambición por privatizar, industrializar y venderse aún más al mercado transnacional. Pese a su patrimonio espiritual, India es un territorio de conflicto estructural, con un modelo más desigual y procapitalista, continuación de la colonización y de ese sistema de castas que impera en su sociedad. Algunas publicaciones recientes muestran que el imperio británico extrajo de India riquezas equivalentes a casi 37 millones de billones de euros (3.329 billones de rupias).

El expolio continúa en manos del Bharatiya Janata (BJP), o Partido Popular Indio, nacionalista y de derechas, que actualmente regenta Narendra Modi. Modi representa el hinduismo fundamentalista y el neoliberalismo en términos de privatización, favoritismo de la élite, concentración económica y desigualdad. También defiende un fuerte militarismo y la represión de la oposición y las minorías; en especial, contra la población dalit, la casta más baja, conocida como los intocables. Utiliza la descalificación de antinacional para deslegitimar y justificar la represión contra organizaciones de derechos humanos y ambientales.

Como todo gran nacionalismo, máxime siendo de derechas, evoca a la nación en su totalidad, pero prioriza a su élite y utiliza al pueblo para su beneficio. En la India ha emergido una élite en los últimos años que guarda una conexión estrecha con el actual gobierno de Modi, ya que todos sus miembros son del estado de Gujarat. En su cúspide se sitúan Mukesh Ambani y Gautam Adani, la primera y segunda personas más ricas de la India, respectivamente. Adani, que ha aumentado su patrimonio en un 230 % (más de 26.000 millones de dólares) desde que Modi está en el gobierno, es propietario de empresas de minería, gas, puertos, aeropuertos...  Además de las combatidas térmicas de carbón, una de sus líneas de mayor beneficio es su empresa de renovables, Adani Green Energy, que proyecta centrales solares de 8 GW. Cuando Modi ganó las elecciones voló de Gujarat a Nueva Delhi, en el jet privado de Adani.

Los logros de Modi en materia económica y social en la anterior legislatura explican también la actual situación de revuelta agraria, con un alza del desempleo y una deuda superior en un 50 % a la del anterior gobierno. En su tercer año de mandato (2016), llevó a cabo una desmonetarización que provocó pérdidas de 29.000 millones de euros y golpeó especialmente al sector agrícola. Supuso el impago para 150 millones de jornaleros, ocasionó la muerte a un centenar de personas y provocó numerosas protestas y huelgas.

Una lucha constante contra el extractivismo

En la India, y en especial en Punyab, las protestas agrarias se remontan a hace 120 años, cuando fueron centrales en la oposición al dominio británico; igualmente lo han sido durante estos años de gobierno de Modi. En junio 2017 hubo protestas durante varios días por el incumplimiento de su promesa de la campaña de 2014 de obtener un beneficio del 50 % sobre los costos de producción. Meses más tarde, en diciembre, los precios agrícolas se derrumbaron por segundo año consecutivo y las protestas se exacerbaron tras la muerte de 6 agricultores y un cómputo de más de 20 heridos por balas de la policía. En 2018, se extendieron por todo el país para reclamar precios remuneradores para sus productos y la exención de la deuda. Como ahora, 50.000 personas se unieron a la larga marcha de Kisan a Mumbai (180 km), el 12 de octubre. En diciembre, otra marcha llegó al parlamento en Delhi, consiguió el acuerdo con el gobierno de Maharashtra, pero, al no materializarse, dio lugar a la larga marcha de Kisan del 27 de febrero de 2019.

Sí, la India es escenario de grandes luchas contra el modelo extractivista, contra el modelo exportador vendepatrias, contra grandes proyectos mineros, energéticos o de producción agroforestal y contra el expolio pesquero de las transnacionales; también contra los grandes monocultivos que se imponen en el sur para ser exportados y consumidos en el norte, y que pasan como un rodillo por tierras campesinas y ecosistemas. La India es el sexto importador mundial de alimentos. Las grandes instituciones financieras imponen sus políticas y los gobiernos nacionales e instituciones locales las asumen como forma rápida de ingresar dinero. A la larga, estas apuestas son nefastas porque suponen perder soberanía alimentaria, patrimonio ecológico, calidad de alimentos y una cultura milenaria. Pero, sobre todo, contradicen los planteamientos actuales de cambio relacionados con la emergencia climática: producir y consumir local y de forma ecológica para así evitar emisiones. El extractivismo impone un modelo industrializado en el que la mano de obra sobra y todo se puede hacer con más máquinas, energía y tecnología. El campesinado se convierte en algo desechable.

Igualmente, la crisis del coronavirus ha tenido un impacto enorme. Todavía recordamos las imágenes de la represión al principio del confinamiento en la India, porque, como en tantos otros lugares, un gran porcentaje de la población vive fuera de la economía regulada (unos 450 millones de personas). Se estima que hay 800 millones de personas pobres y es en la India donde se encuentra un tercio de la población infantil desnutrida del mundo. El gobierno de Modi, después del confinamiento, optó por retirar la intervención del Estado y desregularizar el mercado en la agricultura para dejar a la gente en completo abandono.

Los marchistas conversan. Foto: Shivangi Bhasin


Pancarta pidiendo libertad para los presos. Foto: Shivangi Bhasin

Las mujeres en las protestas

Pese a que han participado muchas mujeres (en ocasiones de forma exclusiva), las manifestaciones han sido protagonizadas sobre todo por hombres. El motivo es de sobra conocido: ellas se encargan de cuidar a la familia, un trabajo aún más importante en una situación de movilización. Su papel está siendo reconocido y esto hace que esta movilización sirva también para empoderarlas. El Samyunkta Kisan Morcha, organismo que agrupa a los sindicatos de agricultores, publicó una nota de prensa en enero en la que se decía: «Durante la audiencia de la Corte Suprema se dijo: “¿Por qué las mujeres están en esta huelga? ¿Por qué se mantiene a las mujeres y a los ancianos en esta huelga? Hay que pedirles que se vayan a casa”. El Samyukta Kisan Morcha condena tales declaraciones. La contribución de las mujeres a la agricultura es incomparable y este movimiento es también un movimiento de mujeres».

El Consejo Nacional de Investigación Económica Aplicada destacó la brecha de género en la propiedad de la tierra en 2018: «Las mujeres representan más del 42 % de la mano de obra agrícola del país, lo que significa una creciente feminización de la agricultura y, sin embargo, son propietarias de menos del 2 % de las tierras». Otras fuentes, como el Archivo Popular de la India Rural (PARI), determinan que casi dos tercios de la fuerza de trabajo femenina se dedican a la agricultura. Durante la gran marcha de agricultores desde Nasik hasta Mumbai en 2018, el PARI recogió una historia sobre las agricultoras, titulada «Ellas dirigen la granja, ellas hicieron la marcha».

El pasado 4 de enero se organizó una jornada de capacitación en conducción de tractores para las jóvenes campesinas, ya que planean una nueva demostración de fuerza para el 26 de enero, con motivo de la celebración del Día de la República. El objetivo es manifestar que todas y todos están contra esas leyes, que las mujeres también se ven afectadas y se oponen a ellas.

Un pueblo campesino

La India es el país del mundo con mayor superficie agrícola y ganadera, seguido de China y los EE. UU. Su agricultura se divide en 3 apartados: cultivos alimentarios, comerciales y de plantación. En el primero, se incluyen todos los cultivos de la gastronomía india: trigo, arroz, maíz, mijo, legumbres..., que difieren de una región a otra, porque el país alberga una gran variedad de climas.[1] La mayoría de los cultivos comerciales y de plantación van destinados a la exportación y desempeñan un papel muy importante tanto en la alimentación como en la economía mundial. Entre los comerciales, se incluye la caña de azúcar (empleada en gran parte para bioetanol, como combustible), el tabaco, el algodón y las semillas de aceite, como el cacahuete, la colza o la mostaza. Y en los de plantación, destacan el té, el café, el coco o el caucho.

En el sistema laboral indio se debe tener en cuenta el fenómeno de las cooperativas agrícolas, impulsadas en el marco de la reforma agraria, un punto en el que coincidían Gandhi, Nerhu, los socialistas y los comunistas. Algunas crecieron convirtiéndose en lo que se denominan falsas cooperativas, que funcionan bajo el control de una o pocas personas, o incluso de otras empresas. Otras son subvencionadas por el Estado, y en muchas ocasiones, son contrarias al interés social y ambiental. En algunos casos, prácticamente han adquirido tamaño de monopolios, como la cooperativa Amul, que es propiedad de 3,6 millones de productores de leche. Debido a su peso económico, sus lazos con el mundo político son también muy fuertes. En la mayor zona de producción de azúcar, el estado de Maharashtra, se crearon más de 25.000 cooperativas agrícolas en la década de 1990.

Otra característica relevante de la India es su multiculturalidad (se hablan 22 idiomas). La mayoría de los agricultores que encabezan las protestas son de religión sij, porque la fuerza de la protesta se concentra en el Punyab, su hogar tradicional, aunque ahora también se ha extendido a Haryana, Uttar Pradesh y Rajastán. El Punyab es una zona próspera, puesto que produce la mayoría del trigo del país, por lo que es conocido como «el granero de la India». Debido a esa prosperidad, la comunidad sij es, a su vez, una de las más informadas del país y de las más avanzadas social y políticamente. El sijismo es un importante movimiento de reforma del hinduismo en el que los principios y la moralidad son de extrema importancia. El Estado de Punyab limita con Nueva Delhi, la capital, por lo que es imprescindible para su abastecimiento, pero también está relativamente cerca para sostener protestas a largo plazo. Los huelguistas pueden proveerse de alimentos, combustible y personas o incluso tractores para bloquear las carreteras, y hasta pueden volver a casa para refrescarse.

El pasado 12 de enero, Dilli Chalo cumplió su día 48, por lo que puede considerarse una de las mayores protestas de la reciente historia india. Una participante se refería a ella como «la segunda batalla de la Independencia». La protesta se enfrenta al coronavirus, pero también al frío (16 °C de día, 5 °C de noche), que ya ha causado la muerte de algunos manifestantes. La marcha es remarcable también por su compromiso demostrado y fue aplaudida por la Coalición Popular por la Soberanía Alimentaria (PCFS) en su mensaje solidario emitido el 11 de enero de 2021: «Delhi Chalo es un testimonio del poder de los pueblos rurales para afirmar la soberanía alimentaria y resistir las políticas estatales antipopulares. Es la energía que necesitamos para afrontar los numerosos desafíos de este año, con el agravamiento de la crisis debido a la pandemia en curso, así como la próxima Cumbre de las Naciones Unidas sobre los sistemas alimentarios». Quizá esta «determinación inquebrantable de los manifestantes y la amplia unidad que se ha generado» puedan ser fuente de inspiración para todos los pueblos campesinos que sufren y resisten políticas similares.

Agricultura industrial, agricultura suicida

En la década de 1960, tras la independencia, en la India se implantó la llamada 'revolución verde', que supuso una devoción desmesurada por el productivismo hacia el modelo exportador que conocemos. Estas prácticas no sostenibles acarrearon la pérdida de las variedades autóctonas y los nutrientes del suelo, que se volvió improductivo, así como el aumento de residuos químicos en los alimentos y el medio ambiente, y graves problemas sociales como la concentración de la propiedad de la tierra y de la producción. La mayoría de las familias campesinas debían industrializarse para competir, pero ante la falta de medios económicos solo les quedaba endeudarse y vender sus fincas a agricultores mayores que iban concentrando tierra, producción y poder. La inflación de los alimentos, la crisis económica y los grandes proyectos e infraestructuras provocaron, y provocan constantemente, la expulsión de familias del campo, que van a parar a las ciudades y terminan incorporándose a los sectores de pobreza. El suicidio de campesinos es un fenómeno triste y desgraciadamente muy extendido en la India. En 2019, por lo menos 10.281 personas que trabajaban en el sector agrícola terminaron con sus vidas, unas 28 al día, lo que supone un aumento del 3,4 % con respecto a 2018. De ellas, el 86% corresponde a los agricultores con tierra. Este fenómeno es un indicador de las dificultades por las que pasa este sector en India. Cuando el país se independizó en 1947, el 90 % de su población vivía de la agricultura. Actualmente, según la FAO, el 70 % depende de la agricultura para su subsistencia, la gran mayoría son agricultores pequeños y marginales.

 

[1] De acuerdo con el clima y la época, en India los cultivos se dividen en kharif, rabi y zaid. La cosecha kharif es la de verano o la cosecha del monzón, sembrada con las primeras lluvias en julio: mijo, algodón, soja, caña de azúcar, cúrcuma, arroz, maíz, legumbres, cacahuete, chiles, etc. Los cultivos rabi se siembran en invierno y se cosechan en primavera: trigo, cebada, mostaza, sésamo, guisantes, etc. El cultivo zaid son las verduras como sandías, calabazas, pepino, etc.

 

Martintxo Mantxo

A Planeta

Gracias a Jai Sen, administrador de la lista WSM Discuss (World Social Forum), por sus contribuciones y comentarios a los borradores anteriores de este artículo.




Este artículo cuenta con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo

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