viernes, 1 de enero de 2021

Comunismo primitivo, una forma de organización social natural

 

Friedrich Engels y el comunismo primitivo

También se trata aquí de desmitificar el patriarcado, autoproclamado como estructura atemporal, común a todas las formaciones sociales

Por Michael Löwy 

KAOSENLARED

31 Dic, 2020

En noviembre de 2020, las y los socialistas de todo el mundo celebran el bicentenario del nacimiento de Friedrich Engels. Es un error, repetido a menudo, considerar a Engels como un simple divulgador de las ideas de Marx. No solo contribuyó, con Marx en 1844-48, a la formación de una nueva cosmovisión, la filosofía de la praxis o el materialismo histórico, sino que desarrolló un análisis y una argumentación sobre temas que Marx no quería o no podía estudiar. Uno de ellos es el del comunismo primitivo, que no está ausente en Marx, especialmente en sus «Cahiers d’ethnographie» no publicados, pero está mucho más desarrollado en el libro de Engels “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado».

A partir de los trabajos del antropólogo estadounidense Lewis H. Morgan sobre la sociedad gentilicia prehistórica, Engels estudiará, con gran interés e incluso entusiasmo, esta forma primitiva de sociedad sin clases, sin propiedad privada y sin Estado. Un pasaje de “El origen de la familia” ilustra esta simpatía: “¡Qué constitución admirable es esta organización gentilicia! Sin soldados, sin gendarmes ni policías, sin nobleza, sin reyes ni gobernadores, sin prefectos ni jueces, sin cárceles (…) Todos son iguales y libres, incluidas las mujeres. (…) Una degradación, como una caída original desde lo alto del candor y la moralidad de la vieja sociedad gentilicia (…) inaugura la nueva sociedad civilizada. »

Este análisis de Engels del comunismo primitivo – otro término para lo que los antropólogos han llamado «sociedad gentilicia» (de «gens», comunidad tribal, clánica o familiar) – tiene varias implicaciones metodológicas importantes para la concepción materialista de la historia:

  1. Deslegitimiza el intento de la ideología burguesa de «naturalizar» la desigualdad social, la propiedad privada y el Estado como características esenciales de todas las sociedades humanas. El comunismo primitivo revela que estas instituciones sociales son productos históricos. No existieron durante los miles de años de prehistoria y podrían dejar de existir en el futuro.

Lo mismo ocurre con el patriarcado. Engels utiliza, siguiendo a Morgan y otros antropólogos de la época (Bachofen), el concepto de «matriarcado» para definir el comunismo primitivo. Es un término cuestionable, que ha causado mucha controversia entre las historiadoras, las antropólogas y / o las teóricas del feminismo hasta el día de hoy. Creo que lo más importante es lo que dice Engels en el pasaje que estamos citando: en estas sociedades primitivas había un alto grado de igualdad entre los hombres y las mujeres. También se trata aquí de desmitificar el patriarcado, autoproclamado como estructura atemporal, común a todas las formaciones sociales.

  1. Rompe con la visión burguesa -pero compartida por gran parte de la izquierda- de la historia como progreso lineal, avance continuo de la «ilustración», de la civilización, de la libertad y / o de las fuerzas productivas. Engels propone, en lugar de esta doctrina conformista, una visión dialéctica del proceso histórico: en muchos sentidos, la civilización representó el progreso, pero en otros, representó una regresión social y moral respecto a lo que era el comunismo primitivo.
  2. Sugiere la existencia, en el curso de la historia humana, de una dialéctica entre pasado y futuro. El comunismo moderno, obviamente, no es un regreso al pasado primitivo, sino que retoma, en una nueva forma, aspectos de esta primera forma de sociedad sin clases: ausencia de propiedad privada, de la dominación del Estado, del poder patriarcal.

Es importante señalar que en El origen de la familia … Engels no se refiere únicamente al pasado prehistórico. Al igual que Morgan, señala que incluso en su época existían todavía comunidades indígenas con este tipo de organización social igualitaria. Este es el caso, por ejemplo, de la Confederación de los Iroqueses, una alianza de naciones indígenas de América del Norte por la que no oculta su admiración: el comunismo primitivo, por tanto, también está presente en el siglo XIX.

Estas ideas de Engels han sido retomadas por algunas y algunos de los mejores pensadores marxistas del siglo XX. Por ejemplo, Rosa Luxemburg, en su libro (póstumo) Introducción a la crítica de la economía política, dedica casi la mitad de su obra al comunismo primitivo. Ella considera la lucha por defender estas formas sociales comunitarias contra la brutal imposición de la propiedad privada capitalista como una de las razones de la resistencia de los pueblos de la periferia al colonialismo. Según Luxemburg, el comunismo primitivo está presente en todos los continentes; en el caso de América Latina, constata la persistencia, hasta el siglo XIX, de lo que llama «comunismo inca».

Sin conocer este libro de Rosa Luxemburgo (no leía alemán), José Carlos Mariátegui, fundador del marxismo latinoamericano, utiliza exactamente el mismo término, comunismo inca, para describir las comunidades indígenas (ayllus) en la base de la sociedad inca antes de la colonización hispana. Para él, estas tradiciones comunitarias indígenas se mantuvieron hasta el siglo XX y pueden constituir una de las principales bases sociales -con el proletariado urbano- para el desarrollo del movimiento comunista moderno en los países andinos.

Hoy, en pleno siglo XXI, ante la crisis ecológica que amenaza la vida humana en este planeta, hay que tener en cuenta otro aspecto, mencionado pero poco estudiado por Engels. El «comunismo primitivo» era un modo de vida en armonía auténtica con la naturaleza y, hoy, las comunidades indígenas se caracterizan por un profundo respeto a la Madre Tierra. Por tanto, no es casualidad que estén, de norte a sur del continente americano, a la vanguardia de la resistencia a la destrucción de bosques y al envenenamiento de ríos y tierras por parte de las empresas petroleras multinacionales, las de oleoductos y las exportadoras del sector agroalimentario. Berta Cáceres, la líder indígena asesinada en Honduras, es el símbolo de esta lucha tenaz, que en Brasil se traduce en la lucha de las y los nativos para salvar la Amazonía de la destrucción sistemática promovida por las y los reyes del ganado y la soja – con el apoyo abierto del gobierno neofascista y ecocida de Jair Bolsonaro.

https://blogs.mediapart.fr/michael-lowy/blog/021220/friedrich-engels-et-le-communisme-primitif

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

vientosur.info/friedrich-engels-y-el-comunismo-primitivo/

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Reino Unido: día 1 fuera del mundo, ya no está en la Unión Europea, o sea, que la política, los Estados, las formas de gobiernos, las leyes y todos sus aparejos son obra humana, no responden a los designios sobrenaturales. Vamos a ver si los trabajadores de España fuéramos capaces de erradicar a los corruptos de la política y del mangui-mango.

 

El primer día de Reino Unido tras el Brexit

  • Más de cuatro años después del controvertido referéndum y tras una interminables negociaciones, Reino Unido amanece este 1 de enero oficialmente fuera de la Unión Europea.

Retirada de la bandera británica del Parlamento Europeo / Reuters

TERCERAINORMACION / 01/01/2021

Reino Unido está fuera de la Unión Europea. Su salida, realizada oficialmente a las 11 de la noche de ayer, deja atrás más de cuatro años de durísimas negociaciones y la caída de dos primeros ministros, David Cameron y Theresa May, arrasados por las dificultades para establecer un acuerdo con Bruselas que no supusiese un desastre económico para Londres.

La salida oficial llega tras incontables aplazamientos de la fecha límite, prevista en un inicio para el 29 de marzo de 2019, y la firma de un acuerdo que aspira a regular completamente las relaciones de Reino Unido con los otros 26 miembros que permanecen en la UE. Ahora, por primera vez desde 1973, el país se enfrenta a un escenario fuera del mercado común.

El acuerdo resuelve gran parte de los problemas económicos que podrían haber golpeado a Reino Unido, con la supresión de tarifas y un acuerdo comercial bilateral que mantiene el statu quo previo a la salida.

El mayor impacto llegará para los británicos de a pie que deseen viajar, trabajar o residir en otros países de la Unión Europea. Volvieron las fronteras. Los ciudadanos de Reino Unido no podrán permanecer más de 90 días en un estado de la Unión Europea si no cuentan con un permiso de estancia o residencia. La necesidad de visas y permisos supone un duro golpe para los millones de británicos, entre ellos lo más de 300.000 que residen permanentemente en España.

En el mismo sentido, los emigrantes de la Unión Europea a Reino Unido ahora contarán con muchas más trabas administrativas y legales. Los 100.000 españoles en Gran Bretaña ya han comenzado a padecer las problemáticas de la nueva situación legal. Un situación similar a la de más de un millón de polacos, la comunidad europea más grande de migrantes en las islas. Tan solo los irlandeses, a tenor de un acuerdo especial bilateral, mantendrán las facilidades de ingreso y salida.

Tampoco todos los sectores económicos, la única prioridad tenida en cuenta por el gobierno de Boris Johnson y su contraparte europea, quedarán indemnes ante el impacto. La flota pesquera británica ya ha manifestado su total rechazo al acuerdo alcanzado, afirmando que han sido abandonados por completo por Johnson. Para la industria automovilística tampoco es una buena noticia la llegada de un marco de producción o integrado con el resto de europa.

En el ámbito del día a día, la prensa amarilla tendrá que buscar un nuevo objetivo y excusa de todos los males de la Tierra, usualmente situados en los «burócratas de Bruselas» a través de relatos absurdos construidos para soliviantar los ánimos de los británicos, uno de sus contenidos favoritos durante años.

Pero, en realidad, más allá de las previsiones y las cábalas, los verdaderos efectos del Brexit aún están por conocerse. Los conflictos de intereses y su resolución de aquí en adelante, marcarán el auténtico devenir de las relaciones entre Reino Unido y el resto del continente. Lo veremos.

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Feliz 2022, bien entendido que solo me refiero a los trabajadores, a los que lo hayan sido y a los que vayan a serlo, que es que con los de la chupibamba del trabajo ajeno y de los dineros públicos y del mame periodístico de los que yo no digo ni que sí ni que no, sino que si quieren que les cuente el cuento de pan y pimiento yo no me trato, la verdad, para qué me voy a andar con rodeos. ¿Saben que pasa?, que como 2021 yo lo doy como caca de la vaca, no por nada, sino por lo malo que ha sido su padre, el 2020, pues no quiero enmerdar con el 2021 a ningún trabajador deseándole lo que no se va cumplir, y por eso me salto a la torera este año que acaba de empezar y, además, las cosas como son, felicito también el 2022 porque así me adelanto al Corte Inglés, una vez más, y les jodo el negocio ese de la primicia de la propaganda navideña. Lo siento, pero uno es muy suyo y cuando se pone se pone. Vamos a ver cómo podemos ir preparando el 2022 durante 2021, año caca de la vaca. ++++ Puturru de Fua - Reyes Majos

El "Peloliodismo", ¿mande?

 

Miseria moral del “periodismo independiente” 

Por Atilio A. Boron 

| 30/12/2020 | Mentiras y medios

Fuentes: Rebelión

 

El autocalificado “periodismo independiente” no es otra cosa que una organización criminal porque, como lo recordara Gilbert K. Chesterton en tiempos de la Primera Guerra Mundial, “los periódicos comenzaron para decir la verdad y hoy existen para impedir que la verdad sea dicha.”

Revisando algunos viejos apuntes acumulados en el disco duro de mi computadora encontré una serie de declaraciones de la Academia Nacional de Periodismo de la Argentina manifestando su preocupación por la libertad de expresión y el ataque a “periodistas” como Luis Majul y Daniel Santoro. La institución de marras la preside Joaquín Morales Solá, un señor que finge ignorar la diferencia entre informar y -sobre la base de información confiable y chequeada opinar- y utilizar los medios de comunicación en los que se desempeña para operaciones propagandísticas presentadas ante su indefensa audiencia como si fueran “periodismo independiente”.

En una reciente emisión de su programa Desde El Llano el presidente de la ANP “entrevistó” a la señora Elisa Carrió quien se despachó con una serie interminable de disparates ¡sin que el supuesto periodista atinara a balbucear una sola repregunta! No fue una entrevista periodística sino un caso de propaganda política subliminal, probablemente remunerada. Es decir, una estafa a la teleaudiencia. Lo mismo había hecho unos días antes Carlos Pagni, otro representante del “periodismo serio” en la Argentina, cuando “entrevistó” durante poco más de media hora a Juan Guaidó que, como lo haría Carrió después con Morales Solá, derramó enormes cantidades de “bullshit” ante un impasible Pagni, que no hizo el menor comentario o formuló pregunta alguna para poner a prueba los dichos de Guaidó. El objetivo, claro está, era brindarle al esperpento venezolano una plataforma para difundir su proyecto político. En ambos casos un espacio supuestamente periodístico parecería haber sido alquilado para promover la agenda política de una autoproclamada candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires, retornada a las lides políticas pocos meses después de haber anunciado su definitivo retiro; o la de un pelele orgulloso de haber sido designado “presidente encargado” de su país por Donald Trump. Todo esto, repito, ante la actitud complaciente de los aquiescentes “entrevistadores.” En resumen, gran parte de eso que llaman “periodismo independiente” no es otra cosa que una tapadera para que algunos mercaderes trafiquen con su espacio comunicacional y lo subasten (ellos o sus patronos) al mejor postor. ¡Y encima se dan el lujo de pontificar sobre la libertad de expresión, la república y la democracia!

En fin, esta es la dura realidad del periodismo que en nuestro tiempo se autocalifica como “serio y profesional”, y no sólo en la Argentina y Latinoamérica. Europa o Estados Unidos tampoco están a salvo de este flagelo que es una de las mayores amenazas que acecha a la democracia en el mundo moderno. La ANP salió en defensa de dos personajes de la cloaca mediática como Luis Majul y Daniel Santoro cuyo “periodismo de investigación” es producido por un singular equipo cuyos puntales son los servicios de inteligencia y un manojo de jueces y fiscales corruptos, unos y otros en abierta violación a las leyes de este país. Esta operación no tiene nada que ver con el periodismo. Su objetivo es obtener instrumentos y supuestas pruebas para perseguir, acosar y eventualmente extorsionar a rivales políticos y sectores ligados en este caso al oficialismo.

Lo de la ANP no es una excepción; tampoco lo son los grandes conglomerados mediáticos argentinos (que incluyen prensa gráfica, radio AM y FM, televisión abierta y por cable, granja de bots, etc.) como Clarín, La Nación o Infobae. Pero por su gravitación mundial el diario El País de España se lleva los laureles en lo que hace a la prostitución del periodismo convertido en un nauseabundo house organ al servicio de los ricos y poderosos de todo el mundo. Por eso no sorprendió que a mediados del año pasado Antonio Caño, exdirector de aquel diario entre 2014 y 2018, publicara una nota titulada nada menos que “El error de llamar a Assange periodista.”[1] En ella arguye que el fundador de Wikileaks es un “impostor” porque, según él, “los periodistas no roban información legalmente protegida, no violan las leyes de los Estados democráticos, no distribuyen los documentos que les facilitan los servicios secretos sin haberlos verificado” tarea que Caño confía, corporativamente, al buen saber y entender de periodistas profesionales. ¿Periodistas profesionales, como quiénes? Puede ser, en algunos poquísimos casos, pero ¿por qué no confiar en gente con mayor formación específica para evaluar los datos divulgados por Assange como politólogos, sociólogos, internacionalistas, historiadores, semiólogos y expertos en materias militares o en inteligencia? Pero además, muchos de los amigos y colegas latinoamericanos de Caño lo que hacen es justamente eso: roban información que “debería” estar legalmente protegida, violan a destajo las leyes de los estados democráticos, y distribuyen los documentos que les facilitan los servicios secretos o funcionarios corruptos del poder judicial para acosar y/o destruir a sus adversarios políticos. En su angelical candor, o diabólico cinismo (cuestión que las y los lectores deberán discernir), el ex director de El País dice que los periodistas profesionales “cuidan de no causar daños innecesarios con su trabajo, les dan a las personas aludidas la ocasión de defenderse, buscan la opinión contraria a la que sostiene la fuente principal de una información, no actúan con motivación política para perjudicar a un Gobierno, un partido o un individuo. Los periodistas no defienden más causa en una sociedad democrática que la del ejercicio de su trabajo en libertad.”

Releo estas líneas de Caño y me rectifico: no creo que sea el suyo un caso de infantil ingenuidad. Digámoslo con todas las letras: es la sutil estratagema discursiva de un impostor de alta gama que sabe que en el ejercicio del periodismo hegemónico, ese que él llama “profesional”, aquellas reglas tan prístinas que él enunciara son violadas con premeditación y alevosía; que los autodenominados “periodistas independientes” causan intencionalmente daños a las personas o instituciones víctimas de su persecución; que no les dan ocasión de defenderse; que jamás buscan una opinión contraria a la línea que les bajan sus jefes o patronos y nunca aceptan debatir con quienes sostienen puntos de vista contrarios; y siempre actúan con motivación política para perjudicar a un gobierno, partido o individuo. El caso de Agustín Edwards Eastman, dueño de El Mercurio de Chile es una muestra paradigmática de lo que hacen los periodistas defendidos por Antonio Caño y por el presidente de la ANP, Joaquín Morales Solá. Por eso después más de cincuenta años de prostitución periodística en buena hora el Colegio de Periodistas de Chile lo expulsó de sus filas, precisamente por haber hecho exactamente eso que Caño dice que los periodistas profesionales no hacen.[2] Si en la Argentina existiera una institución con los mismos valores y valentía de sus colegas chilenos la cantidad de operadores políticos disfrazados de periodistas que serían expulsados de sus filas llegaría fácilmente a medio centenar.

Justamente a causa de esta degradación moral es que no sorprende el estruendoso silencio de la ANP ante caso de Julian Assange, injustamente encarcelado por haber informado al público sobre los crímenes de guerra, la corrupción y el espionaje global del gobierno de Estados Unidos. Ni una palabra en defensa de un verdadero campeón de la lucha por la libertad de expresión, que mentirosamente la ANP dice defender; ni un gesto de solidaridad ante un periodista retenido en una cárcel de máxima seguridad, en confinamiento absoluto, sin contacto con nadie, sin ver sino por unos minutos la luz del sol una vez a la semana, sometido a maltratos físicos y psicológicos de todo orden pese a la precaria condición de su salud. Pero al haber revelado los secretos del imperio y sus mandantes -que el sicariato mediático oculta bajo siete llaves- para la ANP Assange es un traidor, un “impostor” como dice Caño, que no merece solidaridad alguna. El próximo 4 de enero la jueza Vanessa Baraitser dará a conocer su sentencia en el juicio por la extradición del australiano a Estados Unidos. Pese a la debilidad de las pruebas aportadas por el querellante el acusado fue privado de su libertad y enviado a la cárcel. Cunde la indignación entre los periodistas de verdad de todo el mundo, advierte el laureado cineasta y periodista británico John Pilger, quien asegura jamás haber visto una farsa tan grotesca como el juicio celebrado en Londres. El lawfare se extiende como una mancha de aceite, y de la Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y Ecuador ya arribó a Europa y Estados Unidos. Pero la ANP no cree que exista tal cosa porque, según sus dirigentes, el lawfare es una maligna invención de una izquierda totalitaria, populista, chavista, castrista, y por lo tanto desestima olímpicamente la denuncia de Pilger.[3] La inmoralidad de esa institución no tiene límites.

Este negacionismo también se revela en relación a la situación de los periodistas en Estados Unidos. Desde el estallido de las protestas del Black Lives Matters con motivo del asesinato a sangre fría de George Floyd por la policía de Minneapolis, 322 periodistas fueron agredidos (salvo contadas excepciones, por las “fuerzas del orden”); 121 fueron detenidos, a 76 les destruyeron sus equipos (cámaras fotográficas o de video, teléfonos celulares) o instalaciones (salas de prensa) y 13 fueron querellados y sometidos a proceso judicial.[4] La misma fuente informa que en 2018 cinco periodistas fueron muertos a balazos en Estados Unidos. Pero esto no fue ni jamás será noticia en los medios hegemónicos, apropiadamente caracterizados por sus críticos como la Bullshit News Corporation porque la mayoría de la información que difunden es eso, basura; mucho menos será motivo de preocupación o denuncia para la ANP, obediente hasta la ignominia antes los menores deseos del amo imperial. La institución defiende a sus mercachifles de la comunicación, no a estos pobres diablos acosados por el poder en Estados Unidos que pagan con sus vidas su lealtad a la profesión que eligieran. En cambio si un periodista, ¡aunque sea sólo uno!, hubiera sido detenido en Venezuela o sufrido la destrucción de su equipo de trabajo la gritería del sicariato mediático mundial habría sido ensordecedora. Su doble estándar moral los convierte en sujetos despreciables.

Conclusión: el autocalificado “periodismo independiente” no es otra cosa que una organización criminal porque, como lo recordara Gilbert K. Chesterton en tiempos de la Primera Guerra Mundial, “los periódicos comenzaron para decir la verdad y hoy existen para impedir que la verdad sea dicha.” Para ello cuentan con cuatro armas principales: promover la “posverdad”; mentir y usar las fake news a destajo; utilizar el blindaje informativo (por ejemplo, no decir jamás nada sobre la interminable matanza que a diario desangra Colombia o sobre las revelaciones de los Panamá Papers que involucran al ex presidente argentino Mauricio Macri) para proteger a socios y/o amigos; y el linchamiento mediático de líderes “molestos” a las cuales es preciso satanizar para que luego jueces y fiscales culminen el proceso enviándolos a la cárcel o inhabilitándolos para competir por cargos públicos. Por eso hoy esa prensa, así de corrupta, constituye una de las principales amenazas a la democracia, y si la sociedad no reacciona a tiempo probablemente acabe no sólo con lo poco que resta de libertad de expresión sino que acentúe aún más la asimetría entre una prensa hegemónica que domina sin contrapesos el espacio mediático y el periodismo verdaderamente independiente, que sobrevive a duras penas ante tan desigual competencia. Pero lo que está en juego no sólo es la libertad de expresión; también el derecho de los pueblos a acceder a información verídica y comprobable, legalmente obtenida. Y por supuesto, la democracia también está en peligro porque para sobrevivir requiere que el espacio mediático sobre el que reposa sea efectivamente democrático y plural y no esté amordazado por la dictadura del pensamiento único. La democracia se vacía de contenidos, se degrada y finalmente sucumbe cuando el sustrato comunicacional sobre el que se apoya es una tiranía informativa. Evitar que esto suceda será una de las grandes e impostergables batallas que deberemos librar una vez derrotada la pandemia.

Notas:




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La libertad de prensa no consiste en que cada uno compre el periódico que quiera (caso de tener dinero, que esa es otra)

 

Aseguró que Julian Assange hizo un gran servicio a la humanidad con sus revelaciones

Rebelion /  01/10/2020 

Fuentes: Página/12

El intelectual estadounidense señaló que la información que difundió WikiLeaks tiene el potencial de emancipar a los ciudadanos. Y que el gobierno de Estados Unidos está criminalizando al periodista australiano.

Noam Chomsky aseguró que el periodista Julian Assange hizo un gran servicio a la humanidad al publicar miles de archivos secretos del gobierno de Estados Unidos. Además señaló que la información revelada por WikiLeaks desde 2010 tiene el potencial de emancipar a los ciudadanos para que dejen de ser súbditos del poder. El lingüista y filósofo agregó que el gobierno estadounidense está criminalizando al periodista

El testimonio de Chomsky fue presentado por los abogados de Assange durante una nueva jornada del juicio de extradición a EEUU. Además testigos presentados por la defensa del activista australiano revelaron cómo fue espiado durante su asilo en la Embajada de Ecuador. La fiscalía estadounidense lo acusa de espionaje y piratería informática por lo que quiere juzgarlo en territorio norteamericano.

Chomsky no dudó en manifestarse a favor de Assange y determinar la importancia del trabajo hecho por WikiLeaks. “En mi opinión, Julian Assange, al defender valientemente las creencias políticas que la mayoría de nosotros profesamos compartir, prestó un enorme servicio a todas las personas del mundo que atesoran los valores de la libertad y la democracia y que, por lo tanto, exigen el derecho a saber qué es lo que están haciendo sus representantes”, estableció Chomsky en su declaración por escrito ante la Justicia inglesa. Además señaló queel gobierno norteamericano busca criminalizar al periodista ya que sacó a luz información que podría evaporar el poder de Estados Unidos. Para el intelectual el uso que haga la ciudadanía de datos como los revelados por WikiLeaks pueden llevarla a conseguir la independencia y abonar a la construcción de una sociedad libre. De lo contrario el mundo seguirá siendo súbdito de amos que operan en secreto, sostuvo el lingüista.

Además Chomsky cuestionó la naturaleza de los documentos secretos del gobierno norteamericano. «Cualquiera que busque en los archivos se habrá dado cuenta de que lo que se mantiene en secreto rara vez tiene que ver con seguridad, a menos que sea la seguridad de los poderosos frente a sus enemigos y su propia población», explicó. 

Espionaje en la Embajada

El juicio de extradición contra Assange llegó a la jornada número 17. Durante el miércoles también se conocieron datos reveladores sobre cómo se dio el espionaje contra el periodista en la Embajada de Ecuador. La defensa presentó el testimonio de de dos testigos anónimos que trabajaron para la empresa española US Global, encargada de brindar el servicio de seguridad a Ecuador mientras el periodista estaba asilado en la sede diplomática. El diario El País había revelado en julio del año pasado que las reuniones del activista australiano estaban siendo espiadas por esta empresa. Uno de los testigos encubiertos señaló que el presidente de la compañía, el español David Morales, dio la orden de espiar a Assange. “Morales (…) traicionó los términos del contrato y la confianza depositada en él por el gobierno de Ecuador, al entregar de forma sistemática información a las autoridades de inteligencia de EEUU, a las que trasladaba de forma recurrente y durante un periodo de tiempo todo el material relacionado con la seguridad de la Embajada», señaló el denominado Testigo 1 según Sputnik

El 19 de junio de 2012 Assange había ingresado en la sede diplomática ante el pedido de extradición que hizo el gobierno sueco a la justicia inglesa. En ese momento el periodista estaba siendo acusado por supuesta violación y acoso sexual. En 2019 la justicia de Suecia cerró el caso. 

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/295889-noam-chomsky-aseguro-que-julian-assange-hizo-un-gran-servici

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Aguaviva - Poetas Andaluces

jueves, 31 de diciembre de 2020

Civilizaciones antiguas: LOS INDIOS AMERICANOS

La Guardia Civil detiene a unos morlaquetes traficantes de armas amigados con traficantes de drogas. Que no es que hayan terminado ni con el tráfico de armas ni el tráfico de drogas, que nadie se me vaya a escandalizar por esto. Si a los representantes del pueblo les entra unas rabietas intrínsecas para legislar contra la existencia de los paraísos fiscales, a lo mejor obstaculizaban el tráfico de drogas y armas, y de paso ayudaban a la Hacienda Española a que recaudara todo lo que debía recaudar, que bien vendría para paliar y erradicar las causas del covid-19, que oyes, aunque llevan cuarenta años sordos, porque todavía no se han enterado que los paraísos fiscales valen para que las grandes empresas junto a los grandes zurrupetos evadan sus impuestos, quien nos dice que en 2021 no la emprenderán contra los evasores fiscales con una ley por aquí, otra por allí, más dos por al parte de arriba, a la altura del garganchón, y tres por la parte de abajo, tal que por la rodilla, en plan zumbe, que ya digo, y de paso o el narcotráfico y el tráfico amigable de armas, que algo es algo. Que no se puede pedir todo de golpe y porrazo.

 

Desmantelan en España un grupo de traficantes de armas y se topan con un ‘museo nazi’

Diario octubre / diciembre 31, 2020 

Uno de los detenidos tenía en su vivienda un sofisticado taller clandestino para modificar armas de guerra.

Guardia Civil española

En la ciudad española de Málaga, la Guardia Civil desarticuló un grupo de traficantes de armas que las comerciaba entre narcotraficantes del sur del país. Durante los registros se incautaron 160 armas de fuego, entre ellas fusiles de asalto, así como numerosos cartuchos y una granada con un kilo y medio de explosivo militar.

Los tres cabecillas del grupo, que operaba desde hace más de tres años, fueron detenidos. Se trata de dos ciudadanos alemanes y uno británico, a los que “se les imputan los delitos de integración en grupo criminal, tráfico y depósito de armas, tráfico de municiones, tráfico de drogas y falsedad documental”, según un comunicado de la Guardia Civil.

En la vivienda de uno de los detenidos de nacionalidad alemana, que residía en Coín “bajo la falsa apariencia de un jubilado extranjero”, los agentes hallaron un sofisticado taller clandestino donde se cree que modificaban armas de guerra previamente adquiridas en países del Este.

El segundo alemán, vinculado a colectivos de extrema derecha y a movimientos nazis, se encargaba del almacenaje y de ocultar las armas, que guardaba en una nave alquilada. Allí, y en particular en su domicilio, tenía un ‘museo’ de objetos, uniformes y banderas de temática nazi. Mientras, el británico, detenido con anterioridad por tráfico de drogas, se ocupaba de las ventas como intermediario entre los alemanes y los narcotraficantes.

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Ni los niños vienen de Paris (Al menos hasta el día de hoy no venían), ni todo lo que reluce es oro, ni es izquierda todo lo que se dice que es de izquierda (Análisis del Partido Comunista Obrero Español –P.C.O.E.-)

 

El gobierno “progresista” allana el camino al fascismo

DIARIO OCTUBRE / diciembre 31, 2020


Final del formulario


Y el gobierno del que forma parte mantiene incólumes las reformas laborales del corrupto y reaccionario gobierno de Rajoy, la Ley Mordaza, se mantiene el pensionazo dado por el Gobierno de Zapatero que hace que se incremente la edad de jubilación y se reduzcan la cuantía de las pensiones, ya de por sí miserables, mientras están dando dineros públicos a manos llenas a los empresarios a la par que los salarios se estancan, congelan el salario mínimo interprofesional, priorizan los intereses económicos de los monopolios a la salud del pueblo, la deuda pública se acrecienta y la clase trabajadora constata como se depauperan sus condiciones vitales. Es decir, mientras la socialdemocracia podemita, los pseudofalangistas del PSOE y el oportunismo más asqueroso de IU/PCE en su gobierno antiobrero sirve a los empresarios, a la burguesía, éstos hacen su trabajo ideológico al objeto de ir aupando al fascismo a la toma del gobierno, puesto que el Estado es fascista desde 1939, y de ir sembrando el anticomunismo. Ahí tenemos a los juntaletras reaccionarios, auténticos parásitos que los capitalistas alimentan para inocular el anticomunismo con sus embrollos y trolas, como Jiménez Losantos o Pío Moa y sus libelos, por no hablar de los esbirros del micrófono como Herrera, Alsina y demás reaccionarios de las ondas radiofónicas y televisivas poniendo un día sí y otro también a parir al comunismo, culpabilizándolo absolutamente de todo pues, según ellos, éste se halla en el Gobierno.

La ofensiva ideológica es clara, mientras el Gobierno de socialfascistas y oportunistas sigue sirviendo a los monopolios, mientras sigue arremetiendo contra el pueblo al no alterar, en lo absoluto, las políticas efectuadas durante estas cuatro décadas, mientras la clase obrera comprueba como la desigualdad se acentúa, como se depauperan sus condiciones de vida y se les niega el derecho al trabajo, mientras comprueban que los desahucios se siguen produciendo y la juventud obrera no tiene futuro ni perspectiva alguna, en definitiva, mientras constatan la inactividad de ese Gobierno de supuesta izquierda para subsanar sus problemas cotidianos, cada día más acuciantes, los fascistas señalan la culpa de la situación miserable del pueblo trabajador al comunismo con argumentos como que “Pedro Sánchez es un revolucionario que con Iglesias quieren sovietizar España”, o que “hay un virus más dañino aún que la COVid-19, el comunismo anidando en las instituciones públicas”, por no hablar de que “La ETA y el FRAP están en el gobierno” o, incluso, culpabilizando directamente al comunismo de la COVID-19, como aquellos que abrazan el clerofascismo.

Y mientras, los fascistas se desgañitan culpando al comunismo de todo, a pesar de que tanto el gobierno “progresista” como los fascistas son iguales de burgueses y de capitalistas y, cómo no, enemigos acérrimos del comunismo y de la clase obrera.

Los supuestos “comunistas” del Gobierno de “progreso”, no han dudado en estos días navideños, mediante la Fiscalía Anticorrupción – nombrada por la Fiscal General del Estado que, a su vez, está nombrada por el Gobierno – pedir al Juzgado Central de Instrucción número 5 el archivo de la pieza Entidades en la que se investiga si el Banco HSBC junto con el Banco de Santander y BNP Paribas colaboraron en la fuga de capitales hacia Suiza realizada por evasores entre 2005 y 2008 con la intención de ocultarlos del erario público español atentando contra la Hacienda Pública. ¡Ahí tenemos a los supuestos comunistas de Jiménez Losantos y demás escoria fascista del Gobierno! Los mismos que untan con dineros a estos sicarios de la plumilla y del micrófono, la banca, los grandes capitalistas, los ladrones de cuello blanco, son los beneficiados por el Gobierno del PSOE y de PODEMOS-IU-PCE ¿Esta es la sovietización de España de la que habla Pío Moa cuándo resulta que el Gobierno pide la inmunidad de los ladrones de cuello blanco, cuando pretenden salvar la monarquía que simboliza todas las esencias fascistas del Estado, mira hacia otro lado ante el fascismo institucionalizado en el Ejército a la par que reprime a los pocos militares que se oponen a este? Por no hablar de la concentración bancaria que se está produciendo en el Estado español y que el gobierno está estimulando siguiendo a pies juntillas las directrices de la Unión Europea.

La izquierda real está fuera del Parlamento y del Gobierno, la única alternativa al capitalismo y toda su podredumbre es el comunismo por eso los fascistas pretenden grabar en el cerebro de los trabajadores que todo lo malo que acontece es por culpa del comunismo y los comunistas cuando, en realidad, no es más que los efectos del sistema caduco y criminal que defienden: el capitalismo.

La forma de actuar de los capitalistas, de los diferentes esbirros del capital –todos ellos iguales de anticomunistas – nos muestra cual es el único adversario que ellos conciben y admiten: El Comunismo. Y es que la burguesía sabe, a carta cabal, que la única alternativa a su tiranía y a la barbarie capitalista es que el pueblo trabajador sea quien imponga su dictado, que tenga en sus manos todos los medios de producción implicando ello su avance inexorable hacia la consecución del comunismo. La burguesía es plenamente consciente de que el mundo o será comunista o no será y trata de impedirlo con y por todos los medios, por ello hoy, y siempre, toca atizar al comunismo, porque es la única tabla de salvación que tiene y porque ya huelen que el proletariado dirigido por su ideología, el marxismo-leninismo, vamos mandar al capitalismo donde le corresponde, que no es otro sitio que el estercolero de la historia, y con él a todos los parásitos que viven de engañar y embrutecer a la clase obrera.

¡El fascismo no pasará!

¡Por la República Socialista!

¡Socialismo o barbarie!

Madrid, 30 de diciembre de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

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La literatura como ejercicio mental para el desciframiento, conocimiento y explicación de la realidad

 

Los nuevos viajeros en el tiempo

 David Toomey

El Viejo Topo

31.12.2020 

Prólogo

EN DONDE EL LECTOR ES INFORMADO DE UNA CONVERSACIÓN IMAGINADA EN UN SIGLO PRECEDENTE, Y EN DONDE SE DESCRIBE EL PROPÓSITO DEL AUTOR DE ESTE LIBRO

Mi primer encuentro con La máquina del tiempo de H. G. Wells fue inocente. Cuando lo saqué de un estante de la biblioteca no tenía ni idea de que fuera considerado un clásico de la literatura. Me atraía simplemente la promesa que encerraba aquel título tan sensacional. Cuando abrí la primera página de texto y me encontré con la frase “El Viajero en el Tiempo (pues esta debe de ser la manera más apropiada de referirse a él) nos estaba hablando de un tema muy abstruso”, ya no pude echarme atrás. Una cuantas páginas más adelante, Wells había pintado una escena de un grupo de caballeros de la época victoriana reunidos en una sala de estar, y yo tenía la sensación de estar sentado entre ellos.

En dicha escena, el elegante y misterioso anfitrión está explicando las propiedades de la tercera dimensión y teorizando sobre la naturaleza de la cuarta. Se entabla una discusión muy animada: uno de los personajes, identificado como “el psicólogo”, exclama: “¡Podríamos viajar hacia atrás en el tiempo y comprobar lo que hay de cierto en el relato convencional de la batalla de Hastings, por ejemplo!” Otro personaje, un “hombre muy joven” dice: “Y luego está el futuro… ¡Piénsenlo! ¡Podríamos invertir todo nuestro dinero, dejar que se acumularan los intereses y viajar al futuro para cobrarlos!” Siguen unos minutos de educado debate y de pronto el Viajero en el Tiempo pide disculpas y se levanta. Sus invitados oyen el sonido de sus pasos alejándose por el pasillo y momentos más tarde regresa con una maqueta de exquisita factura y la coloca con mucho cuidado encima de una mesa y cerca de una lámpara. Extiende una mano hacia el aparato, y con el dedo acciona una pequeña palanca. Se produce un leve movimiento de aire que hace parpadear la vela de la repisa de la chimenea. La máquina se va desvaneciendo hasta convertirse en una pálida imagen residual y al cabo de un momento desaparece completamente. A excepción de la lámpara, la mesa está vacía. El Viajero en el Tiempo informa a sus invitados de que la máquina todavía existe. Simplemente ha sido trasladada a otro momento del tiempo.

Acabé de leer el libro en unas horas. Sólo años después supe que la intención de Wells al escribirlo era hacer un comentario social sobre la división de clases. El hecho de que se haya convertido en una especie de manual de ciencia ficción sobre el viaje en el tiempo es una profunda ironía. De todos modos, la inocencia con que yo leí el libro me convirtió en uno de sus típicos lectores. Lo que a mí me interesaba no eran las teorías sociales del autor, ni siquiera esos extraños seres llamados los morlocks y los eloi. Lo que más me gustó fueron las magníficas escenas que hay al final del libro, los últimos momentos de una Tierra moribunda, una oscura criatura arrastrándose lentamente por una playa, y en el horizonte marino, un enorme Sol de color rojo.

Todavía más intrigante era la posibilidad del viaje en el tiempo y la tecnología que podía convertirlo en realidad. Leí de nuevo la conversación del principio del libro y encontré más cosas interesantes a valorar. Los escépticos podían expresar libremente su opinión, y el Viajero en el Tiempo se les anticipaba y rebatía sus objeciones con elegancia y humor. Su argumento era razonable, su demostración persuasiva. Aunque el perfil de la máquina no se describía con claridad, sus detalles –un poco de marfil aquí, un poco de metal pulido allí– sugerían un mecanismo intrincado. El Viajero en el Tiempo llamaba la atención de sus invitados para que se fijasen en una especie de barra que “emitía un resplandor brillante […] como si hubiera en ella algo de irreal”. En ningún momento se nos dice para qué sirve esa pieza o por qué parece estar ya casi situada en otra dimensión, pero el detalle contribuía a crear la impresión de que estábamos ante algo maravilloso. Y eso bastaba. Se pronunciaban unas cuantas palabras más, un dedo accionaba una pequeña palanca, y la máquina desaparecía. Naturalmente, lo que se omitía en este salto de la teoría a la demostración era una explicación de cómo funcionaba aquella máquina, cómo conseguía exactamente entrar y atravesar un reino que el Viajero en el Tiempo llamaba la cuarta dimensión. Más adelante en el libro se dan unas descripciones más detalladas de una máquina a escala natural. El diseño general de la misma no deja traslucir las representaciones más parecidas a un carruaje o a un trineo de las versiones cinematográficas: tiene un sillín y una especie de panel de control con diales y palancas, y el Viajero en el Tiempo se sienta a horcajadas en ella como si fuera una bicicleta. Respecto a la “sensación” que produce viajar por el tiempo, el libro lo deja casi todo a la imaginación del lector. “Me temo que no soy capaz de transmitir unas sensaciones tan peculiares […] Son demasiado desagradables”. Pero sí explica que, de modo semejante a cuando uno está montado en una montaña rusa, la experiencia produce la aterradora sensación de que has sido arrojado de cabeza al espacio y de que vas a estrellarte contra algo en cualquier momento.

Así pues, el libro nos dice qué aspecto tiene la máquina. También nos dice qué se siente al viajar en ella. Se nos dice todo esto. Pero nunca se nos dice exactamente cómo se las arregla una máquina para viajar por el tiempo. Por supuesto, Wells no lo sabía. La conversación que tiene lugar en la sala de estar del Viajero en el Tiempo es tan sólo un fragmento de exposición narrativa para cimentar y hacer plausibles los episodios más fantásticos que vienen a continuación. Todo esto estaba muy bien. Pero mi imaginación, la propia de un niño de doce años, se sintió ligeramente desairada, y tuve la misma sensación de insatisfacción cuando, mucho más tarde, volví a leer de nuevo aquel pasaje. Por ello, hace unos años, me quedé gratamente impresionado cuando supe que, en cierto modo, aquella conversación de la sala de estar victoriana había continuado, y que todavía prosigue. Los físicos teóricos y los astrofísicos han pensado bastante –de una forma seria y prolongada, además– en el tema que Wells pasó por alto: el del cómo del viaje en el tiempo.

Durante las décadas de 1930 y 1940, primero, y la de 1970, después, un matemático y tres físicos llevaron a cabo investigaciones tentativas sobre el tema del viaje al pasado. El trabajo de cada uno de ellos fue debidamente referenciado y debidamente olvidado. Las investigaciones se reanudaron de nuevo a finales de la década de 1980, pero no sin antes tener que superar un obstáculo formidable: las dudas relativas a la respetabilidad de este tipo de investigación. Los científicos tienen unos intereses profesionales que atender: comités de tesis y tribunales de oposición a los que complacer, directores de departamento y rectores universitarios a los que causar una buena impresión, y reputaciones que cuidar. Además, su forma de ganarse la vida depende en muchos sentidos de otras personas. Aparte de dar clases y conferencias, y de escribir artículos, se espera de los científicos universitarios que ellos mismos generen una parte sustancial de los fondos necesarios para financiar sus investigaciones. Los comités encargados de asignar estos recursos, a su vez, están compuestos por personas que también tienen que cuidar su reputación; y a ningún comité le gusta ser conocido por ingenuo, derrochador o por ser un blanco fácil. Por todas estas razones, los físicos que durante las décadas de 1960 y 1970 investigaron la posibilidad del viaje en el tiempo sentían la preocupación de que su interés pudiera ser calificado de trivial. Esto no quiere decir que se negasen totalmente a sacar el tema. De hecho, lo mencionaban a menudo en las conversaciones que tenían entre ellos, y algunos incluso publicaron trabajos que incluían alusiones al tema, al menos de una forma oblicua. Pero las conversaciones eran informales, y los trabajos procuraban disfrazar su contenido (al menos para un lector profano en la materia) utilizando expresiones más o menos opacas como “violación de la causalidad” y “curvas temporales cerradas”.

En 1988, las cosas cambiaron mucho. En setiembre de ese año, la revista especializada Physical Review Letters publicó un artículo de tres páginas con un título bastante sensacionalista: “Agujeros de gusano, máquinas del tiempo y estado de energía débil”. El artículo dejaba muy claro que se trataba de un trabajo eminentemente teórico, y que no era nada probable que alguien pudiera construir pronto una máquina del tiempo. Hacerlo requeriría, entre otras cosas, una cantidad de energía suficiente como para mover unas masas de un tamaño equivalente a la de varios soles, a unas velocidades relativísticas, o la capacidad de extraer agujeros de gusano microscópicos de la espuma cuántica e hincharlos por un factor de 1035 (es decir, un 1 seguido de 35 ceros) –y en cualquier caso, la capacidad de crear y manipular una clase de materia que nunca ha sido observada directamente. Sin embargo, la publicación de ese artículo fue un hito bastante significativo. Era la primera vez que alguien proponía un medio para emprender un viaje al pasado en el universo conocido. Fue también en este momento cuando la idea de las máquinas del tiempo pasó del campo de la ciencia ficción al ámbito de la ciencia.

El artículo produjo una pequeña conmoción en la comunidad de físicos teóricos. De repente, el tema de las máquinas del tiempo se había vuelto algo más respetable. Casi inmediatamente, lo que había empezado siendo un goteo de publicaciones fue creciendo hasta convertirse en un verdadero torrente, y las máquinas del tiempo se convirtieron en tema de discusión en seminarios y congresos internacionales. Quienes lideraban esta investigación eran figuras de primerísima importancia: entre ellos estaban Frank Tipler, Stephen Hawking y el físico del Caltech Kip Thorne.

En 1992 se celebró un seminario dedicado en gran parte al tema en el Aspen Center for Physics, en Aspen, Colorado. Allí, los físicos tuvieron la oportunidad de conversar largo y tendido, y la libertad de considerar los aspectos más filosóficos del viaje en el tiempo: las paradojas causales que pueden resultar del hecho de cambiar la historia, cuestiones relativas al libre albedrío, los universos alternativos y la naturaleza de una civilización que tuviera el poder de mandar señales al pasado. En los años subsiguientes, estas ideas fueron abordadas de una forma más completa y también fueron publicadas. En ese momento la conversación se había ya ramificado en muchas direcciones. Algunos trabajos exploraban los problemas que el viaje en el tiempo planteaba a la lógica; otros discutían los retos que planteaba a la física. Y otros revisaban las ideas sobre el espacio-tiempo y estrafalarios conceptos como el de un pasado y un futuro que se ramificaban. En el momento en que este libro entraba en prensa, las revistas de física más respetables habían publicado más de doscientos artículos sobre el tema de las máquinas del tiempo, y los propios físicos habían producido diez o doce libros sobre el tema.

Los científicos cuyo trabajo se describe en este libro han expandido la conversación imaginada por Wells, ampliándola para incluir en ella una variedad de máquinas del tiempo, y profundizándola al invocar, no solamente a la geometría, sino también a la relatividad, la mecánica cuántica y (al menos tentativamente) la gravedad cuántica. También han hecho que la conversación fuera más rigurosa, proponiendo y sometiendo a prueba diversas hipótesis (no en el laboratorio, sino a la manera de los físicos teóricos, es decir, por medio de toda clase de “experimentos mentales”), y luego descartándolas totalmente, o aceptándolas para construir a partir de ellas nuevas hipótesis.

Con todo ello, el ambiente de aquella sala de estar victoriana iluminada con una lámpara de gas ha sobrevivido. Los invitados del Viajero en el Tiempo no se sentirían fuera de lugar en los seminarios celebrados en las aulas con paneles de roble de Cambridge o Princeton, ni en las del Caltech’s Bridge Laboratory. Aunque probablemente sí se sentirían algo desorientados en otros locales. De hecho, los físicos que se ocupan de este tema lo hacen en cualquier lugar. Se reúnen casualmente en los pasillos que hay frente a las aulas, y más deliberadamente frente a una taza de té o café. Asisten a congresos internacionales donde participan en mesas redondas, presentan ponencias propias y asisten a las ponencias presentados por otros. Últimamente, se han estado llamando por teléfono o intercambiando correos electrónicos casi a diario, discutiendo su trabajo o interesándose por el trabajo de otros. Ponen sus ideas por escrito, a menudo en colaboración. Muestran los primeros borradores de sus trabajos a sus colegas, y les piden su opinión y que les planteen preguntas y objeciones. Algunos cuelgan el producto de su trabajo en la red antes de publicarlo y lo revisan a la luz de los comentarios que les hacen aquellos de sus colegas que los han leído allí. Finalmente, analizan con mucho cuidado las obras publicadas por otros, y cuando descubren algún error en ellas reaccionan con una pasión que sorprendería a muchos no físicos.

Obviamente, sigue habiendo algo de ciencia ficción en este tema. El viaje en el tiempo es uno de los subgéneros más prolíficos en el campo de la ciencia ficción, y la influencia de la ciencia ficción en los científicos es innegable.

Muchos de los científicos que aparecen en este libro no tienen ningún empacho en admitir que se sintieron estimulados a seguir una carrera científica leyendo obras de ciencia ficción, aunque, a su debido tiempo, la mayoría de ellos descubrió que la ciencia era mucho más excitante y satisfactoria. Muchos opinan como Einstein, que en cierta ocasión comentó que la ciencia ficción distorsiona la ciencia y produce a la gente la ilusión de que la entiende sin tener una verdadera comprensión de ella. De acuerdo con estos puntos de vista, en un primer momento tomé la decisión de prescindir completamente de la ciencia ficción en este libro, pero a medida que avanzaba en su redacción me fui topando cada vez más con obras de ciencia ficción que anticipaban las ideas de físicos y filósofos sobre la naturaleza del tiempo, que ilustraban estas ideas de una forma espectacular y llena de color, y que constituían auténticos filones de pensamientos y de lúcidas explicaciones de las mismas ideas que los físicos estaban estudiando. Era evidente que desterrar completamente a la ciencia ficción de mi relato hubiera sido una estupidez.

La influencia de los físicos sobre la ciencia ficción era, como ya me esperaba, significativa. Para tomar un ejemplo fácil, el agujero de gusano

–ese hipotético “atajo en el espacio”– fue descubierto por Ludwig Flamm como solución a las ecuaciones de campo de Einstein en 1916, y posteriormente fue estudiado por Einstein y por Nathan Rosen en la década de 1930. Desde entonces se ha convertido en un elemento indispensable para los autores de ciencia ficción cuyos argumentos requieren unos viajes interestelares razonablemente rápidos. Hay otras muchas influencias de este tipo, y algunas de ellas son sorprendentemente directas. En 1974, el físico Frank Tipler publicó una idea para deformar el espacio-tiempo en la más prestigiosa revista de física teórica, la Physical Review D. En 1979, el escritor de ciencia ficción Larry Niven se apropió del concepto, y también del título, bastante farragoso –“Los cilindros rotatorios y la posibilidad de una violación global de la causalidad”– para uno de sus relatos de ciencia ficción. En la primavera de 1985, Carl Sagan estaba revisando el manuscrito de su novela de ciencia ficción Contact y quería asegurarse de que su descripción de la distorsión del espacio-tiempo era precisa. Le pidió al físico Kip Thorne que leyera el manuscrito. Thorne accedió a su petición y sugirió varias correcciones que Sagan incorporó más tarde a su novela.

En general, yo me esperaba encontrar una fuerte influencia de la ciencia sobre la ciencia ficción. Lo que no me esperaba, en cambio, era la existencia de una fuerte contracorriente –es decir, una influencia perceptible de la ciencia ficción sobre la ciencia. Pondré dos ejemplos. Tras contestar la pregunta que le había hecho Sagan, Thorne se sintió cada vez más intrigado por sus implicaciones, y su posterior trabajo sobre el tema le llevó a escribir el artículo que puso en marcha la investigación más amplia que es el tema de buena parte de este libro. Unos cuantos años más tarde, el autor de ciencia ficción y físico Robert Forward tomó una serie de notas para una novela que incorporaba una idea que Thorne y algunos de sus colegas habían descrito en sus publicaciones, y le pidió a Thorne que las leyese y se las comentase. Thorne así lo hizo, y durante el proceso entró en contacto con una de las ideas de Forward que citaría en uno de sus artículos posteriores. A medida que avanzaba en mi investigación, me fui topando con influencias similares a estas por todas partes. Me di cuenta de que si mi intención era la de contar la historia reciente de la idea del viaje en el tiempo, hacer caso omiso del papel de la ciencia ficción haría que mi relato fuera no sólo menos interesante, sino absolutamente engañoso.

Seguí albergando dudas, sin embargo. Vivimos en un momento de la historia en el que la realidad y la ficción a menudo se confunden, en ocasiones con consecuencias potencialmente peligrosas. Encuestas recientes sobre el conocimiento de las ciencias que tienen los norteamericanos han puesto de relieve la existencia de unas lagunas alarmantes –y eso en un momento en el que parecemos estar rodeados de amenazas a la salud y al bienestar. La lista de dichos peligros es tan larga como familiar. Están los problemas globales: el cambio climático y sus consecuencias, el bioterrorismo y la guerra química, la ingeniería genética, las probables deficiencias del sistema de defensa con misiles. Y están también los problemas de tipo más personal: vigilancia electrónica, tecnología de células madre, drogas alucinógenas.

Es cierto que el uso inadecuado de la ciencia y la tecnología es en cierto modo responsable de algunos males sociales y medioambientales. Pero es igualmente cierto que la ciencia y la tecnología nunca han sido tan importantes para nuestra supervivencia a largo plazo. Un mayor reconocimiento público de la investigación científica nos beneficiaría a todos. Como dijo el propio Wells, “la historia es cada vez más una carrera entre la educación y la catástrofe”. Pensando en todo esto, he procurado mantener la distinción entre hechos y ficciones lo más clara posible. Por consiguiente, este relato hará alusión a una obra de ciencia ficción únicamente cuando un determinado científico haya reconocido la influencia que dicha obra habrá ejercido sobre él, o cuando yo crea que ofrece un buen modo de esclarecer determinada teoría o idea. Pero para que no interfieran en el relato principal, he procurado relegar las referencias del segundo tipo a las notas del final del libro

En el campo de la física teórica, y especialmente en el de la astrofísica, la ciencia de verdad puede ser considerablemente más difícil que la ciencia ficción. Pero el hecho de abordar esta dificultad trae consigo su propia recompensa: para poder entender la distorsión del espacio-tiempo, por ejemplo, hemos de refrescar nuestros conocimientos de geometría, tanto en sus variantes euclidiana como no euclidiana. Igualmente, cualquier discusión sobre viajes en el tiempo requiere hacer breves incursiones narrativas en los campos de la astrofísica, la relatividad especial y general, y la mecánica cuántica. Este libro tendrá que repasar necesariamente algunos de estos temas. El camino, por tanto, será algo difícil en algunos trechos. Pero es muy probable que nos sintamos satisfechos después de recorrerlo.

¿Es posible viajar en el tiempo? La relatividad especial y la general permiten un tipo de viaje uni-direccional hacia el futuro. Pero aquello que entendemos normalmente por viaje en el tiempo –es decir, los viajes de ida y vuelta al pasado y al futuro, volviendo al presente– es algo muy distinto. Por lo que respecta a la viabilidad de estos empeños, la opinión preponderante es decididamente agnóstica. Simplemente no lo sabemos. Además, la mayor parte de los investigadores están de acuerdo en que no podemos saberlo hasta que tengamos un entendimiento más perfecto de la gravedad cuántica, y es posible que pase una década o más antes de que estemos en posesión de este conocimiento.

¿Significa esto que hemos de esperar hasta entonces para pensar seriamente en la idea del viaje en el tiempo? Los personajes que aparecen en este libro no han querido esperar. Como les gusta recordar a los historiadores de la ciencia, los científicos son humanos, y como tales tienen las debilidades propias de los humanos. Sería poco razonable esperar de ellos que trabajasen siempre de una forma metódica y paso a paso –proponiendo una teoría para explicar un fenómeno, ideando experimentos para verificar la teoría, implementando los experimentos, y así sucesivamente. Demostraríamos desconocer la naturaleza humana si esperásemos de ellos que nunca alteraran el orden de estos pasos, que nunca se adelantasen a sí mismos. De hecho, puede argumentarse que muchos avances se han producido precisamente porque se han dado algunos pasos sin respetar la secuencia habitual. El matemático francés Henri Poincaré observó en cierta ocasión: “Es posible contemplar el espectáculo de un universo estrellado sin preguntarse cómo se formó: tal vez deberíamos esperar y no buscar una solución hasta que hayamos reunido pacientemente todos los elementos […] Pero si siempre hubiéramos sido tan razonables, si nuestra curiosidad no fuera impaciente, es probable que nunca hubiésemos llegado a crear la Ciencia y que nos hubiésemos tenido que contentar con llevar una existencia trivial”.

En un futuro no muy lejano los físicos tendrán un conocimiento más perfecto de la gravedad cuántica. En ese momento probablemente aparecerá otro libro acerca del viaje en el tiempo y ofrecerá respuestas más precisas a las cuestiones aquí planteadas. Mostrará que algunas líneas de investigación habrán resultado ser viables, descartará otras e introducirá nuevas líneas que todavía no han sido imaginadas. Mientras, no es demasiado pronto para contar lo que ya se sabe, que es mucho.

Los hombres y mujeres cuyas ideas se describen en las páginas de este libro han pensado seriamente y en profundidad en un tema que la mayoría de nosotros dejamos atrás cuando dejamos de ser niños, y al hacerlo han entablado una discusión plagada de intuiciones asombrosas. En cierto sentido, como ellos mismos admitirán, es posible que se estén precipitando. Pero esto forma parte de su encanto. Efectivamente, habrían complacido a Poincaré, pues todos y cada uno de ellos, en cierto modo, son poco razonables, curiosos e impacientes. Su historia es el tema de este libro, y el objetivo que me ha movido a contarla es triple: primero, rastrear la idea del viaje en el tiempo a lo largo de varias décadas; segundo, ofrecer un punto de vista sobre la vida y la obra de este fascinante grupo de pensadores; y finalmente, pagar una deuda que tengo desde hace mucho tiempo con un muchacho de doce años –y, espero, con otros muchos como él.

 

Prólogo del libro de David Toomey Los nuevos viajeros en el tiempo. Un viaje a las fronteras de la física.

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