jueves, 22 de octubre de 2020

Pensionistas. Pero en realidad no son tales, sino que forman parte de la inmensa mayoría de la población que son Sus Señorías, Excelentísimas, Ilustrísimas y siempre heroicas clases trabajadoras, las que con su sacrificio, abnegado trabajo ( y en esto del trabajo, sin cachondeitos. Vamos a llevarnos bien y a tener la fiesta en paz) y amor a sus familias, han levantado a la Patria y parte del extranjero, porque estas Sus Señorías (no como otras) también trabajaron en Francia, Alemania, Suiza y otras partes del mundo, y por si no fuera poco, además, con sus dineros no disfrutados han financiado a la mamporrera de las finanzas. Por ejemplo, con el dinero de sus pensiones. Ay, dinero dinerito de mis pensiones, ¿Que pa donde se te me han llevado que no te veo?, dinero dinerito de mis pensiones toledanas. Va siendo hora de que por lo menos sepamos no sólo a dónde ha ido el dinero nuestro de las pensiones de los trabajadores, sino también de los chiquilicuas que lo han estado manejando; el pellízquete que se llevaban por el manejo, etc. A lo mejor hay hasta que reformar el Código penal para que el des enladrillador que se haya llevado un solo ladrillo del ladrillar lo devuelva a su sitio, con la catecuménica pena de ir a la cárcel hasta que yo diga o, hasta que cante el lúcano. Un lúcano que sea mudo de nacimiento, no sea que tengamos mala suerte y nos aparezca uno, demócrata de toda la vida, que como caso excepcional cante.

 

Los pensionistas suman ya más de 141.000 firmas para exigir una auditoría de la Seguridad Social



KAOSENLARED

22 Oct, 2020

 

Más de 141.000 personas han firmado ya la petición abierta en la plataforma Change.org para forzar al Gobierno y al Parlamento a realizar una auditoría de la Seguridad Social, para determinar su realidad financiera y esclarecer, entre otras cuestiones, «a dónde han ido a parar los más de 103.690 millones de euros que entre 1989 y 2013 pertenecían a la hucha de las pensiones y que se destinaron a otras cuestiones. Fue una práctica aparentemente legal pero incorrecta que hizo desaparecer los excedentes de cotizaciones que hoy debían nutrir esa hucha de las pensiones tan esquilmada en épocas de paro y crisis como la que hoy vivimos», denuncian desde la Coordinadora Estatal por la Defensa de las Pensiones Públicas (COESPE @CoespeOficial), que hace tres semanas dio un paso más en su lucha por conseguir que se auditen las cuentas del sistema público, al abrir la citada petición en la plataforma ciudadana.

“Los pensionistas queremos saber qué se ha hecho con las aportaciones de los trabajadores, con el salario diferido. Por ello exigimos que antes de realizar cualquier reforma de la Seguridad Social, se realice una auditoría pública de todas las cuentas, para que el Estado realice las compensaciones necesarias”, reclama Juan Miguel Fernández, portavoz de la Coordinadora de Pensionistas de Madrid (@Coorpenmadrid) e integrante de Coespe, quien advierte de que «las cotizaciones que han desaparecido estaban protegidas por la Ley General de la Seguridad Social, formaban parte del Patrimonio de la Seguridad Social, y ningún gobierno puede utilizarlo para lo que mejor le convenga, ya que su función exclusiva es atender a las prestaciones de la Seguridad Social, y no a otros gastos, que deberían ser sufragados por el Ministerio de Hacienda».

Además de iniciar el movimiento de apoyo ciudadano en Change.org, los pensionistas han enviado una carta al ministro de Inclusión y Seguridad Sovial, José Luis Escrivá, en la que denuncian lo que califican de «saqueo de las cotizaciones sociales» de los trabajadores a la Seguridad Social.

 

Tal y como explica el portavoz de Coorpen Madrid a 65Ymás, «el déficit de la Seguridad Social es un falso déficit, y dicen que no hay dinero, pero ocultan que los excedentes de la Seguridad Social se destinaron a gastos ajenos a la misma o la rebaja del déficit público”. Juan Miguel Fernández critica asimismo la tardanza del Gobierno y del Pacto de Toledo en separar las fuentes de financiación del sistema («hace 25 años que lo venimos reclamando») y en eliminar los gastos impropios de la Seguridad Social, que deberían correr a cargo de los Prespuestos del Estado.

Fernández pone un ejemplo actual: «Con la crisis, el Gobierno ha colocado con cargo a la Seguridad Social conceptos como los ERTE, la exoneración de pagos patronales a la Seguridad Social, parte del salario mínimo vital, etc.».

 Urge «reingresar los gastos impropios detraídos» 

Las plataformas de pensionistas de Coespe se amparan en la reciente auditoría que publicó el Tribunal de Cuentas, donde este organismo constataba que durante años se ha venido cargando a la Seguridad Social improcedentemente algunos pagos que representan más de 105.000 millones de euros y que el Estado debería reingresar a las cuentas de la Tesorería de la Seguridad social. “Lo mismo sucede con otros cargos impropios por más de 23.000 millones de euros de los que el ministro Escrivá informó recientemente», detallan desde Coespe.

Esta utilización impropia del excedente que durante años registró la Seguridad Social es lo que «ha creado el déficit, lo que ahora siembra el miedo de los recortes, lo que empuja a los bancos y servicios de estudios a dudar de la sostenibilidad de las pensiones, lo que les sirve para justificar que no se puedan subir las pensiones mínimas», resalta el portavoz de Coorpen Madrid. «Si esos recursos se hubieran constituido en reservas, serían suficientes para abordar todos los problemas actuales”, remacha.

 Sin salarios dignos, no habrá pensiones dignas 

Muy críticos con la Comisión del Pacto de Toledo y con los “discursos de la banca, aseguradoras, patronales, AIREF o el Banco de España», la Coordinadora Estatal de Pensionistas augura un otoño caliente para combatir «los mismos tópicos de otros años», en referencia al abultado déficit del sistema, a las propuestas de impulsar las pensiones privadas, y están radicalmente en contra de los «estudios actuariales catastrofistas, de la mochila austriaca y de la prolongación de la edad de jubilación», entre algunas de las medidas que están sobre la mesa de negociación del Pacto de Toledo.

Otra de las reclamaciones de los pensionistas, en la que coinciden los sindicatos CCOO y UGT, es que las aportaciones puntuales de fondos a la Seguridad Social se hagan mediante transferencias, «y no mediante préstamos, para que se deje de asignar un déficit a la Seguridad Social, que en realidad es del Ministerio de Hacienda», defiende Juan Miguel Fernández, portavoz de Coorpen Madrid.

La Coordinadora Estatal recuerda que la propia Ley General de la Seguridad Social (art. 109) establece que si para atender las pensiones faltan cotizaciones sociales, el Estado hará las aportaciones que sean necesarias.

La solución a los problemas de la Seguridad Social «no la va a dar el Pacto de Toledo, sino que tiene que empezar por la devolución de esos más de 100.000 millones que se han sacado de la Seguridad Social de forma indebida, y por la derogación de la reforma laboral y de las pensiones. Porque sin salarios dignos, no habrá pensiones dignas», remachan portavoces de Coespe.

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miércoles, 21 de octubre de 2020

Azerbaiyán Barre a Armenia Con Ataque de 150 Misiles en 5 Minutos.

BANKIA. Problema de regla de dos aplicado a la ciencia directa del mangui mango sin vaselina y sin nada: ¿Cuántos camiones de los grandes cargados hasta los topes de mascarillas contra el coronavirus se podrían comprar con 23.466.000.000 de euros, si cada mascarilla cuesta 1 mierda partida por 100? Quien resuelva el problema que nos lo diga, porque esos son los camiones cargados de mascarillas que nos han robado los de siempre, chispa más o menos.

 

Logotipo de Bankia en las Torres Kio de Madrid. FERNANDO SÁNCHEZ

Bankia: la inoperancia de los controles financieros

PUBLICADO EL21 OCTUBRE, 2020 POR DAVID DURÁN/ La Marea.com

 La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha absuelto al expresidente de Bankia Rodrigo Rato y los otros 33 acusados por delitos de estafa a los inversores y falsedad contable en su salida a Bolsa. La entidad colocó 3.000 millones de euros entre los inversores a 3,75 euros la acción. Un año después apenas valían unos céntimos. 

A pesar de las ingentes pérdidas que ocasionó la operación y el rescate público –23.465 millones de euros según los cálculos más conservadores–, la jueza de la Audiencia Nacional Ángela Murillo decidió cerrar el caso eximiendo de cualquier responsabilidad al equipo de gestores y consejeros del banco. Además, en la resolución destaca que la decisión de salir a bolsa «fue percibida como la más adecuada por las autoridades económicas», siendo el proceso «intensamente supervisado con éxito por el Banco de España, la CNMV, el FROB y la EBA, contando con la aprobación de todas las instituciones”.

Es el último capítulo de una serie de impunidades que deja una de las mayores estafas de la historia de España –en palabras de la Fiscalía Anticorrupción– con todos sus responsables absueltos. Lo ocurrido en Bankia, específicamente durante las etapas de Miguel Blesa y Rodrigo Rato, se podría escenificar como un supermercado donde un buen número de encargados, guardias de seguridad, responsables de lineal, cámaras y policías, vigilan durante años mientras las estanterías van quedando progresivamente desvalijadas sin que nadie observe nada sospechoso, hasta que el comercio quiebra

Sobre el papel, el banco madrileño había contado durante todos esos años con una gran diversidad de controles, a nivel interno y externo, encargados de velar por el adecuado funcionamiento de las entidades financieras. A saber: 

·         Departamento de Control Interno: dependiente de la Intervención General de la entidad, dedicado al control operativo y contable de las actuaciones de las oficinas.

·         Departamento de Auditoría Interna: dependiente de la Dirección General o de la presidencia del Consejo de Administración, según la entidad. Verifica la bondad de las actuaciones llevadas a cabo por el departamento de Control Interno, además de comprobar la existencia de manuales de funciones y procedimientos, así como el correcto seguimiento de los mismos.

·         Banco de España: organismo encargado de la supervisión de las entidades financieras, mediante la realización de inspecciones orientadas a garantizar el correcto cumplimiento de las prácticas bancarias a todos los niveles. En el caso de Bankia, el Banco de España tenía ubicados a varios funcionarios de forma permanente en el seno de la entidad, con acceso a todas las operaciones, documentos, actas y decisiones. 

·         Instituto de Contabilidad y Auditoría Contable: adscrito al Ministerio de Economía y Hacienda, vela por la correcta aplicación de la función auditora en las entidades financieras.

·         Empresas auditoras independientes: sus informes certifican que los estados de cuentas de las entidades auditadas reflejan fielmente su situación financiera. Dichos informes son incluidos en las memorias anuales presentadas en las asambleas de accionistas. Un clásico de las auditorías como Deloitte ejerció esa labor en Bankia durante las etapas de Blesa y Rato.

A estos habría que añadir la presencia adicional de otros organismos de control, como son la Intervención General de la Administración del Estado y la Agencia Tributaria, dependientes del Ministerio de Hacienda, así como la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), dependiente del Ministerio de Economía, los cuales, en el caso Bankia, han intervenido de una u otra forma en función de sus competencias.

Así pues, será necesario elevar sustancialmente los niveles de ingenuidad para considerar a todos estos departamentos e instituciones, dotados generalmente de profesionales de primer nivel, incapaces de detectar anomalías tan gruesas como las surgidas en Bankia.

Banco de España, el colaborador necesario

La inverosimilitud de que los equipos de inspección de este organismo regulador no fueran capaces de advertir los fallos continuados de la gestión de Bankia es señalada por algunas voces como la del juez Elpidio José Silva, inhabilitado por el juicio a Miguel Blesa, “no resulta creíble que el Banco de España ignorase lo que estaba sucediendo mientras se iba a pique el sistema financiero”.

Rodrigo Rato durante una comparecencia ante el Parlamento en 2012. Foto: REUTERS / Susana Vera.

 Silva lo concreta en numerosos episodios, como “la gestión bancaria criminalizada” en la compra del City National Bank of Florida (CNBF), donde “el sobreprecio abonado pudo superar los 500 millones de dólares”, o el crédito de 26 millones concedido en 2008 por Bankia a Díaz Ferrán, expresidente de la CEOE, consejero del propio banco y condenado a prisión en 2013 por fraude a Hacienda. En su libro La justicia desahuciada se pregunta “cómo es posible que el Banco de España, que contaba con toda la información disponible, no denunciara el carácter criminalizado del crédito, llegando incluso a certificar que no reunía la menor infracción de protocolo bancario”.

A pesar de que sí existieron informes por parte de los inspectores del Banco de España denunciando malas prácticas en la gestión de Bankia, éstos no pasaron de meras recomendaciones que eran suavizadas y matizadas por sus jefes de equipo y por los dirigentes del banco, algo señalado en su momento por la Intervención General de la Administración del Estado. 

Al contrario de lo que ocurría con los inspectores de la Agencia Tributaria, una modificación introducida en 2003 en la ley de autonomía del Banco de España determinaba que sus inspectores dejaban de ser funcionarios del Estado y pasaban a ser simples contratados laborales. Carecían, por lo tanto, de la condición de autoridad pública y sus actos no tenían valor jurídico alguno. Este colectivo señaló a la cúpula del Banco de España en 2015 por emitir un informe cuestionando las conclusiones periciales del caso Bankia y adhiriéndose a las argumentaciones de Rodrigo Rato.

En 2014, dos peritos independientes del Banco de España designados por el juez Fernando Andreu, concluyeron que la salida a Bolsa de la entidad madrileña fue fraudulenta. En su informe pericial califican de “falsa la información contenida en el resumen del folleto de emisión para la salida a Bolsa de Bankia”. Igualmente, añaden que las cuentas anuales presentadas por Rato y reformuladas por Goirigolzarri en 2012 “son falsas”, ya que “no expresaban la imagen fiel de la situación económica y financiera de dichas entidades” añadiendo aquí a la empresa matriz, Banco Financiero y Ahorros (BFA).

En este sentido, los peritos apoyan los informes emitidos por los inspectores José Antonio Casaus, que proporcionó pruebas a la fiscalía de haber advertido de la inviabilidad de Bankia, y José Antonio Delgado, que calificó la salida al IBEX 35 como “el maquillaje de un muerto” que contaba con la necesaria colaboración del supervisor bancario.

El jefe de Supervisión del Banco de España, Jerónimo Martínez Tello, el director general de Supervisión, Mariano Herrera, el jefe de grupo de inspección en Bankia, Pedro Comín y el director de inspección por aquellos años, Pedro González Gonzálezdimitieron en 2017 después de ser imputados por permitir la salida a Bolsa de la entidad, “pese a las reiteradas advertencias del equipo de inspección del Banco de España de la inviabilidad del grupo y de que la solución de salida a Bolsa no debía ser aprobada, pues suponía grave perjuicio para accionistas, preferentistas y contribuyentes (estimado en unos 15.000 millones de euros)”. 

El gobernador del Banco de España por aquellos años, Miguel Ángel Fernández Ordóñez –alias MAFO–, fue igualmente imputado. Meses después la Audiencia Nacional cambió de criterio y todos estos directivos fueron exonerados. La CNMV y la auditora Deloitte quedaron igualmente libres de responsabilidad. 

El propio González reconoció en 2019 que se ocultaron los informes oficiales sobre la salida a Bolsa, aunque negó que existieran presiones hacia los inspectores. Pedro González ya había declarado como testigo en 2013 por el caso Blesa, en relación al crédito concedido a Díaz Ferrán, afirmando que no les fue facilitada ninguna información y que no sabía nada de ese asunto. También tuvo que comparecer años atrás por irregularidades relacionadas con otras cajas de ahorros, como en el caso CAM o en el polémico proceso de fusión de NovaCaixaGalicia.

Como jefe del grupo de inspectores, Pedro Comín fue quien recibió los correos de Casaus que alertaban sobre la inviabilidad de Bankia. Admitió con posterioridad que no hizo caso de los mismos, ya que eran “unos cálculos muy básicos”. Finalmente Mafo, el hombre que apretó al gobierno de Rajoy para que aprobase una reforma laboral que redujera los costes a las empresas, resolvió endosar la responsabilidad en la caída de Bankia a una “monstruosa segunda recesión”, que, por razón no determinada, afectó a este banco mucho más que a otros.

Con este panorama, ha resultado profético lo escrito en el año 2015 por Elpidio Silva en su libro El caso Blesa, donde explica que un regulador inactivo no es solamente inútil, sino que además “se convierte en un comodín para fortalecer la posición de los malos gestores: “afirmarán que el Banco de España no actuó contra ellos precisamente porque no han cometido ninguna infracción y lo prueban sencillamente manifestando una triste realidad, que el supervisor –efectivamente- nunca los sancionó”.

El bipartidismo en la CNMV: inversores desprotegidos

En la misma línea que el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) también fue acusada de tener una actitud relajada en el proceso de capitalización de Bankia. El inspector Víctor Sánchez elaboró un informe en 2006 donde señaló que el folleto de emisión de nuevas acciones, aprobado por este regulador, contenía irregularidades y resultados contables ficticios, incluyendo unas provisiones por insolvencia de 6.913 millones de euros.

En Bankia se colocaron preferentes a sus clientes y, con la salida a Bolsa, acciones en las sucursales. Fernando Zunzunegui, abogado y profesor de Derecho del mercado Financiero de la Universidad Carlos III de Madrid, afirma que la CNMV “se debería haber encargado de gestionar las indemnizaciones” a los afectados por estas prácticas. 

Ernesto Ekaizer señala en su Libro Negro de Bankia que “la CNMV no vio nada. O quizá vio todo. Porque había decidido embarcarse en un proyecto cuyo timón, bien lo sabían Julio Segura y Fernando Restoy, hombres del Banco de España, estaba en manos de la institución dirigida desde la madrileña Plaza de Cibeles”. 

La plataforma 15MpaRato señaló en su día que este organismo se dedicó a “aprobar y amparar” las malas prácticas del sector en general y de Bankia en particular, relacionadas con las preferentes y la salida a Bolsa. Para este colectivo, la CNMV “es un organismo generador de puertas giratorias con la banca”. A diferencia de lo que sucede en países como el Reino Unido, donde los puestos de los reguladores financieros son nombrados mediante concurso libre, en España son elegidos invariablemente por el poder político. 

Julio Segura fue nombrado presidente de la CNMV por el PSOE en 2007 tras la dimisión de Manuel Conthe, mientras que Fernando Restoy sustituyó a Carlos Arenillas como vicepresidente un año después. Ambos fueron imputados en 2017 por el caso Bankia. Segura, que en su día integró el equipo que diseñó la política económica de Zapatero, es miembro desde ese mismo año del consejo asesor de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). Restoy aterrizó aún mejor y pasó en 2012 a ocupar el cargo de subgobernador del Banco de España. Actualmente es presidente del Financial Stability Institute, organismo europeo dependiente del Banco de Pagos Internacionales. 

Con la entrada en el Gobierno de Rajoy sucede el oportuno relevo en la CNMV. Elvira Rodríguez Herrera, que ha ido encadenando altos cargos públicos con el PP desde el siglo pasado, llega a la presidencia en 2012, año de la nacionalización de Bankia. Actualmente ejerce como vicesecretaria general de Acción Sectorial del Partido Popular. Ese mismo año se nombra vicepresidenta a Lourdes Centeno, abogada del Estado de la promoción de La Gloriosa. A los pocos meses de abandonar el cargo se pasó al sector privado, como socia en Ernst & Young (EY), la auditora que relevó a Deloitte en Bankia y firma sus cuentas desde entonces. En octubre de 2020 ha recibido una sanción de 776.850 euros por parte de la ICAC, debido a infracciones graves en las cuentas anuales de Bankia.

Miopía contable en Deloitte

La empresa auditora cuyos informes debían certificar la bondad de los estados de cuentas de Bankia, estuvieron año tras año presentando informes que obviaban una situación financiera manipulada. En 2012, cuando Bankia ya estaba a punto de reventar con la salida a Bolsa, se negaron a firmar las cuentas del ejercicio anterior, precipitando el escándalo y la dimisión de Rato. Era tarde, la Audiencia Nacional les imputó en 2017 por presunta complicidad y participación directa en el diseño de la estafa de la salida al índice bursátil.

Como sucede con frecuencia en el mundo financiero, la independencia de una firma auditora se ve empañada desde el momento en que ejerce para la empresa auditada labores ajenas a la auditoría. Esta empresa de origen británico, una de las llamadas Big Four del mundo de las consultoras, auditaba a Bankia al mismo tiempo que le cobraba casi cuatro millones de euros anuales por labores de asesoría y consultoría.

De forma cristalina, como dice Alberto Lardiés en La democracia borbónica, “la misma empresa que elaboraba las cuentas se dedicaba a auditarlas. Así ocurrió después, claro, cuando Deloitte aprobó las cuentas que presentó Bankia para justificar su salida a Bolsa. Una salida que fue ruinosa porque las cuentas eran una patraña”. Esta práctica –habitual en las auditoras– colisiona con el artículo 14.2 de la Ley 22/2015, que determina que las sociedades de auditoría “deberán abstenerse de participar de cualquier manera en la gestión o toma de decisiones de la entidad auditada”.

En el instante de su imputación, Deloitte echó balones fuera y trasladó la responsabilidad a su socio, el auditor Francisco Celma. Por su parte, el representante de Deloitte en Bankia hacía constar que nadie le había convocado en los encuentros anteriores del comité de auditoría, y que por tanto no había tenido forma de hacerles ver la gravedad de las salvedades que tendrían las cuentas. El Ministerio de Economía impuso una fuerte multa a Deloitte en 2016 por “infracciones continuadas muy graves”.

La trayectoria de esta consultora cuenta con un dilatado currículum de irregularidades. Fue sonado el caso de Abengoa en 2015, donde un chico de 17 años descubrió el agujero contable que Deloitte pasó por alto en varios años de auditoría a la empresa sevillana. En su día también fue una de las promotoras, junto con otras grandes consultoras, del escándalo de los papeles de Luxemburgo (LuxLeaks), la red de evasión de impuestos más grande descubierta en Europa. Recientemente ha sido multada con 17,2 millones por amañar concursos públicos

La intervención general del Estado elaboró en 2013 un contundente informe sobre las inspecciones realizadas a Bankia –por entonces Caja Madrid– entre 2006 y 2010. En el documento se afirma que la gestión durante los años de Miguel Blesa fue “imprudente e incompetente”, permitiendo un progresivo deterioro de la entidad bancaria. Hubo créditos fallidos e inversiones donde se perdieron “más de 1.200 millones de euros adquiriendo el CNBF, Su Casita, Mecalux, Sos, Iberia o NH Hoteles, entre otras adquisiciones atropelladas y ruinosas para la Caja”.

Los interventores de este órgano de control estatal consideran que estas actuaciones han motivado que la situación de Bankia fuera “mucho peor que la de otras entidades financieras similares, a las que también afectó la crisis”. En otro de los puntos del informe señala también la actitud del Banco de España, que “debió haber sido más severo, frenando un crecimiento desquiciado el cual dificultó e hizo ineficaces la reconducción de los problemas”. 

Todas estas consideraciones parecen haber sido marginadas en el momento de dictar la sentencia absolutoria.

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La esencia instrumental de nuestro señor dios todopoderoso el capital: la guerra

 

La guerra de los comerciantes

John Reed

El VIEJO TOPO

19 octubre, 2020 

 


El conflicto[1] austro-serbio es una mera bagatela –como si Hoboken le declarara la guerra a Coney Island– pero toda la civilización de Europa se ve involucrada.

La verdadera guerra, de la cual este repentino estallido de muerte y destrucción es sólo un incidente, se inició hace mucho. Ha estado librándose durante decenas de años, pero sus batallas han sido tan poco publicitadas que apenas se ha tomado nota de ellas. Se trata de un choque entre comerciantes.

Es bueno recordar que el imperio alemán empezó como un convenio de negocios. La primera victoria de Bismarck fue el Zollverein, acuerdo tarifario entre una veintena de minúsculos principados alemanes. Esta liga comercial se consolidó en un Estado poderoso por medio de victorias militares. No debe sorprendernos que los hombres de negocios  alemanes crean  que el desarrollo de su comercio depende de la  fuerza.

«Ohne Armee, kein Deutschland» («Sin ejército no hay Alemania») no sólo es la divisa del Kaiser y la casta militar. El éxito de la propaganda militarista de la Liga Naval y otras organizaciones patrioteras parecidas depende del hecho de que nueve de cada diez alemanes leen la historia de esa manera…

Después de la guerra franco-prusiana de 1870 vino el «Gründerzeit» (el «periodo de fundación»). Todo lo alemán saltó adelante en un impulso impresionante de crecimiento.

La retirada de los océanos de la marina mercante alemana nos ha recordado la importancia mundial de sus servicios de transporte. Todas esas grandes flotas alemanas de cruceros y buques mercantes surgieron a partir de 1870. En la industria acerera, en la producción textil, en la minería y el comercio, en cada rama de la moderna vida industrial y comercial, y también en términos de población, el desarrollo alemán ha sido igualmente asombroso.

Pero geográficamente todos los campos para el desarrollo se habían cerrado.

En los días en que no había un ejército ni una unidad alemana, los ingleses y los franceses se habían apoderado de la tierra a manos llenas.

Inglaterra y Francia veían el desarrollo alemán con desconfianza y falsas intenciones de paz. «No intentamos ya apoderarnos de más territorio. La paz de Europa exige el mantenimiento del statu quo.»

Con estas palabras todavía frescas en los labios, Gran Bretaña tomó Sudáfrica. Y fingió infinita sorpresa y pesar cuando los alemanes no aplaudieron esta clausura de otros  mercados.

En 1909, el rey Eduardo –gran amigo de la paz–, luego de largas conversaciones secretas, anunció la Entente Cordiale, por la que Francia prometió apoyar a Inglaterra para absorber Egipto, e Inglaterra apoyar a Francia en su aventura de  Marruecos.

Las noticias de este subrepticio «acuerdo de caballeros» provocó una tormenta. El Kaiser, con frenética indignación, gritó: «Nada puede suceder en Europa sin mi   consentimiento».

Los amantes de la paz en Londres y París convinieron en que esta amenaza de guerra era muy descortés. Pero estaban obteniendo lo que querían sin mancharse las manos de sangre, así que consintieron en celebrar una conferencia diplomática en Algeciras. Francia prometió solamente no anexionarse Marruecos, y sobre todo juró que se encargaría de mantener «la puerta abierta». Todo el mundo iba a tener iguales oportunidades comerciales. La tormenta se disipó.

Un ejemplo, entre miles, de cómo los franceses observaron  su promesa de mantener una puerta abierta en Marruecos lo proporciona el método de comprar telas para uniformar al Ejército Moro.

De acuerdo con el »Acta de Algeciras», que estipulaba que todos los contratos debían someterse a subasta internacional, se anunció que el sultán había decidido que los uniformes de sus soldados se hicieran sobre un gran pedido de caqui. Las «especificaciones» se publicarían cierto día –de acuerdo con la ley se invitaría a los fabricantes de tela del mundo para que estuviesen presentes.

Las «especificaciones» exigían que la tela fuera entregada en tres meses y que fuera de un cierto ancho de tres yardas, según recuerdo. «Pero», protestaron los representantes de una firma alemana, «no hay telares de esa anchura en el mundo. Tomaría meses construirlos». Pero se descubrió que un precavido (o alertado de antemano) fabricante de Lyon había instalado las máquinas necesarias hacía unos pocos meses. Consiguió el contrato.

El embajador en Tánger tuvo que contratar enviados especiales para trasmitir a Berlín las quejas de los mercaderes alemanes en protesta contra la impracticabilidad de la «puerta abierta» de Francia.

Quizá lo más exasperante de todo haya sido la pelea por el ferrocarril de Bagdad. Un grupo de capitalistas alemanes consiguió una concesión para un ferrocarril que abriera Asia Menor por el camino de Bagdad y el Golfo Pérsico. Se trataba de un país no desarrollado que ofrecía justamente la clase de salida comercial que ellos necesitaban.

El plan lo bloqueó Inglaterra con el pretexto de que ese ferrocarril podía usarlo el Kaiser para enviar sus ejércitos a medio mundo de distancia para robarse la India. Pero los alemanes comprendieron muy bien que los mercaderes y navieros ingleses no querían ver amenazado su monopolio comercial índico. Incluso al anotarse esta gran victoria comercial –el bloqueo del ferrocarril de Bagdad–, los diplomáticos ingleses juraron su amor a la paz y su deseo, de todo corazón, de preservar el statu quo. Fue en esta coyuntura cuando un diputado del Reichstag dijo: «El statu quo es una agresión».

En pocas palabras: la situación es ésta. Los capitalistas alemanes quieren más beneficios. Los capitalistas ingleses y franceses lo quieren todo. Esta guerra comercial se ha librado durante años. No hay nadie que aborrezca tan completamente el militarismo como yo. Nadie desea tan fervientemente que esa vergüenza sea borrada de este siglo. «No es con oratoria parlamentaria ni con los votos de la mayoría que podrán resolverse las grandes cuestiones del momento, sino con sangre y hierro» –»durch Blut und Eisen»–: estas palabras de Bismarck son la divisa de la Reacción. No hay obstáculo más claro en el camino del progreso democrático.

Y no ha habido declaraciones recientes que me parecieran tan ridículamente condescendientes como el discurso del Kaiser a «su» pueblo en el que dijo que en esta suprema crisis él perdonaba libremente a todos cuantos se le habían opuesto. Me avergüenza que en nuestros días, en un país civilizado, alguien pueda decir tan arcaicas tonterías.

Pero peor que el «gobierno personal» del Kaiser, peor  aún que los ideales embrutecedores que se jacta de defender, es la descarada hipocresía de sus enemigos armados, que vociferan por una paz que su codicia ha hecho  imposible.

Más nauseabundo que los disparates ampulosos del Kaiser es el coro editorial, en Estados Unidos, que pretende creer –y hacemos creer– que el Blanco e Inmaculado Caballero de la Democracia Moderna está en marcha contra el Monstruo Indeciblemente Vil del Militarismo Medieval.

¿Qué tiene que hacer la democracia en alianza con Nicolás el zar? ¿Es liberalismo lo que viene desde el Petersburgo del pope Gapón[2], desde la Odesa de los pogroms? ¿Nuestros editorialistas son lo bastante ingenuos para creer  esto?

No. Hay desavenencias entre rivales comerciales. Un lado ha observado las formas corteses de la diplomacia y ha hablado de «paz», confiando, entre tanto, en la eminentemente pacífica marina de Gran Bretaña y en el ejército francés y en los millones de semisiervos que le han sobornado al Zar de Todas las Rusias (y a La Haya) para lanzarlos contra los alemanes. En el otro lado ha habido malos modales, y el horrible Evangelio de la Sangre y el Hierro.

Nosotros, los que somos socialistas, debemos desear –debemos incluso esperar– que del horror de la matanza y la siniestra destrucción saldrán trascendentes cambios sociales y un gran paso adelante hacia nuestra meta de paz entre los hombres. Pero no debemos engañamos con esta palabrería editorial sobre el Liberalismo que emprende una Guerra Santa contra la Tiranía.

Esta no es Nuestra Guerra.

Notas:

[1] Este texto, «Toe Trader’s War», fue publicado en The Masses en septiembre de 1914, trad. de David Huertas.

[2] Sacerdote ruso que se volvió agente de la policía. Condujo a los trabajadores a presentar una petición al zar en el Palacio de Invierno de San Petersburgo, el 22 de enero de 1905 y fueron masacrados por las tropas provocando de esta manera la crisis revolucionaria de 1905, considerada por Trotsky como el «ensayo general» de 1917.

Texto incluido en el libro Rojos y rojas.

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ULTIMA HORA : Armenia con Apoyo Militar de RUSIA derriban Varios Drones ...

martes, 20 de octubre de 2020

¿Moción de censura o reajuste y engrase de preparación en la política formal para que nada cambie a favor de la inmensa mayoría de la población? Porque, tiempo para haber cambiado la sociedad a favor de los intereses de la inmensa mayoría de la población, tanto PSOE como PP, ya han tenido tiempo, medios y mayorías absolutas, ¿o esto es imaginación mía para romper la unidad de la izquierda y la paz social? ¿Qué efectos positivos de tocar con las manos y de ver con los ojos vamos a tener los trabajadores con la Moción de censura? ¿Nos tenemos que preocupar los trabajadores por la marcha de la política oficial? Por supuesto que sí, pero teniendo bien clarito que la solución a nuestros problemas de hoy y los que van a venir mañana, no pueden venir de los Acuerdos de un Congreso que por el sistema político en el que actúa no está para mejorar la suerte (lo declarado es otra cosa) de la inmensa mayoría de la población, sino para asegurar la rentabilidad de los grandes capitales. La solución efectiva comienza, cuando comiencen a funcionar de forma efectiva, como ejemplo y caso particular, las Agrupaciones locales; los Círculos y las Asambleas locales del PSOE, Podemos e Izquierda Unida, respectivamente.

 

MOCIÓN DE CENSURA EN ESPAÑA: ¿CONTRA EL GOBIERNO O CONTRA EL PP?

 


Por Sergio Hernández-Ranera Sánchez

https://mundo.sputniknews.com/politica/

20.10.2020

Pese a sus escasos visos de prosperar, la votación del 22 de octubre puede no tanto ejercer de instrumento de desgaste contra el Gobierno como de visibilidad para Vox dentro del campo opositor, donde el PP todavía no ha aclarado el sentido de su voto. Según los expertos, esta indefinición anticipa el impacto negativo de la moción para la formación.

Se trata de la quinta moción de censura desde la restitución de la democracia en España tras la muerte del dictador Franco y la segunda promovida por la oposición de derechas. Al igual que las de 1987 y 2017, se sabe con antelación que la iniciativa no saldrá adelante.

Y no saldrá adelante porque el uso de esta herramienta constitucional no solo consiste en la posibilidad de tumbar al Gobierno; también en desgastarlo, otorgar visibilidad a la formación política que la activa, poner en evidencia a otras, tensionar la atmósfera política y crear un germen para el éxito de mociones venideras. Por otro lado, el Ejecutivo de Pedro Sánchez puede asumirla como una oportunidad para consolidar la mayoría parlamentaria sobre la que se asienta y acaso extraer ulteriores apoyos para, por ejemplo, lograr la aprobación de los presupuestos generales del Estado o la renovación del poder judicial.

De dos días de duración (21 y 22 de octubre con la votación en el último), la moción de Vox se constituirá en un acontecimiento mediático de nulo alcance legislativo para el que los diferentes grupos están afilando el arma con la que se batirán, habida cuenta de que el formato prevé intervenciones sin límite de tiempo tanto para Vox como para el Gobierno: la comunicación política.

¿Contra quién?

Vox cosechó el 15% de los votos a nivel nacional en las últimas elecciones generales, en 2019. Es decir, intentará representar y arrogarse el voto de un espectro mucho más amplio del que goza en la actualidad.

Pero es muy probable que no consiga apenas apoyos más allá de sus 52 diputados, en cualquier caso muy lejos de los 176 votos necesarios para ganar la moción. Entonces, ¿cuál es el sentido de plantear una iniciativa destinada a fracasar? "Esto es una moción contra el PP, no contra el Gobierno", explica a Sputnik el politólogo Ignacio Jurado. "Se sabe de antemano que va a fracasar y que lo único que se desea es visibilizar la alternativa dentro de la oposición. Es decir, no la oposición como alternativa, sino una alternativa a esta". De similar opinión es el también politólogo Jorge Verstrynge, quien considera que el PP puede ser la principal víctima.

"Vox intenta que la moción les catapulte mediáticamente. Y demostrar que el PP no sirve para nada, que es una derecha miedica que nunca parará a Sánchez", asegura.

Verstrynge, en su tiempo secretario general de este partido cuando todavía se denominaba Alianza Popular, estima que la moción pone al PP en una situación de permanente jaque. "Cualquier posición que adopte es mala", declara a Sputnik. "Porque si votan a favor de la moción, le ponen en bandeja al Gobierno que les diga '¡Ah! Usted ha votado con Vox, luego es Vox'. Pero si no la votan, Vox dirá que es la única oposición, 'porque a la hora de la verdad el PP se acobarda'. Es así de sencillo. Y la abstención, a ojos del electorado, es lo mismo que votar no".

"El PP tiene una papeleta difícil", conviene Jurado. Este profesor de ciencia política de la universidad Carlos III matiza que la moción no puede conferir el liderazgo de la oposición a quienes la plantean, porque es una "cuestión de aritmética parlamentaria" en realidad. "Pero sí puede establecer una alternativa clara a la estrategia de oposición que pueda llevar el PP. Y esto lo incomoda y limita mucho", señala.

"Ya sea una abstención o un voto en contra, su electorado no quedará satisfecho. La parte más derechista del electorado del PP considera que el partido debe votar a favor y alinearse con esa estrategia dura. Pero el votante más centrado está alejado de Vox y no está de acuerdo en ir de su mano", resume Ignacio Jurado.

¿Estrategia o incomodidad?

Consciente o no de su difícil posición, lo cierto es que el PP todavía no ha anunciado qué postura adoptará, un hecho que tal vez confirme su incomodidad. Su presidente, Pablo Casado, ha declarado no estar en absoluto preocupado por el tema y que no va a emplear "ni un solo minuto" para hablar de "cuestiones menores" y entrar en debates "estériles".

Casado podría estar inclinado hacia la abstención, según revelan algunos medios digitales. El expresidente José María Aznar ha manifestado su predilección por el voto negativo, pues a su juicio la moción, que califica de "inoportuna", solo sirve a la fragmentación del centro-derecha en España. Otras destacadas voces del PP, como la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, o la exportavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, han expresado una opinión contraria. Esta última señaló que la previsible derrota de la moción "no es argumento suficiente para rechazarla".

Esta división de pareceres en el seno del Partido Popular no podrá ser vehiculada mediante libertad de voto, pues los estatutos del partido solo la contemplan para cuestiones éticas o morales que cuestionen convicciones profundas. Tampoco prosperaría la moción en caso de que PP y Ciudadanos otorgasen la libertad de voto, opina Jorge Verstrynge. "Entonces el Gobierno podría decir: '¿Ven ustedes? Hacen uso del voto secreto para poder votar a favor de Vox sin que se note mucho, luego son Vox'. Es una posición infernal", explica.

La cuestión es recurrente, pues el portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros aseguró recientemente a TVE que diputados "de todos los partidos" desean votar a favor, "incluso gente del PSOE". Al respecto, Jorge Verstrynge no cree que Vox pueda granjearse el voto de diputados socialistas díscolos. "No lo veo. A Sánchez le han hecho muchas jugarretas, pero tanto como eso, no. Sería ya el colmo y la ocasión para realizar una purga total en el partido", conjetura. "¿Y quién recomendaría ese voto? ¿Felipe González y el presidente de Castilla-La Mancha?"

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¿Y qué hacemos?, porque aunque agachemos las orejas (me refiero siempre a los trabajadores, a todo aquel que para vivir tiene que trabajar aportando algo positivo a la sociedad y no para el que trabaja para llevarse de la sociedad todo lo que puede, léase capital, garrapatas y otros parásitos) y por miedo o ignorancia que es la madre de todos los miedos, sigamos dejando que nos roben todo lo robable y un poco más, esto también tendría un límite. Pues lo que tenemos que hacer es empezar a ver qué podemos hacer (lo que nos gustaría hacer o que hicieran por nosotros no) y cómo lo podemos hacer, porque poder para poder hacer tenemos (cosa distinta es que no seamos conscientes de ello). Tenemos que descubrir cuál es ese poder que tenemos y donde está, porque lo que sí es evidente, al menos eso dicen los hechos, es que sin salirnos de los parámetros que establece el capitalismo es materialmente imposible salir de esta situación (hoy peor que la de ayer pero menos mala que la de mañana, ¿o esto es invención mía?). ¿Y qué es lo que propongo yo?, pues eso, un desembartolamiento general (dejar de tomarnos la vida a la bartola esperando a que llegue Bartolo para que en un visto y no visto nos arregle la situación), o sea, un comenzar a ver qué podemos hacer y cómo. ¿Difícil? Difícil no, dificilísimo con una propina encima de dificultades. Razón de más para empezar hoy mejor que mañana.

 

La burguesía española prepara un nuevo atraco


 

 

Endesa, Iberdrola, Ferrovial e Inditex piden miles de millones de euros de los fondos europeos

Diario Octubre / 19.10.2020

 Las grandes empresas españolas se preparan para recibir millonarios fondos de la UE con el discurso de la transición energética y la sostenibilidad, mientras los utilizan para salvar sus cuentas.

Se abre el juego, señores. El gobierno español ya está elaborando un borrador de su “plan de recuperación” para presnetar a Bruselas y determinar el destino de las ayudas de la UE para el período post-Covid. España recibirá hasta 140.000 millones de euros (cerca de la mitad en ayudas directas y el resto en préstamos). ¿Quién y cómo se beneficiará de esas ayudas? Como siempre, gana la banca.

Sostenibilidad e inversiones verdes, estas son las palabras mágicas estos días entre los CEO, quienes, a ritmo de Flash Gordon, están elaborando todo tipo de proyectos para ajustarse a los criterios establecidos por la UE.

El economista Pedro Ramiro, investigador de OMAL y autor de “A dónde va el capitalismo español” aludía con ironía en su cuenta de Twitter a la que parece ser la nueva estrategia de las multinacionales españolas: “Que las grandes empresas españolas van a utilizar el discurso de las infraestructuras sostenibles y la transición energética para llevarse los fondos europeos y sostener sus cuentas de resultados con dinero público ya ni cotiza.”

En el caso de Endesa, ya se prepara para quedarse con la parte del león de las ayudas: ya tiene listos más de 110 proyectos, por una cantidad de hasta 19.000 millones de Euros. Según se puede leer en El Economista, el plan se enfoca en la rehabilitación de edificios, redes inteligentes y planes de “transición energética”.

No se quedan atrás Iberdrola, Ferrovial e Inditex. Como aperitivo, la compañía de Amancio Ortega solicitará 100 millones para reacondicionar una sede en A Coruña y readaptar su tienda online. Según la empresa, piensan invertir hasta 2700 millones de euros en los próximos tres años para su “transformación digital y sostenible”, proyectos para los que seguramente esperan contar con el inestimable apooyo de los fondos públicos.

Además, como parte de la operación «lavado de cara», en agosto la empresa española llegó a un acuerdo con IndustriALL Global Union, para “trabajar en común” por la recuperación de la industrial textil en el mundo y, supuestamente, garantizar los derechos de los trabajadores. La realidad es que detrás de estos discursos de greenwashing y laborwashing, nada fundamental ha cambiado.

Durante los últimos meses, se han producido importantes protestas y huelgas salvajes en las maquilas textiles de países del sudeste asiático y América Latina, que producen en condiciones de super explotación para Inditex. Pero de esto no se hace cargo Amancio Ortega, ya que se trata de talleres externalizados, con los que supuestamente su empresa no tiene ninguna relación más que comercial. El viejo cuento que solo sirve para encubrir su responsabilidad con este modelo de empleo, basado en regímenes de semiesclavitud moderna.

En el caso de Endesa, el cinismo de su discurso verde no tiene parangón. En 2019 seguía siendo la empresa española más contaminante, con casi un 10% de las emisiones generadas totales en ese año en el país, acompañada en el ranking de las diez primeras por Repsol, Naturgy e Iberdrola.

Son estas empresas, las más contaminantes y las más explotadoras, aquellas que en cada crisis logran seguir acumulando extraordinarias fortunas, recibiendo ayudas, rescates, rebajas impositivas y ayudas públicas, las que ahora presentaran ampulosos proyectos hablando de transición energética.

En el marco de una crisis social sin precedentes, con el paro y la precariedad en cifras record, las ayudas milmillonarias de la UE volverán a alimentar las arcas de los que siempre ganan.

http://www.izquierdadiario.es/Endesa-iberdrola-ferrovial-inditex-millones-euros-fondos-europeos

VÍA:kaosenlared.net

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