viernes, 11 de septiembre de 2020

Esto no es un chiste. Esto es todo un tratado de filosofía contra los intereses de los trabajadores que constituimos la inmensa mayoría de la sociedad, que los trabajadores no nos hemos aprendido todavía.

 


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Explíqueme. Explíqueme usted que entiende de esto, porque yo no logro enterarme de la misa la mitad: ¿por qué siempre las políticas más sangrantes y más perjudiciales para las clases trabajadoras las han realizado gobiernos con el envoltorio de izquierdas? Es cierto que siempre tras abrir el melón del machaqueo a los derechos de los trabajadores por parte de un gobierno empapelado de izquierdas sigue el destrozo del melonar completo a manos de los representantes formales del capital. La pregunta es, ¿cómo un supuesto gobierno de izquierdas al que algunos califican de social comunista (y mis cojones treinta y tres) puede quitarle a los trabajadores uno de los instrumentos necesarios para salir de las penurias, como puede ser una banco público? ¡Ah!, ¿que no es oro todo lo que reluce ni suficiente llamarse de izquierda para serlo? O sea, que no tenemos un gobierno de izquierdas. Si es así la cosa. Sobran ya palabras, no podemos perder tiempo, porque la que se avecina es gorda, y empecemos por ver que podemos hacer los trabajadores, que sencillamente, es todo. Pero claro, con el desmodorre previo.

 

FUSIÓN CAIXABANK / BANKIA,

 ¿FINAL DE LAS ESPERANZAS DE 

UNA 

BANCA PÚBLICA?

 

Ignacio Muro

Sociología crítica

05.09.2020

 Fuente: Economistas frente a la crisis

 Un gobierno de izquierdas va a tener la responsabilidad de aprobar una operación que puede acabar definitivamente con la posibilidad de una banca publica, justo en un momento en que el papel de lo público para definir e impulsar sectores estratégicos se considera esencial, justo en el momento también en el que el Estado debe aumentar su capacidad de intervención si quiere impulsar las transiciones tecnológicas y medioambientales que España necesita.

 De aprobarla sin encontrar una fórmula que garantice la defensa del interés general debilitaría la posición del Estado, al cambiar una participación de control en un gran banco por una participación minoritaria, que no alcanza capacidad de control, en otro mayor.

 Con ello confirmaría una lógica que ya ha tenido un antecedente incomprensible. Y es que, controlando el 62% del capital social de Bankia a través del FROB, no se entiende que no haya ejercido el poder que le corresponde cuando necesitaba un banco público con red suficiente para garantizar una gestión rápida de los programas de avales y subvenciones, y que se haya “olvidado” de utilizarlo como palanca ante las evidentes dificultades del ICO.

 Una fusión bancaria que podría ayudar a impulsar sectores estratégicos.

 El gobierno va disponer de 140.000 M€ dirigidos a nuevos sectores estratégicos procedentes de la UE. Su reparto, decidir en donde y cuanto se invierte en cada proyecto, se convierten en la operación más importante de las últimas décadas y marcará el devenir del modelo productivo.

 Pero no solo es el reparto. Se necesita de actores profesionales capaces de canalizarlos y gestionarlos y, en particular, se necesitan actores financieros que asuman roles concretos. Italia lo acaba de demostrar en una operación en la que ha utilizado la Caja de Depósitos y Préstamos (CDP), banca semipública italiana, para impulsar el 5G y extender la fibra óptica a todo el país en una alianza con TIM, la antigua compañía telefónica estatal, privatizada en los años noventa.

 El Estado español no está inerte ante esos retos. Tiene capacidad para condicionar su aprobación blindando su participación en el banco resultante mediante cualquier fórmula que garantice un papel relevante en la definición de la política crediticia a favor de los sectores estratégicos así definidos. Si no se aprovecha esta oportunidad la capacidad para impulsar un actor financiero público se habrá diluido para siempre jamás.

 Paradójicamente CaixaBank conserva una buena parte de las participaciones industriales de la antigua Caixa, ahora concentradas en Criteria. Hasta el punto que su valor representan un 46% del grupo Fundación Bancaria La Caixa, mientras que el negocio bancario en sí, antes de la fusión anunciada, solo pesa un 34%, por un 23% del negocio inmobiliario.

 Por tanto, la operación era una oportunidad para incidir de alguna forma en el dibujo de la nueva política industrial española, bien representada en las empresas participadas en Criteria. El holding industrial estaba especializada en redes de servicios de alto valor, principalmente, infraestructura de gas (Naturgy), telecomunicaciones (Cellnex y Telefónica), de movilidad (Saba Infraestructuras), de tratamiento aguas y residuos (Aigües de Barcelona y Suez) y de sanidad privada (Vithas).

 


La fusión aumenta un fenómeno ya preocupante de exclusión bancaria

 Desgraciadamente esta oportunidad lleva todos los visos de perderse, con lo que aparecen otras consecuencias negativas derivadas de la previsible desaparición de muchas de las 6.600 sucursales de las entidades fusionadas.

 El aumento de la concentración en el sector bancario español y como consecuencia, el aumento de la exclusión bancaria para los usuarios de buena parte de la España vaciada, sin acceso a sucursales bancarias cercanas, será un daño colateral difícil de digerir por un gobierno de izquierdas.

 El punto de partida es ya preocupante. En un informe realizado para Funcas en 2016, Joaquín Maudos, afirmaba que en 21 provincias, casi la mitad de las existentes, la concentración sobrepasaba umbrales que en otros países se consideraban preocupantes. Y que en 9 de ellas, casi todas ellas marcadas entre las “más vaciadas” (Cantabria, Cuenca, Salamanca, Segovia, Tarragona, Teruel, Zamora y Melilla) tres bancos concentraban más del 70% de la actividad financiera.

 En aquel momento, la cuota de mercado, de los cinco mayores bancos era en España del 58%, una concentración que superaba con creces el 39% existente en el Reino Unido, el 41% de Italia y el 48% de Francia y casi duplicaba el 32% existente en Alemania.

 Tiene gracia que la fusión que ahora se contempla y que va a acentuar los fenómenos de exclusión financiera corresponda a la herencia de las dos mayores cajas de ahorro hoy bancarizadas, mientras la mayor competencia en Alemania surja del peso que conservan las cajas de ahorro regionales y locales, las landesbanken y sparkassen, que, allí sí, pudieron mantener su existencia.

Con ello se culminaría una operación (la privatización de las Cajas) que un informe de CCOO calificó, utilizando una terminología muy gráfica, la mayor desamortización de bienes sociales de toda nuestra historia.

 El discutible gobierno de Goirigolzarri

 El tercer factor asociado a la fusión es su oportunidad como tabla de salvación de un equipo directivo, capitaneado por Goirigolzarri, que ha destacado por dirigir durante ocho años un gran banco que ha perdido valor en los mercados en mucha mayor dimensión que la media del sector. Así lo señalaba mi compañero de EFC Jose Manuel Gomez de Miguel en un reciente artículo en el que apuntaba que, desde comienzos de 2015, la acción de Bankia ha perdido el 80% de su valor frente al 65% de media del sector. Aún más: si elimináramos los últimos meses asociados al coronavirus, la situación sería todavía peor pues Bankia ha perdido el 57% de su valor frente al 26% de la media del sector.

 La dudosa gestión de los gestores se puede medir también en su incapacidad para cumplir los objetivos de su propio Plan Estratégico, de los que ya se encontraban muy alejados. La razón central es que Bankia sigue manteniendo en cartera un elevado nivel de activos improductivos y préstamos dudosos.

 La singularidad de esta gestión es la absoluta libertad con la que se ha producido. Y es que la participación del Estado en Bankia la detentaba el FROB, organismo encargado del saneamiento y resolución de bancos, y no la SEPI, encargada de gestionar las participaciones empresariales del Estado y controlar a sus ejecutivos. Significa que Goirigolzarri es el único CEO que ha gobernado una banca, con un accionista ausente,  cuyo único mandato era deshacerse de su participación, desinteresado de marcar directrices de actuación ni siquiera en un contexto de crisis aguda que ha necesitado como nunca de una red que acercara la banca a los usuarios.

 


Pues bien, esa misma persona es la llamada para dirigir la fusión como presidente del mayor banco del país y, por lo tanto, de una dimensión que lo coloca en los niveles de banco sistémico,  “demasiado grande para caer”, una condición que tendrá que aprobar el FSB (Consejo de Estabilidad Financiera) y, que de ser aprobada, pasará a ser controlado directamente por Banco Central Europeo (BCE) a través del Mecanismo Único de Supervisión. De modo que tenemos un gestor santificado y salvado por la operación que ha pilotado.

 ¿Dónde se ubicará su sede? La pelea va a reverdecer las tensiones de los partidos nacionalistas “con Madrid” en un momento político en el que se dilucida la aprobación de los presupuestos.

 Resumiendo. Casi, casi se podría decir que la operación pareciera diseñada como un torpedo en la línea de flotación de las alianzas que soportan al gobierno.

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jueves, 10 de septiembre de 2020

Por el pájaro en mano y no los cien volando los conoceréis. Se comunica que el tenor de las siguientes líneas por su fuerte contenido en el concepto de clase social puede herir la fibra sensiblona de los más prístinos espíritus de aquellos creyentes laicos que permanecen en la santa creencia de que la política la hacen los jefes de filas y no los trabajadores, por lo que se les ruega pongan punto final a la lectura de estas líneas en este punto, al expresar el autor de las mismas su declinación respecto a cualquier tipo de responsabilidad por los posibles desperfecto o meneos ideológico que las mismas pudieran causar. Las planas mayores del PSOE y Unidas Podemos, como de cualquier otra organización política, separadas de sus bases, que es como actualmente se encuentran, no pueden tener más comportamiento que el de servir de base a los intereses de los grandes capitales en perjuicio de los intereses de las clases trabajadores y de las clases sociales menos pudientes. Lo que no quiere decir que de cuando en cuando no suelten alguna que otra frase que, sin embargo, inmediatamente se al comen los hechos y deja de ser escuchada. En el caso concreto de Podemos, que se menciona expresamente por el ser partido que más expectativas esperanzadoras levantó para todas las clases sociales explotadas por el capital levantó hace solo unos cuantos años, sin la existencia real de los Círculos, que eran su seña de identidad, en los que discutir problemas concretos y acordar democráticamente propuestas concretas para solucionarlos, se convierte en lo que hoy es: una bartoleta política, exactamente igual de las que eran criticadas, acertadísimamente, al principio de su existencia. Hay que hacer que los Círculos funcionen. Esto que se hace extensible tanto al PSOE (no a su cupular plana mayor) y a Izquierda Unida (no a su cupular plana mayor) por ostentar en el gobierno la denominación de izquierda, es lo único válido para hacer frente al nuevo peñascazo que los grandes grupos del capital nos van a dar en mitad de la frente a las clases trabajadoras y constituirá el mejor antídoto para el avance del nuevo fascismo que nos anuncia especialmente VOX (Sus jefes visibles) actuando como artista invitado la plana mayor de los corruptos jefes del PP, siendo colaborativa también, pero como aprendiz de artista, Ciudadanos, y la subsiguiente caterva de mercenarios de la prensa, radio televisión, colaboradores necesarios para la comisión del crimen.

 

Como Zapatero y Rajoy, el gobierno Sánchez-Iglesias apunta a las nóminas de las y los funcionarios

 


KAOSENLARED

Por Izquierda Diario 

Publicado el Sep 10, 2020

 

El gobierno “progresista” sigue tirando de las recetas neoliberales de siempre. Si este miércoles se conocían los planes del ministro Escrivá para alargar la edad de jubilación real, el jueves se lanzaba un globo sonda desde Moncloa sobre la posibilidad de congelar los sueldos a los trabajadores públicos en 2021.

El tijeretazo a las nóminas afectaría, entre otros, a muchos de los trabajadores y trabajadoras de primera línea que se han dejado la piel, y siguen haciéndolo, en la lucha contra la pandemia. Las y los sanitarios, o el personal docente y no docente que está tratando de garantizar una vuelta al cole segura a pesar de la negativa de ministerios y consejerías del ramo a dotar del personal, los espacios y los medios necesarios.

No es nuevo esto de ajustar por las nóminas de los funcionarios. Fue una de las primeras medidas del ajuste de Zapatero en 2010, con una rebaja de entre el 5 y el 7% de las retribuciones para seguir pagando los intereses de la deuda generada en el rescate de los capitalistas de 2008 en adelante. Rajoy ahondó en esta dirección quitándoles directamente una de las pagas extras de 2012.

Que el PSOE apueste por esta vía no es nada nuevo. Más vueltas discursivas tendrán que dar los ministros y ministras de Unidas Podemos para explicar su apoyo a este ajuste salarial, así como a otras medidas en cocina como el ya mencionado “pensionazo” de Escrivá.

El posible congelamiento estaría incluído en los nuevos Presupuestos Generales del Estado. Unas cuentas que se están ya negociando con la derecha cool de Ciudadanos y que tienen que ser del agrado también de la UE para que facilite el acceso del Estado español al fondo de rescate europeo.

El coste de mantener la subida prevista en los sueldos de los funcionarios – un miserable 2%- sería de en torno a los 3 mil millones de euros. Menos que lo entregado a la industria del automóvil en los últimos meses, que asciende a los 3.750 millones. El gobierno “más progresista de la historia” tiene claras sus preferencias.

Mientras tanto las direcciones sindicales de CCOO y UGT “ni están, ni se les espera”. Enfrascadas en mesas de diálogo y negociación, siguen dejando pasar la catarata de cierres y despidos que empieza a profundizarse, y sobre todo, sin mover un dedo para ponerle freno al curso cada vez más neoliberal de “su” gobierno.

Pelear, exigirles e imponerles el abandono de esta política criminal, a la vez que se prepara una respuesta desde los centros de trabajo a la agenda de ajuste que se está preparando, es una tarea clave de los sectores combativos de los grandes sindicatos, junto a la izquierda sindical, movimientos como las mareas de pensionistas y la izquierda anticapitalista.

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Los trabajadores españoles, gracias a que no sabemos muy bien lo que hacemos, pagamos a los ejércitos de la OTAN todos los años más del 1,5% de toda la riqueza producida durante un año, que viene a ser unos 18 mil millones de euros. Los resultados más presentables y “humanitarios” en los que participa la OTAN a través de diferentes mecanismos son los de entre 37 y 59 millones de personas que tiene que salir corriendo de sus casas, por supuesto, si no las han matado antes, porque si las han matado pasan a engrosar la larga lista de las personas que han sido pacificadas y democratizadas por la OTAN. Ya saben, aquella OTAN del PSOE de Felipe González que era de entrada NO. Pero, María Manuela, ¿Me estás escuchando o no?

 

La guerra de EE.UU. «contra el terror» deja al menos 37 millones de desplazados

 

Por David Brooks / EE.UU

Rebelion

10/09/2020 



Fuentes: La Jornada -Imagen: 13.000 sillas en el Parlamento alemán que simbolizan a los refugiados que sufren hacinamiento. AFP.

Entre 37 y 59 millones de personas han sido desplazadas por la llamada guerra global contra el terror de Estados Unidos desde 2001 al presente, más que en cualquier otra guerra o desastre a lo largo del siglo XX con la excepción de la Segunda Guerra Mundial– de acuerdo con una nueva investigación del Instituto Watson de la Universidad Brown presentada ayer.

La cifra podría elevarse hasta 59 millones, la más alta de cualquier otro conflicto bélico, con excepción de la Segunda Guerra Mundial

La investigación del reconocido proyecto Costos de Guerra calcula que por lo menos 37 millones de personas huyeron de sus hogares en las ocho guerras más violentas lanzadas por Estados Unidos, o en las que ha participado, desde octubre de 2001, cuando lanzó la primera de éstas contra Afganistán y después la invasión a Irak en 2003.

“Al final, desplazar a 37 millones –y tal vez hasta 59 millones– presenta la interrogante de quién tiene la responsabilidad de reparar los daños padecidos por los desplazados”, afirma el informe titulado «Creando refugiados: desplazamiento causado por las guerras pos-11/S de Estados Unidos».

El reporte afirma que los desplazados –aquellos obligados a abandonar sus hogares para buscar refugio en otros países o ser desplazados internos dentro de su propio país– como resultado de las guerras realizadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos desde 2001 superan por mucho los provocados por cualquier otra guerra o desastre desde 1900, a excepción de la Segunda Guerra Mundial.

El número total es equivalente a hacer huir de sus hogares y tierras a casi toda la población de Canadá o toda California.

Los desplazados, combinando refugiados que salieron del país y los internos en Afganistán son por lo menos 5.3 millones (26 por ciento de la población antes de la guerra), en Irak alcanzan 9.2 millones (37 por ciento de la población), en Siria, 7.1 millones (37 por ciento), Pakistán 3.7 millones, Libia 1.2 millones, Yemen 4.4 millones, Somalia 4.2 millones y Filipinas 1.7 millones.

Cualquier número es limitado en reflejar el daño del desplazamiento. Las personas detrás de las cifras son difíciles de ver, y los números no pueden comunicar cómo se puede sentir uno al perder su hogar, sus pertenencias, su comunidad y tanto más. El desplazamiento ha causado daño incalculable a individuos, familias, pueblos, ciudades, regiones y países completos de manera física, emocional y económica, afirman los investigadores.

Estos números son sólo los de las ocho guerras más violentas, ya que las fuerzas armadas de Estados Unidos han participado en conflictos armados en por lo menos 24 países desde 2001.

El proyecto Costos de Guerra también calcula de manera constante los costos humanos y económicos de las guerras estadunidenses posteriores al 11/S. Las tabulaciones más actualizadas (noviembre 2019) registran entre 770 mil y 800 mil muertos por violencia directa de las guerras en Afganistán, Irak y Paquistán, incluidos unos 335 mil civiles y 536 periodistas o trabajadores de medios. Un número aún superior pero no contabilizado ha perecido por consecuencias indirectas de estas guerras.

Más de 7 mil combatientes estadunidenses han perecido en esas tres guerras, y cientos de miles más han sido heridos a lo largo de los últimos 19 años.

Desde 2001 hasta el año fiscal 2020, el gobierno de Estados Unidos ha dedicado 6.4 billones de dólares a las guerras en Afganistán, Paquistán e Irak.

El presidente George W. Bush anunció su guerra global contra el terror poco después de los atentados de Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001, y ahora es la guerra más larga en la historia del país.

Washington está por iniciar el vigésimo año de su llamada guerra contra el terror, el 7 de octubre, cuando inició sus operaciones bélicas en Afganistán.

Para consular la investigación y otros datos: https://watson.brown.edu/costsofwar/

Foto de portada: Activistas colocaron 13 mil sillas frente al Parlamento alemán el lunes pasado, en una acción sobre el campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos. La protesta fue organizada por las ONG Sea-Watch, Campact y LeaveNoOneBehind. Las sillas simbolizan a la misma cantidad de personas que viven en condiciones sanitarias catastróficas en el campamento que estaba preparado para recibir a poco menos de 3 mil migrantes. Foto Afp.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/09/09/mundo/027n1mun

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No piense por usted mismo, por favor. Pensar puede afectar a la salud. Si usted se pone a pensar a la buena de Dios, a lo que se le ocurra, podría afectar a mi salud y, sobre todo a mi bolsillo, porque si usted se pone a pensar por su cuenta junto a otros como usted, pues que a lo mejor yo me tengo que poner a trabajar rompiendo todos mis hábitos de vida y costumbres y tendría que dejar de telemendenguear, que es de lo que yo vivo y me enriquezco, del telemendengue, cuestión que no le voy a explicar, porque si lo hiciera afectaría mi seguridad. Así que no se le ocurra pensar que a mí no me conviene. Estamos en la Nueva normalidad, así como yo soy San Juan Bautista. Nueva normalidad que mi trabajito me ha costado inventar. No se crea que una nueva normalidad la crea y la dirige el primero que llega, porque exige mucho tiempo de espionaje a través de los móviles, del Facebook, de los bulos que hay que lanzar, de las muchas encuestas que hay que realizar sobre aspectos y cuestiones que el encuestado jamás imaginaron, para recoger toda la información que a mí me hace falta para ver cómo se comporta el personal y como se podría llegar a comportar, cuando yo lance la idea de que la triangular inversa de la bisectriz de un ángulo, pero si ángulo, sometida a la fuerza centrípeta de un centro chut de allá que te va, lanzado en condiciones normales de un primer día primaveral de cualquier primavera, viene a ser la mitad del precio de un cuarto de mortadela, de donde se deduce que aquí el que dice lo que se tiene que pensar, o mejor, lo que no se tiene que pensar o, más en concreto, lo que usted tiene que hacer (y váyaseme acostumbrando a que a no tardar usted va a tener que trabajar por la comida, que así vamos ganando tiempo) soy yo. Y ya está bien de tanta explicación. No me haga perder más el tiempo diciendo esto y lo otro, no sea que yo siga diciendo tonterías y usted caiga en la cuenta de que estas tonterías al que le interesan es a mí y que usted va a empezar a pensar lo que a bien tenga y a mí que me vayan dando pro donde amargan los pepinos, en cuyo caso yo solito vendría a arruinar mi propio negocio que consiste en que usted no tiene por qué pensar en nada, que para eso estoy yo. Y, para que se vaya enterando, la noción de la Nueva normalidad ya me la tenía inventada yo antes de la pandemia del coronavirus. Qué, ¿cómo se le ha quedado el cuerpo? Es más, ya me tengo creado el concepto de post virulichupi novet tatión situacional de rumbo y tronío, para cuando se demuestre que lo de la Nueva normalidad viene a ser, si se mira bien, caca de la vaca. Pero esto de momento que quede entre nosotros. ¿O no ve usted que las palabras no pueden cambiar la naturaleza de los hechos? Pues, eso. Ya está bien de tontadas. Vamos al lío.

 


https://es.unesco.org/campaign/nextnormal

La UNESCO se fundó tras la Segunda Guerra Mundial con la convicción de que un conflicto sin precedentes podría dar lugar a un mundo mejor y más unido. Dado que las guerras comienzan en la mente de los hombres y las mujeres, es en la mente de los hombres y las mujeres donde debe construirse un mundo mejor, argumentaron los fundadores de la Organización. Esta idea es más pertinente que nunca, ya que los países empiezan a salir de la crisis mundial de COVID-19, la cual ha puesto en tela de juicio nuestras prioridades, nuestros modos de vida y el funcionamiento de nuestras sociedades.

Personas de todo el mundo mostraron su solidaridad durante la emergencia sanitaria y vieron cómo una mayor cooperación puede ayudar a construir un futuro mejor. Pero a medida que comenzamos a salir de la pandemia, tendemos a olvidar las lecciones que aprendimos y "volvemos a la normalidad", sin tener en cuenta el impacto de lo que consideramos normal para el medio ambiente, la economía, la salud pública y nuestras sociedades.

La UNESCO lanza una campaña mundial para poner en cuestión nuestra percepción de la normalidad. La película de 2,20 minutos no necesita argumentos complejos para hacerlo. Simplemente presenta información objetiva sobre el mundo antes y durante la pandemia. En conjunto, estos hechos invitan a los espectadores a reflexionar sobre lo que es normal, sugiriendo que hemos aceptado lo inaceptable durante demasiado tiempo. Nuestra realidad anterior ya no puede ser aceptada como normal. Ahora es el momento de cambiar.

Como agencia intelectual de las Naciones Unidas, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) considera que la necesidad de un cambio duradero debe arraigarse en los corazones y las mentes de las personas de todo el mundo antes de que pueda hacerse realidad.

La campaña forma parte de un esfuerzo más amplio de la UNESCO para reflexionar sobre el mundo del mañana, en particular a través de la iniciativa del Foro de la UNESCO, un laboratorio de ideas que reúne a destacadas pensadoras, el movimiento Resiliart, una serie de mesas redondas sobre el futuro de la cultura y las industrias culturales, la Red de Alfabetización del Futuro, así como el programa Los futuros de la educación y las recomendaciones mundiales sobre la Ciencia Abierta y la ética de la Inteligencia Artificial. Se trata de cuestiones importantes en las que la UNESCO empezó a trabajar mucho antes de que la pandemia las pusiera en el centro de atención.

 

La UNESCO invita a los medios de comunicación y a los líderes de opinión a compartir la campaña "La nueva normalidad", creada por la agencia DDB de París, disponible a partir del 25 de junio de 2020.


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miércoles, 9 de septiembre de 2020

¿Nueva normalidad?... Yo, muy bien, gracias, y ¿usted cómo está? No hay ninguna nueva normalidad. La nueva normalidad es el misterio de la Santísima Trinidad laico, pero que a diferencia de la Santísima Trinidad que no la entiende ni el que la inventó, porque sus componentes: El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo son tres misterios que hay que esperar a ver si Dios lo entiende y nos lo explica a los demás, a los que somos cortitos. En cambio el misterio de la Nueva normalidad si puede ser entendido, porque las tres partes que lo componen: la estructura económica; la estructura política y la estructura económica no tienen nada de misteriosas y por ello pueden ser entendidas. Y entendidas estas tres partes se puede ya comprender el verdadero Dios entero y verdadero que es el modo de producción capitalista, ante el cual se inclina y queda sometido cualquier otro Dios entero verdadero, único y demás. Podemos decir entonces, que la Nueva Normalidad son las condiciones de vida que nos imponen la economía, el modo de producción capitalista, a raíz de la crisis de 2008 (que ni hemos superado ni vamos a superar dentro de los parámetros capitalistas, como se viene poniendo en evidencia desde 2008: empeoramiento paulatino de las condiciones de vida para cada vez más personas), por lo tanto, no representa ninguna novedad, si se tiene en cuenta que esa denominación lo único que encierra es la alienación social y personal impuesta por el capitalismo que ahora se intensifica, y que al intensificarse se intensifica y se amplía simultáneamente el empeoramiento de las condiciones de vida para cada vez más gente. A mí esto me gustaría poderlo escribir con letras mayúsculas para que se pudiera ver mejor, pero más claro yo ya no soy capaz de decirlo. El burro es un ser casi perfecto porque únicamente tropieza dos veces con la misma piedra, y el gato, que para el caso viene a ser mucho más avispado que un lince, como una vez lo escaldaron con agua caliente, ahora huye incluso del agua fría, con lo que pone de manifiesto su portentosa agilidad mental. Pues, por nuestro bien, por lo menos para el bien de los trabajadores, tenemos que empezar a huir de cualquier líder más que el gato del agua fría. Y el procedimiento no es demasiado difícil ni complejo, con que nos empecemos a hacer preguntitas para intentar encontrar respuesta ya es suficiente. ¿Que no se encuentra la respuesta a la primera? ¿Y, qué?, si no entramos la respuesta de forma inmediata. Ya la encontraremos. Queridos, que Zamora no se hizo en una hora. Y el sartenazo que nos van a plantar en mitad de la cara y parte de los riñones con la “Nueva normalidad” no es cosa mía. Así, que: ¡miau!, y pies para que os quiero.

 

¿Qué significa la “Nueva normalidad”?: El análisis de tres académicos sobre cómo será la vida en sociedad post pandemia

Los especialistas en Ciencias Sociales y filosofía Eduardo Rinesi, Diego Singer y Natalia Romé reflexionan sobre las relaciones con los otros y la organización de la vida en el futuro

https://www.infobae.com/cultura/2020/07/06/que-significa-la-nueva-normalidad-el-analisis-de-tres-academicos-sobre-como-sera-la-vida-en-sociedad-post-pandemia/

6 de Julio de 2020


Eduardo Rinesi, Diego Singer y Natalia Romé (Youtube)

A medida que la crisis sanitaria motoriza la gestión de otros modos de vinculación, con barbijos y distancia social, y lleva a imaginar lo que muchos han llamado “nueva normalidad”, los especialistas en Ciencias Sociales Eduardo RinesiDiego Singer y Natalia Romé trazan algunas ideas sobre las relaciones con otros y la organización de la vida en un futuro cercano, no tanto como resultado de la pandemia sino por lo que ella mostró: la fragilidad humana, en un mundo peligrosamente desigual.

En estos días circula el concepto de nueva normalidad como un intento por ordenar una posible forma de habitar la vida en sociedad y para el filósofo Diego Singer se trata de una idea “muy sugestiva” porque “a pesar de su intención conservadora, pone en evidencia la capacidad de transformación que alberga toda comunidad”. Pero ¿qué implica este concepto y qué alcances puede tener también para pensar la manera de vincularnos con el otro?

“Se nos está diciendo -continúa Singer- que vamos a tener que adaptarnos a una serie de medidas de higiene y eso incluye renunciar a costumbres muy arraigadas, como compartir mates o saludarnos con besos y abrazos. Se espera que ese cambio ocurra ordenadamente, que nuestros cuerpos obedezcan, que se acostumbren, que la distancia haga cuerpo. Esa capacidad para transformar el conjunto de hábitos corporales que somos es más fundamental de lo que creemos”.

¿Por qué? Porque para el autor de Políticas del discurso “nuestras ideas o convicciones muchas veces no son más que resultados de determinado tipo de comportamientos. ¿Qué sucedería si en lugar de adaptarnos pasivamente, esa potencia de transformación pudiera crear otras normalidades y otras formas de resistir a las normas imperantes?”, se pregunta.

Para Rinesi, “cuando se habla de nueva normalidad se hace alusión a lo que va a pasar cuando esto alcance su famoso pico o baje y volvamos a salir, la pregunta es qué tanto de normalidad vendrá después de esta anormalidad tan grande” y afirma que “la pandemia no tiene nada de normalidad, nuestras vidas están totalmente alteradas”.

En ese escenario, el autor de libros como Buenos Aires salvaje o Las máscaras de Jano destaca que una idea “bastante extendida” a raíz de esta crisis sanitaria es que “deberemos tener un Estado mucho más presente en nuestras vidas que lo que formaba parte del sentido común antes de esta situación de emergencia” pero “la demanda de Estado no nació en la Argentina con esta pandemia, ni por parte de los sectores más desprotegidos ni por parte de los sectores sociales más ricos que vienen demandando Estado desde el comienzo de los tiempos”

Al Estado, argumenta Rinesi, “lo demandaron para hacer la campaña del desierto, para sostener sus industrias sin invertir un peso, lo demandan hoy para que rescaten sus empresas”.

Por lo tanto, remarca que “decir que la nueva normalidad será con más Estado es meternos en una zona de mucha discusión porque la cuestión es al servicio de los intereses de qué sectores sociales debe estar” y se anima a plantear que ese Estado tiene que estar “a la altura de la aparición en la escena mundial de la comprensión de que el problema que aparece con la pandemia excede los límites de los Estados nacionales porque tienen que ver con la estructura económica misma del mundo”.

“Necesitamos un tipo de Estado organizado en función de la necesidad de atender problemas que los exceden y requieren la construcción de una opinión pública mundial capaz de intervenir en estas discusiones que, de otro modo, tienen a gran parte de la sociedad como espectadora de decisiones que toman unos pocos”, indica el exrector de la Universidad de General Sarmiento.

Natalia Romé (Youtube)

¿Cuánto de nuevo nos plantea este escenario? ¿Cómo nos adaptamos a él? Para Natalia Romé, Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires, “pareciera que sostener esa ‘normalidad’ del aquí y el ‘ahora’ es mucho más urgente y factible, antes de imaginar una suspensión o un corte en el presente”.

“Nos contamos que se debe a la ‘excepcionalidad’ de la pandemia, pero creo que esa ‘decisión’ de no imaginar el futuro, de no pensar las consecuencias de muchas decisiones que hoy tomamos no difiere de aquella que hace posible que los pueblos acepten endeudamientos impagables y condenatorios, a cien años. Creo que es una marca de nuestra época y que la ‘excepcionalidad’ de la pandemia es demasiado normal y encuentra las respuestas menos excepcionales todavía”, reflexiona.

En esa línea, la autora de Semiosis y subjetividad sostiene que “eso que llamamos neoliberalismo ha reconfigurado las fronteras entre normalidad y excepción, al hacer de la crisis una nueva forma de normalización”.

 

¿De qué manera? A través de “la instrumentación del shock económico y financiero y del terror político que se han instalado de modo permanente, al punto de que la ‘normalidad’ misma toma la forma de una suerte de economía de la crisis, un ‘saber hacer’ en la incertidumbre y una tendencial pérdida de la capacidad de asombro”.

“Si una ‘novedad’ cabe esperar en este marco es la de la decepcionante y nada épica normalización del apocalipsis. Más todavía, podría pensarse que el apocalipsis, con todo lo que tiene de escenográfica interrupción, funciona como una especie de la fantasía social dominante. Es como si, de alguna manera estuviéramos todos esperando un apocalipsis que no llega, y en el ‘mientras tanto’, nos vamos acostumbrando a una barbarización de nuestra cultura, de nuestras formas de vida que son en sí mismas bastante insoportables”, reafirma.

Fuente: Télam

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Muy malas noticias para trabajadores; pequeños ahorradores; pequeños y medianos empresarios no ligados a los grandes capitales y clases sociales menos pudientes, gracias al engaño-trabajo bien hecho del trio gobernante: Jefatura PSOE-Jefatura UP-Subcionantes de los dineros públicos que componen la mayor caterva de depredadores sociales formada por los que unos llaman grandes empresarios, y otros, como por ejemplo yo, llamamos grandes ladrones. Día que pase en el que los trabajadores estemos esperando que las soluciones a nuestros problemas, cataplun, plin, plan, caigas solas, día perdido y día más cercano al pedo final, porque el camino que llevamos es el del pedo.

 

La burguesía española contenta con el trabajo de Sánchez


Diario octubre / 08.09.2020  

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Los presidentes de los principales bancos y las grandes empresas del IBEX como el Banco Santander, Telefónica, Iberdrola o el BBVA han vuelto a dejar constancia de su acuerdo con la política que propone el gobierno de Sánchez y han elogiado sus medidas durante la pandemia. Esta vez ha sido en el pleno de la Cámara de España, un organismo patronal representativo de sus intereses. El Mundo, fiel portavoz periodístico de las grandes poderes económicos, así lo expone en un crónica harto elocuente. Lean y juzguen.

Botín, Galán, Pallete y Torres elogian medidas del Gobierno y Calviño, encantada: «Es un placer escucharos»

La presidenta del Santander afirma que está de acuerdo «al 100%» con lo que dijo Sánchez el lunes. «El debate es cómo hacerlo».

Los presidentes de grandes empresas del Ibex continúan haciendo guiños al Gobierno tras el teórico giro a la moderación efectuado por el presidente, Pedro Sánchez. Los presidentes del Banco Santander, Ana Botín, de Telefónica, José María Álvarez Pallete, de Iberdrola, Ignacio Galán o de BBVA, Carlos Torres, han coincidido con la necesidad de pactos como asegura ahora Sánchez y han elogiado medidas del Gobierno durante la crisis. Así lo han hecho durante el pleno extraordinario de la Cámara de España presidido por José Luis Bonet, que ha pedido también «altura de miras» a la clase política. Lo ha clausurado la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, que también ha piropeado a los dirigentes del Ibex y se ha mostrado encantada con sus intervenciones: «Es un placer escuchar cómo todos los oradores ponen en valor la reacción del Gobierno». También ella, lejos de criticar a la banca como han hecho otros miembros del Ejecutivo en el pasado, ha calificado de «excelente» su actuación en la crisis y ha asegurado que España goza de «un sistema financiero sólido».

Botín ha dado un nuevo espaldarazo a los principios que expuso el presidente del Gobierno sobre la necesidad de unidad y de transformación de la economía española. «Estoy al 100% con lo que dijo el lunes el presidente. El debate es cómo hacerlo», ha afirmado en un coloquio durante el pleno extraordinario de la Cámara de España. La banquera asegura que pocos pueden estar en desacuerdo con los principios expuestos por Sánchez sobre la necesidad de pactos y aprovechar la crisis para lograr una economía más energéticamente sostenible, más digital, inclusiva y más feminista, pero cree que hay que «trabajar» en conseguirlo.

También ha elogiado algunas medidas del Gobierno: «Los ERTE y las líneas ICO han funcionado fenomenal». Torres ha afirmado lo mismo y el presidente de Iberdrola ha respaldado los planes de transición energética de la vicepresidenta cuarta, Teresa Ribera. Pallete ha dado su apoyo a la agenda digital del Gobierno, pero ha aconsejado que sea objeto de pacto.

Torres ha incidido, no obstante, en la necesidad de «generar confianza para atraer inversión» y todos en general han pedido a Calviño más colaboración público privada para impulsar los retos de transformación económica del país. También más celeridad. Galán y Pallete han llamado a implantar con más rapidez la agenda de transición energética y digital. «Si no corremos, otros correrán», ha advertido el presidente de Iberdrola.

El presidente de Telefónica ha aprovechado además para reclamar cambio en las reglas de juego, porque dice estar compitiendo en desigualdad de condiciones con los grandes gigantes tecnológicos mundiales: «Si no se les regula a ellos, desrregúlenme a mí».

Botín y Torres han resaltado el papel «esencial» de la banca y en la necesidad de optimizar las inversiones del fondo europeo, para que tengan «efecto multiplicador».

El presidente de Indra, Fernando Abril-Martorell, ha apoyado la agenda digital de Calviño, pero ha sido más frío que otros intervinientes reclamando «un diagnóstico técnico y menos ideológico». En su opinión, la digitalización, la flexibilidad laboral y el aumento de la productividad son esenciales para que la economía española sea competitiva. «Si no, acabaremos compitiendo como tantas veces en nuestra historia con salarios bajos». Ha defendido implícitamente la reforma laboral pidiendo «un entorno laboral con mayor flexibilidad, con más libertad de negociación y herramientas para adaptar con agilidad las condiciones de trabajo (número de empleos, horas trabajadas, teletrabajo, etc.) a la actividad real de cada sector y empresa, con pleno respeto de todos los derechos y garantías».

Calviño no ha mencionado, al igual que Sánchez el lunes, ningún plan de derogar la reforma laboral ni de subir impuestos. Ha afirmado que «la economía española ha empezado a reactivarse». Ha puesto como ejemplo que «desde abril la afiliación media mensual ha subido en 333.000 personas», corrigiendo el extraño dato que dio el lunes de que había subido en 352.000 sólo entre julio y agosto.

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martes, 8 de septiembre de 2020

La urgente necesidad de la crítica en Podemos, como requisito previo necesariamente obligatorio para la reconstrucción de los Círculos desde la base

 

La teoría del «precariado» y el «rol revolucionario» del «lumpen» según Podemos…

 

 


DIARIO OCTUBRE / 08.09.2020

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«Entre las teorías socio-económicas que se manejan en Podemos, está la famosa teoría del «precariado», la cual trata de negar en nuestra época la existencia del proletariado como clase social, con las evidentes consecuencias político-ideológicas que se derivarían de dicho hecho tan transcendental. Esto no es casual.

Unos han intentado negar la existencia del proletariado como clase:

«Si los revisionistas e ideólogos modernos de la burguesía cambian el nombre del proletariado, no es sin un propósito determinado. No se trata aquí de una cuestión de mera denominación, sino de la negación de la imperiosa necesidad de derrocar las relaciones sociales mediante la revolución, mediante la violencia. Los revisionistas son conscientes de que si hablamos del proletariado, cuando este último, bajo el capitalismo, solo posee la fuerza de sus brazos, lógicamente se deduciría que debe luchar contra sus explotadores y sus opresores, que debe romper sus cadenas. Es precisamente esta lucha, dirigida a la destrucción completa del antiguo poder del capital, lo que aterroriza a la burguesía. Al negar la existencia del proletariado como la principal fuerza revolucionaria de la sociedad y el sepulturero del capitalismo, los revisionistas también quieren allanar el camino para otras tesis antimarxistas. Mientras no haya proletariado tampoco puede haber dictadura del proletariado. Sobre este problema clave de la teoría del socialismo científico, de hecho, todos en el campo revisionista están alineados en las mismas posiciones». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

Otros tratan de vender las ventajas del capitalismo, dando a entender que con la diversificación del ocio, los inventos y mejoras técnicas que facilitan las condiciones de vida respecto a épocas anteriores, se debe suprimir definitivamente toda lucha de clases:

«Hoy los revisionistas modernos, como Georges Marchais, Enrico Berlinguer, Santiago Carrillo y compañía, rechazan estas concepciones científicas de Marx. Actualmente, dicen ellos, ha dejado de existir el proceso de la pauperización relativa y absoluta del proletariado, debido al desarrollo de la revolución técnico-científica y a las conquistas que los obreros han logrado a través de las reformas. Quieren decir a los proletarios que con las limosnas que les da el capitalismo pueden cubrir todas sus exigencias y necesidades, y por lo tanto no tienen por qué lanzarse a la revolución. (…) En los Estados capitalistas el proletariado, no obstante de vestir ropas de nailon, producidas por la sociedad de consumo, de hecho sigue siendo proletariado. (…) Su objetivo es alejar al proletariado de la lucha de clase contra el capitalismo, tratando de centrar su atención en las «ventajas» de la «sociedad de consumo». (…) Su preocupación casi exclusiva serían las cuestiones de la religión, la familia, la mujer, el televisor, el coche, etc., que, según ellos, han hecho que el problema de la explotación económica haya dejado de ser el problema básico de la lucha de clases y de la revolución. Todo esto se hace para echar agua al vino, para alejar a las masas trabajadoras de su lucha por el derrocamiento del orden burgués». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Usando la demagogia barata, se lanza el discurso de «los de arriba contra los de abajo», pero a la vez se habla de colaborar con los «empresarios responsables y patrióticos y se condenan a los «empresarios irresponsables y antipatrióticos» que no quieren apoyar la «regeneración democrática»:

Con sus tesis de la «extinción de la lucha de clases» como consecuencia de los «cambios esenciales» que supuestamente habría sufrido la sociedad capitalista gracias al desarrollo de las fuerzas productivas, de la revolución técnico-científica, de la «reestructuración del capitalismo», etc.; con sus prédicas acerca de la necesidad de establecer una amplia colaboración de clases, dado que ahora, en el socialismo están supuestamente interesadas no sólo la clase obrera y las masas trabajadoras, sino también casi todas las capas de la burguesía a excepción de un pequeño grupo de monopolistas». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Pero este discurso vacuo les hace inútiles para los intereses de los trabajadores:

«En una incoherencia y contradicción profundas. Prácticamente ya no están en condiciones de explicar ninguna de las contradicciones actuales del mundo capitalista, ni de dar respuesta a los problemas que emanan de ellas. Es cierto que hablan de fenómenos tales como «crisis», «desempleo», «degradación y degeneración» de la sociedad burguesa, pero no pasan de las constataciones generales que nadie niega, ni siquiera la propia burguesía. De manera consciente, tratan de velar la causa de estos fenómenos, la feroz explotación capitalista, y no mostrar que ésta puede desaparecer sólo por medio de la revolución, derrumbando las viejas relaciones que mantienen en pie el sistema de opresión capitalista». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Ha sido el petulante intelectual: Juan Carlos Monedero, una figura altamente sacralizada dentro de Podemos, uno de los principales difusores de la tesis del «precariado». Pero cuando Monedero intenta explicarnos que sería este «precariado», no especifica nada concreto y visible, sino que dibuja vagamente los rasgos típicos de cualquier capa social en un país en crisis:

«El precariado, dice Standing, hace referencia a una nueva clase social en formación que, si bien aún no sería una «clase para sí» –es decir, que se reconoce y lucha por sus intereses propios–, tiene ya una serie de rasgos propios que nos invita a entenderla como una entidad que promete una acción colectiva propia. El precariado vive en una flexibilidad laboral no siempre querida, en la eventualidad y temporalidad y con una constante sensación de llevar una existencia de baja calidad. No serían los proletarios tradicionales ni las clases medias sobreexplotadas. Tampoco una «subclase» ni «la capa inferior de la clase obrera». Quiere buena parte de las seguridades de los obreros tradicionales pero no quiere una vida laboral como la de sus padres o abuelos. Sus incertidumbres y sus inseguridades son peculiares. Carentes de memoria y consumistas, parecen pijos a ojos de los mayores, a quienes ellos ven como dinosaurios privilegiados. (…) Aunque los sindicatos no terminen de entenderlo, el precariado existe y tiene rasgos propios, aunque sólo fuera porque lee de una manera diferente su realidad. Son gente formada, a la que le prometieron –en la escuela, en la universidad, en la televisión, en los anuncios, en el ejemplo de los que tienen suerte– un mundo divertido, cómodo y creativo que nunca llega. Son los que han visto cómo la escalera por la que subían ha sido pateada por los que llegaron antes. Pero no parecen tener todavía prisa –como sí la tuvo la clase obrera desde finales del XIX–. Son gente con cierta red familiar –que se sostiene crecientemente con los abuelos pero que también está precarizándose–, con una formación que les permite soñar con un futuro laboral luminoso –cosa que no haría un proletario tradicional, condenado a un realismo inclemente–, son mujeres y jóvenes –en sociedades donde las mujeres están luchando por lograr un espacio de igualdad y diferencia, y donde existe un aumento de la esperanza de vida que alarga la juventud hasta los cuarenta–, son receptivos a los mensajes de rebeldía e inconformismo heredados del 68, son urbanitas –resultado del éxodo del campo a la ciudad desde los años 60 del siglo XX– y, por tanto, sujetos a la condición paradójica de estar profundamente conectados a las redes, al tiempo que desconectados del mundo real». (Juan Carlos Monedero; «Precariado», o la frustración en el capitalismo del deseo, 13 de septiembre de 2013)

Y en una conclusión donde parece estar describiendo a su futuro público de electores, concluía sobre el «precariado»:

«¿Puede convertirse en voluntad política de cambio? No es sencillo. A día de hoy, el precariado opta más por la teatralidad de la protesta –que suma más gente que la apelación tradicional de izquierda y derecha– pero que lo más que llega es a desconcertar al Estado, no a emplazarlo. (…) Pensar revolucionariamente al precariado sin cambiar el capitalismo es un exceso. Un precariado que, de momento, lo que quiere es mejorar sus condiciones de vida». (Juan Carlos Monedero; «Precariado», o la frustración en el capitalismo del deseo, 13 de septiembre de 2013)

Bajo los auspicios de la teoría del «precariado» se trató de difuminar al proletariado como clase dentro de una masa amorfa donde se mezclarían diversas clases y capas de la población, como si todos: clase obrera, pequeños propietarios, intelectuales, juventud, tuvieran exactamente los mismos intereses en todos y cada uno de los campos; y poniendo por delante por supuesto, no la lucha contra el capital sino la lucha contra la precariedad, una política destinada pues, a aliviar los males del capitalismo, a suavizarlo apelando al término «masa», «pueblo», «nación», como acostumbran los reformistas.

«Luego sigue la escuela humanitaria, que toma a pecho el lado malo de las relaciones de producción actuales. Para su tranquilidad de conciencia, se esfuerza en paliar todo lo posible los contrastes reales; deplora sinceramente las penalidades del proletariado y la desenfrenada competencia entre los mismos burgueses; aconseja a los obreros que sean sobrios, trabajen bien y tengan pocos hijos, recomienda a los burgueses que moderen su ardor en la producción. Toda la teoría de esta escuela se basa en distinciones interminables entre la teoría y la práctica, entre principios y resultados, entre la idea y su aplicación, entre el contenido y la forma, entre la esencia y la realidad, entre el derecho y el hecho, entre el lado bueno y el malo.

La escuela filantrópica es la escuela humanitaria perfeccionada. Niega la necesidad del antagonismo; quiere convertir a todos los hombres en burgueses; quiere realizar la teoría en tanto que se distinga de la práctica y no contenga antagonismo. Ni qué decir tiene que en la teoría es fácil hacer abstracción de las contradicciones que se encuentran a cada paso en la realidad. Esta teoría equivaldría entonces a la realidad idealizada. Por consiguiente, los filántropos quieren conservar las categorías que expresan las relaciones burguesas, pero sin el antagonismo que es su esencia y que les es inseparable. Creen que combaten firmemente la práctica burguesa, pero son más burgueses que nadie». (Karl Marx; Miseria de la Filosofía, 1847)

Para 2014, el discurso de Podemos era ya: si la gente no está preparada para un cambio, por tanto no hay que explicarles algo demasiado complejo, sino que simplemente habrá que rebajar el nivel del programa, aunque eso suponga maleducar a las masas, o ir detrás de los elementos sin conciencia. «¡Aquí uno está para hacer política, no para ser puros señores! ¡Superemos los bonitos sueños de juventud!».

Pero vayamos a lo fundamental, ¿existe una desproletización? Rescatemos los extractos más interesantes de un artículo escrito por un colaborador ocasional de este medio, sobre los intentos de negar la existencia de la clase obrera:

«Tomemos por sentado el hecho de que «clase obrera» es un término sinónimo de «proletariado». Esta clase, incluso en las definiciones de Marx y Engels –que murieron antes de la época de la terciarización, cuando aún la clase obrera era una clase fundamentalmente situada en el sector secundario de la economía–, no tiene por qué estar atada a un sector dado de la economía. (…) ¿Dónde encontramos una clase social de asalariados no cualificados que, en el proceso de trabajo, no ponen en uso medios de producción propios a excepción de su fuerza de trabajo? En el sector servicios, la industria y la agricultura/pesca. Aquélla imagen arcaica de varones con boinas y tirantes cubriendo ropajes desarrapados saliendo llenos de hollín de una humeante fábrica situada en el centro urbano es hoy más una leyenda que una realidad. Quienes alzan el grito en el cielo: «¡no existe el proletariado!» lo hacen, en realidad, porque son incapaces de sacarse de entre las sienes semejante imagen anticuada que, creen, hace justicia al término por su antigüedad. (…) Se ha hablado de terciarización, y esto parece llevar a conclusiones acerca del supuesto «post-industrialismo» –cuando el output total de productos industriales es, hoy, mayor que nunca– y de «desproletarización». De ahí la conclusión: «la clase obrera ha perdido protagonismo». Pero si ya hemos procurado demostrar, en el menor número de líneas posibles, que el proletariado no es una clase meramente industrial, ¿por qué debería llevar la terciarización a su pérdida de protagonismo, cuando el proletariado está presente también en el sector servicios? Lo que cabe demostrar es que el proletariado, hoy transectorial, sigue en pie de lucha como antes, aunque en un contexto temporal más desarrollado. Una simple sucesión de noticias sobre huelgas debería bastar para arrancarnos la idea de que «la clase obrera ha perdido protagonismo». El problema real es, sin embargo, más profundo. Debido a las nuevas prácticas industriales la división espacial de los obreros es mayor que antes. En lugar de que se concentren cientos en una decena de lugares, se concentran decenas en cientos de lugares, por así decir. En esta situación se hace más difícil programar la lucha de la clase obrera, puesto que se presupone una agitación multifacética en muchos espacios a la vez con el fin de compenetrar sus acciones en torno a unos intereses vitales, de clase, comunes. La separación entre los proletarios ha dañado, asimismo, su conciencia de clase –pese a que en los períodos de crisis esta vuelve a ponerse en marcha como nunca–. La conclusión no es que «faltan proletarios», sino que faltan medios para organizarlos: la crisis ideológica del movimiento obrero, a la que contribuye gente como Antonio Negri, ha hecho de los revolucionarios, en su mayoría, un conjunto de jóvenes ilustrados sin capacidad práctica de acción, incapaces de fundirse con las masas y ayudar a su organización común por un objetivo común. El problema hoy no está en las condiciones objetivas para la revolución, sino en sus condiciones subjetivas». (Lev W.; La crítica a Antonio Negri y su teoría de la multitud, 2019)

Llegando a un punto de rizar el rizo, otro defensor de la teoría del precariado, Pablo Iglesias, tras hacer unas declaraciones donde parecía condenar al lumpen contando un caso personal donde se sufría el acoso y robo de estos elementos. Pero esto no nos interesa ahora. Pocos días después, debido a que las declaraciones causaron descontento entre sus filas y simpatizantes, rectificó sus palabras; ahora venía a decir que él como profesor ya recomendaba a sus alumnos las teorías que hablaban de reconocer el rol infravalorado del revolucionario lumpemproletariado (sic):

«Cualquiera que haya asistido a mis cursos en la facultad me habrá escuchado referirme, cuando explico el colonialismo, a los análisis de Frantz Fanon que ponía el acento sobre la incapacidad de la izquierda europea para entender el papel revolucionario que el lumpemproletariado tenía en el tercer mundo, frente al papel contrarrevolucionario de la minúsculas clases trabajadoras asociadas a las burguesías importadoras. Lo cierto es que, al final, no voy ni a poder excusarme en Marx». (Pablo Iglesias Turrión; Lúmpenes y gentuza, 2014)

Como sabemos se ha demostrado con las encuestas y votos electorales, Podemos no ha logrado desde 2014 asegurarse una influencia seria ni entre el proletariado ni entre el lumpenproletariado. Esta claro que la cúpula de intelectuales de Podemos está muy aislada de la realidad como para entender cómo piensa uno y otro grupo. Lo que sucedió es que simplemente, en ese momento Pablo Iglesias temía perder la imagen de «partido de la calle» si se atrevía a negar la herencia y mitos de algunos grupos de «izquierda» sobre el carácter revolucionario del lumpen, por lo tanto, prefería condenar el marxismo que al resto de grupos, ya de los segundos cree que puede obtener algo de simpatía y votos para Podemos. Sin duda, una maniobra defendible desde el pragmatismo.

Aunque sea de forma demagógica, alentar el lumpenismo en una época en que ya de por sí la burguesía hace todo lo posible por inculcar tal cultura degenerada entre los trabajadores, y sobre todo, entre la juventud, debería ser considerado no solo amoral, sino casi criminal desde el punto de vista proletario. Véase el capítulo: «Reflexiones sobre «cultura lumpen» y su rol en la sociedad capitalista y en las organizaciones revisionistas» de 2017.

Esto demuestra que gran parte del revisionismo, esté más a la izquierda o a la derecha, tiene estas tendencias oportunistas de rehabilitar la figura del lumpen e incluso imitarla como si fuese un modelo a seguir. Aunque no menos cierto es, que dependiendo del público que les escuche, estos líderes dicen una cosa u otra, pero insistimos, eso son cuestiones populistas que traería otro debate de fondo sobre cual es la postura real del grupo político.

Para quién no este familiarizado con este término, le recordamos:

«El lumpemproletariado también llamado subproletariado es la población obrera situada socialmente por debajo del proletariado y fuera de los procesos de producción, y socialmente marginados desde el punto de vista de su realidad político-económica. Supone un ejército industrial de reserva creado por el capitalismo e íntimamente ligado a la pauperización de la población; crece directamente proporcional a la concentración de capitales; o lo que es lo mismo, lo que en un polo es acumulación de riqueza, en el polo contrario, significa acumulación de miseria, de ignorancia, degradación moral, etc. Este margen funcionará como elemento indispensable para el sistema, para evitar el colapso del sistema, pues estos «obreros» al verse incapaces de vender su fuerza de trabajo son empujados a aceptar condiciones laborales que en otras condiciones no aceptarían, convirtiéndose de facto en enemigos de su clase y de sus propios intereses, cuando dedicándose a trabajos moralmente repudiables para sobrevivir como son los sicarios, rateros, estafadores, matones, timadores, traficantes, chivatos, dueños de burdeles, etc. En tanto no son prescindibles o una secuela indeseada como el sistema hace suponer, sino una pieza fundamental en el engranaje funcional del sistema productivo capitalista y de hecho son los que permite mantener las relaciones sociales inamovibles. La marginalidad es consustancial a la sociedad capitalista. Los hechos anteriores aunado a la alienación de este sector social mediante la cultura, la caridad, la beneficencia, los servicios sociales, etc; hacen que el lumpemproletariado adolezca de conciencia de clases, en tanto vulnerable a los dictados del sistema, y es esa la razón de que los vemos defendiendo el sistema económico que les explota y posicionados en contra del proletariado. Debe de comprenderse que este sector no se caracteriza por su inadaptación como se cree comúnmente, sino por lo contrario, una adaptación absoluta al sistema que le hace aceptar las contradicciones existentes como inherentes a la condición humana». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

Esto significa, como ya expresamos, que el revisionismo, suele tomar una postura liberal, cuando no justificadora del lumpenproletariado como se acaba de demostrar:

«Estos ideólogos hacen verdaderos marabarismos con el tema de la alienación y lo justifican todo en base a ello para dar carpetazo final al tema. Esto que dicen es cierto: son productos del propio sistema y sus deficiencias, son sujetos alienados, hemos hablado infinidad de veces de la presión ideológico-cultural que se ejerce desde la superestructura sobre los sujetos sociales, pero cuando se exponen los errores de estos elementos y persisten sus errores –sobre todo cuando existe una vanguardia organizada– no hay compasión posible con ellos, es imposible mirar hacia otro lado –y hacerlos en periodos de desorganización y falta de clarividencia ideológica es más peligroso aún–; insistir en un trato amigable, aparcar las diferencias y confiar en una reeducación futura –incluso de sujetos abiertamente recalcitrantes– no deja de ser una idea-excusa liberal del todo estúpida, que se acerca más a una premisa cristiana de ejercer el perdón automático sin rencor ni análisis alguno, que a otra cosa, dichos elementos que no quieren o pueden rectificar son un claro obstáculo para el progreso, ¿quién si no los comunistas deben analizar en profundidad y criticar estas actitudes que perjudican la causa? ¿Se lo dejamos a los liberales burgueses y sus intelectuales para que creen teorías como que todo el proletariado ha degenerado en lumpemproletariado o que el comunismo es igual a ejercer el viejo terrorismo individualista o de un pequeño grupo conspirativo? Además para evidenciar la falsedad de esta teoría que justifica estos actos solo hay que mirar una vez más el rastro de la historia, observar que dentro de las experiencias históricas donde se ha puesto en pie una sociedad socialista, creándose condiciones económicas propicias para que el sujeto pudiera desarrollar en gran medida sus habilidades físicas y mentales, incluyendo una oportunidad no solo de redimirse sino de vivir dignamente, siempre ha habido y habrá elementos que han rechazado tomar este camino de reinsertarse-reeducarse, y han preferido seguir con su modo de pensar y actuar contra el sistema socialista, casualmente han acabado siendo parte de las filas de la contrarrevolución por su indisciplina, individualismo, egolatría, falta de autocrítica y de escrúpulos. Debe concluirse que por supuesto las condiciones materiales tienen el peso decisivo que dan luz a estos fenómenos, en eso hemos insistido siempre, pero no olvidemos la personalidad de cada sujeto y el nivel de fuerza de voluntad de cada uno para autotransformarse, ya que no somos elementos pasivos. No olvidemos que en una futura sociedad socialista, el espíritu liberal e individualista, el afán autojustificador no le va a valer a nadie de excusa para causar un perjuicio al bien colectivo ni la propiedad común, no servirá para estar por encima de las leyes populares». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

Y como hemos expresado en otras ocasiones, la teoría del precariado y la idea de adular al lumpen, beben directamente de la famosa Escuela de Frankfurt, la cual:

«Niega al proletariado como clase ascendente de la historia, como clase que debe hegemonizar la superación del capitalismo. Clamaban que a causa de los medios masivos de información la alienación existente entre el proletariado en los países de la «sociedad de consumo» era enorme, que se había aburguesado, no pudiendo ser ya el sujeto determinante, transformador. Así algunos autores finalizaron calificando que la intelectualidad o incluso al lumpen proletariado como vanguardia, como capa social que cumplirían las veces de «clase determinante o ascendente», una completa aberración teórica por varias razones.

1) Gran parte de la intelectualidad en el capitalismo no puede sobrevivir sin prestar servicio a disposición de quién le paga: la burguesía; además la intelectualidad es una capa social que procede de varias clases sociales, gran parte de ella sale de las capas acomodadas, sus miembros están muy alejados del peso del tipo de trabajo físico, por lo que corre el riesgo de alejarse del proletariado sino asimila su teoría y mantiene lazos cercanos con él.

2) El lumpen por lo general es un elemento oportunista carente de todo principio ideológico y moral, es el esquirol y matón por excelencia, sobrevive gracias a cumplir los servicios de la burguesía, reúne en él los peores vicios de la sociedad burguesa, de hecho esta última se vale de su modo de pensar y actuar para hacer degenerar a los trabajadores, en especial a los jóvenes, propagando la cultura lumpen en los medios de comunicación como modelo a seguir para desactivar el movimiento proletario revolucionario.

3) La clase obrera es la única clase que por su lugar en la producción asegura su reproducción conforme el capitalismo se expande, no se produce su descomposición como ocurre con otras capas como la pequeña burguesía, su carencia de cualquier medio de producción y su concentración en zonas de trabajo hace proclive a su agrupamiento y solidaridad entre sus miembros, el rol que ocupa en la producción le da una posición decisiva, suponiendo el mayor peligro para la burguesía en caso de que decida levantarse, la condición de desposeída de toda propiedad hace que a diferencia de otras viejas clases de la historia que pugnaban por el poder, la clase obrera no necesita tomar el poder para asegurar su poder y propiedad, sino para liberar al ser humano de la explotación del hombre por el hombre, eso sumado a que es la única clase social que cuenta con una doctrina científica como es el marxismo-leninismo, hace que la clase obrera sea la clase de vanguardia para destruir al capitalismo sin discusión.

4) La alienación no es un fenómeno exclusivo de la sociedad capitalista, ya estaba presente en el feudalismo y en otros sistemas, solo que los medios por los que ejercer esta alienación son diferentes, la clase obrera puede repeler esta alienación si se agrupa, difunde su doctrina, analiza y expone las causas de los problemas candentes y les propone dar solución por la vía revolucionaria.

Pese al bajo nivel de concienciación política en muchos lugares, a la burguesía le es muy difícil camuflar las contradicciones existentes en la sociedad de clases: un proletario sabe distinguir que él está desposeído de los medios de producción y que un burgués los posee.

a) Sabe de sobra que en caso de perder su puesto de trabajo depende de que otro burgués le requiera para poder trabajar, que ni siquiera con una formación laboral adecuada o una larga experiencia tiene garantizado el derecho al trabajo.

b) Es consciente que en las profesiones no se cobra acorde a su importancia, que él por ejemplo cobra un salario ridículo para el tiempo que trabaja y el esfuerzo que dedica y que otro de otra rama o incluso un superior cobra el triple.

c) Conoce de sobra que si comete una infracción la justicia no será la misma que para alguien adinerado.

d) Se da cuenta perfectamente que los políticos que están en el poder y se postulan para entrar en él, no son de su misma clase social.

e) La experiencia le dice que las crisis no las pagan los ricos ni siquiera cuando la han provocado por especulaciones y corruptelas manifiestas, que siempre terminan siendo pagadas por los trabajadores, etc.

Todo esto arrastra espontáneamente quiérase o no al proletariado hacia la lucha de clases, y los que toman concienciación, hacia inclinaciones anticapitalistas.

Otra cosa muy diferente es que a falta de un factor subjetivo como es la organización del proletariado y el estudio de su doctrina marxista-leninista y bajo la presión ideológica constante de la burguesía y sus agentes, no lleguen a buen puerto y el proletariado se desvíe.

Por todo esto, la llamada Escuela de Frankfurt tuvo una influencia brutal en los movimientos de mayo de 68, en la propia conformación del hippismo, del eurocomunismo y del postmodernismo. La «Escuela de Frankfurt» ha hecho las veces de «quinta columna» dentro del marxismo». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

Este es el punto de degeneración hasta donde han llegado los «marxistas» de Podemos». (Equipo de Bitácora (M-L)Las luchas de fracciones en Podemos y su pose ante las masas, 2017)

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