miércoles, 19 de agosto de 2020

El capitalismo norteamericano cree ahora que a Alemania se le está poniendo "cara" de Venezuela


Alemania sopesa llevar ante ONU amenazas de EEUU a Nord Stream 2

 Diario  Octubre /19.08.2020

Alemania dice que sopesa presentar una demanda ante la ONU por las amenazas de Estados Unidos contra el megaproyecto Nord Stream 2, liderado por Rusia.


Final del formulario
El presidente del Comité de Asuntos Económicos y Energía del Bundestag (Parlamento Federal), Klaus Ernst, indicó que Berlín está discutiendo medidas para hacer frente a las amenazas de EE.UU. contra la construcción de gasoducto Nord Stream 2, entre Rusia y Europa, y no descarta llevar el caso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y cortes internacionales.
“Una de las medidas que estamos discutiendo, interponer una demanda ante la ONU (…) y ante tribunales internacionales”, indicó Enst en una entrevista concedida a la cadena rusa RT en alemán, publicada el lunes.
El alto parlamentario alemán añadió que la injerencia de cualquier país, EE.UU. incluido, en los asuntos internos de otros países o prescribirles cómo resolver sus necesidades energéticas son “inaceptables”, “violan el derecho internacional” y “contradicen” los principios de cualquier “relación lógica”.
“Es una violación (al derecho internacional) amenazar la soberanía de un país, utilizando sanciones extraterritoriales. Al fin y al cabo, estas sanciones no se aplican a EE.UU., ellas preocupan a la Unión Europea (UE)”, afirmó el alto funcionario alemán, antes de mencionar que las sanciones afectan a cada una de las compañías que contribuyen al megaproyecto.
Las declaraciones del presidente del Comité de Asuntos Económicos y Energía del Bundestag se produjeron unas dos semanas después de que tres senadores republicanos estadounidenses, Ted Cruz, Tom Cotton y Ron Johnson, presentaran un documento para promover sanciones al puerto de la ciudad alemana de Sassnitz, que facilita tanto suministros como apoyo logístico para la construcción del gasoducto Nord Stream 2.
La construcción de este gasoducto, impulsada por una alianza de empresas de Rusia, Alemania, Austria, Francia y Países Bajos, fue suspendida en diciembre de 2019 después de que Washington amenazara con sanciones a la empresa suiza Allseas que realizaba las obras.
De los 1230 kilómetros de la tubería, faltan por construir actualmente menos de 160. El gasoducto con dos ramales tiene capacidad para transportar 55 000 millones de metros cúbicos de gas anuales.
Distintos analistas coinciden en que con el Nord Stream 2, Washington queda a un lado y pierde mayor espacio en la geopolítica.
*++


Pablo Iglesias e Irene Montero son dos personas, sean o no ministros, tengan tres hijos o ninguno, que durante casi cuatro meses están sufriendo acoso personal en el domicilio particular por motivos estrictamente ideológicos a manos de una presunta banda de delincuentes comunes, y eso es un delito. Y además, algunos de ellos están utilizando la bandera de España como si fuera un trapo en esas actuaciones presuntamente delictivas. El planteamiento de la cuestión es bien simple: ¿Por qué no han actuado ya ni el Ministerio Fiscal ni el Ministerio del Interior? ¿Qué razón péndulo geoestratégica estratosférica estatal ha impedido esa actuación del Ministerio Fiscal o del Ministerio del Interior?, porque la razón ha tenido que ser gordísima.



El hostigamiento a Iglesias y Montero, nuevo capítulo de la impunidad de la ultraderecha

  • Durante más de tres meses, grupos de ultraderechistas se concentran en las inmediaciones del domicilio particular
  • Yolanda Díaz, María Eugenia Rodríguez Palop, Juan Carlos Monedero, cargos públicos de IU... también han sufrido este tipo de acoso
  • Urbán: "La impunidad actual hace que puedan dar pasos más allá"
Sato Díaz
Cuartopoder.es
19.08.2020
Concentración instigada por la ultraderecha en el domicilio de Iglesias y Montero. / Twitter.com

Esta semana, el vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, y la ministra de Igualdad, Irene Montero, interrumpían sus vacaciones en Asturias. Se hospedaban en una casa familiar del diputado y secretario general del PCE, Enrique Santiago, en el municipio de Felgueras, en el valle del Lena. La ubicación del domicilio se difundió por redes sociales, animando a acudir a la misma a mostrar repulsa contra los dos integrantes del Gobierno. Pronto aparecieron las pintadas en las proximidades, insultos y las amenazas en las redes. Iglesias y Montero ponían fin a su estancia vacacional este lunes y regresaban a Madrid. Cuando llegaban a su domicilio, de nuevo, manifestantes en su puerta. Ayer, martes, otra vez.
Durante más de tres meses, grupos de ultraderechistas se concentran en las inmediaciones del domicilio particular del vicepresidente y la ministra. Los gritos se escuchan desde el interior de la casa, donde viven también sus tres hijos pequeños. A pesar de la constante presencia de agentes, esta no evita que se aproximen a la propiedad privada. Cargos públicos de Vox han animado al acoso en el entorno de la vivienda.
El pasado mes de julio, la jueza del Juzgado de Instrucción y Primera Instancia número 4 de Collado Villaba archivaba la querella que había interpuesto Montero contra Cristina Gómez Carvajal, edil de Vox en Galapagar, por coacciones y acoso diario tanto en las proximidades de su domicilio como en las redes sociales. La ministra de Igualdad recurría después ante la Audiencia Provincial de Madrid. La formación de Santiago Abascal anunció que iba a expedientar a la edil por sus comentarios en redes sociales.
En el mismo sentido, Iglesias se querellaba contra Miguel Ángel Frontera, uno de los instigadores de las protestas en su domicilio, por los delitos de coacciones, acoso, descubrimiento y revelación de secretos, desobediencia a la autoridad, alteración del orden público y contra los recursos naturales y el medio ambiente. Este individuo, según se recogía en la querella presentada por el vicepresidente, habría llegado a subirse a la valla del domicilio para grabar su interior. La querella fue archivada también, según indican fuentes de Podemos. Se han presentado más denuncias por este asunto.
El vicepresidente Iglesias publicaba ayer en redes sociales un comunicado en el que reconocía: “Lo que hace a nuestra familia la extrema derecha y ciertos medios es grave, pero hay que poner cada cosa en su contexto. Hay gente que ha pagado con su libertad, con su vida o con torturas defender sus ideas y hacer política. No es nuestro caso”. “No hay derecho a que mis hijos tengan que sufrir las consecuencias del compromiso y las tareas políticas de sus padres, pero hay millares de niños en situaciones mucho más vulnerables. No va conmigo el victimismo”, continuaba.
“Su odio y sus amenazas no frenarán nuestro trabajo”, aseguraba Iglesias, prosiguiendo: “El ejemplo de la gente corriente, honesta y valiente que no tiene miedo al fascismo es, para nosotros, la mayor motivación para seguir”. También Montero escribía en redes sociales, agradeciendo a quienes han mostrado su solidaridad con la familia estos días. “La extrema derecha y sus medios saben que solo con miedo y odio pueden frenar el avance de la democracia y los derechos sociales. Su agresividad es su debilidad”, publicaba la ministra. “No perdemos la perspectiva y seguimos cumpliendo nuestra tarea. Los avances sociales y democráticos siempre tienen enemigos. Frente al odio: justicia social y democracia”, concluía.
El acoso a políticos de Unidas Podemos durante este verano no culmina con el capítulo de Iglesias y Montero. El pasado 24 de julio, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, participaba en un acto en Toledo. Al salir, un grupo de manifestantes insultaba y golpeaba el vehículo en el que se desplazaba la integrante del Gobierno de España. “Roja de mierda”, “golfa” e “hija de puta” fueron algunos de los improperios que le lanzaron a la componente del Consejo de Ministros.
Un día después, el 25 del mes pasado, la eurodiputada de Podemos, María Eugenia Rodríguez Palop y el exdirigente morado, Juan Carlos Monedero, eran objeto de insultos y amenazas en un establecimiento en San Lúcar de Barrameda, en la provincia de Cádiz. En IU, tal y como contaba cuartopoder, ven con preocupación el aumento de agresiones, ataques y amenazas a sus militantes en los últimos meses.
Urbán: "La impunidad actual hace que puedan dar pasos más allá"
El eurodiputado de Anticapitalistas, Miguel Urbán, publicaba el año pasado el libro La Emergencia de Vox, en el que analiza el recorrido de la ultraderecha en España tras la muerte del dictador, así como la comparación de este fenómeno en otros países europeos. Le preguntamos por la situación actual en España y el acoso a dirigentes y activistas de izquierdas. “En España hay una notable impunidad con la extrema derecha, una impunidad que está muy vinculada con la impunidad a la dictadura y sus crímenes”, considera el eurodiputado.
La situación que viven Iglesias y Montero, según Urbán, “no sería pensable en ningún otro país europeo”, así como “tampoco sería pensable que pasara eso en España con una familia del PSOE, del PP o de la extrema derecha”. “Se les ataca por sus ideas y actividad política”, afirma, y advierte de que “se está generando una impunidad muy peligrosa porque va a alentar estas actitudes de acoso”. “La impunidad actual hace que puedan dar pasos más allá. Hay que cortar esto”, declara.
“En España, hay un incipiente terrorismo ultraderechista”, analiza, poniendo como ejemplo el que “en Miranda de Ebro se encontrara hace poco a un ultra con un arsenal de armas” o que “se hayan cometido dos atentados contra centros de menores no acompañados después de campañas de señalamiento de Vox”. “Hay un incremento de un terrorismo de baja intensidad en España, previo a lo que podrían ser atentados de mayor envergadura”, advierte.
Y recuerda que a nivel internacional, “el terrorismo ultraderechista es de los que más actividad mantienen”. Pone como ejemplos el que en Estados Unidos el FBI lo considere como una amenaza terrorista o a países europeos como Alemania, “donde ha habido diferentes atentados contra políticos o personas migrantes en los últimos años”, o Italia. Recuerda que Ucrania y el conflicto bélico en este país es escuela para grupos paramilitares internacionales y que “existe una relación directa entre el aumento del apoyo electoral a la ultraderecha y el aumento de la propia incidencia de la actividad de este tipo de terrorismo”.


martes, 18 de agosto de 2020

El cuento de que esta crisis no la van a pagar los trabajadores y las clases menos pudientes es falso hasta en su título. Esta crisis no es sino la misma crisis de 2008 con doce años encima de empeoramiento de las condiciones de vida de forma generalizada para toda la población, y los que venimos pagando la crisis de 2008 ahora en 2020 lo que hacemos es pagar un poquito más lo que hace doce años ya venimos pagando, y lo que te tengo que rondar Morena. Si no hay cambio, que no lo hay ni lo va a haber con las mismas políticas en las relaciones de producción y con la misma actitud nuestra hacia la política y lo político. La cosa no es que vaya a seguir igual sino que irá empeorando. ¿O es que no lo ve usted con esos ojitos de la cara que Dios le dio? Pero por favor, no me molesten a la izquierda política, déjenla con su pululeo verbal. Y usted -esto va por mí-, deje ya de decir tanto mete miedo que es que como no se lo que hacer, me siento impotente, y encima usted me asusta con lo que dice. Asustón -que esto sigue yendo por mi, no se me cantee nadie-. Que eso es lo que es usted, un asustón.


Nissan: ¿Cómo dicen triunfo cuando se firma el cierre?

Diario Octubre / 15.08.2020

Se acaba de firmar el acuerdo para el cierre de Nissan. El comité de empresa y todos los sindicatos que lo forman (UGT, CCOO, SIGEAN-USOC y CGT) lo han presentado como ejemplo y un gran triunfo de la clase obrera. Nosotros/as creemos que, al contrario, es una derrota. Y hace aún más daño cuando se intenta vender como victoria.



Final del formulario
Es una derrota porque se pacta el cierre de Nissan cuando el eje de la lucha y de la huelga era “Nissan no se cierra” y que no se aceptarían despidos. Se reconoce la necesidad del cierre (acuerdo punto 1) y de los 2.525 despidos, a pesar que los sindicatos aseguraban que tenían base suficiente para denunciar en los tribunales que el cierre no estaba justificado. No ha habido ninguna voz sindical contra el acuerdo que se levantara para decir que los puestos de trabajo no se venden, que las indemnizaciones o bajas incentivadas son pan para hoy y hambre para mañana, que no se podía abandonar a los más de 22.000 trabajadores/as indirectos. Tampoco se ha levantado en las asambleas que había alternativa al cierre, con la nacionalización/socialización, aunque como CGT se había presentado un proyecto. Con esas premisas es normal que casi por unanimidad (sólo 9 votos en contra) los trabajadores/as no vieran ninguna otra salida y votaran en asamblea la propuesta unitaria del comité. El cierre pactado arrastra a 22.000 trabajadores/as directos o indirectos. Los sindicatos se comprometen a la paz social y a levantar la huelga que se acerca a los 100 días en Montcada y Sant Andreu de la Barca.
El acuerdo deja en la estacada a los más de 22.000 trabajadores y trabajadoras de subcontratas y proveedoras, y cada una se va a encontrar a su suerte. De hecho, una de ellas Marelli/Calsonic ya tiene un ERE con acuerdo sindical para el despido de 57 trabajadores/as de las plantas de Zona Franca y Santa Margarida i els Monjos. Otra, Acciona, ya ha anunciado que rompe el contrato con Nissan. Empieza la serie de despidos y cierres en cadena, que cada patronal querrá aislar para imponer sus condiciones.  El acuerdo de Nissan facilita a las empresas subcontratistas los EREs por causas objetivas.
En lugar de plantear un frente común de los y las 25000 trabajadoras, el comité de empresa de Nissan dejó insolidariamente a un lado a los y las trabajadoras de subcontratas y proveedoras: ni siquiera en las reuniones con administraciones o en el monográfico del Parlament sobre el cierre de Nissan tuvieron voz. Este hecho, que no era nuevo, había llevado a que las empresas de subcontratas, con todos los colores sindicales, hubieran formado una Coordinadora ya hace 4 años para hacerse visibles. Trabajadores y trabajadoras de las subcontratas han participado en las movilizaciones convocadas por el comité de Nissan, pero no ha habido pancartas del comité de Nissan en apoyo a Marelli para parar los despidos, ni en Acciona en el campamento de Barna 3 para parar la salida de camiones, ni en las convocatorias de la Coordinadora.  Y ahora no sólo se comprometen a mantener la “paz social en el seno de la Empresa Nissan. Así mismo las partes harán los mayores esfuerzos para contribuir a la paz social respecto de los proveedores.” (punto 5 del acuerdo)
Los despidos “traumáticos” se harán efectivos en diciembre del 21, cuando cese la actividad industrial, también las prejubilaciones. Hasta entonces -como dice en su comunicado de la patronal- “Hay el compromiso de crear una comisión de seguimiento para intentar evitar que se produzcan bajas traumáticas”, es decir y si es posible, “sólo” bajas incentivadas. Las indemnizaciones por encima de lo que pagan muchas empresas y en la línea del acuerdo de Continental por el cierre de su planta en Rubí. Son el precio para la multinacional de la paz social, sin embargo un precio bajo si tenemos en cuenta que no cubre ni el 10% de los y las trabajadoras afectadas. Los puestos de trabajo que se pierden además, son de mejores condiciones de los que puedan venir, arrancadas por años de lucha y trabajo, que ahora desaparecen y se venden como si pertenecieran a cada uno, cuando en realidad son patrimonio de toda la clase trabajadora y lo único que podemos dejar a nuestros hijos e hijas.
El acuerdo también habla de una reindustrialización, con la llegada de una o varias empresas. Pero el cierre tiene fecha fija y no está condicionado a la llegada de estas empresas. Es interminable la lista de empresas que han cerrado con compromisos de reindustrialización que quedan en nada. Y, a nadie se le escapa la situación económica que atravesamos: el capitalismo aprovecha la pandemia y la brutal caída de la producción asociada para acelerar una nueva concentración de capitales: en los países de origen de las multinacionales (acuerdo Macron-Merkel para blindar la producción de coches y baterías) y la deslocalización a países sin derechos laborales y salarios. El estado español en automoción no es ni lo uno ni lo otro, por lo que está a expensas de decisiones de terceros.
SOLO LA LUCHA UNIDA Y COORDINADA PUEDE REVERTIR LOS CIERRES Y DESPIDOS. TAMBIÉN UNA REINDUSTRIALIZACION
El acuerdo alarga el plazo para el cierre a diciembre del 2021. Este es el tiempo para reorganizar la lucha. Con la paz social, comprometida por todo el comité para la plantilla de Nissan, el motor para evitar la sangría de puestos de trabajo del cierre, está en las subcontratas y proveedores. Unir esas empresas, en lugar de afrontar la situación empresa a empresa, es determinante. En este sentido, el impulso de la Coordinadora es fundamental. Pero no puede ser sólo con el objetivo de lograr las mismas indemnizaciones y condiciones de Nissan, sino abrir una perspectiva por la defensa de los puestos de trabajo ligados a un proyecto industrial que hoy sólo lo puede garantizar el sector público. Las subcontratas son determinantes para que salga la producción de Nissan. La huelga unida debiera estar sobre la mesa.
La única reindustrialización efectiva sería la nacionalización sin indemnización de la planta que mantuviera el trabajo para los y las 25000, poniendo en marcha una producción que acompañe la llamada transición energética, bajo el control de los y las trabajadoras. En ese sentido se presentó un proyecto firmado por CGT, la CUP y Anticapitalistas, al que dio apoyo Lucha Internacionalista, para avanzar en la transformación de vehículos y crear un carsharing que pudiera complementar el transporte urbano, junto a microbuses eléctricos. Hay que avanzar decididamente en la defensa del sector industrial público bajo el control de los y las trabajadoras.
Mientras se da la batalla por el futuro de Nissan y subcontratas, empiezan a producirse más cierres: en Ripollet, Motherson Sintermetal presenta un cierre para 184, Nobel Plàstiques Ibérica, de Sant Joan Despí, a otros 200. Y tenemos decenas de miles de trabajadores/as en expedientes de regulación temporal de empleo. Estamos ante una terrible amenaza sobre todo el tejido industrial y el futuro de la clase obrera. No podemos seguir viendo cómo se firman uno tras otro los cierres. El futuro por un plan industrial pasa por unir los sectores en lucha, por buscar un amplio apoyo popular, por convertir la defensa de la industria y los puestos de trabajo en un problema político y social vital, por poner en pie de guerra la clase obrera en una huelga general. Nos jugamos el futuro.
 *++

lunes, 17 de agosto de 2020

Bielorrusia: Entrevista a Albert Santin

Por proletariado se debe entender el trabajador, el que viva de su trabajo en el sentido marxista. Y el trabajador es ni mas ni menos que el que compone la inmensa mayoría de la sociedad. Y la democracia consiste en que se hace lo que decida la mayoría, de modo que, la minoría (de hoy) queda sometida a la decisión de la mayoría (a la minoría de hoy no hay que vejarla, matarla o comérsela, porque con absoluto derecho puede ser perfectamente la mayoría de mañana) y ese es el sentido de la dictadura del proletariado, que la mayoría mediante la decisión democrática (pero ni representativa ni leches) decide qué se hace en la sociedad, y a esa decisión mayoritaria tomada democráticamente queda sometida la minoría. Por ejemplo, en España la exigua minoría de unas 1.400 familias disponen de más del 80% de toda la riqueza nacional, representando el 0,0035% de la población española, mientras que el 99,9965% de la población española que suponen más de 45 millones de personas disponen de menos del 20% de al riqueza nacional. En España que no estamos bajo el yugo ni la tiranía de ninguna dictadura del proletariado (Pero sí bajo la dictadura del capital) se hace lo que dispone, manda y conviene a la exigua minoría del 0,0035% de su población y, además, legítimamente, porque se cumple con todas las bendiciones de la ley, porque legítimamente significa de acuerdo a la ley, no tiene nada que ver con la justicia (dar a cada cual lo suyo). En España el 99,9965 % de su población (Que vendría a representar a la mayor parte del proletariado) ni siquiera puede exigirle a la exigua minoría del 0,0035% de su población que le devuelva los casi 60 mil millones que le ha robado: casi 60 mil millones de leandrones, siendo un leandrón = a 1 euro. (Se puede decir, eso sí, pero si hicen que higan, mientras no hagan...). Pues eso, que la dictadura del proletariado (Que ni está ni se le espera, pero que es más necesaria para los trabajadores que las aguas de abril para el campo) no es la dictadura del capital, con la que estamos tan agustino. La izquierda tradicional no está pasada de moda ni es un trasto histórico viejo, sino que los que han pasado por ser dirigentes de izquierdas (¡Y líbranos Señor! Lúcete, Hombre, no te arrugues, por Tu Padre, Juan, Pedro y Francisco y El Niño Cortijero te lo pido, de los idénticos que se acercan a la política!), en el mejor de los casos, han estado en la dormidera del condumio y no han sido capaces ni de explicarle a los trabajadores el concepto de la dictadura del proletariado, que en esencia es la democracia sin trampas ni cartón.


Sin expulsar y aniquilar el oportunismo, sería absurdo pensar siquiera en el poder para el proletariado…



diario octubre / 15.08.2020
Final del formulario
«Una de las condiciones precisas para que el proletariado pueda prepararse para su victoria es la lucha prolongada, tenaz e implacable contra el oportunismo, contra el reformismo, contra el socialchovinismo y demás influencias y corrientes burguesas, inevitables por cuanto el proletariado actúa en un ambiente capitalista. Si no se libra esa lucha, si no se consigue previamente una victoria total sobre el oportunismo en el movimiento obrero, no cabe ni hablar siquiera de dictadura del proletariado. El bolchevismo no habría derrotado a la burguesía en 1917-1919 sí no hubiese aprendido antes –de 1903 a 1917– a derrotar y a expulsar implacablemente del partido de la vanguardia proletaria a los mencheviques, es decir, a los oportunistas, a los reformistas, a los socialchovinistas. Y cuando hoy los líderes de los «independientes» alemanes o los longuetistas franceses y otros por el estilo, que de hecho siguen su vieja y habitual política de concesiones y concesioncillas al oportunismo, de transigencias con él, de servilismo rastrero ante los prejuicios de la democracia burguesa. (…) Reconocen verbalmente la dictadura del proletariado, se engañan muy peligrosamente a sí mismos o engañan simplemente a los obreros». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Las elecciones a la asamblea constituyente y la dictadura del proletariado, 1919)


*++


domingo, 16 de agosto de 2020

He ahí al intelectual: Carlo Formenti. Si a los que se les supone el saber no saben distinguir entre la muerte del socialismo y el resfriado o la tos-ferina de los dirigentes socialistas, apaga, vámonos, y anda que os zurzan. Afirma Carlo Formenti que organizaciones de izquierdas han asumido el neo-liberalismo. Digo yo que entonces serían organizaciones neo liberales y no de izquierdas. Si es Caperucita Roja la que se come a la abuela a qué culpar al lobo, pobrete nuestro, de tal cosa. Afirma igualmente que el socialismo ha fracasado. Es de suponer que hace esta afirmación porque no ha logrado implantarse del todo en ningún sitio, pero como nos pongamos en este plan, la marrana queda jodida al momento, porque para fracaso el de Dios, que sabiendo más que Lepe, pudiendo más que un tractor oruga y actuando siempre en mayoría, porque yo no sé cómo se las arreglan, pero siempre van juntos: el Padre el Hijo y El Espiritual Santo, y aun con todo, los hermanos mayores Federico Jimenez Losantos, Carlos Herrera y Eduardo Inda no han sido capaces de amar como manda Dios al hermano menor Pablo Iglesias en el corral ese del rebaño que tienen para hacerse el amor, y por si seto fuera poco, el encargado de Dios para asuntos terrenales, el Papa Francisco, todavía va por ahí dejando caer que los marxistas son cristianos. Y otro fracaso rotundo: el de la ortografía, que con el tiempo que lleva funcionando y siendo enseñada a todos desde temprana edad aun queda gente que no sabe escribir bien y no saben que huevos lleva h, porque se refiere a huevos de hombre, mientras que si son de gallina, pava real o político bien avenido con escribir uevos es suficiente. Por socialismo se entiende la socialización de todos los medios de producción, la cuchara de comer, los zapatos, la bicicleta, la casa, el sofá, etc., eso no, sino los medios de producción social, sometidos a la dictadura del proletariado, que yo no sé si lo sabe Carlo Formenti, pero el proletariado son los trabajadores, que son la inmensa mayoría de la sociedad, los que deciden democráticamente lo que se hace y lo que no, y no un partido político. Un sistema socialista así no se ha dado en ningún sitio. Se han iniciado procesos para la implantación del socialismo, como por ejemplo, en Rusia en 1917, pero fue abortado por distintas razones y motivos, pero eso no se puede denominar fracaso. Con La caída del Muro de Berlín no cae el comunismo de la Unión Soviética, lo que cae es el capitalismo monopolizado y burocratizado de la Unión Soviética. El socialismo no se puede instaurar pro decreto ni de un día para otro, su construcción responde a un proceso histórico, que yo personalmente, basándome en lo que dice la antropología, lo fijo en tres generaciones. Propone Carlo Formenti como cosa novedosa engancharse al populismo, pero hombre de Dios, si eso del oportunismo, la chabacanería social y la indigencia intelectual, que en esencia es lo que podría definir al populismo, es más viejo que la Tana y además, no resuelve los problemas de los trabajadores. Yo creo que es mucho más novedoso poner en marcha los Círculos de Podemos; las Asambleas locales de IU y las Agrupaciones locales del PSOE, y por añadidura constituye una vacuna para que no se resfríen los dirigentes. De modo que cómo podría haber muerto el socialismo si todavía no ha visto la luz.


¡El socialismo ha muerto! ¡Viva el socialismo!



Carlo Formenti

¡El socialismo ha muerto! ¡Viva el socialismo! plantea que las organizaciones tradicionales de la izquierda han asumido definitivamente el neoliberalismo y las consecuencias de la globalización. Según el autor, tras unos tímidos intentos de modificación –que no fueron más allá de la expresión verbal–, el capitalismo está más robusto que nunca, con las élites enriqueciéndose aún más mientras sigue aumentando la desigualdad.

Propuestas
Para frenar esa tendencia Formenti propone soluciones drásticas como el regreso al Estado-nación, el abandono de la Unión Europea o la recuperación de una moneda propia, y para ello propugna el protagonismo político de un populismo de izquierdas. Posiciones discutibles para el poder político establecido, pero que conviene tener en cuenta, ya que hay síntomas evidentes de que, tanto por la derecha (Trump, Boris Johnson) como por la izquierda (Bernie Sanders) el populismo gana adeptos.
Para Manolo Monereo, prologuista del libro, el libro de Formenti «expresa muy bien esta idea de indagación, de investigación». Y añade: «En él hay lecturas, intervenciones, tesis políticas que construyen un mapa de problemas y que sugieren salidas que, una y otra vez, aparecen en un texto problemático y problematizador. Hay también ajustes de cuentas en el mejor sentido, es decir, autocrítica de la tradición de la que se viene y, sobre todo, ideas-fuerza para la construcción de un proyecto alternativo.»
El socialismo, tal como lo hemos conocido, ha muerto definitivamente. Es preciso construir un nuevo proyecto que, partiendo de la derrota, genere un imaginario y una estrategia capaces de crear hegemonía social en torno a una alternativa a la sociedad capitalista realmente existente. No se trata de fabular nuevos proyectos o realizar sesudos análisis sobre las contradicciones que llevaron al fin del viejo socialismo. Esto hay que hacerlo, pero hay que ir más allá propiciando prácticas sociales, propuestas políticas viables que construyan un bloque social alternativo.

– Extracto del prólogo de Manolo Monereo.


*++


sábado, 15 de agosto de 2020

Sin ningún tipo de colorines el capitalismo es un modo de producción histórico (y por tanto tiene que desaparecer por las mismas razones históricas que desaparecieron los anteriores modos de producción al capitalismo, pero no porque me guste a mi o me deje de gustar, sino porque tiene unas leyes de funcionamiento propias que le conducen a su fin). Es decir, que el capitalismo es una forma de producir con el único propósito de hacer crecer los capitales invertidos, basado en la explotación del trabajo asalariado, o sea, que una minoría que posee los medios de producción bajo muy diferentes y complejas formas, en algunos casos, explota económicamente a los que sin poseer los medios de producción se ve necesariamente obligados a vender lo único que tienen, su fuerza de trabajo, mediante un salario, a los propietarios de los medios de producción. Cierto es que esto es un concepto marxista que nace a mediados del siglo XIX, y que esta tan pasado de moda, para los enemigos de la clase trabajadora y para los ignorantes, como que junto a la explotación económica, hay que sumarle la explotación política y la explotación ideológica. Respecto de la explotación ideológica, yo no sé si les suena el coronavirus, pero es un instrumento de explotación ideológica novissimo y potentísimo de una efectividad como yo creo que ha habido pocas en toda la historia del capitalismo (no se entra ahora en lo relativo a la salud del coronavirus, sino en su contenido ideológico). El Dios entero y verdadero del capitalismo (con monarquía o sin monarquía es el dinero), que por lo primero que empieza es por la destrucción espiritual del ser humano impidiéndole el desarrollo pleno de todas sus facultades, tanto materiales como espirituales, y por supuesto, por el medio ambiente, que también destruye. Junto a la forma de producir capitalista, que constituye su estructura económica, se encuentra también una estructura política, que es la encargada de regular la relación de los sujetos con las cosas y la de los sujetos con los sujetos mediante una serie de leyes que elaboran unos pocos (por muy archipirulí que sea el sistema democrático capitalista), mediante cuyas leyes se asegura que la exigua minoría capitalista pueda explotar económica, política e ideológicamente a la inmensa mayoría de la población, en la que se hayan incluidos los trabajadores asalariados. Y junto a la estructura económica y política se halla la estructura ideológica, que en esencia es un acuerdo social mayoritario para dar por buena tanto la estructura económica como la estructura política, a lo que contribuye la escuela, la universidad, los medios de comunicación, etc., haciendo ver que el capitalismo es la forma natural de producción en el ser humano, que es inamovible, y que todo aquel que se atreva a cuestionarlo es un chico malo, que por malo se meara en la cama todas las noches, por tanto, es un meón, o sea, un rojo asesino, criminal, de estos que se come dos niños crudos en el desayuno todos los días (De ahí la escasez de niños en cualquier barrio en el que viva un rojo). De modo que el capitalismo está constituido por tres estructuras: la económica, la política y la ideológica que forman una unidad indisoluble y que son las que garantizan las relaciones violentas de explotación por parte de unos poquitos a la inmensa mayoría de la población. Estos siguen siendo conceptos marxistas (También pasados de moda para los enemigos de los trabajadores y los ignorantes, pero que no pueden estar más presentes de lo que están ni ser más evidentes de lo que son), gracias a los cuales es posible conocer las leyes de funcionamiento del capitalismo (¡Y que no hay otros conceptos distintos para conocer el capitalismo, querido mío!) Y, ¿es posible un capitalismo verde? ¡Por supuesto que es posible un capitalismo verde! Pero es posible para que al trabajador le den por el culo veinte veces: 19 veces con el capitalismo tradicional + 1 vez con el capitalismo verde. Y, qué hacer ante esta situación, pues como no abras los ojos para que puedas ver lo bien que defiende el artículo que sigue la explotación del hombre por el hombre (premeditadamente o no), a pesar de toda su aparente carga de buenas intenciones, y no te pongas a leer y a hablar con tus vecinos y la gente más cercana que tengas para ver cómo se sale de esta situación (Porque poder se puede, pero no de un tirón ni porque yo lo diga), vete poniendo en posición mirando para Toledo que te va.



¿Es posible un Capitalismo Verde?



"¿Seremos capaces de descubrir un nuevo arte de vivir? Arte de vivir en solidaridad, no en competencia, vivir en fraternidad y en cooperación. Arte de vivir disfrutando de la naturaleza, sin esquilmarla ni destrozarla", se pregunta el autor

Lamarea.com
12 agosto 2020


La gravedad de la crisis sanitaria creada por un microscópico virus es algo que debemos tomar muy en serio y poner todo lo que esté de nuestra parte para evitar los contagios, pero no debe hacernos olvidar que la gran crisis que amenaza a la humanidad es el cambio climático. Tanto es así que las Naciones Unidas han convocado numerosas conferencias y reuniones para abordar este problema. A la Cumbre del Clima (COP25), que se celebró en Madrid en diciembre del año pasado asistieron 50 jefes de Estado o de Gobierno y representantes de los principales organismos internacionales. 

No cabe duda de que son los políticos los que tienen que adoptar las medidas más importantes necesarias para enfrentar la crisis climática. Lo que pasa es que, por muy jefes de gobierno que sean, no tienen plena libertad para tomar decisiones. Están condicionados desde dos ángulos muy distintos: por un lado tienen que agradar a los ciudadanos de sus países para que los voten; y, además sufren las presiones y las amenazas del poder económico: la banca, las empresas multinacionales, las grandes fortunas… 

Un llamativo ejemplo de esta influencia de las empresas fue ver a Endesa, considerada la empresa que más gases de efecto invernadero emite en España, como una de las principales patrocinadoras de la COP25. También pudimos ver que, en buena parte de los medios de comunicación, las informaciones sobre la cumbre estaban intercaladas con anuncios que empujaban a los lectores a lanzarse a la fiebre consumista de las compras navideñas.

Lo que también debemos tener muy en cuenta es que en este poder económico encontramos igualmente dos posturas distintas: por un lado el negacionismo demencial al estilo Donald Trump, y por otro la postura, mayoritaria, de los que ven totalmente imposible negar la realidad de la crisis climática, pero rechazan los cambios radicales que serían necesarios para hacerle frente. Ante esto, lo que plantean son cambios más bien cosméticos: pintar de verde el desarrollismo insensato que nos está llevando a la catástrofe. Buenas palabras y buenos propósitos sin obligaciones concretas. 

De todas maneras piensan que, además de ponerse la chaqueta verde, algo habría que hacer… pero siempre que sea negocio. En el dominical de El País Carlos M. Duarte escribe:
“Las grandes corporaciones han visto en los impactos de un cambio (climático) desbocado un riesgo para la estabilidad de sus inversiones y ahora consideran que la acción contra el cambio climático y, de manera más general, los objetivos de sostenibilidad de Naciones Unidas son buenos para sus expectativas de negocio. Los mercados apuestan claramente por la transición ecológica. La codicia es, en grado último, el motor más potente para buena parte de la sociedad, su “sueño americano”: el botón de encendido del emprendimiento. Mientras mejores sean las perspectivas de negocio en torno a tecnologías e inversiones que ayuden a mitigar el cambio climático, más rápidamente crecerá nuestra capacidad de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París”. 

Me parece que el ‘sueño americano’ es la quimera de conseguir arreglar lo del cambio climático movidos por la codicia. Una codicia que, efectivamente, es consustancial al capitalismo, y que lleva a explotar sin medida todo lo que se pone a su alcance, incluida la naturaleza. La naturaleza no es competitiva, los bosques se dejan arrasar sin la menor resistencia, lo que pasa es que luego nuestros nietos se beberán la arena del desierto. Un clima apto para la vida es un bien común, y para el capitalismo lo que importa son los bienes privados. Si el clima no se puede privatizar, no interesa. La defensa de un bien común la tenemos que pagar entre todos, y las empresas capitalistas solo intentarán es hacer negocio con esa defensa.

Por otra parte, si miramos el imaginario colectivo del capitalismo, uno de sus puntos fundamentales es conseguir el bienestar a través del consumo. Consumo de toda clase de bienes y servicios, más costosos cuanto mayor sea la capacidad económica del consumidor. Un ejemplo bien claro lo tenemos en la nave aeroespacial privada que fue lanzada recientemente por un multimillonario americano. Uno de sus objetivos es llegar a promover un turismo aeroespacial. ¿Nos podemos imaginar los recursos consumidos en un paseíto por el espacio? Los beneficios de las empresas ‘cuidadoras’ del clima ¿se invertirían en algo diferente si se consigue un mayor consumo? El cacareado desarrollo tecnológico, ¿va a conseguir que los materiales necesarios para nuestro consumo salgan de la nada y vuelvan a la nada? Naciones Unidas ha propuesto 17 puntos como Objetivos del Desarrollo Sostenible. Sólo en uno se menciona el consumo; habla de producción y consumo responsables. ¿Qué quiere decir, o qué no quiere decir eso? ¿Es responsable nuestra forma actual de producir y consumir?

Y los pueblos, los que podemos cambiar a los gobernantes con nuestro voto ¿qué hacemos? La gravedad de la crisis climática ha llegado a todos. Una y otra vez el mundo científico nos avisa de que vamos por muy mal camino, que nuestro estilo de vida, nuestra forma de producir y consumir nos lleva a un colapso medioambiental. ¿Por qué nos quedamos quietos ante este panorama? ¿Nos conformamos con pequeños gestos, que son necesarios, desde luego, pero no pasan de ser “el chocolate del loro»? ¿Nos hundimos en el fatalismo de que no hay nada que hacer? ¿O estamos tan dominados por la mentalidad capitalista que no podemos imaginar un camino hacia una vida plenamente satisfactoria que no pase por el consumismo? ¿Seremos capaces de descubrir un nuevo arte de vivir? Arte de vivir en solidaridad, no en competencia, vivir en fraternidad y en cooperación. Arte de vivir disfrutando de la naturaleza, sin esquilmarla ni destrozarla. ¿Seremos capaces de hacerlo? ¿Cómo empezamos? 

*++



viernes, 14 de agosto de 2020

El que avisa no es traidor. El que avisa es un tigre. Yo soy un tigre y, con todo el dolor de mi corazón me lo tengo que comer. Lo siento mucho, así que tire usted por donde quiera. No soy un dulce Rodolfo como el de Mari Carmen y sus muñecos, que era un leoncito, sino tigre total, que para eso lo dijo Lola Flores: "que tú lo que quieres es que me coma el tigre". Y al asunto, que es tarde y queda mucho tajo por delante. Si yo como tigre que soy y vivo de la explotación económica, política e ideológica de los que viven de su trabajo, ¿A qué fin me está pidiendo que mejore sus condiciones de vida? ¿Acaso no le he dicho que me lo voy a comer? Pero señor mío si es lo primero que le he dicho. Si lo mío es destrozar el planeta y a mi padre si se cruza en el camino para poder vivir de la explotación de los que trabajan, ¿Qué significa eso de mandarme a mi a que componga lo que estoy descomponiendo? Pero criaturita mía, si yo lo que le estoy diciendo es que me lo voy a a comer, que le voy a dejar la cabeza colgando del primer mordisco que le pegue en el pescuezo, y después a por la paletilla que me lanzo..., ¿Se entera ya de que le estoy diciendo que me lo voy a comer? Puedo no asustarlo (que a mi eso me facilita mucho el podérmelo comer a gusto) y dejarlo que con una lata de pintura (pagándola usted, que quede claro) que me pinte las rayas de mi piel, negras como el carbón, como sea de su gusto, verde campo primaveral, por ejemplo, que ahora se lleva mucho, y que en vez de llamarme tigre, que incluso yo reconozco que no es un nombre bonito, me llame eco-mole-Francisquito. Eco, naturalmente, por lo ecológico, que quina mala úlor me da chiquet, esto de la ecología, que una vez es todo; otras nada; mola, porque mola más que un palo de punta, y Francisquito porque San Francisco era amigo de los animales y de algunos políticos de campo a través. Pero que me lo como fijo. Salvo, que, se compre un patinete y eche a correr de mi cuanto pueda y desde ahora mismo . Y comprenda que no le puedo dar pistas para que salga corriendo y se me escape.


La trampa del capitalismo verde

Rebelión
13/08/2020 



Fuentes: Ctxt

Marco Licinio Craso era el hombre más rico de la antigua Roma. Tal era su fortuna que, tras morir combatiendo en Asia Menor, entre los ciudadanos de la República se corrió el rumor de que sus enemigos lo habían matado haciéndole tragar oro fundido para saciar su sed de riqueza. En vida, Craso había utilizado su poder e influencia para acrecentar obscenamente su patrimonio. Una de las maneras fue crear el primer cuerpo de bomberos de la historia, aprovechando que los incendios eran frecuentes entre los edificios de la capital. Pero este cuerpo de bomberos distaba mucho del concepto que tenemos hoy. Cuando se declaraba un incendio, los efectivos se desplazaban al lugar del siniestro y exigían al propietario del inmueble que se lo vendiera a Craso por un precio ridículo si quería que apagaran las llamas. Cuanto más avanzaba el fuego, más bajaba el precio.
Han pasado más de 2.000 años y lo que está ardiendo esta vez es el planeta entero. Las primeras décadas del siglo XXI han sido testigos de la práctica desaparición del casquete polar Ártico y de cómo, año tras año, se baten todos los récords de temperaturas extremas. Como los bomberos de Craso, un grupo de compañías promete ahora arreglar el desastre, eso sí, previo pago. Pero a diferencia de los hombres de Craso, quienes ahora alargan la mano a cambio de apagar las llamas son los mismos que han provocado el incendio.
Durante décadas, las grandes corporaciones energéticas negaron que el cambio climático antropogénico fuese una realidad. Para ello no dudaron en gastar miles de millones en sobornar, perdón, hacer lobbying, a políticos para impedir regulaciones medioambientales, sabotear cualquier avance que amenazara su hegemonía en el sector y utilizar los medios de comunicación de su propiedad para sembrar la duda y la desconfianza. Pero hoy, metidos hasta la barbilla en una crisis climática sin precedentes, la realidad del calentamiento global es innegable para todos salvo para los más fanáticos. Y con la opinión pública finalmente concienciada de la magnitud del problema, buena parte de esas mismas compañías que durante décadas lo negaron o minimizaron ahora se revisten de una pátina de ecologismo y adoptan el discurso de la “responsabilidad compartida”, en la que todos tenemos que aportar nuestro granito de arena. Y cuando dicen “todos” se refieren, claro, a los ciudadanos en forma de subvenciones públicas para que sus empresas rebajen los niveles de emisiones.
Hay un punto ya no cínico, sino plenamente obsceno en el discurso de la “responsabilidad compartida”. Nadie puede negar que nuestros hábitos de vida provocan emisiones de gases de efecto invernadero y que podemos y debemos hacer todo lo posible por nuestra parte para reducir nuestro impacto ecológico. Pero es igualmente innegable que las grandes corporaciones energéticas y los individuos más acaudalados han sido y son los principales culpables de la crisis. Sólo 100 compañías son responsables del 70% de las emisiones, y el 10% de los hogares con mayores ingresos generan varias veces más emisiones per cápita que el 50% de los hogares con menores ingresos. Pero el discurso ha empezado a calar entre la población, y vemos cómo, por ejemplo, los países europeos aumentan los impuestos a los conductores de vehículos diesel, al tiempo que subvencionan con miles de millones de euros de dinero público a las empresas que los fabrican. Vemos cómo, mientras que los hogares europeos son responsables del 25% de todas las emisiones (y aquí está incluída la energía que utilizan), pagan el 49% del total de impuestos medioambientales. Esto no es responsabilidad compartida, es entrar en un restaurante y que uno pida bogavante para comer y otro un café con leche y pretender que se pague la factura a medias. Una cosa es tomar conciencia y responsabilizarse del impacto que tienen nuestras acciones y nuestro estilo de vida sobre el ecosistema, y otra muy diferente pagar por los excesos de quien, pudiendo haber evitado el desastre, no quiso hacerlo
Fuente: Oxfam
Los apologistas del capitalismo, como zelotes fundamentalistas, aseguran que sólo el libre mercado puede dar solución a todos los problemas, incluido este. Pero lo cierto es que las corporaciones energéticas conocían la magnitud de la tragedia que se avecinaba desde los años 80, y no hicieron nada. Ninguna mano invisible bajó del cielo para hacer que las compañías empezaran a recortar sus emisiones y a realizar la transición hacia fuentes de energía renovables y no contaminantes. Muy al contrario, pisaron el pedal de la polución a fondo. Desde que se creó el Protocolo de Kyoto, allá por 1997, se han generado más del 50% de todas las emisiones antropogénicas de CO2 de la historia. Si en 1987 el 81% de toda la energía del mundo provenía de los combustibles fósiles, treinta años después ese porcentaje es… el 81%. En ese lapso de tiempo, las cuatro mayores compañías energéticas amasaron unos beneficios de más de 2 billones de dólares. Y ahora se aprestan a exigir subvenciones a cambio de transformar su modelo energético. No sólo eso, algunas presumen de ello mientras afean al ciudadano de a pie sus hábitos de consumo.
El coste que supondría acabar con la mayoría de emisiones de gases de efecto invernadero es alto. Se estima que pasar a un modelo energético en el que las energías renovables proveyeran el 80% de la energía costaría unos 15 billones de dólares. En total, la factura resultante de reducir las emisiones netas a cero podría ascender hasta los 50 billones de dólares, según un estudio de Morgan Stanley. Puede parecer una suma extraordinaria, pero palidece ante la cifra de lo que supondría no hacerlo. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Nature, reducir las emisiones hasta alcanzar el objetivo de los Acuerdos de París de mantener la temperatura a 1,5-2º C por encima de niveles preindustriales tendría un coste económico de aquí hasta 2100 de más de 600 billones de dólares, pero no hacer nada (bussiness as usual) supondrá un montante que ascendería hasta los 2.197 billones. Para que se hagan una idea, el PIB mundial es de algo más de 87 billones.
La pregunta que toca hacerse ahora no es si hay que pagar esa cifra por arreglar el entuerto, sino quién debe hacerlo. Las grandes corporaciones no dudarán en usar su influencia para presentarse ante el mundo como la única tabla de salvación ante la catástrofe, hablándonos de cómo sólo el sector privado está capacitado para emprender la ardua tarea de la transición energética. Eso sí, utilizando el discurso de la “responsabilidad compartida” para que los estados les rieguen con dinero en forma de subvenciones públicas, y encima les tendremos que dar las gracias por salvar el planeta. Es insultante.
Quienes se hicieron de oro destruyendo el planeta son quienes deben pagar la factura por arreglar lo que todavía se pueda arreglar. Y sí, tienen el dinero para hacerlo. Según el informe de Riqueza Global de Credit Suisse, el 0,6% más rico del planeta acumula casi el 45% de toda la riqueza. Casi 160 billones de dólares. Más que de sobra para lograr los objetivos propuestos sin dejar de ser los más ricos. Y si no quieren quizá sea hora de que los estados tomen de una vez por todas las riendas y nacionalicen las empresas contaminantes, obliguen a quienes más tienen a pagar sus impuestos y creen una alternativa a ese capitalismo salvaje que amenaza ya no nuestro estilo de vida, sino nuestra mismísima existencia. Es cuestión de vida o muerte, literalmente.
Me gustaría ser optimista. Quiero creer que tal alternativa es posible. Pero mucho me temo que volveremos a caer en la enésima trampa de un capitalismo vestido de verde pero con el corazón negro como el carbón.


jueves, 13 de agosto de 2020

Que no hombre, que no. Que los trabajadores no somos tontos. Que los cobardes y miserables jefes de redacción de los medios de comunicación que nos engañan; los presidentes de consejos de administración de la banca y grandes empresas que nos roban y la monería mercenaria a su servicio para que el robo se perpetre, que por un plato y una lenteja son capaces de vender a su propio padre entregando como regalo a su madre; los ocupas de palacios y algunos estados mayores, no son trabajadores. Veamos, hijo: frente; deditos, o sea, dos deditos de frente, ¿cómo puede ser que el trabajador que crea la riqueza del país sea la causa de la ruina de ese mismo país? ¿Veis como ni cuadra ni puede cuadrar? Al país lo arruina quien sin aportar nada útil a la riqueza de la sociedad roba lo que los trabajadores producen, bien sea dándole chupetones a la borrega pública, ya sea por porcentajes h, b, j, q, o, k, k, concesiones, privatizaciones, asociaciones colaborativas publicas-privada, el simple mamoneo del mangui mango o un simple euro que de dinero público que vaya a la Conferencia Episcopal para financiar 13 tv, por poner un caso, que también se puede hablar de todo el dinero público que va a la privativa de los medios de comunicación. ¡Veis como esto último si cuadra mejor! ¿Pero cómo puede haber ni siquiera un trabajador tonto? ¿No se recogen las sandias del campo, no se meten las sardinas en latas con aceite virgen de oliva; no se hacen casas; no se limpian los quirófanos; no se conducen los camiones y máquinas de tren; no se le ponen las ruedas a los automóviles en las cadenas de montaje; no se reparte el butano todos los días ni el correo diario; el profesor no enseña; nadie rellena los estantes en un supermercado, etc., etc., y, ETCÉTERA? Ya me contará alguien, pero que no sea el economista locomotriz del desarme de las pensiones del PP, por favor, cómo podría haber un trabajador tonto si son los trabajadores y no el caballo de Santiago Abascal los que hacen todo el trabajo referido. Será en todo caso, que por lo general los trabajadores no somos conscientes ni de todo el poder que tenemos ni de la importancia que tenemos en la construcción de la sociedad. Pero esto es falta de conciencia y no tontería. ¡Uf!, que alivio. Menos mal que se le ha ocurrido eso de la falta de conciencia, porque a mi ya me estaba acabando la cuerda para seguir escribiendo. Pero esto de la falta de conciencia como no es otra cosa que falta de un conocimiento claro y profundo del papel que cada cual juega en la vida, lo vamos a ir apañando en cuanto empecemos a leer y a hablar con los vecinos y la gente más cercana que cada cual tenga. Y ahora digo yo, ahora que caigo, si un jubilado es un trabajador que ya no puede trabajar por razón de edad, que se ha pasado la vida trabajando, que se ha pasado la vida, mientras trabajó, pagando mes a mes lo que luego habría de ser su pensión, además de los correspondientes impuestos que, además sigue pagando después de la jubilación, ¿me quiere usted decir que es el jubilado el culpable de ese falso supuesto de que los fondos de al Seguridad Social para las pensiones se agotan? Reine la paz entre nosotros porque en esto último no hay gato encerrado. Volvamos al principio: frente y deditos. En esta supuesta falta de dinero para las pensiones, lo que hay es una mentira muy bien elaborada por economistas al servicio de los bancos y aseguradoras como la catedral de Burgos seguida a paso ordinario por diecinueve catedrales más, que hay que desmontar y se puede desmontar porque ya está desmontada, pero claro, no hay más remedio, hay que leer.



¿Existe una deuda histórica con la hucha de las pensiones públicas?

Kaosenlared
 Publicado el Ago 13, 2020

La deuda que ahora reconoce el Tribunal de Cuentas como “costes que la Seguridad Social asumió por cuenta del Estado” sería de 103.690 millones de euros que, si le aplicamos el IPC, en 2019 ya ascendería a 161.000 millones de euros.
 Esta pregunta me la planteaba hace más de dos años en la página web de Attac España. Volví a hacerlo en este diario ese mismo año 2018 en el sentido de si el Fondo de Reserva de la Seguridad Social podría haber llegado a disponer de varias veces el dinero con el que contó en sus mejores momentos.
 Reconocer las deudas
Hace escasos días, a finales de julio de este año 2020, nada menos que el Tribunal de Cuentas ha venido a responder afirmativamente a ambas cuestiones en su informe de fiscalización nº 1381.
Dicha deuda se estima por dicho Tribunal en unos cien mil millones de euros (entre 1989-2013, página 41 del informe). Una cifra impresionante, pues el Fondo de Reserva de la Seguridad Social en su mejor momento (año 2011) no llegó a alcanzar los setenta mil millones (página 46 del Informe). La deuda reconocida supondría, de ser abonada, más que duplicar el mejor monto que llegó a alcanzar el Fondo de Reserva de nuestra Seguridad Social (que hoy languidece con apenas cinco mil millones).
Cierto que con esos casi doscientos mil millones el Fondo de Reserva aún estaría por debajo de los quinientos mil millones que podría haber alcanzado de no solo cuantificar como deuda histórica del Estado con la Seguridad Social los gastos sanitarios y de complementos a mínimos (que es lo que ha reconocido el Tribunal de Cuentas en su informe) sino todos los gastos (indebidos) que lleva soportando el sistema de pensiones público y que no son pensiones contributivas.
 Actualizar las deudas
Costes que la Seguridad Social asumió por cuenta del Estado. Fuente: euros corrientes Tribunal de Cuentas p.41, euros de 2013 con INE

 Pues si el Estado tiene hoy una deuda –ahora ya reconocida por el Tribunal de Cuentas– con la Seguridad Social, que fue acumulándose desde 1989 por causa de haberse ahorrado unos gastos que ésta no debía soportar (sanitarios y de mínimos), el Estado, de no contar con la caja de la Seguridad Social, tendría que haberse endeudado pagando un interés. O, si se quiere plantear de otra forma, la Seguridad Social podría haber invertido esos recursos de su mayor Fondo de Reserva obteniendo unos intereses sustanciosos. Sin embargo, de una lectura atenta de informe del Tribunal de Cuentas, nada se dice de una cosa ni de la otra.
Si hacemos el supuesto de haber invertido esos fondos en obligaciones del Estado, de haber entrado en el Fondo de Reserva, o bien que el Estado se ahorró (al no tener que endeudarse aún más) unos intereses que tuvo que pagar por las obligaciones que sí emitió, los cien mil millones reconocidos se duplican hasta los doscientos mil. Simplemente aplicando capitalización compuesta a las cifras anuales que entre 1989-2013 estima el Tribunal de Cuentas, con el tipo de interés medio de dichas emisiones entre 2001-2020, que fue en torno a un 5 % según el Tesoro Público.
Alternativamente, a esas mismas cifras anuales en euros corrientes de cada año que ahora reconoce el Tribunal de Cuentas como costes que la Seguridad Social asumió por cuenta del Estado por 103.690 millones de euros (ver el recuadro), si le aplicamos el índice de precios al consumo para consolidarlas en euros del año 2013, pasamos a contabilizar una deuda histórica acumulada de 155.506 millones de euros (un 50 % más), cifra que en 2019 ya ascendería a 161.000 millones de euros.
 Liquidar las deudas
Tiene esto especial interés porque, cómo el tribunal hace esta recomendación al Gobierno “que proceda a efectuar la liquidación efectiva de los gastos no contributivos que fueron asumidos por la Seguridad Social con cargo a sus recursos” (IV.2.1. página 61), es muy importante saber si se trata de cien mil millones (en euros sin actualizar y sin devengar intereses) o de una cifra muy superior, justificada como acabamos de hacer. Todo ello partiendo de la misma estimación de base que realiza el Tribunal de Cuentas.
Más aún si reparamos en que el propio Tribunal sugiere que la liquidación de la deuda de 100.000 mil millones corrientes (cifra sin actualizar por el IPC o por los intereses de su capitalización y demora) se minoraría por las recientes deudas que, en parte a causa de este expolio, se vio obligada nuestra Seguridad Social a contraer con el Estado en los dos últimos años. Nada menos que 24.000 millones entre 2017 y 2018.
Porque es obvio que veinte mil millones de ahora no pueden compensarse con un monto de los mismos millones de los primeros años 90. Ni de euros ni, mucho menos, de pesetas convertidas en euros. Porque aquellos costes asumidos indebidamente supusieron un drenaje de recursos para la Seguridad Social que hoy tendrían un valor doble, ya en unidades monetarias actualizadas por la inflación, ya en su valor de capitalización.
 Coda final
Aquellas cargas indebidas, sobre nuestro sistema público de pensiones, nos permitieron mirar para otro lado en relación al diferencial de seis puntos de PIB (unos 60.000 millones al año) en nuestros ingresos públicos respecto a la UE. Hoy la reforma fiscal es inaplazable, porque el endeudamiento (pasarle la bola a nuestros hijos y nietos) está ya en niveles de alto riesgo y porque, según el Tribunal de Cuentas, debemos reponer aquellas cargas indebidas.
_____________________
Albino Prada es miembro de Ecobas y del Comité Científico de Attac España

*++


miércoles, 12 de agosto de 2020

La bartola está embartolada, quién la desembartolará, y como no la desembartolen Círculos y Asambleas, esto no lo desembartola ni Dios, porque claro, cuando los trabajadores estamos al embartole, o sea, que nos tiramos todo a la bartola (que no se me malinterprete, o sea, que vamos a ver si estamos en lo que estamos, y vamos ver si somos capaces de interpretar bien las cosas), es cuando los jefes se lían a la trifulca enjefaturizada entre sí y de aquellos lodos estas bartolas, porque ya se sabe, las cosas de jefes cosas de jefes son. Pero, ¿los jefes no están para dirigir a los trabajadores buscando la unidad de acción? ¿Entonces qué hacen los jefes de la supuesta izquierda haciéndoles el trabajo a Vox, PP y Ciudadanos? Pues a lo mejor es que hace falta una limpia de jefes. Pero chiquet, hasta para hacer la limpia de jefes hacen falta los Círculos en Podemos y las Asambleas en Izquierda Unida, que lo sepas.



Las izquierdas prosiguen con sus guerras cainitas: un nuevo capítulo andaluz
  • Anticapitalistas e IU protagonizan la enésima trifulca en Adelante Andalucía, que se dirige hacia la ruptura
  • Tras los malos resultados de Galicia y Euskadi de las confluencias de Unidas Podemos, siguen copando titulares los conflictos internos
Sato Díaz
Cuartopoder.es
El miércoles, 12 de Agosto de 2020

Teresa Rodríguez, de Anticapitalistas, y Toni Valero, coordinador general de IU Andalucía. / EFE

Actualización a las 13h del 12/08 con la aclaración de IU sobre la acusación relacionada con el dinero de las diputaciones de Huelva y Málaga
Con agostidad y alevosía. La enésima bronca en el seno de la confluencia Adelante Andalucía vuelve a copar titulares y a llevarse el foco de atención. En plena pandemia y su derivada crisis económica y social, las izquierdas siguen dando protagonismo a la trifulca, con sus batallas internas cainitas y se tiran los trastos a la cabeza. Esta vez, otra vez, el turno de Adelante Andalucía, formación inmersa en una dinámica interna que se dirige, cada vez más evidentemente, salvo giro de guion inesperado, hacia la ruptura. Mientras, la Junta de PP y Ciudadanos se sostiene con el apoyo de la ultraderecha de Vox.
De un lado, Podemos, bajo la dirección de Martina Velarde, e IU, de Toni Valero; del otro, Anticapitalistas, de Teresa Rodríguez, junto a las fuerzas andalucistas Primavera Andaluza, Pilar González, e Izquierda Andalucista, Pilar Tavora. El último episodio estallaba ayer, cuando IU denunciaba que Anticapitalistas se había apropiado de las claves de las redes sociales de Adelante Andalucía y expulsado a los técnicos de comunicación de IU, quienes también las gestionaban, de las mismas.
Desde Anticapitalistas, acusan a IU, al mismo tiempo, de apropiarse de 90.000 euros derivados de las diputaciones de Huelva y Málaga, algo que desde IU niegan, como se puede leer al final del artículo. Disputas internas que, sin embargo, se airean en público, síntoma de que la ruptura es una opción cada vez más cercana. La opción de solucionar los problemas domésticos en casa no se contempla. Un conflicto que, si no se soluciona antes, tiene visos de acabar en los tribunales para dirimir quién es el dueño de la marca Adelante Andalucía, la confluencia que consiguió 17 diputados, un 16% del voto, en las elecciones autonómicas de diciembre del 2018.
“Tras la apropiación indebida de la marca Adelante Andalucía, Anticapitalistas hace lo propio con los perfiles de la coalición en redes sociales, una herramienta fundamental para su proyección pública”, denuncia el comunicado de IU. “IU Andalucía expresa su respeto por quienes han decidido que su proyecto político es otro, con las puertas abiertas a un posible reencuentro. Del mismo modo, expresa su voluntad férrea de defender el proyecto colectivo de Adelante Andalucía”, añaden, concluyendo: “Adelante Andalucía no es Adelante Andalucía sin Izquierda Unida y Podemos”.
Por parte de Anticapitalistas, aseguran que a la reunión celebrada el lunes de la confluencia, “Podemos e IU ya traían acordada la ruptura”. “En los días anteriores, IU ha sacado sin avisar dinero de las cuentas de diputación de Huelva y Málaga pertenecientes a Adelante, así han empezado con la ruptura en las diputaciones”, denuncian. “La propuesta de consenso de anticapitalistas y andalucistas era acordar un calendario de debate para resolver sujeto propio andaluz en el Congreso, política de alianzas en la Junta, reglamento de funcionamiento y partido instrumental, es decir lo político y lo organizativo a la vez, pero no han querido”, prosiguen los anticapitalistas. “Se han negado a cualquier opción que no fuese el ultimátum de la retirada del partido instrumental sin condiciones”, dice la versión de los de Teresa Rodríguez, prosiguiendo: “La intención de IU y de Podemos con esto es evitar que Adelante Andalucía pueda volver a presentarse a las elecciones”.
El coordinador general de IU, Valero, cree que la actual “situación de bloqueo” se debe a que “no hay rectificación de Anticapitalistas por anomalías democráticas” y recuerda que “Anticapitalistas no es de las fuerzas fundadoras de Adelante Andalucía, como Podemos e IU, y que Anticapitalistas ha registrado la marca y no la quiere mancomunar”. Cuando Podemos e IU fundan Adelante Andalucía, de cara a los comicios de 2018, Rodríguez era la secretaria general de Podemos Andalucía. La apuesta del coordinador general de IU, hoy en día, es “darnos un tiempo”, hasta septiembre, para seguir con las negociaciones. “Seguimos con la mano tendida y voluntad de diálogo, que no se den por rotas las negociaciones, queremos seguir hablando y dialogando por la responsabilidad histórica que nos ocupa”, asegura.
Por otra parte, Rodríguez lanzaba un vídeo conjuntamente con González, dirigente de Primavera Andaluza, y Tavora, de Izquierda Andalucista. “Estamos tres de las cuatro fuerzas fundadoras”, comenzaba su intervención, obviando a Podemos y reclamando, también, una “vuelta a las negociaciones”. “La izquierda no puede permitirse el lujo de separarse y mirarse el ombligo”, reclamaba Tavora. “Ahora que se van a repartir fondos de la UE, reconstruir las bases socio-económica necesitamos un sujeto político sin ningún otro amo ni ama que la ciudadanía de esta tierra”, hacía lo propio González.
Y es que más allá de la polémica interna y organizativa, hay un debate político de fondo que tiene que ver con dos variables, principalmente. Por un lado, con la postura que ha de marcar Adelante sobre compartir gobiernos con el PSOE, tal y como hace Unidas Podemos a nivel estatal, o no entrar en ellos, una línea roja para Anticapitalistas. De hecho, el pasado mes de febrero, Iglesias y Rodríguez escenificaban su ruptura con un abrazo. La andaluza, y todo Anticapitalistas, dejaría Podemos más tarde criticando la coalición gubernamental entre Sánchez e Iglesias.
La otra variable que separa a los dos proyectos tiene que ver con la creación de un sujeto político propiamente andaluz, algo que Rodríguez siempre ha reclamado y que la dirección de Iglesias ha negado para Podemos Andalucía. Este debería, en opinión de Rodríguez, tener presencia propia en el Congreso de los Diputados, así como En Comú Podem o Galicia En Común dentro del grupo confederal de Unidas Podemos y, al mismo tiempo, tener una independencia organizativa de las direcciones estatales o federales de partidos como Podemos e IU, algo que también ocurre con los comunes catalanes liderados por Ada Colau. Son dos estrategias de calado que llevan a dibujar en el horizonte la posibilidad de dos estrategias y proyectos políticos distintos en vez de uno.
Este nuevo episodio estival andaluz se enmarca en un momento difícil en lo electoral para Unidas Podemos y confluencias. Los resultados de Galicia y Euskadi de los comicios del pasado mes de julio supusieron un jarro de agua fría para estas izquierdas que veían cómo un reguero de votantes apostaban por opciones soberanistas de izquierdas, BNG y EH Bildu, en vez de volver a depositarles la confianza. La autocrítica, poca, que salió entonces desde las direcciones estatales de Podemos e IU estuvo relacionada con la mala implantación territorial y culpaba a los numerosos conflictos internos en ambos territorios. La senda andaluza parece dirigirse a los mismos derroteros, la autocrítica postelectoral que no se materializa en cambios en la forma de encarar los conflictos en el seno de las organizaciones.
En otro sentido, el aumento en el apoyo electoral de fuerzas soberanistas como BNG y EH Bildu que no se referencian en Madrid hace que distintas fuerzas de izquierdas acentúen su perfil específico territorial, en un momento en el que la cuestión territorial sigue sin estar, ni mucho menos, solucionada. Este es el caso evidente de Compromís, en el País Valencià, y también del andalucismo. Por último, llama la atención cómo en un momento especialmente crítico en lo social y económico, por la pandemia de covid-19, la política sigue priorizando debates internos, la metapolítica, la política parnasiana, la izquierda parnasiana. Los políticos roban espacio a los problemas de la ciudadanía.
IU: "Es rotundamente falso que IU haya "vaciado" ninguna cuenta de Adelante"
Desde IU Andalucía han contactado con cuartopoder para negar las acusaciones que ayer vertían desde Anticapitalistas sobre ellos. Estos, sin embargo, se mantienen en la acusación: "El dinero de Adelante es de Adelante. Esto no lo decimos nosotros, lo dice la ley. El criterio que se ha seguido para su reparto era siempre conforme a representación institucional, en cualquier caso. Y la retirada de dinero ha sido unilateral", alegan desde las filas de Rodríguez.
"Es rotundamente falso que IU haya "vaciado" ninguna cuenta de Adelante en las provincias de Málaga y Huelva", aseguran desde IU. Y explican que "existe un protocolo financiero firmado entre las fuerzas coaligadas en Adelante Andalucía nivel provincial y autonómico", es decir Podemos e IU. "La única novedad es que la dirección de Podemos Andalucía ya no reside en Anticapitalistas tras haberse marchado voluntariamente de tal organización", por lo que Anticapitalistas no recibe el dinero de las diputaciones porque ya no forma parte de uno de los partidos que integran, Podemos, según explican desde IU.
"Este presupuesto está auditado por el Tribunal de Cuentas. Cualquier movimiento que no esté sujeto al acuerdo económico sería, por tanto, ilegal y automáticamente detectado por el citado Tribunal", añaden los de Valero. "Anticapitalistas realiza esta grave acusación para intentar justificar y desviar la atención sobre la usurpación de Adelante Andalucía, registrando el partido instrumental hace nueve meses y expulsando a IU Andalucía de la gestión compartida de las redes sociales el pasado 10 de agosto", valoran.
*++