domingo, 19 de enero de 2020

EL PAN ES PAN; EL VINO ES VINO;CHILE ES CHILE; BOLIVIA ES BOLIVIA: FRANCIA ES FRANCIA; ESPAÑA CUANDO LE TOQUE, QUE LE TOCA ESTE AÑOS CON LA ENTRADA EN VIGOR DEL ARTÍCULO 135 DE LA CONSTITUCIÓN (CONSECUENCIA DEL ACUERDO ENTRE AMIGOS DEL PSOE Y EL PP), ES ESPAÑA (VEREMOS QUE EXPLICACIÓN DE MOLINETE NOS DA EL NUEVO GOBIERNO PARA JUSTIFICAR LOS 25 MIL MILLONES DE EUROS QUE NOS VAN A MANGUI MANGO), Y LA DEMOCRACIA ES LA DEMOCRACIA QUE NO ES LA QUE DEFINE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA, O SEA, QUE ESTAMOS HABLANDO DE UN BARRIO DE BILBAO CORRIENTE Y MOLIENTE



En defensa de una democracia efectiva

15.01.2020

Ayer 12 de enero se dio a conocer una declaración titulada “en defensa de la democracia” suscrita por un centenar de personas, entre las cuales figuran conocidos dirigentes de la ex Concertación. En lo esencial, se trata de un llamado a condenar las acciones de violencia asociadas a la multitudinaria protesta social que se ha venido expresando en las calles del país desde el 18 de octubre pasado y a encauzar y superar el conflicto por el camino institucional surgido del llamado “acuerdo por la paz” del 15 de noviembre. 
Dicha declaración comienza señalando que “en dictadura luchamos para recuperar la democracia, hoy debemos defenderla… de la violencia irracional o premeditada de sus enemigos”, quejándose luego de las “manifestaciones de violencia y furia contra quienes se empeñan en superar la crisis y avanzar en el proceso constituyente, acordado por una amplia mayoría política, que ve en la paz y en la convivencia civil el camino propio de la democracia” y denunciando, finalmente, como real trasfondo de la violencia, la existencia de “una voluntad calculada o ciegamente impulsiva que pretende profundizar o mantener la crisis que afecta a millones de chilenos y chilenas que desean seguir estudiando, trabajando y realizando sus vidas en un país democrático e institucionalmente seguro”. 


Llama la atención primero que varios de los firmantes de este llamamiento “contra la violencia” y “a favor de la democracia” son personas que en su momento promovieron y festejaron el derrocamiento del gobierno constitucional del Presidente Allende. Todos los firmantes dicen haber luchado por “recuperar la democracia”, aunque es sabido que durante los años de dictadura muchos de ellos jamás corrieron el más mínimo riesgo en Chile. Personas que luego se allanaron a pactar con la dictadura tras la derrota de ésta en el plebiscito de 1988 y a legitimar esa “transición a la democracia” que sus ideólogos habían concebido de manera tramposa para neutralizar la voluntad popular e impedir que se pudiese materializar en el país cualquier cambio realmente significativo: la llamada “democracia de los acuerdos”.

La preocupación que ahora manifiestan se orienta a condenar exclusivamente la violencia que observan como parte de las protestas ciudadanas. ¡Ni una sola palabra, en cambio, para condenar la brutalidad con que ha actuado la policía, dañando severa e intencionalmente la integridad física de los manifestantes! Solo una tibia alusión a la necesidad de que la policía actúe “con mesura e inteligencia, en pleno respeto de la integridad y los derechos humanos de los ciudadanos que se manifiestan”. Como se sabe, la expresión más siniestra, aunque no la única, de esa descontrolada violencia policial han sido los traumas oculares ocasionados a más de 360 personas, causándoles a muchas de ellas una pérdida total o parcial de la visión. ¿En qué otro lugar del mundo ha ocurrido algo parecido? Y tampoco han faltado aquí los maltratos y vejaciones, ni los muertos y heridos a bala. 


Pero, sin duda, el interés central de quienes firman esta declaración es el de lograr que la crisis actual pueda ser superada a través del “ proceso constituyente”, pactado por esa “amplia mayoría política, que ve en la paz y en la convivencia civil el camino propio de la democracia”. Un proceso acordado, recordémoslo, arrogándose una vez más la representación de esa amplísima mayoría ciudadana que ha manifestado masivamente en las calles su profundo descontento, precisamente, con las políticas que a esa misma “mayoría política” le han parecido hasta ahora tan claramente benéficas y convenientes para el país. ¿Y cuál ha sido el camino esta vez pactado por ella? Pues uno concebido ex profeso para impedir nuevamente que el marco jurídico-político sobre el cual descanse la convivencia social resulte ser, en definitiva, una genuina expresión de la voluntad soberana de la nación. 


¿Qué otro propósito sino ese puede tener el que el organismo constituyente que se elija carezca de todo poder real, no solo sobre la vida política del país sino que incluso para dictar sus propias normas de funcionamiento? ¿Qué otro propósito puede tener que la propia generación de este organismo deba atenerse a las normas electorales actualmente vigentes, las cuales entregan a los partidos políticos legalmente reconocidos la facultad de seleccionar a los postulantes? Y, sobre todo, ¿qué otro propósito puede tener la regla de quorum supramayoritario de dos tercios acordada para la elaboración de todo el articulado de la nueva Constitución, excluyendo además la posibilidad de que los desacuerdos sean dirimidos directamente por la ciudadanía a través de una consulta plebiscitaria? 


Esta regla de quorum es similar a la que actualmente impide toda reforma significativa de la Constitución que nos rige, como lo evidenció esta semana la votación que tuvo lugar en el Senado en torno al proyecto de reforma constitucional sobre el dominio y uso de las aguas, en que una mayoría de 24 contra 12 resultó insuficiente para aprobarlo. De modo que, de mantenerse vigente como parte del proceso constituyente pactado por esa “amplia mayoría política” como vía para superar la actual crisis social y política, dicha regla de quorum supramayoritario constituirá la artimaña requerida por los poderes fácticos que gobiernan el país para privar todo lo que se haga de un efectivo poder ciudadano para modificar el actual estado de cosas. En otros términos, solo estaremos ante una gigantesca operación de “gatopardismo”, cuyo conocido lema es: “hay que cambiarlo todo para que todo siga igual”. 


Sin embargo, para ser genuina y robusta, una convivencia social pacífica necesita estar claramente basada en principios y condiciones de real justicia social. De lo contrario, ella solo será expresión de una situación de obligada, y por lo mismo frágil y transitoria, sumisión de los que se ven sistemáticamente atropellados y ninguneados por quienes los explotan, oprimen y discriminan. Por lo tanto, es evidente que si lo que realmente interesara a los firmantes de la declaración que comentamos es el fin de la violencia, sea política o simplemente delictual, sobre todo si ella parece operar ya sin control alguno, para ello no basta con condenarla. Ante todo hay que interrogarse por las causas que la provocan, exasperando a la población, y emprender una acción decidida para erradicarlas. 


Por lo demás no es efectivo que toda forma de violencia política, por desagradable que ella sea, merezca ser siempre condenada, “venga de donde venga” como suele decirse. De hecho, los pueblos acostumbran incluso a erigir monumentos para honrar la memoria histórica de muchos que en su momento la ejercieron, no para oprimir sino para emanciparlos de tiranías infames y terminar con sus injusticias. Y los chilenos no somos una excepción a este respecto. Por lo tanto la cuestión consiste más bien en distinguir de partida entre una violencia legítima y otra ilegítima, lo cual en definitiva deriva de los fines que se buscan con ella -si agredir o defenderse, oprimir o emanciparse- y de las condiciones específicas en que se la utiliza. Si sus fines son legítimos, lo que siempre será moral y políticamente repudiable es toda forma de violencia innecesaria. 


Pero, como es obvio, un estallido social tampoco es el resultado de una decisión racional, sino de un descontento ya generalizado y explosivo. Ante ello parece sensato afirmar, como lo hace esta declaración, que “ de la violencia y destrucción no emergerá la solución a las justas demandas del pueblo chileno y la nueva Constitución que harán un Chile mejor”. Sin embargo, ¡los hechos parecen indicar exactamente lo contrario! Recordemos tan solo que este estallido social fue antecedido de innumerables manifestaciones de protesta pacífica que han sido sistemáticamente desoídas por esa misma “amplia mayoría política” que ha gobernado el país durante estas últimas tres décadas de “democracia”. Una casta política que siempre hasta ahora ha preferido atender a las demandas de los grandes empresarios e ignorar casi por completo los principales reclamos de la ciudadanía, apostando simplemente al desgaste de sus movilizaciones. 


Cabe preguntarse entonces, ¿cuál es la responsabilidad que les cabe a quienes se lamentan ahora de la violencia con que irrumpió el estallido social porque esto haya ocurrido? La verdadera crisis que “afecta a millones de chilenos y chilenas” es, insistimos, aquella a la que han conducido las políticas indolentemente acordadas hasta ahora por esa misma casta política que a través de esta declaración nos sermonea ahora diciendo que “d emocrático es un país en el cual los ciudadanos participan activamente en los destinos de la nación. Democrático es un país que no teme al pluralismo, al debate y a las ideas distintas. Que eleva a principios constitucionales los valores de la libertad, de la solidaridad, y del humanismo laico y cristiano.” 


Cabe preguntarse ¡en qué país viven estas personas! ¡Ese no es el país que conoce la inmensa mayoría de los chilenos! Además, dicho con toda claridad, democrático es un país en el que el pueblo es efectivamente el soberano, en el que sus representantes no se benefician a sí mismos ni actúan como les da la gana y en el que las leyes son, por lo tanto, una clara y genuina expresión de su voluntad mayoritaria. Nada de eso acontece en el Chile de hoy, en que las campañas electorales son transversalmente financiadas en su mayoría por los grandes poderes fácticos empresariales, en que los políticos suelen apernarse en sus cargos, asignarse sueldos millonarios, con frecuencia junto a toda su parentela, y dejarse sobornar fácilmente. A ello se debe el profundo descrédito en que, a ojos de la inmensa mayoría, ha caído toda la casta política. De modo que los “valores morales” de una cultura democrática no “se han extraviado en medio de la violencia y la intolerancia” sino de la obscena venalidad y corrupción de la propia casta política. 


Por último, arrogándose con su habitual desparpajo la representación del sentir ciudadano, los redactores de esta declaración, como parte de esa casta corrupta que se ha ganado merecidamente el generalizado repudio de la población, sostiene ahora que “la gran mayoría de chilenos … han escogido el camino del proceso constitucional dentro de las reglas y el respeto democrático”. ¡Como si ignoraran que, hasta ahora, la gran mayoría no ha tenido posibilidad alguna de escoger nada realmente significativo porque esa misma casta política siempre se las ha ingeniado para torcer el veredicto de las urnas y porque frente a los problemas más relevantes se ha negado sistemáticamente a consultar directamente su opinión, optando en cambio por “resolverlos” de común acuerdo entre las cuatro paredes de “cocinas” como la del 15 de noviembre! 


Es por eso que la mayoría de la ciudadanía ha terminado, elección tras elección, por abstenerse de concurrir a las urnas, sabiendo que su opinión y su sentir no es tomado para nada en cuenta en las decisiones que adoptan las autoridades. Autoridades que a pesar de resultar electas con porcentajes ridículamente bajos presumen haberlo sido con el voto de “amplias mayorías”. Lo que la actual rebelión popular y la profunda crisis social y política que ha provocado ponen a la orden del día es, en cambio, la necesidad de avanzar hacia aquello que la casta política ha motejado insistentemente de “populismo”, esto es hacia una real democratización de la vida política, económica, social y cultural del país. 


En efecto, una democracia real significa algo muy distinto al pervertido sentido que la casta política le ha endosado a este concepto, como si su esencia consistiese en una mera disposición a negociar y acordar, esforzándose incluso por unir el aceite con el vinagre. No, democracia significa, simplemente, el poder del pueblo, cuyo principio basal no es otro que el de la soberanía popular. El pueblo es el único soberano. En una democracia verdadera es la voluntad popular la que ha de imperar mediante simple mayoría, no la sus eventuales representantes. En una democracia verdadera solo el reconocimiento y respeto a los derechos humanos, incluido el respeto a los derechos políticos de las minorías, escapa al libre juego de mayorías y minorías. En todo lo demás debe primar la voluntad de la mayoría. ¡Es en esa dirección que necesitamos abrir ahora un verdadero proceso constituyente en Chile! 

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PARA QUE LOS RICOS SIGAN ROBÁNDONOS, LOS TRABAJADORES, O SEA, LOS QUE RESULTAMOS ROBADOS, TENEMOS QUE PAGARLES 1,8 BILLONES DE DOLORES, Y ENCIMA CUANDO LLEGA EL CASO NOS MATAN Y NOS MANDAN A QUE MATEMOS A OTROS TRABAJADORES. FELIZ 2021 (QUE ES PARA QUE NO SE ME ADELANTE EL CORTE INGLÉS Y PARA AMIGARME CON EL ESTADO VATICANO QUE DICEN TIENE ACCIONES EN FÁBRICAS DE ARMAS) Y PAZ EN LA TIERRA A MIS HERMANOS Y HERMANAS EN EL REBAÑO DEL SEÑOR (ESTE ARTÍCULO NO ME DEJA PUBLICARLO EL SEÑOR DEL FACEBOOK, PORQUE DICE QUE INCUMPLO LAS NORMAS)



El gasto mundial en defensa superó los 1,8 billones de dólares en 2019

Rebelión
Observateur continental
18.01.2020

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


Estados Unidos, China, Arabia Saudí, India, Reino Unido y Rusia, que se sitúa tras Alemania y Francia, están a la cabeza de los diez países con mayor gasto en defensa. Son datos proporcionados por la agencia Jane’s Defence Industry Markets Intelligence Centre, analista de la información sobre los presupuestos de defensa en el mundo, que acaba de ofrecer los datos del año pasado.
   
Aumento de los gastos de armamento de los países de la Unión Europea 

“En 2019 el gasto mundial en defensa superó los 1,8 billones de dólares, en gran parte debido al aumento del gasto en defensa en Europa”, declararon los expertos de Jane’s. Según el informe anual de esta agencia sobre la evolución del gasto de defensa para 2019, el aumento del gasto mundial de defensa se redujo un 1 % en 2019, frente a un 6 % en 2018. No obstante, los expertos declararon que “aunque haya habido un descenso en la mayoría de las regiones, los gastos de los países europeos aumentaron un 5,2 %. Además, seis de los diez presupuesto de defensa más elevados en 2019 pertenecen a países europeos”, afirman al tiempo que añaden que en esta zona el aumento más rápido corresponde a Bulgaria, que en 2019 registró un gasto de defensa del 125 % “debido al pago que hizo el país en agosto de 8 cazas F-16 Block 70”, explican los expertos. 

Según Jane’s, los gastos totales de defensa de Europa llegarán a los 300.000 millones de dólares en el curso de los dos próximos años. “Desde 2005 se sitúan entre los 250.000 y 275.000 millones de dólares. En 2019 los presupuestos de defensa de los países de Europa occidental y oriental aumentaron respectivamente un 4 % y un 12 %. Los gastos de defensa de Alemania y Suecia aumentaron un 11 % y un 9 %. Desde 2014 los gastos de defensa de los países de Europa oriental se ha duplicado con creces ya que han pasado de 4.000 millones de dólares en 2013 a 10.400 millones de dólares en 2019”, declaró Fenella McGerty, principal analista de Jane’s en lo referente al análisis 2019. Se calcula que de aquí a 2030 el presupuesto total de defensa de Europa del Este superará los 57.000 millones de dólares y representará un 2,7 % del total mundial. 

El gasto ruso está muy por debajo del de Estados Unidos 

Según Jane’s, el presupuesto de defensa de Rusia en 2019 se elevaba a 48.000 millones de dólares (al tipo de cambio del dólar estadounidense de 2019), esto es, 1.000 millones de dólares más que un año antes. En 2018 y 2019 la Federación Rusa se situó en el octavo lugar en la lista de los países con los mayores gastos de defensa. 

Estados Unidos está a la cabeza en gastos de defensa 

El gasto de defensa de Estados Unidos en 2019 ascendió a 726.200 millones de dólares (un 40 % del gasto de defensa mundial), lo que supone un ligero descenso con respecto al año anterior (742.000 millones de dólares). En opinión de los expertos, los gastos de defensa de Washington deberían descender en 2020 a 721.000 millones de dólares. En 2020 Estados Unidos debería priorizar el trabajo en los dominios de hipersonido, inteligencia artificial, energía direccional, autonomía, cibernética y espacio. 

“En los próximos 10 años el aumento anual del gasto mundial en defensa pasará del 1,5 % al 2 %”, declaró Fenella McGerty. 

Esta agencia formada por expertos en la materia reveló cuáles eran los diez países que habían tenido mayores gastos en defensa en 2019: Estados Unidos (726.000 millones de dólares), China (217.000 millones de dólares), Arabia Saudí (57.000 millones de dólares), India (57.000 millones de dólares), Reino Unido (56.000 millones de dólares), Francia (53.000 millones de dólares), Alemania (48.000 millones de dólares), Rusia (48.000 millones de dólares), Japón (45.000 millones de dólares) y Corea del Sur (41.000 millones de dólares). La lista no ha cambiado mucho respecto a 2018: Alemania pasó a séptimo lugar mientras que Japón pasó al noveno. 

La OTAN aumenta globalmente sus gastos de defensa 

Los gastos de defensa de diez países miembros de la Alianza del Atlántico Norte (OTAN), entre ellos Bulgaria, Estados Unidos, Gran Bretaña, Grecia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía, Francia y Estonia, suponen hasta el 2% de su producto interior bruto (PIB). “En 2014 sólo cuatro miembros de la OTAN (Reino Unido, Grecia, Estados Unidos y Francia) llegaron a esa cifra”, señalaron los expertos de la agencia. 

Zona del Pacífico 

La zona del Pacífico está muy por detrás del gasto de Estados Unidos. Según Jane's, la proporción de la región de Asia y el Pacífico (APR) en el gasto mundial en defensa es de 472.000 millones de dólares. “El presupuesto de defensa de China ascendió a 217.000 millones de dólares en 2019, lo que supone el 46 % de la zona. India ocupa el segundo lugar en términos de gasto de defensa con 56.000 millones de dólares (12 % del indicador regional)”, señaló Jane’s al tiempo que indicaba que en 2018 el presupuesto de defensa de China se elevaba a 208.000 millones de dolares. 

Oriente Próximo y África Subsahariana 

Según los expertos, sus gastos de defensa ascienden respectivamente a 13.000 millones de dólares y 174.000 millones de dólares. 

Fuente: https://www.observateurcontinental.fr/?module=articles&action=view&id=1313 

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sábado, 18 de enero de 2020

LA SANIDAD PÚBLICA LA HEMOS PAGADO LOS TRABAJADORES. LA SANIDAD PRIVADA CRECE Y SE ENRIQUECE DE LA ÚNICA MANERA QUE PUEDE: A COSTA DEL DINERO DE LA SANIDAD PÚBLICA, ¿POR QUÉ? ¿QUÉ POLÍTICOS Y QUÉ POLÍTICAS HAN HECHO POSIBLE EL EMPEORAMIENTO DE LA SANIDAD PÚBLICA PARA ENRIQUECER A UNOS CUANTOS Y A UNAS CUANTAS DE LA SANIDAD PRIVADA? PREGUNTAS PARA EL NUEVO GOBIERNO, Y PREGUNTAS QUE DEBERÍAN SER RESPONDIDAS EN LOS CÍRCULOS DE PODEMOS E IZQUIERDA UNIDA , PARA QUE DEJEMOS DE CREER EN COSAS Y EMPECEMOS A SABER Y PENSAR EN COSAS CON EL OBJETIVO DE QUE NADIE PUEDA SUSTITUIR NUESTRO PENSAMIENTO NI LA CAPACIDAD DE DECISIÓN, MÁS ALLÁ, PERO BASTANTE MÁS ALLÁ, DE VOTAR CADA CUATRO AÑOS



El capitalismo perjudica gravemente la salud de millones de personas.

DIARIO OCTUBRE / OCTUBRE  Octubre
enero 18, 2020



Final del formulario
Más de 2.500 médicos recibieron en Estados Unidos al menos medio millón de dólares al año de las empresas farmacéuticas.

Más de 700 de esos médicos recibieron al menos un millón de dólares, unas cantidades que no incluyen el dinero para investigación y otro tipo de remuneraciones. 

ProPublica ha analizado más de 56 millones de pagos realizados entre 2014 y 2018, los primeros cinco años completos de la iniciativa federal de pagos transparentes, que a las empresas que divulguen la remuneraciones en virtud de la Ley de Salud Asequible de 2010.

En 2013 un análisis previo encontró que un médico ganó un millón y 21 médicos ganaron más de medio millón de dólares por las mismas razones. Con el tiempo, este tipos de pagos se han vuelto mucho más comunes, hasta el punto de que casi todos los médicos cobran dos sueldos, pero no de sus patronos sino de las farmacéuticas, y no cobran por su trabajo sino por recetar. En otras palabras: quien receta es una multinacional; el médico no es más que un intermediario.

Desde que se abrieron los archivos, una gran cantidad de estudios han comparado los datos de pago con las opciones de prescripción de los médicos y han encontrado vínculos entre los pagos y las opciones de receta de los médicos.

En Estados Unidos hay 1,1 millones de médicos que, cada vez más claramente, se alejan del paciente y se acercan a la industria. La multinacionales pagan a los médicos para que hagan presentaciones de sus mercancías en cenas y discursos. Cada año las empresas gastaron entre 2.100 y 2.200 millones de dólares para pagar a los médicos por conferencias y consultas, así como comidas, viajes y regalos para ellos.

En cinco años, un millón de médicos, dentistas, optometristas, quiroprácticos y podólogos han recibido al menos un pago, generalmente una comida, de una empresa. De estos profesionales, más de 323.000 recibieron al menos un pago cada año. Aproximadamente 240.000 recibieron un pago en un solo año. Y el resto recibió pagos en más de un año, pero en menos de cinco años.

El artículo señala que a la industria no le importa si a los médicos les gustan o aprueban sus productos. Eso es lo de menos. No pagan a los médicos para que opinen sobre sus pócimas sino para que recomienden un determinado consumo, a veces de manera claramente ilegal. Las empresas farmacéuticas han pagado decenas, si no cientos, de millones de dólares para resolver las acusaciones de mercadeo ilegal con fármacos.

Los denunciantes de las farmacéuticas y los fiscales han denunciado explícitamente que en algunos casos los pagos eran auténticos sobornos.

https://www.propublica.org/article/we-found-over-700-doctors-who-were-paid-more-than-a-million-dollars-by-drug-and-medical-device-companies
https://www.collective-evolution.com/2020/01/12/700-american-doctors-given-over-1m-each-from-pharma-to-push-drugs-medical-devices/

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A RESFRIADO DE LA ECONOMÍA PULMONÍA DE LA SOCIEDAD



Perspectivas para un gobierno de coalición

Rebelión
TopoExpress
17.01.202

La crisis financiera que estalló en el 2008 produjo en cada país diversos efectos y abrió la espita de contradicciones largamente contenidas. En España esto se tradujo en una triple crisis: socioeconómica, político-institucional y territorial. En el primer apartado se asistió a un vertiginoso aumento del paro, la precariedad laboral, la pérdida de derechos sociales y el rescate del sistema bancario pagado con fondos públicos. En el segundo, se destaparon innumerables casos de corrupción en todos los niveles de la administración que alcanzaron a la corona y que forzaron la abdicación de Juan Carlos I, abriendo un periodo de gran inestabilidad política. En el tercero, se inició el proceso soberanista catalán cuyo punto álgido sucedió en otoño del 2017 con el referéndum del 1 de octubre, la proclamación unilateral de independencia, la aplicación del artículo 155 de la Constitución y los procesos judiciales contra los líderes secesionistas. 
La convergencia de esta triple crisis hizo crujir las cuadernas de la monarquía parlamentaria, surgida de los pactos de la transición y repercutió directamente sobre el sistema de partidos español y catalán. El primero funcionaba según el mecanismo del llamado “bipartidismo imperfecto”, según el cual dos grandes formaciones, PSOE y PP, ubicados en el espacio del centroizquierda y centroderecha respectivamente, se turnaban en el ejecutivo y acudían a los nacionalistas conservadores catalanes y vascos en caso de no obtener mayoría absoluta.


Este dispositivo se vio amenazado por la aparición primero de Podemos, uno de cuyos objetivos estratégicos fue arrebatar al PSOE la hegemonía de la izquierda española. Posteriormente, hizo su irrupción Ciudadanos, surgido en Catalunya contra el catalanismo hegemónico, pero que dio el salto a la política estatal para evitar que la formación liderada por Pablo Iglesias capitalizara los profundos malestares sociales que emergieron con el movimiento de los indignados; es decir, como un “Podemos de derechas”, según la gráfica expresión de Josep Oliu, presidente del Banc de Sabadell. Tras un breve interludio en que la formación naranja se postuló como un partido de centro, a mitad de camino entre PSOE y PP, finalmente se decantó, al igual que Podemos con el PSOE, por el objetivo de suplir al PP como partido hegemónico de la derecha española. Además, al final de este periodo, irrumpía con fuerza en las instituciones una formación de extrema derecha, Vox, poniendo fin a la excepción española respecto al ascenso de formaciones de estas características en el resto de Europa.


Por otro lado, durante la etapa autonomista liderada por Jordi Pujol, el sistema de partidos catalán funcionaba en una especie de régimen de doble poder, según el cual la coalición CiU gobernaba las instituciones autonómicas, y el PSC los grandes ayuntamientos del país, al mismo tiempo que contribuían decisivamente a las mayorías parlamentarias del PSOE en las elecciones generales españolas. Estas dos grandes formaciones contaban con dos partidos menores que operaban como una suerte de conciencia crítica, ICV en el eje social respecto al PSC y ERC en el eje nacional respecto a CiU. Todas estas formaciones –excepto del PP y posteriormente Cs– se reclamaban, con distintos matices, del catalanismo político. Los tripartitos de izquierdas (2003-2010) fracasaron en su intento de romper esta correlación de fuerzas y en 2010, CiU volvió a ocupar la presidencia de la Generalitat en la persona de Artur Mas, tras el fiasco de la reforma del Estatut d’Autonomia.


Los convulsos avatares del procés soberanista destrozaron el sistema de partidos catalán que se articuló en dos bloques antagónicos en el eje nacional. Convergència, Unió e Iniciativa han desaparecido. PSC sufrió una grave crisis interna y estuvo a punto de correr la misma suerte. Los Comunes, que irrumpieron con fuerza en la política catalana siendo la primera fuerza política en las generales de 2015 y 2016, cosecharon unos magros resultados en las autonómicas, por debajo de los registros de ICV. La CUP, una fuerza extramuros del sistema partidos, experimentó un notable crecimiento y con diez diputados en las autonómicas del 2015 se convirtió en el árbitro de la política catalana, pidiendo y obteniendo la cabeza de Artur Mas. ERC y Cs se convirtieron en los partidos en alza con las fundadas aspiraciones de convertirse en las formaciones hegemónicas de sus respectivos bloques. Unas pretensiones que continúa manteniendo ERC, sólo cuestionadas por el factor Puigdemont, y que se alejan de Cs, pues todo apunta a que el PSC recuperará la primera posición en el bloque constitucionalista tras un previsible hundimiento de la formación naranja en los próximos comicios autonómicos.


Crisis económica e inestabilidad política 
Examinemos el estado de la cuestión respecto a la citada triple crisis. En el orden socioeconómico, la denominada recuperación económica, reflejada en las cifras macroeconómicas, dista mucho de haber llegado a las clases asalariadas. El mercado laboral continúa dominado por elevadas tasas de paro y precariedad laboral. La desigualdad social se ha incrementado hasta extremos inquietantes con grandes bolsas de pobreza y marginación, así como por la cristalización de los llamados trabajadores pobres.


El gobierno de Pedro Sánchez en solitario, con el apoyo parlamentario de Podemos, adoptó algunas medidas para corregir los aspectos más sangrantes de la crisis financiera. De este modo se subieron el salario mínimo y las pensiones; en los fallidos Presupuestos Generales del Estado se preveía un aumento del gasto social para revertir parcialmente los recortes de la era Rajoy, así como una revisión de la reforma laboral. Un programa tímidamente socialdemócrata que ha sido asumido por el actual gobierno de coalición, pero cuya financiación dependerá del aumento de la presión fiscal sobre las rentas más altas. De hecho, como difunde reiteradamente Vicenç Navarro, tanto el gasto social como la presión fiscal en España son sensiblemente inferiores al de los países desarrollados de la Unión Europea. Este programa socialdemócrata mínimo ha desencadenado las furibundas críticas de los poderes económicos fácticos y de la derecha política que, sin duda, harán todo lo posible para hacer fracasar estas medidas.


Estos sectores no ocultaron su apoyo a un gobierno de coalición o a un pacto de legislatura PSOE-Cs, que también era el deseado por el aparato del PSOE, que tampoco escondió sus preferencias en este sentido. Después de la renuncia de Rajoy a aceptar el encargo del Rey para formar gobierno tras las elecciones de diciembre de 2015, Sánchez suscribió un pacto con Cs que fracasó por el voto negativo de Podemos. Acaso, el rechazo del ahora dimisionario Albert Rivera a pactar con “la banda de Sánchez” tras los comicios de abril del 2019, cuando ambas formaciones sumaban mayoría absoluta, impidió que se adoptase esta fórmula. En cualquier caso, el actual gobierno coalición, PSOE-Unidas Podemos, resulta una victoria de la estrategia de Pablo Iglesias frente a las resistencias de Sánchez, quien prefirió una repetición de los comicios –que a la postre resultó un enorme error de cálculo–, antes que acceder a un ejecutivo de coalición que le quitaba el sueño. Únicamente la perspectiva de unas terceras elecciones, donde la derecha disponía de todas las opciones para acceder al gobierno, ha forzado este acuerdo de coalición.


Esto nos conduce al ámbito político-institucional. Desde las elecciones del 20 de diciembre de 2015 se experimenta un periodo de gran inestabilidad política que cuestiona el diseño tanto de la Constitución como de la Ley Electoral, concebidas precisamente para dotar de estabilidad al sistema y evitar la corta duración y las frecuentes crisis de los gobiernos de la Restauración y la Segunda República. En este periodo hemos asistido a fenómenos que se producían por primera vez en nuestro sistema político. En el ámbito estatal, se repitieron dos elecciones generales, durante muchos meses el país estuvo regido por gobiernos en funciones, un secretario general del PSOE fue defenestrado tras un golpe palaciego y recuperó el control del partido tras unas primarias contra el aparato, triunfó una moción censura y se ha instaurado un gobierno de coalición de izquierdas.


Dos factores impiden considerar que el actual gobierno de coalición haya cerrado este periodo de inestabilidad. Por un lado, la heterogeneidad y debilidad de la mayoría que permitió la investidura de Sánchez por el escaso margen de dos votos. Por otro, la dependencia de, al menos, la abstención de ERC para conseguir la mayoría suficiente para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, ya que no deja de resultar paradójico que la gobernabilidad del país esté sujeta a una fuerza que propugna su desmembración. Además, Esquerra actúa bajo la constante presión de los sectores fundamentalistas del independentismo, representados por Carles Puigdemont y Quim Torra y la CUP, como pudo comprobarse con su negativa aprobar los presupuestos que precipitaron la caída del gobierno en solitario de Sánchez; especialmente ahora, cuando en el horizonte de la política catalana planea un adelanto electoral.


El laberinto territorial 
En el tercer eje, las convulsiones provocadas por el proceso soberanista han actuado como un auténtico ácido corrosivo de la monarquía parlamentaria, al reventar el precario consenso en torno al Estado de las Autonomías, una pieza esencial del sistema político de la transición. El ascenso del movimiento independentista ha provocado una profunda división en la sociedad catalana y el rearme del nacionalismo reaccionario español, cuya expresión más señera es la irrupción de Vox. También, la opción del PP de judicializar el conflicto como respuesta al desafío secesionista ha puesto al límite al poder judicial español, forzado a intervenir e incidir directamente en el ámbito de la lucha política.


El fracaso de la vía unilateral, tras la fallida declaración de independencia y la aplicación del 155, condujo a la convocatoria de elecciones al Parlament de Catalunya que reeditó la mayoría absoluta secesionista y abrió una legislatura de transición, bajo la presidencia vicaria de Quim Torra, teledirigida desde Waterloo. El fracaso de la vía unilateral condujo a la creciente división entre las tres formaciones secesionistas. Por un lado, ERC, quien, sin realizar una autocrítica explícita de los errores cometidos en el procés, es consciente que resulta imposible alcanzar la independencia sin una mayoría social amplia, sin algún tipo de acuerdo con el Estado español y sin el reconocimiento internacional. Por otro lado, un sector de Junts per Catalunya (JxCat), heredero de la antigua Convergència, y la CUP, en el ámbito de la izquierda independentista, cuyo objetivo continúa siendo, cada vez con menor fuerza, hacer efectiva la secesión o en su defecto volver a convocar un referéndum de autodeterminación. Unas divergencias estratégicas evidenciadas en las votaciones de la investidura de Sánchez, magnificadas por el carácter imprescindible de la abstención de ERC para romper el bloqueo.


Así pues, podría afirmarse que estamos asistiendo al reacomodo de las placas tectónicas provocadas por el seísmo desencadenado en septiembre y octubre de 2017, que no acabarán de aposentarse hasta la celebración de nuevas elecciones en Catalunya. La eventual inhabilitación de Quim Torra podría ser el detonante para ello, a pesar que este sector de Junts per Catalunya (JxCat) intentará alargar el mandato todo lo pueda para impedir el sorpasso de ERC. No obstante, existen indicios de que, a pesar de la complejidad, la volatilidad y las contradicciones del escenario político catalán, el panorama político se orienta en esta dirección.


En primer lugar, la mesa de diálogo, impuesta por ERC como conditio sine qua non para facilitar la investidura de Sánchez, podría, en el mejor de los casos, alcanzar algún tipo de acuerdo para recomponer la relación entre ambos gobiernos y cuartear la actual dinámica frentista; ello a pesar de que Puigdemont y Torra y la derecha españolista harán todos los esfuerzos para boicotearla En segundo lugar, la operación, impulsada por diversas plataformas como Units per Avançar (coaligados con el PSC), Lliures, Lliga Democràtica, Convergents o El país de demà, que van del catalanismo conservador autonomista hasta el independentismo no unilateralista, que podrían confluir en una oferta electoral común. Una opción con posibilidades de obtener representación institucional, romper la actual mayoría independentista en el Parlament de Catalunya y recoger en sus filas a dirigentes democristianos y convergentes purgados por Puigdemont.


En tercer lugar, los acuerdos suscritos entre ERC y los Comunes para aprobar los Presupuestos de la Generalitat, que serían el preludio de un pacto de izquierdas en Catalunya. Así Esquerra pasaría de participar en el eje nacional con JxCat a formar un gobierno de coalición de izquierdas que contaría, al menos, con la benevolente neutralidad del PSC, cuando no con su concurso. De este modo ERC espera ampliar la base del independentismo, pues esta carencia de mayoría social constituye el principal obstáculo para conseguir la secesión.


Finalmente, el eventual hundimiento de Cs, actualmente primera fuerza política en el Parlament con 1,1 millón de votos y 36 diputados, en los próximos comicios autonómicos. Una parte de los cuales se repartirían entre PP y Vox, que obtendría representación en la Cámara catalana, pero que también beneficiaría al PSC, que vería notablemente incrementados sus apoyos electorales, al punto de disputarle a ERC la posición de fuerza más votada.


De confirmarse estos pronósticos, se verificaría una recomposición en la hegemonía de los bloques independentista y constitucionalista a favor de los partidos centrales y partidarios de alguna suerte de diálogo (ERC y PSC) en detrimento de las formaciones ubicadas en los extremos del arco parlamentario (JxCat y Cs) y que están a favor de continuar polarizando y tensionando la sociedad catalana.


Retos del presente y fantasmas del pasado 
A la luz de lo expuesto podría argüirse que la monarquía parlamentaria estaría en trance de superar las amenazas derivadas de la confluencia de la triple crisis. Ahora bien, ello dependerá de la gestión del actual gobierno de coalición para encarrillar algunas de las graves cuestiones producto de la crisis financiera, institucional y territorial.


La actitud de las tres formaciones de la derecha españolista en la sesión de investidura y de sus altavoces mediáticos dificultará extraordinariamente cumplir este objetivo; una situación particularmente grave si se tiene en cuenta que disponen de una minoría de bloqueo para torpedear las reformas estructurales que requieran mayorías cualificadas. Tampoco los sectores esencialistas del independentismo catalán lo podrán fácil, e intentarán sabotear los eventuales acuerdos en base a unas exigencias maximalistas como plantearon JxCat y CUP en la sesión de investidura y como se desprende de la actitud de Torra cara a su eventual inhabilitación, sin excluir la desobediencia a las instancias judiciales y sin respetar el marco político-institucional.


No obstante, a nuestro juicio, es en el eje socioeconómico donde el flamante gobierno de coalición se juega la legislatura y acaso algo más. Si es capaz de ejecutar medidas socioeconómicas que mejoren efectivamente las condiciones de vida y trabajo de la ciudadanía dispondrá de un capital político que le permitiría capear las enormes dificultades derivadas del conflicto territorial. Por el contrario, si por incapacidad política, por las presiones de los poderes económicos o por una crisis económica de carácter internacional esto no fuera posible, la monarquía parlamentaria se vería abocada a una grave crisis, pues se evidenciaría que el sistema político es incapaz de reformarse y mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía. Entonces, producto de la frustración, la derecha y la extrema derecha dispondrían de una oportunidad para acceder al gobierno exacerbando las tensiones sociales, políticas y territoriales del país y reviviendo los peores fantasmas de la atormentada historia de este país.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/perspectivas-para-un-gobierno-de-coalicion/

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PARA LOS DIRIGENTES DE PODEMOSO E IZQUIERDA UNIDA EN EL GOBIERNO. ¿NO MERECERÍA ESTE ARTÍCULO UNA EXPLICACIÓN A TRAVÉS DE LOS CÍRCULOS, QUE DEBERÍA SER LA BASE EFECTIVA DE PODEMOS? EL OBJETO NO SERÍA OTRO QUE EVITAR ECLUSIVISMOS DIRIGENTISTAS PERSONALES, INFORMAR A LA VEZ QUE FORMAR, FOMENTANDO ASÍ LA APARICIÓN DE NUEVOS DIRIGENTES (¡QUE NOS HACEN MÁS FALTA QUE EL COMER!) SURGIDOS DE LA BASES Y CONCONCIENCIA DE CLASE PARA IR CREANDO LAS MAYORIAS SOCIALES QUE VAMOS A NECESITAR LOS TRABAJADORES.PARA DEFENDER NUESTROS DERECHOS CONTRA EL CAPITAL, EN LUGAR DE LA, LE, LI, LO, LU Y TENGO UNA MUÑECA VESTIDA DE AZÚL...



CGT de Catalunya: "No se están derogando las reformas laborales. Se están consolidando"

TERCERA INFORMACIÓN
15/01/2020

"Una vez constituido el nuevo Gobierno del Estado español, desde el Secretariado Permanente de la CGT de Catalunya hacemos la siguiente valoración de los cambios anunciados en materia laboral. Unas modificaciones de reformas laborales que estamos sufriendo como clase trabajadora que son parciales e insuficientes".

Manifestación contra la reforma laboral en Barcelona, en 2010

Comunicado: Derogación total de las reformas laborales.
No se están derogando las reformas laborales. Se están consolidando.

En los diferentes periodos de elecciones en el Congreso hemos podido oir a algunos grupos políticos referencias sobre los desastrosos efectos de las reformas laborales, para así captar apoyos en forma de votos. Un verbo se hacía muy familiar desde entonces como solución: derogar.

Y derogar significa eliminar, volver atrás, retornar a una línea anterior desde la que se puedan implantar reivindicaciones de los y las trabajadoras. Reivindicaciones que solo se pueden lograr con la lucha y movilización sindical.

Y empezaron las matizaciones. Se pasó de derogar, como punto de inicio, las reformas laborales del 2012, y en algunos casos también las del 2010, a hacerlo solo sobre ‘los aspectos más lesivos de estas’, hasta el punto que puede significar cualquier cosa y normalmente nacida de equilibrios políticos con la Patronal. Ya en el documento de pacto de gobierno PSOE-UP vemos cómo muchos puntos no aparecen y respecto a otros se anuncian simples modificaciones que en ningún caso suponen su eliminación.

Ya no se plantea la retirada de la rebaja de la indemnización por despido improcedente de 45 a 33 días por año trabajado, con reducción del máximo de 42 meses de importe a 24 como máximo. O la retirada de la eliminación de los salarios de tramitación por todos los juicios por despido ganados excepto cuando sean declarados nulos. En lo referente a los despidos individuales por motivos ‘objetivos’ que comportan una indemnización de 20 días por año trabajado, se anuncia una simple modificación para acotar mejor las causas. La pérdida del permiso de la Administración en caso de desacuerdo en ERE se mantiene. En el caso de otros retrocesos, como la ultraactividad de los convenios, quedamos a la espera de comprobar si es completo u otro juego de palabras de menor entidad. Respecto a otro de los ataques a la negociación colectiva, la modificación unilateral de las condiciones de trabajo (artículo 41), todo indica que se mantendrá esta unilateralidad pero con introducción de matices.

Sobre la inclusión de un punto para crear una ‘comisión de expertos’ para redactar un estatuto de los trabajadores ‘del siglo XXI’. Ahora resulta que los asuntos y derechos de los trabajadores y trabajadoras tienen que ser dejados en manos de académicos y estómagos agradecidos, repitiendo el esquema de comisiones parecidas al Pacto de Toledo, de tan nefastos resultados para la clase trabajadora.

¿Incluirá esta redacción una variación de la famosa ‘mochila austríaca’ tan del gusto de la reforzada ministra de Economía Nadia Calviño? ¿Quizás el sistema por puntos que intenta aplicar Macron en Francia y que comparten ambos en una misma visión individualista de las prestaciones sociales? Nada sabemos y tenemos muy presentes los precedentes.

Obviamente habrá mejoras sobre la situación actual, en algunas se podrá coincidir, pero cuando retrocedes 10 pasos y avanzas dos, realmente no estás avanzando: estás consolidando 8 pasos atrás.

En la CGT de Catalunya tenemos un único programa de gobierno: defender las decisiones autónomas de la clase trabajadora. Y estas incluyen la derogación de las diferentes reformas laborales, ENTERAS. Para revertir la miseria salarial y la inseguridad, en forma de precariedad y temporalidad laboral, a la que nos han abocado estas reformas.

Ningún golpe de efecto nos hará perder estos primeros objetivos, ningún juego de trileros del gobierno nos hundirá. Siempre en defensa de los intereses de nuestra clase.

Secretariado Permanente de la CGT-Catalunya.

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