miércoles, 27 de febrero de 2019

VENEZUELA. LA DERECHA, AFORTUNADAMENTE, PIENSA CON EL ESTÓMAGO, EN EL PESEBRE QUE SE ALIMENTA LA MULA FRANCIS QUE MONTA SANTIAGO ABASCAL DE VOX, PARTIDARIO DE QUE LOS TRABAJADORES VENEZOLANOS SE MATEN ENTRE SI MIENTRAS EL PADRE DE GUAIDÓ SE LO PASA PIPA EN TENERIFE




Washington: de fracaso en fracaso

27.02.2019


El pasado fin de semana fue terrible para la Casa Blanca y sus impresentables capataces del sur del río Bravo, el apropiadamente llamado “Cartel” de Lima dada la estrecha vinculación que algunos de los gobiernos que lo integran mantienen con el narcotráfico, especialmente el colombiano y, antes del advenimiento de López Obrador, el de Peña Nieto en México. El sábado los estrategas estadounidenses decidieron organizar, para el 23 de febrero, un concierto con algunas de las celebridades consagradas por la industria musical maiamera. El evento atrajo a unas 25.000 personas, la décima parte de lo esperado, divididas jerárquicamente en dos categorías claramente demarcadas. El sector VIP donde fueron a parar presidentes –Duque, Piñera, Abdo Benítez- ministros y jerarcas del Cartel y, doscientos metros más atrás (sic!) el resto del público. (ver: http://www.laiguana.tv/articulos/438246-concierto-aid-live-fotos-tarima-vip-publico-general/ ) 

El organizador y financista del espectáculo fue el magnate británico Richard Branson, un conocido evasor de impuestos y acosador sexual que contrató a una serie de cantantes y grupos de derecha entre los cuales Reymar Perdomo, "El Puma" Rodríguez, Chino, Ricardo Montaner, Diego Torres, Miguel Bosé, Maluma, Nacho, Luis Fonsi, Carlos Vives, Juan Luis Guerra, Juanes, Maná y Alejandro Sanz, que compitieron con fiereza para ver quién se llevaba el Oscar el lambiscón mayor del imperio.

Este concierto se suponía que crearía el clima necesario para facilitar el ingreso de la “ayuda humanitaria” preparada en Cúcuta por los estadounidenses y sus sirvientes del gobierno colombiano. Pero no fue así, y por varias razones. Primero, porque tal como lo afirmara la Cruz Roja,sólo puede enviarse ese tipo de ayuda, cuidadosamente fiscalizada (cosa que no se hizo, además) si el gobierno del país que va a recibir cargamento lo solicita. En el mismo sentido se explayó el Secretario General de la ONU, Antonio Gutérrez. Y, segundo, porque el gobierno bolivariano no lo hizo porque sabía muy bien que Estados Unidos utiliza esa “ayuda” para introducir espías, agentes encubiertos disfrazados de médicos y asistentes sociales y para-militares en el territorio de sus enemigos y, por supuesto, no iba a consentir esa movida. Además, si efectivamente la Casa Blanca tuviera un interés genuino en ofrecer una ayuda para aliviar los sufrimientos de la población venezolana tiene en sus manos un recurso mucho más sencillo y efectivo: levantar las sanciones con las cuales ha estado agobiando a la República Bolivariana; o abolir el veto que imponen a las relaciones comerciales internacionales; o devolver los enormes activos de las empresas públicas de ese país confiscados, en un acto que sólo puede calificarse como un robo, por decisión del gobierno de Donald Trump o de autoridades como las del Banco de Inglaterra que se apropió del oro venezolano depositado en su tesoro valuado en algo más de 1.700 millones de dólares.
La rabiosa reacción de la derecha ante el fracaso de la operación “ayuda humanitaria” fue tremenda. El propio narcopresidente Iván Duque saludaba desde las alturas del puente internacional a las bandas de delincuentes contratados para producir desmanes mientras preparaban sus bombas molotov y aceitaban sus armas. Cuando ante la firme resistencia de civiles y militares bolivarianos se consumó el fracaso del operativo norteamericano el lumpenaje, protegido por la Policía Nacional de Colombia, tomó al puente por asalto y procedió a incendiar a los camiones que traían la “ayuda humanitaria”. Como era previsible, la prensa culpó del hecho al gobierno venezolano: ahí están las fotos publicadas por toda la canalla mediática mundial con el correspondiente epígrafe satanizando la barbarie chavista y ocultando a los verdaderos responsables de la barbarie. (ver video sobre el tema en: https://youtu.be/fxTDm11_rmE) Mientras tanto, en perfecta coordinación, los ocupantes de una tanqueta de la policía bolivariana arremete contra las vallas que había en el puente para facilitar la “espontánea” deserción de tres policías buscando asilo en la tranquila y próspera Colombia.
La prensa, empero, nada dijo de los atentos “directores de escena” que, desde el lado colombiano del puente, les indicaban a los desertores cómo debían actuar, por donde entrar, qué decir y les gritaban “¡levanta el arma, levanta el arma!” para que quedara en evidencia que eran policías o militares bolivarianos que huían de la “dictadura” de Maduro. Todo esto está rotundamente documentado en un video que, por supuesto, la “prensa seria” se ha cuidado muy bien de reproducir.
En resumen, un fiasco diplomático descomunal e inocultable que, para desgracia de la tropa comandada por Trump sería apenas el preludio de otro aún peor.
Nos referimos a la tan publicitada reunión del Cartel de Lima en Bogotá, que para su eterno deshonor fue presidida por el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, cosa de que quede bien establecida la naturaleza patriótica y democrática de la oposición venezolana. El vice de Trump llegó a Bogotá para reunirse, en patética demostración de la vertiginosa declinación del otrora enorme poderío estadounidense en la región, con un grupo de segundones . En otras épocas, la llegada de un emisario de altísimo nivel de la Casa Blanca hubiera desatado un arrollador “efecto manada” y uno tras otros los nefastos presidentes neocoloniales hubieran corrido en tropel para llegar lo antes posible al besamanos oficial. Pero los tiempos han cambiado y Pence sólo pudo estrechar manos con su desprestigiado anfitrión y con el cómico bufón del magnate neoyorkino, el autoproclamado “Presidente Encargado” Juan Guaidó. El resto eran gentes de rango inferior: cancilleres e inclusive vice-cancilleres que con las mejores caras de circunstancias escucharon, con fingida solemnidad, la lectura del acta de defunción del plan golpista estadounidense y, casi con seguridad, del propio Cartel de Lima, habida cuenta de su comprobada inutilidad. El documento, leído con desgano y en medio de un clima deprimente, volvía todo a fojas cero y re-enviaba la cuestión al laberinto sin salida del Consejo de Seguridad de la ONU. Un fracaso gigantesco del gobierno de Estados Unidos en un área que algún troglodita del norte llamó no sólo su “patio trasero” sino su “puerta trasera”. Los plazos para la “salida” de Maduro (primero planteados por Pedro Sánchez, desde Madrid y luego reiterados por Trump, Pompeo, Pence, Bolton y todos los hampones que hoy se cobijan bajo las alas del presidente norteamericano) se disiparon como una vaporosa niebla matinal bajo el ardiente sol del Caribe venezolano.
No sólo eso, ante las evidentes muestras de la declinación del poder imperial los lacayos neocoloniales optaron por ponerse a salvo del desastre y en un gesto inesperado declararon su oposición a una intervención militar en Venezuela. Los bravos guerreros del sur percibieron que en sus propios países una intervención gringa en Venezuela -aún bajo la infructuosa cobertura de una operación de “fuerzas conjuntas” con militares colombianos o de cualquier otro país- sería impopular y les ocasionaría serios costos políticos y optaron por salvar sus expuestos pellejos y dejar que Washington se encargara del asunto.
¡Qué puede hacer ahora Trump? Víctima de su verborragia y la brutalidad de los torvos gangsters que lo asesoran y aconsejan, ¿extraerá ahora a la última carta del mazo, la opción militar, esta que siempre estuvo sobre la mesa? Difícil que un personaje como él admita tan impresionante derrota diplomática y política sin un gesto violento, una puñalada artera. Por lo tanto, no habría que descartar esa posibilidad aunque creo que la probabilidad de una invasión estilo Santo Domingo 1965 o Panamá 1989 es muy baja. El Pentágono sabe que Venezuela no está desarmada y que una incursión en tierras de Bolívar y Chávez no sería lo mismo que la invasión en la inerme Granada de 1983 y ocasionaría numerosas bajas entre los invasores. Escenarios alternativos: (a) provocar escaramuzas o realizar bombardeos tácticos en la larga e incontrolable frontera colombo-venezolana; (b) subir un escalón y atacar objetivos militares dentro del territorio venezolano, desafiando empero una represalia bolivariana que podría ser muy destructiva y alcanzar, inclusive, las bases que EEUU tiene en Colombia o las que la OTAN tiene en Aruba y Curazao; o (c) sacrificar a Juan Guaidó, desecharlo debido a la inutilidad de toda la maniobra, y culpar del magnicidio al gobierno bolivariano.
Con esto se buscaría crear un clima mundial de repudio que justificaría, con la ayuda de la prensa canalla, una operación militar de vasta envergadura. Claro que esta sería una jugada de altísimo costo político porque la credibilidad que tendría el gobierno de Estados Unidos ante un hecho de este tipo es igual a cero. Si Washington hizo estallar al acorazado Maine en la Bahía de La Habana en 1898 (enviando a la muerte de 254 marineros) para justificar la declaración de guerra contra España y quedarse con Cuba; si para entrar en la Segunda Guerra Mundial el presidente Franklin D. Roosevelt consintió en permitir que la Armada Imperial Japonesa atacara “por sorpresa” a Pearl Harbor en diciembre de 1941 ocasionando la muerte a unos 2500 marineros e hiriendo a otros 1300, ¿quién podría creer que si algo malo le sucede a Guaidó, que nadie desea, el culpable podría ser otro que el gobierno de Estados Unidos? Los próximos días comenzará a develarse esta incógnita. Lo cierto, sin embargo, es que por ahora toda la operación golpista pergeñada por los hampones de Washington ha ido de fracaso en fracaso.

Dr. Atilio A. Boron: Coordinador del Ciclo de Complementación Curricular en Historia de América Latina-Facultad de Historia y Artes, UNDAV Director del PLED , Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación "Floreal Gorini" Corrientes 1543 – C1042AAB Buenos Aires, Argentina.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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IZQUIERDA / DERECHA. SABEN AQUEL QUE DIU: CHIQUET, HAZME EL FAVOR, QUINA ES LA ACERA DE LA IZQUIERDA D'ESTA CALLE? ES AQUELLA DE ALLÍ, LA D'ENFRENTE, GRACIAS, AY, CRISTO BENDITO, CHIQUET, ESTOS ACABARÁN POR VOLVERME LOCO. VENGO DE AQUELLA ACERA, DE LA D'ENFRENTE, Y ME DICEN QUE LA DE LA IZQUIERDA ES ESTA


OBREROS ELIGIENDO GOBIERNOS ULTRAS
Rafael Cid
Kaosenlared
27.02.2019
La política supremacista entraña un ataque frontal a los derechos humanos. Se pasa de una tutela universal para garantizar derechos y libertades fundamentales de cualquier persona por el hecho de serlo, sin importar más atributos, a restringirlos solo para los titulares de un determinado Estado, siendo así que estos nacieron precisamente para poner límites al despotismo estatal.



<Es sorprendente el número de tonterías que se pueden creer temporalmente
si se aísla uno demasiado tiempo del pensamiento de los demás>>
(Keynes. Teoría general).
Esta nota no pretende tanto descifrar porqué ganan las elecciones sujetos como Trump, Putin, Salvini, Bolsonaro o Viktor Orbán, sino porqué llegan al poder gracias al voto mayoritario de los trabajadores, teóricos representantes de la izquierda en el clásico reparto del mapa ideológico. También y en última instancia, intenta dilucidar cómo funcionan las responsabilidades compartidas por el alunizaje. Es decir, a quién es imputable semejante desaguisado.
Hasta ahora la izquierda se ha limitado a poner el grito en el cielo, habida cuenta de su incapacidad para asaltarlo. Ha bufado contra la llegada al gobierno de formaciones ultranacionalistas. Sin más argumentario ni reflexión. Solo blandiendo el toque a rebato “que vienen los fachas”. Salvo los recalcitrantes del socialismo científico, que han desempolvado el viejo dogma victimista sobre el fascismo como último recurso del capitalismo para justificar lo que no comprenden. Relato desmentido por los hechos y la ciencia política ad calendas graecas. Al menos desde que el neomarxista Friedrick Pollock, fundador de la Escuela de Franckfurt, arrumbara esa tesis. En su ensayo Is National Socialism a New Order revelaba al respecto que “casi todas las características esenciales de la propiedad privada habían sido destruidas por los nazis” (Martin Hay. La imaginación dialéctica. Pág. 255). Ya Marx, en carta a César de Paepe de 18 de diciembre de 1870, había advertido sobre este tipo de avatar: “Es necesario que los acontecimientos pongan fin de una vez por todas a ese culto reaccionario del pasado”.

Quizás por esa falsa percepción de la realidad la posición de clase es ambivalente en su respuesta al fenómeno. Se mueve, ora entre la radical denostación, ora en un temerario respaldo. El primer caso vendría ejemplificado por la emergencia en España del partido Vox, de firmes resonancias ultras, en Andalucía, una de las circunscripciones con mayor paro de Europa. El segundo tiene que ver con la entrada en el gobierno italiano de la coalición representada por el Movimiento 5 Estrellas de Luigi di Maio y la Liga de Mateo Salvini, uno y otra formaciones populistas bipolares. Aquí, la novedad ha sido que algunos de los prohombres de la órbita comunista hayan saludado las medidas sociales del ultra Salvini (Decreto Dignidad) como un triunfo de la clase trabajadora, dicho sin mayores reparos.

Parecida hibridación se observa en la perspectiva histórica. El paradigma que catapultó al fascismo y al nazismo de entreguerras no es el que surge ahora en occidente con el encumbramiento de partidos de corte xenófobo. Es cierto que el doble crac económico (1929 y 2008) ha funcionado como fermento en los dos supuestos. No lo es sin embargo que exista un mimetismo ideológico entre lo que supusieron aquellos movimientos totalitarios y los experimentos ultranacionalistas actuales. Tampoco la secuencia en que se produjo la deflagración social consiguiente. Entonces las poblaciones afectadas venían de una era de vacas flacas y de la Gran Guerra, y ahora por el contrario claman por la prosperidad perdida tras más de medio siglo de paz social. Por otra parte, el patrón involucionista de los países del antiguo bloque soviético (Hungría y Polonia sobre todo), los que iniciaron la saga-fuga, responde a circunstancias específicas. Su código fuente es diferente.
Ese puzle comprende, no obstante, un mismo marco de referencia que enlaza ambos acontecimientos. Es la “rebelión de las masas” que identifica el proyecto común antiliberal de principios del siglo XX y al del primer tercio del XXI. Los mismos contingentes que han celebrado y disfrutado de la sociedad de consumo y del Estado de Bienestar son los que ahora, en época de precariedad, buscan respuestas a sus demandas fuera de sus tradicionales inclinaciones políticas. Agua y aceite, en principio, que las agravadas mutaciones económico-sociales aproximan. Como si la categorización marxista de estructura y superestructura operara también sobre la clase trabajadora, sacrificando convicciones ideológicas por la base material de su existencia. Albarda sobre albarda, el asalariado (homo económicus) ha devorado al trabajador (homo faber), dejándole sin atributos. Nada que ver con aquel internacionalismo obrero originario orgulloso de su autonomía (“emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mimos”) y consciente de su responsabilidad histórica (“no más deberes sin derechos, ni más derechos sin deberes”). Un corrimiento de opciones, pues, que comunica a los votantes de izquierda con los planteamientos de las formaciones populistas. La gravedad de esta abducción está en su carácter estructural no contingente. El sincretismo en marcha exige dar la espalda al internacionalismo solidario como seña de identidad de la izquierda y abrazar la formulación “los nacionales primero” que define a los grupos xenófobos.

La política supremacista entraña un ataque frontal a los derechos humanos. Se pasa de una tutela universal para garantizar derechos y libertades fundamentales de cualquier persona por el hecho de serlo, sin importar más atributos, a restringirlos solo para los titulares de un determinado Estado, siendo así que estos nacieron precisamente para poner límites al despotismo estatal. Es lo que la politóloga Hannah Arendt calificó como “aporía de los derechos”. Lo vemos en lo que actualmente está sucediendo respecto a la acogida de migrantes y refugiados. En un lado, y a favor de su protección, pugnaría el clásico internacionalismo solidario de la izquierda, y en el otro la tentación reaccionaria de rechazo a unas personas que se las presenta como competidoras en cuanto a la utilización de los recursos disponibles, deshumanizándolas en su tipificación (ocurrió en el pasado con los judíos como chivos expiatorios). El euroescepticismo del gobierno Salvini en lo económico implica una negación de la protección de los Derechos Humanos que la Unión Europea garantiza en sus tratados y tribunales superiores de justicia.
Por tanto hay dos puntos iniciales de encuentro entre esos actores en principio antagónicos (unidad de los contrarios). La prevalencia de lo económico-material sobre lo ideológico-cultural, y el relanzamiento del espacio Estado-nación como “democracia de proximidad”. Ambas variables albergan una traza que permea el eje izquierda-derecha como fuerzas paralelas que se tocan en el infinito. El materialismo descarnado como principio fundante atraviesa al marxismo (versión histórico y/o dialéctico), y al capitalismo (modalidad utilitarista). Una realidad intelectual que adquiere dimensión pragmática cuando la multitud asalariada de la sociedad neoliberal toma conciencia de que los males que le aquejan proceden de las organizaciones supranacionales que han impuesto las políticas austericidas. Este es el “kairós” que favorece a los grupos extraparlamentarios (y por tanto no contaminados por las instituciones) para ofrecer su mercancía: mano dura contra el sistema y empoderamiento del Estado-nación como herramienta para la acción legal.
Otros dos factores intervienen también en el derrapaje de esa izquierda para cebar el nacionalismo xenófobo. Uno es la desafección unidimensional de la globalización, sin matices, confundiendo lo que es solo una etapa más del imperialismo capitalista con formas de humanismo integral. En ese tirar el niño con el agua sucia se han contaminado peldaños que jalonan el proceso civilizatorio. Las “globalizaciones positivas” institucionalizadas, sobre todo después de los actos de barbarie estatal perpetrados durante la Segunda Guerra Mundial, para que “nunca más” reinara el horror como arma política en el concierto mundial. Hablo de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre adoptada por la ONU en 1948 y sus secuelas el Pactos Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; de la Convención Europea de Derechos Humanos adoptada por el Consejo de Europa en 1950; del Tribunal de Justicia Europeo de Derechos Humanos de 1959, entre otras. Algunas de estas prerrogativas de protección urbi et orbi se ven amenazadas, si no directamente conculcadas, por las consignas populistas de los “nuestros primero”. Tal es el día a día de los gobiernos ante la tragedia de la emigración forzosa, al anteponer el nacionalismo gregario al internacionalismo solidario por las urgencias del cortoplacismo electoral. Una conducta que sigue la práctica de los gobiernos en sus relaciones exteriores. Igual que hubo una confesionalidad extrema que obligaba a los vasallos en la fe de sus señores, la convención pide expurgar la ética de la agenda diplomática. Business manda. Lo acabamos de ver en el caso del viaje a Cuba de Sánchez esquivando a la disidencia y a Marruecos para fijar tarifa con Mohamed VI por enjaular a los sin papeles que devuelve Moncloa; el besamanos del Rey Emérito Juan Carlos I al príncipe saudí que ordenó asesinar y descuartizar al periodista Khashoggi; o la humillante genuflexión de las autoridades españolas durante la recepción al presidente chino Xi Jimping, El envés está en las “injerencias humanitarias” que se hacen en defensa de los derechos humanos en países de segundo o tercer orden, un régimen que ha hecho de la represión indiscriminada su baluarte.

A lo anterior hay que añadir el gradiente de la “razón de Estado”, un remedo de aquel hegelianismo de izquierda y hegelianismo de derecha que fecundó a muchas mentes militantes de la generación de entreguerras. La mitificación del Estado como elemento transformador está en el tuétano de las dos culturas. Esa es una de las razones que explica el curioso trasvase de voluntades de una orilla a otra. El Estado intervencionista así tomado era el deus ex machina que animaba a comunistas y fascistas de la vieja escuela, y de casta le viene al galgo. No es una anécdota, aunque tampoco conviene sacarlo de contexto, que el primer país en aplicar la teoría keynesiana de maximización del gasto público para combatir la depresión fue la Alemania de Hitler con su movilización general. Y aunque algo intuyo al final de sus días, ni en las peores pesadillas hubiera supuesto el autor de la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero que andando el tiempo la China ordocapitalista-ultracomunista sería, mutatis mutandis, su alumno más aventajado (3,9% de paro, a la zaga del 3,7% de EEUU). Lo de los años treinta del siglo XX se etiquetó como nacionalsocialismo y lo que hoy despunta aparece como una socialización nacionalista. La negativa de Trump a ratificar los acuerdos de la Cumbre del Clima sería el episodio más bestial de ese proteccionismo distópico, al poner en peligro la salud y la seguridad de la población mundial (incluida la estadounidense) con la excusa de fomentar el empleo propio y hacer competitiva la economía nacional.

Hasta llegar a la actual confluencia ha habido una lenta pero eficaz labor de zapa intelectual. Términos como “liberal” y “democracia”, matriz conceptual de los derechos humanos, han sido objeto de ataque y cuestionamiento al alimón por derecha e izquierda. El mismo Marx puso en solfa a la democracia como un espantapájaros utilizado por la burguesía (alienación de la sociedad civil) en su estratagema de dominación (el consentimiento de los gobernados). Incluso en sus obras de juventud. Ya en El manifiesto comunista (1848) podía leerse: “una parte de la burguesía desea mitigar las injusticias sociales para de este modo garantizar la perduración de la sociedad burguesa”, y “vuestro Derecho no es más que la voluntad de vuestra clase elevada a ley: una voluntad que tiene su contenido y encarnación en las condiciones materiales de vida de vuestra clase”. Es remotamente posible que esta reticencia del “socialismo real” a sancionar el “derecho a tener derecho” influyera para que el bloque soviético se abstuviera a la hora de ratificar la Declaración Universal de Derechos Humanos propuesta por la ONU. Por lo demás, la presente refutación del “neoliberalismo”, lejos de significar un rechazo de un capitalismo salvaje sin medida ni control, ha terminado contaminando expresiones como “liberal” y “libertad”, que nacieron a la vida común como atributo de la autonomía de la persona, en el segundo ejemplo, y como banderín de enganche para combatir al feudalismo. Un claro abuso de metonimia identitaria cuya onda expansiva alcanza al individuo escarnecido del sujeto. Lo democráticamente correcto hoy pivota sobre lo colectivo-comunitario. El dictum “una persona es ella misma si y mientras se experimenta como como tal” de Locke cae en tierra baldía.

La dinámica en el polo opuesto bebe en la doctrina “amigo-enemigo” de Carl Schmitt, cerrando el círculo vicioso que corteja ambas filiaciones ideológicas. El eslogan “los nuestros primero” de las formaciones ultras que atrae a tantos votantes procedentes de la izquierda, se realiza y concreta en el repudio de migrantes y refugiados vistos como invasores. Son apátridas, gentes sin Estado, y por tanto carentes de los derechos de ciudadanía que conlleva la asunción reduccionista de la normativa universal, seres superfluos. Conviene recordar que Schmiit se ha convertido para muchos pensadores neomarxistas (el ex maoísta Alain Badiou y el lacaniano Slajov Zizek, entre otros) en un filón temático con que relanzar sus tesis revolucionarias de la “hipótesis comunista”. Un atajo que recuerda a las reiteradas apelaciones de Salvini, Le Pen y otros caudillos populistas a una “democracia directa” (con un “referéndum” consumó Putin la anexión ilegal de Crimea a Rusia), tan paternalista y plebiscitaria como intuitiva, en contraposición a la “democracia representativa” (liberal y burguesa), como muestra de la legitimidad que les prestan unas masas infantilizadas.
Los obreros eligiendo gobiernos ultras es como los pajaritos disparando a las escopetas.
(Nota. Este artículo se ha publicado en el número de Febrero de Rojo y Negro).

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LOS QUE ADMINISTRAN LOS BIENES DE TODOS LOS ESPAÑOLES Y DETERMINAN NUESTRAS VIDAS, DESPUÉS DE DOS AÑOS DE INVESTIGACIONES SOBRE LA CAJA B DEL PP, LLEGAN A LA CONCLUSIÓN DE QUE NO SABEN A QUÉ CONCLUSIÓN LLEGAR. TAL QUE PARA COMER CERILLAS Y CAGARLAS ENCENDIDAS, CHIQUET.

El Congreso cierra la comisión de la caja B del PP sin conclusiones

  • Podemos y Ciudadanos han sido los últimos en mover ficha en estas comisiones y han exigido que el próximo Congreso, que saldrá de las elecciones del 28A, citara a Rajoy, Florentino Pérez y Cosido

Dos años de trabajo en comisión para investigar la ‘caja B’ del Partido Popular. Dos años que se quedan en la nada puesto que la precampaña ha precipitado el cierre de la comisión sin que se haya pactado ninguna conclusión de lo indagado.
Podemos y Ciudadanos han sido los últimos en mover ficha en estas comisiones y han exigido que el próximo Congreso, que saldrá de las elecciones del 28A, citara a Rajoy, Florentino Pérez y Cosidó, con el apoyo de las formaciones ERC y EH Bildu, pero PP, PSOE, PNV y Nueva Canarias se han opuesto a esta iniciativa.
El resultado de la decisión acordada hoy es el cierre de la comisión, sin una elaboración de conclusiones por parte de los partidos políticos participantes en la misma. “No es el día más feliz para mí”, ha declarado el presidente de la citada comisión, Pedro Quevedo, quien se ha lamentado “muchísimo” de que no se haya podido llegar a un acuerdo sobre las conclusiones.La citada comisión se creó en mayo de 2017 y hoy ha sido decretado su cierre, informan, tras constatar la imposibilidad de que los grupos parlamentarios llegaran a un acuerdo sobre sus conclusiones, tal y como informa Europa Press.

martes, 26 de febrero de 2019

MAJESTÁ FELIPE, ¿LOS PUEBLOS DE ESPAÑA TAMBIÉN SON PARTE DE ESPAÑA?



Los pueblos de “la España vaciada” se unirán en Madrid contra la despoblación

Rebelión
Cuarto Poder
26.02.2019

Para pedir medidas efectivas contra la despoblación el próximo 31 de marzo se ha convocado una manifestación de “la España vaciada”


A Soria, Teruel y Cuenca las llaman “el triángulo de la despoblación”. Son los tres lugares más afectados por este fenómeno que convierte a localidades españolas en pueblos fantasma, mientras la población se concentra en las ciudades. Juntas estas tres provincias no superan los 12 habitantes por kilómetro cuadrado y sus capitales están también cada vez más deshabitadas. Para pedir medidas efectivas contra la despoblación el próximo 31 de marzo se ha convocado una manifestación de “la España vaciada” que partirá de la Plaza Colón de Madrid el próximo 31 de marzo.

Con alrededor de una veintena de años de vida, las plataformas Soria Ya y Teruel Existe han llamado a otros lugares del Estado a exigir medidas conjuntas que salven a sus territorios de un abandono progresivo que empezó “hace 50 años”. Con las elecciones municipales, autonómicas y europeas a la vuelta de la esquina consideran que es un buen momento para visibilizar su lucha y exigir responsabilidades. Según confirma a Cuartopoder.es Fernando Arévalo, portavoz de Soria Ya, hasta el momento se han sumado 22 plataformas que luchan contra la despoblación de territorios como Granada, Jaén, Zamora, Ávila, Guadalajara y Cuenca.

El 90% de la población española se concentra en el 30% del territorio, el litoral y Madrid. El Gobierno de Pedro Sánchez puso en marcha una estrategia nacional frente al reto demográfico que reconocería las zonas en situación de urgencia por la despoblación y que prometió aprobar antes de primavera. Desde las plataformas organizadoras de la manifestación quieren asegurar que el plan no desaparezca con el final de la legislatura de Sánchez y además exigen medidas concretas.

Somos regeneracionistas, como Joaquín Costa. Nuestra tarea más importante es desmontar el relato malvado, ese de Paco Martínez Soria en el que el pueblerino que llegaba a la ciudad es el que había triunfado”, explica Pepe Polo, uno de los portavoces de Teruel existe. Por el contrario, piden mayores recursos y transporte para “conectar” con esas generaciones se están marchando de unos pueblos sin internet, transporte, empresas o industria. Separados son pocos, pero juntos son “10 millones de personas que podemos pegar un grito”, añade.

En concreto, la provincia de Soria es “la zona cero de la despoblación”, explica Arévalo. Sus cerca de 90.000 habitantes cabrían en el Camp Nou. Los déficits del transporte han estado entre sus principales quejas. A diario se realizan dos viajes de ida y dos de vuelta en un tren que tarda tres horas en realizar algo más de 230 kilómetros. Siempre y cuando no se averíe. Los retrasos son frecuentes según la Asociación de Amigos del Ferrocarril, que el año pasado contabilizó más de una treintena de retrasos superiores a 15 minutos, siendo la mitad de ellos superiores a 30 minutos.

El abandono de estas zonas es consecuencia de unas políticas públicas determinadas que por diversos motivos han dejado cada vez más aislados a estos territorios, según considera Polo. “En los años 50 Teruel tenía más población que toda Vitoria. Tuvimos riqueza, población e industrialización”, añade. Sin embargo, “el vaciamiento se lleva produciendo desde 1959, en el franquismo”.

A territorios como Teruel se les ha dejado fuera de la red industrial y comercial que propician las carreteras para el transporte de productos, critica Polo. Como ejemplo en 1993 se planteó construir un eje Madrid-Cuenca-Teruel-Tarragona que se sumara a la A2 y la A7, pero finalmente se acordó construir la AP2 y la AP7 que van en paralelo de las autovías y no pasan por Teruel ni Cuenca. También el Gobierno decidió “matar” en los 90 el corredor Cantábrico-Mediterráneo, recuerda el portavoz de Teruel Existe.

Las medidas que los territorios de “la España vaciada” exigirán en Madrid son “una discriminación fiscal positiva para empresas” para los territorios en despoblación en un régimen que ya tienen Ceuta y Melilla. También red de alta velocidad para tener una conexión de calidad a Internet, así como instalaciones ferroviarias y carreteras que hagan viable el transporte de productos, así como servicios públicos que cada vez, denuncian, son más insuficientes. Además piden que el Gobierno central negocie fondos europeos finalistas que ayuden a frenar la despoblación y ponga en marcha de manera urgente una estrategia nacional frente a la despoblación y el reto democrático para el medio-largo plazo, consensuada políticamente, y que haga efectivas las inversiones económicas realizadas.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/derechos-sociales/2019/02/25/los-pueblos-de-la-espana-vaciada-se-uniran-en-madrid-contra-la-despoblacion/

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VENEZUELA. ES PECADO CONTAMINOSO INFORMAR SOBRE VENEZUELA EN VEZ DE MENTIR SOBRE VENEZUELA

Último momento: El periodista Boro LH retenido en Panamá cuando viajaba a Venezuela para cubrir la Asamblea Internacional de los Pueblos

Por Kaos. Represión
26.02.2019
La embajada al percibir la respuesta inmediata y solidaria aparecida en las redes sociales ante esta situación de alarma, ha intensificado los contactos con la familia.






Hace pocas horas han sonado las alarmas al confirmarse que el periodista Boro LH había sido retenido en la escala que Air France hizo en Panamá cuando se dirigía a Venezuela desde el Estado español a cubrir la Asamblea de los Pueblos.
Consultada la familia del periodista ha informado a esta Redacción que el último contacto se ha tenido el domingo 25 a las 2 am hora del estado español y luego no han vuelto a tener novedades, siendo que durante las escalas Boro se iba comunicando y contando sobre cualquier incidencia del viaje. Con el correr de las horas, familiares entraron en contacto con el abogado de Boro LH. Él tampoco sabía nada.
Pero en breve iría a desvelarse lo sucedido, al menos parcialmente. Llegan noticias por parte de un compañero que viajaba con la comitiva de prensa e intelectuales hacia el Encuentro de que Boro había sido retenido en la escala realizada en Panamá y que iba a ser deportado a su país.
La familia desesperada inicia una serie interminable de llamadas a la embajada española en Panamá para saber detalles de lo sucedido. Lo curioso -e inimaginable- es que los y las funcionarias de la embajada en vez de dar información solo preguntaban acerca de él. Ya era un “sospechoso” para esos funcionarios.
Cansados sus familiares de tanto maltrato y desinformación, dejaron muy claro que se trataba de un periodista del Estado español, que iba por trabajo a Venezuela, para dar cobertura a un evento y que se ignoraba hasta el momento su paradero. Que de persistir esa situación se convocaría en forma urgente a una rueda de prensa para informar que el periodista Boro LH se encontraba desaparecido, toda vez que su familia y allegadxs ignoraban donde se encontraba. Asimismo hicieron notar que era sumamente extraño que no respondiera su teléfono, ya que era imposible que estuviera sin batería (eso insinuaron en la embajada) porque Boro viajaba con suficientes cargadores debido a que su móvil era un elemento imprescindible para su trabajo.
Una hora después, un familiar recibe un mensaje de Boro LH diciendo que no se preocuparan, que se encontraba retenido por motivos políticos en Panamá y que sería deportado al estado Español.
La embajada al percibir la respuesta inmediata y solidaria aparecida en las redes sociales ante esta situación de alarma, ha intensificado los contactos con la familia. En uno de los últimos llamados ha indicado que debido a que existe un artículo en el Código de Migración las autoridades se reservan el derecho de permitir la entrada al país (aunque sea en tránsito) por la existencia de causas penales en el pasado (Recordar el caso de la Operación Araña en el que Boro LH fue criminalizado y condenado por poner un tuit, pese a esto la condena se encuentra recurrida actualmente y en suspenso) y que en función de la aplicación de ese artículo será deportado en breve.
Cabe recordar que Panamá no es el mejor territorio al podía llegar una comitiva que viajaba a Venezuela para la cobertura del Encuentro de los Pueblos. Tratarían de utilizar cualquier elemento para dificultar la entrada de los periodistas más independientes.
Y de más está resaltar que Boro LH era un periodista en tránsito por Panamá, que no tenía intención de salir del aeropuerto ni suponía peligro alguno para ese país, en el caso que la prensa libre pueda suponer un peligro.
Esta es una noticia en desarrollo… Seguiremos informando

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