viernes, 14 de septiembre de 2018

¿CUANDO LA FUERZA MILITAR ES EL SOSTEN DE UNA SOCIEDAD, SE PUEDE HABLAR DE UNA SOCIEDAD CIVILIZADA?



¿Y si nos retiramos de todas nuestras misiones militares en el exterior?

13.09.2018


(Mapa de tropas destinadas a misiones en el exterior. Fuente: Ministerio de Defensa)

"Para el capitalismo la guerra no sólo es una demostración de arrogancia y prepotencia sino un negocio en sí mismo y la herramienta para doblegar y conquistar nuevos recursos y mercados
(Diego García, “La revolución de las conciencias”)


Desde nuestra entrada de pleno derecho en la estructura militar de la OTAN, allá por 1986, de la mano del indecente Gobierno de Felipe González (PSOE), y a través de un engañoso referéndum que jamás se ha vuelto a convocar, nuestros Ejércitos llevan experimentando un número creciente de incursiones, colaboraciones o intervenciones en misiones de carácter militar fuera de nuestras fronteras, en todas partes del mundo. En concreto, desde tales fechas hasta agosto de 2017, habíamos participado en 87 misiones militares en el exterior. Como sabemos, la OTAN es el brazo armado del imperialismo estadounidense y de sus aliados occidentales, que gobiernan el mundo con mano de hierro y cuyo único lenguaje es el lenguaje de la guerra. Invasiones, saqueos, guerras de rapiña, de neocolonización, de "democratización", injerencias salvajes contra Gobiernos legítimamente constituidos, etc., son continuamente planificadas por la OTAN y su plana mayor, con la inestimable colaboración de los Ejércitos de los países miembro, entre ellos el nuestro. En la viñeta de entradilla hemos señalado, a fecha de octubre de 2015, el cómputo de efectivos militares que están destinados a dichas "operaciones en el exterior". Y cada año, por Navidades, tenemos que soportar el cansino protocolo de que el Presidente del Gobierno (o Ministro/a de Defensa de turno) se ponga en contacto directo con nuestras tropas en el exterior, para "agradecerles" su labor, y seguir hinchando el orgullo patrio a través de lo que estos militares representan. Tenemos médicos en el exterior, docentes en el exterior, cooperantes de múltiples ONG's, cientos de miles de jóvenes en un injusto exilio laboral...en fin, tenemos muchos otros ciudadanos y ciudadanas que también nos representan, pero parece ser que los únicos que cuentan para el Gobierno son nuestros militares.

Se nos infunde, además, que estos militares destinados en el extranjero en las diversas misiones en las que "colaboramos", representan la cara visible de la política exterior española. De hecho, así exactamente lo expresó la ex Ministra de Defensa Mª Dolores de Cospedal en uno de sus discursos ante la tropa destacada en Irak, tal como explica este artículo del Colectivo antimilitarista Utopía Contagiosa. Lo malo es que estas frases calan en el imaginario colectivo del pueblo, y comienza a identificarse la política exterior de nuestro país con la agresión militar y con el envío de tropas al exterior, "todo un despropósito y una burda asimilación", como indican los autores del citado artículo. Con el tiempo, y con el aumento progresivo de nuestra participación en estas misiones, la cara con la que nos identifican y con la que nos visibilizamos consiste en un ejército en misiones de guerra en el exterior, pero eso sí, disfrazado de "acciones de reconstrucción" o de "misiones de paz". Es triste esta asimilación y esta ausencia real de política exterior (en realidad nuestra política exterior es la de la imperialista Unión Europea), en vez de poder asimilarnos con venturosas hazañas de cooperación, de ayuda al desarrollo, o de complicidad con los países que están intentando aspirar a modelos de mayor justicia social. Hace ya décadas que nuestra política exterior es nula, absolutamente inexistente. Tan sólo nos queda ser un (mal) eslabón con los países de América Latina, pero también ahí nos quedamos con el paso cambiado, apoyando los desmanes de los Gobiernos neoliberales más desalmados con su población, como son los casos actuales de Brasil o Argentina.

En el fondo, como decimos, lo que existe es una clara subordinación de la política exterior al militarismo dominante, cuando en realidad, nuestros militares desplazados en los diversos escenarios de conflicto no constituyen en absoluto ninguna cara visible de la política exterior, sino más bien su cara más terrible y deplorable. Con unos Ejércitos que no han sido democratizados desde la dictadura franquista, nos sumamos a este criminal negocio de la guerra participando en las diversas incursiones donde se nos "necesita", alimentando los beneficios del ya inmenso complejo militar-industrial-tecnológico mediante la adquisición y exportación de armamento, como fieles perritos falderos de la OTAN y el devastador imperialismo yanki. Y cuando sufrimos atentados terroristas en nuestro suelo, también nos sumamos al indecente y engañoso discurso que aduce que los terroristas "vienen a atacar nuestro sistema de libertades y nuestros valores", en un ejercicio de claro y peligroso cinismo colectivo. Pero por si no lo tenemos claro, vamos a repasar, con la ayuda de este magnífico artículo de Purificación González de la Blanca, de la organización "Ojos para la Paz", las diversas misiones militares españolas en el exterior, así como sus objetivos e intereses reales. En cómputo total, España participa con 2.422 militares en más de 17 misiones internacionales, más las del continente americano, dedicadas a colaborar con el expolio de los países imperialistas hacia los países más vulnerables, así como al cerco y provocación a Rusia. Todo este despliegue se realiza desde un país, el nuestro, que recorta sistemáticamente en los servicios públicos del Estado del Bienestar, y que precariza constantemente el trabajo y las prestaciones sociales de todo tipo. Por ejemplo, mientras se vacía la hucha de las pensiones públicas, se incrementan en un 50% los gastos militares.

En cuanto al gasto que nuestra presencia militar en el extranjero supone, en 2017 ya superó la cifra de mil millones de euros, tal como indica el colectivo de referencia en este artículo. Como vemos, además de constituir una política agresiva e intervencionista, resulta una política muy cara. Se trata además de una partida opaca de nuestro gasto militar, que es de por sí el gasto más oculto y repartido de todo el Presupuesto General del Estado (PGE). Los autores explican además: "Hay que criticar la cifra de gasto, pero más aún la razón de ser, el "para qué" se usa este dineral, tanto el uso supuesto (operaciones en el exterior) que encubren una política exterior militarizada y agresiva que cuenta con más medios que cualquier otra dimensión de la política exterior del Estado, como el uso real (que se aprovecha además para exhibir armamento español con vistas a la venta de armas en la que somos la sexta potencia exportadora mundial, así como para camuflar gasto de operatividad y de reparaciones de las fuerzas armadas que no aparece en el presupuesto del Ministerio de Defensa y para incentivar el sueldo de los soldados que participan en todo esto)". El hecho es que somos el segundo contribuyente militar europeo en número de tropas destinadas en el exterior, y el cuarto de la ONU, un hecho inaudito y vergonzoso que da idea de la alienante sociedad que estamos diseñando. Porque además, mientras hacemos todo esto, recortamos fondos destinados a la Cooperación Internacional, a la Ayuda al Desarrollo, o a la solidaridad con otros pueblos. El resultado de la ecuación es desalentador, escandaloso e indecente. Y lo peor es que la resistencia y oposición social a estas políticas militaristas es la menos consistente de todas. Salvo el Colectivo ANEMOI de militares demócratas, y el conjunto de colectivos antimilitaristas y pacifistas de nuestro país, carecemos de una auténtica marea ciudadana que exprese su rotunda oposición al avance del militarismo en nuestras sociedades. Y en cualquier caso, hay que abrir un profundo debate social que se plantee las verdaderas razones del avance continuo del militarismo.

Bien, pero la pregunta del millón podría ser: ¿Defiende España algún interés propio en alguna de estas misiones en el exterior? Respuesta: Ninguno. Veamos: España está presente en Líbano (defendiendo los intereses de Israel). Participamos en la llamada Operación SNMG2 (Mediterráneo) de la OTAN (en la que participan cerca de 500 militares españoles), controlando el tráfico (de naves y personas) por el Mediterráneo, el Norte de África y el Sur de Europa. También estamos presentes en Afganistán, protegiendo los gasoductos y oleoductos de empresas privadas estadounidenses, tales como Chevron o UNOCAL Corporation. Estamos presentes en Irak, defendiendo los intereses de los Estados Unidos. Participamos igualmente en la llamada "Operación Atalanta" de la Unión Europea "contra la piratería en el Índico". Pero de piratería, nada. Se trata de garantizar el tráfico seguro del petróleo desde el Mar Rojo y a lo largo de la Coste Este de África. También estamos presentes en República Centroafricana, en Gabón, en Mali y en Senegal, defendiendo los intereses depredadores de Francia en dichos países africanos: petróleo, gas, oro, cobre, diamantes y sobre todo uranio, que abastece a las plantas de energía nuclear francesas. Estamos también presentes en Somalia, pero defendiendo los intereses petrolíferos de Estados Unidos. Participamos en Cabo Verde, principalmente como puente hacia África, en la zona de mayor importancia en recursos petrolíferos de este continente. Y también participamos en Bosnia, Irak, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Ucrania, pero para la defensa de los intereses estadounidenses, en sus misiones de la OTAN para el cerco y la continua provocación a Rusia. Visto lo visto, la conclusión se nos ofrece clara y cristalina: si pretendemos evolucionar hacia una política exterior propia, fundamentada en el Pacifismo y sin vinculaciones con los señores de la guerra, lo primero que deberíamos ordenar es la retirada de todos nuestros militares de las zonas en conflicto, así como el repliegue de nuestras tropas de todas nuestras "misiones" en el extranjero. Sería un estupendo precedente para continuar luego con nuestra salida de la OTAN y la retirada de todas las bases militares estadounidenses de territorio español. 

viernes, 7 de septiembre de 2018

LA IZQUIERDA POLÍTICA. SABEN AQUEL QUE DIU: NIÑO, ESTÁ TU PADRE EN CASA? SÍ SEÑOR, MI PADRE ESTÁ EN CASA, PERO COMO SI NO ESTUVIERA: ESTÁ BORRACHO



El imperialismo y sus cómplices

La cuestión de la dictadura y la democracia aquí y en el extranjero

06.09.2018

Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García


Uno de los más sorprendentes avances históricos del mundo del imperialismo occidental (Estados Unidos y la Unión Europea) es la desaparición y disolución de los grandes movimientos antiimperialistas y antiintervencionistas (AIM, por sus siglas en inglés) que llevaban años funcionando.

Una de las razones principales de esta debacle es la escasa predisposición o la incapacidad de los AIM a enfrentarse con las elites imperiales surgidas de elecciones y comprometidas en guerras regionales contra regímenes nacionalistas dictatoriales o autoritarios.

En este artículo nos ocuparemos de bosquejar la dimensión del problema. Después, analizaremos las consecuencias políticas y económicas de las aciagas políticas de los AIM. Daremos fin a este trabajo con el planteo de alternativas al actual impasse.

Dimensión del problema: el imperialismo y la conquista de los regímenes dictatoriales independientes

En las tres últimas décadas, los regímenes imperiales surgidos de elecciones y liderados por Estados Unidos han intervenido, invadido y conquistado a varios regímenes dictatoriales o autoritarios independientes, entre ellos Iraq, Afganistán, Libia, Siria y Ucrania. Salvo en el caso del inicio de la invasión de Iraq, prácticamente no ha habido oposición masiva de los AIM.

Durante las conquistas imperiales y después de ellas, los AIM ignoraron a los millones de personas asesinadas o desarraigadas y la destrucción de la estructura socioeconómica de sus sociedades. Los AIM no reaccionaron ante la imposición occidental de colaboradores coloniales designados para gobernar los regímenes vasallos.

En estos momentos, el imperialismo occidental está involucrado en una guerra política y económica para derrocar –o dominarlo– el gobierno autoritario de varios países sacudidos por crisis, entre ellos Turquía, Venezuela y Nicaragua. La oposición por parte de los AIM es inexistente o demasiado débil. Todo lo contrario; en nombre de la democracia, muchos intelectuales occidentales apoyan las tomas del poder respaldadas por el imperio.

El imperialismo occidental está expandiendo su dominio, profundizando su intervención y aumentando el costo humano y material en los pueblos objeto de ella. Mientras tanto, el silencio es absoluto y la ausencia (cuando no complicidad) de los que pretenden ser movimientos antiimperialistas e intelectuales es total.

¿Cuales son las razones de la negativa de los AIM al reconocimiento y la reivindicación de los valores democráticos? ¿A qué se debe la ausencia de solidaridad y oposición de las naciones a la depredación ejercida por las potencias occidentales? ¿Por qué algunos líderes (y seguidores) de los AIM han celebrado algunas conquistas imperiales como si se tratasen de una ‘liberación’? ¿Por qué algunas minorías étnicas de países independientes han colaborado con las potencias occidentales, como es el caso de los kurdos de Iraq, que hablan de “colonialismo democrático”?

La dictadura del imperialismo y el deceso de los AIM

Los líderes de los AIM han formulado una falsa equivalencias: han igualado la oposición a los conquistadores imperialistas con la ejercida contra los estados autoritarios independientes.

Al no distinguir entre unos y otros, o incluso peor, al unir ambas cosas, los AIM se niegan a movilizar, organizar y preparar a sus apoyos políticos. No expresan solidaridad alguna con los pueblos conquistados ni defienden su sociedad, sus medios de vida y sus recursos.

Los líderes de los AIM no acaban de entender que las guerras imperiales y de conquista imponen penas de muerte muchas veces más graves y duras que los gobernantes locales; su opresión, explotación y destrucción de los pueblos conquistados superan de lejos a las dictaduras existentes. No hay duda que los imperialistas han destruido el avanzado estándar de vida y el cultural-científico de países como Iraq, Libia y Siria. El talibán no gobernó mediante la economía de la droga; tampoco destruyó aldeas ni subyugó la vida cotidiana como ocurrió tras la invasión y conquista de Estados Unidos.

Si bien los AIM no actúan para impedir intervenciones e invasiones imperiales, menos aun lo hacen para responder una vez producidas las conquistas.

¿Por qué? Debido a la falsa equivalencia; los pueblos y su resistencia no actúan según el protocolo de los líderes de los AIM, entonces, ¡ejecutores y víctimas ha sido igualmente responsables!

Algunos sectores de la izquierda y de la intelectualidad progresista occidental han ido incluso más lejos –al menos durante las primeras invasiones imperiales–: ¡apoyaron lo que ellos soñaron que era un “control democrático” resultante de la intervención imperial (al que apodaron “levantamiento”)! Obviamente, los imperialistas sabían mucho más, y cooptaron y escogieron a sus cómplices en su camino de conquista y destrucción. Los líderes de los AIM se desentendieron tanto de los ‘imperialistas’ como de las ‘dictaduras’ y abandonaron a los colaboradores que daban un barniz de ‘valores democráticos’ a la ocupación imperial en curso.

Las razones para que los AIM se movilicen y desafíen al imperialismo son muchas y profundas, y van más allá de la solidaridad con los pueblos oprimidos.

Por ejemplo, el imperialismo estadounidense está en pleno saqueo y destrucción de Turquía, Venezuela y Nicaragua, debilitando y haciendo todo lo posible por derribar a sus respectivos gobiernos. En Brasil, Washington ya ha promovido un régimen cliente e intenta amañar las próximas elecciones encarcelando y descalificando al candidato más importante, el líder de centro-izquierda Lula Da Silva.

El presidente Trump ha decretado sanciones económicas contra Turquía para profundizar la crisis económica de ese país y hacer que Ankara renuncie a su política independiente respecto de Irán y Rusia.

Los movimientos antiimperialistas turcos apoyan el régimen de Erdogan en contra de Estados Unidos, aunque mantienen su independencia para oponerse a la política antiautoritaria del presidente. Nada de esto se da entre los AIM occidentales. Similares políticas imperiales está llevándose adelante en Nicaragua. Al revés que en Turquía, la derecha liberal (y los millonarios ex sandinistas) apoyan a los manifestantes que luchan en la calle arrojando cócteles molotov y están respaldados por la elite empresarial y el Pentágono.

Si el presidente Daniel Ortega –elegido en elecciones libres– es derrocado, la elite sustituirá la actual política internacional independiente por la de una típica república bananera vasalla de Estados Unidos.

El éxito imperial en el derrocamiento de dictaduras nacionales tiene un efecto dominó, no una “ola democratizadora”, como prometen los liberales. En lugar de ello, sirve para instaurar una serie de nuevas semicolonias como lo evidencia hoy Oriente Medio.

Además, la falta de acción por parte de los líderes de los AIM les ha llevado a su muerte política y al crecimiento de la ultraderecha.

Los líderes de los AIM respaldaron un supuestamente ‘progresista’ presidente Obama y se negaron a movilizarse contra las siete guerras imperialistas que él inició, en las que murieron millones de personas y muchas más fueron obligadas al exilio.

La defección de los progresistas y la sumisión a Obama dieron alas al surgimiento de pluto-populismo de Trump.

Las guerras imperialistas en ultramar fortalecieron la embestida contra la clase trabajadora en casa. Los beneficios empresariales se dispararon, los salarios se estancaron. Demócratas y liberales abrazaron el aparato policial estatal de la CIA y el FBI.

En el pasado, los AIM denunciaban el capitalismo extractivista y el saqueo de los recursos naturales tanto fuera como dentro de EEUU. En estos momentos, solo se da alguna esporádica actividad contra el fracking y los gasoductos.

Las comunidades indígenas de América latina se resisten a la minería y a la explotación petrolífera llevada adelante por empresas de Estados Unidos, Japón y Canadá –actividades que contaminan el aire, el agua y la tierra cultivable– sin contar con la solidaridad de los AIM estadounidenses.

En otras palabras, la ausencia de los AIM en las luchas solidarias hace añicos la noción de solidaridad internacional y la posibilidad de un frente unido constituido por los trabajadores y los antiimperialistas.

Lo que queda de los AIM se mantiene al margen, participando en manifestaciones tan simbólicas como irrelevantes.

Conclusión

El ascenso y la decadencia del antiimperialismo occidental es –en parte– una consecuencia del fracaso de sus líderes a la hora de oponerse a las invasiones de los países independientes gobernados por regímenes autoritarios. Detrás de su retórica democrática, los líderes de los AIM aceptan la horrible realidad del chauvinismo imperial. Prefieren no ensuciarse las manos en un conflicto entre regimen imperialistas surgidos de elecciones y dictaduras nacionalistas de corte imperialista.

En estos momentos, la gran mayoría de la población de Iraq, Siria y Libia sabe que la vida era mucho mejor con los anteriores gobiernos autoritarios que promovían un Estado moderno y nacional, y eso no sucede en las actuales condiciones propias de la destructiva y salvaje ocupación del imperialismo occidental.

Los izquierdistas occidentales que respaldaron las invasiones imperiales como si hubiesen sido “aperturas democráticas” están callados e indiferentes, como si no fueran responsables de los millones de muertes y los enormes desplazamientos de refugiados.

Los humanistas liberales que apoyaron las guerras imperiales con la excusa de que salvaban de la tortura y las armas químicas a pueblos oprimidos ofrecen rechazo caritativo y humillante en las fronteras de Occidente. Hay muy escaso replanteo o reflexión sobre el hecho de que las guerras imperiales son mucho peor que un estado independiente. Los líderes de los AIM no se dieron cuenta de que los pueblos oprimidos solo pueden liberarse por se propia decisión y acción, no mediante la invasión de ejércitos imperiales, golpes de la CIA o sanciones económicas.

Sean cuales sean los recelos populares de sus respectivos gobiernos, la gran mayoría de los turcos, iraníes, venezolanos y sirios se opone claramente a la intervención del imperialismo occidental y todas sus paparruchadas sobre ‘valores democráticos’.

Todos ellos han sido testigos durante dos décadas de la capacidad de destrucción y el salvajismo del imperio occidental y saben perfectamente que la vida es mucho mejor cuando se vive y se lucha contra la dictadura. E ignoran el argumento occidental que sostiene que ellos son la “única gente moral” y rechazan la creencia progresista en la equivalencia entre muerte y supervivencia.

Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelión como fuente de la misma.

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sábado, 1 de septiembre de 2018

NOTA DE AGRADECIMIENTO DEL OJO ATÍPICO A SUS LECTORES EN EL MES DE AGOSTO DE:




ITALIA - RUSIA - ESTADOS UNIDOS - REPÚBLICA DOMINICANA - ESPAÑA - COLOMBIA - FRANCIA - ALEMANIA - POLONIA - PORTUGAL -  IRLANDA - EMIRATOS ÁRABES - PERÚ - FILIPINAS - RUMANÍA - BRASIL - REGIÓN DESCONOCIDA - CANADÁ - IRAQ - SUECIA - SERVIA - VIETNAM - BOLIVIA- UCRANIA - REINO UNIDO - ARGENTINA - URUGAY - MÉXICO - PAISES BAJOS - DINAMARCA - ECUADOR - VENEZUELA - INDIA- JAPÓN - FINLANDIA - TAILANDIA - BÉLGICA - CHINA - MACEDONIA (ERYM).

Los países con más entradas y por el mismo orden con que aparecen seguidamente han sido los siguientes:

ESPAÑA
ITALIA
ESTADOS UNIDOS
REPÚBLICA DOMINICANA
FRANCIA
RUSIA
IRLANDA
ALEMANIA
REGIÓN DESCONOCIDA
EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

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viernes, 31 de agosto de 2018

ECOLOGÍA A LA CARTA (A la carta de los grandes capitales, que se joda la perra y caiga quien caiga) CON TAL DE QUE LOS GRANDES CAPITALES SIGAN CRECIENDO A COSTA DE LA RIQUEZA CREADA POR LOS TRABAJADORES



Nuevo informe sobre la manipulación del clima, ya en castellano

El gran fraude climático, argumentos contra la geoingeniería

Rebelión
ETC Group
31.08.2018

Nairobi/Berlin – The Big Bad Fix (El gran fraude climático – Argumentos contra la geoingeniería), informe publicado hoy por el Grupo ETC, Biofuelwatch y la Fundación Heinrich Böll, advierte que la geoingeniería (la manipulación del clima a gran escala) está ganando aceptación en países altamente contaminantes, como una “solución” tecnológica al cambio climático, ya que esos países se niegan a cambiar sus economías basadas en combustibles fósiles. Por ello proliferan los programas y proyectos de investigación sobre geoingeniería, planeados y financiados por la industria e instituciones privadas, principalmente en los países que son grandes emisores de gases de efecto invernadero, como Estados Unidos, Reino Unido y China. El gran fraude climático analiza el contexto y riesgos de la geoingeniería, revela sus actores, intereses creados y las políticas que subyacen al avance de esquemas tecnológicos a gran escala para manipular los sistemas naturales de la Tierra.
Pese a que se considerada muy peligrosa y hasta inaceptable para muchos expertos científicos y políticos, la geoingeniería se posiciona cada vez más en los debates y negociaciones sobre cambio climático, porque crea la ilusión de que hay atajos tecnológicos con los que se podría manejar los síntomas del cambio climático, sin tener que enfrentar las causas de raíz.
Sin embargo, como detalla el informe, la geoingeniería plantea muchos riesgos para la gente, los ecosistemas y la seguridad. Se basa en un consumo excesivo de tierra, agua y recursos, amenaza por tanto la seguridad alimentaria y erosiona el control democrático de los bienes comunes del planeta, también debido a que estas tecnologías las están desarrollando principalmente quienes buscan lucrar con patentes y desarrollos comerciales de las mismas. Por lo tanto, enfatiza el documento, es altamente probable que se incurra en daños irreversibles a la biodiversidad y a la integridad de los ecosistemas. También existen graves preocupaciones sobre la gobernanza de la geoingeniería, incluyendo el potencial que tiene de que se despliegue unilateralmente, el riesgo de conflictos ante la posibilidad de impactos adversos y daños laterales en algunas regiones, y el riesgo de utilizar las tecnologías de la geoingeniería con fines hostiles.
“La geoingeniería es una defensa peligrosa de un status quo fallido, no una necesidad técnica o científica. De hecho, las técnicas que la geoingeinería desarrolla tienen mayores posibilidades de empeorar que de resolver los diversos problemas ocasionados por el cambio climático. Asegurar que “debemos” desplegar la geoingeniería equivale a asumir que preferimos dañar irreparablemente nuestro planeta antes que alterar el sistema económico que beneficia solo a los que se encuentran en la cima.” Rachel Smolker, Co-Directora de Biofuelwatch.
El gran fraude climático se presentó hoy en Nairobi, durante la 3a Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y en el periodo previo a una reunión del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) también de la ONU, en Montreal. La geoingeniería se encuentra bajo una moratoria de facto en el CDB, y la geoingeniería marina está prohibida por el Protocolo de Londres del Convenio de Londres sobre la Prevención de la Contaminación del Mar. Los autores del informe argumentan que esas decisiones se deben mantener y deben constituir el punto de partida de cualquier discusión legítima, internacional y democrática sobre la gobernanza de la geoingeniería.
“La geoingeniería exacerbará el desequilibrio de poder global, creará ganadores y perdedores. Sería una locura permitir que un grupo de países tomaran control del termostato global”, afirma Silvia Ribeiro, Directora para América Latina del Grupo ETC. “La gobernanza no debe mal-entenderse como el establecimiento de regulaciones para legalizar y permitir el desarrollo de tales tecnologías. Prohibir tecnologías sumamente riesgosas y peligrosas es un enfoque legítimo y prudente hacia la gobernanza, como se la puso en práctica con el Tratado de Prohibición de las Pruebas Nucleares y la adopción por la ONU del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares en julio de 2017”, agrega Ribeiro.
En vez de poner el foco en arreglos técnicos, no probados, riesgosos, el informe llama a la implementación de una visión con justicia climática para limitar el calentamiento global por debajo de 1.5 °C.
“Quienes proponen la geoingeniería alientan la ilusión de que podemos escapar de nuestras crisis climáticas sin tener que ajustar nuestros estilos de vida, que en muchos casos son altamente emisores de gases. Pero la realidad no es tan simple. Las técnicas de geoingeniería no solo vienen con nuevos riesgos y efectos laterales, sino que también distraen de la única solución probada para el cambio climático: la reducción radical de las emisiones de gases que cambian el clima. Antes de poner en marcha la geoingeniería, necesitamos regulaciones claras y vinculantes para esas tecnologías. Un marco internacional para la regulación debe basarse en un estricto principio de precaución, y las tecnologías con riesgos asociados que no son predecibles, justificables o manejables deben directamente prohibirse”, afirma Barbara Unmüssig, Directora de la Fundación Heinrich Böll.
El informe concluye que los numerosos riesgos de alto impacto que puede tener la geoingeniería, y los problemas políticos, sociales, culturales, económicos, éticos, morales, intergeneracionales y de derechos que implica, la vuelven inaceptable. Más aún, los autores argumentan que constituye una peligrosa distracción de las alternativas viables que se requieren urgentemente: reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero a corto plazo y transformar nuestras economías, para abrirle posibilidades a un futuro sostenible justo social y ecológicamente, en vez de confinar al mundo a una dependencia de largo plazo a tecnologías de alto riesgo, que además aún no existen.
Descargue el texto completo en formato PDF abajo 
Consultar el mapa interactivo de experimentos de geoingeniería : map.geoengineeringmonitor.org
El gran fraude climático:
El gran fraude climático brinda a los elaboradores de políticas, periodistas, activistas de organizaciones, movimientos sociales y otros agentes del cambio un panorama amplio de los actores clave, las técnicas y los foros relevantes en el discurso de la geoingeniería. Contiene un análisis sólido del contexto y la historia de la geoingeniería, de los diversos intereses que la conforman y estudios de caso de algunas de las tecnologías y experimentos más importantes. Llama a que se prohíban urgente e inmediatamente los experimentos a cielo abierto de Manejo de la Radiación Solar por su potencial para suspender los derechos humanos, la democracia y la paz entre las naciones. Argumenta en favor de una gobernanza de la geoingeniería que sea participativa e informada por un rigoroso debate sobre las políticas y las prácticas climáticas reales, existentes y justas. Es un llamado a la acción a un movimiento de movimientos, para oponerse masivamente a la geoingeniería como remiendo técnico para el cambio climático y por ser una amenaza a la paz mundial, la democracia y los derechos humanos.
 PDF icon geoingenieria_elgranfraudeclimatico_final.pdf

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