lunes, 28 de marzo de 2016

SI SE CALLA EL CANTOR

CONTRA EL TERRORISMO Y CONTRA CUALQUIER FORMA DE CONDENA DEL TERRORISMO QUE NO TENGA COMO FIN ACABAR DE RÁIZ CON EL MISMO


ATENTADOS DE BRUSELAS: ¡NO, SEÑOR PRIMER MINISTRO!
 
(Este niño no ha sido asesinado por terroristas islamistas financiados, organizados y armados por una parte de los grandes capitales mundiales, pero yo supongo que será el mismo crimen que cuando mueren inocentes en Europa o cualquier otra parte del mundo)
Investig Action
Rebelión
26.03.2016
Ayer, como muchos en Bruselas, pasé horas intentando averiguar cómo se encontraban mis familiares y amigos. ¿Quién, por desgracia, habría podido hallarse en ese metro maldito, que yo también cojo para ir al despacho de Investig'Action? ¿Quién, por desgracia, habría podido hallarse cerca del Starbucks del aeropuerto, donde suelo tomar un té mientras espero el embarque de mi vuelo? Indagaciones aún más angustiosas si tenemos en cuenta que la red estaba evidentemente saturada.
En definitiva, como muchos en Bruselas, viví, durante un día, lo que viven desde hace años los iraquíes, los libios, los sirios y, antes de ellos, los argelinos. Al haber estado en más de una ocasión en lugares que habían sido bombardeados por los occidentales, sé cómo son los restos de cuerpos dislocados que ya nadie podrá volver a abrazar. He visto allí el dolor de aquellos a los que se les arrebata para siempre a su marido, su mujer, su hijo.

Como muchos en Bruselas, lloré y deseaba golpear a los criminales que arremetieron contra tantos inocentes. Pero el criminal no nace, se hace. Y la cuestión más importante es: ¿cómo han llegado a eso? ¡Negar a este ese punto el valor de la vida de tantos inocentes! Hacerlos sufrir y aterrorizarlos en vez de luchar ―con esos inocentes― contra la injusticia que nos golpea a todos. ¿Quién ha intoxicado a esos jóvenes, quién les ha dado el ejemplo de la violencia, quién los ha sumido en la desesperación y, sobre todo, quién les ha armado? Criminales, sí, pero acaso no son también en parte víctimas, aunque este término resulte chocante.

Así que, cuando vi que nuestro primer ministro Charles Michel declaraba en conferencia de prensa que los belgas tenían que unirse y esquivaba con cautela la cuestión esencial: «¿Cómo hemos llegado a esto, quiénes son los responsables?», me enfurecí con ese hombre hipócrita que nos propone solo seguir como antes, cuando la pregunta que se hace la gente es precisamente «¿Cómo evitar que esto vuelva a suceder? ¿Qué políticas aplicar para poner fin a este engranaje infernal?»

¿Creen de verdad que la vigilancia y la represión van a impedir nuevos atentados? Algunos, sí, pero todos es imposible. Para eso hay que cambiar de política. Su política.

Einstein decía: «No se resuelve un problema con los mismos planteamientos que lo han creado». En efecto, no se acabará con el terrorismo hasta que no se hayan debatido sus causas profundas, con el fin de llevar a cabo una verdadera prevención.

Señor primer ministro Charles Michel, no le estoy agradecido. Porque se ha negado a plantear las cuestiones importantes: ¿Los Saúd y Qatar han financiado a los terroristas? Sí, los informes de los servicios estadounidenses lo afirman. ¿Estados Unidos creó Al Qaeda? Sí, Hillary Clinton lo ha reconocido. ¿LA CIA organizó un campo de entrenamiento en Jordania? Sí, el célebre periodista estadounidense Hersh lo ha demostrado. ¿Fabius impulsó el terrorismo al declarar «Al Qaeda hace un buen trabajo»? Sí, miren su vídeo de Marrakech en diciembre de 2012.

En general, ¿Estados Unidos ha utilizado el llamado terrorismo islámico desde Bin Laden en Afganistán, en el 79, hasta la Siria actual, pasando por Bosnia, Kosovo, el Caucaso, Argelia, Iraq, Libia y otros muchos países? ¿No es preciso crear urgentemente una comisión de investigación sobre los vínculos EE.UU. – terrorismo y sobre el trasfondo estratégico de todos estos dramas? ¿Usted y Europa, van a seguir siendo el perrito faldero de Estados Unidos? Usted se entusiasma como un niño cuando Obama le llama. Pero ¿por qué no denuncia su hipocresía ante estas guerras? Señor Michel, cuando pienso en todo ese sufrimiento que habría podido evitarse, no le estoy agradecido.

Es cierto que usted no es el único que utiliza la falsa retórica.

Señor ministro de Asuntos Exteriores Didier Reynders, tampoco le estoy agradecido. Ayer declaró que los terroristas atacan nuestro «modo de vida». Exactamente las mismas palabras que dijo Georges W. Bush el 11 de septiembre antes de atacar Iraq y Afganistán con excusas falaces. Señor Reynders ¿por qué no hizo referencia a sus declaraciones de abril de 2013 en las que elogiaba a «esos jóvenes a los que quizás un día se les erija un momento como héroes de la revolución»1?

¿Por qué no quiso venir cuando le invité, en junio de 2013, a participar a un debate «Jóvenes en Siria, cómo impedir que vayan»? ¿Eso no le preocupaba? ¿Creía que para «cambiar de régimen» como usted dice, todos los medios eran buenos, incluso el terrorismo? ¿No pensó que animándoles a cometer ese tipo de actos allí, algunos vendrían a hacer lo mismo aquí? Señor Reynders, no le estoy agradecido.
Señora Milquet, tampoco le estoy agradecido. Usted era ministra del Interior en ese momento. Usted también se negó a participar en aquel debate, a pesar de nuestra insistencia, ¡cambiando constantemente de pretexto! Desde entonces, guarda silencio. ¿Avergonzada por haber ignorado los gritos de desesperación de las madres angustiadas al ver que sus niños ―porque eran realmente niños de 16, 17, 18 años― partían hacia el infierno sin que Bélgica hiciera nada para detenerlos? ¿No le asaltan los remordimientos al ver lo que ha sucedido? Señora Milquet, no le estoy agradecido.

¿No es hora de abrir un gran debate sobre las consecuencias de la política internacional que Bélgica ha llevado a cabo en los últimos años?

1. ¿Europa debe seguir respaldando a Estados Unidos y su política, que siembra la violencia en Oriente Medio?

2. ¿Bélgica debe seguir apoyando la violencia de Israel, negándose a hacer respetar el derecho internacional y tratando de «antisemitas» a los jóvenes que quieren defender los derechos de los palestinos?

3. ¿Bélgica debe seguir prosternándose ante los petrodólares de los Saúd (robados a los pueblos árabes en lugar de utilizar el dinero del petróleo y el gas en luchar contra la pobreza como en América Latina) cuando todo el mundo sabe que los Saúd financian la intoxicación de las mentes jóvenes mediante una versión envenenada y falseada del islam?

4. ¿Cómo se justifica el rechazo a conceder asilo a las víctimas de «nuestras» guerras en Iraq, Siria y Afganistán?

5. ¿Cuándo se hará público por fin el informe de la intervención «humanitaria» en Libia, donde la OTAN se alió con Al Qaeda para derrocar a Gadafi, violando la Carta de la ONU que prohíbe ese tipo de prácticas, con las consecuencias que esto ha tenido: Libia convertida en base del terrorismo internacional?

¿No es hora de abrir al mismo tiempo un gran debate sobre las consecuencias de la política social, o más bien antisocial, de los gobiernos belgas desde hace años?

1. ¿Pueden recortar sin cesar los presupuestos escolares, creando escuelas-aparcaderos en las que los profesores no tienen ni la formación adecuada ni los medios para enfrentarse a tantas cuestiones complejas sobre el mundo actual?

2. ¿Pueden recortar sin cesar los presupuestos de prisiones y reinserción, con el riesgo de que pequeños delincuentes se conviertan en delincuentes irrecuperables?

3. ¿Pueden recortar sin cesar los presupuestos de los medios audiovisuales públicos, de forma que los periodistas no tienen tiempo de profundizar en los temas (confidencias llegadas de dentro de la RTBF) y se ven condenados al reino del copi-pega y de las noticias basura, empujando así a los jóvenes, que se han vuelto desconfiados, hacia la teoría del complot o peor aún hacia los predicadores fanáticos y los reclutadores sin escrúpulos?

4. ¿Pueden seguir haciendo regalos a la banca y a las multinacionales que ya casi no pagan impuestos y revertir el déficit especialmente en los ayuntamientos, cuyos responsables carecen de los medios necesarios para ayudar a los jóvenes? ¿No es así como crean núcleos de desesperación como Molenbeek? (pero no es el único, también están Vilvorde, Verviers, Anvers y no olvidemos que los «euro-yihadistas» proceden de numerosos países europeos).

5. ¿Hay que extrañarse entonces de que tantos jóvenes hayan caído en las garras de los reclutadores profesionales? Sobre todo teniendo en cuenta que cuando se les denunciaba ante la policía, no siempre pero sí con bastante frecuencia, padre y educadores oían la siguiente respuesta: «¡Que se vayan a Siria, lo que no queremos es que regresen!».

6. ¿Tiene realmente derecho a mostrarse sorprendido ante los atentados de París y de Bruselas cuando la voz de alarma se había dado hace años y usted se negó a escuchar a los que lanzaron la alerta?

Ayer, cada padre tembló por sus hijos. Hoy, todos nos interrogamos sobre la educación que hay que darles frente a un mundo cada vez más violento. ¿Podremos ofrecerles una verdadera educación y un futuro? ¿Mañana cuál será la ciudad que se verá golpeada? La escalada del odio y el miedo, dirigida contra los musulmanes, favorece a la extrema derecha. ¿Es eso lo que usted quiere?

En suma, los atentados no son una fatalidad, son resultado de una política. Aplicada en Washington. Luego en Londres y París. Bruselas les siguió servilmente. Señores dirigentes, son, por lo tanto, corresponsables. ¿Tenemos derecho a debatir sobre ello ―en «democracia»― o van a presionar de nuevo para que los medios de comunicación se callen?

viernes, 25 de marzo de 2016

UN LEGIONARIO (TODA LA LEGIÓN NO, SALVO QUE LO ENCUBRA) FALTANDO EL RESPETO Y OFENDIENDO LAS CREEENCIAS DE MILLONES DE ESPAÑOLES

¿GOBIERNO DEL PSOE? MUY BIEN. FALTA SABER PARA QUÉ


EL PACTO PSOE-PODEMOS ESTÁ CERCA A FALTA DE 3 PUNTOS

Por Espía en el CongresoDiputaReforma laboral, reforma fiscal y salario mínimo

 25 Marzo 2016
 



Pablo Iglesias: “si el PSOE rectifica tres puntos clave de su acuerdo con Cs (reforma laboral, reforma fiscal, salario mínimo), Podemos no pondrá ningún obstáculo a que Pedro Sánchez sea presidente”. Las discretas reuniones de Semana Santa están avanzando y ya todas las esperanzas están puestas en el día 30, fecha de la cita entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Ciudadanos (Cs) se ha descolgado del acuerdo, y aunque reconoce que hay muchos puntos en común con PSOE y con Podemos, se ha negado a la moción de censura contra Cristina Cifuentes para forzar la renuncia de Mariano Rajoy, ha ofrecido además la presidencia del Congreso al PP, afirma que no puede estar “en el mismo barco” que PSOE y Podemos y hasta acusa a la formación morada de connivencia con los atentados yihadistas de Bélgica. Diputados del partido naranja sugieren que Albert Rivera conceda libertad de voto o ausencia para la tercera investidura del 2 de mayo, toda vez que saben por sus territoriales que Cs será “engullida” por el PP en unos nuevos comicios donde prime el “voto útil”, elecciones que a su vez serían también el hundimiento de Pedro Sánchez. Todo ello en un ambiente en el que Juan Carlos Monedero (Podemos) asegura que Eduardo Madina y no Susana Díaz sería una alternativa que posibilitaría los futuros acuerdos para el cambio, ya que la andaluza solo contempla pactar con el PP y Cs.

 
Pablo Iglesias sabe que la presión que está sufriendo Pedro Sánchez por parte de su partido y de los poderes financieros es “asfixiante”, y reitera la idea de que esos poderes no dejarán que el PSOE pacte con Podemos. Pero descarta que su partido se plantee abstenerse in extremis para dejar gobernar en minoría al PSOE con C’s: “Cuando una fuerza política con 5,3 millones de votos le dice a otra con 5 millones, en una situación en la que podrían gobernar juntos perfectamente, “no, usted pase a la oposición, que va a influir mucho…”. Pues lo mismo podríamos decir nosotros: pasen ustedes a la oposición e influyan”. Nosotros nos conformaríamos con que el Partido Socialista volviera a su programa y que a partir de ahí pudiéramos negociar. Ellos hablaban de subir el salario mínimo 45 euros al mes, que es menos de lo que planteábamos nosotros y de lo que planteaban los sindicatos y menos de lo que plantea Economistas contra la crisis, que es una asociación de economistas muchos de ellos de tradición socialdemócrata y cercanos al PSOE. Claro, con esto que plantean ahora de 6 euros al mes es muy difícil…”, ha declarado a la revista CTXT.

También reclama otra medida: suprimir la reforma de 2013 en materia de pensiones. Y cambios en desahucios y renta vital: “El acuerdo con Ciudadanos no impide que se sigan produciendo desalojos forzosos sin alternativa habitacional. El acuerdo con Ciudadanos permite que siga habiendo deudas perpetuas de familias que han entregado su vivienda y siguen teniendo que pagar esas deudas. El acuerdo con Ciudadanos no garantiza la financiación de lo que nosotros llamábamos una renta mínima garantizada. Entre otras cosas, porque carece de memoria económica. Y esto ya no es que lo digamos nosotros. Lo dicen los grupos y movimientos sociales que trabajan por el derecho a la vivienda e  incluso los sindicatos. El tercer escollo a negociar es la reforma laboral:


Mollinedo (Gestha): técnicos de Hacienda lo saben todo

“En términos de protección de los trabajadores, tiene que haber una línea clara. O derogamos la anterior reforma laboral o no la derogamos, pero un pacto en el que uno de los socios dice que la va a derogar al tiempo que el otro dice que no, plantea ciertos problemas”. Y una última: la política fiscal: “Creo que es muy decepcionante en términos de política de empleo y derecho del trabajo; no es que lo digamos nosotros, es que hasta la UGT ha planteado que ese acuerdo es impracticable, no se deroga la LOMCE, sigue abierta la posibilidad de que exista el copago sanitario… Paralelamente a esto hay que hacer una reforma fiscal para asegurar que al menos nos intentemos poner en la media europea de recaudación. Estamos en el país más desigual de Europa después de Rumanía, si no me fallan los datos, y tenemos unos niveles de presión fiscal sobre las rentas más altas que nos han hecho renunciar a la progresividad y justicia social de nuestro sistema. Debemos aproximarnos un poquito más a Europa para tener más recursos para invertir en la gente”.

A Albert Rivera se le ha oído hablar también de negociar el draconiano calendario de reducción de déficit que ahoga a España, por lo que ahí sí puede haber pacto PSOE-Podemos-Cs: “hablamos de la cuarta economía de la zona euro, y hablamos de un buen nivel de complicidad con buena parte de los países europeos y en particular con el gobierno italiano y francés, por no hablar del gobierno portugués. No estamos pidiendo la luna, estamos diciendo que efectivamente el déficit se tiene que reducir pero a un ritmo que no implique el empobrecimiento de buena parte de los sectores sociales, que es entre otras cosas lo que nos ha traído la crisis. Creo que todo el mundo reconoce que los comportamientos excesivos por parte de los poderes financieros están detrás de las consecuencias sociales de la crisis”.

“A lo mejor tiene sentido que el cinturón se lo aprieten un poquito por arriba y no solamente por abajo. Si vamos a tener un gobierno que se plantee que el pacto de estabilidad y crecimiento a nivel europeo tiene que seguir igual o si hay que plantear en Europa una reducción del ritmo de decrecimiento del déficit; esa es una cuestión que tiene que quedar clara. Luego ya veremos cuánto se reduce, ya veremos cómo negociamos con Europa, pero eso tiene que estar claro. Lo primero es ir a Bruselas a negociar que el déficit se tiene que reducir de manera más lenta, que esto es algo que han hecho muchos países del pacto de estabilidad y crecimiento, incumplido sistemáticamente por Alemania y Francia. La cuarta economía de la eurozona seguramente tendría margen para hacerlo. Francia lo hace ya, por ejemplo: descuentan del déficit las medidas militares para combatir el terrorismo. Matteo Renzi ha planteado en Italia que hay que relajarlo también. Esa sería la primera cuestión: tratar de negociar una reducción del déficit más lenta. Esto lo planteó el PSOE, en eso estaríamos de acuerdo”, dice Iglesias.
La decepción ha sido que Cs podría haber forzado la dimisión de Rajoy con un solo movimiento: la moción de censura a Cristina Cifuentes en Madrid. Pero le faltaron agallas: “Yo hablé con José Manuel López (líder de Podemos en la Asamblea de Madrid), que me transmitió esa posibilidad, y le dije que era, evidentemente, una posibilidad interesante, que era una cuestión enormemente importante que teníamos que debatir con calma, que de alguna manera revelaba una contradicción de Ciudadanos, que ante la posibilidad de un gobierno distinto en la Comunidad de Madrid daba la impresión de que prefiere al Partido Popular. Es una opción que hay que pensar y efectivamente sí me han transmitido que es algo a lo que estaban dando vueltas…”. Al final quien dimitió fue la cúpula de Podemos en Madrid y Cs no dijo esta boca es mía.


Pedro Sánchez y Andoni Ortúzar (PNV)

“Tenemos una oportunidad histórica en España, y no deberíamos dejarla pasar. Hay quien decía: “A lo mejor si se repiten elecciones quedáis los segundos”. Seguramente el Partido Socialista tendría más dificultades para pactar con nosotros si estuviéramos por delante de ellos y tuvieran que votarnos una investidura, y ahora nosotros estamos dispuestos a votarles la suya y a gobernar con ellos. Estamos ante un momento fundamental, histórico para nuestro país: podríamos tener un gobierno y nos tenemos que esforzar”. Por encima de todo, a Pablo Iglesias le irrita que se le plantee la posibilidad de una abstención que facilite la investidura del líder socialista porque, desde su punto de vista, eso supone que el PSOE y Podemos no están en el mismo plano de poder. No le interesa la interpretación según la cual Podemos, en la oposición y con un gobierno minoritario, contaría con un gran poder en el Congreso. “Que pasen ellos a la oposición”, ironiza. Es más, quizá podría ser razonable que aprovecharan su buena relación con Ciudadanos para convencerles de que una abstención a una investidura de un gobierno progresista sería algo positivo para España, que fuera Ciudadanos la fuerza política que se tuviera que abstener frente a una mayoría más amplia. Digamos que un gobierno, por llamarlo de alguna manera, de centro-derecha, que es lo que el propio Sánchez reconocía al llegar a un acuerdo con Ciudadanos, tiene 131 apoyos. Uno progresista tendría a priori 161. Digo yo que es más coherente pedir la abstención para favorecer el gobierno de los 161 más el apoyo del PNV que pedirnos la abstención a nosotros que somos la tercera fuerza política. Quizás tenga sentido que se abstenga la cuarta, no la tercera…”, dice Pablo Iglesias, que elogia al líder de la formación naranja:


“Albert Rivera siempre ha estado dispuesto a debatir con nosotros y en cualquier formato, en televisión, en la universidad, y eso está muy bien. Tenemos en común también hacer una reforma de la Ley Electoral, que es otra cosa positiva. Incluso hasta generacionalmente puede que tengamos ciertos estilos en común, pero creo que tanto Albert como yo estaremos de acuerdo en que ponernos de acuerdo para gobernar es muy complicado. Podemos estar de acuerdo en cosas concretas pero en un acuerdo de gobierno que tiene que ver fundamentalmente con la política económica que se va a aplicar, sería muy difícil que nos pusiéramos de acuerdo; y eso no obsta para que haya buen ambiente entre nosotros y que pueda haber acuerdos puntuales sobre ciertas cosas”. Y anque Cs no se abstuviera, existen otras opciones: “Cuando el PSOE dice “nosotros no podríamos aceptar una abstención de los grupos catalanes…”. ¡Oiga, ustedes han llegado a acuerdos con los dos! Ustedes han gobernado con Esquerra Republicana de Catalunya en Cataluña, con el señor Maragall y el señor Montilla, ustedes llegaron a acuerdos de gobiernos con Convergencia i Unió en tiempos de Felipe González. No se rasguen ustedes las vestiduras”.


Enric Juliana (La Vanguardia)

Pablo Iglesias mira a “La Vanguardia” de Barcelona: “Uno de los articulistas que nunca falla, lo digo siempre, es Enric Juliana. Para mí, el análisis diario de Juliana es como ir a misa para la gente de comunión diaria”. Veamos lo que dice Enric Juliana sobre los pactos: “Ahora viene la tercera fase. La fase agonística. Pronto sólo quedaran treinta días. Tic-tac, tic-tac. Rajoy seguirá en modo mineral, convencido de que puede doblegar al PSOE tras una repetición electoral, pese a las graves abolladuras del PP. Ciudadanos no puede moverse más hacia la izquierda. Una cosa es caer simpático y otra ganar votos. Podemos necesita aire. Y a Sánchez se le va a complicar la vida, víctima de una doble presión: la del calendario y la de Susana Díaz. El grupo dirigente andaluz ha decidido disputarle la secretaría general. O avanza, o se lo comen. Así se materializaría el sueño de Podemos: un viejo Partido Socialista recluido en el Sur de España, menguante entre los trabajadores y el funcionariado, anulado en las grandes ciudades, y cada vez más débil en Catalunya y el País Vasco. Un comodín del 12%, para ayudar a gobernar al PP, o a Podemos, cuando estén maduros para ello. El Pasok español. Quienes nos ponen como ejemplo el SPD alemán parecen ignorar que los socialdemócratas alemanes no cesan de bajar en las encuestas, en beneficio de Los Verdes y de La Izquierda (Die Linke). No queremos seguir ese camino. El PSOE ha de seguir siendo una nítida alternativa de gobierno a la derecha española, no una triste fuerza subalterna”.


Pabo Iglesias y Enric Juliana en La Tuerka

Pero si el pacto PSOE-Podemos falla, Susana Díaz tiene la solución con este teoría, según Enric Juliana: “El PSOE ha de obligar al Partido Popular a pactar una valiente agenda de reformas, y a buscar una solución que permita desactivar gradualmente el independentismo en Catalunya. No olvidemos que la Constitución no se puede reformar sin el concurso del PP. El cambio es el pacto. El cambio es la corrección de la política europea para cerrar el paso al populismo. El PSOE debe aprovechar su posición en el tablero para lograr los mejores pactos posibles y no debe temer el reformismo. Hay que trabajar con las luces largas, sin tanto miedo a Podemos. Un gobierno socialista muy inestable podría conducir al PSOE al desastre a corto plazo”.



Iglesias debatió con Losantos en Intereconomia

Pablo Iglesias dijo también algo que sabe bien “Espía en el Congreso” en el plano mediático: “nosotros estamos donde estamos precisamente porque a veces supimos mantener un tono duro. Mientras el cinismo campaba a sus anchas en los discursos políticos, nosotros fuimos capaces de hablar políticamente del dolor. De decir que mientras estamos hablando aquí, hay gente que está sufriendo mucho, gente a la que están echando de sus casas y gente que lo está pasando muy mal. Pero la política también es el arte de la modulación, y la clave es saber encontrar en cada momento el tono que funciona mejor”. Por eso recordó su transversalidad mediática:



Pablo Iglesias y Javier Nart (Cs) en La Tuerka
“En realidad en Intereconomía había días en los que no se discutía mal, más o menos te dejaban expresarte. Pero para nosotros era una cuestión fundamental: habíamos llegado a la conclusión de que los medios de comunicación, y en particular los formatos de las tertulias políticas, eran el instrumento fundamental para generar imaginario. Nos habíamos dado cuenta de que el estilo que nosotros manejábamos en la universidad, cuando dábamos charlas o hacíamos seminarios, se alejaba mucho de las técnicas a través de las cuales se informaba o formaba la opinión. Intentamos ser rigurosos y amenos, sabiendo que las técnicas de la comunicación se basan en el mundo audiovisual y que teníamos que intentar manejar esas técnicas, siendo al mismo tiempo rigurosos. Intereconomía, La Sexta Noche y Las Mañanas de Cuatro fueron como un entrenamiento. Recuerdo muchos de esos debates con muchísimo cariño. Y debatiendo en Intereconomía conocí a gente muy valiosa. A Javier Nart, que ahora es eurodiputado de Ciudadanos y es un hombre maravilloso, al que quiero mucho, lo conocí en El Gato al Agua; al señor Alejo Vidal-Quadras, con el que me separan muchísimas cosas a nivel ideológico pero que me parece un hombre inteligente, también. Y también allí fue la primera vez que escuché debatir a Francesc Homs, de Democràcia i Llibertat. Allí aprendí muchas cosas…”
 
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miércoles, 23 de marzo de 2016

ARISTÓTELES ERA UN PINTA


Que Aristóteles no podía ser más que un pinta hace años que me lo barrunté. Fue allá por los años sesenta, cuando el cura, el profesor de filosofía del colegio, me preguntó que quién era el tal Aristóteles, que qué había hecho y que cuando vivió.

Un verdadero comino me importaba entonces el Aristóteles de los cojones y toda su parentela. No obstante hube de contestarle al cura, si bien más me hubiese valido permanecer en silencio, que es la mejor prueba de cordura y tino en el ser maduro: no decir ni mús cuando se ignora de lo que se habla, que evidentemente no era mi caso.

Así que ni corto ni perezoso, le dije al susodicho cura que como  no fuera Aristóteles el último fichaje extranjero del Real Madrid no sabía que otra cosa podría ser. Y así como yo le contesté, él sin remilgo alguno se aprestó a responderme sin ninguna tardanza, pero no con la misma moneda, pues, mientras en mí respuesta, aunque  desacertada, sólo contenía palabras, en la del buen cura y profesor de filosofía hubo más palos, golpes, pescozones y pellizcos que palabras.

Es decir, fue su respuesta completa, con letra y música, y así, mientras caían sobre mí toda la caterva de instrumentos musicales a través de sus huesudas manos, de vez en cuando tarareaba la música, aquello de que la moral era no sé qué; la ética la expresión de la moral y la política  lo propio del hombre libre, cuyos dirigentes debían ser los hombres  virtuosos y, que todo aquello era lo que había enseñado Aristóteles que fue filósofo griego, y que yo no serviría para nada y que no me haría un hombre de provecho si no llegaba a conocer a los clásicos que eran el alma de Occidente.

En fin, sufrido y querido lector, monumental pero baldía fue la paliza que recibí por no conocer yo al cabronazo aquel de Aristóteles, que ni le conocía ni le conozco ni le quiero conocer, porque lo que yo quería y quiero ser de mayor, es marinerito salvador de princesas rubias, para cantarles dulces canciones por debajo de las orejas y hacerme consorte principal.

Pero bueno, no hay más cera que la que arde, y dada la situación política que se nos avecina, me he dedicado unos días a ver que tal andaban nuestros políticos sobre el pinta este que ya mencioné (no sea que aparezca la larga sombra del cura citado y me vuelva a crujir) que no quisiera nombrar, pero que las circunstancias obligan, y que se llama Aristóteles.

Unos me han dicho que de nada le conocen, jurándomelo hasta por su madre; otros que me deje de gilipolleces, que aparte de los diputados con los que tratan no conocen ni a su padre, y los terceros, que por cierto, son los que mas atención me han prestado, me preguntaban que si Aristóteles se escribe con hache o sin hache. Cosa que evidentemente no les pude responder.

ESTADO ISLÁMICO: ¿QUIÉN HA DESESTABILIZADO SIRIA. QUIÉN HA ORGANIZADO EL ESTADO ISLÁMICO. QUIÉM HA PROMOVIDO LA GUERRA EN SIRIA. QUIÉN LE COMPRA AL ESTADO ISLÁMICO EL PETROLEO QUE ROBA?


Los catedráticos Sami Naïr y Javier de Lucas critican el “pacto de la vergüenza” entre la Unión Europea y Erdogan
 
"MERKEL HA NEGOCIADO DE ESPALDAS A LLA UE LA EXPULSIÓN DE REFUGIADOS A TURQUÍA"

23.03.2016
 
Un día después de suscribirse el acuerdo entre La Unión Europea y Turquía para la expulsión de personas refugiadas que se hallen en Grecia y a las que se considere “irregulares”, se registraron cuatro muertos en el Mar Egeo, en dos de los casos niñas pequeñas. En sólo un día arribaron 1.700 personas a las islas griegas de Chios y Lesbos. Actualmente se hallan en el país heleno cerca de 50.000 personas inmigrantes y refugiadas. Por otro lado, el pasado fin de semana 300 inmigrantes trataron de cruzar sin éxito la valla de Melilla y ayer otras 30 personas inmigrantes, de Guinea Conakry, Guinea Bissau y Burkina Fasso lograron llegar a Ceuta. “La tragedia la tenemos en casa”, sostiene el politólogo, sociólogo y catedrático de la Sorbonne, Sami Naïr, en un acto organizado por el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de Valencia. La cuestión clave reside en la reacción ciudadana, que se debate actualmente entre la solidaridad con los refugiados y lo que el filósofo germano Jürgen Habermas llamaba el “chovinismo de la prosperidad”, es decir, arreglar primero los problemas en casa y después ya se verá en qué se le puede ayudar al prójimo.

La situación de incertidumbre en la que vive la Unión Europea se aprecia por ejemplo en el “volantazo” de la presidenta del Gobierno alemán Ángela Merkel, quien en una primera fase de la llamada “crisis de los refugiados” se planteó que las políticas restrictivas y las expulsiones masivas violaban los principios que cimentaban el país. Sin embargo, el catedrático de Ciencias Políticas, especialista en movimientos migratorios y eurodiputado hasta 2004, Sami Naïr, destaca que actualmente Merkel ha negociado a espaldas de la Unión Europea un “acuerdo vergonzoso” con Turquía. Al final, el sentimiento de solidaridad no ha podido resistir los intereses electorales, y los movimientos xenófobos –que en algunos estados como Sajonia-Anhalt alcanzaron el 24% de los votos en las últimas elecciones- han logrado que se imprima un giro a la posición inicial. “Es una victoria enorme de lo peor de nosotros”, opina Sami Naïr. “La Unión Europea está pisoteando desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde junio de 2015, sus valores fundamentales”.

Uno de los pequeños portillos de esperanza es que el mismo día de la rúbrica del pacto entre la Unión Europea y Turquía, ACNUR (Agencia de Naciones Unidas para los refugiados) condenó el acuerdo porque suponía una violación palmaria de los derechos fundamentales. Se vulneraba por ejemplo la Convención de Ginebra de 1951 (sobre el Estatuto de los Refugiados), que obliga a tramitar la demanda de asilo de las personas que lo soliciten en el territorio de llegada. Se contravienen también las directivas europeas que obligan a garantizar las condiciones para que los peticionarios puedan quedarse en un país mientras se tramita la solicitud de asilo. Después de la Segunda Guerra Mundial se aprobó la Convención de 1951, a la que se han acogido desde entonces millones de personas. Ya en el contexto de la “guerra fría”, se adoptó respecto a países como Hungría o Polonia, en un sentido que “incentivaba” a los opositores al comunismo. Después se descubrió, en el caso húngaro, que muchas de las personas que abandonaron el país eran realmente inmigrantes “económicos”, que aprovechaban las posibilidades que ofrecía el derecho internacional para acceder al asilo.

Sin embargo, afirma Sami Naïr, no se han aplicado del mismo modo estas convenciones internacionales a los ciudadanos sirios, afganos e iraquíes cuando además, buena parte de la crisis actual tiene su origen en la guerra de Iraq y los bombardeos desplegados por Estados Unidos y Gran Bretaña. Después de esta “intervención” militar, cuatro millones de personas salieron de Iraq. Siria acogió a dos millones de ciudadanos iraquíes en sus fronteras. Líbano acoge a 1,7 millones de personas refugiadas y Túnez, con diez millones de habitantes y escasos medios, acogió a un millón de refugiados libios tras los ataques al país norteafricano. “España, sólo a 18”. Pero con independencia de las cifras y los esfuerzos de cada país, el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, insiste Sami Naïr, también vulnera los Acuerdos de Schengen en materia de fronteras y en concreto el apartado sobre repatriación de personas en situación “irregular”. “La expatriación tiene que responder a reglas tasadas, no a un determinado pacto suscrito con Turquía, esto es algo surrealista y una aberración del espíritu que inspira la norma”. El acuerdo establece asimismo que por cada persona refugiada (“irregular”) que resulte deportada desde Grecia al territorio turco, se permitirá la entrada de otro refugiado -de manera “legal” y con visado- desde Turquía a la Unión Europea, procedimiento conocido como el “uno por uno”.

En los acuerdos se incluyen algunos mecanismos más propios del burdo “regateo”. Con el fin de que Turquía acepte el pacto, la Unión Europea abre la puerta a la libertad de circulación de ciudadanos turcos por Europa. La crítica de las organizaciones humanitarias apunta a una mezcla espuria, de aspectos radicalmente distintos, ya que poco tienen en común los refugiados sirios con la ampliación del libre tránsito de los turcos. También se ha incrementado el dinero que Turquía había pedido inicialmente, de los 3.000 millones de euros que empezó a recibir en octubre, a los 6.000 millones finalmente acordados. “No sabemos quién pagará estas cantidades que Merkel ha pactado con Erdogan sin contar con los europeos”. Otra de las razones de fondo por las que la Unión Europea ha suscrito este pacto, explica Sami Naïr, es que no cuenta con una política común, de hecho, en los últimos cinco años se ha producido una notoria “renacionalización” de las iniciativas en materia migratoria. “En los años 90 todavía pensábamos que era posible una política unitaria, pero hoy no, sólo hay que mirar el modo en que actúan países como Hungría o Austria”.

Cuando se hila fino, aparecen flecos que escapan al común de los mortales, sometidos al bombardeo de cifras e imágenes inconexas. Una de las circunstancias de las que poco se habla es que Turquía sólo ha firmado una parte de la convención sobre refugiados y asilo de 1951, por tanto, este país puede aplicar la cláusula “geográfica” por la cual los derechos de asilo y refugio se les puede aplicar a ciudadanos europeos, pero quedar eximidos otros como los sirios, eritreos y afganos. Y ello sin violar la legalidad internacional. “No me puedo imaginar que los juristas europeos, y sobre todo los alemanes, no conozcan esta cláusula”, apunta el sociólogo, doctor honoris causa por la Universitat de València e intelectual que alumbró el concepto de “co-desarrollo”. Tampoco se entiende por qué no se apunta directamente a las mafias, uno de los blancos predilectos en los discursos gubernamentales, cuando INTERPOL y las policías nacionales conocen perfectamente cómo éstas organizan las rutas de los refugiados e incluso las tarifas: 4.000 euros para llegar a Austria o 6.000 euros por entrar en territorio italiano. Seguramente los motivos del arreglo final no deben de andar muy lejos de las elecciones que esperan a Merkel en 2017, ni de los problemas internos de Erdogan.

En el acto celebrado en la Universitat de Valencia han participado asimismo la vicepresidenta del Gobierno Valenciano, Mónica Oltra, y el catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en el Instituto de Derechos Humanos, Javier de Lucas. A juicio del catedrático, la política más efectiva de apoyo a las personas refugiadas consistiría en intervenir directamente sobre las causas que motivan los grandes desplazamientos. Pero los países del Norte son los que venden las armas que destrozan Siria o son cómplices en la financiación del Estado Islámico, que vende el crudo a los países de Europa y la OCDE. Tampoco se ha hecho nada durante cinco años en la guerra de Siria, y después, ¿qué ocurre cuando las personas refugiadas llegan a las fronteras de la Unión Europea? Si el estado español tuviera que acoger la misma proporción de refugiados sobre la población total (un 25%) que Líbano, la cifra se elevaría a diez millones, cuando actualmente la batalla que se libra en España es por superar las 18 personas refugiadas. Además, “estamos burlando y desobedeciendo nuestras propias leyes”, señala el autor de “Mediterráneo: el naufragio de Europa”, en concreto, tres directivas europeas específicas además de la Convención de Ginebra y el Protocolo de Nueva York.

A pesar de que los medios dediquen titulares, destacados y despieces a la “crisis” de los refugiados, puede que la crisis resida actualmente en cómo está configurado el sistema de protección. Porque hay hechos poco cuestionables, como la existencia de refugiados ambientales, que el marco jurídico actual no reconoce. Por otro lado la tragedia que viven las personas refugiadas ha llevado a que en algunos casos se hable con desprecio de los “inmigrantes económicos”, como si estas personas que viven en estado de necesidad carecieran de derechos. Recuerda Javier de Lucas la existencia de un instrumento de protección específico para los migrantes económicos –la Convención aprobada en 1990 por Naciones Unidas- que ningún estado miembro de la UE ha querido ratificar a pesar de las llamadas del Parlamento Europeo. “Por más eficaces que pretendan ser los sistemas de deportación, continuarán llegando refugiados y con mayores riesgos para sus vidas que en la actualidad”, concluye Javier de Lucas.

martes, 22 de marzo de 2016

TERRORISMO EN BRUSELAS Y PODREDUMBRE POLÍTICA EN ESPAÑA

Turquía (la que le presta ayuda al Estado Islámico) es un aliado de la Unión Europea (esa misma que tanto nos reforma y está provocando millones de refugiados, para vergüenza de cualquier político con un mínimo de dignidad personal. Si es que la tiene, si no, nada).
¿Quién ha organizado, financiado, preparado y está ayudando al Estado Islámico? A esto debe responder el ministro del Interior Jorge Fernández.
¿Qué empresas comercian con el petróleo que roba el Estado Islámico? A esto debe responder el ministro del Interior Jorge Fernández?
¿Qué personas y agentes comerciales intermedian para que el petróleo que roba el Estado Islámico llegue a los circuitos comerciales legales (gasolineras)? A esto debe responder el ministro del Interior Jorge Fernández.
¿Qué bancos hacen de intermediarios financieros para que los asesinos y criminales del Estado Islámico puedan realizar sus crimines? A esto debe responder el ministro del Interior Jorge Fernández.
¿En qué bancos, fondos de inversiones, paraísos fiscales, empresas o cabezas de turco interpuestas administran los fondos que obtiene el Estado Islámico con el producto de sus criminales negocios? A esto debe responder el ministro del Interior Jorge Fernández.
¿De los 116 detenidos en España por actos de terrorismo, cuantos ha sido juzgados y cuántos pertenecen al chin pan pum de la propaganda política barata de mala baba para captar votos? De esto tiene que responder el ministro del Interior Jorge Fernández.

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Ejército turco evacúa a terroristas heridos del Estado Islámico de Siria (Video 18+)

Portada Actualidad

 Publicado: 17 mar 2016 00:03 GMT | Última actualización: 17 mar 2016 12:48 GMT
Los grupos de resistencia kurda han difundido lo que sería una importante prueba de los vínculos de Turquía con el Estado Islámico.

Ha salido a la luz una posible prueba de los vínculos del Ejército turco con los terroristas que operan en Siria. Se trata de un video, en el que se puede observar a los militares turcos ayudando a extremistas heridos. La grabación fue difundida por los grupos de la resistencia kurda, informa el canal ruso Ren Tv.
En las imágenes se ve a soldados turcos recibiendo a vehículos con terroristas heridos y muertos en la frontera con Siria. Los militares les preguntan sobre su estado de salud y les prometen que pronto serán trasladados en ambulancias.
Una voz que se oye de fondo afirma que los afectados son miembros del autodenominado Estado Islámico. Además, se puede ver claramente a soldados turcos tomando nota y dicen que "uno tiene que quedarse aquí", pero que pronto regresarán por "todos".
"Una muestra clara de apoyo al terrorismo"
Este martes, el Ministerio de Exteriores de Rusia denunció que Ankara "sigue facilitando acceso ilícito al territorio sirio a los yihadistas armados del EI y otras organizaciones terroristas. Transportan a los terroristas heridos a Turquía, y los grupos armados usan su territorio para descansar y reagruparse".
"Lo vemos como una muestra clara de apoyo al terrorismo internacional (por parte de Ankara) y como una violación de las resoluciones correspondientes del Consejo de Seguridad de la ONU", agregó la Cancillería rusa.
Además, un equipo de RT fue testigo de la ayuda que otra organización terrorista, el Frente Al Nusra, filial siria de Al Qaeda, recibe regularmente desde la vecina Turquía, que además protege los campamentos de ese grupo yihadista instalados cerca de su territorio.
Video cortesía de Ren Tv.
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ASESINANDO REFUGIADOS: TODO LO QUE ES SUSCEPTIBLE DE EMPEORAR EMPEORA


LA CRISIS MUNDIAL DE LOS REFUGIADOS
ÚLTIMO LLAMAMINENTO DE LA HUMANIDADA EN FAVOR DE UNA CULTURA DEL REPARTO Y LA COOPERACIÓN

Rebelion
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22.03.2016

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

 


La verdadera crisis no es la afluencia de refugiados hacia Europa per se sino una combinación tóxica de desestabilizadoras agendas de política exterior, austeridad económica y aumento del nacionalismo de derechas, que probablemente empujarán aún más al mundo hacia el caos político y social en meses venideros.


Cercas de alambre de espino, centros de detención, retórica xenófoba y desorden político; nada ilustra de forma más descarnada la tendencia de los gobiernos a perseguir intereses nacionalistas de forma agresiva que su inhumana respuesta ante los refugiados que escapan del conflicto y la guerra. Con previsiones de cifras de record de solicitantes de asilo llegando hasta Europa y sin respuesta humanitaria moralmente aceptable alguna a la vista, el problema inmediato es más evidente que nunca: el abyecto fracaso de la comunidad internacional a la hora de compartir la responsabilidad, carga y recursos necesarios para salvaguardar, de conformidad con el derecho internacional, los derechos básicos de los solicitantes de asilo.
De atención urgente son también en toda la Unión Europea las crecientes presiones que los grupos de extrema derecha y antiinmigración están ejerciendo sobre los políticos, cuya influencia está distorsionando el debate público sobre la controvertida cuestión de cómo los gobiernos deberían tratar a refugiados e inmigrantes. Con la intolerancia racial creciendo a toda velocidad entre los ciudadanos, la actitud tradicionalmente liberal de los Estados europeos va reduciéndose rápidamente y los gobiernos van asumiendo cada vez más una cínica interpretación de las leyes internacionales sobre los refugiados que carece de cualquier sentimiento de justicia o compasión.
El Convenio para los Refugiados de 1951, que se puso en marcha en respuesta a la última crisis importante de refugiados en Europa durante la II Guerra Mundial, estipula que los gobiernos tienen que salvaguardar los derechos humanos de los solicitantes de asilo cuando están dentro de su territorio. En violación del espíritu de esta emblemática legislación de los derechos humanos, la respuesta de la mayoría de los gobiernos europeos ha sido la de impedir, en vez de facilitar, la llegada de refugiados a fin de minimizar sus responsabilidades legales hacia ellos. Para lograr su objetivo, la UE ha llegado incluso a pergeñar un deficiente y más que cuestionable acuerdo a nivel legal con el presidente Erdogan para interceptar a las familias de migrantes que cruzan el mar Egeo y devolverlas a Turquía contra su voluntad.
En vez de proporcionar a los refugiados “rutas legales y seguras”, un número cada vez mayor de países situados en la senda migratoria desde Grecia a Europa Occidental están adoptando la solución de Donald Trump de construir muros, militarizar fronteras y levantar barreras de alambre de espino para impedir que las personas puedan entrar en ellos. Los refugiados indocumentados (en su mayoría mujeres y niños) que están intentando entrar en Europa a través de la zona de Schengen, que dejó de ser ya una zona sin fronteras, se ven sometidos a humillaciones y violencia o detenidos en campos rudimentarios sin un mínimo acceso a los más elementales servicios necesarios para sobrevivir. Imposibilitados de viajar a sus deseados destinos, decenas de miles de refugiados están metidos en un cuello de botella en Grecia, convertida en almacén de almas abandonadas en un país al borde de su propia crisis humanitaria.
De forma ostensible, la reacción extremada de muchos de los Estados miembros de la UE ante los que arriesgan sus vidas para escapar de un conflicto armado es equiparable a la discriminación racial oficialmente sancionada. Como era de esperar, esta injustificable respuesta de los gobiernos ha sido muy bien recibida por los partidos nacionalistas que están subiendo ahora en las encuestas electorales del Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda, Dinamarca y Polonia. Lo mismo sucede en Hungría, donde el gobierno ha llegado incluso a aceptar exigencias propias de la época nazi confiscando a los refugiados el dinero y las joyas que puedan llevar a fin de financiar sus campañas antihumanitarias.
Pocas dudas quedan ya de que la respuesta europea a los refugiados ha sido discriminatoria, moralmente objetable y políticamente peligrosa. Resulta también contraproducente porque recortar las libertades civiles y desechar los valores sociales respetados desde hace bastante tiempo tiene mucho más potencial para desestabilizar Europa que proporcionar la asistencia a los refugiados que el convenio de las Naciones Unidas les garantiza. Aunque sea de forma inconsciente, la actitud reaccionaria de los gobiernos le hace también el juego al Estado Islámico y a otros grupos yihadíes cuyas intenciones más amplias incluyen incitar la islamofobia, provocar inestabilidad y conflicto dentro de los países occidentales y reclutar apoyos para el terrorismo en Oriente Medio y en toda Europa.
Disipando los mitos nacionalistas de la extrema derecha
Con los pueblos cada vez más divididos respecto a cómo los gobiernos deberían responder ante la afluencia de personas que escapan de los conflictos violentos, es fundamental exponer lo que realmente son mitos generalizados promovidos por los extremistas de derechas: intolerancia, exageraciones y absolutas mentiras diseñadas para exacerbar el miedo y la discordia en la sociedad.
La migración forzosa es un fenómeno global y Europa, comparada con otros continentes, no está sometida a la “invasión de refugiados” tan ampliamente difundida por los medios de comunicación. De los sesenta millones de refugiados que hay en el mundo, nueve de cada diez no están buscando asilo en la UE, y la inmensa mayoría permanecen desplazados dentro de sus propios países. La mayor parte de los que puedan establecerse en Europa volverán a su país de origen en cuanto consideren que sus vidas ya no corren peligro (como sucedió al final de las guerras de los Balcanes de la década de 1990, cuando el 70% de los refugiados que habían huido a Alemania regresaron a Serbia, Bosnia-Hercegovina, Croacia, Kosovo, Albania y Eslovenia).
La auténtica emergencia está teniendo lugar fuera de Europa, donde hay una necesidad desesperada de mayor ayuda de la comunidad internacional. Por ejemplo, Turquía alberga ya a más de 3 millones de refugiados; Jordania a 2,7 millones, que llegan a constituir un asombroso 41% de su población; y el Líbano tiene 1,5 millones de refugiados que componen un tercio de sus habitantes. Como era de esperar, los sistemas económicos y sociales están bajo una presión enorme en estos y otros países que acogen a la mayoría de los refugiados del mundo, sobre todo cuando se trata de países en vías de desarrollo que padecen elevados índices de desempleo, insuficientes sistemas de bienestar y altos niveles de malestar social. En marcado contraste (y con la notable excepción de Alemania), los 28 Estados relativamente prósperos de la UE se comprometieron colectivamente a reasentar tan sólo a 160.000 refugiados del millón que entró en Europa en 2015. No sólo esta suma es menor al 0,25% de sus poblaciones combinadas, sino que además tales gobiernos sólo han admitido hasta ahora a unos pocos cientos.
La falsa afirmación de que los recursos de que disponen son insuficientes para poder compartirlos con quienes buscan asilo en la UE, o eso de que los solicitantes de asilo van a quitarnos nuestras casas, nuestros empleos y nuestra seguridad social, es poco más que una justificación para la discriminación racial. Aparte de la imperiosa obligación moral y legal de los Estados de proporcionar ayuda de urgencia a cualquiera que huya de la guerra o sufra persecución, la lógica económica de reasentar a los solicitantes de asilo en Europa (y en el mundo) es sólida: en países que están experimentando tasas de natalidad muy a la baja y poblaciones mayoritariamente de edad avanzada –como ocurre en toda la UE-, es necesario aumentar de forma significativa los niveles de migración para poder continuar financiando los sistemas de bienestar estatales.
Los hechos son irrefutables: las pruebas de los países de la OCDE demuestran que los hogares inmigrantes contribuyen con más de 2.800$ a la economía, sólo en impuestos, que lo que reciben en prestaciones públicas. En el Reino Unido, los inmigrantes no europeos contribuyeron con 5.000 millones de libras (6.425 millones de euros) en impuestos entre los años 2000 y 2011. No obstante, es menos probable que reciban beneficios del Estado, más probable que emprendan negocios y menos probable que perpetren delitos que la población nativa. En general, los economistas de la Comisión Europea calculan que el flujo de personas de las zonas en conflicto tendrá un efecto positivo a largo plazo en las tasas de empleo y en las finanzas públicas en los países más afectados por su presencia.
Una agenda común para poner fin a la austeridad
Si las familias migrantes contribuyen de manera significativa a la sociedad y muchos países europeos con tasas bajas de natalidad les necesitan de hecho en mayor número, ¿por qué los gobiernos y un creciente sector de la población se muestran tan reacios a respetar los compromisos internacionales y a ayudar a los refugiados en situación de necesidad? Es probable que la creencia generalizada en que los recursos públicos son demasiado escasos para compartirlos con los solicitantes de asilo surja del temor y la inseguridad en una era de austeridad económica, cuando muchos ciudadanos europeos están luchando por poder llegar a fin de mes.
Precisamente cuando empezaba a incrementarse la cifra de personas forzosamente desplazadas de los países en vías de desarrollo, las condiciones económicas en la mayor parte de los países europeos han hecho políticamente inviable proporcionar vivienda y un bienestar básico a los refugiados que llegan. Las medidas de austeridad voluntarias y obligatorias adoptadas por los gobiernos después de gastar billones de dólares en rescatar a los bancos en las secuelas de la crisis financiera de 2008 han dado lugar a profundos recortes en servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación y los sistemas de pensiones. La crisis económica resultante ha provocado aumento del desempleo, descontento social, niveles crecientes de desigualdad y servicios públicos reducidos hasta niveles de escándalo.
La misma ideología neoliberal que sustenta la austeridad en Europa es también responsable de la creación de una inseguridad económica generalizada por todo el Sur Global, facilitando el éxodo de los llamados “migrantes económicos”, muchos de los cuales se dirigen también hacia Europa. La austeridad económica ha sido central en las políticas de “desarrollo” impuestas durante décadas por el FMI y el Banco Mundial a los países con bajos ingresos a cambio de préstamos y ayuda internacional. Constituyen una forma moderna de colonialismo económico que en muchos caos ha diezmado servicios públicos esenciales, frustrado programas de reducción de la pobreza y aumentado la probabilidad de agitación social, violencia sectaria y guerra civil. Al dar prioridad a los reembolsos de los créditos internacionales por encima del bienestar básico de los ciudadanos, estas políticas neoliberales son directamente responsables de crear un flujo constante de “refugiados de la globalización” que buscan una seguridad económica básica en un mundo cada vez más desigual e injusto.
En lugar de señalar con el dedo acusador a los gobiernos por su mala gestión de la economía, la indignación pública en toda Europa se está dirigiendo erróneamente contra un objetivo mucho más fácil: los refugiados de tierras extranjeras, convertidos en cabezas de turco colectivas de la sociedad en un momento de agobiante austeridad. Ya va siendo hora de que la gente, tanto en los países “ricos” como en los “pobres”, reconozca que sus dificultades se derivan de un conjunto paralelo de políticas neoliberales que han dado prioridad a las fuerzas de mercado por encima de las necesidades sociales. Haciendo hincapié en esta causa mutua y fomentando la solidaridad entre los pueblos y las naciones, los ciudadanos pueden empezar a revocar actitudes prejuiciosas y apoyar programas progresistas que tienen como objetivo salvaguardar el bien común de toda la humanidad.
De una cultura bélica a otra de resolución de conflictos
Está asimismo claro que cualquier cambio significativo en la sustancia y dirección de la política económica debe ir de la mano de un cambio espectacular de las agendas de política exterior agresiva que abiertamente se basan en asegurar los intereses nacionales a cualquier coste, como apropiarse de los cada vez más escasos recursos naturales del planeta. En realidad, será imposible abordar las causas fundamentales de la crisis de refugiados hasta que el Reino Unido, EEUU, Francia y otros países de la OTAN acepten plenamente que sus equivocadas políticas exteriores son en gran medida responsables del atolladero actual.
No sólo son responsables muchas potencias occidentales de vender armas a regímenes abusivos en Oriente Medio, sus objetivos de política exterior y ambiciones militares en su conjunto han desplazado a grandes franjas de la población mundial, sobre todo como consecuencia de la ocupación ilegal de Iraq, la guerra en Afganistán y la mal concebida invasión de Libia. La conexión entre las intervenciones militares de los últimos años, la perpetuación del terrorismo y la gravísima situación de los refugiados en todo Oriente Medio y el Norte de África han sido sucintamente explicadas por el profesor Noam Chomsky:
La invasión anglo-estadounidense de Iraq… fue un golpe casi letal para un país que había sido ya devastado veinte años antes por un ataque militar masivo seguido de unas sanciones prácticamente genocidas impuestas por EEUU y Reino Unido. La invasión desplazó a millones de personas, muchas de las cuales huyeron y fueron absorbidas por los países vecinos, países pobres a los que se abandonó para que de alguna manera se encargaran de digerir los detritus de nuestros crímenes. Uno de los frutos de esa invasión es la monstruosidad del Daesh/EI, que está contribuyendo a agravar la horrenda catástrofe siria. De nuevo, son los países vecinos los que han estado absorbiendo el flujo de refugiados. El segundo mazazo destruyó Libia, convertida hoy en un caos de grupos beligerantes, una base del Estado Islámico, una rica fuente de yihadíes y armas del África Occidental a Oriente Medio y un embudo para el flujo de refugiados procedentes de África.”
Tras esta serie de estúpidas invasiones de las fuerzas de EEUU y de la OTAN, que continúan desestabilizando toda una región, uno podría pensar que las naciones militarmente poderosas aceptarían finalmente la necesidad de un marco de política exterior muy diferente. Los gobiernos no pueden ignorar ya la necesidad imperativa de generar confianza entre las naciones y sustituir la cultura predominante de la guerra por otra de paz y medios no violentos para la resolución de los conflictos. En el futuro inmediato, la prioridad de los Estados debería ser la reducción de la intensidad de las tensiones emergentes de la Guerra Fría y la resolución de la guerra que devasta Siria. Sin embargo este sigue constituyendo un desafío inmenso en un momento en que se favorece la intervención militar por encima del compromiso y la diplomacia, aunque el sentido común y la experiencia nos digan que ese obsoleto enfoque sólo sirve para exacerbar el conflicto violento y no hace sino causar más inestabilidad geopolítica.
Compartiendo la carga, la responsabilidad y los recursos
Teniendo en cuenta la deplorable e inadecuada respuesta de la mayoría de los gobiernos de la UE ante el éxodo global de refugiados hasta el momento, el escenario está preparado para una rápida escalada de la crisis durante este año y más allá. Se espera que alrededor de diez millones de refugiados se pongan en marcha hacia Europa sólo en 2016, y esta cifra es probable que aumente con el crecimiento de la población en los países en desarrollo en las próximas décadas. Pero es el cambio climático el que causará la verdadera emergencia, con niveles de emigración mucho más altos acompañados de inundaciones, sequías y subidas bruscas de los precios globales de los alimentos.
Aunque ignorados en gran medida por políticos y medios dominantes, los seres humanos que escapan de los conflictos están siendo ya eclipsados por los “refugiados medioambientales” desplazados por las graves condiciones ecológicas, cuyas cifras podrían aumentar a 200 millones en el 2050. Está claro que a menos que las naciones persigan de forma colectiva un enfoque radicalmente diferente de gestionar los desplazamientos forzosos, las discordias internacionales y las tensiones sociales continuarán incrementándose y millones de nuevos refugiados serán condenados a vivir en condiciones inhumanas en descomunales campos ubicados en los bordes exteriores de la civilización.
Los fundamentos de una respuesta eficaz y moralmente aceptable a la crisis están ya articulados en la Convención para los Refugiados, que estipula las responsabilidades fundamentales que tienen los Estados con quienes buscan asilo, aunque los gobiernos hayan interpretado erróneamente ese tratado y no lo estén cumpliendo. A corto plazo, es evidente que los gobiernos deben movilizar los recursos necesarios para proporcionar ayuda humanitaria urgente a quienes escapan de la guerra, sin que importe el lugar de donde hayan tenido que huir. Al igual que el Plan Marshall puesto en marcha tras la II Guerra Mundial, una respuesta de emergencia globalmente coordinada ante la crisis de refugiados necesitará de una redistribución significativa de las finanzas de los países más ricos del mundo hacia los más necesitados, redistribución que debería gestionarse sobre la base del “interés propio bien entendido” cuando no de un sentimiento auténtico de compasión y altruismo.
Las intervenciones humanitarias inmediatas tendrían que ir acompañadas de un nuevo sistema más eficaz para administrar la protección a los refugiados de forma acorde con el derecho internacional para los refugiados. En términos simples, tal mecanismo debería coordinarlo una Agencia para los Refugiados de la ONU revitalizada (la ACNUR), que debería asegurarse de que tanto la responsabilidad como los recursos necesarios para proteger a los refugiados se compartan de forma justa entre las naciones. Un mecanismo para compartir tal responsabilidad global debería también significar que los Estados sólo proporcionarán su ayuda en función de su capacidad y circunstancias individuales, lo que impediría que las naciones menos desarrolladas tengan que soportar sobre sus hombros la carga mayor de los refugiados, como sucede en estos momentos.
Aunque la Convención del Estatuto de los Refugiados ha sido firmada por 145 naciones, los responsables políticos de la UE parecen incapaces y están poco dispuestos a mostrar un liderazgo real a la hora de abordar esta o cualquier otra cuestión trasnacional apremiante. No sólo el fracaso ante el tema de los refugiados demuestra el alcance en el que el egoísmo domina el statu quo político en toda la UE, también confirma la sospecha de que la Unión en su conjunto carece cada vez más de conciencia social y que reformarla es una necesidad urgente.
Por suerte, los ciudadanos de a pie les llevan la delantera en esta cuestión fundamental y están poniendo en vergüenza a esos representantes elegidos proporcionando todo el apoyo que pueden a las familias con urgente necesidad de ayuda. Los miles de voluntarios que han acudido a las fronteras europeas están dando la bienvenida a los solicitantes de asilo proporcionándoles los tan necesitados alimentos, refugio y ropas, e incluso organizando servicios de búsqueda y rescate para quienes arriesgan sus vidas en lanchas de goma tras tener que aceptar que trafiquen con ellas. En ningún lugar es más patente este espíritu de compasión y generosidad que en Lesbos y otras islas griegas, donde sus habitantes han sido nominados colectivamente para el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos humanitarios.
Las acciones desinteresadas de estos esforzados voluntarios deberían recordar al mundo que las personas tenemos una responsabilidad y una inclinación natural a servir a los otros en tiempos de necesidad, con independencia de las diferencias de raza, religión y nacionalidad. En lugar de levantar fronteras militarizadas y hacer caso omiso de los llamamientos populares para una respuesta justa y humanitaria a la crisis de refugiados, los gobiernos deberían tomar la iniciativa de estas personas de buena voluntad y dar prioridad a las necesidades de los más vulnerables del mundo por encima de cualquier otra consideración. Para los dirigentes europeos y responsables políticos de todos los países, esta es la respuesta instintivamente humana ante la crisis de refugiados –basada firmemente en el principio de compartir-, y esa es la clave para hacer frente a todo el espectro de interconectados desafíos sociales, económicos y medioambientales del crítico período que tenemos por delante.
Rajesh Makwana es escritor y activista de Share The World’s Resources. Puede contactarse con él en: rajesh@sharing.org
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