viernes, 9 de octubre de 2015

PODEMOS: ¿DE QUÉ COLOR ES SU PLUMERO?


Podemos: una marca "funcional" al régimen español

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09.10.2015


Una novedosa organización política se ha hecho visible en el panorama político español. Evita denominarse a sí misma partido y acude al término “marca” o “etiqueta”, tan propia de los supermercados.

Fundada en enero de 2014, la Marca Podemos se considera la continuación de una expresión de descontento social ocurrida el 15 de mayo de 2011 en la cual infinidad de ciudadanos protestaron contra el orden imperante en España, ese día se establecieron campamentos asamblearios en muchas ciudades del país y a partir de allí se crearon unas redes o grupos de trabajo que confluyeron en la nueva formación política a comienzos de 2014. Su ideario político puede verse en http://podemos.info/ y su contenido se diferencia muy poco de cualquier organización progresista o de izquierda, aunque su énfasis se centra en obtener mayorías electorales, es decir, los resultados en las urnas son el eje de su actividad política.

Las elecciones al Parlamento europeo y las pasadas elecciones municipales del 24 de mayo en 13 de las 17 comunidades autónomas le otorgaron a Podemos un importante resultado, convirtiéndose en un actor estelar en las próximas elecciones generales del 20 de diciembre.

Más que sus líneas programáticas han sido sus actos los que han ido colocando a esta organización en determinada posición en el espectro político español. Un escenario ideal para hacer conocer su ideario político real han sido los programas televisivos “Fort Apache” y “La Tuerka”, en los que han expresado sin lugar a equívocos sus posiciones políticas en torno a temas cruciales de la sociedad española como la monarquía y su absoluto distanciamiento de la izquierda como referente filosófico y político.

Podemos: ni de izquierda, ni revolucionaria, ni rebelde, ni unitaria, ni republicana… ¿acaso reformista o qué?

Podemos, ni de izquierda ni revolucionaria

El programa de opinión La Tuerka, publicado en Youtube el 6/2/2015 [1], dirigido por el profesor Juan Carlos Monedero uno de los fundadores de Podemos, se tituló “Cuando despertó la izquierda ya no estaba ahí”, se expresan las críticas que Podemos hace a la izquierda. Parten de poner en el mismo saco de la izquierda al comunismo, al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y a Felipe González, al socialismo real con los gulags y Ceausescu, a la Acción Democrática de Venezuela, es decir, que al interior de esta corriente de pensamiento han estado tal cantidad de partidos y personajes que han hecho lo contrario de lo que pregonaban, lo que la ha convertido en un referente tan lleno de errores que no vale la pena asumirlo.

Aunque no deja de reconocer que hubo una izquierda heroica: la que sacó del feudalismo a Rusia y China, la que dio dignidad a América Latina por medio de la Revolución Cubana, la que resistió la dictadura franquista, etc.

Desde el punto de vista doctrinal Monedero sostiene que la izquierda tiene errores de concepción en su corpus al pretender nacionalizar los medios de producción porque generaban burocracia; a la hora de gestionar la sociedad porque cayó en el paternalismo y no respetó la ecología; y por último perdió la batalla ideológica pues el sentido común de izquierda fue derrotado por la mentalidad consumista e individualista, el querer ser empresario de uno mismo. (Minuto 55:20).

En una entrevista televisada en un medio colombiano (Canal Capital: programa Primer Café), publicado en Youtube el 04/06/2015 [2], el mismo Monedero, banaliza lo que significa ser de izquierda con dos chistes: “le preguntan a un militante de izquierda que si tuviera dos aviones, qué haría, responde, uno para el partido y uno para mí…si tuvieras dos Ferraris, le vuelven a preguntar, responde, una para el partido y el otro para mi…y si tuvieras dos gallinas, él se queda pensando, ante la duda le cuestionan y responde, es que las gallinas sí que las tengo”. Enseguida cuenta otro: “están dos soldados, uno soviético y otro polaco luchando contra los nazis en la Segunda Guerra, en el fragor del combate aparece un tesoro y le dice el soviético al polaco, vamos a repartir este tesoro como comunistas, y el otro le contesta, oye ¿no podríamos hacerlo a partes iguales?”. (Minuto 28:30 de la entrevista).

Pero la mejor posición frente a la izquierda la expuso el Secretario General de Podemos, Pablo Iglesias, en su programa de televisión Fort Apache, dedicado a la Crisis del Partido Popular, publicado el 11/7/2015 [3]. Preguntado sobre la posibilidad de un amplio frente de izquierdas para ganar las elecciones generales, planteó que:

“…después de que te cortejan no sabes decir que no, pero no es arrogancia sino cuestión de lógica política. En España hay mucha gente de izquierda que de buena fe piensan que…un Frente de izquierdas puede ganar…porque es una cosa muy bonita…eso que es un deseo noble no funciona electoralmente y la prueba es Podemos. Podemos lleva dos años haciendo lo que la izquierda no hubiera hecho, y con la izquierda diciéndoles lo estáis haciendo mal…y el peso electoral hace que todo el mundo entre en razón. Entonces si…pensáramos que llamándonos…“Podemos todos juntos”…eso sirve para tener más votos seríamos idiotas…lo que tenemos claro es que hay que presentarse de la manera más eficaz en términos electorales y ahí es donde pensamos que la marca Podemos, que la identidad Podemos, precisamente porque ha sabido tomar distancia de identidades políticas que respetamos mucho pero que no funcionan como tal, no sirven, por eso nosotros abrimos la mano a toda la gente que quiere venir, pero quien quiera traer su mochila de yo vengo aquí, yo represento a la izquierda, es que además lo dicen abiertamente quiero un frente de izquierdas…y yo les digo ¿de verdad tú quieres ligar conmigo diciendo que hay que hacer un frente de izquierdas? Si es que…hemos venido diciendo que eso no puede cambiar políticamente el país, que hay que utilizar otras claves y a eso responde nuestra estrategia diciendo la Marca tiene que funcionar. ¿Cuáles son los lugares donde yo vería adecuado agregar un guión y otra cosa? Cataluña, el País Vasco y eventualmente Galicia y por su puesto País Valenciá y Baleares, porque somos una fuerza política plurinacional…y estos acuerdos pueden ser eficaces electoralmente”. (Minuto 39:00 a 41:10)

En general proponen cambiar el eje izquierda-derecha por el de los de arriba y los de abajo; hablan de la “gente”, de las mayorías electorales, etc.

Vista esta argumentación vale la pena hacer algunas precisiones.

1.- La izquierda como horizonte político representa la lucha contra la desigualdad, la injusticia y la democracia. Por lo menos en occidente hace parte de la cultura política de quienes luchan por el poder. Que partidos y líderes hayan tomado su nombre y terminen en la derecha es algo inevitable. El partido de Hitler se llamaba Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, el partido de la derecha española se llama Partido Popular (PP), la oposición de derecha en Venezuela se autodenomina Voluntad Popular. Es decir, la apelación al socialismo, a lo obrero, a lo popular, no es patrimonio sólo de la izquierda y menos aún conceptos como liberación, nación, patria, los cuales han sido utilizados indistintamente por las diferentes posiciones políticas.

2.- Podemos confunde el comunismo con izquierda. Se puede ser de izquierda sin ser comunista, pero ellos hablan de errores en el corpus de la izquierda.

Acorde a la concepción comunista la nacionalización o socialización o estatización de los medios de producción se previó como necesaria en un período de transición en el que el proletariado debía imponer su poder sobre la burguesía, mostró su eficacia en la Segunda Guerra Mundial, la estricta disciplina y planificación socialista venció a los nazis y le “salvó los muebles” a los capitalismos occidentales; planificación comunista es indivisible del triunfo sobre la barbarie fascista.

Los errores en la gestión de la sociedad y la derrota ideológica de los valores comunistas respecto a los individualistas, se debió a que el referente del comunismo en el mundo, la URSS, adoptó “la transición pacífica al socialismo” como política internacional, es decir, la promoción de las revoluciones en el mundo se redujo a esperar a que el capitalismo cayera como resultado de su propia crisis; olvidaron que la lucha de clases es el motor de la historia, cosa que no hicieron las metrópolis capitalistas quienes siguieron invadiendo y expoliando pueblos a diestra y siniestra; fue la lucha de clases, el conflicto por la consecución de máximos beneficios con el mínimo de inversión social o ambiental lo que impulsó el avance productivo de las “democracias occidentales”, mientras que los regímenes del socialismo real no adaptaron sus relaciones sociales internas y externas a las nuevas realidades, a los nuevos escenarios en los que la lucha seguía teniendo protagonismo, sin por ello dejar de reconocer la enorme solidaridad que del mundo socialista emanó a Cuba, a Vietnam, a África, etc.

3.- Los dos chistes del profesor Monedero para “ejemplificar” a la izquierda, son muy “acertados”. Los partidos socialistas de la Segunda Internacional tuvieron una importante representación parlamentaria resultado de su capacidad electoral, veamos el panorama en 1912: Partido Socialdemócrata Alemán: 4’200.000 votos (primera fuerza electoral), Partido Socialista Francés 1’400.000 votos, Partido Socialista de Austria 1’000.000 votos, Partido Socialdemócrata Ruso 800.000 votos. Al interior de la II Internacional se libró un debate crucial: el de si apoyar o no las aventuras imperialistas de las respectivas burguesías de cada partido nacional, en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Lenin fue claro en el sentido de que los socialistas no tenían la fuerza suficiente como para generar un movimiento social capaz de obstaculizar la conflagración, pero lo que por lo menos pedía el dirigente ruso era que los diputados socialistas no votaran los presupuestos de guerra en sus respectivos parlamentos nacionales. Excepción hecha de Rusia y Serbia, todos los partidos de la II Internacional apoyaron a sus respectivas burguesías. En últimas los obreros defendieron las conquistas materiales que traían consigo las colonias, los mercados de ultramar, etc., y estuvieron dispuestos a participar en la “Unión Sagrada” para conservarlas [4]. Se hundió la II Internacional. Estos partidos de izquierda regalaron sus dos gallinas a la burguesía.

Pero hubo comunistas que luego de la Primera Guerra Mundial promovieron insurrecciones en Alemania, Italia y Hungría; similar hicieron los comunistas españoles en la guerra civil al defender la República con las armas y ni hablar de los franceses, italianos y griegos en la resistencia contra los nazis en la 2ª GM; todos ellos regalaron sus dos gallinas y su propia vida al partido y a la causa del socialismo. El hombre de izquierda del chiste probablemente sea el europeo promedio de hoy que no quiere renunciar al estado de bienestar y quizás poco le importa que estén invadiendo Libia o Siria, con tal de que haya gasolina barata para su coche.

El otro chiste, el del soldado soviético y polaco, da entender que el soviético le entregaría el tesoro al partido. En una situación de guerra, en la que la URSS puso 20 millones de muertos, de 60 que costó la guerra, la confianza en el partido como guía para expulsar al invasor nazi fue ciega: luchando como un solo bloque se ganan las guerras.

4.- Podemos no lucha por la revolución, entendida como el cambio radical de estructuras o el advenimiento nuevas clases al poder. Hablan de un cambio social a partir de mayorías electorales: todos los partidos dicen lo mismo.


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UNA PREMIO NOBEL



 RECUERDO PERSONAL DE UNA VISITA A MADRID

 DE SVETLANA EN 2006

Pedro A. García Bilbao
Sociología Crítica
09.10.2015


Sobre la reciente Premio Nobel

(¡qué casualidad que se lo hayan dado ahora a esta escritora!)

Conocí a Svetlana Alexievich —puedo equivocar las fechas— en octubre de 2006, tras publicarse su libro sobre Chernobil, Estuve con ella hablando al acabar la presentación que hizo en el Círculo de Bellas Artes. Le conté que Koltsov había estado allí mismo donde estábamos y quedó fascinada. Ella era muy crítica con Putin y con Lukasenko. Su libro da voz a los «liquidadores» de la Central de Chernobil. En el debate intenté hacerle ver que en los EE.UU, los liquidadores de las Torres Gemelas, los obreros y bomberos que limpiaron los escombros enfermaron por los restos de amianto y derivados, se habían visto enfermos, arruinados y en la calle al negarse las compañías de seguros médicos a atenderles debidamente. Se quedó muy sorprendida. Cuando luego cruzamos unas palabras acabado el acto, aceptó que tal vez solo un país como la URSS hubiera podido hacer frente con éxito a una catástrofe como aquella gracias precisamente a la extraordinaria capacidad de sacrificio por los demás que tenían los soviéticos, a todos esos bomberos, militares y sanitarios que se sacrificaron; pero apenas fueron unos minutos y no pudimos profundizar. Se mostró muy interesada en la huella de Koltsov en Madrid y vi sus ojos mirar de otra forma aquellas salas y escaleras del hermoso edificio donde estuvo instalado el Tribunal Popular (Bellas Artes).

No la encontré especialmente anti-soviética, la verdad, sino más bien muy enfadada con los responsables del fracaso de la URSS, en todo caso su queja era más bien por el desastre en el que acabó el sueño soviético; asunto muy distinto es el dolor profundo que expresa su obra, su descripción de la debacle moral en la que desembocó una sociedad a la que se traicionó tras haberla envuelta en una gran esperanza. No he leído el resto de su obra y no voy a aventurarme más. Hay desde luego un activismo político contra los presidentes Putin y Lukasenko a quienes considera continuadores del desastre y refractarios a reformas democráticas. Hasta tal punto es así que es perfectamente legítimo preguntarse por las razones extraliterarias que pudiera haber habido en el Premio Nobel que se le ha otorgado, no porque su obra no sea de calidad, que sin duda lo es, sino precisamente por ese activismo.

Recuerdo esa tarde en el Círculo, la recuerdo a ella aquel jueves de aquel otoño en Madrid; me gustó su forma de hablar y dirigirse a nosotros. Svetlana Alexievich me pareció una mujer clara, inteligente y muy directa, Un verdadero placer haberla conocido.

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jueves, 8 de octubre de 2015

ALEMANIA MERKELIANA NO VENEZOLANA: ¡ PEPE, QUE TE VENGAS DE ALEMANIA QUE SON UNOS CHORIZOS!


¿A esta banda de chorizos de los Rajoys, Pedritos, Naranjitos y Naranjitas concomitantes y personal enmascarado a las órdenes de chorizuela merkel les vamos a votar en las próximas elecciones generales?

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INQUIETANTE ANÁLISIS SOBRE EL ESCÁNDALO DE VW: “DAS AUTO”

Rafael Poch i Feliu
Sociología Crítica
07.10.2015

Cómo hay que leer la colleja que le han dado a Merkel desde Estados Unidos

El escándalo de Volkswagen con el fraude de las emisiones es la última chorizada de una empresa de aquel país que prodiga lecciones de moralidad en Europa. Un dato más en la larga serie de los últimos años, una especie de versión teutona en el siglo XXI de aquel cutre Celtiberia show de Luis Carandell. El “Teutonia-show”, podríamos decir; la financiación de la burbuja inmobiliaria en países como Estados Unidos, España o Irlanda; la crisis de los pepinos, el aeropuerto de Berlín, la Filarmónica de Hamburgo, el Germanwings, la eurocanallada griega… Por ahí todo claro, pero, ¿es este escándalo un asunto técnico? Cuesta creerlo.

Credit Suisse estima en hasta 78.000 millones de euros el perjuicio que el dieselgatepuede ocasionar a la primera empresa automovilística alemana. Una bonita suma. Por si sola ya supera en un 60% el coste del mayor vertido petrolero de la historia, la catástrofe Deepwater Horizon de la compañía BP en el Golfo de México de hace cinco años. En París, Axa Investment Managers cree que el asunto le costará a Alemania alrededor del 1,1% de su PIB.
Según el economista Andrew Rose, un gurú de la ciencia de la exportación y el comercio de la Universidad de California, cada punto de caída en el índice de simpatía que un país suscita, resta un 0,5% a las compras procedentes de ese país. Sin contar siquiera el efecto que el siniestro factor Wolfgang Schäuble ha tenido sobre las maltrechas germanofilias en el Sur de Europa, es evidente que el caso VW va a tener consecuencias devastadoras, pronostica el avispado economista alemán Thomas Fricke. El sector automovilístico representa más del 17% de la exportación alemana. Pocas cosas podían hacer más daño. Con todo esto en la mollera, la pregunta que se impone es bien simple: ¿Qué ha pasado entre Estados Unidos y Alemania para que una agencia del gobierno lance tamaño torpedo contra Berlín?

Ignorar esta pregunta sería mucho peor que pensar cándidamente que los parámetros de emisiones de los automóviles los deciden los burócratas de Bruselas, o que el sin límite de velocidad de las autopistas alemanas lo decide el cuerpo de diputados del Bundestag.

La industria del automóvil pesa mucho en la política. Tiene centenares de lobbystas en Bruselas (oficialmente 240 declarados, 43 de ellos de VW), que son los que preparan las normas y envían los proyectos de ley a los políticos como platos precocinados. Se vio claro en 2013, cuando Merkel vetó y pospuso hasta 2022 normas en materia de emisión, de acuerdo con un guión conjunto de Daimler-Benz y BMW. La conexión entre políticos y grandes empresas es estrecha y conocida. Antaño propiedad pública, Volkswagen aún es hoy propiedad del Land de Baja Sajonia (en un 20%) y todos los políticos de ese Land (por ejemplo el ex canciller Gerhard Schröder o el actual vicecanciller Sigmar Gabriel) mantienen estrechos vínculos con la casa. El gobierno alemán conocía perfectamente el fraude que ahora ha estallado, como sabían los tecnócratas de Bruselas que los procedimientos para medir emisiones son un timo capaz de competir con el de la estampita. Lo mismo vale para la proyección mundial y mediática de estas gigantescas y poderosas empresas.

Se ha hablado mucho del origen nazi de VW (Seat también fue una criatura del régimen franquista), pero mucho menos del papel que Volkswagen desempeñó, por ejemplo durante la dictadura de los generales brasileños (1964-1985) confeccionando listas negras para los militares entre sus empleados, cuando su jefe de seguridad en Sao Paolo (desde 1959 hasta 1967) era Franz Stang, ex comandante de los campos de exterminio nazis de Sobibor y Treblinka, como ha recordado oportunamente el portalGerman Foreign Policy.

En París, Le Canard Enchaîné ha denunciado el chantaje al que la agencia encargada de comprar los espacios publicitarios de VW en la prensa francesa sometió a una veintena de diarios regionales: si querían seguir recibiendo publicidad y a fin de no perturbar la campaña de anuncios, debían renunciar a publicar informaciones sobre el dieselgate durante los días en que se publicaran los anuncios. Solo tres diarios, sobre una veintena protestaron… Por desgracia este es el mundo real, y en este mundo hay que ir con el escepticismo y las preguntas por delante.

Quien crea que asuntos de tanta trascendencia como un puñetazo en el bajo vientre de Alemania las decide un fontanero de la agencia ambiental de Estados Unidos, se equivoca. Cuando se trata de lanzar un torpedo de tal calibre contra un país amigo, es que ocurre algo en la relación y se quiere lanzar una advertencia, por lo menos. Las negociaciones del TTIP, el acuerdo de “libre comercio” diseñado para ponerle la guinda a la gran involución actualmente en curso, no van bien. En el mundo en general, cada vez más cosas escapan al control de Estados Unidos, que por ejemplo en Oriente Medio parece carecer de toda estrategia coherente. Más que nunca hay que mantener bien amarrados a los vasallos europeos. No sé por donde vienen los motivos de esta fenomenal colleja que ha recibido Merkel, pero no duden que la ha recibido con toda la bendición del poder imperial.


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miércoles, 7 de octubre de 2015

SIRIA: ¿AMIGUITO MILITAR EE.UU FIJO EN MORÓN DE LA FRONTERA SER IGUAL AMIGUITO ESTADO ISLÁMICO QUE ¡ÑACA!, PODER ATENTAR EN MORÓN DE LA FRONTERA?

   
20 PROPÓSITOS DE LA INTERVENCIÓN MILITAR DE RUSIA EN SIRIA

Nazanin Armanian
Sociología Crítica
06.10.2015

La contundente entrada militar rusa en el caótico y complejo paisaje bélico de Siria el 30 de septiembre, y su plan para poner fin al conflicto, han dado un vuelco al equilibrio de fuerzas en la región. La propuesta de Vladimir Putin incluye la formación de una coalición internacional dirigida por la ONU, que integre al ejército sirio y el gobierno de Bashar al Assad para luchar contra el terrorismo, y la celebración de unas elecciones parlamentarias con la participación de la “oposición sana”. La primera consecuencia de la magistral jugada diplomática y militar de Putin ha sido hacerse con el mando de la situación de Siria y humillar a la ineficiente Coalición Anti-Estado Islámico (CAEI) de unos 40 países y dirigida por EEUU. Los rusos en unos días al parecer han destruido más posiciones de los yihadistas que la CAEI durante 7000 bombardeos en dos años. El efecto inmediato de su acción ha sido poner nerviosos a los rebeldes y perplejos a sus patrocinadores regionales y mundiales.

Objetivos de Rusia

·         Poner en evidencia la pantomima de la CAEI en su falsa lucha contra el terrorismo. Que la Casa Blanca explique qué hacían los yihadistas afganos – embrión del EI, gestado por la CIA, MI6 e ISI-, en el Despacho Oval en 1983.
·         Delatar la ilegalidad de las acciones de CAEI. Rusia tiene el permiso del gobierno sirio, y del parlamento ruso, por lo que su acción está conforme al derecho internacional.
·         Presentarse como un actor mundial, y presentando un plan de paz que cree viable, frente a las políticas de EEUU, responsable de la expansión del terrorismo religioso por todo el mundo. Así que, si alguien busca un líder para el mundo, ese es él: maneja la diplomacia, pero también es un tipo duro.
·         Mostrar poderío, haciendo que todo el planeta esté pendiente de lo que hace Rusia en Siria, recordando a la crisis de los misiles de Cuba.
·         Producir brechas en la CAEI: Alemania e incluso Turquía y Arabia apoyan el Plan Putin de paz. Les convenció de que la principal amenaza para la paz es el EI y no Assad.
·         Reducir la presión sobre el régimen sirio. Pasar de la postura de “Asad debe irse” de la CAEI a la de “de momento, mejor que se quede”.
·         Fortalecer la posición rusa en Siria, y por ende en Oriente Próximo, lo que le permitiría negociar con Occidente las sanciones que le impusieron por la anexión de Crimea.
·         Negociar el destino de Ucrania: hasta ahora había preferido una Ucrania inestable en la frontera europea que una integrada en la OTAN. Desde Damasco su voz sobre Kiev tendrá otra melodía.
·         Ofrecer a Arabia Saudi el cese del presidente sirio a cambio de dejar de financiar el yihadismo en la región.
·         Presumir de ser quien apartó a Assad del poder de forma no violenta, y como recompensa tener la voz cantante en la elección de su sucesor.
·         Contener el avance de los islamistas. Los chechenos, liderados por el comandante Tarkhan Batirashvili, son el mayor contingente de extranjeros en las filas de EI. En esta tarea, Moscú cuenta con el apoyo de China, que sigue sufriendo continuos ataques terroristas yihadistas.
·         Demostrar la eficacia de la coalición formada por Rusia, Irán, Irak, Hizbolá, al contar con el ejército sirio y los efectivos iraníes y libaneses, que luchan sobre el suelo sirio. Que Irán haya conseguido que Turquía (patrocinador del Frente Al Nasra y del Ejército de Siria Libre) acepte un alto el fuego para seis meses en seis ciudades sirias, le avala.
·         Empujar al alza los precios de hidrocarburo, ahora que cuatro de los productores mundiales -Rusia, Arabia, Irak e Irán-, están en guerra, y así salvar la economía rusa. Sin embargo, dichos precios se fijan en los despachos políticos (de Arabia Saudi y de EEUU) ignorando la ley de oferta y demanda del mercado.
·         Desactivar el plan de EEUU y Turquía de crear una zona de exclusión aérea en el suelo sirio, para proteger a los yihadistas, y desde allí empezar a desintegrar el país como se hizo en Irak, Yugoslavia y Libia.
·         Cambiar las alianzas de la región: Israel se acerca a Rusia: además de negociar la formación de una Unión Aduanera, coordina con Moscú el vuelo ilegal de los cazas israelíes en el cielo sirio y estudia la posibilidad de que Rusia dirija la explotación del gas del campo Leviatán en el Mediterráneo, para así impedir la tentación de Irán o de Hizbolá en atacarlo algún día. A cambio, Moscú cortaría el suministrar iraní de armas a la milicia libanesa y forzaría a Teherán retirar sus efectivos, una vez pacificado siria.
·         Ganar ventajas respecto a Irán, mostrándole que sólo Rusia puede sostener al régimen. Y eso a pesar de que los cazas rusos están utilizando el espacio aéreo de Irán (y de Irak) para acceder al cielo sirio. El mensaje es: “tener en cuenta los intereses rusos en Irán en vuestro acercamiento a Occidente”.
·         Presionar a Tayyeb Erdogan, (ahora que está muy debilitado por los resultados electorales, soporta el peso de cerca de dos millones de refugiados sirios y se enfrenta a una nueva guerra civil con los kurdos) para que deje de apadrinar a las fuerzas anti-Assad.
·         Conseguir el apoyo de Egipto, el principal país árabe. El general Al Sisi se apunta a liquidar a los islamistas.
Regresar al club de “occidente”. Y eso va dirigido a aquel sector de izquierda que aún confunde Rusia con la URSS y piensa que Putin es la reencarnación de Lenin, y no el líder de una élite capitalista que desde 1994 es socio de la OTAN. Otra cosa es que la multilateralidad sea mejor para la paz mundial que la unilateralidad.
·         Probar los nuevos y sofisticados cazas bombardeos Sukhoy su-34 por primera vez en un campo de batalla.

¿Afganistán 2?

Los rusos cuentan con los siguientes factores para no considerar Siria como un segundo Afganistán:

Que los yihadistas afganos recibían de EEUU armas avanzadas como los misiles “Stinger”. En Siria, Rusia goza de superioridad militar sobre el enemigo.
Que Siria es plano, carece de montañas rocosas, donde caer en emboscadas. Aun así, afirman que no enviarán tropas.
En Afganistán se encontraron con la hostilidad de los lugareños, en Siria parte de la población mira a Putin como un salvador.
Rusia entra desde mar y aire. Cerrarle el paso por el Mediterráneo provocaría un enfrentamiento directo entre las superpotencias.
Moscú es consciente de que Assad ha perdido el poder sobre el país de forma irreversible. Ahora sólo hay que salvar la región alrededor de Latakia de los alauíes, y allí preservar su importantísima base naval en el puerto de Tartus.
Ya dijimos “¡Que viene los rusos!”

El alivio que sintió Barak Obama con la iniciativa de Putin en Siria duró poco. Los republicanos endurecen sus ataques y burlas a los demócratas, no solo por perder el control sobre otro país de Oriente Próximo, sino también porque EEUU con Obama ha dejado de actuar como un jugador mundial.

Para ellos, los enemigos de América son Rusia e Irán, y no China como afirma el presidente.

Obama sigue oponiéndose a enviar tropas a Siria (tampoco lo hizo en Ucrania), por los siguientes motivos: Los fracasos en Irak y Afganistán -donde otro avión de la OTAN acaba de ser derribado por los Talibán que han vuelto a conquistar Kunduz-; la convicción de que tal acción puede animar a Teherán a armarse realmente; la incapacidad de la oposición siria de unirse y formar una alternativa real y viable, y que al contrario de lo esperado, el pueblo no apoyó a los rebeldes, siendo ellos más brutos que el ejército.

Obama también teme que un caos total amenace la seguridad de Israel, o que un hipotético vacío de poder con la caída de Al Assad fuese ocupado por los terroristas yihadistas. Además, Siria carece de la importancia estratégica necesaria para justificar una intervención terrestre y aplicar la doctrina de Responsabilidad de Proteger (R2P) a la población. Por último, lo que no necesita en la víspera de las elecciones del 2016 es recibir una avalancha de imágenes de sus soldados decapitados o cientos de ataúdes.

Obama debe elegir entre aceptar el plan ruso o chocar con Putin en Siria. Ninguna de las opciones dará votos a los demócratas.

Se complica el escenario

A pesar de que Rusia, de momento, ha reorganizado el escenario, se enfrenta a otro en el que el Pentágono ha actualizado los planes de acciones militares contra Rusia, desde Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Bulgaria y Rumania.
Es poco probable que la arriesgada apuesta de Putin, que no incluye ningún plan para aliviar el sufrimiento de la población, cumpla con sus objetivos, sin contar con las consecuencias que dejaría tal intervención sobre las arcas vacías de su país y por ende sobre la población.

No habrá un final feliz para tantos comensales sentados en la mesa de la “última cena” siria.

Lo más probable es que Siria, después de pasar varios años más en su trágico proceso de ‘libanización’, pase a ser ‘balcanizada’.


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PP (jefes) / PSOE (jefes) Y NARANJITOS Y NARANJITAS CONCOMITANTES: VOTEMÓSLE PARA SER HOY MÁS POBRES QUE AYER PERO MENOS QUE MAÑANA



El 53% de las personas atendidas por la ONG el año pasado vivían en hogares en los que algún miembro tenía empleo

Un nuevo informe de Cáritas reitera que el trabajo no es garantía de salir de la pobreza

Rebelión
InfoLibre
07.10.2015

"Seguimos perdiendo la batalla contra la pobreza y la exclusión", lamenta el secretario general de la organización

Tener un empleo no garantiza salir de la pobreza. La ONG Cáritas constató con cifras este martes –en la presentación de su informe anual de 2014– una realidad que ya han rubricado antes otros estudios y análisis de indicadores. La organización atendió en el año pasado a 2,17 millones de personas en España. De ellas, un 53% vivían en hogares en los que algún miembro tenía empleo, y el 62% vivía en barrios en buenas condiciones, lo que implica por un lado, que el crecimiento de la pobreza, que está dispersa, se estanca, y, por otro, que el empleo no necesariamente sirve para erradicarla.

"Si desde los años sesenta el empleo ha sido el mecanismo de inserción social, hoy por sí mismo no está siendo suficiente y son necesarias políticas de protección social", dijo en rueda de prensa el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora. "Aunque vaya desapareciendo el concepto de crisis económica y sus consecuencias en la situación de las personas parece que ha desaparecido de los medios (...) seguimos perdiendo la batalla contra la pobreza y la exclusión", añadió.

En cuanto a los que están desempleados, que figuran en el 65,8% de los hogares con los que trabaja Cáritas, el 74,2% son parados de larga duración, lo que implica que "se está abriendo una brecha entre la pobreza más cronificada" y la de quienes pueden acceder a algún tipo de contrato, aunque éste no dé para sobrevivir ni por duración ni por salario.

El 58,1% de los atendidos se encontraban en situación de pobreza, que en más de un tercio de los casos era severa y en la cuarta parte, moderada. El 41,9% restante no eran pobres en términos estadísticos (menos de 16.000 euros al año en una familia de cuatro miembros), pero no tenían medios suficientes para llevar una vida digna. Casi 7 de cada 10 estaban en situación de exclusión social. Por perfil, el 53% de los atendidos son parejas con hijos, el 19,3% familias monomarentales y el 11,3% eran parejas sin descendencia a su cargo.

Según los datos aportados, la ONG atiende cada vez a menos inmigrantes. De hecho, el 73% de los beneficiarios son españoles o ciudadanos de la Europa de los 15, frente a un 26,6% de otras nacionalidades. Según explicó Mora, ese "cambio de ciclo" se explica por tres elementos. A saber: porque cada vez hay más españoles que acceden a sus proyectos; porque ha descendido el número de inmigrantes y porque ha habido procesos de nacionalización de muchas personas, especialmente procedentes de América Latina.

Fuente: http://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/10/07/informe_caritas_2014_38872_1012.html

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martes, 6 de octubre de 2015

ELEVEMOS LA PLEGARIA DEL % AL DIOS/A MERCADO



Capitalismo excelente

Dos historias alemanas: Volkswagen y el reino de España

Rebelión
mientrastanto.org
02.10.2015


I
El actual orden capitalista encuentra en la idea de excelencia una de sus bases de legitimación social. Las empresas líderes se supone que lo son porque tienen una dirección adecuada y son capaces de ofrecer mejores productos a la sociedad. Los países que mejor han capeado la crisis han mostrado su eficiencia en la gestión macroeconómica y en su actividad productiva. Las personas que triunfan lo son a causa de su esfuerzo y su buen hacer. La excelencia es un atributo de los triunfadores. Y a la inversa los perdedores son responsables de su propio fracaso, de su falta de esfuerzo, de su incapacidad por hacer las cosas bien. Las pequeñas empresas fracasan porque no alcanzan un nivel de eficiencia adecuado. Los países con problemas, Grecia es el paradigma, lo son por sus propios errores. Y los millones de parados que buscan empleo arrastran gran parte de la culpa de tener una formación inadecuada (se equivocaron a la hora de elegir “currículum” escolar), o simplemente de no tenerla en absoluto, o de no buscar empleo con ahínco, de ser poco competitivos.
Y cuando se habla de excelencia en el manejo de la economía, Alemania es el ejemplo predominante de un país al que debemos copiar. Que de golpe una de sus principales empresas —Volkswagen—, uno de sus iconos en cuanto eficiencia productiva, reconozca que ha hecho trampas de extrema gravedad invita a reflexionar, entre otras cosas, sobre la futilidad del concepto de excelencia que tan abusivamente se utiliza para justificar el renacido darwinismo social con el que tratan de esconderse las inaceptables desigualdades, el sufrimiento humano y la gran ineficiencia social del capitalismo actual.
II
La historia reciente de Alemania, como la de muchos otros países, está trufada de escándalos de todo tipo —evasión fiscal, corrupción en contratos públicos, uso de información privilegiada, pagos ilegales a directivos— que han afectado a varios de sus grandes grupos empresariales como Mannesman, Siemens, Daimler-Chrysler, Deutsche Bank, Deustche Post y la misma Volkswagen. Son las enfermedades endémicas del capitalismo, acentuadas en la actual fase neoliberal.
Tampoco es novedad que la industria automovilística reconozca fallos técnicos en sus vehículos. Las llamadas a revisión de millones de coches han pasado a constituir un hecho habitual en el sector tras descubrirse algún fallo grave en algún accidente. Ya se sabe que la presión por abaratar costes tienen estas cosas. Pero lo que desvela el nuevo affaire Volkswagen es algo de una mayor dimensión puesto que ya no se trata de un simple fallo de diseño o fabricación sino que constituye una acción consciente para eludir las normas técnicas dictadas para tratar de reducir el impacto ambiental y la contaminación. Es realmente un diseño criminal. No es un caso tan excepcional, como lo muestran historias como la de los aditivos que utiliza la industria tabacalera para aumentar la adicción de los fumadores o la de los diversos problemas de salud generados por el sector farmacéutico. Pero tiene el relieve de afectar a uno de los emblemas del modelo alemán, a una industria que ha basado su expansión en la “calidad”, en un país que además presume de preocupación ambiental.
III
El caso Volkswagen se tratará en los medios como una anécdota más, uno más de los escándalos que jalonan la historia económica reciente. Pero los casos aislados tienen poco recorrido. Hay precedentes como lo que ocurrió con el caso Enron (costó la vida a la entonces mayor empresa de auditoría y consultoría del mundo —Arthur Andersen— pero dejó casi intacto el sector), o la criminal crisis bancaria (que se saldó con el salvamento público del sector y un nuevo salto en el poder del sector financiero). Para elaborar una política diferente hace falta salir de la anécdota.
El caso Volkswagen muestra una vez más dos cuestiones sobre las que mucha gente ha llamado la atención: la difícil, por no decir imposible, convivencia del capitalismo con las políticas de ajuste ambiental y los fracasos de la regulación neoliberal.
La difícil relación de la empresa capitalista y el medio ambiente proviene de que la primera no sólo requiere crecimiento para funcionar con éxito, también porque se trata de una organización —la empresa privada— que está organizada en torno a una determinada línea de actividad, algún tipo de producto específico, y por lo general le resulta difícil adaptarse cuando cambia el tipo de bienes que hay que producir. Para la sociedad en su conjunto, por ejemplo, el cambio de un modelo de transporte basado en el coche privado a uno basado en sistemas de transporte colectivo podría organizarse simplemente trasvasando trabajadores de una a otra actividad (no es nunca un proceso sencillo pero es viable). Para la empresa que fabrica coches el cambio puede representar el cierre. Esta es una cuestión que reconocen muchos economistas convencionales; por ejemplo es lo que plantea Schumpeter al hablar del desarrollo capitalista como un proceso de destrucción creativa. Lo que no tienen en cuenta gran parte de los economistas convencionales es que el mundo real no es el de las pequeñas empresas de la competencia perfecta (la que se utiliza como referencia en la enseñanza de la economía académica) sino un mundo con empresas que han alcanzado un grandísimo volumen de actividad (y peso del mercado), una compleja estructura organizativa. Estas empresas, cuando se ven enfrentadas a cambios importantes no reaccionan como las pymes, desapareciendo ante lo inevitable. Por el contrario, tratan de utilizar parte de sus recursos para bloquear el cambio, para mantener su actividad en marcha. El lobby petrolífero contra el cambio climático o los ingentes pagos de las tabacaleras a los políticos americanos son ejemplos de libro de estas respuestas. Las grandes empresas van a hacer todo lo que esté en sus manos para evitar que el ajuste ambiental acabe con sus negocios. Si Volkswagen ha tratado de camuflar sus emisiones quizás es porque reducirlas le planteaba problemas técnicos, o incrementaba sus costes de producción o afectaba a la potencia de sus vehículos, y antes de adaptarse ha hecho todo lo que ha podido para rehuir la norma. Visto lo ocurrido en otros sectores, más bien hay que pensar que debemos sospechar del conjunto del sector, básicamente porque todos se enfrentan al mismo tipo de problemas y usan técnicas parecidas. Una economía política en clave ecológica debe plantear en serio el tema de la empresa, de cuáles son las formas institucionales y organizativas que mejor permiten que una sociedad se adapte a formas diferentes de producción. Pensar simplemente que la empresa privada tradicional se adaptará a cambios en las regulaciones me parece ingenuo y superficial.
IV
De forma más inmediata lo que este caso desvela de nuevo es el fiasco de las regulaciones neoliberales. El neoliberalismo, legitimado por los nuevos enfoques predominantes en la economía académica, ha minado la mayor parte de mecanismos de control público sobre la gran empresa. La ideología económica dominante supone que la mera competencia conduce a las empresas a aplicarse en hacer el bien a la sociedad. Su interés egoísta —obtener beneficios— se convierte en bien público porque la empresa que lo haga mal será castigada por el mercado: los clientes dejarán de comprarle. Se supone también que los precios reflejan de forma nítida la eficiencia de las empresas y por tanto éstos son el mejor indicador del buen hacer de las mismas. Mirado desde otras perspectivas, estos supuestos no tienen ningún sustento serio. La mayor parte de bienes y servicios son bienes complejos, muchas de sus características no son visibles fácilmente, muchas actividades generan efectos colaterales que no se tienen en cuenta, muchos productos son difíciles de comparar con los de la competencia. Por ejemplo es difícil que algún conductor descubra que su motor está trucado. Y los precios reflejan tanto elementos de eficiencia productiva como de poder y de costes sociales no contabilizados. Ya lo dice el dicho popular “lo barato a menudo es caro”, algo que significa que detrás de muchos precios bajos hay problemas de calidad, de bajos salarios. Pero las élites económicas dominantes y sus ideólogos han conseguido imponer su sesgada visión y un claro debilitamiento de los mecanismos de control públicos y colectivos sobre el hacer empresarial.
Un relajamiento del control que se traduce en medidas tales como la endémica infradotación de los servicios públicos de control sobre las actividades empresariales, en la sustitución de supervisores públicos por privados, en el relajamiento de las normas de control, en la sustitución de los mecanismos de control por la apelación a la Responsabilidad Social de las empresas, en un cambio de orientación de las políticas de la competencia que considera poco relevante el tamaño de las empresas… En suma, por unas políticas laxas de regulación que dejan a las empresas un gran margen de maniobra. Si a ello se añaden tanto la política de puertas giratorias que comunica a los líderes empresariales con las élites políticas y la laxitud y baja intensidad con que se aplican sanciones económicas (a menudo las empresas ya han descontado el coste de las posibles sanciones) el resultado es la sucesión de affaires del que Volkswagen es ahora protagonista.
Un nuevo caso que debería ayudarnos a replantear de nuevo la necesidad de reforzar los controles públicos, con medios, independencia, cortafuegos contra las puertas giratorias, claridad de reglas, trasparencia. Y que muestra con clarividencia el peligro que tienen los nuevos marcos regulatorios (más bien desregulatorios) que tratan de colarse en tratados como el TTIP o el TISA.
V
Volkswagen no es un caso excepcional ni sorprendente. La empresa ya ha tenido otros casos de corrupción. Ni es un caso único en el panorama alemán. Pero es un caso oportuno que desmonta la pretendida autoridad moral de los líderes alemanes cuando pretenden dar lecciones de buen hacer al Sur de Europa. Y un ejemplo más que detrás de marcas prestigiosas se esconde mucha mierda.
En el mundo neoliberal el tema de las marcas ya no es sólo de las empresas. Los estados, las ciudades, también juegan a la imagen. Y las grandes instituciones internacionales no paran de elaborar rankings para clasificar a los países, señalar a buenos y malos y, sobre todo utilizar estos marcadores para influir en las políticas de los estados y las percepciones de los ciudadanos. Instituciones como el FMI o la OCDE, promotoras del neoliberalismo, utilizan las evaluaciones para, entre otras cosas, mostrar la bondad de sus políticas. Y suelen utilizar experiencias nacionales para mostrar que quien las sigue marcha bien. Ahí es donde entra en juego la otra “historia alemana”. Mis colegas de allí me cuentan que ahora España es presentada en Alemania como el mejor ejemplo de la bondad de las políticas de ajuste. Hemos pasado de formar parte de los PIGS a estar entre los alumnos ejemplares. Ya habíamos estado anteriormente en una buena clasificación, cuando el país crecía y creaba empleo. En aquel tiempo era difícil explicar a colegas extranjeros las debilidades del modelo, la extrema dependencia de la actividad constructora. Y ahora ya vuelven a las andadas. El crecimiento económico español vuelve a deslumbrar y es presentado como un ejemplo de lo buenas que son las políticas de la troika. Para ello basta fijarse en aquellas variables que interesan (el crecimiento del PIB, el crecimiento del empleo), olvidarse de las que no interesan (el crecimiento de la deuda exterior, la tasa de paro, la tasa de pobreza, la evolución del saldo exterior) e ignorar los elementos que permiten explicar la situación actual por razones diferentes a las del éxito de las políticas de ajuste (el crecimiento ha vuelto cuando se ha parado la política de recortes, cuando el euro se ha depreciado respecto a otras divisas, cuando se ha producido una afluencia masiva de turismo por razones externas, porque en una fase de aguda crisis un pequeño aumento del gasto activa el mecanismo del multiplicador keynesiano). Y se pasa por alto también las debilidades estructurales que auguran una vuelta de problemas en cuanto cambie alguno de los datos de coyuntura. De momento el ejemplo de España les sirve para sacar pecho y demostrar que “sus” políticas son las buenas. Ocupamos el lugar que antes han tenido otros países como Argentina, Irlanda, etc. Cuando el modelo se vuelva a torcer volveremos a ser un “pig” y dirán que la culpa es de la sociedad española, de los sindicatos, etc. Por eso es tan necesario explicar las cosas bien, valorar el éxito de un sistema económico desde múltiples ámbitos, entender las causas de los problemas actuales y futuros, captar las contradicciones y carencias. Esto no interesa a unas élites que llevan años implantando un modelo injusto, ineficiente, inviable en muchos aspectos y que utilizan sus evaluaciones para culpar a la víctima y construir su propio discurso encubridor. Por ello no hay que dejarse deslumbrar por las noticias de éxitos y fracasos momentáneos y construir un relato donde lo fundamental quede a la vista. Y hoy lo fundamental en el caso Volkswagen debería ser cambiar el sistema de regulación económica, y en el de la economía española luchar por una política económica que permita romper con un modelo insostenible en lo económico, lo social y lo ambiental.


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PP / PSOE / NARANJITOS DE LA NARANJA Y CONCOMITANTES. HAY QUE VOTARLES PARA QUE SUS JEFES NOS ROBEN MÁS Y MEJOR, NOS ESCUPAN A LA CARA Y NOS DIGAN TIROLIRUS



Así roban las eléctricas y el gobierno a las familias españolas 

(I)

Rebelión
Público.es
03.10.2015


Es habitual que se quiera hacer creer que la escandalosa corrupción que sufrimos en España es cosa de unos cuantos políticos sinvergüenzas. La mayoría de los medios de comunicación y muchos dirigentes sociales se empeñan en decir eso para que la gente normal y corriente se aleje de la política, considerándola una actividad sucia, y se deje así vía libre a los empleados de quienes verdaderamente generan y se aprovechan de la corrupción, que no son otros que las grandes empresas y entidades financieras.

Una prueba indiscutible de esta última afirmación es lo que desde hace años viene sucediendo con las empresas eléctricas. El poder de mercado y la influencia política tan inmensa que han ido adquiriendo les permiten cometer auténticas estafas con la connivencia y colaboración del gobierno, de jueces y de antiguos presidentes del gobierno o ministros que están vergonzosamente en su nómina para ayudarles con su influencia institucional y política.

El ingeniero sevillano Antonio Moreno Alfaro viene desvelando desde hace tiempo todas esas estafas en su página web (http://www.estafaluz.com) y con este artículo y otros que iré publicando en este diario quiero ayudarle a difundir sus denuncias, al mismo tiempo que pido a quien las lea que haga lo mismo. Es el mejor apoyo y homenaje a un ciudadano ejemplar que está dedicando su vida a luchar contra la injusticia y la impunidad de las grandes empresas eléctricas españolas.

El robo al que voy a referirme en esta ocasión tiene que ver con el cálculo de la “potencias trifásicas normalizadas” que es preciso establecer para facturar la luz que se consume en las instalaciones domésticas (no se asusten los lectores, podrán entender todo lo que sigue sin saber una palabra de física o ingeniería eléctrica, y quién sí sepa y desee tener todos los datos, fórmulas y argumentos completos de Antonio Moreno Alfaro puede verlos en los siguientes enlaces: unodos y tres)

La cuestión, resumida de la manera más rápida y clara posible, es la siguiente:
  1. Mensualmente, la compañía eléctrica cobra al usuario el denominado “término de potencia”, cuyo importe consta en la factura como “Facturación por potencia contratada”. Dicho importe es calculado multiplicando la potencia contratada por un factor definido periódicamente por el Ministerio de Industria.
  2. Para calcularlo, el Ministerio de Industria publica en el Boletín Oficial del Estado la tabla de potencias normalizadas.
  3. Antonio Moreno Alfaro ha comprobado que, en el caso de las potencias trifásicas, el cálculo de la tensión normalizada que hace el Ministerio está mal hecho, porque en lugar de considerar que la tensión entre fases es 398,17 voltios, que es el valor correcto, redondea a 400 voltios.
  4. Este redondeo del Ministerio no afecta a cálculos de tipo eléctrico, pero sí a los de tipo económico.
  5. Como demuestra Moreno Alfaro, el redondeo solo supone un incremento medio de 42 watios (0,042 kW) en las potencias trifásicas normalizadas, que al precio actual del kW (3,50 euros mensuales) supone un exceso de 0,15 euros mensuales para un hogar con instalación trifásica. Pero si se tiene en cuenta el número total de instalaciones trifásicas en España (actualmente, cerca de tres millones) y que el exceso está siendo cobrado desde marzo de 2006, resulta que la cantidad facturada en exceso por las empresas eléctricas en perjuicio de las familias españolas supera ya los 35 millones de euros.
  6. Puede parecer que la cantidad media mensual cobrada en exceso por las eléctricas (0,15 euros) es despreciable, pero es preciso recordar que este tipo de compañías son capaces de cortar el suministro por esta cantidad. Eso hizo el 3 de febrero de 2009 la compañía Gesa en Mallorca: cortó el fluido de gas a una familia por el impago de una deuda de 0,15 euros y le facturó 168,265 euros por restablecérselo días más tarde.
Pero el escándalo no acaba aquí.
Fuente: http://juantorreslopez.com/impertinencias/asi-roban-las-electricas-y-el-gobierno-a-las-familias-espanolas-1/#sthash.pYv4noFE.dpuf

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lunes, 5 de octubre de 2015

EUROPA. NO LE QUEREMOS QUITAR LA RIQUEZA A LOS RICO NI QUE NOS DEN NADA. SOLO QUEREMOS (LOS TRABAJADORES) QUE NO NOS ROBEN MÁS LA RIQUEZA DEL ESTADO QUE ES NUESTRA. LOS RICOS QUE SE SIGAN ENRIQUECIENDO DE SU TRABAJO, O SEA, QUE TRABAJEN


Bélgica
La venganza de los ricos

Rebelión
Investig'Action
05.10.2015

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.


Cualquiera que lea un poco más allá de la retórica populista de «la necesidad de austeridad» ve la cruda realidad: la venganza de una élite desposeída de sus bienes tras la Segunda Guerra Mundial. 
“La austeridad no es sino una guerra de clases.”  Noam Chomsky (1)

¿Cambio o estafa fiscal? 

El año pasado todavía había grandes esperanzas en Bélgica. El gobierno se había dirigido únicamente al trabajador ordinario con la primera serie de medidas de ahorro: alargamiento de la jornada de trabajo, aumento del índice de precios y otras medidas que habían evitado cuidadosamente afectar a los poderosos. Pero, no nos alarmemos, el famoso cambio fiscal (tax shift ) (2) iba a reequilibrarlo todo y por esta vez se iba a dirigir al capital.

Pero el resultado resultaría ser muy diferente. Como en ocasiones anteriores, el hombre de la calle es quien paga los gastos de la boda y la factura está bien hinchada. Se carga a las familias con casi 1.000 euros al año. Los pensionistas y los enfermos también se ven afectados. En el mejor de los casos, con el beneficio que se espera hacia 2018, los salarios más bajos, del 5 al 25% del total, verán aumentar sus ingresos unos 40 euros netos al mes. Mucho menos de lo que perderán debido a las demás medidas. ¿Y los ricos? Está la tasa a la especulación, la tasa Caimán al dinero negro en el extranjero y la lucha contra el pequeño fraude fiscal. En total supondría unos 800 millones de euros, según el gobierno. Una valoración muy optimista ya que las previsiones más admitidas calculan que estas medidas reportarán mucho menos, una minucia, a fin de cuentas.

En resumen, quien paga el pato es el trabajador ordinario, el parado, el pensionista y el enfermo. Se rascarán el bolsillo para cubrir un 83% de este «deslizamiento fiscal». El 17% restante vendrá de los ricos, si es que se llega a este porcentaje. A la inversa, el cambio fiscal sirve obedientemente a los intereses de esta clase superior. Con la disminución de las cargas patronales en la seguridad social los empresarios se embolsarán no menos de 2.000 millones de euros, que vendrán a sumarse a los muchos miles de millones acumulados durante las anteriores reformas fiscales. 

¿Cómo que no hay dinero? 

Es incomprensible y absolutamente escandaloso que hoy se ahorre a costa de los enfermos, los parados o los pensionistas. Bélgica es uno de los países más ricos del mundo. Los ingresos medios de un hogar con dos hijos son de casi 8.000 euros al mes.(3) No hay el menor motivo de tocar el bienestar de la población. Nuestro país y los demás países de Europa son lo suficientemente ricos como para garantizar a cada habitante unos ingresos (alternativos) generosos.

Se suelta constantemente el leitmotiv de «no hay dinero» que probablemente es la mayor mentira de la historia de la posguerra. En todo el mundo las grandes empresas están sentadas sobre una montaña de 7.000.000 millones de dólares con los que no saben qué hacer. Es, por así decirlo, un excedente de capital. En el caso de Bélgica este «excedente» asciende a varias decenas de miles de millones de euros.(4) Por consiguiente, no se trata en absoluto de una cuestión de falta de dinero. Por una parte tenemos un excedente de capital de los grandes empresarios, mientras que por otra tenemos una falta de dinero en el presupuesto del Estado. El colmo es que el propio Estado entrega sus fondos a estas empresas que no saben qué hacer con su capital y luego acuden a recuperarlos al trabajador medio y a las personas más débiles de nuestra sociedad. El Efecto Mateo (**) ha adquirido unas proporciones surrealistas.

Una sola cifra basta para aclarar la injusticia de todo este sistema del cambio fiscal en Bélgica, que asciende a un montante de 3.700 millones de euros. Comparémoslo con los 4.800 millones de euros que el año pasado se embolsaron los accionistas de la empresa InBev (una transnacional de la cerveza con sede en Bélgica).(5) ¿Cómo que no hay dinero?

La venganza de los ricos 

Para comprender lo que nos ocurre hoy en día y lo que está en juego, tenemos que examinar el aspecto histórico. El reparto de las riquezas es la cuestión socioeconómica fundamental para toda la sociedad. En la época de Daens (un célebre sacerdote católico flamenco defensor de la causa obrera), hace algo más de cien años, el abismo entre ricos y pobres era indignante. El largo y encarnizado combate social llevado a cabo por el recién nacido movimiento obrero debía permitir entonces una mejora progresiva de la desigualdad extrema en el reparto de la riqueza. Esto llegó a su punto culminante tras la Segunda Guerra Mundial. Se había vencido al fascismo, la (extrema) derecha estaba fuertemente desacreditada y el movimiento obrero era más fuerte que nunca. El miedo al comunismo forzó a las elites de la época a hacer muchas concesiones. El político socialdemócrata y ministro belga Philippe Mouraux lo expresa claramente: «¿Por que asistimos en el periodo que sigue a la guerra a un progreso social tan importante? Porque el comunismo aterrorizaba a la burguesía». (6) En esas condiciones nació y se desarrolló el Estado del bienestar.

Pero esto no agradaba a la clase dominante, que veía disminuir sensiblemente su riqueza (cfr. gráfico). Meditaba su revancha. Los ricos del planeta comprendían que de lo que había que apropiarse era del propio espíritu de la gente. Iban a invertir decenas de millones de dólares en el laboratorio de ideas más de derecha que tenía la tarea elaborar una ideología convincente como alternativa al Estado del bienestar.




Exactamente de la misma manera que los sabios más eminentes se habían reunido en la década de 1940 para desarrollar la bomba atómica, se había rogado a las cabezas pensantes más eminentes que pusieran a punto una especie de arma nuclear ideológica. (7)

Más adelante se denominaría neoliberalismo a esta ideología. Se trataba de una política socioeconómica caracterizada por una disminución del impuesto sobre el capital, el ahorro en gastos sociales, la disminución de los gastos del Estado, las privatizaciones y los intercambios comerciales libres.

Es esencial señalar aquí que, según los fundadores del neoliberalismo, la condición sine qua non para que funcione su modo de gobernanza era la neutralización del perro guardián del Estado del bienestar: los sindicatos. Así es como esta ideología socioeconómica se armó de un componente antidemocrático.

El empujoncito de la crisis 

Era una ideología poderosa, pero en los años posteriores a la guerra la relación de fuerzas era desfavorable a su arraigo. Esto iba a cambiar durante la crisis económica de 1973. El fuerte paro provocó un debilitamiento importante de los sindicatos. Las ideas neoliberales, que tras la Segunda Guerra Mundial habían sido marginales, fueron lanzadas con fuerza y esta vez con éxito ya que la caída del Muro de Berlín en 1989 dio aún más impulso a esta ofensiva. Las ideas altamente asociales del neoliberalismo iban arraigando muy lentamente y se iban haciendo un hueco en la opinión pública, mientras que el movimiento obrero se ponía cada vez más a la defensiva.

En este contexto es donde hay que situar el cambio fiscal y el desmembramiento del Estado del bienestar. Hay que verlo en el marco de una ofensiva lanzada en todos los países desarrollados. Se trata de un intento de las elites (bien camuflado, es cierto) por reconquistar su «reino perdido». Además, los populistas de derecha resultan ser cada vez más hábiles en este arte del camuflaje. Actúan de manera astuta basándose en las incertidumbres y angustias de la población, y desvían la atención hacia otras cuestiones: las amenazas terroristas (que se exageran), una crisis de la emigración (autoorganizada), etc. Su ofensiva antisocial, conforme en todo a las teorías neoliberales, va acompañada de ataques a los sindicatos y de poner fuera de juego al ámbito de lo social.

No se engañen, la bulimia del capitalismo está lejos de estar saciada. El gráfico anterior muestra que las elites solo han recuperado una parte de su reino. Dependerá de las relaciones de fuerzas (es decir, de usted y de mí), y de la medida en la que puedan debilitar aún más a los sindicatos, de ver si pueden o no hacerse con más riqueza y bienestar. Cuanto más débil sea nuestra respuesta a la ofensiva antisocial, más fuerte golpearán la próxima vez. La consigna es, más que nunca, “¡manos a la obra!”. 

Notas: 

(2) La explicación oficial del cambio fiscal (tax shift) es un conjunto de medidas con el propósito para disminuir el impuesto sobre el trabajo.
(3) El cálculo para una familia media parte de la hipótesis de que los ingresos disponibles de la familia representan el 66% del PIB. En algunos países es más elevado, en otros menos. Las cifras tienen en cuenta las diferencias de precio entre países para los mismos productos o servicios, y expresan el poder adquisitivo real. PNB de Bélgica : http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/File:GDP_at_current_market_prices,_2003%E2%80%9304_and_2012%E2%80%9314_YB15.png . La mediana es mucho más baja que la media, precisamente porque el 10 % de rico se apropia de una parte escandalosamente impirtante de los ingresos.
(4) http://www.telegraph.co.uk/finance/11038180/Global-firms-sitting-on-7-trillion-war-chest.html . Si las empresas belgas se encuentra con un excedente más o menos comparable, entonces debe corresponder a 100.000 millones de euros.
* El Efecto Mateo (Matthew Effect) es un término acuñado por el sociólogo estadounidense Robert K. Merton que designa los mecanismos por los cuales los más favorecidos tienden a aumentar su ventaja sobre los demás. Hace referencia al versículo 29 de la Parábola de los talentos del Evangelio según San Mateo (Mt, cap. 25, vers. 14-30): “Al que más tiene más se le dará y al que menos tiene, se le quitará para dárselo al que más tiene.” (N. de la T.)
(5) Knack, 17 de octubre de 2007, p. 48.

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