martes, 8 de septiembre de 2015

SIRIA: LA LECHE ES LO MISMO QUE EL CALDO DE TETA. INFORMAR Y DESINFORMAR NO ES LO MISMO


“LA COMPLICIDAD DE ALGUNOS INTELECTUALES

 EN LA GUERRA IMPERIAL CONTRA SIRIA”


Ángeles Díez Rodriguez
Sociología Crítica
07.09.2015



“La complicidad de algunos intelectuales en la guerra imperial contra Siria” de Ángeles Díez Rodríguez,

Dra. en Ciencias Sociales y políticas, y profesora de la UCM (Texto correspondiente a la conferencia impartida en el Ateneo de Madrid el 9 de septiembre de 2013):

“El caso de Siria es uno de los más paradigmáticos en los que desde 2011 se evidencian con claridad el papel legitimador de la guerra jugado por ciertos intelectuales de izquierda. Una parte importante de éstos ha optado por servir de coro a la guerra mediática contra Siria investidos de un áurea ilustrada y cargados de principios morales de factura occidental. Desde sus púlpitos en los medios alternativos pero también en los masivos elaboran explicaciones, justificaciones y relatos que presentan como principios éticos cuando en realidad se trata de su opción política. Ridiculizan y simplifican, manipulan y tergiversan la opción de los militantes antiimperialistas e incluso se permiten enmendar la plana a los gobiernos latinoamericanos que, defendiendo la soberanía y el principio de no injerencia, se oponen a la guerra contra Siria.

En junio de 2003 en el marco de la guerra y ocupación de Iraq no fue muy complicado, en el ámbito universitario, en el de la cultura y en la militancia de izquierdas, que se alzaran cientos de voces contra la guerra; fuimos capaces de reconocer las trampas discursivas, capaces de descubrir los intereses del imperio y sus socios, de desvelar las mentiras mediáticas y sobre todo de establecer prioridades en la movilización y la denuncia. No pudimos parar la guerra ni la ocupación de Iraq pero pusimos los cimientos de un movimiento antiimperialista que podría haber sido el freno de mano de la barbarie bélica y que, de alguna manera, aplazó el objetivo de continuar la neocolonización de la zona.

Si en el 2003 nos fue relativamente fácil movilizarnos contra la guerra en Iraq y los planes imperiales, lo cual no significaba apoyar ninguna dictadura, muchos nos hacemos ahora la pregunta: ¿Qué ha pasado para que no surja o para que no se dé continuidad al movimiento que emergió en el 2003? Seguramente haya diversas razones entrecruzadas pero me gustaría destacar dos que me parecen centrales: los medios de comunicación masivos han hecho un buen trabajo disuasorio y una parte de los intelectuales de izquierdas que antes eran referentes políticos contra la guerra han optado por servir en el otro bando.

Intelectuales de izquierda al servicio de la legitimación bélica

Que los medios masivos mienten, tergiversan, ocultan, señalan, dan forma y rostro a nuestros enemigos es una evidencia repetida una y otra vez en la historia. Lo hacen no porque sean instrumentos del imperio, no, lo hacen porque son parte consustancial del poder. Pero la justificación de las guerras, la “fabricación del consenso” que diría Chomsky, no sólo se hace a través de las corporaciones mediáticas. La propaganda es un sistema en el que se insertan las empresas mediáticas, la clase política y sus discursos, la cultura occidental prepotente y colonialista, los periodistas, los artistas, los intelectuales, los académicos y los filósofos mediáticos. Todos estos intelectuales se han convertido en un “clero secular”que “optan por jugar un papel fundamental en la interiorización de la ideología de la guerra humanitaria como un mecanismo de legitimación” (Bricmont, 2005:126). Unos conscientemente, otros no tanto, se han puesto al servicio de la propaganda de guerra del imperio.

Lo interesante es que esta cohorte creadora de opinión pública antes se reclutaba en las filas conservadoras, en las liberales y una parte en las de los socialdemócratas (recordemos la campaña del PSOE con “la OTAN de entrada No”) pero desde la guerra de Yugoslavia (1999) son cada vez más los grupos de intelectuales que proceden o se reclaman revolucionarios de izquierda, anticapitalistas y antiimperialistas. Se explican a sí mismos con argumentos morales universalistas y humanitarios: luchar contra las dictaduras (estén donde estén) y defender la causa de los pueblos (siendo éstos las mujeres afganas, los insurgentes libios, los manifestantes sirios o la parte de pueblo que los medios masivos señalen como víctima de las dictaduras).

Algunos de estos intelectuales enarbolaron el “No a la guerra” contra Iraq en el 2003, sin embargo, desde el inicio de las llamadas “primaveras árabes” tocan en la misma orquesta que sus gobiernos llamando al derrocamiento del tirano Bashar Al-Assad y a la transición democrática en Siria; incluso hay quien reclama la intervención militar de Occidente como la novelista Almudena Grandes: “Al fondo está El Asad, un dictador, un tirano, un asesino en serie que resultará el único beneficiario de la no intervención”.

Suponemos que para ellos Sadam Huseín era menos dictador que Al-Assad o quizá se trate de que en esa guerra había cientos de miles de ciudadanos en las calles gritando “No a la guerra”, caso que no se da ahora.

El papel que juega este “clero secularizado” es doble: por un lado suministran argumentos justificadores de la intervención armada; por otro, dividen, debilitan o bloquean cada vez con mayor intensidad el surgimiento de una oposición fuerte a las guerras imperiales.

Unas veces por ignorancia política, otras por confusión pero la mayoría de las veces por un sentido subyacente de superioridad moral como intelectuales del mundo desarrollado, esta “izquierda” ha interiorizado los argumentos de la derecha. Según Bricmont, se ha movido en dos actitudes: a) lo que llama el imperialismo humanitario, que se apoya en creer que nuestros “valores universales” (la idea de libertad, democracia) nos obligan a intervenir en cualquier lugar. Sería una especie de deber moral (derecho de injerencia); b) el “relativismo cultural”, que parte de que no hay costumbres buenas o malas. Tendríamos el caso de que si hay un movimiento wahabista o fundamentalista que se revela contra la represión hay que aplaudirlo porque “los pueblos no se equivocan” o, como me explicó un filósofo español “cuando los pueblos hablan, la geoestrategia calla”.

Extrañas coincidencias por la libertad y la democracia

La dominación imperial es siempre militar pero necesita una ideología que la justifique para eliminar resistencias en la retaguardia. Hoy día, gracias a la complejidad del sistema de propaganda cada vez más sofisticado, tecnificado y efectivo, una gran parte de la construcción de esta ideología legitimadora está en manos de una izquierda, ahora ya respetable, que cuenta con credibilidad para la opinión pública crítica gracias a su currículo como defensora de la causa palestina. El núcleo duro de los discursos legitimadores se ha desplazado de la ya clásica “libertad” a la críptica “dignidad” y mantiene la “democracia” y los derechos humanos como consignas. La democracia como “la intervención soñada” del filósofo Santiago Alba sirve de utopía light para sumar adeptos y confundir los deseos con la realidad.

Sin embargo, hay ocasiones en las que la consigna de la libertad emerge cual ave fénix cuando el público al que se dirigen es demasiado occidentalizado para desentrañar el enigma de la “dignidad”. Dice Bricmont que justo cuando el imperio abandona el lenguaje de la libertad porque ya no resulta creíble lo retoma este clero humanitarista. Así, en el llamamiento de la Campaña de solidaridad global con la Revolución Siria firmado entre otros por G. Achcar, S. Alba y Tariq Ali cuyo título es “solidaridad con la lucha siria por la dignidad y la libertad”, en apenas dos páginas se utiliza 14 veces la palabra libertad.

A medida que la guerra mediática contra Siria se ha ido recrudeciendo han aumentado las coincidencias entre los relatos imperiales y los discursos de los que dicen apoyar a los “revolucionarios sirios”. Sigamos con los ejemplos ilustrativos y comparemos el “llamamiento de Solidaridad global con la Revolución Siria” con la declaración conjunta sobre Siria que firmaron 11 países en el marco de la reunión del G20, a propuesta de Estados Unidos, para forzar un frente de estados que apoyen la intervención armada.

En el llamamiento del clero humanitarista se apuntan los siguientes argumentos:

1) En Siria hay una revolución en marcha.
2) El único responsable de las muertes, de la militarización del conflicto y de la polarización de la sociedad es B. Al-Assad.
3) Hay que apoyar a los revolucionarios sirios porque “luchan por la libertad a nivel regional y mundial”.
4) Hay que “apoyar una transición pacífica hacia la democracia para que decidan los propios sirios”.
5) Se pide una “Siria libre, unificada e independiente”.
6)Se pide ayuda a todos los refugiados y desplazados internos sirios.
En la web de la campaña se introduce el texto del llamamiento especificando que “la revolución del pueblo debe ser apoyada por todos los medios” –suponemos que “todos los medios” significa todos los medios–, y se exige que B. Al-Assad dimita, sea juzgado y se ponga fin al apoyo militar y financiero al régimen sirio, sólo al “régimen sirio”.
Por su parte la declaración conjunta de Estados Unidos y sus socios, entre los que curiosamente no se encuentra ningún país latinoamericano y el único árabe es Arabia Saudita, expone los siguientes tópicos:

1) Condena exclusivamente al gobierno sirio al que hace responsable del ataque con armas químicas.
2) La guerra contra Siria es para defender al resto del mundo de las armas químicas evitando su proliferación.
3) La intervención trataría de evitar males mayores: “un mayor sufrimiento del pueblo sirio y la inestabilidad regional”.
4) Se condena la violación de los Derechos humanos “por todas las partes”.
5) Se pide una salida política, no militar y se dice: “Estamos comprometidos con una solución política que se traduzca en una Siria unida, incluyente y democrática”.
6) Se llama a la asistencia humanitaria, a los donantes y a la ayuda a las necesidades del pueblo sirio.

En la comparación de ambos textos lo sorprendente es que en el primero se destila un aire mucho más belicista, no se reconoce que haya dos bandos en el conflicto, la responsabilidad se reduce a B. Al-Assad, se justifica el apoyo a los “revolucionarios sirios” porque están haciendo la revolución mundial y no se plantea una salida política sino la derrota del gobierno sirio. Pareciera que este llamamiento hubiera sido redactado precisamente por uno de los bandos en conflicto que se arroga la portavocía del pueblo sirio en su conjunto.

Las trampas del lenguaje: “Condenamos la intervención, ni con unos ni con otros, los pueblos siempre tienen razón”

La construcción de la ideología del imperialismo humanitario ha tenido distintos recorridos. Como decíamos al inicio de esta intervención, ha sido el estandarte de la izquierda biempensante (parte de ella vinculada al trotskismo de la Cuarta Internacional) que desde la guerra contra Yugoslavia (1999) fue dando forma a un discurso moralista cómodo que la homologaba como “izquierda respetable” aunque se declarara “anticapitalista”.

Si analizamos algunos de sus discursos sobre Siria encontramos las pautas que se repiten. En primer lugar hay que dejar claro constantemente el punto de partida antiimperialista, y negar que se esté con “la intervención militar extranjera”, como hace G. Achcar en el artículo “Contra la intervención militar extranjera, apoyo a la revuelta popular siria”, o S. Alba en “Siria, la intervención soñada” que termina con un “condeno, condeno, condeno, la intervención militar estadounidense”. Decía V. Klemperer en su obra La lengua del Tercer Reich que “el lenguaje saca a la luz aquello que una persona quiere ocultar de forma deliberada, ante otros o ante sí mismo, y aquello que lleva dentro inconscientemente”. El clero humanitarista no está a favor de la intervención militar pero se ve obligado a repetirlo constantemente en sus escritos y conferencias como si el público al que se dirigen no estuviera del todo convencido. Tampoco conviene hablar de guerra y por tanto se utiliza constantemente el eufemismo “intervención militar extranjera” o “intervención militar estadounidense”.

Ni con Estados Unidos ni con B. Al-Assad. La equidistancia es sin duda un refugio ideal para las buenas conciencias y tiene la ventaja de la ambigüedad que permite posicionarse en un lado o en otro según discurran los acontecimientos. Se trata de una falsa simetría que coloca en el mismo plano al agresor y al agredido. Si en una situación en la que un estado o un conjunto de estados amenazan y declaran la guerra a otro nos declaramos neutros, en realidad, apoyamos la opción del más fuerte. No ha sido Siria quien ha declarado la guerra a Estados Unidos o a Europa y comparativamente el poderío y la capacidad bélica de Siria respecto al imperio y sus socios (armas químicas, nucleares y convencionales) es incomparable.

Al clero humanitarista no le convence el posicionamiento “ni-ni” y trata por todos los medios de decantar las opiniones hacia el lado del bando donde se encuentran los llamados “revolucionarios sirios”. En ese intento no escatima adjetivos contra el gobierno sirio y su presidente y se sitúan por encima de la realidad o la veracidad de los hechos; tenemos así a S. Alba diciendo que es un hecho irrefutable que “con independencia de que haya usado o no armas químicas contra su propio pueblo, el régimen dictatorial de la dinastía Assad es el responsable primero y directo de la destrucción de Siria, del sufrimiento de su población y de todas las consecuencias, humanas, políticas y regionales que se deriven de ahí”; o a Almudena Grandes calificando a El Assad como “asesino en serie”. Pero lo cierto es que, como dice Bricmont, “en tiempos de guerra denunciar los crímenes del adversario, aun suponiendo que estén sólidamente fundamentados, algo que con frecuencia no es así, acaba contribuyendo a estimular el odio que hace que la guerra sea aceptable”(2005:193).

Otro de los tópicos clásicos es estar del lado de los pueblos. Aquí tenemos un escollo difícil de salvar ya que, en el caso de las primaveras árabes, los gobiernos imperiales se han posicionado claramente a favor de los pueblos y han sido los primeros en señalar su apoyo a los “revolucionarios” sirios. La explicación más rocambolesca de estos intelectuales humanitarios es la pura casualidad, el cinismo o las intenciones perversas del imperio que le lleva a apoyar a los pueblos árabes para luego apropiarse de las revoluciones e imponer sus propios intereses. La realidad es, según ellos, que ni a Estados Unidos ni a Europa les interesa intervenir militarmente en Siria. Pero cuando los “rebeldes y los refugiados sirios”, como antes hicieron los rebeldes libios, manifiestan que “anhelan el ataque de Estados Unidos a Siria”, se complica la definición de “revolucionarios” y la de “pueblo”, pues, ¿quién es ese pueblo revolucionario o parte del pueblo que clama por un ataque militar de otros estados?

Dada la complejidad de la situación, refugiémonos en nuestros principios

Aunque podemos denunciar a las corporaciones mediáticas, a los políticos y publicistas que nos siguen vendiendo la guerra con la misma retórica moralista y con prácticas cínicas, el problema es que les sigue funcionando, por lo menos con la gente poco concienciada. La novedad es que ahora disponen de una cohorte de filósofos, intelectuales y artistas que se venden como estrellas mediáticas, aunque sea en medios alternativos, que incluso se creen lo que dicen, creen defender realmente los derechos humanos y estar del lado de los pueblos, pero su labor ha sido la de acompañar los discursos imperialistas y bloquear el surgimiento de movimientos de oposición a la guerra enfangándonos en discusiones estériles sobre su propio posicionamiento.

Sus textos, conferencias e intervenciones mediáticas han tenido una gran eficacia para confundir, persuadir y culpabilizar a los activistas contra la guerra, a la gente más dispuesta a ofrecer resistencia efectiva a la guerra imperial y a la propaganda de guerra. Para curarse en salud suelen afirmar que todo es más complejo, impredecible, de modo que la única opción que nos queda como gente buena que somos es refugiarnos en nuestra buena conciencia. Si nuestros conocimientos y retórica son tergiversados y utilizados para favorecer el apoyo a la guerra será un efecto no querido, un daño colateral por el que no se nos puede responsabilizar.

Lo cierto es que los discursos, los llamamientos y las exigencias del clero humanitarista no tienen la más mínima repercusión sobre los gobiernos occidentales, pero también es cierto que sí afectan a la posibilidad de un movimiento antiimperialista. Quisiera terminar con unas palabras de R. Sánchez Ferlosio sobre la guerra: “Aparte de unos pocos exaltados todos vemos la guerra con matices pero en momentos decisivos los matices no pueden ser el lastre que nos impida oponernos a la guerra con la contundencia necesaria. Ni debemos dejar que se conviertan en munición en nuestra contra. Es nuestra responsabilidad política”.”

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lunes, 7 de septiembre de 2015

ESTADO ISLÁMICO: ¿SI LLEGARA A ATENTAR EN ESPAÑA MATARÍA A LOS QUE HACEN NEGOCIO CON LAS ARMAS Y LAS GUERRAS O SERÍAN ESPAÑOLES CORRIENTES Y MOLIENTES?



 ISIS Y LA REPUGNANTE HIPOCRESIA OCCIDENTAL EN SIRIA

Sociología Crítica
05.09.2015

Si hay algo que detesto profundamente, es que me traten de tomar el pelo y de manipular. Sincerándome con el lector, estoy sintiendo verdadera vergüenza con las noticias que llegan de Irak y sobre las atrocidades de ISIS en Irak. Y no porque no me preocupen, puesto que quien escribe lleva ya tres años sintiendo verdadero horror ante las imágenes, vídeos y noticias que, a través de los canales alternativos (Redes Sociales, diarios de izquierda como Diario Octubre, u otras fuentes como TeleSur o RT) llegan sobre Siria. Lo que me produce verdadero asco ha sido que durante dos años se hayan ocultado deliberadamente las masacres cometidas por ISIS y sus antecesores. Por los yihadistas de Al-Nusra que luchaban en la guerra civil siria contra el Gobierno sirio. Y lo que es, sin duda, más grave. Que tanto ISIS como los yihadistas sirios, no solo hayan sido blanqueados ante la opinión pública occidental, sino que se les ha suministrado dinero y armas, directa o indirectamente, por parte de EEUU y con la complicidad occidental.

Quizá muchos de los que lean esto, si no acostumbran a leer medios diferentes a los occidentales, puedan estar incluso pensando que soy un frívolo al afirmarlo. Les aseguro que no lo es, y prueba de ello, será la enorme cantidad de fuentes, e incluso fuentes occidentales, que demuestran que lo que durante más de tres años se ha llamado en todas las televisiones españolas y occidentales, y en medios de prensa como EL PAÍS, Público, EL MUNDO, ABC o LA RAZÓN, sin ninguna ética y sin ningún descaro, REBELDES de la OPOSICIÓN SIRIA eran, ni más ni menos, en una importantísima proporción, no solo YIHADISTAS, sino el grueso de las tropas que ahora encabezan el ISIS que masacra cristianos, irakies, sirios y todo lo que se le ponga por delante.

Tenemos que remontarnos a 2011, cuando estallan las revoluciones árabes, que en Siria y Libia, se transformaron en guerra civil. De la misma forma que pasó en Libia, en Siria estalló una revuelta que fue reprimida por el Gobierno sirio. En todos los medios se afirmó que pacíficos manifestantes eran asesinados, pero rápidamente aparecen fotos de esos “pacíficos manifestantes” con armamento. La oposición la conformaban varios grupos, pero dado el estallido de la guerra, cada vez pasaron a tener más peso los islamistas y yihadistas, los que tenían la opción de captar combatientes de otros lugares. Corría el año 2012 y ya algunos analistas españoles ponían el grito en el cielo ante el liderazgo de la “revuelta siria” por parte de los islamistas.

A pesar del conocimiento que se tenía del peso y la fuerza que adquirían desde nada más estallar la guerra, de los yihadistas, los gobiernos occidentales no solo hacían caso omiso, sino que financiaban abiertamente a los rebeldes sirios, yihadistas incluidos, callando de forma cínica ante las matanzas indiscriminadas de civiles en diversos puntos del país. EEUU incluso envió apoyo militar a los rebeldes sirios de forma publicitada en 2013, animando a sus aliados a que hicieran lo mismo, según informaba la BBC. Llegando al extremo de difundirse como las armas y balas de Occidente para conseguir controlar Siria estaban cayendo sin problema en manos de yihadistas. Ante ello, los medios occidentales publicaron que EEUU dejaría de suministrar armas. Paripé de cara a la opinión pública que no evitaría que dos meses después el Congreso Americano aprobase en secreto el envio de nuevo de armamento y dinero a los rebeldes sirios, sabiendo como sabían que las armas caían en manos de ISIS y del Frente AlNursa, la sucursal de AlQaeda a la que financiaba alegremente Arabia Saudí. Incluso los rebeldes sirios obtuvieron el apoyo de Israel, a quien, curiosamente, ISIS no ha atacado en ningún momento, ni tampoco Al-Nusra, como si han hecho con tropas del Libano. En 2013 fue capturado un grupo de militares israelíes que estaban con los rebeldes sirios. Recordemos la enemistad entre Siria e Israel, que incluso ha bombardeado territorios sirios controlados por el Gobierno.

De hecho, el CFR, un Think Tank estadounidense bastante influyente, señalaba, sin tapujos, en 2012:

Los rebeldes sirios serían inmensamente más débiles hoy sin Al Qaeda en su filas. En general, los batallones del Ejército Libre Sirio están cansados, divididos, caóticos e inefectivos. Sintiéndose abandonados por occidente, las fuerzas rebeldes se están desmoralizando cada vez más mientras se enfrentan con el ejército profesional y superior armamento del régimen de Assad. Los luchadores de Al Qaeda, sin embargo, pueden ayudar a aumentar la moral. La influencia de los yihadistas trae disciplina, fervor religioso, experiencia en la batalla de Irak, financiación de los simpatizantes suníes en el Golfo, y lo más importante, resultados contundentes. En breve, el FSA necesita a Al Qaeda ahora. 

No se puede decir que los servicios de inteligencia occidentales hayan pecado de imbéciles, porque todos sabemos que no lo son. Sabían muy bien lo que hacían y les ha dado igual. Han preferido desestabilizar un país como Siria, con un gobierno que, pese a las críticas y sin ser tampoco la panacea -tampoco lo es EEUU-, respetaba las vidas de los cristianos, de las minorías y el peso de la religión era menor al de otros estados islámicos, y que es aliado de Rusia e Irán, sin importarles la forma de llevar a cabo dicho plan. Ya en 2012 en una entrevista a un diario inglés, el director de Inteligencia de EEUU, reconocía que los “aliados que tenemos en Siria no son precisamente la gente más recomendable”, pese a lo cual, se les siguió financiando, armando y dando munición para que cometieran las masacres no solo que ahora nos muestra la TV, sino otras mucho más horribles, violándose todos los Derechos Humanos, y ante lo que han permanecidos callados tanto los Gobiernos de EEUU y Europa como los medios de comunicación occidentales y las dos ONG, Amnistía Internacional y HRW, quienes solo se dedicaban a denunciar los crímenes, a veces usando solo fuentes de opositores, que supuestamente cometía el Ejército Sirio, casi nunca los yihadistas ni los miembros del ELS.

Ya en 2013, incluso algunos medios occidentales hablaban de los yihadistas de Al-Nusra como “los aliados de Obama en Siria”, o que Al Qaeda era ya dueña y señora de la revolución siria, algo que no era un secreto para quienes accediamos a medios alternativos y de contraste de noticias, mientras Antena3 o la Sexta y EL PAÍS seguían usando “EL RÉGIMEN DICTATORIAL de Siria” y los “REBELDES DE LA OPOSICIÓN”.

Esos “rebeldes sirios”, en 2012, estaban formados por gran cantidad de mercenarios yihadistas llegados de Europa, a cuyo tránsito jamás pusieron trabas los países occidentales hasta finales de 2013. En 2012, los rebeldes sirios iniciales del ELS, laicos o yihadistas moderados, perdían el peso, pese a que siempre eran los que salían en todas las noticias sobre el conflicto para no dar la imagen real de lo que estaba pasando en Siria: que el “bacalao” lo cortaban los islamistas. Tanto es así que uno de los jefes del Ejercito Libre de Siria, de la supuesta oposición moderada, era, ni más ni menos, que un ex dirigente de Al-Qaeda, noticia que salta a finales ya de 2011. Cortaban el bacalao, además de otras muchas cosas. Porque las imágenes que llegaban de allí, por medios alternativos eran espeluznantes. Los amigos de EEUU en Siria decapitaban a sacerdotes cristianos a cuchillo, hasta vaciar su cabeza, noticia que era silenciada durante varias semanas, y finalmente acababa en los medios occidentales, titulada como “REBELDES de la OPOSICIÓN SIRIA”. Ni rastro de la palabra yihadista ni islamista. El video puede ser desagradable, pero esto ocurría en 2013.

Atrocidades como estas eran diarias, llegaban cientos de videos que cualquiera de ustedes puede buscar en Redes Sociales o Blogs alternativos. No los encontrará en EL PAÍS o ABC. Ni cuando se comían el corazón como bestias salvajes en 2012 de un soldado sirio después de torturarlo hasta la muerte. Hasta tal punto llegaba la manipulación informativa que periodistas de El País o PH difundían bulos sin contrastar de los “opositores”. Hasta el punto de tener la desvergüenza de dar la noticia de un atentado con coche bomba contra gente partidaria de Al-Assad (si, el coche bomba lo pusieron los amigos de Obama en Siria) que mató a varias personas en agosto de 2012 e indicar en la noticia que la culpabilidad correspondía al “régimen sirio”. De todas formas, a algunos, despúes de las mentiras del diario español desde Ucrania, ya no nos pilla de sorpresa las mentiras del diario dependiente de Liberty, accionista de EL PAÍS.

El ISIS (EIIL en castellano), formado por islamistas que han ido tomando parte en los grupos islamistas más radicales de Siria, como el Frente Al-Nusra, segregado después de este, ha estado presente desde 2011, con otras formas -entonces se les conocía como la milicia de Al-Zarkawi o Estado Islámico-, en la guerra civil siria y en las masacres realizadas en ese país, como la matanza de cristianos en Adra, celebrada incluso. Sin la guerra civil siria, calentada y alimentada por Occidente, nada de lo que está pasando hubiera pasado ni estaría pasando. Pues, hasta ese momento, el ISIS, que entonces no era más que un grupo insurgente islamista, apenas controlaba territorio ni tenía gran capacidad de armamento.

De hecho, causa asco ver como a finales de 2013, EL PAÍS titulaba el asesinato por “error” de un lider rebelde de la siguiente manera “Rebeldes sirios piden disculpas por ejecutar a un aliado”. De hecho, ya se habla en el texto del ISIS y de un llamaniento de gente del ISIS a aunar esfuerzos entre “rebeldes sirios” contra Al-Assad. Y hago esta apreciación porque por parte de muchos se pretende ahora reflotar el enfrentamiento posterior entre facciones de los “rebeldes sirios” como una muestra de que nada tuvieron que ver con el ISIS ni con Al-Nusra y sus distintas mutaciones.

Solo cuando el Estado Islámico empezó, a partir de abril, a poner en peligro los pozos petrolíferos en Irak, empezó, para sorpresa de muchos que llevabamos meses asombrados ante el silencio mediático en Occidente, a informarse sobre el ISIS, sobre su funcionamiento, qué era, incluso la presencia de un 80% de los extranjeros combatientes en Siria que han acabado en ISIS, como reconocía Europa Press en una nota en junio.

Solo entonces, con un cinismo que causa vergüenza ajena, los medios occidentales como EL PAÍS o Antena 3, dejaban de hablar de “REBELDES SIRIOS” para empezar a emplear el término YIHADISTAS o TERRORISTAS. Solo un escueto artículo en febrerode EL PAÍS, sin apenas visitas, hablaba del ISIS. Eso sí, a partir de finales de mayo y junio, todos, todos los televidentes occidentales y consumidores occidentales de prensa, saben que es el ISIS o EIIL, preparando así el caldo de cultivo para poder intervenir, como pasó finalmente ayer, cuando EEUU bombardeó a los yihadistasque ha estado tres años alimentando.

¿Ha pasado a preocuparles los pobres cristianos y civiles musulmanes o kurdos que tienen que enfrentarse con esas bestias islamistas, que junto a los insignificantes miembros del ELS Sirio, han sembrado Siria con 100.000 cadáveres? ¿Y que les asesinan con armas enviadas sin escrúpulo alguno por EEUU, el Reino Unido y otras potencias occidentales? A la vista de los hechos, tras meses y meses silenciandolo e incluso mintiendo descaradamente, NO. La única preocupación ha sido el petróleo del norte de Irak. Los freedom fighters -nombre con el que EEUU llamaba en los años 80 a los islamistas que ponían bombas en el Afganistán comunista-, cómo señalaba hace un mes una cuenta de Twitter, con sorna, pasaban a sufrir una transformación como en un plató de aquel concurso de “Lluvia de Estrellas” y tras disiparse el humo y cruzar la frontera de Irak, los REBELDES SIRIOS se habían transformado en YIHADISTAS ASESINOS.

Como ya pasase en los años 80 y 90, la bestia que EEUU engordó en Afganistán y la que ha engordado en Siria, se lleva vidas humanas y destroza tesoros propiedad de la Humanidad. Y algunos no consentimos que se nos trate por imbéciles ni que se nos manipule. Tanto es así, que incluso un senador norteamericano, en programa de máxima audiencia de la CNN, ha llegado a afirmar que ISIS ha sido nuestro aliado en Siria y ahora tenemos que luchar contra él en Irak por haberle ayudado.

Agradezco la difusión de este escrito, porque han sido horas de recopilación de fuentes, contrastar medios y poder elaborar este artículo, para que, al menos, desde la humildad de este blog, haya otras personas que puedan comprobar como se nos ha mentido deliberadamente y como EEUU y Occidente juegan a aprendiz de brujo de una forma repugnate. Como los que ahora ponen el grito en el cielo callaron y ahogaron los gritos desesperados de las víctimas en Siria, que algunos hemos denunciado desde 2011, como ahora lo hacen con las víctimas de la Ucrania oriental, bombardeadas por el Ejército de la Ucrania derechista. Ruego, para que la lectura del artículo sea más rica, consultar todos los enlaces adjuntados pinchando en los hipervínculos. E informarse y contrastar, siempre es bueno hacerlo.

Si el artículo te parece que merece la pena ser leído, pincha aquí y “menéalo” para que llegue a más gente.

«En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.»

Aclaración del autor: He querido remontarme solo a 2011, pero no debemos olvidar, que sin la invasión imperialista contra Irak en 2003, posiblemente, todo lo sucedido podría haber sido improbable, e incluso imposible.

Documentos interesantes

·         Informe de la CIA oficial indicando que se había utilizado a AlQaeda en el caso libio. Y que se estaba suministrando armamento a través de la Agencia a los “rebeldes sirios”. Cabe señalar que esas armas llegaban a través de Qatar y Arabia Saudí. En 2013 ya se reconocía en medios occidentales que ISIS y los islamistas tenían el apoyo tácito y real de esos dos países, enemigos de Siria.

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domingo, 6 de septiembre de 2015

PERIODISMO MÁS ALLÁ DE EL PAÍS, EL MUNDO, LA RAZÓN, ABC, LA VANGUARDIA, HERALDO DE ARAGÓN, LA SER, LA COPE, TELE CINCO, LA SEXTA, 13TV..., ETC.


Hackers y periodistas, encuentro 2015

Rebelión
La Vaca
03.09.2015

La semana pasada participamos de la cuarta edición del Hack Hackers Media Party, un encuentro entre periodistas y programadores para compartir nuevas tendencias en comunicación. Para muchos, el evento pasa tan desapercibido como cualquiera de las cosas que ocurren detrás del escenario de Internet, pero su impacto en la vida real es tan concreto como el uso que hacemos de Internet. Puede ser un juego de preguntas de celular, un mapa de medios o una plataforma para reclamar por obras públicas. Además, o sobre todo, sirve para entender por dónde se mueven las ideas y los negocios periodísticos hoy.




Reseteando la comunicación


Este año, según sus organizadores, la Media Party argentina se consagró como una de las más concurridas del mundo: se registraron más de mil personas por día, la base de la comunidad alcanzó 5000 miembros y se estima que participaron de los talleres más de 1500 personas.

La dinámica fue la misma de los tres años anteriores: las jornadas arrancaron a la mañana con varias exposiciones al estilo TED, de 10 minutos de duración, donde participaron profesionales de diarios internacionales como Washington Post o Los Angeles Times, representantes regionales de Girls In Tech, Taringa!, Chicas Poderosas, y casos argentinos de proyectos nacidos en esta misma Media Party como Yo Quiero Saber, Cargografías o Yo Intervengo.

A partir de las 3 de la tarde la actividad gruesa se reactiva y comienzan los workshops. A diferencia de las charlas matutinas, estos suceden al mismo tiempo y se debe optar por uno de ellos, lo que significa descartar otros tantos. lavaca asistió a uno llamado Conocimiento humano en red versus Google, coordinado por la gente de www.buscadores.net. El taller intentó demitificar la teoría de que en Google está todo: “Sólo el 0,3% de la información disponible en Internet está indexada en Google”.

La idea que reforzó el taller parece anacrónica: un grupo de personas es mucho más eficiente buscando que el buscador online. Las razones son humanas (mejora la experiencia, pone en juego conocimientos, permite el trabajo en equipo, etc.) pero también prácticas: según un ejemplo de investigación sobre un tema extravagante, distintos grupos llegaron a un porcentaje preliminar superior al 40% de efectividad en la investigación. Esa investigación puede incluir llamados telefónicos, conversaciones personales y distintas variantes de la oxidada actividad offline. Eso sí: requiere tiempo y voluntad.

A las 5 de la tarde, a la par que se mantienen algunos workshops, que llegaron a durar hasta 3 horas, se reanuda el zapping de exposiciones en la Sala B, para dar cierre a cada jornada de jueves y viernes.

El ultimo día, llamado Hackaton, se vuelcan estos saberes a proyectos concretos que cualquiera puede proponer y cualquiera puede sumarse. Así, además de todo el intercambio que supone el libre acceso a charlas y talleres, la Media Party es una usina de proyectos de periodismo de datos, comunicación digital, software libre y otras variantes desea ensalada.

Acá te contamos los condimentos más fuertes y los proyectos que resultaron de la Hackatón.

Primero la comunidad

La edición 2015 de la Media Party abrió con un proyecto periodístico: ProPública, una agencia norteamericana de investigación. El eje que trazó su editora, Amanda Zamora, se seguiría abordando a lo largo de los tres días: cómo involucrar a los lectores.

ProPública es una agencia que cuenta con equipos de investigación periodística de tiempo completo. Sus trabajos son ofrecidos, finalmente, a los medios de comunicación gráficos de mayor incidencia en EEUU, como The New York Times o Washington Post, además de subirse a la página de ProPública: www.propublica.org. Uno de sus trabajos mereció el Premio Pullitzer de investigación, sobre la inyección de dosis letales de analgésicos a enfermos días después del huracán Katrina.

La editora Zamora contó la otra parte de la producción periodística: la que involucra a los lectores. En su web, crearon un apartado especial como lugar de intercambio de comentarios, correcciones y propuestas. Recibieron así, por ejemplo, la idea de generar una campaña en contra del racismo en las escuelas.

Zamora contó que desde el portal trabajaron junto a jóvenes negros de distintas escuelas, dotándolos de herramientas para que puedan comunicar sus realidades: les dieron cámaras y los invitaron a escribir. El resultado fue una galería de fotos con pequeños textos que publicó el New York Times y un evento público en el que reunieron a los jóvenes con las autoridades públicas. Allí los funcionarios se comprometieron a hacer un programa de intercambio escolar. “No cambiamos leyes ni la segregación”, dijo Zamora, “pero trabajamos a nivel alumnos respecto de lo que estaban viviendo y generamos conversaciones dentro de la comunidad y material para que puedan usar”.

El fin de los comentarios

Otro de los proyectos que trabaja a partir de las propuestas de sus lectores, presentado en el Media Party, es Wbez. La dicotomía que trazó su oradora, Jennifer Brandel, es clave para entender los niveles de participación de la comunidad: comentarios versus preguntas.
La exposición enfrentó el modelo de comentarios (basado en opiniones) y ponderó el de las peguntas (basado en la curiosidad). ¿Qué pasa si ponemos a la audiencia en primer lugar? , preguntó. La respuesta es periodística: “Los comentarios no son generalmente útiles, y las preguntas son la columna vertebral del periodismo”.

Algunos ejemplos que llegaron a la redacción en Chicago: ¿Por qué no hay estatuas de mujeres en Chicago? ¿Cómo vivimos con un salario mínimo?

Brendel, de Wbez, fue más allá: ¿qué pasa si, además, los lectores pueden votar sus preguntas favoritas? Y un poquito más: ¿qué pasa si el público pudiera darle forma a las historias?

Así se acabaron los comentarios.

En este modelo de participación y producción desde y por los lectores, la inquietud es dónde queda el periodista. “Conectando las historias, sintetizando la información, verificándola”, dijo Brendel. La idea es que trabajan con los lectores, y no para los lectores. La moraleja de Wbez parece terapéutica, pero es fundamental para el periodismo: “Primero hay que escuchar”.

Controlando el caos

Otra de las charlas que abordó el tema de la participación y el problema de los comentarios estuvo a cargo de The Coral Project, un proyecto de gestión de las comunidades. Su presentador, Francis Tseng, dijo que lo importante es que la gente converse entre sí y no sólo que reaccione a las historias.

Para evitar que no se corra el eje central de la nota, The Coral Project utiliza un sistema de premios y castigos a los usuarios: “Hay gente que solamente quiere interrumpir y no aporta cosas positivas”, sintetizó. A los sancionados les comunican las normas que violó y les permite un descargo: “Generalmente vuelven con un mejor comportamiento”. Y para los que aportan positivamente, genera un índice de reputación y estimulación a los expertos.

Otra de las fórmulas: a los grupos que van creciendo, esta plataforma los desglosa en grupos más pequeños, para poder controlarlos mejor.

La preocupación por manejar a las comunidades continuó al día siguiente, el viernes 28, con la charla a cargo de Taringa!. Sus números abruman: 5 mil posts y 50 mil comentarios por día, 15 mil creadores de contenidos, 85 mil participantes y 5 millones de visitas al mes. ¿Cómo gestionar tamaña comunidad?

Taringa! Apuesta fuerte a la incidencia de sus moderadores para controlar los niveles de violencia, racismo y exacerbación general se vean controlados. Por ejemplo, relató Gino Cingolani, sus integrantes se capacitan con el INADI y el Concejo Nacional de la Mujer.

“La solución de los comentarios no es eliminarlos”, digo Cingolani, en relación a los diarios online que cierran sus participaciones para determinadas notas. “Eso es deshacerse del problema, cuando hay que esforzarse para que deje de ser así. En los comentarios hay muchísimo valor”, dijo Gino. Su consejo fue no dejar los comentarios en manos de terceros (como Facebook), sino establecer reglas propias. “Inviertan en comunidades. Háganlo desde el principio y va a ser más sano y más barato”, cerró.

Más tecnología, mayor transparencia

El otro gran eje que atravesó las distintas charlas, workshops y terminó en la hackaton se relaciona directamente con la actualidad política: obras públicas, elecciones y candidatos. El proyecto ganador de la Media Party 2014 fue, precisamente, uno llamado Yo intervengo, una aplicación móvil que recibe quejas y solicitudes sobre obras públicas.

Otro de los proyectos presentados este año también nació de una Media Party: Cargografías, una página de Internet que genera líneas del tiempo de los distintos funcionarios políticos para saber quién es quién, dónde estuvo cada uno cuándo y qué hizo.

En este sentido se presentaron también casos internacionales como la Sunlight Foundation, que creó una herramienta de rastreo de proyectos legislativos en Estados Unidos: qué político votó qué proyecto, cuál no, en qué estado, etc. Sunlight también creó un seguimiento en tiempo real de los contribuyentes a las campañas políticas, separado por contribuyente, candidato o estado.

Parlamento Abierto, desde Paraguay, y la fundación Directorio Legislativo fueron otros de los proyectos que contaron cómo sus plataformas dan a conocer datos públicos de manera sencilla y práctica.

Informarse jugando

Continuando la línea política, otro de los proyectos relatados fue YoQuieroSaber, un juego de preguntas que revela el nivel de conocimiento de los candidatos. Esta aplicación tuvo su pico de fama durante las PASO, con un millón de visitas en 14 días, para la cual generaba un índice de afinidad con los candidatos según las respuestas dadas.

La Borra es otra de las páginas que utiliza bases de datos para generar información. En su caso diseñan gráficos que comparan las distintas encuestas de las elecciones con el resultado efectivo de las votaciones. De acuerdo al nivel de credibilidad que generan las encuestadoras, y a la base histórica de votos, La Borra saca así un porcentaje de posibilidad de victoria de los candidatos y su predicción de quién ganara. Según Andy Tow, su creador, la pegaron el 80% de las veces.

Otro de los juegos que van en serio viajó desde Uruguay: se llama Señor Ministro y es una aplicación que te pone en el lugar de un ministro para tomar decisiones sobre fondos públicos. Señor Ministro incorpora demandas reales (qué pasa si se aumenta al 1.5 del PBI la inversión educativa) para ver cómo se reasignan los recursos. Según sus creadores, “van a ver qué difícil es dejar a todos contentos”.

Una de las últimas propuestas fue la presentación de un mapa de medios de Chile y Colombia (que se lanzará oficialmente el 10 de septiembre), que terminó con una pregunta que dejaba la puerta abierta: “¿Qué tal si mañana, en la hackaton, hacemos un mapa de medios de la Argentina?”

Proyectos en marcha

En efecto, el mapa de medios fue uno de los proyectos presentados el sábado 29 para ser abordado por periodistas, programadores, emprendedores, diseñadores y entusiastas. La idea es que cualquier se puede sumar, lo que significa asumir un rol en el reparto de tareas y aporte de saberes. La propuesta concreta del mapa es ésta:
  • Vamos a hacer una herramienta que permita a gente como nosotros empezar a mapear la industria de medios
  • Vamos a Mostrar cómo son los medios, cómo se regulan, quiénes trabajan en ellos, quiénes son sus dueños y qué otros negocios tienen esos dueños
    En total, producto de la Hackatón del sábado están en curso 27 proyectos, entre ellos:
  • Una red social para periodistas
  • Un prototipo de simulador de decisiones de vida
  • Un app mobile para buscar donde comer llamada “Hay hambre”
  • El Señor Ministro versión argentina
  • Una plataforma para saber si los candidatos que votamos cumplieron sus promesas
  • Un sistema de control comunitario a las empresas de consumo masivo (telefónicas, alimentos, ropa)
  • Y 20 más.


sábado, 5 de septiembre de 2015

LOS POLÍTICOS CORRUPTOS YA HAN HECHO SU AGOSTO, HAN ESTADO DE VACACIONES, MUCHOS DE ELLOS (MARIANO RAJOY, UNO) SE VUELVEN A PRESENTAR EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES


Corrupción, política y 24-M

5/5

24.06.2015

Corrupción y 24-m (19/05/2015)

En esta introducción para El Hurón del artículo sobre las elecciones municipales y autonómicas del pasado 24-M, nos enfrentamos a uno de los análisis más complejos y difíciles de realizar sobre los resultados globales, y sobre los particulares de las negociaciones, pactos y repartos posteriores, que es, sin duda, el de la influencia política de la corrupción, el de calibrar con alguna aproximación cuánto voto han podido perder la dos grandes fuerzas políticas en el Estado español debido a la corrupción. Intentaremos analizar muy brevemente qué posibles influencias ha podido tener en dichos resultados la corrupción estructural que caracteriza al capitalismo español y a su Estado.

Una de las razones que explican esa dificultad, probablemente la fundamental, estriba en que la corrupción normalizada no es mal vista en el Estado, y menos en lo que se denomina «mundo empresarial», tal como hemos expuesto en artículos anteriores. Esto hace que sólo sea cuantificable y calificable en sus expresiones manifiestas, pero apenas en la anodina vida cotidiana.

Otra de las razones es que la llamada «ciencia social», la sociología, para entendernos, no está capacitada para estudiar las corrupciones por dos obstáculos cualitativos insuperables para esta llamada «ciencia social»: uno, que la raíz de la corrupción es la misma que la raíz de la economía mercantil desde sus orígenes históricos; y otra, que esta raíz se entrelaza rápidamente con otras motivaciones sociopolíticas formando una totalidad, cuyo estudio exige recurrir al método dialéctico, algo también imposible para el mecanicismo positivista y neokantiano de la sociología que, con su célebre «cuantofrenia» denunciada por Sorokin, absolutiza el individualismo metodológico burgués.

Resultado de ello es que la sociología ni quiere ni puede prestar atención a la unidad entre economía y política, unidad que tiene en las corrupciones uno de los engranajes de influencia recíproca más efectivos. Si la sociología intentase profundizar en las relaciones político-económicas tendría que hacer un doble esfuerzo: superar sus propias limitaciones pero también las de la contabilidad de la economía capitalista. La entera estructura conceptual de la economía política está diseñada para negar u ocultar lo más posible la explotación asalariada, el proceso de extracción de plusvalía mediante la explotación burguesa de la fuerza de trabajo. La ignorancia sociológica al respecto es involuntaria solo en parte, frecuentemente es consciente: estricta voluntad de no saber qué es y cómo funciona el modo de producción capitalista.

Ahora bien, la cuantificación sí sirve para descubrir algunos efectos externos que nacen de las internas contradicciones del capitalismo. Permite saber, por ejemplo, que la corrupción supone aproximadamente el 1% del PIB de la UE; que las mafias ganan alrededor de 5.500 millones-€ anuales con tráfico de personas de África a Europa y de Nuestra América a EE.UU., y que han obtenido no menos de 15.700 millones-€ en los últimos quince años con el tráfico humano entre África y la UE; que el narcotráfico y la prostitución suponen el 0,85% del PIB del Estado español; que en 2014 aproximadamente el 33% de la clase obrera del Estado trabajase en «negro», con el demoledor impacto que ello supone para la recaudación fiscal, ya de por sí muy debilitada por las «amnistías» fiscales, prebendas, ventajas y descuentos legales que el Estado burgués concede a las grandes fortunas, mientras que casi 1.300.000 pequeños ahorradores han sido estafados en menos de diez años mediante las «ofertas preferentes» de la banca.

Todo esto y más puede descubrir la contabilidad económica siempre que tenga medios adecuados y sobre todo voluntad política, lo que depende de las disputas entre las fracciones de la burguesía, las presiones del reformismo y la fuerza de masas de la izquierda, cuestión sobre la que nos extenderemos en otros escritos. A pequeña escala también es difícil luchar contra la corrupción en talleres, bares, restaurantes y comercios, aunque se incoen expedientes a algo más de un centenar de talleres de coches en la Comunidad de Madrid; o como en el caso de la Comunidad Autónoma Vasca se «descubra» que el 90% de los bares y restaurantes tienen contabilidad B: casi al instante han respondido asociaciones de pequeños empresarios poniendo en solfa o minimizando el asunto incluso con argumentos legales basados en las ambiguas lagunas de la jurisprudencia al respecto. De cualquier modo, una doble contabilidad bien manipulada deja un beneficio extra aún después de haber pagado la multa siempre que la ley vaya por detrás de la trampa.

La corrupción estructural en lo económico se materializa en lo sociopolítico mediante complejos y múltiples canales a través de los que se redistribuyen parte de los beneficios legales e ilegales, también «grises», que siempre nos remiten a alguna forma de ganancia directa y/o indirectamente material: dinero, regalos, sexo, poder, influencias, etc. Más aun, en las intrincadas redes relacionales cotidianas, siempre dependientes del reparto de estos y otros beneficios y lubricadas por este mismo reparto, laten los embriones de formas micro mafiosas de acción económica y sociopolítica: que no lleguen a dar el salto a pequeñas organizaciones que bordean la ilegalidad puede ser debido a muchas razones.

Lo fundamental es que estas corruptelas de baja intensidad de la que ya hemos hablado en alguna ocasión y a las que tendremos que volver en otros comentarios por su enorme importancia, son extremadamente difíciles de cuantificar y menos en los resultados electorales porque su masiva penetración cotidiana está asentada y asegurada por la quíntuple función del dinero como medida del valor; medio de circulación; medio de acumulación; medio de pago y como dinero mundial. La totalidad de la vida social está determinada por esta quíntuple función del dinero, determinación tanto más omnipotente cuanto que además está desmaterializada por el perverso y reaccionario efecto del fetichismo de la mercancía.

La normalidad cotidiana con la que se acepta y practica esta «pequeña» corrupción surge de la imbricación de los factores expuestos dentro de la vida más o menos precaria, pero siempre precaria, que sufre la población explotada que vive de salario directo, social, público, diferido, indirecto. La burguesía tiene otra forma de ver y practicar la corrupción. Solamente cuando la amarga experiencia acumulada durante varios años en los que, junto a los efectos empobrecedores de la crisis, las masas van viendo que la corrupción y la podredumbre generalizadas multiplican su malestar a la vez que enriquecen a la minoría en el poder, sólo entonces empiezan a notarse los directos efectos políticos que causa la podrida realidad corrupta, pero no siempre sucede así.

La sociología no está preparada para investigar --ni tampoco quiere hacerlo-- las concatenaciones entre los procesos socioeconómicos y psicopolíticos que, bajo la presión de las corrupciones múltiples, terminan influyendo en los resultados electorales. En los últimos años han emergido a la prensa tantas corrupciones soterradas durante tiempo que han sido uno de los detonantes del drástico agravamiento de la crisis internacional del nacionalismo español. Nos encontramos ante la clásica sinergia de contradicciones parciales que generan una compleja contradicción cualitativamente superior cuyo estudio exige el empleo del método dialéctico, verdadero «satán bolchevique» para el academicismo neokantiano de la sociología «neutral», subvencionada por empresas privadas y burocracias estatales. A pesar de la innegable actualidad e influencia sociopolítica y económica de la corrupción estructural, multiplicada en los últimos años, es extremadamente difícil encontrar investigaciones serias realizadas desde la sociología.

Nuestra búsqueda ha dado muy pocos resultados, exceptuando los cuatro textos que citamos, y el cursillo de verano sobre la corrupción política organizado en Donostia por la fiel UPV, utilizado por el PNV, en representación y defensa de la burguesía vasca, para emborronar el problema. Los cuatro textos son: F. Gordillo, J.M. Arana, L. Mestas y J. Salvador:  «Compatibilidad y confianza entre votante y candidato ¿Es posible un sistema de votación más justo?». Psicología Política, Valencia, Nº 45, 2012, pp. 27-41. R.F. González; L.F. García y Barragán y F. Laca Arocena: «Validación de una batería para identificar el papel de la ideología en las decisiones electorales» Psicología Política, Valencia, Nº 49, 2014, pp. 59-82. Sandro Giachi: «Dimensiones sociales del fraude fiscal: confianza y moral fiscal en la España contemporánea». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, Madrid Nº 145, 2014, pp. 73-98. Y J. Mª García Blanco: « Burbujas especulativas y crisis financieras. Una aproximación neofuncionalista», Revista Española de Investigaciones Sociológicas, Madrid Nº 150, 2015, pp. 71-88.

Dejando de lado otras críticas comunes a los cuatro artículos que nos remiten a lo arriba expuesto sobre las limitaciones de la «ciencia social», sí hay que decir que aunque sus temáticas tienen relaciones estrechas y hasta muy estrechas con la corrupción, y a pesar de que han sido escritos en unos años en los que la corrupción y las elecciones están en primera plana mediática por razones obvias, pese a ello las corrupciones no están presentes. Como si no existieran. Semejante vacío impide conocer una de las motivaciones ideológicas y psicopolíticas que están determinando el ciclo electoral en el que estamos inmersos.

Antes de seguir debemos advertir que una cuestión muy importante a tener siempre en cuenta es el tipo de elecciones que analicemos –municipales, forales y autonómicas, estatales y/o europeas-, diferencia que en determinados contextos y coyunturas, y sobre todo realidades de naciones oprimidas, pueden llegar a ser determinantes. Pero ahora, en este texto y por exigencias de espacio y tiempo ya que sólo podemos analizar tendencias muy generales, nos vemos en la necesidad de soslayar tales diferencias recordándolas cuando sea imprescindible.

Conviene recordar que durante los años de burbuja financiero-inmobiliaria y de aparente «progreso económico», aumentó el endeudamiento de las clases trabajadoras debido a las políticas de los gobiernos del PP desde 1996 potenciando un irracional y suicida consumismo que reforzaba la sensación de «libertad». En esta coyuntura, las noticias sobre la corrupción apenas generaban efectos político-electorales si los comparamos con los actuales: en 2000 el PP obtuvo el 44,5% del censo, casi seis puntos más que en 1996. Con semejante apoyo masivo la burguesía desplegó triunfante su cínica doble moral: rezar y corromper. Pero un rosario de escándalos, manipulaciones y desprecios --Prestige, Foto de las Azores, manipulación de los atentados islamistas en Madrid, etc.-- dieron la victoria en 2004 al PSOE con el 42,64%, mientras que el PP se desplomaba al 37,33%.

A finales de 2004 el llamado «milagro español» parecía tener visos de eterna realidad y el sistema político no prestó atención ninguna a las crisis internacionales que desde la mitad de los ’90, si no antes, anunciaban la proximidad de una debacle que ya para 2006 aparecía como inminente. Al calor de la ficción, el PSOE volvió a ganar en 2008 subiendo incluso al 43,87% quedándose el PP en el 39,94%. Los primeros datos de la Gran Crisis aparecieron en EEUU a finales de 2006 y estallando en 2008, momento en el que las ya endeudadas clase trabajadora, «clase media» y pequeña burguesía de los pueblos oprimidos por el Estado empezaron a cerciorarse de que sus deudas eran cada vez más pesadas, que se hundía la capacidad de compra, que ascendía el paro, que el gobierno no sabía qué hacer, y que la corrupción además de generalizada arruinaba a muchos y enriquecía a pocos.

Se había gestado la «tormenta perfecta»: durante 2010 se agudizaron estas y otras certidumbres agravadas por los primeros recortes sociales aplicados por el PSOE y sobre todo por el PP de Madrid con sus salvajes ataques a servicios públicos básicos como sanidad, educación, transporte…, precisamente en la ciudad más endeudada del Estado debido a la mezcla explosiva de corrupción, neoliberalismo e ineficacia del PP. En la primavera de 2011 surge la indignación y las mareas sociales como síntesis de una interacción entre espontaneidad y grupos, colectivos y asociaciones de base organizadas activas muchas de ellas desde las protestas contra la invasión de Irak en 2003; en ese verano se reforma el artículo 135 de la Constitución por presiones exteriores, y en noviembre el PSOE pierde el gobierno al hundirse en el infierno del 28,73% y el PP toca el cielo con el 44,62%. En la Comunitat Valenciá, emporio de podredumbre, el PP obtuvo la friolera del 48,61%. En el Principat Catalá las toleradas corruptelas de CiU no impidieron que ganase en 2010 con el 38,43%, varios puntos más que en 2006.

La aplastante victoria del PP en 2011 y en ascenso de CiU en 2010 significaba que la corrupción todavía no era un problema grave para una amplia masa de votantes. Dentro de las mareas sociales, de los indignados, del 15M, de otras luchas obreras y populares aumentaba rápidamente la conciencia crítica sobre el terrible efecto de las corrupciones y su conexión interna con la debacle socioeconómica y la incapacidad política, pero aún era una conciencia restringida a sectores intelectualmente formados y combativos. Iba a hacer falta la fusión en la malvivencia cotidiana de empobrecimiento masivo, represión creciente, reivindicaciones nacionales, corrupción ostentosa, crisis galopante y avance organizativo de las luchas populares, entre otras condiciones, para que la «tormenta perfecta» se transformase en «crisis perfecta» del bipartidismo.

Que algo sí empezaba a cambiar se pudo intuir en el retroceso de CiU del 38,43% de 2010 al 30,68% en diciembre de 2012: un retroceso incomprensible si no tenemos en cuenta la diferencia cualitativa que impone la opresión nacional española que agudizaba el ascenso soberanista e independentista, pero que, en cuanto sociedad con uno de los mayores niveles de corrupción del Estalo, sí podía expresar el creciente rechazo social de esas prácticas, como se comprueba con el retroceso de CiU al 21,49% en 2015, aun admitiendo que la derecha catalanista tiende a bajar en las municipales para recuperarse en las autonómicas y estatales.
Otros indicios sobre movimientos de fondo los encontramos en las elecciones europeas de 2014 y en las autonómicas andaluzas de comienzos de 2015. Comparando las europeas de 2009 con las de 2014, salvando también todas las distancias, vemos las espectaculares caídas del PP del 42,12% en 2009 al 26,06% y del PSOE del 38,78% al 23%, y la irrupción de Podemos con el 7,97%. En cuanto a las andaluzas se repite el desinfle del PP que en 2012 tuvo el 40,66% bajando al 26,72% en las adelantadas de 2015, mientras que el PSOE retrocedió del 39,52% al 35,43%, apareciendo podemos con 14,84%. Pensemos una cosa: si al 9,28% de C,s le sumamos lo del PP tenemos que la derechas más españolista obtuvo el 36% en Andalucía. Resulta significativo que en su conjunto el bipartidismo en Andalucía -PSOE y PP/C,s- baje por igual, poco más de cuatro puntos, teniendo en cuenta la enorme corrupción político-sindical.

En las municipales estatales de 2007 el PP tuvo el 36,1%, en 2011 el 37,53% y en 2015 el 27,05%. Por su parte la evolución del PSOE ha sido el 35,31%, 27,79% y 25,02%, respectivamente. Sumando los resultados entre los dos grandes partidos, vemos que en las municipales del 2007 llegaron al 71,41% del censo, bajando al 65,32% en 2011 y cayendo al 52,07% en 2015; es decir, el bipartito ha perdido el 19,34%. Como venimos diciendo, es muy difícil cuantificar con alguna exactitud la influencia de la corrupción en este retroceso. Sabemos que C,s, con su demagógica campaña de «limpieza», ha obtenido un muy magro 6,55% a pesar de los altibajos del apoyo mediático. Si sumamos PP y C,s vemos que el nacionalismo español más reaccionario ha obtenido el 33,60% comparado con el 37,53% de las municipales de 2011, sólo un 3,93% menos: poco castigo «limpiador» para tanta corrupción.

Es más arriesgado hacer estas mismas cuentas entre el PSOE y Podemos e IU y otras candidaturas surgidas recientemente, porque la mayoría no existían en las municipales de 2011. A todo esto hay que añadir un dato muy significativo: la participación ha sido del 63,27% en 2007, el 66,23% en 2011, y el 64,93% en 2015, o sea, que la abstención ha aumentado un 1,30% en medio de la «crisis perfecta», lo que ha ido sobre todo en detrimento de la derecha, pero no en forma de oposición frontal a su política y a su corrupciones, sino como llamada de atención dentro del mismo bloque reaccionario.

Resumiendo, todo indica que los efectos de la corrupción han hecho más daño al centrismo reformista de PSOE-Podemos, y a las fuerzas de izquierda que le han apoyado o se han presentado por su cuenta, que al bloque de centro derecha hegemonizado por el PP. Las encuestas de intención de voto para las próximas elecciones generales de noviembre de 2015 realizadas tras el 24-M sugieren, hasta ahora, una relativa tendencia a la recuperación del PP y del PSOE a costa de un estancamiento de C,s y Podemos, respectivamente. De confirmarse esta dinámica de recuperación se validaría la tesis de que no debemos sobrevalorar el efecto concienciador de las corrupciones en la lucha por democratizar la política estatal ya que, en realidad, está arraigado en lo más hondo del nacionalismo español, lo que resulta muy preocupante, muy preocupante, como iremos viendo.


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