sábado, 13 de septiembre de 2014

UN ANÁLISIS PARA ENTENDER LA COYUNTURA POLÍTICA ACTUAL


Podemos, la izquierda y las alianzas  

Jesús Sánchez Rodríguez




Sociología Crítica

13.09.2014
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El gobierno es solo una parte del poder.
En las sociedades complejas y con sistemas políticos multipartidistas son más bien raras las ocasiones en que, como en el caso de España en estos momentos, un partido político se alza con una mayoría absoluta que le permite gobernar con suficiente libertad como para imponer con relativa facilidad su programa electoral. Incluso en esos casos los gobiernos mayoritarios saben que existen fuerzas sociales y económicas capaces de oponerse desde la sociedad civil a su programa y dificultar en diversos grados el despliegue de la fuerza política obtenida en las urnas.

Si estas dificultades las han conocido, por ejemplo, gobiernos conservadores que han ensayado la ruptura de consensos sociales establecidos para implementar programas neoliberales, dichas dificultades se han hecho mucho más importantes cuando han sido partidos políticos de izquierdas o socialdemócratas los que han intentado llevar a la práctica programas de transformación económica y social que han chocado con los grandes poderes fácticos nacionales e internacionales.
Solo por poner dos ejemplos históricos que ilustren estas dificultades nos podemos referir dentro de Europa al caso del partido conservador inglés con Margaret Thatcher y al caso del gobierno socialista francés con François Mitterrand. En el primer caso nos estamos refiriendo a un sistema bipartidista imperfecto más que a uno multipartidista, en el segundo caso a uno multipartidista y semipresidencialista.
Margaret Thatcher fue la abanderada, junto a Ronald Reagan, del despliegue del neoliberalismo en el mundo, para ello contaba con una mayoría en el gobierno obtenida en 1979 y una implacable voluntad política para hacer saltar los consensos sociales existentes en la sociedad británica. En su primer gobierno se encontró con la oposición de los sindicatos británicos, que se opusieron firmemente a sus políticas neoliberales y por ello los avances de este primer gobierno en su programa neoliberal no se desarrollaron a fondo. La dama de hierro necesitó la victoria obtenida en la guerra de las Malvinas y la ola nacionalista que la encumbró a la popularidad para adelantar las elecciones en 1983, reforzar su mayoría absoluta y, así, poder vencer la resistencia sindical, derrotando a los sindicatos mineros en la gran huelga de 1984-85, y desplegar totalmente el neoliberalismo en Gran Bretaña. Un caso similar fue el ocurrido con la reforma de las pensiones de Sarkozy en 2010, que encontró una férrea resistencia sindical apoyada en un ciclo de huelgas generales que solo logró vencer cuando aprobó su reforma en el parlamento y el senado.
Los ejemplos de gobiernos socialdemócratas o de izquierdas que, después de vencer en las elecciones, encontraron una sólida oposición de las fuerzas sociales y económicas del stablishment, nacionales o internacionales, a sus programas y que terminaron cediendo ante ellas son aún más numerosos. El ejemplo del gobierno Mitterrand, con la inclusión de ministros comunistas, formado con la victoria electoral de 1981 es uno de los más claros al respecto. En sus primeros meses de gobierno aplicó un programa de reformas sociales progresistas y una política de nacionalización de grandes empresas y bancos, lo que desencadenó rápidamente las resistencias de los poderes fácticos económicos – ejemplarizada en la masiva fuga de capitales, la huelga de inversiones, el alza de precios y los ataques especulativos internacionales – que llevaron a la paralización de la economía y, finalmente, a que el gobierno socialista diese un giro total para revertir las reformas aplicadas y aplicar políticas monetarias duras y de reducción del Estado de Bienestar. Recientemente vimos otro ejemplo en el desarrollo de la crisis en Grecia, como un tímido intento de oposición de los socialistas griegos a las imposiciones de la troika, con el intento de convocatoria de un referéndum por Papandreu, fue rápidamente sofocado por la presión de los grandes poderes europeos.
Estos ejemplos ilustran las resistencias sociales y económicas que se ponen en juego más allá de las victorias electorales, y la distinta capacidad para vencerlas según se trate de gobiernos conservadores o socialdemócratas. Estos últimos tienden a ceder más fácilmente a las presiones de los poderes económicos. En los casos de máximo enfrentamiento, cuando los gobiernos lo detentan auténticas fuerzas de izquierda, defensoras de las clases populares y con programas de transformaciones profundas, las resistencias de las fuerzas burguesas pueden llegar a medidas extremas como los golpes de Estado, tal como se llevó a cabo exitosamente en el Chile de Allende o se saldó con un fracaso en la Venezuela actual.
Es por estas razones que un proyecto de izquierdas que quiera implementar un programa a favor de las clases populares necesita establecer no solamente una política de alianzas políticas que le asegure una sólida posición política sino además, y especialmente, una amplia alianza social, un bloque social de cambio, capaz de sostener las decisiones de un gobierno de izquierdas ante las presiones y resistencias que, como ha demostrado la historia, se van a oponer de manera contundente a la plasmación del programa de gobierno.
La nueva situación abierta con la irrupción de Podemos.
Ahora intentaremos aplicar estas enseñanzas al ciclo político y social que se ha abierto con las elecciones europeas de este año y los cambios que están teniendo lugar en la izquierda con la irrupción de Podemos. Tendremos en cuenta también para ello algunos ejemplos recientes de comportamientos de fuerzas políticas en el panorama internacional que están intentando llevar a cabo transformaciones socioeconómicas a favor de las clases populares.
En España existe desde la transición a la democracia un bipartidismo imperfecto entre una fuerza conservadora (UCD primero, luego el PP) y el PSOE, y donde el principal partido a la izquierda (PCE primero, luego IU) siempre ha sido una fuerza minoritaria, incapaz de alterar esta situación. En la estrategia política de la izquierda existe el objetivo de crear ese necesario bloque social de cambio, pero sus resultados no han sido exitosos, como por otra parte es la situación general de la izquierda en los países capitalistas, sobre todo desde la debacle del socialismo real. IU ha buscado a nivel político el establecimiento de alianzas con partidos minoritarios que no han sido capaces de alterar la correlación de fuerzas a nivel electoral. A nivel de alianzas de gobierno, estatal, municipales o autonómicas, su interlocutor principal ha sido el PSOE, siempre en unas difíciles relaciones con un partido que se deslizó claramente hacia el atlantismo y el social-liberalismoii.
Tras el ciclo de protestas y movilizaciones abierto en la última etapa del gobierno Zapatero y, especialmente, durante el gobierno de Rajoy las expectativas electorales de IU habían empezado a crecer de manera importante, de hecho en las elecciones europeas su representación se multiplico por tres respecto a los resultados anteriores, pero no se podía contemplar una situación como la de Grecia. Ni la socialdemocracia se hundía tal como ocurrió en el país heleno – como mucho se detectaba un retroceso del PSOE después de la derrota en 2011 – ni IU parecía que pudiese, en consecuencia, optar a un resultado como el de Syriza. Parecía abrirse un panorama con un PSOE más debilitado e IU más reforzada en el cual quizás podría establecerse algún tipo de acuerdo para un gobierno progresista que desplazase al del PP en noviembre de 2015, se trataba en cualquier caso de una posibilidad plagada de dificultades.
Sin embargo, la irrupción con fuerza de Podemos en las elecciones europeas y las expectativas crecientes de apoyo electoral que detectan las diferentes encuestas cambiaron totalmente el panorama de la izquierda y el posible escenario de alianzas.
En el discurso con el que crece Podemos, a costa especialmente de IU y el PSOE, este último partido aparece claramente como uno de los enemigos a batir – la “casta” política – y, por tanto, en teoría, queda totalmente descalificado como potencial futuro aliado a cualquier nivel de gobierno. Por otra parte, el retroceso de IU, debido al tirón de Podemos, la devalúa mucho en su papel de posible aliado imprescindible, salvo puntualmente en algún lugar concreto.
Así, de manera paradójica, la perspectiva que se abre de cara a un desplazamiento del PP del gobierno central y una reversión de sus políticas antisociales podría haber empeorado con la irrupción de Podemos y su política de dar un giro total a la situación política y social en España. Su apuesta de salida es muy alta, no solo se trata del objetivo anterior, sino de acabar con el bipartidismo y el “régimen del 78”, formando un gobierno para aplicar su programa. Esto ha supuesto la creación de un ambiente de ilusión en una parte importante de los ciudadanos, que se ha traducido en el fuerte tirón electoral del nuevo partido, pero, por otra parte, salvo que Podemos alcanzase una mayoría absoluta no habría manera de desplazar al PP.
Algunos ejemplos de fuerzas de cambio y el problema de las alianzas.
Para mayor claridad vamos a analizar tres ejemplos recientes en el panorama internacional de fuerzas novedosas de cambio y sus resultados para ilustrar las posibilidades en que puede desembocar la situación creada por Podemos. Estos tres ejemplos se sitúan en Ecuador. Grecia e Italia.
En Ecuador un poderoso movimiento social nucleado en torno al movimiento indígena y su expresión política, Pachakutik, había dominado antes de 2006, y durante una década, la lucha contra el neoliberalismo, provocando con sus potentes movilizaciones las dos primeras renuncias de presidentes, pero a mediados de la década del 2000 sus diferentes errores le habían llevado a ceder el protagonismo a una revolución ciudadana en medio de un enorme desprestigio de todo el sistema político.
Pachakutik perdió su papel como principal referente de los movimientos sociales y de la izquierda, y esa situación fue aprovechada por el nuevo líder de extracción urbana que hegemonizó la política en Ecuador a partir de 2006, Rafael Correa, que también levantó las banderas anti-partidos y anti-neoliberales de la izquierda y se apoyó en la revolución ciudadana para alcanzar el poder e iniciar el ciclo de cambios en Ecuador. Para ello se creó un nuevo movimiento político en su apoyo, la Alianza País (AP), movimiento heterogéneo que englobaba desde sectores de centro-derecha a militantes de izquierda, pasando sectores de la iglesia y el ecologismo. La victoria de Correa en 2006 también fue debida al apoyo popular frente al candidato rival de la derecha oligárquica.
¿Cuál fue la estrategia seguida por la Alianza País que apoyaba a Rafael Correa? “Los ideólogos de AP privilegiaron antes que la construcción de un frente amplio o de una coalición de movimientos y partidos, la formación de una estructura de acumulación política propia y diferenciada de aquellos […] AP puso en marcha, en efecto, los denominados comités ciudadanos locales o familiares. […] La articulación con partidos y movimientos de mayor trayectoria organizativa fue siempre vista como innecesaria y potencialmente conflictiva”.iii
Su discurso antisistema y su estilo de gobierno personal le permitieron a Rafael Correa obtener un fuerte apoyo para ganar el referéndum sobre la asamblea constituyente y, luego, una mayoría en ésta, revalidando las victorias de Alianza País en las elecciones posteriores, aunque con menos apoyos.
En Italia, con el trasfondo de un escenario de profundo descredito y degradación de la política oficial y del sistema de partidos va a aparecer, en 2009, el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grilloiv que se convirtió en el partido más votado en las elecciones parlamentarias de 2013 con más de 8,5 millones de votos.
Pero este partido que se presenta a sí mismo como una fuerza política anti-partido no tiene relación con ningún movimiento social, es fruto de unas condiciones concretas que se dan en Italia, que son comunes con otros países de su entorno, como los efectos sociales de la crisis económica y la degradación de la vida política democrática, pero que en Italia esta última se vive de manera más intensa por razones internas que se encuentran tanto en la época anterior al proceso de Manos Limpias, que acabó con el sistema de partidos establecido hasta entonces, como con la época de dominio del político-empresario Berlusconi
El crecimiento electoral del Movimiento 5 Estrellas empezó modestamente en las elecciones regionales y municipales de 2010, luego se aceleró, y en 2013 se convirtió en el partido más votado en las elecciones parlamentarias, pero el caudal de votos y escaños cosechados (109 diputados y 59 senadores) no sirvió para mucho, pues los ataques virulentos contra todo el arco partidista le impidió alcanzar la única alianza posible con el PD para gobernar o condicionar su gobierno, y el Movimiento 5 Estrellas permaneció aislado con sus críticas que arreciaron frente al acuerdo gubernamental entre el PD y el Pueblo de la Libertad de Berlusconi. Un año después, en las elecciones europeas, el partido anti-partido de Grillo quedó en segundo lugar perdiendo 3 millones de votos, con la impresión de que comenzaba su reflujo cuando la crítica de su primera etapa tuvo que ceder el paso, con el peso institucional alcanzado en las elecciones, a las acciones concretas de cambio.
Por último, tenemos el caso de Grecia. Para explicar el éxito alcanzado por Syriza hay que remontarse al antecedente de la creación en 1992 del partido que sería luego el núcleo de esta coalición, Synáspismos, fundamentalmente una escisión de orientación eurocomunista del ortodoxo partido comunista griego KKE. Una cuestión que caracteriza a Syriza es la inusual coalición entre partidos moderados, como Synáspimos, con otra docena de partidos, algunos de ellos de extrema izquierda. Ello suponía una clara voluntad de superar los viejos dogmatismos que suelen dividir a la izquierda.
Sus primeros resultados electorales fueron muy modestos. Su oportunidad política se presentó con la decepción de la clase obrera y demás clases populares con el gobierno socialista del PASOK que, una vez alcanzado el poder en plena crisis económica, traicionó sus promesas electorales y se alineó con las exigencias de austeridad de la troika, profundizando la situación de paro y pobreza de las clases populares. En esta situación Syriza consiguió presentarse con su programa político como la expresión política de los intereses de todas las capas griegas que se movilizaron intensamente contra las duras medidas de austeridad. Syriza se adaptó al proceso de intensas movilizaciones para servir de instrumento político al movimiento obrero y popular, y con su fórmula de unidad ha conseguido situarse como el segundo partido más votadov y como una auténtica alternativa de gobierno en Grecia.
Pero con una socialdemocracia entregada totalmente a los dictados de la troika y formando alianza de gobierno con la derecha conservadora, y un partido comunista (KKE) dogmático que rechaza la alianza con Syriza, la situación de este último partido es de claro aislamiento político. Su única posibilidad de acceder al gobierno y aplicar su programa pasa por la obtención de una mayoría electoral absoluta. Su crecimiento ha sido espectacular, pero necesita aún más para no verse relegado definitivamente a un papel de oposición crítica sin capacidad de cambio.
Vemos, pues, tres situaciones muy diferentes, una exitosa, la de Ecuador, y las otras dos bloqueadas por el momento. Entre estas dos últimas, también podemos observar el inicio del retroceso en el caso italiano, cuando tras alcanzar un éxito electoral espectacular se dilapida la posibilidad de formar gobierno o, al menos, condicionarle. En Italia, al menos, el Movimiento 5 Estrellas pudo, pero lo rechazó, buscar una alianza con el socialdemócrata PD; en Grecia, Syriza no tuvo esa oportunidad, como tampoco con los comunistas del KKE. En ambos casos continúan en el poder los mismos viejos partidos y las mismas políticas aplicadas desde el gobierno. El riesgo de una situación de bloqueo de una fuerza política que se presenta con la ilusión de generar un cambio rápido es que se extienda la decepción entre sus electores, como parece estar ocurriendo en Italia.
El problema de Podemos y las alianzas.
Volviendo ahora al caso español y al importante crecimiento electoral de Podemos, detectado por diferentes encuestas, que le sitúan como el tercer partido más votado a nivel estatal. Su estrategia se puede mover entre dos opciones. Con la primera trataría de alcanzar su objetivo máximo expresado en la superación del “régimen del 78”, con lo cual invalidaría cualquier posibilidad de alcanzar pactos post-electorales con el PSOE. Dado que la situación política en España se puede asemejar a la de Grecia o Italia más que a la de Ecuador, esto supondría posiblemente el aislamiento de Podemos o su alianza con partidos minoritarios, incluyendo IU, cuyo terreno electoral está siendo ocupado por Podemos. En cualquiera de los dos casos se podría repetir en España el mismo comportamiento de la socialdemocracia en los dos países citados más Alemania, el acuerdo gubernamental de ésta (PD, PASOK y SPD) con los conservadores. Podemos se cargaría con más razones para denunciar a la “casta”, pero a costa de la inoperancia política para cambiar la situación. El futuro sería una incógnita, podría alcanzar su techo electoral y, ante la decepción por la falta de resultados, empezar a retroceder, como ha pasado con el Movimiento 5 Estrellas en Italia. También podría esperar un mayor descredito del PP y el PSOE y, en consecuencia, un mayor crecimiento electoral a largo plazo.
La segunda opción tendría unos objetivos más limitados pero más factibles, desalojar al PP del gobierno mediante una alianza amplia, pero difícil y conflictiva, que incluiría al PSOE. Esto supondría dos condiciones de difícil consecución. Del lado de Podemos significaría renunciar a su discurso más identificativo hasta ahora, acabar con la “casta” y con el “régimen del 78”, pedir “realismo” a sus bases. Del lado del PSOE significaría renunciar a la tendencia principal de él mismo y la socialdemocracia europea, cambiar el social-liberalismo dominante por una política de izquierdas, algo que no ha seguido ni en Grecia, ni en Francia, ni en Alemania, ni en ningún país europeo, ni tampoco tiene muchas posibilidades en España a la vista de los líderes elegidos por el PSOE en Andalucía, Susana Díaz, o a nivel nacional, Pedro Sánchez.
En definitiva, Podemos se encuentra ante los mismos dilemas que recorren a IU y a la izquierda en general desde hace años en Europa, ¿Cuál es el papel que la izquierda puede jugar en los países desarrollados donde no es una mayoría social determinante? ¿Cuál debe ser su relación con la socialdemocracia, que representa a un importante sector electoral y en la que predomina al social-liberalismo con tendencias minoritarias de izquierdas? ¿Cómo se construye el bloque social de cambio?
¿Va a saber Podemos resolver dilemas y problemas que han quitado el sueño a IU, Syriza, Die Linke, Le Front de Gauche y otras expresiones de la izquierda europea? Nuestros mejores deseos a Podemos en esta tarea crucial, pero no debería olvidarse de la historia y de las experiencias de las formaciones mencionadas, y no caer en lo que en un artículo anterior denominábamos la ilusión del absoluto comienzovi.
Notas:
ii Ver un artículo anterior al respecto, Andalucía, la tormentosa alianza con la socialdemocracia, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=183456
iii Franklin Ramírez Gallegos, Fragmentación, reflujo y desconcierto. Movimientos sociales y cambio político en el Ecuador (2000-2010), en Massimo Modonesi y Julián Rebón (coord..), Una década en movimiento Luchas populares en América Latina en el amanecer del siglo XXI, CLACSO, Prometeo Libros, 2011, págs. 93-4.

iv El movimiento de Beppe Grillo se orienta sobre todo a criticar e intentar modificar la vida política italiana, no el sistema económico capitalista, por eso los objetivos a los que dirige sus dardos y sus propuestas programáticas son de naturaleza de regeneración democrática no de reforma social. No se trata de un partido de izquierdas, tras las elecciones europeas de 2014, el Movimiento 5 Estrellas se ha integrado en el eurogrupo Europa por la Libertad y la Democracia. Con esta decisión el Movimiento 5 Estrellas no solo reafirma su apuesta euroescéptica, sino que aclara su posición política cercana a la extrema derecha.
v En las elecciones de mayo y junio de 2012 Syriza se convirtió en el segundo partido más votado con el derrumbe del PASOK, multiplicando por seis sus resultados de 2009.

Jesús Sánchez Rodríguez. Se pueden consultar otros artículos y libros del autor en el blog: http://miradacrtica.blogspot.com/, o en la dirección:http://www.scribd.com/sanchezroje
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miércoles, 10 de septiembre de 2014

PODEMOS 1 - TIBURANCIA LA LEAL 0



Carlos Enrique Bayo
07.09.2014

La caza de brujas contra todos los que integran Podemos está haciendo palidecer la que desencadenó McCarthy en EEUU contra rojos y homosexuales en los años 50.
Para empezar, emplea técnicas idénticas de manipulación de masas: acusarles de aviesas intenciones totalitaristas e imputarles precisamente las mismas maniobras propagandísticas que se están utilizando contra ellos. Que Esperanza Aguirre y Rosa Díez acusen a Pablo Iglesias de ser “populista” es tomar por imbéciles a los votantes, que hace ya mucho tiempo se dieron cuenta del populismo con el que ellas se han abierto carrera política.
Pero a medida que las encuestas constatan el fulgurante ascenso del movimiento ciudadano inspirado en el 15-M, la desesperación de las clases dominantes (bastante bien definidas ahora como “casta”) ha impulsado una patética campaña de injurias y golpes bajos que refleja el pánico de esas élites a perder el poder. Los portavoces del partido en el Gobierno y los grandes medios de comunicación públicos y privados se han lanzado a una persecución implacable contra Podemos, escarbando en archivos e internet cualquier elemento que pueda desprestigiar o humillar a sus dirigentes, aunque para ello tengan que retorcer los hechos, las declaraciones y la misma realidad.
Como escribía hace poco el catedrático de Economía Juan Torres López: “No tienen miedo de la formación que lidera Pablo Iglesias sólo porque sepan que podría tomar medidas para acabar con los privilegios oligárquicos que provocan las crisis y el atraso económico. Lo que sobre todo les aterroriza es que Podemos encendieran las luces para que todos los españoles se enteren de cómo se han enriquecido quienes vienen detentando el poder político, judicial, económico y financiero en los últimos decenios gracias al dinero público y a su información privilegiada”.
Porque, si llegasen al poder, los defensores del “sí se puede” podrían auditar la deuda pública y las privatizaciones, el rescate de la banca y el hundimiento de las cajas de ahorro, la financiación de los partidos y la actividad de las grandes empresas en paraísos fiscales… así como determinar a quiénes han beneficiado las medidas de austeridad “contra la crisis” adoptadas a partir de 2010.
¿Qué resultaría de estas indagaciones para que les tengan tanto miedo?
Así que, ¿qué más teme la casta que se descubra si Podemos llega a escudriñar las cuentas del Estado y tiene a su disposición las herramientas de investigación del Ejecutivo?
Además, ante un panorama socio-económico tan desolador, con una población condenada a más del 20% de paro hasta 2017 (según las optimistas previsiones del propio Gobierno) y al continuo aumento de las desigualdades hasta niveles tercermundistas, ¿cómo pueden augurar los economistas de las élites que la llegada de Podemos a La Moncloa sería una catástrofe? ¿Consideran todo lo antedicho un éxito de la gestión gubernamental? Pues sí, parece.
Cuando los periodistas Alfonso Rojo, Eduardo Inda y Hermann Tertsch toman aliento, tras repetir a gritos incesantemente (para no dejar argumentar a los otros tertulianos ni pensar a los espectadores) calumnias disparatadas (como que Iglesias y Monedero son cómplices de ETA, lacayos de los ayatolás, ideólogos de la “represión” chavista y hasta futuros asesinos si llegan al poder), entonces toman el relevo sesudos catedráticos para argüir que las medidas propuestas por Podemos en defensa de los oprimidos no sólo son irrealizables sino que, si fueran posibles, provocarían una auténtica hecatombe económica.
Primer oxímoron: si son irrealizables, no podrán provocar nada, está claro.
El País difunde artículos de eminentes analistas de Economía Política que son tan burdos en sus esfuerzos de cuestionar como inviable y pernicioso el programa económico de Podemos, que sus argumentaciones son fácilmente rebatidas y desmontadas por profesores universitarios que no están a sueldo de los lobbies internacionales y concluyen que esa formación política “también en lo económico es una alternativa de gobierno”.
El Mundo acaba de publicar un especial sobre “la burbuja de Podemos”, en el que asevera que “los economistas creen que aplicar el programa económico del partido revelación es imposible”, tras consultar a varios de ellos que trabajan para… las fundaciones de las grandes entidades financieras y de las multinacionales. No es de extrañar que todos ellos coincidan en que esas propuestas, a todas luces razonables y justas para el común de los mortales, “crean mayor destrucción y desigualdad a largo plazo (…) son un bombón de cianuro (…) no son compatibles con la economía de mercado (…) tienen un coste insostenible (…) no son viables, pero de serlo, serían totalmente indeseables y nocivas”.
Blanco, en botella… y venenoso. Eso es lo que ellos han recetado hasta ahora, y no ha hecho falta esperar al “largo plazo” para experimentar la destrucción socio-económica del Estado del bienestarla insostenible multiplicación de las desigualdades y la más que nociva parálisis de la Eurozona. Por tanto, no cabe duda, hay que seguir tragando su medicina y renegar de Podemos y sus ideas “bolcheviques”, como las califica (por falta ya de peyorativos) el muy aristocrático Lorenzo Bernaldo de Quirós, ideólogo de los think tanks más neocon del planeta, como el Cato Institute de Washington financiado por los hermanos Koch, que poseen el segundo imperio empresarial más poderoso de EEUU y dedican cientos de millones de dólares a causas ultraconservadoras. Vaya, alguien al que tenemos que creer a pies juntillas cuando clama que “el ideario económico de Podemos es estalinista”.
Quizá sin encontrar más calificativos (pues ya le había llamado hasta “explotador”), el antes citado Inda (también de El Mundo) se dedicó en la última emisión de La Sexta Noche a berrear que Pablo Iglesias “expropiará las viviendas a los jubilados”, retorciendo hasta la indecencia la afirmación del líder de Podemos de que el Estado debe poder incautarse de la propiedad privada en ciertos casos… como precisamente para impedir que esa gran banca a la que sirve el diario de Inda siga ejecutando 5.600 desahucios cada mes.
Y, para mayor escarnio, son individuos como Inda los que, tras repetir mil veces una mentira descarada y premeditada, acusan a Iglesias o Monedero de “aplicar técnicas de Goebbels”. Quieren darnos miedo y lo consiguen, pero no de Podemos, sino de esos herederos de los aliados de Hitler que acusan a sus víctimas de ser “nazis” y de esos neofascistas que enmascaran sus verdaderas intenciones mancillando continuamente las palabras “libertad” y “democracia”. Es decir, de los que sí aplican los “once principios de la propaganda”.
Finalmente, están los que enseñan una fachada prudente y plantean, como acaba de hacer el director de El Mundo, “Recetas para frenar la irresistible ascensión de Podemos”. Quizá el oxímoron más torpe que haya visto en un editorial de prensa, ya que si es “irresistible”, toda resistencia es inútil. ¿Y qué propone? Pues, en resumen, poner en práctica una buena parte de lo que Iglesias y Monedero proponen… para evitar que el electorado los vote a ellos.

Genial. ¿De verdad se cree que los votantes no prefieren que sean ellos los que, por fin, puedan hacer lo que la población reclama en calles y redes? ¿O piensa que la casta puede volver a engañar a la ciudadanía con falsas promesas?
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lunes, 8 de septiembre de 2014

DONDE ESTÁBAMOS, PERO UN POQUITO PEOR

Glaciares
Juan José Millás
Sociología Crítica
 2014/09/07

Lo de la vuelta es un concepto retórico porque este año no nos hemos ido. Hay muchos modos de quedarse en casa, casi tantos como de quedarse en el sitio. Nos han atado a junio las mismas penas a las que seguimos encadenados en septiembre. En julio y agosto cerraron los programas de la tele, pero el contribuyente no echó el cierre al pánico, no ha desenganchado, que es la expresión favorita para significar que uno rompe amarras, que se desentiende de las ansiedades del invierno. El invierno nos sigue a todas partes, el invierno no cesa ni con 40 grados a la sombra porque nos hemos instalado en una cultura económica del frío. Vivimos en plena glaciación financiera, producto de una expansión incontrolada del capitalismo isotérmico, que se extiende desde los casquetes polares del cráneo hasta los confines helados de los pies. Tenemos el glaciar en el estómago, enfriando el nudo de la angustia como el que enfría un cava inverso en la nevera.

¿Qué tal la vuelta?, nos preguntamos unos a otros fingiendo que nos hemos ido. La vuelta, bien, qué vamos a decir. Todavía nos da un poco de vergüenza reconocer el daño que nos han hecho las rebajas salariales, las reformas del derecho laboral, los recortes en sanidad, educación, dependencia, justicia, libertades públicas… Conservamos un tic de clase media antigua, le damos la vuelta a las ideas como en otro tiempo se la dábamos al abrigo. Pero el abrigo heredado del señorito era, del derecho o del revés, el abrigo del señorito. Fue un gesto heroico arrojarlo a la basura. El gesto, ahora, sería desprenderse de las ideas de los señoritos que nos han llevado a la situación de la que juran que nos van a arrancar. De momento, lo único que nos arrancan es la piel. A tiras.
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viernes, 5 de septiembre de 2014

PUBLICADO EN CRÓNICA DE ARAGON

Para una contribución a la crítica de Podemos (I y II)


5. septiembre 2014 | Por Manuel Sogas | Categoría: El ojo atípico, Magazine, Opinión

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Introducción, aviso o lo que sea

Aunque en esta entrega de dos capítulos el título general que aparece en este trabajo es “Para una contribución a la critica de Podemos”, y que se mantendrá a lo largo del mismo que se irá publicando en siguientes fechas como si fuera su único destinatario, en realidad dicho trabajo se dirige a todas las formaciones políticas, sindicales o sociales o grupos de ellas que pretendan o impulsen el cambio del orden económico, político e ideológico existente basado en relaciones de producción capitalistas.

La pretensión aparte falsas modestias es contribuir a establecer un hilo conductor común y unitario que sirva de base a las discusiones teóricas en orden a transformación social en dichas formaciones políticas y organizaciones, dejando la práctica política a cada una de las mismas en función de la coyuntura en la que se encuentren, grado de organización, conciencia política, etc.

A lo largo de este trabajo en las sucesivas entregas (con la intención de publicarlas ulteriormente como folleto o libro) se analiza y valora el modo de producción capitalista, la crisis capitalista y su origen, la inviabilidad histórica del capitalismo una vez alcanzado un determinado grado de desarrollo, la necesidad objetiva de la alternativa al modo de producción capitalista y una propuesta de formación económica y política, todo ello a la luz del materialismo histórico y el materialismo dialéctico, ciencia y filosofía marxistas.

Ciencia y filosofía nunca refutada sino atacada con adjetivos al único objeto de desprestigiarlas y descalificarlas; ciencia y filosofía que el que suscribe viene defendiendo públicamente como válidas en la medida que ha podido y allí donde le ha sido posible desde hace más de cuarenta años.
El trabajo que se comienza a publicar con esta primera entrega contribuirá a esclarecer el actual panorama económico, político e ideológico, al margen de la ortodoxia propagandística formal, más preocupada por mantener y justificar el orden social injusto actual que por resolver los problemas de la inmensa mayoría social.

De su oportunidad (que no oportunismo) no hay duda dada la incertidumbre e inestabilidad económica política actuales puestas de manifiesto de forma meridianamente evidente y clara a raíz del reconocimiento por parte de todos los sectores económicos, políticos e ideológicos de la crisis de 2008.

Esta oportunidad, aunque sin haberlo pretendido y de forma impremeditada, queda avalada de forma rotunda por las universidades de Cambridge y Harvard al impulsar un manifiesto que hoy viene avalado por 42 grupos de pensamiento crítico de 19 países, en el que se critica que, como mucho, se enseñe el pensamiento económico y teorías de Keynes (que además o no se cumplen o no sirven para resolver los problemas reales dentro de la propia economía que predica), en tanto otros, como el pensamiento económico marxista permanece oculto.

En esa línea, el autor de este trabajo ya propuso en mayo de 2011 a los Acampados del 15 M de Zaragoza, en la Plaza del Pilar, la necesidad de crear la Universidad del Pueblo en la Calle.

I

Que Podemos en las próximas elecciones locales, autonómicas y generales se pueda convertir en una fuerza política significativa dentro del sistema, es algo que hoy dudan muy pocos.

Qué hará Podemos en el caso de que logre una cierta representatividad política, es una pregunta que por el bien de la inmensa mayoría social hay que empezar a responder de forma inmediata. Como tarde, al tiempo que se vayan definiendo y concretando las formas organizativas, de participación y de control a los posibles representantes elegidos por la formación.

¿A quién se dirige Podemos? Los partidos políticos al uso como el PP, PSOE, nacionalistas, regionalistas y otros, en su discurso se dirigen de forma abstracta a la sociedad entera, a la que pretenden redimir, pero esta remisión y bienestar en la que supuestamente se han de basar no aparecen en la práctica por ningún lado después de tres décadas de gobierno de unos y otros, en las que evidentemente se han producido progresos materiales, que sin embargo no han servido para distribuir la riqueza producida por el trabajo de una forma justa (dar a cada cual lo suyo) entre todas las capas sociales, sino todo lo contrario, ha servido para que los ricos se hayan hecho más ricos y con más poder de coacción y chantaje a toda la sociedad a través de los respectivos gobiernos, y que los pobres sean cada vez más pobres, al tiempo que han hecho que las perspectivas de futuro sean cada vez peores para la inmensa mayoría de la sociedad.

En la práctica lo que resulta es que una minoría tiene cada vez más y disfruta más de la riqueza producida, en tanto que la inmensa mayoría tiene menos y vive cada día peor.
Podemos debería concretar a quiénes se dirige y a quienes no. A quiénes favorecerán las políticas que aplique cuando esté en condiciones de hacerlo, y a quiénes no. Quiénes deben temerle y quiénes no. En resumen, quiénes son los enemigos declarados sin ningún rodeo y quiénes los amigos y los aliados.

Debe ser declarado enemigo sin ningún paliativo el modo de producción capitalista (m.p.c.), al que muchos denominan “neoliberalismo”, como si cambiándole el nombre a las cosas pretendieran cambiar su naturaleza y hacer que sus efectos fueran distintos.

Hay que declararlo enemigo por serlo de la inmensa mayoría de la población, por crear las condiciones presentes de desasosiego personal, inseguridad y falta de esperanza en un futuro mejor para prácticamente todos los sectores sociales de la sociedad y por ser objetivamente incapaz de resolver los problemas económicos, políticos e ideológicos creados, y que amenaza con seguir intensificándolos y extendiéndolos por el mundo entero, además de su incapacidad material para resolverlos, porque el m.p.c. no nació para resolver problema alguno sino para desarrollar todas las fuerzas productivas con un único fin: acrecentar indefinidamente los capitales invertidos.
El enemigo que debe ser abatido irremisiblemente es el sistema. Un sistema, el modo de producción capitalista, que ha cumplido la función histórica que tenía encomendada: el desarrollo de las fuerzas productivas. Su verdadero mérito histórico que es lo que la historia debe reconocerle, pero sin entrar en cuestiones de moralina barata, porque no se trata de ninguna cuestión de moral.

Pero el sistema, el m.p.c., no es un misterio sobrevenido del más allá por voluntad de la madre naturaleza, sino cuestión humana, creado por humanos, manejado por humanos y para favorecer a una minoría de humanos, es decir, por obra de personas de carne y hueso entre las que se encuentran las 1.400 que representando el 0,0035% de la población española controlan el 80,5% de la riqueza de España1, siendo algunas de ellas Emilio Botín del Banco de Santander, Isidro Fainé de La Caixa, J. Manuel Lara de Planeta, Ignacio Sánchez de Iberdrola, César Alierta de Telefónica, Baldomero Falcones de FCC, Isidro Álvarez de El Corte Inglés o Antonio Brufáu de Repsol.

Estas personas en tanto en cuanto tengan en sus manos los instrumentos de poder económico, político e ideológico que hacen funcionar el sistema en función de sus particulares intereses, con la suficiente capacidad como para condicionar o imponer a los diferentes gobiernos y demás instituciones las políticas que utilizan como instrumentos a su servicio para mantener sus intereses particulares contra los intereses de la inmensa mayoría de la población, son las que encarnan los enemigos del sistema.

Tener por enemigo declarado a estas personas no quiere decir en modo alguno que se pretenda o promueva o se incite a su eliminación física, ni a ejercer sobre ellas ningún tipo de revancha o venganza personal, por ser parte de las personas responsables directas de haber causado daños y perjuicios a la sociedad en general y a personas concretas de carne y hueso (algunos de esos daños materialmente irreparables), ni de dejarlas en la miseria material. Son enemigos y lo seguirán siendo en tanto en cuanto continúen disponiendo de los instrumentos de poder efectivos y reales como para poder condicionar las políticas del gobierno y otras instituciones para mantener e incrementar sus privilegios de todo tipo, causando con ello perjuicio a la inmensa mayoría de la sociedad.

Dejan de ser enemigos de la sociedad, y por tanto de Podemos, y pasan a ser ciudadanos normales para vivir de su trabajo, que como todo trabajo debe ser útil y en beneficio de la sociedad, cuando los instrumentos de poder efectivo que tienen para coaccionar y condicionar las políticas del gobierno para mantener y acrecentar sus privilegios pasen a manos de la sociedad en la forma que democráticamente sea decidido por ésta.

Otro tipo de enemigos declarados de la sociedad son Jordi Pujol, Luis Bárcenas, Messi, etc., al igual y en la misma medida que cualquier otra persona sin ningún tipo de distinción, por apropiarse delincuencialmente de una parte de la riqueza que no les correspondía y que fue creada por los trabajadores, y lo seguirán siendo en tanto en cuanto no comiencen a devolver a la sociedad de forma efectiva y no simbólica, todo lo que le han robado, y los beneficios producidos por esas cantidades robadas.

No estamos en un juego floral de política, en que el ganador haya de ser quien más palabras diga por segundo y con más dominio de la retórica, acompañadas de la mímica previamente estudiada, y de acuerdo con el tono y deseo de quienes las escuchan según el momento y ocasión.
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1 Revista SOLIDARIA con los EMPOBRECIDOS de la TIERRA. Febrero-Marzo 2012/Nº 92

II

Efectivamente, organizarse social y políticamente constituye una imperiosa necesidad objetiva. Y mucho más en una formación política como Podemos que nació completamente desnuda tan solo hace unos meses. Esta es la idea que hay que extender y hacer arraigar en la mayoría de la sociedad, en lo que ya viene trabajando Podemos a través de sus Círculos. ¿Pero para qué y por qué tiene que organizarse social y políticamente Podemos? ¿Qué hará Podemos cuando encuentre y defina sus posibles formas de organización? ¿Qué formas prácticas aplicará Podemos para que sus bases sociales y políticas a través de sus diferentes Círculos puedan ejercer el control efectivo de sus cargos y representantes electos, llegando incluso, si el caso lo requiriere, a removerlo de sus cargos representativos.

¿Qué hará Podemos y cómo, en el supuesto caso de que uno de sus representantes electos declarara, como acaba de hacer Jordi Pujol, que le ha estado defraudando a la Hacienda pública durante 34 años? ¿Lo removería inmediatamente de su cargo o esperaría a que cumpliera el plazo por el que fue elegido para no votarle más?

¿Qué hará Podemos si llegado el caso el presidente del gobierno fuera de su formación, y una vez en el cargo declarara que el programa que se le presentó a la sociedad no lo cumple porque su “deber” le exigía no cumplirlo, como hizo Mariano Rajoy del PP?

El qué hacer y para qué, tiene que determinar el cómo. La organización social y política que se adopte tiene que responder necesariamente a este qué, para qué y cómo, y ha de surgir y tiene que ser la consecuencia de un proceso de análisis y discusión continuo por parte de todos los miembros y simpatizantes de Podemos a través de los Círculos, basado en la observación de los datos proporcionados por la realidad económica, política e ideológica concreta del momento que se trate, de la que hay que extraer y traducir de forma práctica las actuaciones concretas de Podemos, ya sean referidas a practicas políticas inmediatas, a más largo plazo o referidas a teorías ya establecidas, bien para confirmarlas y reforzarlas o para corregirlas en su caso.

En la medida que Podemos se considere una Formación política democrática y transformadora de la sociedad en lo económico, lo político y lo ideológico, el tipo de organización que adopte no debe erigirse en el órgano supremo del que dimanen de forma incuestionable e indiscutible las directrices, consignas, planes o estrategias políticas para su obligado cumplimiento.

Debe y tiene que ser todo lo contrario: el órgano director de la política de toda la formación política, y para cumplir su función de dirección tiene que recoger previamente cuanta información, datos y propuestas le puedan proporcionar los Círculos, otras organizaciones, instituciones o personas individuales a través de los canales pertinentes, y con todo ello elaborar teorías, planes de actuación, etc., que vuelven a los Círculos para su aprobación, y a partir de aquí y para dotar de unidad política a toda la Formación, es cuando empieza su tarea de dirección.

En resumen, de la organización que termine adoptando Podemos no puede salir nada para su aplicación que previamente no le haya llegado. Y de esta forma el funcionamiento democrático de la formación queda garantizado, mientras que la figura del líder como cabeza “pensante” y buen pastor del rebaño, queda rechazada y proscrita.

El qué, para qué y cómo, tiene que tener la consideración de un conjunto formado por estos tres elementos, en cuyo conjunto ninguno de ellos constituye un departamento único y estanco con un funcionamiento independiente con respecto a los demás, sino todo lo contrario: interdependientes, influyendo y determinándose los unos a los otros dentro de la unidad que forman y configuran.

Para que el qué, el para qué y el cómo no queden en tres palabras vacías de contenido e inconexas entre sí, sino para que adquieran verdadero sentido y llenas de contenido real y efectivo, tienen que descansar y basarse en una teoría social que sea la que defina los objetivos a corto, medio y largo plazo, y que sirva como punto de referencia para comprobar si las actuaciones económicas, políticas e ideológicas que se van realizando en la práctica concreta, responden a ese objetivo definido a largo plazo, o si por el contrario, se desvían del mismo.

La teoría social concebida como se acaba de exponer, para que tenga efectos prácticos requiere de un determinado método que evite en lo posible la improvisación o las ideas “luminosas” redentoras de la humanidad.

No depende de quiénes hagan las cosas, sino de las cosas que se hagan, y de la forma como se hagan y del fin con que se hagan. Lo que importa es el método para llegar al objetivo propuesto, y lo que importa -sobre todo- no es lo que se diga, sino lo que se haga: la práctica.
El método consiste en saber de antemano el qué hacer, y qué se pretende para que la acción correspondiente tenga sentido. Pensar antes de hacer. Lo contrario, hacer y después pensar en lo hecho constituye un error.

En suma, la acción económica, política e ideológica tiene que ir precedida de una teoría económica, una teoría política y una teoría ideológica, cuya teoría constituye el punto de referencia que permite alumbrar el camino, puesto que indicará si las acciones concretas que se vayan realizando acercan o alejan de los objetivos propuestos, y en su caso, si la teoría fue bien o mal elaborada.

La propuesta de Podemos de una renta básica mínima para todos, no sólo parece justa y lógica, sino que además es absolutamente necesaria, dado el estado de pobreza material galopante que han creado tanto las políticas realizadas por el PSOE como por el PP, y las que este último guarda en cartera y que sin duda aplicará si llegara a ganar las elecciones de 2015, en nombre de la “superación” de la crisis.

Pero si no se profundiza más políticamente en este planteamiento nos quedamos en una simple cuestión de ética (la ética es la expresión práctica de una moral).

Que la política haya de tener contenido ético parece una afirmación aceptable y muy poco discutible. Pero la política es cosa distinta a la ética. La política es una relación de fuerzas en las que unos grupos sociales intentan imponer sus formas de ver el mundo y sus intereses a otros grupos sociales, y esto no quiere decir en absoluto que la política tenga que estar desprovista necesaria y absolutamente de los componentes moral y ético. La cuestión está en determinar que tipo de intereses defienden unos grupos y a favor de quien (moral de esos grupos) y cómo (ética de esos grupos) y que otros intereses defienden otros grupos y a favor de quién (moral de estos grupos) y cómo (ética de estos grupos).

Que el hijo de José María Aznar, ex presidente del Gobierno de España se vea favorecido por su posición social por las viviendas financiadas por Bankia u otros bancos “malos”, que se habrá hecho lo más seguro dentro de la más estricta legalidad, responde a una moral: la del enriquecimiento personal, y responde a una ética: la del aprovechamiento de la aplicación del derecho (el término de derecho no coincide ni siempre ni necesariamente con el término de justicia). Pero ni esta ética ni esta moral es idéntica ni se corresponde con otros tipos de moralidad y ética, como por ejemplo, la de las Marchas por la dignidad (22 de marzo de 2014) en las que millones de personas reclamaban un orden social más justo (moral) mediante el único instrumento disponible: la protesta social (ética).

Por lo tanto, la proposición de la renta básica de Podemos podría ser considerada negativa (reaccionaria) o positiva (progresista) según sea el punto de vista político y la defensa de los intereses que se adopte. Tanto lo uno como lo otro solamente puede ser dilucidado por la teoría.

Si la renta básica se adoptara como un fin en sí mismo sin cuestionar el origen que determina por qué existe la pobreza, se estaría en un ejercicio negativo (reaccionario) de la política, que en nada se diferenciaría de la ética cristiana, del ejercicio de la caridad, que en un principio es aceptado por una gran mayoría sin social, sin caer en la cuenta y sin reparar que el ejercicio de la caridad presupone la existencia de la pobreza, y que mientras esta no se erradique seguirá la caridad, por lo que al fomentar mejores métodos y prácticas más extendidas de la caridad, lo que se está pretendiendo implícitamente es el fortalecimiento y la perpetuación de la pobreza.

Pero si la idea de establecer la renta básica es la de resolver un problema inmediato, acuciante, para cientos de miles de personas sin distinción de credos y universal, y que se mantendrá hasta tanto se erradique la causa que origina ese grave e injusto problema, se tiene que calificar de positiva, progresista, que es lo que está más a tono con lo que Podemos representa en estos momentos.

La teoría social tiene y debe representar para Podemos lo que el plano del edificio al albañil. Sin el plano que recoja y especifique todas las partes del edificio, desde los cimientos al tejado, no puede haber garantía de que el edificio terminado sea el que inicialmente se pretendía. Sin teoría social previa Podemos no funcionará como organización transformadora de la sociedad.
La teoría social no significa en modo alguno un conjunto de palabras vacías, discursos, declaraciones formales, eslóganes, tópicos o aproximaciones muy bien construidas desde el punto de vista fónico, mímico, estético y teatral, sin conexión lógica con los hechos y dirigido a remover la emotividad del individuo y sus instintos primarios, a fin de obnubilar la razón para provocar enfrentamientos sociales a nivel ideológico con el riesgo de provocar la violencia física de unos contra otros como cortina de humo para ocultar el origen de los problemas y con ello cerrar la puerta para evitar que se entre en solución de los mismos, de modo que las clases dominantes puedan continúen manteniendo sus privilegios con el resultado final de dejar las cosas como están y preparadas para que en el futuro sigan empeorando. La teoría social consiste en construir un modelo mental racional y lógico acerca de lo que se prevé podría ser la sociedad del mañana, una idea adelantada en el tiempo, a partir de los datos objetivos extraídos de la realidad social de hoy.

Si lo que Podemos propone es una transformación de la sociedad actual para que en su lugar aparezca otra nueva, se tiene que plantear la creación de unas nuevas condiciones económicas, políticas e ideológicas tales, en las que el individuo pueda encontrar la conciencia de sí mismo y de la sociedad para transformarse conscientemente en protagonista de sí mismo y de la sociedad, abandonando de esta forma el estado de alienación personal, social y política en el que se encuentra y que le impulsa a aceptarse y a ser aceptado socialmente como si por naturaleza fuera un objeto más, una mercancía que se compra y que se vende como cualquier otra.

Podemos tiene necesariamente que elaborar esa teoría social previa que contenga objetivamente los elementos fundamentales de la economía, la política y la ideología en los que haya de sostenerse esa nueva sociedad proclamada, y en consecuencia, se tendrán que abandonar, sacar de raíz (radicalmente), la retórica vacía de contenido, los tópicos, las aproximaciones, las figuraciones y los miedos y frustraciones personales, todo lo cual se opone a cualquier teoría social objetiva.

La organización social y política concreta que adopte Podemos tiene que tener en cuenta como uno más de sus elementos fundamentales, un programa de formación económica, política e ideológica constante a través del tiempo, capaz de proporcionar a los integrantes y simpatizantes de Podemos los instrumentos objetivos de conocimiento necesarios, como para que todos ellos sean capaces de entender por sí mismos cualquier tipo de realidad económica, política o ideológica, de manera que el conocimiento intuitivo que es el que normalmente se tienen de las realidades pueda ser desplazado paulatinamente por el conocimiento objetivo, lo que tiene que constituir el arma social, intelectual y eficaz, por ser racional y lógica, contra y frente a los ataques (que se han producido ya contra Podemos y que se seguirán produciendo en la medida que vaya perfilando y concretando sus políticas de transformación social) viscerales e ideológicas (porque no pueden ser más que viscerales e ideológicos) por parte de las clases dominantes y los medios de comunicación a su servicio, ante la amenaza cierta de que acabaran perdiendo su poder y privilegios.

(continuará…)