sábado, 20 de septiembre de 2025

Una reunión en Harlem

 

Hace ya muchos, muchos años, Malcom X describió el sionismo como una forma de colonialismo. Una idea que sin duda compartió con Fidel. Esa es la raíz del problema: un colonialismo que se excusa con absurdas razones religiosas.


Una reunión en Harlem

 

Manolo De Los Santos

El Viejo Topo

20 septiembre, 2025 



UNA REUNIÓN EN HARLEM: MALCOLM X, FIDEL CASTRO Y LA LUCHA POR PALESTINA

En septiembre de 1960, en el corazón de la América negra, el Hotel Theresa de Harlem se convirtió en el escenario de uno de los encuentros más extraordinarios del mundo.

Cuando Malcolm X y Fidel Castro se reunieron allí hace 65 años, el propio Harlem se transformó en una encrucijada de fervor revolucionario. La cita dejaría una huella indeleble no solo en la ciudad de Nueva York, sino en todo el mundo, convirtiéndose en un momento decisivo que ayudó a formar la conciencia de generaciones de luchadores por la libertad y aceleró el ritmo de la lucha por la liberación en los Estados Unidos y en todo el mundo.

El encuentro entre Fidel y Malcolm X en el Hotel Theresa no fue una mera sesión fotográfica, sino un potente símbolo de una era de revolución y luchas de liberación nacional cristalizada en un abrazo entre dos jóvenes revolucionarios que se enfrentaban a la ira del imperio estadounidense y enviaban un poderoso mensaje contra la hegemonía estadounidense y la opresión racial.

Este acontecimiento, nacido de las circunstancias y el desafío, sigue teniendo una profunda relevancia hoy en día, especialmente en el contexto de los debates globales sobre la autodeterminación y la lucha en curso por la liberación de Palestina. Al igual que la Revolución Cubana de 1960, que encarnó los sueños y aspiraciones de los pueblos oprimidos de todo el mundo, la causa palestina y el pueblo de Gaza sirven hoy en día de brújula para quienes buscan cambiar el mundo. El inquebrantable espíritu de resistencia de Gaza se ha convertido en un poderoso símbolo para una nueva generación de activistas que luchan por la liberación en todo el mundo.

LA HOSTILIDAD DE LOS EEUU Y LA BIENVENIDA DE HARLEM

La visita de Fidel a Nueva York para el 15º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU fue recibida con hostilidad por parte de las élites estadounidenses. Cuando él y la delegación cubana fueron inicialmente alojados en el Hotel Shelburne, en el centro de la ciudad, la dirección exigió un cuantioso depósito en efectivo de 20.000 dólares por “daños y perjuicios” y el Departamento de Estado de los Estados Unidos restringió sus movimientos. Se trataba de un claro ataque político, parte de una campaña más amplia de los Estados Unidos para aislar a la joven Revolución Cubana, mientras los sabotajes y los atentados terroristas de la CIA en la isla comenzaban a cobrar impulso.

Fue en ese momento de tensión diplomática cuando un grupo de líderes negros, entre ellos Malcolm X, intervino. Invitaron a Fidel y a la delegación cubana a trasladarse al Hotel Theresa, un referente de la vida cultural y política afroamericana en Harlem. Fidel aceptó, convirtiendo una ofensa diplomática en una poderosa declaración política contra el intento de la Administración Eisenhower de silenciarlo. Al trasladarse a Harlem, Fidel causaría un dolor de cabeza a Washington al destacar intencionadamente la hipocresía de una nación que se proclamaba defensora de la democracia y la libertad en el extranjero, mientras que sus ciudadanos negros se enfrentaban a una segregación y opresión sistémicas en su propio país.

El ambiente en Harlem era electrizante. Miles de personas, desafiando la lluvia, se reunieron frente al Hotel Theresa para vitorear al líder revolucionario, lo que demostraba el apoyo popular de los afroamericanos a la lucha de Cuba contra el imperialismo estadounidense.

Como el propio Malcolm X escribió más tarde en su autobiografía, Fidel “logró un golpe psicológico sobre el Departamento de Estado de los Estados Unidos cuando lo confinó a Manhattan, sin imaginar que se quedaría en Harlem y causaría tal impresión entre los negros”. Rosemari Mealy, en su obra Fidel y Malcolm X: Recuerdos de un encuentro, destaca el profundo significado de esta medida.

Señala que el encuentro simbolizó “el respeto que ambos hombres se profesaban mutuamente” y su lucha compartida por la autodeterminación y la liberación nacional. Para los miles de personas que se reunieron fuera del hotel, “comenzó a gestarse la idea de que Castro vendría aquí para quedarse porque había descubierto, como la mayoría de los negros, el trato desagradable que se daba a los desfavorecidos en el centro de la ciudad”. Fidel era visto como un revolucionario que había “mandado al infierno a la América blanca”, como lo expresó un periódico negro contemporáneo. Este poderoso sentimiento resonó profundamente en la comunidad.

ENCUENTRO ANTIIMPERIALISTA EN EL CORAZÓN DE HARLEM

El encuentro en el Hotel Theresa fue un momento crucial en la historia del internacionalismo y la solidaridad antiimperialista. Demostró una clara comprensión de que la lucha contra la opresión racial y por los derechos humanos en los Estados Unidos estaba indisolublemente ligada a la lucha contra el colonialismo y el imperialismo en el extranjero. Este es un tema central explorado por académicos como Rosemari Mealy en su trabajo, que recopila relatos y reflexiones de primera mano, destacando cómo la reunión simbolizó una era de descolonización y luchas por los derechos humanos entre los pueblos negros y del Tercer Mundo a nivel mundial. Fue un poderoso rechazo a la narrativa de la Guerra Fría que trataba de presentar estos movimientos como aislados e ilegítimos.

La reunión puso de manifiesto la hipocresía de las afirmaciones de los Estados Unidos de ser un faro de libertad, mientras que sus propios ciudadanos negros se enfrentaban a una segregación y una violencia sistémicas, no solo en el sur de los Estados Unidos bajo Jim Crow, sino incluso en los centros urbanos del norte del país. La decisión de Fidel de trasladarse a Harlem y sus posteriores reuniones con líderes mundiales como Jawaharlal Nehru, de la India, y Gamal Abdel Nasser, de Egipto, desde su “nueva sede” lo transformaron de una figura hemisférica en una figura mundial. Como escribe Simon Hall en Ten Days in Harlem, las acciones de Fidel pusieron de relieve que “la mancha de la segregación seguía viva en el norte urbano” y situaron la política del antiimperialismo y la igualdad racial en el centro de la Guerra Fría. La imagen del Hotel Theresa, un establecimiento propiedad de negros, que servía de centro neurálgico para los líderes mundiales que desafiaban el poder de los Estados Unidos, era una manifestación tangible del auge del proyecto del Tercer Mundo de soberanía e independencia en ciernes.

El 24 de septiembre, el ambiente en la habitación de Fidel en el Hotel Theresa era eléctrico, una pequeña habitación rebosante de la energía de una joven revolución. Estaba abarrotada de guerrilleros cubanos, jóvenes que habían descendido de las montañas de la Sierra Maestra menos de dos años antes. A sus 34 años, el propio Fidel era un torbellino de movimiento; su famosa barba y su uniforme verde oliva irradiaban una energía inquieta. La habitación, abarrotada de borradores de su próximo discurso ante la ONU y cables de noticias esparcidos, servía de cuartel general improvisado. Frente a él se sentaba Malcolm X, de 35 años, quien, con un elegante traje y una presencia igualmente imponente, encarnaba el cada vez más militante movimiento de liberación negra dentro de los Estados Unidos. El encuentro fue un intercambio profundo, aunque breve, entre dos hombres que reconocían en el otro el reflejo de sus propias luchas, una lucha compartida por lo que Fidel llamaría dos días después, en su histórico discurso de cuatro horas ante la ONU, “la plena dignidad humana” de todos los pueblos oprimidos. Solo se permitió la entrada a unos pocos periodistas negros, ante los cuales Fidel, hablando en inglés, expresó su admiración por la resistencia de los afroamericanos. “Admiro esto”, dijo. “Su pueblo vive aquí y se enfrenta a esta propaganda todo el tiempo y, sin embargo, lo entiende. Esto es muy interesante”. La respuesta de Malcolm X fue sucinta y contundente: “Somos veinte millones y siempre lo entendemos”. Al salir del hotel, frente a una multitud de periodistas hostiles que le preguntaban por su simpatía hacia los cubanos, Malcolm X respondió desafiante: “Por favor, no nos digan quiénes deben ser nuestros amigos y quiénes nuestros enemigos”.

Aunque Fidel y Malcolm X nunca volverían a verse en persona, sus vidas se entrelazaron a través de un compromiso compartido con el internacionalismo. Solo unos años después de su histórico encuentro, Malcolm X viajaría a Gaza, donde se reunió con la recién formada Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y escribió su impactante ensayo “La lógica sionista”, en el que describía el sionismo como “una nueva forma de colonialismo”. Esta solidaridad reflejaba la de la Revolución Cubana; delegaciones cubanas anteriores, entre las que se encontraban Raúl Castro y el Che Guevara, también habían visitado Gaza, y Cuba se convertiría en uno de los primeros países en reconocer tanto a la OLP como al Estado palestino.

DE HARLEM A PALESTINA

Los ecos del encuentro de 1960 resuenan con fuerza en el próximo 80º período de sesiones de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Los principios fundamentales que definieron el encuentro entre Fidel y Malcolm X, la autodeterminación, el antiimperialismo y la plena dignidad de los pueblos oprimidos, están siendo hoy objeto de una intensa controversia. Esto es más evidente en el genocidio que se está produciendo en Palestina, donde durante casi dos años Israel, con el apoyo inquebrantable de los Estados Unidos, ha tratado de erradicar al pueblo palestino en Gaza mediante una brutal campaña de guerra sin fin, asedio y hambruna provocada por el hombre.

Hoy en día, la lucha de los palestinos refleja el bloqueo opresivo y el asedio genocida que Cuba ha soportado durante décadas. Mientras que la lucha de Cuba contra el bloqueo y las sanciones de los Estados Unidos ha sido una prolongada guerra de desgaste, marcada por una calculada desaparición del ciclo de noticias, la experiencia palestina ha sido una carnicería constante y visceral. Los medios de comunicación estadounidenses y occidentales deslegitiman constantemente la realidad de ambos pueblos, pero difieren en su visibilidad inmediata y brutal. La solidaridad que Malcolm X mostró hacia Cuba, al ver en Fidel un alma gemela en la lucha contra el poderoso imperio estadounidense, es el mismo espíritu que anima hoy a los movimientos pro palestinos. Al igual que Fidel y Malcolm X reconocieron su causa común, una nueva generación de activistas de todo el mundo vincula cada vez más la lucha palestina a sus propios movimientos anticolonialistas, antirracistas y de liberación. En todos los continentes, la bandera palestina y la keffiyeh se han vuelto inseparables de la lucha por la autodeterminación. Millones de jóvenes de todo el mundo desafían hoy en día el dominio de la hegemonía estadounidense y reorientan el debate sobre el derecho humano fundamental de todos los pueblos oprimidos a vivir libres del imperialismo a través del prisma de la lucha palestina.

La dinámica de la reunión de 1960 se refleja en los debates actuales en la ONU. El Gobierno de los Estados Unidos sigue utilizando su poder para reprimir a la oposición y castigar a quienes desafían su agenda de política exterior, en particular en lo que respecta a Palestina. La decisión sin precedentes tomada el 29 de agosto de 2025 por el secretario de Estado Marco Rubio de denegar visados a toda la delegación palestina es un claro ejemplo de ello. En una declaración, Rubio dejó claro que los Estados Unidos utilizará su autoridad en materia de visados para promover su agenda política, afirmando que “redunda en interés de nuestra seguridad nacional exigir responsabilidades a la OLP y a la Autoridad Palestina por no cumplir sus compromisos y por socavar las perspectivas de paz”.

Este acto de aislamiento diplomático, muy similar al trato que recibió Fidel en 1960, tiene por objeto deslegitimar la causa palestina e impedir que siga ganando terreno en la escena internacional. A pesar de las contradicciones que plantea el papel de la Autoridad Palestina como único representante del pueblo palestino en la ONU, es importante reconocer que se trata de un intento de silenciar a un pueblo cuya propia existencia está bajo asedio. Sin embargo, la cuestión más candente es que la respuesta de la comunidad internacional al genocidio que se está produciendo en Gaza debe ir más allá de simples expresiones de simpatía. Aunque varios países europeos y aliados de los Estados Unidos están dispuestos a reconocer formalmente la condición de Estado palestino, este gesto por sí solo no será suficiente para poner fin al genocidio y a la hambruna provocada por el hombre. La ONU debe ir más allá del reconocimiento simbólico y tomar medidas concretas. Como mínimo, esto debe incluir sanciones contra Israel y un esfuerzo concertado para poner fin al bloqueo de Gaza. Además, basándose en el derecho internacional y en las acusaciones de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, se debe rechazar la presencia de Netanyahu o de cualquier representante israelí en la Asamblea General de la ONU. ¿Cómo puede la ONU acoger de forma creíble a personas que han sido declaradas responsables de diseñar y ejecutar atrocidades masivas?

La lucha por Palestina hoy en día, similar a la lucha de Cuba contra el bloqueo, es una lucha por la autodeterminación. Las lecciones de la reunión entre Fidel y Malcolm X son claras: la solidaridad entre movimientos es un arma poderosa contra el imperialismo. Sesenta y cinco años después, seguimos inspirándonos en esa breve pero monumental reunión en Harlem, aprendiendo que la solidaridad no es un mero gesto, sino una herramienta vital en la lucha por la liberación.

Fuente: Globetrotter

 *++

Arrancando la careta a los defensores de Israel en España

 

Arrancando la careta a los defensores de Israel en España

 

Diario octubre / septiembre 19, 2025

 

 

Almeida, Ayuso, Feijóo, Rahola, Vox… genocidas, según vuestra propia ley.


Nazi-sionistas españoles

En Palestina no hay genocidio, no se reconoce así internacionalmente”. “Hablan de Palestina y no condenan a Hamás”…

PreSOS: Hace unos días publicamos la definición académica de genocidio, que casa punto por punto con lo que está ocurriendo en el genocidio contra Palestina. Hace otros pocos días, la ONU reconoce genocidio. Ahora, en el artículo que reproducimos, tampoco según la ley internacional que citan y la ética que no practican, puede encasillarse a Hamas como “terrorista”. Tenemos diferencias con el artículo, como la consideración a una supuesta CPI ‘objetiva’, pero es interesante.

Hamas no es un grupo terrorista

¿Por qué Hamas no es un grupo terrorista?

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) nunca ha declarado a Hamas como grupo terrorista. Quienes lo hacen son solo algunos países (EE.UU., la UE, Canadá, entre otros), pero no el derecho internacional.

¿Por qué? Porque Israel es reconocido como potencia ocupante: desde 1967 ocupa Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este mediante fuerza militar. Según el Derecho Internacional Humanitario, los pueblos bajo ocupación tienen derecho legítimo a resistir, incluso con armas, contra el ocupante.

Esto está respaldado por:

– Resoluciones de la ONU, que reconocen el derecho de todos los pueblos a luchar contra la ocupación colonial y extranjera.

– Convenios de Ginebra y la práctica de la Corte Penal Internacional (CPI), que no criminalizan la resistencia armada, siempre que se respeten las leyes de la guerra.

 En este marco, Hamás se considera un actor político y de resistencia, no un grupo terrorista.

 Opiniones de intelectuales y académicos

La etiqueta de “terrorista” es más propaganda que definición jurídica. Historiadores y filósofos reconocidos en Occidente lo han señalado:

– Judith Butler (filósofa estadounidense, Universidad de Berkeley): Afirmó que “la resistencia armada bajo ocupación no puede ser reducida a terrorismo”, y que el debate debe incluir las raíces de la violencia: la ocupación y el colonialismo.

– Norman Finkelstein (politólogo, autor de Gaza: An Inquest into Its Martyrdom): Explica que Hamas, aunque comete crímenes, representa la única fuerza organizada de resistencia en Gaza. Y que llamarlos terroristas es un acto político diseñado para deslegitimar toda forma de resistencia palestina.

En ambos casos, se reconoce que Hamas puede ser criticado por ciertos actos, pero eso no anula su legitimidad política ni su carácter de movimiento de liberación.

 Israel y la narrativa del “terrorismo”

Israel ha impuesto la etiqueta de “terrorismo” como herramienta propagandística para:

1) Evitar que el mundo hable de la ocupación y el apartheid.

2) Justificar bombardeos masivos contra población civil en Gaza.

3) Criminalizar cualquier forma de resistencia palestina, sea armada o incluso pacífica (ONGs, estudiantes, periodistas).

 Llamar “terrorista” a Hamas no es un hecho jurídico, es una estrategia política y mediática.

 Crímenes de guerra, y responsabilidad individual:

Que Hamas haya cometido actos como matar civiles no cambia su estatus legal. Son juzgados por la Corte Penal Internacional (CPI), como ocurrió tras el 7 de octubre de 2023, cuando tres líderes de Hamas fueron procesados por crímenes de guerra.

La diferencia es crucial:

– El movimiento en sí sigue siendo legítimo, porque lucha contra una ocupación ilegal.

– Los individuos responsables de crímenes son castigados según el derecho internacional.

Israel, en cambio, ni siquiera permite ese proceso: asesinó a esos dirigentes sin juicio, demostrando su desprecio por el derecho internacional.

 Legitimidad frente a propaganda

– Legalmente: Hamas no es un grupo terrorista porque la ONU no lo reconoce como tal y porque el derecho internacional legitima la resistencia armada contra ocupación.

– Ética e históricamente: la resistencia palestina es comparable a otros movimientos anticoloniales en África, Asia y América Latina.

– Políticamente: Hamas es un actor palestino con representación real en la sociedad, pues ganó elecciones en 2006 bajo supervisión de la UE.

 Se puede condenar los crímenes cometidos por Hamas sin caer en la propaganda que busca deslegitimar toda la causa palestina.

La etiqueta de “terrorista” es una excusa. La verdad es que Hamas es, ante la ONU y el derecho internacional, un movimiento de resistencia de un pueblo ocupado.

“La ONU nunca declaró a Hamas como terrorista. Israel es potencia ocupante. Y según el derecho internacional, toda resistencia contra la ocupación es legítima. Eso no es terrorismo, es el derecho de un pueblo a liberarse.”

-Fuente Viral-

https://www.facebook.com/photo/?fbid=1108494404791172&set=a.403832478590705

Vía:presos.org.es

 *++

Marchas del millón en Yemen: La resistencia es la única opción frente al enemigo israelí

 

Marchas del millón en Yemen: La resistencia es la única opción frente al enemigo israelí

 

Diario octubre / septiembre 20, 2025


Las marchas de un millón de personas en Yemen el viernes afirmaron que los acontecimientos sobre el terreno durante la agresión a Gaza demuestran que “la opción del yihad es la correcta y sabia”, enfatizando que otras opciones con el enemigo son inútiles y solo aumentan su arrogancia y agresión.

 

En este contexto, las marchas yemeníes destacaron la lección de la reciente cumbre de Doha.

La declaración de las marchas enfatizó la “firme adhesión al designio de Dios y la continuación del santo yihad contra el criminal enemigo sionista”, afirmando “pleno apoyo a Gaza y su valiente resistencia”.

La declaración también elogió la firmeza del pueblo palestino y felicitó las recientes operaciones militares de la resistencia palestina, que lograron logros terrestres innegables contra el enemigo. Asimismo, expresó su reconocimiento por la intensificación de las operaciones de las fuerzas armadas yemeníes, que lograron sus objetivos.

La declaración emitida tras las marchas de un millón de personas en Yemen advirtió a EEUU, al Reino Unido y a cualquiera que intente intervenir para proteger los intereses israelíes, enfatizando el rechazo a cualquier intento de proteger la navegación israelí.

Las gobernaciones yemeníes de Saada, Raimah y Maarib presenciaron manifestaciones públicas masivas bajo el lema: “Con Gaza… No aceptaremos la vergüenza de la traición, sin importar los crímenes de la agresión”. Las manifestaciones rechazaron el genocidio en Gaza y reafirmaron el continuo apoyo de Yemen al pueblo palestino y su resistencia.

Al Mayadeen / Al Manar

 *++

Brasil ha anunciado que se suma a la demanda contra el Gobierno de Israel por genocidio

 

Brasil ha anunciado que se suma a la demanda contra el Gobierno de Israel por genocidio

18.09.2025



Ante el Alto Tribunal de la ONU, por violación de la Convención de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

El pasada 25 de julio Brasil ha anunciado su intención de unirse a un caso liderado por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el que Israel está acusado de cometer «genocidio» en Gaza.

El Ministerio de Relaciones Exteriores en Brasilia dijo que el país estaba «en la fase final de presentar una intervención formal» en el caso al que ya se adhirieron formalmente estados como Colombia, Libia y México, y que cuentan con el apoyo de muchos otros.

En diciembre de 2023, Sudáfrica presentó un caso ante el tribunal más alto de las Naciones Unidas en La Haya, alegando que la ofensiva de Israel en Gaza violaba la Convención de las Naciones Unidas de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio

En fallos de enero, marzo y mayo de 2024, la CIJ ordenó a Israel hacer todo lo posible para “prevenir” actos de genocidio durante sus operaciones militares en Gaza, incluso proporcionando ayuda humanitaria urgentemente necesaria para prevenir la hambruna.

Un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil denunció lo que describió como «violencia indiscriminada» contra civiles y el «uso flagrante del hambre como arma de guerra. La comunidad internacional no puede permanecer inerte ante las atrocidades que continúan cometiéndose», se lee.

Israel enfrenta una creciente presión internacional para poner fin a la guerra en Gaza que se desencadenó por un ataque asesino en su suelo por parte del grupo palestino Hamás el 7 de octubre de 2023.

Más de 100 grupos de ayuda humanitaria y de derechos humanos han advertido que la «hambruna masiva» se está extendiendo en el territorio devastado por la guerra.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha denunciado repetidamente un «genocidio» israelí en Gaza.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Genocidio define el término como cualquiera de cinco «actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso».

 *++

viernes, 19 de septiembre de 2025

Malatesta: sobre el fascismo al poder

 


Malatesta: sobre el fascismo al poder


Por Colaboraciones

Errico Malatesta

kaosenlared

16 de septiembre de 2025 

 

En la culminación de una larga serie de crímenes, el fascismo se ha establecido finalmente en el gobierno.

Y Mussolini, el Duce miserable, sólo por distinguirse, ha comenzado por tratar a los miembros del parlamento como un patrón insolente trataría a siervos estúpidos y holgazanes.

El parlamento, que había de ser «el paladín de la libertad», ha dado su medida.

Esto nos deja perfectamente indiferentes. Entre un matón que amenaza e insulta, porque así se siente seguro, y una banda de cobardes que parece deleitarse en su degradación, no tenemos que escoger. Constatamos solamente — y no sin vergüenza — qué tipo de personas es la que domina y del yugo de quién no podemos escapar.

¿Pero cuál es el significado, cuál el alcance, cuál el resultado probable de este nuevo modo de arribar al poder en nombre y al servicio del rey, violando la constitución que el rey había jurado respetar y defender?

Aparte de las poses de querer parecer napoleónico y que no son más que poses de opereta, cuando no son actuaciones de jefe bandolero, creemos que en el fondo nada habrá cambiado, excepto, por un tiempo, mayor presión de la policía contra los subversivos y contra los trabajadores.

La burguesía, amenazada por la marea proletaria, incapaz de resolver los problemas urgentes de la guerra, impotente de defenderse con el método tradicional de la represión legal, se veía perdida y habría recibido con alegría a cualquier militar que fuese declarado dictador y que hubiese ahogado en sangre cualquier intento de reconquista.

(..)

Tal vez, cuando todas las instituciones obreras sean destruidas, las organizaciones disueltas, los hombres más odiados y considerados más peligrosos asesinados o encarcelados o reducidos a la impotencia, la burguesía y el gobierno pretenda poner fin a la nueva guardia pretoriana que ahora aspira a convertirse en amos de quienes antes habían servido. Pero ya es demasiado tarde. Los fascistas ahora son los más fuertes y quieren que se les pague por sus servicios. Y la burguesía pagará, por supuesto, buscará pagar apoyada sobre los hombros del proletariado.

En conclusión, miseria aumentada, opresión aumentada.

En cuanto a nosotros, sólo tenemos que continuar nuestra batalla, siempre llenos de entusiasmo. Sabemos que nuestro camino está sembrado de tribulaciones, pero lo escogimos consciente y voluntariamente, y no tenemos ninguna razón para abandonarlo.

Así que sabemos que todos quienes tienen un sentido de dignidad y compasión humana y quieren dedicarse a la lucha por el bien de todos, deben estar preparados para todas las desilusiones, todo el dolor, todos los sacrificios.

Ya que nunca faltan los que se dejan deslumbrar por las apariencias de la fuerza y siempre tienen algún tipo de admiración secreta por el vencedor, también hay subversivos que dicen que “los fascistas nos han enseñado cómo hacer una revolución.”

No, los fascistas no nos enseñaron nada.

Hicieron la revolución, si revolución le quieren llamar, con permiso de sus superiores y al servicio de sus superiores.

Traicionar a los amigos, renegar todos los días de las ideas profesadas ayer, si así conviene a la propia ventaja ponerse al servicio del patrón, asegurar el consentimiento de las autoridades políticas y judiciales, desarmar con la policía a los oponentes para luego atacarlos en diez contra uno, prepararse militarmente sin necesidad de ocultarse, incluso recibiendo armas del gobierno, además de vehículos y objetos de cuartel, y luego ser llamado por el rey y ponerse bajo la protección de dios… son todas cosas que no podríamos y no querríamos hacer.

Y son todas cosas que habíamos dicho que ocurrirían el día en que la burguesía se sintiera seriamente amenazada.

En vez, el ascenso del fascismo debe ser una lección para los socialistas legalistas, quienes creían, y ¡ay! aún creen que podemos derrocar a la burguesía por los votos de la mitad más uno de los votantes, y no quisieron creernos cuando les dijimos que si alguna vez alcanzaran una mayoría en el parlamento y quisieran — sólo por hacer suposiciones absurdas — implementar el socialismo mediante el parlamento, ¡les patearían el culo!

* Errico Malatesta: escritor, propagandista y revolucionario anarquista italiano. Estudiante en medicina en Nápoles, y ya republicano, adhiere al anarquismo después de la Comuna de París (1871). Escribió este texto en 1922.

 *++

Estos dos individuos pro sionistas y pro Zelenski demuestran la farsa histórica PP vs. PSOE

 

Estos dos individuos pro sionistas y pro Zelenski demuestran la farsa histórica PP vs. PSOE


Ambos gobernaron desde 1982 a 2004. el estado español (22 años)

 

Insurgente.org / 19.09.2025

 

El poder los eligió para administrar el capitalismo sabiendo lo que hacía. Sus lazos ideológicos con la derecha más casposa los unen y descubre el teatro del «conservador y el progre» que hacen circular las terminales mediáticas del régimen para engaño a los más. Sus ataques a Venezuela, Palestina, y la defensa de la extrema derecha ucraniana, su amor a la OTAN… los unen irreversiblemente. en polñitica exterior

AZNAR

El expresidente de extrema derecha, José María Aznar, dijo hace unas horas que Israel tiene que ganar para salvar a Occidente. Recordar que en 2010 cuando el ‘popular’ fundó, junto con un grupo de amigos y millonarios, un lobby con el nombre ‘Amigos de Israel’ -‘Friends of Israel’ (FOII). Todos ellos niegan el Estado palestino». Y añadió que si Putin gana en Ucrania, el mundo se pondría “al borde de una derrota total”.

FELIPE GONZÁLEZ

El ex líder de los socialistas y presidente del gobierno (1982-1996) criticó a la resistencia palestina diciendo que  “al grupo terrorista Hamás, si de verdad no quieren que maten a niños y mujeres, ¿por qué no sueltan a los rehenes [israelíes]?”. Sobre el genocidio GonzáleX hizo silencio.

Ocurrió en un acto donde el magnate y ex ministro de Exteriores Abel Matutes y el ex dirigente de CiU, Roca, tuvieron también su protagonismo.

 *++

Lenguaje y guerra

 

En el principio fue el verbo. Se empieza con la palabra, y poco importa que sean verdades, mentiras o posverdades. Intoxicadas por un verbo fácil, las masas –o parte de ellas– acaban por aplaudir las masacres. Sucedió ya en 1914. Sucede ahora, en Israel.


Lenguaje y guerra

 

Nevio Gambula

El Viejo Topo

19 septiembre, 2025



EL LENGUAJE PRECEDE A LA GUERRA

El lenguaje precede a la guerra, la prepara y la hace posible. Hoy, como en el pasado, políticos y periodistas construyen un marco narrativo que transforma la posibilidad de conflicto en una certeza inminente. La amenaza atribuida a Rusia y, en general, a las autocracias, se presenta no solo como un hecho geopolítico, sino como una imagen implacable, que se repite hasta convertirse en el telón de fondo natural e incuestionable del debate público.

En esta representación, el «nosotros» se identifica con el bloque occidental, retratado como el único bastión de la libertad y la democracia. Se contrasta con un «ellos», una entidad autoritaria definida únicamente por la barbarie y la amenaza. Esta retórica, amplificada por los medios de comunicación, desarma el pensamiento crítico y normaliza la idea de que la guerra es la única solución viable.

Así, incluso antes de que las armas hablen, el conflicto ya se ha librado en el plano lingüístico, mediante simplificaciones, etiquetas y la supresión de todo matiz. Es en esta gramática del conflicto donde se sientan las verdaderas bases de la guerra real.

La retórica del «nosotros contra ellos» también establece una jerarquía moral en la que el Otro se reduce a la pura barbarie. El «nosotros» occidental se proclama la medida de toda virtud, definiendo a otras civilizaciones como inferiores y transformando una presunta supremacía ética en un derecho de dominio. En esta visión, los bienes, los mercados e incluso los ejércitos se convierten en instrumentos de una misión universal: todo lo existente debe someterse a este poder abrumador, mientras que el lenguaje mismo se convierte en una herramienta para armar a los Estados y absolver a las oligarquías occidentales.

Este mecanismo no solo limita, sino que destruye la universalidad de los derechos. El derecho internacional, por ejemplo, se convierte en una balanza manipulada que pondera los crímenes basándose en alianzas. Un dron ruso que viola una frontera es un casus belli que provoca indignación mundial; sin embargo, un bombardeo israelí contra un Estado soberano corre el riesgo de convertirse en una simple nota a pie de página.

En el primer caso, se alza el grito de agresión, evocando la intervención militar; en el segundo, todo se reduce al «derecho a la defensa». Es el lenguaje el que decide la culpabilidad y la inocencia, transformando los cadáveres en «daños colaterales» y las violaciones de la ley en legítima defensa. La guerra, por lo tanto, no se libra solo con armas, sino con las palabras que las justifican.

La guerra solo se puede entender entendiendo cómo se habla de ella. La guerra solo se puede evitar dejando de hablar de ella como se habla. Esta reflexión de Karl Kraus debería ser la base de cualquier pensamiento crítico que realmente busque evitar el conflicto.

Sin embargo, para ser eficaz, este enfoque requiere construir un «nosotros» alternativo, distinto del de las élites que promueven un lenguaje militarista. Un «nosotros» que afirme, desde sus palabras, un principio de «humanidad común» y aspire a la democracia entre los pueblos, no a la hegemonía de unos sobre otros.

Estamos perdidos.

Fuente: Contropiano

*++